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domingo, 31 de marzo de 2024

Cosas que ocurren en un estadio y que nacen fuera

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Parece que ayer ha sido un día especialmente intenso en lo relativo al racismo en dos estadios de fútbol Los incidentes se suceden desde hace tiempo y hoy copan los titulares... deportivos.

Nos empeñamos en tratar estas cuestiones como "deportivas" cuando son indicadores más amplios de lo que podríamos llamar "pérdida de ciudadanía" y "deterioro de la convivencia". Los medios tienen en esto un efecto perverso de lo que técnicamente se llama "framing" o "enmarcado". La teoría en Ciencias Sociales que se deriva de este concepto es precisamente que el enmarcado tiende a explicar cómo enfocamos e interpretamos diversos acontecimientos. En esto los medios son esenciales. "Enmarcar" un incidente de racismo como un acontecimiento "deportivo" es una forma de situarlo en un punto determinado y, por ello, alejarlo de otros. De esta forma quedamos a salvo del incidente, algo que ocurre en los estadios y no en otros lugares, algo que se inserta en la competición, en el acaloramiento del partido, etc.

Sin embargo, ese enmarcado nos evita considerarlo como el crecimiento de un déficit democrático, que parte de la igualdad de todos y del respeto mutuo. Los insultos en los espacios públicos, en partidos o manifestaciones, son signos claros de esa "pérdida de ciudadanía". En la ciudadanía se deben incluir valores que, hoy por hoy, estamos perdiendo de forma acelerada. Lo que ocurre en el deporte, especialmente en el Fútbol, solo es una pequeña muestra del problema social. No nace y muere en el estadio; solo es allí donde se ha creado un espacio de impunidad, de anonimato que permite desahogar eso que en otros lugares sociales tiene un mayor riesgo de detección. Es una mala costumbre espacializada, adaptada a un espacio y tiempo: el partido.

La creencia en que pagar una entrada da derecho a vejar al resto de los humanos, ser racista, violento, insultante... está demasiado extendida. La idea que dentro de un grupo no somos responsables porque es lo que todos hacen lo está igualmente.

Lo incómodo socialmente, políticamente, deportivamente... es que nada de eso desaparece ni en el grupo ni en la representación mediática, que lo califica dentro de incidentes deportivos. Es social y representa ese deterioro del que estamos hablando como un síntoma más de algo realmente preocupante.

La idea de que es algo "juvenil" tampoco sirve para taparlo como tantas otras cosas "juveniles" como los acosos en escuelas, institutos y redes sociales. Aquí el "acoso" se manifiesta a través del racismo, unos días, y del enfrentamiento con los rivales, todo un ritual de salida de la violencia.


Todas las cosas positivas que se dicen del deporte se incumplen aquí. No es escuela de caballerosidad, de valores, como algunos señalan ingenuamente, sino que, por el contrario, es el espacio donde se liberan las malas costumbres; es un espacio de agresividad y falta de respeto. En esto mucha responsabilidad es de los propios clubes que fomentan la rivalidad para llevar a la gente a las gradas, de los medios que polarizan los enfrentamientos para atraer lectores y espectadores.

Pero el gran ejemplo de la polarización y del insulto lo está dando la clase política con su falta de respeto a los otros. Quemar o golpear muñecos, lanzar insultos, etc. no es precisamente el mejor clima para la convivencia social.

Los medios nos informan de vez en cuando de casos en que se ha hecho llamar la atención a padres asistentes a partidos infantiles. Supongo que solo se llega a eso en casos extremos, pero basta para asistir a algunos de estos partidos para ver la vergüenza que pasan los propios hijos en estas situaciones ante el comportamiento de estos.

El racismo crece. Eso es lo que nos dicen las cifras de este "país feliz" sobre el aumento de delitos de odio. El fútbol es el espectáculo deportivo mayoritario, donde es más fácil camuflarse individualmente y actuar colectivamente. Es un espacio de impunidad que si no se actúa irá a más.

Entre el público ya se dan las divisiones respecto a estos actos. Se producen los enfrentamientos en los que unos recriminan las acciones de los otros. Es un principio, pero hay que ir más allá y aquí solo hay dos formas: las sanciones individuales y las colectivas. Las primeras son de diferente orden, de la expulsión del club a las denuncias por delitos de odio. Las colectivas recaerán sobre el club con cierres o pérdidas de puntos. Es mucho el dinero que se mueve en el fútbol, lo que explica la pasividad de algunos por temor a percibir menos ingresos.

Pero hay muchas medidas, como la retirada de la publicidad por parte de los anunciantes, por ejemplo, además de cierres y otras sanciones deportivas. No se puede mandar el mensaje de que el racismo es incontrolable en cualquier ámbito, especialmente en el del deporte que tiene amplia resonancia mediática.

Las imágenes del portero de un equipo lanzado contra los que le insultan tras la portería no deberían volver a repetirse. Hacen falta medidas y más didáctica de valores. Llevamos unas semanas incidiendo en esto porque los indicadores nos llevan a un incremento de su pérdida.

