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jueves, 28 de septiembre de 2023

Tres cachetes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ser o no ser en un mundo de pantalla, los quince minutos de gloria... ese detalle que hace que se fijen en ti en un instante que pases a ser en la historia "el del pico" o cualquier otro elemento que dura apenas unos segundos y que se convierte en un pasaporte a la fama, un vuelo sin retorno a la gloria, aunque pierdas por el camino la identidad, aunque te dejes el pasado encima del piano.

En estos actos no eres ; te transformas en esa acción viral, serás recordado por ella. Pronto se olvidarán del nombre Rubiales y solo será "el del pico". De la misma forma, la prensa nos habla hoy de de las tortitas en la cara de Almeida. Lo primero que se pierde es la identidad: " "Un concejal del PSOE expulsado del Pleno por tocarle tres veces la cara a Almeida: "Es usted un violento y no se lo voy a permitir"", nos dicen en El Mundo. Solo más adelante se nos dice que se llama "Daniel Viondi", algo que olvidaremos aunque nos muestren el vídeo una y otra vez. En RTVE.es se insiste en el mismo modelo, la acción sustituye al agente: "Expulsado del pleno un concejal del PSOE de Madrid después de que Almeida le acusara de "tocarle la cara tres veces"".

La expresión "tocarle la cara tres veces" es interesante porque, a primera vista, podrían entenderse como una especie de acto ritual con algún significado que se nos oculta. Sin embargo, el hecho y su sentido está claro: son tres tortitas, un gesto chulesco tradicional de superioridad y ninguneo, un "aquí están estos tres cachetes" desafiante y "tienes más cara que..." (a elegir).

Si hubiera ocurrido en un campo de fútbol, Almeida se hubiera tirado al suelo y se habría llevado las manos a la cara con gritos y expresiones de dolor hasta que el árbitro le hubiera sacado la tarjeta roja mandándolo hasta el vestuario. Pero a Almeida, cuya relación con el fútbol es escasa, como prueban esos enormes patadones que hacen jugarse la vida a los asistentes cada vez que le invitan a hacer algún saque de honor en algún acto deportivo, le pilló por sorpresa la entrada del concejal socialista en el pleno y apenas tuvo tiempo de reaccionar.

Eso de ir a dar palmaditas en la cara a los alcaldes en los plenos sienta un mal precedente. No solo es grosero y zafio, sino que apenas ayuda a relajar esta crispada política española, cada vez más bronca y barriobajera.

Haría bien el PSOE en tomar alguna medida que mostrara que está mal lo de los cachetitos, que no es el camino para la política española o que no debería ser. Hago la matización porque algunos pueden pensar que eso de hacer discursos es aburrido y que es más mediático hacer estas cosas.

Si los políticos se contentan con llamar la atención en vez mostrar los beneficios del diálogo, estamos abocados a un destino incierto. Ser empieza con los cachetes y se sigue por las collejas. El siguiente salto es imprevisible y peligroso, algo de temer. Ya no vales los gestos airados desde los escaños y tribunas, los cartelitos sacados en la tribuna. Llegar al contacto físico es dar un salto cualitativo con final imprevisible.

Si el de las tortitas buscaba promocionarse con ese "acto valiente" y "desvergonzado", captado por las cámaras de todo el universo habitado, buscaba promocionarse, se ha equivocado de medio a medio. Queda como un grosero, un maleducado y uno que de "sobrado" por la vida. Los que se lo consientan quedarán en el mismo grupo de maleducados. Hay cosas que no se pueden dejar. Se empieza con un cachete de nada y se termina con la guerra de las galaxias. Eso de tocar la cara tres veces no tiene ni mística ni educación; es simple grosería. 

Por más que lo tratemos con cierta ironía, el acto es vergonzoso en un ayuntamiento de un sistema democrático y nos confirma que en política hay que saber estar, saber comportarse, que no todos los que están deben estar ahí. 

