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martes, 20 de octubre de 2026

El desvarío USA

 Joaquín Mª Aguirre

En Estados Unidos crece el rechazo a Trump ante las próximas elecciones de mitad de mandato. Cada vez son más personalidades de diversos campos, especialmente del cine, los que muestran sus críticas. No es fácil decidir por dónde se empieza, pues Trump es el reverso de lo que los Estados Unidos piensan de sí mismo, es el anti americanismo puesto en pie... con el aplauso de millones de norteamericanos. Escarmentado de su primer mandato, Trump decidió ser su propio asesor y así le han ido las cosas. No ha cumplido casi nada de lo prometido y los errores se suceden, algunos tragicómicos —como el de los cinco días de su portavoz— y otros de graves consecuencias internacionales —como la guerra de Irán o el abandono de Ucrania ante Putin—.

Este último caso ha terminado por hundir la confianza en los Estados Unidos entre los aliados. Trump ha "cambiado", como si de cromos se tratara, el apoyo a Ucrania por el gasóleo ruso. Les ha dejado tirados, pide que haya elecciones en Ucrania porque Zelenski no le ha dado la razón y le resultad molesto para tratar con Putin, que le ha tomado la medida.

En 20minutos leemos sobre esta cuestión: 

"Le hemos dado mucho a Ucrania. Ellos no nos han dado nada. Zelenski debería haber zanjado esta guerra con un acuerdo hace mucho tiempo. Si me hubiera escuchado, habría conseguido un acuerdo mucho mejor, hace mucho tiempo y tendría a un millón de personas más vivas", resumió el propio Trump, que indirectamente reconoció mejores relaciones con el Kremlin mientras Moscú sigue atacando Ucrania.

Asimismo, el inquilino de la Casa Blanca ha negado que Washington haya cortado el intercambio de inteligencia con Kiev a través del sistema Starlink, como ha denunciado en varias ocasiones el Gobierno ucraniano. De hecho, Europa ha encendido las alarmas en este sentido porque asume que no puede reemplazar esa vía. Zelenski, en cambio, asegura que mantiene vivo el flujo de información con países aliados como Francia o el Reino Unido.

Trump, por su parte, prefiere no contar con Kiev para nada. "Si Putin y Xi quieren una reunión trilateral en China yo estaría dispuesto", comentó sobre la posibilidad de que sean solo EEUU, Rusia y China los que pongan fin a la invasión, sin contar con Ucrania y por lo tanto, avisan los expertos, con una acuerdo en favor del Kremlin. El propio secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, ha reconocido en las últimas horas que el principal problema de las conversaciones pasa porque Moscú no quiere renunciar al control de todo el este de Ucrania, sobre todo en las provincias de Donetsk y Lugansk.*

Todo esto encaja en lo que es la visión del mundo de Donald Trump, de su idea de lo que es el poder y para qué sirve, y del papel de los otros. Como hemos repetido aquí en muchas ocasiones, Trump ha destruido la confianza del mundo en Estados Unidos, lo que ha obligado a revisar las alianzas en muchos sentidos.

Los norteamericanos disgustados con Trump durante su primer mandato se iban a vivir a Canadá, un país molesto que no se deja convertir en un nuevo estado y que es capaz de responder a las acciones agresivas de Trump en lo comercial dentro de la guerra de aranceles que ha montado en el planeta. Amenazados en varias ocasiones, España sabe los riesgos que corre.

La doctrina de Trump tiene un punto único: el poder se traduce en fuerza, esta se convierte en todos los mecanismos disponibles —económicos, militares, informativos...— que actúan contra los indisciplinados, los que no se someten. La cuestión del poder le lleva a intercambiar, según se necesite, amigos y enemigos. Ucrania pasa de amiga a enemiga; Rusia, por el contrario, pasa de enemiga a amiga y se le sirve en bandeja el destino de Ucrania, a la que se le retira el acceso a la información básica para su supervivencia.

Quizá todo esto sea demasiado para la compresión del pueblo norteamericano, que se muestra confundido y contrariado. Su popularidad desciende y con ello las estimaciones de voto. Pero Trump no cree en el pueblo o en la democracia más que como una forma de acceder al poder. Recordemos el uso contable de las elecciones que le ganó Biden. Para él fue un robo y lo sigue contabilizando como una victoria electoral, que serían ya tres. Técnicamente habría sobrepasado el límite de dos que establece la constitución norteamericana. En otro terreno, no salen las cuentas de las "paces" que ha logrado para que le den el Nobel de la Paz, como espera ansiosamente desde hace tiempo.

Trump ha reclamado, invadido o controlado países para quedarse con los recursos energéticos, como el petróleo venezolano, o los minerales raros ucranianos o de las zonas del norte de Europa que reclama, como Groenlandia.

Trump ha incentivado la gloria de la fuerza a una parte del pueblo norteamericano tensado las relaciones raciales, la consideración de que Estados Unidos —país de inmigrantes— está siendo atacado por los que intentan, como lo hicieron los que ahora se proclaman de "puros", llegar allí. Los crímenes del ICE son un triste testimonio de lo que se está viviendo en los Estados Unidos.

Para Trump, la base de la política es controlar los discursos y proclamar la verdad de los suyos. Sus concesiones a las grandes plataformas informativas, amenazando con devolver las sanciones que los tribunales les han impuesto por monopolio, son formas de asegurarse su dependencia y actuaciones en su favor. La guerra hoy se hace también en pantallas y titulares, con censuras y proclamas. Y quien tiene hoy estas armas son los Estados Unidos de Trump. Hemos pasado de la libertad de prensa como garantía de democracia a prohibir el acceso de ciertos medios a las ruedas de prensa de la Casa Blanca. La prensa no es ya garantía de libertad, sino un enemigo al que hay que doblegar mediante todo tipo de presiones, compras, etc.

