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viernes, 22 de agosto de 2025

La Torrevieja plumífera

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La noticia podría ser una de esas con las que nos hacen caer los medios en la festividad de los Santos Inocentes, ya saben,  noticias falsas, muchas veces divertidas pero que hoy son complicadas por su proliferación a los largo del resto del año.

Si fuera solo un día, nos resultaría divertido; 364 días de rigurosa "verdad" y uno de tomarse libertades con ella. Pero lo malo es que es tal la cantidad de noticias falsas que ya no funciona.

La noticia a la que me refiero lleva el siguiente titular en RTVE Play, "Gallos y gallinas invaden los parques de Torrevieja" y la sinopsis que nos describe lo que ocurre es la siguiente:

En Torrevieja, Alicante, siguen sin librarse de lo que algunos consideran una invasión de gallos y gallinas. Hace un año alguien comenzó a abandonar estas aves en un parque. Pero se han ido reproduciendo. Ahora mismo son más de 700 gallos y gallinas los que campan a sus anchas por las calles, aceras o plazas de esta ciudad turística en la costa alicantina.

La empresa que debía retirarlas dice que no tiene espacio a donde llevarlas y el Ayuntamiento ha vuelto a adjudicar a otra empresa este servicio. Han dicho que a primeros de septiembre comenzarán a llevarse todas estas aves de los parques.*

 

Hace mucho que no voy por Torrevieja, pero la verdad es que no la recuerdo como un espacio apropiado para gallos y gallinas y menos todavía que los animales hayan pasado a ser un peligro a menos, como me comentaban, que los gallos despierten a los que se han pasado la noche de juerga. De darse este caso, las zonas en las que esos cientos de gallos canten a la salida del sol sí se verían castigadas, para desesperación de los que intentan dormir y recuperarse para poder seguir una noche más.

Pero si la noticia puede parecer insólita, en cambio no lo es tanto lo que la rodea. Los líos entre gallos y gallinas, Ayuntamiento y empresas es un caso más de inoperancia y abandono, de desidia y falta de eficacia.

Intervienen en el clip televisivo la Concejala de Protección Animal —ahora de gallos y gallinas— señalando que no son un peligro; también dan voz en el reportaje a un veterinario que alerta de los riesgos de transmisión de enfermedades de estas aves. Hay abuelos que llevan a sus nietos a darles de comer, lo que merece el comentario de lo contraproducente de esta acción, pues así no se van. Pero seguro que donde algunos ven amenazas otros ven negocio y un atractivo turístico

Nos muestran a los gallos y gallinas campando a sus anchas por determinadas zonas, conviviendo con las palomas. Es una Torrevieja curiosa y veraniega, que la nueva empresa contratada asegura que se acabará en septiembre, cuando serán retiradas de los parques torrevejenses. Seguro que muchos las echarán de menos.

Es frecuente que nos den informaciones sobre invasiones de animales. Las noticias nos hablan de jabalíes y hasta de osos. No encuentran comida en sus hábitats naturales y son atraídos por los alimentos que los humanos dejamos. Pero este caso de las aves no recuerdo haberlo visto anteriormente. 

Una ciudad tan poco bucólica como Torrevieja, más bien pachanguera y de turismo masivo, la hermana pequeña de Benidorm, que fue la que abrió el camino, no parece el lugar más adecuado para abandonar gallos y gallinas. Llevan, nos dicen, un año así. Lo que no nos queda claro es la incapacidad de la empresa contratada, ¿qué esperaban?

En estos tiempos de abandonos animales, muchos han tenido peor suerte, como el caso de los burros abandonados y muertos en Castellón, un caso que sentó en los tribunales a diversos responsables del desastre. La prensa nos trajo también un caso reciente de perros fallecidos tras su cruel abandono.

Los gallos y gallinas de Torrevieja han tenido mejor suerte y, pese a su reproducción hasta ser más de 700, seguro que alguno se ha hecho algún bocata de tortilla a cuenta de los invasores o incluso algo con más fundamento.  

  
 
* "Gallos y gallinas invaden los parques de Torrevieja" RTVE Play https://www.rtve.es/play/videos/telediario-1/gallos-gallinas-invaden-parques-torrevieja/16703377/

jueves, 28 de noviembre de 2024

El abandono escolar

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El titular de RTVE.es nos sitúa de lleno en el problema: " España es el segundo país de la Unión Europea con mayor tasa de abandono escolar"* Pese a algunas consideraciones sobre los abandonos en épocas anteriores, la naturaleza de la cuestión, lo que representa y los datos en sí deberían preocuparnos más de lo que lo hacen. Nos revelan el papel casi nulo que se le asigna a la educación. Triste, pero real.

El artículo comienza describiendo un peculiar panorama y un enfoque igualmente peculiar de lo que supone la educación: 

El abandono temprano se asocia con menores índices de crecimiento económico, menos ingresos fiscales, mayor desempleo y, en consecuencia, mayor demanda de prestaciones sociales.

Ismael Sanz, director del área de Educación de Funcas, ha advertido de que el abandono educativo temprano “sigue siendo uno de los mayores desafíos para el sistema educativo en España, por su impacto individual en las trayectorias de vida de los jóvenes” y “por sus implicaciones en el desarrollo económico, social y cultural del país”. Además, expone que “influye mucho el nivel educativo de los padres o el contexto socioeconómico de la familia”, y que afecta a colectivos con características “muy singulares”.*


 

Los enfoque estadísticos en Educación tratan de establecer conexiones con efectos y causas, con macro situaciones y se alejan de lo que supone una "persona formada", el concepto clave. Nos hemos  distorsionado a nosotros mismo en cuanto a educación y a su finalidad esencial: una persona, una persona formada, culta, capaz de mirar el mundo de otra manera y de cambiarlo. Creo que la Educación ha perdido de vista su objetivo principal, la personas y su formación, para dejarse llevar por otro tipo de objetivos y efectos.

