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martes, 9 de septiembre de 2025

El dolor invisible

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

De nuevo el drama de la misoginia afgana  amplifica sus efectos sobre las mujeres, sus víctimas permanentes. Es tal la diferencia que el régimen talibán establece para las mujeres que cualquier acontecimiento negativo se experimenta de una forma distinta por hombres y por mujeres. No hay un régimen igual en el mundo; no hay una misoginia de tal calibre por radicales que puedan parecernos otros.

En RTVE.es se nos incluye una pieza audiovisual de uno de sus telediarios. con el titular  "Las mujeres invisibilizadas en la tragedia del terremoto de Afganistán", mostrando las repercusiones sobre las mujeres del terremoto que ha sacudido el país , en cuya sinopsis se nos dice:

En medio de la devastación provocada por el último terremoto ocurrido en Afganistán, las imágenes han mostrado a militares, rescatistas, médicos y heridos, pero apenas a mujeres. Cuando aparecen, están de espaldas, completamente cubiertas o son niñas. La ley talibán, que prohíbe el contacto entre hombres y mujeres que no sean familiares, incluso en emergencias, impide que sean atendidas en igualdad de condiciones.

A la prohibición de estudiar Medicina o Enfermería se suma ahora la falta de profesionales mujeres para asistirlas. Incluso si están enterradas bajo los escombros, no pueden ser tocadas por hombres. Nadie sabe con certeza cuántas han muerto o cómo están siendo atendidas: un silencio impuesto que la activista y presidenta de Esperanza de Libertad, Khadija Amin, define como un "apartheid de género".*



El drama es consecuencia de la circularidad radical del régimen talibán: a) los hombres y mujeres no se pueden rozar siquiera sin ser familiares; b) las mujeres no pueden estudiar ni trabajar desde los doce años; y c) como consecuencia, no hay doctoras ni enfermeras que puedan atenderlas, pues son hombres quienes ocupan estos puestos. Esa "invisibilidad" de la que se nos habla en el reportaje no es más que la radical consecuencia del sistema misógino talibán. Las mujeres no pueden ser sacadas ni de los escombros por los hombres.

En un mundo cada vez más cruel, más violento, el régimen de los talibanes es un monumento a esa violencia institucional que deja fuera de la vida y de la muerte a las mujeres. Ser mujer en Afganistán es un delito o una maldición de lo que nadie las puede librar. Se nace mujer y se sufre por ello.

A esas injusticias se añade un tercer castigo, esta vez desde Occidente que las dejó a su suerte abandonando el país, dejándolas en manos de los talibanes, cuya primera misión al llegar al poder era patrullar por las calles para evitar que salieran mujeres solas o que fueran sin velo.



Hoy entendemos que invadir, colonizar implica una responsabilidad cívica y moral para con el país al que se ha sometido. Occidente invadió Afganistán y lo dejó después a su suerte sabiendo de sobra lo que ocurriría. Cambió la vida del país, especialmente de las mujeres, y todo se derrumbó por la indiferencia hacia lo que había cambiado, por la falta de responsabilidad. Los intereses políticos y económicos se tragaron las bonitas palabras que habían "justificado" la invasión. Los que dejaron en el país tras su salida fueron barridos por la llegada de los radicales y dogmaticos, obsesionados con las mujeres, que constituyen su eje del mal, las que les sirven para afirmar su visión retrógrada y violenta.

Hoy, un terremoto vuelve a dejar en evidencia los efectos de aquella huida del país sobre las mujeres. La pieza de RTVE es demoledora, pero es solo un tímido apunte frente a otras desgracias narcisistas que sacuden el mundo. La noticia debe, al menos, parecer algo "novedoso", pero lo que ocurre en Afganistán está condenado a  ser normalidad y esta solo se rompe en ocasiones como la de un terremoto.



Sí, las mujeres son invisibles prácticamente. No se las ve ni en la destrucción natural de un terremoto. No deben ser vistas ni escuchadas, lo que no significa que no sientan el doble dolor de la invisibilidad y de los estragos del terremoto.

En estos tiempos en los que algunos se dedican al negacionismo de la violencia de género o de la existencia del patriarcado, deberían darse una vuelta por Afganistán para despejar dudas.

No en todos los países se vive en el mismo año; es solo una suposición que los hechos contradicen.

¡No olvidemos a las mujeres afganas!

 

* RTVE Play Telediario 2 "Las mujeres invisibilizadas en la tragedia del terremoto de Afganistán" RTVE.es 5/09/2025 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-2/mujeres-invisibilizadas-tragedia-del-terremoto-afganistan/16719002/ 

domingo, 9 de marzo de 2025

No olvidemos a las mujeres afganas 2025

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

De nuevo repetimos un grito "¡no olvidemos a las mujeres afganas!". La situación en que se las dejó tras el abandono del país ha sido uno de los mayores crímenes de irresponsabilidad cometidos hasta el momento, un anticipo de lo que están siendo las actuales políticas norteamericanas.

