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sábado, 18 de julio de 2015

El mal gusto

Joaquín Mª Aguirre (UCM) 
Cuando apareció en escena el ministro griego de Economía, Varoufakis, ahora dado a la fuga en rebeldía, varias columnistas del diario El País lo transformaron en carne de macho y así lo analizaron. Pronto se convirtió en un tópico hablar del ex ministro griego en términos físicos y de atractivo sexual.
Uno podría pensar que es una venganza del feminismo por tantos siglos de padecer lo contrario, pero no creo que sea eso. Quizá solo un ejercicio mal entendido de modernidad liberada que se adentra en el puro mal gusto para captar lectores y lectoras haciendo ver que se siente uno por encima del bien y del mal. Así, lo que consideramos sexista y vergonzoso, denigrante y frívolo, denunciable ante las instancias de igualdad si se aplica a una mujer, se convierte en signo de modernidad a falta de otra cosa mejor si se le aplica a Varoufakis. La cuestión griega, en todo su dramatismo, quedaba reducida a una calva, una moto y al ir sin corbata. Atracción animal.
Como todo se pega, menos ya saben qué, el diario El Mundo repite por mimetismo esa motivación reflejada ahora en la versión española —con perdón, porque es separatista— con el titular en lugar preferente de su edición digital de hoy: "Romeva, el Varoufakis español". Al titular le sigue la siguiente descripción:

Profesor de lambada, ecologista y número 1 de la lista independentista. Este madrileño de nacimiento es la nueva estrella del proceso soberanista catalán. Su calva 'sexy' ha despertado un furor similar al del ex ministro heleno.


Uno puede provocarse furor y lubricidad con lo que le apetezca, pero el papel de los medios de comunicación debe ser otro. Tras el señorial artículo del nuevo director de El Mundo anunciando la llegada de la revolución informativa, se esperaba algo más que una visión de peluquería de la política española. El tema de Cataluña o de Grecia es suficientemente serio como para frivolizar de esta manera. Y se hace continuamente, ya sea en esta versión lúbrica de la política o en rivalidades entre coletas o corbatas entre otras muchas tonterías. ¿Cómo no quieren después que un cambio de logotipo, de peinado o de blusa se presente como un cambio de política?


No ha sido solo El Mundo. La frivolidad ha sido una constante en el tema griego y ha tenido a Varoufakis como centro de atracción. En el blog de El País, El Comidista, se daba la receta de la "Crema Varoufakis de garbanzos con limón y romero"; en la entrevista a la valenciana Mónica Oltra, vicepresidenta de la Cortes, El País también saca a relucir en sus titulares que le parece sexy Varoufakis.
La responsabilidad de los medios en la destrucción de la seriedad, que es un estado ajustable a las circunstancias, hace que se reduzcan los debates nacionales a cuestiones como una calva "sexy" o si hace "furor" o no... ¿Entre quién?


En el interior del periódico, la cosa empeora. "El Varoufakis español" se transforma en el "varoufucker", en un pretendidamente ingenioso juego de palabras que no refleja más que la ordinariez de quien lo ha elegido como reclamo.
La preocupación de los medios por su existencia suele excluir los problemas que ellos mismos se crean con sus acciones. Parece que son siempre los problemas tecnológicos, económicos, etc., lo que atentan contra su futuro, pero siempre excluyen su responsabilidad en la "pérdida" de lectores. El concepto de "pérdida" es siempre cuantitativo y excluye su propia pérdida de "calidad", que hace que también se alejen los lectores en otro sentido. Convertir en espectáculo hortera y de mal gusto, reducir los discursos a las personas, nos ha llevado a que la política se mida por la fotogenia y que los nuevos líderes sean clones con camisas blancas —¿de qué laboratorio saldría la idea?— y que buscan la notoriedad antes que la eficacia política. Dentro de poco no podremos distinguir a unos de otros. Ya no sabemos si Romeva se afeitó la cabeza para parecerse a Voroufakis y aprovechar la inercia sexy como ha hecho El Mundo. ¿Qué no hace uno por un buen posicionamiento?
Los medios no solo deben presumir de sus audiencias, sino de que sea la calidad de sus informaciones las que las atraiga y no la grosería constante, el sensacionalismo y demás trucos publicitarios con los que tratan de cubrir su profundo fracaso cultural. Se ha perdido el valor ilustrado que está en el origen de la prensa. Al menos, muchos lo han perdido para quedarse con el espectáculo de masas, convertir todo en circo.


