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jueves, 1 de febrero de 2024

La luna, el dedo y el móvil

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La ministra Pilar Alegría ha pedido llegar a una política común sobre el uso de los móviles en los centros educativos. La expresión "política común" es una especie de utopía política, un estado de nirvana en el que el político se desprende de su carga ideológica, de sus estrategias de asalto y refutación, de intereses partidistas y personales, etc. y se eleva hacia la nada del acuerdo con dos posibilidades: enfrentarse a un problema o hacerse la foto.

Los titulares de los medios como "Alegría pide una respuesta "común y coordinada" para regular los móviles en los colegios y el PP le acusa de "llegar tarde"" (RTVE) o "Educación pide unidad para prohibir los móviles en las aulas y las comunidades replican que ya contemplan medidas" resaltan la petición de unidad, algo poco frecuente, ya sea porque no se pide o porque si se pide se rechaza para volver a la destructiva política de la gresca, en la que los políticos seleccionados para sus puestos se han criado. Este es parte del problema: se lleva mucho tiempo dando alas a este tipo de perfiles broncos y les cuesta adaptarse a las mesas.

Me ha resultado ingeniosa la réplica de la ministra ante las críticas, en este caso, mediante la alusión cultural: 

En cuanto a las críticas vertidas por las comunidades, la ministra ha dicho que es importante "mirar la luna y no quedarnos con el dedo", por lo que ha instado a centrar la atención en "que estamos adoptando una respuesta común". "Había una preocupación social, ya no solamente de las familias, sino también del profesorado, que nos pide una regulación en la que ellos también se sientan protegidos a la hora de saber cómo actuar", ha apuntado.*

El dedo del político no apunta a la Luna sino directamente al ojo del contrario con precisión mayor o menor. Por supuesto, ella se reserva el papel del "sabio" que apunta a la Luna y deja el papel del "tonto" al que se queda mirando el dedo.

La Luna, en este caso, es el problema verdadero de los móviles en el medio escolar. Las evidencias sobre la distracción (robo de la atención), sobre sus efectos secundarios en el comportamiento disperso, además de los usos indebidos e incluso delictivos (acoso, con insultos, amenazas, etc.) que van saliendo cada día ya no se pueden obviar.

Lo malo es que eso es solo un parche. El uso infantil del móvil en el espacio escolar es solo una parte, ya que si esta prohibición se realizara en las familias, que es donde corresponde, se podría solucionar algo que se pretende solucionar como un problema de atención en clase y es algo mucho más grave.

El problema reside en el tamaño de la Luna, por seguir la cita de la ministra Alegría. Es en las familias donde reside la raíz del problema. Es en la familia donde se entrega el móvil a los niños.

Cualquiera que salga a la calle un rato verá madres y padres paseando a sus hijos mientras consultan sus móviles. Los niños, en sus sillitas, van mirando sus propias pantallas. La edad ha ido descendiendo y son menores de un año los que han perdido el chupete y les han abonado a los dispositivos móviles, teléfonos y tabletas. Se les ha dado en llamar y la "generación Ipad" por algo.

Cuando comenzó el COVID uno de los argumentos de los psicólogos y otros especialistas era que los niños perderían su empatía al no poder "ver" los gestos de sus padres debido al uso de las mascarillas. Aquello produjo una especie de asombro y temor. Sin embargo, son hoy los padres los que se esconden detrás de los teléfonos móviles y, para no ser molestados mientras consultan sus teléfonos, dejan en manos de los niños dispositivos.

No, el problema no lo causan los centros educativos. Allí se manifiesta un problema por el que les piden cuentas: el bajo rendimiento en el aprendizaje. Pero el problema real viene de casa, donde los padres son ya la segunda generación de móvil. Es en los padres más jóvenes en donde se manifiesta con más intensidad este fenómeno del "móvil barrera". Son los padres los que no pueden estar sin consultar el móvil, por lo que los hijos —que necesitan su atención para el aprendizaje— se ven dirigidos hacia las pantallas anestésicas, las que evitan que les molesten. Así de claro.

Por ello, el problema de los móviles debe desglosarse con claridad: el problema escolar  de rendimiento del problema psico-atencional. No es casual que la petición del ministerio se produzca después de que aparecieran las disparidades de rendimiento entre las comunidades y la pérdida en Matemáticas y en comprensión lectora, que dejan en evidencia la falta de acuerdos frente a algo muy obvio y que se va haciendo más imperativo ante las medidas que toman otros países de nuestro entorno europeo y en otros lugares.

