Mostrando entradas con la etiqueta La Vanguardia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Vanguardia. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de octubre de 2022

Low cost somos todos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En La Vanguardia de hoy insisten en la lucha contra el turismo "low cost" mediante el artículo situado en lugar preferente, con el titular " Cambio en la industria turística / El alza de precios de hoteles y vuelos golpea al turismo 'low cost'", al que se añade "El turismo barato tiene los días contados; vuelos y hoteles consolidan su encarecimiento", y un segundo texto, el firmado por el director, Jordi, con el titular "No lloremos por el 'low cost'". La subida de los precios se considera como algo inevitable y se apuesta por el turismo "caro" frente al término eufemístico "low cost", que indica dos cosas "barato", pero el inglés nos lo presenta como algo llegado de fuera y que podemos controlar. De esta forma se nos da a entender que no es algo que nos afecte a nosotros sino a los que llegan del exterior. Se extiende así la metáfora del "invitado", del visitante al que controlo gracias a los precios: subo los precios y así selecciono el tipo de turismo que quiero recibir.

Sin embargo, el panorama que se nos presenta, lo que tenemos enfrente es que nuestros dos principales abastecedores de turismo desde el exterior, Reino Unido y Alemania, pasan por crisis que hacen más que dudoso que el turismo sea su prioridad. Reino Unido está pasando la mayor crisis en muchos años, con la libra hundida, mientras que en Alemania se habla de recesión. Nosotros dependemos de ellos para que nos salgan las cuentas.

Lo cierto es que el verdadero "low cost", sin eufemismos esta vez, es lo que se practica con nosotros, españoles de a pie, en todos los sectores. Agobiados por la precariedad, por los sueltos "low cost", se nos pide y alienta a que dejemos lo poco que ganamos en el sector del ocio, la hostelería y del turismo, que son nuestra alternativa a la industria.

Mientras Barcelona vive una serie insólita de ataques, robos, etc. sobre los turistas que van a la ciudad, el problema parece estar en que los turistas tienen que gastar más. El titular en el diario El Mundo es rotundo, "Barcelona, la ciudad de los 400 delitos al día: "No puedes llevar un bolso, parece el Bronx"".

En España solo se ha hablado de las quejas y las presiones de estos sectores durante la pandemia, ignorando al resto. Había que vender "normalidad" para que el turismo fluyera, para que los bares permanecieran abiertos, tal como ahora que, debido a la crisis energética, todo parece depender de que las terrazas permanezcan abiertas e iluminadas más tiempo que los demás. Visto el resultado electoral que le dio a Isabel Díaz Ayuso —apodada "La Reina de los Bares"—, los poderes locales dudan sobre qué hacer. Los bares y demás son el segundo espacio de vida español y del turismo, que será el chantaje que se utilice para evitar los controles energéticos. Los controles de temperatura, por ejemplo, también han sido contestados porque hacen "menos competitivos" los locales, tanto para el invierno (más calefacción) como para el verano (más refrigeración). Estos sectores se han acostumbrado a cierto grado de inhibición ante las medidas que sí deben cumplir los demás, de las escuelas a los grandes almacenes, pasando por las empresas y fábricas. Pero el ocio, el turismo, etc. tienen patente de corso en todo esto.

El encarecimiento de los precios es una forma de recuperar ingresos. Lo del "low cost" no es más que una operación de imagen que lo justifica. Tras el término "low cost" se ha ido creando una idea del "turismo mochilero" que es una excusa para elevar los precios a los demás. Parece que subir los precios tiene un factor disuasorio, pero quien acaba pagando la subida es el que sí va, entre ellos los españoles, que no se salvan porque se diga en inglés. Todos somos turismo "low cost", con la salvedad del que se puede permitir todo. Solo unos pocos privilegiados buscan los precios más elevados como forma de afirmar su elitismo y evitar tener que codearse con la plebe.

El problema es que la plebe se ha ido incrementando gracias a las condiciones de precariedad, bajos sueldos, etc. que llevamos padeciendo ya más de una década y que afecta a toda nuestra vida, del envejecimiento de la población, que no puede tener hijos, al vaciado de media España, en la que no se invierte lo que se debería; de la crisis de la vivienda al descenso de los sueldos. Pero, eso sí, todos debemos de ir a llorar nuestras penas al local de ocio más cercano.

