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sábado, 14 de febrero de 2026

El casco ucraniano de la memoria

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hace mucho tiempo que el sistema olímpico patina y es sometido a críticas. Partir de un principio de que existe un mundo, el deportivo, ajeno a lo que ocurre en el mundo mismo es un disparate que cada vez se hace más notorio por la propia complejidad del mundo.

Las autoridades del olimpismo se convierten así en cómplices con sus decisiones de lo que dicen querer evitar, la mezcla del deporte y un genérico concepto de "política". Lo hemos visto ya con los problemas del Festival de Eurovisión e Israel, con el genocidio de Palestina cuyas reacciones son silenciadas porque se supone que reconocerlo es un "acto político". Eso no impide que el propio Israel politice sus actuaciones y, especialmente, que use el escenario y los votos como un plebiscito de su popularidad mediante votos de pago que el sistema permite. Con todo, los sancionados son aquellos que osaran criticar o tan solo mencionar el genocidio en Gaza.

Tanto las Olimpiadas como Eurovisión son certámenes, competiciones internacionales. Parten de un viejo y hoy ilusorio principio, el de que estos eventos son formas de paz frente a la guerra. Según parece, en la guerra se habla mucho, mientras que en estos escenarios se compite noblemente y se canta pacíficamente. Hace mucho tiempo que esto pasó a la Historia y, como vemos cada día, no hay evento que no se convierta y use como altavoz de causas.

El problema es que el sistema olímpico, armado con sus sacrosantos principios, no siempre entiende bien sus resultados o efectos, al igual que le ocurre  al Festival de Eurovisión. Ambos viven una ficción: que es posible matarse, invadir, bombardear, etc. y luego confraternizar sobre una pista, cancha o escenario. Todos esos bonitos principios de que el deporte y la canción ·están por encima" de política y guerras no es más que un mantra que nos gusta repetir hasta que la realidad lo pone en su sitio. Ni el deporte ni la canción frenan o atenúan las guerras; es más, se han convertido en nuevos espacios para el conflicto.

La sanción por parte del Comité Olímpico al deportista ucraniano pone sobre la mesa de nuevo la justicia o hipocresía de todo esto. En RTVE.es leemos:

El competidor ucraniano de skeleton Vladyslav Heraskevych, abanderado de su país en los Juegos Olímpicos de Milán Cortina, ha rechazado la decisión del Comité Olímpico Internacional (COI) de impedirle usar un casco que recuerda a algunos atletas fallecidos en la guerra en su país.

"Lo usé en la ronda de entrenamientos y lo usaré en la competición", ha dicho el deportista en una rueda de prensa este martes, solo unas horas después de que el COI informara de que no le autorizaba a llevar ese casco en aplicación de la Carta Olímpica, cuya regla 50.2 establece que "no se permite ningún tipo de manifestación ni propaganda política, religiosa o racial en los sitios, sedes o áreas olímpicas".

Heraskevych, de 26 años, llevó en la sesión de entrenamiento del lunes un casco en el que aparecen las imágenes de varios deportistas ucranianos fallecidos durante el conflicto con Rusia, como la halterófila Alina Perehudova, de 14 años; el boxeador Pavlo Ischenko, de 33, y el jugador de hockey sobre hielo Oleksiy Loginov, de 23, entre otros, informa Efe.* 

La cuestión que se plantea es cómo se define "política", "propaganda" o la suma de ambos términos. Lo que ha hecho el deportista ucraniano es un acto en memoria de otros deportistas, sus compatriotas. Se trata de una forma de recuerdo. Una cosa es la propaganda y otra la memoria, un acto de afirmación sobre sus compatriotas muertos. No hay mención de los que causaron su muerte ni petición de acción. El dolor no es propaganda. Prefiero un deportista que recuerde a sus compañeros muertos que a otro que los olvide, ignore o no tenga el valor de mostrarlos. Sin embargo, el silencio parece que se considera un valor olímpico.

El mundo del olimpismo se distancia así del mundo real sobre el que se supone que debería actuar. Esos llamados "valores del deporte", de los que deberíamos aprender todos se transforman en el valor del "silencio", de la ignorancia del destino de los propios deportistas. Claramente es algo que permite quedar satisfecho a los agresores y perjudica a los afectados por duplicado, la muerte y el silencio que la envuelve gracias a esa regla 50.2.

Como en el caso de Eurovisión, lo que realmente está sobre la mesa es la supervivencia de unos acontecimientos que fueron creados en un mundo distinto y que hoy es complicado sostener.  Sancionar a países supone cerrarse audiencias en un mundo en el que parece que las audiencias lo son todo. No se trata de valores sino de dinero, de ingresos si empiezan a retirarse países. No hay fines nobles en todo esto si el sancionado es aquel que recuerda a sus compañeros deportistas muertos.

Como esto lo tiene la mayoría claro,  no es percibido como un canalla, sino como lo contrario, como alguien que está poseído por valores humanos y que no prescinde de ellos por una competición. ¡Que se metan las medallas...!

El COI y el olimpismo, por contra, se ven debilitados, irracionales e injustos, con una idea falsa de la realidad donde no existen las guerras ni las muertes. Su "nobleza" se volatiliza y se ve por qué compiten realmente los países y todos los negocios que hay detrás.

Zelenski le ha concedido ya la única medalla que merece la pena, la del sacrificio y la nobleza del recuerdo dolorido de los deportistas muertos. 


