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sábado, 25 de junio de 2022

El actual incremento de contagios

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Por mucho que los expertos establezcan líneas de separación entre los grupos de edad, lo cierto es que estas divisiones son tan imaginarias como los paralelos y meridianos que dividen el globo terráqueo. La naturaleza ignora esas distinciones tan precisas con las que los humanos manejamos nuestros asuntos. En la sociedad no estamos separados así; estamos juntos y revueltos. Nos mezclamos en todas partes. Lo hemos podido comprobar en las residencias de mayores, un ámbito protegido aparentemente, donde se ha acabado introduciendo el virus con los efectos conocidos.

El problema con el COVID es que le da igual nuestras suposiciones, estimaciones, probabilidades, etc. El problema es nuestro, claro. Todas las estrategias seguidas hasta el momento se basan en suposiciones que finalmente se ven llevadas al terreno de lo real y esta realidad consiste en los datos de contagios, los datos de ingresos y los datos de defunciones, los tres de nuevo al alza en prácticxamente toda España.

Ante la perspectiva del comienzo de nuestro apoyo a la economía acudiendo a playas y chiringuitos, a festejos y plazas públicas para ejercer nuestro papel sostenedor de la economía patria, es decir, la llegada del verano, las cuentas no salen como el gobierno las contemplaba. Podemos auto engañarnos, decidir que no va con nosotros, que no estamos bajo riesgo. Es la mejor manera de que aumente el riesgo y con él los datos negativos.


En RTVE.es leemos el previsible titular "Coronavirus en España: la presión hospitalaria aumenta y la incidencia en mayores de 60 supera los 750 casos". Digo "previsible" porque el otro día relacionábamos el anuncio de la ministra Carolina Darias sobre una cuarta dosis general, es decir, para todos. El aumento de las cifras debería tener una estrategia comunicativa diferente a la venta de éxitos habitual. Hacer de los datos del COVID una cuestión política de éxito es un grave error que se lleva cometiendo desde el inicio y cuyo ejemplo más claro fue la nominación del ex ministro de Sanidad como candidato a la Generalitat catalana por el PSOE. No salió la cosa como estaba prevista, pero todo el mundo lo vio como un intento de capitalizar la situación sanitaria del momento. Salvador Illa se quedó en Cataluña y se le perdió la vista.

La estrategia comunicativa en el campo de la sanidad es esencial y solo puede tener un método, decir las cosas con claridad, explicar los riesgos y hacer que las personas asuman que en una enfermedad contagiosa todos nos ocupamos de todos. A la vez, hay que dotar de recursos suficientes al sistema sanitario, tanto humanos como económicos.

Pero la división española en parcelas autonómicas y la dependencia económica de unos sectores que necesitan del encuentro, de la celebración, de la fiesta, etc. hacen difícil que las autoridades se enfrenten con claridad a las fuerzas reales de la economía. Si a la pandemia le sumamos todo tipo de desgracias naturales (de Filomena a las olas de calor actuales, de las inundaciones a los incendios forestales), añadimos una inflación que se traga los ahorros y restringe el consumo, etc. comprobamos que no es fácil para los políticos tomar medidas suficientes o hablar con claridad. Es una forma errónea de enfrentarse a estas situaciones que requieren más unidad y, sobre todo, sentido de la responsabilidad. 

Lo cierto es que el anuncio de la ministra Darias era ya un aviso de que esto no marcha bien, que los datos no son buenos, que están en ascenso, que se ha paralizado prácticamente la vacunación porque los que se han querido vacunar lo han hecho y los que no han querido hacerlo no lo han hecho, es decir, hemos llegado a un punto de casi nulo avance.

La cuarta dosis (que será tercera para otros) es una forma de intentar evitar lo que se espera para el otoño y el invierno tras lo que nos deje y traiga el verano. La exaltación constante del "encuentro", situación básica para el sector de la hostelería y el turismo, tiene sus resultados en estos datos que ahora se nos ofrecen antes del intenso verano, que quizá no lo sea tanto por la suma de la guerra, el aumento de los precios y el aumento del gasto. Pero eso no quiere decir que se eliminan los contagios. Hay formas más baratas de contagiarse porque lo peligroso no es el turismo o el precio de lo que consumamos, sino el hecho del encuentro. Es decir, uno se contagia igual en un restaurante de cinco tenedores que en un botellón playero.

En RTVE.es nos ofrecen estos datos actualizados a día de ayer:

  • La presión asistencial en los hospitales por pacientes con COVID-19 aumenta. Este viernes, la ocupación de las UCI supera el 4% y se sitúa en el 4,38%, medio punto más que en la última semana. Sin embargo, se mantiene en un nivel de circulación controlada, según los umbrales de Sanidad. La subida más alta de los últimos siete días, sin contar con Melilla, se localiza en Castilla y León, con 1,9 puntos más. Esta región, junto con Cantabria, Castilla-La Mancha, Cataluña, Madrid, País Vasco y La Rioja, además de Melilla, superan el 5% y se encuentran en nivel bajo. El resto de territorios se mantienen en riesgo "controlado".
  • La incidencia acumulada en los mayores de 60 años sube 102 puntos respecto al último informe y 143 respecto a una semana antes. Continúa en riesgo medio, según el semáforo de Sanidad: ahora es de 756 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días. Por regiones, Madrid, La Rioja y Canarias superan los 1.000 casos. De entre la población con más de 60 años, los mayores de 80 años son los que presentan una incidencia más alta, por encima de los 900 casos.
  • En la última semana, se han contabilizado 118.421 contagios y 317 muertes. Este viernes Castilla-La Mancha ha corregido su serie temporal de casos y de fallecidos, mientras que La Rioja ha hecho lo propio con los decesos. Desde que comenzó la pandemia se han comunicado más de 12,6 millones de casos y 107.799 decesos.
  • La campaña de vacunación avanza lentamente. 25 millones de personas, el 53,5% de la población española, tienen ya la dosis de refuerzo, según el último informe publicado por Sanidad.*

El retrato es bastante claro. Tengamos en cuenta además que se ha jugado con las clasificaciones de los datos, es decir, con el llamado "Semáforo de sanidad", que es un indicador tranquilizador para que las cifras nos resulten menos "graves" y que no se dan los datos de los menores de 60 años, de los que nos enteramos a través de nuestra propia relación personal o lo medios. De esta forma nos enteramos, por ejemplo, que cuatro integrantes de la selección femenina de Fútbol han tenido que ser apartadas de la concentración y entrenar aparte. Es un caso que trasciende a los medios, pero la mayoría de los casos no lo hacen. Yo, por ejemplo, recibo avisos de algunos de mis alumnos de que han ingresado en hospitales o que están en casa con síntomas.

