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martes, 26 de enero de 2016

Los parias de otro planeta

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
De nuevo: mientras el presidente El-Sisi se dirigía al país hablando de los logros de modernidad y democracia, el resto del mundo calificaba al régimen egipcio como una dictadura peor que la de su predecesor, Hosni Mubarak. ¿Una conspiración? Quizá más bien la confirmación de que Egipto no es otro país sino otro planeta, un espacio regido por leyes psicológicas diferentes, por un sentido de la realidad que va en dirección contraria al resto. No hay mayor desgracia en Egipto que la lucidez. Significa que quedas desconectado del mundo, te conviertes en un paria que nada contracorriente.
Egypt Independent (con información de Reuters) nos muestra algunos parias de este tipo. Lo hace a través de una entrevista con la activista de la revolución de 2011, Esraa Abdel-Fattah. El titular de la entrevista nos sitúa ya en el centro del drama, "Hero of Egypt's uprising feels rejected five years on":

In 2011, activist Esraa Abdel-Fattah helped ignite revolution on the streets of Egypt and was nominated for a Nobel Peace Prize. Five years after the fall of autocrat Hosni Mubarak, she is shunned or insulted by Egyptians on those same streets.
"They say I am a traitor and foreign agent and that we are the people who destroyed the country. I hear it when I am passing people in the streets," said Abdel-Fattah. "Some people still ask "what was wrong with Mubarak?".
Abdel-Fattah and a small circle of fellow activists were once seen by many in Egypt as the best hope for an end to corruption and repression and the dawning of an era of free speech and respect for citizens by the state.
Nowadays, she cuts a lonely figure in her small apartment, hoping Egyptians will rise up again to demand democracy despite the fiercest crackdown on dissent in the country's modern history.
"I don't know if people will take to the streets tomorrow, or next year, or the following year," the 39-year-old journalist told Reuters at her home in the Sheikh Zayed suburb of Cairo.
"The revolution is people demanding freedom, bread, justice, and dignity. People will keep demanding them."*


La seguridad de Esraa Abdel-Fattah es más bien un intento de mantener esa lucidez contracorriente que una visión del futuro. ¡Qué ironía que en Egipto todos tengan sueños premonitorios menos los revolucionarios! Los sueños de estos son ilusiones que se vuelven castigos. ¡Hasta en los sueños parece haber clases en Egipto!
Es doloroso escuchar de su boca cómo debe aguantar ser tratada como un agente extranjero, como una traidora a esa nación iluminada que es Egipto. Cualquier mentira es preferible a la dura realidad que la revolución dejó como evidencia y contra la que deben luchar en su fuero interno los que siguen viendo ese futuro contracorriente.
En Mada Masr, otro activista, Sherif Azer, trata de incorporar la idea de "vernacularización" de los derechos humanos para que el egipcio medio entienda que torturar es malo, censurar es malo, hacer desaparecer a la gente es malo, etc. Su artículo es un ejemplo de autoinculpación y de exculpación indirecta de los demás, de los que no entienden qué significan los derechos humanos porque se los explican mal:

Localizing the human rights language will also reduce the apprehension of the majority of the population toward activists. We have a situation where human rights activists often speak an unfamiliar language, introducing new values and concepts, trying to induce change in the lives of the majority, who lean towards stability at any cost. Merry discussed this phenomenon, explaining how it is a natural reaction by the public to those who speak an international language that makes them sound like enemies of the state and people, while they are actually working in favor of the people. The problem is that they often converse in a language that people don't understand.
If there is a way forward for the January revolution, it is to a great extent through the vernacularization of human rights language. Once we are able to address people in their own language, we will no longer be perceived as intruders or traitors. Human rights values are made to serve people so they can live a better life with dignity and freedom. So long as human rights values are communicated in a language that is alien to a local society, they will be rejected completely and might incite a violent reaction, which is what happened in the case of Egypt.
In order to achieve what we have dreamed of in January 2011, we need to be patient. I believe that the real struggle just started. The 2011 experience proved that the real obstacle against establishing the Egypt we dream of is the decades of enforced ignorance and suppression that created generations of people who reject change. Now it is time to vernacularize and localize how we speak about this change. **


