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domingo, 26 de julio de 2026

La cena y la gorra 2028

 Joaquín Mª Aguirre (UCM) 

Trump necesitaba la llamada "cena de corresponsales", un evento tradicional que se suspendió por el intento de atentado contra el presidente. Siguen sorprendiendo las imágenes de la facilidad con la que se produjo el intento se realizó, simplemente corriendo hasta que le frenaron. Pudo registrarse con las armas en el hotel en el que iba a realizar la cena. Pero eso es ya historia.

Nuevo es, en cambio, el segundo acto, la celebración de la nueva "cena de corresponsales" y lo que le ha rodeado, básicamente dos hechos: 1) los insultos a la prensa; y 2) lo que algunos medios califican como un "chiste", el anuncio de su próxima candidatura presidencial, algo que va contra la Constitución de los Estados Unidos. Una columnista de The Washington Post, Maura Judkis, la califica como "la segunda cena de corresponsales más rara" a la que ha asistido.

Pero Trump la necesitaba. No creo que nadie se la haya reclamado. Es cosa suya. Los dos puntos señalados son claros: se trata de responsabilizar a la prensa de sus "problemas" —nacionales e internacionales— y de seguir insistiendo en lo de su candidatura. El argumento es que ya "ha ganado tres elecciones" y esta sería la "cuarta", que América le necesita y él es muy patriota, un devoto patriota. Como se puede apreciar, en las "tres elecciones ganadas" hasta el momento Trump sigue incluyendo su derrota ante Joe Biden. Sigue afirmando que fue el ganador por dos motivos.

El primero es su ego, que le impide aceptar una derrota. No tiene pruebas, pero tiene a Dios y la voluntad divina, la Historia, etc. a su incuestionable favor. Trump lo cree y trata de que los demás lo crean; es su forma de movilizar a su retrógrado electorado, al que motivan estas cosas.

El segundo es ir poco a poco haciendo que se acepte es tercer o cuarto mandato, según se cuente. Trump lleva tiempo, mucho tiempo, planteando su presentación a la presidencia. Lo primero es que lo desea; a la vez, está introduciendo cada vez con más frecuencia el tema convirtiéndolo en normalidad e inevitable. 

Como es poco probable que trate de cambiar la Constitución, es más fácil recurrir a lo excepcional, es decir, a algo que le impida "salir" de la Casa Blanca. Habrá tiempo de verlo, si se decide por esta vía de permanencia.

Es sorprendente que estemos hablando en estos términos de algo que ocurre en los Estados Unidos, en la Casa Blanca, hasta no hace mucho modelo de democracias para muchos países. Pero lo mandatos de Trump, se cuenten como se cuenten, han sido un ataque directo a la credibilidad democrática del país, mostrando más bien los excesos del autoritarismo, el imperialismo, y la conversión del resto del mundo en piezas con las que jugar abusando del poder económico y militar estadounidense.

Ahora mismo, Trump juega con el destino del mundo como si este fuera un tablero de ajedrez en el que un único jugador ensayara sus propias jugadas. Hemos comprendido que lo que ocurre o hacen en los Estados Unidos puede ser un juego peligroso en el que somos piezas decorativas para que el inquilino de la Casa Blanca nos mueva a su capricho, ya sea con aranceles o con cualquier otra herramienta. Nos mueven y nuestra capacidad de respuesta es limitada, ya sea por inevitable o por miedo a consecuencias peores. El mundo es ya blanco o negro a los ojos de un tipo con pocos escrúpulos y conocimientos limitados que se ha rodeado de personas que no le lleven la contraria en cualquier terreno, de los antivacunas a la guerra en Oriente Medio.

Los efectos son terribles, como ocurre con la expansión —apoyados desde la Casa Blanca— del trumpismo o simpatizantes, una ultraderecha rampante por toda América. Han descubierto los beneficios políticos y económicos de ser amigos del poderoso Trump, al que doran la píldora asegurándose el apoyo estadounidense y un trato de favor económico o militar. Lo ocurrido en Venezuela ha marcado las posibles respuestas y la línea que seguir. Los efectos, cada vez más ultraderechistas en el poder en Latino América apoyándose unos a otros.

Pero todo tiene unos límites que, una vez desbordados, suponen dificultades de control; más dura será la caída, decimos. La expansión simultánea a diferentes campos es un riesgo, como vemos en la guerra de Irán y la dificultad de controlar a Israel. Ahora se da un paso más con el uso del uranio por parte de Arabia Saudí, otro aliado.

Estados Unidos, con Trump, ha dejado de ser un referente positivo y nos muestras los peligros de las alianzas que se vuelven contra ti. Europa necesita entenderlo bien y tomar medidas.

Trump en la cena de corresponsales ha realizado un pequeño avance sobre las direcciones que toma. Atacarle en los medios no es un ejercicio de crítica, sino "un peligro para la democracia y la libertad de expresión"; la democracia, en cambio, consiste en permitirle seguir ocupando la Casa Blanca de forma indefinida para "salvarla" de sus enemigos, los del bando demócrata.

La gorra con el lema "Trump 2028" no es un chiste; es algo más. Trump la ha lanzado al aire y a los medios. Pronto veremos las gorras circulando por los Estados Unidos en un movimiento creciente.

viernes, 17 de julio de 2026

Trump y la duda electoral

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La fiabilidad de los sistemas electorales de cada país es un elemento clave. Cuestionarlos solo siembra dudas y crea inestabilidad. Este cuestionamiento, la posibilidad de fraudes electorales que pongan en duda los resultados y, por lo tanto, a los electos es de enorme gravedad.

Donald Trump ha jugado con esas insinuaciones (afirmaciones, realmente) desde  que tuvo que salir de la Casa Blanca tras su primer mandato. El asalto armado al Capitolio tenía ahí su "fundamento": Joe Biden habría cometido fraude en las elecciones presidenciales y eso "justificaba" el asalto a manos de sus seguidores.

Ahora, con unas elecciones de medio mandato próximas y con su popularidad en declive, Trump vuelve a la carga. En 20minutos nos describen la nueva situación: 

El presidente de EEUU, Donald Trump, ha vuelto a colocar sus acusaciones de fraude electoral en el centro de la política estadounidense. En un inusual mensaje a la nación desde la Casa Blanca, el presidente ha cuestionado la integridad del sistema de votación de Estados Unidos, ha comparado su funcionamiento con el de países del "tercer mundo" y ha acusado a China de haber interferido en los procesos electorales desde 2020. El discurso ha llegado a pocos meses de unas elecciones de medio mandato en las que estará en juego el control del Congreso.

