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jueves, 11 de junio de 2026

Puñaladas internas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¿Qué pasa en los partidos políticos españoles? ¿Qué sucede entre las "castas", tal como se denominó con acierto irónico a sus dirigentes? Los que no están en los banquillos están en las trincheras y algunos en ambos sitios.

Grandes y pequeños se encuentra metidos en confrontaciones internas, en luchas por el poder dentro de los partidos, además del carácter conflictivo hacia el exterior. No hay partido que se libre y los cantos unánimes tardan poco en cuartearse cuando se pierde el poder, lo que mantiene unidos. Las luchas por situar peones, por hacerse con las estructuras de colocación son el fin de muchas de estas disputas.

La política española ya está suficientemente polarizada como para que sigamos asistiendo a las disputas internas. Le toca ahora a Sumar según nos informan en 20minutos por Alejandro Tobalina, quien señala que

El cisma en Movimiento Sumar es total después de que este martes la ex secretaria de Organización Laura Moreno arremetiese en una carta dirigida al partido contra la gestión Lara Hernández y diese a conocer que supuestamente se le había abierto una investigación interna petición de "seis altos dirigentes institucionales y orgánicos" por acoso laboral. Fuentes de la formación cercanas a la actual coordinadora general denuncian una "caza de brujas" contra ella por parte de un sector crítico que busca hacerse con el control del partido y aseguran que ni siquiera se le había informado del procedimiento que al parecer se ha abierto en su contra.

Este es el ambiente con el que Movimiento Sumar acudirá este jueves al Grupo Coordinador en el que está previsto que se acuerde la fecha de la asamblea general más tensa en los tres años de vida de la formación, cuyo peso ha ido disminuyéndose tras la renuncia de su fundadora, Yolanda Díaz, a seguir liderándola. Diversas fuentes apuntan al 11 de julio como día más probable para su celebración y señalan que en el Grupo Coordinador de este jueves también se aprobará el reglamento del cónclave y diversos documentos para renovar la doctrina política y organizativa de la formación.*


Lo dicho, no se libra nadie de este clima crispado, de este dedo acusador constantes entre unos y otros. Evidentemente, esto repercute en lo que debería de ser el punto de partida, la afiliación. So cada vez más los que se distancian de los partidos políticos hacia los que fueron atraídos por palabras de unión y de los que se alejan por la desunión que perciben.

Creo que nos estamos equivocando con el funcionamiento de los partidos en la democracia española y que eso es peligroso. Hay una retórica frentista, polarizada hacia el exterior que se acaba convirtiendo en luchas internas, luchas fratricidas por el control del poder.

Mi idea, desde hace tiempo, es que los partidos están atrayendo y recibiendo a un tipo de personas con aspiraciones diferentes a lo que sería deseable para el buen funcionamiento político. Esta forma de "liderazgo" requiere un tipo, una mentalidad específica, una mezcla de seguidores personales e ideología con los que el líder se fortalece, a los que usa y coloca. 

Sea cual sea la ideología, acaban ascendiendo los que han apostado por un líder ganador al que vinculan su destino interior en el partido. La instauración de ciertas formas similares de actuación hace el resto. Los codazos entre unos y otros, la lucha y apoyos son el resultado. Cuando esto salta a la opinión pública el partido ya está desgarrado y se empieza a hablar de "refundaciones", cambios de nombre, reemplazo de líderes, dimisiones, etc. todas ideas comunes en los partidos que se encuentran metidos en estas crisis.

Y ahora le toca a Sumar, como se nos indica en el artículo citado, donde a continuación se nos señala que

Entretanto, las fuentes consultadas atribuyen la supuesta investigación por acoso contra Hernández a una "lucha política" emprendida por el grupo crítico, partidario de que sea Verónica Martínez Barbero quien lidere Movimiento Sumar. Además, lamentan que la formación parezca "una jaula de grillos" y califican de "kafkiana" la situación en la que, dicen, se ha visto envuelta la coordinadora general, a la que tratan de mostrar como una "tirana". "La están machacando", aseveran.*

Las expresiones utilizadas —"jaula de grillos" y "kafkiana"— dan cuenta del estado interior del partido. Los constantes abandonos de los que se nos habla nos dice mucho de esta fórmula de abandonos, defenestraciones y puñaladas traperas que marcan el destino de los partidos españoles cuando llegan los momentos críticos, casi siempre causados por pérdidas de poder exterior o liderazgos débiles.

La idea del líder carismático, de la prioridad "comunicativa" de evitar cabezas múltiples, el desgaste informativo, etc. no ocultan la pérdida de ideas, que se acaban centrando en el enfrentamiento constante hacia fuera y hacia adentro. Y esto se acaba pagando en forma de campañas de acoso y derribo o, como señalan las fuentes anónimas en el artículo, que "estén machacando" a quien se sitúa en la cumbre. 

¿Puede funcionar así el sistema político, entre ríos de pirañas?


 

* Alejandro Tobalina "Sumar se reúne para convocar su asamblea más tensa mientras los partidarios de Lara Hernández denuncian una "caza de brujas"" 20minutos 11/06/2026 https://www.20minutos.es/nacional/sumar-se-reune-para-convocar-su-asamblea-mas-tensa-mientras-los-partidarios-lara-hernandez-denuncian-una-caza-brujas_6981677_0.html

lunes, 18 de diciembre de 2023

Los liderazgos críticos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El diario ABC califica a Vladimir Putin como el "líder inevitable", explicando cómo los rivales del presidente acaban mal. Aquí hemos hablado muchas veces de esa sospechosa tendencia a caer por las ventanas de algunos de esos rivales que dejan la oposición por la vía rápida. Otros, sencillamente, desaparecen o son enviados a cárceles desconocidas, como acaba de ocurrir con Navalni, del que solo se sabe que no está donde debería estar. En un sistema como el ruso, lo mejor es estar donde se debe, aunque sea injustamente.

