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domingo, 11 de agosto de 2019

El gigante enfermo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Reproducíamos ayer la imagen del titular del artículo de la CNN: "El mundo se pregunta qué le ha ocurrido a América", firmado por Nick Paton Walsh. Citábamos la carta publicada por un alto funcionario de Exteriores que había presentado su renuncia, harto —decía—, de ver pisoteados los ideales por los que se había dedicado al servicio público y harto, de nuevo, de tener que dar explicaciones en el exterior sobre lo que estaba pasando en los Estados Unidos, una pregunta casi universal.
Desde hace unas décadas uno de los temas favoritos de aquellos que se dedican a la especulación sobre el futuro es la "decadencia del imperio americano". Sobre ella se han escrito cientos de libros y artículos dando por sentado que los Estados Unidos habían llegado a su punto más elevado y que ahora se enfrentaban al ascenso de Asia, para algunos la emergencia de un nuevo espacio socioeconómico y político, Eurasia, que el eje del Pacífico, USA, Japón y Corea del Sur, sería sustituido por un nuevo espacio, como había sido con anterioridad a que Europa de volcara en la colonización de América. Es la realidad, propuesta por China, de la "nueva Ruta de la Seda" o "Una Franja y una Ruta" en marcha y que se enfrenta al recelo de países europeos y, sobre todo, de los Estados Unidos. Esto se ha entendido como una pérdida de influencia de los Estados Unidos. La respuesta norteamericana a la tentación asiática de sus socios japoneses y coreanos ha sido aumentar las tensiones con China e intensificar el conflicto con Corea del Norte. Es su forma de evitar que se le escapen los clientes.


La política hacia los países por debajo del Río Grande la estamos viendo desde la llegada a la Casa Blanca de Trump. Una cosa es regular, mejor o peor, la inmigración y otra el insulto y el desprecio a medio continente. Es lo que Trump ha hecho. Ha criminalizado a millones de personas. No lo ha hecho solo por querer estar en los Estados Unidos, donde muchos llevan décadas, con hijos nacidos allí. Los ha llamado "agujeros de mierda", algo que difícilmente se le hubiera "tolerado" a alguien que no fuera el presidente de los Estados Unidos. La renuncia del funcionario de Exteriores es el ejemplo de no poder asumir más lo que "el mundo se pregunta" sobre América.
Al resto del mundo no les ha ido mucho mejor, con la excepción de los dictadores, que han visto que lo que antes se les recriminaba ahora se les aplaude. ¡Tremenda perversión política la de los Estados Unidos de Trump! 
Son los propios norteamericanos los que empiezan a estar preocupados por lo que desde fuera preocupa a medio mundo. Es poco inteligente no preocuparse por el estado de la primera potencia mundial, físico y anímico. Padecemos sus decisiones económicas y muchos países algo peor, como ocurre con Oriente Medio, sublevado ante lo que pomposamente se ha llamado el "acuerdo del siglo", cuyas consecuencias están por verse si siguen adelante.
Más de medio mundo se encuentra afectado, de una forma u otra, por las políticas erráticas, agresivas y despectivas de Trump. La preocupación, cuando la legislatura avanza hacia su recta final, es que los demócratas no sean capaces de encontrar un candidato dispuesto a disputarle la Casa Blanca en condiciones. Trump hará lo posible por arruinarles la fiesta. Y "lo posible", en el caso de Trump, es mucho. Baste con recordar los efectos de la trama rusa, Cambridge Analytica, etc. Con gobiernos interesado en que Trump siga (para bien propio o desgracia ajena), las próximas elecciones van a ser de infarto.


Con todo, son dos aspectos que se han unido los que más llaman la atención: el aumento de la violencia y el control de la armas, por un lado, y la problematización de la inmigración. Respecto a la primera, el editorial de ayer de The Washington Post, titulado "Mass shootings are becoming routine. It doesn’t have to be this way", señalaba:

The United States faces a grave threat to public safety. The Post reports that mass shootings took place roughly twice a year between 1966 and the massacre at Columbine High School in Littleton, Colo., in 1999. Between Columbine and the slaughter at a predominantly African American church in Charleston, S.C., in June 2015, the pace was roughly five times a year. Since the white-supremacist attack in Charleston, there’s been one almost every six weeks. And these data reflect a restrictive definition of mass shootings: those that claimed at least four lives, not including perpetrators, in public places or large private gatherings. GunViolenceArchive.org’s broader definition, which encompasses a wider-range of multiple-victim shootings, fatal and nonfatal — including those tied to such crimes as robbery and domestic abuse — produces 254 just this year, through last Wednesday.*


Los datos son peores hacia el futuro, pues el gigantesco negocio de las armas ha tomado parte en la vida política norteamericana de forma inusitada. La poderosa Asociación nacional del Rifle tiene en nómina a toda una serie de políticos que son quienes la sostienen políticamente para evitar que sea regulada. Jamás se ha visto un país envuelto en una forma suicida de autoconsumo de la violencia. Cuando el negocio exterior decae, el negocio se tiene que desarrollar en el interior. Fuera el sector de las armas promueve la compra allí donde se ha sembrado la intranquilidad creando conflictos. Esa es la tarea de Donald Trump con la política exterior. Trump crea inseguridad; los vendedores de armas le sacan partido. Recordemos el enfado de Trump y los suyos cuando, tras las presiones a Europa, esta decidió tener su propio ejército y fabricar sus propias armas. La administración norteamericana se encolerizó ante la perspectiva de no participar en el negocio armamentístico. Las ventas multimillonarias de armas en Oriente Medio aseguran dos cosas: a) que nunca cesarán los conflictos; y b) que los tiranos están más seguros al comprarles las armas a los estados Unidos. Recordemos el enfado norteamericano cuando Recep Tayyip, Erdogan, con quien mantiene un conflicto de egos, decide comprar material militar a Rusia y no a los Estados Unidos. Otros juegan a dos bandas, como Egipto, cuyo ejército está financiado por los Estados Unidos, pero también compra armamento a los rusos, que le están comiendo mercado.