* "El ucraniano Heraskevych dice que desafiará la prohibición del COI y llevará el casco alusivo a la guerra" RTVE.es 10/02/2026 https://www.rtve.es/deportes/20260210/coi-prohibicion-casco-guerra-ucrania/16932293.shtml

sábado, 20 de diciembre de 2025

Pedro Sánchez, sancionado

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No sé si a Pedro Sánchez le hicieron la carta astral, si le leyeron la mano, los posos del café o cualquier otra manifestación de su futuro. Si le hicieron cualquiera de estas fórmulas y fueron lo suficientemente claras y aproximadas a lo que le está pasando, no entiendo cómo siguió por la senda política del "sangre, sudor y lágrimas". Más le habría haber seguido cualquier otra "senda" porque no creo que haya habido político que lo haya pasado así.

A Sánchez le ha pillado de todo. Es cierto que en muchas de las situaciones por las que ha pasado y pasa se ha metido él solito, pese a las advertencias. No sé qué más le pueda pasar a Sánchez, pero seguro que le quedan nuevas penalidades, seguir sudando la camiseta política bajo ese épico destino que le ha tocado.

La última, según lo que nos cuentan en 20minutos y en todos los medios, es la siguiente:

La Junta Electoral Central (JEC) ha decidido abrir un expediente sancionador al presidente Pedro Sánchez por saltarse la obligación legal de neutralidad de los poderes públicos en periodo electoral al criticar al PP en su rueda de prensa oficial de balance celebrada en el Palacio de la Moncloa.

Sánchez había sido denunciado por el PP al entender que en esa rueda de prensa del día 15 de diciembre, en plena campaña electoral en Extremadura, el presidente del Gobierno había utilizado una comparecencia institucional para difundir "mensajes políticos partidistas, incumpliendo los principios de objetividad, transparencia e igualdad entre los actores electorales que consagra la legislación electoral y la doctrina de la Junta Electoral Central".

En su reunión de este viernes, la JEC ha admitido la denuncia del PP considerando que "las manifestaciones denunciadas podrían entrar dentro del ámbito de aplicación del artículo 50.2 de la LOREG", que exige la neutralidad de los poderes públicos en periodo electoral, desde que se convocan unos comicios hasta su celebración.

"Cabe apreciar que estas manifestaciones podrían incurrir en la prohibición establecida en el referido precepto en la medida en que el Presidente del Gobierno no se limitó a comunicar extremos relativos a la rendición de cuentas prevista para el acto convocado, sino que realizó también una serie de apreciaciones críticas de la actuación de los líderes destacados de otros partidos políticos, así como de la política seguida por las comunidades autónomas gobernadas por los partidos de la oposición", concluye la JEC.*


Sí, no cabe duda, el destino de Pedro Sánchez está marcado por la fatalidad. Lo del expediente sancionador es otra medalla negativa prendida en su pecho dolorido. Ya no le dejan ni cantar sus hitos, que se vuelven contra él por contarlos cuando no debe, con unas elecciones próximas.

¿No tenía a nadie para avisarle de las consecuencias? A veces los males empiezan en la elección de los asesores, en rodearte de personas poco adecuadas. En esto, Sánchez lidera el grupo de los rodeados por los menos adecuados. Muchas de las personas seleccionadas por Sánchez en el partido, en La Moncloa, etc. forman un selecto grupo que acaba en la alfombra roja de los juzgados.

Ya sea por lo que él hace o por lo que hacen sus elegidos, Pedro Sánchez acumula desastres que le acaban señalando como responsable último. Lo de Extremadura es un caso típico de desesperación, de tratar de que no se le hundan más barcos de su "armada invencible", de la que queda ya muy poco, sobre todo si se cumple su deseo de acabar la legislatura infernal que está viviendo.

La única pregunta que queda es sobre cuánto durará, si tirará la toalla o si seguirá hasta el final, dándole a esta palabra —final— un sentido dramático y ansioso, que solo Sánchez puede experimentar.

Con sus sombras familiares, con sus sombras en el partido —unos en los juzgados por corrupción, otros acusados de machismo y acoso—, Sánchez se asemeja a un ejército de un solo hombre empeñado en una Reconquista imposible, en una batalla en la que el ejército que le seguía se ha retirado y nadie le ha avisado.

Sánchez no necesita "oposición", los casos negativos le salen solos. En esto es una máquina de cometer errores valorativos que acaban en los juzgados. La oposición no tiene más que sentarse a esperar el siguiente escándalo sabiendo que es cuestión de tiempo. Los corruptos llegaron muy arriba, los acosadores están muy distribuidos a lo ancho. Sánchez está pagando el no haberse dado cuenta de lo que le rodeaba.

Ahora que quería cantar los logros conseguidos, le abren expediente por hacerlo cuando no debe. ¿Se le olvido que es el presidente del gobierno o se le olvidó que había elecciones en Extremadura? No se puede estar a todo. 


* "La Junta Electoral expedienta a Sánchez por realizar su balance del año del Gobierno en plena campaña de las elecciones extremeñas" 20minutos 18/12/2025 https://www.20minutos.es/nacional/junta-electoral-expedienta-sanchez-por-rueda-prensa-balance-gobierno_6912874_0.html



viernes, 8 de abril de 2022

Sanciones

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La alternativa a la guerra, al enfrentamiento directo con Rusia, nos dicen, son las sanciones. Es sencillo de entender, pero un poco más complicado de practicar cuando comprobamos que las sanciones también nos afectan y que, además, pueden traer efectos negativos en muchos de nuestros puntos más débiles. Algunos piensan que las sanciones son cosas que se hacen desde casa de forma tranquila. Nada más lejos. Las sanciones son la guerra por otros medios, suponen también otro tipo de sacrificios y es ahí donde empiezan a flojear muchas veces algunos ánimos. Todo el mundo está dispuesto a condenar a Rusia, claro, pero cuando comienzan a afectarnos los resultados de nuestras acciones y sanciones, la cosa cambia.