La alegría de no tener que quedarse en casa pese a estar infectado si no se tienen síntomas, es un error que pagan en empresas y familias porque el coronavirus se esparce principalmente gracias a los asintomáticos, el "gran arma" del coronavirus para seguir su camino. Todas estas infecciones no controladas gracias a eso llamado "gripalización", un enorme error comunicativo, ha convencido a muchos del hecho de que ellos no estuvieran graves significaba que no lo iban a estar aquellos a los que contagiaran.

El hecho de que se extienda tiene otro factor importante, la posibilidad de nuevas mutaciones, algo que ya hemos visto. La mejor situación es que las vacunas que ya tenemos no aseguren una respuesta más débil que nos evite la gravedad de la enfermedad, pero esto puede cambiar el cualquier momento con la aparición de una mutación que sea resistente a nuestras vacunas. Hay gente que se ha infectado varias veces pese a las vacunas, con lo que la idea inicial de la "inmunidad de rebaño" ha quedado muy debilitada como argumento.

Otro factor importante es que una vez somos el paraíso de la falta de medidas para no arruinar el turismo lo tenemos ejemplificado en otras nuevas enfermedades, como ha ocurrido con la llamada "viruela del mono", de la que también tenemos el triste récord europeo. La llegada de esta y alguna otra enfermedad es el pago de la recepción indiscriminada de turistas a los que no se puede "ofender" y a los que hay que rogar que vengan, aunque sea comatosos, pues su dinero nos es indispensable para llenar las cajas registradoras de nuestros locales esparcidos por la atractiva geografía española, generalmente en "competición" de "seguridad" para atrae al mayor número posible de clientes.

Por muchos "semáforos" tranquilizadores que pongamos, la realidad se impone, nos guste o no. Con estos datos en ascenso a principio de verano y con la enorme presión para que "nos movamos", es de esperar que de nuevo las UCI lancen sus avisos, el personal se siga manifestando por el exceso de trabajo y la falta de recursos, como ya lo está haciendo.

Centrarse en unas franjas de edad ignora que el virus circula de unos a otros libremente. Se pueden entender los problemas de la "economía", pero lo que no se puede ignorar son los efectos negativos de hacer creer a la gente que por estar vacunados no hace falta tomar medidas y que por ser joven no tiene consecuencias graves (aunque infecte a otros que sí pueden tenerlas).

Lo que se ha hecho es precisamente lo que no se debería hacer: vender normalidad cuando está no es real. Los resultados los tenemos aquí de nuevo. ¿Volverán a cambiar el semáforo? Es más sencillo, desde luego, que cambiar el deseo de la gente. Pero para ganar al COVID-19 es necesario algo más que lo que hacemos ahora. Hace falta una verdadera voluntad que solo saldrá de los acuerdos para que todas las instituciones remen en la misma dirección (no unas compitiendo con otras) y que haya un mensaje unificado sobre las medidas personales y sociales. Debe ser un mensaje claro y sin las ambigüedades habituales, pasando la responsabilidad a otros.

Mientras no lo hagamos estaremos a expensas de estos crecimientos, mutaciones y protestas de los que deben dar la cara. Podemos creer que esto está vencido o que podemos seguir con este goteo de vidas perdidas que al final no importan a la mayoría aburrida. Pero no debería ser así.

 * "Coronavirus en España: la presión hospitalaria aumenta y la incidencia en mayores de 60 supera los 750 casos" RTVE.es 24/06/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220624/mapa-del-coronavirus-espana/2004681.shtml

 

lunes, 15 de noviembre de 2021

El pilar de la sanidad

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Hay muchas preguntas flotando en el ambiente, como qué hacer con los que no se quieren vacunar en los distintos países y dentro de ciertos sectores, como funcionarios, personal sanitario y educación, que son los principales, pero no los únicos.

El negacionismo ya ha pasado de la fase del descontento a la fase del desconcierto. No creo que les queden muchas opciones que no traspasen el ridículo, por lo que simplemente protestan, que es una forma de exhibirse en las calles con la esperanza de que se les sumen más. Pero en España no ha funcionado.

Cada vez recibimos más alabanzas por la vacunación en nuestro país. Las alabanzas vienen, claro, de aquellos países en donde la gente no se ha vacunado ni tiene intención o donde los procedimientos o sistemas son muy malos. Pero esto no se traduce en lo que se reclama.

En RTVE.es hay un completo artículo sobre nuestro problema principal, la progresiva reducción del tamaño de la sanidad pública y los recursos que se le destinan. Esta reducción hace que ya en tiempos de "normalidad" haya un gran problema en las esperas y en la falta de personal.

Con el envejecimiento de la población, si no disponemos de una sanidad pública eficiente el futuro es muy oscuro. Los que abogan por una privatización de la asistencia médica olvidan que está necesita de una serie de ingresos que la mala calidad de nuestro empleo no puede realmente financiar. Seguimos sin entender que esa mala calidad condiciona muchas cosas, incluido el futuro de esas pensiones de las que tanto se habla en estos días. Si los que hay ahora son los que tienen que financiar el sistema de pensiones, el futuro es poco esperanzador. Si todo se debe sacar de unos sueldos malos e intermitentes, difícilmente se podrá financiar nada ahora o en el futuro.


Esto tiene que ver con ese modelo inexistente de país hacia el que avanzamos sin remedio. Formamos a la gente en el sector sanitario que acaba yéndose allí donde se les permite trabajar en condiciones laborables dignas y mejor pagadas que aquí lo hacemos. Hemos aceptado una serie de indignidades laborales, como esas decenas de contratos anuales, de entrada y salida, que son la ruina de un país que aspira a tener una sociedad mejor, pero ¿alguien se plantea esto? Son otras las guerras.

