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jueves, 17 de septiembre de 2026

Siempre nos quedará Canadá

 Joaquín Mª Aguirre

Cada vez hay más fichas en marcha sobre el tablero mundial. Una vez visto lo que da de sí "el amigo americano", con Trump al frente, la política mundial se basa necesariamente en agrupaciones fuertes que le puedan hacer frente. Si la base de la política norteamericana, dicho por el propio Trump, es la "fuerza", la capacidad de imponer al margen del derecho y las alianzas previas, se trata entonces de ser fuertes, de tener aliados que nos refuercen y poder plantar cara.

Canadá ha plantado cara a Trump, a su vecino del sur y del norte (recordemos Alaska). Trump ha incluido a Canadá en sus mapas enfermizos, en sus ensoñaciones coloniales y expansionistas. Pero Canadá se resiste activamente y devuelve los golpes sin dejarse intimidar. Los llamamientos a que las empresas abandonen Canadá y vayan al otro lado de la frontera exentas de aranceles no ha tenido mucho éxito, que sepamos, pero las amenazas siguen bajo el signo del capricho, de la arbitrariedad.

Ahora le han dado un golpe a Trump que este, en su soberbia, no se esperaba: la alianza con la Unión Europea. En 20minutos se nos dan algunos detalles de este proceso:

...ese pacto, que todavía tiene que concretarse en fondo y forma, es un aviso para Trump. La UE ha cambiado de aliado al otro lado del Atlántico, y las cifras lo avalan. Las relaciones comerciales entre la UE y Canadá se basan en el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA), en vigor desde 2017, y que permitió entonces eliminar el 98% de las barreras arancelarias. Asimismo, ambas partes representan una población total de unos 490 millones de personas. Constituyen conjuntamente casi una quinta parte del PIB mundial y aproximadamente el 19 % del comercio mundial de bienes y servicios.

En 2025, el comercio de bienes entre el bloque comunitario y Canadá ascendió a casi 82.000 millones de euros. La UE fue el segundo socio comercial de Canadá y representó el 8,7% de sus intercambios. En sentido contrario, Canadá fue el duodécimo socio comercial de la Unión.*


Las infiltraciones de Trump en la Unión Europea no lo pondrán fácil, habrá resistencias, pero si los trumpistas camuflados de la Unión no son conscientes de los peligros que asumimos cada día con Trump al frente de los Estados Unidos, pronto pueden empezar a ser tildados de cómplices.

¿Cómo se puede establecer esta alianza? Por lo pronto plantando cara. El hecho de hacer frente común tiene un efecto sobre las políticas trumpistas de la amenaza, mostrar la capacidad de resistencia y cada día ganado es una victoria. Canadá necesita de aliados y la Unión Europea necesita asegurarse nuevos mercados que la liberen de la dependencia.

No sabemos cómo se concretará este nuevo estado de relaciones, pero ya es una importante decisión saber que estamos en el mismo bando que Canadá.

Las reacciones de Trump no se han hecho esperar y en la dirección imaginada, según nos cuentan en RTVE.es:

La primera reacción del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido amenazar con imponer grandes aranceles a Europa o incluso dejar de comerciar directamente con el bloque si Canadá es nombrada miembro especial de la Unión Europea.

Trump ha señalado en una rueda de prensa en Carolina del Norte que la eventual integración de Canadá a la UE sería un "acto hostil" y ha asegurado que impondría "serios aranceles" para frenar a Europa.**


Es Trump quien define qué es "hostil" y qué no lo es. Define quiénes son "enemigos" y cuáles son las sanciones que merecen. Cuando se le escapan y resisten, las reacciones son siempre las mismas tratando de evitar que se trasmita la sensación de impunidad. Por eso es este tipo de acuerdos lo que le pone más nervioso.

En el mismo texto de RTVE.es se nos confirma la respuesta esperada:

Trump ha firmado este miércoles un memorando presidencial a fin de excluir productos canadienses de las contrataciones del Gobierno federal, dando seguimiento a la amenaza que lanzó la una semana antes, en plena escalada arancelaria con Ottawa.

"Hoy (miércoles), el presidente Donald Trump ha firmado un memorando presidencial para identificar y tomar medidas a fin de excluir productos de origen canadiense de las contrataciones del gobierno civil federal, en respuesta a las medidas de Canadá que han negado a las empresas estadounidenses el acceso a los mercados de contratación federales y provinciales de dicho país", reza la nota aclaratoria publicada por la Casa Blanca.**

Evidentemente, las notas de la Casa Blanca no mencionan quién empezó esta guerra arancelaria. Son una reacción indignada a la escapatoria buscada por Canadá que se ampara en la Unión Europea y de Europa que se fortalece más allá de sus fronteras creando una interesante colaboración para ambos.

Ahora que hay tanta discusión sobre mapas y fronteras, está bien recordar como ha hecho la Unión por boca de Ursula von der Leyen, que lo que une es el modelo democrático, algo que nos distancia de los Estados Unidos, volcado hacia el autoritarismo de Trump.

Infobae

El anuncio de conferir el estatus de estado asociado, sea esto lo que sea, es una buena noticia en un océano de malas prácticas por parte de quienes deberían usar otras fórmulas más acordes con sus principios básicos, los que se están perdiendo por el camino de la presidencia norteamericana.

Son ya muchas las voces en Estados Unidos que avisan de la degradación democrática, de la construcción sobre la fuerza imperialista. Se cuentan los días para llegar a las elecciones de medio mandato y ver el efecto de todo esto sobre el poder, que es el auténtico centro. Si se produce un descalabro, nos dicen será por la creciente inflación una elevación constante y disparada del coste de la vida. Triste que sea el bolsillo el que desplaza las ideas y principios, pero es el escenario que Trump quería.

Cuantos más frentes simultáneos tenga abiertos Trump, más peligro hay de que colapse y pierda el control. El problema son los efectos planetarios que pueda tener el caos. Por eso, mantener nuestro campo fuerte y bien ordenado es muy importante. 

* Emilio Ordiz "Von der Leyen diagnostica una UE "fuerte y débil" al mismo tiempo, reivindica la IA y anuncia una alianza histórica con Canadá" 20minutos 16/09/2026 https://www.20minutos.es/internacional/directo-debate-estado-union-europea-2026-video_7037272_0.html

** "Von der Leyen abre la puerta a Canadá para convertirse en miembro asociado de la UE y Trump amenaza con aranceles" RTVE.es 17/09/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260917/ue-canada-miembro-asociado-trump-amenaza-aranceles/17228286.shtml

jueves, 9 de julio de 2026

La "horrible" España

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La pregunta vuelve a ser la misma, pero se bifurca: a) ¿cuánto van a aguantar los norteamericanos a Donald Trump y su pseudo gloria? y b) ¿cuánto vamos a aguantar los europeos y socios de la OTAN esta forma imperialista y totalitaria de manejar el mundo y de tratarnos?

