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viernes, 5 de enero de 2024

El llamado al exterminio

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El problema añadido a la guerra es que necesita de la atención, de atraer las miradas cuando los focos dejan de apuntarte. Si la guerra en Cisjordania no distrae de la de Ucrania, eso beneficia a unos y perjudica a otros, que ven en la presencia mediática un camino paralelo al de la acción. Hay que actuar para ser visto; ya no hay causa silenciosa. Una causa silenciosa deja de existir. De esta forma los conflictos se mantienen abiertos para beneficio de unos y desesperación de otros.

Ayer decíamos que de los dos atentados, el de Líbano con un dron, con un objetivo bien definido —el segundo de Hamás— y el multitudinario e indiscriminado en los funerales en Irán, eran dos estilos muy distintos y que era difícil asignarlos a los mismos enemigos, como se hizo desde las autoridades iranís. Hoy ya ha sido reivindicado el segundo de ellos, el que causó, según los nuevos datos, más de ochenta muertos e innumerables heridos.

La reivindicación confirma el "cambio de estilo" terrorista y ha sido reivindicado por el Estado Islámico, por el Daesh. Lo ha hecho además el programa completo que define su forma específica de actuar. En el diario 20minutos, podemos leer hoy: 

El grupo terrorista Estado Islámico (EI) reivindicó este jueves el doble atentado "suicida" que el miércoles dejó al menos 84 muertos en la localidad de Kerman, en el sur de Irán, durante la celebración del cuarto aniversario del asesinato del comandante iraní Qasem Soleimaní a manos de Estados Unidos.

El grupo terrorista dijo en un comunicado difundido a través de sus canales de Telegram que dos de sus miembros "se dirigieron hacia una gran concentración" cerca de la tumba de Soleimaní en Kerman e "hicieron detonar sus cinturones explosivos", lo que provocó la muerte de 84 personas y heridas a 284, según las autoridades iraníes.

Los terroristas identificaron a los dos atacantes suicidas como Omar al Mowhid y Saifalá al Muyahid, que cometieron el atentado para que "los politeístas sepan que los yihadistas están detrás suyo y de sus proyectos", de acuerdo con el comunicado.

Además, el Dáesh ha abogado en una grabación por el asesinato de judíos y cristianos en Estados Unidos y Europa como represalia por la ofensiva militar lanzada por las Fuerzas de Defensa de Israel sobre la Franja de Gaza, un conflicto que considera una "guerra religiosa".

Un portavoz del grupo, Abu Hudhaifa al Ansari, llama a los "leones del islam" a perseguir a "judíos, cristianos y sus aliados en las calles de Estados Unidos, Europa y el mundo", en un mensaje en el que invita a atentar contra "objetivos fáciles" y preferiblemente "civiles", lo que incluye también centros religiosos "como sinagogas e iglesias".* 

El mundo islámico radical tiene dos frentes abiertos, el interno, del que es muestra este atentado dirigido contra otros musulmanes a los que considera apóstatas, herejes, etc., y el exterior, el que se mantiene abierto en la "guerra santa", contra judíos, cristianos y demás.

La retórica del Estado Islámico es importante, pues es a través de este tipo de discurso donde se puede comprender el alcance, el fondo y las perspectivas. Por ejemplo, lo que las autoridades iranís  empezaron definiendo como "estallido de bombonas" y similares, se han transformado en la figura "atractiva" del "mártir" envuelto en un cinturón explosivo. Para el Estado Islámico es esencial convertir el acto suicida en heroico y voluntario, es decir, cumpliendo el mandato de la voluntad de Dios, que es quien le marca ese camino al paraíso.

Le hemos dado al término "yihadista" un sentido que lo convierte en sinónimo de "terrorista". Esto es un error pues desvirtúa lo que el terrorista siente y expresa. La "yihad" es el empeño en seguir la voluntad divina, es la profundización en el camino de Dios. Cuando empezó a hablarse de la "yihad" como forma de hablar del terrorismo muchos musulmanes protestaron pues no querían se confundieran los términos. Ellos profundizaban en su religión sin necesidad de matar a nadie. Sin embargo, el gusto mediático por adjudicar términos definitorios y las diferencias dentro de los actos terroristas favorecieron que se asignara el de "yihadistas" a los terroristas. Aquí el uso de yihad se refiere a la autoproclamación como los "verdaderos creyentes", que no pueden ser otros que ellos mismos.

En el mismo sentido, la llamada a los "leones del islam" es la forma de mostrar esa exclusividad, hacer ver que es autenticidad llega a la perfección con el "sacrificio", con la autoinmolación llevándose por delante a esos impíos que obstaculizan el reino de Dios, que es el objetivo final de la Historia, es decir, la islamización global y la eliminación de las resistencias.

27/08/2017

Es evidente que con un credo - programa de este tipo, el estar en primera plana es necesario ante el peligro de que sean otros los que se hagan con las almas combativas. En esto coinciden con otras formas de terrorismo. No solo se trata de hacer daño al enemigo, sino de mostrar al mundo determinación e imponerse como la "oferta más atractiva". El papel de la reivindicación es precisamente ese, hacer visible el hecho y la autoría. Un atentado sin reivindicación solo es un hecho violento. La reivindicación es el objetivo, su réplica por todos los medios del mundo, su mayor atracción en función de sus objetivos, el número de muertos, etc. todo aquello que lo haga más noticiable.

El Estado Islámico no ha podido soportar que el protagonismo lo adquieran otras organizaciones terroristas, bajo objetivos chiís, iranís, para más detalle y escarnio. El atentado en Irán le sirve para mostrar al mundo ese objetivo interno, dentro del mundo islámico, y para lanzar una proclama a esos "leones" para que atenten en Europa y Estados Unidos, los enemigos exteriores.

El hecho que haya sido el Estado Islámico quien lo ha reivindicado no deja de ser un cierto alivio en cuanto a la posible reacción de Irán, un paso más en esta guerra con peones dirigida esencialmente contra Israel, un elemento que se trata de avivar y que la estupidez de Netanyahu no ha sabido gestionar de la forma adecuada, creando un guerra cuyos objetivos —como hemos comentado en días anteriores— no tiene más objetivos que encontrar una salida que no se considere debilidad o retroceso. Las salidas que se barajan son altamente improbables porque serían una sangría constante, un continuo vivir dentro de la violencia y nada parecido a una paz o aproximación pobre al concepto.