Trump ha anunciado la desclasificación y publicación inmediata de información de inteligencia que, según ha sostenido, ha revelado "vulnerabilidades alarmantes" en la infraestructura electoral del país. El mandatario ha presentado la divulgación como una prueba de que el sistema ha estado expuesto a ataques informáticos, explotación de datos e injerencias extranjeras a una escala hasta ahora desconocida. Sin embargo, los documentos publicados, parcialmente censurados, no han respaldado con la misma contundencia las conclusiones que ha extraído el presidente.

La principal acusación ha apuntado a China. Trump ha asegurado que Pekín ha llevado a cabo "la mayor filtración de datos electorales de la historia" y se ha apropiado ilícitamente de unos 220 millones de registros de votantes estadounidenses. El presidente ha descrito esa supuesta operación como "una pesadilla sin precedentes para la seguridad electoral", pero no ha aportado pruebas de que las autoridades chinas hayan modificado votos, alterado el recuento o determinado el resultado de las presidenciales de 2020.* 


Lo indicado por Trump tiene esencialmente tres niveles: 1º) lo que sería la "debilidad" del sistema electoral norteamericano, sus agujeros, por decirlo así; 2) quiénes serían los que intencionalmente se han beneficiado mediante determinadas acciones; y) el papel de China en todo esto y cómo reaccionar.

La primera cuestión, los defectos del sistema, se pueden producir y subsanar. No hay sistema perfecto y estos requieren revisiones y parcheos. Es en los dos siguientes puntos donde se plantean problemas de distinto orden. Está claro que si alguien logra aprovecharse de los fallos del sistema, este queda cuestionado en sus resultados.

Donald Trump parte de un principio que ya señalamos desde hace años: nadie puede ganarle "honestamente"; si alguien la gana las elecciones es que ha hecho trampas. Simple y directo, como lo es todo en Trump.

Él es "perfecto", lo demás viene por añadidura. Todo encaja en su lógica: él es la mejor opción  y si alguien no la elige es porque están enfermos, son antiamericanos o lo que es la conjunción de ambas posibilidades, son peligrosos izquierdistas, terroristas. Todo esto, dicho en otro contexto, se consideraría "infantil", quizá porque lo es. Pero es Donald Trump en estado puro. El problema es que son muchos los millones de norteamericanos que se mueven por esta "lógica". Cómo han llegado a ese estado, cómo han llegado a elegir a un personaje como Trump para presidente, comprarle biblias y creerse lo que les diga es algo más complejo, pero a lo que habrá que llegar porque el mal se extiende en forma de imitadores, defensores del autoritarismo, negadores de las libertades, tipos que han comprendido que es en la estupidez donde está el futuro.

El tercer elemento, el papel de China, es enormemente complejo en sus consecuencias y tiene que ver con la obsesión norteamericana por verse superada como primera potencia, vencida en los campos en los que se creía invencible.

Estados Unidos, el país de la competencia, del libre mercado, etc. ya ve a los competidores como "enemigos". Ese es el papel que Trump les ha ofrecido; el reconocimiento de que el capitalismo puro es una forma de guerra o, dicho de otra manera, que cualquier recurso o medio puede ser utilizado para hundir al que cuestiona nuestro liderazgo de mercado; que —como repite Trump— la fuerza se justifica por sí misma y es absurdo que no se use. ¡Está para algo!, razona Trump; ¿de qué sirve si no se usa?

El papel de China en los discursos es el del "enemigo total", la amenaza. Le resulta útil agitar la bandera del miedo a China frente al electorado norteamericano. Muchas de sus acciones se explican desde este miedo. La industria y el capital le apoyan en este miedo que les abre campos y elimina competidores, que le permite destruir (ganancia de unos) y reconstruir (ganancia de otros).

En 20minutos se cierra el texto comentando la forma elegida para lanzar su mensaje:

La puesta en escena también ha reflejado el carácter controvertido de la intervención. Fox News y la cadena Fox han retransmitido el mensaje en directo, pero otras grandes televisiones han optado por emitirlo a través de sus plataformas digitales o analizarlo una vez concluido, ante el riesgo de amplificar acusaciones sin verificar. Trump ha convertido así un discurso presentado como una advertencia sobre ciberseguridad en una nueva ofensiva contra la confianza electoral, una institución que él mismo ha vuelto a poner bajo sospecha antes de que los estadounidenses hayan acudido a las urnas.*

El intento de negar el valor del sistema electoral solo es el anticipo de lo que llegará cuando sean las elecciones. Si gana, todo ha ido bien, ha funcionado. Pero si pierde la mayoría, veremos lo que ocurre desde esa premisa de que nadie le gana honestamente.

Para Trump el mundo no es más que un campo de batalla con enemigos constante y otros circunstanciales. Se pasa de aliado (nunca amigo) a enemigo en un instante, con una simple respuesta que no le guste. Tiene "dictadores favoritos" (como llamó al egipcio al-Sisi) y demócratas a los que denigra. Trump solo defiende el valor del dominio y la fuerza.

Veremos cómo acaba este episodio de la duda electoral. Las dudas sobre si abandonará el poder por las buenas reaparecen. 

* Soraya Constante "Trump reabre la batalla por las elecciones de 2020 y siembra dudas sobre las legislativas" 20minutos 17/07/2026 https://www.20minutos.es/internacional/trump-reabre-batalla-por-las-elecciones-2020-siembra-dudas-sobre-las-legislativas_7015680_0.html


viernes, 12 de junio de 2026

Las serias amenazas a la democracia norteamericana

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Mientras las primeras planas se llenan de acontecimientos populares, de visitas papales a mundiales de fútbol, entremezclado con platos de comidas veraniegas o manicuras y líneas de vestir, se quedan en el fondo asuntos importantes. Es la realidad tras la dirección comunicativa de la atención.

En 20minutos, casi escondida, una noticia muy preocupante, que debería ser atendida con otro intensidad. Pero parece que da cierto miedo "inquietar" a los ciudadanos más allá de lo frívolo o trivial. Debemos ser "felices" y solo preocuparnos con aquello diseñado específicamente para ello. ¡Terrible ceguera inducida, más preocupada por comprar y vender que por lo que nos rodea! El artículo, con material de EFE, nos dice que

El presidente de EEUU, Donald Trump, ha amenazado este jueves con tomar control de Washington si la candidata demócrata y progresista, Janeese Lewis George, si resulta ganadora en las primarias del martes, con una campaña que recuerda la del alcalde demócrata socialista de Nueva York, Zohran Mamdani.