En 20minutos podemos leer sobre esa motivación para realizar una "política común": 

Precisamente con ese afán de lanzar un "mensaje común" a la comunidad educativa, el Ministerio de Educación ha trasladado a las autonomías una propuesta de mínimos —muy en línea con la que planteó el Consejo Escolar la semana pasada—. En ella sugieren que el alumnado de Infantil y Primaria no lleve el teléfono móvil al colegio, salvo excepciones como motivos de salud; y que en la ESO, Bachillerato y Formación Profesional (FP), si lo llevan, lo mantengan apagado durante todo el horario lectivo, a no ser que el profesor decida utilizarlo con "fines pedagógicos".

"El aumento exponencial del uso de los teléfonos móviles ya desde edades muy tempranas es un hecho constatable, que ha hecho aflorar una problemática que viene alarmando a la comunidad educativa y que se traduce en problemas de convivencia, de bajo rendimiento escolar y, en algunos casos de afectación sobre la salud y el bienestar emocional de nuestros escolares", incide el documento remitido por Pilar Alegría.** 

Como puede apreciarse, todo es un ejercicio de "matizaciones", un mundo lleno de excepciones temiendo lo que no se dice: que el tamaño de la Luna sea mayor de lo que se reconoce y que las familias acaben negando la propia Luna y hasta el "dedo" que la señala. No hace falta mucha imaginación para empezar a imaginarse las respuestas de algunos grupos gritando los derechos familiares a decidir. Pronto esto se convertirá en un conflicto en cuanto que los centros empiecen a detectar los resultados frente a las familias.

Cuando uno ve la salida de un colegio contempla cómo los padres que recogen a niñas y niños les llevan el bocadillo que devoran tras el día de cole. La tradición se cambiará: las familias llevarán el móvil a la salida para calmar la impaciencia acumulada ante la falta del móvil. No hay que ser necesariamente pauloviano para verlo.

Este es un asunto de primera urgencia, no para el juego político de frases y réplicas. Nos olvidamos que, como dijo el poeta Wordsworth, "el niño es el padre del hombre". Eso niños que vemos salir de las escuelas son la próxima generación y su formaciones y deformaciones irán marcando el destino social. En las universidad, aunque se habla menos de ello, tenemos un problema similar. 

Los males más peligrosos son aquellos que creemos controlar, aquellos a los que no concedemos importancia. Es urgente que se defina el problema —ya está hecho desde distintos campos y estudios— y se apliquen los medios necesarios. No basta la prohibición. Hay que educar a los padres, los mayores mal educadores. 


* "Alegría pide una respuesta "común y coordinada" para regular los móviles en los colegios y el PP le acusa de "llegar tarde"" RTVE.es / Agencias 31/01/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240131/educacion-comunidades-autonomas-regulacion-moviles-colegios/15949509.shtml

** Elena Omedes "Educación pide unidad para prohibir los móviles en las aulas y las comunidades replican que ya contemplan medidas" 20minutos 31/01/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5214273/0/educacion-unidad-prohibir-moviles-aulas-comunidades-replican-contemplan-medidas/

miércoles, 3 de enero de 2024

Adicción

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Nos encontramos dos artículos en el diario El Mundo que pueden ser conectados en un nivel explicativo superior. Los medios tienden a darnos sectorialmente los hechos y pocas veces a conectarlo. El primero de los artículos se publicó en el medio el día 22 pasado y lleva por título "China anuncia restricciones en los videojuegos, un golpe para las empresas del sector"; el segundo se ha publicado hoy mismo en la sección Papel y está firmado por Raquel R. Inciertis con el título "Canciones cada vez más cortas y pegadizas en la era de TikTok: "Escuchar a Queen ahora sería impensable".

En el primero se intenta dar un matiz político (¡qué no es política!) a las decisiones tomadas por el gobierno chino para las restricciones a los videojuegos. El diario nos explica:

China anunció este viernes un plan para imponer nuevas restricciones a la industria de los juegos en línea para luchar contra la adicción, una noticia que sacudió al sector tecnológico y varios gigantes registraron caídas en bolsa con pérdidas millonarias.

Este borrador publicado en internet por el regulador chino busca limitar las compras que un jugador puede hacer para mejorar su desempeño y está orientado a combatir los comportamientos compulsivos en un país que es el mayor mercado mundial de este.

China impuso las primeras restricciones al sector de los videojuegos en 2021, estableciendo límites en el tiempo que los menores pueden pasar en un juego en línea, en el marco de una campaña más amplia para regular a los gigantes tecnológicos.

El plan anunciado este viernes impone límites a las recargas que un usuario puede hacer en la cartera de un juego, suprime funciones orientadas a aumentar el tiempo de uso de una aplicación y las recompensas a quienes se conectan a diario.

