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miércoles, 13 de abril de 2022

La impertinencia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

A veces los informadores no acaban de entender ciertas cosas o no quieren hacerlo. Ocurrió ayer en RTVE. El embajador de Ucrania se encontraba en el estudio, en directo, contestando a las preguntas que se le hacían. En un momento el conductor del programa lo detuvo. "Hoy ha intervenido Vladimir Putin durante un acto en Bielorrusia y vamos a escuchar lo que ha dicho", explicó. El embajador, visiblemente incómodo, le respondió: "No tengo muchas ganas de escuchar a Putin porque, repito, no vale, su palabra no vale nada". Lejos de entenderlo, el conductor del programa señaló: "Pero los españoles tienen que verlo. Además a veces es bueno escuchar con el que estás enfrentado porque se le desnuda. Cuando alguien con el que estás enfrentado dice algo que está... evidentemente que no es verdad incluso consigue un efecto contrario al que a veces se propone. Vamos a escuchar al presidente ruso". Las frases le salieron confusas, la voz un tanto perdida al presentador. Mientras, el embajador S. Pohoreltsev mostraba un evidente y creciente malestar. Ya era malo escuchar al presidente ruso, pero escuchar las explicaciones del presentador del programa era peor todavía.

El gesto con la mano sobre la mesa del embajador no dejaba dudas sobre lo contrariado que estaba. El "vamos a escuchar a Putin" fue como un jarro de agua fría. Para mayor indiferencia, el presentador le resume todos los puntos de Putin, para que quede claro que espera su respuesta. ¡Qué error!


Él, lo dijo con claridad: al igual que sus compañeros por todo el mundo, tienen un mensaje, pedir ayuda, armas para defenderse. No es su misión hacer de estrategas y mucho menos sentarse a comentar las declaraciones del enemigo en una especie de situación salomónica donde se pone en el mismo nivel al invasor que al invadido. Ir a un espacio en el que se le da la palabra a Putin no es precisamente lo que esperaba el embajador 

Tras escuchar las explicaciones del presentador sobre lo dicho por Putin se vuelve a la situación anterior. El embajador es contundente: quien incumple es Rusia. "No sé si vale la pena escuchar...", señala con una media sonrisa irónica. El presentador vuelve a la carga: "Yo creo que vale la pena escuchar, incluso cuando alguien queda retratado... o por lo menos para que la audiencia saque sus propias conclusiones".

La cuestión se zanja finalmente con una pregunta que cambia la orientación del debate hacia aspectos menos pedagógicos por parte del presentador. Este acabará dando entrada a los participantes en el debate. La pregunta del primero de ellos no arregla nada. Comienza aludiendo a un vídeo en el que "soldados ucranianos parecían estar rematando a soldados rusos que estaban heridos". Insiste en el derecho de Ucrania a defenderse, para pasa a la pregunta: "¿Eso se está investigando y qué medidas se van a tomar para que, en esa defensa legítima, no se cometan abusos por parte de algunos miembros del ejército de Ucrania?". El embajador dice lo único que puede decir: que no ha visto las imágenes, que lo ha leído en los periódicos, que se está investigando y que cuando tenga información, gustoso la compartirá. ¿Qué esperaban, una primicia?

¿Han entendido lo que es una "guerra", lo que es ser miembro de un país masacrado y lo que supone ser embajador en otro país? Me temo que no, que la guerra es el "tema" de la noticia y poco más. De tener un conocimiento más sensible sobre la guerra y sobre la situación habrían entendido que no se puede pedir al embajador de un país invadido que se mantenga impertérrito ante la imagen del invasor y tener que escuchar la sarta de falsedades con las que se tapan miles de muertos, la destrucción provocada, la miseria por décadas, el dolor causado cada día. Sí, ¿qué tiene que aprender el embajador ucraniano en España de lo que pueda decir Vladimir Putin? Como representante oficial, se limita a decir lo que se le autoriza a decir. Las preguntas absurdas solo pueden tener respuestas diplomáticas.


