Mostrando entradas con la etiqueta Egypt Independent. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Egypt Independent. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de mayo de 2018

El metro, las protestas y la muerte de los medios


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Desde que se eliminó al anterior director del más importante periódico privado de Egipto, Al-Masry Al-Youm o Egypt Independent ya no es lo mismo. Ha sido fuente de información frecuente porque trataba temas que la prensa oficial dejaba de lado. Todo eso se acabó desde que el director anterior se la jugó con un titular durante las elecciones presidenciales. El titular resaltaba que el gobierno estaba buscando el aumento de los votantes, algo evidente tras las amenazas de multas proferidas contra los que no ejercieran el voto. Pese a las explicaciones dadas y la multa impuesta al periódico, sus propietarios decidieron prescindir  de su director y pusieron a otro mucho más sumiso. No sabemos cuál fue el "argumento" para conseguir el cambio, pero debió ser contundente.
Desde entonces, en estos meses, el periódico no levanta cabeza. Es un zombi informativo, sin ningún aliciente, silenciada toda crítica. El nuevo director ha sido como una anestesia para un medio que suministraba información más allá de la propaganda del régimen, que es el tono habitual.
El cambio de la nueva dirección del periódico se puede apreciar de forma nítida hoy con las noticias sobre los efectos de la subida de las  tarifas del metro de El Cairo, que ha causado un fuerte rechazo y protestas.
La noticia, tal como es ofrecida por Egypt Independent pone su foco en las protestas con un titular elocuente, "Muslim Brotherhood groups stand behind Metro boycott calls: Metro spokesperson". En ella se señala:

In the wake of the government’s decision issued on Friday to increase ticket prices of Cairo’s Metro services, many protests popped up inside a number of Metro stations in some cities denouncing the price hikes.
In response to the protests, official spokesperson for Cairo Metro service Ahmed Abdel Hady said in media statement to the privately-run TV channel ‘On Live’ that some groups affiliated to the outlawed group of Muslim Brotherhood were behind the boycott calls that erupted directly after the state’s decision to increase the service’s fare.
He added that some protesters jumped over automatic ticket barriers inside al-Marg Metro station, noting that they are no more than 50 people.*


La noticia da por buenas las afirmaciones del portavoz de Cairo Metro que usa el recurso de echar la culpa de todo a los ilegales Hermanos Musulmanes. De esta forma, el estado advierte que los que protesten serán tratados como "terroristas". Esta afirmación, llevada al titular mismo como lo más relevante, obliga al silencio por la subida ya que cualquier manifestación ya ha sido etiquetada como de los grupos islamistas. Protestar por la subida, pues, es un acto que tendrá represalias de diverso tipo. El etiquetado por parte del poder de los que protesten ya es un acto represivo pues coacciona a los que podrían expresar su rechazo a las fuertes subidas de las tarifas.
La versión oficial se privilegia en la información. De hecho, la otra fuente tratada es el propio ministro de Transportes:

In the early hours of Sunday morning, groups of Egypt’s police affiliated with forces of Central Security Forces [CSF] were deployed in different Metro stations, in anticipation of any emergency or illegal acts.
A large number of CSF has been deployed on the sidewalks of the second line stations, especially inside al-Moneeb, Saqiya Makki, Umm Al Masrien, Giza, Faisal, Cairo University, Dokki and Sadat Metro stations, according to local media reports.
Moreover, Minister of Transport and Communications Hisham Arafat said that despite the outrage expressed among some citizens, he would not back down from the decision to raise the price of metro tickets.*

El despliegue policial se fundamenta, según el periódico, en la posibilidad de "any emergency or illegal acts". Para indicar las estaciones vigiladas, en cambio, se remite a un genérico "medios locales". De esta forma, la intervención policial tiene una fuente distinta a las oficiales, que evitan así hablar del despliegue organizado.
Podemos comprobar la diferencia de tono incluso en otro medio que fue "tocado" por el poder, Daily News Egypt, que titula "New metro ticket prices stirs controversy, raises discontent among commuters" y escribe:

The abrupt decision to hike the Cairo metro ticket prices up to 250%, stirred controversy between Egyptians, as many felt discontent with the increases, adding additional burden to the already high living costs, following the government economic measures implemented in the last two years, including energy subsidy cuts and tax raises, due to a $12bn three-year IMF loan agreement that was signed in 2016.
The Ministry of Transport announced on Thursday that it raised the metro fares from a flat rate of EGP 2 to EGP 3 for the first nine stations, EGP 5 for up to 16 stations, and EGP 7 for more than 16 stations. The new increases will not affect students, the elderly, and people with special needs. The tickets were, until two years ago, EGP 1 for an unlimited number of stops, before it was doubled to EGP 2 in July last year.
Photos and videos widely circulated by social media users showed Cairo commuters gathered on Saturday at the Helwan station and other stations protesting the move. Some tried to halt the metro, while others chanted “why should we pay EGP 7?” and “after paying EGP 2, how can we afford paying EGP 5?” However, other stations witnessed heavy crowds of commuters on Saturday morning queuing for tickets, according to eyewitnesses.**


Aquí no hay "terroristas" que protestan, sino ciudadanos hartos de recortes impuestos por la política económica general y por la subida de los precios del 250% en el transporte que usan las clases populares y medias. Lejos de tratarlos como posibles delincuentes, justificando, la vigilancia policial, se trata de explicar y dar voz a su ira, comprensible por cómo se ven afectados. Además de la caída en picado por la devaluación de la libra y una inflación que los optimistas celebran que ya está en el 13%, la subida del metro (y la pronta subida de los autobuses por la subida del petróleo) repercute sobre ellos directamente.
Suena como una enorme ironía que en octubre de 2014 Egypt Independent lanzara un titular como "Business class metro in Egypt?"***, explicando que el gobierno de entonces quería crear unos vagones de superlujo, climatizados, con wifi y bar con bebidas fría, que costarían ¡entre 5-10 libras egipcias! (Tickets prices may run between LE5-10, with 50,000-100,000 passengers served per day***). ¡Eso es lo que les van a cobrar ahora por el mismo servicio que estaban recibiendo! Pocas cosas pueden expresar mejor la distancia entre lo que los gobiernos prometen y lo que los ciudadanos egipcios recibe de ellos. Si protestan, les llaman terroristas.