Tenemos las terribles imágenes de los aviones despegando con miles de personas intentando agarrarse, subirse al fuselaje, caer... por la desesperación de quedar en manos de los talibanes, tal como ocurrió. Recuerdo el caso de los traductores, de los que habían servido como tales a los ejércitos, incluido el español, que imploraban por ser llevados a otros países ante el temor cierto de ser asesinados. Algunos lo lograron, pero muchos otros quedaron a su suerte, su destino en manos de los talibanes. Pero lo que era un riesgo para los hombres, se convirtió en prisión y castigo para todas las mujeres afganas, solo por el hecho de serlo.

Entre las múltiples quejas, reclamaciones de derechos, datos, etc. que el 8-M nos ha dejado en los medios, me quedo con la carta de una joven afgana intentando que su voz sea escuchada, que este monumental drama llegue a los oídos de las más personas posibles, que no sean olvidadas.

La carta la firma Qahira Faquiri y se publica en RTVE.es el 9-M porque para este drama no hay día especial, sino que cualquiera de ellos es bueno para tratar de romper el silencio avergonzado por la situación de abandono de un país en manos de fundamentalistas que tienen en la mujer el objeto central de su obsesión.

En la carta, que lleva por título  "Un grito desde mi tierra silenciada: la voz de las mujeres de Afganistán ", se nos dice la terrible verdad de su situación:

En esta tierra, las niñas no son castigadas por los crímenes que han cometido, sino por lo que otros consideran "pecado". Aquí, las niñas son tratadas como mercancía antes de saber lo que significa ser niña. A una edad en la que aún no comprenden el sentido de la vida, sus nombres son escritos en un papel y entregados a manos que no les brindan refugio, sino prisión.

Son vendidas, intercambiadas, marcadas, sin que siquiera sepan cuál es su crimen, salvo el haber nacido niña. Matrimonios forzados, tradiciones que se han encadenado y un trato que se llama "destino". Y si alguna de ellas se levanta, dice que no quiere este destino y lucha, ¿qué sucede entonces? Entonces la llaman rebelde, desafiante y no solo no escuchan sus lágrimas y súplicas, sino que las callan con azotes.*


Los regímenes fundamentalistas, como es el de Afganistán, tienen una especial animadversión hacia la mujer. La explicación es religiosa inicialmente —la mujer es el origen de la desobediencia, de todo pecado, tienta al hombre, etc.— pero también porque es un elemento asequible, fácil de controlar. Sin más objetivos en la vida, el control de las mujeres permite hacer creer que "todo" funciona y hace sentir "poder"

Sobre este control, como bien señala la carta de la joven afgana, es posible construir una estructura social que deja las cosas claras: la mujer es el elemento que permite las operaciones que aseguran las relaciones sociales mediante el matrimonio. Para ello es preciso entregar una "mujer producto" inculta, sumisa y virgen. Por esto la vigilancia debe ser constante antes y después, solo se cambia de vigilantes.

El silencio es la faceta exterior que asegura la incomunicación absoluta. La mujer no debe tener más fuentes de relación que las que se le establecen para garantizar la ausencia de influencia. Introducirla en un burka es convertirla en un ser anónimo, no diferenciable, una portadora de su propia cárcel oscura.

¿Qué clase de ser humano resulta de estas operaciones de anulación?

En esta tierra, las mujeres tienen derecho a vivir, pero no a vivir plenamente. Tienen derecho a respirar, pero no a soñar. Las quieren, pero no por sus sueños, ni por sus pensamientos, sino para que se sienten en un rincón, en una sombra, y nunca se levanten.

Aquí, las heridas que se infligen en el alma de las mujeres son tan profundas que no pueden verse y son tan pesadas que no deberían ignorarse.

Nosotras somos esas chicas a quienes les cerraron las puertas de la escuela, pero nunca se cerrarán las puertas de nuestros corazones al futuro.* 

Es esa capacidad de resistencia lo que convierte a la mujer afgana en admirable. Saben que es una lucha por anularlas y que la respuesta debe ser salir del silencio y la oscuridad en la que se les obliga a vivir. Por eso es importante la solidaridad que les dé visibilidad fuera porque la de dentro se les niega. Hay que hacerlas visibles, que se sientan con aliento, que sufrimiento importa.

Con su represión, las mujeres afganas crecen con ilusiones, con sueños. No las están venciendo, sino, por contra, hacer que sean ellas las que saquen fuerza de su represión.

En la carta podemos leer al final:

El mundo puede habernos olvidado, pero en nuestros corazones siempre hay una llama de esperanza que nunca se apaga.

Somos mujeres que, lejos de debilitarnos, nos hacemos más fuertes con las dificultades. Hemos soportado dolores que ninguna palabra puede describir, pero sabemos que llegará el día en que el mundo conocerá nuestro sufrimiento.