Es indudable que la guerra en Ucrania, con la invasión rusa de ese país y su destrucción sistemática, crea un escenario muy diferente al que teníamos hace apenas un par de meses. Ya teníamos algunos avisos que ahora entendemos mejor. Putin preparó la crisis previa con la subida del gas y sus efectos para provocar que la guerra comenzara ya con presión por los precios. Esa presión ya sembró la división de Europa, dejando en evidencia que el país más dependiente de Rusia era Alemania, un peso pesado de la UE. Está también la cuestión de la crisis mundial del transporte, que afectó a las materias primas, con episodios como el del cruce del enorme carguero en el Canal de Suez obstruyéndolo durante un tiempo que creó ya un caos en el movimiento de mercancías y materias primas.


Podrían señalarse algunos otros acontecimientos que "cayeron" en el mismo periodo, concentrando riesgos y provocando extraños movimientos, como esos barcos que transportaban gas que se daban la vuelta hacia otros países con las subidas de los precios en el mercado mundial.

No sabemos hasta qué punto muchos de esos hechos pudieron ser provocados, es decir, si fueron causas o efectos, algo que no siempre es fácil de determinar. Hoy las guerras son una mezcla de todo un poco, de enfrentamientos bélicos, de economía e información (o desinformación). Somos un complejo cuerpo sensible gracias al aumento de las interacciones y con la creación de cada vez más puntos sensibles.

No es casualidad que, por ejemplo, en plena crisis energética, unos terroristas se dediquen a atentar contra plantas petrolíferas en Arabia Saudí. Los egipcios sacaron la conclusión de que "solo ellos" podrían haber resuelto tan rápidamente el colapso del Canal de Suez; pero no se preguntaron por qué se había producido. Una mirada retrospectiva siembra dudas sobre algunos acontecimientos y nos hace preguntarnos sobre las conexiones y el momento.

Las sanciones nos van a afectar a todos; de una forma u otra, ya lo están haciendo. Putin no deja de verter amenazas sobre todos los países que interfieren en sus planes, como ayer mismo al ser expulsados del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas. La cuestión es que son ya muchos. Antena 3 señala al respecto: 

[...] como represalia, este mismo jueves, la ONU ha comunicado la expulsión de Rusia del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Era un secreto a voces que la propuesta, realizada por Estados Unidos, iba a salir adelante. Y así ha sido, con 93 países votando a favor, 58 absteniéndose, y otros 24 que han votado en contra.

Los 24 países que se han negado a expulsar a Rusia del Consejo de Derechos Humanos son Argelia, Bielorrusia, Bolivia, Burundi, China, Congo, Corea del Norte, Cuba, Eritrea, Etiopía, Gabón, Irán, Kazajistán, Kirguizistán, Laos, Mali, Nicaragua, República Centroafricana, Siria, Tayikistán, Uzbekistán, Vietnam, Zimbabue y la propia Rusia.* 


La lista es interesante porque nos da un mapa claro del mundo al mostrarnos los países que están al lado de Rusia. A estos hay que añadir muchos de los que se abstuvieron, que han tenido que hacer muchos equilibrios para no enfrentarse a Rusia, de la que dependen en muchos aspectos.

Votaciones como estas nos dejan entender el papel de las instituciones internacionales y su resquebrajamiento al tener que ponerse aprueba. En este caso, ¿qué sentido tienen de los "derechos humanos" los países que están apoyando la invasión violenta y la barbarie posterior? Algo peor es el funcionamiento del Consejo de Seguridad, hecho para buscar un equilibrio que evitara desastres, pero ¿cómo evitarlo si uno de sus miembros natos, con derecho a veto, es quien agrede?

No sabemos cuánto va a durar la guerra en Ucrania, pero sí sabemos algunas cosas ya: la primera y más importante es que aunque la guerra durara "poco" (nunca es poco en una guerra), sus efectos van a ser muy largos; en segundo lugar, que aunque Rusia se retire, lo que va a quedar de Ucrania solo será desolación y muerte; en tercer lugar, Rusia pretenderá ser "recompensada" por su retirada de Ucrania, es decir, pedirá muestras de la buena voluntad de los que la han sancionado y para ello necesita rehenes, territorios, algo que intercambiar; en cuarto lugar y vinculado con lo anterior, Rusia se quedará con una parte devolviendo otra, ya que en estos momentos está dibujando el mapa del nuevo territorio.

La amenaza de más barbarie se manifestará como contrapeso a la retirada de sanciones. Y será aquí donde comiencen los nuevos problemas, los de las largas e intensas sanciones que se avecinan y que llevarán a una relaciones complejas y complicadas con un vecino tan peligroso y amenazante, tan despectivo de las vidas humanas, con tanta violencia y sangre en sus manos.

Mucho me temo que en cuanto que Rusia haga algún "gesto", vuelvan a producirse las voces que reclaman la "normalización", la bajada de la presión sancionadora ante la "buena voluntad", etc. Para eso serán claves los nuevos gobiernos que se están manifestando en Europa, los populistas, que mantienen como Orbán lazos intensos u otros más discretos, como la deuda de Marine LePen de ocho millones con los bancos rusos. Es sabido que Rusia ha estado financiando todo aquello que debilitara Europa, ya fueran separatismos o salidas de la Unión, como el Brexit. Con gobiernos con este tipo de lazos será complicado mantener posturas firmes y prolongadas. Hungría ya lo ha dicho claro en cuanto a la aceptación de los rublos como pago por el gas.

La victoria de Marine LePen sería una desgracia en cualquier momento, para Francia y para la Unión Europea pero ahora lo sería mucho más. No es el momento para que una amiga y deudora de Putin alcance el poder en un país tan influyente como Francia en plena crisis y decisiones sobre las sanciones a Rusia.