La primera es clave porque son muchos millones los que le respaldaron. ¿Siguen haciéndolo; seguirán dejan que les desmantelen el sistema basado en las libertades, hasta dónde están dispuestos a retroceder ante una supuesta grandeza que les aleja de todos bajo el criterio de la fuerza?

La segunda nos afecta directamente. Trump toma decisiones como si hubiera sido elegido "presidente mundial". Podía retirar a Estados Unidos de muchos foros y alianzas. Eso es comprensible, al menos tiene su lógica. Pero las decisiones que toma afectan directamente a otros, como es empezar una guerra y exigir que le secunden o anexionarse un país porque le apetece. Hace mucho que Trump se ha cargado las leyes internacionales, es más, las considera como formas de control del poder estadounidense.

Sus decisiones ya no son sobre Estados Unidos, sino que van mucho más allá y hay que empezar a cuestionarse su papel y nuestras relaciones. En Estados Unidos podrá hacer lo que los estadounidense le dejen, pero en Europa son los europeos quienes deciden. Y habrá que empezar a mandarles señales firmes, contundentes para dejarle claro lo que ha destruido.

Trump parte de un error interpretativo. El papel de los Estados Unidos no es algo exclusivamente suyo, sino que es el fruto de muchas otras circunstancias en las que han tenido que ver el resto de Occidente. Trump monta guerras para vender armas y protección en la mejor tradición gansteril que el propio cine norteamericano nos ha mostrado. Trump invade países para hacerse con sus recursos y colocar títeres al mando, como ha hecho con Venezuela.

Las amenazas a España son una pieza importante de la "ejemplaridad" que necesita para mostrar su "fuerza" y lo que te pueda ocurrir si te resistes o criticas. Lo hace, lógicamente con la pieza más débil de la Unión Europa, que somos nosotros, el país más alejado de Rusia y de Irán. Somos el experimento con gaseosa de su fuerza en Europa, el país con el gobierno más débil.

Hace mal Núñez Feijoo en echar más leña al fuego, no le vaya a pasar como a Meloni, que ha pasado de ser amiga a integrar el club de los horribles. Incluso Vox ha comprendido lo contraproducente del apoyo a Trump.

En este contexto, Trump amenaza a la "terrible" España como un ejemplo de lo que te puede ocurrir si vas por el mal camino. Ha aprovechado la cumbre de la OTAN para alabar a un dictador (Erdogan), para aplaudir a un pelota (Rutte) y maldecir a España: 

Trump no ha dado una orden escrita sobre España ni su Administración ha hecho ningún anuncio oficial, sino que, como es habitual, lo ha dejado caer en unas declaraciones a los medios.

Durante su reunión con Rutte, Trump ha reiterado sus críticas a la OTAN por el gasto militar, la postura de los aliados sobre Irán y por Groenlandia. "No estoy contento con la OTAN por lo que han hecho con Groenlandia, y porque no nos quisieron ayudar con el número uno patrocinador del terrorismo, que es Irán", ha comenzado Trump.

"No necesitábamos ayuda pero les estaba probando, quería saber si estarían ahí, y la respuesta es que no (...) Hablé con Alemania, Francia, Reino Unido, Italia... No hablé con España, España es una causa perdida. No quiero hacer más negocios comerciales con España nunca más, me gustaría cortarlo. España es un aliado horrible en la OTAN. No participan, no pagan, no quiero tener nada que ver con España", ha continuado Trump sin interrupción.

En ese momento se ha dirigido a Scott Bessent, secretario del Tesoro, que forma parte de la delegación de EE.UU. en Ankara y que estaba presente en la sala. "Corta todo el comercio mundial con España, incluyendo las visitas, no queremos tener nada que ver", le ha pedido.

"Los veremos volver corriendo, volverán corriendo - ha continuado el republicano. - Han tratado de manera horrible a este hombre [en referencia a Rutte] y es un gran hombre. Pero España, no está de acuerdo en nada, y no deberíais aguantarlo. Deberíais respaldarlo automáticamente porque estáis protegiendo sus zonas, así que ahí están. Y probablemente piensan que tienen que protegernos a nosotros, pero no es así".* 

El disparate es tremendo y de libro (del mal gobernante). Las divisiones europeas le benefician. No tiene sentido que Pedro Sánchez siga diciendo que todo va de maravilla cuando no es así. No sé hasta dónde puede llegar Trump, pero seguro que hasta donde le dejen.

La política internacional de Sánchez es un intento de sobrevivir a la política nacional, acosado por todas partes, familia, partido y empresas. Sacando pecho fuera no va a conseguir mucho, pero ya que lo hace, que lo haga bien. Corremos el riesgo de convertirlo en el "apestado" europeo, aquel con el que nadie quiere salir en la foto. Ya lo vemos en una esquinita.

La política de Trump se ha vuelto cada vez más agresiva, más unilateral y voluble. El entreguismo que busca es cada vez mayor y surge en todos los ámbitos, de la guerra a la retirada de la tarjeta roja por parte de la FIFA. Trump está en todo y contra todos los que le discuten cualquier cosa. Él lo sabe todo de todo, incluido el fútbol. Algo que, según el diario El Mundo, Sánchez habría aprovechado para cambiar de tema.

Estamos pagando las formas adulatorias a las que es tan sensible, como buen narcisista enfermo de sí mismo. Le gustaría ser Papa, Rey, emperador galáctico, todo lo que haga que le miren y obedezcan, incluido presidente de Venezuela, como insinuó antes del terremoto.

Muchos temen lo que ya señalamos aquí: que no quiera abandonar la Casa Blanca, algo impensable, pero que el asalto armado al Capitolio demostró que era posible. Hoy hay menos defensas que entonces para evitarlo. Se ha encargado de cerrar el paso a todo posible control que pudieran ejercer contra él.

Las últimas noticias nos dicen que Trump ha mitigado el tono y que ahora nos ve como un país "redimido". No sé cuánto nos durará la redención, pero la amenaza de fondo sigue. Trump tiene que ejemplificar para que se lo piensen dos veces antes de llevarle la contraria.