Con esta perspectiva, no es ya la seguridad nacional norteamericana la que debe preocupar, sino la de todo el mundo, en manos de una persona que no tiene reparos para los negocios en vender cada vez más armas.
Los estados Unidos dieron su salto como superpotencia tras participar en dos guerras mundiales, tomando posiciones y aumentando su maquinaria productiva. Las guerras son un buen negocio y que se acaben una triste perspectiva para las ventas. Históricamente no se puede negar este vínculo, de la misma forma que fue la competencia con la Unión Soviética la que produjo la carrera armamentística hasta que se firmaron los acuerdos para evitar la proliferación de armas nucleares. Hace unos días se ha renunciado a los efectos de control de armas nucleares. Rusia, China, Irán, etc. se verán de nuevo inmersos en una guerra que enriquece a los Estados Unidos pero empobrece a los demás, que no disponen de recursos suficientes en esa competencia. En este sentido, evitar el desarrollo de China se ha convertido en una obsesión estratégica. Es la única que tiene recursos suficientes como para sostener el desafío armamentístico y estratégico, de ahí el boicoteo sistemático, de ahí el intento de evitar que China mantenga alianzas tanto en Asia como en Europa, África y América Latina. Sin embargo, los tiene y muchos de ellos gracias a la beligerante política norteamericana.
Pero donde más se percibe la enfermedad de la codicia y de la indiferencia salvaje es en la extensión de las armas, cada vez más sofisticadas, en el país.
Las matanzas son el resultado de la carrera armamentística interior que lleva a la proliferación y mejora de las armas. No se trata ya del "derecho a defenderse", sino de la potencia necesaria para ello. Las armas empleadas en las matanzas son de una sofisticación enfermiza, de una obsesión que acaba cumpliéndose. Muchos norteamericanos dicen descargar su estrés con las armas. Otros, cada vez, más descargan su ira. Esta se ha ido fomentando a través de los discursos políticos o de las ficciones, los video juegos, etc., que ha creado una mente a la defensiva que en muchos casos estalla. El asesino de El Paso es el mejor ejemplo. Tenía solo 21 años, pero ya vivía la vida con un sentido de peligro, con temor a ser invadido. Tras las matanzas, se han multiplicado de nuevo las ventas. Es el miedo la base del negocio. No hay escrúpulos.
El segundo elemento es el trato dado a la inmigración, una de las bases de la riqueza de los Estados Unidos. La violencia personal, de los asesinos o de los racistas, o la institucional ha ido en aumento. La CNN recoge la indignada carta de Raul A. Reyes, un fiscal de origen hispano, señalando el despilfarro económico, juciail y laboral de lo ocurrido en Mississippi, con la detención de cerca de 800 inmigrantes, muchos de los cuales llevaban décadas con sus familias en los Estados Unidos. Muestra su indignación por la falta de sensibilidad que supuso hacer que le trajeran a un bebé que había quedado huérfano en la matanza. 



La foto es un auténtico despropósito: Trump hace el gesto de elevar su pulgar mientras Melania lo sostiene. Ambos sonríen.  Cuando el niño crezca, alguien tendrá que explicarle el sentido de la fotografía y porqué fue usado de esta forma por la persona a la que muchos responsabilizan de la violencia que acabó con la vida de su padre. Manipulación constante, desvergüenza total.
Mientras tanto, en Mississippi, son otros hijos los que son separados de los padres, los trabajadores de las industrias alimentarias. Este aspecto hace estallar a Reyes y va al centro de la segunda cuestión:

There is profound hypocrisy here, as the Trump Organization has a history of using illegal labor. In 1998, the company settled a class-action lawsuit brought by undocumented workers who alleged that they had worked on Trump Tower and were not properly paid. The Washington Post has reported on undocumented immigrants working at The Trump National Golf Club and undocumented workers at a Trump-owned construction company. The New York Times has published the stories of undocumented workers toiling at Trump's properties in Florida, Pennsylvania, and New York. In response, the president said, "Probably every club in the United States has that (undocumented workers) because it seems to be, from what I understand, a way that people did business." If that is simply "the way that people did business," it would make sense to move towards legalizing these workers, instead of targeting them for removal with military-style raids.
True, immigration laws need to be enforced. Yet the problem is that they are enforced selectively. Mike Hurst, the US attorney for the Southern District of Mississippi said, "To those who use illegal aliens for a competitive advantage or to make a quick buck, we have something to say to you: If we find you have violated federal criminal law, we are coming for you." Really? Recent history says otherwise. Even as the Trump administration has aggressively gone after undocumented workers and migrants, it has not prioritized punishing those who hire them. In the 12 months ending in March, only 11 employers faced criminal prosecutions for hiring undocumented workers. Of those 11, just three served prison time.**



Reyes habla directamente de "hipocresía". La respuesta de Trump es la misma que antes las armas (o ante el cambio climático, como respondió Mike Pompeo, secretario de Estado): son los negocios. En efecto, hay una profunda hipocresía en una riqueza que se ha hecho precisamente en el abuso sobre muchos inmigrantes, pagándoles sueldos inferiores en muchos casos y trabajando sin poder tener derecho a nada dada su condición.  La riqueza de Trump y su familia, proviene de esa competencia desleal que ahora se usa como amenaza y que, como bien señala el fiscal, tendrá una actuación selectiva. ¿Va a ir alguien a verificar si los empleados de los negocios de Trump están legalmente en los Estados Unidos?
La hipocresía es mayor cuando los propios estados Unidos critican a otros países su prácticas desleales con los abusos o los bajos sueldos de los trabajadores cuando precisamente es eso lo que han ido buscando: bajos sueldos, saltarse las normas de control medioambiental, laborales restrictivas de sus propios países, etc.


