Mostrando entradas con la etiqueta democracia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta democracia. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de diciembre de 2025

Tirones de orejas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El discurso real de Nochebuena ha tirado de las orejas a los políticos. No podía ser de otra manera, dadas sus actuaciones. Creo que ha recogido el sentir general, lo que piensa mucha gente, y los peligros que esto conlleva. Los lectores de este blog entenderán que le dé la razón porque causas y parches han sido expresados aquí de forma continuada coincidiendo en muchos diagnósticos.

La política mundial se está enrareciendo mucho y no debemos dejarnos arrastrar. La propaganda interna trata de minimizar los problemas contraponiendo a la realidad unos datos sesgados y eslóganes consoladores, como en de que "la economía crece", cuando solo crece la diferencia entre los más ricos y los más pobres; crecen las enfermedades mentales fruto de la tensión que se vive por la inseguridad laboral, la cuestión de la vivienda, etc.

El poder es ya cuestión ocupacional —llegar a él, estar ahí—y los partidos hacen agua por la corrupción, el acoso sexual y demás vicios que vemos ya como una normalidad paralela. No se solucionan los problemas, solo se espera a que surja el siguiente en el contrario en un equilibrio indecoroso y suicidad para el sistema en su conjunto.

El Rey Felipe VI lo ha dicho con palabras más bonitas, pero se ha apuntado hacia lo mismo. El mensaje navideño se hace al conjunto de los ciudadanos, pero las tintas se cargan con los responsables últimos de la situación que vivimos.

Aunque haya cambios en los partidos, unos y otros se ven arrastrados a esa inútil lucha para conseguir el poder. Los que ascienden son los que mejor insultan, lo hacen con más gracia y convencimiento. Los políticos dedica su tiempo a contarnos lo malo que son los otros, cuando lo que necesitan los ciudadanos son soluciones a sus problemas, creados desde ese otro poder en la sombra que les sostiene, el de la especulación, el del  beneficio brutal, el del control de los medios, dedicados a fomentar un turismo especulativo y consumista que hace que los ciudadanos tengan que abandonar sus casas porque son requeridas para funciones más lucrativas.

Esto es lo que el ciudadano percibe y lo que se nos muestra por encima de los mensajes partidistas y los titulares encubridores. Los peligros —lo llevamos diciendo mucho tiempo— son la radicalización de algunos con el juego de la polarización, el distanciamiento cada vez mayor de un creciente número de ciudadanos ante la inoperancia política de unos y otros. La combinación de radicalización y ausencia es muy mala en nuestro país y no hace falta ir muy lejos para comprenderlo.

La Vanguardia

Como nos muestran los procesos judiciales en marcha, el estado es un pastel que se van consumiendo ante la falta de escrúpulos de aquellos que lo asaltan ocupando los lugares más elevados de ministerios e instituciones públicas. Han generado, además, un empresariado que participa del juego de la corrupción para blanqueos o adquisiciones fraudulentas que se alimenta con "mordidas", sobornos y otras modalidades. Ya no son solo pequeñas empresas las beneficiadas de la corrupción, sino que parece que son cada vez más poderosas las que se adentran en este juego. Evidentemente no se puede generalizar, pero tampoco ignorar o trivializar.

Suicidas son también los enfrentamientos abiertos entre poderes, especialmente entre los legislativos y los judiciales, con descalificaciones, ya que este sistema solo admite el conmigo o contra mí. Es una especie de batalla en la que se dice aceptar pero no reconocer. Lo que se busca obviamente es descalificar a los que tienen la obligación de frenar desmanes. Sembrar dudas sobre el poder judicial es otro movimiento suicida que anima a saltarse las leyes.

RTVE

Y el mundo no está para permitirse esto. La crisis española tiene sus propias características, pero hoy nadie vive aislado y otros aprovechan nuestras debilidades en cuanto que tienen ocasión. Que seamos débiles dentro de una Unión Europea que se busca dividir desde los frentes estadounidenses y ruso no es una situación provechosa. Los poderes en la sombra y los políticos tienen mucho interés en una España turística en detrimento de otras posibilidades beneficiosas para nuestro desarrollo, pero el turismo está unido a la especulación inmobiliaria, las inversiones de capital extranjero para deshacerse de los habitantes de ciudades y pueblos. El turismo fue la respuesta de una España apenas sin recursos, pero el modelo hoy tiene muchas limitaciones y plantea problemas como los señalados junto a otros muchos. Los problemas de urbanización que se han planteado con la dana valenciana y otros posteriores evidencian que se priorizan otros beneficios antes que la seguridad de los ciudadanos. Confinar restringe el consumo y los españoles somos lanzados al gasto para evitar la caída de sectores del ocio, la gastronomía, etc. que es de los que dependemos. A la vergüenza de los muertos por los desastres naturales hay que añadir otro escándalo, el de las muertes de mayores en las residencias, otro sector al alza por el envejecimiento de la población, un país cada vez con menos niños. Algunos llevan avisando sobre cómo va a afectar a las pensiones del futuro. La llegada de trabajadores de fuera, que la industria y el campo necesitan genera en algunos sectores populistas un aumento del racismo que tendrá consecuencias también en la convivencia.