Boris Muñoz - El País, 23 enero 2026

La posibilidad ahora de que se reúna con otros para decidir el futuro de Ucrania sin Ucrania se puede traducir así: te cambio Ucrania por petróleo se distancia de la normalidad y estabilidad de pactos y entra de lleno en lo que podríamos llamar compra-venta o, más simplemente, traición.

Me acaba de entrar una noticia de EFE en la que se dice textualmente:

El presidente de EE.UU.., Donald Trump, arremete nuevamente contra los inmigrantes advirtiendo a sus seguidores que los que cruzaron la frontera bajo el Gobierno de Joe Biden eran "criminales". (EFE)**

¿Es posible un desvarío mayor? Sí, sí con Donald Trump en cualquier estado mental en que se encuentre. Hace mucho tiempo que se desvanecieron las esperanzas de cierta normalidad y podemos esperar cualquier cosa, máxime cuando se siente presionado, al límite.

Volvemos a la pregunta clave: ¿se darán cuenta una mayoría suficiente de norteamericanos de lo que se está haciendo en su nombre, dentro y fuera del país?

 

* Emilio Ordiz "Trump rompe con Zelenski y vuelve a inclinar el tablero hacia Putin: "Es hora de que otra persona negocie por Ucrania"" 20minutos 20/10/2026 https://www.20minutos.es/internacional/trump-rompe-con-zelenski-vuelve-inclinar-tablero-hacia-putin-es-hora-que-otra-persona-negocie-por-ucrania_7050805_0.html

** EFE 20/10/2026


domingo, 11 de octubre de 2026

El buen amigo ruso

 Joaquín Mª Aguirre

Que Donald Trump está lleno de contradicciones no es descubrir ningún secreto.  Muchas de sus decisiones son presentadas por los medios indicando ya la contradicción con lo dicho horas o días antes. El problema grave es que esto no afecta solo a los Estados Unidos, las sufre todo el mundo.

La guerra contra Irán no está durando lo que tenía previsto  Trump —unos cuantos días— y sus efectos han impactado negativamente en todo el planeta en lo segundo que afecta más a las guerras, en la economía. 

El mal ejemplo de lo ocurrido en Venezuela —entrada y salida fáciles, hacerse con el petróleo y dejar un gobierno títere— le hizo pensar que esto se iba a repetir allí donde actuara. Pero Irán, como se señaló, no tiene nada que ver con Venezuela ni está a tiro de piedra. Son los típicos errores de Trump y sus asesores pensar que el mundo funciona como ellos lo ven.

Trump añora el mundo de las dos superpotencias. Podríamos pensar que quiere el mundo entero, pero esto es menos fácil de gestionar. Es más fácil tener un "buen enemigo", un enemigo comprensivo que invocar para subir los ánimos, desarrollar el peligro suficiente que nos haga bendecir al que nos protege. Y Rusia es el candidato ideal: tiene el belicismo y el imperialismo suficiente para ser amenaza constante. Por eso Trump se lleva paradójicamente tan bien con la Rusia de Putin, heredera de los zares y de la URSS simultáneamente. La gran Rusia, la Santa Rusia, etc. reflejan cómo Rusia se ve a sí misma desde el siglo XIX, como la salvadora del mundo frente a un Asia creciente y amenazante de Europa. El paréntesis de la coincidencia ideológica con China pasó ya a mejor vida y hoy quedan las oportunidades de mercado e intereses comunes en debilitar a los otros, USA y la Unión Europea. Hoy es Corea del Norte la que le hace los favores a Rusia en muchos modos, incluso aportando soldados.

Europa es el botín que buscan USA y Rusia. Por eso ambas coinciden en su debilitamiento. La estrategia norteamericana es burdamente capitalista: hacer que los demás le compren de todo, quedarse con la energía y las materias primas básicas, impedir el desarrollo tecnológico de los demás. Se trata de crear dependencia por debilidad. La estrategia rusa, en cambio, está ligada a una obsesión con la tierra; no hay frontera que no tenga la tentación de traspasar. Se comió media Europa tras la II guerra mundial y quiere recuperar lo máxcimo posible. Hoy llega a Ucrania, pero no tenemos garantía de que no siga hasta Francia, controlando el continente de Siberia al Canal de La Mancha y, si se lo propone, hasta Gibraltar.

Hubo un tiempo en el que la cierta sensatez podía moderar a estos dos ambiciosos aspirantes a controlar el mundo. Hoy no estamos por la sensatez con esta confluencia de líderes agresivos cada uno a su manera.


En RTVE.es vemos cómo estas estrategias se modifican ante el temor de pérdidas internas, especialmente en los Estados Unidos de Trump, que ve cómo se diluye su valor electoral ante las próximas elecciones de medio mandato, con su nivel de popularidad más bajo por los errores, contradicciones y demás cometidos. La economía que no controla tiene demasiados efectos sobre Estados Unidos.

El titular de RTVE.es nos lleva ya a lo sorprendente: la recomendación a Ucrania de que "cambie de líder":

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha cargado este sábado contra el mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, por los bombardeos de Kiev sobre refinerías rusas y ha dicho que "ha llegado el momento de que Ucrania tenga un nuevo presidente".

Las declaraciones de Trump a los medios en el exterior de la Casa Blanca se producen después de que la delegación enviada por Kiev a Florida para mantener conversaciones con los enviados especiales estadounidenses para Ucrania adelantara su regreso y horas después de que el propio Trump anunciara que autorizará las operaciones rusas con diésel hasta abril para controlar la subida global de precios.

"Le dijimos 'puedes hacer lo que quieras con Rusia, pero no ataques las refinerías', porque ese es un problema mundial que él está causando. Y quiere crear problemas para el mundo, problemas para nuestros agricultores, nuestros ganaderos, con el combustible diésel, porque Rusia suministra una gran parte del combustible diésel en todo el mundo", ha señalado Trump antes de partir a Tennessee, donde ofrecerá un mitin.*

La estrategia de desviar hacia Zelenski la responsabilidad de la situación de la economía mundial es puro Trump: la culpa o responsabilidad del caos generado siempre la tienen otros. El eterno candidato al Nobel de la Paz (está muy enfadado y dice que se lo han dado a una mujer desconocida) siempre tiene un dedo señalando a los demás.

