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sábado, 20 de enero de 2024

Del negacionismo de Nikki Haley a la afirmación racista alemana

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Llevamos varios días tratando aquí el ascenso de las ideologías ultraderechistas que se manifiestan de una forma u otra a través de políticas de desigualdad, ya sean de género o de procedencia. En este segundo caso, la utilización de la xenofobia y el racismo se sitúan en un peligroso primer plano.

Esta se puede manifestar en políticas de construcción de muros, como en los Estados Unidos de Donald Trump, no dejando entrar, o en políticas de expulsiones, obligando a salir. Muchas veces es una combinación de las dos, prohibición de entrar y presión para salir. Estas dos políticas se transforman en formas de violencia, ya que dirigen sus odios hacia las personas.

Hace unos días la prensa mundial recogía con sorpresa la idea expresada por la candidata a la nominación republicana, Nikki Haley, señalando que "nunca hemos sido un país racista". Además de insultar a la inteligencia, Haley ofende a la Historia de su propio país. Trump les pone el listón muy alto en esta campaña y tratan de superarlo por la derecha en excesos como este. En Democracy Now! recogen las manifestaciones de la aspirante republicana:

Haley ha enfrentado críticas esta semana después de afirmar que Estados Unidos nunca ha sido un país racista. La candidata republicana hizo el comentario durante una entrevista que mantuvo con el canal Fox News.

Brian Kilmeade: “¿Son ustedes un partido racista? ¿Integra usted un partido racista?”.

Nikki Haley: “No. No somos un país racista, Brian. Nunca hemos sido un país racista”.

Las afirmaciones de Haley se producen pocas semanas después de que no mencionara la esclavitud como una de las causas de la Guerra Civil estadounidense.*

Las propias declaraciones la invalidan como aspirante a dirigir un país que nunca ha sido racista, pero seguro que le consiguen un puñado de votos de la gente que cree que la esclavitud no era "racismo", que los linchamientos tampoco y que Martin Luther King murió por la imprudencia de ponerse en la trayectoria de una bala. ¡Un mundo de casualidades y malentendidos!

Esto es preocupante porque los que se produce en USA no se queda en USA. Los efectos retroalimentados del populismo de extrema derecha tienen en el racismo una serie de señas de identidad muy visibles y constantes.

En las noticias europeas que RTVE.es reproduce se nos da cuenta de otro fenómeno ascendente y de la reacción social que produce. En este caso la televisión pública española reproduce en su web una noticia de la Social Newswire suiza, publicada el 17 de enero, con el titular "Decenas de miles de personas se manifiestan en Colonia contra la ultraderechista AfD en plena campaña para prohibir el partido". En el artículo se explica: 

Alrededor de 30.000 manifestantes salieron a la calle en Colonia el martes 17 de enero por la noche para concentrarse contra la extrema derecha, mientras cobran fuerza las peticiones de ilegalización del partido populista de extrema derecha Alternative für Deutschland (AfD).

Las grandes protestas contra la AfD en las ciudades alemanas en los últimos días han sido provocadas por las revelaciones de la semana pasada de la red de periodismo de investigación Correctiv de que los políticos de la AfD se reunieron con grupos neonazis para discutir un "plan maestro" para la deportación masiva de solicitantes de asilo y ciudadanos alemanes de origen extranjero.** 

Probablemente la republicana Nikki Haley los consideraría una reunión de amigos patriotas en país que nunca ha sido racista, esta vez Alemania. Los ciudadanos de Colonia, en cambio, sí parecen tener algún sentido de la Historia, lo que les hace vislumbrar un futuro oscuramente similar a un pasado terrible.

La existencia de un negacionismo del holocausto, de la propia maldad del sistema nazi, de su forma excluyente de ver el mundo, de su supremacismo ario, etc. difumina el pasado hasta convertirse en una idealización impresentable que, como en el caso de Nikki Haley, trata de tranquilizar las conciencias, reescribir la historia y volver a la casilla de salida de los horrores.