El "orden" trumpista es imposible de llevar entre aliados. No queda margen más que para la obediencia de una persona a la que se le ha conferido un inmenso poder y cree que debe usarse de forma personal y arbitraria. Esto ya lo vio Orwell en su momento. Cuanto más absurdo el poder, mayor miedo causa. Dejas de ser razonable y empiezas a preguntarte cómo se habrá levantado hoy de la cama.

 

* "Trump amenaza con cortar todo el comercio con España por su papel en la OTAN: "No quiero ningún negocio con ellos"" RTVE.es / Agencias 8/07/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260708/trump-ordena-cortar-todo-comercio-con-espana-por-su-papel-otan-no-quiero-ningun-negocio-con-ellos/17148048.shtml

sábado, 7 de marzo de 2026

Otra gran chapuza

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Cada vez escucho a más gente descontenta con su trabajo. Por un motivo u otro, estamos descontentos con lo que hacemos, con lo que nos hacen hacer, con lo que hacen los que nos rodean o con lo que no nos dejan hacer. Cada vez nos sentimos peor tratados, peor pagados y menos seguros en nuestros trabajos. El mundo nos parece mal repartido y que a nosotros nos toca la peor parte, sea esto real o solo una figuración.

Todo esto se traduce muchas veces en una respuesta general: "no es mi problema". Hay variantes, desde luego, pero responden a ese mismo principio. "No es aquí", "vaya a..." o similares. Esto contrasta con nuestras sonrisas oficiales, con nuestros discursos políticos oficiales, que nos pintan un mundo feliz, un mundo de anuncio publicitario dentro de la expansión comunicativa. Pero la realidad es que los problemas se acumular en una sociedad que solo es vista como "mercado", donde se aceptan las diferencias salariales crecientes, donde la inestabilidad es una realidad indiscutible, donde se despide porque se quiere ganar más, donde los precios aumentan por el mismo principio... y donde se le pide a la gente que salga, se divierta y gaste como motor principal de esta economía extraña que paga mal y quiere que gastemos bien, donde los bancos viven de nuestras hipotecas para pagar a los especuladores, a los fondos buitre, etc.

Todo esto crea un clima negativo de agresividad, de desinterés, un mundo donde hacemos lo que nos dejan hacer, sea lo que esperábamos o no de la vida, que se concentra en ese tiempo mágico llamado "fin de semana" durante el cual se trata de perder la noción de lo que supone el resto de los días.

No dudo que haya gente que sea feliz, pero son muchos más los que fingen serlo. No dudo tampoco de que hay gente que trabaja bien y cumple con lo que le toca, le guste o no lo que hace. Pero sí es cierto que cada vez se escucha más lo contrario y se percibe lo mismo, el desinterés, la desgana, el aburrimiento con el trabajo que se convierte muchas veces en rutinario.

Son muchas las noticias sobre eso que englobamos bajo la etiqueta de "chapuza". La chapuza, algo que creíamos desplazado de nuestro país por un planteamiento moderno de eficacia, frente al hispánico "escurrir el bulto", una expresión que define con claridad nuestra mentalidad. El "bulto" lo escurren los políticos cuando no atienden los problemas reales, cuando no cumplen con su misión social y se dedican a marearnos con sus luchas absurdas. Lo escurren, por abajo, todos aquellos que dejan lo que tendrían que hacer a los que no tienen más remedio que hacerlo, a los que no tienen escapatoria. Aumentan las bajas por depresión al encontrarse en trabajos que no aportan nada a las personas y que les exigen todo.

A veces estas chapuzas, esta falta de eficacia, saltan a la prensa de forma escandalosa y trágica. Los problemas de mantenimiento se reparten por todos los sectores. Las disputas por quién debe limpiar el bosque acaban en incendios masivos cuando llega la temporada.

En un lugar céntrico de Madrid han estado semanas basuras que nadie recogía porque no se pondrían de acuerdo sobre a quién le tocaba hacerlo. Los madrileños hemos estado pasando por encima de ellos sin que nadie pensara en la suciedad, la sanidad o la estética. Un día desaparecieron.

Los accidentes de trenes han llevado el problema del mantenimiento de las vías hasta los titulares. Los muertos siempre son una urgencia porque llevan el foco sobre algo de lo que nadie se ocupa. A todo el mundo le gusta inaugurar, pero no el mantenimiento, labor callada pero necesaria. Las lluvias y danas han dejado igual rastro de chapuzas por falta de mantenimiento, en algunos casos ni siquiera se ha ejecutado el gasto asignado.

De nuevo tenemos un escandaloso caso, con seis muertos, esta vez en Santander:

La alcaldesa de Santander, Gema Igual, ha anunciado que el Ayuntamiento abrirá un expediente sancionador al agente de Policía Local que recibió un aviso del 112 sobre el mal estado de la pasarela de El Bocal el día antes del accidente y aun así no hizo nada al respecto.

El martes, un día antes de que cediera este puente provocando la muerte de seis jóvenes, un vecino llamó al 112 para advertir de que la pasarela estaba inestable.

La sala del 112 llamó a la Policía Local y el agente que recibió el aviso "no hizo su trabajo", no avisó a sus compañeros y no mandó a nadie para comprobar el estado de la infraestructura, según ha detallado la alcaldesa.*


 

Es triste que casos así tengan que ocurrir por la falta de interés. Supongo que el agente de Policía sancionado quedará marcado por el accidente y sus consecuencias, seis jóvenes muertos, más que por lo que sea la sanción en sí. ¿No sirve de nada que los vecinos llamen advirtiendo del mal estado? ¿Tanto costaba responder a la llamada yendo a revisar el estado de la pasarela?

Podemos rasgarnos las vestiduras señalando que no funcionó, como nos dicen en el texto, "la cadena de respuesta". Pero no quedarían vestiduras por rasgar ante los casos en los que escuchamos lo mismo en diferentes versiones, de los maquinistas que avisaron del mal estado de las vías a esta modesta pasarela santanderina denunciada por los vecinos e ignorada por los que debían vigilarla para evitar lo que ha ocurrido.

Las autoridades se contentan con sancionar al que aparece como primer responsable, pero en muchos casos podríamos ascender por la escala de mando en busca de responsabilidades.

Esto es algo más que una persona que no atiende. Hay muchos otros casos al final de los cuales encontramos, desidia, reducciones de personal, falta de inversión, etc. Todo en una palabra, "chapuza", que es todo aquello que no cumple con lo esencial, con lo que debe, lo que se hace de cualquier manera o, sencillamente, no se hace.