Netanyahu aceptó la provocación de Hamás y esto ha creado un escenario de muy pocas salidas convincentes para quien más la necesita, la población civil, envuelta en un conflicto al que nadie le ha preguntado. Por eso, insistimos, en preguntar por la decisión y el momento, en quién convenció a esos alegres milicianos de Hamás de que la vuelta a casa, tras taques, violaciones, secuestros, destrucciones, etc. dentro del territorio administrado por Israel sería el final feliz de todo esto. Las imágenes despreocupadas de los ataques, muchas de ellas festivas, demuestran un grado de estupidez y manipulación sobre el sentido de lo que hacen difícilmente imaginable.

El asesinato selectivo del número dos de Hamás mediante un dron en sus oficinas en Líbano es un recordatorio para aquellos que se nos muestran "seguros", cómodos, lejos del frente, que los riesgos no han desaparecido para ellos. Para esa primera acción han apuntado alto en la jerarquía de Hamás. Es un aviso.


Esta guerra es tan confusa en sus movimientos, en sus escenarios, en sus motivaciones (solo es claro el odio a Israel), que los mismos implicados difícilmente saben cómo salir de ella. Eso en el supuesto caso de que ese deseo exista. No es fácil encontrar racionalidad donde no la hay, donde el objetivo de unos y otros solo puede ser el exterminio o una enloquecida carrera para hacerse con el mando del terror. En este escenario, la llamada "solución de los dos estados" no es más que un bonito cuento de hadas, el comienzo de una nueva etapa del deseo de exterminar al otro y de la venganza como argumento.

El Estado Islámico reivindica brutalmente su espacio frente a unos y otros. Él es el camino verdadero. Todos los demás, incluidos nosotros, somos obstáculos en su camino.  

*"El Estado Islámico reivindica el atentado de Irán y llama a "matar a judíos y cristianos en Europa, Estados Unidos y el mundo"" 20minutos / AGENCIAS https://www.20minutos.es/noticia/5206241/0/estado-islamico-reivindica-atentado-iran-que-han-muerto-84-personas/

sábado, 13 de agosto de 2022

El apuñalamiento de Salman Rushdie

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Se nos había olvidado. No nos acordábamos bien de lo que realmente supone el integrismo islámico. El apuñalamiento de Rushdie supone un recordatorio de una realidad que no ha caduca, la de la intransigencia criminal disfrazada de acto piadoso. La fatwa emitida en 1988 por el imán Jomeini significa, lisa y llanamente, la condena a muerte de una persona (a muchas, como veremos), sin caducidad, y significa especialmente la confusión entre la piedad y el crimen, que es la base de la confusión. La fatwa, por decirlo con claridad, convierte el asesinato en un camino al paraíso para quien lo cometa. Ya no se trata de hacer "buenas obras", sino que el crimen se convierta en una buena obra por efecto del mandato de unas autoridades, fieles intérpretes de la voluntad de Dios en la Tierra. Seguir sus mandatos es tener el cielo asegurado. Más vale pájaro volando que felicidad terrenal en la mano. Es el crimen como camino de santidad.

Gracias a esta confusión de fines y medios, hoy hay cientos de miles de personas, quizá millones, repartidas por todo el mundo convencidas de que por fin se ha cumplido la voluntad de Dios. Espero que Rushdie se recupere y las saque de su error.

Ha sido en los Estados Unidos, en el país donde se supone que Rushdie estaba a salvo, donde se vigila con lupa la entrada de elementos peligrosos, cuando es fácil que el fanatismo se dé dentro.

La verdad es que me desconcierta la forma  en que los medios se enfrentan a la situación. En RTVE.es, con material de agencias, leemos:

Un hombre ha apuñalado en el cuello al escritor indio-británico Salman Rushdie, al que Irán ordenó matar en 1989 por sus escritos, mientras participaba en un acto en Chautauqua, una localidad al oeste del estado de Nueva York. Según han informado la policía estatal, ha sido trasladado en helicóptero al hospital. 

"Está vivo y tiene los cuidados que necesita", ha dicho la gobernadora del estado de Nueva York. Según la policía, Rushdie, de 75 años, ha sufrido "lo que parecen heridas de cuchillo en el cuello".

Su agresor, un hombre de 24 años llamado Hadi Matar, ha sido detenido de inmediato por un agente de policía asignado a su seguridad. Por el momento "no tenemos indicios del motivo" de la agresión, ha dicho el portavoz de la Policía del Estado de Nueva York, que ha añadido que Matar asestó a Rushdie al menos una cuchillada en el cuello y otra en el abdomen, y que el escritor "sigue en el quirófano" de un hospital de Erie, en Pensilvania, sin que se conozca su estado.

El atacante reside en Fairview, Nueva Jersey, ha dicho el portavoz policial, que ha ofrecido sus declaraciones en Jamestown, localidad del estado de Nueva York en la que Matar está detenido.

Durante la celebración de un acto en el escenario de la Chautauqua Institution, Hadi Matar se ha abalanzado y ha atacado a Rushdie y a un entrevistador mientras el escritor era presentado. *

 

Irán es un estado teocrático, gobernado por los clérigos, donde hay un líder supremo. Lo demás es "gestión del poder". Jomeini no hizo su fatwa como "jefe del estado", sino como clérigo, como líder supremo de un país sometido a una fe. Irán había sido un país laico anteriormente, pero dejó de serlo y los clérigos tomaron el poder, como el Dios de los chiíes quiere. Dios quiere que sus hijos estén bien gobernados. ¿Quién mejor que un clérigo? La situación actual de Irán, con sus conflictos interclericales, nos muestra que por más que Dios los ponga ahí, al final hay que elegir a alguno que no está de acuerdo con los demás.