Además, las autoridades quieren obligar a introducir ventanas emergentes que adviertan a los usuarios sobre los comportamientos "irracionales".* 

El artículo introduce una palabra clave desde las primeras líneas, el término "adicción" que, lejos de estar ceñido a la práctica del videojuego se extiende hasta donde pueda ser aplicado. La "adicción" es una forma psicológica, una actitud de dependencia necesaria en un tipo específico de funcionamiento de la mente. El contenido de la adicción es variable, pero es también cierto que un comportamiento adictivo puede extenderse a diferentes objetos. Socialmente, hay "adicciones legales", las que son permitidas por la sociedad. La adicción lleva a un vínculo compulsivo con algo.

En teoría, habría comportamientos que podemos controlar, mientras que existirían otros incontrolables, compulsivos, aquellos que son insaciables y se demanda más, se pierde la noción del tiempo y se genera dependencia. Puede haber adictos a cualquier cosa, a las compras, a la gimnasia, al baile, a la comida... Todo aquello que no podemos controlar y nos enajena convirtiéndose en la referencia única de la vida, se puede considerar como compulsivo.

Un factor esencial es el control, aprender a controlar la dependencia. No se trata solo de la dependencia en sí, sino de su carácter absorbente. La mente del adicto no piensa en otra cosa. Mientras satisface su adicción no piensa más que en ello, pero lo mismo ocurre cuando no la satisface.

Hay un tercer campo, además de los mencionados, que está en los medios de continuo como debate: los móviles. Cuando se plantea restringir el uso entre los niños se apela precisamente a su carácter adictivo. El teléfono móvil es un dispositivo, pero activa el mecanismo asociativo con los contenidos lo que lo conecta con la adicción. Son conocidos los problemas de restringir el uso de los móviles a los niños que han desarrollado la adicción. El castigo que se les impone es la retirada del teléfono, lo que establece con claridad el estado de ansiedad que provoca. Si bien de forma excepcional, los medios informan de casos en los que la retirada del móvil o el corte del acceso a Internet han tenido respuestas trágicas por parte de aquellos que han estallado ante el corte del objeto de su adicción.

Es un hecho denunciado que cada vez se desciende más en la edad de acceso. Esta tarea es consciente y busca aquella etapa más favorable a la creación de los mecanismos adictivos, es decir, cuando no existen las defensas suficientes. Los niños son el objetivo inicial. Ellos serán los adolescentes y los adultos. Como hemos señalado en varias ocasiones, es el mismo sujeto. Creemos en un modelo en un modelo fraccionado en el que las personas se transforman al llegar a esos momentos de paso de una categoría a otra. Sin embargo, esto no es así. Por eso es tan preocupante lo que ocurre en la infancia, ese modelo es el plano sobre el que se construirá el adulto, con sus filias y fobias adaptándose a las nuevas situaciones de los entornos. ¿Creemos que estos maltratadores que son cada vez más pequeños sufrirán una transformación reveladora, que el que maltrata, ataca, viola, acosa, como estamos viendo, apenas traspasada la decena de años, se va a transformar en lo contrario? El crecimiento de la violencia de género, por ejemplo, está descendiendo en edad y aumentando en intensidad y frecuencia al crecer. La introducción, por ejemplo, de juegos machistas ¿no tendrá efectos en quienes los juegan una y otra vez?

Las medidas del gobierno chino son posibles por su propio estatus autoritario y por una tradición pedagógica, directiva, propia del país. La autoridad enseña. Lo que aplican tiene sentido para evitar algo que ya están experimentando sobre las actividades, el efecto de la adicción.

El artículo se centra en la fuerte caída de las empresas del sector, verdaderos poderes mundiales. Pero más allá de la política, está el hecho de la adicción y de sus efectos, que son denunciados una y otra vez por especialistas de todo el mundo (no solo de China) y contra los que no se hace apenas nada, con las administraciones pasando la pelota entre ellas y con los padres y el sistema educativo interviniendo.

Los efectos son claros y se perciben ya en la misma universidad, donde están llegando las generaciones que han crecido en este entorno adictivo. Falta de atención y concentración, incapacidad para seguir procesos complejos, tiempos cortos... y sobre todo la falta de todo aquello que la adicción impidió, el acceso a las cosas que se podrían haber hecho. El retroceso de conocimientos es un hecho, guste o no. Se ha leído menos, se ha visto menos cine, se ha escuchado menos música... durante los periodos educativos. Es lo que se ha dejado de hacer y, lo que es peor, la barrera con lo producido anteriormente, con la cultura anterior al centrarse en el momento, en una "actualidad" que les llama y les encierra adictivamente en una burbuja.