El artículo de Sofía Soler nos hace un recorrido por los defectos e insatisfacciones del sistema:

El primer reto está en la atención primaria. "No solamente es la puerta de entrada, es el eje del sistema sanitario. Si la atención primaria funciona, el sistema sanitario funciona". Antonio Fernandez-Pro, presidente de Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) expresa la idea, aceptada por muchos profesionales, de que buena parte del éxito de la sanidad pública española ha residido hasta ahora en ese acceso sencillo y cercano a los centros de salud a pie de calle.

Tanto es así, que en ella se "podría resolver entre el 80 y 90 % de los problemas de salud de la población", según la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), si estuviera dotada adecuadamente. "La atención primaria desde hace muchos años es una cenicienta del sistema y con la pandemia ha sido totalmente explotada, abandonada y deteriorada", manifiesta su portavoz, el médico pediatra Marciano Sánchez Bayle, quien critica los retrasos para conseguir cita y el exceso de atención telefónica en los últimos meses.*

 


Hace muchos años que escuchamos las mismas quejas y no hay sensibilidad en aquellos que deben tomar las decisiones. Mantener un buen sistema sanitario puede que no sea barato, pero desde luego es necesario por lo expresado anteriormente: el envejecimiento hace que sea necesario ampliar lo que, sin embargo, se está reduciendo.

La pandemia nos ha dado una dolorosísima lección de lo que ocurre cuando el sistema se privatiza. Es el ejemplo de lo ocurrido con las residencias de mayores, una auténtica carnicería en la que han muerto miles de personas precisamente porque el negocio está en cobrar a cada anciano y si enferma meterlo en una ambulancia y llevarlo a la Seguridad Social. Cuando no han podido hacerlo, las muertes se han sucedido.

Cuando esto ha sido lento, apenas se han percibido. Pero cuando el flujo ha aumentado, nos hemos dado cuenta todos de lo que supone esta situación. Las protestas de años sobre esto se han hecho realidad ante la saturación. No sale gratis reducir personal en la atención primaria y colapsar el sistema. Toda nuestra vigilancia de la pandemia se ha basado y se basa en evitar colapsos más que en salvar vidas.

Hay dos pilares de una sociedad moderna: la sanidad y la educación. Ambas son una prueba de la calidad del modelo social. Cuando se toman en serio ambas, la sociedad tiene donde apoyarse. Pero España hace mucho tiempo que no invierte ni cuida como debe estos dos pilares. Desgraciadamente, esto parece que seguirá así.

 


* Sofía Soler "La sanidad pública no remonta tras las olas de COVID: listas de espera, menos camas y una atención primaria saturada" RTVE.es 14/11/2021 https://www.rtve.es/noticias/20211114/sanidad-publica-rescate-covid/2221301.shtml

sábado, 31 de julio de 2021

Vacaciones y vacaciones

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



No sé si es una cuestión regional, nacional o planetaria. Solo sé que no acabo de entenderlo, como tantas otras cuestiones relacionadas con el comportamiento de algunos respecto a la pandemia. Desde fuera, nos parecen absurdas, lo que implica una gran dificultad para intentar entenderlas. Estás dentro o no.

Para contribuir a estas distancias, más que sociales, culturales, la pandemia hace surgir estas extrañas formas de comportamiento. Digo "extrañas" a sabiendas que el problema (numéricamente hablando) es mío, que estoy en minoría dado lo que escucho cada día.

Leo hoy en la web de noticias de Antena3:


El avance de la variante Delta y la nueva ola de contagios obligó a las comunidades autónomas a apretar al máximo el ritmo de vacunación para tratar de proteger lo más rápido posible a sus ciudadanos contra la COVID-19.

El Sistema Nacional de Salud ha demostrado una enorme capacidad para administrar con rapidez la totalidad de las vacunas disponibles. Sin embargo, la duda se plantea este agosto cuando muchos españoles se marchen de vacaciones. Es un problema que ya están empezando a notar en algunas comunidades como Andalucía.

Además, el mes también afronta otro problema más: los sanitarios cogen su mes de descanso. Las comunidades, por tanto, necesitarán ampliar sus plantillas si quiere mantener el ritmo que hasta ahora habían conseguido tener. El epidemiólogo Quique Basset considera que "va a suponer un desafío para el sistema de salud, que va a tener que mantener la logística montada".*




Nada más merecido que el descanso de los sanitarios, al borde del colapso en diversos sentidos, del mental al laboral, perseguidos por la política deficitaria del empleo (lo que hacen dos que lo haga uno), de sueldos (se paga la mitad) y la precariedad (contratos menguantes como los de Aquiles y tortuga). Se habla de rescindir sus vacaciones y dejarlos sin descanso alguno después de lo que llevan encima. El objetivo, claro, es cumplir los objetivos de vacunación para asegurar cuanto antes la salud general y la estabilidad y sostenibilidad del sistema sanitario. Hablando claro: se van a quedar sin vacaciones para que usted no se quede sin vacuna y para que los que no se han querido o no han podido vacunar tengan espacio y atención en los hospitales.



Es decir: ellos se quedan sin vacaciones por usted. ¿Y dónde está usted? Disfrutando de su libertad playera, de su atasco deseado, de su danza nocturna de ombligo despacito.

Nosotros, los españolitos, hemos decidido que no vamos a ir a vacunarnos, no por principios, ni porque lo diga Jesús o algunos de sus apóstoles, sino porque a mí  no me dejan sin vacaciones. ¡Así de claro!