Esto nos afecta a todos. La falta de valores se manifiesta en un crecimiento de la delincuencia, como hemos visto, del acoso, de la polarización social, en resumidas cuentas, de dejar de creer en la sociedad como un espacio de convivencia. Hay que decirlo en las escuelas, en los medios, en las ruedas de prensa, en los parlamentos... Hay que denunciarlo en todas ellos y señalar claramente los comportamientos xenófobos y racistas que saltan por diversos espacios sociales, de estadios a fábricas. Estas cosas ocurren en los estadios, pero nacen fuera. No debemos engañarnos en esto. No es solo un mal "comportamiento deportivo"; es una forma de agresión social, de odio a las personas. Esto empieza a justificarse como un comportamiento lícito, con corrientes que se manifiestan xenófobas y racistas en la política o en sus márgenes.

Esta sociedad, que llora porque las procesiones se quedan sin poder salir a la calle, debería llorar también por muchos otros motivos que no se pueden seguir ignorando. La polarización tiene sus consecuencias y ramificaciones. 

Hay que volver a definir, insistimos, qué significa ser un buen ciudadano, que significa una sociedad mejor. Hay que sacar de lo deportivo el fenómeno y conectarlo con otros ámbitos en los que se da de forma silenciosa, pero igualmente contundente. Esto no es solo "deportivo"; va más allá.


martes, 23 de mayo de 2023

La gran pregunta

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo que ocurre en un campo de fútbol no se queda en el campo de fútbol. Al menos es lo que se desprende del llamado "caso Vinicius", el que se muestra cómo el fútbol es víctima de su propia resonancia. Y con él lo somos todos.

Desde el inicio: nuestra más absoluta condena a lo sucedido en el campo de Mestalla. Es intolerable que esto ocurra en cualquier sitio, incluido por supuesto las gradas de un campo de fútbol.

Desde el punto de vista de las repercusiones en los medios por lo sucedido, tiene interés porque el caso ha desbordado los casos anteriores en los que hechos similares se habían producido en otros campos. Lo ha hecho, sobre todo, por la dimensión de las preguntas que se hacen los propios medios. Entre ellas, la dimensión espectacular del fútbol se concentra la "pregunta absoluta", en la "súper pregunta": "¿es España racista?" con la que los medios culminan su tarea.

La pregunta es absurda por absoluta y podría ser reducida a "¿son los aficionados de Mestalla racistas?" o "¿son racistas los aficionados de las gradas X?". Nos dicen que fueron expulsados del campo dos aficionados del Valencia. Probablemente una solución con la que cubrir el expediente ante lo que pueda ocurrir.

Pero las dimensiones de la pregunta se vuelve tan amplias que pierden eficacia: "¿es España racista?" La magnitud de la pregunta solo puede ser contestada desde la creencia anterior "sí" para unos y "no" para otros, según nuestra convicción previa. La pregunta no sirve de mucho, realizada en esta dimensión, pero es lo suficiente para llenar titulares y atraer la atención provocando nuevas polémicas.

La polémica es lo que alimentan los medios y este es el caso perfecto. La intervención directa del presidente brasileño Lula da Silva condenando los hechos y haciendo intervenir a las autoridades brasileñas nos da la oportunidad de contemplar las dimensiones que ha adquirido el caso. El Fútbol es víctima de su éxito y el fútbol español lo es también. Todos los periódicos lo siguen en sus menores detalles. Ahora esto.

"¿Es La Liga racista?". Puede que en el exterior si España es racista o no importe poco, porque para ellos las noticias de España son las noticias de Fútbol, las de nuestra Liga.

En Egypt Today, por ejemplo, vemos la foto de Vinicius con el titular "FIFA president, Gianni Infantino supports Real Madrid's Vinicus Jr."; en el estatal egipcio Ahram Online titulan "Support for Vinicius after Real Madrid star suffers racial abuse in La Liga". En Euronews se titula "Real Madrid files complaint with prosecutor over Vinícius 'hate crime' abuse by Valencia fans" y se señala el incumplimiento del protocolo en estos casos: 

Real Madrid coach Carlo Ancelotti said the game should have been stopped, while Brazil's President Lula said action must be taken against racism and fascism in football stadiums.

Real Madrid football club has filed a complaint with the Spanish prosecutor's office, alleging its player Vinícius Júnior was the target of racist chants from opposing fans before and during Sunday's game against Valencia. 

The club says the insults legally constitute a "hate crime" against the Brazilian striker. 

"Real Madrid condemns the events that occurred yesterday (Sunday, editor's note) against our player Vinicius Junior and opposes them vigorously", the club said in a statement. 

Writing on Twitter, Vinícius said the Spanish league "now belongs to racists."

“It wasn't the first time, or the second or the third. Racism is normal in La Liga. The competition thinks it's normal, as does the federation, and the opponents encourage it," Vinícius said.  

