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sábado, 1 de junio de 2024

Estados Unidos y las ventas de armas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Un escandaloso artículo en 20minutos nos cuenta en detalle lo que ya sabíamos en grandes líneas, el gran negocio de las armas en los Estados Unidos y sus efectos en los países del sur, especialmente la frontera mejicana. El titular no deja espacio para mucha duda: "De la tienda al narco: una filtración revela que hasta 78.000 armas compradas en EEUU han ido a parar al crimen organizado en México". El artículo, firmado por Chema Lizarralde, nos informa sobre la forma en que las armas viajan desde los Estados Unidos a los cárteles de la droga en México, armas muchas veces de exclusiva del ejército norteamericano.

Un reportaje televisivo sobre las elecciones mexicanas en curso no ofrecía ayer mismo información sobre candidatos muertos y el dominio de las bandas de narcos sobre estados enteros en la más completa impunidad gracias a su superioridad armamentística, en gran medida producida por esas compras que acaban llegando a sus manos en México.

BBC Mundo 6/05/2015

Sirviendo armamento a Ucrania para defenderse frente a los ataques rusos y sirviendo para atacar a los civiles palestinos en Gaza, la industria armamentística en Estados Unidos está siempre en una oscura sombra. La revelación hace unos días de que una matanza de civiles palestinos había sido causada por bombas de fabricación norteamericana, información sacada a la luz por los propios medios estadounidenses, da un sombrío sentido a la política que lo posibilita y favorece. Desconocemos sus números actuales, pero deben ser bastante buenos, alejados de cualquier crisis,

Tras hablarnos de los candidatos muertos durante la campaña electoral, el artículo de Lizarralde señala:

Es parte de la enorme ola de violencia que cubre la vida diaria del país y que no cesa. Eran antes miles los muertos y lo han seguido siendo con López Obrador en la presidencia. Desde su llegada al poder, más de 180.000 personas han sido asesinadas en el país, según datos oficiales. Más de 5.000 de estas muertes han sido catalogadas de feminicidios. Además, unas 36.000 personas han desaparecido.

Para mantener ese pulso con el Estado los cárteles mexicanos necesitan armas, muchas armas. ¿Y de dónde llegan? Del vecino del norte, por supuesto. Gracias a una reciente filtración de la inteligencia militar mexicana se ha sabido que armerías y contrabandistas estadounidenses aparecen vinculados a al menos 78.000 armas de fuego que han cruzado la frontera de norte a sur desde 2018.

El gobierno de López Obrador lleva años luchando contra la industria armamentista de Estados Unidos, a la que considera una de las razones que explican la violencia ligada al crimen organizado en el país. Según datos oficiales, cada año pasan de EE UU a México más de medio millón de armas.*


El artículo nos cuenta el entramado legal construido en USA para evitar las responsabilidades legales de las empresas armamentísticas y las facilidades ofrecidas para la compra, que supone posteriormente una reventa a los narcos.

Para que esto se produzca, tiene que haber una ley que considere "normal" comprar decenas de armas pesadas a una sola persona que declara que son para "uso personal". Esas armas son detectadas algún tiempo después en distintos escenarios mexicanos, en manos de los cárteles.


Las armas son un gran condicionamiento de la vida y la mentalidad norteamericana. Tiroteos en escuelas y calles, alta criminalidad, negocios sucios y miedo, mucho miedo, a que el otro vaya armado y tú tardes más en sacar tu arma.

Igualmente, las armas convertidas en un grandísimo negocio, condicionan la vida internacional de los Estados Unidos, sus relaciones con muchos países. ¿Interfieren los lobbies de las armas en los procesos de paz? ¿Arman a ambos bandos en algunas guerras? ¿Se sabe dónde acaban muchas de esas armas, que son revendidas en nombre de la libertad de comercio aunque se invoque el anonimato de las compras para evitar tener que dar explicaciones? 

El negocio permanece en la sombra, ya sea por su venta a particulares que las revenden dentro o fuera de los Estados Unidos con buenos beneficios o incluso en las que el propio gobierno pone en manos de terceros países, que suelen ser mala imagen por sus efectos.