Las dos intervenciones restantes reconducen las preguntas hacia lo posible, hacia lo que puede ser respondido por un embajador en un momento en el que su país ha sido invadido militarmente y salen a la luz todo tipo de atrocidades. Son las  imágenes que se nos muestran durante toda la entrevista y que el embajador ve mientras se le pregunta. Como remate, escuchar a Putin.

No, el papel de un embajador no es escuchar qué tiene que decir Putin, aunque sí es cierto que los españoles deben escucharlo. ¿No se podía haber organizado de otra manera que no significará que el embajador ucraniano estaba "escuchando" las palabras del presidente que ha ordenado la invasión de su país? ¿No podían haberlo hecho de otra manera? ¿Es lo "periodístico" hacer que lo aguante mientras se ilustra la entrevista con fosas comunes, destrucción, cadáveres en las calles? Los españoles, en cualquier caso, ya habían escuchado a Putin momentos antes, en el noticiario. Es lo mismo que se aprovechó para el programa.

RTVE ha realizado un gran trabajo sobre el terreno en Ucrania y en sus fronteras. Los periodistas que han trabajado y lo siguen haciendo dan una información in situ evaluando los daños, los efectos de la guerra sobre la población, hablando sobre su dureza insoportable. Pero la forma de plantearlo desde la "retaguardia", desde unas preguntas preparadas mirando teletipos o repitiendo los tópicos que se han escuchado en el día, evidentemente no es la misma. Son los toros desde la barrera, otra clase de periodismo.


¿Se puede entender que, tras ver decenas de imágenes de destrucción y muerte, de casas y barrios borrados del mapa, la pregunta sea qué está haciendo Ucrania para asegurar que no se cometan excesos en la guerra? Yo, al menos, no entiendo esta clase de ingenio, de pregunta diferente, de súper pregunta, prácticamente una acusación que se esconde tras una falsa "neutralidad" de la información. Sí, los espectadores españoles tienen derecho a saber, pero la pregunta es una forma clara de proponer una falsa balanza y taparse los dos ojos.

La entrevista al embajador ucraniano se caracterizó por una falta de sensibilidad y algo llamado paternalismo, algo que hace que se puedan dar lecciones sobre lo que se debe escuchar o no, por mucho que se diga que Putin se retrata al escucharle.

Se corrió el riesgo de que el embajador se levantara y dijera que ya regresaría cuando terminara Putin de hablar, que efectivamente no tenía ganas personales ni diplomáticas de escuchar al que ha sembrado la muerte en su país.


Las diferencias entre el periodismo de los que están en el frente y los que hacen preguntas desde una cómoda silla y un tranquilo plató son grandes, pero creo que no hubiera sido tan difícil que la entrevista al embajador no hubiera sonado como una impertinencia ante un invitado al que citas para pedirle después que escuche al invasor. Lo que les funciona en nuestras grescas de partidos, con los invitados habituales —políticos de uno y otro color que están deseando comentar lo que han dicho los otros— no tiene porqué hacerlo en algo bastante más serio, como es una guerra. La primera de las preguntas fue "¿Van ustedes a poder resistir con las tropas que tienen en la zona?". ¿Qué clase de pregunta es esta? ¿Qué se puede contestar? Es una pregunta para un analista exterior, no para el embajador de un país invadido. Otras preguntas recogiendo las "críticas a Zelenski" por la participación de "miembros del batallón Azof, neonazi", habrían hecho las delicias de cualquier medio ruso. Según vino a explicar el presentado el tal "batallón" tiene "mala prensa en Europa y en España", a la que habría que haber pedido permiso para defender su país. El embajador contestó que le parecía muy bien que la gente siguiera defendiendo a Ucrania. ¿Tenían que pedirnos permiso? Parecía que el embajador había ido al plató a disculparse por las maldades ucranianas.