Es de nuevo la codicia la que está en la base. No hay ningún motivo humanitario en el trato de los trabajadores. Es simplemente la forma americana de hacer negocios. Una parte importante de la economía se ha mantenido política y económicamente en ese espacio de la irregularidad migratoria. Ese ha sido una de las bazas con las que se ha contado para hacer esos negocios.
Ya no es solo el mundo el que se pregunta desde fuera "qué ocurre en América". Lo que ocurre se ve con claridad, otra cosa es que en ese estado social en el que se encuentra sea capaz de resolver sus problemas que van más allá de la economía. Cuando la gente es capaz de hacer negocios con el sufrimiento, cuando hay desprecio hacia los demás, cuando se vive entre el miedo y la ira, es el momento de reflexionar sobre por qué se ha llegado a ese punto.
Muchos lo están haciendo desde periódicos, televisiones, películas, novelas, etc. intentando traducir a sus lenguajes la América en la que viven y perciben con dolor. Tienen mucho camino por delante.
Muchos de los síntomas que se ven en los Estados Unidos están empezando a contagiarse a otros países. Que lo que vemos sirva de advertencia. No se puede hacer del odio, dentro o fuera, el motor de un país, pues este acaba reduciéndose a una retórica patriótica hueca rebosante de hipocresía, como se señalaba en ambos escritos.  Algunos necesitan de enemigos para sentirse poderosos. Suelen acabar mal.
El gigante está enfermo. Es el diagnóstico que llega de dentro y fuera. Un sentido equivocado de la grandeza es la peor enfermedad. Es la que impide ver los errores propios o, peor, considerarlos virtudes.



* "Mass shootings are becoming routine. It doesn’t have to be this way" The Washington Post 9/08/2019 https://www.washingtonpost.com/opinions/mass-shootings-are-becoming-routine-it-doesnt-have-to-be-this-way/2019/08/09/85f70cf8-b9fb-11e9-b3b4-2bb69e8c4e39_story.html
** Raul A. Reyes "Trump's cruelty never stops" CNN 9/08/2019 https://edition.cnn.com/2019/08/09/opinions/trump-mississippi-raids-el-paso-visit-reyes/index.html




sábado, 10 de agosto de 2019

Conocer el auténtico El Paso

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
"Me gustaría que el asesino hubiera conocido el auténtico El Paso"*, destaca la BBC en su vídeo reportaje. Son palabras de un joven que ha perdido en la masacre a un amigo. Tiene ahora estampada su fotografía en la camiseta que luce entre orgulloso y entristecido. Es un acto simbólico que le ayudará a soportar la pérdida durante algún tiempo. Sobre la fotografía de la camiseta, la fecha del nacimiento del amigo muerto, el 11 de noviembre de 2003, un quinceañero.
La pregunta es ¿es posible "ver" ese auténtico El paso que ayudaría a una mejor convivencia? Probablemente es posible, pero poco probable. Todo está en contra, empezando por los estereotipos creados expresamente para cubrirlos, para hacer que esa imagen correcta o asumible no aparezca en la superficie.
Si hay un "auténtico" El Paso significa que hay un "falso" El Paso. Es El Paso distorsionado por los mecanismos de lectura (prejuicios, estereotipos, malas interpretaciones, distorsiones, etc.) que acaban fabricando una versión en la mente del asesino y, como él, en las mentes de millones de personas. Cada una de esas "representaciones" son El Paso "propio", aquel que los individuos aceptan como verdaderos, con unos rasgos agrandados y otros disminuidos, con aspectos inventados unos y escuchados otros  en los medios de comunicación o de los conocidos. El Paso del asesino es profundamente negativo, nocivos, una cueva de criminales. El Paso de Román, el niño que homenajea a su amigo asesinado en la matanza de hispanos, no es ni parecido al que el asesino tiene en mente. Sus filtros mentales lo han creado desde sus ideas y miedos. Ve lo que quiere ver.


Cuando las autoridades municipales de la ciudad se enfadaron con la descripción dada por el presidente Trump de la situación de la ciudad, tenían un conocimiento directo de la población. Trump solo tenía unas cifras que usó de forma negativa y caricaturesca. Dijo lo que le interesaba y estableció las conexiones. El asesino le creyó y deseoso de subirse a la corriente que salía de su "comandante en jefe", recogió sus armas y condujo nueve horas hasta llegar a su destino y "matar mejicanos", como acaba de confesar. Él mismo no se ve como un asesino, sino como un patriota, igual que un terrorista del Estado Islámico se ve como un mártir siguiendo los amorosos mandatos de Dios.
Nueve horas de viaje dan para mucho. Se puede cambiar de idea en cualquier momento. No es un simple impulso, un arrebato. Es una decisión sólida en alguien que, con veintiún años, tiene la vida absolutamente clara, nítida, sin temores ni matices.



Más allá del terrible caso, es necesario ver cómo se producen esas imágenes distorsionadas y conflictivas porque no es un fenómeno exclusivo de los Estados Unidos, si bien allí es donde parecen tener más intensidad por su propia potencia mediática.
La sociedad norteamericana lleva un siglo intentando desmontar sus propias imágenes distorsionadas de aparato cultural, especialmente el cine y la televisión que se han visto sacudidas por las reacciones de los afectados desde los años sesenta hasta hoy mismo cuando los distintos grupos que constituyen su identidad se han levantado para exigir la rectificación de las imágenes públicas con las que son representados.