Hoy las chapuzas cuestan vidas en pasarelas, trenes, carreteras, edificios... Son baldosas que se mueven o rotas, aceras levantadas por las raíces de los árboles, campos que arden porque nadie los limpia...

Esta vez se han dado prisa en sancionar al agente que no actúo. Sería bueno seguir hacia arriba en esa cadena que no funcionó, preguntarse por qué son los vecinos los que tienen que llamar para avisar de que la pasarela estaba cayéndose. ¿Nadie debía revisarla periódicamente?

 


* "El Ayuntamiento de Santander abre un expediente al policía local que desoyó la denuncia sobre la pasarela que cedió" RTVE.es 6/03/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260306/ayuntamiento-santander-expediente-policia-desoyo-denuncia-pasarela/16968251.shtml

sábado, 14 de febrero de 2026

El casco ucraniano de la memoria

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hace mucho tiempo que el sistema olímpico patina y es sometido a críticas. Partir de un principio de que existe un mundo, el deportivo, ajeno a lo que ocurre en el mundo mismo es un disparate que cada vez se hace más notorio por la propia complejidad del mundo.

Las autoridades del olimpismo se convierten así en cómplices con sus decisiones de lo que dicen querer evitar, la mezcla del deporte y un genérico concepto de "política". Lo hemos visto ya con los problemas del Festival de Eurovisión e Israel, con el genocidio de Palestina cuyas reacciones son silenciadas porque se supone que reconocerlo es un "acto político". Eso no impide que el propio Israel politice sus actuaciones y, especialmente, que use el escenario y los votos como un plebiscito de su popularidad mediante votos de pago que el sistema permite. Con todo, los sancionados son aquellos que osaran criticar o tan solo mencionar el genocidio en Gaza.

Tanto las Olimpiadas como Eurovisión son certámenes, competiciones internacionales. Parten de un viejo y hoy ilusorio principio, el de que estos eventos son formas de paz frente a la guerra. Según parece, en la guerra se habla mucho, mientras que en estos escenarios se compite noblemente y se canta pacíficamente. Hace mucho tiempo que esto pasó a la Historia y, como vemos cada día, no hay evento que no se convierta y use como altavoz de causas.

El problema es que el sistema olímpico, armado con sus sacrosantos principios, no siempre entiende bien sus resultados o efectos, al igual que le ocurre  al Festival de Eurovisión. Ambos viven una ficción: que es posible matarse, invadir, bombardear, etc. y luego confraternizar sobre una pista, cancha o escenario. Todos esos bonitos principios de que el deporte y la canción ·están por encima" de política y guerras no es más que un mantra que nos gusta repetir hasta que la realidad lo pone en su sitio. Ni el deporte ni la canción frenan o atenúan las guerras; es más, se han convertido en nuevos espacios para el conflicto.

La sanción por parte del Comité Olímpico al deportista ucraniano pone sobre la mesa de nuevo la justicia o hipocresía de todo esto. En RTVE.es leemos:

El competidor ucraniano de skeleton Vladyslav Heraskevych, abanderado de su país en los Juegos Olímpicos de Milán Cortina, ha rechazado la decisión del Comité Olímpico Internacional (COI) de impedirle usar un casco que recuerda a algunos atletas fallecidos en la guerra en su país.

"Lo usé en la ronda de entrenamientos y lo usaré en la competición", ha dicho el deportista en una rueda de prensa este martes, solo unas horas después de que el COI informara de que no le autorizaba a llevar ese casco en aplicación de la Carta Olímpica, cuya regla 50.2 establece que "no se permite ningún tipo de manifestación ni propaganda política, religiosa o racial en los sitios, sedes o áreas olímpicas".

Heraskevych, de 26 años, llevó en la sesión de entrenamiento del lunes un casco en el que aparecen las imágenes de varios deportistas ucranianos fallecidos durante el conflicto con Rusia, como la halterófila Alina Perehudova, de 14 años; el boxeador Pavlo Ischenko, de 33, y el jugador de hockey sobre hielo Oleksiy Loginov, de 23, entre otros, informa Efe.* 

La cuestión que se plantea es cómo se define "política", "propaganda" o la suma de ambos términos. Lo que ha hecho el deportista ucraniano es un acto en memoria de otros deportistas, sus compatriotas. Se trata de una forma de recuerdo. Una cosa es la propaganda y otra la memoria, un acto de afirmación sobre sus compatriotas muertos. No hay mención de los que causaron su muerte ni petición de acción. El dolor no es propaganda. Prefiero un deportista que recuerde a sus compañeros muertos que a otro que los olvide, ignore o no tenga el valor de mostrarlos. Sin embargo, el silencio parece que se considera un valor olímpico.

El mundo del olimpismo se distancia así del mundo real sobre el que se supone que debería actuar. Esos llamados "valores del deporte", de los que deberíamos aprender todos se transforman en el valor del "silencio", de la ignorancia del destino de los propios deportistas. Claramente es algo que permite quedar satisfecho a los agresores y perjudica a los afectados por duplicado, la muerte y el silencio que la envuelve gracias a esa regla 50.2.

Como en el caso de Eurovisión, lo que realmente está sobre la mesa es la supervivencia de unos acontecimientos que fueron creados en un mundo distinto y que hoy es complicado sostener.  Sancionar a países supone cerrarse audiencias en un mundo en el que parece que las audiencias lo son todo. No se trata de valores sino de dinero, de ingresos si empiezan a retirarse países. No hay fines nobles en todo esto si el sancionado es aquel que recuerda a sus compañeros deportistas muertos.

Como esto lo tiene la mayoría claro,  no es percibido como un canalla, sino como lo contrario, como alguien que está poseído por valores humanos y que no prescinde de ellos por una competición. ¡Que se metan las medallas...!

El COI y el olimpismo, por contra, se ven debilitados, irracionales e injustos, con una idea falsa de la realidad donde no existen las guerras ni las muertes. Su "nobleza" se volatiliza y se ve por qué compiten realmente los países y todos los negocios que hay detrás.

Zelenski le ha concedido ya la única medalla que merece la pena, la del sacrificio y la nobleza del recuerdo dolorido de los deportistas muertos. 