Hace unos días hablábamos de los peligrosos imitadores de Donald Trump. Si ya Trump es peligroso como "líder", sus imitadores lo son porque suelen surgir en espacios donde no tienen los sistemas de defensa que los Estados Unidos tienen. La democracia americana tiene la capacidad de resistir o incluso de enfrentarse a líderes que sacan sus pies del plato. Acabamos de ver la condena a Rudy Giuliani hace un par de días por repetir como su jefes, Trump, que unas funcionarias "habían robado votos" en un estado en el que perdió por poco. Giuliani repetía de forma directa lo que su jefe insinuaba usando a los acólitos como su abogado para especificar sus quejas. Le ha costado ciento cincuenta millones de dólares en indemnizaciones.

Pero no todos los países tienen la suerte de tener jueces capaces de oponerse al poder. En Rusia, por ejemplo, el poder judicial no es más que una variante del poder a secas, que se extiende por todo el país y más allá a través de gobiernos títeres dependientes de Moscú, como ocurre con Bielorrusia.

La separación de poderes es esencial para poder prevenir los abusos del poder. Por eso cada vez vemos más conflictos en diversos países entre los dos poderes o, si se prefiere, entre los tres poderes clásicos, pues los parlamentos pasan a ser meros lugares de calentamiento de sillas esperando las consignas del poder presidencial.

En Europa, varios países de herencia soviética han presentado este problema de intentar acallar o controlar al poder judicial, impidiendo que los jueces tengan autonomía. Así ha ocurrido en lugares como Polonia o Hungría, lo que ha sido sancionado por la Unión, que considera que es una situación intolerable, incompatible con una democracia real.

Los dictadores tienen tendencia últimamente a presentarse como defensores de lo que niegan, las libertades y derechos de los demás. De esta forma tienden a descargar sobre los jueces la responsabilidad de la represión, lo que les sirve de excusa. Según ellos, se limitan a que los jueces cumplan con su tarea, pero son ellos los beneficiados. El ejemplo ruso es muy claro, pero no es el único.

Los dictadores camuflados de demócratas están empezando a abundar y para ello necesitan del control del aparato judicial y mediático. No es, desde luego, un método nuevo, pero empiezan a excederse en sus pretensiones. Necesitan ser amados, como ocurrió con Gadafi y otros de su ralea.

La forma de hacer política y de liderar ha cambiado porque el mundo ha cambiado. Cada vez abundan más las figuras que usan del populismo en sus diversas manifestaciones para mantenerse en el poder. La tendencia a un liderazgo personalizado, con la mitificación del líder, es un peligro claro para un sistema más basado en la eficacia de los órganos y en su autonomía. Hoy, parece, la tendencia es a colonizar los poderes.

La necesidad de crear un clima conflictivo para asegurarse el apasionamiento político, lleva a una sentimentalización de la política que se traslada a la calle, a voz en grito, y no a la sosegada conversación que requiere en muchas ocasiones. Es esta forma intensa y tensa de hacer política la que lleva a extremismos incomunicados. Pronto las conversaciones, los grandes acuerdos se hacen imposibles porque se prioriza el enfrentamiento. Así comienzan a aparecer las fragmentaciones que aquí hemos llamado "nueva política", con los efectos visibles en la actualidad.

Pese a lo que parece, la proximidad del líder al pueblo, su sintonía, la realidad es justo la contraria, ya que se trata más de un hacer parecer que de un hacer real. La realidad es que es en los despachos y gabinetes en donde se genera todo; después está el arte de hacer creer que se responde al deseo del pueblo.

Cada vez más, estos nuevos líderes quieren hacer creer que son los transmisores de la voluntad popular cuando suele suceder lo contrario. Nuestros avances en la comprensión de la psicología social se ponen al servicio de la manipulación y del contacto continuado con la gente. Basta tener el oído un poco fino para escuchar los discursos y declaraciones perfectamente planificadas en sus objetivos repetidos de distintas formas, un bombardeo constante de los mismos mensajes en forma coral.

Que esto ya no solo ocurra en las dictaduras, sino que se consideré como fórmula apropiada para las democracias, es lo preocupante. El pragmatismo político se abre a cualquier posibilidad que garantice el mantenimiento del poder, por lo que tiende a extenderse y controlar todo el mapa. 

Si los dos ejemplos de liderazgo son Vladimir Putin y Donald Trump, que puede volver a la Casa Blanca con los datos actuales de intención de voto, son los modelos que las dos superpotencias nos ofrecen, el futuro es más oscuro de lo que pensamos. Los augurios nos hablan de futuros "líderes" de muchos países que elegirán un modelo u otro según sus posibilidades. Las democracias necesitan algo más que estas referencias, incluso mezclándolas, como algunos hacen.

Un verdadero liderazgo democrático es el que busca más democracia real, mejor convivencia y un buen funcionamiento institucional. Lo demás es accesorio.

jueves, 19 de enero de 2023

Adiós, Jacinda

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


En estos tiempos en que los dirigentes se aferran al poder como al pezón materno, tiempos en los que el más tonto se considera Moisés —con división del mar incluida—, en estos tiempos en que la palabra "polémica" forma parte de las noticias, en que todo el mundo quiere ser "visir en lugar del visir", no llega la deprimente noticia de que en Nueva Zelanda, Jacinta Arden, su primera ministra, ha decidido dimitir a pocos meses de las elecciones generales que les tocan.

Como los horizontes patrios no dan más de sí, no hay que pedirle peras al olmo y las habas están contadas, uno  siente rubor ante el panorama que se le ofrece y mira hacia las antípodas (no hay nada más lejos) tratando de encontrar algo que le devuelva la esperanza en la política. Durante un tiempo, Jacinda Arden representó una ilusión como posibilidad de hacer un liderazgo con cierta dignidad.