Si ayer hablábamos de los peligros de la "estupidez", hoy podemos ver el enfoque que la permite. Si comprobábamos lo fácilmente manipulables que son las personas que carecen de aquello que una buena educación permite o favorece, hoy vemos las cifras que nos permiten entender algo más este fenómeno. Su vínculo con el gasto —los que fracasan— hace perder de vista el enfoque en la persona, que es la "unidad" desaparecida. Aunque se hable de "éxito" o su falta, lo cierto es que este enfoque relativista y pragmático no es el más adecuado para promover el verdadero sentido de la educación.

Como docente universitario durante unas cuantas décadas puedes apreciar el interés más allá de los programas de las asignaturas. La propia estructura de los estudios, sus cambios de orientaciones, van buscando a una "clientela" más que una formación. Las propias carreras de Humanidades y Ciencias Sociales se "ajustan" a lo que la gente quiere más que a aquello que les convierte en "universitarios", un término que ha ido perdiendo su sentido institucional y, peor, personal.

Rodeados de un sistema de atracción permanente que requiere su atención, el mundo de la cultura se difumina a su alrededor. Es posible avanzar por el sistema educativo sin alcanzar una verdadera educación. Lo práctico ha desplazado a las ideas; los actos a los pensamientos. El uso de la Inteligencia Artificial por parte del alumnado muestra que no se trata de "saber" sino de "presentar". Esto es, por el momento, la última puñalada por la espalda al sistema educativo, dado demás por aquellos que ven en ello un beneficio y no el tirarse piedras a su propio tejado formativo.



El abandono escolar es efecto y causa. Me parece bien las formas de motivación a alumnos y profesores, pero servirá de muy poco si la educación misma no varía sus objetivos reales, los que se centran en la persona, en su transformación y objetivos. Mientras sea la idea de "éxito" la que su utilice como motivación, el fracaso está garantizado pues el "éxito" se puede alcanzar de muchas maneras, no todas buenas, como demuestran las falsificaciones de títulos universitarios por parte de políticos que no necesitaban aprender nada, solo una líneas curriculares para no quedar en evidencia.

El artículo se cierra de forma muy parecida a como se inició;

Según los expertos, los principales factores del abandono escolar se relacionan con “circunstancias familiares complicadas, dificultades económicas y la percepción de falta de utilidad en la educación”. Y el riesgo de abandono se agrava, señalan, en casos en los que falta apoyo adecuado a jóvenes con diagnósticos de dislexia o TDAH, o bien en casos en los que los alumnos repiten curso. Además, los hombres lideran las tasas de abandono escolar, según María Miyar, directora de Estudios Sociales de Funcas.

Los expertos también piden una estrategia total que incluya apoyo emocional, orientación vocacional desde edades tempranas, entornos inclusivos y políticas educativas que impulsen un aprendizaje sustantivo y flexible.*


Todo eso está muy bien, pero no apunta al centro del problema: la percepción que tenemos de nosotros mismos y de lo que podemos hacer. El saber es rentable para los concursos televisivos y poco más.  Saber por saber es absurdo, como también lo es hacer sin saber, aunque sea rentable.

Carecemos de un modelo personal más allá de la motivación del éxito, que se define en términos económicos, políticos, mediáticos o una mezcla de todos juntos. Un país que habla de "sobre cualificaciones" y en el que los solicitantes de empleo tienen muchas veces que ocultar sus estudios no debería extrañarse de estar en la cola europea en cuanto a la educación.

Abandonar el sistema educativo es un doble fallo, el personal de quien abandona y el institucional de quienes son incapaces de estimular, atraer, conservar en él. Hay países que consideran que sus educadores son importantes porque la educación de las personas es importantes, porque son las personas educadas las que son sensibles a la necesidad de mejorar el conjunto, porque son capaces de encontrar soluciones, capaces de crear un ambiente creativo, un diálogo social fecundo, un mejor conocimiento de nosotros mismos, de nuestras virtudes y defectos. Por el contrario, el personalismo de la sociedad egocéntrica del éxito, solo mira, envidia o aplaude. El éxito es su objetivo y este se mide materialmente.

Una amiga mía decía que la aísla. Es cierto. Ya no se puede mirar el mundo de forma inocente ni compartir la trivialidad sabiendo que hay terceros que se aprovechan de ello. La estupidez es muy rentable para muchos. Esta se conecta con ese desdén hacia la educación, esa creencia en que ya nacemos listos y todo lo demás nos sobra.

El abandono no es más que una parte del problema, la manifestación de algo mucho más grande y peligroso. El éxito de un sistema educativo es convencernos de nuestra propia importancia y valía, de la necesidad de ser alumnos eternos, que nunca acabamos de hacernos y que la cultura nos abre al mundo, a su comprensión y mejora. Lo demás es retórica. 


* "España es el segundo país de la Unión Europea con mayor tasa de abandono escolar" RTVE.es / Agencias 27/11/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241127/abandono-escolar-alta-tasa-espana/16349523.shtml

miércoles, 15 de mayo de 2024

Problemas del futuro, ya en el presente

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hace un par de meses pude ver una película japonesa, "Plan 75" (2022), la ópera prima de Chie Hayakawa, merecedora de diversos premios, pero sobre todo de la atención que apenas se le ha dado por ser una película incómoda quizá. La "incomodidad" del filme —como suele ocurrir— viene dado por la proximidad del tema, por más que nos muestra un mundo relativamente lejano.

Plan 75 parte de la realidad para proyectarla en un futuro tan próximo que casi puede tocarse con los dedos de la sensibilidad. Nos cuenta cómo, en un futuro próximo que apenas de diferencia del presente, Japón desarrolla un plan de asistencia al suicidio al llegar a los 75 años ante la imposibilidad de sostener la población mayor de esa edad. Japón se ha llenado de ancianos y apenas nacen niños (¿les suena?). El gobierno asegura la vida tranquila de los mayores si estos entran en un plan que incluye el suicidio a esa edad, los 75. Los ancianos viven en soledad y tiene asegurados 15 minutos diarios de conversación telefónica para tratar de aliviarles el día a día, hasta que llegue la muerte liberadora, que es para el estado una liberación económica.

