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lunes, 22 de junio de 2026

Sol y playa o lo que toque

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los veranos solían ser aburridos desde el punto de vista de las noticias que generaban. El término "serpiente de verano" aludía a esas noticias prefabricadas para combatir calor y aburrimiento. Ahora la noticia es el calor mismo y el aburrimiento viene de la saturación de noticias. Sí, todo ha cambiado.

El mismísimo cambio climático está acabando con los registros anteriores. Lo llamamos "ola de calor", un término que lleva implícito que se irá pronto, que es algo pasajero. Lo malo es cuando te dicen que es la "primera ola" y ya te avisan de la siguiente.

Nuestros telediarios se llenan de personas con abanicos o botellas de agua que nos dicen que "hace calor". Informativamente no da mucho más de sí, excepto cuando se producen trágicos "golpes de calor", que permiten además incidir en los remedios para evitarlos, es decir, no salir a las horas de más calor, beber mucha agua, ir por la sombra y... poco más. Pero se nos repite en cada ola varias veces al día. Luego están los irredentos, esos que corren sin camiseta a las cuatro de la tarde, a la hora de más calor. Se trata de ponerse en forma y morenito lo más rápido posible, aunque sea a riesgo de que dé un golpe de calor que te deje "moreno" para siempre.

La otra noticia, claro, es lo bien que se está en la playa. Las vistas de las playas concurridas contribuyen a nuestra principal industria, el turismo. Ya sea cultural o playero, de interior o de costa, se nos anima a ir. Los intereses nacionales y regionales, locales, están detrás de estas recomendaciones en cuanto llega la época, que es ya casi todo el año.

Desgraciadamente están aumentando las noticias de muertes por ahogamiento, especialmente de menores, en playas y piscinas. Bañarse donde no se debe tiene sus riesgos. Hemos tenido una serie de ahogamientos previos al verano por efectos de viento y oleaje en zonas normalmente tranquilas, pero que hace tiempo que no lo son tanto. Carteles que avisan del peligro rondan discretamente por algunas playas, y sus víctimas suelen ser turistas poco dados a pensar en peligros. Han venido a bañarse. Vigilar las playas no es barato y lo importante es no tener que recordarles que ahí no pueden bañarse.

Hay que vivir del turismo sí o sí. Es lo que permite más contrataciones que despidos, permitiendo sacar pecho a las autoridades, que casi nunca nos cuentan cuánto dura ese contrato del que se sienten tan orgullosos.

En 20minutos nos traen una noticia sobre la valoración turística de España por parte de los británicos:

Este sábado, el diario The Sun recomienda a sus lectores una localidad costera que califica como el "nuevo Benidorm". Se trata de la población tarraconense de Salou.

El rotativo británico destaca que en Salou, los turistas británicos pueden encontrar pintas de cerveza a tan solo tres euros, cócteles de cinco litros y "bonitas playas".

"El nuevo destino de fiesta, donde la vida nocturna nunca para y todo vale, cuenta con 250 bares y 11 grandes discotecas. Y los turistas británicos dicen que es mucho mejor que Benidorm, Lanzarote y Málaga", añade.*


 

Todo un atractivo, desde luego, ¡buenos motivos para venir a España! Me imagino que muchos se sentirán orgullosos de este modelo y lo que significa ser el chiringuito de Europa. Lo llamarán motor de crecimiento.

En el aniversario del Brexit nos cuentan que seguimos siendo el lugar preferido por los británicos y que muchos se arrepienten de su salida de Europa. Dicen que no se sienten europeos, pero que en España se vive muy bien y que les tratan bien.

Hace unos días contábamos la conversión del cementerio de la Almudena en espectáculo nocturno con historias cómicas contadas por los "resucitados", de Forges a Lola Flores, que eran de los que se nos mostraban imágenes. De esta forma podemos añadir los cementerios españoles a la moda turística veraniega. 