* "El ucraniano Heraskevych dice que desafiará la prohibición del COI y llevará el casco alusivo a la guerra" RTVE.es 10/02/2026 https://www.rtve.es/deportes/20260210/coi-prohibicion-casco-guerra-ucrania/16932293.shtml

sábado, 20 de diciembre de 2025

Pedro Sánchez, sancionado

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No sé si a Pedro Sánchez le hicieron la carta astral, si le leyeron la mano, los posos del café o cualquier otra manifestación de su futuro. Si le hicieron cualquiera de estas fórmulas y fueron lo suficientemente claras y aproximadas a lo que le está pasando, no entiendo cómo siguió por la senda política del "sangre, sudor y lágrimas". Más le habría haber seguido cualquier otra "senda" porque no creo que haya habido político que lo haya pasado así.

A Sánchez le ha pillado de todo. Es cierto que en muchas de las situaciones por las que ha pasado y pasa se ha metido él solito, pese a las advertencias. No sé qué más le pueda pasar a Sánchez, pero seguro que le quedan nuevas penalidades, seguir sudando la camiseta política bajo ese épico destino que le ha tocado.

La última, según lo que nos cuentan en 20minutos y en todos los medios, es la siguiente:

La Junta Electoral Central (JEC) ha decidido abrir un expediente sancionador al presidente Pedro Sánchez por saltarse la obligación legal de neutralidad de los poderes públicos en periodo electoral al criticar al PP en su rueda de prensa oficial de balance celebrada en el Palacio de la Moncloa.

Sánchez había sido denunciado por el PP al entender que en esa rueda de prensa del día 15 de diciembre, en plena campaña electoral en Extremadura, el presidente del Gobierno había utilizado una comparecencia institucional para difundir "mensajes políticos partidistas, incumpliendo los principios de objetividad, transparencia e igualdad entre los actores electorales que consagra la legislación electoral y la doctrina de la Junta Electoral Central".

En su reunión de este viernes, la JEC ha admitido la denuncia del PP considerando que "las manifestaciones denunciadas podrían entrar dentro del ámbito de aplicación del artículo 50.2 de la LOREG", que exige la neutralidad de los poderes públicos en periodo electoral, desde que se convocan unos comicios hasta su celebración.

"Cabe apreciar que estas manifestaciones podrían incurrir en la prohibición establecida en el referido precepto en la medida en que el Presidente del Gobierno no se limitó a comunicar extremos relativos a la rendición de cuentas prevista para el acto convocado, sino que realizó también una serie de apreciaciones críticas de la actuación de los líderes destacados de otros partidos políticos, así como de la política seguida por las comunidades autónomas gobernadas por los partidos de la oposición", concluye la JEC.*


Sí, no cabe duda, el destino de Pedro Sánchez está marcado por la fatalidad. Lo del expediente sancionador es otra medalla negativa prendida en su pecho dolorido. Ya no le dejan ni cantar sus hitos, que se vuelven contra él por contarlos cuando no debe, con unas elecciones próximas.

¿No tenía a nadie para avisarle de las consecuencias? A veces los males empiezan en la elección de los asesores, en rodearte de personas poco adecuadas. En esto, Sánchez lidera el grupo de los rodeados por los menos adecuados. Muchas de las personas seleccionadas por Sánchez en el partido, en La Moncloa, etc. forman un selecto grupo que acaba en la alfombra roja de los juzgados.

Ya sea por lo que él hace o por lo que hacen sus elegidos, Pedro Sánchez acumula desastres que le acaban señalando como responsable último. Lo de Extremadura es un caso típico de desesperación, de tratar de que no se le hundan más barcos de su "armada invencible", de la que queda ya muy poco, sobre todo si se cumple su deseo de acabar la legislatura infernal que está viviendo.

La única pregunta que queda es sobre cuánto durará, si tirará la toalla o si seguirá hasta el final, dándole a esta palabra —final— un sentido dramático y ansioso, que solo Sánchez puede experimentar.

Con sus sombras familiares, con sus sombras en el partido —unos en los juzgados por corrupción, otros acusados de machismo y acoso—, Sánchez se asemeja a un ejército de un solo hombre empeñado en una Reconquista imposible, en una batalla en la que el ejército que le seguía se ha retirado y nadie le ha avisado.

Sánchez no necesita "oposición", los casos negativos le salen solos. En esto es una máquina de cometer errores valorativos que acaban en los juzgados. La oposición no tiene más que sentarse a esperar el siguiente escándalo sabiendo que es cuestión de tiempo. Los corruptos llegaron muy arriba, los acosadores están muy distribuidos a lo ancho. Sánchez está pagando el no haberse dado cuenta de lo que le rodeaba.

Ahora que quería cantar los logros conseguidos, le abren expediente por hacerlo cuando no debe. ¿Se le olvido que es el presidente del gobierno o se le olvidó que había elecciones en Extremadura? No se puede estar a todo. 


* "La Junta Electoral expedienta a Sánchez por realizar su balance del año del Gobierno en plena campaña de las elecciones extremeñas" 20minutos 18/12/2025 https://www.20minutos.es/nacional/junta-electoral-expedienta-sanchez-por-rueda-prensa-balance-gobierno_6912874_0.html



viernes, 8 de abril de 2022

Sanciones

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La alternativa a la guerra, al enfrentamiento directo con Rusia, nos dicen, son las sanciones. Es sencillo de entender, pero un poco más complicado de practicar cuando comprobamos que las sanciones también nos afectan y que, además, pueden traer efectos negativos en muchos de nuestros puntos más débiles. Algunos piensan que las sanciones son cosas que se hacen desde casa de forma tranquila. Nada más lejos. Las sanciones son la guerra por otros medios, suponen también otro tipo de sacrificios y es ahí donde empiezan a flojear muchas veces algunos ánimos. Todo el mundo está dispuesto a condenar a Rusia, claro, pero cuando comienzan a afectarnos los resultados de nuestras acciones y sanciones, la cosa cambia.

Es indudable que la guerra en Ucrania, con la invasión rusa de ese país y su destrucción sistemática, crea un escenario muy diferente al que teníamos hace apenas un par de meses. Ya teníamos algunos avisos que ahora entendemos mejor. Putin preparó la crisis previa con la subida del gas y sus efectos para provocar que la guerra comenzara ya con presión por los precios. Esa presión ya sembró la división de Europa, dejando en evidencia que el país más dependiente de Rusia era Alemania, un peso pesado de la UE. Está también la cuestión de la crisis mundial del transporte, que afectó a las materias primas, con episodios como el del cruce del enorme carguero en el Canal de Suez obstruyéndolo durante un tiempo que creó ya un caos en el movimiento de mercancías y materias primas.