"Low cost", sí, somos todos. Hay que financiar desde el estado la "cultura" (bonos juveniles de 400 euros) o las ayudas a la vivienda de los menores de 30 años. Dada la fragmentación generacional que se produce en el electorado, no es de extrañar que los grupos a la izquierda del PSOE pidan que se baje la edad de voto hasta los 16 años.

Somos un país "low cost". Lo somos porque no podemos ya sobrevivir de otra manera que bloqueando los precios, bajando o quitando impuestos, mientras el estado sigue recibiendo de las alzas de precios. Lo que entra por un lado sale por otro. No puedo frenar las alzas, pero puedo inventarme ayudas que mejoran siempre la imagen. Como se deja claro, son "ayudas del gobierno".  Este sistema no arregla nada y se vuelve clientelar. 

La CEOE ya dicho que no aceptan las subidas salariales con el IPC, que sigue disparado. ¡Un país de pobres... con turistas ricos, qué más se puede pedir! Mano de obra barata y clientes dispuestos a gastar. No es precisamente el ideal para el futuro del país. Y, sin embargo, es el que se mantiene como motor.

El turismo se tiene que resentir en esta crisis brutal que padece Europa. La idea de que van a venir a gastarse lo que les quede en España, una España de precios al alza, es bastante peregrina. Ya no nos vienen los oligarcas rusos, cuyos yates han quedado abandonados en nuestros puertos y sus villas ya no contratan limpiadoras y jardineros españoles. ¡Qué pena! Ahora les puede tocar a unos tocados británicos, alemanes y demás europeos, más cerca de Rusia que nosotros, que lo vemos todo desde la otra punta de Eurasia. Si la idea es que vengan a dejarse aquí lo que les queda, no está muy claro.

El "low cost" somos nosotros, sometidos a una brutal crisis económica, cada vez más encerrados en el reductivo modelo turístico, aceptado por ayuntamientos, comunidades autónomas y sectores del ocio y la hostelería. Si ellos no llegan de fuera, se recurrirá, una vez más, a nosotros, los españoles de a pie, al "low cost" nacional para que a algunos les salgan las cuentas. Pero la maldita inflación se nos come las reservas, los ahorros, y tendremos que elegir en qué gastamos lo poco que resta si es que resta algo.

Veremos los titulares de La Vanguardia dentro de algún tiempo. Veremos si hay que llorar o no y por qué. 


lunes, 10 de noviembre de 2014

No me acuerdo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No sé si fue por casualidad, un chiste privado o fue el destino el que quiso que ayer —para los efectos memorísticos el 9-N— el diario La Vanguardia nos ofreciera un reportaje sobre el extraño caso de la amnesia en Barcelona. El artículo en su edición digital se titula "Niños con amnesia"*, pero en su edición impresa el titular es más detallado: " En el hospital de Sant Joan de Déu se ha descubierto que hay niños con una rarísima afección: olvidan sus vivencias"**. Descubro con horror y escepticismo, sentimientos encontrados, que en la edición impresa aparece clasificado en la sección "Tendencias", algo que me preocupa bastante a raíz de lo que leo.

Ya hay dieciséis casos. Todos en Barcelona pero probablemente haya muchos más sin diagnosticar. Son niños con una patología que prácticamente carece de literatura científica en el mundo: son amnésicos. Viven olvidando lo que viven. El mayor cuenta con dieciséis años de edad y el menor ha cumplido los cinco años.
"Son pacientes capaces de recordar los ríos de Europa porque su memoria semántica, aquella que permite memorizar conocimientos, está preservada. También lo está la memoria a largo plazo, recuerdos lejanos. En cambio, no pueden recordar sus vivencias de la vida diaria, como el pupitre en el que se sientan cada día, los platos que han comido en la escuela o si se han lavado los dientes hace un momento. Tienen afectada la memoria episódica", explica la neuróloga del hospital de Sant Joan de Déu, Anna Sans, responsable del equipo que ha desarrollado esta investigación. El primer niño apareció en el año 2008 en la Unitat de Trastorns de l'Aprenentatge Escolar (UTAE) del hospital de Sant Joan de Déu para tratar los trastornos de aprendizaje que presentaba. Y rápidamente se fueron sumando otros que acudían al centro también por dificultades en los estudios. La neuropsicóloga Anna López-Sala observó algo extraño en los comportamientos de estos niños, casi todos diagnosticados con déficits de atención, durante las exploraciones psicológicas habituales. Había una constante, una frase que repetían todos en muchos momentos de la conversación: "No me acuerdo".*