Los pueblos buscan motivos para volverlos más atractivos y llenarse los fines de semana. Las costas ya no son suficientes y el interior reclama su parte de la tarta turística.

Otros eligen pasar las vacaciones ante un juzgado con una pancarta de protesta o de apoyo. Es una nueva modalidad, pero que tiene sus repercusiones en la zona.

Este verano se compite con el mundial, con las concentraciones por la visita papal y de Bad Bunny. Unos tiran de nosotros hacia unos lugares, otros nos llevan al extremo opuesto. Se trata de que haya oferta para todos y que el negocio nacional (e internacional) siga. Da igual que nuestras conversión en país turístico tenga consecuencias que no son fáciles de asimilar, efectos sistémicos, como el encarecimiento de la vivienda, el empleo estacional e inestable, etc. 

Nos dicen que muchos españoles no saldrán de vacaciones o lo harán por España y poco tiempo, que el bolsillo no da más de sí. Hay que hacer sitio a los que vienen de fuera y esperar que España se mantenga en el Mundial el mayor tiempo posible. Si ganamos...¿qué mejores vacaciones?

* "El destino turístico español bautizado como 'el nuevo Benidorm' por 'The Sun': "La vida nocturna nunca para"" 20minutos/Viajes 20/06/2026 https://www.20minutos.es/viajes/destino-turistico-espanol-bautizado-como-nuevo-benidorm-the-sun-vida-nocturna-nunca-para_6985810_0.html

sábado, 21 de diciembre de 2024

El cambio turístico

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hace mucho tiempo que se temía un titular como este de 20minutos:
"El turismo británico está abandonando España y ya ha encontrado sustituto, avisan los turoperadores"*. Supongo que es el titular que más aparece en las pesadillas de un país que depende cada vez más del turismo.

El titular lleva algún tiempo rondando por las mesas de los medios, pero no era fácil que se manifestara por temor a ser acusados de "alarmistas", algo que al sector turístico no le gusta nada. Pero con media España manifestándose en la calles con lo que se ha dado en llamar "turismofobia" ya no era el momento de seguir guardando estas informaciones por si se pasaba el temporal.

En 20minutos nos dicen:

El principal país emisor de turistas a España es Reino Unido. Durante todo el año llegan súbditos de las islas en busca de temperaturas más cálidas, pero según los turoperadores, esto está cambiando.

TUI, uno de los mayores turoperadores de Europa, sostiene que los británicos están empezando a abandonar España como destino principal, y ya han encontrado sustituto, o más bien, sustitutos.

Sébastien Ebel, director general de TUI Group, ha observado un cambio notable en los patrones de viajes de los turistas británicos. "Lo que vemos es que más gente va a Egipto en invierno en lugar de a las Islas Canarias", afirma, en declaraciones recogidas por el Mirror.*



Entre la turismofobia, el escándalo de los alquileres turísticos, la temporalización de la economía para ajustarla a los eventos vacacionales y, últimamente, el golpe de la dana en pleno corazón del sector turístico, el titular resulta ser inquietante para los llevan décadas modelando el sistema económico español hacia un tipo preciso. La oscilación entre el turismo masivo y el turismo de lujo, no resuelve nada, sino que provoca su tipo específico de problema, que acaba pagando el país en su conjunto.

Desde hace unas semanas no deja de sorprenderme el largo anuncio elaborado para promoción del pueblo de Mijas y sus 12 campos de golf, sus restaurantes de lujo y la oferta de una zona saludable y tradicional y otra en la que acceder al gasto suntuoso y festivo. Tienen de todo para que los más ricos puedan hacer unos hoyos y después celebrarlo a todo tren con una amplia oferta. Sí, "turismo de lujo", según las autoridades y patrocinadores del pueblo y sus eventos señalan. Ese es su objetivo.



Este modelo es el que está destinado al fracaso por diversas vías. Todas ellas llevan al mismo punto: un espacio que se aleja de sus habitantes para convertirlo en un espacio para sus visitantes. De hecho, los habitantes que no puedan vivir de este modelo tendrán que emigrar a lugares en los que puedan estar simplemente.