Me sorprende que se pregunten, después de varias décadas de persecución de Rushdie, por cuáles son los motivos que el joven de 24 años pueda tener para intentar matarlo. De verdad, ¿hay alguna duda? Rushdie llevaba décadas ocultando su paradero para que esto no ocurriera y ha ocurrido finalmente —¡terrible ironía!— en una conferencia sobre las ventajas de los Estados Unidos como refugio de escritores y artistas perseguidos, artistas en el exilio.

Las reacciones en Irán han comenzado a salir a la luz:

Las autoridades políticas y religiosas de Irán guardan silencio ante el ataque contra Rushdie, aunque algunos medios conservadores, una minoría, lo han celebrado.

El periódico conservador Keyhan, cercano al líder supremo, alabó el ataque y ofreció "100 bendiciones de Dios" al atacante, mientras que el diario Jorasán afirmó en su portada que “Satán va camino del infierno”, en relación al escritor.

Por su parte, Mohamad Marandí, asesor de comunicación de Irán en las conversaciones para salvar el acuerdo nuclear de 2015, puso en duda los motivos del ataque.

No todos celebraron el ataque contra el autor de "Hijos de la medianoche”. La activista iraní Atena Daemi, recientemente puesta en libertad tras cinco años en prisión por criticar las ejecuciones, condenó el ataque y acusó a la República Islámica de cometer “crímenes a lo largo del planeta”.** 


A Irán le ha cogido el ataque en un momento un tanto complicado, con el país revuelto y necesitado de acuerdos y negociaciones.  Una cosa es que no se alegren y otra que no lo celebren. Los que lo celebran

¿Forma parte Rushdie de ese pasado convertido en algo que se desconoce y que sorprende a muchos? ¿Saben quién es Rushdie y que significa ser perseguido de por vida porque a un ayatola no le gustaba su libro, lo declaró herético y dijo que todo aquel que tuviera algo que ver con él merecía la muerte?

Joe Biden y Kamala Harris se han mostrado horrorizados y han dicho que rezarán por él, lo que acaba de complicar las cosas y volver a una cuestión en la que sobran rezos y hay que plantear principios. Hay que dejar los rezos para lo que son y no hacer tanta exhibición porque luego pasa lo que pasa.

En 2015, Euronews nos traía la noticia del boicot de Irán a la Feria del Libro de Frankfurt por que iba a tener la presencia del escritor:

Iran is boycotting this year’s Frankfurt Book Fair because of an appearance by British Indian author Salman Rushdie.

He was the subject of an Iranian death threat in 1989 for his book “The Satanic Verses,” which was deemed blasphemous by many Muslims.

So while publishing houses were busy stocking shelves ahead of the fair opening, Iran’s stand stood empty.

Fair director Juergen Boos said that he “was not happy with this boycott.”

“It means that we miss another opportunity to exchange views with the Iranian colleagues. But I am confident that our ideas can’t be killed,” he said. ***

Mucho me temo que a los "colegas iraníes" tampoco les preguntó nadie. La fecha de 2015 se acerca ya mucho a nosotros, a este momento del apuñalamiento, por lo que la relajación —vamos a llamarlo así— no se entiende más que desde esa pregunta de la Policía local sobre desconocer la "motivación" del ataque, un auténtico chiste de mal gusto, que demuestra que la conferencia de Rushdie era excesivamente optimista sobre las virtudes estadounidenses como refugio.

La fatwa contra Rushdie no era solo contra él, sino para cualquiera que reprodujera, difundiera, tradujera, citara, etc. el texto considerado herético. El primer problema es, evidentemente, para Salman Rushdie. Pero el segundo es para todos nosotros que nos encontramos con esos millones de personas celebrando que "el herético Rushdie" ha caído a manos de un fiel, de un piadoso musulmán que sigue los dictados de sus autoridades.

Es intrascendente la nacionalidad del agresor porque la nacionalidad no afecta al que sigue los designios de Dios, manifestados a través de esos clérigos.  Esto vuelve a plantearnos el problema de los estados sin límite, de los principios confesionales de la acción. Jomeini no se lo ordenó a los buenos iraníes, sino a los buenos musulmanes, a los que obedecen sin preguntar, aliviados de no tener que pensar, ya que eso es un lujo del que no tiene fe.


Tampoco tiene mucho sentido hacerse las preguntas sobre la "radicalización", con las que nos gusta entretenernos; ni tampoco la juventud del criminal, que vio que lo importante era la garantía de la vida eterna y no la vida común y llena de estrecheces o lo que sea. Todo esto crece y se alimenta cada día. No vamos a mejor, sino que el radicalismo avanza y crea las condiciones para que, desde diferentes posturas, se sigan produciendo caso así.

Salman Rushdie era un símbolo para ellos; el símbolo del enemigo y también el de su superioridad actual y su triunfo final. El mundo ya les ha sido prometido y con eso se juega. Debe ser igualmente un signo para nosotros, un recordatorio de que hay cosas que no van a cambiar y a las que hay que hacer frente y no mirar para otro lado. Deseamos que Rushdie se restablezca, aunque las noticias que llegan no son demasiado buenas.  El atacante se cebó en él. Es un buen momento para sacar del estante Los versos satánicos y ver cómo la crítica no era casual o injustificada.

Queda por preguntarse cómo el hombre más amenazado del planeta era tan accesible en una conferencia sobre el paraíso norteamericano para los escritores exiliados.



* "Apuñalado en el cuello el escritor Salman Rushdie mientras participaba en un acto en Nueva York" RTVE.es Agencias 12/08/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220812/ataque-sobre-escenario-salman-rushdie/2396223.shtml

** "Iran boycotts Frankfurt Book Fair over Salman Rushdie appearance" Euronews 14/10/2015 https://www.euronews.com/2015/10/14/iran-boycotts-frankfurt-book-fair-over-salman-rushdie-appearance

*** "Salman Rushdie sobrevive con respiración asistida y tiene daños en el hígado, un ojo y un brazo" RTVE.es 12/08/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220813/salman-rushdie-sobrevive-respiracion-asistida/2396280.shtml

viernes, 27 de agosto de 2021

Futilidad

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


En estos días, con el fondo del caos afgano, hemos insistido en la rivalidad por la pureza islámica, es decir, por la existencia de grupos que consideran "débiles" o "traidores" a otros grupos reclamando el poder de dirección o control social. Ya tenemos sobre el papel los resultados, los cruentos atentados de ayer, como más de 60 muertos y más de cien heridos. De los fallecidos, trece son norteamericanos, lo que complica más las cosas a Joe Biden y a los propios Estados Unidos, además de condicionar las operaciones de todos los países.