La verdad es que, así presentado, parece el arranque de una versión catalana de "El pueblo de los malditos", aquella estupenda película británica sobre el embarazo múltiple de madres de un tranquilo pueblecito a cargo de extraterrestres. Los niños, en aquel caso, no eran amnésicos sino más bien sabihondos porque habían salido a sus padres que venían de un civilización más adelantada que la nuestra; también bastante gallitos. Pero el caso catalán es mucho más interesante. No sé si se trata de tener sus propias patologías, es decir, diferentes a las del resto o sencillamente se trata de un foco local, de una especie de epidemia, la del olvido de las vivencias. Se ve aquí lo importante que es saber presentar las historias de forma adecuada para evitar malentendidos y saltar de lo clínico a la fábula. Tal como se ha presentado —la tentación del titular— da la impresión de que realmente fuera el Hospital el causante, cuando lo que están es investigando casos producidos, que es algo muy distinto. Ni se ha descubierto en el Hospital ni es él el causante, sino que es allí donde están los casos que siguen. 
Ese "no me acuerdo" que les agrupa es un mal preocupante en muchos terrenos de la vida. Entre otras cosas, porque cuando tú no te cuerdas de algo, siempre se acuerda alguien por ti. La pregunta que se estarán haciendo muchos es desde cuándo se ha empezado a producir este fenómeno tan local tan local que hasta tienen el nombre del hospital, el Sant Joan de Déu, epicentro del olvido. ¿Se produce esto en más sitios? No es eso lo que dice el artículo, que lo da exclusivamente como local, no sé si con orgullo o con preocupación. Leo con interés:

[...] se exploró en sus historiales médicos y se descubrió que todos, sin excepción, fueran bebés prematuros o partos a término, habían sufrido algún tipo de incidente grave en su primera semana de vida pero que habían superado sin secuelas aparentes y con un desarrollo neurológico posterior dentro de la normalidad. Se trataba de cirugía cardiaca a corazón abierto, un parto con sufrimiento fetal grave, una sepsis con fallo multiorgánico o una parada cardiaca a las 48 horas de vida. "En todos estos pacientes hubo una patología hipóxica peri o posnatal, es decir, un nivel bajo de aporte de oxígeno en el organismo lo que con seguridad incidió en el desarrollo posterior del hipocampo. Presentaban de este modo, un cuadro clínico y un perfil neuropsicológico compatible con la amnesia del desarrollo".
Esta rara afección a la que dieron por nombre "amnesia de desarrollo" fue descrita por Vargha-Khadem et al en el año 1997. Afecta sólo a la memoria episódica, llamada también biográfica pero no a la semántica. Sans describe la patología: "Son niños cuyo cerebro no es capaz de grabar (o apenas) los acontecimientos que viven en un lugar y un tiempo determinado y, por tanto, no almacenan ni pueden recuperar esa información más tarde. En cambio, pueden adquirir -aunque no sin dificultad-, retener y utilizar conocimientos acerca del mundo en un sentido amplio, es decir, hechos, conceptos y vocabulario porque este tipo de memoria no tiene connotaciones de tiempo y espacio".


La cuestión no es nueva, claro. Pero ¿por qué presentarla así? ¿Por qué centrar una patología que es conocida sin referencias a otros lugares en donde se habrá detectado exactamente igual, aunque no se haya estudiado como lo han hecho en el hospital barcelonés? Flaco servicio se les hace si se consideran que es exclusivo del Sant Joan de Déu. ¡Qué peligro!
Recordarán los cinéfilos que es el argumento de la película de Nolan, Memento (2000),  en donde este tipo de amnesia hace al protagonista sujeto de todo tipo de manipulaciones. También se trataba, en clave de comedia, en "50 primeras citas" (50 first dates, Peter Segal 2004), con Drew Barrymore y Adam Sandler. La aparición frecuente de estudios sobre la memoria en las últimas décadas ha estimulado la imaginación de los guionistas.