No dudo de su buena voluntad. Creo que el artículo es la tabla de salvación mental que necesita para justificar el abandono de las libertades en favor de un régimen cada vez más opresivo y reaccionario en lo político, religioso y económico, lo contrario de lo que la revolución preconizaba como solución al futuro. Pensar que los egipcios no entienden lo que son los derechos humanos y que hay que explicárselos en un lenguaje adecuado es de una gran inocencia. Pero también es una muestra más de la ceguera, en este caso, la necesaria para sobrevivir y no tirar la toalla.
La situación actual es una elección racional, interesada, y no fruto de un malentendido, como podría desprenderse de la lectura del bienintencionado artículo de Sherif Azer. Los egipcios se han convencido (o han sido convencidos, si así se prefiere) de que la revolución es la causa de sus desgracias actuales. Los dictadores árabes son buenos psicólogos, conocedores de las mentalidades de sus pueblos y han fomentado aquellos vicios útiles en vez de corregirlos. Se ha creado así un mundo que funciona bajo su mando, un mundo a su imagen que es difícil de desmontar porque está en lo más profundo de la realidad social.
A los pocos meses de la revolución de enero ya había discusiones en la sociedad egipcia sobre si ya había que terminar con las demandas porque Mubarak se había ido. Muchos querían que Mubarak se fuera, pero ¿cuántos querían que la sociedad cambiara? Me temo que los activistas se quedaron solos en esto. 


El régimen sacrificó con gusto a Mubarak para seguir controlando la vida del país, para que nada cambiara. Maestros en la retórica fácil, una mezcla de nacionalismo e islam, para satisfacer a un pueblo que disfruta enormemente cuando le recuerdan que es el padre de la humanidad, el país árabe más poblado, el centro de la religiosidad de Al-Azhar y otros tópicos con los que el egipcio deja de ver la realidad en favor de las ilusiones. La realidad es tristemente otra: un sistema autoritario que ha conseguido que a unos les vaya muy bien mientras que existen unas brutales desigualdades, justificadas como decisión divina cuando interesa poner en manos de Dios el destino de los pueblos. El precio es el silencio cómplice, la connivencia social con el estado policial.
Acusar a los activistas de agentes extranjeros que conspiran contra el país es un ejercicio de guerra psicológica. No se trata de que nadie les detenga —si son espías, ¿por qué no detenerlos?— sino de mantenerlos en el ostracismo social, convertirlos en esos parias a los que nadie se acerca por temor a ser considerados cómplices, a que sus familias se conviertan en intocables con los que nadie quiera emparentar. No, no es posible controlar a una sociedad así si no se conocen profundamente sus defectos, cuáles son sus miedos, cuáles sus formas de egoísmo. La acusación permite, además, tranquilizar las conciencias a muchos, a los que desean que la Policía y el Ejército sigan controlando el país con la no necesariamente secreta esperanza —muchos lo confirman ante las cámaras— de que regresen esos turistas a los que no les importaba ir cuando había otro dictador en el poder. Son forma de autoengaño y justificación.


El gran problema que se plantea, más allá de los obvios sobre las libertades y la represión que solo puede ir a más, es haber dejado en las calles el discurso de la revolución a los que menos interés tenían en ella: los islamistas. No deja de ser una ironía histórica que los Hermanos Musulmanes salgan a reivindicar una revolución que nunca quisieron más que como una forma de acceso al poder. Pero en Egipto todo es posible. Que sean los Hermanos Musulmanes los que intenten convertir a Morsi en el heredero de la revolución es paradójico pero coherente con la redistribución de las posiciones estratégicas.
Los que quedan en medio son los verdaderos activistas de la revolución, los parias de otro planeta, los que querían democracia y derechos humanos, desplazados por los discursos del régimen autoritario y por los de su oficial oposición, los islamistas. Ambos fagocitan el discurso de la revolución anulándolo para sus intereses.
La entrevista con Esraa Abdel-Fattah en Egypt Independent se cierra con amargura y esperanza:

Abdel-Fattah has not lost hope, however.
"No one in the world knew that the revolution of January 25, 2011 would look like it did. I see in the eyes of younger generations the idea and dream of a revolution is still there," she said.
"I am ready to play any role, big or small, to complete this revolution, I could be jailed for a tweet, or anything I write."
She believes the relentless pressure on government opponents will ultimately backfire and generate new calls for freedoms.
"This can't go on, the widening of detentions of the innocents. You have families that are destroyed," said Abdel- Fattah.
"We also have people who are arrested without charge. They can stay in jail up to three or four years. I don't believe this can go on. The revolution lives inside us. It will come," she said.
She does not need to look far for a reminder that Sisi appears firmly in control. Beside her is a handmade poster given to her by friends to cheer her up. It reads: "Let Esraa Fly".
Pro-government Egyptians say she and other activists received funds from abroad to incite protests and conspire against the state. They deny the allegations, which have not been tested in court, but Abdel-Fattah is banned from leaving Egypt.*

Desgraciadamente, la capacidad humana para la justificación de las situaciones no tiene límites, como se ha demostrado en Egipto. Los detenidos y sus familias destrozadas podrán seguir creciendo en número. Una vez que se cierran los ojos, no es fácil ver. Y muchos han elegido no ver; otros, en cambio, lo ven justificado: son traidores. Hacia ellos la ira. Mientras que a los islamistas se los quiere lejos, en el exilio, a los revolucionarios, por el contrario, se les prohíbe salir de Egipto. Su cárcel, su condena es de otro orden mucho más sutil: la condena social. Deben estar cerca para sufrir el escarnio, ser mostrados como traidores y controlados. Si se exceden, se les encarcela, que sus familias hagan cola para verlos en las puertas de cárceles y comisarías.

Pero el régimen sabe que es la mejor manera de manejarlos, evitar que sean héroes y se queden como traidores. Cuanto más hablen, más pueden ser acusados de ser causantes de la mala situación: con sus palabras difaman a Egipto, la acusación de moda. ¡Maquiavélico! Toda crítica entra en la categoría de la traición.
Otra paria es la presentadora de la televisión estatal Azza Al-Henawy, que ya había causado problemas anteriormente dudando de las interpretaciones de la realidad propuestas por el régimen. Daily News Egypt contaba así su sorpresa:

Television host Azza Al-Henawy has found herself banned from presenting her weekly Sunday programme on state television ahead of the fifth anniversary of the 25 January Revolution, in the latest iteration of a series of censorship decisions levelled against the television host.
“Nobody informed me of the reasons why the show was cancelled. Only my colleague called me to tell me not to come in because it has been decided that special broadcast would be dedicated to coverage of the National Police Day,” Al-Henawy told Daily News Egypt Monday.
When asked about the content she planned for Sunday’s episode, Al-Henawy said she was going to address several topics in relation to the revolution’s anniversary, primary among them was the notorious trials of former president Hosni Mubarak.
“I was also going to honour the first anniversary of the death of activist Shaimaa Al-Sabbagh”, she said.
Al-Henawy claims that she has no control over her programme’s writing team, a direct attempt to undermine her editorial authority. “I prepare my own episodes according to ongoing events”, she said.
The incident follows an earlier decision by the channel’s administration to suspend Al-Henawy’s program last November after she criticised the government’s response to the flooding in Alexandria. She was accused of “violating ethical conduct by expressing her own views.”***


Pero dedicar el tiempo informativo a la revolución y a la muerte de Shaimaa al-Sabbagh es también un acto discordante, una traición, como lo es dudar de que las inundaciones de Alejandría, con sus muertes, no se debieron a la incompetencia y a la corrupción, sino a las maniobras de los Hermanos Musulmanes, como rezaba la ridícula versión oficial. Decir lo que pensaba, como le dijeron violaba la ética profesional. ¡Curiosa interpretación la de los que tergiversan y manipulan!
La presión sobre los periodistas es muy fuerte, en medios privados o públicos. La discordancia se paga mediante campañas de difamación o suspensiones. La nueva ley de medios que se gesta traerá más control, como ya han denunciado desde el Sindicato de periodistas.
Azza Al-Henawy es valiente y con un sentido ético de su profesión que los manipuladores habituales de información no llegarán nunca a comprender. Sustituir el programa sobre la revolución por uno dedicado al Día de la Policía no le pareció muy problemático si se le dejaba hablar con claridad de las actuaciones policiales:

“I can tackle Police Day too, you know. And even if I was to speak of violations committed by some policemen, where is the problem? Isn’t that how we are supposed to establish reform?”  According to Al-Henawy, the situation reflects the “corruption” within Maspiro, the headquarters of the Egyptian Radio and Television Union (ERTU).
It further brings back images of what she called the “shameful” state media coverage of the 25 January Revolution. At that time, television b by denying its existence and broadcasting “empty streets” at the same time as public spaces were filled with protesters.
Al-Henawy contends that the media chose to ignore the 2015 commemoration of the revolution, censoring the broadcast of revolutionary songs, footage of Tahrir Square, and the 18-day struggle.
“Media hypocrisy will not serve this country right. We need media content that actually addresses people’s issues and respects their minds”, Al-Henawy said.***


Y es esa hipocresía, mediática y social, la que ha llevado a Egipto a esta situación. Es el mirar hacia otro lado en las actuaciones policiales, en las desapariciones de personas, denunciadas desde múltiples instancias nacionales e internacionales; es no querer ver la realidad hacia la que se dirige. Al-Henawy ha decidido no sumarse a la ceguera colectiva, lo que la convierte en una paria más, en otro personaje solitario, por más apoyos solidarios que pueda tener en la audiencia. Es de un gran valor lo que hace. Son personas así las que salvan al conjunto, aunque no lo merezcan. Pero la Historia es siempre injusta porque llega tarde.
Los medios nos dicen que solo se dejó pasar a la Plaza de Tahrir a un reducido número de manifestantes. No iban a conmemorar la revolución sino el Día de la Policía. De hecho eran familiares de miembros del cuerpo de Policía. Ellos no protestaban por nada.
Ahram Online nos da cuenta de una manifestante solitaria, que logró recorrer Tahrir, una paria más:

A prominent Egyptian activist garnered attention Monday by staging a single-person demonstration in Cairo's Tahrir Square for the fifth anniversary of the 25 January 2011 revolution.
The 21-year-old Sanaa Seif, who hails from a family known for leftist activism, stood in Tahrir while wearing a shirt with the words "It is still the January revolution."
"Since 2011, I have walked in a rally from Mostafa Mahmoud Square to Tahrir Square on 25 January," she said on her Facebook account. "The last time I did it was in 2014, and despite the security crackdown this year I decided to stick to my routine and do it again."
"I am alone but I am sure that next year thousands will return to walk again from Mostafa Mahmoud to Tahrir Square," she said. ****


Son estos parias los que mantienen el grito de "levanta la cabeza", que hoy parece absurdo entre los gritos patrióticos y los besos a los retratos de quien lleva el país con mano firme. Sanaa Seif es otra paria de otro planeta. Hace su recorrido cada año con su camisa impresa, como una segunda piel, recordando que la revolución existió, que tuvo sus mártires y que reclamaba sobre todo la dignidad, principio desde el que ir recuperando todo lo demás. Ella camina sola, pero seguro que como muchos otros escucha los ecos de los gritos que tiene en la memoria.
Sanaa, Alaa, Azza, Esraa, Sherif, Mahienour..., muchos otros más siguen manteniendo el recuerdo de la revolución y la esperanza de que algo cambie algún día. Tienen nuestra admiración en su tozudez, en su perseverancia egipcia, en su nadar contracorriente en un planeta que no es el suyo pero al que aman pese a todo.
El proverbio popular con que Ahram Online nos ilustraba el pasado día 21 era: "dos golpes en la cabeza es doloroso" (Receiving two blows to the head is painful, ضربتين فى الراس توجع ), cuya explicación es la siguiente según el diario: "This proverb, still in use, speaks of human endurance. It is ok to deal with one body blow, but a second one is hard to take. In other words, be stoic but not too proud to admit you’re hurting when things get too rough." A veces los refranes son más sabios de lo que nos merecemos.