No es Zelenski quien entró en guerra con Irán, que es el origen de la situación de Ormuz. Pero es más fácil echarle la culpa que reconocer sus errores de cálculo con Irán y sus efectos sobre la economía global.

Ucrania bombardea las centrales porque Rusia le está haciendo saltar por los aires sus recursos energéticos cada día para dejarles sin energía el invierno. Ucrania responde en el punto débil, las refinerías, que es lo que están haciendo en todos los frentes de Oriente Medio. Esta es una guerra global por la energía, que es la forma de control mundial.


Pero esto es el fondo. Las formas de Trump no son precisamente su fuerte. Ya no solo va a por los enemigos, sino que todo el que se relacione con él corre el riesgo de quedar a los pies de los caballos en apenas un minuto. Trump puede decir maravillas de Delcy Rodríguez, su enemiga de horas antes. De la misma forma, puede decir que Zelenski sobra en Ucrania porque ha tenido la osadía de bombardear las refinerías cuando Rusia está bombardeando las infraestructuras energéticas ucranianas.

La idea de Zelneski sobre que el dinero que se dé a Rusia lo empleará en la guerra contra su país no es en absoluto descabellada. Una vez más, Putin le gana la partida a Trump y este lo paga con el presidente ucraniano. USA incumple su propia estrategia y ahora debe comprar energía rusa. Por supuesto, Putin le hará un buen precio, un precio de amigo.

En este periodo que queda hasta las elecciones mitad de mandato, podemos esperar cualquier cosa de Trump y de la política norteamericana, dentro y fuera. Se pueden establecer alianzas entre los enemigos contra los amigos, aunque estos términos haya que relativizarlos y darles nuevos sentidos.

¡Tiempos curiosos estos!

 

* "Trump: "Ha llegado el momento de que Ucrania tenga un nuevo presidente"" RTVE.es 10/10/2026  https://www.rtve.es/noticias/20261010/trump-llegado-momento-ucrania-tenga-nuevo-presidente/17262157.shtml

jueves, 21 de agosto de 2025

Raras paces

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las noticias sobre unas hipotéticas paces logradas por Donald Trump no son nada buenas. Pese a su propia retórica, ni Ucrania ni Gaza tienen buenas perspectivas, es decir, algo que se pueda llamar sin sonrojo "paz".

Lo que Putin propone a Trump como "paz" no es más que la consolidación de la conquista de territorios ucranianos y asegurarse que Ucrania quede lejos de la OTAN y de Europa. La guerra es un poderoso instrumento de propaganda interna ante la que cabe poca resistencia. El control de los medios por parte del Kremlin garantiza que la resistencia a Putin se tenga que producir lejos del territorio, Muchos rusos se han creído lo de las necesidades defensivas y ven normal su comportamiento que, por otra parte, ha sido una constante rusa, hacerse con todo el territorio. La cita en Alaska con Trump sirvió para recordar a los rusos que antes fue "suya", pero que son un "país generoso". Los que opinan de otra manera mantienen silencio ante las perspectivas de la represión, ya sea por caídas de ventanas y puentes o ser mandados a la otra punta del país, en la mejor tradición del uso de Siberia.

Lo que ocurren en Gaza tampoco puede ser llamado "paz", aunque sea también una forma de manipular el lenguaje por parte de Benjamín Netanyahu. Aquí el caso es muy diferente porque no se trata de un "enemigo" tradicional, como es el caso de Rusia, sino de un "amigo tradicional", Israel. La "paz" de Netanyahu consiste en la destrucción del otro. La excusa es esa "necesidad existencial" que presenta la destrucción absoluta del otro como objetivo final. Tampoco evidentemente es paz o al menos lo que se entiende en el resto del planeta.

La frustración de Trump aquí es relativa porque cree que Israel hace lo que debe, aunque se trate de un "genocidio" en toda regla. La hipocresía de Netanyahu al pedir el Premio Nobel de la Paz para Trump es uno de los actos más descarados que hemos visto en décadas. Nos muestra la "simpleza" ególatra de Trump y cómo Netanyahu le tiene tomada la medida.

Rusia acaba de decir que lo del encuentro con Zelenski requiere "mucha preparación" mientras intensifica los ataques sobre Ucrania en un intento de conquistar más territorio y que este se consolide como "ruso" en el caso de que la paz de Trump llegue en cualquier momento.

La visita de líderes europeos a Trump apoyando a Zelenski en su defensa del territorio ucraniano anexionado —también el anexionado en diversos episodios anteriores— muestra al presidente norteamericano que Ucrania no está sola. No sería inteligente dejarla sola porque la experiencia europea sabe hasta dónde puede llegar Rusia en su proceso de expansión, algo comprobado tras la II Guerra Mundial y la creación de repúblicas títeres de Moscú.

Las guerras de Ucrania y en Gaza son guerras imperialistas, territoriales, lo que afecta a cualquier proceso de paz o similar. Las condiciones de Putin son inaceptables para los ucranianos que luchan por liberar su territorio invadido y rusificado, que es la estrategia que siempre ha mantenido. La paz rusa incluye desplazamientos de población y su sustitución por emigrados rusos. La paz de Netanyahu incluye la anexión de territorios y su repoblación por colonos israelíes.

Las dos guerras desembocan en conceptos diferentes de lo que se entiende por "paz". Por eso se suele hablar de "paz justa" y en este caso no lo son ninguna de las dos. Para Donald Trump, la "paz" es la posibilidad de hacerse una foto estrechando manos mientras sonríe a la cámara.