Por caótica que fuera la situación, los talibanes han sido los más interesados en que los occidentales no tuvieran demasiados impedimentos para su propia salida, manteniendo la fecha del 31 de agosto como límite con "consecuencias", como ha repetido en diversas ocasiones. El límite es el fin del control del aeropuerto y se comprometían a la salida de vuelos civiles, algo que no era merecedor de mucha confianza por parte de las fuerzas militares. El objetivo es el control del aeropuerto, por un motivo obvio: el que lo controle decide quién sale y quién no. Mientras el aeropuerto lo controlen los Estados Unidos y demás fuerzas, serán ellos los que decidan. Cuando esté bajo control talibán, serán ellos quienes lo decidan. No hay que tener demasiada imaginación para entender lo que ocurrirá.



El atentado del aeropuerto nos muestra varias cosas. La primera es que los grupos rivales están ahí, activos. La segunda, que los talibanes, pese a su constante patrullar, no controlan lo que ocurre en Kabul, en su aeropuerto o en cualquier otra zona. Si hay zona controlada es el aeropuerto, con su doble cordón, el talibán y el norteamericano. El suicida ha conseguido salvar el primero y acercarse hasta el segundo, donde se ha hecho explotar.

En la CNN leemos el artículo de Stephen Collinson titulado "Kabul terrorist attack highlights Biden's Afghanistan dilemma":

 

America's longest war is ending as it began, with the nation mourning the dead of a terrorist attack and an outraged President vowing to hunt down the culprits in Afghanistan.

The bloody coda to a tortured 20 years -- the loss of 13 US troops and more than 60 Afghans in blasts outside Kabul's airport on Thursday -- exemplified the human tragedy and ultimate futility of a conflict that failed in its core purpose: purging Afghan soil of terrorism. In a cruel irony, the latest Americans to die perished in an attack conceived in the very same land as the al Qaeda assault on September 11, 2001, that triggered the war they were trying to leave.*

 


Hablar de "futilidad" tras veinte años de conflicto debería servir de algo, al menos para ver que ni el fondo ni las formas han funcionado, que un país no se transforma desde el exterior a menos que se den ciertas condiciones, que están todavía por dilucidar cuáles son y si son las mismas para todos. La transformación profunda de Japón se hizo sobre un país derrotado, pero que era el más avanzado de Asia en esos momentos, el que más había avanzado en el progreso económico e industrial. 

Japón era Japón antes y después de la ocupación y transformación cultural. Pero Afganistán no es Japón, con mucha claridad. Es uno de los países más pobres y corruptos, con una economía basada prácticamente en el opio; sin estructuras sólidas de estado ni algo que se le parezca, un lugar para que prospere el fanatismo antes que la educación. Incluso las elites está marcadas por su propia pertenencia a los grupos favorecidos y no ven más allá de los intereses de familia o clan. 

Evidentemente, las recetas (si es que son posibles) tienen que ser otras más allá de la contención por la ocupación, en un entorno también muy distinto e incontrolable de países que le rodean y en el marco de un enfrentamiento global con los movimientos de corte islamista, con flujos de capital que les llegan desde oscuros rincones del mundo donde tienen sus piadosos simpatizantes dispuestos a ganarse el cielo financiando grupos terroristas.



Joe Biden ha hecho lo que cuatro presidencias anteriores no han hecho. Pero no se ha preocupado de porqué no lo hicieron. Indudablemente, hay motivos. Cuando vemos las toneladas de armamento norteamericano que ha caído en manos de los talibanes, abandonado por el ejército afgano, empezamos a entender parte de los intereses. Por otro lado, no podía ignorarse el poder de los talibanes por muy lejos que estuvieran. La baza de la propaganda anti occidental (especialmente anti norteamericana), como hemos analizado en muchas ocasiones en estos años en el caso egipcio, es perfectamente compatible con ser financiados por los Estados Unidos, como allí ocurre. El ejército egipcio está pagado por los Estados Unidos, pero el pueblo es profundamente anti norteamericano, tanto por ser occidentales (infieles) como por ser los defensores de Israel. Todo esto es usado por islamistas y rusos para hacerse con la influencia social y las estrategias geopolíticas. Curiosamente el mayor grado de antiamericanismo se daba en Turquía, país de la OTAN y con aspiraciones (imposibles ya) a entrar en la Unión Europea. Los norteamericanos han financiado el ejército de Afganistán como financian generosamente el de Egipto. Esperemos que no haya que tomar partido en un futuro.



En su lúcido artículo, Stephen Collinson recuerda esa futilidad por la ironía que revela, tanto gasto y sufrimiento para acabar de nuevo en el principio y recuerda la similitud en la palabras de Bush cuando los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, y las que Joe Biden ha dicho ahora con los atentados en Kabul.

 

At a time of national tragedy, nations turn to their leaders. Biden, who spent much of the day in the White House Situation Room, emerged in the late afternoon for a televised speech. Torn between grief and resolve, he vowed vengeance. "We will not forgive. We will not forget. We will hunt you down and make you pay," the President told the terrorists in remarks that mostly seemed aimed at projecting strength to Americans at home.

"We will respond with force and precision at our time, at the place we choose, and the moment of our choosing," the President said. Biden's withdrawal marks the symbolic reversal of the US arrival in Afghanistan launched after 9/11 and the strategy of putting troops on the ground in foreign states to fight terrorism.

But ironically, his pledge of revenge mirrored one made by ex-President George W. Bush days after the world's worst terrorist attacks. "This conflict was begun on the timing and terms of others; it will end in a way and at an hour of our choosing," Bush said at a prayer service at Washington National Cathedral.*

 

¿Vuelve la Historia a repetirse? ¿Ha entrado en un bucle en el que un ataque lleva a otros y este a otro indefinidamente? ¿Cuándo llegará la venganza de la venganza? ¡Cuánta futilidad! ¡Cuánta ironía!