En Reino Unido ha saltado el escándalo por las trampas de un miembro del gobierno de Johnson para que la empresa de su esposa, con lazos con Rusia, aceptara romper con ellos. No es fácil desprenderse de los chanchullos económicos señalando que la empresa de la esposa del ministro no tiene fijada residencia en Reino Unido. Son detallitos, pero importantes.

Las sanciones afectan a Rusia y a los rusos, pero también a nosotros. A unos lo harán en mayor o menor medida que a otros, pero es el tipo de guerra que hemos elegido. Rusia no se queda parada, por eso es importante depender de ella lo menos posible. Es el problema "alemán"; ahora nos dicen que van a aprovechar todo el tiempo posible con el tema del carbón ruso.

A todos nos afectan cosas y Putin las tiene previstas y anticipadas con control y claridad. Su control de la economía es muy superior al que tenemos nosotros con nuestro liberalismo. La economía rusa está bien controlada por los amigos y es bastante despreocupada ante lo que pueda afectar a los rusos, salvo que se sobrepasaran ciertos niveles de descontento, algo que estamos viendo cómo provoca reacciones violentas en algunos países afectados por la subida de la energía, cuyas repercusiones son amplias.


La sanciones son más efectivas cuanto menos dependamos de Rusia, es decir, cuando el daño de la respuestas rusa apenas sea perceptible. ¿Cuándo se llegará a ese punto? Es muy difícil de saber, pero hay que intentar llegar a la dependencia cero, aunque eso suponga echar por tierra los beneficios de algunos. El éxito de Putin y lo que le animó a lanzarse contra Ucrania con esta brutalidad ha sido la confianza en que los lazos creados con tantos amigos particulares en Occidente le servirían para asegurarse al ausencia de sanciones graves.

No hay que vigilar solo a los rusos, sino también la retaguardia, donde hay mucho "pro ruso" camuflado para que no se vean sus negocios y mediaciones. La peculiar forma de hacer negocios del Kremlin, los créditos que sus bancos dan, etc. son también armas, minas sembradas en nuestros territorios.

¡Solidaridad con el pueblo ucraniano!

 


* "La ONU expulsa a Rusia del Consejo de Derechos Humanos por los abusos en Ucrania" Antena 3 7/04/2022 https://www.antena3.com/noticias/mundo/onu-expulsa-rusia-consejo-derechos-humanos-abusos-ucrania_20220407624f0ff04edc230001c04f1a.html

sábado, 26 de marzo de 2022

La geografía de la paz

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En estos días hemos visto cómo se cortaban los lazos con Rusia en muchos campos perjudicando a muchas personas individualmente. Hemos escuchado, por ejemplo, decir que "no se debería mezclar la política con el deporte", un tópico manido que vuelva salir en la situación actual. ¿Es esto así?

Parece existir una cierta creencia en que el mundo "en paz" es un "estado natural", mientras que la guerra es una "interrupción" de ese orden, algo "antinatural". En realidad la "paz" y la "guerra" son construcciones conceptuales, como el propio Putin pone en evidencia cuando llama a la invasión violenta una "operación militar especial" que tiene por objetivo la "liberación" de Ucrania "desnazificándola" y evitando un "genocidio". Todas estas formas de camuflaje verbal esconden una violencia desatada sobre una población que se resiste, que no tiene culpa alguna, pero que se ve afectada.

Rusia está siendo excluida de los distintos torneos internacionales de fútbol —tanto de clubes como de selecciones—, de baloncesto y sus deportistas individuales quedan fuera igualmente; ha sido excluida de los espacios culturales, como expulsada del Festival la Canción de Eurovisión o de otros tipos de festivales; ha visto interrumpida su colaboración en programas científicos internacionales, incluso con escisión en la estación espacial internacional... de prácticamente todo. Ella, por su parte y en un rasgo de probable propaganda interna se ha presentado como candidata para próximas finales de torneos europeos de fútbol, un chiste poco afortunado, pero con el que pretende decir "¿crisis, qué crisis?", citando el título del famoso álbum del grupo Supertramp.

El caso del deporte, de cualquier forma, ya nos ha mostrado en estos años las sanciones a Rusia por el dopaje sistemático de muchos de sus participantes. Muchos rusos han competido, en los mismos juegos olímpicos de invierno en Pekín bajo una bandera internacional al estar su país sancionado por las trampas constantes de sus entrenadores, manipulaciones oficiales de las muestras de dopaje, etc. Esto demuestra una cierta forma previa de actuar de las autoridades rusas, manipulando a sus propios deportistas para conseguir medallas u otro tipo de premios. Pero esto no es lo esencial ahora.


En 1945, después de dos guerras mundiales en el siglo XX, y un siglo XIX igualmente conflictivo sobre el suelo europeo, especialmente por las guerras arrastradas por el fin de los imperios (que tuvieron las suyas) y la construcción de los estados nacionales, se empezaron a crear instituciones capaces de crear lazos que llevaran las relaciones más allá de los enfrentamientos bélicos.

Son este tipo de lazos pacíficos los que han creado un mundo de interconexiones que permitiera vivir y convivir. Junto a organismos que aseguraban foros de diálogo e intentaban evitar el uso directo de la fuerza, se crearon muchos otros específicamente culturales, enseñando a los estados que es mejor competir con canciones o películas, en campos de fútbol, en piscinas o en pistas de hielo, entre otros muchos terrenos de juego.


Las instituciones empezaron a trazar líneas de unión, como ocurre con los programas de intercambio, de estancias en el extranjero, becas internacionales, etc. Partían del principio implícito de que "conocerse es amarse" o, al menos, que la gente que mantiene lazos pacíficos tiende a evitar conflictos que los deterioren. No siempre es posible, pero el deseo general se ha mantenido allí donde se crearon.