Hemos visto el proceso seguido en Ucrania en lo que Putin y él han llamado la "guerra de Biden" en un intento de desmarcarse de sus propias acciones. En el caso de Putin está claro; en el de Trump, incluyen chantajes sobre defensa e información y el cobro de servicios usando los depósitos de "tierras raras" ucranianos como garantía. Con Trump, la paz tiene un precio. Los testimonios de los ucranianos señalan que no han muerto miles de personas para que luego se regalen sus tierras en un proceso llamado de "paz".

En el caso de Israel, ya sea por la interpretación peculiar de promesas bíblicas o el simple fanatismo político, la "paz" incluye el exterminio, al final del cual no habrá enemigo, una absurda idea que garantiza justo lo contrario.

Puede que Donald Trump sea un genio de la retórica, pero desde luego no lo es de la política y menos de la política internacional. Pese a lo que crea de sí mismo y su misión, no hay paz verdadera a la vista. Lo malo de esto es que a los conflictos existentes se les suman los nuevos, que son imprevisibles.

jueves, 20 de marzo de 2025

El optimismo ucraniano

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ante la perspectiva de unas centrales energéticas destruidas por los bombardeos rusos y unas centrales regaladas a los Estados Unidos y respetadas por Putin, Zelenski ha optado por lo segundo. ¿Pragmatismo? ¿Desvergüenza? ¿Las dos cosas? El sistema es bastante bueno: Moscú apunta y los Estados Unidos de Trump compran a buen precio, prácticamente de saldo. Ahora Ucrania sobra; después, no hará falta. Viene a ser lo mismo, pero a lo mejor se ahorran unas cuantas vidas y se conservan empleos-

La fusión de guerra y negocios no es nueva, pero nunca ha sido llevada con tanto descaro. Por ahora, Zelenski cree que con complacer a los Estados Unidos en su voracidad va a alejar la voracidad territorial de Putin, pero eso no está claro. Ha asumido la idea de que cuanto mayores sean los intereses norteamericanos en las zonas de conflicto, más interesados estarán en su defensa, algo que no está muy claro, pero que Zelenski quiere creer aferrándose a este clavo ardiendo.

RTVE.es y agencias nos cuentan así estos logros:

"Acabamos de mantener una excelente conversación telefónica con el presidente Zelenski", ha asegurado Trump en su red social, Truth Social. "Gran parte de la conversación se basó en la llamada realizada ayer con el presidente Putin para alinear tanto a Rusia como a Ucrania en cuanto a sus peticiones y necesidades. Estamos muy bien encaminados", afirma por su parte la nota de la conversación.

La Casa Blanca también ha confirmado que el intercambio de inteligencia continuará y que el país ayudará a Ucrania a adquirir más sistemas de defensa aérea. Además, Trump se ha mostrado favorable a la posibilidad de devolver a los niños ucranianos secuestrados por Rusia durante su invasión.

Zelenski ha celebrado el diálogo con Trump y ha instruido a sus equipos para solucionar los problemas técnicos de forma que ayuden en la ampliación de un alto el fuego. Ha reiterado su disposición para una tregua en todos los frentes y ha agradecido al presidente estadounidense por el apoyo de su país.*


Si algo falla en el plan (y lo hará), el riesgo de Zelenski es elevado, puede quedarse sin ambas cosas, sin territorio y sin centrales energéticas. A lo mejor le devuelven los niños ucranianos secuestrados por Rusia, una de las tácticas con marca nacional, como bien supieron aquí los llamados "niños de Moscú", aunque los repartieran por la extensa Rusia. Si la cosa funciona...

En lo que sí coinciden los analistas es que por ahora, la cosas que Zelenski quiere obtener de Estados Unidos son justo las que el Kremlin rechaza, es decir, el rearme, el apoyo logístico militar y la devolución de territorios. Hay que ser muy ingenuos para pensar que Putin, con el país invadido y arrinconado, va a renunciar sabiendo, además, que Trump vendará cualquier cosa como un "gran éxito", como un logro extraordinario debido a su capacidad negociadora de altísimo nivel.


La tregua especifica que no se bombardearán las infraestructuras energéticas porque se piensa quedar con ellas, claro. De esta forma, Trump no protege Ucrania sino las futuras posesiones norteamericanas, aquello con lo que se va a quedar.

No sé cómo están llevado esto los ucranianos de a pie, pero como no le salga bien la jugada (y hay pocas posibilidades a medio y largo plazo), Zelenski corre el riesgo de ser acusado de "alta traición". Basta con que la gente entienda que ha entregado algo a Rusia (o a Estados Unidos) que no debía entregar para que se vuelvan contra él. ¿Para qué tanto muerto, para qué tanto sufrimiento y sacrificio?, se preguntarán los ucranianos con razón.

La Vanguardia
Y la respuesta surgirá en cuanto se pierda la presión bélica, cuando los ucranianos tengan la posibilidad de pensar con un poco de tranquilidad y comprendan que entre Rusia y los Estados Unidos han definido su territorio, lo que contiene y con quién puede entablar relaciones. Esas relaciones podrán establecer los límites de adhesión a Europa, por no hablar de la prohibición de la OTAN.

Sometida a estas dos formas de presión, Ucrania dejará de sentirse un "país" y pasará a ser una incierta colonia a mayor gloria de sus poseedores de facto. Los titulares nos dicen que Zelenski se muestra "optimista" con el plan de Trump. No sabemos cuánto le va a durar el optimismo cuando descubra el lío en que le han metido. Haga lo que haga, Ucrania pierde.

* "Trump y Zelenski se muestran optimistas sobre la tregua en Ucrania: "Va por el buen camino"" RTVE.es / Agencias https://www.rtve.es/noticias/20250319/zelenski-trump-tregua-rusia/16497747.shtml

miércoles, 12 de marzo de 2025

¡Qué difícil es ser Zelenski!