A veces se pregunta uno si no se debiera permitir un voto de desahogo, un voto "inútil", votar en otras elecciones simplemente por darte no la alegría de ganar, sino la de poder votar a personas que representan un estilo, una forma de hacer política. No se trata de que ese voto cuente, no; pero poder votar a alguien que te parece serio, consecuente, sincero, constructivo en una forma saludable. Da igual que el voto no cuente; la intención es lo que importa. Pero ese tipo de voto sería un mal ejemplo y muchos políticos se quedarían solo. Esto es política-ficción, aunque toda política lo es y uno se pregunta si hay "vida inteligente", "si están entre nosotros" o cuándo nos darán un "ultimátum a la Tierra" para ir haciéndonos a la idea.

En RTVE.es nos explican su marcha de la política activa y sus causas: 

La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, ha anunciado este jueves a primera hora su renuncia como jefa de Gobierno, y convoca elecciones para el próximo 14 de octubre.

Así lo ha anunciado la mandataria durante una rueda de prensa, detallando que estará en el puesto hasta el próximo 7 de febrero, cuando el Partido Laborista que dirige encuentre una nueva persona para ocupar el cargo de primer ministro, ha informado 'NZ Herald'.

"Tener un papel tan privilegiado conlleva una responsabilidad, incluida la responsabilidad de saber cuándo eres la persona adecuada para liderar y también cuándo no", ha justificado, detallando que era una decisión que venía reflexionando desde verano.

"He dado todo de mí para ser primera ministra, pero también me ha costado mucho. No puedo ni debo hacer el trabajo a menos que tenga el depósito lleno más un poco de reserva para esos desafíos no planificados e inesperados que inevitablemente se presentan", ha relatado.

Ardern ha sostenido que detrás de su decisión no hay "ningún escándalo secreto". "Soy humana. Damos todo lo que podemos durante el tiempo que podemos y luego es el momento. Y para mí, es el momento", ha afirmado.

"No lo dejo porque sea duro, lo dejo porque este trabajo conlleva una gran responsabilidad, y no tengo suficiente energía para hacerle justicia", ha explicado.*


Si tras las palabras hay una realidad, la decisión de Arden es loable porque muestra lo que se debe pensar: la política es para dejar mejor el mundo que como lo encontraste. Sé que "mejor" puede ser relativo, pero la experiencia nos muestra que en política lo "mejor" y lo "peor" solo depende de quien lo haga, al menos de cara a la galería. Y la política es cada vez más una gigantesca galería mediática en la que lanzar flores o dardos, según toque.

Las ansias enfermizas con las que tipos como Bolsonaro y Trump, por poner dos ejemplos recientes, se aferran al poder, hacen resaltar más la figura sobria y la actitud política de Jacinda Arden. Esperemos que los ciudadanos neozelandeses se vean recompensados con su recuerdo. Siempre podrán exigir a los que lleguen que estén a su altura.

La noticia nos habla de los desafíos a los que se tuvo que encontrar. Uno llega a un cargo con un programa, pero luego la realidad azarosa pone en tu camino cosas inesperadas a las que hay que enfrentarse. No todos tienen la capacidad de hacerlo. Del arte de la promesa al de las realidades, al político no hay que pedirle lo imposible, sino lo justo y ajustado, lo que haga mejorar la vida de todos de forma equilibrada. Esta política a cara de perro que vivimos es nefasta y nociva para todos, aunque algunos creen que ganen algo. Los malos ejemplos de lo ocurrido en Brasil, en USA o en nuestro Parlamento Europeo, por no ir de país en país haciendo cuentas, hace que los buenos gobernantes resalten más y se valoren. Ese "gobernar para todos" ha desaparecido porque se ha convertido casi en un "gobernar contra todos".

Un buen gobernante es una bendición. No es lo que vemos con demasiada frecuencia. Dice Arden que le ha costado mucho esfuerzo gobernar, que llega con las fuerzas justitas, que está "quemada" ("burnout"). Al menos, se ha dedicado a construir y muestra ahora sus logros sociales y políticos. La echarán de menos, seguramente.

Nos gusta pensar que no se van por escándalos ni traiciones, sino por ese deseo de servir a su país en plenitud de forma y fuerzas. No se siente con energía para afrontar los nuevos retos y deja el paso a otros. Así debería ser siempre y así deseamos que sea, que su recuerdo quede limpio y salga airosa de este periodo en lo que la Historia escriba sobre ella.

Jacinda Arden se va y eso nos hace quedarnos un poco huérfanos políticos de su seriedad. Da igual que nos sintamos más o menos cerca de sus ideas o decisiones. Ha hecho aquello en lo que creía y no ha engañado a nadie; ha mostrado dignidad en el cargo, algo que en estos tiempos faranduleros se agradece.

¡Adiós, Jacinda! Me has permitido sentirme neozelandés, de las antípodas, por una temporada.

* "Jacinda Ardern anuncia su dimisión como primera ministra de Nueva Zelanda" RTVE.es 19/01/2022 https://www.rtve.es/noticias/20230119/primera-ministra-nueva-zelanda-jacinda-ardern-renuncia/2416486.shtml

martes, 17 de enero de 2023

La oposición múltiple

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No había que ser adivino. Conforme se acercan unas elecciones, el distanciamiento entre los partidos es mayor en las dos dimensiones de nuestra política, la oposición tradicional y la que surge entre los respectivos socios de gobierno con sus partidos acompañantes.

Las relaciones entre socialistas y podemitas (o similares) y entre los populares y los de Vox se complica. No podía ser de otra manera. El modelo de política a la española es agresivo y dinamitero. Tiende, como hemos comentado en ocasiones, a rentabilizar los mínimos, que necesitan ser compensados con energía que erosione a la oposición y, a la vez, a los socios. Se trata de demostrar que tu compañero se queda corto y que tú lo haces mucho mejor, por lo que cualquier propuesta o comentario se vuelve dinamita para tu socio.