Nos preocupamos por las enfermedades que, como el Alzheimer, destruyen nuestro pasado poco a poco. Quizá esta sea más terrible: no poder tener un pasado. La memoria episódica es la base de la identidad; en ella se depositan los hechos que configuran las líneas vitales para el propio sujeto. Las otras memorias de que disponemos, la semántica y la procedimental básicamente, nos permiten saber qué son las cosas y cómo manejarlas, pero perdemos la relación con ellas, algo esencial. Se nos olvida el pasado, nacemos de nuevo en cada momento. Sé qué es una bicicleta y cómo se monta, pero he olvidado todos los momentos felices que haya podido pasar sobre ella, quién me la regaló, por dónde paseo, etc. Una situación terrible no poder recordar de dónde se viene, que se ha hecho, a qué se pertenece. Nada.
El artículo nos cuenta diversos casos de esos jóvenes catalanes aquejados de la imposibilidad de tener un pasado porque su memoria no se puede construir al perderse los recuerdos de lo que han vivido hasta el momento. Nos cuentan distintas formas de supervivencia que han desarrollado:

Un adolescente explica cómo resuelve su día a día con estrategias que le ayudan a recordar lo que sabe que es importante y olvidará: Asciende a la calle por las escaleras de la boca del metro. Mira hacia su derecha, mira a su izquierda. Como si estuviera en una ciudad que nunca hubiera pisado, nada le resulta familiar. Podría preguntar a la gente, que es mucha a esa hora de la mañana, cómo se va y le responderían. Pero ¿adónde va?, ¿qué hace aquí en este momento? No lo sabe, sólo hay vacío en su cabeza con la excepción de la certeza de que si ha llegado hasta aquí es porque se dirige a algún sitio. Rebusca en su mochila por si se ha dejado un mensaje. Aquí está, un mapa. Salvado. A ver. El destino está a tan solo dos manzanas: la escuela.*


Terrible situación ésta de no saber de dónde se viene ni a dónde se va. No se me ocurre momento más dramático para una persona. Esa sensación terrible de alienación hasta que el mapa salvador aparece. Allí está escrito dónde vamos, nuestro punto de llegada, lo que hemos olvidado. Pero es la confidencia de otro muchacho la que me parece más elocuente y descriptiva de lo que ocurre a estas personas:

"Resuelvo las discusiones de forma inmediata. No puedo dejar una pelea a mitad porque no recordaré haberla tenido, no recordaré ningún detalle de la misma y no podré argumentar. Y no quiero perder siempre". A diferencia del resto de personas, él va construyendo su relación con los demás sin el relato completo que dan las vivencias acumuladas. Así es fácil deducir que el paso por la escuela no ha sido un camino de rosas. Ni en el aula (dependía de la buena voluntad del tutor) ni en el patio (donde siempre encontró burlas aunque también compañeros protectores). Hasta que dejó la secundaria no tuvo ni un solo fin de semana libre.*


Sí, terrible día a día. Porque esto no es como una gripe cuando llega el frío, sino una situación diaria durante toda tu vida. Sin pasado, dependes de esos mapas, tutores y protectores que tratan de ayudarte a suplir lo que tú no logras formar, un pasado real. Al menos tan real como el que nos formamos los demás con nuestras ilusiones, errores, malentendidos y unos cuantos hechos que damos por ciertos. Con todo eso trenzamos lo que llamamos historia —personal y colectiva— que no solo es lo que nos ocurre sino lo que valoramos selectivamente.
Estos niños tuvieron la mala suerte de sufrir algún tipo de situación que le ha condenado a no poder tener un pasado que disfrutar o maldecir. Toda su vida dependiendo de los demás para saber de dónde vienen o a dónde van. Pese a ello, habrán desarrollado sus propias formas de vivir, que no es más que sobrevivir en unas condiciones u otras.
Sigo preguntándome porqué La Vanguardia eligió un día como este, el 9-N, para publicar un artículo sobre los niños manésicos del Sant Joan de Déu. Quizá ya no se acuerden.


* "Niños con amnesia" La Vanguardia 9/11/2014 http://www.lavanguardia.com/vida/20141109/54419699404/ninos-amnesia.html
** "En el hospital de Sant Joan de Déu se ha descubierto que hay niños con una rarísima afección : olvidan sus vivencias" La Vanguardia 9/11/2014 http://www.lavanguardia.com/20141109/54419690324/en-el-hospital-de-sant-joan-de-deu-se-ha-descubierto-que-hay-ninos-con-una-rarisima-afeccion.html