El segundo de los artículos, el referido a la forma de escuchar música, nos permite comprender ese mecanismo: 

La obsesión por los vídeos cortos y la dictadura del skip nos ha vuelto infinitamente más impacientes; he aquí el resultado. Los estribillos tempranos por los que apuestan hoy numerosos artistas son, además, fruto de nuestra menguante capacidad de atención y lo extremadamente fácil que nos resulta cambiar de estímulo cuando el presente nos resulta insatisfactorio. Un estudio reciente de la University of Southern California determinó que los ganchos musicales son más memorables hoy en día que en cualquier otro momento en las últimas décadas. Dicho de otro modo, el algoritmo está diseñado para potenciar canciones que tienden a ser pegajosas. "Se concentra lo mejor en los primeros 30 segundos para proporcionar el gancho. Old Town Road, de Lil Nas X, es un ejemplo clarísimo", dice Ceballos.

Para la musicóloga Sandra Muñoz, esta tendencia decreciente tiene mucho que ver con el ritmo acelerado del día a día y la "necesidad de desconexión", que ha alterado la relación del ser humano con la música. "La instantaneidad en la que nos vemos sumidos nos obliga a consumir cosas fáciles y rápidas. No estamos educados en la escucha activa. Prestamos poca atención a lo que hacemos diariamente porque estamos tan acostumbrados a dividir nuestra atención en varias tareas que nos resulta prácticamente imposible poner el foco en una sola actividad", sostiene.**


La incapacidad de acercarse a aquello que no ha sido creado expresamente para nosotros, dentro de unos modelos cada vez más fáciles de asimilar (eliminación de lo complejo o de lo diferente). La referencia al "algoritmo" es importante porque nos muestra cómo esa música surge de un estudio de nuestros límites, cada vez más reducidos, y que la propia industria fomenta y desarrolla.

De esta forma, vivimos rodeados de estímulos que compiten por hacerse con nuestra atención y fijarnos a un modelo adictivo. La adicción es la forma de asentarnos en ese modelo en el que la combinación de principios extraídos de las ciencias cognitivas, por un lado, y por el uso del Big Data y formas de recogida de nuestros comportamientos, lo que permite darnos lo que esperamos, nos ofrece.

A este modelo se puede llegar desde múltiples puntos. Los efectos son también un modelo humano, un tipo de persona limitada, adicta, redirigido constantemente hacia el consumo que, a su vez, refuerza las dependencias.

En el Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social se preguntas sobre la realidad de estos efectos sobre la persona y muestran cómo la propia industria (u otras nuevas) ofrecen alternativas a estas situaciones que diagnostican:

El bienestar digital es una industria en ciernes en estos días, con varios gurús de la autoayuda que ofrecen curas milagrosas para la adicción a la pantalla. Algunas de esas soluciones involucran nuevos dispositivos, como el “Light Phone“, un dispositivo con un conjunto de funciones extremadamente limitado que está destinado a alejar a los usuarios de las aplicaciones que consumen mucho tiempo. Otros se centran en cortar las pantallas por completo durante semanas. Además, ahora puedes comprar paquetes de “desintoxicación digital” de 200€ en hoteles de lujo o unirse al movimiento del “sabbath digital”, cuyos seguidores prometen pasar un día a la semana sin usar tecnología alguna.

Los teléfonos móviles se han convertido en herramientas tan poderosas y versátiles que, para muchas personas, se sienten literalmente indispensables. De hecho, es fácil sentir que eres tú el que está perdido cuando no puedes encontrar tu teléfono. Entonces, ¿cómo saber si tu apego al teléfono es solo un fenómeno cultural del siglo XXI o una adicción genuina que altera tu vida?*** 

En realidad, es igual el motivo; Lo importante es el hecho en sí. Y se nos dan los nombres de algunas de las nuevas enfermedades producidas por la adicción: 

·       nomofobia: el miedo a quedarse sin teléfono

·       textaphrenia: es una aprensión de que ha llegado un mensaje de texto, cuando no es así

·      vibraciones fantasmas: la sensación de que su teléfono le está alertando cuando en realidad no lo está***

Esto es ya algo más que curiosidades. La ausencia de regulación, amparándose las leyes del mercado, debería corregirse mediante diferentes medidas que protegieran ante esta búsqueda deliberada de la adicción como forma de asegurar el consumo desde la infancia.

Hoy disponemos de las tecnologías capaces de ofrecernos los refuerzos (en un sentido conductista) constantes para mantenernos dentro del modelo. Su centro son los Estados Unidos y su campo de acción el mundo entero. Los que quieren ver una acción política contra la penetración norteamericana en China, ven solo una parte. La caída en bolsa de las compañías hace ver que estas son "poderosas" en la medida en que afectan a un mercado mayor o menor. La reducción de los mercados, su limitación o el control de su efecto adictivo en cualquier nivel, reduce también su poder y, por ello, su valor.