El ejemplo más claro lo tenemos en estos momentos por el caso en Castilla y León. La guerra  de interpretaciones y declaraciones entre el Presidente (PP) y el vicepresidente (Vox) excede ya el de los límites de lo razonable, incluso en términos políticos. Se puede ver cómo cada uno ofrece propuestas abiertamente distintas. Vox intenta recuperar protagonismo, mientras que el PP trata de no perderlo, algo que es aprovechado para lanzarse sobre el conjunto del partido por el gobierno de PSOE y demás. Todo un lío escandaloso que los medios airean como las grescas antes de las finales de fútbol.

Esta vez es un tema sensible, el del aborto, y asombra la ligereza con la que es tratado. La irrupción de los profesionales de la sanidad señalando que es algo que les compete finalmente a ellos y no a los políticos decidir, ha dejado en evidencia este sistema de peleas de gallos.

Los gobiernos con apoyos se basan en el principio de proximidad suficiente, por denominarlos así. Dos partidos pueden gobernar en común cuando están próximos y comparten puntos de vista e ideas. Pero, ese principio queda contrarrestado por el principio de diferencia, que viene a decir que dos partidos no son "uno" porque no comparten muchas otras cosas. Limitan sus diferencias para aliarse, pero discuten para mantenerse identificados. De este difícil equilibrio surgen las diferencias.

El problema es que España se nos ha llenado la política de estas circunstancias de amor y odio entre partidos. Los partidos aliados incluso rivalizan en las puyas que lanzan a los del otro lado, a la oposición oficial. Podemos rivaliza con el PSOE en poner verde al PP. En el otro lado, Vox presume de enfrentarse al gobierno central con más contundencia que el PP, queriendo dejarlo en evidencia frente a sus votantes con la esperanza de arrebatarle un puñado en las próximas elecciones.

Con esta estrategia generalizada sobre el tablero político, pocas esperanzas quedan de una vida sana y apacible. La política se convierte así en el arte de generar problemas antes que el de encontrar soluciones que alivien tensiones. Es la tensión lo que se convierte en consustancial para la política, produciendo y necesitando unos perfiles de políticos muy especiales. Si de lo que se trata es de tener el verbo agresivo y no el ingenio y capacidad constructivos, lo que la política produce en serie son personalidades gustosas de dar ruedas de prensa luciendo su agresividad verbal y en estado de denuncia permanente. Llegas más arriba en el partido cuanto mejor luces esta especie de virtudes invertidas, la lucha, el verbo acerado y la reacción rápida. Esto se superpone a cualquier otra capacidad, que puede incluso dejarte aparecer como tonto o ingenuo.


También tiene un importante efecto de arrastre de los votantes, convertidos primero en "audiencia", en destinatarios de estos mensajes agresivos.  Se produce así un efecto "circo romano", en el que la mayoría corea la agresividad verbal, fomentándoles su mejora constante. Al igual que un circo romano, piden sangre, ¡dales caña! Como esto es cuestión de temperamento, el que no lo aguanta sufre en un entorno chillón y pseudo ingenioso, provisto cada día de tomates virtuales que lanzar desde la grada.

Esto está solo empezando. Nos quedan por delante ríos de reproches y descalificaciones. Los adjetivos ya crecen y "la barbarie" para referirse a los "otros" ya ha sido introducida entre los piropos que se arrojan unos a otros. Crecerá. El ingenio se malgastará en buscar las fórmula más mediática y eficaz (para muchos es lo mismo).

Ayer hablábamos del "retroceso democrático". Esta forma de hacer política es una forma de retroceso ya que tiende a enfrentar a los votantes y los arrastra a su forma más agresiva. La democracia no es la naturalización del insulto, sino la forma de convergencia que ofrezca las mejores posibilidades de acuerdos. Estas estrategias comerciales adaptadas a la política, basadas en la fragmentación y el ruido de atracción, no son buenas y tienden a crear más conflictos.


sábado, 15 de octubre de 2022

La líder efímera

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La crisis de liderazgo abierta en Reino Unido con la primera ministra Liz Truss probablemente bate el record de desconfianza en muchos años. Ha sido llegar y hundirse sin margen para acomodarse en el 10 de Downing Street, la residencia oficial. Con las maletas a medio abrir, ya piensan que debe volver a empacar y dejar hueco al siguiente.

Recordemos que Truss ocupa el espacio dejado por las malas, es decir, por la crisis  de confianza desencadenada por el estrafalario Boris Johnson y el incumplimiento de sus propias normas a base de fiestas en la residencia oficial.

Sí, podríamos decir que el Reino Unido padece una crisis muy fuerte de liderazgo. Es algo que venía arrastrándose por las salidas de David Cameron y la posterior de Theresa May. Lo cierto es que se ha ido agravando hasta llegar a este momento efímero de Liz Truss, en el que nadie da nada por ella.

En RTVE.es nos explican sobre la crisis:

Liz Truss lleva poco más de cinco semanas en el cargo y ya se enfrenta a su primera crisis política por su gestión de la economía en un momento especialmente delicado para el Reino Unido. La primera ministra fue escogida en unas primarias convocadas en el Partido Conservador por la dimisión forzada de Boris Johnson, tras un mandato marcado por los constantes escándalos y la constante guerra interna que fragmenta al partido desde la victoria del Brexit. Cuarenta días después, Truss tiene los días contados y podría caer en las próximas semanas, de acuerdo con los analistas consultados por RTVE.es. 

Y más adelante añade Paloma de Salas en el mismo artículo:

Y es que la única certeza por ahora en una era política que cambia en cuestión de minutos es que la primera ministra ya intenta aferrarse al cargo a la desesperada. Por eso no sorprende que el viernes evitase responder a los periodistas que querían saber por qué no dimite, por qué no pide perdón y por qué no asume que los errores de su plan fiscal son suyos. Un "desastre" de rueda de prensa, según varios de sus compañeros.* 

La naturalidad con la que se asume la ley de la gravedad política, la caída de los primeros ministros y cómo estos tratan de evitarlo defenestrando a sus ministros es pasmosa y nos sitúa en un contexto absolutamente caótico, un calificativo que abunda en titulares y artículos. Aquí ya no existe eso de los 100 días de prueba, etc. Se va directamente a la yugular.