Un tercer ejemplo, el del emergente Egyptian Streets que señala sobre los mismos hechos:

Following the decision to raise the prices of metro tickets to EGP 3, 5, or 7, depending on the length of the journey, dozens of citizens protested at Cairo metro stations.
Reuters reports witnesses of clashes breaking out between protesters and security forces at Maadi station, with at least two people being arrested on Saturday.
According to ABC News, officials, speaking anonymously due to not being authorised to brief the media, revealed that a total of 21 people were arrested on Saturday for taking part in the protests, most of which happened at Helwan station. Videos circulating online show people chanting outside metro stations, with some jumping over the ticket gates to avoid paying fares.
Similar, there has been backlash on social media: comparisons of the ticket prices in Egypt compared with ticket prices in Europe and the Middle East were met with heavy criticism as users have taken to point out the disparity in salaries.****


De nuevo podemos apreciar la distancia con lo ofrecido por el tímido Egypt Independent, tras el despido de su director. Ya se recurre a otras fuentes exteriores, como Reuters, las fuentes sociales —los vídeos que muestran lo ocurrido— y las respuestas críticas, como la comparación de los precios con los salarios.
En Daily News Egypt, respecto a este último punto de los precios, lo que se privilegiaba era lo contrario:

On the other hand, on social media some users posted that they were not against the decision, “as the ticket prices in other countries, are much higher than in Egypt”, however, some advised that there should be a discount on specific ticket prices for either the underprivileged  or the neediest social classes.**

Deben ser los primeros usuarios que aplauden una subida del 250% en las tarifas del metro. Lo más probable es que vayan en coche y estén en contra de estos precios "subvencionados".
Lo interesante del caso es que por mucho que los medios reflejen las opiniones oficiales justificando la elevación brutal de las tarifas, a los que las padecen les da igual lo que digan. Egipto sigue acumulando irritación interior frente a los intentos del régimen por silenciarlas o, lo que es peor, tratar de convertirlas en acciones terroristas. Esto tiene un límite pues añade una segunda irritación.
En abril de 2013, se publicó en la revista norteamericana The New Yorker un artículo titulado "The Death of Egypt Independent"*****, firmado por Jenna Krajeski. Contaba cómo había llegado en 2010 como cooperante de una ONG educativa y se había sumado al proyecto de la edición en inglés de un periódico, Egypt Independent. Tras la experiencia periodística extraordinaria de unos jóvenes creando un periódico y haciendo un periodismo nuevo, fresco y crítico, el titular anunciaba ya su muerte por las presiones del periodo de los islamistas en el poder con Mohamed Morsi. Krajeski explicaba:

Egypt Independent isn’t just a newspaper in English; it’s a crucial, local voice at a time when Egypt needs trustworthy representatives. An article intended for the last issue of Egypt Independent, by Dina K. Hussein and Dalia Rabie, explains the value of “allowing Egyptian journalists to tell Egypt’s story to the world, not as fixers who might or might not get their due credit, but as primary storytellers.” They speak the language and know the customs; they have sources. Perhaps most important, they truly—not just intellectually—care. When one of these news sources closes, it’s not only Egyptian society that rocks off balance. Independent, reliable news on Egypt will be harder for English-speakers in the rest of the world to find.******


De allí tuvieron que salir periodistas que crearon otros medios nuevos con los que poder seguir adelante en sus vidas y con sus conciencias profesionales. Informar en Egipto es siempre una lucha con el poder, que busca el halago y el silenciamiento de los críticos. Fue así con Mubarak, fue así con Morsi y sigue siendo así en el régimen de al-Sisi, empeñado en mostrar al mundo un rostro amable en el que la gente celebra subidas del 250%, inflaciones galopantes y depreciaciones de su moneda que se llevan los ahorros y los sueldos dejándolos en nada.
En estos años, Egypt Independent volvió a jugársela con mucha información crítica, desarrollada con sutileza para evitar choques frontales. Pero un simple titular, un titular que solo decía lo que todo el mundo sabía, que el estado reclutaba votantes para evitar la escandalosa abstención, produjo una segunda muerte. Los empresarios del periódico han sido sensibles a lo que les hayan dicho. El cambio de director ha supuesto la muerte por sumisión de un nuevo medio. 
Tenía razón Jenna Krajeski en su artículo de 2013. Cuando muere un periódico en inglés no solo lo pierde su sociedad, sino que se cierra una ventana al mundo, un punto por el que entrar en la información más allá de las diferencias de las lenguas. Hoy no es el único, precisamente por aquellos que crearon los que se fueron de allí buscando su verdadera independencia. Algunos, como Mada Masr, son premiados internacionalmente por su labor periodística al otro lado del poder. Otros siguen creciendo con jóvenes que se han lanzado a la aventura peligrosa de informar en Egipto.