Sé que en el interior de los propios medios, muchos profesionales intentan sobrevivir a la vergüenza que les provoca la actuación de sus colegas unas páginas más allá. Tienen que vivir en periódicos en los que la palmada en el hombro se la lleva el ingenioso, el que ha conseguido un titular que se ha retuiteado hasta el éxtasis del trending topic. La inteligencia se arrincona por poco atractiva y se valora el ingenio y el moverse por esos centros de sabiduría que acaban siendo las redes sociales.
Los medios deberían jugar un papel más serio que el llamar al que encabeza la lista independentista en Cataluña, una cuestión importante para todos, el "varoufucker". Se espera algo más de un medio y de una profesión cuyo mayor enemigo cuando tiene libertad es el pésimo uso que algunos hacen de ella. 
Creo que los lectores se merecen algo más de respeto. Incluso creo que Raúl Romeva se merece algo más de respeto. A menos que lo haya buscado él.




sábado, 31 de enero de 2015

La frase inmortal

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Antes los grandes momentos se inmortalizaban en una frase, lo que había dicho Napoleón al ver las pirámides o lo que dijo cuando Goethe salió de la estancia en la que ambos que se encontraron. Cosas así. Pero muy mal debe estar el mundo cuando la gente se sienta a dialogar y no solo no hay acuerdo sobre lo que se ha discutido, sino serias dudas sobre la frase con la que inmortalizar el momento. La inmortalidad ha quedado para la Marvel; a nosotros solo nos queda la efímera guerra mediática de las cabeceras de los informativos.
Lo primero que vi en la mañana fueron las caras de circunstancias que Euronews nos mostraba al finalizar la reunión entre el ministro griego de Economía y el presidente del Eurogrupo. Se dieron la mano porque el griego, que maneja menor la propaganda, le forzó a estrecharla. El holandés aprovechó el momento para decirle algo que las cámaras no captaran y los micrófonos no recogieran, lejos de los formalismos diplomáticos. Y es aquí donde comienza la controversia:

“Acabas de matar a la Troika”. Según la prensa griega así se ha despedido el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, del ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis. Sin embargo, Bruselas asegura que la frase exacta ha sido: “Esto fue un gran error”.*


Tal divergencia, primero acústica y luego semántica, es un mal augurio de la que se avecina. Es más: la divergencia es en sí misma un vaticinio. Creo que jamás he escuchado una discrepancia mayor ni más interesada en la interpretación de algo. Indudablemente, lo que la prensa griega reproduce y Bruselas dice que dijo, obedecen a motivaciones muy distintas. De forma particular, me creo la versión de Jeroen Dijsselbloem  y no la de Yanis Varoufakis. Tiene mucho más sentido en el contexto en el que se desarrolla el encuentro. En lo que parece que sí hay acuerdo es en lo que dijo Varoufakis como respuesta: "¡Guau!".
"Acabas de matara a la Troika" es una frase que no se corresponde, en primer lugar, con la cara del holandés ni con los hechos. Es segundo lugar sería absurdo que la muerte de la Troika la decidiera la parte griega. La Troika, si se muere, no lo hará por el efecto verbal, casi mágico, de Varoufakis. Guau no es una palabra mágica, solo una impertinencia. La frase es claramente para el consumo interno griego, no representa lo dicho por el holandés en nombre de Europa, sino lo que le hubiera gustado al griego que hubiera dicho. La pretensión de los políticos europeos de convertirse en mata gigantes cada vez que se presenta a las elecciones comienza a ser cansina. Todos usan en sus campañas nacionales la pretensión de "doblegar" a Europa o Alemania, si quieren personificar. Eso vale para Hollande, Tsipras o nuestras versiones locales.
La negativa griega y su deseo de negociar con los "países" es un intento claro de sembrar la división en Europa y encontrar gobiernos a los que les pueda interesar hacerse una foto populista para salir adelante de sus propias miserias ante la opinión pública. Más en concreto: la erosión de predominio alemán. No es de extrañar que haya sido François Hollande, el gobernante más impopular en país propio, el que haya mostrado simpatías hacia la nueva Grecia. Hollande necesita recuperar algo del prestigio perdido, que es mucho, ante su electorado. Probablemente sea una de las jugadas más absurdas que haya hecho en su vida política y solo conseguirá debilitar la idea de Europa, haciendo ganar posiciones a su querida Marine LePen, la inesperada admiradora de Grecia y de todo lo que haga hundirse a Europa. ¡Hollande no aprende nunca!