En otro de los artículos de la misma web, se nos dice que hay falta de vacunas en ciertas comunidades y se ha frenado el ritmo de vacunación debido a ello. Pero se nos añade:

 

[...] el panorama cambia para otras comunidades como Andalucía en la que sobran dosis porque las personas no acuden a su cita. El inicio de las vacaciones de verano ha sido uno de los principales motivos por los que los andaluces han dejado de acudir como lo hacían hasta ahora a su centro de vacunación. Por ejemplo, en Córdoba sobran en torno a unas 200 dosis diarias y, además, tampoco anulan su cita, por tanto, bloquean un horario que estaría disponible para otras personas que si quisieran ser vacunadas.**

 


¿Cómo es posible que en Córdoba se dejan de vacunar 200 personas diarias, que no anulen las citas? Pues, lo es. Dejo a cada uno las ideas que esto les pueda suscitar, si desea pensar en ello o, por el contrario, no desea perturbar sus vacaciones bien ganadas y lo deja para más adelante.

Leía esta mañana un interesante libro —La ilusión de la memoria (2021)— sobre la memoria y especialmente sobre aquellos elementos que nos crean distorsiones en el recuerdo. La autora, la Dra. Julia Shaw, trataba uno de los factores que hacen que nuestra memoria no sea tan perfecta como quisiéramos: el exceso de confianza. El exceso de confianza nos hace creer que vamos a recordar más cosas de las que luego finalmente recordamos.

Lo llevo al terreno de la memoria porque es precisamente el recuerdo de los muertos y hospitalizados el que nos debería guiar, hacernos más responsables ante lo que hemos vivido y muchos siguen viviendo. Irse de vacaciones sin vacunarse es ya una forma irresponsable de olvido de las consecuencias; es también un desprecio a los sanitarios, a los que no se les olvidan las muertes que han tenido que ver, los enfermos a los que han tenido que tratar día tras día, hasta el agotamiento. Ellos se quedan sin vacaciones, un descanso necesario y bien ganado dado el nivel de estrés acumulado.

Es cierto que jugamos con la memoria y recordamos mejor lo que nos interesa y se ajuste mejor a nuestros deseos. Pero esto es un caso de temeridad notable junto al desprecio profundo que supone no asistir a la cita concertada.



No me extraña la desesperación del personal sanitario que ve que su esfuerzo y sacrificio no tiene ni recompensa de las autoridades (que deberían contratar más personal en vez de anularles vacaciones) y de los vacunables que prefieren playa y chiringuito antes que ceder media hora de su tiempo, que es lo que viene a tardar el proceso desde que llegas hasta que sales.

La contrapartida es, claro, protestar porque te pidan certificados de vacunación para entrar en restaurantes y espectáculos. No quiero perder tiempo vacunándome y me quejo porque me piden certificados de estarlo porque ya me tocaba.



Parece que estaban previstos mecanismos para poder solicitar vacunarse en el lugar vacacional de destino, pero o están mal explicados o es mucho trabajo. Ya se plantearon luchas el año pasado porque los residentes de las comunidades se quejaban que "los de Madrid" (y de otros lugares, imagino) llegaban para aprovecharse de sus recursos. Los que tenían segunda residencia se enfrentaban así a las miradas torcidas y al boicot de los que no querían ser "expoliados" por los ahora benditos turistas.

Evidentemente, cada uno tiene sus vacaciones (menos los sanitarios), pero de lo que se trata aquí es de no desperdiciar vacunas cuando estas más falta hacen; de tratar de hacerlo para así reducir riesgo, incluso para nosotros mismos. Pero es ahí donde entran los engaños del "exceso de confianza", cuando nos olvidamos de los riesgos y de las injusticias que cometemos.

Hay países en donde mucha gente desconoce qué significa "vacaciones", algo por lo que algunos aquí se juegan la vida propia y la ajena. Tenemos mentalidad de país rico, pese a ser unos recién llegado a esto. Despreciar vacunas es de país rico, sin duda.

Me queda el consuelo de pensar que son "solo" doscientos diarios y no dos mil en Córdoba. Llegará septiembre y nos quejaremos de que no hay forma de conseguir cita. ¡País!



* "Los expertos creen que las vacaciones podrían suponer un problema para la vacunación en agosto" Antena 3 Noticias 30/07/2021 https://www.antena3.com/noticias/salud/galicia-frena-ritmo-vacunacion-falta-dosis_2021073061044102b051bb0001531866.html

**  ¿Por qué será necesario el 85% y no el 70% de vacunados para lograr la inmunidad de grupo?" Antena3 Noticias 30/07/2021 https://www.antena3.com/noticias/salud/que-sera-necesario-85-70-vacunados-lograr-inmunidad-grupo_2021073061043a99d6961e0001bb2c50.html




miércoles, 3 de junio de 2020

Las circunstancias egipcias y el COVID-19

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El COVID-19 es uno; las respuestas múltiples. Dada esta diversidad, las diferencias entre los países aumentan en función de las respuestas que van tejiendo sus propias redes encadenadas. Nuestras respuestas a la situación se tintan en medio de nuestras broncas políticas, teñidas con nuestros dobles conflictos, los políticos generales y las diferencias autonómicas; con la importancia del sector del turismo y del ocio en nuestra economía, con nuestra estructura social y pirámide de edad, etc. Todos estos factores (y muchos más) son los que diferencian a los Estados Unidos de México, a España de Suecia, a Rusia de Japón... La unidad del coronavirus queda así diversificada por las diferencias de nuestras propias realidades. Toda diferencia crea nuevas diferencias. Mentalidades y realidades se entremezclan en las respuestas a los efectos.
La realidad egipcia es lo suficientemente diferenciada como para que sus respuestas sean distintas a las de otros países, incluidos los de su propio entorno. Veamos algunos casos de esta diferenciación.