* "Hero of Egypt's uprising feels rejected five years on" Egypt Independent 25/01/2016 http://www.egyptindependent.com//news/interview-hero-egypt-s-uprising-feels-rejected-five-years
** "'Vernacularize' human rights for revolution" Mada Masr 24/01/2016 http://www.madamasr.com/opinion/vernacularize-human-rights-revolution

*** "State TV bans pro-25 January presenter" Daily News Egypt 25/01/2016 http://www.dailynewsegypt.com/2016/01/25/state-tv-bans-pro-25-january-presenter/
**** "Activist stages single-person demonstration in Tahrir Square" Ahram Online 25/01/2016 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/185905/Egypt/Politics-/Activist-stages-singleperson-demonstration-in-Tahr.aspx





domingo, 26 de julio de 2015

Las activistas por los derechos de las mujeres en Egipto y la democracia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Daily News Egypt publicó hace un par de semanas un artículo  titulado "Egypt: Country of remarkable, yet jailed, women" y firmado por Semanur Karaman y Sara Katrine Brandt. Karaman es una activista turca especializada en la cuestión de los derechos de las mujeres en Oriente medio; la segunda una asesora en cuestiones de derechos de las mujeres asentada en Egipto, que trabaja para el Center for Egyptian Women’s Legal Assistance (CEWLA).
El artículo tiene tres líneas temáticas. En primer lugar, los hechos. En este caso son mujeres activista encarceladas. Se citan en concreto Esraa Abdel Fattah, Yara Sallam, Sanaa Seif y Mahienour Al-Masry. De los casos de Yara Sallam y Mahienour Al-Masry nos hemos ocupado aquí en ocasiones. Escriben las autoras:

Of course, if you ask the Egyptian authorities, they will tell you that all these women have been put behind bars for distorting public order and breaking laws. However, those of us who know them and their meaningful work, and are in solidarity under the banner of human rights and political justice, know these women are simply targeted for being women human rights defenders.*


El gobierno y los jueces egipcios, en efecto, tienen explicaciones para todo en estos casos. Tras crear una restrictiva ley antiprotesta, argumenta que se limita a aplicarla, como se la ley se hubiera escrito sola. Es esa especie de cinismo constante que se justifica en el respeto de la ley cuando la ley en sí está hecha para detener a la gente e impedir las protestas.
La segunda línea del artículo se refiere al nuevo caso que se añade a los otros y que tiene una serie de agravantes añadidos:

And now, the Egyptian authorities have set their eyes on another women – Azza Soliman, of the Center for Egyptian Women’s Legal Assistance, an internationally renowned female human rights defender known for her work promoting gender equality and access to justice. She was a witness to and voluntarily reported to the police regarding the brutal murder of Shaimaa Al-Sabbagh, yet she is now being tried under the infamous Law 107, commonly known as the Anti-Protest Law.
After a series of routine postponements within the Egyptian criminal justice system, the judge decided on 4 July that her trial should be once again postponed to 26 September. In the meantime, Azza tirelessly continues her work:“I will continue my fight to ensure protection of witnesses until my next court date. I still have hope for Egypt.”*


El caso del asesinato —no se puede calificar de otra manera— de la activista Shaimaa al-Sabbagh es de los que hemos tratado aquí con frecuencia por dejar al descubierto el conjunto del sistema represivo y la justificación de la violencia policial e institucional. Como se recordará, la activista socialista recibió un disparo a corta distancia por parte de la Policía cuando iban en una marcha pacífica a dejar unas flores en la Plaza Tahrir en el aniversario de la Revolución del 25 de enero. Se intentó cargar con el crimen a los propios participantes en la marcha deteniéndoles cuando iban a declarar lo que había ocurrido. El forense fue destituido después de declarar que la culpa de la muerte la tenía la delgadez de la víctima, una de las mayores ignominias cometidas contra los manifestantes por lo que tiene de desprecio e insulto. 