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Tras la escenita en el Despacho Oval de la Casa Blanca hemos empezado a variar nuestra visión del mundo, de cómo se comporta, de a quién se puede llamar "amigo", "socio", "aliado" o cualquier otro término usado habitualmente para describir las relaciones internacionales. Hemos comprendido de forma brusca lo difícil que es ser Zelenski y, también importante, que cualquiera puede llegar a serlo y encontrarse en su situación.

Ofrezco la idea a cualquier autor teatral de un monólogo en el que durante dos horas el personaje de Zelenski ponga en viva voz  todo lo que se le pasa por la cabeza, que nos cuente las ideas, las reflexiones sobre lo que supone vivir puesto en un brete cada día. La obra puede incluir varias llamadas telefónicas a distintos interlocutores internacionales y las reacciones posteriores tras colgar. Sí, necesitamos que el arte nos explique la vida, en este caso, internacional, cómo ha cambiado el mundo desde que "el loco del pelo rojo" en versión norteamericana ha llegado al poder.

Si vivir en guerra ya es duro y complicado, hacerlo en las condiciones en que Zelenski lo hace es insólito. Que sea tu "aliado" el que te trata tan mal como tu peor enemigo ya es cuestión de pensarlo. Que sea ese aliado de quien dependes quien te amenace, te extorsione y te saquee es duro de aceptar.

Cuando Zelenski se sublevó en el Despacho Oval, el mundo lo comprendió y muchos aplaudieron que finalmente alguien le dijera a Trump lo que pensaba, alguien que se negara a comulgar con ruedas de molino. Europa vio claro el futuro y decidió tomar medidas para evitar tener que pasar por lo mismo en el futuro. Todos lo vieron claro (menos quizás José María Aznar). Pero Zelenski hizo cuentas según se bajaba del avión en Ucrania y entró en pánico. Es comprensible. Cuando el que te suministra armas y te da la información para poder defenderte te corta el grifo, la vida se ve de otra manera y hoy le vemos entregado a Trump y a sus curiosas reuniones del paz sin el agresor, que ese país que se llama Rusia en el que hay un señor que se llama Vladimir Putin, ex agente del KGB, al que los opositores le saltan por las ventanas, mueren por "polonio" o cualquier otro elemento radioactivo. ¡Qué mala suerte la del mundo esta extraña coincidencia!

No hay que culpar demasiado a Zelenski. No le quedan muchas opciones para elegir con los Estados Unidos de Trump (los UST) por un lado y por la Rusia de Putin del otro. Mientras nosotros los europeos podemos discutir si ayudar a Ucrania es un "acto de guerra" o un "acto de defensa", a Zelenski no le queda tiempo ni espacio para sutilezas: lo toma o lo deja. Más valen fronteras en mano que minerales raros volando. Sobre esto debería tratar una parte del monólogo.


Los medios nos dan cuenta de lo ocurrido en la reunión en Arabia Saudí a la que Rusia, no presente, ha contestado con el silencio diplomático dejando que hablen las bombas. En RTVE.es nos la describen así: 

Tras ocho horas de reunión, las delegaciones de Ucrania y Estados Unidos en la ciudad saudí de Yeda, encabezadas por los respectivos responsables de Exteriores, Andrii Sibiga y Marco Rubio, han acordado una propuesta de un alto el fuego durante 30 días prorrogables por acuerdo de las partes a cambio de recuperar la ayuda militar y el intercambio de inteligencia estadounidenses a Ucrania. El acuerdo está sujeto a la aceptación e implementación por parte de Rusia.

Rubio ha celebrado la reunión, calificándola de "productiva" y señalando que espera hablar con su contraparte rusa "en los próximos días". "Ahora, la pelota está en el tejado de Rusia. Esperamos que estudie y acepte la propuesta", ha resumido en una alocución ante los medios.

Asimismo, ha asegurado que ambas delegaciones han abordado el acuerdo sobre minerales con Ucrania, pendiente de firmarse tras el desplante del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a Donald Trump durante su visita a la Casa Blanca a principios de este mes.*

En este "acuerdo de paz" entre dos países supuestamente aliados, falta el único al que se le deja opción de elegir, Rusia, sin el cual todo es papel mojado aunque, eso sí, Trump habrá sacado, sí o sí, lo único que realmente le importa, el acuerdo para quedarse con el 50% de los minerales raros. ¿Será "competencia desleal" obtener así esos materiales? ¿Podrán ser considerados como producto de un "robo" o al menos de "ayudas del estado"?

Un Zelenski hamletiano se debate sobre nuestro imaginario escenario entre el ser (fronteras sin minerales) y el no ser (minerales sin fronteras). En la mano, el cráneo de algún soldado ucraniano con expresión de no entender nada. "¡Qué difícil es ser Zelenski!" piensa. Y no le arrienda la ganancia. 

* "Ucrania acepta un alto el fuego de 30 días propuesto por Washington a cambio de recuperar la ayuda militar de EE.UU." RTVE.es / Agencias 12/03/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250311/eeuu-ucrania-arabia-saudi-negociaciones-paz/16485603.shtml

lunes, 3 de marzo de 2025

La Europa molesta

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Poco a poco se van alzando las voces europeas ante lo que es un asedio en toda regla. Este asedio es el que la considera "molestia", por un lado, y "débil" por otro. Ante este panorama, nos cabe a los europeos sacudirnos las dos consideraciones y tomar nuestra propia dirección. El nuevo rumbo europeo debe consolidarnos ante terceros, pero también frente a nosotros mismos.