Las palabras de Haley han tenido un doble efecto. El primero es el rechazo, pero, en plena campaña para la nominación republicana han llevado a intentar superar sus palabras. Trump tiene que "superar" el negacionismo del racismo con nuevas manifestaciones afirmativas de corte racista. Es la competición por quedarse con los más radicales de los republicanos.

El artículo reproducido en RTVE.es habla en su segunda parte de los problemas de la ilegalización del partido "Alternativa para Alemania" por sus relaciones claras con los neonazis y su simpatía para una "solución final", que por ahora se contenta con las expulsiones. El salto de expulsar a perseguir y demás lo hemos visto ya en Estados Unidos , donde la idea del muro y su construcción alentaba la acción de "cazadores" de inmigrantes que asesinaron a los que consideraban como "amenazas". Los mismos alentaron el asalto al Capitolio ya habían dado muestras de su sentido absolutista y autoritario. Ellos deciden quién debe vivir y dónde.

El negacionismo de exterminios, persecuciones, expulsiones, etc. es creíble para los que se están creando una visión particular del mundo que niega causas y efectos, acciones y reacciones. La expansión de estos grupos semiclandestinos hasta hace muy poco es un hecho innegable. De la extrema derecha alemana estamos pasando a una candidata republicana a la presidencia de los Estados Unidos quien, por pocas perspectivas de triunfo que tenga, no deja de ser significativo que se dirija así a una parte del país, de una superpotencia. El crecimiento en Alemania es igualmente problemático. Alemania es la primera potencia europea, el centro de su economía y de enorme influencia política.

Al negacionismo se une la promoción de políticas activas claramente racistas y xenófobas. ¿Existe una "internacional" del racismo? Creo que es un componente de una más amplia política populista de extrema derecha que está creciendo en muchos países y que está efectivamente conectada. Esto no debe extrañar, sino preocupar. El racismo y la xenofobia son poderosos banderines de enganche en aquellos que desean pasar de lo clandestino a tener una presencia activa.

Las líneas internacionales de los populismos de uno u otro signo son claras en un mundo cada vez más interconectado y a la búsqueda de efectos desestabilizadores, que son los que alimentan el crecimiento del radicalismo populista. Ante problemas económicos, sociales, etc. los populismos de ultraderecha señalan al extranjero, ya sea individual o colectivamente. Las culpas de los males propios siempre están en el otro. Es necesario dejar en evidencia estas políticas por lo que tienen de destructoras de la convivencia, de injustas y especialmente peligrosas.

* "Decenas de miles de personas se manifiestan en Colonia contra la ultraderechista AfD en plena campaña para prohibir el partido" "Una mirada europea" RTVE.es/ Eurovisión Social Newswire 17/91/2024 https://www.rtve.es/noticias/


martes, 8 de octubre de 2019

El sabio infinito

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Lo que no había conseguido la puesta en marcha del "impeachment", poner a demócratas y republicanos, lo ha conseguido la decisión de Donald Trump de retirar las tropas norteamericanas del norte de Siria dejando a las tropas turcas el camino expedito para machacar a los kurdos, los mejores aliados de los Estados Unidos en la lucha contra el Estado Islámico. Recomienza ahora otra de las guerras superpuestas sirias, otro de los conflictos diferentes que convivían bajo las mismas humaredas.
Republicanos y demócratas o entienden la decisión presidencial de dejar al descubierto a su mejor y más leal compañero en la lucha siria. Recordemos momentos de tensión en la zona en la que hubo que advertir a Turquía para que cerrara zonas de su fronteras por las que huían los miembros del Estado Islámico o cómo, a plena vista desde su lado de la frontera, se podía percibir la destrucción de pueblos enteros a manos de los terroristas ante la indiferencia otomana.


