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miércoles, 8 de junio de 2022

La desconexión rusa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Rusia sigue desconectándose del mundo, distanciándose de los demás países con los que rompe lazos y escenarios comunes. Se está deshaciendo de todo aquello que no sea el mandato de Putin. Con cada lazo que suelta, Rusia cae en un vacío autorreferencial. Pronto Rusia no tendrá más horizonte que mirar que el espejo que le devuelva su propia imagen.

La noticia que nos traen los medios sobre su desconexión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos es preocupante para los rusos que conserven cierto sentido del mundo que les rodea, no solo el de la propaganda. En RTVE.es leemos:

"El TEDH se ha convertido en un instrumento para ejercer la presión política contra nuestro país desde Occidente. Algunas de sus decisiones directamente contradicen nuestra Constitución, nuestros valores y nuestra tradición", ha asegurado el presidente de la Cámara Baja del Parlamento, Viacheslov Volodin, según recoge la agencia de noticias TASS.*

Ese énfasis en el "nuestro" nos permite observar con claridad la etapa aislacionista que se abre y de la que solo serán conscientes aquellos que la padezcan directamente. Con ese "nuestros" por delante, Rusia se convierte en ente autónomo separándose del resto, de los que mantienen —pese a las diferencias— aspectos en común, referencias compartidas.

Desde el final de la II Guerra Mundial se han creado instituciones comunes que permitían corregir un desarrollo divergente en cuestiones importantes sobre lo que era la justicia.

La Justicia puede ser un mero instrumento del poder, una forma de controlar a los ciudadanos, o puede aspirar a tener una visión compartida que tienda a corregir esa tendencia del poder a convertirlo en herramienta de control. Recordemos que hoy vemos también la noticia de la crisis por la manipulación del sistema judicial puesto al servicio del poder en Polonia. No recibirán más fondos mientras no lo solucionen, han señalado Ursula von der Leyen.

El caso de Rusia va más allá. Deja de reconocer a los Tribunales comunes, los que ejercen una doctrina común y velan por un sentido más universal de la Justicia, lo que equivale a decir una mayor protección de los ciudadanos.

Nos explican:

El pasado 15 de marzo, Moscú anunció formalmente en plena guerra de Ucrania su retirada del Consejo de Europa y del Convenio Europeo de Derechos Humanos, si bien aseguró que cumpliría con las decisiones del TEDH que no contradijeran la Carta Magna rusa, pero ahora va un paso más allá y decide romper cualquier relación con el tribunal europeo. 

Rusia es ya "otro planeta", confirmando no compartir nada con todo lo que esté más allá de sus fronteras, primer problema que Rusia plantea. La guerra que Rusia no ha declarado de forma oficial, pero sí practica, es una primera demostración de ignorar todo del otro, empezando por sus fronteras.

Auto aislada del mundo por ese "nosotros" absoluto, Rusia puede decidir dónde empieza y acaba Rusia, qué legislación se les aplica y cuáles son los males que les achaca. Hay muchos países en conflicto por cuestiones fronterizas, pero muy pocos hacen lo que hace Rusia y, desgraciadamente, seguirá haciendo. El razonamiento es sencillo: adopta una visión unilateral del mundo y actúa en consecuencia. Rompiendo con los foros e instituciones internacionales, Rusia se aísla y actúa unilateralmente.

Desde su unilateralidad, Rusia le dice al mundo cómo tiene que actuar, en qué moneda le deben pagar, a que instituciones pueden o no pertenecer, a quién y cómo se puede ayudar, etc. Todo eso y mucho más debe ser aceptado o, en continua amenaza al mundo, atenerse a las consecuencias.

Ente esto solo caben dos posibilidades, aceptarlo o plantar cara y demostrar que no puede decidir sobre los destinos ajenos, sobre su propia identidad territorial, como hizo con la anexión de Crimea. En este sentido el "nosotros ruso" incorpora un sentido "imperial" y "autoritario", al que se le suma un perverso y retroactivo sentido de la Historia. El que Rusia controlara en la época de la Unión Soviética la mitad de Europa, hasta Alemania, nos muestra el rostro ruso autoritario e imperial. El hecho de que haya "nostálgicos" de la época soviética no lo es por el Partido Comunista en sí, sino por la capacidad de anexionarse el hemisferio norte euroasiático. Rusia ha tenido y tiene siempre conflictos en sus fronteras, de China y Japón a Ucrania. El miedo fronterizo es consustancial a su propia mentalidad imperial. Cuando las cosas son tan grandes que apenas se pueden abarcar, surge el miedo al ataque. Sin embargo, nadie ataca a Rusia; son sus amenazas constantes las que provocan la defensa ante sus constantes deseos de expandirse.