* "Muslim Brotherhood groups stand behind Metro boycott calls: Metro spokesperson" Egypt Independent 13/05/2018 http://www.egyptindependent.com/muslim-brotherhood-groups-stand-behind-metro-boycott-calls-metro-spokesperson/
** "New metro ticket prices stirs controversy, raises discontent among commuters" Daily News Egypt 12/05/2018 https://dailynewsegypt.com/2018/05/12/new-metro-ticket-prices-stirs-controversy-raises-discontent-among-commuters/
*** "Outrage Erupts and Protesters Arrested over Metro Price Hike" Egyptian Streets 13/05/2018 https://egyptianstreets.com/2018/05/13/outrage-erupts-and-protesters-arrested-over-metro-price-hike/
**** "Business class metro in Egypt?" Egypt Independent 9/11/2014 http://www.egyptindependent.com/business-class-metro-egypt/
*****  Jenna Krajeski "The Death of Egypt Independent" 30/04/2013 https://www.newyorker.com/news/news-desk/the-death-of-egypt-independent

miércoles, 11 de noviembre de 2015

La pesada carga de los delirios

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Es bastante evidente que Egipto vive, entre otras, una crisis mediática que puede ser descompuesta en dos simultáneas: la crisis de opinión  y la crisis de los medios. Ambas se relacionan aunque su origen es distinto sobre el papel.
La primera de ellas, la de opinión, se produce cuando los medios pierden el sentido de la realidad y hacen perderlo a la opinión pública. Las palabras anteriores deben diseccionarse con cuidado porque hay que saber dónde poner el carro y dónde poner los bueyes. ¿Son los medios los que hacer perder el sentido de realidad al público o es el público quién impone una realidad tan disparatada que los medios acaban reflejándola? Quizá ambas, aunque —aquí está el detalle— no tienen la misma responsabilidad. Los medios profesionales tienen la obligación de sacar de sus sueños a los públicos que viven en el delirio. Eso sí: siempre resulta más fácil, más cómodo y más lucrativo seguirles en sus locuras y alimentarlas.
En este sentido, se puede entender el artículo que se reproduce en Egypt Independent —con origen en AP— en el que se trata algo que ya advertimos que era cuestión de tiempo que se produjera por absurdo que nos parezca. Se trata obviamente de la "conspiración" mundial contra Egipto en el caso de atentado del avión ruso. Se explica en el texto, cuyo título —"In Egypt, angry talk of Western conspiracy over plane crash"*— ya nos anticipa claramente el ambiente mediático:

Egyptian media have reacted with fury as Britain and the United States increasingly point to a bomb as the cause of the October 31 Russian plane crash in Sinai, with many outlets hammering home the same message: Egypt is facing a Western conspiracy that seeks to scare off tourists and destroy the country's economy.
The warnings of a plot have been widely promoted by opinion-makers in print, online, and on TV, sometimes hinting and sometimes saying flat-out that the West has restricted flights to Egypt not purely out of safety concerns for its citizens but because it wants to undermine the country or prevent President Abdel Fattah al-Sisi from making Egypt too strong.
And though they seem wild, these conspiracy theories have apparently tapped into the Egyptian mindset — so much so that when Russia last Friday grounded all flights to Egypt, some media speculated that Moscow had fallen victim to British pressure and manipulation.
"The people defy the conspiracy — Egypt will not cave in to pressures," the state-owned Al-Gomhuria newspaper proclaimed in a front-page headline this week. "Egypt stands up to 'the West's terrorism,'" an independent daily, Al-Watan, headlined.
The rhetoric reflects in part the deep reluctance in the press to level serious criticism or suggestion of shortcomings by Sisi's government.
Government and independent media alike have constantly lionized Sisi and depicted him as Egypt's savior ever since — as head of the military — he led the army's 2013 ouster of Islamist President Mohamed Morsi after massive protests against Morsi and the power of his Muslim Brotherhood. Since Sisi's election as president the following year, most media have continued to laud him as working to bring stability.
"Denial on behalf of the state that there is a crisis and then trying to point to some kind of third party is very normal" in Egypt, Hebatalla Taha, an Egypt-focused analyst at the International Institute for Strategic Studies, told The Associated Press.*


Desconozco si existen más países que vivan con tanta intensidad sus propias fantasías y que lo hagan de forma colectiva hasta este grado. Se llega hasta extremos realmente sorprendentes en esa negación de lo evidente y en la vivencia de lo irreal. Los medios contribuyen a ello de forma constante pues alimentan las fantasías de forma interesada o, ¿por qué negarlo?, porque puedan llegar ellos mismos a creerlas.
El ejemplo de la bomba en el avión es de una nitidez pasmosa como desencadenante de un episodio de delirio colectivo hasta niveles como los recogidos en el texto. En Egipto, la idea de que la teoría o explicación más sencilla tienen más probabilidades de ser las reales —el  llamado "principio de la navaja de Ockham"— está proscrita. No creo que se deba tampoco confundir "complejidad" con "absurdo", que es hasta donde llegan las explicaciones dadas.
Quizá se debería ahondar en esta situación recurrente para tratar de romper ese círculo vicioso existente entre unos medios fantasiosos y unos públicos adictos a las fantasías gratificantes. Es este último aspecto, la "gratificación", el que resulta más chocante y doloroso para los que nos están bendecidos por la locura colectiva. Ellos, los que no están contagiados de la ilusión colectiva o tienen intereses en que permanezca, se ven sometidos al dolor de ver caer a su propio país sin poder hacer apenas nada por evitarlo.
Como ocurre en las fábulas, aquel que no siga la locura general se ve convertido en el traidor que trata de destruir, en el agente extranjero, en el infiltrado, en el "alien". Para ellos, cárcel o exilio.