No creo que haya un país tan convulso como Reino Unido en estos momentos. La sucesión de primeros ministros ha ido defraudando sin importar su modelo comunicativo. Hemos pasado de los serios y circunspectos Cameron y May al payaso Johnson y nos vamos a quedar sin conocer apenas el de Liz Truss, que va a salir en pocas horas, según anticipan los comentaristas políticos británicos.

La pregunta que surge es clara: ¿es esto normal? Es cierto que el contexto europeo es mucho más estable, con dos modelos predominantes: el poder compartido por minorías en suma, por un lado,  y las mayorías absolutas de algunos gobiernos de países donde debería haber algún cambio, por otro.

En Reino Unido se ha abierto la caza del líder. Con tantos cambios, lo que podría ser bueno a priori, lo que se ha impedido es la consolidación dentro del propio partido de figuras que demuestre su carisma y conocimiento previamente. Los líderes no son tan líderes como cabría suponer. Lo son más nominalmente que realmente, como se demuestra por sus caídas. A Johnson le aguantaron demasiado (en los dos sentidos) y eso lo va a pagar Liz Truss, la breve.

Es cierto que el sistema británico de elecciones es muy peculiar y que los diputados tienen sus distritos y los defienden del deterioro que puedan producir sus líderes, lo que facilita más las "rebeliones" que en otros países europeos. Pero tampoco es lógico que un líder elegido "por 140.000 personas" (como se nos dice en el artículo), los afiliados conservadores, dure unas semanas. ¿Qué votaron realmente los que la eligieron? ¿Sabían lo que votaban? ¿Por qué ese escándalo con sus medidas?...

Un diario británico llega a ser cruel preguntándose quién aguantará más, si la primera ministra en su cargo o una lechuga. Ellos, desde luego, apuestan por la lechuga.

Surgen toda una serie de preguntas ante la reacción generalizada por las medidas anunciadas y que ha tenido que recoger antes de que la furia estallara con más intensidad.

Las crisis que vivimos son complejas, lo suficiente como para no requerir de intervenciones alocadas, poco reflexionadas o contraproducentes. No es fácil acertar, pero tampoco se puede pretender que se realice cualquier acción desde una ortodoxia que no funciona y Truss ha dicho en titulares que ella "gobernará como una conservadora", anteponiendo la ideología a los problemas.

La política hoy requiere de una mayor flexibilidad ideológica y las fórmulas demasiado rígidas no suelen ser las mejores. Nunca se ha llegado a un grado de interconexión, es decir, de complejidad, tan elevado como en estos momentos. A una crisis sanitaria mundial (la pandemia) hay que añadir una crisis económica global más una tercera pieza que es la guerra. Cada una de ellas se puede subdividir en muchas otras que afectan a sectores específicos. Reino Unido añade, además, su salida de la Unión Europea, el Brexit, lo que ha elevado el nivel de las tres anteriores a unos niveles propios. Los británicos salieron de la Unión Europea en el peor momento, teniendo en cuenta lo que ocurrió poco después.

Los problemas políticos se agravan con los problemas de liderazgo. No es solo una cuestión británica. En España podemos recordar lo sucedido con Pablo Casado en el PP o lo que está ocurriendo con Yolanda Díaz en la izquierda. Hay más casos por toda Europa y podríamos ampliarlo a los Estados Unidos y a los países latinoamericanos, como Argentina, Brasil,  Perú, etc. Los líderes caen por muchas causas: falta de honestidad, autoritarismo, ineficacia... A Lizz Truss no le han dado mucho margen, apenas unos días y medidas.

Desgraciadamente, los modelos de liderazgo que se han ido desarrollando son bastante defectuosos y basados en la imagen mediática, como hemos podido apreciar en el caso de Boris Johnson. ¿Cuáles son las cualidades hoy de un líder que tiene bajo escrutinio todas sus acciones, que muchas veces las provoca él mismo aunque no las controle realmente? ¿Qué significa hoy ser líder? ¿Es la eficacia lo determinante? ¿Se introducen otras variables de más peso que, sin embargo, lastran el liderazgo?

Es obvio que hoy la política, por su complejidad, deja poco margen a las veleidades de otros tiempos. Es tiempo de equipos, pero ¿son los adecuados? ¿Se basa todo más en el ascenso al poder y sus estrategias, mientras que el asesoramiento para el día a día es más flojo? ¿Son los gobiernos el resultado de pactos que no resuelven los problemas reales, sino los internos, los del equilibrio político? ¿Cuesta menos embelesar que decir la verdad de las situaciones?

Podemos responder de muchas formas a todas estas cuestiones. Sea cual sea la respuesta, lo cierto es que la confianza en los gobiernos tiende a decrecer. La crisis de Reino Unido está lejos de cerrarse. Veremos si, como dicen, a Liz Truss no le da tiempo a desempacar las maletas. El problema va más allá y afecta a todo el Partido Conservador que tendrá que seguir improvisando líderes hasta que la cosa no dé más de sí y lo paguen definitivamente en las urnas. Después tendrán tiempo de pensar con tranquilidad quién es el líder. 

* Paloma de Salas Truss, acorralada por su gestión económica: "Ha perdido el control y tiene los días contados" RTVE.es 15/10/2022 https://www.rtve.es/noticias/20221015/truss-acorralada-gestion-economica-reino-unido/2406036.shtml

jueves, 25 de agosto de 2022

¡Ahorre energía!

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hace tiempo se hablaba de la "virtud del ahorro". Luego llegaron los expertos y calificaron de estúpido el ahorro. Hay que mantener circulando la economía, es decir, gastar. Pero, ¡vaya por Dios! la gente no se fía mucho de los expertos en economía porque no acaban de entender para quién trabajan.