Lo que quería evitar, tener a la OTAN a sus puertas, se ha visto acrecentado por su propio miedo agresivo. Es lo que ha conseguido, lo contrario de lo que se proponía. Solo le quedan las constantes amenazas fuera y el involucionismo retrógrado dentro. Desconectada del mundo, a Rusia solo le queda intensificar sus "valores patrios" y convertirlos en diferenciales e identitarios simultáneamente: somos así y no somos como los demás. En esto la religión y las tradiciones se elevan a principios mágicos que les convierten en reserva histórico espiritual, en un destino de salvaguarda de lo divino y humano entremezclados, es decir, la Santa Rusia.

Queda por dilucidar el sentido de todo esto, qué sentido tiene aislar a Rusia del mundo, convertirla en un enemigo común y crear una crisis que pagará el pueblo ruso junto al resto del planeta. En la medida en que se han cerrado las puertas, dónde se podrá debatir una solución a algo cuya realidad se niega (no hay guerra ni invasión), cuyos escenarios de mediación se destruyen y con principios que se declaran incompatibles con los demás. 

* "La Duma rusa elimina la jurisdicción del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Rusia" RTVE.es 7/06/2022  https://www.rtve.es/noticias/20220607/guerra-ucrania-rusia-duma-elimina-jurisdiccion-tribunal-europeo-derechos-humanos/2367783.shtml

martes, 29 de marzo de 2022

El modelo del imperialismo ruso

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Dice el polaco Janusz Wojciechowski, Comisario europeo de Agricultura, que el método ruso de "expansión" es la creación de hambruna, es decir, destruir todos los recursos, una política de tierra quemada.* La invasión rusa de Ucrania, es cierto, está hecha con mentalidad del siglo XIX y tecnología del XXI.

Hay algo en la mentalidad rusa que no cambia en su forma de ver el mundo, en su sentido imperial, más que de súper potencia. De la misma forma, Vladimir Putin se percibe más como un despótico líder de una potencia imperial que como alguien que aspira a ser líder de una potencia mundial.

Las diferencias entre unos modelos y otros son bastante claras y se definen por el uso brutal de la fuerza, la realización de alianzas absorbentes y la respuesta en forma de amenaza de peores consecuencias, en este momento, amenazas nucleares.

La guerra contra Ucrania es una guerra imperialista. Busca la reducción del enemigo declarado a cenizas, la destrucción de todos sus recursos; los secuestros de miles de exiliados que se están produciendo son, igualmente, técnicas rusas del siglo XIX cuando los desplazamientos masivos y las sustituciones de las personas por nuevos colonos eran frecuentes. La ocupación de tierras es lo mismo que hace Israel en Palestina: expulsa y repuebla para ganar territorio.

Desde el inicio, Rusia trató que los "corredores humanitarios" que creaba acabaran en zona rusa. No se trataba de una forma humanitaria, sino de una toma masiva de rehenes con los que presionar a los resistentes y utilizarlos, si fuera necesario, como escudos. Con sus tierras destruidas, los rehenes serían llevados a otros lugares "habitables". La reconstrucción quedaría en manos rusas al quedar ocupado el territorio.

Esta forma de actuar nos dice mucho de la mentalidad de Putin, de una forma de actuación que tiene sus modelos en el pasado, pero que en un mundo empequeñecido e interconectado ya no tiene sentido a menos que se apueste de nuevo por los muros físicos, como ocurrió en Berlín, o como se aplicó al resto de la Europa ocupada mediante el concepto de "telón de acero". La estrategia es encerrar pueblos enteros y ponerles dictadores afines. Si esto es todo lo que Rusia puede ofrecer al mundo, tenemos un futuro complicado.

