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martes, 2 de julio de 2024

Desahucios trágicos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Uno de los tópicos con los que representaba el suicido era la expresión "¡adiós, mundo cruel!" puesta en boca de aquellos que se despedían de la vida. Hace tiempo que no la usamos, pero creo que estamos inmersos en un mundo cada día más "cruel" y polarizado, en el que hay personas que necesitan personas que escuchen y contesten y, sin embargo, cada día nos encontramos con barreras impersonales que nos rechazan.

A los crímenes machistas del sábado negro, con seis personas muertas, mujeres y niños, le siguen este lunes la noticia de la muerte por suicidio de dos personas que iban a ser desahuciadas el lunes.

Dos hermanas de 54 y 64 años han aparecido muertas la madrugada de este lunes en Barcelona, unas horas antes de ser desahuciadas de su vivienda en la calle de Navas de Tolosa. Los Mossos no han encontrado indicios de criminalidad, por lo que la principal hipótesis sería la de un doble suicidio, según han indicado fuentes de la investigación. Las dos mujeres se habrían precipitado por un patio interior del edificio pasadas las cuatro y media de la mañana. Este lunes debía llevarse a cabo un alzamiento consecuencia de un procedimiento abierto en el juzgado de primera instancia 34 de Barcelona por expiración de plazo y falta de pago. 

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha explicado en un comunicado que el juzgado de instrucción 29 de Barcelona ha hecho el levantamiento de los cadáveres.* 


RTVE.es añade algunos datos de interés en este desgraciado caso: 

Los servicios municipales se personaron en varias ocasiones en el domicilio, hasta dejar mensajes, pero nunca se pudo contactar con nadie ni se respondieron los mensajes. La intención del ayuntamiento era evaluar la situación de vulnerabilidad y realizar acompañamiento social (explorar las opciones de acceder a ayudas, alternativas o mediación con la propiedad).

No existe en este caso, ningún informe de vulnerabilidad por imposibilidad de realizarlo por parte de los servicios correspondientes del Ayuntamiento al haber estos, intentando contactar con los inquilinos de la vivienda varias veces sin que estos hayan respondido en ninguna ocasión, según consta en el informe aportado. *

 

Es posible que los "protocolos" no sean los adecuados y que haya que buscar fórmulas para acercarse a las personas vulnerables y detectar que realmente lo son. No hace mucho, con motivo de la presentación de una campaña realizada por una universidad barcelonesa se incluía un momento especial, el ataque de risa de una mujer cuando era preguntada: ¿"Vulnerable? ¡Lo que soy es "pobre"!, decía. Se ocupaba de un marido enfermo y un par de hijos, además de la casa. Quizá estamos más preocupados por los "conceptos", por las "etiquetas", y menos por las personas que metemos dentro.

La sucesión de momentos traumáticos, de los juzgados a los servicios del ayuntamiento, tener que ser etiquetados y expuestos a la vergüenza pública, a la violencia visible del desahucio con la intervención policial, etc. quizá necesitan de otras formas de actuación, otras formas de acercamiento menos directas, menos agresivas ante lo que es una parálisis clara forzada por la falta de recursos, por las circunstancias de la vida.

Los casos de desahucios van aumentando conforme crecen los problemas sociales, por un lado, y aumentan los intereses en desalojar casas para realquilarlas, venderlas, etc. dentro de esta guerra que hace de los hogares campos de batalla que hay que reconquistar. 

Desconozco el caso de los impagos y no cuestiono el derecho a recibir su compensación por parte de los propietarios; sí cuestiono los procedimientos, aquello que lleva a decir que no hay informe porque no contestan, cuando esto es un claro síntoma de "miedo".

También considero que la guerra de los pisos turísticos llevará a un intento de hacerse con aquellos que queden disponibles por diferentes causas, una de las principales los desahucios.


En RTVE.es recogen declaraciones del Sindicato de Inquilinos ante lo ocurrido:


[..] Desde el sindicato [de Inquilinos] denuncian que "la desesperación y la inestabilidad que sufren las personas con riesgo de ser desahuciadas no se encuentra con un acompañamiento idóneo, sino con un alud de papeleo y burocracia que acentúa el problema y, muchas veces, victimiza a las afectadas".