sábado, 6 de octubre de 2012

Lista de olvidos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No vamos a hablar de listas electorales ni de listas de agravios, ni tan siquiera de las de cada vez más menguadas listas de la compra. Las listas nos gustan, nos llaman la atención. Y eso hay que aprovecharlo.
La Vanguardia nos sorprende con su artículo, "¿Cuáles son los libros más olvidados en los hoteles europeos?"*. Cuando uno empieza a leer descubre rápidamente que no se trata de los "hoteles europeos", sino de una cadena —de la que se da el nombre— de "hoteles económicos", con "500 establecimientos en Reino Unido, Francia y España". Piensas que el dato de los 500 es a efectos estadísticos, para que te hagas una idea de la validez de la muestra. Pero no. Un "esta vez" nos permite saber que la cadena hotelera tiene por costumbre realizar todos los años esa lista de "objetos olvidados" en sus establecimientos. "Esta vez", como nos indican, les toca a los libros.
Los conocedores de la mercadotecnia saben que esto no es más que una forma de producir "noticias" llamativas que hagan que el nombre de la cadena hotelera aparezca en los medios de comunicación. Los medios, cada vez más recortados en personal y sueldo, acaban dependiendo de este tipo de "noticias prefabricadas" que hacen llegar a sus lectores más o menos adornadas o camufladas. Es más barato dar estas noticias que enviar a la periodista que la ha redactado durante una semana a realizar un reportaje; de la misma forma que es más barato estar suscrito a una agencia que tener corresponsales.

Se rompe así el contrato de confianza que es la lectura de un periódico. La irrelevancia de la noticia prefabricada va ganando espacio en el medio porque que cuesta menos. Una de las funciones esenciales que cumple el periodismo es filtrar los acontecimientos en función de su relevancia para los propios lectores. Esta es un "noticia" cuya transcendencia es nula y cuyo valor informativo es cero. Ha sido producida y reproducida con el único fin de atraer la atención sobre una cadena hotelera. No es más que una alternativa camuflada a la publicidad, algo que antes se penalizaba en los medios, que delimitaban claramente las diferencias entre un artículo y un anuncio.
En un artículo anterior —difundido esta vez desde Europa Press y reproducido también por La Vanguardia—, se afirma que durante los doce meses de 2011 se encontraron 75.000 osos de peluche en las habitaciones de los 496 hoteles de la cadena. ¿Usted se lo cree? Da igual. Se trata de llamar la atención, porque nadie va a comprobarlo. Significa que hay 75.000 niños llorando repartidos por varios países porque han perdido su osito; 75.000 padres sin corazón que no regresaron a buscarlos. ¿Qué más se puede pedir a un simple dato?
El siguiente paso va más allá del ahorro de tiempo y dinero. Es avanzar en la misma línea y convertir el artículo de prensa, además de en escaparate de la cadena de hoteles, en el punto de venta de los "objetos olvidados".
La primera lista ofrecida por la cadena hotelera fue de objetos curiosos o insólitos —la llaves de un Ferrari, un vestido de novia de Vera Wang...—, pero, ¿por qué no ampliar el negocio y dar el salto de la curiosidad anecdótica a lo vendible?


No sé si la idea se le ocurrió a la cadena hotelera o a la editorial: ¿por qué no nuestra lista de libros olvidados? Y de entre todos los libros, ¿qué mejor elección que un bestseller erótico para atraer la atención de los lectores?
Además de la promoción de los hoteles —siempre que se da el nombre de la cadena en textos anteriores se indica el número de hoteles—, el artículo es un texto promocional de la novela "olvidada", el bestseller erótico "Cincuenta sombras de Grey" —al que ya La Vanguardia dedicó un artículo—, algo que compró el otro día el señor que iba detrás de mí en la cola del supermercado junto a tres packs de yogures desnatados, dos botellas de agua mineral, crema de afeitar, jamón de york y unas mandarinas. ¡Y es que por fin la literatura ha entrado en la lista de la compra! ¡Progresamos!


Hace apenas tres días, el tres de octubre, La Vanguardia nos traía otra noticia: la inversión de 10 millones de euros en el primer hotel de la cadena en España, que acababan de inaugurar en la comunidad valenciana. Hoteles, libros eróticos, medios, librerías virtuales...,  un tinglado de intereses confluyentes en un simple artículo. Artículos que promocionan hoteles que promocionan libros y vuelta a empezar porque el artículo se promociona a sí mismo. Sinergia. Todo por el lector.
La Vanguardia nos incluye al final del artículo los enlaces directos para la compra del libro —en diversos formatos digitales— en la librería virtual Amazon y se convierte así en intermediario de ventas. Antes estas cosas estaban muy mal vistas; ahora son el "futuro". ¿Pero de qué? Hay más "sombras" que las cincuenta de Grey sobre el futuro de la prensa, aunque también tengan su punto de infame sumisión erótica.