Pero la realidad puede dejar a las fantasías cortas. Leemos en RTVE.es el siguiente titular "Japón, entrar en prisión para sobrevivir: 5.000 jubilados roban para ir a prisión y asegurarse comida, techo y atención médica", en un artículo firmado por Fátima Hernández Rodríguez, en el que leemos en su inicio:

En Japón cinco de cada diez hurtos cometidos en tiendas son perpetrados por ancianos, el doble que hace una década. La mayoría nunca había cometido un delito.

Acudir al robo de manera reiterada ha sido la solución que han encontrado estos ancianos japoneses a la precariedad en la que viven. Cometen pequeños robos en tiendas para conseguir ir a la cárcel y así asegurarse, al menos durante el tiempo que dura la condena, un techo, comida, atención medica... y no estar solos.

En Japón, por un hurto de un poco de kimchi (col fermentada) cuyo valor no llega a dos euros (algo más de 300 yenes) se puede condenar a una persona hasta con dos años de prisión, o cinco si se es reincidente.*

 

Ya nos permite acercarnos al problema que "Plan 75" planteaba, la creación de una sociedades envejecidas en las que los ancianos no tienen sitio. La frontera laboral pasa a ser en muchos casos la frontera de la vida digna o, incluso, simplemente de la vida. Esto se va agravar en este futuro que nos ha alcanzado. Y es que no salen las cuentas cuando es la codicia la que se ha erigido en fuerza dominante.

Las diferencias entre lo que nos muestra el filme "Plan 75" y lo que nos cuenta el artículo son muchas... pero no tantas. El problema, en cambio, es exactamente el mismo: ¿qué hacer con los ancianos?

Con los ancianos ocurre algo parecido a lo que sucede con los niños: olvidamos que lo hemos sido en el pasado e ignoramos que seremos ancianos en el futuro. Es un problema del lenguaje: palabras distintas, conceptos distintos ¿seres distintos?

Cuando pensamos en los "ancianos" es que no lo somos todavía y todo parece un problema de otros, un problema del futuro. Pero seremos todos parte del problema cuando nos toque.

Algunas culturas, como ocurre en China, tiene instituido en el ADN que los hijos tienen la obligación de cuidar a sus padres, algo que Confucio dejó claro. Pero las familias de ahora ya no son las de antes, que estaban muy localizadas. Ahora están dispersas por medio mundo, ya no residen en un "hogar familiar" que va pasando de unos a otros y los miembros pueden estar repartidos por varios continentes y pasar años sin verse.

La precariedad que se ha creado para los jóvenes tampoco les permite elegir mucho. Tienen que emigrar, vivir en las pequeñas casas que sus bajos sueldos les permiten o ambas cosas a la vez. En un titular de ayer, con información de RTVE.es y Agencias so nos dice que "El porcentaje de jóvenes con vivienda en propiedad se desploma 37 puntos desde 2011"**

Bajos sueldos, altos alquileres, empleos precarios, emigración... eso es lo que nuestra economía produce con resultados previsibles y peligrosos para el futuro. Para los ancianos hemos desarrollado la "Silver Economy" que es la forma de intentar sacarles los ahorros y bienes a los que hayan podido ahorrar algo en tiempos en los que esto era posible. Pero las crisis de las últimas décadas no han permitido hacerlo, solo a algunos ricos ser más ricos y hacer más pobres a los pobres, además de desmantelar el estado para que ese dinero ahorrado fluya hacia las empresas privadas, algo que va del ocio a las residencias pasando por la medicina y la prolongación de la vida.

Los ancianos que roban en Japón lo hacen acuciados por la necesidad y por la soledad, dos males que intentan paliar entrando en las cárceles. Dicen que ninguno de ellos lo había hecho con anterioridad. No, no son delincuentes. Son personas que han quedad fuera del sistema, tanto laboral, como familiar y social. Del laboral por la edad; del familiar porque apenas tienen hijos o están muy lejos y sin poder sostenerles; del social porque empiezan a ser considerados parias que solo son comprendidos por sus iguales, es decir, los que viven como ellos entre rejas.

No hace falta recurrir a la ciencia-ficción para imaginar este futuro crudo, insensible. La codicia hace que cada vez más solo se considere el lucro como el motor social. Son los efectos de la revolución neoliberal de los 80, del thatcherismo y el reaganismo, de un mundo en el que el único derecho es enriquecerse sin límites, sin necesidad de pensar en los efectos de las distorsiones sociales que se puedan producir.

La pandemia nos ha enseñado lo que hay detrás de las residencias de ancianos, lo que valen sus vidas mientras las pueden pagar. Cada vez automatizamos más y destruimos empleo... y a nadie le parece mal porque nadie se puede imponer entre el deseo de ganar y la posibilidad de hacerlo. Solo se mide la "eficiencia", que es el resultado de invertir lo menos posible con el máximo beneficio. Nadie se atreve a limitar el beneficio porque, gracias a la globalización, puede "deslocalizar" las empresas y crear un paro más alto. Las empresas, por su parte, procuran que lo que hacían dos lo haga uno, firman contratos día tras día para aprovechar las ventajas de contratar y despedir, despedir y contratar. Invierten en aquellas áreas que les permiten mayor control y menos empleo, como ocurre con las automatizaciones y la Inteligencia Artificial. Ya la máquina posibilitó en la revolución industrial al proletariado como mera prolongación de ellas. Ahora tenemos un empleo virtual y un paro real.

Se cierra el artículo así: 

Según el jurista Tatsuya Ota, "el problema de qué hacer con las personas mayores que han cometido delitos es ahora bastante grave, y la sociedad japonesa no los acepta". Por eso, explica, actualmente se están promoviendo medidas destinadas a crear un lugar para esos delincuentes de edad avanzada en Japón.* 

Convertirse en pequeño delincuente —dos años de cárcel por robar un poco de col, como se nos dice— es traspasar una barrera. Es necesario hacerlo para poder disfrutar de la comida en la cárcel y de la compañía de los demás presos. No roban mucho; lo suficiente para estas condenas que les caen cada vez que lo necesitan.

