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martes, 17 de diciembre de 2013

La ayudita futbolera y la doctrina Lara

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
¡Ya la hemos liado! Después de lo de la "doctrina Parrot", en Europa nos salen ahora con un expediente futbolero por ayudas ilegales! Esto requiere cautela, como bien ha señalado el gobierno, porque afecta a nuestro bien más preciado, que se cristaliza en eso llamado la "Marca España" que, por más que le pese a algunos, por encima de otras cosas, se reparte entre el Barça y el Real Madrid, noticia destacada cada lunes en la prensa de los lugares más distantes.
¿Saldrá Cayo Lara estableciendo paralelismos con la presunta financiación ilegal de PP y pedirá, con el mismo razonamiento que ha planteado últimamente, que se retiren los títulos conseguidos de "forma irregular"? ¿Harán suya la "doctrina Lara" los equipos descendidos por deudas pidiendo que se apliquen sanciones a los que son "subvencionados" (y rescatados, por tanto) con el dinero de todos?
El diario El Mundo nos explica el planteamiento de Bruselas al respecto:

La Comisión Europea comunicará el próximo 18 de diciembre que ha abierto un expediente sancionador a España por conceder ayudas de estado ilegales a siete equipos de fútbol españoles -Real Madrid, Athletic de Bilbao, Barcelona, Osasuna, Valencia, Elche y Hércules-. Las infracciones son de diferente naturaleza, pero en todos los casos el departamento que dirige Joaquín Almunia ha constatado que estos clubes han recibido ayudas de Estado ilegales que distorsionan la competencia.
En concreto, Real Madrid, Athletic de Bilbao, Osasuna y Barcelona han incumplido la legislación comunitaria por no convertirse en Sociedades Anónimas Deportivas ya que Bruselas entiende que al tener este régimen se benefician de una fiscalidad especial. En los casos de los tres clubes valencianos, Valencia, Elche y Hércules, el expediente sancionador se refiere a los préstamos y avales que dio la Comunidad Valenciana.
Además, el Real Madrid y el Athletic de Bilbao también serán investigados en profundidad por dos operaciones urbanísticas que han levantado las sospechas de la Comisión Europea, como son la recalificación de los terrenos de la ciudad deportiva del Madrid en Valdebebas y la construcción del nuevo estadio de San Mamés.*


"Distorsionar la competencia", en términos futbolísticos, puede ser entendido de muchas maneras, al hilo siempre de la "doctrina Lara", convertido en "comisario de la competencia política interna". La doctrina pone el acento en cómo afectan las "ayudas irregulares" a la "competencia política" —una extraña forma de considerar la actividad política impregnada de neoliberalismo y mercado— y que eso supone la consecución de más votos que los demás. "Más dinero, más votos" viene a ser la síntesis del político de la izquierda española. Hay bipartidismo en la política como lo hay en el fútbol... y mucha ayudita interesada.

Los mangoneos futbolísticos no son algo nuevo y lo extraño es que nadie tire demasiado de la manta. A lo mejor los medios temen más que les recorten las preguntas en las ruedas de prensa de Messi o Ronaldo a que lo hagan en la Moncloa o Ferraz. Aquí la política vende como exabrupto y el fútbol (y otros deportes) como adoración. La gente, nos han dicho los del CIS, no se afilia a partidos ni sindicatos, pero sí se hace socio de los clubes de fútbol.
El diario El País también recoge la información aplicando directamente la "doctrina Lara" de la competencia:
Los motivos para investigar a los equipos españoles son distintos, pero todos apuntan en la misma dirección: la sospecha de que se han beneficiado de un trato de favor que les ha permitido competir con ventaja frente a sus rivales nacionales y extranjeros. El Gobierno, que a tenor de las declaraciones de Margallo se erigirá en defensor de los clubes analizados, tiene un mes para recopilar argumentos que rebatan las sospechas de Bruselas. Si las explicaciones no convencen a Joaquín Almunia —máxima autoridad de competencia europea y, al mismo tiempo, conocido aficionado y socio del Athletic—, la Comisión forzará la devolución de las ayudas ilegales, en una factura que se adivina millonaria.
Margallo —que anunció la investigación de Bruselas por iniciativa propia, sin que ningún periodista le preguntara por el tema— ha adelantado ya cuáles serán sus argumentos: ningún equipo ha cometido alguna irregularidad. “Es obvio que el Gobierno va a dar la batalla hasta el final en defensa de los clubes españoles, que también forman parte de la marca España”, señaló el ministro.**