 "The league that once belonged to Ronaldinho, Ronaldo, Cristiano (Ronaldo) and (Lionel) Messi now belongs to racists ... But I'm strong and I will fight until the end against the racists. Even if far from here.”

The 22-year-old Vinícius, who is Black, has been subjected to repeated racist abuse since moving to Spain five years ago.* 


Los medios de todo el mundo recogen y critican el espectáculo dado en Mestalla mientras que en España nos hacemos la "gran pregunta": ¿somos racistas? La pregunta es por sí misma un despropósito, más mediática que otra cosa. No sirve de mucho porque no tiene respuesta. No hay que hacerse preguntas retóricas, sino aplicar protocolos y sanciones, que para eso están.

El problema está en el papel que el deporte juega, los intereses económicos y mediáticos detrás de él y las tendencias a explotar los conflictos generando nuevos.

¿Qué hubiera ocurrido en Mestalla si se suspende el partido? Es una cuestión que tendrán que afrontar las autoridades que tomen la decisión de cerrar un estadio con treinta o cuarenta mil personas dentro.

La pregunta real no es si "España es racista", sino qué puede ocurrir si ese protocolo de los tres avisos se cumple o si, por el contrario, se incumple dejando una vía abierta a los nuevos casos. Esto es lo que recogían en Egypt Today con las declaraciones de Infantino: 

CAIRO, 22 May 2023: FIFA's president Gianni Infantino expressed his support for Real Madrid forward Vinicius Jr after he called LaLiga and Spain "racist" after receiving racial insults from Valencia's fans in Sunday's game at  Mestalla Stadium.

"Full solidarity to Vinicius. There is no place for racism in football or in society and FIFA stands by all players who have found themselves in such a situation. Events during the match between Valencia and Real Madrid show that this needs to be the case.

That is why the three-step process exists in FIFA competitions and it is recommended at all levels of football. Firstly, you stop the match, you announce it. Secondly, the players leave the pitch and the speaker announces that if the attacks continue, the match will be suspended. The match restarts, and then, thirdly, if the attacks continue, the match will stop and the three points will go to the opponent. These are the rules that should be implemented in all countries and in all leagues.

Clearly, this is easier said than done, but we need to do it and we need to support it through education.**

 

Efectivamente, es más fácil decirlo que hacerlo. Esto es especialmente cierto donde el fútbol se ha convertido en un gigantesco negocio basado en elevar la confrontación a niveles "épicos", donde la rivalidad se ha convertido en un motor y reclamo y donde los medios avivan las polémicas para poder atraer más la atención. Y eso tiene consecuencias.

La idea de mandar a todos a la escuela no parece muy viable. Los tiempos de la "educación" parecen un poco lejos de lo que se ha visto en Mestalla. Esto está más claro si se ve cómo se ha convertido el fútbol en un liberador natural de tensiones diarias, un lugar donde gritar, insultar, lanzar objetos, etc. para aquellos que se saben impunes.

No se puede acusar a todo el mundo, pero sí decir que ni medios ni clubes quieren perder clientela. Expulsar a un par de ellos puede parecer, de cara a la galería, suficiente, pero todos saben que esa no es la solución del problema, sino lo que se considera permisible en los estadios, espacios de anonimato. Es efectivamente un problema de "educación", pero eso, como se señala, es más fácil decirlo que cambiarlo. Los malos hábitos son persistentes.

La prueba de fuego la vamos a tener en cada estadio que visite el Real Madrid, en este caso. Vamos a ver cuáles son los resultados y hasta dónde se podrá llegar con el famoso protocolo de los tres niveles. Lo peor que puede pasar es que el problema —que depende de unos pocos en cada estadio— se enquiste, se convierta en una especie de juego de desafíos y transgresiones, que es lo que algunos temen. 

La gran pregunta no es si España es racista o no, sino qué hacemos para controlar y sancionar las actitudes racistas de algunos en campos de fútbol o de cualquier otro deporte, en cualquier situación de la vida. 

La clase política, en plenas elecciones, ha condenado lo ocurrido de forma rotunda, con la excepción de Vox que ha perdido una oportunidad de ser claro en un asunto sencillo. Ellos sabrán. 

Con las elecciones a unos pocos días vista, la tentación política ha sido muy fuerte. Han hecho lo peor que se podía hacer, convertirlo en arma arrojadiza de campaña. De esta forma se divide lo que debería ser unánime, sin fisuras. Esa no es la solución de nada, sino de añadir más crispación y aprovechar cualquier cosa.

Los resultados son que ahora La Liga está en boca de todos, negativamente, por medio mundo. Si queríamos máxima atención, ya la tenemos. "Crimen de odio", "racismo", etc. son los términos que acompaña a La Liga y, por extensión, a España. Lo que se hace en el estadio, no se queda en el estadio en un mundo mediático.