De las noticias vistas sobre el incidente, la más clara es la de 20 minutos, que llama a las cosas por su nombre, "cachetear", y al agresor por el suyo. ¿Por qué andarse con eufemismos y cursilerías? Ahora falta ver cómo las califica el "equipo" del susodicho.


jueves, 7 de abril de 2022

Racha de pelotazos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


De nuevo nos vemos asediados por otra racha de "pelotazos", un término que en España elevamos en su momento al nivel de la "cultura" gracias al etiquetado de los medios. Pasar del "pelotazo" a la "cultura del pelotazo" es pasar del hecho al contexto en el que se produce, la motivación que los genera y hasta la opinión que los justifica y hasta envidia.

Los pelotazos son una vía rápida y poco clara para conseguir beneficios con el mínimo esfuerzo. El pelotazo es jugar con ventaja y pagar con dinero ajeno que se cobrará de otra forma en algún oscuro lugar, en algún remoto banco o a través de algún pariente lejano.

En el pelotazo se concentran las pocas ganas de trabajar y muchas ganas de disfrutar de lo ganado. El pelotazo es una forma de vida y de relación social, necesita de "contactos", un concepto clave en este mundo-red de los comisionistas, forma antigua y con la que se quiere dar cierta entidad.

De la cultura del trabajo a esta indecente manera de vivir de las comisiones, versión de aparente del antiguo "vivir de las rentas", hoy mal visto. El comisionista parece que trabaja, que se ajusta a la ley y muchas veces lo hace, pero compite por debajo y con preferencia, se mueve entre amigos y amigos de amigos, entre conocidos que facilitan teléfonos o te dan el e-mail correcto y un "di que vas de mi parte" o "me dirijo a ustedes porque el/la sr./a. XXXX me ha dado su dirección de correo", todas ellas fórmulas protocolarias de alto rendimiento, por lo que se ve.

El alcalde Almeida dice que su primo se limitó a facilitar el correo al que todo el mundo acudía. ¡Estupendo! Pero habrá que ver porqué llamaron al primo y no miraron en Google o en la página web del ayuntamiento de Madrid, como todo el mundo, un concepto que a ellos, en su singularidad relacional, les parece demasiado plebeyo. Aquí, el que no tiene un primo tiene un hermano. En Sicilia pasa lo mismo y no se protesta tanto.

Sacarse seis millones de euros en comisiones son muchos millones y una enorme explicación requerida. Los medios han empezado la casa por el tejado, es decir, por saber en qué se han gastado los millones estos comisionistas. En ABC leemos:

El nombre de Luis Medina (41 años), personaje omnipresente en la crónica de sociedad, casi desde la cuna, y en publicaciones de referencia de estilo y aristocracia ('Point de Vue', biblia del Gotha europeo, en su día le consagró como 'el soltero más atractivo del mundo', mientras que 'Vanity Fair' le añadía a su lista de elegantes entre los elegantes), ahora se suma a la nómina de investigados por la Fiscalía Anticorrupción.

En su caso, por las comisiones millonarias que, en compañía del empresario Javier Luceño, habría cobrado en una operación de venta de material sanitario de primera necesidad al Ayuntamiento de Madrid y en plena pandemia. Según el escrito de la Fiscalía, Luceño y Medina inflaron el precio de los productos (mascarillas, guantes y tests) un 148% simulando que eran representantes exclusivos de una empresa malaya con fábricas en China.* 

El pelotazo sanitario tiene algo más que investigación por si hay delito: hay desvergüenza e inmoralidad, agravante con la materia en sí. ¿Cuántas más mascarillas se habría podido comprar con ese dinero público, cuántos test? ¿Cuántas vidas se podrían haber salvado de poder tener un bien tan escaso como llegaron a ser las mascarillas? Tan es así que el propio diario se pregunta cómo alguien tan elegante por fuera puede estar en algo tan sucio y feo por dentro. 

Pero, ¿qué hace un chico como él en un proceso judicial de tan grueso calado como este? Marqués de Villalba, hijo de Naty Abascal y el fallecido Rafael Medina (el título de duque de Feria lo ostenta en la actualidad su hermano Rafael) y criado en el seno de una de las familias con mayor número de distinciones y grandezas de España, la Casa de Medinaceli, su vida profesional siempre ha estado vinculada al negocio textil, al igual que la de su hermano mayor.