La primera diferencia proviene del hecho distintivo de la propia percepción de la crítica. El diario Egyptian Streets titulaba el día 28 de mayo "‘Enemies of the State Questioning Our Efforts’: Egypt’s President Sisi Calls for Unity". Cualquier discrepancia o crítica de lo realizado por el régimen egipcio es convertido en términos de "enemistad", que es la forma de decir "terrorismo". Ser enemigo del estado no es pues, cualquier cosa, sino la definitiva pues es la que habitualmente se aplica a los enemigos políticos, ser "enemigos del estado". En el artículo podemos leer lo dicho por el presidente al-Sisi:

As the COVID-19 infection toll nears 20,000, Egyptian President Abdel Fattah Al-Sisi released statements on social media calling for Egyptians to stand together as anger continues to rise among the nation’s doctors.
“We stand together at an important moment…facing the coronavirus pandemic which requires everyone to continue being in solidarity to pass this ordeal in peace and to preserve the success we have achieved in various fields,” said President Sisi in the first of his three tweets on Thursday morning before warning “enemies of the state” who are doubting efforts taken by the Egyptian government.
“In the midst of efforts the Egyptian state, the government and the people [are taking] to counter the pandemic, and [in the midst] of continued implementation of development plans and preservation of economic stability during the hardest of times, enemies of the state are trying to question the state’s efforts and achievements,” said the Egyptian President in his second tweet.
“I reassert my highest confidence in the [Egyptian] people, who always demonstrate in difficult circumstances…the ability to confront and respond to these campaigns. God Save Egypt and the Egyptians.”*



El hecho de que cualquier discrepancia sobre la eficacia de las medidas tomadas o de las informaciones suministradas oficialmente se considerado un acto hostil con el estado, evidentemente, tiene implicaciones directas. En el primer párrafo se manifiestan las iras de los médicos ante las actuaciones gubernamentales.
La propia estructura sanitaria es otro factor distintivo inmediato. Podemos pensar, por ejemplo, cómo en España lo primero que ha emergido ha sido la crisis previa de la Sanidad que nos ha hecho ser más sensibles a este conflicto con lustros sobre la mesa. La estructura sanitaria y sus propios conflictos internos tienen que ver entonces con la forma de actuación y la capacidad de respuesta.
No es trivial la cuestión señalada en el diario. Aquí ya recogimos los primeros incidentes con las reclamaciones del Sindicato de Médicos en Egipto, señalando que pedían subidas salariales, reconocimiento de pensiones por el Estado mediante la consideración de "mártires", al igual que los militares muertos en actos de combate o de terrorismo. La situación es bastante particular y no recordamos otra similar en otros países, donde las reivindicaciones sectoriales se están planteando al final y no al principio, como ha ocurrido en Egipto. En este frente, el Sindicato de Médicos es una fuerza en conflicto con el gobierno. Es poderos y ha estado tradicionalmente en manos islamistas, que siempre vieron en la Medicina un sector rentable económicamente y de penetración ideológica en la población frente a las carencias enormes del estado.


En Egypt Independent también se nos muestra otra circunstancia, la fijación de los precios de la sanidad privada para los tratamientos frente al COVID-19. La sanidad en Egipto es un hecho tremendamente diferencial, con un sector privado para quien se lo puede permitir y un deficiente sistema público, incapaz de atender realmente las demandas. De ahí los enormes problemas de salud de la población.
El gobierno ha regulado las cantidades de las facturas que los hospitales privados pueden pasar a los enfermos para evitar especulaciones:

Egypt’s Health and Population Ministry announced Tuesday new treatment prices for coronavirus patients in private hospitals.
A statement from health ministry outlined that the cost of isolation within the internal department will range from LE1,500 to LE3,000, while the cost of isolation in intensive care with a ventilator ranges from LE7,500 to LE10,000 while intensive care without a ventilator costs around LE5,000 to LE7,000.
These prices are per day, the statement said.
These new prices will be implemented starting Tuesday, according to the statement, which warned that any hospitals which do not comply with these prices will be closed.
The ministry had received a barrage of complaints regarding expensive treatment prices in non-government hospitals which do not correspond with service costs.
Minister of Health Hala Zayed said in the statement that these prices cover the services, supplies, doctors, nursing and accommodation in full, alongside tests and x-rays.
The Central Administration for Non-Governmental Medical Institutions and Licensing at the Health Ministry is tasked with enforcing this decree, she added.
The administration sent a periodic circular to all departments across the nation regarding the price of treatment in private hospitals.**



Es evidente que esos precios hacen imposible acceder a los hospitales a la enorme mayoría de los egipcios, que necesitarían varias vidas sucesivas para poder pagar los precios de un par de semanas ingresados.
El hecho de que se esté especulando con la salud no es nuevo, aunque podríamos decir que es una constante. Recordemos que mientras una enorme cantidad de egipcios no tenían acceso a la sanidad, se diseñó un plan de "turismo sanitario", en donde se podría viajar a Egipto, hacer turismo y realizarse, de paso, algún tipo de operaciones por un buen precio, más barato que en los países de origen. En España ha habido gente que ha practicado esta forma de turismo al ir a arreglarse la boca a algún país latinoamericano. Precisamente el hecho de que la odontología no se encuentre entre los servicios de la Seguridad Social ha hecho que sea uno de los sectores rentables para los "emprendedores de la salud". En Egipto, esto permite a los médicos crear sus propias clínicas o incorporarse a las existentes para recibir sus pacientes extranjeros.
El 17 de septiembre de 2019, el Financial Times publicaba un artículo titulado "Dawi aims to become Egypt’s medical ‘Starbucks of clinics’ chain", en referencia a la creación de una nueva idea empresarial definida sobre el modelo de las conocidas cafeterías, un punto medio, más cara que las baratas y más barata que las caras. El concepto se aplicaba a la salud, creando un servicio privado para aprovechar el hueco de "mercado" de la salud que con un pago mensual asegurara a quienes eran atendidos sin largas esperas al menos diez minutos de atención.