No sé muy bien qué es lo que el diario califica como "argumento", ya que decir que los equipos españoles no han cometido ninguna irregularidad no es ningún argumento. También es curioso que insista en la "obviedad" de que el gobierno va a dar la "batalla hasta el final" —¿el final de qué?—, aunque ahí sí se da un poderoso argumento: los equipos españoles forman parte de la "marca España". Por fin tendrá un gobierno español la oportunidad de devolverle al fútbol todo lo que le debe a nuestra proyección exterior. Debo decir —creo que lo he comentado en algún otro momento— la emoción que me suscita cuando veo que un conflicto hay gente vestida con las camisetas de nuestros equipos de bandera, aunque sean falsificadas en alguna oscura fábrica de algún apartado rincón. Me hace entender el objetivo de la "marca" y lo importante que es llegar a la gente, que te conozcan.


Pero lo que me temo que sea más controvertido es el origen del caso. Me preocupa lo que señala el diario El Mundo:

Fuentes europeas apuntan que las denuncias que han motivado estas investigaciones proceden "de varios equipos de fútbol europeos, entre ellos el Bayern de Múnich".
La Comisión también ha estado analizando presuntas irregularidades en una operación urbanística entre el Real Madrid y el ayuntamiento de la capital. Tras concluir esta investigación el departamento de Competencia concluye que sí ha podido haber una ayuda ilegal en el intercambio de terrenos que se produjo entre ambas partes y que ha derivado en ingresos millonarios para el club. El Ayuntamiento los cedió en 1998 con una valoración de 421.000 euros y posteriormente el Consistorio los recompró por 22,7 millones de euros.
No es la primera vez que la Comisión abre una investigación en profundidad a un equipo de fútbol europeo: en Holanda cinco clubes, entre ellos el PSV Eindhoven, están ya en bajo la lupa del equipo de Almunia.*


Si en la política se especula a la ligera, sin demasiadas restricciones, en el campo futbolístico se puede llegar a cualquier delirio persecutorio. ¿Estará el "bávaro" Guardiola tras la venganza del Bayern? ¿Por qué "entre ellos"? ¿Quiénes son "ellos"? ¿Cuál es el equipo de Merkel? Todas estas preguntas y miles más serán el comienzo de la guerra balompédica con Europa en la que se apelará al patriotismo pedestre, me refiero el de los pies, para acallar lo turbio: vista gorda de Hacienda con las dedudas acumuladas, recalificaciones, blanqueos... No sé cómo se puede calificar vender terrenos por menos de medio millón de euros y comprarlos por casi 23, a menos que se considere como el resultado lógico de la burbuja inmobiliaria española, en cuyo caso el ministro Margallo tendrá una fácil defensa ante Bruselas. Pero da igual, el público furibundo, el socio de toda la vida, el que lleva los colores en la sangre..., querrá culpables: Pep, Almunia... responsables del cerrojazo al fútbol español.


La doctrina Lara de Bruselas alterar la competencia es alterar la competición: a más dinero, más y mejores fichajes. La queja de los clubes europeos respecto a los españoles es que van con el talonario por delante, encareciendo el mercado —la burbuja futbolera— , pisoteando la normas de cortesía que evita que los jugadores se suban a la parra en sus pretensiones alentados por intermediarios y familiares deseosos de que acaben en los clubes españoles, en donde se vuelven expertos en ingeniería financiera, como nos mostró el caso Messi. La queja de Europa —del Bayern o de cualquier otro— es que aunque la Liga española tienda al bipartidismo —este año está más animada, como la política misma—, no están dispuestos a que ocurra lo mismo en el continente si los equipos españoles tienen unas líneas ocultas de financiación que les permiten comprar figuras cuando les viene bien. La queja se entiende.