Rafael Medina, casado con bilbaína Laura Vecino, inició su andadura profesional en 2007, cuando creó la exitosa marca de moda masculina Scalpers en 2007 junto a dos amigos y varios inversores, entre los que se encontraban Meby Inversiones y Nimbus Capital. Siete años más tarde, se desvinculaba de Scalpers para unirse al grupo Inditex.

Luis, por su parte, no ha disfrutado de una vida empresarial tan rutilante como la de su hermano, aunque, como él, sí aprovechó una nutrida red de contactos (muchos de los cuales pasan por Asia) para poner en marcha varios proyectos con los que, además, se asentó como referente de estilo a la manera de siempre: no le interesa pasar por 'influencer'. No lo necesita. Al cabo, ser hijo de Naty Abascal siempre le ha dado el pedigrí de una elegancia que no necesita exhibir más allá de los 'photocalls' o los salones de la alta sociedad.* 


¿Qué país de idiotas hemos hecho en el que se puede ir por la vida de "hijo de Naty Abascal", vivir de ser elegante por parte de madre y lucir palmito en alfombras y salones? ¿A dónde vamos con esta fauna artificial, creada para ocupar minutos de emisión en las televisiones, dar trabajo a los fotógrafos y rellenar páginas de medios que ahorran en puestos de trabajo? ¿Qué engendro hemos creado con toda esta sarta de figurines oportunistas transformados en comisionistas presuntamente delictivos que conecta la "alta ridiculez" con la clase política, extendida cada vez más de padres a hijos, de hermanos a hermanas, con primos, tíos, toda conexión familiar relevante?

Los comisionistas tienen su segundo escándalo seguido en Madrid, sitio especialmente conflictivo en estas cosas. Pero los casos abundan repartidos por diferentes espacios políticos.

Recordamos cómo algunos cruzaban las fronteras españolas en busca de mascarillas más baratas. ¿Por qué hay que salir a otros países a buscar lo que allí es mucho más barato, se vende en los supermercados, etc.? Puede que una parte de la clave de este país encarecido artificialmente esté en los intermediarios y comisionistas que parasitan la vida económica nacional.

El largo titular del diario El País nos aclara el noble destino del dinero conseguido con estas artes relacionales: "Así se gastaron los seis millones los empresarios comisionistas de mascarillas en Madrid: ‘ferraris’, ‘rolex’ y hoteles a 6.000 euros la noche". ¡Hay que ver qué buen provecho se le saca a un e-mail!

El gasto realizado acaba por definir a los personajes de esta historia inmoral, retrato infame de un país en donde los eslóganes nos dice que de esta "vamos a salir más fuertes", mientras que la realidad nos demuestra que "de esta algunos van a salir más ricos", asquerosamente ricos y despilfarradores. No vamos a pedir la virtud del ahorro a los que no tienen la virtud de los escrúpulos, sería pedir demasiado.

Pero sí que hay que exigir a los familiares que están del lado activo que alejen a sus parientes del lado pasivo, del de las ganancias tontas, pero siempre legales, como dice la presidenta regional.

De los múltiples pelotazos que sacuden la vida nacional de forma continuada, estos relacionados con la pandemia son especialmente asquerosos por lo que revelan de inmoralidad, codicia y aprovechamiento de la necesidad.

Hay toda una parte parasitaria en la vida española. Está siempre dispuesta a ponerse por medio para sacar tajada de esas maniobras en la oscuridad a través de estas redes de contactos. No hay camino que no intervenga si esto le produce ganancias fáciles y escandalosas, como es el caso.

A ver si hay suerte y si pilla bien a alguno de estos familiares que pasaban por allí, hijos de la alfombra roja o de la discreta trastienda familiar. Necesitamos escritores y azconas y berlangas que nos den nuevas imágenes tomadas de la vida real, una serie..., lo que sea que lo retrate. Siguiendo el modelo de Berlanga, podría titularse "La mascarilla nacional", dejando al descubierto esta fauna ibérica de la que no conseguimos desprendernos en este país de chiringuitos en todos los niveles, de los playeros a los empresariales. Nobles, elegantes y políticos son su base, pero seguro que escarbando un poco salen más ferraris.