La política griega ha entrado en una extraña senda que nos afecta a todos. Grecia es el principio y el final de la crisis europea, un punto crucial sobre el futuro común, un problema que no se acaba de resolver y que sirve para poner en cuestión la eficacia del funcionamiento conjunto del sistema, de sus instituciones y sus decisiones.
Me preocupaba la coincidencia griega de la izquierda y la derecha nacionalista, a cuyo frente han dejado el ministerio de defensa, algo con lo que todo ultranacionalista sueña en sus noches de descanso, banderas y fanfarrias incluidas. Me preocupaba también lo jaleada que ha estado la formación de izquierda radical y antieuropea desde el Frente Nacional francés por boca de Marine Le Pen, para la que todo lo que sea malo para Europa es bueno para ella y su formación.

Ahora me preocupa otra pieza del puzle: el acercamiento a Rusia de Grecia, que se ha manifestado en el intento de boicot de las nuevas medidas de presión al gobierno de Putin por su cínica política en la castigada Ucrania. Rusia se encuentra en un momento crítico y la forma que Vladimir Putin tiene de descargar el peso es mantener testimonio de su fuerza abriendo nuevos frentes. Si Europa le presiona en lo económico y le aísla en lo político, Putin actúa en la forma en que pueda hacer daño a Europa: manteniendo abierto el frente bélico en Ucrania como demostración de fuerza y estableciendo alianzas estratégicas y comerciales con aquellos presionados mediante sanciones.
Es lo que Putin ha hecho, por ejemplo, en el caso de Egipto. Cuando aumenta la presión sobre el gobierno egipcio y se producen embargos de armas, Putin manda sus vendedores a El Cairo. Promete armas y recupera mercado ganando espacio de influencia. Lo mismo ha hecho con las ventas de trigo a Egipto que le permitan consolidarse en el terreno y la promesa de abrir un flujo de turismo con el que compensar las pérdidas egipcias.
En todos los conflictos que se abran con Occidente —Estados Unidos y Europa— Vladimir Putin hace personarse a Rusia como aliado posible, vendedor con buenos precios, vendedor con malas prácticas. Putin sabe que nada tienta más que unos buenos precios, unos precios que ya se pagarán en el futuro, pero que crean problemas en el presente al resto. Lo trató con la prohibición de productos perecederos europeos en Rusia para sublevar en casa a los afectados y crear problemas a los gobiernos que apoyan las sanciones por la invasión y anexión de Crimea y la sublevación del Este de Ucrania, que permanecerá en guerra mientras él lo desee. Es su forma de decir que él puede abrir frentes donde, cuando y como quiera. Si Vladimir Putin ha empezado a lanzar sus tentáculos sobre Grecia, la Unión Europea puede empezar a prepararse a nuevos acontecimientos y posturas más radicales.
Señalan en Euronews la nueva actitud del gobierno griego:

El nuevo Gobierno griego se ha quejado de que la declaración de los líderes europeos sobre Rusia se había publicado sin su acuerdo.
“Grecia está trabajando para restaurar la paz y la estabilidad en Ucrania y al mismo tiempo está trabajando para prevenir que se abra una grieta entre la Unión Europea y Rusia. Ahora voy a negociar”, ha dicho el nuevo ministro griego, Nikos Kotzias.**


¿Una grieta? Mucho me temo que Grecia ha votado algo más que unos problemas económicos. Lo que los antieuropeístas y euroescépticos no han conseguido en el Parlamento Europeo pueden intentarlo mediante los sistemas de boicot en las decisiones en otros órganos. Grecia puede ser la primera embajadora de Rusia en Europa. Está por saberse si es un farol para presionar por el otro lado, el económico, o se trata del programa oculto o increíble. Grecia juega sus bazas pensando que Europa va a tratar por todos los medios de mantenerla dentro del Euro y de la Unión. Si esta percepción es correcta y lo manifestado hasta el momento por todos los países es verdad o solo un deseo para animarla a cumplir sus compromisos, podría verse pronto si se dedica a boicotear en nombre de una "paz" con Rusia. Extraña prioridad para un país al borde de la bancarrota.
El diario El Mundo señalaba respecto a la actuación griega:

La tesis oficial es que lo ocurrido es únicamente un desencuentro producto de cuestiones formales. Del desajuste y los problemas de entendimiento con un Gobierno en formación que apenas ha tenido tiempo de formarse y ocupar los despachos. Pero la oficiosa es que detrás del desencuentro hay decisiones políticas. Bien como primer paso de lo que será una larga renegociación con las instituciones europeas por asuntos económicos, bien por discrepancias de fondo y un cambio de alianzas. Por lo que el encuentro puede ser tenso y el preludio de una etapa de poco entendimiento.
"Lo que ocurrió ayer es un desajuste interno en la delegación griega. Lo de ayer puede responder a la precipitación con la que el cambio de poderes, el relevo, se ha producido", quiso quitar hierro Margallo. Sin embargo, las dos primeras horas de reunión han demostrado que el desencuentro va mucho más allá de cuestiones técnicas, formales o de plazo, y que son de fondo. Políticas. Y que abarcan a la totalidad de afrontar las relaciones con el vecino del este.***


Si Rusia consigue que sus —vamos a llamarlos así— "simpatizantes" comiencen a boicotear las decisiones y líneas políticas desde distintos frentes: Francia con el Frente Nacional o el alter ego español (por definición propia) de Syriza, más los otros grupos aspirantes al cambio europeo, la Unión dejará de serlo pronto ante una crisis muy superior a la del "euro", que será solo una anécdota ante la gran crisis política.
El choque de los ultranacionalismos, nacionalismos y populismos contra la idea de Europa en ambos frentes, político y económico, solo beneficiará a una Rusia que se siente debilitada por las sanciones derivadas de sus propias actuaciones. La intensificación de las respuestas rusas en diversos frentes hacen ver que no siente precisamente que esté ganando el pulso a nadie. Putin creyó que el invierno doblegaría a Europa y dentro de nada está ya aquí la primavera. Se sobrevivió.

El diario El País también recoge en sus titulares la sorpresa de muchos ante la entrada en tropel de un gobierno que ha ganado, sí, pero que tiene que gobernar en coalición con un socio extraño, pero el menos extraño, con el que lo único que le une es su antieuropeísmo. "Tres desafíos de Syriza en cinco días"**** es su titular haciendo referencia al choque frontal respecto al papel de la Troika, el rechazo a las sanciones a Rusia y, otra señal, la primera reunión con el embajador ruso en vez de como era habitual con el norteamericano, dada las relaciones con USA y la importante base militar existente allí.
Tres gestos y el aviso de que Grecia no se quiere presentar como una víctima, sino como un belicoso interlocutor con amigos en el otro lado de las trincheras. Si Grecia quiere practicar el quintacolumnismo, el espacio político se va a enrarecer bastante. No solo allí, sino aquí. Curiosamente, la primera víctima del gobierno griego será Ucrania si Grecia boicotea o "suaviza" las sanciones a Rusia. ¡Misterios de la política internacional!
El homófobo Putin, el autoritario Putin, el belicista Putin, el devoto Putin, el nacionalista Putin, el capitalista Putin, ejerce una extraña fascinación en personas que dicen defender lo contrario. Cosas más raras se han visto o, como diría el ministro griego de Economía en sintética frase inmortal, "¡guau!".


* "Grecia: “Acabas de matar a la Troika” o “Esto fue un gran error”" Euronews 29/01/2015 http://es.euronews.com/2015/01/30/grecia-acabas-de-matar-a-la-troika-o-esto-fue-un-gran-error/
** "Los ministros de Exteriores debaten imponer más sanciones a Rusia" Euronews http://es.euronews.com/2015/01/29/los-ministros-de-exteriores-debaten-imponer-mas-sanciones-a-rusia/
*** "Grecia no vetará las sanciones a Rusia a cambio de que sean más leves" El Mundo 29/01/2015 http://www.elmundo.es/internacional/2015/01/29/54ca49b122601d57488b457b.html
**** "Tres desafíos de Syriza en cinco días" El País 30/01/2015 http://internacional.elpais.com/internacional/2015/01/30/actualidad/1422637002_744060.html