El racismo se sostiene sobre la representación cultural constante, continuada, incontestable. Comentamos aquí en su momento aquella escena de la película de Spike Lee en la que los miembros de Ku Klux Klan se ríen divertidos viendo la escenas de linchamientos y persecuciones de afroamericanos en el filme que durante mucho tiempo encabezó la lista de las películas más importantes de la historia del cine, El nacimiento de una nación, de D.W. Griffith, el padre del lenguaje cinematográfico. Lee nos muestra una sesión privada en la que los racistas disfrutan viendo el filme de Griffith. "Infiltrado en el KKKlan" (2018) nos ofrece ese momento de forma inteligente, dejando al descubierto el mecanismo de la representación social, de la forma en que el "otro" es mostrado y asimilado.


CNN

Ha costado décadas en el mundo audiovisual (es la forma masiva de cultura) sacudirse sus propios estereotipos internos. No se aceptó de buena manera; ha sido una larga lucha desde que se comprendió el papel que las ficciones juegan en la construcción social.
El norteamericano consume toda una serie de ficciones (literarias, periodísticas, audiovisuales, etc.) en las que se ve al "blanco" convertido en normalidad frente al resto, convertidos es exótica excepción o barbarie peligrosa. De esta forma el "norteamericano blanco" se ha autoproclamado rey de la creación. Así se lo aseguran sus historias, del cómic a la película, de la comedia televisiva a los videojuegos. Es una "verdad" incontestable". Al menos lo es pera personas como el asesino de El Paso.
Cada vez que asistimos a una película norteamericana tardamos poco descubrir en los criminales un sospechoso acento extranjero, un diferente color de piel, creencias extrañas. Ha tenido que pasar mucho hasta que las princesas Disney han podido tomar colores diferentes a los considerados "americanos", incluida Pocahontas.
¿Hay un El Paso "auténtico"? Puede que no haya una verdad final, pero sí, desde luego, hay muchas diferencias entre las de unos y otros. El problema es cuando una de ellos es el de un irresponsable presidente de los Estados Unidos y se aleja demasiado de la realidad próxima, además de cubrirla de un repugnante maniqueísmo basado en la diferencias de procedencia.


El asesino iba a matar "mejicanos". Es tan sencillo como esto. Sus "mejicanos" son los que ha visto en series, películas, noticias... y cuyas descripciones ha escuchado al presidente, considerándoles criminales y asesinos, violadores o narcotraficantes. Lo ha visto en cientos de representaciones.
Ciertos medios están tratando de abrir el lado humano de aquellos que han sido "deshumanizados" por el presidente y demás supremacistas blancos. De monstruos criminales pasan a ser familias trabajadoras, muchos están regularizados desde hace mucho tiempo y, con ellos, sus familias, que han nacido allí.
El supremacismo blanco es algo más que racismo. Es el deseo de una "América blanca", es un provincianismo inculto y profundamente desconocedor de los propios ideales fundacionales de los Estados Unidos, de cuya constitución solo se saben la enmienda sobre la tenencia de armas.
Durante décadas, ese sentimiento se ha mostrado y reforzado a través de los medios, del entretenimiento. Ha servido para mofarse o para mostrar la sumisión. Tras casi cincuenta años de intentar reducir los estereotipos negativos con los que ven al resto del mundo (siempre seres "extraños" para su "normalidad"), algunos claman contra la "corrección" como si fuera un mal tonto y pueril. No lo es. Hay que evitar los excesos que puede producir, corregirlos con la crítica, pero el verdadero mal es el que muestra como bárbaros a todos con la excepción propia. Es lo que te lleva a conducir nueve horas para matar "mejicanos".



Es una pena que el viaje para matar no se hubiera producido antes solo para ver el "auténtico" El Paso, el de las familias trabajadoras ahora castigadas por la violencia. Hoy El Paso es llanto, dolor. Pero el deseo del niño es una invitación para todos, para comprender que hay otras realidades más allá. Hay que cambiar las imágenes predominantes. Los medios tienden a centrarse en los aspectos negativos de determinadas zonas o ciudades. La acumulación de elementos negativos hace creer que esa es la única realidad. Se acaba viviendo de estereotipos negativos. Por eso es importante comprender el valor y los efectos de las informaciones, la necesidad de informar de otra manera más abierta, sobre todo más amplia, menos mono temática. Hay muchas cosas más allá de los "bad hombres" de Trump.
Tratemos de conocer El Paso. Y muchos otros lugares bajo amenaza de descripción única, negativa, prejuciosa. Lo único positivo de esta tragedia es que está enseñando que la ciudad y sus ciudadanos son algo más que lo que les habían contado. 



* Vídeo "I wish the killer had known the real El Paso" BBC 10/08/2019 https://www.bbc.com/


miércoles, 7 de agosto de 2019

La visita inoportuna

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Donald Trump tiene previsto ir a El Paso. Tras el clamor de los ataques a sus mensajes ambiguos o de sus silencios cómplices, Trump no puede eludir la responsabilidad por lo que ha dicho y callado, hecho y dejado de hacer. Es el presidente de los Estados Unidos, de todos los norteamericanos, incluso de los que insulta y desprecia. Pero Trump ha preferido protagonizar su propia película.
Desde todos los sectores, de la política a la cultura, del deporte a los ciudadanos de a pie, las voces se levantan indignadas con una pregunta: ¿qué vas a hacer? Las matanzas anteriores no tenía un programa tan diseñado: el asesino condujo nuevo horas para ir a matar hispanos, los invasores. Fue a la ciudad por donde llegan cada día y trató de eliminar todos los que pudo; dejó un manifiesto describiendo los motivos, entre los que destaca evitar que se convierta en un "bastión demócrata". Los demócratas son llamados desde la cadena Fox News como "socialistas" o "izquierdistas". Son la doble amenaza para América: raza e ideología. El apocalipsis.
Quien no ha podido mantener más el silencio ha sido Barack Obama. Ha roto una norma que Trump, sin embargo, no ha mantenido nunca. Esta vez Obama ha tenido que hablar condenado sin paliativos lo sucedido y señalando el peligro de dividir a los norteamericanos.