Se nos dice qué México ha presentado múltiples demandas y que apenas se ha aceptado una, pendiente todavía de recurso. Todavía debe resolverse:

Pero no es fácil. EE UU tiene el suelo siempre bien pavimentado para los señores de las armas. En este caso tienen de su lado la Ley de Protección al Comercio Legal de Armas (PLCAA), que fue impulsada durante la Administración de George W. Bush. Esta norma blinda a los fabricantes de armas ante cualquier demanda surgida por el mal uso que se dé a sus productos.*

Ellos solo quieren el beneficio de las ventas. Lo llaman libertad, de la misma forma que es "libertad" el hacer uso de ellas. Ellos solo las venden. No se hacen responsables de estar armando un ejército de narcotraficantes que mata a decenas de miles de personas cada año en México. Tampoco se hace el gobierno responsable de que las armas dadas a Israel maten miles de civiles, la mayoría mujeres y niños.

No es casual que los candidatos a la presidencia norteamericana se hagan la foto ritual en la Convención de la Asociación Nacional de Rifle, tal como se hizo Trump, otra avanzadilla política de lobby, un acto de sumisión ante una industria a la que nadie parece poder o querer poner freno.

Cada vez que ocurre algún incidente con armas, la reacción del mercado es aumentar las ventas. Lo que causa el miedo a las armas es que se compran más. En estos años hemos visto reacciones de este tipo, como proponer que los profesores llevan armas en clase cuando alguno ha sido tiroteado en las aulas. Esa es la respuesta.


Pero si no importan mucho los efectos en su propio territorio, menos importan en el vecino México. La gigantesca hipocresía trumpista considerando "violadores" y "criminales", "asesinos", es que muchos vienen huyendo del crimen armado por los Estados Unidos. Se venden armas a los narcos criminales y se criminaliza a sus víctimas, a los que huyen.

De México y más al sur a Gaza, las armas norteamericanas son exportadas con controles o sin ellos, sin hacerse responsables de lo que se hace con ellas. Es siempre "dios" el que quiere que seas rico, que vivas o mueras o que simplemente tengas un arma a mano. 

Las armas tendrán protagonismo en la campaña electoral. Muchos las tendrán preparadas por si hay que ir de nuevo al Capitolio a salvar la democracia.

 

* Chema Lizarralde "De la tienda al narco: una filtración revela que hasta 78.000 armas compradas en EEUU han ido a parar al crimen organizado en México" 20minutos 01/06/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5365143/0/mexico-vota-en-un-clima-de-inseguridad-miles-de-armas-de-los-carteles-mexicanos-llevan-anos-llegando-de-las-tiendas-de-ee-uu/

28 octubre 2023

miércoles, 14 de febrero de 2024

Ver o no ver, el mundo como espectáculo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Creo que se está dividiendo el mundo en dos grandes partes, los que lo viven como problema y los que lo ven como espectáculo. Los primeros ven el mundo como algo imperfecto que nos hace vivir entre inquietudes y alegrías, entre soluciones y fracasos, como una montaña por escalar que nos ofrece la posibilidad de cambio en alguna dirección. Los segundos, en cambio, parten de un aburrimiento profundo del que solo les saca algo especial, algo que les rompe la monotonía, el ritmo aburrido de la vida.

Cuando vi por primera vez el vídeo del ataque a los guardias civiles por parte de los narcotraficantes las imágenes captaron mi atención y apenas vi nada más intentando darles un sentido. Conforme las imágenes se fueron repitiendo, los demás sentidos se abrían y fui percibiendo el sonido, al que pronto di forma. Eran voces jaleando la acción criminal. Pensé que eran figuraciones, un mal entendido, una falsa apreciación. Pero, con cada escucha, las voces se hacían más claras, su júbilo ante la acción criminal se convertía en obvio y no podía dejar de ser escuchado.

Esto se ha convertido en un anexo al asesinato, un coro que jalea al delincuente. En RTVE.es se nos explica reduciéndolo a la frialdad de la jerga jurídica:

La Fiscalía de Andalucía ha abierto un expediente para investigar los gritos de apoyo a los narcotraficantes de Barbate que el pasado viernes asesinaron a dos guardias civiles mientras una narcolancha embestía a otra de la Benemérita.

En un comunicado, la Fiscalía explica que el expediente gubernativo se inicia por considerar que concurren motivos que lo aconsejan y justifican, tras el informe presentado por la Unidad de Policía Judicial Adscrita a la Fiscalía de la comunidad de Andalucía en el que se analizan frases, mensajes y expresiones que acompañan a los vídeos subidos a las redes sociales.