Preguntado en el Despacho Oval sobre la posibilidad de que gane Lewis George, una de las líderes en la intención de voto de cara a las elecciones del martes venidero, Trump advirtió: "No me gustaría".

"Tal vez recuperemos Washington y lo administremos a nivel federal. No lo vamos a tolerar. No vamos a perder nuestros negocios", amenazó el republicano, que en agosto de 2025 puso bajo control federal a la Policía Metropolitana y activó a la Guardia Nacional como parte de una campaña contra el crimen "rampante" en la capital.

En esa ocasión, el presidente citó una cláusula de la Ley de Autonomía que rige el autogobierno de Washington desde 1973 y otorga a los mandatarios la facultad de asumir el control de emergencia de la fuerza policial capitalina en circunstancias específicas.*


Lo que debería estar en primera plana se queda atrás en esta conversión del mundo en escaparate de la atención, de manipulación y de trivialidad elevada a su máxima potencia.

La noticia es de enorme gravedad y conforma la deriva autoritaria de la presidencia norteamericana. La pregunta que nos hacemos cada día es ¿hasta cuándo? ¿Dónde está el límite?

Esto parece no tener fin y la democracia se ve atacada directamente desde el poder, desde la propia Casa Blanca. El hecho de que un presidente amenace con "tomar el poder" de la ciudad si no gana su candidato porque no quiere "perder los negocios" es un paso tremendo hacia lo que se intuye al final del camino: una forma de fascismo autoritario, antidemocrático. Las derivas de los regímenes democráticos hacia la aceptación de autoritarismo solo pueden finalizar en la anulación progresiva de la libertad y la democracia misma.

Desde las declaraciones presidenciales se produce una amenaza a la libertad de voto, a la elección de una candidata que no gusta a la presidencia. Esto es un paso más en el mismo sentido, tal como anticipábamos en las declaraciones de Peter Hegseth, el Secretario de Guerra de Trump. No es un problema de una persona, es ya el problema de un sistema que camina en el mismo sentido, que decide quién puede o no puede hacerse con una alcaldía.

El uso trumpista de los mecanismos extraordinarios para imponer su criterio está en la base de sus actuaciones. Convierte en extraordinarias las situaciones para poder aplicar medidas coercitivas, autoritarias que le permitan imponer sus criterios recortando las libertades.

Hay que traer de nuevo, a la vista de las osadías cada vez mayores, el tema de la reelección a la que teóricamente no se podría presentar, pero ante este tipo de usos viciado de la excepcionalidad, podríamos esperar cualquier cosa, no solo en lo queda de la legislatura, sino el uso de cualquier mecanismo de excepcionalidad para prolongar su mandato. El modelo de Netanyahu, librado de enjuiciamiento por la excepcionalidad de la situación israelí podría ser tomado como modelo. Conociendo al personaje y sus antecedentes, es decir, el asalto armado al Capitolio para evitar que Joe Biden pudiera jurar el cargo con la excusa de fraude electoral. Recordemos que hace apenas unos días recogíamos aquí el desenlace de una entrevista televisiva en la que la periodista tuvo la osadía de pedirle pruebas tangibles de esa mentira repetida una y otra vez sobre que le robaron las elecciones.

La transformación moral, legal y física de los Estados Unidos por parte de su presidente es un hecho y es una transformación negativa, algo que supone pérdida de valores y libertad. 

La transformación moral es la perversión de los valores liberales frente a los autoritarios y el desprecio a las reglas; el poder es absoluto y solo los jueces pueden frenarlo momentáneamente. La transformación legal viene precisamente de esos intentos de aplicaciones de la excepción como normalidad, de los cambios en leyes para aumentar el poder centralizado de la presidencia y disminuir la resistencia. Por último, la física que es también importante; la Casa Blanca quiere transformar el espacio físico, hacerlo suyo, borrar lo anterior. Eso supone desde crear salones nuevos en la Casa Blanca, transformar espacios existentes que queden sujetos a su arbitrio o, como obsesión, la inclusión de su rostro en el Monte Rushmore, algo más que una broma narcisista. Ha incluido su nombre e imagen en medallas, billetes, diplomas... Ha cambiado el nombre del Centro John F. Kennedy de la Artes y lo ha querido cerrar para reformarlo hasta que los jueces le han frenado. Es solo un ejemplo reciente de una forma de actuar y pensar. Para esto, ha hecho una cuidadosa selección de sicarios autoritarios que le secundan, aplauden e incorporan sus propios detalles, como el citado Hegseth, el vicepresidente JD Vance o Marco Rubio, tristes comparsas con deseos de emularle y sustituirle.

Janeese Lewis George tiene todo para poner nervioso el presidente, todo lo que le irrita: es mujer, negra, demócrata progresista y combativa. Ya perdieron la alcaldía de Nueva York ante un musulmán. No se puede permitir otra derrota en su "propio" territorio, en el DC.

Las amenazas de tomar Washington son reales. Y serán pronto hechos si nadie le frena. Un país atemorizado por su propio presidente; un mundo amenazado por aranceles y sanciones, por un lado, y por drones, portaaviones, misiles, etc. es la actualidad de los Estados Unidos y del mundo. 


* "Trump amenaza con tomar el control de Washington si la demócrata apodada la 'Mamdani de D.C.' gana la alcaldía" 20minutos / EFE 13/06/2026 https://www.20minutos.es/internacional/trump-amenaza-con-tomar-control-washington-si-democrata-apodada-mamdani-d-c-gana-alcaldia_6982335_0.html

lunes, 8 de junio de 2026

La lucha por el control de la verdad

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

De un político se espera que no pierda los nervios en una entrevista, pero Donald Trump no es exactamente un político o lo es de una clase muy especial. La creencia en que se puede controlar todo y que los demás van a aceptarlo es propia de Trump, acostumbrado a ejercer el control y que se admita como realidad cualquier cosa que diga. Esta vez no le han salido las cosas como quería y ha estallado en la entrevista.