Como madrileño, lamento que mis impuestos acaben donde acaban, en los bolsillos de algunos. Como español, lamento que esto se utilice para luchar entre partidos y no se intente acabar con ello mediante pactos anticorrupción efectivos. Esto nos ofende a todos, por encima de cualquier distinción. Está enquistado y hay que combatir esta clase parasitaria en cualquiera de sus colores, ya que las ideas son las mismas.

elDiario.es 6/04/2022

* I.G. Rico "Luis Medina: de la lista de los más elegantes a la nómina de investigados por Anticorrupción" ABC 7/04/2022 https://www.abc.es/espana/madrid/abci-luis-medina-lista-mas-elegantes-nomina-investigados-anticorrupcion-202204070109_noticia.html

martes, 18 de enero de 2022

El tenista, el alcalde y el coronavirus

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Como ya señalábamos el otro día, a Novak Djokovic le puede haber salido más caro de lo que pensaba el órdago australiano. Con su expulsión garantizada por tres años de Australia y la consiguiente imposibilidad de acceder al país en tres años, el tenista se ha complicado la vida más de lo que pensaba.

Puede que el alcalde de Madrid se haya complicado también al manifestar el "reclamo"* del jugador si viniera a jugar aquí; es algo que también le pasará factura, ya que aquí nadie desaprovecha nada para la lucha política, de las vacas a los tenistas. Lo que haga falta con tal de destrozar al contrario.



El caso del tenista es lo suficientemente complicado —y lo será más— como para subirlo a la agenda política española. Ya lo ha hecho con efectos imprevisibles el gobierno serbio que lo usará en una cruzada nacional contra... ¿el universo menos Madrid?

¿Cree el alcalde Martínez Almeida que invitar a Djokovic va a crear un flujo de turismo serbio hacia la capital española, que sea el único lugar —más allá de su propio país— donde se le permita jugar? Luego le ha pasado la pelota al "gobierno de la nación", lo que no deja de ser un intento más de enredar las cosas.

No son las únicas complicaciones. Me parece mal, por ejemplo, que en RTVE se añada en varias ocasiones la frase "allana el camino hacia el título" para mencionar después a citar a Rafael Nadal y al ruso Medvédev. Me parece simplemente una maldad, algo de muy baja estofa, porque quien se ha complicado la vida es el propio Djokovic. A veces el periodismo quiere ser sutil y solo es injusto. ¿Qué deben hacer, retirarse?

Ya se han anunciado varios torneos internacionales en lo que no podrá participar porque para entrar al país se exige estar vacunado. En España no, tal como sabemos y hemos visto a Djokovic disfrutar de Marbella antes de su fiasco australiano. Con una PCR negativa le vale, según parece. Por eso nuestro alcalde se ha permitido meterse en ese lío él solito.

Tiene mucha razón Rafael Nadal, que, además de jugar bien al tenis, es muy sensato. Djokovic es culpable, pero no es el único, ha dicho Nadal. A los que "culpable" les parezca "fuerte" habrá que recordarles que Djokovic ha mentido en un documento de ingreso en un país. No es más que una víctima de sí mismo. 

Pero ¿a quién se refiere Nadal? Está claro: al mundo deportivo empresarial que ve el tenis como un negocio y que ha intentado no "perder atractivo" a cualquier costa. Lo importante, como en otros casos, es el dinero y no la salud. Mucho menos el ejemplo, ya que el jugador serbio hace público su idea anti vacunación. Y esto no es precisamente lo deseable tal como están las cosas por el mundo. Después de esto, cada participación de Djokovic, el "jesucristo" de los anti vacunas, será entendida como un impulso claro para estos grupos que buscarán más visibilidad.

Pero la auténtica medida de lo afectará al serbio es el patrocinio y este ya ha dado los primeros pasos con una de las marcas importantes que le patrocinan, Lacoste, todo un símbolo en el mundo del tenis y la moda deportiva.