Los argumentos contra el ahorro siguen ahí. A veces es de forma directa (el ahorrar hace perder valor a tu dinero), a veces de forma indirecta estimulando la demanda, algo que se traduce, por ejemplo, en información sobre lo bien que te lo puedes pasar en las fiestas de un pueblo o lo bien que se está en la playa cuando hace calor, la de buenos restaurantes que hay en una ciudad y cosas por el estilo. Gastar te hace un poco más pobre y a otros un poco más ricos. Eso es lo que nos dicen las cifras globales, que los ricos son más ricos y que los pobres son más pobres. ¡Peculiar economía la nuestra!

Con lo del ahorro energético, ocurre algo similar. La lucha no es la de los pequeños ahorradores, que no tienen más remedio al quedarles menos para gastar, sino que las reticencias vienen de aquellos que precisamente se verán afectados porque nosotros ahorremos o no gastemos, que es similar.


Durante el confinamiento, muchos negocios vieron descender drásticamente sus ingresos porque la gente no gastaba. Los niveles de ahorro se dispararon. No solo es que no se gastara sino que no se podía, en muchos casos. La respuesta ha sido subir los precios y tragarse el ahorro. Los últimos datos nos dicen que gastamos más de lo que ingresamos. Ya sea por la inflación, que se come los ahorros, o porque gastamos más de la cuenta debido a la sobre estimulación y a las ganas reprimidas, lo cierto es que se nos dice que gastamos más de lo que ganamos.

Lo del ahorro energético es más complicado porque nos afecta a todos, a los que consumen y a los que ofrecen. La energía es el punto débil  porque nadie puede escapar de ella, va como envoltorio de cualquier cosa. Si energía ni se produce, ni se gasta.

Ya hemos criticado aquí que el gobierno haya ido a lo fácil, al termómetro, en vez de ir a soluciones estructurales. Le gustan más este tipo de medidas rápidas y espectaculares, que meterse en aspectos más profundos y a largo plazo.

El sector de la hostelería, por ejemplo, protesta porque dicen que con esas temperaturas que les piden, no entra nadie en una cafetería o restaurante. De hecho, el aire acondicionado es forma de su promoción. El aire frío salía a la calle actuando como reclamo ante el infernal calor. Cuando había que vaciar el local para que llegaran las meriendas, sencillamente se bajaba el aire acondicionado. Subiendo y bajando se regula la estancia. Lo he visto hacer en una conocida cadena de cafeterías. La puerta cerrada es una forma de cortar el eficaz reclamo. En invierno será al contrario, se jugará con las calefacciones. Se entrará donde la temperatura sea más agradable.

La cuestión del ahorro se ha presentado mal, como hacen los políticos españoles. Que tendremos que reducir el gasto energético es una realidad. Pero una cosa diferente es cómo hacerlo y quiénes deben dar ejemplo de ello.

La sociedad de comodidad en el consumo, por denominarla con claridad, significa que el ahorro se penaliza y se dan facilidades para el gasto. Es una sociedad del despilfarro, a la que todos nos hemos sentido empujados por lo que antes señalábamos: alguien se beneficia del gasto. Sigue ocurriendo en sectores que solo ven en su beneficio el horizonte y siguen estimulando el gasto en lo que sea su negocio. No hay alternativas, solo quejas. Y está claro que habrá que ahorrar, nos guste o no.

Hay sociedades más metidas en el sentido de la responsabilidad colectiva. Han trabajo en un sentido de grupo y comprenden cómo lo que hacemos repercute sobre los demás. Otras son más dadas al individualismo y a hacer cada uno lo que le parezca. Me temo que nosotros respondemos más al segundo modelo. Lo hemos podido comprobar durante el COVID en muchos momentos.

Lo que sí resulta cierto es que es deprimente ver cómo una cuestión muy evidente, con miles de alternativas, no hace que nuestros políticos rectifiquen y den una imagen de unidad ante lo que estamos padeciendo. De la misma forma que ni una pandemia ha servido para que dejaran de discutir, la posibilidad de ponerse de acuerdo se queda en nada ante la perspectiva de los próximos comicios. Los políticos españoles viven con un ojo permanentemente en las encuestas y en los datos. No hacen política, sino electoralismo, que es la fórmula degradada de gobernar pensando constantemente en las urnas. No hay nada más en el horizonte.

La publicación constante de encuestas, el encargo de estudios sobre el electorado, etc. no hacen sino alejar la realidad de los problemas a una especie de futuro fantasioso que se nos promete. Necesitamos mayores dosis de realidad y más responsabilidad, que es lo que nos permitirá exigirla.

La política energética y su ahorro es una cuestión nacional, por encima de banderías y mercadeos. Ni se puede utilizar para amenazar ni para negar a los otros. Al final, acabaremos —como de hecho ya ocurre— desarrollando nuestras propias políticas de ahorro energético, tratando de compensar vacío y ruido, que es lo que se está fabricando. Eche la culpa a quien quiera o a todos a la vez. No es cuestión de seguir discutiendo, sino de acabar tomando medidas para paliar la falta de unidad que vemos ante los problemas. Sin embargo, estas discusiones valdrán a los de siempre para seguir haciendo lo que quieren ya que no hay acuerdos, la excusa perfecta. El mal ejemplo siempre es bien valorado en este país.

Nuestra economía se basa en el gasto, en que nos movamos de un sitio a otro; en que vivamos 24 horas al día porque no hay más. Fiestas y festejos, invierno y verano. Hay que moverse y esto se estimula. Han llegado otros tiempos y nos pillan con el pie cambiado.