* "Real Madrid files complaint with prosecutor over Vinícius 'hate crime' abuse by Valencia fans" Euronews 22/05/2023 https://www.euronews.com/2023/05/22/spanish-league-belongs-to-racists-as-vinicius-incident-attracts-international-criticism

** "FIFA president, Gianni Infantino supports Real Madrid's Vinicus Jr." Egypt Today 22/05/2023 https://www.egypttoday.com/Article/8/124569/FIFA-president-Gianni-Infantino-supports-Real-Madrid-s-Vinicus-Jr

miércoles, 30 de noviembre de 2022

Más gestos desde Qatar

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Como decíamos hace unos días, el Mundial de Qatar va a ser el de los mensajes paralelos, de los gestos constantes, el mundial de las contraofensivas de aquellos a los que se intenta silenciar de diferentes maneras y en diferentes espacios. Es el mundial de las causas abiertas. A las protestas por la situación en Qatar se le suman otras protestas, como las de Irán, que están llegando a niveles importantes y a sus propios gestos.

Un Mundial de Fútbol es sobre todo un escaparate, una pasarela, una pista central del circo mundial de los desastres. Lo que podría ser simplemente color en las gradas, se ha convertido en dramatismo intenso porque están pasando por allí todo tipo de desafíos, incluso de réplicas o contraataques por parte de los denunciados, Qatar. Así ha sucedido cuando los aficionados de Qatar han utilizado la imagen del jugador turco-alemán, Özil, como un ejemplo de "racismo". Se han tapado la boca, sí, pero por mucho que lo hagan no van a modificar la situación cuando han empezado a aceptar la realidad de las muertes en la construcción de los estadios, entre 400 y 500, según empiezan a reconocer las autoridades qatarís y más de 6.000, según las investigaciones independientes. 

No se trata de entrar en una polémica que fue utilizada con su habitual habilidad por Erdogan, al que se le había rechazado que fuera a Alemania a hacer campaña electoral a la población turca. Lo que está mal está mal, pero aquí se trata además de sacarle rendimiento político. Lo importante es que estas imágenes ya forman parte del Mundial, de su lucha de imágenes y del desarrollo de un lenguaje ajustado a las circunstancias, un diálogo por encima de los discursos oficiales.

En el diario El Mundo, Ana Bretón* nos ofrece una selección de imágenes femeninas relacionadas con el Mundial que recogen aspectos muy diferentes de la guerra de la mujeres en sus diversos campos de batalla. Así, comienza con una aficionada iraní que hace en Qatar lo que no le dejan hacer en su país y es motivo de conflicto, lucir una camiseta con el número 22 y el nombre de la joven muerta en Irán, Mahsa Amini. Se unen de esta forma la identidad de la joven con la identidad nacional, que está más allá de los ayatolas.

El gesto del nombre en la camiseta es importante. En RTVE.es se nos da el titular "Irán amenaza a las familias de sus jugadores si no cantan el himno"**, donde otro símbolo, el himno se convierte en pieza de batalla. No es novedad, sin embargo, el uso constante de la amenaza de represalia, una costumbre que practican ciertos países musulmanes. Las unidades no son las personas, sino las familias. Es una forma de hacer que sean las propias familias las que presionen sobre sus miembros para no verse atacadas, discriminadas, etc. por el régimen oficial. De esta forma se ejerce un constante chantaje sobre las personas que están fuera del país, fuera de Irán. Aquí hemos tratado en varias ocasiones casos egipcios de la misma naturaleza. ¡Cuidado con lo que haces fuera que lo pueden pagar los de dentro! Es una máxima política represiva que comparten muchos y la aplican a menudo sobre sus disidentes.

El Mundial ofrece partidos y política, jugadas y denuncias. El temor inicial de muchos medios de que la política llevara al boicot informativo, a que los espectadores se dieran la vuelta ante un extraño espectáculo que no acabamos de entender cómo acabó en Qatar en estas fechas interrumpiendo las ligas del mundo y celebrándose en invierno para evitar achicharrarse, parece que no se ha producido de momento. Digo "de momento" porque no sabemos si puede haber un incidente grave que quede más allá del mensaje, algo que no se pueda controlar y que dispare la situación transmitiéndose de forma imparable por todos los medios del mundo.

Las imágenes como la de la ministra alemana luciendo un brazalete reivindicativo por sorpresa pueden calcularse mal y dar lugar a algún incidente grave que dé lugar a un plante, a una retirada o a cualquier otra circunstancia.

La actitud de las federaciones es también cuestionable y cuestionada. Ya lo vimos aquí hace unos días con la actitud de la FIFA y de su presidente, que se juega mucho y tiene que estar al quite y con mil ojos para evitar que se les escape el mundial de las manos.

Puede ocurrir que las protestas se "normalicen", es decir, que vayan perdiendo fuelle, aunque el riego aumenta con las concentraciones cada vez mayores de público. Cada nueva ronda irá aumentando en tensión hasta llegar a una final en la que se tratará de tener todo controlado cuando precisamente será el momento más difícil de controlar.

Cada día se van produciendo imágenes que hacen que este Mundial sea atípico, sea el de las reivindicaciones, especialmente, sobre las mujeres y la pérdida de derechos humanos. Comenzamos con Afganistán, con la retirada de estadounidenses y demás, para que, tratando de evitarlo en Irán, se produjera el efecto inverso.