No, no hace falta la ciencia-ficción. En 1973 se estrenó el filme "Soylent Green. Cuando el destino nos alcance", dirigido por Richard Fleischer. Estaba ambientado en 2022, hace un par de años. El destino era descubrir que la población sobrante —que era mucha— se "reconvertía" en alimento para los demás. Así imaginaban entonces el mundo cincuenta años después, en nuestro tiempo. El destino sí nos ha alcanzado ya y lo que ocurre se parece cada vez más a lo que se nos muestra en las pantallas.

Mirarse en Japón es necesario. Tenemos que empezar a pensar en soluciones que no estén movidas por el lucro, que solo busquen el enriquecimiento con los problemas y no sus soluciones. Esto nos afectará a todos. De vez en cuando saltan las alarmas, se nos dan datos y avisos, pero estamos demasiado ocupados en divertirnos unos y en sobrevivir otros. 

* Fátima Hernández Rodríguez "Japón, entrar en prisión para sobrevivir: 5.000 jubilados roban para ir a prisión y asegurarse comida, techo y atención médica" RTVE.es 15/05/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240515/japon-entrar-prision-para-sobrevivir-5000-jubilados-roban-para-ir-a-prision-asegurarse-comida-techo-atencion-medica/2462957.shtml

** "El porcentaje de jóvenes con vivienda en propiedad se desploma 37 puntos desde 2011" RTVE.es / Agencias 14/05/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240514/jovenes-vivienda-propiedad-desploma-37-puntos-2011/16103568.shtml

domingo, 29 de mayo de 2022

Medicina de Familia, un reto

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Sigue la presión sobre los datos que comentamos hace unos días: tenemos el récord de parados de la Unión Europea y, pese a ello, las quejas por lo que no se puede cubrir afloran. Hay varios intereses en ello, el primero evidentemente el del gobierno, que justifica que "crea empleo" pero que existe algún tipo de circunstancia que evita que esto se traslade a las cifras reales. En segundo lugar, las patronales, que muestran que ellos ofrecen, pero la gente no quiere ocupar lo que se le ofrece.

Ambos tratan de ocultar la responsabilidad por aquello que podríamos calificar como "calidad del empleo", concepto algo ambiguo, construido con distintos materiales, entremezclándose factores económicos, sociales y psicológicos.

Señalábamos que ya no funciona la idea de que los jóvenes huyen de los trabajos "duros". Además de duros, mal pagados, precarios y sin límites de jornada, sin estabilidad alguna. Es lo que ocurre con la deriva del ocio, el principal agente de contratación y de despidos en España. Tras la pandemia, los empresarios del sector se encuentran con que la esperada vuelta de los empleados que despidieron no se produce. Esperaban que la gente regresara besando las generosas manos que les vuelven a aceptar en sus negocios, pero el hecho, según la queja, no se ha producido.

Sin embargo, el concepto de "trabajo duro" va más allá de los sectores a los que tradicionalmente se les aplicaba. De ser un concepto absoluto, en una escala social que integra todo, ha pasado a ser relativo a las franjas  de cualificación. Es lo que ha ocurrido con el constantemente citado caso de las 220 plazas de Medicina de Familia sin cubrir.

Con las plazas de Medicina de Familia se da la curiosa situación de que no se cubren las que se ofrecen en lugares abandonados, despoblados y con pocos recursos, y tampoco en los lugares en los que se ven saturados, desbordados de trabajo porque tampoco se ajustan a las demandas. Ya sea en las abandonadas Extremadura, Castilla y León o La Rioja, o en la saturada Madrid, pocos son los que se quieren adentrar en la especialidad que supone el frente de choque en Sanidad.

Que en mitad de una pandemia que dura ya más de dos años, convertidos en el país que encabeza los casos de la Viruela del Mono, con esa desconocida y peligrosa hepatitis infantil, etc. ha llamado la atención que sea la Medicina de Familia la especialidad que menos quieren, que se queda sin cubrir cuando las demandas sociales es que se aumenten las dotaciones. Hemos hablado días pasados de este problema.

El diario ABC nos muestra otra cara del problema, la de los médicos. Con un titular en primera página ("Ya nadie quiere ser médico de familia") al que sigue en el interior uno más extenso y rotundo "¿Por qué no quiero ser médico de familia?: «Mi padre es Don Enrique, el más respetado, pero no puedo vivir como él»", Nuria Ramírez de Castro nos cuenta el caso de una joven médico que ha roto la tradición familiar de Médicos de Familia. Cristina Guilabert ha decidido ser médico anestesista frente a su padre y abuelo, que fueron médicos de familia. Su padre era respetado y conocido por todos en el pueblo. Pero los pueblos los padres y abuelos ya no son lo que eran, sus condiciones son otras y no se vive del respeto o admiración. Pero en las ciudades la especialidad que sirve de primera barrera de los problemas sanitarios tampoco es muy apetecible. Carente de casi cualquier reconocimiento en el anonimato de listas interminables, ya no queda casi nada del antiguo respeto en un sistema despersonalizado. Señalan en el artículo: 

En las grandes ciudades los médicos de atención primaria tienen turnos, horarios y cuentan con el apoyo de servicios de emergencia. El trabajo es más cómodo que en el medio rural, aunque más frustrante. Lidian con agendas interminables de pacientes, se convierten en máquinas de hacer recetas y dar bajas, sin apenas tiempo para mimar a sus enfermos y hacer la medicina que les gustaría hacer. Los años de pandemia no han hecho más que empeorarlo todo.* 

La pandemia ha dejado al descubierto las miserias de esta forma industrializada, despersonalizada y deshumanizada, de practicar la Medicina. Si los médicos se convierten en máquinas, los pacientes se convierten en objetos; son robots revisando cuerpos. Lo que caracterizaba a la vieja medicina de familia, esa que permitía que la gente respetara y confiara en aquellos en cuyas manos ponía su salud, ha desaparecido en el anonimato despersonalizado fabril.