Posteriormente, ante la evidencias visuales en forma de fotos y vídeos, se retiraron las acusaciones, pero pesa sobre ellos, como ocurre ahora en el caso de Azza Soleiman, la acusación de participar en las manifestaciones, cargos por los que están encerrados muchos desde hace tiempos. La Ley Anti-protestas cumple la misma función que La "Ley de Excepción" que le sirvió a Hosni Mubarak para tener controlado el país durante treinta años. Los sucesivos retrasos de los juicios son una manera más de mantener a la gente bajo control judicial e intimidados, una forma de juego psicológico con los acusados.
La tercera línea argumental es la que nos afecta a todos: la falta de apoyo occidental ante el pisoteo de los derechos humanos y, especialmente en este caso, los derechos de las mujeres:

Despite ongoing attacks and threats against human rights defenders, Egypt continues to enjoy the support of so called Western democracies. Obama’s multi-million dollar military assistance to Egypt is complemented by Germany’s $9bn trade deal and Britain’s decision to launch the largest trade delegation over a decade.
Additionally, the European Union is renegotiating its neighbourhood policy with Egypt with an emphasis on fighting terrorism instead of ensuring the human rights of Egyptian citizens are allied to that purpose. Egypt, despite clamping down on literally everyone who dares to criticise the current order, is a diplomatic rock star.
Is this legitimate? No.  And more so, Western democracies are complicit in the persecution of peaceful human rights defenders.
This has to stop. The international community must speak up, before it is too late.  If Egypt falls short of implementing internationally accepted human rights standards, and is not pressured to do so, there is no hope for a peaceful and stable Middle East and North Africa, even if we manage to eliminate the “Islamic State” (IS) terror.
We can’t fight terror with terror. Therefore, it is time to stop turning a blind eye, and start speaking out.*


Los grandes sacrificados en el altar de la seguridad occidental son los defensores de los derechos humanos en los países en los que se encuentra el centro del problema. Se está volviendo precisamente a la política que generó el poder del islamismo político: el respaldo a las dictaduras.
El diario El País trae hoy una entrevista con Jean Paul Laborde**, Magistrado de la Sala de lo Penal del Tribunal de Casación de Francia y director ejecutivo desde 2013 del Comité de la ONU contra el terrorismo. En la entrevista se hace un rápido repaso sobre la problemática del terrorismo internacional. La primera cuestión que plantea es el de los yihadistas internacionales, para evitar la extensión del terrorismo. Las medidas son policiales y judiciales, pero no existe ninguna de prevención del origen del surgimiento del islamismo y su conversión radical. Al final, cuando se le pregunta sobre la "desradicalización" —como si fuera una desratización— responde:

Tenemos experiencias positivas, como en Irlanda [con el IRA], en España [con ETA], en Jordania y Marruecos. Pero necesitamos adoptar una perspectiva global en la desradicalización, no podemos limitarnos a una visión europea.**


No sé los ojos con los que ve el mundo el señor Laborde, que merece todos mis respetos, pero me da la impresión que no se va por el buen camino de un proceso complejo al que nadie se atrevería a poner fecha de cese ni resultados. Ni si alguien ganara la guerra en Siria o se lograr retirar de los terrenos conquistados a los miembros del Estado Islámico significaría la desaparición del terrorismo, que solo se calmará cuando consiga lo que quiere, suponiendo que lo tenga claro.
La "radicalización", como le preguntan al Magistrado Laborde es un proceso de otro orden que no está sujeto a los escenarios que se han señalado. El fenómeno es nuevo y no tiene nada que ver con el independentismo, como los casos de ETA e IRA citados, ni con su experiencia ni con sus resultados.


Sí tiene que ver, en cambio, con lo señalado por las autoras del artículo. Encerrando a los activistas de los derechos humanos, encerrando a las que defienden los derechos de las mujeres, las que las protegen de la violencia, sí se favorece la expansión del islamismo y la radicalización. Sencillamente: les estamos eliminando a sus opositores naturales, las personas que creen en la modernidad histórica, en los derechos humanos, en la Ciencia, en la convivencia, etc. Si los encarcelamos, ¿quién va a dar la batalla de las ideas?