Lo que iba a ser un lavado de imagen mundial ha servido, por el contrario, para dejar al descubierto miserias y torpezas, intereses y ausencia de derechos. Esto sigue. Las causas reivindicativas están ahí, produciendo gestos. Es el Mundial de las osadías, de los desafíos en cualquier momento.

 

* Ana Bretón "Las otras mujeres, visibles y significativas, del mundial de Qatar" El Mundo 29/11/2022 https://www.elmundo.es/album/yodona/actualidad/2022/11/29/638488ecfc6c83d0788b4603.html

** "Irán amenaza a las familias de sus jugadores si no cantan el himno" RTVE.es 29/11/2022 https://www.rtve.es/deportes/20221129/mundial-qatar-directo-jornada-10/2409546.shtml


miércoles, 7 de septiembre de 2022

Mbappé se troncha

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si ayer hablábamos de las angustias que se les transmite a los niños con el pensamiento sobre el cambio climático y con eso de que "no hay futuro", con las catástrofes anunciadas para las décadas próximas, etc. la prensa de ayer nos muestra el extremo contrario. Lo que en el mencionado texto "Psicología ambiental", llaman "androcéntrico" en oposición a "ecocéntrico". A los primeros, por decirlo así, les importa un pimiento (por darles donde les duele), los daños al planeta ya que anteponen los intereses humanos (de algunos, por cierto) a los del planeta. Los "ecocéntricos", por contra, son los interesados en el planeta y que centran sus esfuerzos en evitar su deterioro.

La noticia que nos traen los medios es la siguiente, con el titular "Polémica en Francia tras las risas de Mbappé y el entrenador del PSG ante la petición de que cambiasen el avión por el tren". En la noticia se nos explica:

Polémica en Francia después de que este lunes el jugador del París Saint Germain, (PSG) Kylian Mbappé, y su entrenador, Christophe Galtier, reaccionaran entre risas ante la petición de que el club use el tren en lugar en lugar de avión privado para sus desplazamientos cortos.

En una rueda de prensa previa al encuentro de Liga de Campeones que se celebra este martes ante la Juventus, un directivo de la empresa estatal ferroviaria SNCF, Alain Kraskovitch, ofreció al PSG un tren TGV adaptado a las necesidades del club con el objetivo de que lo utilice para trayectos cortos, ya que el ferrocarril aporta "seguridad, rapidez, servicios y eco-movilidad".

Acto seguido, Galtier se miró con Mbappé y este último estalló en carcajadas hasta el punto de que tuvo que bajar la cara para que no se viera cómo se tapaba la boca, lo que contagió a una parte de los asistentes. Galtier también acaba riendo y tapándose la boca para intentar disimularlo.

"Perdone, me temía que íbamos a tener esta pregunta. Para ser sinceros, esta mañana hemos hablado con la empresa que organiza nuestros desplazamientos, estamos mirando si podemos pasarnos al carro de vela", añadió de forma irónica.*


Pues sí, puro androcentrismo, en los términos explicados anteriormente. Al futbolista y a su entrenador les da la risa floja cuando les mencionan la posibilidad de prepararles un — seguro que lujoso— vagón particular para que viaje el equipo en los "trayectos cortos". Pero, ya vemos, esta posibilidad proletaria les da la risa y se permiten hacer ironías.

Si los niños se angustian por el futuro planetario, para estas dos lumbreras el mundo se reduce a espacios verdes, los campos de fútbol, y a los trayectos entre ellos. Su mundo siempre es verde, regado y les aplauden por pisarlo. Así semana tras semana. En los campos de fútbol no hay sequía ni incendios forestales; si hay plagas, no se enteran. El futbolista como el príncipe Buda vive en un falso mundo de felicidad. Como el Buda deberían salir un día de palacio y encontrarse con los dolores del mundo. Pero el jugador y su entrenador no se ponen en la piel de nadie ni salen del palacio. Sus campos son siempre verdes y no les importa de dónde sale el agua que los riega.

Ahora son los trayectos, pero mañana puede que haya que tomar decisiones sobre el riego de los campos de fútbol, como ya estamos viendo con los campos de toda la vida, esos sobre los que uno se agacha a plantar y le acaban doliendo los riñones sin que salgan los masajistas prestos a ponerte de nuevo en forma para que sigas sembrando.

La metáfora de los campos de fútbol es metáfora, pero es plenamente realista, como vemos con los miembros del PSG (diga "peseyé"), que no quieren salir de su mundo y ver cómo está el resto.