Frente a los países y estados, unidades estables y con responsabilidades nacionales internacionales, los grupos terroristas carecen de ellas y sus objetivos y justificaciones se mueven en diversos tipos de ambigüedades, alentados por el fanatismo. Son una mezcla de dogma y caos, donde existe a la vez disciplina y caos. Las estructuras de red los han convertido en autónomos y la existencia de los llamados "lobos solitarios" en absolutamente impredecibles. La estrategia estructural diseñada por Bin Laden funciona bien, genera el suficiente desorden como para producir un patrón teórico y una impredecibilidad práctica. El atentado cumple su función propagandística, provocadora y sangrienta, y, a la vez, es prácticamente imparable. Los norteamericanos sabían que se iba a producir un atentado, pero no saben quién o dónde.

Cuando un grupo terrorista quiere ir más allá del "terror" y convertirse en alternativa estable, una parte se escinde y sigue manteniendo la violencia como eje de actuación, acusando a los que han abandonado las armas de "traidores". Nos dicen que la variante del Estados Islámico de Afganistán es declarada enemiga de los talibanes. Los motivos los reseñados, cualquier movimiento de normalización talibán será respondida negativamente por los nuevos terroristas, que ven en ello una forma de congraciarse con los más radicales entre el pueblo y los grupos de otros países.



El gran cambio entre este terrorismo y los de corte nacionalista-independentista, es que forman redes extensas y deslocalizadas. No son nacionalistas, sino profundamente ideologizadas, en este caso, alrededor de la religión. Esto es esencial porque sus objetivos dejan de ser geográficos —por ejemplo, la descolonización— y pasan a ser "espirituales" (me resisto a llamarlos políticos), lo que los convierte en "no negociables", es un todo o nada. Si a esto le añadimos una percepción santificada del suicidio, en la que se es mejor tratado en la otra vida cuantos más enemigos te hayas llevado por delante, mucho me temo que la situación del pueblo afgano va a empeorar mucho más de lo pensado. Harán pasar a los talibanes por "moderados".

El atentado cambia bastante el panorama y, por lo que dicen, introduce una cuenta angustiosa de los días que restan para la salida ante el temor a otros ataques. Por lo pronto, ya tenemos noticias que los Estados Unidos está "compartiendo información" anti-terrorista con los talibanes, algo impensable hace 24 horas. Como ha explicado un jefe militar norteamericano, ahora tienen "objetivos comunes", evitar los atentados.



Una vez producido, es el momento de tratar de predecir en qué dirección se mueve el conjunto. Tratar de entender cuál es la lógica del atentado, qué se busca, puede resultar infructuoso o demasiado obvio. La intención de quien lo realiza no tiene por qué ser el resultado final. Es mejor intentar comprender el dibujo que esta piedra lanzada al agua del estanque producirá.

De la misma forma que el constante patrullar de los talibanes por las calles no significa "orden", parece que la retirada de las tropas y el abandono del aeropuerto no van a significar "paz" alguna, pese a lo que digan los talibanes si realmente no hay control sobre el país, por más que haya vigilancia. El aeropuerto de Kabul, además, es la forma perfecta de ofrecer un blanco concentrado para posibles atentados porque los que quieran irse, por definición, son los enemigos, a los que hay que castigar. Si las relaciones entre Occidente y los talibanes eran complicadas, la entrada en escena de un tercer grupo, los terroristas del Estado Islámico, puede tener efectos imprevisibles, incluso los de colaboración señalados. The Washington post habla hoy de encuentros de dirigentes talibanes  y de la dirección de la CIA. Toda la vigilancia montada durante años ha servido de poco y ahora hay que pasar los datos al enemigo porque ha surgido otro enemigo mayor.

"Futilidad" significa que todos tus esfuerzos se muestran como inútiles, que no han servido para nada de lo que pretendías. Muchos han comparado Afganistán con un castillo de naipes. Y así ha sido. Lo que parecía sólido a algunos, se ha mostrado de una pasmosa debilidad en su vertiginosa caída.

El artículo de Collinson se cierra con una frase: "(...) Thursday showed, presidents for all their power, are often hostage to horrific events beyond their control." Nada más cierto. Creer que controlas todo es malo. Nada es más peligroso que los errores debidos a la soberbia del poderoso. 



* Stephen Collinson "Kabul terrorist attack highlights Biden's Afghanistan dilemma" 27/08/2021 CNN https://edition.cnn.com/2021/08/27/politics/joe-biden-kabul-airport-terrorist-attack-afghanistan/index.html

domingo, 9 de mayo de 2021

Las niñas afganas, objetivo terrorista

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Entre las imágenes de júbilo y botellones por el fin del estado de alarma y los análisis de por qué Díaz Ayuso ganó en barrios de izquierda, la terrible noticia de las muertes de alumnas de una escuela, producida en Afganistán, nos deja desolados ante la barbarie que asola a aquel país y su incierto futuro.

Hace unos días tratábamos aquí la preocupación por las mujeres en un país donde su vida vale muy poco, donde le fanatismo se cubre con mantos piadosos e intenta convertir sus crímenes en la voluntad de Dios. La oscuridad se cierne inexorable sobre Afganistán sin que nadie sepa cómo remediarlo.

La última bomba tiene un doble alcance, se trata de una minoría chií existente en la zona y, especialmente, iba destinada a las niñas asistentes a una escuela. Atacando a una minoría religiosa, a las que consideran apóstatas, se aseguran la indiferencia de muchos y el aplauso de otros. Es la forma de hacer ver que los "buenos musulmanes afganos" no tienen nada que temer y que siguen los mandatos de la fe. Por otro lado, el objetivo son las mujeres en su conjunto. Son dos caras de un atentado, una estrategia usada en otros lugares: unos verán chiíes hazara; otros, mujeres.