Gran parte del poder de Donald Trump reside en la aceptación incuestionada de los demás, que se ven obligados a seguir sus afirmaciones en silencio. Parece que ese momento de "fuerza" está empezando a volverse contra él.

Nos cuentan en 20minutos lo ocurrido en una entrevista televisiva. Tras señalar la resistencia de la entrevistadora desde el principio:

El enfrentamiento verbal escaló cuando Welker le ha recordado que no existían pruebas de tales acusaciones. Ante esto, Trump ha reiterado que las elecciones presidenciales de 2020 -en las que perdió contra el demócrata Joe Biden- fueron "amañadas" y ha asegurado, sin aportar evidencias, que actualmente se está produciendo un "fraude" en el recuento de votos de las primarias de California. 

"Hay pruebas tremendas, no hay más que pruebas. Las elecciones fueron amañadas", ha insistido el exmandatario ante las réplicas de la periodista, añadiendo sobre la situación en California que "solo hace falta mirar". Ante la insistencia de Welker por obtener datos verificables, Trump ha comenzado a descalificar directamente a la entrevistadora y a los medios de comunicación. 

"Son corruptos, igual que tú eres corrupta. Tu prensa es corrupta y 'Meet the Press' es corrupta", ha apuntado el mandatario. Finalmente, tras acusar a la cadena de ser un "canal sesgado y corrupto", Trump ha decidido dar por terminado el encuentro de manera unilateral: "Vamos a dejarlo aquí porque ya he tenido suficiente". * 

Trump vive su propia versión de la historia y los demás deben aceptarla. Es su forma de entender el poder, que es la capacidad de imponer un discurso y un contenido. Desde el principio Trump se ha movido entre la imposición y la descalificación, la amenaza y el insulto personal. Llevarle la contraria en lo que él quiere imponer como "verdadero" es arriesgado por los poderes que mueve tras las cámaras o en la prensa.

Una prensa libre es una prensa independiente con la fuerza necesaria como para preguntar, para pedir explicaciones sobre lo que se pretende que transmita. Imponer o no dar explicaciones es lo característico de las dictaduras. ¿Están preparados los Estados Unidos para aceptar que han colocado en la Casa Blanca un presidente autoritario, un presidente con el que hay que escribir "T*r*u*m*p"?

No sé bien la respuesta a esta pregunta. Solo sabemos  que son cada vez mayores las presiones y censuras o las respuestas insultantes y airadas, como la que se nos describen en el artículo citado.

En el modelo político que tiene en la cabeza el presidente no cabe la duda o plantar una versión de la realidad diferente a la suya... y eso tiene un nombre. Fueron los cómicos los que marcaron el camino, los que plantearon las discordancias entre la realidad y su versión trumpista. Es lo carnavalesco lo que canaliza la crítica al poder. Por ello fueron presionadas sus empresas y despedidos, sacados de sus programas, mientras eran señalados también como "corruptos" desde la Casa Blanca. Tampoco es casual que la mayor parte de sus pérdidas de control sea con mujeres. Al narcisismo se le añade el machismo.

Y este modelo autoritario ha seguido creciendo conforme aumentaban las críticas a la sinrazón presidencial. Trump no admite la divergencia porque tiene que hacer ver su poder, algo esencial para él, algo por encima de instituciones, equilibrios de poder, etc. No se trata de aceptar dos caras de lo que ocurre; se trata de imponer la suya y sin pruebas, como le reclamaba la periodista Kristin Welker. Lo que dice debe ser aceptado en su integridad y pedir pruebas es un desafío. El poder no necesita pruebas en la versión trumpista. El poder es la prueba. Un poder que necesita justificarse no es poder.

Esta idea está en Trump desde el principio, desde antes de llegar a la Casa Blanca. Por eso poníamos ayer el principal acento en la afirmación de Peter Hegseth, su Secretario de Guerra, sobre que "la fuerza es la paz". Es la base peligrosa del trumpismo y lo vemos en las aplicaciones de la política norteamericana. Se siente como el más poderoso y los demás deben doblegarse a su fuerza y a la que hay tras los discursos, algo esencial en su forma de sentirse.

La mayoría de esas acciones que nos parecen extravagantes, sin fundamento, son la forma de demostrar su poder. La mayor irracionalidad de lo que hace es una forma de consolidarse como más poderoso. Todo lo demás no es más que corrupción. El narcisismo de Trump le lleva a la imposibilidad de haber sido derrotado en las urnas; es superior a su sentido de la realidad, que debe ser modificada. Nunca reconocerá que fue ganado limpiamente. El asalto al Capitolio fue la aceptación por parte de sus seguidores radicalizados por su afirmación de que "le robaron" las elecciones. Volvemos al mismo punto.

Agradecemos y aplaudimos a la periodista Kristin Welker su pregunta y no haber cedido ante las afirmaciones sin pruebas. Es la forma arriesgada de demostrar la importancia del buen Periodismo. Esperemos que su intervención sirva para despejar algunos males que se han instalado en la sociedad norteamericana, que se aleja progresivamente de sus ideales de libertad y respeto democrático. En algún momento se producirá la reacción de defensa de los principios democráticos. Hasta el momento son episodios aislados del valor de actores y actrices, de periodistas, etc. que se atreven a llevar la contraria a esa falsa realidad que trata de imponerse en los discursos del trumpismo. La lucha por el control de la "verdad" es dura y es esencial para el presidente y los que le siguen. Es la base sobre la que justifican sus actos.


* "Trump abandona cabreado y entre gritos una entrevista con la NBC e insulta a la periodista: "Eres una corrupta"" 20minutos / EFE 7/06/2026 https://www.20minutos.es/internacional/trump-abandona-cabreado-entre-gritos-una-entrevista-con-nbc-insulta-periodista-eres-una-corrupta_6980317_0.html



viernes, 31 de octubre de 2025

Demasiado ruido, poco diálogo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El espectáculo bochornoso de la política española empieza a hacerse insoportable. ¿Son conscientes en la "clase política" de este efecto y sus consecuencias? Ya no es cuestión de un partido u otro. Es el conjunto donde, con raras y loables excepciones se valora la educación (las formas) y los objetivos (la mejora de la sociedad en su conjunto). La democracia es el arte de ponerse de acuerdo en las mejores soluciones a los problemas de todos. Por contra, lo que vemos en una cacofonía insultante entre ellos y un insulto complementario a la inteligencia de quienes les escuchan.