La Sanidad es uno de los indicadores principales del tipo de sociedad en el que vivimos. Nuestro problema es que carecemos de modelo de bienestar social, no nos planteamos un mundo mejor; todo se resuelve en una relación de costes, de gastos, poco más. Todo es cálculo y no hay visión de futuro más que la "eficiencia", un concepto que relaciona coste e inversión, sacar el máximo partido al mínimo de inversión.

Entre otros casos que confirman el abandono de la especialidad, el artículo da un salto de perspectiva: 

«La oferta MIR está mal distribuida, entre un 40% y un 50% de todas las plazas ofertadas deberían corresponder a Familia», sentencia Verónica Casado, una médico generalista veterana, con experiencia docente y gestión sanitaria. En 2017 fue galardonada como la mejor médico del mundo, enseña esta especialidad en la Facultad de Medicina de Valladolid y ha sido presidenta de la Comisión Nacional de Medicina de Familia, además de consejera de Sanidad en Castilla y León.* 

Eso es lo que se necesitaría, pero ¿cuál sería el escándalo si en vez de esas 220 plazas sin cubrir el número se multiplicaran por cuatro o por cinco, si la gente se retirara a la espera de la oportunidad otro año? ¿Sería la solución obligar a cubrir esas plazas al reducir las otras? Podría ser una solución más barata, pero desde luego no la mejor.

Hemos repetido muchas veces que el modelo de una sociedad se basa en su diseño de la Sanidad y de la Educación. Son los dos pilares que permiten hablar de un futuro deseado. Ambas se hacen a medio y largo plazo. Sin embargo, el presentismo de estos tiempos solo sirve para parchear problemas y dejar que vuelvan poco tiempo después. Las decisiones tomadas durante la pandemia así lo confirman. Sabemos que debemos esperar enfermedades masivas, epidemias, algo de lo que nos advierten todo tipo de especialistas; sabemos que nuestra sociedad es vieja, que requiere un tipo de atención específica. Pero la vejez es vista como un negocio que va de las residencias (hemos visto lo que ha ocurrido con ellas en la pandemia) a los viajes en temporada baja para cubrir huecos hoteleros. Los ancianos son vistos como negocio y como carga.

No nos hemos mentalizado de qué sociedad nos espera. El fatal presentismo nos atenaza y solo nos permite ver de festivo en festivo, de temporada en temporada. Todo gira sobre eso.

La perspectiva que adopta Verónica Casado, la médico de Familia, en la entrevista es otra:

Cambiar los planes de estudio

Casado culpa a la universidad: «No te enamoras de lo que no conoces>. Y se enseña poco a ser médico generalista en las facultades de Medicina, empeñadas en formar superespecialistas. Necesitamos un cambio en los planes de estudio con más formación global, psicosocial y centrada en los problemas de las personas. Cuando un alumno en la facultad me dice que tiene claro que no se dedicará a la Atención Primaria, me chirría. Es como decir, soy médico pero no me gustan las personas'.* 

La expresión "centrada en los problemas de las personas" es importante porque es la ceguera interesada que nos está bloqueando socialmente y, por ello, en nuestro sistema educativo superior. En evidente que no se puede culpabilizar a los que no quieren trabajar y vivir en las condiciones actuales de muchas zonas de España; es igualmente evidente que las condiciones de trabajo no son las ideales desde ningún punto de vista. El problema no son los médicos, sino las condiciones que se crean para el ejercicio de su labor. Lo mismo ocurre con los maestros y demás profesionales que van abandonado una España abandonada a su suerte. Las elecciones autonómicas en Castilla y León han visto la emergencia de nuevos grupos ciudadanos hartos del abandono en el que viven, cada vez con menos peso social y político. Menos ciudadanos, menos votos, menos posibilidades de ser atendidos. Esta es la triste realidad española en la que la despoblación es fruto de las diferencias que se establecen entre la España concentrada y la España despoblada.

Trenes que ya no paran, autobuses que recorren kilómetros diarios para llevar a los pocos niños a la escuela más cercana, falta de agencias bancarias, etc. Este es el panorama de la España no rentable, aquella que se denunció ya hace años con el grito de "Teruel existe", al que han seguido muchos otros gritos ante el abandono político, económico y cultural. Es la España a la que no llega nada y de la que todos se van. 

Esa "formación global, psicosocial y centrada en los problemas de las personas" se nos parece imposible cuando las propias universidades han practicado el mismo tipo de procedimientos de la "súper especialización", por usar el mismo término de la doctora Casado. Es la misma dinámica que vivimos en Facultades como la mía que deciden orientarse hacia el deseo de ser "influencers" antes que periodistas. Es lo mismo que hace que nos centremos en cómo usar la neurociencia para manipular en vez de enseñar a ser críticos con los mensajes y medios. Es el "giro economicista", el que busca el dinero antes que la necesidad social de información en un mundo cada vez más trivial y manipulador.

La propuesta de Verónica Casado de cambiar planes de estudio y aumentar la importancia de la Medicina de Familia supondría un levantamiento del alumnado, que es hijo de la sociedad que hemos creado. ¿Por qué tienen que sacrificarse ellos cuando los demás no lo hacen? Las protestas serían inmediatas.

Cuando no hay quien se ocupe de algo, se apela a la "vocación". El término conlleva la idea oculta de que ser "vocacional" es aceptar la pobreza, el abandono, la explotación... porque haces lo que te gusta.

5 Días, 2 enero de 2014

La España "anciana" queda olvidada. Es interesante acordarse de cómo algunos países afrontaron tener a sus jubilados en España, buen clima y precios razonables. Las autonomías "afectadas" pronto pasaron la factura a los países de origen. Ahora Alemania vuelve a repetir la jugada alegando que los jubilados en un país donde hace frío gasta mucho gas y eso favorece a Putin. La soleada España es el aparcamiento ideal. Pero esto se producirá en los lugares en donde ya tengan asistencia. Es difícil que los jubilados extranjeros vayan a un lugar tan abandonado como muchos de nuestros pueblos.

Todo esto no se prevé desde ningún tipo de instancia; forma parte de la ceguera ante el futuro. Solo reaccionamos ante problemas ya creados, muchas veces demasiado tarde. Solo se miran las estimaciones de voto.