No todos los países tienen el poder del gobierno chino. Su poder es doble: su autoridad y el tamaño de su mercado. Si la industria del cine se ha adaptado a sus preferencias culturales (y políticas) para no perder un mercado enorme, la de los videojuegos puede comportarse de un modo similar.

Con el tiempo veremos (o no) los efectos de estas medidas. Lo cierto es que las autoridades nacionales no deberían contentarse con ser meras reguladoras de los mercados dejando a los ciudadanos en manos de las industrias y empresas. Deberían tener un sentido mayor de la ciudadanía que estableciera el progreso real y cultural de las personas que están bajo su responsabilidad. Pero no es esto lo que sucede, permitiendo que las industrias y empresas tengan cada vez más control de los políticos en una peligrosa interacción. En Estados Unidos se habla del poder de la industria armamentística desde hace décadas o de cómo la Asociación Nacional del Rifle apoya a aquellos políticos que aseguran que no habrá más controles de las armas, como hizo Donald Trump.

Hoy podemos hablar del poder de las industrias de las comunicaciones y de la generación de una cultura digital descendente, que tiene sus propios problemas (como cualquier otra cultura). En tiempos de globalización y mercados interconectados, con aspectos que inciden en cada uno de los días de nuestras vidas, de la infancia a su final, es peligroso no darse cuenta o no tomar medidas. Se pierde mucho cada día en este avances hacia la cultura de la adicción como eje.

Podemos presentar el uso indiscriminado del móvil como una forma de "libertad" frente a las formas autoritarias de restringirlo, lo mismo con los videojuegos, pero solo será una estrategia. Hay mucho más. Los efectos psicológicos y sociales, culturales, etc. están ahí, señalados cada día. 


* "China anuncia restricciones en los videojuegos, un golpe para las empresas del sector" El Mundo / AFP 22/12/2024 https://www.elmundo.es/tecnologia/2023/12/22/658566d3e9cf4adc148b45ba.html

** Raquel R. Inciertis "Canciones cada vez más cortas y pegadizas en la era de TikTok: "Escuchar a Queen ahora sería impensable" El Mundo Papel 3/01/2024 https://www.elmundo.es/papel/cultura/2024/01/03/658ea9e721efa0fd628b4588.html

*** "ADICCIÓN A LOS MÓVILES: ¿ES LA NOMOFOBIA ALGO REAL?" Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social https://institutoeuropeo.es/articulos/adiccion-a-los-moviles-es-la-nomofobia-algo-real/

martes, 28 de noviembre de 2023

No molestes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Dos cuestiones que van transformar lo andado hasta el momento: la prohibición de los patinetes y la de los teléfonos a los menores. La primera afecta a personas de muy diversas edades, que se verán sin el medio combinado de transporte —transporte público y patinete—, que es un peligro, según denuncias por algunas explosiones en las baterías. También ha habido explosiones en los teléfonos, si bien esta vez tiene otro tipo de peligros: la exposición de la infancia y los efectos negativos que tiene.

Es un tema que llevamos tratando aquí en los últimos años y que parece que finalmente se va imponiendo por los evidentes y peligrosos efectos que tiene cada vez en edades más tempranas y, por ello, más peligrosas ante la incapacidad de indefensión. Es el atractivo que elimina pensar en los peligros reales. Sin embargo, no se resalta que son los adultos quienes ponen el teléfono móvil en manos de los menores. Hablamos mucho de los efectos sobre los niños, sobre las responsabilidades de las tecnológicas, pero mucho menos de la responsabilidad de los más próximos a ello, que son quienes ponen el teléfono en sus manos. El transporte público permite ver a esos padres adictos que están usando el teléfono de sus hijos para no ser "molestados" por sus hijos en los trayectos. Me imagino que lo mismo ocurrirá en las casas, allí donde el niño se refugia en el teléfono ante la indiferencia familiar. Los padres solo tienen que retirar el móvil... pero no lo hacen. Sn los verdaderos introductores del elemento negativo en las vidas de sus hijos. De esto se habla mucho menos, pero es la triste realidad. Podemos escuchar todo tipo de excusas, pero no hay móvil en manos de los niños que no haya estado antes en manos de los padres.