Es triste que muchos no estén dispuestos a sacrificar nada porque, como recogíamos aquí hace unos días, parece que la energía es gratis e ilimitada. Cuando sea más cara y limitada por los cortes que nos hagan, descubriremos que vivimos por encima de nuestras posibilidades, que nuestros deseos están alejados de una realidad posible. No todo lo que se puede comprar se puede gastar. No todo lo que se puede gastar nos lo podemos permitir. ¡Ahorre energía en cualquiera de sus variantes! Muchos se la ofrecerán sin límite, pero desconfíe; es más por su beneficio que por el nuestro.


martes, 1 de febrero de 2022

Más que travieso

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

A veces la Historia te da la oportunidad de decidir con qué pie entras en ella. En el caso de Boris Johnson, la Historia le ofrece elegir en su salida. Pero Johnson es reacio a usar cualquiera de ambas extremidades, más para mal que para bien. Imitando a su amigo Donald Trump, se resiste y se resiste a salir del 10 de Downing Street, lo que forzará a la Historia, trasformada en electorado, en usar sus propias piernas para propinar una exquisita patada en el trasero de Boris lanzándolo a la zona ridícula del recuerdo.

Sí, lo de Boris Johnson está cantado para todos menos para él. Todas las buenas formas que aprendió en su elegante infancia de niño rico, de poco le sirven cuando pide disculpas en el Parlamento a no se sabe quién.

Los titulares de la prensa británica que nos enseñan las televisiones hablan de históricas caídas de la popularidad. En términos políticos, "popularidad" se debe entender como "negativo", porque lo que ocurre es que está en boca de todos. Recordemos ese vídeo viral de la niña británica abriendo asombrada sus ojos diciendo que el primero ministro hizo fiestas durante el confinamiento" que puede representar el estado de la actual opinión pública. Lo malo de la situación de Boris Johnson es que la única defensa que le queda es la estupidez, es decir, usar como excusa principal que "no sabía" o "había entendido mal" sus propias normas. El todavía primer ministro alterna sus "logros" con el desconocimiento, en una especie de Jeckyll y Hyde en donde el primero habría hecho "cosas buenas", como el Brexit o la gestión de la pandemia, y solo una equivocación involuntaria, las decenas de fiestas, que él pensaba que eran de trabajo —y luego no lo eran— y cuya imposibilidad de realizarse desconocía —pese a ser su gobierno que dictaba las normas—.


La Vanguardia publica un irónico artículo firmado por Rafael Ramos desde Londres. En su comienzo señala: 

En ese lenguaje griego clásico que Boris Johnson aprendió en Eton y Oxford y utiliza para deslumbrar a los admiradores e intimidar a los enemigos, ayer, tras la publicación de una versión de bolsillo del informe de Sue Gray sobre las fiestas en Downing Street, hubo en Westminster mucho pathos (empleo de recursos para emocionar al espectador) y mucho hubris (ego desmesurado, omnipotencia) y nada de catarsis (purificación, transformación interior).

Una versión tan de bolsillo del informe, tan editada y censurada a instancias de Scotland Yard y para alivio de Johnson, que las quinientas páginas han quedado reducidas a doce, no aparece ningún nombre y las trescientas fotografías y centenares de correos electrónicos brillan por su ausencia, tachados en negro, como en los documentos top secret de los servicios de inteligencia para preservar la identidad de los informantes y agentes secretos.*

 El artículo describe la pésima situación de Johnson colocando en los párrafos siguientes diversos términos griegos que le sirven a su autor para mantener una crítica de fondo mostrando lo que Johnson ha sido, un niño rico educado para la gloria y la diversión, pensando en que las normas del pueblo no iban con él, miembro de esa clase superior británica, como son los que pasan por esas instituciones reservadas a los privilegiados.

La cuestión que se debate con Johnson es precisamente la de los interiores de la política, su autenticidad, y la relación que las autoridades mantienen con los ciudadanos. La revelación de estar en manos de un hipócrita, de un primer ministro que dirige un grupo de personas que se consideran por encima del bien y del mal, incumpliendo las normas que ellos dictan, es dura para un país. Le hubieran perdonado antes un desfalco.

Recordemos que el mandato de Johnson ha estado salpicado de este tipo de incidentes. Han sido casos en los que miembros del gobierno o de su equipo han incumplido las normas que exigían a los demás (desplazamientos, reuniones, etc.).

El retrato que sale de Johnson, tras estos casos, se debe buscar en esa educación planificada por parte iguales para el poder y para la superioridad. Rafael Ramos habla en su artículo de "niño consentido", algo que describe bien la percepción que se tiene de Johnson. Él había cultivado la imagen de travieso, pero las travesuras, esta vez, han excedido lo que se espera de un primer ministro. Y es ahí donde radica el problema, en la incapacidad del propio Johnson de asumir lo que es ser "primer ministro", no querer dejar de ser Boris.

Su "defensa" es inútil porque no era más que su obligación ante la ciudadanía hacerlo lo mejor posible, como cualquier otro dirigente. Precisamente por lo estúpido de lo realizado—en términos deportivos, un "error no forzado"—, el caso muestra que Johnson no estaba a la altura del cargo, no ha acabado de entenderlo.

Las encuestas dicen hoy que perdería por ocho puntos. Es cuestión de tiempo que los que todavía le apoyan dejen de hacerlo. 