Los kurdos, en cambio, han estado involucrados en el conflicto y lo han hecho con los Estados Unidos, a quien han apoyado y en quien se han apoyado. Ahora se les deja en manos de los turcos.
Los efectos de esta decisión, sorprendente para todos, de Trump son múltiples y se puede volver contra él en diversos sentidos. Si ayer titulábamos "Trump contra todos", hoy debe ser "todos contra Trump", pues hasta sus más fieles seguidores entienden que hay algo mal en ello. La explicación dada por Trump no convence a nadie más que de su extremo narcisismo e irracionalidad: « In a Twitter message Monday afternoon, Trump seemed to have second thoughts, warning that “if Turkey does anything that I, in my great and unmatched wisdom, consider to be off limits, I will totally destroy and obliterate the Economy of Turkey.”»* ¿Es posible leer esto sin un cierto estremecimiento o la tentación, incluso, de una carcajada? Si no fuera una decisión que costará muchas vidas de personas que han luchado junto al ejército norteamericano y a quienes estos deberán dejar atrás con vergüenza, sin mirarles a los ojos.


La teatralidad de Trump resalta en ese mensaje absurdo, de fantoche irreal, en donde un presidente presume de sabiduría infalible y de su capacidad para arruinar la economía de un país. ¿Es esto democracia, liderazgo, etc.? En la versión de Donald Trump sobre "cómo funciona el mundo para dummies", sí. Al menos un mundo gobernado por "su sabiduría".
La decisión de Trump está en todas las portadas de prensa del mundo y con bastante unanimidad en sus lecturas.
En la CNN se recoge la opinión contundente de la que ha sido embajadora de Trump ante las Naciones Unidas:

Nikki Haley, President Donald Trump's former ambassador to the United Nations, issued stinging criticism of her former boss on Monday, saying Trump's decision to remove US troops from northern Syria as Turkey plans a military offensive in the region means the US is leaving Kurdish allies "to die."
"We must always have the backs of our allies, if we expect them to have our back. The Kurds were instrumental in our successful fight against ISIS in Syria. Leaving them to die is a big mistake. #TurkeyIsNotOurFriend," Haley, who also served as governor of South Carolina, wrote in a tweet.
Responding to the former ambassador, the Syrian Democratic Forces said in its own tweet that "The world relies on strong #American leaders like (Haley)" and that it hopes "our US partners will reverse this decision & not abandon our combined effort in NE Syria. #TurkeyIsNotOurFriend."**



Al contrario de lo que expresa el lema de los marines, Trump deja atrás a todos los que puede. Una vez más le pedimos cordura a alguien que carece del más elemental sentido del estado, de la Historia y del compromiso por su forma de percibir la vida. Los tres elementos le vienen grandes a un presidente que es incapaz, en su narcisismo, de percibir el mundo desde un compromiso con los otros, con aquellos que han sido aliados hasta unas horas antes y a los que se deja en situación de masacre.
Trump ha definido la guerra como "absurda", dice que los Estados Unidos ya la "ha ganado" y que es un "gasto inútil". Es una visión simplista. Nada de eso justifica el dejar a los kurdos al descubierto con la amenaza de "destruir su economía" si hacen algo que no le guste.


Parecería que la decisión tomada tuviera más que ver con su situación interna en la cuestión del impeachment. Cada vez más cercado, habría tomado una decisión así, obviamente sin asesoramiento o ignorándolo. ¿Empezará a tomar decisiones de este tipo a la desesperada? La expresión usada en su tuit, "in my great and unmatched wisdom", revela que se está desconectando de la realidad y de los asesores, encerrándose en su concha. La amenaza de destruir la economía turca —"I've done before!", escribe en su tuit — es un signo de claro esto. La visión que Trump tiene del "poder" es personalista e ilimitada. Cree realmente que es él decide, como un monarca absoluto, y cree que puede hacer lo que quiera, algo frecuente en sus planteamientos.
Desde el punto de vista de los kurdos, la traición es evidente. Han sido vendidos por un presidente que vive cómodamente entre sus campos de golf y resorts y la Casa Blanca. La BBC nos describe su reacción:

The withdrawal was described by the main Kurdish-led group as a "stab in the back", and critics say it could facilitate an IS resurgence and leave Kurdish forces at risk of being attacked by Turkey, which regards them as terrorists.
On Monday, Turkey's defence ministry tweeted that "all preparations for the operation have been completed," adding the establishment of such a zone was "essential" for Syrians and for peace in the region.***



Las voces que se elevan en Estados Unidos tratan de explicar quiénes serán los beneficiarios de esta retirada: además de Turquía, Rusia e Irán, que trabajan por el control de la zona. Esto significa que los rivales, como Arabia Saudí o Egipto, se verán comprometidos también por la acción norteamericana.
Trump no es consciente de que no ha "ganado" ninguna guerra. La experiencia de lo que está ocurriendo en Iraq y en Afganistán no parece haber sido suficiente. Desgraciadamente, de esta forma, vamos a tener conflicto  para rato.
La megalomanía de Trump va en aumento. Ese "Yo" que forma parte de sus frases amenazantes lo muestra claramente. Del sabio infinito a la torpeza infinita no va mucho. Todos los analistas condenan la acción de Trump. Es difícil no hacerlo.



* "Republicans assail Trump’s decision to pull troops from northern Syria as Turkey readies offensive" The Washington Post 7/10/2019 https://www.washingtonpost.com/world/national-security/trump-administration-to-pull-troops-from-northern-syria-as-turkey-readies-offensive/2019/10/07/a965e466-e8b3-11e9-bafb-da248f8d5734_story.html
** "Nikki Haley says Trump's Syria decision means leaving US allies 'to die'" CNN 8/10/2019 https://edition.cnn.com/2019/10/07/politics/nikki-haley-donald-trump-syria-troops-brett-mcgurk/index.html
*** "Turkey-Syria border: Trump threatens to 'obliterate' Turkish economy" BBC 8/10/2019 https://www.bbc.com/news/world-middle-east-49966216




viernes, 22 de diciembre de 2017

Votos para recordar

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El varapalo dado a los Estados Unidos de Donald Trump en las Naciones Unidas ha sentado, como estaba previsto, como un golpe directo a la mandíbula. La fuerte condena en la asamblea al no poder imponer allí su veto, como sí ocurrió en el Consejo de Seguridad ante la propuesta patrocinada por Egipto, ha vuelto a demostrar la profunda soledad, ganada a pulso, de los Estados Unidos.
De nuevo, la embajadora norteamericana ante las Naciones Unidas, Nikki Haley, ha tenido que recurrir a esas advertencias de matón de barrio del "tomaré nota". Haley es una imitadora de las maneras del Jefe Trump. Ha manifestado la misma sintonía agresiva desde sus primeras intervenciones. Ya sea porque Trump dio con la persona correcta o porque ella entendió el papel que debía representar, lo cierto es que lo cumple sin salirse de él un milímetro.
El diario estatal egipcio Ahram Online, con información de Reuters, recoge las palabras de Haley:

“The United States will remember this day in which it was singled out for attack in the General Assembly for the very act of exercising our right as a sovereign nation," U.S. Ambassador to the U.N., Nikki Haley, said at the General Assembly ahead of Thursday's vote.
"We will remember it when we are called upon to once again make the world’s largest contribution to the United Nations, and so many countries come calling on us, as they so often do, to pay even more and to use our influence for their benefit,” she told the 193-member General Assembly ahead of the vote.*