Tras la crisis producida en el Despacho Oval de la Casa Blanca, ha quedado claro lo que supone Europa y sus problemas para Donald Trump: negocios. La guerra de Ucrania, como la de Gaza, supone posibilidades de inversión con las que devolverle el favor a la industria norteamericana, la segunda fila tras las militares. Trump invierte y recupera. Tras las compras de medios, las críticas empiezan a desaparecer diluidas en el nuevo nacionalismo populista. Es un camino que ya mostraron dictaduras como la del otro buen amigo de Trump, el egipcio al-Sisi, ahora entre la espada y la pared con la decisión del "patrón" norteamericano de que los gazatíes vayan a Egipto a la fuerza para recrear esa Gaza dorada, en la que el dinero cae del cielo, Netanyahu y Trump toman refrescos en la playa y los niños se pasean con grandes globos con la cara de Trump.

¿Habrá, en su furor, abierto Trump demasiados problemas a la vez? ¿Es la pretensión trumpista de poner en pie al planeta imponiendo su santa voluntad?

Cada vez que Trump pone sus garras sobre algo se vuelve más complicada la situación mundial. Creer que es él quien manda no resuelve problemas, sino que más bien los crea. La contestación, en cambio, se apoya en los frentes contestatarios abiertos. La respuesta de Zelenski es una muestra de que se puede plantar cara al "jefe" en su propio terreno y que si se abren más frentes, Trump se verá obligado a cambiar, ceder o como lo queramos llamar.

La salida en tromba en su segundo mandato es una exhibición de fuerza que se puede volver contra él si no consigue lo que quiere de primeras. ¿Puede esto empezar a ocurrir? Fenómenos como el hundimiento de las ventas de Tesla en Europa, por ejemplo, ¿pueden hacer pensarse las cosas?

La reacción europea ha sido rápida al mostrar su decisión a la autonomía militar y a una defensa clara, sin dependencias. El liderazgo britano-francés se ha visto reforzado al frente de una Europa unida ante la presión de Trump.

¿Está Estados Unidos preparado para dejar de ser el socio líder? ¿No habrá calculado mal Trump y resulta que su poder venía precisamente de ese ser socio fiable y no líder autoritario? ¿Le bastará azuzar a su amigo Putin contra Europa para que esta vuelva asustada bajo sus brazos? Esto es lo que está por ver o si, por contra, Putin aprovecha la debilidad norteamericana y su pérdida de liderazgo.

En 20minutos podemos leer los nuevos planteamientos tras la reunión de los convocados para tratar el problema:

"Tenemos que aclarar cómo sería una garantía de seguridad europea", explicó Starmer en una entrevista a la BBC, sin dar más detalles de esa hoja de ruta. "Reconozco que lo más probable es que sea una coalición de los dispuestos o, en otras palabras, países de Europa que estén dispuestos a dar un paso más", ha explicado. En general, eso sí, habría tres claves: garantías de paz para Ucrania, probablemente con tropas europeas sobre el terreno una vez firmado el acuerdo; un papel de Europa en la mesa de negociación, y consolidar el hecho que Rusia no rompe ese pacto. El primer ministro británico aseguró que Londres y París llevarán la voz cantante por una cuestión de agilidad: "Yo quiero intentar que haya cuantos más países mejor, pero hay que avanzar hacia una forma más rápida y ágil de actual, y creo que esta clase de coalición es la mejor fórmula".

Ya durante el cónclave, Starmer avisó a sus 'colegas' que este es "un momento único" para la seguridad de Europa. "Tenemos que dar un paso adelante", dijo, porque eso es clave no solo para el futuro de Ucrania, sino también de otras muchas naciones en el mundo. "En las conversaciones de los últimos días, acordamos que un grupo de nosotros trabajará con Ucrania en un plan para detener los combates, y luego lo abordaremos con Estados Unidos y lo llevaremos adelante juntos", prosiguió, y pidió ir dejando claros "los pasos a dar" hacia la paz porque ahora mismo la agresión rusa, dijo, sigue "implacable".*


Como se puede apreciar, Estados Unidos cuenta, pero lo hace cuando Europa haya decidido, algo que veremos cómo encaja Trump. Amante de los golpes de efecto, Trump tratará, aunque sea desplazado, de hacer ver que es él quien decide. ¿Puede tratar de puentear a Europa dirigiéndose directamente a Putin? Podría, pero es mejor no adelantarse a lo que ocurra.

Lo importante es que Europa, o una parte de ella, puede tomar la voz cantante y asumir un protagonismo que incomode a Trump. Cuál pueda ser la respuesta, está por ver. Pero es esencial que Europa se enfrente cuanto antes a su decisión de qué papel despeñará en el futuro y especialmente sobre quién lo decide. Tiene que demostrar que su existencia es para algo más que para molestar a los Estados Unidos, como señala Trump. 

* Emilio Ordiz "Francia, Reino Unido y Ucrania llevarán un plan de paz a Trump y Putin: "Europa es un gigante que ha despertado"" 20minutos 02/03/2025 https://www.20minutos.es/internacional/cronica-cumbre-londres-starmer-plan-paz-francia-europa-ucrania-guerra-rusia-putin-trump-ayuda-militar-5687215/

sábado, 1 de marzo de 2025

La bronca en la Casa Blanca

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los titulares de todos los medios se abren con la bronca en la Casa Blanca. La discusión en público entre Donald Trump y Volodímir Zelenski está en las antípodas de lo que es frecuente ver en el mismo escenario, cómo se desinflan los líderes mundiales  ante Trump. Llegan con intención crítica y al final todo son sonrisas y apretones de manos, Será que la Casa Blanca impone, pero a un político que lleva tres años al frente de un país en guerra, invadido, que se siente "comprado" o "vendido", según el día, no es tan fácil irle con juegos. Y eso es lo que le ha pasado a Zelenski.

La prensa se empeña en darle el "titular" a Trump, con lo de hacerle responsable de la III Guerra Mundial, pero creo que no es ese el titular real, sino el desmesurado que Trump ofrece para intentar salirse con la suya al comprobar la resistencia ucraniana.

Lo importante es que Zelenski ha salido de la Casa Blanca diciendo lo que piensa y si firma el impresentable acuerdo de cesión de las llamadas "tierras raras".