Lo que nos faltaba ahora, con tanta marea, que comenzara otra antibruselas en los estadios, cada domingo y días de champions, por la persecución a los a los clubes y másqueclubes españoles. De poco o nada le servirán al Comisario Almunia las fotos con la camiseta de sus amores, ya que como bien señalan en El Mundo, ahora "su equipo" es de distinta naturaleza.
Por lo pronto, el senador Iñaki Anasagasti ha pedido públicamente que a Joaquín Alumnia se le retire el carnet de socio del Athletic, peor que si le echaran del PSOE. ¡Qué duro es ser europeo!


* "Bruselas expedienta a España por ayudas ilegales a siete clubes de fútbol" El Mundo 16/12/2013 http://www.elmundo.es/deportes/2013/12/16/52af2b9f61fd3de1798b4599.html 
** "Bruselas pone en jaque a la Liga" El País 16/12/2013 http://deportes.elpais.com/deportes/2013/12/16/actualidad/1387211353_097209.html






viernes, 28 de septiembre de 2012

La motivación

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La resaca olímpica está dejando muchas sorpresas pasadas por agua, en la natación y en la sincronizada. Dos escándalos han sacudido las estructuras de nuestro deporte y han saltado, fuera de competición, a las páginas de la prensa.
El deporte ya no es deporte, sino una profesión en la que lo importante no es participar, sino ganar todo lo que se pueda en todos los ámbitos, dentro y fuera del terreno de juego.  Ya no sé si la vida es metáfora del deporte o si el deporte es metáfora de la vida.
El escándalo de la natación sincronizada es objetivo y subjetivo, para que no se enfade nadie. La Federación prescinde de la entrenadora nacional que cuenta cincuenta y cinco medallas, según dicen, y volvía contenta de Londres con sus resultados. Quince años de trabajo en la federación son muchos años. Según regresa, no la renuevan y se monta el escándalo por la carta firmada por quince antiguas nadadoras que dicen haberse sentido maltratadas por la entrenadora en su convivencia deportiva durante estos años. Junto a este caso masivo, se ha producido el individual de Mireia Belmonte, quien ha rescindido el contrato que la unía con su club, el Sabadell. También hay versiones contradictorias. Aguas muy revueltas, como se puede apreciar.


La discusión sobre el sentirse maltratado o no es, como decíamos antes, sutil y subjetiva ya que puede ser valorada de formas distintas según las personas. Pero hay un fondo que sí merece la pena considerar y es el exceso de celo en la mal llamada "motivación". Algunos deportes han caído en el mismo problema de los antiguos países del Este: la concentración de personas muy jóvenes, cuya vida gira prácticamente sobre el deporte que practican y la presión excesiva sobre ellas. Los abrazos y sonrisas en el podio son solo la punta de un iceberg de un camino muy duro en lo físico y en lo psíquico.

Probablemente en ningún otro campo se acumulen más tópicos inciertos que en el deporte. Convertido en un gigantesco negocio entre las apuestas —legales o clandestinas, como son los escándalos recientes en muchos países— y los medios de comunicación que lo transforman en espectáculo masivo, se usa a las personas desde un engranaje que abarca a clubes, federaciones, entrenadores, etc. El deportista recibe la presión de todos ellos. Si gana o pierde no es una cuestión meramente personal; ganan o pierden todos ellos.
En las últimas fechas hemos asistido a luchas y disputas feroces entre deportistas, entre deportistas y entrenadores, entre entrenadores y federaciones, entre federaciones y jugadores, entre directivos y directivos de una misma federación, en fin, entre todas las combinaciones posibles con estos agentes en juego. Todas muestran lo mismo: la presión y la pasión por ganar. El seleccionador ruso del equipo de voleibol femenino, Serguei Ovchinnikov, se suicidó tras los Juegos Olímpicos de Londres; creen que vivió el quinto puesto conseguido como un fracaso para una selección que partía como favorita.


Lejos de ser la escuela de buenas costumbres y entrenamiento de virtudes, el deporte profesional y el que aspira a ello —con variaciones de unos a otros— se ha convertido muchas veces en una lucha permanente y despiadada por los resultados, presión que se traslada a los jugadores. Lo peor, cuando esa presión se ejerce sobre deportistas muy jóvenes.