En la CNN,  Zachary B. Wolf plantea: «It is a strange fact of unfolding American history that the country's first black President should be followed in office by a President who has openly said racist things.»* Hemos tratado esta cuestión en diversas ocasiones desde la llegada al poder de Trump. Nuestra idea es que es precisamente la reacción ante la elección de Obama lo que impulsa la llegada de un personaje como Donald Trump, que capitaliza el resentimiento racista contenido durante los ochos años. Nada une más que un gran desastre y así fue cómo percibieron los supremacistas blancos la aparición de Obama. La perspectiva de ser sucedido por una mujer, Hillary Clinton, acabó de desatar el pánico republicano.
El odio hacia Obama no es por lo que hizo, sino por lo que era. Solo la ceguera de la corrección norteamericana se negó a pensar en términos de una involución ideológica basada en el revanchismo contra la ocupación de la Casa Blanca por un afronorteamericano.


De hecho, muchos norteamericanos han tardado en asimilar que el racismo de Trump. Otros, en cambio, lo detectaron inmediatamente y apostaron por él. Trump jugó con la ambigüedad de la contestación a Obama: ¿a quién o qué atacaba Trump? Como otros manipuladores natos, Trump usaba de ambos conceptos según los casos. Se trataba de mandar un doble mensaje en un solo paquete. A lo largo de la campaña electoral, durante el periodo de transmisión de poderes, y tras la llegada a la Casa Blanca, Trump fue aumentando la intensidad su programa anti-Obama. Durante mucho tiempo, su política parecía limitarse a ser la contraria a lo que Obama hubiera hecho. No hacía falta tener un programa; solo una retórica. Y funcionó. Los tuits nocturnos y las giras de fin de semana con sus seguidores son los momentos en los que Trump permite compensar las frustraciones de muchos y las ilusiones de otros.
No, no es un "hecho extraño", como plantea en la CNN Zachary B. Wolf. es una respuesta pendular que llevó allí donde se podía a movilizar un voto al que se le había insinuado que América estaba en peligro, que los peligrosos izquierdistas, que los invasores desde el otro lado de la frontera sur, etc. estaban conspirando para acabar con la tierra prometida.


Raza y tierra, unidas por la religión, crean el peligroso mito norteamericano de la tierra prometida... a los blancos cristianos. No estamos hablando del siglo XIX, sino del presente. La CNN y otros medios abren hoy sus páginas con unas fotos estremecedoras, la de dos agentes de Policía, montados en sus caballos, llevando a un detenido afroamericano atado con una cuerda, paseándolo por las calles camino de la comisaría. Ha ocurrido en Galveston, Texas. La indignación causada por la publicación de las fotos ha sido grande. Y la falta de sentido común ("pobre juicio") de los agentes ha sido reconocida por el propio jefe de Policía de Galveston, que ha pedido disculpas, señalando que sus agentes deberían haber esperado un medio de trasporte menos humillante.
El hecho llega tras lo ocurrido en El Paso y con una sensibilidad enorme hacia las cuestiones de racismo:

"When they drag Donald Neely down the road by horses and rope, it was like they (were) dragging our entire community down the road," [Benjamin] Crump [abogado de derechos civiles] said.
"This is not 1819. This is 2019. And that image projected back to 1819, as if those were the fugitive slave hunters, and that Donald Neely was a slave being ... with horse and rope brought down the street," Crump said.
Neely family attorney, Melissa Morris, echoed Crump's criticism.
"This is the behavior in 2019 that we have to deal with. Unfortunately, these police officers lacked the judgment, and the fitness to decide that this imagery that comes from the way that they handled Mr. Neely is painful, and that it just ... just dredges up all of these painful memories of the past."


La falta de criterio para el traslado del detenido, un sin hogar con trastorno bipolar, buscado por su familia es obvia. Las imágenes se quedan prendidas en la mente y se asocian con otras imágenes.
Trump quiere ir a El Paso y Dayton, pese a que muchos lo consideran mala idea. Puede ocurrir cualquier cosa. El alcalde de Dayton es demócrata y ya ha dicho que si sus conciudadanos quieres manifestarse en contra, que lo hagan. El de El Paso es republicano, pero está en desacuerdo con la forma en que el presidente ha estado apuntando a su ciudad en comentarios previos, definiéndolo como un nido de violencia.
Todos critican al presidente que haya centrado el problema de la violencia en la salud mental de los atacantes o en los efectos de los videojuegos. Es un ejercicio enorme de cinismo.
Si visita las dos ciudades, habrá que ver lo que allí ocurre. Puede que la estrategia de Trump de darle la vuelta a las cosas no le funcione bien. Ya no es fácil jugar con las palabras tras las campañas racistas contra las congresistas o contra el representante demócrata de Dallas, Beto O'Rurke, que es de esa zona, y ha responsabilizado a Trump desde el principio por lo ocurrido.
Esta vez el juego de las insinuaciones, de las acusaciones genéricas contra ciudades, personas, pueblos enteros, países, etc. no le van a valer de mucho. Las ciudades le van a estar esperando. Pueden ser un clamor contra su política o, una vez más, lograr dividir al país por la mitad.