Podrían señalarse algunos otros acontecimientos que "cayeron" en el mismo periodo, concentrando riesgos y provocando extraños movimientos, como esos barcos que transportaban gas que se daban la vuelta hacia otros países con las subidas de los precios en el mercado mundial.

No sabemos hasta qué punto muchos de esos hechos pudieron ser provocados, es decir, si fueron causas o efectos, algo que no siempre es fácil de determinar. Hoy las guerras son una mezcla de todo un poco, de enfrentamientos bélicos, de economía e información (o desinformación). Somos un complejo cuerpo sensible gracias al aumento de las interacciones y con la creación de cada vez más puntos sensibles.

No es casualidad que, por ejemplo, en plena crisis energética, unos terroristas se dediquen a atentar contra plantas petrolíferas en Arabia Saudí. Los egipcios sacaron la conclusión de que "solo ellos" podrían haber resuelto tan rápidamente el colapso del Canal de Suez; pero no se preguntaron por qué se había producido. Una mirada retrospectiva siembra dudas sobre algunos acontecimientos y nos hace preguntarnos sobre las conexiones y el momento.

Las sanciones nos van a afectar a todos; de una forma u otra, ya lo están haciendo. Putin no deja de verter amenazas sobre todos los países que interfieren en sus planes, como ayer mismo al ser expulsados del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas. La cuestión es que son ya muchos. Antena 3 señala al respecto: 

[...] como represalia, este mismo jueves, la ONU ha comunicado la expulsión de Rusia del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Era un secreto a voces que la propuesta, realizada por Estados Unidos, iba a salir adelante. Y así ha sido, con 93 países votando a favor, 58 absteniéndose, y otros 24 que han votado en contra.

Los 24 países que se han negado a expulsar a Rusia del Consejo de Derechos Humanos son Argelia, Bielorrusia, Bolivia, Burundi, China, Congo, Corea del Norte, Cuba, Eritrea, Etiopía, Gabón, Irán, Kazajistán, Kirguizistán, Laos, Mali, Nicaragua, República Centroafricana, Siria, Tayikistán, Uzbekistán, Vietnam, Zimbabue y la propia Rusia.* 


La lista es interesante porque nos da un mapa claro del mundo al mostrarnos los países que están al lado de Rusia. A estos hay que añadir muchos de los que se abstuvieron, que han tenido que hacer muchos equilibrios para no enfrentarse a Rusia, de la que dependen en muchos aspectos.

Votaciones como estas nos dejan entender el papel de las instituciones internacionales y su resquebrajamiento al tener que ponerse aprueba. En este caso, ¿qué sentido tienen de los "derechos humanos" los países que están apoyando la invasión violenta y la barbarie posterior? Algo peor es el funcionamiento del Consejo de Seguridad, hecho para buscar un equilibrio que evitara desastres, pero ¿cómo evitarlo si uno de sus miembros natos, con derecho a veto, es quien agrede?

No sabemos cuánto va a durar la guerra en Ucrania, pero sí sabemos algunas cosas ya: la primera y más importante es que aunque la guerra durara "poco" (nunca es poco en una guerra), sus efectos van a ser muy largos; en segundo lugar, que aunque Rusia se retire, lo que va a quedar de Ucrania solo será desolación y muerte; en tercer lugar, Rusia pretenderá ser "recompensada" por su retirada de Ucrania, es decir, pedirá muestras de la buena voluntad de los que la han sancionado y para ello necesita rehenes, territorios, algo que intercambiar; en cuarto lugar y vinculado con lo anterior, Rusia se quedará con una parte devolviendo otra, ya que en estos momentos está dibujando el mapa del nuevo territorio.

La amenaza de más barbarie se manifestará como contrapeso a la retirada de sanciones. Y será aquí donde comiencen los nuevos problemas, los de las largas e intensas sanciones que se avecinan y que llevarán a una relaciones complejas y complicadas con un vecino tan peligroso y amenazante, tan despectivo de las vidas humanas, con tanta violencia y sangre en sus manos.

Mucho me temo que en cuanto que Rusia haga algún "gesto", vuelvan a producirse las voces que reclaman la "normalización", la bajada de la presión sancionadora ante la "buena voluntad", etc. Para eso serán claves los nuevos gobiernos que se están manifestando en Europa, los populistas, que mantienen como Orbán lazos intensos u otros más discretos, como la deuda de Marine LePen de ocho millones con los bancos rusos. Es sabido que Rusia ha estado financiando todo aquello que debilitara Europa, ya fueran separatismos o salidas de la Unión, como el Brexit. Con gobiernos con este tipo de lazos será complicado mantener posturas firmes y prolongadas. Hungría ya lo ha dicho claro en cuanto a la aceptación de los rublos como pago por el gas.

La victoria de Marine LePen sería una desgracia en cualquier momento, para Francia y para la Unión Europea pero ahora lo sería mucho más. No es el momento para que una amiga y deudora de Putin alcance el poder en un país tan influyente como Francia en plena crisis y decisiones sobre las sanciones a Rusia.

En Reino Unido ha saltado el escándalo por las trampas de un miembro del gobierno de Johnson para que la empresa de su esposa, con lazos con Rusia, aceptara romper con ellos. No es fácil desprenderse de los chanchullos económicos señalando que la empresa de la esposa del ministro no tiene fijada residencia en Reino Unido. Son detallitos, pero importantes.

Las sanciones afectan a Rusia y a los rusos, pero también a nosotros. A unos lo harán en mayor o menor medida que a otros, pero es el tipo de guerra que hemos elegido. Rusia no se queda parada, por eso es importante depender de ella lo menos posible. Es el problema "alemán"; ahora nos dicen que van a aprovechar todo el tiempo posible con el tema del carbón ruso.

A todos nos afectan cosas y Putin las tiene previstas y anticipadas con control y claridad. Su control de la economía es muy superior al que tenemos nosotros con nuestro liberalismo. La economía rusa está bien controlada por los amigos y es bastante despreocupada ante lo que pueda afectar a los rusos, salvo que se sobrepasaran ciertos niveles de descontento, algo que estamos viendo cómo provoca reacciones violentas en algunos países afectados por la subida de la energía, cuyas repercusiones son amplias.


La sanciones son más efectivas cuanto menos dependamos de Rusia, es decir, cuando el daño de la respuestas rusa apenas sea perceptible. ¿Cuándo se llegará a ese punto? Es muy difícil de saber, pero hay que intentar llegar a la dependencia cero, aunque eso suponga echar por tierra los beneficios de algunos. El éxito de Putin y lo que le animó a lanzarse contra Ucrania con esta brutalidad ha sido la confianza en que los lazos creados con tantos amigos particulares en Occidente le servirían para asegurarse al ausencia de sanciones graves.