Como rechazo a la situación de las dos hermanas, se ha convocado una concentración este martes a las 20:00 horas en la plaza Sant Jaume de Barcelona. "Este hecho debe darnos también al sindicato y a todo el movimiento por la vivienda la energía suficiente para llegar a cada casa, a cada barrio, ya cada persona que esté sufriendo por el precio de la vivienda, y para convertir todo este sufrimiento en la rabia y la organización con la que le daremos la vuelta a la situación", han alentado.* 

Palabras reivindicativas ante lo que parece ser el aviso de una guerra por la vivienda. Si menospreciar los derechos de nadie, creo que esta guerra va a atraer muchas víctimas de diferente tipo. Conforme esta circunstancia se agrava, crecerán en cadena las víctimas, de los propietarios hipotecados a manos de los bancos a las personas sin recursos que no tienen dónde vivir y se van presionadas a declararse "vulnerables" a manos de ejércitos burocráticos. Otras, como las hermanas citadas en la noticia, pondrán fin a su vida saltando por la ventana o por cualquier otro procedimiento.

No hace muchos días saltaba un titular a la prensa: "El Cádiz Club de Fútbol compra la vivienda de una mujer para evitar su desahucio: "Estoy loca de contenta"". Lo que ha sido una noticia negra, el suicidio de las dos hermanas, tenía aquí un desenlace feliz con la compra de la vivienda y el mantenimiento de María, la inquilina de "renta antigua", una mujer de 88 años, a la que se engañó mediante los laberintos legales, como se nos explica en el texto.

La noticia deja al descubierto lo que son los planes de guerra de estas partes dispuestas a desalojar los obstáculos vivos en su camino: 

Los propietarios de esta casa también poseen todo el edificio y su intención era venderlo entero, aunque tanto María como otro inquilino tienen un contrato de renta antigua. Sin embargo, no lograron llevar a cabo la venta completa, por lo que lo vendieron piso por piso, algunos de los cuales se han convertido en viviendas turísticas. Inicialmente, estos propietarios le dieron a María el plazo de dos años para que abandonase la vivienda, transcurrido este tiempo iniciaron un proceso judicial cuya sentencia final dictaminaba el desahucio para finales de junio.

Durante estos dos años, los dueños de la vivienda le ofrecieron venderle la casa por 147.000 euros, pero tanto la mujer como sus hijas no tenían la posibilidad de depositar tal cantidad. También una constructora le ofreció una casa que aún estaba en construcción, por lo que esta solución tampoco llegaba a tiempo. **


Es triste que el camino de los españoles a la vivienda se esté convirtiendo en un camino de sangre, tanto física como simbólica. En el fondo hay esa guerra por desalojar las viviendas para ampliar ese negocio, el de los pisos turísticos, la nueva guerra, que va a traernos muchos quebraderos de cabeza sociales al imposibilitar vivir a los que ganan cada vez menos y a los que cobran cada vez más en todos los aspectos, en especial la vivienda. Ya sean propietarios personales, inmobiliarias o bancos, el futuro de los españoles es cada vez más oscuro. Las víctimas son esos "viejos" que se convierten en obstáculos ante el beneficio que los nuevos alquileres dejan con pisos para turismo y fiestas.


Son muchos los signos de esta realidad, de este "mundo cruel", inhabitable, que nos alcanza. Ya no es país ni para viejos ni para pobres, solo para los que se lo pueden pagar de chiringuito en chiringuito. Habrá que esperar que nuestros servicios sociales, municipales o los que toquen, entiendan que sus protocolos cada vez tienen que ver con el mundo real y comprendan que si nadie contesta no es porque no haya nadie dentro.

 Hay que ir más allá del lado mediático, del suicidio a la alegría de la buena acción como la del Cádiz. Hay que entender que la vivienda se ha convertido en un elemento apetecible y que las circunstancias económicas y sociales pueden favorecer esas  "apetencias". 

Sí, el mundo se ha hecho cruel y va a más en su indiferencia.


* "Dos hermanas se suicidan en Barcelona horas antes de ser desahuciadas" RTVE.es 1/07/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240701/dos-hermanas-suicidan-barcelona-desahuciadas/16170110.shtml