Las fuerzas que ampararon a Trump para llevarlo a la presidencia lo tienen cada vez más complicado para la reelección en 2020. El presidente ha llevado el debate a espacios demasiado complicados como para que pueda salir airoso de esta confrontación. Como hemos dicho en otras ocasiones, Trump ha llevado la vida norteamericana a un extremo que será difícil recuperar. Los republicanos, además, han elegido la huida hacia adelante. Muchos se bajan del barco, pero otros han decidido estrellarlo contra los arrecifes. Van a por tl todo o nada. Pero ¿somos conscientes de lo que sería para el futuro de los Estados Unidos la reelección de Trump, el respaldo de su persona y actos en las urnas? Antes podía haber la excusa de que no se sabía lo que traería. Ahora ya no es posible. La división sería absoluta.
En estos momentos, Dondald Trump debería estar llegando a Dayton, la primera escala de la visita inoportuna.



*  Zachary B. Wolf "Obama takes on hate and Trump takes on Obama" CNN 6/08/2019 https://edition.cnn.com/2019/08/06/politics/obama-trump-racism-guns/index.html
** "Texas police department apologizes after photos emerge of officers on horseback leading a handcuffed black man" CNN 7/08/2019 https://edition.cnn.com/2019/08/07/us/galveston-police-officers-arrest/index.html

lunes, 5 de agosto de 2019

La responsabilidad

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Lo que dijimos ayer sobre la responsabilidad de Trump en lo ocurrido en El Paso es lo mismo que piensa una mayoría de los políticos demócratas que se han manifestado y una gran mayoría de los norteamericanos, muchos de los cuales han salido a la calle a denunciarlo. No se puede fumar cerca del polvorín y es lo que Trump hace cada día. Lanza colillas encendidas al monte reseco de la sociedad norteamericana. Luego intenta taparlo, pero su historial previo no permite demasiados movimientos de ocultación.
De nuevo Trump sigue siendo único, casi siempre en lo peor.
El manifiesto del asesino no ha dejado lugar a dudas, como veíamos ayer. La simple mención al "bastión de los demócratas", destino que esperaba a la ultraconservadora Texas por la "invasión" hispana, ya trasladaba la acción criminal al plano plenamente político, pues es una clara alusión a la próxima campaña electoral.
Trump no solo ha criminalizado a los hispanos, sino que por asociación ha convertido a los "demócratas", en un complejo movimiento retórico, en sus cómplices. En cierto sentido, el asesino actuaba como corrector electoral.


En estos días se están recuperando en algunos canales televisivos documentales sobre el movimiento de los derechos civiles en los años 60. En especial, muchos de ellos muestran los obstáculos para que los ciudadanos afroamericanos pudieran registrarse en sus ciudades y poder tener acceso al voto. Lo que estamos viendo en los actuales Estado Unidos de Trump se acerca bastante a esa situación y, a lo que es peor, a aquella mentalidad que se creía enterrada.
Sin embargo, no es así. Ha bastado la llegada de Donald Trump a la presidencia para que todo esto se reviva, para que se criminalice por el origen o la lengua. Trump pretende deshacer lo ganado en muchos sectores —feminismo, inmigración, sanidad...— durante décadas. Lo hace enfrentando a la sociedad, alentando lo peor dentro y fuera (recordemos el conflicto con el gobierno de Theresa May por alentar a unos grupos racistas en Reino Unido a través de sus tuits incendiarios). Por otro lado, las dimisiones constantes van haciendo que quienes aceptan sus cargos sean cada vez más radicales, más cercanos al núcleo duro de los republicanos, muchos de los cuales están ya escandalizados y no saben cómo afrontar esa situación.
Escriben en El País:

En El Paso, la “invasión hispana” a la que se refería el asesino en el manifiesto que publicó en Internet poco antes de cometer la masacre, es un ir y venir cotidiano de niños que van al colegio y adultos que van a trabajar y a comprar, de un lado a otro de la frontera. Aquí, lejos de los “violadores y criminales” de los que habla el presidente Trump, las que llegan son familias que huyen de la violencia de sus países para buscar una vida mejor. “El día de Navidad, un autobús dejó en el centro de la ciudad un centenar de niños, sin nada en los bolsillos”, recordaba Michael Cerda, exfuncionario del Departamento de Defensa jubilado. “Pero ya nos encargamos los vecinos de que no les faltara comida, abrigo y un lugar para dormir”.*



Hasta allí es donde fue, tras nueve horas de viaje, el asesino, no sin antes explicar los motivos de su matanza. Es la lectura del manifiesto lo que ha despertado mayor indignación, junto a la hipocresía presidencial.
Por otro lado, ha sido penosa la intervención de la fiscalía mejicana, en su anuncio de que interpondrán una demanda contra el fabricante de las armas por la muerte de cinco ciudadanos mejicanos en la matanza.
Es la forma que tiene el gobierno de México de mostrar su impotencia y tapar su responsabilidad. Los ciudadanos mejicanos huyen de la situación que tienen al otro lado, con una violencia constante. Lo que ocurre al otro lado, en Ciudad Juárez, ya no puede ser contado. Esta expresión es ya casi literal debido a las muertes constantes de periodistas en las ciudades mejicanas. Las violentas mafias locales y la corrupción hacen que no sea buen negocio el periodismo de denuncia. El silencio rebaja tus probabilidades de morir. Al otro lado de la frontera, gracias a los discursos racistas, las probabilidades de morir en una masacre por pasar por allí aumentan.