Pero los enormes sacrificios y transformaciones del espacio selecto que hay que crear se pueden volver inútiles con un simple cambio de los que realmente manejan el cotarro, los turoperadores, que son quienes llevan y traen, los que buscan destinos más provechosos para sus propios negocios. Ellos tienen lo que más importa, el turista.

El riego de que se vayan a Egipto, Túnez o Marruecos está siempre ahí, pero la inestabilidad política no ha impedido. Los ataques a los centros turísticos son mucho más serios que nuestras manifestaciones. Allí, el riego no es que les disparen con pistolitas de agua en las calles, sino con pistolas a secas. Nunca ha habido buenas migas entre los fundamentalistas y el turismo, al que ven como una agresión que trae malas costumbres, gente que come y bebe lo que no debe, mujeres que insisten en enseñar la piel para ponerse morenas, parejas que se miran a los ojos en plena calle.

No nos queremos acordar pero en España tuvimos una temporadita de estallido de bombas en zonas playeras, bombas puestas junto a palmeras en paseos marítimos. Indudablemente iban a hacer mella en nuestro negocio turístico, que se puede acabar con un par de estallidos en zonas bien elegidas.


El País 18 de agosto de 2017

Hemos conseguido sobrevivir turísticamente a la pandemia permitiendo que la gente viniera y se quitara las mascarillas ante las protestas de los dueños de discotecas que no entendían eso de bailar y ligar con la cara tapada.

Ahora hay una rebelión turismofóbica, por decirlo así. Tiene su lógica en la perdida de la paciencia ante la dirección de un país desequilibrado hacia una fórmula que una dana que ha golpeado allí donde más se había especulado. Volvemos a recordar esa frase que ha emergido del desastre: "¿Qué va a pasar con los pisos bajos?" ¿Quién va a comprar todos esos chalecitos situados donde no deben? ¿Quién se va a sentar en lo que queda de esas terracitas playeras situadas en las salidas del agua mal canalizada? ¿Quién va a pagar esos precios impagables para la gente nacida en este país, condenada mucha de ella a abandonar sus lugares por la imposibilidad de pagar los alquileres e hipotecas?


Pero el turismo no depende solo de nuestra oferta. Como vemos, ya hay otras ofertas. Pero está también la crisis de la demanda. La inseguridad en Europa crece y ya sabemos que eso desencadena deseos de ahorro, de seguridad. Con Putin lanzado bombas y desafíos, la gente puede pensar más de lo debido. Entonces, el sector pide a los españoles —¡entonces se acuerdan!— que ocupen, beban, coman, etc. todo aquello que se había preparado para los de fuera que no vienen. ¡Y los españoles acuden felices!

Nacional y autonómicamente hemos llenado el calendario para tener "puentes" y festivos en los que debemos aprovechar ofertas. Los medios nos animan a ello.

La noticia de que los británicos están pensando en otros destinos debería enseñarnos algo sobre los peligros del turismo, sobre la necesidad de controlar la codicia, de planificar diversificando, equilibrando necesidades. El escándalo de los "alquileres turísticos" es una prueba de qué importa realmente, de dónde va el beneficio y de lo poco que se piensa en esos millones de personas condenadas a aceptar cualquier cosa para malvivir. 

 

* "El turismo británico está abandonando España y ya ha encontrado sustituto, avisan los turoperadores" 20minutos 20/12/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5666327/0/turismo-britanico-esta-abandonando-espana-encontrado-sustituto-avisan-turoperadores/

martes, 19 de julio de 2022

¡No, no están locos estos ingleses!

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Ayer un canal de televisión nos mostraba, tras las imágenes de incendios y los mapas de calores extremos que estamos padeciendo en nuestras carnes, tras decenas de declaraciones de españoles de todas partes confirmando que "¡hace mucho calor!", "llevo viviendo aquí XX años y nunca he visto algo igual", etc. etc. los efectos de esta ola del calor un poco más arriba en las islas británicas.