En 2009, el diario El Mundo trataba el tema de la presión sobre los deportistas ante una serie de suicidios ocurridos en muy poco tiempo:

Médicos, psiquiatras y preparadores físicos sostienen que el abandono de la "burbuja irreal" de la notoriedad, la presión del entorno y el dopaje forman un mezcla peligrosísima. Luis Ocaña, enfermo, se reventó la sien con un disparo de escopeta. Jesús Rollán, sin alicientes tras dejar el waterpolo, se precipitó al vacío desde un balcón. Robert Enke, hundido moralmente, se lanzó el pasado martes a la vía de un tren de Hannover. Dimitri de Fauw, depresivo tras causar la muerte de Isaac Gálvez, se ahorcó el primer viernes de este mes. Tres días después, el ex ciclista Agustín Sagasti también apareció colgado en su domicilio.
Julián Álvarez García (médico de la Federación Española de Triatlón) apunta como culpable a la sociedad de consumo: "El problema radica en que los deportistas de alta competición son elevados al Olimpo de los dioses. Tienen un enorme reconocimiento social, que desaparece cuando se retiran. Hay gente que no tolera bien ese cambio. Además, todo eso se complica con la alteración de la situación económica. Si no han administrado bien sus ingresos caen en una crisis de ansiedad".*

Todos tienen su versión, pero lo cierto es que todos ellos —médicos, psiquiatras, entrenadores...— forman parte de esa maquinaria cuya función es llevar a la persona al límite, dejando que se queden por el camino los que no son capaces de resistirlo.
Esa, la del límite, es la tesis defendida por Andrea Fuentes, integrante del equipo de natación sincronizada, en la entrevista realizada para defender las prácticas y buen nombre de la entrenadora cuestionada. Dice hacerlo para defender la "dignidad de su deporte" que, según parece, está por encima de la dignidad de las personas que se han sentido humilladas por el trato dado. Pero es que desde esta perspectiva de la teoría del "límite", la "humillación" forma parte de la motivación. La teoría es sencilla: si lo aguantas, vales; si no, fuera. La teoría lo justifica: "todo por la medalla", "nacidos para ganar". Stanley Kubrick, salvando las distancias, lo llevó al extremo y lo mostró como educación militar sádico-espartana en La chaqueta metálica. La cuerda se tensa y muchas veces se rompe. Los que caen, no valen.

La chaqueta metálica (Stanley Kubrick 1987)

Los que han llegado al final han sobrevivido y se sienten superiores a los que han perdido o se han quedado por el camino; eso es parte de la "motivación", y así se utiliza. De esa forma, las acusaciones de la carta —o de otras situaciones similares— provienen siempre de personas "frustradas", "perdedoras", "envidiosas" o "resentidas" porque no fueron capaces de llegar al éxito final y eso las descalifica.

Toda esta "motivación", por supuesto, se hace por un bien superior; lo que no nos mata, nos hace más fuertes. Y ellos solo quieren a los fuertes, dentro de esta especie de darwinismo que se ha puesto de moda en negocios y deportes, pues todo forma parte de la misma filosofía del éxito. Ese sacrificio de todo se pide por el deporte, por la patria o la empresa. Por el camino quedan los que no son capaces de asimilar esa filosofía y rendir como deben. A la calle.
De todo lo dicho por Andrea Fuentes —no dudo de su buena intención— en su entrevista, me quedo con dos puntos. El primero su definición admirada de la entrenadora cesada y objeto de la carta de denuncia de las ex nadadoras:

Es la persona más luchadora que he visto en mi vida y una de las más valientes que conozco. Nunca se dejó distraer por los tabús y las fronteras. Una de las cosas que admiro en ella es ese decir: ‘no hace falta que siga las normas si no creo en ellas’. Ese punto medio rebelde que tiene nos hizo avanzar, ser creativas, hacer historia y crear un equipo con marca propia.**

La definición vale lo mismo para un héroe que para un delincuente. No le preguntaremos que "normas" y "tabúes" no van con ella y la dejaremos en su estado de admiración, casi de abducción, por su entrenadora. A pesar de que algunos no se "dejen distraer" por ellos, los tabúes y las fronteras existen. Y deben existir. Dentro y fuera del agua de una piscina.
El otro punto se refiere a su propia motivación:

Yo creo que no se pueden hacer las cosas a medias. Si voy, voy a fondo. Hay que tener en cuenta que cobramos un sueldo que nos pagan todos los españoles. Te pagan por tus resultados. Es una beca pagada en parte con impuestos. Esto significa que creen en ti para un futuro. Yo me siento obligada a responder a esa esperanza ajena.**