Sean cuales sean los resultados, dos cosas, Trump no se ha salido con la suya y alguien le ha dicho lo que pensaba. Lo demás es interpretable. Un mundo en el que Trump siempre se sale con la suya no es un buen mundo. No puedes llamar "dictador" a quien vas a recibir, al agredido, y ponderar al verdadero dictador, al invasor, del que hablas maravillas, Vladimir Putin, que todavía se está riendo en el Kremlin.

El apoyo de la Unión Europea a Zelenski tras el bronco episodio de la Casa Blanca es porque entienden que el plan trazado por Trump contra esa Europa "creada para jo... a los Estados Unidos", tal como ha expresado hace unos días.

La cesión de las tierras raras que Zelenski había aceptado partía de la creencia de que al convertirse parte de Ucrania en "territorio explotado" por los Estados Unidos, esto defenderían la totalidad de Ucrania de Rusia para comprobar que Trump solo compromete sus ganancias sin garantía alguna de futuro. Para Trump, los acuerdos solo suponen ganancias, no compromisos.

Esta es la descripción del incidente que se hace en RTVE.es:

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha acusado a su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, de jugar "con la Tercera Guerra Mundial" en un tenso encuentro ante la prensa en la Casa Blanca que ha derivado en una acalorada discusión. El encuentro, que tenía como objetivo la firma de un acuerdo sobre tierras raras, ha finalizado antes de lo esperado. "Ha faltado al respeto a EE.UU. Puede volver cuando esté listo para paz", ha dicho Trump en su red social Truth Social, después de que Zelenski abandonara el edificio.

Todo ha comenzado en un encuentro con la prensa en el Despacho Oval, un procedimiento habitual durante las visitas de los distintos líderes a la Casa Blanca. Sin embargo, la tensión se ha empezado a elevar cuando uno de los periodistas le ha preguntado a Zelenski "por qué no llevaba traje". Una vez que termine la guerra, ha dicho el líder ucraniano, "me vestiré como quieran", visiblemente molesto.

Después, Zelenski ha advertido de que un alto el fuego con Rusia "no va a funcionar" y ha mencionado la invasión iniciada por el presidente Vladímir Putin en 2014. Desde entonces, ha continuado, "la situación ha sido la misma [...] nadie ha parado los pies a Putin". En 2019, ha añadido, Ucrania firmó "un alto el fuego" que el jefe del Kremlin "no cumplió". "¿Qué tipo de diplomacia proponéis?", le ha preguntado entonces a Trump, que estaba acompañado de su vicepresidente, JD Vance, quien ha respondido.

"Hablo de la diplomacia que va a evitar la destrucción de su país", ha dicho Vance, aunque para entonces el tono de la conversación ya se había elevado. "No ha estado en Ucrania, ¿cómo sabe qué problemas tenemos?", le respondía Zelenski, que después reconocía que "durante una guerra, todo el mundo tiene problemas", y apelaba a los líderes estadounidenses: "Incluso vosotros".

El vicepresidente no ha tardado en acusar al líder ucraniano de "faltar al respeto" a la administración Trump. "¿Crees que es respetuoso venir al Despacho Oval y atacar a la administración que está tratando de evitar la destrucción?", preguntaba.*


El desencadenante del traje es muy significativo de la incomprensión, de la distorsión mediática norteamericana. Lo de la "falta de respeto" pasa ya los límites de ridículo cuando se ha llamado "dictador" a Zelenski por no convocar elecciones en un país en guerra, algo absolutamente normal en todos los países en esta situación. ¿Era democrático Putin cuando organizaba "elecciones" en las zonas invadidas de Ucrania?

¿Se merece algo de respeto la administración Trump cuando prodiga el insulto, la manipulación de terceros países? Creo que se le tiene demasiado, no por lo que merezca, sino por temor a sufrir las iras de Trump y los suyos.

La respuesta europea ha sido inmediata y contundente ante el episodio de la Casa Blanca. La necesidad de una defensa europea, considerando a Ucrania como parte de Europa, se va asentando y este episodio es la confirmación de cómo es el mundo bajo Trump. La rápida y generosa oferta de Reino Unido para desplegar sus tropas y aviones sobre la zona ha sido una forma de devolverles el protagonismo que ellos mismos defendieron y se ha visto frustrante para los británicos. La visita del primer ministro británico a la Casa Blanca llevándoles una carta para visitar al Rey Carlos en Reino Unido es una señal clara de cómo están las cosas. Si Reino Unido se presta a los planes de Trump, tendrá su respuesta europea. Mr. Brexit, como Trump decía que debían llamarle, está de vuelta.

En 20minutos relatan así el final tras las intervenciones de Trump, Vance y Zelenski:

Ni se ha firmado el acuerdo sobre los minerales que estaba previsto ni Zelenski ha continuado con su visita en Washington. Según ha afirmado la propia Casa Blanca, Trump decidió dar por finiquitadas las relaciones y ordenó al secretario Marco Rubio y a su asesor de seguridad nacional Mike Waltz que le invitaran a irse. Y así lo hizo. **

Los que más han aplaudido —no podía ser de otra forma— han sido los rusos, los verdaderos ganadores con firma o sin firma, ya que una firma sin garantías de nada era un regalo para Putin que podría quedarse con la zona invadida sin amenaza alguna.

Jamás se ha visto un episodio de prepotencia internacional hacia un país al que se deja a los pies de los caballos después de haber dejado que sea invadido y alabar al invasor.

Con Trump y su equipo en la Casa Blanca, los Estados Unidos han descendido al nivel más bajo. Puede que se les tema, pero no se les puede mantener respeto ante sus prácticas y actitudes. Cada día que pasa hay una mayor distancia entre la realidad y lo que quieren aparentar. Basta con rascar un poco para que se vea lo que hay debajo: poder, codicia y prepotencia. Deberían ponerlo en el escudo.