RTVE.es, con material de EFE, nos dice que la bomba se hizo estallar justo en el momento de la salida de la clase, una clara intención que nos muestra cuál es el objetivo odiado:

 

"Nuestros niños no merecen esto. Ningún niño merece esto. Esto es terrorismo internacional", ha lamentado en Twitter la reconocida activista afgana Wazhma Frogh.

El atentado se produjo en un área habitada sobre todo por la minoría chií hazara, objetivo habitual de ataques islamistas, como el que sucedió el pasado octubre en ese barrio contra otro centro educativo, que dejó 24 muertos y 57 heridos. En aquella ocasión el estallido se produjo cuando los guardias de seguridad del centro identificaron a "un atacante suicida a pie", que detonó los explosivos que portaba al serle negado el paso.

Hace un año, en ese mismo barrio, también fue atacada una maternidad en la que murieron 16 personas, entre ellas, según informaron entonces las autoridades, "dos recién nacidos, madres de recién nacidos y matronas, a los que dispararon".*

 


Los objetivos vinculados con las mujeres, de niñas a madres, son claros. Hay un odio profundo a la mujer que busca la sumisión ante el terror. Desde que la mujer comienza a estudiar, desde la escuela misma, se convierte en objetivo de esta visión retrógrada de las diversas líneas religioso políticas que buscan el retroceso. Son fórmulas salafistas que han idealizado un pasado al que quieren volver, un violento regreso al mundo en que vivió el profeta y que determina la relación conflictiva con el presente. Imitar al profeta es imitar su mundo en todo detalle, una trayectoria violenta en una imposible máquina del tiempo.

La mujer es la clave. Sin su sumisión e invisibilidad, sin su silencio, el regreso al mundo idealizado es imposible. La sumisión que se exige ante Dios, es la sumisión que se exige ante el varón, que debe tener en todo momento bajo control a las conflictivas hijas de Eva. El varón es el Dios de la mujer y ante él debe humillarse y limitarse a las funciones que le han sido asignadas.

Tener autonomía económica, estudios, voz propia, capacidad de elección... son aberraciones que el varón piadoso rechaza como atentados a la autoridad que ha recibido sobre la mujer.



La función femenina es traer seres al mundo y atender las necesidades de los hombres. Si son hombres seguirán la línea paterna; si son mujeres obedecerán y serán moneda de cambio, vínculo para emparentar con otras familias... Con la poligamia aceptada, el papel de las mujeres se relativiza y pasa a ser un signo del poder masculino. En muchos países se ha reducido, pero no significa que haya dejado de ser un aspecto simbólico relevante. Con la llegada de Mohamed Morsi y los Hermanos Musulmanes al poder en Egipto, en su escaso año en el gobierno, se pusieron en marcha mecanismos para favorecer la concesión de créditos para segundos matrimonios. Cuando fue sacado del poder, para afrontar el problema de los "matrimonios de verano" —los ricos saudíes acuden a comprar niñas para casarse durante unos meses— todo lo que se le ocurrió al nuevo ministro egipcio fue exigir que los compradores, sin había más de 20 años de edad de diferencia, dejaran una fianza para que los padres fueran compensados por la devolución de la niña unos meses después. El gobierno egipcio presume de modernidad, pero estos detalles dicen lo contrario. Los ataques contra la independencia de las mujeres, su imposición de silencio ha sido frecuente.

En el final de la noticia en la CNN norteamericana, el atentando sirve para plantear la cuestión de las mujeres:

 

The National Intelligence Council assessed that the progress made over the last two decades "probably owes more to external pressure than domestic support, suggesting it would be at risk after coalition withdrawal, even without Taliban efforts to reverse it."

The two-page report, declassified at the request of Sen. Jeanne Shaheen, offers a grim assessment as fears mount about the potential degradation of hard-won women's rights in Afghanistan as US and NATO forces begin their withdrawal after nearly two decades on the ground.

Biden administration officials have warned that the Taliban would not achieve international legitimacy by seizing power by force or by limiting the rights of women.

In a CNN opinion piece published after Biden's withdrawal announcement, three women members of the Afghan government negotiating team warned that "if the Taliban does not believe the United States is firmly committed to a stable and democratic Afghanistan, that could spell trouble for our future talks."**



En el primer párrafo se expresa el temor principal: los cambios no han surgido de la sociedad afgana, sino desde la voluntad exterior de cambiar las cosas. Las mujeres se han desarrollado en estos años, pero no por deseo de cambio. El conservadurismo social afgano es muy fuerte y se habrían limitado a no ofrecer resistencia, a la espera tranquila de saber que en algún momento las fuerzas exteriores se retirarían y la mujeres quedarían al descubierto, desprotegidas. Todo volvería a su cauce, la sumisión.

¿En qué quedaría esa "legitimación internacional" si no respetan las reglas democráticas y los derechos de las mujeres, como ha advertido la administración norteamericana actual? En muy poco. Para una mentalidad de este tipo, forjada en décadas de guerras y el rigorismo religioso, lo que pueda opinar la comunidad internacional vale de muy poco. Además, habrá países que les apoyen directa o indirectamente.

Lo de Afganistán, desgraciadamente, va a más, es cada vez más violento. No es más que el anticipo de lo que llevamos temiendo mucho tiempo: la reducción drástica del papel de las mujeres en el país, la anulación absoluta de cualquier libertad de la que puedan estar disfrutando hasta el momento.



Ahora son atentados, pero dentro de poco tiempo será reversión de las costumbres, volver a lo que antes había considerando lo logrado por las mujeres como una imposición extranjera. Cada vez que haya una disidencia, una resistencia, algún piadoso brazo ejecutor eliminará el obstáculo mediante atentados selectivos. A golpe de metralleta o explosivo todo irá volviendo a su lecho. Los silencios serán cada vez mayores.

He visto la noticia en varios medios de diferentes países árabes. Citan los muertos e incluso se solidarizan con el "pueblo afgano", pero eluden referirse a un ataque a una escuela femenina o a que la mayoría de sus víctimas son niñas. 

Esta es la escueta nota ofrecida por el estatal Ahram Online:

 

Egypt vehemently condemned a terrorist attack outside a school which left scores of people killed and injured west the Afghan capital Kabul.