En el diario El Mundo se nos da cuenta, a través de un artículo de Olga R. Sanmartín, de un acuerdo entre instituciones de diverso tipo al respecto. Todo esto servirá de poco mientras exista esa irresponsabilidad familiar que da los teléfonos a los hijos para no ser molestados. En el texto se señalan algunas consideraciones que son de importancia para ver el estado en que se encuentra todo esto: 

La Fiscalía de Menores y la Agencia Española de Protección de Datos han consensuado con 131 entidades un documento con 15 medidas concretas para «proteger a la infancia y a la adolescencia en el mundo digital» que van a presentar a todos los grupos parlamentarios con el objetivo de que alcancen un pacto de Estado. Es el primer gran acuerdo social logrado en España en relación a las pantallas. El texto, que muestra un cambio de rumbo respecto al uso de las nuevas tecnologías por parte de los menores -se aborda como un «problema de salud pública»-, contempla medidas como «limitar» los móviles en los colegios, establecer mecanismos de verificación de edad para impedir el acceso a pornografía u obligar a que las tecnológicas se responsabilicen de los daños causados.

Los firmantes recuerdan que la llegada del primer móvil de uso personal en España está en torno a los 11 años, que el 90,8% de los adolescentes se conectan todos o casi todos los días y que el 98% está registrado en alguna red social. Según un estudio de Unicef, uno de cada tres jóvenes españoles podría tener ya un consumo problemático de internet. La edad media para el primer contacto con la pornografía se encuentra entre los nueve y los 11 años.

«Su uso por parte de niños, niñas y adolescentes es especialmente sensible, además de porque se encuentran en un momento evolutivo y de neurodesarrollo, porque son productos diseñados para adultos, que pueden afectar a su socialización y que pueden potenciar posibles problemas de salud mental, como la ansiedad y la depresión, además de facilitar situaciones de violencia como el acoso escolar y sexual», advierten.

«El acceso a la tecnología se ha convertido, en muchas ocasiones, en una puerta a contenidos inapropiados para el desarrollo integral de los niños, como los pornográficos, que generan una banalización de las relaciones sexuales, sexualización precoz o sesgos de género», avisan los fiscales de menores, expertos en protección de datos y representantes de asociaciones que atienden a la infancia como Unicef, Save the Children o la Fundación Anar.

Añaden que «los modelos de negocio de las grandes plataformas y redes sociales se basan en la captación de la atención de estos niños a través de diseños persuasivos, casi siempre ocultos para los padres, produciéndose una mercantilización de sus datos a través de su recogida, la aplicación de algoritmos opacos y el perfilado para su venta a terceros con fines publicitarios».* 

Como puede apreciarse, se sigue soslayando el hecho de que son las familias las que entregan los teléfonos a sus hijos. Peor: el énfasis se pone en los espacios exteriores a la familia, los colegios. Mientras no se ataque el centro del problema (la irresponsabilidad familiar), todo quedará en manos de instituciones a las que se les exige que controlen lo que la familia no controla. Esto es una fuente de problemas futuros, ya que la paciencia institucional es corta y se hartarán de ser ellos los que combaten lo que la familia no hace.

No son necesarios muchas encuestas ni estudios para comprobar la fuente de los móviles. Basta con mirar lo que ocurre en la calle, los padres y madres con un móvil en la mano mientras empujan un carrito, llevan a un hijo de la mano o se aíslan de ellos en un parque. Es algo que se hace a simple vista, en la calle.


El otro día asistí a un trayecto de metro con un padre absorto en su móvil (veía un partido de fútbol), mientras el hijo, de unos ocho o nueve años, se aburría con el suyo. Intentaba acercarse al padre y este le ignoraba, concentrado en su pantalla. Salieron y el padre recorrió los túneles con la mirada fija en la pantalla. El niño avanzaba a su lado, con el móvil en su mano

El niño repite el comportamiento de los padres, normaliza lo que ve y lo repite en su esfera. Nadie se plantea entrar en el ámbito familiar, me imagino que por cuestiones legales, pero ¿qué hacer cuando es ese el foco del problema? A lo mejor es necesario cambiar el objetivo de las campañas, aunque dudo que sirva de mucho a estas alturas.

El acuerdo social es una buena noticias, pero las dudas sobre su eficacia están ahí. Los menores son solo una parte del problema.

* Olga R. Sanmartín "Primer gran acuerdo social para un pacto de Estado que "proteja" a los menores de las pantallas" El Mundo 27/11/2023 https://www.elmundo.es/espana/2023/11/27/65608476e9cf4a3e738b456d.html

lunes, 18 de septiembre de 2023

La atracción del teléfono

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Me ha sorprendido, pero a grandes males, grandes remedios, dice el refrán. A veces lo más costoso es darse cuenta de lo evidente, de que las cosas no van a cambiar por mucho que nos empeñemos.

Les cuento. Durante décadas se nos enseño que las personas debían mirar a derecha e izquierda antes de cruzar la calle, que había que cruzar por donde hubiera un semáforo o un paso de cebra y que el semáforo se cruza en verde. Sí..., pero de qué sirve todo esto si no miras el semáforo, es más, no te das cuenta ni de que existe porque ¡vas mirando el teléfono!

