Joaquín
Mª Aguirre (UCM)
De
nuevo nos vemos asediados por otra racha de "pelotazos", un término
que en España elevamos en su momento al nivel de la "cultura" gracias
al etiquetado de los medios. Pasar del "pelotazo" a la "cultura
del pelotazo" es pasar del hecho al contexto en el que se produce, la
motivación que los genera y hasta la opinión que los justifica y hasta envidia.
Los
pelotazos son una vía rápida y poco clara para conseguir beneficios con el
mínimo esfuerzo. El pelotazo es jugar con ventaja y pagar con dinero ajeno que
se cobrará de otra forma en algún oscuro lugar, en algún remoto banco o a
través de algún pariente lejano.
En el
pelotazo se concentran las pocas ganas de trabajar y muchas ganas de disfrutar
de lo ganado. El pelotazo es una forma de vida y de relación social, necesita
de "contactos", un concepto clave en este mundo-red de los
comisionistas, forma antigua y con la que se quiere dar cierta entidad.
De la
cultura del trabajo a esta indecente manera de vivir de las comisiones, versión
de aparente del antiguo "vivir de las rentas", hoy mal visto. El
comisionista parece que trabaja, que se ajusta a la ley y muchas veces lo hace,
pero compite por debajo y con preferencia, se mueve entre amigos y amigos de
amigos, entre conocidos que facilitan teléfonos o te dan el e-mail correcto y
un "di que vas de mi parte" o "me dirijo a ustedes porque el/la
sr./a. XXXX me ha dado su dirección de correo", todas ellas fórmulas
protocolarias de alto rendimiento, por lo que se ve.
El
alcalde Almeida dice que su primo se limitó a facilitar el correo al que todo
el mundo acudía. ¡Estupendo! Pero habrá que ver porqué llamaron al primo y no
miraron en Google o en la página web del ayuntamiento de Madrid, como todo el
mundo, un concepto que a ellos, en su singularidad relacional, les parece
demasiado plebeyo. Aquí, el que no tiene un primo tiene un hermano. En Sicilia
pasa lo mismo y no se protesta tanto.
Sacarse
seis millones de euros en comisiones son muchos millones y una enorme explicación
requerida. Los medios han empezado la casa por el tejado, es decir, por saber
en qué se han gastado los millones estos comisionistas. En ABC leemos:
El nombre de Luis Medina
(41 años), personaje omnipresente en la crónica de sociedad, casi desde la
cuna, y en publicaciones de referencia de estilo y aristocracia ('Point de
Vue', biblia del Gotha europeo, en su día le consagró como 'el soltero más
atractivo del mundo', mientras que 'Vanity Fair' le añadía a su lista de
elegantes entre los elegantes), ahora se suma a la nómina de investigados por
la Fiscalía Anticorrupción.
En su caso, por las comisiones
millonarias que, en compañía del empresario Javier Luceño,
habría cobrado en una operación de venta de material sanitario de primera
necesidad al Ayuntamiento de Madrid y en plena pandemia. Según el escrito de la
Fiscalía, Luceño y Medina inflaron el precio de los productos (mascarillas,
guantes y tests) un 148% simulando que eran representantes exclusivos de una
empresa malaya con fábricas en China.*
El pelotazo sanitario tiene algo más que investigación por
si hay delito: hay desvergüenza e inmoralidad, agravante con la materia en sí.
¿Cuántas más mascarillas se habría podido comprar con ese dinero público,
cuántos test? ¿Cuántas vidas se podrían haber salvado de poder tener un bien
tan escaso como llegaron a ser las mascarillas? Tan es así que el propio diario
se pregunta cómo alguien tan elegante por fuera puede estar en algo tan sucio y feo por
dentro.
Pero, ¿qué hace un chico como él en
un proceso judicial de tan grueso calado como este? Marqués de Villalba, hijo
de Naty Abascal y el fallecido Rafael Medina (el título de
duque de Feria lo ostenta en la actualidad su hermano Rafael) y criado en el
seno de una de las familias con mayor número de distinciones y grandezas de
España, la Casa de Medinaceli, su vida profesional siempre ha estado vinculada
al negocio textil, al igual que la de su hermano mayor.
Rafael Medina, casado con
bilbaína Laura Vecino, inició su andadura profesional en 2007, cuando
creó la exitosa marca de moda masculina Scalpers en 2007 junto a dos amigos y
varios inversores, entre los que se encontraban Meby Inversiones y Nimbus
Capital. Siete años más tarde, se desvinculaba de Scalpers para unirse al grupo Inditex.