Lo que llega hoy a la política tiene poco que ver con muchas personalidades que llegaban hace tiempo tratando de aportar sus conocimientos previos, adquiridos en sus ámbitos laborales y personales. De catedráticos a juristas, pasando por todo tipo de profesionales que trataban de aportar algo positivo al sistema. Hoy las personas más valiosas huyen de la política

En algún momento esto se torció y empezaron a llegar personas atraídas por el efecto llamada de la mala educación. Los méritos selectivos estaban en la respuesta rápida, el insulto fácil y el sarcasmo con base de la selección. A esto se le añade, por supuesto, la obediencia, la sumisión absoluta al jefe de turno. Los partidos hoy son un centro de aplaudidores, ausencia absoluta de crítica.

Los medios, además, lejos de recriminar esto a los que lo hacen, prolongan sus peleas con las suyas propias en forma de debate, por llamarlo de alguna forma. Igual que se selecciona a político agresivo y chillón, insultante, los perfiles de muchos profesionales en los medios son seleccionados por su capacidad de ofrecer un espectáculo complementario, una prolongación del político.

Entre los políticos no existe un diálogo real, sino un espectáculo en el que tratan de llamar la atención de las audiencias mediante todo tipo de excesos verbales, incluso gestuales. La cámara les apunta y ellos cambian el gesto. No se dirigen unos a otros, sino que tratan de proyectar una sensación negativa del otro. No hablan de ellos mismos, carentes de ideas; el gran espectáculo está en despellejar las ideas del otro, con fundamento o sin él. Todos parecen haber asistido al mismo cursillo veraniego de "comunicación política", con idéntico provecho y resultados. Al que no se deja llevar, le aburren e indignan.

El problema real es que esto ahora se está transmitiendo a la calle. En gran medida, debido a las jugadas (visibles e invisibles) que los propios políticos crean para tapar su inoperancia, su incapacidad de ir más allá del insulto y alcanzar algún tipo de soluciones.

La clase política necesita calentar la calle, que no sean ellos solos los que actúen, sino que se amplié el protagonismo agresivo. La acción política se desdobla entre las actuaciones ante las cámaras y demás medios y la respuesta que se pide en las calles.

Nuestro peculiar reparto de poder —central, autonómico y municipal—, completado con el "reparto" mediático hace que el ruido no se agote, que se expanda y lleve los conflictos a la calle.

Ya sea porque los ciudadanos no confían en los partidos (proliferan los grupos civiles) y en las instituciones, lo cierto es que se está formando un clima peligroso o, al menos desagradable. Vuelven a proliferar todo tipo de manifestaciones y los gritos en las calles ya se igualan con los gritos en comisiones, cámaras e instituciones; alcanzan ya a los platós y emisoras que aprovechan el caos para atraer a sus audiencias alentándolos. Es un efecto de realimentación unos de otros en una tormenta perfecta: políticos, calles y medios.

Esto no tiene nada que ver con los debates políticos, ni con el derecho a la protesta o a la libertad de expresión. Todo esto se ha convertido en un fin en sí mismo, donde ya no importa la solución del problema o la contribución a solucionarlos, sino el ruido por sí mismo.

Todo ello en su conjunto es un síntoma de decadencia política del sistema y, lo que es peor, un empeoramiento de la salud democrática. Las nuevas generaciones crecen alejándose de un espectáculo que no acaban de entender o lo malinterpretan sumándose a una violencia ambiental creciente.

La acumulación de errores y chapuzas, del apagón a los bosques incendiados, pasando por las danas, no son más que la muestra de que no están a lo que deben, que los seleccionados para los cargos son incompetentes e  incapaces de solucionar cualquier problema.

Quienes se benefician más de todo esto son los más radicales, que se presentan como alternativa al caos. Impugnan la mayor, la totalidad del sistema, mostrando que los demás se desentienden de los problemas y solo ellos acabarán con los conflictos. Se ofrecen para acabar con todo. Los jóvenes son sus principales apoyos, a los que es más fácil atraer con demagogia.

Demasiado ruido, demasiada inoperancia, demasiados errores y chapuzas. Es necesario crear una democracia tranquila, de soluciones y no una mera exhibición de fallos y gritos. Las malas costumbres se aprenden rápido y son difíciles de erradicar. 

miércoles, 27 de agosto de 2025

La deriva autoritaria y el sentido común

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Con una doble titulación, primera página e interior de la edición web del diario El País— "Trump da un nuevo salto en su deriva autoritaria y populista en EE UU" / "Tropas en Washington y destituciones en la Reserva Federal: Trump abraza la deriva autoritaria en Estados Unidos" —, Macarena Vidal Liy pone el acento en la transformación de la política norteamericana con Trump en el poder, una cuestión que empezó folclórica y que poco a poco se va adueñando del país. El comienzo del artículo nos define la situación: "El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asegura que no es un dictador, solo “una persona con mucho sentido común”.* En una sola frase queda definida la raíz del problema.

La política de "sentido común" es justo lo contrario de lo que es una política democrática, que es precisamente la que trata de zafarse de esa obviedad que excluye el diálogo. Eso es lo que se entiende por "sentido común", lo que ve innecesario cualquier tipo de debate porque "sabe" qué es lo "correcto". La base de la democracia es precisamente el error que debe ser sometido al escrutinio general como "garantía" de que varias mentes piensan mejor que una, de ahí la existencia de parlamentos, cuyo origen es precisamente hablar entre todos, "parlamentar".

Por eso el "sentido común" y la "discusión demagógica", por llamarlo de alguna forma, son enemigos claros del pensar y de sentir democráticos. Tanto la discusión "sin sentido" como la imposición del "sentido común" son enemigos del pensar democráticamente. En el caso de Trump, es el anticipo del absolutismo, enemigo de la democracia; en el otro caso, es el anticipo del caos, que esconde varios y diferentes "sentidos comunes", es decir, la imposibilidad del diálogo real, de un debate productivo.

El sentido común de Donald Trump no es más que la confirmación del autoritarismo político que le vemos practicar cada día, con decisiones insólitas que están llevando a la transformación de la vida y forma de pensar norteamericanas. Estados Unidos ha dejado de ser un modelo democrático para ser un modelo de "sentido común".