La fiscal superior señala en el escrito que el informe pone de manifiesto unos hechos ya narrados en los que aparecen expresiones “con apariencia delictiva que atentan contra el honor, la seguridad física, además de afectar a otros bienes jurídicos”.*


La jerga no logra hacer desaparecer los hechos en sí: el asesinato como espectáculo. El hecho mismo de las grabaciones pasa a ser cuestionado: ¿denuncia o espectáculo? ¿Qué horror o qué divertido?

Cada vez avanza más el sentido del espectáculo. En un mundo de teléfonos y pantallas, la vida se convierte en la aburrida espera a que algo "grabable y difundible" llegue a ella y te saque el del anonimato a base de millones de personas que marcan "likes" y lo difunden. ¿Ver o no ver?, es la nueva cuestión en la apática sociedad del espectáculo. Solo de estos estímulos se saca la energía vital de la que millones de personas extraerán la energía necesaria para salir del letargo. Es ese momento en el que la vida fluye porque lo que presencias sorprenderá a otros. Puede ser una caída de alguien, una monería de tu perro o el laborioso espectáculo de poner una imaginativa coreografía al éxito del momento. Son instantes que solo vales si, desde esa nueva perspectiva fáustica le pedimos al instante que se detenga y se almacene en la tarjeta de nuestro móvil para ser posteriormente compartida.

El deseo de ofrecer espectáculo, de mostrar a otros lo que no han visto, supone esos momentos en que el zombi social sale de su letargo. Mira y comparte; luego comenta: ¡qué guay! No suele haber muchas más palabras. Solo esa expresión que resume gran parte del pensamiento estético de esta sociedad del espectáculo redistribuible, del maná cutre que alimenta la ignorancia y nos permite vivir de vídeo en vídeo.

No hay mucho más. Los debates sobre los móviles, sobre sus efectos, etc. están sobre la mesa, pero no se cuestiona el fondo y, sobre todo, no se distingue qué es efecto y qué es causa. Necesitamos ver retratada esta parte de la humanidad, necesitamos que novelistas, escritores teatrales, directores de cine nos ofrezcan, como en anteriores generaciones, los retratos críticos de esta nuevas formas morales. Necesitamos un Gide (El inmoralista), un Moravia (El conformista 1951), grandes novelistas que ahonden en el nueva falta de moral o, si lo prefieren, esta extraña moral que exclama "¡qué guay!" ante una guerra, un asesinato o cualquier otro suceso trágico o que debería sacudir las conciencias. Lo necesitamos con urgencia. Es función del arte mostrarnos en ese espejo que no es necesariamente realista en la superficie, pero sí en el fondo. Necesitamos esas visiones que nos hagan enfrentarnos a nosotros mismos antes de que sea demasiado tarde y esta sociedad "Jeckyll & Hyde" pierda el sentido de su propia identidad confundiendo la realidad con unas fantasías navegables. 


* "La Fiscalía investigará los gritos de apoyo a los narcotraficantes de Barbate que asesinaron a dos guardias civiles" RTVE.es 13/02/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240213/fiscalia-andalucia-investigara-gritos-apoyo-a-narcotraficantes-barbate-asesinaron-a-dos-guardias-civiles/15968867.shtml

jueves, 10 de julio de 2014

El nuevo PIB realista o por qué lo llamáis riqueza

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hay cosas que no acabas de entender. No es porque sean más complejas, sino porque buscan una claridad que te resulta extraña. Algo así ocurre con la cuestión de la nueva contabilidad europea y el querer introducir en ella las actividades ilegales. En general, uno sabe qué es legal con meridiana claridad. Hay zonas de sombras y países con más o menos horas de sol que otros; eso lo podemos entender.
Europa quiere tener un PIB realista y quiere meter en él todo aquello que se realiza entre sus fronteras. El motivo —entiendo— no es otro que la contabilidad real de los países. Uno recibe de Europa en función de sus cuentas y si esas cuentas solo recogen lo "legal", los que están llenos de ilegalidades juegan con ventaja. El caso ha estallado con la cuestión de la prostitución. Si el PIB estaba ya cuestionado como indicador fiel de la riqueza de un país, ahora lo estará también como indicador moral.
El diario El País recoge la cuestión que se plantea:

"Es una cuestión de armonización para poder comparar mejor los PIB. Algunos países lo integran, otros no, así se armoniza. No se trata en ningún caso de legalizar actividades que son ilegales, simplemente de medirlas como hacemos por ejemplo con el trabajo en negro", explica Ronan Mahieu, del INSEE. El caso más claro es Holanda, donde la prostitución es legal y está regulada, cosa que no ocurre con muchos otros países europeos lo que dificulta la comparación entre los PIB de los 28. La armonización es esencial porque los países contribuyen al presupuesto comunitario según su PIB y la Comisión lleva a cabo controles periódicos.*


Comprenderán rápidamente que la clave está en las palabras "armonización" y "contribución". La primera se refiere a que es injusto que unos tengan una economía más transparente incluyendo en el PIB elementos que otros no incluyen. Eso es fácil de entender a la luz de la segunda de las palabras: el PIB real determinará qué se recibe o cuánto habrá que pagar con la nueva realidad económica descrita. Todavía más fácil es entender que habrá países a los que afecte relativamente poco —los que tengan poca actividad ilegal o la tengan ya reconocida en su PIB, como ya ocurre con países como Austria, Estonia, Finlandia y algunos más— y otros en los que este tipo de actividades estén muy presentes en su vida económica.


La cuestión de la prostitución pasa a ser importante por dos motivos: el montante económico en que se pueda valorar y el aspecto moral que suponga en términos relativos de unos países respecto a otros. Claramente: puede que haya PIB que hagan sonrojarse por el peso de este tipo de actividades económicas. En estos tiempos de "marcas" nacionales, poner junto a fábricas y comercios legales los prostíbulos, camellos, matuteros y otros negocios que no son precisamente respetables en igualdad de condiciones sobre el papel, levantará ampollas. Ya lo veremos.
Y el debate, como no podía ser de otra forma, ha derivado hacia la semántica. Esta deriva proviene del propio carácter economicista de lo que se debe considerar. Señala El País sobre el debate planteado:

Pero el límite está claro: la voluntariedad de los actores. El documento ESA 2010 lo explica: “Las acciones ilegales que cumplan con las características del resto de las transacciones (que exista acuerdo mutuo entre las partes) deben ser tratadas igual que las acciones legales. Muchas acciones ilegales son crímenes contra las personas o propiedades y en ningún caso pueden ser contabilizadas como transacciones. Por ejemplo, el robo difícilmente puede ser descrito como una acción en la que dos partes participen basándose en un acuerdo mutuo”. En el documento en el que explica la metodología para medir las actividades ilegales, Eurostat lo escribe negro sobre blanco: “Los servicios de prostitución que no cumplan las características de una transacción económica deben ser excluidas”.*


La cuestión semántica implica si —por mucho que se ponga "negro sobre blanco"— la prostitución se puede considerar como una "actividad libre" —el acuerdo mutuo entre las partes, como se señala— o es , por el contrario, una actividad obligada en la que quienes la ejercen lo hacen contra su voluntad. Y aquí las divergencias son notables. Señala el diario que mientras que los expertos indican que 9 de cada 10 lo hacen contra su voluntad, dependientes de mafias y chulos, los interesados —como la asociación Hetaira— dicen que solo 1 de cada 7 lo hace forzado*.

La clamorosa divergencia de estas cifras es explicable desde los intereses. Mientras a unos les interesa la cuestión de la explotación y la lacra social que supone, a muchos de los participantes, en cambio, les interesa la legalización de su negocio por sus efectos de cotización y futuro. Ya es bastante malo lo que tienen que aguantar, como para encima no tener beneficios sociales como otros "trabajadores".
Las cuestiones morales y sociales de la prostitución quedan al margen en la contabilidad que solo se plantea las económicas, conocer su tamaño. Aunque se señale que contabilizarlas no es legalizarlas, sí implica reconocer su existencia y, especialmente, su volumen, su peso real en la economía de cada país. Los que lo han hecho no pasarán por la vergüenza de la primera vez; los que están obligados a hacerlo ahora tendrán que sacar a la luz esa contabilidad B del país, la que refleja la parte oscura de las ilegalidades. Y eso, como decíamos, tiene un coste económico y otro importante en imagen internacional. El reflejo en el PIB del tráfico de drogas y la prostitución puede ser un elemento explosivo para la imagen de los países. Todo eso ha quedado fuera hasta el momento.
Los argumentos morales y semánticos en contra de la inclusión se acumulan por el momento en la prostitución, que es más fácil de plantear:

La ministra francesa de la Mujer, Najat Vallaud-Belkacem, y la ministra belga de Interior, Joëlle Miquet, enviaron una carta rotunda a la Comisión: "La prostitución no es una actividad comercial libremente consentida. Creer que puede serlo es una decisión ideológica, es un espejismo y una ofensa a las millones de víctimas de la explotación sexual en todo el mundo". Bélgica, sin embargo, va a incluir esta cifra en el cálculo.*

Ante un problema tan serio sorprende que el debate se centre en algo tan complejo como es la "libertad" de quienes lo ejercen. Es un argumento, por lo demás, peligroso porque esa libertad consentida no se da siempre en muchos otros campos, que no son exclusivamente los de la prostitución. Tampoco sé si se puede considerar que un adicto, por ejemplo, esté realizando una actividad libre cuando compra su dosis, como el que se compra un bañador. Sí, en cambio, los sobornos entrarían dentro de esa consideración y no sé si se incluirán como parte de la economía real. Habría que estimarlos. No es fácil para los países encarar estas estimaciones. Por ejemplo, México ha incluido en el PIB la prostitución, pero no el narcotráfico, un retrato a medias.
Me imagino que las cifras resultantes levantarán ampollas y serán motivo de discusiones futuras en diferentes ámbitos. incluidos lo sociales y políticos. Lo que no es cierto, desde luego, es que la mera contabilidad de estas acciones no tenga trascendencia. La tendrá. En otra información del diario El País se señala que el PIB crecerá un 4'5% con la inclusión de la prostitución, el narcotráfico y el contrabando. Se nos dice que en Galicia, por ejemplo, la inclusión del narcotráfico lo hará subir en un 6%, por encima de la media. ¡Triste crecimiento!
El diario ABC repasaba en junio los posibles efectos de la inclusión de las actividades ilegales, que una serie de países ya recogen, pasando a ser más ricos de lo que parecían. Una de las ventajas —la realista, podríamos decir— es la descripción más ajustada a lo que somos:

El nuevo sistema de computar la riqueza de un país se acercará más a la realidad ya que, aunque las actividades ilegales son por su naturaleza difíciles de contabilizar, sí contribuyen a que el dinero circule y, por tanto, generan riqueza y empleo. En cualquier caso, se trata de un mero apunte contable, ya que sería necesario legalizar estas actividades para que se regularizaran y pagaran impuestos, lo que no está previsto en nuestro país.**


Los debates que se abrirán cuando salgan estas cifras no tardarán y no nos gustará lo que veamos. Seremos algo más "ricos" a efectos contables, pero indecentemente ricos. Algo de lo que no se podrá presumir. Aunque seguro que habrá alguno que lo intente. El debate sobre la moralidad de la inclusión por la cuestión de la "libertad" de las personas al ejercer la prostitución es un debate que se vuelve contra las autoridades cuando lo utilizan, pues no se entiende entonces por qué lo consienten hasta los niveles que el PIB nos marcará. 
Al final se quedará en una cuestión "estética" en la que se consiente la actividad pero no nos gusta verla reflejada ante nosotros. Es el espejo stendhaliano a lo largo del camino, mucho barro y poco cielo. No hay pintor de la realidad más inmisericorde que los datos económicos.

* "El PIB de la esclavitud sexual" El País 8/07/2014 http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/07/04/actualidad/1404495394_132206.html

** "Claves y consecuencia de incluir las drogas y la prostitución en el cálculo del PIB" ABC 13/06/2014 http://www.abc.es/economia/20140613/abci-claves-consecuencias-incluir-drogas-201406122204.html