Luis, por su parte, no ha disfrutado
de una vida empresarial tan rutilante como la de su hermano, aunque, como él,
sí aprovechó una nutrida red de contactos (muchos de los
cuales pasan por Asia) para poner en marcha varios proyectos con los que,
además, se asentó como referente de estilo a la manera de siempre: no le interesa
pasar por 'influencer'. No lo necesita. Al cabo, ser hijo de Naty Abascal
siempre le ha dado el pedigrí de una elegancia que no necesita exhibir más allá
de los 'photocalls' o los salones de la alta sociedad.*

¿Qué país de idiotas hemos hecho en el que se puede ir por
la vida de "hijo de Naty Abascal", vivir de ser elegante por parte de
madre y lucir palmito en alfombras y salones? ¿A dónde vamos con esta fauna
artificial, creada para ocupar minutos de emisión en las televisiones, dar
trabajo a los fotógrafos y rellenar páginas de medios que ahorran en puestos de
trabajo? ¿Qué engendro hemos creado con toda esta sarta de figurines oportunistas
transformados en comisionistas presuntamente delictivos que conecta la
"alta ridiculez" con la clase política, extendida cada vez más de
padres a hijos, de hermanos a hermanas, con primos, tíos, toda conexión
familiar relevante?
Los comisionistas tienen su segundo escándalo seguido en
Madrid, sitio especialmente conflictivo en estas cosas. Pero los casos abundan
repartidos por diferentes espacios políticos.
Recordamos cómo algunos cruzaban las fronteras españolas en
busca de mascarillas más baratas. ¿Por qué hay que salir a otros países a
buscar lo que allí es mucho más barato, se vende en los supermercados, etc.?
Puede que una parte de la clave de este país encarecido artificialmente esté en
los intermediarios y comisionistas que parasitan la vida económica nacional.
El largo titular del diario El País nos aclara el noble
destino del dinero conseguido con estas artes
relacionales: "Así se gastaron los seis millones los empresarios
comisionistas de mascarillas en Madrid: ‘ferraris’, ‘rolex’ y hoteles a 6.000
euros la noche". ¡Hay que ver qué buen provecho se le saca a un e-mail!
El gasto realizado acaba por definir a los personajes de
esta historia inmoral, retrato infame de un país en donde los eslóganes nos
dice que de esta "vamos a salir más fuertes", mientras que la
realidad nos demuestra que "de esta algunos van a salir más ricos",
asquerosamente ricos y despilfarradores. No vamos a pedir la virtud del ahorro
a los que no tienen la virtud de los escrúpulos, sería pedir demasiado.
Pero sí que hay que exigir a los familiares que están del
lado activo que alejen a sus parientes del lado pasivo, del de las ganancias
tontas, pero siempre legales, como
dice la presidenta regional.
De los múltiples pelotazos que sacuden la vida nacional de
forma continuada, estos relacionados con la pandemia son especialmente
asquerosos por lo que revelan de inmoralidad, codicia y aprovechamiento de la
necesidad.
Hay toda una parte parasitaria en la vida española. Está
siempre dispuesta a ponerse por medio para sacar tajada de esas maniobras en la
oscuridad a través de estas redes de contactos. No hay camino que no intervenga
si esto le produce ganancias fáciles y escandalosas, como es el caso.
A ver si hay suerte y si pilla bien a alguno de estos
familiares que pasaban por allí, hijos de la alfombra roja o de la discreta
trastienda familiar. Necesitamos escritores y azconas y berlangas que nos den
nuevas imágenes tomadas de la vida real, una serie..., lo que sea que lo
retrate. Siguiendo el modelo de Berlanga, podría titularse "La mascarilla
nacional", dejando al descubierto esta fauna ibérica de la que no
conseguimos desprendernos en este país de chiringuitos
en todos los niveles, de los playeros a los empresariales. Nobles, elegantes y políticos son su base, pero
seguro que escarbando un poco salen más ferraris.
Como madrileño, lamento que mis impuestos acaben donde acaban, en los bolsillos de algunos. Como español, lamento que esto se utilice para luchar entre partidos y no se intente acabar con ello mediante pactos anticorrupción efectivos. Esto nos ofende a todos, por encima de cualquier distinción. Está enquistado y hay que combatir esta clase parasitaria en cualquiera de sus colores, ya que las ideas son las mismas.
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| elDiario.es 6/04/2022 |
* I.G. Rico "Luis Medina: de la lista de los más
elegantes a la nómina de investigados por Anticorrupción" ABC 7/04/2022
https://www.abc.es/espana/madrid/abci-luis-medina-lista-mas-elegantes-nomina-investigados-anticorrupcion-202204070109_noticia.html