Junto a los androcéntricos, los hay más listos y los hay con la risa floja. Creo que si hay un mundo alejado de cierta realidad es el del fútbol, donde los elevados sueldos hacen distanciarse. ¡Cómo van a ir "ellos" en tren, por favor! Y les da la risa. Cuando se hace este tipo de planteamientos, que incluyen un abismo entre los problemas de la gente y los suyos propios, es cuando nos damos cuenta de su aislamiento endiosado. Ellos se ríen; no pueden controlar la risa porque se les pide que viajen en tren, en vagón especial. Ellos van a realizar un acto tan importante que ni el calentamiento, ni las guerras ni los incendios pueden frenar: saltar el domingo a esos prados verdes, inmaculados, segados con precisión milimétrica por anónimos trabajadores que se diluyen cuando ellos saltan al campo y recibidos entre aplausos. ¡En tren!, ¿ellos?

He visto todo tipo de previsiones sobre el cambio climático, sobre cómo va a afectar a muchos sectores. Pero, ahora que caigo, no he visto ninguna sobre cómo va a afectar a estos deportes cuyas élites viven sobre extensa superficies regadas para que sus imperiales cuerpos no se dañen ante las violentas entradas del contrario y la pérdida consecuente de la verticalidad. Pero la pregunta es pertinente. Quizá nadie se atreva a decirlo por no causar un pánico mundial, un caos planetario... por no provocar la risa incontenible de Kylian Mbappé y su entrenador en alguna rueda de prensa futura. No se vayan a tronchar.

Le Figaro

* "Polémica en Francia tras las risas de Mbappé y el entrenador del PSG ante la petición de que cambiasen el avión por el tren" RTVE.es 6/09/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220906/criticas-mbappe-psg-viajes-tren-avion/2400964.shtml



miércoles, 9 de junio de 2021

Lo roja o el debate (caliente) de la vacunación

Joaquín Mª Aguirre (UCM)



No sé cómo lo llevan otros países, pero lo nuestro con el COVID-19 es de análisis profundo. No sé si las polémicas, desde que han llegado las vacunas, son solo nuestras o si hay algún tipo de paralelismo con lo que se suele denominar "países de nuestro entorno". Creo que lo nuestro, una vez más, no tiene parangón.

El sistema de salud funciona razonablemente bien gracias al esfuerzo de los profesionales, a los que nunca se lo agradeceremos bastante, sobre todo cuando se leen la situación en que la administración les deja. La llegada de las vacunas ha multiplicado sus esfuerzos porque ya no solo tienen que gestionar lo que es la atención primaria y los casos de COVID-19, de la planta a la UCI, sino que llevan adelante todos los procesos de vacunación.

La gota que colma el vaso (por el momento) es la polémica surgida por los dos positivos en la selección nacional del Fútbol. La mezcla de pandemia y fútbol es explosiva. Hasta el momento, las polémicas más sonadas han sido las de los políticos (y familia) que se vacunaron cuando no les tocaba, la interesada polémica sobre el alto mando militar que se vacunó y las vacunaciones de las infantas cuando fueron a ver a su padre el rey emérito. Las tres tenían un componente morboso ya fuera por político, antimilitarista o republicano según los casos. Cada una de ellas ha servido para mover los medios en momentos de rutina, de parálisis informativo. Pasamos de las imágenes constantes de los hurgados de narices de la primera fase a los pinchazos de hombros de la actual, de las terracitas vacías a los botellones de escándalo, de la adopción de mascotas al abandono de animales. Todo se convertía en rutina y creo que hay un hombro que podría identificar en la calle por las veces que lo he visto pinchar.



Pero el positivo de Busquets primero y de Llorente después permiten una polémica multidimensional con ese fenómeno de masas aburridas, desplazadas de los espacios, que es el fútbol. Me quedo con los dos titulares de ABC sobre el asunto, un verdadero pistoletazo de salida para lo que se avecina, "Diego Llorente, otro positivo que angustia a España" y este segundo auténticamente provocador  "El debate de la vacunación llega al Congreso: «Son once hombres que dan toquecitos a la pelota»".



En el primero, esa "España" del titular adquiere una explosión semántica inusitada fundiendo a la selección y a la patria frente a la enfermedad, sí, pero sobre todo frente al resultado negativo para lo importante, el juego. A la idea de la "angustia" primera, la normal, se le suma la abrumadoramente emocional, la de "qué va a pasar con España", una pregunta vigente desde la generación del 98, pero que finalmente hemos resuelto en términos deportivos. España ya no es España, es "la roja", que tampoco es lo que era. Sí, ¿qué pasará con España?

El segundo titular muestra la distancia entre la clase política y el pueblo. ¿Puede haber mayor desprecio, mayor insulto que tratar así al fútbol? Según esa definición, por ejemplo, los diputados son unos cientos de personas que aprietan un botón o se faltan unos a otros. Incluso eso de "hombres que dan toquecitos a la pelota" tiene algo de obsceno y equívoco, de mal intencionado e incluso machista. ¿Por qué esa exclusión, por qué no "hombres y mujeres que dan toquecitos a la pelota"?, afinarán algunos defensores de lo inclusivo. ¡Cuánta insensibilidad!