El caso del avión ruso puede ser estudiado como un proceso de locura colectiva. También de manipulación masiva de la opinión pública; pero cuando se pierde el sentido de la realidad, ¿qué no es manipulación? Como se apunta en el texto, el empeño en negar la realidad tiene una constante: justificar el apoyo al general al-Sisi. El apoyo a la presidencia se realiza mediante un proceso emocional que lleva a la creación de un liderazgo construido sobre una figura a la que se mitifica hasta la infalibilidad y la omnipotencia. Con al-Sisi se ha construido un ídolo. Es aquí en donde comienzan los problemas de mentalidades colectivas y las distorsiones que se acaban acumulando. Cada vez que algo no se ajusta a los deseos, se niega la realidad y se debe dar otra vuelta de tuerca hacia el absurdo, que se hace más evidente para el que lo ve desde fuera, pero más coherente para el delirante. Todo encaja desde los tiempos de los faraones. Ellos los saben.
Si Rusia acepta de facto que le han instalado una bomba en su avión de pasajeros retirando a sus ciudadanos y haciendo volar los equipajes en aviones distintos a los del pasaje, se necesita encontrar una respuesta coherente con la hipótesis principal que barajan, que no existen bombas y que todo forma parte del "terrorismo de Occidente" para la destrucción de Egipto. El "amado" Putin pasa a ser un "débil títere" en manos de Occidente, siempre la causa de todos los males. Desde el primer momento advertimos que Egipto se quedaría solo en su fantasía. Universalmente solo. 


El 6 de noviembre, The New York Times titulaba: "Resisting Bomb Theory, Egypt Finds Itself Increasingly Alone"** Desgraciadamente, así ha seguido, una vez más. El periódico explicaba otros casos anteriores, en la época de Hosni Mubarak, en el que la empecinada actitud negadora de la realidad y explicaciones de conspiraciones llevó a los gobiernos egipcios al ridículo universal. El tiempo, decimos, pone a cada uno en su sitio; pero por Egipto no parece pasar el tiempo.

The widening chasm between Egypt and the world, some say, recalls an earlier crash, in 1999, when EgyptAir Flight 990 plunged into the ocean off the coast of Nantucket Island. Although American investigators said flight records pointed to the decisions of an Egyptian pilot, the Egyptian government blamed a malfunction in the Boeing airplane, and 17 years later the Egyptian-American dispute over the cause is still unresolved.
In that case, the Egyptian investigation was cloaked in mystery and, critics say, politicized from that start.
“I don’t anticipate the Egyptian investigation here to be any more transparent than their work on EgyptAir 990,” James E. Hall, the former head of the National Transportation Safety Board who oversaw that investigation, said in an interview.
The desires of Egypt’s political leaders to minimize the threat of terrorism would almost certainly set the course of its investigators, he said. “The air safety investigators in Egypt are under the thumb of the government,” he said, “and I don’t think that has changed.”**


Lo que haya ocurrido no importa; solo la versión oficial es la válida aunque no se sostenga y todo el mundo diga lo contrario, aunque las pruebas sobrepasen la altura de las pirámides. Le basta invocar las conspiraciones, el honor nacional, etc. para creer lo que deben creer. Esta vez ocurre igual que en anteriores ocasiones.
En este contexto mediático, nos llegaba ayer mismo la noticia de una reunión de periodistas en la sede del  Sindicato. El lema era tan directo como "No a las inquisiciones". Daily News Egypt lo cuenta así:

Journalists, intellectuals, and public figures called to change part of Article 98 in the press law, during a conference entitled “No to Inquisitions” in the Press Syndicate on Tuesday.
The syndicate organised the conference to address increasing attacks on journalists.
The conference discussed the restriction on journalists’ work since several journalists and writers were sentenced due to religious institutions’ complaints that their work is promoting “immoral behaviour” in society.
It further discussed a certain part added to Article 98 in the press law, which stipulates punishments for whoever uses contempt of religion to ensure national security. “No to Inquisitions” called to remove this part since contradicts Article 46 of the Egyptian constitution.
The conference described this part of the press law as a “weapon at the necks of the journalists, intellectualists, writers, and broadcasters” and that religious institutions, clerics, and extremists are seeking fame through restricting freedom of expression and creative work.
“Four journalists were arrested over the past few days, and so the conference seeks to end the inquisition,” head of the freedoms committee of the Press Syndicate Khaled El-Balshy said.***


Mientras se alientan los delirios, las críticas al Ejército o las instituciones religiosas o las insinuaciones —¡qué absurdo!— de que hay un trasfondo religioso en el yihadismo terrorista. Recordemos la lista que el Ministro de Asuntos Exteriores facilitó a la prensa extranjera sobre las palabras que no podían ser utilizadas para no ofender a los piadosos. No se podía llamar "islámico" al "Estado islámico" y tampoco se podía usar el término "yihad" por más que los yihadistas se autodenominaran como tales. Negar que el Estado Islámico tienen un carácter religioso, por muy retorcido que esté, es traspasar los umbrales del absurdo. Y el gobierno egipcio lo hizo.