Dawi’s aim is to fill a gap in the Egyptian market — to cater to the wide swath of Egyptians who cannot afford high quality private healthcare but want a better service than the free but often inadequate government-provided medical care.
[...]
Dawi’s clients, says Ms Habib, are “employed people who cannot spend hours waiting at a doctor’s office, but also they cannot afford to pay E£400 ($25) every time one of their children has a cough. They make up a large segment of people.”
Once a reservation is made through a call centre, a doctor’s consultation at Dawi costs about $10. Patients can also expect to be seen on time — something that is unusual in Egypt’s healthcare sector, where long waits are commonplace. Dawi patients receive a free 10-minute wellness check-up with a family doctor on their first visit, even if they are seeing a dentist. Ms Habib says this helps uncover problems early on, helping the client stay healthy and reducing the burden on their budget.***


Nos ha llamado la atención una frase en las explicaciones de las emprendedoras que habían creado el sistema Dawi: «“We’re asking doctors to be ethical and that creates pressure on revenue, but building and maintaining patient trust will eventually earn us more,” she says.»*** El sistema necesitaba muchos pacientes para poder ser rentable. Está por ver si no han sido desbordados por los pacientes tras el inicio de la pandemia.
Con esta situación médica, lo más probable es que el sistema sea tratar de pasar desapercibido en la enfermedad, algo con varios sentidos más allá del sanitario, con lo que nos adentramos en los niveles socioculturales de la cuestión, las relativas al estigma social que la enfermedad ha creado.
Al silencio social se le añade la cuestión de las cifras oficiales. La Deutsche Welle recoge la historia que hemos tratado aquí de la reacción brutal del gobierno egipcio cuando se publicó un estudio epidemiológico canadiense con unas estimaciones muy distintas a las cifras oficiales del gobierno egipcio. Pero había algo que el gobierno egipcio no podía controlar, los datos de los infectados que salían del país, de los turistas que regresaban tras viajes, como el del crucero por el Nilo:

There was a clear disparity between the number of tourists leaving Egypt and the country's official infection rate, which at the time peaked at 126 in mid-March. When I interviewed scientists based at the University of Toronto and published their findings as part of a report on how Egypt likely has a higher infection rate than official figures, there was little prior suggestion that discussing a scientific model would prove so controversial.****



El artículo añade algo también importante: «Authoritarian regimes across the world have treated as blasphemous the suggestion of a higher infection rate than the official numbers issued by governments, even though there are often benevolent or even legitimate reasons for the discrepancy.»****
Sí, "blasfemo" describe bastante bien las guerras de cifras oficiales, que si bien siempre ofrecen discrepancias dentro de ciertos márgenes (como podemos observar en España entre administraciones), en el caso egipcio implica —como vimos al principio— ser declarado "enemigo del estado", tal como señala el presidente al-Sisi.
Las estructuras y modelos sanitarios de todos los países se están siendo puestos a prueba y muchas criticadas como resultado de esta enorme crisis. Por eso es esencial que se sea consciente de los problemas... a menos que no se quieran considerar como tales y simplemente se mantenga lo que se tenía de forma consciente y clara.
Muchos países han visto la actitud de su personal sanitario (y otros sectores de primera línea) y los aplauden y homenajean, no parece ser esto lo ocurrido en Egipto, donde el sistema siempre ha sido problemático con enormes bolsas de enfermedad y también bolsas de negocio.
Por último, la respuesta social a la pandemia se basa en las propias diferencias culturales, en la percepción que se tenga de lo que es y supone. Egypt Independent nos traía las consecuencias de otro caso que ya vimos aquí cuando se produjo, los graves incidentes al tratar de enterrar a una doctora fallecida por el coronavirus:

Forty-two defendants from Shubra al-Bahou village have been referred to criminal trial in front of the State Security Criminal Court in Mansoura by the Daqahlia Public Prosecution’s office on Tuesday for their involvement in gathering to prevent the burial of doctor Sonia Aref.
Aref, 64, passed away at Abu Khalifa isolation hospital in Ismailia in April 11 from the coronavirus. Her body was transferred to her late husband’s grave site in Shubra al-Bahou village in Daqahlia for burial.
Village residents protested the funeral, with dozens gathering to block the ambulance’s way to the cemetery. Police were finally able to put Aref’s body to rest, however, after firing tear-gas at the villagers.
Dozens were arrested during the clashes.
The 42 suspects, including 17 fugitives, where charged by the Public Prosecutor for gathering to jeopardize public peace, assaulting people and private property, and using force against public authorities.
A public prosecutor statement on Tuesday added that the defendants had refused to obey authority orders to disperse, and had used mosque loudspeakers to call people to gather.******


Todos los detalles aquí son importantes para comprender el cuadro en su conjunto. El rechazo a que se entierre en el pueblo a una doctora muerta por coronavirus, la revuelta social producida, hasta el uso de los altavoces de la mezquita, nos muestran un triple rechazo y porqué es probable que las cifras reales sean muy diferentes a las señaladas. Si existe este estigma, este rechazo sobre quien muere por la infección, es poco probable que se hagan públicos los casos.
Las cifras actuales son muy superiores a aquellas primeras estimaciones que el epidemiólogo canadiense se atrevió a publicar y que suscitaron una enorme campaña acusatoria que llegó hasta el despacho del rector de su universidad, que con toda seguridad ignoró la ira oficial egipcia. La corresponsal de The Guardian que se atrevió a dar las cifras de las estimaciones tuvo que abandonar Egipto. Las amenazas a los que han osado desafiar las "cifras sagradas" han sido constantes y han sido tratadas aquí no hace muchos días cuando el "comisario político" a cargo del control de la información dio lecciones a diversos diarios sobre la "ética periodística" y la "verdad".
Tras lo dicho anteriormente, nos llevamos una enorme sorpresa al leer en Egyptian Streets unas declaraciones del ministro de Educación Superior:

Egypt’s Minister of Higher Education and Scientific Research Khaled Abdel Ghaffar said on Monday that the real numbers of infections in Egypt could be more than 100,000.
During a presentation that showed modelled the spread of the virus in Egypt, the Minister said estimates indicate the real number of infections is probably five times higher – or around 117,000 cases.
The Minister noted that the growth rate increased exponentially in the last days of May, rising from 5.4 percent growth rate on May 21 to 6.2 percent on May 30. During the earlier days of the pandemic in Egypt, the growth rate was around three percent, said the Minister.
“While the official reported cases show that there are only 24,985 cases, we present a more pessimistic outlook as it is likely that we are five or 10 times higher, so in reality we could have 117,000 cases,” the Minister stated.
The Minister also said that the number of deaths in Egypt from COVID-19 may also be several times higher. Currently, the death toll from COVID-19 in Egypt stands at 959.