jueves, 29 de septiembre de 2011

El peor crimen es el silencio: La muerte de @NenaDLaredo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las muertes terribles de dos periodistas primero, Marcela Yarce  Viveros y Rocío González, y de una tercera hace unos días en México nos traen de nuevo la sangrienta realidad de un país en el que informar es una actividad altamente peligrosa.
@NenaDLaredo era el alias de María Elizabeth Macías Castro, asesinada el 24 de septiembre, redactora jefe del periódico Primera Hora, de Nuevo Laredo, ciudad fronteriza con los Estados Unidos. Macías Castro mantenía los foros abiertos para que los ciudadanos pudieran denunciar las actividades delictivas y sacar a la luz la triste y trágica realidad de un México sometido al terror del crimen organizado. "Seguimos denunciado gracias por sus reportes" fue su último mensaje antes de aparecer muerta, decapitada.
Ser periodista en México no es como serlo en otros sitios, en los que puedes informar cómodamente, tienes libertad para decir lo que piensas y lo más que puedes perder es el favor de algún político molesto. En México, el periodista escucha dentro de sí una voz permanente que le dice que se ocupe de los amores de actores y actrices, de los goles del domingo o de cantar las excelencias gastronómicas, que se ocupe de cualquier cosa menos de lo que tiene delante, de lo que ve y escucha cada día.

La periodista asesinada María Elizabeth Macías Castro
 El "Seguimos denunciado gracias por sus reportes" de María Elizabeth Macías Castro debería inscribirse en placas doradas en todas las Facultades y escuelas de Periodismo del mundo para hacer ver que ser periodista no es un trabajo como otro cualquiera, que exige el desarrollo de una conciencia individual para poder mantener viva la colectiva.

La exposición de los periodistas a los peligros de informar es el riesgo que se asume con esta profesión cuya grandeza está en la defensa de los derechos de los demás. Los miles de integrantes de las redes que la periodista asesinada gestionaba confiaban en ella como profesional y confiaban en ella como voz de sus denuncias. El "seguimos denunciado gracias por sus reportes" nos muestra las dos partes del compromiso periodístico: con su profesión y con sus lectores. Y solo se puede mantener ese doble compromiso como un acto de ciudadanía, como una firme creencia en el valor de la denuncia como conciencia civil.
Con la denuncia se mantiene vivo el espíritu que reconoce la diferencia entre lo que está bien y el mal intolerable. Cuando se renuncia a denunciar se renuncia a toda una larga cadena de sentimientos, valores y derechos. Cuando se deja de denunciar, se renuncia a uno mismo. Por eso la voz de la denuncia que la periodista asumió, es la voz reunificada del sentimiento de no ceder ante una presión infame que no busca solo el terror sino la anulación de las personas consumidas en su miedo. La voz de la denuncia es el resquicio último que le queda al ciudadano ante un estado inoperante y tardío, incapaz de frenar una situación que se ha convertido en parte de la realidad mexicana.


El crimen ha creado su propio México, un anti-México paralelo que se va tragando al México positivo de las gentes de bien. Y se lo traga mordiendo antes con saña en las partes que se le resisten: la prensa, la policía, los jueces, los políticos… que se niegan a entregar su ideak de un México democrático y en paz, de un país de Libertad y de Ley.
Cada día mueren periodistas en muchas partes del mundo. La mayor parte suele ser en situaciones de guerra, en conflictos entre dos bandos, nacionales o internacionales. En México no existe una guerra entre dos bandos; existe un enfrentamiento entre un mundo civilizado, integrado por la idea de derechos humanos, de justicia y libertad, y un mundo que lo niega y cuya finalidad es el triunfo de una sinrazón basada en la fuerza y el terror. En México no hay dos versiones, no es necesaria la equidistancia, no más que la que hay entre la muerte y la vida.
Los periodistas mueren en México porque escuchan y dicen. Escuchan a una ciudadanía que se resiste a la sinrazón, a dejarse secuestrar por el miedo y el mero deseo de sobrevivir, y dicen para hacer ver a los que todavía creen en un México civilizado, que ese mundo es posible y no están solos.
Cuando hablamos de “opinión pública” olvidamos muchas veces que esa fórmula retórica esconde una voluntad conjunta de dotarse de unos valores comunes. La opinión pública es el lugar de encuentro de voluntades y valores, el punto de confluencia en el que lo que deseamos se identifica como propuesta colectiva. Los periodistas contribuyen a su configuración, articulación y mantenimiento. Una sociedad en silencio es una sociedad muerta civilmente.
El último mensaje de María Elizabeth Macías Castro usa el “nosotros” implícito en el  “seguimos” porque era consciente que con esa pluralidad se ofrecía la garantía de la continuidad y la fuerza del conjunto social. El “seguimos” es un compromiso de los profesionales, de la profesión misma, con el ciudadano que denuncia. Sigan denunciando y seguiremos dándoles voz, quiere decirnos su mensaje, para que cada día ese coro que reclama justicia y paz sea más grande y logre silenciar a aquellos que matando al periodista y diseminando cruelmente su cuerpo pretenden que en México exista un gigantesco silencio impune.
El lema “El peor crimen es el silencio” es el que los periodistas mexicanos han elegido para mostrar su determinación de seguir informando. Junto al cadáver decapitado de la periodista Macías Castro apareció un infamante cartel dando cuenta de su “castigo” por hablar y dejar que otros hablaran con sus denuncias en los foros. ¡Ingenuos asesinos que creen que la palabra se corta con la misma eficacia criminal con la que cortan cabezas! Cada vez que reducen el número, aumenta la semilla y se condensa el valor en el resto. Cuando matan a un periodista, quieren acabar con algo más que con la persona. Cuando un periodista muere, todos perdemos una parte de nuestra voz. Afortunadamente son muchas y claras.