Con todo, los dos positivos de la selección española (masculina) de fútbol, abren una nueva línea (un "hilo", como se dice ahora) discursiva, la de los agravios comparativos. En La Vanguardia, metiendo cizaña, titulan "Los inmunizados olímpicos" y nos muestran la imagen sonriente tras la mascarilla de una seleccionada del equipo olímpico de Baloncesto, Silvia Domínguez, mientras le dan el pinchazo en un hombro. Ella levanta su pulgar mostrando su satisfacción.



Nos explican que llevan vacunando desde mediados de mayo a los olímpicos y a la delegación que acudirá (presuntamente) a Tokio. Lo matizo porque los juegos olímpicos están en el aire desde que dijeron que "sí o sí" se iban a celebrar el año pasado, algo que como sabemos no ocurrió. Finalmente, el espectáculo debe continuar.

Lo importante desde los medios es el humo, ni siquiera el fuego. Y esto da una humareda de la buena. La mezcla de pandemia y fútbol tiene todos los ingredientes para enganchar de nuevo a las noticias, un filón que salta.

Ahora que se había permitido entrar al público a los estadios, como ocurrió hace unos días con la selección, resulta que empiezan los positivos entre los jugadores. Menos mal que se empató a cero, con lo que se eliminaron los peligrosos abrazos de las celebraciones. Ahora vienen las investigaciones o meras especulaciones: que si dónde lo pilló Busquets que si dónde lo pilló Llorente; que si esto pasa por dar días libres, que si hay que tenerles encerrados.



Los contagios, a diferencia de las lesiones, implican aislamiento de todos, es decir, la selección al pleno. Por eso han tenido que llamar a los Sub-21. Con un esguince o una rotura, te sacan el suplente; pero con esto de la pandemia es un poco Fuenteovejuna. Con uno que la pifie, que regrese un poco más tarde, que sea más efusivo en los abrazos y que se quite la mascarilla antes de tiempo... lo pagan todos.

Los debates sobre si es justo vacunar a veinteañeros millonarios no esenciales para la comunidad frente a, por ejemplo, repartidores que se juegan el contagio de puerta en puerta por un sueldo tirando a miserable, se resolverán de la forma más injusta: ¿quién se atreve a decir que el fútbol no es esencial? ¡Qué salga a la calle y lo diga! El problema es que sus señorías no quieren cargar toda su vida con el sambenito de que consideran el fútbol como algo que les permite saltarse sus propias normas. Cuando hay cientos de grupos que se juegan la vida diariamente y que no consiguen ser vacunados porque no se les considera "esenciales", decir que hay que vacunar a los futbolistas es algo con lo que habrán de cargar. Puede que el público les aplauda, pero la campaña en contra está asegurada.



Lo que choca es cómo a los olímpicos los han organizado tan bien y cómo los del fútbol se lo han montado tan mal. La explicación parece estar en la organización olímpica que se ha encargado de suministrar las propias vacunas a los que participen. Así nadie, en el caso español, siente que le han robado su vacuna unos privilegiados "que dan toquecitos a la pelota".

Todo esto, desde el punto de vista de los medios, es la felicidad informativa. Ya escuchamos a gente indignada, a favor y en contra, haciendo memoria de privilegios y privilegiados. Por si todo esto fuera poco, los Sub21 enviados a sustituir a los millonarios enclaustrados preventivamente, han goleado a Lituania. ¡Qué más se puede pedir!



Lo sorprendente sigue siendo cómo se han podido contagiar aquellos que deberían estando formando burbuja, lo que nos abre nuevas líneas de discusión. Lo que no se puede discutir no sirve para nada en un mundo de llamados estridentes de atención.

La otra noche, en uno de esos programas donde se le dan vueltas al fútbol, los tertulianos futboleros contactaron con un médico de guardia mediática (eran ya las tantas) para interesarse por los plazos que había que establecer para saber cuántos más podrían aparecer, cuál es el tiempo de incubación porque les habían hecho una PCR antes del partido, etc. El buen médico asistía con cierto asombro a esas horas de la noche a cómo los comentaristas de patadas, patadones y toquecitos de pelota trataban de dilucidar lo ocurrido con Busquets. El médico esperaba la llegada del desacuerdo o de la incertidumbre, según el momento, para contestar a la pregunta concreta, que solía responder con un sensato "es posible". Así, a los "¡pero cómo es posible!" le seguían sus escuetos comentarios afirmativos.

En los próximos días se esperan encendidos debates, reproches, manos a la cabeza, etc. sobre esta peliaguda que afecta a España y a "España", a las dos, la de los millones de seguidores y los representantes. Si hasta hace unos días el debate era que España (el equipo) no tenía líder reconocido (¿existe un líder que no sea reconocible?), el problema ahora es otro. Seguiremos atentos este giro del guión pandémico. ¿Qué les queda ahora a los negacionistas patrióticos? ¿Caerán en la tentación de vacunar o resistirán?


martes, 20 de abril de 2021

Apocalipsis futbolero

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Las televisiones dedicaban esta mañana su atención diaria a las portadas de la prensa nacional, impresionantemente unánimes con sus titulares sobre el fútbol para ricos. Vaya por delante que esto no es un intento de entrar en debate alguno por distanciamiento del tema en sí. Pero es causa de cierta depresión informativa ver esta reacción ante un suceso de este tipo con la que está cayendo informativamente.