Los arrestos de periodistas son continuos, como señala la dirección del Sindicato. Ayer se liberó tras tres días a Hassam Bahgat, el periodista de Mada Masr. El rápido movimiento internacional en su apoyo ha surtido efecto. Al salir ha hecho un llamamiento a que el Sindicato extienda su función de velar por los detenidos aunque no estén, como es su caso, afiliados. Bahgat —quien ha descrito con todo detalle su detención y los procesos por los que se le ha hecho pasar estos tres día— ha señalado que se le preguntó por el artículo en el que hablaba sobre un intento de "golpe" por parte de militares afines a la Hermandad Musulmana. No saben si su liberación implica una retirada de los cargos o solo es un proceso de advertencia e intimidación para volver a detenerle en cualquier momento.
La detención del fundador del diario Al-Masry Al-Youm (Egypt Independent), Salah Diab, hace preguntarse desde sus páginas a Suleiman Al-Hakim "Who was arrested, Diab or Al-Masry Al-Youm?", cuestionando más la intención que los motivos por los que se les ha detenido:

What is happening to Salah Diab raises many questions that only the government can answer. Are there no other defendants in this case? Why were they not arrested in the same degrading manner? Is it because they are not shareholders of Al-Masry Al-Youm? And why was his name in all the news linked to the fact that he is the founder of Al-Masry Al-Youm?
I am not defending Salah Diab. I am exposing a government that claims it is fighting corruption, whereas corruption flows in its very veins. It is a government that protects and encourages corruption with legislation. It even urges religious scholars to issue fatwas permitting briberies, considering them gifts or alms.****


El artículo no defiende al editor, sino que cuestiona la oportunidad de hacerlo y el tratamiento dado a la persona frente a los que no tienen problemas de este tipo porque no tienen un diario crítico detrás. La conclusión es que teme que a quien se ha querido arrestar no es al editor sino al periódico. "I fear it was Al-Masry Al-Youm and not Diab that was arrested."****

Si mezclamos los delirios mediáticos sobre conspiraciones universales contra Egipto y su presidente y las detenciones constantes de editores, propietarios y periodistas o los ceses (como contábamos ayer) de los presentadores que se atreven a expresar en directo sus críticas, el panorama es complicado.
Presionando, deteniendo o silenciando las voces críticas solo se consigue que aumente el nivel de delirio interno al dejar las voces propagandísticas y conspiratorias en solitario. Si sigue este camino, el que supone la presión del gobierno o de las instituciones religiosas, pronto no se podrá hablar más que para la loa, la difamación o los ataques a todo lo que esté más allá de las fronteras. En este proceso, Egipto se aísla, queda solo. Pero también —lo hemos visto en las rápidas reacciones a la detención de Hassam Baghat— expuestos a las constantes condenas exteriores. Y a nuevas amenazas.
Egipto acumula las cosas de las que nos se puede hablar: religión, ejército, terrorismo, gobierno... y si te escapas por la ficción te acusan de obscenidad y atentar contra la integridad moral de la patria. Todo esto en un discurso oficial que sostiene que se cumple la hoja de ruta hacia la democracia, el principal delirio.
Si a los que tratan de sacar a Egipto de su ceguera colectiva y la propaganda institucional se les condena, el país se condena a sí mismo, al dolor de lo que llegue por no escuchar los avisos y al aislamiento que él mismo fabrica. Es el peso fatal de sus delirios lo que le impide salir adelante.


* "In Egypt, angry talk of Western conspiracy over plane crash" Egypt Independent 10/11/2015http://www.egyptindependent.com/news/egypt-angry-talk-western-conspiracy-over-plane-crash 
** "Resisting Bomb Theory, Egypt Finds Itself Increasingly Alone" The New York Times 6/11/2015 http://www.nytimes.com/2015/11/07/world/middleeast/egypt-russian-plane-crash-investigation.html?_r=0
*** "Journalists, intellectuals demand restrictions on ‘contempt of religion’ charges" Daily News Egypt 10/11/2015http://www.dailynewsegypt.com/2015/11/10/journalists-intellectuals-demand-restrictions-on-contempt-of-religion-charges/ 

**** "Who was arrested, Diab or Al-Masry Al-Youm?" Egypt Independent 10/11/2015 http://www.egyptindependent.com/opinion/who-was-arrested-diab-or-al-masry-al-youm




lunes, 16 de febrero de 2015

Essam Heggy o cuando la verdad te hace indeseable

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La entrevista que Egypt Independent publicó ayer con el científico egipcio de la NASA Essam Heggy es más reveladora de la situación y males del país que los más esforzados discursos políticos. Heggy, por supuesto, es un "traidor", uno más en la lista egipcia de aquellos que le dicen al emperador que su traje no es tal, que está desnudo y en peligro de coger una pulmonía. Heggy fue traído desde los Estados Unidos como asesor para la Ciencia por parte de Adly Mansour, pero no es fácil dar el salto desde un laboratorio científico al mundo político en el que las personas tienen otra forma de ver la vida, otras maneras de construir las argumentaciones y otro sentido de la realidad.
Heggy tenía que chocar con la dura realidad política egipcia y el detonante fue el tristemente célebre "aparato" militar para curar la hepatitis C, un invento propagandístico que sonrojaría a un estudiante de primero de cualquier carrera científica. Hasta Bassem Youssef, el humorista satírico, le dedicó un sketch en su programa El Bernameg, en marzo, cuando Heggy mostró su crítica al "invento".