Agradezco a Andrea Fuentes el esfuerzo hecho en estos años para dar cuenta de nuestros impuestos, de los míos y los de todos los españoles. Le doy las gracias por su celo, pero no me agrada como justificación de cosas que a lo mejor no me hubiera gustado contemplar, quizá porque no soy deportista de élite y considero que sí debe haber límites y tabúes, que hay ciertas cosas que no me gustan como motivación, por muchas medallas que nos traigan. 
El "te pagan por tus resultados" puede ser cierto, pero me da escalofríos. Lo oigo cada día en ejecutivos de ingeniería financiera, en empresas con ERE, o en la pequeña empresa que también considera que llevarte al límite es "motivarte" y si no te vacías es que no mereces estar allí. Y siempre hay alguien que tiene la sartén por el mango, algún "sargento de hierro" que valora si estás lo bastante motivado y si te dejas la piel lo suficiente por tu club, tu selección o tu empresa. Nunca es bastante. No te odian, te motivan. No te insultan, quieren que des lo mejor que hay en ti. No te amenazan, te estimulan. Unos te dan con el látigo y otros con el eufemismo. Todo por tu bien. Al límite, a tope. Adelante.
No sé quién tiene razón en este caso, ni cómo acabará. Probablemente todos. Pero no me gusta que se diga que vale todo. Estoy bastante harto, la verdad, de la "filosofía del éxito".
Somos bastante hipócritas. Nos gustan las medallas, pero no enterarnos de cómo se consiguen.

* "¿Por qué se suicidan los deportistas?"  El Mundo 16/11/2009 http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2009/11/16/masdeporte/1258363319.html
** "Lo mejor de uno solo sale al llegar al límite" El Mundo 26/09/2012 http://deportes.elpais.com/deportes/2012/09/26/actualidad/1348688492_613978.html




miércoles, 25 de julio de 2012

Leche (o el país desnatado)

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Parece que, en su día a día, el mercado solo fuera capaz de funcionar presionando a alguien de mala manera. Ese concepto idílico de que todos salen ganando —que no se sabe muy bien de dónde ha salido— se ve refutado cada día con los múltiples pactos o presiones en detrimento de productores o consumidores. Cuando hay sequía, la fieras se vuelven más fieras y luchan con todas las artes posibles, incluidas por supuesto las malas, cuando no las peores. Son cosas que uno aprende en los documentales sobre la naturaleza y que luego constata en los informativos.

El Faro de Vigo no informa de la apertura de un expediente sancionador al sector lácteo casi al completo:

La CNC, dependiente del Ministerio de Economía, concluye que existen "indicios racionales" de la existencia de "conductas prohibidas" por la Ley de Defensa de la Competencia tras realizar los días 11 y 12 inspecciones domiciliarias en las sedes de empresas y asociaciones de la industria láctea en tres comunidades autónomas. La investigación de los acuerdos o cárteles para fijar los precios de la leche es una de las prioridades en la investigación "dada la especial gravedad de sus consecuencias para los consumidores", según apuntan desde Competencia.*


Los afectados son, según los datos del Faro de Vigo, la Asociación de Empresas Lácteas de Galicia, Danone, Puleva Food, Grupo Leche Pascual, Nestlé España, Grupo Lactalis Iberia, Corporación Alimentaria Peñasanta y Cooperativa Agrícola y Ganadera del Pirineo, y el Gremio de Industrias Lácteas de Cataluña.
España se nos ha ido llenando de "guerras": la del agua, la del carbón, la de la leche... Todas estas guerras derivan de lo mismo, de la sequía, por seguir la metáfora. La guerra de la leche no es nueva y es una gran guerra internacional. Los archivos periodísticos nos cuentan el origen del problema y del llamado "pacto de la leche" que se intentó en 2009:

La gran distribución ha mantenido la leche como producto reclamo a bajos precios presionando a las industrias. La mayor parte de las empresas lácteas no han promovido los contratos de suministro con los ganaderos. Y el sector productor ha percibido unos precios por debajo de los compromisos asumidos entre las partes.**




Un producto tan cotidiano y de consumo constante como la "leche" puede actuar como atractivo de los consumidores a las grandes superficies, que presionan a la industria para que presione a su vez a los ganaderos. El que está al final de la cadena, el ganadero, no tiene más remedio que aceptar un precio mínimo que le impide muchas veces tener el beneficio suficiente para sobrevivir y no hablemos de crecer o invertir en la mejora de su explotación. A su vez, el ganadero tiene que presionar a sus proveedores, los que le suministran el forraje, etc. y a sus trabajadores para intentar ampliar su margen de ganancia, si es que se puede llamar así.