La progresiva transformación de la prensa en agente comercial, en promotores de ventas, está haciendo mucho daño a la credibilidad de los medios. Es un punto de no retorno en muchos casos. Cuando lo que leemos en un periódico deja de ser creíble o dudamos de su intención hemos roto el pacto mediante el cual el medio se compromete con el lector a informarle honestamente. La pregunta cínica es: ¿le importa realmente a alguien ser informado honestamente? La risas resuenan en todos los despachos.
Se venden hoteles y libros. Se venden personas e ideas. Se ha roto el pacto o ha caducado con la llegada de estos "nuevos" tiempos. ¿Y tú qué vendes? Cuando se habla de la crisis de la prensa, se tiende a silenciar el callejón sin salida en la que los empresarios de la información han metido a los medios con este tipo de prácticas. Allí donde ven su salvación, está por el contrario su hundimiento y su degradación. De la independencia a la sumisión; de la información a lista de la compra. Cuando no puedes diferenciar la película de los anuncios, es que algo pasa.
¿Para cuándo la lista de los periódicos olvidados?

* "¿Cuáles son los libros más olvidados en los hoteles europeos?" La Vanguardia http://www.lavanguardia.com/viajes/20121004/54351565123/libros-mas-olvidados-en-hoteles-europeos.html





jueves, 4 de octubre de 2012

La manipulación

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Se habla mucho del contagio de la crisis, pero se habla mucho menos del contagio de la estupidez, epidemia que prende tan rápido o más que nuestros campos y bosques secos este verano. Y a demás prende por lo mismo: por la sequía intelectual, la falta de recursos políticos y por dejar que se acumule la basura en las cabezas. Lo que estamos viendo estos días no es para que nos "rescaten", es para que nos desanclen de los Pirineos y hagamos bueno lo de la Balsa de Piedra de José Saramago. Se coge el serrucho y ris-ras ris-ras, desde Irún a Portbou, hasta que se suelte y nos perdamos camino de la Atlántida.

La Vanguardia nos sorprende con el testimonio de una "abuela extremeña" (la llaman así ellos, "abuela"), la "señora Isabel", una entre nueve hermanos, de los cuales ocho fueron a Cataluña y otro al País Vasco. Alguien ha convencido a esta pobre señora de que el ex Presidente extremeño, el socialista Hernández Vara, va a "ordenar" a los extremeños que salieron de allí que regresen. La señora Isabel se niega a volver a Extremadura si no le garantizan una casa y trabajo dignos para ella y los suyos. Cuenta el número de hijos, nietos y casi biznietos que ha tenido en las tierras que la acogieron y, como es normal, dice que se niega a moverse de allí, que la trataron muy bien, que se ha sentido muy querida en Cataluña, que tiene su vida hecha allí, y termina su vídeo, subido a Internet por algún listo, rotunda:

"Usted no me llevará a Extremadura porque no me da la gana [...] Hablamos catalán y nos hemos integrado. Y si no le gusta, que le den morcillas."*

No sé quién ha convencido a esta pobre señora de que la van a "repatriar". La han convertido en objeto de insultos y risas por las estúpidas declaraciones realizadas un ex presidente autonómico que dice algo tan tonto como que "«si Catalunya se independiza el “President debería devolver antes lo que se llevaron hace ahora treinta o cuarenta años”»** Se refiere, por supuesto, a las "150.000 personas que "nos fueron sustraídas".** ¡Vaya infantilidad mitinera! ¡Vaya forma de "hacer política"!


Unos interesados manipuladores sin escrúpulos han convertido a esta pobre señora —que tiene todos mis respetos— en una especie de traidora a una "patria" que tuvo que dejar para cantar ahora alabanzas a la "patria" que la recibió. La han convertido en la "renegada" extremeña y en la "integrada" catalana, para divertimento de unos y otros. ¡Vergonzoso!