Como ocurre en otras zonas del planeta, Rusia no tiene ninguna cultura de la democracia. Todavía en Dostoievski o Turgéniev leemos los debates sobre la "liberación de los siervos" en la segunda mitad del siglo XIX. Un estado paternalista mantiene a los pueblos bajo obediencia suministrándoles lo esencial y asegurándose que dependen de ellos para todo. Cualquier desarrollo es realizado y controlado por el partido, el estado o una fusión de ambos. Los modelos están ahí, con todas sus variantes de dureza, de China a Egipto. En estos estados solo prosperan los adeptos y los que son críticos desaparecen de una forma u otra, ya sea emigrando, encarcelados o desparecidos sin rastro. La dureza varía de unos estados a otros en función de diversos parámetros y de la vigilancia exterior. Es una forma de despotismo que se está imponiendo por el mundo gracias a las propias acciones de Rusia, que establece buenas relaciones y asegura a los dictadores su posición mediante un respaldo que asegure que dependan de ella y sean socios fieles. Esto se puede hacer asegurando armas o mandando turistas.

Cuando los terroristas islamistas atentaron contra un avión ruso lleno de turistas que había salido de Egipto de regreso, el gobierno egipcio se negó a reconocer que había sido un atentado y que les había fallado estrepitosamente la seguridad. Putin ha castigado a Egipto sin turistas rusos durante varios años. Luego volvieron cuando él lo decidió. Si leemos los artículos egipcios actuales sobre la cuestión ucraniana, la mayoría de ellos, los firmados por figuras del régimen, sostienen las tesis rusas y atacan las norteamericanas y europeas en un claro clima adverso. La culpa, según ellos, la tienen los ucranianos y occidente, que sacan las cosas de quicio.

Los métodos rusos no son de este siglo. Desgraciadamente, esta frase no es más que un elemento retórico. De este siglo es todo lo que ocurra, pero las formas rusas provienen de su propia mentalidad del poder y de la fuerza como recursos.

Rusia reinició un estado de violencia por un deseo de "recuperar" un estatus perdido frente a otras opciones que tenía ante sí, como era un mayor desarrollo económico, lo que le hubiera llevado a una mejor relación con el mundo. Pero, evidentemente, no era ese el camino, sino que ha usado lo que lleva usando desde hace siglos, la fuerza, el chantaje energético, el sentido imperial absorbiendo territorios, desplazando millones de personas, repoblando y amurallando para evitar que la gente se vaya. Cada vez que Rusia hace esto destroza sus posibilidades de convivencia con el resto del mundo. 

Que solo puedas mantener relaciones con los que te temen o con los dictadores de otros países es un destino muy negro para un país que siempre se siente inseguro, amenazado, porque traslada sus miedos constantes hacia su vecinos con los que evita mantener una relación positiva y solo se relaciona desde la amenaza, sembrando el miedo.

De nuevo saltan a los medios las noticias sobre envenenamientos de discrepantes, de retenciones de los desplazados, del secuestro de alcaldes por donde han ido pasando sus tropas. La Rusia de Putin es agresiva, lo ha sido siempre. Su visión del mundo la revela la mirada oscura y recelosa de Vladimir Putin. Una parte de Rusia anhela ese tipo de dictadores que les venden glorias futuras mientras les escamotean las libertades más básicas. Putin, como otros dictadores, sabe que hay que sembrar riqueza entre ciertos grupos para que el mantenimiento del sistema sea posible. Son los que vinculan su destino al destino de su presidente, los que le aplauden e idolatran como quien les devolverá a un pasado idealizado, pero inexistente más allá de la propaganda.

Nada hay más significativo que el hecho que los grandes beneficiados y controladores de los negocios en Rusia tengan gran parte de su fortuna, sus mansiones, yates y jets privados fuera de Rusia, lejos de miradas envidiosas y peligros. 


* Bernardo de Miguel "El comisario europeo de Agricultura: “El método ruso de expansión para dominar otras naciones es provocar hambrunas”" El País 29/03/2022 https://elpais.com/internacional/2022-03-29/el-comisario-europeo-de-agricultura-el-metodo-ruso-de-expansion-para-dominar-otras-naciones-es-provocar-hambrunas.html