La aplicación de sanciones a Rusia es una ruptura de todo tipo de lazos al mostrarse como inservibles ante las hostilidades con un vecino al que invade y en el que masacra a los civiles y destruye hospitales, escuelas, edificios de viviendas, etc.

Es evidente que no se puede compatibilizar esto con la celebración de partidos de vuelta en Moscú o la organización de la Eurocopa en sus sedes. Si las sanciones por dopajes evitando banderas e himnos de Rusia trataba de no afectar a aquellos atletas honestos, para que no pagaran justos por pecadores, en el caso de la guerra la sanción afecta a todos ya que se han roto la reglas del juego y no tiene sentido alguno el evento por sí mismo. Por decirlo así, "no queremos jugar contigo".


Hoy, los titulares de algunos noticiarios nos dicen que Rusia acusa al mundo de haberles declarado la guerra, "una guerra híbrida". Conforme la situación admite menos recubrimientos, el Kremlin trata de camuflar los efectos haciéndose el ofendido, la víctima inocente ante lo que ocurre. Todo ello es, claro está, parte del problema interno, que no es otro que el tratar de justificar esa marginación de Rusia de los escenarios de paz. La maniobra de solicitar ser sede de los torneos europeos de fútbol es la más clara de ellas.

Los rusos se preguntan ahora por qué se han quedado sin redes sociales, por qué cierran algunos de sus medios, por qué sale una señora con un cartel diciendo "no a la guerra" y "te están engañando", por qué su seleccionada no compite en el festival de Eurovisión y no podrán verlo porque se convertirá en un alegato contra la invasión de Ucrania.

Comprendemos ahora que la paz no es un estado natural sino una aceptación de unas reglas de juego que permite la convivencia y las relaciones más allá de los campos de batalla. Los rusos lo comprenden de forma práctica, es decir, cuando no pueden comprar ropa en las tiendas de Zara, comerse una hamburguesa en el Burger de su barrio o ver la última película de Marvel; lo comprenden cuando ven el equipo de su ciudad ya no sale a competir fuera del país y que ellos no verán a los grandes equipos internacionales. Comprenden que solo les quedan en la televisión la sonrisa cínica de Vladimir Putin diciéndoles que todo va según el plan previsto, aunque ellos no tuvieran previsto nada ni se les preguntara sobre ellos.


¿Servirá de algo? Creo que sí, aunque las consecuencias de estos no se van a parar. No creo que esto funcione "sales de Ucrania y aquí no ha pasado nada", "pelillos a la mar", como decía la vieja canción infantil:

- ¿Adónde va ese pelo?

- Al viento.

- ¿Y el viento?

- A la mar.

- Pues ya la guerra está acabá.*

La cuestión con Rusia nos muestra varias cosas que ya no es posible ignorar. La primera es que la invasión cruenta de Ucrania no es un "pronto" ruso, sino un plan elaborado en el tiempo, desarrollado en diversas etapas. Esto no se puede despreciar porque no sabemos si es el final o solo una etapa hacia nuevos actos. La prevención de lo que pueda ocurrir mañana es esencial y el primer paso es distanciarse del que consideramos peligros. Rusia no ha mostrado en momento alguno ser "pacífico", sino más bien tramposo y violento, antes y ahora. Por ello, ha dejado de ser confiable. La segunda ya la estamos viendo. Rusia utiliza los lazos de paz de forma interesada y reclama que seamos sus amigos pese a las atrocidades que está cometiendo. Evidentemente, los distintos países que se sienten amenazados o preocupados, mantendrán la distancia y la expulsarán del club pacífico. No es bienvenida.

Con su acción invasora, Rusia ha modificado la vida de los europeos (y de otros países previamente, como en Oriente Medio). Nuestras actitudes, nuestros gastos e inversiones no pueden ser los mismos; hemos entrado, nos guste o no, en una nuevo estado mundial. Esto va mucho más allá del "gas ruso", del "turismo ruso", los "yates rusos" o la compra de mansiones multimillonarias y de la visa de residencia. Es mucho más.


Lo que se ha perdido es el sentido naif de la paz como estado natural, algo que surge espontáneamente si no se interfiere. Nuestro mundo es mucho más pequeño que el del siglo XX y muchísimo más pequeño que el del XIX. Ha cambiado nuestro sentido de la distancia (un elemento defensivo siempre eficaz) y, por ello, de la proximidad del peligro. Medimos la "peligrosidad" de Corea del Norte, por ejemplo, en función del alcance cada vez mayor de sus misiles. Igualmente, a otros países considerados peligrosos, se les imponen limitaciones para evitar que en apenas unos minutos se pueda desencadenar un conflicto irreversible.

Rusia ha abandonado la paz. Ha salido del espacio de tranquilidad y ha comenzado, por decisión propia, a destruir todos sus lazos, unos lazos que puede echar en falta en su soledad internacional. Puede que Putin se acabe aburriendo de solo poder recibir a unos pocos jefes de estado y de visitar solo los países afectos a su régimen autoritario. El club de los dictadores puede ser muy aburrido. A los rusos no les va a quedar mucha opción de viajar o de consumir productos que antes tenían sin esfuerzo en sus tiendas. Muchos ya no tienen la posibilidad de tomar el sol en Marbella o salir de compras en las galerías de  Europa, ya no pueden ir al estadio a aplaudir a su equipo y silbar al Real Madrid, al Barcelona o PSG. Los días festivos se dedicarán al monótono divertimento de corear a Putin, banderita en mano, a pintarse la bandera rusa en las mejillas y pegar la "Z" en el capó de coche. Vivirán en un limbo patriótico que no diferirá mucho del que ven en la televisión, en los periódicos o en sus películas. Florecerán, eso sí, los mercados piratas de venta de vídeos sin estrenar o las copias de los partidos que alguien pueda sacar de internet.