La cuestión no es anecdótica, pues Egipto tiene la mayor cantidad de enfermos de este tipo de hepatitis, doce millones de personas. Por supuesto, eso no era suficiente y debía curar también el SIDA. ¿Quién puede frenar al Ejército egipcio?
El 17 de noviembre, Egypt Independent publicaba un artículo titulado expresivamente "Forgive us Essam Heggy", a cargo de Mostafa al Nagar. En el artículo se hablaba de la situación de Heggy junto a otros tres científicos de prestigio:

Heggy, who also was the former presidential advisor for scientific affairs, said: “It pleases me and my colleagues to dedicate this achievement to our youth at home who can contribute to the largest and most complex scientific challenges. For ambitions, hopes and dreams were broken by voices of ignorance and hatred that built a temple for frustration and a fortress for ignorance. I wonder if the stars in the sky are closer to us than the soil of our homeland.”
Heggy was insulted and even accused of treason when he criticized the military's "AIDS-curing device" that has embarrassed Egypt with an international scientific scandal, while the drummers of hypocrisy and ignorance in the media praised it desperately. The days then proved that it was a farce that disappointed millions of ordinary Egyptians who clung to the hope of healing.
You can feel the bitterness in Heggy’s words about the priorities of the media in Egypt, which reflects the overall situation in the country. If this country had respect for scientists, it would have honored those four. But our media is busy searching for gossip and scandals and the personal life of this celebrity or the other.
I remember that ugly woman who attacked Heggy for days, accusing him of being an agent for the West because he told the supporters of ignorance and lovers of superstition and hypocrisy to spare Egypt such tampering. And I remember the face of that accidental TV presenter with his idiotic ideas when he said Heggy works for the Brotherhood and must not be allowed to return to Egypt.
Heggy is gone, and thousands of genius minds are also gone, while the drummers of hypocrisy are still here, screaming at us with a superstition that pulls our nation backwards and foments discord in society.*


El fenómeno de la fuga de cerebros en Egipto es dramático. El regreso se hace imposible, no solo por la distancia social que se puede encontrar en cuanto a la apertura de mentalidades sino por el choque con la agresiva polarización egipcia, en la que no hay espacio para la independencia de opinión. O conmigo o contra mí.
No debe ser un plato de gusto ser un científico prestigioso, acostumbrado al respeto de tus colegas y de la sociedad en la que te encuentras, que respeta la Ciencia y sus valores, y adentrarte en una sociedad que ha convertido en demagogia la Ciencia y que cree que los militares (o cualquier otro grupo) poseen capacidades infinitas en todos los campos. En Egipto, el Ejército lo controla casi todo, más allá de los cuarteles; fábricas y empresas están en sus manos. Pero la Ciencia requiere otra cosa que no está a su alcance: los mecanismos críticos para asegurarse la viabilidad de lo que se investiga. La metedura de pata del dispositivo milagroso fue monumental. Y Essam Heggy lo dijo. Y se fue.

Pero en Egipto no se va uno de rositas. Pasó a ser estigmatizado, acusado de espía, antipatriota, vendido a las potencias extranjeras (imperiales, según algunos), en fin, de traidor mayúsculo, tal como señala el artículo que les pedía perdón en noviembre. El papel de los medios egipcios es relevante en estos casos pues muchos de ellos han descubierto el poder de atracción de la conspiración y la traición. Los presentadores se envuelven en la bandera del patriotismo y hacen méritos acosando diariamente a los que ponen en su punto de mira. Los que vienen de fuera son especialmente sospechosos y si son respetados lo son doblemente. Cualquier premio o reconocimiento de méritos por parte de la comunidad internacional pasa a ser un signo peligroso para estos agitadores mediáticos.
El mismo diario, Egypt Independent, publica una demoledora entrevista en la que Essam Heggy se explaya en las causas de los males egipcios.

We have a naive perception of democracy, patriotism, politics and science. There are people who believe democracy is a ballot box in which you place your vote. Others believe patriotism is to write songs in love for the homeland. We all love our country, but we do not realize that true love is to work hard and with dedication.**


Esta sencilla declaración, de puro sentido común, choca sin embargo con el bombardeo continuo en sentido contrario. Son más eficaces los poemas de amor a la patria y las canciones que nos hacen llorar que el llamado al trabajo duro y la convivencia. Como otros países, Egipto padece los efectos de la política mediática, que no es la de los medios en sí, sino la que está obligada a transitar por ellos y a recurrir a sus mismos lenguajes empáticos para conseguir las fidelidades y adhesiones. Hemos mediatizado el mundo y eso significa centrarse en los lenguajes y códigos y menos en los hechos, que son los que son. En Egipto encontramos casi un paradigma de esto por la situación histórica y política que se ha venido desarrollando de forma concentrada en estos cuatro años de agitación constante.
La defensa de su propia forma de amar a su país, como lo demostró regresando cuando se le pidió, es importante en un momento en el que ser "egipcio" exige seguir un patrón determinado de conducta y devociones. No seguirlo es hacer sonar el despertador en mitad del sueño que aleja de la realidad. Y ser un traidor a los ojos de muchos.


Heggy carga contra las instituciones educativas que dejan de cumplir su función cuando lo que enseñan es la aceptación acrítica de lo que les rodea, cuando son utilizadas como formas de perpetuar un estado de cosas que va contra la racionalidad y el progreso real.
Pero el caso de Essam Heggy desgraciadamente no es el único. Egipto tiene a lo mejor de su capital humano científico en el extranjero. Muchos que estudiaron fuera no encontraron la posibilidad de un hueco en un sistema acomodado, como lo fueron los treinta años de Mubarak, pero de cuyo mal original no se escaparon las décadas anteriores. El asalto al estado en todos sus niveles tiene el efecto de paralizarlo, de convertirlo en inútil al seleccionar por criterios poco eficientes a sus propios miembros. Por decirlo llanamente: es el ascenso de la mediocridad y la adulación y la marginación de la calidad en todos los niveles. El control de casi todo por el Estado no hace sino extender el problema. Las universidades pasan a ser no un centro de expansión del progreso, sino de extensión del modelo mediocre que el Estado impone. Se sanciona con el exilio la calidad; se ataca por traición al que regresa y denuncia.
Dice Heggy:

I could no longer bear the tampering with science and the undermining of people. I did not leave NASA and come from the United States to criticize a certain Abdel Atty who claims he invented some device that heals. I came to work on scientific fields to develop my country.**