En el Independent en español se nos cuenta cómo el Washington Post, propiedad de Jeff Bezos, sufre un levantamiento al marcar las líneas editoriales, que claramente lo alejan de las críticas a Donald Trump y a su equipo. Muchos redactores y editores se plantean abandonar el medio. 

Es un ejemplo más de la decadencia norteamericana bajo Trump, de como el dinero se ha plegado a un presidente autoritario y descarado. Los Estados Unidos, lo hemos dicho muchas veces, tardarán en recuperarse de este camino emprendido y que ningún medio controlado podrá maquillar. 

Independent en español


* Marta Rey "Trump se enzarza con Zelenski en un tenso encuentro en la Casa Blanca: "Está jugando con la Tercera Guerra Mundial"" RTVE.es 28/02/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250228/trump-zelenski-encuentro-casa-blanca/16471009.shtml

** "Trump abronca a Zelenski, que deja la Casa Blanca sin acuerdo: "Estás jugando con la III Guerra Mundial, vuelve cuando estés listo"" 20minutos 28/02/2025 https://www.20minutos.es/internacional/guerra-ucrania-directo-trump-zelenski-se-reunen-con-acuerdo-sobre-las-tierras-raras-punto-cerrarse-5686975/?autoplay

*** Justin Baragona "Plan de Bezos para el ‘Washington Post’ desata indignación entre los periodistas y provoca renuncia del editor" Independent en español 27/02/2025 https://www.independentespanol.com/politica/ee-uu/jeff-bezos-washington-post-opinion-libertades-mercado-b2706178.html

viernes, 21 de febrero de 2025

El destino de los otros

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los problemas de Trump con las palabras van más allá del diccionario. Forma parte de su forma de entender la realidad y la política retorcerlas hasta hacerlas cambiar de sentido y convertirlas en armas arrojadizas contra sus... oponentes, aliados, ex amigos, contra todo aquel que le lleve la contraria.

Como presidente de los Estados Unidos no necesita "políticos", solo obedientes aceptadores de sus mandatos y una referencia con la que hacer ver que es negociador. Este último puesto lo ocupa Vladimir Putin, al que ha situado como único interlocutor a su altura, aquel con el que negociar el destino de los otros, algo para lo que se cree con derecho y cualificado.

La respuesta dada por Zelenski no ha gustado a Donald Trump, lo que ha desencadenado una sarta de insultos y amenazas que Trump no se puede permitir para la permanencia de su propia imagen. Se ha puesto en marcha el mecanismo de desprestigio construido por su entorno político, el equipo construido para su defensa.

En el diario 20minutos podemos leer:

El asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Michael Waltz, ha recomendado este jueves al presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, que "rebaje el tono" y acepte la "oportunidad histórica" que le ofrece la Administración Trump con el acuerdo de explotación de sus recursos naturales. "Tienen que bajar el tono, analizarlo detenidamente y firmar ese acuerdo", ha instado Waltz, quien ha coincidido con el vicepresidente JD Vance al calificar de "inaceptable" los últimos comentarios de Zelenski sobre el presidente Trump. Con todo, Waltz cree que la relación entre Washington y Kiev puede resolverse. Por su parte la UE ha rebatido este jueves las declaraciones de Donald Trump, que este miércoles puso en duda la legitimidad de Volodimir Zelenski como presidente de Ucrania, llegando a afirmar que es un "dictador" por no convocar elecciones. *

Una vez que no se aceptan las propuestas mercantilistas sobre la guerra por parte de Trump, la maquinaria se pone en marcha. Se trata ahora de decir al mundo que la guerra la comenzó Ucrania, que no hizo nunca nada por evitarla y, finalmente, que Volodimir Zelenski es el obstáculo para la paz.

Si solo se tratara de palabras, vale. Pero es mucho lo que hay en la recámara para realizar todo tipo de presiones y chantajes para que Ucrania y el mundo se pliegue a su versión. Se comprende mejor así el papel del gran beneficiario, Vladimir Putin, que ya sabe que Trump le utilizará como amenaza para conseguir sus objetivos mientras que él conseguirá los suyos. ¡Una bonita forma de reparto, una especie de partida de cartas con la vida, territorios o bienes de los demás sobre la mesa!

Sus "soluciones", las que favorecen a los Estados Unidos acaban siendo las únicas posibles, por lo que le sobra Europa y le sobra Ucrania, que son las fuentes de peligros, el auténtico foco de la enfermedad, como aseguró en su "inocente" discurso el vicepresidente J.D. Vance.

La "ayuda" para sanar a Europa viene definida, claro, por el MEGA, "Make Europe Great Again", que ya se proclama como objetivo. Qué sea el "great" es evidentemente una decisión de los Estados Unidos, que trata de exportar sus fórmulas para asegurarse la obediencia e igualdad de fines. Pero es necesario hacer una observación: No se puede ser como los Estados Unidos de Trump si no se tiene su fuerza, algo que el propio Trump se encargará de evitar. Solo aspira a esa ilusión de "grandeza" que se traducirá en que el amo pase su mano por el lomo de la mascota.

No se puede entender ni hacer política frente los Estados Unidos de Trump sin tratar de entender su propia personalidad, la megalomanía, el narcisismo y la codicia sin reparos, su deseo de imponerse, sus negaciones de la realidad cuando le interesa y una retórica mesiánica. Todo esto forma parte de ese Trump con el que hay que enfrentarse para sobrevivir, que decide sobre el destino de todos. 


* "Guerra de Ucrania, en directo | EEUU reclama a Zelenski que "baje el tono" y acepte el acuerdo de explotación de las tierras raras" 20minutos 21/02/2025 https://www.20minutos.es/noticia/5683733/0/guerra-ucrania-directo-trump-ucrania-que-empezo-guerra-pide-zelenski-elecciones-putin-macron-cumbre-europa/