El día en que tomaremos lo que es nuestro, no con súplicas, sino con la fuerza de nuestra resistencia. No tememos a nada, porque creemos que llegaremos a lo que merecemos.

El mundo de hoy puede habernos cerrado los ojos, pero nuestro mañana estará lleno de luz; porque somos mujeres que nunca dejaremos de luchar y, al final, alcanzaremos todos nuestros sueños.*

 Por eso es importante, esencial no olvidar, recoger sus palabras, las únicas posibilidades que tienen de manifestar sus sueños e ilusiones, la verbalización de un futuro que pueda ser llamado así.

¡No olvidemos a las mujeres afganas! Desde aquí nuestro apoyo y admiración.

* QAHIRA FAQIRI "Carta de una afgana Un grito desde mi tierra silenciada: la voz de las mujeres de Afganistán" RTVE.es 9/03/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250309/grito-desde-tierra-silenciada-voz-mujeres-afganistan/16481980.shtml

viernes, 24 de noviembre de 2023

Verdaderas investigadoras

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ayer cerramos nuestros dos días de las V Jornadas de Mujeres de 3 Culturas "Aspectos culturales de la Misoginia". El nombre de las Jornadas procede de la variedad de mis alumnas de Doctorado. Ha habido algunos varones en años anteriores, pero desde hace ya unos cuantos años, son mujeres que proceden de China, Egipto, México, el Sáhara. Irán y España. Puedo decir, ajustándome a la más pura realidad, que es lo mejor que me ha podido pasar en mi vida académica y, sin duda, en lo personal. Es una rica experiencia para todos, todos aprendemos de todos y los intercambios son permanentes. Nuestras tesis, la realizadas ya y las que están en curso, son un ejemplo de diversidad y la mayor parte llevan dos marcas, la  de la interculturalidad y la del género, una combinación de gran interés por sus resultados.

Ayer, agotado tras las sesiones maratonianas desde la UCM y las virtuales compartidas con el TEC de Monterrey en México, que ha participado con importantes aportaciones en el programa de la Jornadas, pensaba en la enorme suerte de poder vivir cada año esta experiencia de diversidad cultural y temática, de este capítulo del proceso de formación investigadora, de profundización en el correspondiente tema de cada año.


Por la parte de la UCM, pudimos aprender sobre las raíces culturales que desembocan en la política del hijo único y sus consecuencias en la adopción internacional de niñas chinas (CUI Xiaoning), la introducción del humor femenino en China (LUO, Shan); las representaciones de mujeres asiáticas en el cine norteamericano (WU, Hongling); el tratamiento cinematográfico de la emigración femenina en el mundo árabe (Basant Kamal); la misoginia de Donald Trump a través de los memes (JI, Yuantong); la aplicación de los criterios de belleza masculinos a las mujeres y el sufrimiento que conlleva (WANG, Xiaoling); el tratamiento fotográfico de la misoginia por la española Laia Abril, Premio Nacional de Fotografía (Silvia Belloso); la misoginia en El callejón de los milagros, la novela del Nobel egipcio Naguib Mahfuz, y las variantes usadas en sus adaptaciones cinematográficas en Egipto y México.


Junto a esta aportaciones, las realizadas por el TEC de Monterrey, con sus profesoras sobre el tratamiento misógino de las noticias sobre feminicidios (Maricarmen Fernández Chapou y Carla Maeda); el tratamiento de las identidades misóginas (Ileana Delgado); sobre la construcción de espacios libres de misoginia en el ámbito universitario (Mildred P. Mendoza) y un estudio de la construcción de la identidad femenina en la obra literaria de Guadalupe Amor (Mª Guadalupe Mejía).

A esto hay que añadir la presentación a cargo de la catedrática UCM Asunción Bernárdez y de Anita Fuentes, de la obra Misoginia online: La cultura de la manosfera en el contexto español (ed. Tirant Humanidades 2023), un esfuerzo colectivo resultado de un proyecto de investigación UCM del grupo de estudios feministas.

Gracias a la tecnología, hemos podido reunirnos personas en tres continentes (Asia, América y Europa), en cuatro países (España, China, México, Colombia), algo que nos permite seguir trabajando como grupo a pesar de las distancias. Nos mantenemos unidos durante el año y ahora se ve el esfuerzo en estas Jornadas.

Con una gran cantidad de males, externos e internos, de las Universidades, que ceden a los cantos de sirena del comercialismo, el burocratismo, el individualismo por encima del trabajo conjunto, etc., son momentos como estos los que te reconcilian con el trabajo, con la institución universitaria y con sus fines, algo se que ha perdido o se está perdiendo en beneficio de otros que nos llevan a los peligrosos arrecifes. 

La alegría de trabajar juntos, el compañerismo, el poder compartir esfuerzos e ideas... es algo que debería estar presente cada día. Yo lo agradezco.