Estamos manifestando solidaridad con Ucrania cada día. La frialdad, por llamarlo de alguna manera, mostrada ayer no se corresponde con lo que ahora sentimos y decimos. Obviamente no se trata de hacer propaganda, sino de preguntar lo que es posible responder y nadie más limitado en sus respuestas que un embajador, alguien que representa oficialmente a un país en el nuestro.

Me sentí incómodo con la entrevista, no me gustó el planteamiento ni el desarrollo por, creo, una mala decisión estratégica. También por una cuestión de "tono", de actitud. Poner a la defensiva a un invitado no es el mejor método para hacer entrevistas; darle lecciones sobre lo que debe ver o no tampoco. Menos en las circunstancias actuales.

Supongo que ante este clima, el embajador ruso estará deseando participar en algún debate.


* La noche en 24 horas "El embajador de Ucrania en Madrid: "Defenderemos cada metro de nuestro territorio, la integridad territorial es crucial"" RTVE 12/04/2022 https://www.rtve.es/play/videos/la-noche-en-24-horas/entrevista-embajador-ucrania-guerra/6487703/

viernes, 20 de diciembre de 2019

Los "ataques sónicos" o el peligro de los grillos

Joaquín Mª Aguirre (UCM) 
A los medios le gusta que la realidad sea novelesca, como a los novelistas les gustaba que sus novelas fueran realistas. Mientras unos se concentran en atraer el interés en cosas que pueden no tenerlo, en darles un retoque fantástico o insinuante, los que se dedican a la ficción tratar de hacernos pasar por el aro de la verosimilitud. Algunas veces se encuentran en puntos intermedios.
Uno de los aspectos más "novelescos" (puede que también "noveleros") de las historias en los medios en estos años haya sido lo que podríamos llamar "el caso de los diplomáticos ensordecidos". Lo recordarán: funcionarios de la embajada de Cuba sobre los que se especulaba que estaban siendo atacados por algún tipo de arma sónica que les dejaba fuera de servicio, con síntomas como vértigos, zumbidos en los oídos, pérdidas de memoria, desconcierto, etc.

El caso perfecto para la especulación informativa consiste en efectos nítidos y en causas borrosas, ya que permite el máximo trabajo de la imaginación. A ello ayudaba, claro está, el contexto. Según pasen estas cosas en unos sitios o en otros, la credibilidad aumenta. Prejuicios, estereotipos y conflictos abiertos ayudan a "ver" con más claridad en lo oscuro. Es mucha casualidad que la cuestión empezara en Cuba en 2016, como también lo es que el siguiente caso se diera entre los diplomáticos en China.

La primera coincidió con los ataques y aislamiento de Cuba por parte de Trump, algo que caracterizó sus primeros días; la parte china coincide igualmente con un fuerte conflicto, el de los aranceles y la guerra comercial.
No dudo en absoluto que los síntomas sean ciertos, pero lo que muestra el estudio llevado por los académicos norteamericanos con víctimas con este conjunto de síntomas no permite suponer lo primer que se supuso y que se sigue suponiendo. La CNN nos cuenta al respecto


The "sonic attacks," as they have come to be called, are first known to have befallen US government personnel in Havana, Cuba, starting in late 2016. The US State Department announced last year it was looking into similar events in China, expanding a health alert there. Secretary of State Mike Pompeo described the medical details in both locations as "very similar and entirely consistent" with each other.
A study published in July also found brain variations among 40 US government personnel affected by the events in Cuba, when compared to 48 healthy adults. The variations included some measures of volume and relationships among different brain regions. However, the authors of the earlier study noted that the clinical importance of the findings was uncertain, and they didn't have earlier MRIs of the patients to compare with what their brains looked like before the incidents. Moreover, these patterns didn't fit a clear picture of a specific disorder, according to the authors.
"It certainly does not resemble the imaging presentation of traumatic brain injury or concussion, although they present with clinical symptoms which are concussion-like," Ragini Verma, one of that study's authors and a professor of radiology and neurosurgery at the University of Pennsylvania's Perelman School of Medicine, previously told CNN of the Cuba patients.
"It says something happened, and we need to look further, and that's about it," Verma said.
In previous accounts, Cuba patients described hearing "intensely loud" sounds coming from a specific direction, which they described as "buzzing," "grinding metal," "piercing squeals" and "humming." Experts said the noise itself is unlikely to have caused the symptoms.
"We actually don't think it was the audible sound that was the problem," Dr. Douglas Smith, director of the University of Pennsylvania's Center for Brain Injury and Repair, previously told CNN. "We think the audible sound was a consequence of the exposure."*