* Rafael Ramos "El informe sobre las fiestas condena la falta de liderazgo y el juicio de Johnson" La Vanguardia 1/02/2022 https://www.lavanguardia.com/internacional/20220201/8025015/informe-sobre-fiestas-condena-falta-liderazgo-juicio-johnson.html

miércoles, 5 de agosto de 2020

El falso líder

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los intentos de Donald Trump de recuperarse a base de entrevistas e intervenciones, una vez desestimados los mítines por el temor a que tanto asiento vacío se vuelva contra él parece que no funcionan como tenía pensado.
La prensa norteamericana de hoy  le saca punta a la entrevista que le ha realizado Jonathan Swan para Axios/HBO. La sensación de que aumenta la pendiente que les precipita a las elecciones de noviembre hace que los detalles sean cada vez más importantes y, a la vez, muestran que, conforme se agota el tiempo, la presión sobre el presidente, con un pie fuera, aumenta. Lejos quedan las entrevistas con el control de Trump. Este se tiene que arriesgar con medios y periodistas menos afines y respetuosos.
The Washington Post se hace eco de la entrevista y de sus posteriores declaraciones sobre ella a otros medios:

During an appearance today on CNN, Swan said he “wasn’t trying to score a point or gotcha” in the interview. “What I was trying to get him to do was grapple with the question of why,” he said. “Why is it that America with its incredibly sophisticated and advanced science and medicine, the leader of the free world, is doing so much worse than so many other advanced countries on a death-as-a-proportion-of-population basis?” *



Aquí hemos señalado en muchas ocasiones que esa pregunta que ahora se hacen los norteamericanos se la han hecho ya en medio mundo. Es una pena que la tradicional mirada interior, por no decir su incomprensión general de cómo son percibidos desde el exterior, haga que esta pregunta llegue tan tarde.
La pregunta mundial es la segunda gran pregunta. La primera ha sido cómo una potencia mundial de estas características tiene por presidente a Donald Trump. Las demás preguntas están supeditadas a esa primera respuesta.
¿Está viviendo los Estados Unidos una gigantesca ficción? Es más que probable. Los países que no son capaces de autocrítica suelen tener dificultades de comunicación. No he escuchado nunca fuera de los Estados Unidos referirse al país como "the leader of the free world", un título auto conferido, nacido de la II Guerra Mundial y la posterior Guerra Fría, que es incompatible con lo que hace algunas décadas se está imponiendo, un unilateralismo orgullos que no lidera sino ordena o impone. Incluso la época de Obama ha tenido este problema de actitud ante el resto del mundo.


¿Es compatible es supuesto "liderazgo" con el "America First!", con las extorsiones de la OTAN o la política agresiva de los aranceles? ¿Es compatible con el abandono de las instituciones internacionales, de los tratados alcanzados para resolver crisis previas? ¿Es compatible con un presidente que dice que le llamen "Mr. Brexit"? ¿Es compatible con ese concepto misterioso y absoluto llamado "los intereses norteamericanos"? ¿Es compatible con los abrazos a dictadores, con ventas de armas a esas dictaduras que las emplea para su expansión y, muchas veces, para la represión?
Trump es el cierre de una actitud cada vez más autista al mundo, lo contrario del liderazgo, que no queda más que en retórica. La más mínima discrepancia lleva a la amenaza que no tiene por qué ser velada. No, Estados Unidos ya no lidera nada. Es una superpotencia a la que hay que seguir y obedecer bajo pena de sanciones.


Con Trump ya no hay "mundo libre", sino maniobras de mercado puro y duro. La prensa norteamericana ya no silencia este tipo de maniobras para favorecer los manejos de las empresas norteamericanas en el mundo, cuyo poder debe ser indiscutible. El caso de Huawei o ahora de Tiktok son muestras claras del nuevo sentido de la "competencia" que se ha desarrollado, consecuencia de la pérdida de influencia en el mundo. La política (y la salud) se ponen al servicio de los intereses económicos.
No, Trump no es líder de nada. Ha dejado de serlo de los propios Estados Unidos a los que ha dividido con una fractura que puede durar décadas. Ha fomentado el racismo, el machismo; ha debilitado la ciencia, la sanidad, la educación... Nada ha quedado fuera del alcance de su narcisismo destructor.
Las preguntas del periodista australiano de Axios llegan un poco tarde y dan por descontado un liderazgo que hoy es inexistente. ¿No recuerdan los corrillos con presidentes mundiales gastando bromas a su costa?
El patriotismo de Trump es de opereta, como lo es su sentido religioso; su ignorancia es de una osadía solo explicable del que nació rico y le enseñaron que eso significaba tener siempre razón. No da el tipo de "líder" de nada. Los que lo quieren como líder, para ellos.


Los norteamericanos le votaron, pero es también el resto del mundo, que deja empantanado, el que ha soportado sus obsesiones y meteduras de pata, desde el cambio climático hasta la creación de conflictos en determinadas zonas, maniobras que necesitaba para ganar algún "prestigio". Con Trump el mundo es mucho más inseguro que con cualquiera de los presidentes norteamericanos y el futuro más oscuro.
En realidad, lejos de liderar el "mundo libre", Trump ha mostrado la necesidad absoluta de depender menos de los Estados Unidos, como se ha decidido en Europa con los tanteos para la creación de un ejército que garantice la defensa de la Unión y no el chantaje permanente, como ocurre en estos días con la retirada de tropas norteamericanas en Alemania o como ya ocurrió en Siria, dejando al descubierto a los aliados kurdos, algo que avergonzó a las propias tropas norteamericanas. No sabemos cuál es el sentido de la "libertad" de un presidente que no ha hecho más que poner barreras y restricciones, lanzar amenazas contra enemigos y aliados sin que se note mucho la diferencia, que amenaza con hundir una economía con un tuit o acusa sin fundamento alguno a países, personas y empresas. Creo que la "libertad" es otra cosa y Trump, desde luego, no la encarna ni la defiende.
No, no hay liderazgo y eso probablemente sea bueno en cierto sentido, pues deberemos asumir más responsabilidades y reclamar otras posiciones. El problema es que en los Estados Unidos se siga creyendo que ese papel es real y esencial, un destino que los demás tendrán que aguantar. Ha dividido a los Estados Unidos y lo ha hecho con el mundo. Quizá por eso cada día el país esté más aislado y solo. Es la consecuencia clara de una política de aislamiento que empezó mucho antes del COVID19.



* "Axios’s Jonathan Swan is the latest interviewer to leave Trump grasping on TV" The Washington Post 5/08/2020  https://www.washingtonpost.com/media/2020/08/04/axios-jonathan-swan-president-trump-interview-hbo/?hpid=hp_lifestyle1-8-12_trump-veep554pm%3Ahomepage%2Fstory-ans