De una forma eufemística se habla de "intervencionismo", como en el mismo artículo citado: "Los despliegues de militares en las ciudades, la mano dura en política migratoria y las alusiones a las figuras de dictadores agravan su giro intervencionista"*. Pero el "intervencionismo" es otra cosa. En el caso de Trump supone la negación del otro, es más, su criminalización. Persona, ciudades, instituciones... son declaradas primero como "terroristas", "criminales", etc. para después ser sacadas del mapa. Esto es más que intervencionismo; es el aperitivo de una forma dictatorial, a la que evitar su verdadero rostro solo favorece a Trump y a los que están detrás.

En su primer mandato, Trump llamaba a Abdel Fatah al Sisi, el presidente egipcio, "su dictador favorito". Ya anticipamos que era algo más que un chiste. De la misma forma, Trump se preguntaba al comentar el filme "Ciudadano Kane", "¿de qué sirve el poder si no puedes hacer lo que quieres?". Ese "lo que quieres" tiene su apoyo en el "sentido común", que además de no ser "común", excluye a los otros. En el fondo y en la forma, lo que se hace es maquillar lo dictatorial.

14/09/2019

Más allá de los Estados Unidos, Trump se encuentra a sus anchas entre los diversos dictadores claros y figuras autoritarias que también actúan bajo el mandado del "sentido común". Los dictadores se sienten alentados y hasta protegidos por los Estados Unidos de Trump y les basta hacer cualquier gesto ridículo —como pedir el Nobel de la Paz para él—, hacerse fotos sonrientes a su lado, etc. Esto está complicando un poco más la vida internacional y, especialmente, la de los pueblos bajo su yugo, que ven cómo sus dictadores se ganan el apoyo norteamericano.

Ya hay algún dictador que aprovecha su control del poder para eliminar las restricciones sobre el número de mandatos al frente del país o aumentando la duración de estos. Recordemos que un truco similar le permitió a Putin alternar entre presidencia y jefatura del gobierno. Veremos qué ocurre cuando a Trump le toque salir de la Casa Blanca. Ya ha dado algunas pistas.

Podemos hablar de "deriva", de "intervencionismo". etc. pero la realidad es la que es y el camino una serie de pasos en una misma dirección. Por lo pronto, marines y guardia nacional son llevados a las calles de las ciudades norteamericanas poco favorables, decretadas como zonas de riesgo, zonas de delincuencia, caóticas, etc.  Expulsiones de migrantes y criminalización de países enteros... Todo de "sentido común", claro. 

 

* Macarena Vidal Liy "Trump da un nuevo salto en su deriva autoritaria y populista en EE UU" / "Tropas en Washington y destituciones en la Reserva Federal: Trump abraza la deriva autoritaria en Estados Unidos" El País  27/08/2025 https://elpais.com/internacional/2025-08-27/tropas-en-washington-y-destituciones-en-la-reserva-federal-trump-abraza-la-deriva-autoritaria-en-estados-unidos.html

viernes, 28 de febrero de 2025

Trump y la democracia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

A ver si lo he entendido bien: cuando los norteamericanos (y solo ellos) te eligen su presidente eso te permite cambiar mapas, decidir sobre guerras en otros lugares marginando a los interesados, decir que el invasor se "está comportando bien" y es un "buen tipo", negar lo que has dicho horas antes (como llamar "dictador" a alguien), poner aranceles al mundo con excusas como lo del fentanilo, llamar "criminales" a los que llegan al "país de las oportunidades", montar un vídeo obsceno sobre el destino de los gazatíes que deberán pasearse con un globo con tu cara y un larguísimo etcétera producido por algo que no es fácil definir, algo escondido en algún lugar de la infancia de niño rico malcriado y su segundo mandato.

La democracia se sustenta sobre el principio de que la decisión de muchos se aleja del error individual. La cordura, nos viene a decir la teoría democrática, es cosa de mayorías. La historia, en cambio, está llena de ejemplos contrarios, de electos que desafiaban la idea estándar de cordura. Siempre ha habido conflictos entre el protagonismo de los electores, a los que se debe escuchar, y el protagonismo narcisista de los líderes elegidos que pronto se liaban la manta a la cabeza.

La desmesura de Donald Trump está empezando a ser preocupante conforme avanza el plan general de machacar a socios y aliados y se dedica a estrechar alianzas decisorias con el supuesto rival. El rival, la Rusia de Putin, es necesario para tener alguien con quien negociar saltándose a los interesados. De esta manera, incluso se adquiere cierto prestigio como negociador y es posible hacer creer que no tomas las decisiones por tu cuenta.

La idea, expresada recientemente, sobre que la Unión Europea fue creada para "jo..." a los Estados Unidos, ejemplifica la forma simplista que tiene Trump de explicar la Historia, el papel de los demás y el de los Estados Unidos. ¿Es posible ser más corto? Sin embargo, ahí le tenemos, elegido por mayoría en el hasta el momento considerado el país más avanzado, la democracia referencial, etc.

Creo que si sobrevivimos al cambio climático insistentemente negado por el presidente, a las futuras epidemias también negadas y para las que no habrá que vacunarse, etc. serán necesarias varias décadas para explicar los líos en los que se nos ha metido y de los que no saldremos con facilidad ni ellos ni nosotros,

Forma parte de su simpleza no comprender que en un mundo global y complejo, los efectos no son siempre controlables, que muchas acciones iniciadas tienen efectos impredecibles. Pero para Trump la culpa de todo la tiene Joe Biden, que le robó la presidencia tras su primera elección, con lo que el mundo retrocedió.

BBC

En su primer mandato le rodearon de personas que pudieran poner freno a su mezcla de ignorancia e inexperiencia (recordemos al Dr. Fauci tratando de evitar que la gente creyera lo de las inyecciones de lejía contra el COVID o a los de Defensa tratando de evitar que diera información sensible en sus encuentros con los rusos).

En el segundo, el panorama ha cambiado mucho. Ahora se ha rodeado de gente peor que él (es una forma de expresarlo), de locos como Musk. Si el dinero, nos dicen, no da la felicidad, tampoco da la cordura como se comprueba cada día. Si Musk no tuviera tanto dinero, es más que probable que estuviera encerrado en alguna institución o retirado en algún lugar discreto dedicado a tener hijos, que es lo suyo, para no tener que recibir tanta inmigración.


BBC

Desgraciadamente, este segundo mandato se está definiendo claramente por el castigo al mundo, el de la demostración del poder intervencionista sobre los demás. Eso implica etiquetar primero al mundo según su visión simple. A nosotros, por ejemplo, nos han colocado entre los "BRICS". Dentro de poco, pretenderán cobrarnos por las bases norteamericanas en España, ya que se entenderán como un servicio de "protección" que los norteamericanos no debe "pagar". ¡Europa siempre poniendo problemas!