Podemos observar en el último párrafo que se invierte la relación causa efecto. Ya no se piensa que el sonido que escuchan sea lo que provoque los síntomas, sino que el sonido que se escucha es un efecto más producido por algo que no se sabe qué es o si realmente es algo a lo que se pueda llamar "algo". Se plantea entonces que seguir hablando de "ataques sónicos" es bastante incorrecto, por no decir falso. Sin embargo, la imagen de la pistola o dispositivo que ensordece, paraliza y derriba está presente en el imaginario popular desde los primeros años de la guerra fría a través de las ficciones, del cómic a las películas. ¿Por qué renunciar a él? ¿Que supervillano o extraterrestre de pro no ha tenido su pistola de rayos acompañada de sonidos agudos que hacen retorcerse a sus víctimas? Hay rayos paralizantes, ensordecedores, incineradores... todo un malvado repertorio.
El problema es que no se ha mostrado ni demostrado nada consistente y, sin embargo, sigue usándose el térmico "ataque sónico" que fue acuñado en su momento. Esto no solo es un vicio informativo. Es mucho más, es el mantenimiento de un estereotipo negativo, una acusación implícita que va en el término "ataque", que presupone un agresor. El término forma parte de la campaña subliminal constante de asociaciones negativas con determinados países a los que se va identificando como agresores pese a que no lo sean. Comprar un simple teléfono chino, por ejemplo, es como tener infiltrado en casa al presidente Xi, desde la óptica norteamericana. Las televisiones, los ordenadores, etc. todo está bajo el control de China que hace peligrar nuestra seguridad.


El titulo de la CNN en su pantalla "Study: Cuba 'Sonic Attacks' changed People's Brain", al que le debemos añadir la cara de espanto y estupefacción de la presentadora mientras le dan cuenta de lo que le dicen es un ejemplo de mala lectura (no sé si de intención). El estudio dice que se han detectado alteraciones en el cerebro de las 40 personas estudiadas. Eso no significa que haya habido un "ataque sónico". El propio texto dice otra cosa. Pero imagínese que está usted viendo las noticias y le dicen que hay personas a las que les han "cambiado el cerebro" mediante un tipo de ataque. Da igual que no sepa usted qué tipo de cambio ni que es ese ataque indemostrado. Se encuentra ya en medio de una película como Goldfinger o quizá Austin Powers. Lo que hace el estudio es describir los trastornos detectados. Nada más. es la imaginación del espectador (y la cara de la presentadora) la que pone el resro. eso sí, en un contexto de acusaciones contra los países.
Hace unos días, la prensa norteamericana se ha hecho eco de la desclasificación de los "papeles de Afganistán". El grito unánime ha sido el de la vergüenza por la manipulación, por las mentiras difundidas a los medios desde el gobierno sobre el desarrollo de la guerra. Los papeles de Afganistán sacados a la luz por The Washington Post** nos vuelven  a minar la confianza en la información.