A diferencia de los asados españoles, los británicos —se nos mostraba a los londinenses— manifestaban su satisfacción por el calor, por ser la primera vez en su historia que las autoridades del país decretaban una alarma por alta temperatura. "¿Están locos estos ingleses?", se preguntarán viendo el contraste entre la opinión de los que recorren nuestras calles bajo los más de 40 grados a la sombra que nos atacan estos días (y lo que te rondaré) y la de los requemados españoles, asombrados por el intenso calor.

Las imágenes de los londinenses sentados en sus parques tomando el sol tienen su sentido y nos avisan de algo a nosotros, receptores de británicos, alemanes, suecos, etc. Si lo que nos auguran es cierto, que nosotros vamos a la desertización mientras que en el norte de Europa se van a suavizar las temperaturas, ya podemos ir cambiando, como se dice ahora, el "modelo".

La felicidad de los ingleses que se pueden tumbar al sol en un parque es la felicidad del que se va a poner (relativamente moreno) y se va a ahorrar el coste de las vacaciones. Gratis puede salir a pasear por los parques, junto a los ríos y demás parajes que le permitan disfrutar de ese clima inusual.

Durante décadas el turismo del sur de Europa ha vivido de la dureza de los inviernos en Alemania, Suecia y Gran Bretaña, asiduos de nuestra Costa del Sol y, en especial, de Canarias y Baleares, donde los británicos en especial siguen disfrutando de su insularidad pero en bañador. Muchos se jubilan y vienen a vivir a nuestras costas. En el lugar donde yo veraneaba, los primeros en llegar fueron suecos y alemanes. Se jubilaban y se pasaban otoño, invierno y primavera bajo el benéfico clima español. Cuando llegaba el verano, con calor y ruidosos turistas jóvenes deseosos de marcha, ellos cerraban (o alquilaban) sus chalets y se volvían a Suecia a disfrutar de un clima más suave y ver a la familia. Eso se repetía cada año. Se acababan los inviernos fríos y oscuros del norte y se disfrutaba de la buena temperatura (en comparación) del invierno mediterráneo o del atlántico canario.

En Alemania, por ejemplo, cuando un día de invierno o primavera hace una buena temperatura, se suspenden las clases porque les parece una maldad tener a los niños sin que lo disfruten. Es un día de parque y paseos. En un artículo publicado en 2017 en La Voz de Galicia, titulado "Si hace calor, no hay clase", se explicaba: 

Falta un cuarto de hora para las 11, la primera pausa de la mañana. Una multitud sale corriendo al patio, capitaneada por uno de los niños más espabilados de la clase. El objetivo: hacerse con el termómetro que cuelga de la pared y mide la temperatura máxima a la sombra. Saben que a partir de 25 grados, al profesor no le quedará más remedio que darles el día libre. Las escenas como esta se repetían a menudo en las escuelas alemanas de Schleswig-Holstein, en el norte del país, hasta 1998, en virtud de una orden ministerial llamada hitzefrei, cuya traducción significa «sin calor». De origen desconocido, aunque muchos se la atribuyen al pediatra del siglo XIX Adolf Baginsky, la normativa establece el derecho a perder o reducir jornadas lectivas y laborales debido a temperaturas elevadas.

La norma se aplica de forma distinta en cada estado federado a partir de los 25 grados Sin embargo, actualmente no existe una ley alemana del hitzefrei como tal, sino que se aplica de forma distinta según el estado federado. Por ejemplo, en Renania del Norte-Westfalia, la región más poblada del país, para que entre en vigor los termómetros deben superar los 27 grados. No obstante, la decisión final quedará siempre en manos de los directores de los centros educativos, que tienen en cuenta el diseño de su edificio. «Tener 27 grados en un colegio con ventanas de cristal y el sol pegando de frente resulta insoportable, mientras que otro más antiguo con gruesos muros de hormigón garantiza siempre el fresco», explica una portavoz del ministerio de Educación de Baviera.* 