Sin embargo, a los ojos de los ofendidos por su denuncia, parece que esa fue su misión: desacreditar al ejército egipcio y sus pretensiones de poder curar a los doce millones de enfermos de hepatitis C del país. Pero a nadie le importan sus intenciones al llegar y sí, sin embargo, sus motivos para salir. El escándalo del aparato milagroso involucraba a la institución más poderosa de Egipto y su papel propagandístico no se le escapa a nadie. Ya tratamos esta cuestión y cómo fue anunciado a bombo y platillo, con asistencia de la jerarquía militar que deseaba hacerse la foto con el milagro de la ciencia militar.
Cuando Heggy es preguntado por la tópica y falsa cuestión de "economía o seguridad", responde:

Q: What is our starting point for reform, the economy or the issue of security?
A: The Egyptian women.
Q: How?
A: I told then President Adly Mansour then and I still believe that reform starts with improving the education of women because this will be reflected on the entire family and on society.**


No le falta razón. Heggy ya había denunciado el abandono de los estudios por el acoso sexual, algo que tampoco gustó escuchar. El primer gran obstáculo está en la limitación de las mujeres, a las que se mantiene controladas, repitiendo los roles tradicionales. Las revoluciones árabes han tenido su verdadero sentido en las demandas de las mujeres para participar en la vida política y pública. Es en ellas donde se juegan los derechos de todos. El mundo masculino no da más de sí, es evidente; ha llegado al colapso. No habrá transformación sin el ascenso de las mujeres en las instituciones, ejerciendo su influencia. Por ello que la resistencia es mayor. Las mujeres han estado en el punto de mira de muchos como una muestra de la insumisión y del deseo de cambio.
La entrevista con Essam Heggy volverá a traer polémica. Ya lo ha hecho, convertida en noticia en otros medios, incluso por las matizaciones que ha realizado en su página de Facebook. Pero por mucho que se debata, se sigue eludiendo el verdadero problema: lo cerrado del sistema egipcio, su incapacidad de integrar la experiencia externa valiosa. Egipto pide a los que llegan que se transformen, no que ayuden a transformar Egipto. Hay un punto de soberbia que es fácil de manipular y se hace con mucha facilidad.
Egipto necesita de científicos como Essam Heggy. No solo por la ciencia, sino por la honestidad. Mientras no se dé cuenta de ello y los que regresan se tengan que volver, desesperados y melancólicos, estará desperdiciando su futuro y el de sus jóvenes que se merecen algo más que demagogia y cursas milagrosas. El futuro se construye trabajando duro y no con canciones.



* "Forgive us Essam Heggy" Egypt Independent 17/11/2014 http://www.egyptindependent.com/opinion/forgive-us-essam-heggy
** "Essam Heggy in exclusive interview: Egypt's future in education, eradication of ignorance" Egypt Independent 15/02/2015 http://www.egyptindependent.com//news/essam-heggy-exclusive-interview-egypt-s-future-education-eradication-ignorance








viernes, 26 de abril de 2013

El cierre de Egipto Independiente o "mahnat al-mataeb"

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El día de hoy me depara una desagradable sorpresa por muchos motivos. El anuncio del cierre del diario Egipto Independiente (Al-Masry Al-Youm), que los que hayan seguido este blog saben ha sido la principal fuente de noticias respecto a Egipto. Este blog nació con la revolución del 25 de enero y ha seguido la vida egipcia para evitar ese mal del periodismo que es necesitar un grado elevado de conmoción para dar visibilidad a las cosas. Me interesa lo que pasa en Egipto porque me interesa Egipto, y no al contrario.
De todas las fuentes accesible sobre Egipto, la mejor y más fiable, honesta e inteligente, ha sido sin duda el diario que ahora cierra ante el estupor de sus profesionales, gente muy joven y comprometida —y esto es importante— con su profesión y su país, a partes iguales. Algunos, jóvenes, es ya la segunda vez que ven cerrarse el periódico en el que están.
En un mundo informativo adocenado por el culto aburrido al poder, la voz de Egipto Independiente era refrescante y con algunas piezas del mejor periodismo en su forma de contar las historias, de acercarse a la calle para rastrearlas, lejos de los despachos, y con la atracción de analistas jóvenes y preparados que ofrecían sus interpretaciones sobre la situación y las necesidades y carencias de la política egipcia.


En el número que no ha llegado a salir a la calle pero que ellos ofrecen on-line en formato pdf, tratan de encontrar explicaciones —más que explicar— el sentido de lo que ha ocurrido, con el convencimiento de que ellos han hecho bien su trabajo: han hecho buen periodismo y han incrementado el número de lectores. Uno de los textos incluidos reproduce la conversación entre tres de sus profesionales. Dos de las periodistas han vivido hace casi exactamente un año el cierre del periódico Daily News Egypt, otra fuente en inglés de información sobre Egipto. Es su segunda experiencia de verse en la calle. Entre la ironía, el desengaño y la indignación desarrollan un diálogo sobre las causas y los efectos que para ellos y para Egipto tiene este nuevo cierre:

Shams El-Din: I just cannot believe we will have to see the same “we are sorry for EI [Egypt Independent], what a loss for English-language journalism in Egypt” on social media all over again.
Salah-Ahmed: It really shows that the people who took it upon themselves to launch English-language media outlets have little knowledge of what’s required to keep these projects sustainable. All of them have been based on the same business models, which are proving to be old and stale and doomed to failure.
You’d think that with some very prominent businessmen behind these media ventures, they’d be able to adapt to changing economic times and business needs — be able to innovate and restructure. We never got enough attention from the commercial teams, not at DNE [Daily News Egypt] or EI.
Rabie: That’s exactly the problem, they’re businessmen. For them to keep a business alive, it has to be profitable. They’re completely oblivious to any other aspect or potential.
 Shams El-Din: Again, the problem is that they do not look at us as a potential source of revenue — they think of us as more prestige for them. That is the ugly truth.
Rabie: It’s sad how the editorial side always ends up bearing the brunt and paying for the mistakes repeatedly committed by the commercial side.
Salah-Ahmed: The interesting thing is that this time around, we actually got a chance and time to try and save the paper. And we did amazingly well.
We proved that we can sell the product to people because we know what we’re selling and to whom. Unlike the commercial side, which knows nothing about the content we produce or the audience we’re targeting.
I really thought that after we miraculously managed to boost our subscription numbers and copy sales in just two months, the management would finally see what they’ve been doing wrong, and know that this has real potential that’s been unrealized. But it seems like the decision to close has nothing to do with the numbers.
 Shams El-Din: Yes. This time, it’s obviously political. I have no other explanation.
 Rabie: I would say it is also very much financial.
 Salah-Ahmed: It’s financial, but there’s something behind the lack of will and interest in figuring out a solution to the financial troubles.
 Shams El-Din: I also believe it’s political. The lack of this will you are talking about, Amira, is politicized in a way.*


Más allá de la crisis del periodismo en otros ámbitos, cuyas razones son de otro orden, el caso del diario Al-Masry Al-Youm es de gravedad externa e interna. Desde el punto de vista exterior perdemos una fuente de información honesta y fidedigna sobre Egipto en un momento en el que se pretende aislar al país por parte del poder de la Hermandad Musulmana, que ve en los medios de comunicación permanentemente "afrentas", "delitos" o "atentados", y reacciona ante cualquier discrepancia o crítica, invocando el honor personal del presidente, el desprestigio de Egipto o del islam.
Desde el exterior perdemos perspectiva en el lento avance del estrangulamiento de la información en Egipto. Pero desde el interior, se pierde la oportunidad de acceder a los análisis constructivos de la realidad egipcia, frente al delirio islamista. Se pierden voces cualificadas, profesionales del periodismo e intelectuales jóvenes que han colaborado con sus análisis y reflexiones, una función esencial del periodismo —servir de tribuna y foro— en estos momento en un Egipto colapsado por la falta absoluta de ideas de una generación agostada. Se pierde lo que Egipto no puede permitirse: verdades e ideas, ilusión y energía, profesionalidad y respeto.
Las tres periodistas ven en el cierre del medio una mezcla de inoperancia empresarial por incapacidad de comprender los nuevos modelos periodísticos y el tipo de "negocio" que supone y un trasfondo político que no dejan de temerse entre la clase empresarial y la política para silenciarlos. El silencio avanza.

Censurado por su propia empresa, prohibida su publicación impresa, el último número de Al-Masry Al-Youm ha quedado disponible a través de la edición on-line que los periodistas han querido que vea la luz a través de las redes sociales (la página de Facebook) y la edición web.
La muerte de un periódico es siempre lamentable; la muerte de un buen periódico es dramática porque priva a la ciudadanía de la cohesión necesaria para comprender la realidad en la que vive, que se le presenta fragmentaria, incompleta y dispersa. Los es también para sus buenos profesionales que se ven en la impotencia. Escribe Jano Charbel en uno de los artículos de este número final:

In Egypt and the Arab world, journalism is known as “mahnat al-mataeb” — the burdensome profession. Faced with physical danger, the threat of arrests, growing financial crises, the mismanagement of news outlets and rising unemployment — along with a host of other problems — Egypt’s journalists increasingly find themselves paying the price for these burdens with their own welfare and jobs.**

Son muchas cargas sobre esa "profesión gravosa", “mahnat al-mataeb”, llena de sinsabores, compensada muy pocas veces por el reconocimiento general o particular; adulada interesadamente en ocasiones, atacada en otras; siempre mirada con recelo cuando cumple con su oficio de informar. Maravillosa profesión, penosa profesión.

Quisiera desde esta líneas resaltar y reconocer el buen trabajo de esos profesionales jóvenes, con una mentalidad abierta, con un sentido de la calidad de su trabajo loable, que han vivido el doble enfrentamiento con sus propietarios —en la edición última dan cuenta de casos—, y con los "nuevos propietarios" de Egipto, un gobierno y un partido que van secando poco a poco las discrepancias en nombre de verdades eternas que no necesitan de la actualidad. El Gran Periódico ya lo tienen escrito; no les hacen falta noticias.
La vida periodística es cada vez más aventurera, no porque se recorra el mundo, sino porque se va de proyecto en proyecto, de cierre en cierre. Espero que la tristeza de estos profesionales y de sus lectores se vea pronto mitigada por la aparición de un nuevo proyecto que permita a Egipto reconocerse. Sin Egipto Independiente, el mundo resulta un poco más incomprensible, más ruidoso.
Gracias por vuestro ejemplar trabajo. Seguid intentándolo, por favor.

Puede descargarse el último número —el que no ha sido enviado a la imprenta— en formato pdf desde aquí: http://es.scribd.com/doc/137896360/Egypt-Independent-s-50th-and-final-print-edition



* "Final Issue: Three journalists survive two closures in one year" Al-Masry Al-Youm 25/04/2013 http://www.egyptindependent.com/news/final-issue-three-journalists-survive-two-closures-one-year
** "Final Issue: Job security, financial problems and dangers plague journalists" Al-Masry Al-Youm 25/04/2013 http://www.egyptindependent.com/news/final-issue-job-security-financial-problems-and-dangers-plague-journalists