La idea es clara: todo esto forma parte del sistema. Son las consecuencias de la sobrevaloración de algunos elementos sobre otros. El problema es la falta de definición del futuro, la falta de voluntad de transformación y la aceptación de lo negativo como "oportunidades". No atendemos a los enfermos como debemos, pero en cambio se hacen ricos los fabricantes de ansiolíticos, de la misma manera que los comisionistas de las mascarillas se enriquecen con la necesidad de ellas. Da igual quien gobierne, esto lo han asimilado todos. Solo importa el presente y se potencia aquello que es rentable en votos y euros. Eso lleva al abandono de unos y a la concentración de otros, creando ese empobrecimiento por zonas. En las zonas pobres están abandonados; en las ricas, explotados.

Hace falta sentarse a pensar un buen futuro, un futuro objetivamente bueno para todos. Especialmente en sus pilares básicos, educación y salud. Después ir colocando las piezas que se han ido saliendo del edificio hasta completarlo, algo aceptable para la mayoría. La falta de diálogo es un obstáculo; el excesivo interés de los políticos en la política también. Hay que empezar a exigir proyectos y sancionar a quienes no los cumplen. Hay que tratar de llegar a un gran pacto social para que no se produzcan estas distorsiones y egoísmos que tanto daños nos hacen. Lo ocurrido con la Medicina de Familia es solo otro indicador de que esto no funciona como debe.

* Nuria Ramírez de Castro "¿Por qué no quiero ser médico de familia?: «Mi padre es Don Enrique, el más respetado, pero no puedo vivir como él»" ABC 29/05/2022 https://www.abc.es/sociedad/abci-no-quiero-medico-familia-padre-enrique-mas-respetado-pero-no-puedo-vivir-como-202205290236_noticia.html

viernes, 30 de abril de 2021

Los desastres egipcios

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)




La llegada de noticias de Egipto en un entorno mediático muy controlado, donde la prensa ha sido reducida prácticamente en su totalidad a propaganda del régimen, se puede clasificar entre lo que el gobierno quiere que se vea (teatrales desfiles de momias trasladadas de un lado a otro o descubrimientos arqueológicos) y lo que el gobierno nos quiere que se vea pero no puede ocultar (hundimientos de edificios y los cada vez más frecuentes accidentes mortales de ferrocarril).

Los montajes teatrales están destinados a atraer la atención de un imposible tráfico turístico en las actuales circunstancias. Al comienzo de la pandemia, Egipto parecía un milagroso paraíso en donde el poder de las pirámides asustaba al coronavirus. Los casos de contagio se intentaban ocultar negándolo todo —el método egipcio habitual— incluso con casos tan evidentes como el del "crucero de Luxor". Los problemas de estigmatización de los enfermos y la complicación con los rituales funerarios llevaron a la ocultación de muchos casos y a auténticos conflictos con las autoridades, como también comentamos aquí. Algunos pueblos llegaron a atrincherarse para evitar la entrada de las autoridades.



Dentro de su estrategia constante de control de la información, el gobierno egipcio considera que solo que es dicho por ellos es la "verdad", manipulando los datos para mantener la imagen exterior e interior según el tipo de información.

En Egyptian Streets se nos habla de esta lucha de datos por mantener la imagen de control. El caso, esta vez, es referido a las cifras de muertes de médicos por la pandemia:

 

In a statement released by the Egyptian Medical Syndicate, Egyptian doctors state that 61 doctors have lost their lives to COVID-19 in the current month of April so far.

Contradicting and criticizing a statement made by Minister of Health and Population Hala Zayed, the statement also tallied the total number of doctors to have died from the virus at 500 since the beginning of the pandemic, rather than the 115 announced by the Health Ministry, which is the number of deaths among doctors working Health Ministry Hospitals only.

According to the Syndicate, the highest affected doctors are those working in genaecology and obstetrics.

“What about the doctors in the educational, private and emergency hospitals who receive thousands of patients that are potentially carrying the coronavirus? What about the obstetrics and gynaecology doctors who supervise the delivery of women carrying the coronavirus?” reads the statement.

The statement further claimed that in the period between 3 and 18 March, the Medical Syndicate attempted to secure vaccinations for doctors, but to no avail. The Health Ministry on the other hand states that while 60 percent of doctors were registered to receive the vaccine, only half of those who registered took the shot.

Meanwhile official numbers as well as anecdotal evidence suggests that infection and death rates are rapidly on the rise in Egypt. Today, 27 April, 991 new cases and 58 deaths were officially registered, leaving the total official number of cases since the start of the pandemic at 223,514 and the total number of deaths at 13,107.*

 


La discrepancia de las cifras es enorme, pero eso no supone ningún problema para el gobierno egipcio, acostumbrado a esa política de la negación de la realidad. En el caso de que se persista en contradecir al gobierno, puede caerte una acusación por "tratar de sembrar conflictos entre el gobierno y el pueblo" o "tratar de desprestigiar la imagen de Egipto", etc. Son muchas las "figuras retóricas" de este tipo que el gobierno ha creado para silenciar a todos, que es la finalidad última.

Los enfrentamientos entre el Sindicato de Médicos y el gobierno suelen ser frecuentes en su historia reciente pues ha sido un sector en el que había fuerte carga próxima a los Hermanos Musulmanes, para los cuales la asistencia médica era una forma de influencia social y captación. Pero no parece que en estos momentos eso sea el motivo.

Las cifras oficiales dadas por el gobierno egipcio han sido ridículas desde el principio. Cualquiera que conozca medianamente el terreno sabe que son imposibles y que el contagio tiene que estar por encima de lo reconocido. Si ocurre lo mismo que con las cifras de fallecidos entre el personal médico, el cálculo proporcional es bastante inquietante.

El otro factor que está creando un serio problema al gobierno es la sucesión de trágicos accidentes de ferrocarril, también reveladores, junto al colapso de los edificios, del desastre en que vive el pueblo, entre el abandono y los desastres producidos por saberse intocables ciertos sectores.