Como son estos tiempos de sequía mayor, los consumidores buscan los precios más bajos, las grandes superficies presionan más para que no se les escapen los clientes y la cadena sigue transmitiendo presión hasta el final. La traducción final es el cierre de las explotaciones y más gente al paro. ¿Quién gana? El que aguanta hasta el final, que se queda con todo.
La misma información de archivo nos da un detalle importante del fracaso del pacto para garantizar un precio mínimo al ganadero:

Desde los intereses de los ganaderos, en el pacto se contemplaba la necesidad de desarrollar una política de contratos con las industrias con unos precios de referencia basados en los 0,28 euros pagados en Francia más los costes de transporte a España, lo que suponía llegar a una media de 0,30 euros litro. Pero los precios experimentaron inicialmente un ligero incremento para bajar posteriormente y situarse en una media de 0,28 euros, con cotizaciones en periodos muy puntuales a precios de saldo. La mayor parte de las industrias no han apoyado la firma de contratos, salvo grupos como Puleva y Pascual.


Que el precio de referencia se ajuste a lo que cuesta la leche en Francia —como la deuda con Alemania—, más lo que cuesta traerla, es bastante revelador y nos da cuenta de la eficacia de la política francesa de exportar conjuntamente leche y supermercados en donde venderla. El etiquetado de la leche en las grandes superficies asegurando que es española no es casual y refleja el deseo nacional de no quedarse sin ganadería y campo propio. No es ni xenofobia ni proteccionismo. Es puro sentido común.



Según estamos descubriendo en carnes propias, somos ciudadanos europeos, pero parados españoles. Soslayar que la gran riqueza de productos europeos que el mercado pone ante nosotros solo se pueden comprar si se dispone de un sueldo y que este es local, es un gran error que estamos pagando todos. Hay algo peor que tener los estantes vacíos, y es tenerlos llenos de cosas que no podemos comprar.
Las políticas seguidas siempre se han enfocado desde las ventajas europeas del consumo, pero no se han correspondido con las ventajas europeas del empleo, que estamos padeciendo por esa disociación extraña. Cuando se habla de "consumidores" se olvida con demasiada frecuencia que no hay consumo posible si no hay dinero que gastar. Cuando se habla de "freno del consumo", parece que fuera por gusto. El consumo no se reactiva haciendo ofertas que generen más paro, destruyendo sectores enteros, sino siguiendo políticas activas de empleo que permitan a los trabajadores tener dinero en el bolsillo para comprar la leche de sus sueños.



Categorías abstractas como "trabajadores" o "consumidores" son engañosas cuando los beneficios que se le quieren dar a uno se le quitan al otro. En la realidad, son los mismos. Si beneficiar a los consumidores significa perjudicar a los trabajadores, es solo cuestión de tiempo que todo se derrumbe porque no hay para consumir. Como la leche, hay países con la economía "entera", "semidesnatada" y "desnatada". Se nos va a quedar un "cuerpo diez".

* "Competencia abre expediente de sanción a industrias lácteas de tres autonomías por pactar los precios" Faro de Vigo 25/07/2012 http://www.farodevigo.es/galicia/2012/07/25/competencia-abre-expediente-de-sancion-a-industrias-lacteas-de-tres-autonomias-por-pactar-los-precios/668218.html
** "El fracaso del pacto de la leche agrava la crisis en el sector" El País 12/07/2010 http://elpais.com/diario/2010/07/12/economia/1278885606_850215.html