En Antena 3, bajo el titular "Lacoste pedirá explicaciones a Djokovic tras lo ocurrido en Australia", leemos: 

Su negativa a vacunarse puede acabar siendo el final de su carrera, siempre que no cambie de criterio, y la consecuencia es que algunos de sus patrocinadores pueden comenzar a pedir explicaciones a Nole. El primero en hacerlo, al menos de forma pública, ha sido Lacoste. La marca de ropa francesa pedirá cuentas al número 1 del mundo por la polémica que ha protagonizado en los últimos días en Australia, país de que ha sido deportado por no cumplir los requisitos de vacunación del país.

"En cuanto sea posible contactaremos con Novak Djokovic para revisar los acontecimientos que han marcado su presencia en Australia", indicó en un comunicado Lacoste, marca que el serbio luce en su pecho desde que en 2017 firmó un multimillonario contrato y abandonó la japonesa Uniclo.**

Lacoste sabe que la controversia no favorece sus ventas y que la imagen del serbio ha quedado dañada en diferentes aspectos, que sus intentos por colarse en Australia saltándose lo que se le pide al resto de los mortales que no son número 1 del tenis. No es ya la cuestión de la vacunación, sino también las distintas mentiras y falsedades en persona y formularios por parte de él y su séquito lo que acaban de dar forma a su imagen.

Es víctima además de los que le apoyan, que rozan el ridículo y a los que no pueden controlar. Un Djokovic "mesías" es un auténtico insulto a media humanidad y en especial a los fallecidos por millones y a sus muchos más millones de familiares. No, Djokovic no puede ser héroe más que de fanáticos, pero no del tenis, sino de la sinrazón, algo que se trata de combatir por todo el mundo.

Por más que el alcalde de Madrid, señor Martínez Almeida, busque un equilibrio entre el deseo y la norma, verá la de veces que se le recordarán sus palabras—"sería un gran reclamo"—, por más que le pase la pelota del "deber" a otros. Se ha metido él solo en la polémica y ya hay quienes lo utilizan contra él, como era previsible. Callarse es siempre una opción española de supervivencia.

Jugará allí donde las leyes se lo permitan —por eso los grandes torneos ha dejado claro la normativa de sus ciudades, como ha hecho Nueva York, o de sus gobiernos— y tendrá que pasar por el mismo calvario que en Australia si intenta forzar la situación ya con un precedente negativo importante. Pronto, los grandes trofeos intentarán evitar la patata caliente y la publicidad negativa que les supone invitar al serbio a sabiendas de que no está vacunado.

Localmente, los políticos serbios se ponen al lado de sus admiradores y se rasgan las vestiduras, pero cuidado con excederse en las críticas a los demás países, porque llevan las de perder. No sé si Serbia tiene algo más que Djokovic como activo, pero es lo que hay y no creo que pueda ir más allá del pataleo. 

Novak Djokovic quiere ser un privilegiado número 1 y no un ejemplar número 1. Cuando se habla de las virtudes del deporte, también se debería poder hablar de las virtudes de los deportistas. Algunos las tienen, otros no. Al final, algo en el camino marca la diferencia.

Nos queda la polémica nacional de fondo. Es el momento de jugar y ser jugado por unos y otros. Mejor no acabar de complicar algo que es muy sencillo: las normas se cumplen. El problema real para Djokovic no es el torneo de Madrid sino el contrato con sus patrocinadores, algo que se puede terminar si deja de ser "rentable" su imagen.

* "Almeida abre la puerta a Djokovic al Madrid Open y Sánchez responde: "Deberá cumplir las normas sanitarias"" RTVE.es/Agencias 17/01/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220117/almeida-sanchez-djokovic-madrid-open-normas-sanitarias/2258642.shtml

** Guillermo Fernández "Lacoste pedirá explicaciones a Djokovic tras lo ocurrido en Australia" Antena 3 https://www.antena3.com/noticias/deportes/tenis/lacoste-pedira-explicaciones-djokovic-ocurrido-australia_2022011761e58f599890160001bc699b.html