El infame mensaje dejado junto al cadáver de la periodista


martes, 31 de mayo de 2011

“Si la gotas de lluvia fueran de chocolate…” canciones contra el miedo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Martha Rivera

¿Qué hacer cuando los disparos resuenan en una escuela infantil? ¿Qué hacer cuando se está produciendo una batalla entre narcotraficantes a pocos metros de donde estás? Nos llega de México la noticia de la condecoración en Monterrey, por el Estado de Nuevo León, en el norte del país, de una maestra, Martha Rivera, que supo mantener la calma de los niños de su clase en mitad de una refriega de narcos en los alrededores de la escuela.
La semana pasada concluimos nuestro Seminario de Periodismo de Integración con la visita a la Complutense de los alumnos del Instituto Tecnológico de Monterrey (Campus del DF) que han realizado de forma paralela el curso desde allí. En las Jornadas tuvimos ocasión de escuchar de primera mano la realidad en la que se encuentra México a través de las exposiciones que realizaron los alumnos sobre sus investigaciones periodísticas. Varios de ellos abordaron el problema del narcotráfico y del creciente control económico y social que posee, más allá del negocio de las drogas, que se les ha quedado corto en beneficios, por la proliferación de los cárteles. Lo que nos expusieron deja descoloridas las informaciones que habitualmente nos llegan y nos hace plantearnos la necesidad de informar más y mejor sobre lo que ocurre en México. Es necesario ir más allá,  pese a las limitaciones que las muertes constantes de periodistas, uno de los sectores más sujetos a intimidación, producen.  Han llegado a un punto en el que las informaciones relevantes tiene que publicarse fuera de México para evitar las represalias; la prensa local sufre ataques constantes y ha renunciado a dar cuenta de la violencia cotidiana, que ha generado en el país cerca de 40.000 muertes. La penetración social del narcotráfico también ha llegado a la prensa, como a otros sectores de la vida empresarial, y es sometida a violencia y extorsión permanentes.
Por eso, las imágenes que nos llegan de la maestra calmando a los niños durante una reyerta cercana son muy impactantes. Nos muestran no solo la violencia, sino la supervivencia en ella. Más allá de las imágenes de los muertos, estas imágenes no sitúan en el centro de lo cotidiano y lo vemos sacudido por la irracionalidad. Según declaraciones de la maestra, se limitaron a aplicar los protocolos para estos casos en las escuelas. Los niños hacen simulacros de ataques de los narcotraficantes a las escuelas o en sus proximidades para saber lo que deben hacer en estos casos.
Es terrible que el narcotráfico en México se asemeje a un desastre natural o a un accidente y se realicen simulacros de actuación como los niños de Japón lo hacen para los terremotos o los de otras partes del mundo para los incendios. A diferencia de estos casos, los profesores pueden explicar las causas naturales, pero ¿qué explicación se puede dar a la irracionalidad de una guerra a muerte en la puerta de tu escuela? La muerte y la violencia se han convertido en algo cotidiano, algo que muchos ya prefieren ignorar como un mecanismo de pura supervivencia mental.
En mitad del ataque, con todos en el suelo, la maestra trata de calmar a los niños y les propone a cantar una canción. Rápidamente su mente busca y le devuelve una canción sobre la utopía, sobre un mundo añorado e inexistente en el que las gotas de lluvia son de chocolate. Mientras su voz transmite tranquilidad a los niños, que se suman todos a la canción, probablemente esté rezando para que las gotas de lluvia, de chocolate en ese mundo ideal, no se conviertan en gotas de sangre.