Nosotros podremos seguir leyendo a Pushkin, a Dostoievski y a Tolstoi, a Turgéniev y a Chejov, a Gogol, a Lermontov, a Esenin, a Pasternak y a Alexander Solzhenitsyn, a mi querido Mijaíl Bulgakov, convirtiendo de nuevo en bestsellers libros como Doctor Zhivago y el imprescindible, Archipiélago Gulag, mediante los cuales entraremos en eso que se llamó siempre el "alma rusa", algo que a lo largo de la historia tuvieron y que con Putin al frente parece haberse diluido en la pura propaganda alrededor del boss ruso.

La paz no es natural; por el contrario, probablemente sea nuestro invento más exitoso, pero también el más frágil. Exige de la participación de todos, de la buena fe y de la confianza, algo que Vladimir Putin ha ido socavando día tras día desde hace años y no sabemos en qué estado o momento se encuentra. Evidentemente, a él no le afectan directamente todas estas cosas porque no creo que vaya mucho de compras o al cine. Afecta a millones de rusos, a los que aplauden y a los que no lo hacen. Putin quiere llevar a un orden internacional basado en la intimidación, en la amenaza, con el botón rojo cerca del dedo por si hay algo. No hay paz cuando solo se habla de hacer intervenir armas nucleares y demás lindezas. Ni paz ni descanso, pues se nos obliga a estar vigilando, en tensión constante.

Hemos comprendido que la paz se construye con cultura, viajes y turismo, con tiendas, con gastronomía, con libros... manifestaciones de la buena voluntad, de la confianza y del intercambio. Es una geografía de paz. Las otras posibilidades son ignorarse y, la más terrible, el conflicto, el elegido por Putin. Por ahora, es lo que hay.


Lamentamos todos mucho que los rusos se queden sin divertidos o interesantes programas de TV, sin partidos, sin vacaciones por Europa, etc. pero todo esto no es más que una pequeña factura en comparación con los que ven destruidos sus hogares y sus vidas, con los que tienen que enterrar familiares o cargarlos a la espalda para huir, con los cuatro millones de refugiados que han salido de Ucrania en apenas un mes, una ruptura del tiempo histórico y sentimental, un cambio en la geografía de la paz.

La última vez que Rusia puso un pie en el interior de Europa costó décadas que saliera de allí. Mucho tiempo de represión y autoritarismo tras un "telón de acero"  tras el que quiere volver a estar. Pero parece que Rusia añora su imperio y a sus súbditos bajo su bota.

Putin se ha condenado a la soledad; nosotros quedamos condenados a la vigilancia. Queremos que se retire de Ucrania, pero sería ingenuo pensar que ahí se acaba todo.  Putin ha matado nuestra inocencia.

 
* "Pelillos a la mar" Universidad Isabel I https://www.ui1.es/blog-ui1/del-dicho-al-hecho-historico-de-donde-viene-la-expresion-pelillos-la-mar

jueves, 10 de marzo de 2022

¡Pobre Nikita! o cosas así

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Un día estás viendo tranquilamente las noticias en tu casa mientras sorbes algún refresco con una pajita, haciendo zapping para evitar las molestas noticias que llegan de Ucrania y, ¡zas! te enteras de golpe que te han despedido solo por ser ruso de la Fórmula 1. ¡Vaya disgustazo!

Eso es, más o menos, lo que nos cuenta el diario ABC que le ha pasado al corredor Nikita Mazepin:

Han pasado unos días desde su despido fulminante por parte del equipo Haas, pero Nikita Mazepin sigue en shock. No termina de creerse cómo su equipo decidió rescindir su contrato de manera unilateral tras la invasión rusa de Ucrania y ha explicado que se enteró de todo por la prensa.*

Desde luego, es una pena que pasen cosas así. En la foto de ABC, Mazepin luce los logos de sus patrocinadores. En la parte de la izquierda de la imagen luce orgulloso el logo de la empresa —¡qué casualidad!— de su padre, Uralkali, una de las empresas más importantes del mundo en la fabricación de fertilizantes. La empresa era inicialmente estatal, pero en 1992 acabó en manos privadas. Mazepin padre, según nos informa la Wikipedia, es buen amigo de Vladimir Putin, con todo lo que eso conlleva. El padre era quien suministraba el patrocinio económico para que el hijo corriera en el equipo Haas F1 en el que le ha sido rescindido el contrato. Uralkali reclama ahora el dinero invertido para esta temporada 2022, ya que el hijo del jefe no correrá. ¡Vaya dramón!

Como Mazepin lleva el emprendimiento en la sangre, una vez superada la indignación por la injusticia, ha decidido trabajar generosamente por los demás y a seguir porfiando, por lo que ha decidido crear una fundación: 

Respecto a su futuro, Mazepin se resiste a dejar de lado su sueño. «No veo la F1 como un capítulo pasado, siempre estaré listo físicamente por si llega una oportunidad y no estoy mirando otras categorías, solo voy a dedicar mi tiempo a esta fundación, en donde puedo ser útil, en donde pueda hacer el mundo más amigable y más seguro para deportistas como yo que no puedan recibir la ayuda que yo les voy a dar, a aquellos que les han roto las carreras y sus vidas por cosas así», expresó el ruso.* 

Sorprende la expresión "cosas así", ya que a lo que se refiere es a la "guerra", palabra que está prohibida, bajo pena de cárcel. El bueno de Mazepin considera que los verdaderos damnificados son aquellos despedidos por no condenar la invasión rusa ni sus masacres. Todo eso no existe y si no existe difícilmente puede causar dolor o indignación. Lo que indigna es que seas ruso y te despidan porque tienen que cortar los lazos económicos con la empresa de tu padre ya que está en la lista de las sancionadas por estar en manos de amigos de Putin. Mazepin explica que su padre surgió de la nada y ha llegado por su propio esfuerzo hasta donde está. Otros que no son amigos de Putin lo intentan pero no llegan tan lejos o desaparecen por el camino. En Rusia, al destino lo llaman Putin.