¿Es posible una actitud más altanera? El lenguaje político norteamericano de la era Trump es más propio de un régimen autoritario que de una democracia. La misma defensa que hace de su soberanía como argumento para no contar con los demás podría ser invocado por todos los demás: también ejercen la suya.
Sin embargo, la "soberanía" va acompañada de dólares, por lo que entiende que aquel que acepta su dinero pasa a renunciar a su soberanía en favor de acatar lo que la administración Trump le exija. Eso, como ya señalábamos ayer, se llama "soborno". ¿Es capaz de diferenciar la administración o el propio Trump entre unas ayudas y una compra de voluntades, un soborno? Es dudoso. Más sorprendente es que esto no se disfrace de ninguna manera sino que se amenace a los países con represalias.
El daño que Donald Trump está haciendo a los Estados Unidos, a su imagen pública e histórica, es incalculable. Hay momentos en los que el país ha tenido una pésima imagen, pero se trataba de salvar los platos retóricos. Con Trump, esa opción se ha desestimado porque no va con su propia naturaleza prepotente, de patán zafio y amenazador. Como ocurre con Haley (y con otros anteriormente), el efecto de mímesis del jefe se va apoderando de los subordinados, que acaban siendo caricaturas grotescas.

Recordemos la agresividad del efímero jefe de comunicaciones, Scaramucci. Apenas diez días en el cargo, llegó amenazando a todo el mundo al buscar la fuente de las filtraciones en la Casa Blanca. Era una ridícula versión de Trump, lo que le valió el escarnio de los medios antes de su caída. ¡Cuántos buenos chistes se quedaron por contar por su cese! Nikki Haley es otra versión locuaz y amenazante de Trump.
Con Trump, los Estados Unidos han adquirido una nefasta imagen que será difícil de corregir. Las propias características personales, que habían suscitado rechazo de mucha gente a lo largo de su vida por su prepotencia y grosería, han sido trasladadas a la imagen del país a través de todos estos sosias que se manifiestan como él desde diferentes puestos.
Todos aceptan la principal premisa de Trump: Estados Unidos gasta el dinero en países que deben seguir su política. Los países se compran para que sirvan a los intereses norteamericanos. Los "bad países" son como los "bad hombres"; su objetivo es aprovecharse parasitariamente del trabajo de los generosos ciudadanos norteamericanos, que pasan por momentos malos por su exceso de generosidad para con el mundo. Dan mucho y reciben poco.
La generosidad norteamericana no es única, como a veces quiere hacernos pensar Trump. Hay mucha en el mundo, quizá no toda la que debiera, pero sí una contribución de los que más tienen para tratar de mejorar el mundo. Pero la mentalidad de Trump lo ve no como una ayuda sino como una compra, que implica decir a los demás países que deben pensar, hacer o votar, según el propio Trump ha expresado y Nikki Haley ha repetido.


Estados Unidos está destruyendo, con Trump, sus propias señas de identidad, como ha hecho con los ataques infames a países enteros considerándolos como delincuentes sin más. Ha abrazado y jaleado, en cambio, a dictadores y dirigentes de países poco o nada democráticos, siendo esta su primera línea de actuación. Ha definido, sin más, quienes son los "rivales" de los Estados Unidos, como si estuviera haciendo un estudio de marketing, etc. Ha perdido el apoyo de aliados tradicionales, históricos, por sus formas y presiones, además de la oscuridad de muchos de sus movimientos. Hasta la inicialmente eufórica Theresa May está asustada y se arrepiente de haber invitado a visitar Reino Unido, donde si finalmente acude a inaugurar embajada, se puede encontrar con un recibimiento como el que podría tener en Corea del Norte. Recordemos que hasta la ciudad de Londres le ha declarado persona non grata, tal como antes hiciera el speaker del parlamento británico ante la posibilidad de que con la invitación de May tuviera la pretensión de hablar ante los comunes.
Bloomberg recoge el detalle del rechazo británico a ver aparecer por allí a Trump, que ya se ha buscado la excusa de inaugurar la embajada londinense:

Donald Trump is persona non grata in Britain.
Ever since Theresa May extended an invitation to the president to come visit the Queen, he has rankled the nation with his off-the-cuff comments about terror attacks in Britain and now with his latest provocation: the sharing of far-right videos and the lashing out against the prime minister for telling him he was wrong.
 “I have previously called on Theresa May to cancel her ill-judged offer of a state visit to President Trump,” London Mayor Sadiq Khan said in a statement released by office. “After this latest incident, it is increasingly clear that any official visit at all from President Trump to Britain would not be welcomed.”**