¿Una "perspectiva más pesimista"? ¡Es casi un "golpe de estado"!, de no ser porque la expresión tiene serias limitaciones en Egipto. El contraste con la información ofrecida por el diario estatal Ahram Online es tremendo (su titular de ayer es "Egypt reports a decline in coronavirus infections for second day in a row, a record of 47 deaths"), ya que aquí solo se da una "perspectiva optimista", eliminado cualquier referencia a las estimaciones y a la suposición que las cifras son solo la punta del iceberg.
¿Cuánto durará el ministro en su cargo? Pues dependerá de la difusión de sus explicaciones del modelo. ¿Será estigmatizado como un vulgar epidemiólogo canadiense o expulsado como enemigo del estado? Es cierto que es el mismo ministro del que Arab News nos ofrecía el 22 de mayo el siguiente titular "No more new COVID-19 cases in Egypt after July 16, minister predicts". Y explicaba:

CAIRO: Egypt’s Minister of Higher Education Khaled Abdel-Ghaffar said on Thursday that he did not expect any new cases of COVID-19 to be reported in the country after July 16.
“The number of cases reported reached over 14,000 as of yesterday (May 20),” Abdel-Ghaffar said. “By the end of the crisis we will reach 37,000, which will probably happen by July 16. These numbers are subject to change but these are our expectations as of now.”
Abdel-Ghaffar was speaking at the opening ceremony of the third phase of a national housing project in Alexandria, also attended by Egyptian President Abdel-Fattah El-Sisi.
The Egyptian Ministry of Health announced that, as of May 20, there have been 14,229 COVID-19 cases in the country, of which 3,994 have recovered and been released from quarantine hospitals, while 680 have died.
Abdel-Ghaffar said the average daily increase of cases being reported is “normal” and should not cause concern. He claimed that an average of 500 to 1,000 new cases per day is considered normal.
“We are yet to hear about our daily average (of reported cases) reaching 15,000, 20,000 or 30,000,” he said, adding that the number of cases is not as important as the percentage increase.
The minister predicted that by May 28 the total number of COVID-19 cases reported in the country would likely be somewhere between 15,000 and 20,000.
He said that he was not worried by the increase in cases between March 30 and April 15, as it had changed from 8 percent to 10 percent. The increase between April 15 and May 20 had been between 5 and 5.6 percent, he said, again stating that such an increase was not a cause for concern.*******



Hay que reconocerle al ministro egipcio de Enseñanza Superior una ubicuidad de ideas envidiable. Su capacidad de ofrecer múltiples versiones de la realidad y del futuro en tan poco tiempo debe tener confundido a más de uno. La fotografía que ilustra el artículo nos muestra unos cuantos cientos de egipcios agolpándose para hacerse pruebas para ver si tenían el COVID-19. Es probable que muchos llegaran sin él, pero lo que es bastante seguro es que muchos salieron de allí contagiados.
La tendencia a que solo haya una verdad, la oficial, hace que muy pocos traten de decirla y que sea poco explicable que al ministro de Educación Superior se le hayan "escapado" sin querer esas estimaciones, aunque es probable que las variaciones cada poco tiempo le haya confundido. Ligereza con la que habla de las muertes y contagios y cuándo deben ser preocupantes no serían aceptadas en muchos países con la normalidad con la que los sufridos ciudadanos egipcios suelen hacerlo. Eso son los problemas de no poder criticar por si te consideran "enemigo del estado" y acabas peor.


Como decíamos al principio, el COVID-19 es uno, pero los entornos en los que se manifiesta son diversos, humanos y sociales, no son ajenos ni al pasado ni al presente, tampoco al futuro, que también se ha de dibujar con unas perspectivas diferentes en función de las expectativas.
La competición internacional, como advertía el presidente de la española CEOE, por hacerse con el  osado turismo post confinamiento, hace que los medios reflejen unas realidades que a lo mejor no son siempre lo que parecen. En Egipto, junto al condicionante turístico existen muchos otros que sus 100 millones de habitantes padecen y probablemente padecerán.
Los límites de cada país, su capacidad de transformación o adaptación a las circunstancias de la pandemia, las mentalidades, las creencias, el sistema sanitario, la libertad de información, etc. son determinantes del sistema en el que se manifiesta el COVID-19 y le dan su peculiar aspecto local. Son muchos, en este sentido, los límites que condicionan a Egipto. Todos cuentan.



*  "‘Enemies of the State Questioning Our Efforts’: Egypt’s President Sisi Calls for Unity" Egyptian Streets 28/05/2020 https://egyptianstreets.com/2020/05/28/enemies-of-the-state-questioning-our-efforts-egypts-president-sisi-calls-for-unity/
** "Egypt’s cabinet sets up nationwide hotlines for coronavirus inquiries" Egypt Independent 2/06/2020 https://www.egyptindependent.com/egypts-cabinet-sets-up-nationwide-hotlines-for-coronavirus-inquiries/
*** "Dawi aims to become Egypt’s medical ‘Starbucks of clinics’ chain" Financial Times 17/09/2019 https://www.ft.com/content/0f0ee59c-b50b-11e9-b2c2-1e116952691a
**** Ruth Michaelson "Reporting on the coronavirus: Egypt muzzles critical journalists" Deutsche Welle 3/04/2020 https://www.dw.com/en/reporting-on-the-coronavirus-egypt-muzzles-critical-journalists/a-53009293
***** "Egypt prosecution orders trial for 42 defendants involved in hindering physician’s burial" Egypt Independent  2/06/2020 https://www.egyptindependent.com/egypt-prosecution-orders-trial-for-42-defendants-involved-in-blocking-doctors-funeral/
****** "117,000 COVID-19 Cases in Egypt Say Estimates: Minister" Egyptian Streets 1/06/2020 https://egyptianstreets.com/2020/06/01/100000-covid-19-cases-in-egypt-say-estimates-minister/
******* Salma Ahmed "No more new COVID-19 cases in Egypt after July 16, minister predicts" Arab News 22/05/2020 https://www.arabnews.com/node/1678131/middle-east