Puede que un accidente de ferrocarril sea una noticia que pase desapercibida en el contexto internacional, pero cuando los accidentes se convierten en una forma de normalidad por su frecuencia y abundancia de muertes, el problema se agrava si estás constantemente preocupado por tu imagen.

Hace un par de días, el diario El País titulaba y señalaba:

 

En Egipto, los accidentes de tren son habituales, pero la mayoría de ellos recibe poca atención y tratan de minimizarse. Esta vez, sin embargo, la sucesión de tres desastres en un solo mes, con más de 40 muertos y 350 heridos en total, ha dejado claramente al descubierto los problemas estructurales que aquejan al sistema ferroviario, lo que ha provocado indignación pública hacia los responsables y su gestión. “Los accidentes se producen desde hace mucho tiempo y seguirán produciéndose. El problema es estructural, la infraestructura es muy vieja y no hay inversión”, considera el analista político egipcio Maged Mandour.

Desde 2005, y a excepción del período entre 2011 y 2013, se han registrado cada año más de 1.000 accidentes de tren en Egipto, llegando a superarse los 2.000 en 2018, según la agencia de estadísticas estatal (CAPMAS). En 2019, el último del que se han publicado los datos, fueron 1.863 y particularmente severos: 42,4 muertos por cada 100 heridos.

Por la red de ferrocarriles egipcia pasan más de un millón de pasajeros al día, sobre todo de clases populares, por lo que los reiterados accidentes de tren, en particular los más graves, son una cuestión sensible, y las autoridades son conscientes de ello. En 2019, cuando un accidente mortal se produjo en la estación Ramsés en El Cairo, la principal del país y en el corazón de la capital, hubo llamadas a protestar y una campaña de detenciones.

Que las causas de los accidentes ferroviarios son más profundas que la supuesta negligencia de sus trabajadores es del dominio público. Desde al menos 2017, y según la CAPMAS, más del 80% han sido colisiones en alguno de los 1.300 cruces de tren del país, manejados durante mucho tiempo –y cientos aún ahora– con un antiguo sistema manual. El general Kamel Al Wazir, al frente del Ministerio de Transporte, aseguró ante el Parlamento en enero que 732 se han modernizado y que unos 400 están en proceso.**

 


Las cifras son verdaderamente escandalosas, pero también terriblemente claras porque muestran la forma en que se gestionan los recursos. Hoy los medios egipcios hablan de los rasgados de vestiduras en el parlamento egipcio sobre las responsabilidades de las muertes. Todo ello no será extraño a cualquiera que siga medianamente la política egipcia y la pantomima parlamentaria en la que se trata de hacer creer que el parlamento está preocupado por lo que le ocurre al pueblo, a la gente de la calle. El parlamento egipcio es un coro destinado a cantar a la presidencia, adular al pueblo y poco más. Se agita cuando hay problemas. El poder no está allí, como tampoco lo está en los ministerios. El poder sigue estando en los militares en la sombra o asomando. No es casual que sea un general quien lleva el ministerio de Transporte.

La aceleración de las catástrofes tiene más que ver con el abandono general, como señalamos en su momento. Hoy donde se hace dinero y se especula es en la "nueva capital", el gigantesco negocio donde se vender modernidad, seguridad y distanciamiento con un mundo que se hunde, donde la pobreza es galopante y la enfermedad empuja a crear burbujas. La nueva capital es la burbuja; antes era burbuja política y ahora lo será sanitaria. Con las élites en ella, el resto pude hundirse y pudrirse. Los recursos irán donde sea del interés de los que controlan el país.

El artículo de Marc Español en El País se cierra señalando:

 

Para revertir esta situación hacen falta recursos, pero, sobre todo, consideran los críticos, voluntad política. En este sentido, la austeridad del Gobierno egipcio en los últimos años ha disminuido las inversiones en el desarrollo de infraestructuras, según el medio local Mada Masr. Y aunque tras el accidente de Sohag, El Wazir aseguró que destinará casi 12.000 millones de euros hasta 2024 a renovar la red ferroviaria, la partida incluye proyectos realizados ya desde 2014 y no ha cambiado recientemente. Pese a ello, el Gobierno planea invertir miles de millones de euros en macroproyectos ferroviarios, como un monorraíl que conecte con la nueva capital del país y líneas de tren de alta velocidad, que han sido criticadas por superfluas y por servir a un público muy reducido.

“Es una cuestión política, no de recursos. Hay inversiones masivas en infraestructuras, en carreteras y puentes, en el monorraíl, en la nueva línea ferroviaria de alta velocidad. Pero no se está invirtiendo para servir a la masa del pueblo”, critica Mandour.**

 

Entre mentiras y temores a que la población se subleve, las informaciones simplemente sirven para intentar calmar la indignación popular. Si esta ocurre, el gobierno dirá que hay fuerzas islamistas subvirtiendo el orden y mandando mentiras. Detendrá a los críticos acusándolos de terroristas y con eso se habrá salvado la imagen, al menos durante un tiempo.

El problema es que el deterioro se está acelerando y los edificios caen y los trenes descarrilan dejando cientos de muertos anuales. Esto no es fácil de ocultar, por lo que la estrategia habitual es que el presidente haga una manifestación imperativa "¡que se arregle!" y los ministerios dicen tomar nota y ponerse rápidamente en marcha. Lo malo es que generalmente no pasa de ahí. Si se repitieran los accidentes, el presidente al-Sisi cesaría a los ministros "ineptos" y si la cosa siguiera pertinaz, cesaría al primer ministro, creando una crisis de gobierno rodeada de declaraciones de lo que es mejor para el pueblo egipcio, al que defiende bravamente su presidente y, tras él, el Ejército, garantía de "estabilidad" y contundencia.



Pero antes de cesar por arriba, es preferible empezar por abajo. El diario independiente Mada Masr titula "23 railway workers detained after Toukh train accident as transport minister fends off mounting criticism" creando esa línea que va del ministerio a las mismas vías del ferrocarril. En Egipto, la culpa la tiene siempre el pueblo y si no, ya se verá. El diario nos explica:

 

Twenty-three railway employees have been detained pending investigation into their involvement in the Toukh train crash earlier this week that has left at least 23 dead and 139 injured, according to updated figures in a Public Prosecution statement.