No se puede ignorar tampoco el impresentable papel de La Vanguardia dedicando espacio a la manipulación de una persona que habla desde el miedo a que la deporten de Cataluña por orden de un poderoso señor extremeño. Son muchos de sus lectores los que se lo recriminan. Creo que es para avergonzarse realmente del circo infame que han montado para nada, abusando de una persona mayor o difundiendo sus limitaciones en la comprensión de lo que los demás hayan dicho o querido decir en un blog. Hemos considerado infames a los que han hecho firmar a gentes sin conocimientos, a jubilados, las "preferentes". Esto es parecido o peor, un abuso.
Señora, esté tranquila porque nadie le va a "ordenar" que vuelva a la tierra que tuvo que dejar, tierra que no tenía la culpa de ser pobre y abandonada, y siéntase bien en la que la acogió, de lo cual todos, y yo el primero, debemos alegrarnos. Si pudo usted trabajar y comer, criar a sus hijos y ver llegar a sus nietos, siéntase agradecida por las buenas personas que encontró. No eran buenas por nacer allí o aquí; eran buenas porque eran buenas, y usted también debió serlo porque la trataron bien.

No son buenas personas, en cambio, las que le meten a usted en la cabeza el miedo de que la van a expulsar de su casa o la van a hacer volver; no son buenas las que la han sentado delante de una cámara para que muestre usted su irritación, temerosa e indignada, por un futuro manipulado que no existe más que en las palabras que le han dicho; no lo son tampoco las que le han pedido que reniegue del lugar en que nació, porque no era necesario ni importante más que para algunos, que eso es lo que querían; tampoco son buenas personas las que subieron ese vídeo a la red, y menos todavía las que han convertido todo esta gigantesca infamia en un caso que la tiene a usted como centro, en otro "ecce homo", en otro video erótico... Una anécdota más en un mundo sin ideas, convertido en patio de vecindad y de Monipodio.

De todas las luchas políticas que padecemos —sí, padecemos— los españoles (o como se quiera llamar cada uno, allá él) las que nos enfrentan por haber nacido en lugares distintos son las más infames. Perseguimos y renegamos de los políticos por inútiles los días impares, mientras que los subimos a los altares cuando nos envuelven y seducen con el más indigno de todos los mitos, el que une la carne y la sangre a la tierra, el que disculpa y justifica irracionalmente las estupideces o bellaquerías por el simple hecho de que una persona ha nacido aquí o allí, el que considera que unos son mejores que otros por unos kilómetros de distancia.
Aquí nos tuvieron que convertir a todos en "autonomistas" para satisfacer el ego de los políticos y seguidores que lloran mirando un árbol o una montaña; teníamos que emocionarnos con banderas sacadas a concurso o copiadas de cualquier cuadro de época o cantar himnos sacados de poetas rancios que nacieron por aquí; teníamos que extasiarnos con los genios locales porque son nuestros y renegar de una cultura universal; teníamos que acumular horas de leyendas, santuarios y milagros en fuentes y pedanías, subir a ermitas y bajar a valles. Tuvimos, en resumen, que volvernos todos imbéciles para que a ustedes les salieran las cuentas e ideas y tuviera cada uno su parcelita virreinal. No abusen.
Ahora que la gente está harta de los políticos y de sus componendas e ineficacias, no tienen más que agitar ante nosotros banderas, entonar himnos y mirar emocionados al cielo, y sentirse satisfechos con nuestra docilidad de ovejas gustosas de ser encerradas en rediles separados para poder esquilarnos mejor.


Hagan sus discursos, entonen sus cantos, derramen sus lágrimas sentidas el día que les toque, pero dejen de manipular a la gente para que se odien, para que se culpen de sus fracasos políticos, sociales y económicos, para que sientan miedo, envidia, rencor o cualquier otro sentimiento negativo por el que nos quieren hacer pasar para reforzar su propio poder. No pienso caer en la trampa de querer a los de mi pueblo por serlo, ni odiar a los de otros por no serlo. No lo voy a hacer por mucho que se empeñen.
Dejen a doña Isabel tranquila unos y otros. Y a los demás.

* "Una extremeña en Catalunya responde a Fernández Vara: "Nos hemos integrado y si no le gusta, que le den morcillas"" La Vanguardia 3/10/2012 http://www.lavanguardia.com/politica/20121003/54352221396/extremena-catalunya-responde-fernandez-vara.html
** "Si Catalunya se independiza deberían devolver los extremeños que se fueron" La Vanguardia 26/09/2012 http://www.lavanguardia.com/politica/20120926/54351892040/si-catalunya-se-independiza-deberian-devolver-los-extremenos.html