** "El Cádiz Club de Fútbol compra la vivienda de una mujer para evitar su desahucio: "Estoy loca de contenta"" RTVE.es / Agencias 14/06/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240614/cadiz-cf-compra-vivienda-mujer-para-evitar-desahucio/16147233.shtml

lunes, 12 de noviembre de 2012

Los olvidados

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Difícilmente es posible pensar en una muerte más cruel como final de una vida tan cruel. España entra en la negrura de los años oscuros, de las muertes en la soledad, de las muertes por desesperación arrojándose por la venta de la casa que a la que ya no volverás. El escándalo de los desahucios es el de una sociedad depredadora en la que se pone en venta un piso antes de que los vecinos lo abandonen, antes de que se vayan a mí que me importa dónde porque no es mi problema.
No hace muchos días recogíamos aquí el caso del hombre que sale de la cárcel y se encuentra el cadáver momificado de su esposa sobre la cama, muerta por una depresión profunda, teniendo la falta de delicadeza de molestar al vecindario con el olor de su descomposición. Hoy nos llega de León, de Astorga, otro caso triste, el de la muerte por causas naturales de una anciana de 82 años que tenía a su cuidado a su hija discapacitada física y psíquica, ciega. La muerte de la madre ha significado la muerte lenta, horrible de la hija en el más absoluto abandono posible. A veces una vida de dolores te reserva el final más doloroso, como un chiste negro, terrible.


Han tenido que salir los jueces a decir lo injusta que es la ley que con la que tienen que juzgar; han tenido que salir las instituciones europeas a decir que son desahucios abusivos; han tenido que salir los policías a decir que se declaran objetores de conciencia en eso de sacar a la gente de sus casas y dejarlos en la calle. Han tenido que formarse piquetes en las calles para impedir los desahucios. Han tenido que ocurrir cuatro muertes para que los principales representantes de los partidos políticos dediquen algunas horas y algunas fotos a tratar este tema. Cuanto muertes y un clamor para que los bancos se echen para atrás ante el temor de que la gente, horrorizada y harta, saque sus depósitos y cancele sus cuentas.
Con un Estado que se privatizó a través de las acciones de las ONG a las que ahora no puede mantener por los recortes de presupuestos, sin dinero, cada vez serán más los casos de los olvidados dejados a su suerte, frutos de futuros lamentos en los que las lágrimas resbalarán por nuestras caras pasmadas ante lo que vemos y escuchamos.

Las ONG se han lanzado a las calles a buscar dinero; van de puerta en puerta pidiendo para poder seguir haciendo su labor. Rondan por estaciones y centros comerciales, se te presentan en tu casa en fin de semana. Todas cuentan la misma historia: necesitamos financiación. Y cada vez es más difícil sacarlo de las instituciones o de los particulares.
El envejecimiento de nuestra población es grande. Solo se ha visto como un negocio para residencias y medicamentos. Los viejos son el negocio del futuro, aquellos a los que hay que exprimir por una vía u otra. Los hay que ya lo hacen criminalmente, quitándoles el dinero de las pensiones y manteniéndolos medio secuestrados, retenidos en las casas. Ya hemos tenido noticias de algunos casos. Pero sobre todo los hay abandonados. La famosa y maravillosa "movilidad laboral", que nuestros brillantes economistas nos recomiendan para encontrar algún sueldo miserable, conlleva la separación física de las familias dejando a los mayores lejos de los que podrían tener alguna vigilancia o atención. Las casas pequeñas, esas por las que algunos se han endeudado por el resto de su vida, no suelen tener un espacio suficiente para acogerlos.



Siempre hay excusas que nos permiten justificar estas muertes en el abandono. Dicen que el hecho de que tuvieran casa en Madrid dificultó la localización. No las buscaban para ayudarlas, sino por una requisitoria del juzgado de Astorga para determinar si la madre estaba en condiciones de cuidar a la hija. Nada que fuera urgente, según parece. Ya aparecerán. El artículo del Diario de León insiste en la limpieza con la que la Policía, tras ver uno de los cadáveres por la ventana, entró en la vivienda con una escalera, sin tener que romper nada, sin forzar la puerta: "Una vez en el interior, ya fue posible abrir la puerta del domicilio sin causar desperfectos o recurrir a un cerrajero."* ¡Bravo!
De nuevo los olores. Podemos apartar la vista y no mirar; podemos elevar el volumen para evitar escuchar los gritos y lamentos. Pero no podemos engañar al olfato porque no podemos dejar de respirar el ambiente de esta sociedad que se pudre poco a poco entre la codicia de unos y el olvido de otros.
Unos han muerto al perder sus casas; otros mueren en ellas, olvidados, sin que nadie llame a sus puertas para ver cómo se encuentran o qué necesitan. Al olvidarlos a ellos, nos olvidamos de nosotros mismos, de nuestra propia humanidad.
Descansen ellas en paz. Y no descansemos nosotros.

* "Encuentran los cuerpos de una madre y su hija, que llevaban muertas varios días" Diario de León 11/1172012 http://www.diariodeleon.es/noticias/provincia/encuentran-los-cuerpos-de-una-madre-y-su-hija-que-llevaban-muertas-varios-dias_742034.html