Ver a gente joven disfrutando con la investigación, creando caminos y recorriéndolos fuera de lo trillado, buscando un conocimiento ampliado y no reductivo del mundo, intentando dibujar y comprender su complejidad y no realizando esquemáticas reducciones en blanco y negro, es enormemente satisfactorio, gratificante.

Después de muchos años, creo que es esta la tarea real de la Universidad, formar investigadores. Somos docente e investigadores, pero también la síntesis de ambos concepto, que muchas veces concebimos separados. Separarlo es muy peligroso, destructivo.

En mi asignatura del Grado, esa misma mañana, antes del comienzo de las Jornadas, tuvimos un interesante debate para deshacer el equívoco entre lo que es "documentarse" e "investigar". Muchos alumnos de nuestras carreras confunden lo primero con lo segundo. Piensan que con documentarse es suficiente y que con repetir lo existente ya han cumplido. Esto no es así. Lo que se les pide como universitarios no es ser máquinas repetitivas, sino conocer lo existente para poder encontrar lo nuevo, que es lo valioso.

Eso es lo que algunos descubren en sus doctorados, que es algo más que un grado, que un título. Es sobre todo una actitud, una forma de ver el mundo planteándolo como problemas que se pueden resolver, que hay que intentar formular para seguir avanzando.

Lo más satisfactorio de nuestras jornadas es ver cómo cada una de esas ponencias han salido de sus tesis, que el conocimiento que han recogido produce algo nuevo, algo original, un enfoque, una conexión, el dibujo de una serie de puntos que se unen en la cultura y que nos permiten comprender primero y explicar después. Hemos tenido así, en conjunto, una visión múltiple de un problema, la misoginia, una visión intercultural e histórica que conecta el pasado con el presente, el principio filosófico de una traducción con su plasmación en aspectos de la cultura popular o de las políticas gubernamentales. Comprendemos conectando y no reduciendo.

Mi mayor satisfacción (y la de ellas) fue escuchar de personas externas, de gente del mundo académico, la expresión "¡qué interesante!". Es la frase que revela el sentido del trabajo del investigador, despertar el interés es algo que requiere novedad y, por supuesto, coherencia, los dos factores que se han de combinar. Investigar es dar sentido a lo nuevo, a lo que estaba ahí, esperando una explicación, una definición.

Quiero hacer pública mi satisfacción personal y académica por ese trabajo que explicaron a los demás, resultado de muchas horas, días y años (algunas terminan sus tesis este curso, otras ya eran doctoras y profesoras en diversas universidades). Muchas veces el trabajo largo se condensa en unos pocos minutos, pero esa es otra capacidad que los investigadores deben tener. Como investigadoras, además han introducido una perspectiva de género, estableciendo una visión necesaria para cambiar algo, la sociedad.

Gracias a nuestra Vicedecana de Política Científica y Doctorado, Dimitrina Jivkova Semova, que nos apoyó con su presencia en la inauguración y cuyas palabras sirvieron de impulso para estos dos días de trabajo. ¡Gracias!

Gracias también al TEC de Monterrey por esta forma colaborativa de trabajo, de intercambio de saberes y experiencias.

En Ciencias Sociales y Humanidades nos empeñamos muchas veces en trabajar como si estuviéramos en los campos de la Física. No es así. La finalidad de la investigación en nuestros campos es la Cultura, comprendernos a nosotros mismos para tratar de mejorar, para comprender nuestros problemas y fallos sociales. Por eso es tan triste el cerco realizado a nuestras publicaciones académicas en el "mundo exterior", esa comunicación entre pares y la penalización de la divulgación, entendida como intentar mejorar el conocimiento que la sociedad debe tener de sí misma. Hoy, que vivimos en tiempos de incultura y trivialidad extremas, es más necesario que nunca que esta investigación que explica nuestras carencias, nuestros lastres, nuestros errores perceptivos, etc. salga a la luz.

Por eso trataremos de que lo dicho en estas Jornadas salga a la luz, algo que también forma parte del ideario investigador. No para que nos den "puntos", enfoque utilitarista y burocrático del asunto, sino para que la sociedad se conozca mejor a sí misma.

Enhorabuena a Xiaoning, Shan, Hongling, Basant, Yuantong, Xiaoling, Silvia, Asmaa. Sois verdaderas investigadoras. Trabajáis para conocer, para saber y para mejorar el mundo que os rodea. 

Me siento muy orgulloso de vuestro trabajo, del esfuerzo personal y académico realizado y del que las Jornadas han sido un ejemplo y una prueba salvada sobre lo que se puede hacer, en el camino que nunca se detiene de la investigación. No es la primera vez ni será la última. Este año ha sido especialmente gratificante. Seguid adelante. Estáis en el buen camino y lo habéis descubierto al dar forma a lo que ya sabéis en esas valiosas ponencias.

¡Gracias y enhorabuena!