El corresponsal de La Vanguardia titula  su crónica "Clamor contra Trump y las armas". Allí recoge la opinión que les merece a políticos y ciudadanos:  «“Puedes encontrar cosas en el manifiesto de Crusius que le escuchamos al presidente”, recalcó Tim Ryan, legislador por Ohio y uno de los demócratas en la carrera a la Casa Blanca.»** 
Ese es, en efecto, el escándalo. Otras veces, lo que aparece en los manifiestos es más personal y apocalíptico, pero esta vez el escrito muestra claramente la influencia, esa provocación electoralista que Trump ha estado haciendo con el peligro de la inmigración. Lo que se escucha al presidente, se repite en el manifiesto. No es casualidad y por eso el escándalo es de enormes dimensiones. Por mucho que Trump que lo niegue, su voz está detrás, como un eco con el que entablan relación los que están en sintonía con el mensaje presidencial.
Muchos ya no se callan y elevan el tono:

Desde numerosos frentes, salvo el de los conservadores, criticaron que esa condena no la extendiera al supremacismo blanco como hace con el islamista. “Seamos claros sobre quién está causando esto y quién es el presidente. Es un racista declarado y está alentando más racismo en este país”, dijo Beto O’Rourke, vecino de esa zona texana y competidor progresista para el 2020. “Alimenta el miedo al inmigrante, y esta retórica llevó a esta matanza”, añadió. “Hay una persona que es directamente responsable del tiroteo en El Paso”, terció Julian Castro, otro aspirante presidencial, exalcalde de San Antonio, que estuvo en el gobierno Obama. “El presidente opta por dividir para sacar rédito político”, insistió.
Otro en la carrera a la Casa Blanca, el senador Cory Booker, también habló. “Cuando tienes un presidente que desde el despacho de la más alta moral se refiere a invasiones, infestaciones y países que son agujeros de mierda, todas esas cosas que salen de su boca dañan el tejido moral de nuestra nación, y es responsable”.**


Conforme se acerca el final de la legislatura y llegan las elecciones, los efectos de lo hecho por Trump se van acumulando. Sus objetivos eran sembrar el miedo y el descontento para después ofrecerse como la única solución, la única defensa frente a los peligros y problemas que ve.
Recordemos —un blog diario es una memoria— que los primeros incidentes, apenas pasadas unas horas de la elección fueron los insultos a Michelle Obama, llamándola "mona con tacones" por parte de una funcionaria; que pronto empezaron a darse incidentes en las cajas de las tiendas o en los restaurantes por las personas que protestaban por escuchaban hablar en "español" y eso les parecía ofensivo.
Los Estados Unidos habían dejado de ser aquel "poema" del que hablara Walt Whitman, acogedor de los perseguidos, y comenzaba a ser la "tierra prometida" a unos pocos, blancos y cristianos, para los que la esclavitud la había querido Dios. Ese es el legado resucitado por Trump, una involución peligrosísima para la vida social.
¿Es la obra de un irresponsable o la de un frío gobernante al que no le importa nada con tal de conservar el poder? ¿Es la obra de un idiota o de un maquiavélico dirigente capaz de manipular a todos? Probablemente una mezcla de ambas.


Lo que da más miedo son precisamente las salidas a sus propias encerronas, a lo que sea capaz de hacer cuando se vea en un embrollo del que no pueda salir fácilmente. Todos los dedos apunta a Trump. Lo mejor que ha obtenido ha sido el silencio. Es difícil salir en su defensa. Todos ven en él el responsable por los dos lados, por su defensa de las armas y por sus ataques a la comunidad hispana.
Para el resto del mundo, para el aquella parte sensata del mundo, es un recordatorio de las consecuencias que esta forma divisiva de hacer política tiene. Es una enseñanza de la necesidad occidental de asegurarse su propia autonomía para no verse arrastrado, como ya ha tratado varias veces, por los intereses de la política norteamericana.



** Francesc Peirón "Clamor contra Trump y las armas" La Vanguardia 5/08/2019 https://www.lavanguardia.com/internacional/20190805/463857682398/el-paso-dayton-crusius-betts-trump-armas-estados-unidos.html





domingo, 4 de agosto de 2019

Dos matanzas

Joaquín Mª Aguirre (UCM) 
No sé sobre cuántas matanzas made in USA hemos escrito aquí a lo largo de estos años. Probablemente de muchas. Institutos, centros comerciales, conciertos, bares, discotecas... Cualquier escenario es bueno para que un sujeto medio enloquecido comience a sembrar muerte y dolor. Su blancos son aleatorios, si fue maltratado en su clase o empresa; homosexuales, como en Florida, porque su cerrazón mental le hace ver pecado por el mundo, aunque asesine; musulmanes en una mezquita, porque ve en ellos los enemigos de los Estados Unidos; o, como esta vez, hispanos porque invaden el sagrado territorio que Dios le dio a la "raza blanca" en América.
El crimen de Texas  es de odio. Ya lo han calificado como terrorismo doméstico. Tiene un responsable claro: las diatribas contra los hispanos desde la presidencia de Trump. La campaña por el "muro" se basa en la criminalidad hispana, la que llegaba del sur, como razón para actuar. Los efectos son estos. Hay poca duda. No es una cuestión legal; es una cuestión moral.
El racismo existe antes de Trump, pero quien desde su puesto privilegiado ha dirigido todo tipo de ataques considerando que lo que llega desde Rio Grande es un peligro, es Donald Trump, presidente de todos los norteamericanos, le guste o no.
El diario El País explica:

Hay al menos una persona detenida, que ha sido identificada por la policía como el pistolero. Se trata de un varón blanco de 21 años. La policía ha explicado que el asesino había escrito antes de actuar un manifiesto de cuatro páginas titulado Probablemente voy a morir hoy, un texto que no ha hecho público y que todavía está confirmando que efectivamente haya sido escrito por el atacante, pero que sitúa el tiroteo como "un potencial crimen de odio". El manifiesto habría sido publicado en un foro ultraderechista de Internet poco antes de la masacre.
El texto, según The New York Times, expresa posturas racistas y habla del ataque como "una respuesta a la invasión hispana de Texas". "Los hispanos tomarán el control del Gobierno local y estatal de mi amado Texas", dice el manifiesto, según el diario estadounidense. "La abundante población hispana en Texas", prosigue, "nos convertirá en un bastión de los demócratas".*