The Foreign Ministry in a statement on Saturday night offered its deepest condolences to the Afghan government and people and the families of the victims, wishing speedy recovery for the injured.

The ministry expressed Egypt’s solidarity with Afghanistan during this painful time, asserting support to the Afghan efforts to combat all forms of terrorism, violence and extremism.***

 


La distancia oficial elude cualquier precisión más allá del "atentado" y la "condena". La referencia final a "todas las formas de terrorismo, violencia y extremismo" es para una lectura interna, de su propio terrorismo islamista. La fotografía que acompaña a la noticia no puede marcar más las distancias: el ministerio. La noticia no es lo ocurrido, sino la condena egipcia, su firmeza ante "todo" terrorismo. ¿Cabe mayor distancia? 

El miedo a la mujer es una constante con diferentes grados de respuesta. La mujeres tunecinas lograron mantener sus logros enfrentándose en el parlamento a los islamistas que llegaron al poder. Erdogan ha recogido la irritación internacional al sacar a Turquía del acuerdo internacional contra la violencia hacia las mujeres; dicen que lo ha hecho para satisfacer las demandas de los sectores más conservadores de su gobierno. El avance del tradicionalismo, violento o no, supone un retroceso de las mujeres en sus aspiraciones al estatus de personas libres, con iguales derechos. Esto, a muchos, les parece una blasfemia.

Para el fanático nada cambia, todo lo más es una alteración momentánea y circunstancial del orden divino, del orden consagrado por Dios y bajo el que han de vivir los hombres. Los gobiernos han descubierto que el hecho de que haya un rey en cada casa manteniendo el orden favorece el orden general. Cada pequeña pieza familiar es de un orden fractal respecto al conjunto. Cada escenario es una reproducción a escala del orden divino. Las reglas se deben cumplir en todos los niveles; cualquier rebeldía debe ser cortada de forma tajante.

Este atentado es de especial significación. Ha sido cuidadosamente elegido para servir de advertencia. Se ha hecho contra una minoría, pero se ha hecho contra las niñas que van a la escuela; se trata de evitar que haya más escuelas y más niñas que vayan a ellas. El temor a la mujer educada es visceral. Educada, deja de ver el mundo por los ojos de su amo y guardián, empieza a escuchar otras voces que vienen de los libros, de los periódicos; es capaz de argumentar sobre lo que quiere y no quiere. Y eso es intolerable.

Debemos prepararnos para hacer algo al respecto porque puede haber un éxodo de mujeres, perseguidas como criminales por querer ser ellas mismas. De nada servirá presionar al gobierno que finalmente quede allí. Las acciones de silenciamiento, de volver a invisibilizar a las mujeres empezarán pronto. Pronto las tendremos de nuevo en la cárcel del burka, que veremos como una costumbre "curiosa"; pronto dejarán de asistir a las escuelas y se quedarán en casa a recibir la "falta de educación correcta". Las que se rebelen desaparecerán, algunas para siempre. Y algunos darán gracias a Dios porque todo ha vuelto finalmente a su cauce.

Mi dolor por esas niñas muertas al salir de su escuela.

 


*  "Al menos 30 muertos en un atentado contra una escuela femenina de una minoría en Kabul" RTVE.es - EFE/ Baber Khan Sahel 8/05/2021 https://www.rtve.es/noticias/20210508/menos-30-muertos-atentado-contra-escuela-femenina-minoria-kabul/2089200.shtml

** "At least 50 killed and over 100 wounded in blast near Kabul girls' school" CNN  9/05/2021 https://edition.cnn.com/2021/05/08/asia/kabul-bomb-blast-school-intl/index.html

*** "Egypt condemns deadly terrorist attack outside Kabul school" Ahram Online / MENA 9/05/2021 https://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/410802/Egypt/Politics-/Egypt-condemns-deadly-terrorist-attack-outside-Kab.aspx

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Terror y prestigio

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


El atentado ocurrido en Viena desplaza el foco del terrorismo islamista pero confirma que los mecanismos subyacentes siguen ahí, funcionando inexorables en una situación compleja y difícil de medir y prevenir. El atentado en Austria nos muestra de nuevo la carrera por el "prestigio" islamista, en la que compiten diversos grupos alentando estas formas de castigo indiferenciadas que convierte en potencial víctima a cualquiera que esté en la periferia del mundo dogmático.

Apuntamos esta comprensión del fenómeno con Francia y los ataques personalizados en Macron, un detalle importante en la forma de radicalización, que normalmente se mueve con conceptos más amplios, como "Occidente", los "cristianos", los "judíos", "Europa", etc., pero que esta vez ha adquirido un rostro reconocible, quemable, tachable, pisable, etc. todas ellas operaciones mediante las que se puede reunir a grandes grupos, algo que cimenta el prestigio. El islamismo ha conseguido un objeto primario, las llamadas "las caricaturas de Mahoma", que actúa como justificante, como objeto "tabú" y transgresión inicial, y otros secundarios, que van de los conceptos generales a rostros concretos, como el del profesor asesinado, Samuel Paty, o el del presidente de Francia, Emmanuel Macron. Esta oscilación entre lo concreto y lo genérico es usada convenientemente para el entrenamiento del odio, que es lo que se busca en última instancia, establecer una barrera preventiva ante la creciente influencia occidental por la globalización.

Los Hermanos Musulmanes fueron una reacción frente a los británicos en Egipto, como lo fue la creación de la línea wahabita en Arabia Saudí. A la distinción teórica entre "creyentes" y "no creyentes", se le superponen otro tipo de enfrentamientos y distinciones cuya función es precisamente la delimitación del grupo, el agrupamiento frente a la expansión occidental, en estos tiempos, a través de fenómenos como la globalización o, incluso, el turismo, víctima habitual, como sabemos en países como Egipto o Túnez.

El odio es un gran canalizador de energía y la frustración por las evidentes diferencias entre el desarrollo de los que se creen elegidos y guiados por Dios y los que han apostado por fórmulas laicas, como ocurre en Occidente, crean un problema que solo les es posible asimilar desde una demonización del otro.