La publicación recoge un tuit del alcalde de Londres, Sadiq Khan, que en otras circunstancias podría considerarse imposible:
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Mayor of London
@MayorofLondon
President Trump has used Twitter to promote a vile, extremist group that exists solely to sow division and hatred in our country. It's increasingly clear that any official visit from President Trump to Britain would not be welcomed.
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Es insólito en las relaciones entre dos países aliados y que comparten tanto que se produzca un texto como este señalando que el presidente de los Estados Unidos no será bien recibido en la ciudad de Londres. Antes del incidente del tuit del grupo de extrema derecha británico, ya Londres había manifestado poca simpatía por Trump a raíz de sus actos anti inmigración. Ahora lo manifiestan claramente.


Trump se lo ha ganado todo a pulso. Un año le ha bastado para confirmar los peores augurios. El año que ha transcurrido ha sido un desastre en lo internacional, con un crecimiento de la violencia y un enrarecimiento del clima diplomático en todos los órdenes. Sus juego malabares con la retórica no lo pueden camuflar. Estados Unidos ha perdido su liderazgo con él.
La condena a Estados Unidos en Naciones Unidas es a una política, pero también a una forma de hacer política desde la prepotencia, la amenaza y el desprecio de la opinión de los demás.
Estados Unidos ya no es el líder de nadie. Con Trump lo hemos repetido desde el principio y lo seguimos confirmando con cada acción. El mundo ha empezado a buscar otras alianzas, como ha ocurrido con cuestiones como la defensa europea o desafíos como el cambio climático. Ha hecho, además, el mayor favor a la Rusia de Putin, a la que ha convertido en más influyente al acoger a los que Trump espanta con sus acciones y gestos. Es difícil que Trump realice otra visita por Oriente Medio; nadie querrá complicarse la vida saliendo en la misma foto. Ha perdido la idea de que trataba de ser "justo" en la solución del problema de Palestina, con lo que se da por concluida la "paz americana", siendo el ufano Israel el más perjudicado.por más que parezca lo contrario.
Los discursos de Trump, dentro y fuera han suscitado rechazo en este año que ahora se acerca a su final. De los Boy Scouts a la Policía, de los deportistas a los actores, Trump no ha conseguido más que rechazos. Donde ha hablado o ido, ha sembrado la discordia. Con sus incendiarios tuits ser ha enemistado con medio mundo, incluidos sus apoyos iniciales, como la Gran Bretaña de May, donde ahora no le quieren ni ver.


La etapa Trump —algunos ya hablan de un segundo mandato, pesadilla en la que prefiero no pensar— está siendo la de la peor presidencia de los Estados Unidos. Eso dicen sus números y sus actos. Será recordada por haber promovido los peores defectos y haber sepultado las mejores virtudes. Si Nikki Haley dice que se recordará a quienes votaron en contra, lo que es indudable es que nadie se va a olvidar del daño causado por Trump a través de cualquier medio. Sus agresivos imitadores se encargarán, como ha hecho la embajadora, de recordarlo cuando haga falta. Como contrapartida, allí donde sea posible, el mundo le recordará a Donald Trump que las relaciones internacionales se basan en principios distintos a los de su programa.


* "'This vote will be remembered': Haley says of UN Jerusalem vote" Ahram Online 21/12/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/2/8/285807/World/Region/This-vote-will-be-remembered-Haley-says-of-UN-Jeru.aspx

** "London Mayor: Trump Not Welcome After Retweeting ‘Vile’ Group" Bloomberg 30/11/2017  https://www.bloomberg.com/news/articles/2017-11-30/donald-trump-you-re-not-welcome-here-says-london-s-muslim-mayor