Añaden que el asesino condujo 9 horas hasta la frontera, hasta El Paso, donde se cebó en un Wal-Mart, unos grandes almacenes atestados de gente un sábado por la mañana.
Lo hizo guiado por "su amado Texas", para evitar la "invasión hispana" y para impedir que se convirtiera en "un bastión de los demócratas". En esos tres puntos se centra el programa de su actuación, claramente político, claramente republicano, claramente racista.
Este acto criminal es una de las respuestas posibles a las insinuaciones de Trump en sus mítines, en su descripción de los peligros que acechan a los Estados Unidos. Donde casi todos vemos un acto criminal, otros ven un acto de amor, un sacrificio por la sagrada patria norteamericana, la tierra prometida.
El debate de las armas es uno. Resurge con cada matanza o tiroteo. Pero este tiene características raciales y políticas claras. Las personas ven el mundo como quieren verlo. El asesino tenía una clara visión del mundo y de sus problemas. Los problemas se los han estado contando cada día políticos y medios afines. Él ha puesto su solución. La existencia de un manifiesto no deja dudas de su carácter.
No se había terminado de asimilar la matanza, cuando ya había otra. Esta ver en Ohio, frente a un bar. Nos explica la BBC:

Nine people have been killed and at least 16 injured in a mass shooting in Dayton, Ohio, police have confirmed.
First reports came in at about 01:00 local time (05:00 GMT) of a shooting outside a bar in the Oregon district of the city.
Police confirmed they killed the shooter at the scene. Casualties have been taken to a number of hospitals.
The incident came only hours after a mass shooting in El Paso, Texas which left at least 20 people dead.
"We had officers in the immediate vicinity when this shooting began and were able to respond and put an end to it quickly," Dayton Police Department wrote in a tweet. The authorities have appealed for witnesses.**



La prensa norteamericana no ha dado todavía motivos o pistas para esta segunda masacre en menos de 24 horas. De nuevo se pedirá el control de las armas; de nuevo los que lo hagan serán insultados, considerados antinorteamericanos. Las armas forman parte del espíritu norteamericano, dice algunos, un derecho inalienable.
The Washington Post recuerda que los grandes almacenes de la matanza en Texas, un Wal-Mart, es un lugar de venta de armas, uno más de los que se benefician. Pero no se mata a una empresa, se mata a sus clientes y trabajadores. Lo más probable es que, como ocurre siempre, ese mismo Wal-Mart, muchos otros, se beneficien del aumento de la venta de armas tras la matanza.
Puede que el razonamiento de Trump esta vez sea parecido al de otras matanzas: si hubiera más gente armada podrían haber acabado con el asesino. El mundo de Trump es el de Duelo a muerte en OK Corral, pero en la realidad, los asesinos se preocupan de matar todo lo que puedan antes de ser abatidos o detenidos.


El asesino de Texas se ha entregado sin problemas después de matar a veinte personas y herir a decenas. Eso indica que quiere "hablar al mundo", explicar "sus motivos patrióticos", ser "entendido", extender su mensaje de alerta. Al de Dayton no le ha dado tiempo, por lo que tendrán que trabajar un poco más. Sabremos qué tipo de odio es el que le ha motivado.
La gravedad de los motivos del asesinato en Texas, ir a matar hispanos para "proteger" la frontera de "invasiones", tiene que tener reflejo en la política norteamericana, en plena campaña. Al menos sería lo lógico, que sirviera para abrir algunos ojos. Pero lo más probable es que incite a otros al aplauso, aunque sea en privado. El asesino irá a engrosar las filas de los "héroes americanos" cuyos nombres pueden ser escritos en los mangos de las armas para otras matanzas. Será convertido en héroe por esa parte de la población que celebra estos actos como defensivos, como respuesta adecuada a la invasión que "padecen".


El tuit de Trump suena desafinado en su canto habitual. ¿Es consciente de que tras el crimen está el odio racista que alimenta con sus discursos? ¿Le importa? ¿Qué es lo que lamenta? Tras su victoria al día siguiente ya estaba manifestándose el racismo latente, contra Barack y Michelle Obama, contra los que hablaban español en cafeterías y mercados, insultados, amenazados de ser deportados... No es casual. Se siembra y se recoge.
Cuanto más claros sean los discursos en su componente racista, más claro será su origen y finalidad. Cuando llegue el discurso febril del asesino en su juicio, escucharemos de nuevo la "supremacía" de la "raza blanca" y la defensa acalorada de la República cuyas fronteras se ven amenazadas.
Se está envenenado a los Estados Unidos como se está envenenado a otros países con los discursos racistas y xenófobos. Y en un país armado hasta los dientes es muy peligroso. 


Finalmente son este tipo de sujetos los que saltan de la fantasía a la realidad para "vivir" su horrendo "acto heroico", su propia matanza para la que se han ido preparando meticulosamente. En los Estados Unidos, las leyes lo permiten y los discursos siembran el odio. Los ataques a los jóvenes que comenzaron la campaña tras la matanza en su instituto demuestran la gravedad de la enfermedad social. Tratamos de ello aquí cuando ocurrió. Otro episodio vergonzoso de la peor versión de América.
Dos matanzas en menos de veinticuatro horas es un triste récord. Sabemos ya el móvil en los grandes almacenes. Quedan por conocer los datos del segundo asesino.


* "20 muertos y 26 heridos en un tiroteo en un centro comercial de El Paso (Texas)" El País 3/08/2019 https://elpais.com/internacional/2019/08/03/actualidad/1564858805_623559.html
** "Dayton shooting: Nine confirmed killed, shooter also dead" BBC 4/09/2019 https://www.bbc.com/news/world-us-canada-49224816