Puede que Mazepin considere que se ha cometido una injustica contra él, pero puede también que muchos corredores o aspirantes a correr en la Fórmula 1 piensen que lo injusto es que la empresa de su padre sea quien patrocine el equipo y así le haya sido más asequible —vamos a decirlo así— entrar en un equipo. Son suposiciones, claro. No son muchos los méritos previos a su entrada en la Fórmula 1, pero puede que el genio brille a distancia.

Lo que es triste es que Mazepin Jr se considere como un alma generosa al invertir ese dinero (¡qué bonito es ser rico por parte de padre!) para el patriótico proyecto del compensar el dolor causado por el mundo a los inocentes rusos, a los inocentes hijos de amigos de Putin, a las empresas de los inocentes oligarcas. Mazepin se convierte así en una prolongación de la larga mano de Putin para tratar de contener el descontento de los sancionados directa o indirectamente.

Mazepin no ve otro dolor en el mundo. El discurso de Putin es cada vez más irreal y cínico. Ahora habla de armas químicas con las que Ucrania ¿iba a atacar a Rusia, a exterminar a los prorrusos? Según el discurso de Putin son los ucranianos los que bombardean sus propias ciudades, sus hospitales infantiles, matan a sus propios civiles que huyen por los corredores humanitarios, bombardean sus centrales nucleares...


Dice el corredor ruso que le "han roto su sueño". ¡Ay, Nikita, hay tantos sueños rotos, tantas vidas rotas ahora en Ucrania! Dejemos a Nikita Mazepin en su rabia por la injusticia debidas a "cosas así", a fruslerías, algo sin importancia, a guerras tontas; dejemos que construya con la generosidad del dinero de su padre, el oligarca, una fundación para remediar esa injusticia con gente que no tiene la suerte que él tiene. ¡Nikita, nuevo héroe ruso!

Siempre es bueno que un joven idealista decida hacer un mundo mejor. A Mazepin Jr se le recordará en la Fórmula 1 por haber atacado a un compañero dejándole heridas diversas, por haber causado un grave accidente con otro coche implicado por su imprudencia y por el que fue considerado culpable y, finalmente, por haberse publicado un vídeo de mal gusto con una amiga en un coche, que motivó una campaña contra él en redes sociales. De resultados deportivos, la verdad sea dicha, no hay mucho que decir. La Fórmula 1 no ha perdido demasiado, pero Rusia ha ganado un idealista.

Es una alegría ver cómo el joven se va a dedicar a buenas causas, como evitar que los sancionados por fruslerías como una guerra se vean fuertemente impactados y tengan la tentación ridícula de hacer responsable al padrecito Putin por intentar salvar a Ucrania de nazis y gais, según ha confirmado el patriarca ortodoxo de Moscú al dar sus bendiciones a la invasión. ¡Ay, la santa Rusia!

Los medios se preguntaban estos días sobre la "Z" pintada en los tanques rusos. La explicación simple es que la "Z" identifica a los propios frente al enemigo, pero ¿qué impide al enemigo pintarse una "Z"? Yo creo que la "Z" es por "zombi", pues no se puede valorar de otra forma este apocalipsis ruso. Putin les ha robado el alma y corren, con tanques o en la Fórmula 1, insensibles al mundo de destrucción que están dejando atrás.

¡Solidaridad con el pueblo ucraniano!


* S.D. "Mazepin estalla tras su expulsión del Mundial: «Han roto mi sueño y me enteré por la prensa»" ABC 9/03/2022 https://www.abc.es/deportes/formula-1/abci-mazepin-habla-tras-expulsion-mundial-roto-sueno-y-entere-prensa-202203091411_noticia.html

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Multas y pasaportes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


No nos engañemos, las cifras europeas estaban ya disparadas antes de que Ómicron tuviera nombre. La llegada de la variante complica más las cosas allí donde ya estaban bastante complicadas. En países como Austria, Alemania, Francia o Italia, además del Reino Unido se disparaban las cifras de contagios. Ómicron son nuevos miedos, pero todavía son los mismos números.

Nos cuentan en Antena 3 el gran drama que todo el mundo entiende, el símbolo total del miedo, que los partidos de fútbol se vuelven a celebrar a puerta cerrada, tal como se ha acordado ya en la región de Baviera: "[...] los clubes de fútbol de la región se tendrán que volver a acostumbrar a jugar a puerta cerrada, sin público. Como el FC Barcelona, que se desplazará el próximo 8 de diciembre para enfrentarse contra el Bayern de Múnich."* Un drama, sin duda.


La noticia de la cadena televisiva española recoge las sanciones europeas a las que se pueden exponer los que no se vacunen, que va desde fuertes multas en Austria, sobre 7.200 euros, a las más ligeras multas griegas de 100 euros a los mayores de 65 años sin pinchar a estas alturas.

Recurrir a las multas no deja de ser una estrategia con resultados muy variables. ¿En qué quedaron nuestras multas en la primera parte de la pandemia? ¿Dónde fueron las multas a los que se saltaban todo lo saltable? Como sabemos, a la papelera después de hacer pasar por un ridículo mayúsculo a todos los que tuvieron que dar la cara en la calle poniéndolas. 