No hay que vigilar solo a los rusos, sino también la retaguardia, donde hay mucho "pro ruso" camuflado para que no se vean sus negocios y mediaciones. La peculiar forma de hacer negocios del Kremlin, los créditos que sus bancos dan, etc. son también armas, minas sembradas en nuestros territorios.

¡Solidaridad con el pueblo ucraniano!

 


* "La ONU expulsa a Rusia del Consejo de Derechos Humanos por los abusos en Ucrania" Antena 3 7/04/2022 https://www.antena3.com/noticias/mundo/onu-expulsa-rusia-consejo-derechos-humanos-abusos-ucrania_20220407624f0ff04edc230001c04f1a.html

sábado, 26 de marzo de 2022

La geografía de la paz

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En estos días hemos visto cómo se cortaban los lazos con Rusia en muchos campos perjudicando a muchas personas individualmente. Hemos escuchado, por ejemplo, decir que "no se debería mezclar la política con el deporte", un tópico manido que vuelva salir en la situación actual. ¿Es esto así?

Parece existir una cierta creencia en que el mundo "en paz" es un "estado natural", mientras que la guerra es una "interrupción" de ese orden, algo "antinatural". En realidad la "paz" y la "guerra" son construcciones conceptuales, como el propio Putin pone en evidencia cuando llama a la invasión violenta una "operación militar especial" que tiene por objetivo la "liberación" de Ucrania "desnazificándola" y evitando un "genocidio". Todas estas formas de camuflaje verbal esconden una violencia desatada sobre una población que se resiste, que no tiene culpa alguna, pero que se ve afectada.

Rusia está siendo excluida de los distintos torneos internacionales de fútbol —tanto de clubes como de selecciones—, de baloncesto y sus deportistas individuales quedan fuera igualmente; ha sido excluida de los espacios culturales, como expulsada del Festival la Canción de Eurovisión o de otros tipos de festivales; ha visto interrumpida su colaboración en programas científicos internacionales, incluso con escisión en la estación espacial internacional... de prácticamente todo. Ella, por su parte y en un rasgo de probable propaganda interna se ha presentado como candidata para próximas finales de torneos europeos de fútbol, un chiste poco afortunado, pero con el que pretende decir "¿crisis, qué crisis?", citando el título del famoso álbum del grupo Supertramp.

El caso del deporte, de cualquier forma, ya nos ha mostrado en estos años las sanciones a Rusia por el dopaje sistemático de muchos de sus participantes. Muchos rusos han competido, en los mismos juegos olímpicos de invierno en Pekín bajo una bandera internacional al estar su país sancionado por las trampas constantes de sus entrenadores, manipulaciones oficiales de las muestras de dopaje, etc. Esto demuestra una cierta forma previa de actuar de las autoridades rusas, manipulando a sus propios deportistas para conseguir medallas u otro tipo de premios. Pero esto no es lo esencial ahora.


En 1945, después de dos guerras mundiales en el siglo XX, y un siglo XIX igualmente conflictivo sobre el suelo europeo, especialmente por las guerras arrastradas por el fin de los imperios (que tuvieron las suyas) y la construcción de los estados nacionales, se empezaron a crear instituciones capaces de crear lazos que llevaran las relaciones más allá de los enfrentamientos bélicos.

Son este tipo de lazos pacíficos los que han creado un mundo de interconexiones que permitiera vivir y convivir. Junto a organismos que aseguraban foros de diálogo e intentaban evitar el uso directo de la fuerza, se crearon muchos otros específicamente culturales, enseñando a los estados que es mejor competir con canciones o películas, en campos de fútbol, en piscinas o en pistas de hielo, entre otros muchos terrenos de juego.


Las instituciones empezaron a trazar líneas de unión, como ocurre con los programas de intercambio, de estancias en el extranjero, becas internacionales, etc. Partían del principio implícito de que "conocerse es amarse" o, al menos, que la gente que mantiene lazos pacíficos tiende a evitar conflictos que los deterioren. No siempre es posible, pero el deseo general se ha mantenido allí donde se crearon.

La aplicación de sanciones a Rusia es una ruptura de todo tipo de lazos al mostrarse como inservibles ante las hostilidades con un vecino al que invade y en el que masacra a los civiles y destruye hospitales, escuelas, edificios de viviendas, etc.

Es evidente que no se puede compatibilizar esto con la celebración de partidos de vuelta en Moscú o la organización de la Eurocopa en sus sedes. Si las sanciones por dopajes evitando banderas e himnos de Rusia trataba de no afectar a aquellos atletas honestos, para que no pagaran justos por pecadores, en el caso de la guerra la sanción afecta a todos ya que se han roto la reglas del juego y no tiene sentido alguno el evento por sí mismo. Por decirlo así, "no queremos jugar contigo".


Hoy, los titulares de algunos noticiarios nos dicen que Rusia acusa al mundo de haberles declarado la guerra, "una guerra híbrida". Conforme la situación admite menos recubrimientos, el Kremlin trata de camuflar los efectos haciéndose el ofendido, la víctima inocente ante lo que ocurre. Todo ello es, claro está, parte del problema interno, que no es otro que el tratar de justificar esa marginación de Rusia de los escenarios de paz. La maniobra de solicitar ser sede de los torneos europeos de fútbol es la más clara de ellas.

Los rusos se preguntan ahora por qué se han quedado sin redes sociales, por qué cierran algunos de sus medios, por qué sale una señora con un cartel diciendo "no a la guerra" y "te están engañando", por qué su seleccionada no compite en el festival de Eurovisión y no podrán verlo porque se convertirá en un alegato contra la invasión de Ucrania.

Comprendemos ahora que la paz no es un estado natural sino una aceptación de unas reglas de juego que permite la convivencia y las relaciones más allá de los campos de batalla. Los rusos lo comprenden de forma práctica, es decir, cuando no pueden comprar ropa en las tiendas de Zara, comerse una hamburguesa en el Burger de su barrio o ver la última película de Marvel; lo comprenden cuando ven el equipo de su ciudad ya no sale a competir fuera del país y que ellos no verán a los grandes equipos internacionales. Comprenden que solo les quedan en la televisión la sonrisa cínica de Vladimir Putin diciéndoles que todo va según el plan previsto, aunque ellos no tuvieran previsto nada ni se les preguntara sobre ellos.