The detained workers include the train conductor and his assistant, as well as a number of technicians and mid-level managerial employees.

According to the Public Prosecution statement released on Tuesday, the detainees are facing charges of “unintentionally causing the death of 23 people and the injury of 139 people due to negligence,” and “their failure to observe relevant laws, regulations and duties pertaining to their job,” which led to the crash on Sunday. The charges also include failure to conduct scheduled maintenance and forgery of official documents.

The arrest of nearly two dozen railway employees over the third major train accident in less than a month comes as Transport Minister Lieutenant General Kamel al-Wazir is facing increasing scrutiny over his ministry’s failure to put an end to deadly train crashes.***

 


La detención tiene efectos sedantes y desvía la ira del poder hacia otros, en este caso los trabajadores y técnicos. Eso deja satisfecha por el momento a una parte de la población. El mecanismo es simple, pero le lleva décadas funcionando al gobierno egipcio, que es tan rápido negando como acusando a otros.

La ira de los médicos responde a una negación de las muertes del sector minimizándolas; los ferroviarios son más modestos, pero asumir las responsabilidades de lo que es claramente una falta de inversión y un abandono tendrá sus límites.

El fantástico desfile de las momias, una teatralización del traslado hasta sus nuevos destinos, formaba parte de una campaña propagandística, como lo son las noticias arqueológicas, el único campo en el que Egipto puede tener protagonismo positivo.

Hace un mes, el 30 de abril, Dina Ezzat escribía en el estatal Ahram Online:

 

Egypt is hoping for good news on Saturday after a week of distressing stories, including a tragic train crash in Upper Egypt that killed and wounded over 120 people, the collapse of a residential apartment building in eastern Cairo that saw a death toll of close to 30 people, and the crisis over the Ever Given, a 200,000-ton container ship that ran aground and blocked the Suez Canal until it was finally refloated on Monday afternoon.

Saturday is the day of the grand parade that is scheduled to transfer 22 ancient Egyptian royal mummies from the Egyptian Museum in Cairo’s Tahrir Square to the National Museum of Egyptian Civilisation (NMEC) in Fustat in Old Cairo. The coverage of the trip of the mummies of these kings and queens from ancient Egypt, including those of Ramses II, Tuthmoses III, Hatshepsut, and Nefertari, is expected to be an opportunity to promote Egypt at home and abroad after a week of troubling news.****



El repertorio ya era amplio y se amplió, desgraciadamente, con nuevos accidentes que no dejan un momento de respiro y el clima se enrarece. Son demasiados "incidentes" y solo un desfile de momias para taparlos. 

Si la gente sigue bajo presión, tanto de la pandemia como de la crisis económica y por los desastres y empieza a ser consciente que la nueva capital es una burbuja que se irá aislando de El Cairo, vaciándolo de servicios, que van del transporte público a la sanidad a la seguridad, que se retirará la élite económica, se trasladarán las escuelas y los hospitales, etc. los conflictos se pueden empezar a manifestar de forma más contundente. Cuando la idolatría política se apaga, todo se complica mucho.

La situación egipcia es compleja y controlada con mano de hierro. La información es cada vez más reducida y tiende a estar pendiente de aspectos promocionales para una economía que no es probable que se reactive en la medida necesaria que necesitan. Las palabras oficiales en los medios, los discursos del presidente, los desfiles espectaculares o los hallazgos arqueológicos  no pueden frenar la realidad cruda.



Lo que ocurre en Egipto es algo más que fatalidad o desgracia. Es abandono constante y hay unos responsables de ellos, más allá de los detenidos sobre los que se intenta hacer caer la responsabilidad de todo.

A todo país le pueden suceder desgracias, en todos pueden suceder accidentes, por lo que lo importante es saber la causas y poner los medios para que no se vuelven a producir. Y es esto lo que el gobierno egipcio no hace. Toda una red de excusas sirven para que todo se repita. Los médicos y el personal sanitario pueden morir realizando su trabajo sin que aparecer en las cifras. Los edificios se caen fruto del deterioro y de la especulación, del incumplimiento sistemático de las normas y de la sobre edificación, algo que solo se sanciona si el edificio se cae y dudo que se lleve a cabo si el interesado está bien relacionado. Las mujeres han tenido que organizarse y montar escándalos públicos para frenar la impunidad del acoso y la violencia, como ha ocurrido recientemente. Los trenes, en fin, descarrilan.

La foto del inicio de este texto puede haberles llamado la atención. Nos muestra al presidente egipcio hablando ante un auditorio de políticos y militares. Es el único al que se le ha establecido un cordón de seguridad de asientos vacíos alrededor. Todos los demás ocupan, coco con codo, sus asientos. Me imagino que ante la posibilidad de reducir el aforo y perderse sus palabras, todos decidieron apretarse saltándose las distancias de seguridad. Tiene algo de simbólico.

 


* "61 Egyptian Doctors Die of COVID-19 Infections in April Alone" Egyptian Streets 27/04/2021 https://egyptianstreets.com/2021/04/27/61-egyptian-doctors-die-of-covid-19-infections-in-april-alone/

** Marc Español "Egipto, el país del millar de accidentes de tren al año" El País 28/04/2021 https://elpais.com/internacional/2021-04-28/egipto-el-pais-del-millar-de-accidentes-de-tren-al-ano.html

*** "23 railway workers detained after Toukh train accident as transport minister fends off mounting criticism" Mada Masr 21/04/2021 https://www.madamasr.com/en/2021/04/21/news/u/23-railways-workers-detained-after-toukh-train-accident-as-transport-minister-fends-off-mounting-criticism/

**** Dina Ezzat "From the canal to the Nile" Ahram Online 30/03/2021 https://english.ahram.org.eg/NewsContent/50/1201/408204/AlAhram-Weekly/Egypt/From-the-canal-to-the-Nile.aspx