 

Aquí en España, que somos muy modernos, por el contrario, hemos hecho que nuestros cursos comiencen cada vez antes, trasladando al mes de septiembre, muy al principio en nuestras Universidades, institutos y escuelas. Empezando la primera semana de septiembre, podemos encontrarnos con un auténtico drama horneado. En años anteriores ha habido que dar clases ya desde primera hora de la mañana con las puertas y ventanas abiertas (antes del COVID) y vamos, según el panorama, a tener que hacerlo más este años. Se ha invertido mucho en aires acondicionados, con lo que el gasto energético en mantener enormes edificios (pienso en mi facultad), medianamente fresca hará reírse a Putin.

Todos los cambios en nuestros programas educativos se han hecho para ajustarse a otros países sin tener en cuenta que nuestro clima es nuestro y que vamos camino del infierno climático, según todos los datos que nos dan. Los alemanes se pueden permitir varios días al año porque, por ahora, los 27 grados no son frecuentes en el periodo escolar. Pero nosotros no somos Alemania, sino el lugar al que antes venían los alemanes huyendo de un frío que, con el calentamiento global se ha convertido en un recuerdo.

Si todo se acelera, como nos dicen ahora (otra vez) los expertos, y este verano de fuego y calor es solo el principio de una "buena amistad", habrá que empezar a pensar en cambiar el calendario escolar y volver al anterior, es decir, terminar las clases en junio y comenzar a finales de septiembre o primeros de octubre. Ninguna alternativa es buena: 1) morirse de calor y 2) gastar mucho dinero y consumir mucha energía en mantener frescos los espacios.  Hay una tercera que reúne a las dos, es decir, morirse de calor y despilfarrar recurso.

Ayer hablábamos aquí de la rehabilitación de las casas para poder afrontar estos efectos del ya innegable cambio climático. Vamos a tener que ir pensando en algo antes que nos estalle entre las manos. ¿Habrá que suspender las clases como hacen en Alemania cuando se supere una determinada temperatura, pongamos 35-40 grados? Son temperaturas que podremos tener perfectamente en mayo, junio y septiembre. Puede que octubre tenga todavía alguna ola.

La imagen superior no está tomada en algún lugar de Levante, sino, como señala su pie, en un parque londinense. No es frecuente encontrar una imagen así en Reino Unido, pero es que esto no es corriente en forma alguna, aunque sí pasará a ser habitual, según nos auguran.

En un viaje a Egipto, acompañé a una profesora amiga en una reclamación sobre una parte de su sueldo que no le habían abonado correctamente. Pasamos por tres estancias, las que iban del funcionario de la ventanilla al director del centro. "¿Qué has aprendido de esto?", me preguntó desesperada porque no habían servido de nada sus esfuerzos. "Que el funcionario de la ventanilla se muere de calor, que el jefe de su negociado tiene un ventilador y que el jefe de todos tiene aire acondicionado en su despacho". Se rio y me dio la razón.

¿Vamos nosotros a una concepción jerárquica similar del calor? ¿Vamos a ver cómo los que tienen aire acondicionado en sus despachos planifican los sudores de los que están en la calurosa base? Tradúzcanlo a los espacios que quieran. Desgraciadamente, en todos los lugares ocurre lo mismo. Los que están frescos en sus despachos deciden sobre los que no tienen sombra que llevarse a la cabeza.