Dentro de muy poco podremos empezar a ver resultados. Ya nos dicen, por ejemplo, que la venta de coches Tesla, la empresa de Musk, ha caído en picado. A la gente no le ha hecho mucha gracia lo del saludo nazi y el apoyo a la ultraderecha alemana. Al igual que esto de Tesla, los Estados Unidos empezarán a notar ciertas reacciones más allá de las institucionales de sus gobiernos. 

BBC 28/02/2025

¿Se volverá el mundo anti norteamericano al igual que los Estados Unidos se han situado frente al resto del mundo? Si Trump realiza en Gaza lo que dice y muestra su vídeo, las consecuencias pueden ser graves; si pacta con Rusia cuáles son las fronteras ucranianas, ocurrirá lo mismo.

¿Se retirará de la OTAN porque le va mejor por libre, vendiendo o alquilando servicios, sacando "tierras raras"? ¿Quién sabe? Con Trump, la imaginación va por delante de la realidad y lo que hay bajo ese encubridor flequillo es un misterio, una sorpresa.

Siempre se ha dicho que algunos grandes dictadores fueron elegidos democráticamente. No han pasado a la Historia por ser elegidos sino por lo que han hecho después, por la forma en que pisotearon la democracia. Y eso afecta tanto dentro como fuera del país.

Trump nos ha definido a los europeos como piedra en el zapato estadounidense, como parásitos de su generosidad y bondad natural. Hasta qué punto eso conecta con los propios norteamericanos está por verse. Tampoco vamos a caer en la ingenuidad de pensar que Trump carece de apoyo popular. Por eso es fundamental comprender no solo a Trump sino también la sintonía que le ha llevado, sin demasiadas máscaras, a ganar la presidencia.

¿Entenderán los norteamericanos lo que realmente supone Trump para ellos y para el mundo? ¿Entenderán que a Trump siempre le quedará el golf y a ellos no?

jueves, 23 de enero de 2025

El discurso de Trump (2ª parte)

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si la primera parte del discurso mostraba la confianza en el comienzo de una nueva era, un futuro vinculado a la inevitabilidad del éxito de los Estados Unidos en su camino, en la segunda parte del tono cambia y la mirada se dirige hacia las dificultades, los obstáculos que ese proyecto, es destino ha tenido.

Los obstáculos y problemas que se definan servirán para justificar el estado anterior negativo y, especialmente, servirán para justificar acciones futuras que no podrán ser evitadas.

Hay en el fondo una idea persisten de la "bondad", "generosidad" norteamericana, un planteamiento que convierte al resto del mundo en parásitos que han abusado de esa bondad generosa. Los "malos gobiernos" norteamericanos de han dejado engañar, seducir o, simplemente, ha incumplido la idea del avance que natural en el país. La idea de progreso debe llevar a los Estados Unidos a su lugar predestinado, es decir, al lugar que le corresponde.

Este lugar supone la inferioridad de los otros, sus trampas, sus acciones consentidas. Trump empieza a descargar andanadas contra el mundo, que trata de frenar lo que con él ya no podrán hacer.

Las explicaciones de retraso es precisamente esa maldad exterior que trata de evitar, parasitando, el éxito y el dominio norteamericano. Estados Unidos es el paraíso al que todos tratan de acceder y el lugar al que el mundo manda lo negativo, lo que no tolera en sus propios espacios nacionales. Así podemos escuchar que los Estados Unidos

[...] está siendo un refugio para muchos delincuentes. Muchos vienen de centros psiquiátricos que han entrado en nuestro país de manera ilegal, provenientes de todo el mundo. Tenemos un Gobierno que ha dado financiación sin límite a la defensa de fronteras extranjeras, pero que se niega a defender las fronteras de Estados Unidos o, lo que es más importante, a sus propios ciudadanos. [...]*

En esas pocas líneas Trump descalifica a los que llegan de "todo el mundo": son delincuentes, enfermos mentales, parásitos... Esta tesis no de Trump, no solo es una barbaridad xenófoba, sino que ignora una realidad: los Estados Unidos han estado despoblando de genio a muchos países a base de compras, a golpe de talonario. Esas personas han buscado o han sido buscadas. El dinero norteamericano se ha hecho con cientos de miles de personas que podrían haber sido útiles para el desarrollo. No todos son criminales o tarados.

El planteamiento de esta parte es claramente injusto con lo mucho que los inmigrantes han aportado al crecimiento. El sistema económico se ha aprovechado de sus miedos y carencias para explotarlos. No es el único país que lo hace, por cierto. Muchos siguen este modelo de explotación. Ahora son criminales y tarados, pero "baratos".

El argumento de la defensa de las fronteras es sibilino y retorcido, porque tiende a señalar que toda esa "invasión" se produce porque la generosidad norteamericana protege a otros antes que a ellos mismos. La falacia es enorme. Estados Unidos se ha expandido por medio mundo precisamente para controlar espacios más que por "defenderlos", aunque este sea el argumento oficial que ha justificado tener bases por medio mundo desde las que se vigila y controla. Esto, evidentemente, tiene un precio, pero no es desde luego la generosidad sino la constitución de una forma de imperialismo vigilante que ahora se presenta como nocivo. Las bases norteamericanas están repartidas  por todo el mundo y sirven como primer frente para vigilar a los rivales estratégicos. Si ahora se vuelve a sus bases locales es para vender la defensa y exigir mayores inversiones en armas, algo que favorece a sus empresas armamentísticas, algo que quedó evidencia cuando se planteó la necesidad de un ejército europeo con armamento europeo. La irritación de Trump fue notable.