Con las tropas rusas estacionadas en el borde de Ucrania, la "batalla electoral" de Madrid, con los muertos por el coronavirus, las vacunas de ida y vuelta, con todo lo que está pasando en el mundo... ¡todo se aparca en el nombre del fútbol!

La actualidad manda, se suele decir, pero el salto unánime, el respingo informativo dado por la prensa general, nos orienta sobre aquello que nos conmueve y sacude.



Me llama la atención el titular confeccionado con palabras de Florentino Pérez, augurando un "todos muertos" en 2024 si no se toman "medidas". En RTVE, el titular explica las reacciones del organismo europeo: «La UEFA se planta sobre la Superliga: "Los jugadores que participen no podrán representar a sus selecciones"». El diario El País modera su espacio, pero le concede el editorial, en el que se describe "El mal sabor de la Superliga".

El fútbol ha superado la quejas y lamentos generales por el turismo, a los trombos, a la campaña de Hacienda... a todos los demás deportes a los que les tocaba un poco de portada. Tanto esfuerzo para ser desplazados de un codazo.

La respuesta explosiva a esta cuestión en la que están implicados múltiples agentes y muchos miles de millones de euros anuales confirma las dimensiones del espectáculo mediático generado alrededor del fútbol.



La respuesta general de los medios nos confirma algo que ya sabemos sobre esta sociedad de espectáculos continuados y diversos. El deporte es uno de los flujos energéticos que ponen en marcha el sistema mediático. Dentro de este marco deportivo, el fútbol es el rey. Es un mundo donde el deporte en sí importa cada vez menos y más el rendimiento económico del espectáculo. No se ha levantando ni una décima parte de revuelo con la paralización de las Olimpiadas de Tokio el año pasado y su destino en este.

Repaso alguna prensa internacional y veo que en Le Monde hay un artículo sobre ello en la 5ª posición de más leídos y que el tema se queda reducido a la zona baja de la portada, la de "Sport". Se tarda en llegar a ella. En cambio, en la BBC tenemos en primera línea una noticia pequeñita, apenas un recuadro. Más abajo, en plenas "News" nos espera una imagen de Florentino Pérez compartiendo línea con el caso Floyd de Estados Unidos y Vladimir Putin. Inmediatamente debajo, la cuestión de la Superliga vuelve a reaparecer con dos noticias amplias.



Hace mucho que el fútbol pasó a ser un negocio, con gigantescas inversiones y presupuestos, con contratos millonarios, con las televisiones y sus contratos publicitarios. El fútbol que quiere salvar Florentino Pérez merece ser explicado para saber de qué estamos hablando realmente.

Los medios han saltado al cuello porque ellos viven de las expectativas que generan con el deporte. Esto es especialmente señalado en España, de ahí la espectacular reacción mediática ante la propuesta que podría crear un espectáculo para ricos y otro para pobres. Saben quiénes mueven la atención de los espectadores y cómo esto se refleja en sus diferentes niveles. Con los campos cerrados al público, cualquier cambio que excluya a la mayoría en beneficio de los que no tienen problemas para concitar grandes audiencias se ve como un arrojar lastre para que el globo pueda subir y sostener sus presupuestos multimillonarios.



El grado de respuesta está en función de muchas cosas, pero especialmente del grado de dependencia. Las amenazas a clubes y jugadores son graves. El dirigente de la UEFA que han recogido hoy los medios comparaba lo hecho por los clubes de élite, de manera muy gráfica, con haber sido escupidos a la cara.

El editorial del diario El País finaliza así:

 

No caben ingenuidades: esto no es otra cosa que un pulso de poder. Los grandes clubes quieren sacar mejor provecho de su posición dominante; al otro lado, se halla una institución muy desprestigiada como la UEFA. En el medio, un deporte que hace soñar en todo el mundo a legiones de aficionados, y en cuya base está la épica de que la vía está abierta siempre y hasta el final para los equipos que lo merecen. Este proyecto destruye ese concepto. Harían bien sus promotores en reconsiderarlo.*

 


Tampoco hay que ser ingenuos con los intereses mediáticos, que se verían renegociados con los problemas derivados de las audiencias divididas. Un sistema cerrado, como el que se presenta, también funciona con selección de medios de pago. El diario habla del "fin de la épica" del fútbol, pero hace mucho que esa "épica" se perdió en ciertos niveles

En España, lo que no es promoción del turismo o política, lo ocupa el deporte. Cuenten el tiempo dedicado al deporte en los programas informativos y verán. Los medios viven en gran medida de esas expectativas que producen con cada encuentro que se celebra, por eso esta lucha promete ser larga y a muerte. La ampliación reduce el pastel

 


* "El mal sabor de la Superliga" El País 20/04/2021 https://elpais.com/opinion/2021-04-20/el-mal-sabor-de-la-superliga.html