La contabilidad del calor es muy peculiar. Algunos hablan oficialmente de la "segunda ola", pero no es cierto. Ya en mayo sufrimos una primera ola fuerte de calor. La que tenemos ahora es la tercera. Eliminar la de mayo es desoír a la razón y a la historia y lanzarse de cabeza al infierno climático. En mayo ya se superaron los 40 grados. La opción en mayo ya no es la de irse a la playa o a las piscinas (habrá que modificar calendario y horarios, como se está haciendo en algunos lugares  manteniéndolas hasta la madrugada). Los titulares de la prensa en el mes de mayo eran: "El más intenso de los últimos 20 años. La particular 'ola de calor' de mayo: qué zonas sufrirán más las altas temperaturas" (El confidencial 19/05/2022), "Ola de calor en mayo: cuáles son las ciudades en alerta por las altas temperaturas" (20 minutos 19/05/2022), "España vive una ola de calor récord en mayo" (CNN en Español 22/05/2022). Los 40, sí, se alcanzaron.


La información sobre las temperaturas es muy especial. Son formas de mover a la gente de un lado a otro. Las informaciones europeas hablan del desastre de la subida de las temperaturas, de los incendios y de los desalojados, de los muertos por la ola de calor, que en el caso de España supera los 350, algo que aquí no escuchamos mucho. "Las altas temperaturas han provocado más de 350 muertes en todo el país, 123 solo este viernes "**, escriben en la edición española de Euronews, con datos de EFE.

Los titulares de la edición inglesa de Euronews son más duros, "'Climate change is killing people': Europe's extreme heat continues. More heat records are expected to be broken on Tuesday as the blazing temperatures reach further north and east."*** El titular, curiosamente, se lo ha dado nuestro presidente Pedro Sánchez, cuya palabras se citan: 

“Climate change kills,” Spanish Prime Minister Pedro Sánchez said Monday during a visit to the Extremadura region, the site of three major wildfires. “It kills people, it kills our ecosystems and biodiversity."  

Spain has been in the grip of the suffocating heatwave for more than a week, with almost the entire country under an "extreme risk" fire alert, and temperature highs in many places above +40°C. *** 

Curiosamente el primer comentario a la noticia es claro en sus conclusiones. Un tal "Ho Chi Mi" escribe: "Seems like good news, North Europeans don’t need to go holidays to South Europe no longer, soon there will be 6 months summer in UK"**. Es una interesante coincidencia con lo que habíamos visto en los felices londinenses con la subida de las temperaturas. Ahora que todo está tan caro, es un regalo no tener que ir a buscar el sol del Mediterráneo.

Si las perspectivas más pesimistas o las medianamente pesimistas se cumplen, los españoles tenemos una serie de preocupaciones encadenadas por delante. Si el calor incendia el país habrá que tomar medidas para prevenirlo y es hora de que vayan surgiendo ideas, que no aparecen sobre cómo tratar de vigilar el peligro de los incendios. Hay muchas lamentaciones, pero se ve poca prevención. Los incendios están cada vez más cerca de zonas habitadas por lo que se podrán habilitar medidas de prevención y defensa. Los vecinos de algunas zonas se quejaron de la poca cantidad de efectivos para salvar sus pueblos y zonas. Cuando, como ahora, tenemos incendios por todas partes, habrá que empezar a ver cómo repartir recursos y, sobre todo, prevención. Eso de que "no se limpia el monte" no se puede seguir escuchando.

Si el calor se nos va a meter en mayo y septiembre de forma fuerte, habrá que revisar los calendarios, especialmente los escolares. Habrá que hacer algo más. Tendremos que prever qué ocurre con esos campos esenciales para nuestra economía, los derivados del turismo, si en España se siguen produciendo olas de calor, muertes diversas y se dispara la inflación más de lo que está.

Puede que esos ingleses tan contentos con sus elevadas temperaturas no estén tan locos como se piensa y que el "oracular" Ho Chi Mi vea el ahorro que va a suponer para los británicos pasar los cálidos veranos en casa con unas temperaturas cálidas pero soportables y no entre 40-45 grados como ahora tenemos por aquí. Puede que los ingleses no estén tan locos como pensábamos.

Lo normal será que nuestra habitual ceguera para la prevención, el paso de la pelota de una administración a otra y la tendencia nacional a la queja antes que a la acción nos haga caer una y otra vez en los mismos errores. Me gustaría equivocarme. Sea como sea, lo cierto es que nos va a afectar y mucho.