sábado, 19 de febrero de 2011

Dimensionistas, rankings y felicidad

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Sirve de muy poco educar para la competición si no se educa para un mundo mejor. Se ha repetido tanto lo de la competitividad que ha perdido su sentido. Es como si dos personas fueran corriendo y solo les preocupara quién va primero y se hubieran olvidado de porqué corrían. Ser competitivo ha pasado a ser un valor relativo: significa, sencillamente, hacerlo mejor que los demás, es un “n+1” en donde los demás son la “n”. De esta forma, nos hemos llenado de rankings y no nos preocupa lo que hacemos, sino solo estar por delante. La proliferación de estos listados para todo es el reflejo de este relativismo clasificatorio. Las universidades, los profesores, los alumnos (igual que el resto de la sociedad), solo han de preocuparse de adelantar al que tienen delante y no ser adelantados por los que van detrás. Es un principio sencillo, simple, comprensible por todos. Si adelantas, te llaman “emprendedor”; si te quedas como estás, “conformista”; y si te adelantan, “fracasado” y dejan de hablarte. Si decides que el ranking no es lo tuyo, entonces eres “anacrónico”, “freaky”, “antisocial” y un montón de cosas más, todas terribles. Entonces todo el mundo comienza a recriminarte tu actitud por todo lo que han invertido en tu formación, etc. El Estado te recuerda lo que le has costado; la familia te recuerda los sacrificios que hicieron por ti y los profesores lamentan el tiempo que te dedicaron. Es muy sencillo.

Este énfasis moderno en la competitividad como principio general de nuestra vida económica, laboral y moral hubiera dejado perplejo a más de un pensador antiguo (¡la Antigüedad existe!), que no habría entendido un movimiento sin dirección o una educación sin principios. Sin embargo, nos han convencido de que la eficacia es un principio en sí mismo. Eficacia y competitividad son dos principios complementarios (¡y no quejábamos de no tener principios!). El uno se basa en el otro: si somos eficaces, somos competitivos; si somos competitivos es que somos eficaces. Sencillez, claridad, todo diáfano. ¿La felicidad?, me preguntarán. Bien, si eres competitivo no la necesitas y si no eres competitivo no te la mereces.

Hablar de la felicidad es de mal gusto. Hace unos años me invitaron a una mesa redonda sobre “los jóvenes y la felicidad” en la que un sociólogo puso sobre la mesa los datos sobre cómo empleaban los jóvenes su tiempo libre. Además de implicar que solo se puede ser feliz en tu tiempo de descanso (curiosa consecuencia), se confundía la felicidad con la videoconsola, el burguer y el chiringuito playero. Los sociólogos, a veces, son así de directos. Quizá nos cueste ser felices porque ya no sabemos qué es la felicidad y la confundamos con la diversión. Las confusiones también son significativas.

Me viene a la memoria la novela que escribieron conjuntamente esos dos grandes escritores que fueron Joseph Conrad y Ford Madox Ford, titulada Los herederos*, un texto atípico en la producción de ambos, una curiosidad literaria. En esta extraña historia, entre alegórica y ciencia-ficción, se nos describe una raza del futuro (pero que incordia en el presente) llamada los Dimensionistas, ya que habitan en la cuarta dimensión:

Oí describir a los Dimensionistas; una raza clarividente, eminentemente práctica, increíble; sin ideales, prejuicios ni remordimientos; indiferentes al arte e irreverentes con la vida; libres de cualquier tradición ética; insensibles al dolor, a la debilidad, al sufrimiento y la muerte, como si fuesen invulnerables e inmortales. Ella no dijo que fuesen inmortales, sin embargo (17)

Hay más de un dimensionista por ahí suelto. La ficción de Conrad y Madox Ford se parece demasiado a ese ideal relativista de competividad y eficacia. Se nos habla hoy de la empatía y de los sentimientos, pero me temo que no se le da espacio más allá de las secciones de Autoayuda. Hay que recuperar principios que nos unan, espacios de convivencia. Extender a todos los estratos de la sociedad el principio de la rivalidad no puede ser bueno. Las instituciones educativas tenemos que recargar nuestros principios y transmitir valores más allá de la eficacia y la competividad. Y lo primero es dejar de pretender que somos pulcras empresas, sin más, y asumir que en nuestras manos está el valor del ejemplo además de la transmisión del conocimiento. Alguien me decía el otro día, que lo que queda es el ejemplo. Tiene razón.

*Joseph Conrad y Ford Madox Ford (2009): Los herederos. Valdemar, Madrid.