El teléfono móvil, el celular, como lo queramos llamar se ha convertido en un ¿problema? para muchas cosas porque concentra nuestra atención, nos absorbe y quizás hasta nos abduce.

Recuerdo las primeras noticias de gente que se caía en alcantarillas abiertas por ir mirando el tiempo. ¡Jajajaja!, nos reíamos entonces, "¡Cómo se puede ser tan despistado!", decíamos con la sonrisa burlona. Sí, eran otros tiempos. Ahora nos pasamos paradas por ir mirando él móvil, contamos nuestra vida a voces sin importarnos lo que contamos. ¿Recuerdan cuando hablar por teléfono en un vagón de tren recibía fulminantes miradas por parte de todos los viajeros y había que salirse del vagón a hablar?

¿Recuerdan cuando hablar por teléfono móvil era una anomalía y no está aplastante normalidad que se ha llevado por delante nuestra forma de vida? Los bebés chupan los teléfonos forrados de silicona cuando les duelen loa dientes que luchan por salir; la gente consume tiempo y pulgares pasando pantallitas con rítmico aburrimiento... Los perros pasean aburridos ante unos imperturbables amos que miran el móvil y les ignoran. El otro día vi cómo se le escapó el cochecito del bebé en una cuesta cuando soltó la mano para ver un chat; menos mal que reaccionó...

El otro día hice un recuento rápido en el tren y habría como un 75% de personas colgadas al teléfono, los demás dormitaban y solo dos íbamos con sendos y gruesos libros camino del trabajo.

Antena 3 nos trae una noticia con el siguiente titular "Instalan semáforos en el suelo de Sabadell para los despistados que miran el teléfono hasta para cruzar". Se nos dice que se han tomado las siguientes medidas: 

Cada vez son más las personas que no miran los semáforos al cruzar la calle por culpa del teléfono. Sabadell refuerza la seguridad de los viandantes con la instalación de los semáforos de tierra con el objetivo de captar la atención de los peatones.

Una medida que se ha empezado a aplicar en las principales arterías de la ciudad desde julio y que tiene el visto bueno de los vecinos. Para muchos, es una buena medida e incluso algunos nos han dicho que los despistados que van siempre con el teléfono "no se fijan si se pone en verde". Otra vecina de Sabadell nos decía: "Deberíamos no ir tanto con el móvil, ya que esto no lo vamos a cambiar y así evitamos los sustos"

La alcaldesa, Marta Farrés, asegura que estos semáforos sirven para "que la gente no cruce sin mirar y que tengamos un susto con algún peatón herido".*


El ayuntamiento se planteó multiplicar las multas y aceptar los accidentes o seguir la doctrina del Judo y aprovechar la fuerza del contrario. Si el peatón no mira donde debe, pongámosle el semáforo allí donde mira, es decir, hacia abajo. Por lo menos estará más cerca de su visual que hacia arriba, hacia donde no mira.

La decisión del ayuntamiento me parece acertada. Es eso o llenar los hospitales y juzgados.

Me imagino que no falta mucho para que se le ocurra a alguien la solución digital, que sería que los teléfonos se conectaran directamente a los semáforos mediante una "app", con lo que se podría tener el rojo y el verde en pantalla sin tener que levantar la mirada.

Todo llegará. Por ahora, Sabadell es puntera en salvar la vida no a los despistados, como dice el titular, sino a los que viven pendientes de sus pantallas. ¿Cómo vamos a dejar las trivialidades fascinantes que nos llegan a través de ese rectángulo? ¡Antes la muerte que dejar de mirar! Lo peor es que ese mirar absorbente no tiene ninguna finalidad más que el hecho mismo de mirar; es, literalmente, el secuestro de nuestra atención, el bien más productivo del que disponemos. El teléfono móvil se lo traga todo. En ese todo estamos nosotros incluidos.

Por más que queramos competir con el teléfono haciendo semáforos monísismos, la atracción del teléfono es absoluta.

Las víctimas del teléfono no son los atropellados, que a lo mejor escarmientan. Somos todos, que pasamos media vida (contando por lo bajo) mirando es pantallita, venga a cuento o no. Lo triste no es que la gente no pueda quitar la vista de los teléfono; lo triste es que muchos no sabrían qué hacer sin él.

Un sistema similar fue instalado en Holanda por el mismo motivo, los miradores de teléfonos. Fue en 2017 y el diario El Mundo informó de ello. Ahora toca en Sabadell y me temo que serán necesarios pronto por toda España.