viernes, 13 de marzo de 2020

#QuedateEnCasa, la solidaridad de la distancia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El hashtag "#QuedateEnCasa" está siendo difundido a través de las televisiones. Los presentadores de los noticiarios de la mañana lo publicitan en sus programas y lo hacen circular con un lenguaje distinto al que hemos visto hasta el momento. La concienciación ha avanzado un paso. De debatir sobre la situación se ha pasado a ser agentes activos al comprender que esto va con todos. Los mediadores informativos, como ha sido el caso de Ana Rosa Quintana hace unos minutos, han asumido que ellos también forman parte de la cadena humana de transmisión. Ha enseñado el cartel con el hashtag y ha avisado que, tras su programa, se quedará en casa.
Es la fase que reclamábamos ayer, la de tú a tú, diferenciando cada segmento de población y ajustando la comunicación a sus características.
Igualmente, vídeos elaborados por los propios miembros del personal sanitario han sido difundidos. Tratan de que se entienda bien que ellos están allí, pero que muchos otros deben estar en sus casas para evitar que esto se extienda y cortar la tendencia, reducir el número de casos para ajustarlos a las propias posibilidades de absorción del sistema sanitario.
Todo tiene un tamaño ajustado a las previsiones, a la demanda estimada. Pero esto está desbordándolo todo, incluida la capacidad de comprensión del fenómeno y lo que supone. La importancia del personal sanitario es determinante. Por eso deben recibir apoyo institucional en forma de recursos, pero también ayuda por parte de la ciudadanía ajustándose a las medidas adecuadas. No debemos ser una carga cuando sus fuerzas y recursos son necesarios. Es una vergüenza que no puedan contar con los instrumentos necesarios para su propia defensa y poder atendernos en condiciones. Si se sienten, además de agotados, indefensos difícilmente podrán mantener la energía y voluntad necesarias.


Hay otro personal que, al margen del sanitario, también se está esforzando y se expone a riesgo alto: las personas que atienden al público en artículos de primera necesidad, como alimentos o medicina. Supermercados y farmacias son un elemento esencial en el control de la psicosis social. El miedo al desabastecimiento está colapsando los supermercados, a los que se ver ir las personas con auténtica ansiedad. Las farmacias, igualmente son esenciales para no agravar la situación. Comida y medicamentos están garantizados, pero la psicosis puede acabar con cualquier estimación razonable de las necesidades.
No hace falta ser sociólogo ni filósofo para entender que las situaciones de crisis pueden derivar en el refuerzo de los lazos (como ha ocurrido en China) o, por el contrario, desatar el egoísmo. Los primeros son los que ganarán el futuro; los segundos perecerán con el propio sistema, al que arrastrarán al caos. No hace falta pánico irracional, sino responsabilidad e inteligencia social. El problema es que se requieren cursos acelerados de responsabilidad en una sociedad que confunde independencia con indiferencia en muchos casos.

Es la hora de cada uno y cada uno es responsable ante uno mismo y ante los demás. La información se está haciendo más próxima, más focalizada en las personas, en un mirar a la cara para asegurarse que lo has entendido, que no eres solo tú, sino que lo que tú haces afecta a los demás. Esperemos que, entre otros, aquellos antivacunas que especulaban con la salud de los demás en nombre de no se sabe muy bien qué ahora lo entiendan.
En la parte positiva —hay que ver algo— ser conscientes de nuestras debilidades y de lo banal de nuestras seguridades dadas por descontado en las sociedades acomodadas. Entre el miedo y la indiferencia hay un punto medio, el de la sensatez consciente de lo que puede llegar.
Esta es una crisis moderna, actual, provocada por lo mismo que nos vanagloria. No existe en la naturaleza un punto de debilidad. Esto no es una guerra contra la Naturaleza, sino contra nosotros mismos, es una crisis contextual, posible en estos tiempos de instantaneidad.
Hemos creado un mundo interconectado, de flujos rápidos y constantes que cubren el globo. El turismo, los negocios, las empresas, los estudios, etc. todo se ha globalizado y eso es positivo, pero tiene una contrapartida: los males corren a nuestra misma velocidad. Lo importante es que entendamos que no son los coronavirus los que viajan, sino nosotros los que los llevamos. Si nosotros nos paramos, ellos se paran; si avanzamos, ellos avanzan.
El conflicto se está dando entre el nivel micro de la biología y el nivel macro de la sociedad, de la cultura, de los hábitos, de la propia estructura social. Pero el conflicto, el más complejo, es el que se da en la sociedad, el que afecta a las formas de transmisión, que son sociales. 
Un apretón de manos, un beso, un funeral, una manifestación, etc. son formas culturales, pero no dejan de tener relación con lo que ocurre en el nivel micro, el biológico, en donde favorecemos o perjudicamos la expansión. Los virus no tienen ideología, nacionalidad o cualquier otra categoría humana que les queramos aplicar como metáfora para dar forma a lo que no vemos ni realmente entendemos más que superficialmente. Pero sí sabemos las consecuencias, un saber pragmático y preventivo basado en la supervivencia. Tenemos el nivel suficiente de consciencia e información como para saber lo que podemos hacer. Hagámoslo.


Antes los "apestados" eran los ciudadanos chinos, luego pasaron a serlo los italianos; ahora lo somos los españoles hacia el exterior y los madrileños hacia el interior. El mal es siempre relativo y hay que fijarlo en alguien. 
La noticia de que algunos madrileños están saliendo hacia las segundas residencias en las playas va a crear nuevos conflictos porque da movilidad al contagio y desborda servicios sanitarios pensados para cierto número de casos. Es un ejemplo de cómo actúa el miedo, tanto huyendo como recibiendo.


Va a ser el primer fin de semana en muchos años que no vaya al cine. Echare de menos a Lola, a Laura... a todos los que trabajan en el cine y me preguntan qué tal la película al salir. Me quedaré en casa y saldré lo imprescindible, evitando concentraciones y contactos y manteniendo algo tan social y afectivo como la solidaridad de la distancia, algo que también demuestra el afecto hacia los otros.
Si no lo estamos ya, dentro muy poco pasaremos al "estado de alarma", al que si se llega es para evitar males mayores. El peor mal está, una vez más, en nuestras cabezas.
#QuedateEnCasa... por favor.