A principios de enero de este año, The New York Times volvía a dejar en evidencia la cuestión de los "ataques sónicos". Lo hacía con el siguiente titular "The Sounds That Haunted U.S. Diplomats in Cuba? Lovelorn Crickets, Scientists Say"*** y se señalaba lo siguiente:

In November 2016, American diplomats in Cuba complained of persistent, high-pitched sounds followed by a range of symptoms, including headaches, nausea and hearing loss.
Exams of nearly two dozen of them eventually revealed signs of concussions or other brain injuries, and speculation about the cause turned to weapons that blast sound or microwaves. Amid an international uproar, a recording of the sinister droning was widely circulated in the news media.
On Friday, two scientists presented evidence that those sounds were not so mysterious after all. They were made by crickets, the researchers concluded.
That’s not to say that the diplomats weren’t attacked, the scientists added — only that the recording is not of a sonic weapon, as had been suggested.
Alexander Stubbs of the University of California, Berkeley, and Fernando Montealegre-Z of the University of Lincoln in England studied a recording of the sounds made by diplomats and published by The Associated Press.
“There’s plenty of debate in the medical community over what, if any, physical damage there is to these individuals,” said Mr. Stubbs in a phone interview. “All I can say fairly definitively is that the A.P.-released recording is of a cricket, and we think we know what species it is.”***



Los científicos trabajan con lo que hay. Y lo que hay hace creer que (a) el sonido es un síntoma más, no la causa; y (b) las grabaciones son de grillos, hasta ahora no afiliados a ninguna superpotencia. Eso es lo que han dicho los científicos norteamericanos con "lo que hay". ¿Hay otras posibilidades? Las que quieran, pero no hay más evidencias de nada.
Pero, ¿por qué cargarse la bonita historia de los diplomáticos apuntados y disparados con las "armas sónicas"? No hay que hacerlo, claro. El cierre de la información de la CNN nos muestra la preocupación por sus efectos sobre los diplomáticos y sus familias:

New Hampshire Senator Jeanne Shaheen said in a statement Thursday that Lenzi's findings underscore the importance of her efforts to include a provision in the latest congressional spending bill ensuring government workers injured in places like Cuba and China have access to long-term health care.
"These injuries, and subsequent treatment by the U.S. Government, have been a living nightmare for these dedicated public servants and their families," Shaheen said. "Our diplomats, personnel and their families in China and Cuba experienced mystifying injuries while serving our country, and they must be assured that our government will stand by them as they continue on their path toward recovery."*


Es saludable preocuparse por los padecimientos de los servidores públicos en sus funciones, pero se debería tratar de no alentar indirectamente más lo que no se ha conseguido demostrar en este tiempo, que haya existido algún tipo de "ataque". Tendrán que buscar el origen de lo que le ocurre a los ocupantes de la embajadas norteamericanas de Cuba y, según dice Pompeo, China. Pero, por mucho que insistan y etiqueten, hay lo que hay.
La credibilidad es un factor importante y en la época de las "fake news" y las insinuaciones todavía más. Cuando los aparatos de los estados, grupos organizados, paraestatales, activistas, etc. se dedican a la intoxicación  como forma de actuar en una guerra sucia cuya víctima, como se suele decir, es siempre la "verdad", hay que tener cuidado con las palabras.

Hasta ahora tenemos el canto de un grillo como prueba más sólida, según los propios analistas del país afectado. A lo mejor va siendo hora de investigar en otra dirección sobre qué ha podido producir esos síntomas que tampoco acaban de ser definitivos en su consistencia. Antes de que hubiera prueba alguna o investigación ya se señaló en una dirección y se dio por descontado que era una agresión, un ataque. Hoy puede haber otras posibilidades de investigación que se deberían explorar si realmente tienen interés en saberlo o se conforman con el rumor y la insinuación. Se ha encontrado muchas pruebas de muchas cosas en este mundo tan complicado, pero esta sigue en el vacío.
Hay muchas maneras de informar. The New York Times, por ejemplo, habló de "misterio médico", lo que nos lleva a un terreno muy diferente. Hay algo que provoca esos síntomas sobre la salud de las personas. La idea de "ataque" es muy seria y lleva a consideraciones e interpretaciones de la gente que no son fáciles de controlar y que apuntan a la xenofobia en el mejor de los casos. Son mucho ejemplos en este sentido los que tenemos diariamente. Lo malo es que se está extendiendo esta moda de acusar sin fundamentos a los países.  Es una forma de enrarecer las negociaciones, crear corrientes negativas que dificulten las relaciones entre países y acuerdos, como por ejemplo, en la lucha por el 5G o la iniciativa de la Franja y la Ruta. ¿Como se va uno a relacionar con países que tienen armas secretas que cambian el cerebro de la gente? En un mundo mediático, estas cosas funcionan de maravilla. 
Indudablemente algo ha pasado con los diplomáticos estadounidenses, al menos en Cuba, lo de China está mucho menos claro. Eso no significa que les hayan atacado, sino que presentan algún tipo de alteración que los propios científicos no acaban de comprender en qué consiste. La describen, pero no tienen explicación. eso sí, no creen en un "ataque sónico", sea eso lo que sea. 
Tienen todo por delante, como ellos mismos dicen. Mientras no se vaya más allá, eso es lo que hay. Esperaremos a que lleguen a algún resultado más allá de la identificación del grillo grabado.
  