¿Servirá de algo? Creo que sí, aunque las consecuencias de estos no se van a parar. No creo que esto funcione "sales de Ucrania y aquí no ha pasado nada", "pelillos a la mar", como decía la vieja canción infantil:

- ¿Adónde va ese pelo?

- Al viento.

- ¿Y el viento?

- A la mar.

- Pues ya la guerra está acabá.*

La cuestión con Rusia nos muestra varias cosas que ya no es posible ignorar. La primera es que la invasión cruenta de Ucrania no es un "pronto" ruso, sino un plan elaborado en el tiempo, desarrollado en diversas etapas. Esto no se puede despreciar porque no sabemos si es el final o solo una etapa hacia nuevos actos. La prevención de lo que pueda ocurrir mañana es esencial y el primer paso es distanciarse del que consideramos peligros. Rusia no ha mostrado en momento alguno ser "pacífico", sino más bien tramposo y violento, antes y ahora. Por ello, ha dejado de ser confiable. La segunda ya la estamos viendo. Rusia utiliza los lazos de paz de forma interesada y reclama que seamos sus amigos pese a las atrocidades que está cometiendo. Evidentemente, los distintos países que se sienten amenazados o preocupados, mantendrán la distancia y la expulsarán del club pacífico. No es bienvenida.

Con su acción invasora, Rusia ha modificado la vida de los europeos (y de otros países previamente, como en Oriente Medio). Nuestras actitudes, nuestros gastos e inversiones no pueden ser los mismos; hemos entrado, nos guste o no, en una nuevo estado mundial. Esto va mucho más allá del "gas ruso", del "turismo ruso", los "yates rusos" o la compra de mansiones multimillonarias y de la visa de residencia. Es mucho más.


Lo que se ha perdido es el sentido naif de la paz como estado natural, algo que surge espontáneamente si no se interfiere. Nuestro mundo es mucho más pequeño que el del siglo XX y muchísimo más pequeño que el del XIX. Ha cambiado nuestro sentido de la distancia (un elemento defensivo siempre eficaz) y, por ello, de la proximidad del peligro. Medimos la "peligrosidad" de Corea del Norte, por ejemplo, en función del alcance cada vez mayor de sus misiles. Igualmente, a otros países considerados peligrosos, se les imponen limitaciones para evitar que en apenas unos minutos se pueda desencadenar un conflicto irreversible.

Rusia ha abandonado la paz. Ha salido del espacio de tranquilidad y ha comenzado, por decisión propia, a destruir todos sus lazos, unos lazos que puede echar en falta en su soledad internacional. Puede que Putin se acabe aburriendo de solo poder recibir a unos pocos jefes de estado y de visitar solo los países afectos a su régimen autoritario. El club de los dictadores puede ser muy aburrido. A los rusos no les va a quedar mucha opción de viajar o de consumir productos que antes tenían sin esfuerzo en sus tiendas. Muchos ya no tienen la posibilidad de tomar el sol en Marbella o salir de compras en las galerías de  Europa, ya no pueden ir al estadio a aplaudir a su equipo y silbar al Real Madrid, al Barcelona o PSG. Los días festivos se dedicarán al monótono divertimento de corear a Putin, banderita en mano, a pintarse la bandera rusa en las mejillas y pegar la "Z" en el capó de coche. Vivirán en un limbo patriótico que no diferirá mucho del que ven en la televisión, en los periódicos o en sus películas. Florecerán, eso sí, los mercados piratas de venta de vídeos sin estrenar o las copias de los partidos que alguien pueda sacar de internet.

Nosotros podremos seguir leyendo a Pushkin, a Dostoievski y a Tolstoi, a Turgéniev y a Chejov, a Gogol, a Lermontov, a Esenin, a Pasternak y a Alexander Solzhenitsyn, a mi querido Mijaíl Bulgakov, convirtiendo de nuevo en bestsellers libros como Doctor Zhivago y el imprescindible, Archipiélago Gulag, mediante los cuales entraremos en eso que se llamó siempre el "alma rusa", algo que a lo largo de la historia tuvieron y que con Putin al frente parece haberse diluido en la pura propaganda alrededor del boss ruso.

La paz no es natural; por el contrario, probablemente sea nuestro invento más exitoso, pero también el más frágil. Exige de la participación de todos, de la buena fe y de la confianza, algo que Vladimir Putin ha ido socavando día tras día desde hace años y no sabemos en qué estado o momento se encuentra. Evidentemente, a él no le afectan directamente todas estas cosas porque no creo que vaya mucho de compras o al cine. Afecta a millones de rusos, a los que aplauden y a los que no lo hacen. Putin quiere llevar a un orden internacional basado en la intimidación, en la amenaza, con el botón rojo cerca del dedo por si hay algo. No hay paz cuando solo se habla de hacer intervenir armas nucleares y demás lindezas. Ni paz ni descanso, pues se nos obliga a estar vigilando, en tensión constante.

Hemos comprendido que la paz se construye con cultura, viajes y turismo, con tiendas, con gastronomía, con libros... manifestaciones de la buena voluntad, de la confianza y del intercambio. Es una geografía de paz. Las otras posibilidades son ignorarse y, la más terrible, el conflicto, el elegido por Putin. Por ahora, es lo que hay.


Lamentamos todos mucho que los rusos se queden sin divertidos o interesantes programas de TV, sin partidos, sin vacaciones por Europa, etc. pero todo esto no es más que una pequeña factura en comparación con los que ven destruidos sus hogares y sus vidas, con los que tienen que enterrar familiares o cargarlos a la espalda para huir, con los cuatro millones de refugiados que han salido de Ucrania en apenas un mes, una ruptura del tiempo histórico y sentimental, un cambio en la geografía de la paz.

La última vez que Rusia puso un pie en el interior de Europa costó décadas que saliera de allí. Mucho tiempo de represión y autoritarismo tras un "telón de acero"  tras el que quiere volver a estar. Pero parece que Rusia añora su imperio y a sus súbditos bajo su bota.

Putin se ha condenado a la soledad; nosotros quedamos condenados a la vigilancia. Queremos que se retire de Ucrania, pero sería ingenuo pensar que ahí se acaba todo.  Putin ha matado nuestra inocencia.

 
* "Pelillos a la mar" Universidad Isabel I https://www.ui1.es/blog-ui1/del-dicho-al-hecho-historico-de-donde-viene-la-expresion-pelillos-la-mar