Vuestro orgulloso "profe".

lunes, 14 de agosto de 2017

Los pilares de Trump o jugando con las palabras

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En el mundo de la política se suele jugar frecuentemente con las palabras. Se retuercen, se crean contextos ambiguos que hacen que oscilen sus significaciones, etc. Algunos políticos han usado de esta forma como marca propia y en ellos destaca Donald Trump. Es el mismo del que los lingüistas y lexicólogos intentan descifrar qué ha querido decir en ocasiones. Es el mismo hombre que teclea palabras incomprensibles, como "covfefe" en sus tuits, que pasan a ser causa de especulación y risas universales.
Esta vez el presidente Trump ha tenido una ocasión para demostrar que jugar con las palabras no es la tarea de un cargo como el que ocupa. Los acontecimientos de Charlottesville, los violentos choques protagonizados por los "supremacistas blancos" no han tenido la respuesta adecuada. Y así se lo ha hecho ver mucha gente. No era el momento de esconderse tras la ambigüedad de las palabras y es lo que ha hecho.
The New York Times señala en su editorial:

Let’s discard the fiction that President Trump wasn’t placating white supremacists by responding so weakly to the neo-Nazi violence that killed Heather Heyer, a 32-year-old counterdemonstrator in Charlottesville, Va., on Saturday. The neo-Nazis heard his message loud and clear.
“He didn’t attack us,” crowed The Daily Stormer, a white supremacist website, about Mr. Trump’s statement after the two days of racist demonstrations. “Refused to answer a question about White Nationalists supporting him. No condemnation at all. When asked to condemn, he just walked out of the room. Really, really good. God bless him.”
The police said a 20-year-old man, who participated in the long-planned protest against the removal of a statue of Robert E. Lee, plowed his car into peaceful counterdemonstrators on Saturday, killing Ms. Heyer and injuring 19 others. He was charged with second-degree murder. Two Virginia state troopers responding to the protests died in a helicopter crash.
After the attack, and before he spoke, Mr. Trump reportedly consulted advisers. They told him to condemn the white nationalists who fomented the violence.
He did not. Instead, he spoke of an “egregious display of hatred, bigotry, and violence that’s on many sides.”*


Que los supremacistas le bendigan en este caso no era necesario. La llegada de Trump a la Casa Blanca es debida en gran parte al uso que ha hecho de estos grupos. Mientras la prensa y las agencias estatales buscan los lazos con Rusia, los lazos con la ultraderecha norteamericana, los neo-nazis, supremacistas, KKK, etc. se ha quedado frenada discretamente. Hasta el estallido de Charlottesville, en que ha emergido en toda su crudeza y realidad.
El racismo ha sabido camuflarse con las violencias policiales y como cuestiones locales que evitaban sacar demasiadas consecuencias de lo que estaba ocurriendo. Pero lo ocurrido en Charlottesville es de otro orden: el racismo no tiene que jugar en la sombra, sino que ha salido a la calle a reclamar su espacio y su unidad. Saben que la victoria de Trump es su victoria. Son ellos los que han estado trabajando como agentes de campo en las ciudades, tejiendo la red de apoyos para llevarle a la Casa Blanca.
The New York Times señala en el mismo editorial:

Mr. Trump is alone in modern presidential history in his willingness to summon demons of bigotry and intolerance in service to himself. He began his political career on a lie about President Barack Obama’s citizenship and has failed to firmly condemn the words and deeds of white supremacists, neo-Nazis, Ku Klux Klan leaders and other bigots who rallied behind him. A number of these people, including David Duke, the former Klan imperial wizard, and Richard Spencer, self-styled theorist of the alt-right, were part of the amen chorus of bigots in Charlottesville.*


Ya no se puede mirar hacia otro lado. El hombre que ha abierto los frentes bélicos no descartados en el exterior, ha abierto otra guerra civil. No es otra cosa lo que reclamaban en Charlottesville los manifestantes, la reversibilidad de una situación histórica ciento cincuenta años después y tras décadas de reivindicación de los derechos civiles.
Las fuerzas invocadas en su campaña jugaron con el racismo, ya que se trataba de aprovechar el odio contra Barack Obama, algo que los racistas norteamericanos no han aceptado. Por eso recuerda el diario Donald Trump comenzó su campaña —y no es casual— dudando de la "americanidad" de Barack Obama. Dirigió y absorbió el odio latente. Por eso, tras su triunfo, las manifestaciones racistas no han cesado y han culminado en la manifestación de Charlottesville.
The Washington Post  nos trae la descripción del antiguo profesor de Historia del conductor que lanzó su coche contra los que rechazaban la presencia de los "supremacistas blancos" en la ciudad. Ha dejado una mujer muerta y 19 heridos:

CHARLOTTESVILLE — A man accused of plowing a car into a crowd of activists here — killing one person and injuring 19 — long sympathized with Nazi views and had stood with a group of white supremacists hours before Saturday’s bloody crash.
The alleged driver, James Alex Fields Jr., a 20-year-old who traveled to Virginia from Ohio, had espoused extremist ideals at least since high school, according to Derek Weimer, a history teacher.
Weimer said he taught Fields during his junior and senior years at Randall K. Cooper High School in Kentucky. For a class called “America’s Modern Wars,” Fields wrote a deeply researched paper about the Nazi military during World War II, Weimer recalled.
“It was obvious that he had this fascination with Nazism and a big idolatry of Adolf Hitler,” the teacher said. “He had white supremacist views. He really believed in that stuff.”
Fields’s research project into the Nazi military was well written, Weimer said, but it appeared to be a “big lovefest for the German military and the Waffen-SS.”**


Todo parece indicar que aprovechó bien su estancia en la escuela, en donde aprendió que al odio le pueden poner buena nota. Es de este mundo del que se ha aprovechado Trump para reclutar sus apoyos y viceversa. Trump es la pieza que se necesitaba para hacer que lo que estaba hirviendo pasara a producir movimiento. El racismo humillado por la llegada de Obama se organizó para aprovechar el orden y rentabilizarlo electoralmente. ¿Es una sorpresa para alguien? Probablemente, no. Los republicanos prefirieron dar cancha a Trump a sabiendas de los que entraba con él que haber buscado una nueva cara cuando tuvieron ocasión. Sin embargo, el atractivo del fuego es hipnótico.
Pero no se debe descuidar el otro factor, el que le permitió atacar a su rival directa. Hillary Clinton: la misoginia. Obama y Clinton le servían para encarnar las dos partes que la América retrógrada necesitaba, racismo y misoginia. Trump tenía los rivales perfectos para aunar las dos fuerzas tras de sí. Trump no traía una ideología, era un reclamo, un grito obsceno de llamada al apareamiento electoral. Y le fueron contestando.
No es casual que fueran las mujeres las que hicieran de Trump un rival. Captaron rápido su esencia y la primera gran manifestación contra él se produjo al día siguiente a su toma de posesión y lo protagonizaron cientos de miles de mujeres marchando sobre Washington.


El incidente ocurrido en Google esta semana pasada es otra manifestación del efecto llamada de Trump. El despido de un ingeniero que había publicado un memorando sobre la inferioridad de las mujeres y los peligros de su acceso a los puestos directivos ha tenido una rápida respuesta de la empresa. Es una muestra del segundo factor, la misoginia:

The news of the engineer's firing came shortly after Recode reported on a company-wide memo from Google CEO Sundar Pichai indicating that portions of the manifesto may violate the company's code of conduct. A Google representative confirmed the memo's authenticity, and Google published the memo in full on its blog Tuesday morning.
Specifically, Pichai objects to the author's claims that biological differences make women less suited for careers in tech. Pichai suggests that this portion of the manifesto was "not OK," and he said it went too far "by advancing harmful gender stereotypes in our workplace."
"To suggest a group of our colleagues have traits that make them less biologically suited to that work is offensive and not OK," Pichai wrote.
The 10-page document first became public knowledge on Saturday, following a report from Vice's Motherboard. Gizmodo released full copy of it later that day.
In the manifesto, titled "Google's Ideological Echo Chamber," the engineer argued that the search giant needed to be more tolerant of conservative viewpoints among its employees. Pichai agreed with that particular point, saying in his memo that the company could be more inclusive of different perspectives.***


La segunda oleada es contra las mujeres, que también ven reducidos sus derechos. No es solo el machismo recalcitrante de Trump. Trump ha realizado toda una serie de movimientos, especialmente en el terreno de la salud que van contra los derechos de las mujeres, otro movimiento que ha dejado sus batallas en los Estados Unidos. Es la vuelta de la mística de la feminidad, como lo denominó Betty Friedan en su descripción del retroceso ocurrido en los 50 que devolvió a las mujeres a casa y sembró la depresión en el país.
Hay otras dos patas que contribuyen al ascenso y sostenimiento de Trump: son el nacionalismo y el militarismo. Ambas las estamos viendo en la retórica y cómo tienen sus enlaces con los supremacistas blancos. Los supremacistas blancos son otra forma de llamar a los "nacionalistas blancos". La supremacía blanca supone una forma de nacionalismo en la medida en que su idea de América es "blanca". Todo va en el mismo paquete; de otra forma es como separar a los nazis del antisemitismo. Va todo en el mismo paquete ideológico.


Los "supremacistas" piensan que la "raza blanca" es superior y, por ello, las personas de "color". "judíos", etc. no deben gobernar o tener derecho a voto, que es el camino para evitarlo. Para ello han generado el mito de la América blanca, excluyente; lo han adornado con la religión que les garantiza que Dios está de su parte y se dedican a retroalimentarse con estos mensajes amparándose en los derechos y libertades. Es ahí donde falla el sistema educativo, que va absorbiendo estos pensamientos retrógrados y creando sus nichos transmitiéndolos. El sistema de libertades norteamericano les ampara aunque sea para una causa tan retrógrada y generadora de violencia.