La pugna entre nuestros jueces y nuestros políticos ha servido para dejar en evidencia a los que se lanzaron a plantear prohibiciones que resultaron inútiles. Aquí los que han hecho negocio han sido aquellos que se han dedicado a gestionar las devoluciones de las multas declaradas ilegales. ¡El que no corre, vuela!


Los norteamericanos, por su parte, no dejan de sorprendernos. Ellos tuvieron que pasar un doble proceso, una pandemia, la del Covid, y una epidemia, la de Donald Trump, esta con muy graves secuelas de "estupidez persistente".  Gracias a un titular de la CNN sabemos que están sorprendidos con que la gente acepte lo que en Estados Unidos resulta inaceptable, que las vacunas puedan ser "obligatorias". El titular de la cadena señala "Making Covid-19 vaccines mandatory was once unthinkable. But European countries are showing it can work". ¿Somos ejemplares porque estamos poniendo multas para reducir el movimiento del coronavirus, porque los partidos se celebrarán a puerta cerrada? Pues parece que sí, que este lenguaje de hechos funciona.


Recordemos que no hace mucho algunos resultaron muertos allí por el hecho de decirle a alguien que se pusiera la mascarilla en un supermercado u otro espacio público. Recordemos también, que ponerse la mascarilla "era demócrata" y no ponérsela "republicano". Sí, podríamos recordar —y recordamos— muchas imágenes, muchos momentos de enfrentamiento de sanitarios con la mascarilla, impertérritos, frente a energúmenos armados hasta los dientes, dispuestos a intimidar en calles y palacios de gobernadores (como ocurrió con la gobernadora de Michigan). Sí, son muchas imágenes en muy poco tiempo; algún día alguien hará con ellas un insólito documental que a la gente le costará creer. Les costará todavía más creer las cifras de muertos por la cabezonería retrógrada.

Por todo ello, no tiene nada de particular que la CNN diga que las vacunas obligatorias, que los pasaportes obligatorios, etc. funcionan en Europa finalmente. Sí, hasta en España ha habido un acelerón en la vacunación. No es tanto por las multas (ya que todo el mundo sabe en qué han quedado), sino por el rumor de que no vas a poder salir de marcha con los colegas. El riesgo de que no te dejen entrar en un restaurante, tugurio o cualquier celebración cerrada, motiva mucho, según parece. Un horrible destino, tanto como los partidos a puerta cerrada.

BBC 30/11/2021

La enorme paradoja es la que enfrenta la nueva situación de la variante Ómicron: mientras en Europa o los Estados Unidos, en los países ricos, hay un porcentaje de personas que no se vacunan porque no les da la gana, en los países más pobres la gente pide desesperadamente vacunas.

Dice el artículo de la CNN:

"We have enough vaccines. Science gave us the possibility, the exit ticket out of this vicious circle of virus waves and lockdown discussions. And simply not enough people are using this possibility and taking this exit ticket, and that's why we're still stuck in this situation," Austrian Chancellor Alexander Schallenberg told CNN last week, explaining his decision to mandate Covid-19 vaccines by February 1. Those failing to adhere to the rule will face an administrative fine, but it's not clear yet how high, or how the policy will be enforced. Nearly one in three people in Austria remain unvaccinated.

"It is a drastic measure. I would have preferred to go another way. But if one year in having the vaccine, of having national campaigns, of having media explaining again and again what this is about, that we have such a high degree of insecurity, of people believing in fake news ... we have a necessity to take this drastic step," Schallenberg added.

 


No le falta razón al canciller austríaco, desde luego. Son pijoteradas, si se me permite la expresión, lujos de países ricos mal educados. Basta con escuchar las razones por las que se están vacunando ahora algunos en España para que se te caiga el alma a los pies ante tanta frivolidad.

Hemos tenido miles de muertos en las residencias de mayores; de ellas no se sacó un sentido de responsabilidad, sino la sensación de inmortalidad juvenil, de que esto no iba con ellos. Se intentó con multas primero y no funcionó; después se hizo con cargas policiales en esos botellones que no han cesado. Incluso se convirtió en un motivo más de diversión, un final de fiesta, lanzar botellas y piedras contra los que intentaban que se dispersaran. Tenemos gente anticipando las comidas navideñas por si acaso, sin entender que con eso aceleran los contagios; los pueblos inauguran la iluminación en noviembre y se extienden las rebajas por si hay restricciones. En fin, un mundo que acude de cabeza a los contagios por temor a que les quiten los caramelos y las fiestas.


Como se señala en el artículo, se corre el riesgo de que esas multas propuestas queden en agua de borrajas, en papel mojado, en una broma con la que reírse con los amigos. Ha habido que llegar a las multas por incumplimiento de algo tan obvio, de sentido común, de respeto a los demás. Pero no es en eso en lo que se nos educa.

Las cifras, sí, estaban disparadas antes de la llegada de Ómicron desde Sudáfrica, que ahora se nos dice que llevaba tiempo entre nosotros. La facilidad con la que se dispersa hace temer a todos que no haya más remedio que recurrir a las impopulares multas, aunque no se puedan cobrar, y a los pasaportes, que ahora todos quieren tener. ¿Se puede llegar a hacer lo que no se tenía intención de hacer solo porque se tenga el pasaporte? No hay que excluirlo.



* "Detectado en Alemania un caso con la variante ómicron que no procede de Sudáfrica" Antena 3 Noticias https://www.antena3.com/noticias/mundo/detectado-alemania-caso-variante-omicron-que-procede-sudafrica_2021113061a63ca59dc5fc00013a4a35.html

** Eliza Mackintosh "Making Covid-19 vaccines mandatory was once unthinkable. But European countries are showing it can work" CNN 30/11/2021 https://edition.cnn.com/2021/11/30/europe/covid-vaccine-mandates-austria-europe-cmd-intl/index.html