Quizá los límites de la hipocresía se alcance cuando se lamenta de las consecuencias de los desastres, como los recientes incendios de California. Viniendo de un negacionista militante contra la idea de cambio climático es todo un ejercicio de cinismo, casi un sarcasmo

Nuestro país ya no puede prestar servicios básicos en momentos de emergencia, tal y como hemos visto hace poco. Los maravillosos ciudadanos de Carolina del Norte han sido tratados de manera horrible. Otros estados siguen sufriendo por un huracán que ocurrió hace muchos meses o hace menos tiempo. Recientemente, en Los Ángeles, estamos viendo que los incendios han creado un desastre llegando a casas, hacia barrios e incluso afectando a algunas de las personas más ricas y poderosas de este país. Algunos están aquí sentados y ya no tienen casa. Es interesante. No podemos permitir que ocurra. Nadie ha podido hacer nada al respecto y eso va a cambiar. Nuestro sistema sanitario no está cumpliendo ahora, en este momento, este desastre. Gastamos más que ningún país del mundo. El sistema educativo, lo mismo. A nuestros hijos se les enseña a odiar nuestro país. Todo esto va a cambiar y esto empieza hoy y va a cambiar rápidamente. [...]*

Hay que compadecerse de los ricos y no de los pobres; hay que hacerlo de esas mansiones arrasadas, que no han podido ser salvadas, viene a decirnos porque los fondos sociales van a "proteger" a quien no debe.

La amenaza al sistema educativo es clara. La acusación de que se enseña a "odiar nuestro país" es de nuevo una identificación de las ideas de Trump como las "nacionales", correctas. Si no se siguen, se actúa contra el país. Me imagino que ese "odio" se debe a cosas como, por ejemplo, la responsabilidad ante el cambio climático. Después del "canto petrolífero" que el discurso hace expreso —"Vamos a perforar, perforar, perforar", dice, además de la promesa de acabar con el "coche eléctrico"—, se avanza una presión típicamente autoritaria sobre la educación, digna de las dictaduras. Estados Unidos deberá aceptarla en nombre de su grandeza, en las aulas se deberá aplaudir la grandeza que Trump le ha devuelto.

En el discurso, tras las ataques a los malos tiempos y a sus causantes —inmigrantes y traidores— se produce un momento lírico de desfachatez, invocando el Día de Martin Luther King, en el que se está produciendo el discurso. El presidente xenófobo hace un demagógico canto a la unión de razas y religiones, niega que en Estados Unidos exista el racismo, algo que ya escuchamos a alguna candidata republicana, Es un insulto a la inteligencia y especialmente a la propia historia norteamericana.

Tras definir el frustrante pasado, Donald Trump aborda la perspectiva de futuro con un nuevo "canto al yo":

Mi elección es un mandato para dar la vuelta completamente a una venganza horrible y muchas otras que han ocurrido. Vamos a devolver a la gente su fe, su riqueza, y vamos a devolver su democracia y de hecho, también su libertad. Desde este momento, el declive de Estados Unidos ha terminado. Nuestras libertades y el destino glorioso de nuestra nación ya no volverán a ser negados. Y vamos a restaurar inmediatamente la competencia y la lealtad del Gobierno de Estados Unidos.

[...]  El 20 de enero de 2025 para los ciudadanos de Estados Unidos es el día de la liberación. *

La exposición del discurso ha mostrado claramente la línea que va de un pasado frustrado a un futuro glorioso bajo su guía. La idea del "día de la liberación" introduce un tono que es algo más que demagógico, es amenazante para dentro y fuera del país. la idea de "liberación" es claramente agresiva por lo que supone después de haber señalado a los "culpables", a los que acusa de antipatriotas, algo que debemos ir acostumbrándonos a escuchar en la política del día a día norteamericana, pues lo escucharemos cada vez que alguien se oponga o critique sus medidas.

Acabamos de tener un primer ejemplo. En la ceremonia interreligiosa de la celebración, Trump y Vance tuvieron que escuchar su primer discurso crítico, el de la obispa episcopaliana, la reverenda Mariann Edgar Budde:

Las cámaras registraron la cara de desagrado que puso el presidente al escuchar a la oficiante de la ceremonia de oración pedir compasión con los inmigrantes que Trump quiere devolver al país.

En una misa en la que Trump asistió junto a la primera dama, Melania Trump, y se sentó junto al vicepresidente, JD Vance, y su esposa, Usha, la obispa pidió a ambos tener "misericordia" con "los gais, lesbianas y niños transgénero", así como por los que "recogen nuestras cosechas y limpian nuestras oficinas, los que lavan nuestros platos en un restaurante o los que hacen los turnos de noche en los hospitales".

"Puede que no sean ciudadanos o puede que no tengan la documentación apropiada, pero la gran mayoría de los inmigrantes no son criminales", recordó Budde, ante la incómoda mirada de Vance, que en un momento buscó a Trump.**

La prensa de hoy ya recoge la reacción inmediata de Trump acusando a la obispa de "radical", de "anti Trump", etc. las respuestas características ante los que le plantan cara. Trump es mal enemigo, vengativo. Los que se le enfrenten deberán vencer ese miedo a las respuestas del nuevo presidente y enfrentarse a las iras de sus seguidores, algo que puede empezar a ser un problema tras ver los indultos masivos a los asaltantes del Capitolio, un mal ejemplo convertido en patriótico.

Nos llegan los primero avisos. Elon Musk ha empezado a hablar de "MEGA", donde la "A" de "MAGA" es sustituida por la "E" de Europa. Los que piensen que esto no nos afecta descubrirán pronto lo contrario. Musk ya empezó a apoyar a la ultraderecha alemana y los invitados a la toma de posesión dejan pocas dudas sobre sus apoyos futuros.

Trump tiene razón en una cosa: ha comenzado una nueva época. Lo que tenemos claro es que para muchos no será "dorada". Serán los más débiles los que sufran sus consecuencias. Comienza una era, según se deduce del discurso, de proteccionismo fuerte, pero también de expansionismo basado en la fuerza. No hay más que un objetivo: que la fuerza de los Estados Unidos se traduzca en hechos, en políticas, que aseguren su dominio.

Tras esas palabras se medio esconden las industrias, las grandes empresas, etc. que ahora serán consideradas patrióticas y contarán con el aplauso del gobierno y de todos aquellos que creen que es salvar el mundo. Estados Unidos busca, con la fuerza que les asiste, sus nuevas colonias y mercados. 

 

* "El discurso íntegro de Donald Trump al jurar como presidente de Estados Unidos por segunda vez" RTVE.es 20/01/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250120/discurso-integro-donald-trump/16415002.shtml

** "Trump exige disculpas a la obispa que le pidió "misericordia" con la comunidad LGTBI, los niños y los inmigrantes" RTVE / Agencias 22/01/2025  https://www.rtve.es/noticias/20250122/trump-exige-disculpas-obispa-misericordia-comunidad-lgtbi-ninos-inmigrantes/16417390.shtml