  

* Albert Castilla "Instalan semáforos en el suelo de Sabadell para los despistados que miran el teléfono hasta para cruzar" Antena 3 17/09/2023 https://www.antena3.com/noticias/sociedad/instalan-semaforos-suelo-sabadell-despistados-que-miran-telefono-cruzar_2023091765069dd21fb4a6000138aa8d.html

lunes, 8 de julio de 2019

Miedo al acoso

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Preocupante reportaje del diario El País sobre el acoso escolar, con el título "Cuando el acoso escolar te hace dejar de estudiar". El caso de una muchacha que sufre acoso desde hace siete años y que finalmente abandona los estudios tras pasar por cuatro institutos, nos muestra que algo falla tanto en las instituciones (inoperantes, tienden a tapar los casos, etc.) como en la sociedad, que es donde reside la capacidad de resolver el problema. Es indudable que fallan ambas.
Al final del artículo hay un recuadro con información complementaria. Allí resalta una frase que se pone en boca de la Policía Nacional y la Municipal de Madrid: “Los móviles han cambiado todo”. Es una verdad cuyas múltiples aristas preferimos no explorar. La del ciberacoso es una. Es una consecuencia de la idea de McLuhan de la "aldea global". Lo global es la parte física, pero la idea de "aldea" es la que nos da la idea de la interacción humana, la idea psicológica del comportamiento. Nos quedamos con lo global, pero no sabemos cómo gestionar la ruptura del anonimato que el principio de la "aldea" establece. Lo que vivimos hoy es el equivalente a las personas que se marchaban de sus pueblos pequeños porque les hacían la vida imposible. El problema actual, como demuestran los cuatro cambios de institutos, es que sigues perseguida, el pueblo va contigo.


El mismo móvil que te permite estar en contacto con tu familia a miles de kilómetros, es el que permite que tus acosadores estén junto a ti estés donde estés. Puedes hacerle la vida imposible a distancia.
Con un móvil, puedes sufrir el escarnio de tus compañeros. Una simple grabación subida a ese monstruo llamado redes sociales basta para que te hundan la vida. Cualquier persona que esté junto a ti puede estar grabando lo que dices o haces. Cualquiera puede hacerlo.

La queja de la Policía es que los móviles están junto a nosotros desde edad muy temprana. Es cierto. Pero eso solo es parte del problema. La maldad no es el móvil; es la persona con su forma de actuación. Quiere hacer daño y el móvil es la herramienta.
Nos hemos convertido es una sociedad mirona. Todo pasa por la mirada, otra característica aldeana. El "Jeff" aburrido de La ventana indiscreta, la película de Alfred Hitchcock, podía mirar desde la oscuridad de su habitación la vida de los otros. Pero carecía de la capacidad, como decimos ahora, de convertirla en "viral". El móvil, en cambio, es un dispositivo capaz de registrar y transmitir, de convertir algo en espectáculo en segundos. Y ese algo es tu vida.
Más allá de las imágenes, los móviles permiten articularse como grupos. Pueden realizar acciones conjuntas contra personas, produciendo ataques masivos de mensajes o usar su fuerza centrífuga para llegar a más personas y aumentar así la sensación del acoso. La necesidad psicológica de estar conectado a tus grupos a través del móvil se mezcla con el miedo a abrirlo por temor a ser atacada. Basta con ver a los grupos de adolescentes con los teléfonos para saber qué papel juega en sus vidas.
Nos cuentan los miles de charlas contra el acoso dadas por la Policía en los colegios e institutos. Supongo que es necesario, pero también ofrece un marco morboso que lo hace más atractivo para algunos, pues se trata de un reconocimiento del poder que tienes.


Los casos de suicidios no son bromas. Hablamos de los colegios, pero en el mundo de los adultos funciona también. Forma parte de un comportamiento humano y no se pasa con la edad, por lo que es previsible que aquel al que le ha funcionado antes considere hacerlo después.
El gran amigo del acoso es el miedo a que te lo hagan a ti. La mejor forma de de cortarlo es la reacción de quienes lo reciben a través de los teléfonos, denunciarlo o, mejor, enfrentarse a los acosadores. Pero muy pocos se atreverán a hacerlo a la vista de los resultados. Corren el riesgo de que la corriente se dirija contra ellos, pasar a ser víctimas. Saben de su fuerza destructiva y hay que tener mucho valor para jugársela. Es más fácil ser mero receptor y seguir la gracia a los acosadores.
Por dentro todos piensan lo mismo: que no me toque.

  


* "Cuando el acoso escolar te hace dejar de estudiar" El País 7/07/2019 https://elpais.com/sociedad/2019/07/07/actualidad/1562516513_480279.html