Se está formando la tormenta perfecta, algo más que un chaparrón veraniego. Mientras, los londinenses se preparan para pasar hoy la noche más calurosa de su historia. 


* Patricia Baelo "Si hace calor, no hay clase" La Voz de Galicia 30/07/2017 https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2017/07/30/calor-clase/0003_201707G30P36991.htm

** "'Climate change is killing people': Europe's extreme heatwave continues" Euronews 19/07/2022

https://www.euronews.com/2022/07/19/climate-change-is-killing-people-europes-extreme-heatwave-continues

*** "España combate decenas de fuegos en medio de una mortífera ola de calor 17/07/2022 https://es.euronews.com/2022/07/17/espana-combate-decenas-de-fuegos-en-medio-de-una-mortifera-ola-de-calor

domingo, 21 de noviembre de 2021

El problema británico es también nuestro

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Nuestro problema con el turismo sigue abierto y conforme empeora la situación europea y se fuerzan las medidas restrictivas, nos encontramos más afectados. Los problemas con los turistas se siguen produciendo.

Teníamos estos días pasados un ejemplo con lo ocurrido con turistas holandeses por Extremadura. Con uno de ellos enfermo, se les detectó a todos COVID, incluido el conductor del microbús alquilado para recorrer los pueblos. Han escapado de la cuarentena y todavía los están buscando. Solo quedó el conductor. No es el primer caso en el que se da este comportamiento.


La CNN publicó hace una semana un demoledor artículo sobre la situación y las expectativas de Reino Unido. Lo hace con ese modelo de doble titulación, un título en portada —"UK tourism is crashing. Here's why— y otro en el reportaje interior, "How the UK became the sick man of European tourism", firmado por Julia Buckley.

El artículo comienza con un tono irónico que nos introduce en el problema: 

It's a country that has just endured national fuel shortages, isolated food shortages, and its government voted this fall to dump untreated sewage onto its famous coastlines. Oh -- and it has the second highest number of Covid-19 cases in the world.

So who would want to go on vacation in the UK at the moment?

Not many, the figures show.*

 


Si en España miramos a los aeropuertos para ver qué nos traen para nuestros campos turísticos, Reino Unido se muestra en un estado similar, ya que su vida fue derivando a vender lo que tenían, la lengua, un gran negocio y las compras. Son dos importantes variantes del turismo, el educativo, y el de shopping, que dejan cada año enormes beneficios. Ambos se encuentran profundamente afectados.

Ningún partidario del Brexit pudo llegar a anticipar lo que sería aparición de la pandemia, por lo que ahora, como se indica en el inicio del reportaje, se le suman todo tipo de problemas. ¡Cómo pudo prosperar un engaño tan burdo como el Brexit! ¡Cómo pudieron hundir el futuro los viejos populistas del Reino Unido! Ni una sola de sus promesas se ha podido cumplir y el país se encuentra, además, amenazado de ruptura por el constante deseo de Escocia de salir de la unión del Reino.


El largo reportaje de Julia Buckley va diseccionando todos los problemas acumulados por las estupideces de una clase política durante una década y que ahora se revelan en toda su gloria sobre el fondo de la pandemia.

 

Industry insiders describe the UK's situation as a perfect storm: rocketing Covid rates while European neighbors were stabilizing; inconsistent travel rules; and the effects of Brexit, which are finally being felt, both within the UK and by those wishing to travel there.

Add in relatively low government spending on a tourism recovery plan, as other countries go all out to court visitors, and you're left with plummeting numbers.

"The problems facing the UK are multiple, and not just to do with Covid," says Tom Jenkins, CEO of the ETOA -- the trade association for inbound tourism to Europe.