La auto percepción virtuosa del mundo islámico tiene una doble necesidad: considerar a los radicales como "no representativos", por un lado, y, a la vez, intentar, mediante las protestas y ataques institucionales no ser acusados de "occidentalismo". Los problemas que esto plantea son múltiples, pues el riesgo es la marginación de la comunidad internacional, un riesgo que en un mundo interconectado informativa y económicamente es impensable.


Los ejemplos de estos son muchos. Señalamos ya el de Recep Tayyip Erdogan, el presidente turco, empeñado en jugar con todas las barajas. Desde que Erdogan percibió con claridad, precisamente por la fuerte oposición francesa por boca de algunos de sus más prestigiosos líderes, de que no podría formar parte de la Unión Europea, convirtió su liderazgo es islamista, lo que le ha servido para conseguir cambiar el país, que se había mantenido por encima de lo religioso institucionalmente. Erdogan desmanteló la parte laica y opositora de su partido e ideología islamista y decidió ganar la voluntad de los turcos despertando en ellos la idea de la resurrección del imperio otomano y el enfrentamiento con Occidente, que ha llevado hasta el corazón alemán de Europa, donde han tenido que frenarle los pies. No es casual que los ataques a Occidente, a Francia y a Macron hayan venido de quien se ve a sí mismo y, sobre todo, quiere que le vean como un líder espiritual islámico, como un guía que cumple los designios y se ajusta a los mandatos divinos.

Al competir con su rival Erdogan, en Egipto se ven obligados a la condena y a preconizar su visión islámica ante los ojos del mundo, jugando al liderazgo. Al-Sisi necesita más mano izquierda pues a sus lazos de dependencia militar de los Estados Unidos y económica de Arabia Saudí se le junta el problema del islamismo interior, el desarrollado principalmente por los Hermanos Musulmanes, a los que sacó del gobierno mediante el "no-coup", que los mandó a la cárcel, al exilio o a la muerte. Al exilio fueron preferentemente a la Turquía de Erdogan y a Qatar, con quien mantiene una dura pugna, pues además de tener apoyos externos fuertes, posee la cadena Al-Jazeera, motivo de disputa y a la que exigieron cerrar diversos países aliados, como Arabia Saudí, Egipto y Jordania. Entra aquí no solo la cuestión religiosa, sino la propagandística que dan los medios. La cadena qatarí es el principal foco de tensión precisamente porque viola el pacto (ya hemos hablado de esto en ocasiones) existente entre varios países de no acoger a los disidentes. El asesinato del periodista disidente Jamal Khashoggi, ordenado por las autoridades saudíes, ocurrido precisamente en Turquía, donde residía, nos sirve de ejemplo de estas luchas internas.


El control social se realiza mediante la religión; es un control religioso que, como en Egipto, se realiza desde la prédica de las mequitas oficiales, con sermones de los viernes aprobados por el ministerio pertinente. Desde allí, por ejemplo, se condenan las huelgas de funcionarios como anti islámicas y se tratan de establecer variables "moderadas" del discurso religioso, algo que al-Sisi pide cada cierto tiempo y que los clérigos de la Universidad de Al-Azhar no acaban de darle.

El recurso permanente a las caricaturas de Mahoma como forma de soliviantar a la gente y crear una barrera intelectual por un lado, pero a la vez, crear lazos fuertes de odio, es decir, negativos, muestran el juego desarrollado y las terribles consecuencias.


Los grupos radicales usan estos hechos para arrastrar a la gente a la calle contra esos enemigos, de los concretos Samuel Paty y Macron, a los generales "Francia", promoviendo el boicot a sus productos, o un todavía más general "Occidente".

El terrorismo da prestigio a quien lo ve de esta manera. No es casual que estos últimos atentados sean realizados por gente muy joven (18 y 21) o todavía menores, como fueron los últimos en España. La acción no se produce generalmente entre los más viejos, sino entre los jóvenes, en general de baja autoestima, pequeños delincuentes, dados al alcohol, a las drogas y al juego. La función de los "viejos" es precisamente la de seducir a los jóvenes, enseñarles el verdadero camino a la gloria, algo que les devolverá el orgullo ante su familia y ante la comunidad, que losa califica de mártires, muertos por hacer justica.

Para que eso funcione, son necesarias esas manifestaciones, condenas masivas, etc. que hace que los gobernantes ganen prestigio y no lo pierdan por las críticas al ser acusados de tibios, de malos creyentes, etc. En este contexto, todo lo malo que ocurra será, como ocurrió con las derrotas de Nasser, fruto de su falta de piedad.

Las condenas oficiales, las manifestaciones masivas en las calles y el asesinato terrorista forman un continuo complejo y dinámico, en el que el calentamiento de las masas, como hace Erdogan, acaba teniendo sus frutos en los actos terroristas. Las condenas de los atentados adquieren un tono retórico, con el que pretenden satisfacer tanto a los del exterior como a los del interior. Se reivindican así, tras encender las mechas, como pacifistas, como caras amables de una sociedad a la que, entre unos y otros —gobiernos, opositores, grupos islamistas, etc.— están soliviantando de forma permanente.

Los intentos de silenciar a Europa o, sencillamente, dictar la forma de vida o pensamiento de los demás, no van a tener respaldo. Pero no creo que sea eso lo que realmente se busca. Más bien se trata de escenificar una indignación, que no puedan ser acusados de inactivos ante lo que ellos mismos consideran como "ataques", pero cuya intención es muy otra.

Los grupos islamistas necesitan esos enemigos, esos rostros u objetos, de Paty y Macron, de las caricaturas. Lo necesitan para extender su discurso y ponerse al frente de las protestas; lo necesitan para erosionar al poder, allí donde son marginados, si no cumplen al denunciar los agravios. Los límites del poder son muchos, pero los del terrorismo no. Lo que comienza en palabras no tarda mucho en encontrar un brazo ejecutor que busca ese prestigio de pasar de la nada al orgullo familiar y ante la comunidad. De la nada al respeto social al mártir, tal como saben que muchos los considerarán. En medio, una manipulación infinita, luchas de poder y prestigio. Un camino de enfrentamientos, de dolor y muerte.