* Michael Nedelman  "New details on diplomat's mysterious brain injury linked to 'sonic attacks'" CNN 19/9/2019 https://edition.cnn.com/2019/12/19/health/sonic-attack-brain-study/index.html
** Craig Whitloch  "AT WAR WITH THE TRUTH" The Washington Post 9/12/2019 https://www.washingtonpost.com/graphics/2019/investigations/afghanistan-papers/afghanistan-war-confidential-documents/https://www.washingtonpost.com/graphics/2019/investigations/afghanistan-papers/afghanistan-war-confidential-documents/
*** Carl Zimmer "The Sounds That Haunted U.S. Diplomats in Cuba? Lovelorn Crickets, Scientists Say" The New York Times 4/01/2019 https://www.nytimes.com/2019/01/04/science/sonic-attack-cuba-crickets.html

sábado, 5 de octubre de 2019

El insólito llamamiento

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No creo que sirva de mucho la rápida llamada al embajador norteamericano ante el anuncio de los aranceles a España por parte de los Estados Unidos de Trump. Pero las relaciones diplomáticas exigen estos gestos, para dejar claras las posturas. Ya habrá momentos para tomar otras necesarias.
La estrategia de Trump, enormemente presionado en casa, es mostrar a sus próximos votantes que es capaz de presionar al mundo con sus decisiones. Esa es gran parte del cebo que va a utilizar para atraer a sus tiburones. El periodo de presión demócrata sobre el presidente será peligroso porque estará seguramente plagado de este tipo de maniobras para mostrar que es un presidente que vela por el pueblo norteamericano. Ese es su argumento. De ahí que haya empezado a la ofensiva tras un periodo defensivo ante a la cuestión ucraniana, la que más daño le ha hecho y le seguirá haciendo. Este caso, además, se le está complicando más con cada nueva revelación sobre lo ocurrido y la repetición ante otros países para tratar de huir a Joe Biden a través de su propio hijo y sus negocios. Trump proviene de un mundo más infame que el de la política, el de los negocios, y estas prácticas sucias las habrá realizado en muchas ocasiones. Se trata de hundir a tu adversario, de anularle. Lo había dicho anteriormente en el caso de la "trama rusa", no veía nada malo en solicitar información a terceros países. Eso ha quedado claro.


Una vez observado que aquellos que le votaron le permiten eso y mucho más, Trump ha decidido avanzar en esa misma línea mostrando su "poder", que en el fondo es lo que le piden sus seguidores, demostraciones de poder en las que puedan satisfacer sus deseos de odio racial o xenófobo, retenidas hasta el momento.
El diario El País recoge la medida diplomática del gobierno español ante el anuncio de los aranceles a los productos españoles:

El Gobierno respondió este viernes con una mezcla de contundencia y moderación al órdago que ha lanzado Donald Trump a Bruselas en forma de aranceles a productos agroalimentarios, que afectan especialmente a productos españoles. Por un lado, los calificó de “inaceptables” y recordó que España y Europa sabrán responder al desafío. Por otro, se mostró conciliador al asegurar que aún hay margen para lograr una salida negociada y evitar una guerra comercial que puede perjudicar a ambas potencias. El mayor golpe de efecto lo dio a última hora de la tarde, al anunciar, en una acción diplomática insólita, que había convocado al embajador de EEUU para transmitirle su “rechazo frontal” a la medida. El ministro de Agricultura viajará a Bruselas el miércoles.
La decisión del Gobierno de convocar al embajador estadounidense, Richard Duke Buchan III, por un conflicto comercial es inaudita. La mayor parte de las convocatorias —una de las fórmulas de protesta más firmes— de los últimos años se han producido con el embajador del Reino Unido, por Gibraltar, o con el de Venezuela, por la falta de respeto a los derechos humanos, respectivamente, pero resulta inusual con el embajador de Washington. El secretario de Estado para la Unión Europea, Marco Aguiriano, transmitió al representante de la Administración Trump el “rechazo frontal” del Ejecutivo español a las medidas conocidas esta semana, según anunció La Moncloa en un comunicado.*


La idea de que sea "inusual" con el embajador norteamericano tiene una explicación que no le escapará al autor del texto: Trump es un fenómeno insólito. No ha habido necesidad de tomar medidas insólitas porque desde el fin del bloqueo a España y la visita de Eisenhower en 1953 las relaciones bilaterales han sido buenas y alojamos en nuestro suelo las importantes bases de Zaragoza, Morón, Torrejón (aéreas) y Rota (naval).
Trump se está buscando aliados en los países más cercanos a Rusia para poder vender defensa y está fustigando a los aliados tradicionales (más de 65 años), como España, que piensa que se encuentran en situación de dependencia mientras sigue azuzando los conflictos, de Irán a Corea del Norte.
Trump busca la guerra comercial sabiéndose poderoso (los Estados Unidos). Se realice o no, le permite afrontar las próximas elecciones haciendo ver la fortaleza del país bajo su mando. Eso le atrae muchos simpatizantes interiores y carta blanca para los exteriores que están haciendo políticas de fuerza.


La llamada española es "insólita" porque la política de Trump es "insólita", ya que obliga a tomar medidas firmes ante el abuso norteamericano. Trump, por el contrario, vende que Estados Unidos se ha comportado como un cordero en manos de los presidentes anteriores, unos pardillos, según su punto de vista, que han llevado a la gran potencia a ser la Madre Teresa.

Eso gusta mucho a los que llevan varias décadas oyendo hablar del "declive del imperio americano", del fin de la hegemonía y del ascenso de Asia. Comprueban que solo eran "rumores de los izquierdistas" y demás enemigos con estas maniobras de fuerza.
España se ve afectada porque es una potencia agrícola, con exportaciones de productos del campo que se verán afectados por los intereses de los agricultores norteamericanos, que es donde se encuentra su base electoral. Estos gestos de castigo le gustarán.
Si no se contesta y no se hace desde la fuerza de Europa unida, Trump se saldrá con la suya. No solo se habrá consumado el Brexit y la ruptura, sino que irá aumentando su deseo de hacer daño a Europa, una de sus obsesiones. Su estrategia es dividir y debilitar a Europa. No debe conseguirlo. La esperanza de que solo toque a unos y no a otros debe dejarse de lado y haber una respuesta conjunta y clara. De no hacerse, no solo se lo estaremos poniendo en bandeja para su terrorífica reelección sino que quedaremos cada vez más débiles y a la deriva.
Como nota final, la prensa norteamericana ni se hace eco de este "insólito" llamamiento al embajador. Están demasiado preocupados por el propio Trump y por el Brexit de su amigo Boris Johnson.



* "El Gobierno convoca al embajador de EE UU para expresar su “rechazo frontal” a los aranceles de Trump" El País 5/10/2019 https://elpais.com/economia/2019/10/04/actualidad/1570212033_989101.html