Kurt Janson, director of the UK's Tourism Alliance, knows who he thinks is to blame. "Some of the problems are government-inflicted as well as Covid-inflicted," he says.*

 

La talla de los gobiernos se mide con problemas que se reducen; otros, en cambio, pasan a la historia por los problemas que producen. Lo del Reino Unido supera casi cualquier otro caso, con la excepción de lo sucedido con Trump y Bolsonaro, en países desarrollados.

A la locura del Brexit se le suma ahora esa especie de "¡somos británicos!", que se ha transmitido por la cultura, en el que nada puede acabar con ellos. Sin embargo, ellos son su principal enemigo, más que el virus en sí, como muestran todos los indicadores. Reino Unido está en esta situación tan grave por tratar de mantener esa flema característica, especialmente en Inglaterra, como nos indican. Los escoceses llevan mascarillas, nos cuentan, pero los ingleses apenas la usan.

BBC

Desde la perspectiva del turismo hacia Reino Unido, que es básicamente la de la CNN, el panorama no es nada bueno y sin perspectivas. Pero que la gente no quiera ir allí es un problema de ellos. En cambio, desde nuestra perspectiva, la española, el que los británicos no vengan nos complica mucho las cosas. Las cifras de contagios del Reino Unido son de las más altas de Europa, que son ahora de las más altas del mundo. Nosotros, en cambio, tenemos de las más bajas, aunque ascienden rápidamente.

Nos enfrentaremos una vez más a la cuestión de tener que elegir entre "británicos sí, británicos no". De nuevo viviremos la presión política y social de las patronales de los sectores afectados para que se rebajen las condiciones y los británicos puedan venir a nuestras costas y beber sus buenas cervezas. ¿Podemos hacer esto si son los propios británicos los que no toman medidas protectoras?


El argumento general del artículo de la CNN, como se ha señalado, es que es el gobierno con su falta de medidas el auténtico responsable de la expansión del virus allí. ¿Debemos aceptar la excepcionalidad británica, es decir, que puedan hacer lo que quieran donde quieran simplemente porque son "británicos"?

Leemos en el artículo: 

Patricia Yates, deputy CEO of Visit Britain, admits that the UK needs to improve its pandemic optics.

"The government handed back control to the people and said that we don't want to be an authoritarian government, it's up to personal choice. I think that's more in the British tradition, but I appreciate it's different to other countries," she says.

 

BBC

¡Es asombroso que la cuestión se siga planteando a estas alturas como una cuestión de "autoritarismo" o "libertad! ¿Qué significa "devolver el control a la gente" en este contexto? ¿Qué elijan morirse o contagiar a otros? No es más que una muestra de cómo tratar de evitar el desgaste político que las restricciones producen y presentarse como defensores de las libertades. Tenemos alguna de este tipo en España, donde todo se reduce a "libertad". En el fondo, no se devuelve nada, sino que no se asume la responsabilidad de estar en los gobiernos. Desde los gobiernos hay que tomar muchas veces medidas impopulares pero necesarias. En eso consiste gobernar, en hacer lo mejor para todos y no lo más popular.

El "problema británico" se acaba convirtiendo en un "problema español" por nuestra dependencia turística. Si sigue así, como es previsible, el crecimiento de nuestros contagios y el Reino Unido sigue sin tomar medidas, el problema se seguirá ampliando y complicando.


La dependencia turística es un serio problema si no se toman medidas de protección similares por toda Europa. El Brexit no es más que una parte del problema. Quizá las medidas que haya que tomar tendrán que tener en cuenta esta actitudes de diversos países ante el COVID. De no ser así, seguiremos en conflicto por los desniveles. Aumentar la vacunación para que los que vengan de fuera se sientan más tranquilos sirve de muy poco si los que llegan vienen con estas actitudes negativas que no se controlan en sus propios países.

Me siento intranquilo cuando escucho a las  patronales hablando de las perspectivas positivas cuando los indicadores van en sentido contrario.

 


* Julia Buckley "How the UK became the sick man of European tourism" CNN 13/11/2021 https://edition.cnn.com/travel/article/uk-tourism-decline-restrictions-cmd/index.html