La pregunta de sí se puede acabar con el integrismo a base de cárceles de las que salen más radicalizados, como ya sabemos, o se dedican a radicalizar a los que llegan, tiene una respuesta clara: ¡no! Seguimos engañándonos pensando que se puede estar a salvo de esto si se tiene mano dura en los países de origen. Ya sabemos que esto no es así, que 1) están repartidos por el mundo, por lo que vigilar las fronteras es inútil porque ya están dentro; y 2) la mano dura está acabando con los que tienen la capacidad de enfrentarse a ellos.

Al igual que ocurrió con los dictadores anteriores a la Primavera Árabe, se está fortaleciendo a los regímenes autoritarios y para justificar su lucha contra el "terror" se está provocando otra oleada de represión contra los que representan los valores de los derechos humanos, contra los demócratas que no pueden mirar hacia otro lado como se hace en los países que piensan que están más seguros. Los dictadores de hoy venden seguridad a Occidente como ya lo hacían antes. Fueron ellos los que con sus maneras y sus encarcelamientos eliminaron el tejido democrático de sus países, dejando que les crecieran los enanos fundamentalistas, que tuvieron el camino allanado. En vez de liberalizar sus países, los están convirtiendo en cárceles en la que se entremezclan liberales y terroristas sin distinción. Son los mismos errores que traerán los mismos problemas.


La lucha de las mujeres por sus derechos forma parte esencial de la transformación porque sobre ellas se ejerce en primera instancia la violencia de las instituciones privándolas de derechos y libertades. La lucha de las mujeres es la llave porque no existe mejor test que este, precisamente por estar su opresión justificada por el fundamentalismo radical. Son ellas las que tienen que ir ganando terreno. El artículo de las activistas de los derechos de la mujer comenzaba señalando:

No country in the world is safe for women human rights defenders, yet Egypt is particularly dangerous for women who want to contribute to democracy and assert their presence in the public-political sphere.*


Esa es la clave de la cuestión. Son las mujeres las que pueden reivindicar los derechos propios y ampliar los de todos. Cada derecho que ganan, en efecto es una contribución a la democracia, de la que se benefician todos. Eso en el caso de que realmente se trate de realizar una democracia con todas sus consecuencias. Por eso, el párrafo que cierra el artículo es una petición directa:

Women human rights defenders need your support. Act now. Every socially conscious citizen of the world should pressure their own governments to stop being complicit in the deteriorating human rights situation. It is time we start holding our own governments accountable for the death, torture, ill treatment, and imprisonment of hundreds of citizens for taking a stand and speaking for justice.*


No se puede decir más claro. Y tienen razón. El colonialismo primero y la política de las dictaduras después intenta hacernos sentir más seguros, pero eso ya no es cierto, si es que lo ha sido alguna vez. Tras la Primavera Árabe se ha conseguido asentar la creencia que han sido los intentos de democratización los que han traído las guerras y a los islamistas. Es una gigantesca mentira interesada, tanto por parte de Occidente como por parte de los gobiernos que han encarcelado a los jóvenes que pedían libertad, justicia y pan. Fueron, por el contrario, las maniobras oscuras que los gobiernos dictatoriales mantuvieron con los islamistas para asegurarse en el poder las que los hicieron crecer fortalecerse y presentarse ante los gobiernos de algunos países occidentales como la única alternativa posible al terrorismo del que ellos formaban parte o sencillamente se beneficiaban.
Acallando las voces de los que defienden y reclaman libertades, solo llegarán dictadores y dictaduras, laicas o religiosas. A veces la Historia nos da lecciones que caen en saco roto.



* "Egypt: Country of remarkable, yet jailed, women" Daily New Egypt -/07/2015 http://www.dailynewsegypt.com/2015/07/14/egypt-country-of-remarkable-yet-jailed-women/

** "“La Justicia no se ha adaptado al fenómeno terrorista”" El País 25/07/2015 http://internacional.elpais.com/internacional/2015/07/25/actualidad/1437847257_479320.html