El nacionalismo produce finalmente una xenofobia que ve en los otros pueblos enemigos. Como consecuencia, se produce el militarismo y Trump convierte las relaciones internacionales en un sistema de amenazas que ponen en marcha con la industria bélica como motor.
Racismo, misoginia, nacionalismo, militarismo... ¿Sabían los norteamericanos lo que votaban? Desde luego. Unos lo han hecho, dicen, porque no les gustaba Clinton y otros porque les gustaba Trump. La diferencia de tres millones de votos en favor de Hillary Clinton es un hecho fundamental, que hemos señalado desde que se produjo. Salva la Historia de los Estados Unidos dirigiendo el mal producido hacia un sistema que puede ser cambiado, el "colegio electoral", responsabilizándolo de la llegada de Donald Trump a la cima. Siempre podrá decirse la mentira piadosa que los pueblos necesitan para poder seguir adelante cargando con su fardo de errores, que fue un defecto del sistema lo que produjo la llegada de un periodo oscuro, tenebroso, que es lo que representa la presidencia de Donald Trump. Solo con lo que ha hecho, ya es suficiente. Desgraciadamente, le queda mucho por delante.
La condena de "todo tipo de violencia" por parte de Trump para lo ocurrido en Charlottesville es algo más que jugar con las palabras y sus significados; es algo más que una ignominia que hasta sus asesores le recomendaron que no hiciera. Supone un paso más en la destrucción moral de la presidencia de los Estados Unidos, en la que muchos norteamericanos, la mayoría, no se sienten representados.

19:12. La presión social y mediática, el enorme escándalo, han hecho que Trump rectifique. No servirá de mucho porque están claros los motivos. Al menos los grupos racistas saben que tienen frente a ellos a una gran parte de la sociedad norteamericana. La perspectiva de salir fuera con esa mancha también ha debido pesar. Trump ha perdido oficialmente una batalla.



* "The Hate He Dares Not Speak Of" The New York Times 13/08/2017 https://www.nytimes.com/2017/08/13/opinion/trump-charlottesville-hate-stormer.html
** "Alleged driver of car that plowed into Charlottesville crowd was a Nazi sympathizer, former teacher says" The Washington Post 13/08/2017 https://www.washingtonpost.com/local/one-dead-as-car-strikes-crowds-amid-protests-of-white-nationalist-gathering-in-charlottesville-two-police-die-in-helicopter-crash/2017/08/13/3590b3ce-8021-11e7-902a-2a9f2d808496_story.html
*** "The Google employee who wrote the controversial Google manifesto was fired after CEO Sundar Pichai called it 'not OK'" Business Insider 7/08/2017 http://www.businessinsider.com/google-sundar-pichai-anti-diversity-manifesto-fired-2017-8





jueves, 23 de febrero de 2017

El cavernícola y el feminismo de plástico

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El 3 de febrero las portadas y noticieros se hicieron eco de la frase "dress like a woman" que Donald Trump había usado para que las mujeres que le rodean estén al gusto de su mirada, No era un detalle más de la personalidad del inquilino de la Casa Blanca. Mostraba algo importante.
Desde entonces muchas otras publicaciones han recogido en su contestación a Trump imágenes de mujeres auténticas haciendo lo que saben y quieren hacer, un repertorio mucho más amplio que las estrechas muñecas, auténticas "barbies", con las que Trump acostumbra a rodearse. En su artículo del día 3 nos recordaba el periódico: «It’s clear that appearances matter to the president. Mr. Trump, the former owner of the Miss Universe Organization, has come under harsh criticism for rating women’s appearances on a scale of one to 10 and for hurling insults at female critics.»*
Cuanto más se profundiza en la personalidad de Trump, que nunca ha estado oculta, más incomprensible resulta la ceguera anquilosada que le ha llevado hasta la Casa Blanca. El retroceso que Trump y sus votantes representan no es calculable en ningún tipo de escala. ¿Cómo se ha llegado a esto?


Se dan cifras —que para Trump, ya lo ha dicho, son "fake news" todas ellas— que establecen en un 38% la aceptación del presidente tras un mes en la Casa Blanca. Sin embargo, por mucho rechazo que se vaya acumulando, Donald Trump quedará como el 45 presidente de los Estados Unidos de la misma manera que otros políticos miserables han quedado clavados en la historia de sus países. No se olvidará de él nadie.
El estilo de Trump, parece algo claro a estas alturas, no es congraciarse con las encuestas, sino negarlas. La mera mención del rechazo popular le parece una imposibilidad metafísica, algo que va contra la propia lógica. Lo mismo ha ocurrido con su déficit de votos en las elecciones. Es otra imposibilidad que es negada mediante la explicación de un fraude del que no existe una sola prueba.
Pero es quizá en el lado de las mujeres en donde más evidentes se hacen sus carencias. No hablo ya de las intelectuales o culturales, que son evidentes, sino de lo que configura su propia mentalidad masculina. Se recuperó documentalmente su desprecio hacia a las mujeres. No necesitó de intermediarios porque se pudo apreciar su zafiedad en directo durante las primarias republicanas y después en su campaña electoral.


En la CNN, Jill Filllipovic nos habla en los titulares del "nuevo feminismo" que el presidente piensa promover desde la Casa Blanca: "Melania and Ivanka's plastic feminism cover up Trump's misogyny"** En el artículo analiza lo que las "mujeres Trump" han hecho hasta el momento, a lo largo de los años: usar su notoriedad como parte de la familia para vender cremas faciales, sales de baño, zapatos y vestidos. La Casa Blanca se convierte ahora en una galería desde la que exhibir las "tendencias" que son el resultado de la voluntad del padre y marido, el modelador de las imágenes del conjunto. Ellas sí visten como mujeres. Y siempre han sido demos andantes de sus productos comercializados. La prensa ya ha advertido de los negocios encubiertos que se pueden estar practicando simplemente por las apariciones públicas.


La visión que de las mujeres tiene Donald Trump se revelaba en su consejo a Charles Foster Kane. Para ser poderoso hay que ser egoísta (no ha triunfador sin ego, ha dicho Trump) y los egoístas con aspiraciones a más no pueden permitirse debilidades, entre ellas un amor real. Su consejo a Kane era: si has perdido a tu esposa por el camino al hacerte rico y egoísta, no te preocupes "consíguete otra", para eso eres poderoso. En su visión del mundo, las mujeres —como señaló— van detrás, formando colas, de los hombres poderosos.
De lo que no hay la más mínima duda es que las mujeres Trump son la imagen de la visión de Trump; son su fantasía. Son su percepción de cómo debe ser "lo femenino". Y ese es el gran peligro, ya que evidentemente su sensibilidad es nula en este campo. ha tenido toda la vida para demostrarlo y lo que ha mostrado es una misoginia galopante.
Trump se enfrenta a las mujeres y las mujeres se enfrentan a Trump porque hay algo de repelente artificialidad en esas imágenes que son nos muestran, de la misma manera que eran repugnantemente machistas sus formas de insultar a las mujeres que se le oponen, le llevan la contraria o simplemente se ponen ante su evaluadora mirada. Las historias de su época de organizador de los concursos de belleza son realmente zafias e indignantes. Como se señalaba en The New York Times, las mujeres son seres a los que puntúa de 0 a 10 según su gusto de troglodita.


La CNN nos muestra un video en el que se muestran imágenes del discurso de Melania Trump presentándose como una "inmigrante" más, como un ejemplo del "sueño americano". Una versión bien distinta de lo que está ocurriendo en estos momentos y que levantará indignación por ser hasta de mal gusto. En el mismo reportaje , se le pregunta por el lenguaje obsceno de su marido para con las mujeres, en referencia a la grabación que emergió durante la cabaña. "No es el hombre que conozco", dice. "Algunas veces creo que tengo dos niños en casa", explica "mi hijo pequeño y mi marido". El problema es que mientras que quizás pueda educar a su hijo, es difícil que pueda hacerlo a estas alturas con Donald Trump.
Con los demás podrá tener sus apaños, pero es difícil que logre frenar lo que las mujeres van a trabajar por sacarlo de la Casa Blanca. Las mujeres, como demostraron, están bien organizadas, polemizan bien y no se echan para atrás. Va a ser difícil venderles un feminismo de plástico como el que se preconiza desde la presidencia.


Trump sigue sin haber entendido que es el presidente de los Estados Unidos y no el socio mayoritario de una empresa. Su nula comprensión de lo que la presidencia implica y representa se manifiesta en su comportamiento. No lo entiende porque su egoísmo no tiene límites. De ahí surgen sus rabietas cuando el mundo no se pliega a sus deseos. Son las rabietas infantiles y los malos modos agresivos que ha manifestado hacia las mujeres durante toda su vida. Es la inmadurez de quien todo lo ha tenido y no está acostumbrado a que le lleven la contraria. Es la persona más inmadura que los Estados Unidos han tenido al frente. Las mujeres, en su visión, son objetos de lujo que se puede pagar y por las que siente un profundo desprecio: van tras él por su poder. Con ese marco de ideas es difícil esperar algo más de él que lo mostrado. Tiene razón Melania Trump, tiene dos niños en casa. Y uno es peligroso. 
"No te preocupes Melania", decían para cerrar el reportaje de CNN, "hay un piano en la Casa Blanca".


* "Dress Like a Woman? What Does That Mean?" The New York Times 3/02/2017 https://www.nytimes.com/2017/02/03/style/trump-women-dress-code-white-house.html
** "Melania and Ivanka's plastic feminism cover up Trump's misogyny" CNN 23/02/2017 http://edition.cnn.com/2017/02/22/opinions/melania-and-ivankas-feminism-cover-up-opinion/index.html