Son muchos los problemas que se nos acumulan. Muchos de ellos forman ya parte de la política de conflictos española. No se solucionan, se usan como arma arrojadiza en la mayoría de los casos.

Necesitamos encarar nuestros problemas, entender que son sistémicos, interconectados, que no valen soluciones parciales o, peor, ignorarlos o responsabilizar al otro. Son problemas de todos; son problemas de hoy y para mañana.

El País

Ayer hemos comentado aquí el informe pesimista del CIS sobre la percepción del futuro por parte de los españoles. No se piensa ya en que haya soluciones y menos en que esos problemas den como resultado la unión de todos para solucionarlos. Decíamos entonces que era una proyección de este presente problemático hacia un futuro negativo. Sin proyecto común, difícilmente se puede pensar en un futuro positivo.

Los que han criticado la idea de proyecto común son precisamente los que sacan provecho de su propia marginación interesada. Viven de la división y la crítica a los común, ya sea des una perspectiva de clase o de pueblo. Ellos siempre estarán enfrente; viven de los problemas, que son su razón de ser.

No sé si el mensaje real servirá de mucho, pero hay que intentarlo. Lo contrario es arrojar las democracias en manos de gobiernos autoritarios, demagógicos o de nuevas formas dictatoriales, como estamos viendo en otras partes del mundo. La estrategia de algunos es responsabilizar a la democracia identificándola con los políticos. No es más que una estrategia. Otros usan la estrategia del miedo haciendo ver que son la única solución. Igualmente no es más que una estrategia de supervivencia ante sus errores y desidia.

Hay que romper la dinámica del enfrentamiento y promover la de la construcción conjunta, la responsabilidad de todos, la aportación del esfuerzo común. Hay que enfrentarse a los problemas y que todos aporten soluciones para poder elegir la más adecuada. Lo demás es lo que vemos y no sirve de mucho.

viernes, 7 de marzo de 2025

El vídeo o ingeniosos con pretensiones

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los medios nos dan cuenta de la protesta de República Dominicana por haber sido incluida como mapa en un vídeo realizado por el PP contra el PSOE y el gobierno. El "ingenioso" vídeo es una imitación de "La isla de las tentaciones", retitulado como "La isla de las corrupciones" e incluye —mediante el uso de la Inteligencia Artificial— al presidente del gobierno, a su esposa, a Ávalos, a Koldo, etc. como participantes de ese imaginario programa. Lo malo es que el destino no es imaginario y se incluye una imagen de un mapa con la Republica Dominicana, lo que ha motivado la protesta, la disculpa del presidente del gobierno y la retirada del vídeo por parte del PP.

En 20minutos podemos leer el detalle:

Con motivo del fin de La isla de las tentaciones, el PP renombró su particular promoción del reality como La isla de las corrupciones, mostrando a Pedro Sánchez, Begoña Gómez, José Luis Ábalos, Álvaro García Ortiz, Víctor de Aldama, Koldo García, Jesica Rodríguez, Francina Armengol, Santos Cerdán y Ángel Víctor Torres. 

"Corrupción, lujuria, ambición, mentiras", añadía el mensaje del vídeo del Partido Popular. Después, una voz en off —similar a la de la presentadora Sandra Barneda— decía: "Bienvenidos a la isla de las corrupciones", y el vídeo terminaba con un mapa en el que se señalaba República Dominicana, que este jueves protestó contra un "incomprensible ataque" hacia el país. * 

Si la política quiere ser tomada en serio, tendrá ella misma que tomarse en serio. Esto no es política ni forma de hacerla. Es el descenso a la basura, indigna de ser llamada "política", una digna palabra que los políticos se encargan de pisotear, de denigrar con sus acciones.

Nos quejamos de Trump y su sentido del espectáculo. Trump lo hace porque le funciona y no tiene pudor o vergüenza. Nosotros estamos empezando a parecernos en fondo y forma y las consecuencias están claras, una espiral de malas artes. Si los políticos son incapaces de respetar principios, ¿por qué han de hacerlo los demás? Además se siembra la creencia de que todo vale y, lo que es peor, que todos valen.

La función de la política en una democracia es garantizar la convivencia en un clima de libertad y respeto. Así no puede haber respeto de ningún tipo. El ejemplo cunde y los perfiles seleccionados ya no son los más capacitados para el buen gobierno, sino aquellos que son capaces de usar cualquier recurso para obtener el poder. Los problemas se suceden y el arte de la política pasa a ser —como con Trump— el arte de ocultar los problemas o de responsabilizar a otros.

La política democrática debe incluir el respeto de las formas. Los políticos se limitan a hablar de los otros tratando de definirlos a los ojos de los ciudadanos tratando de imponer es visión negativa para la que se recurre a todo tipo de marrullerías, a la escenificación continua del ridículo. Con este vídeo se superan muchas otras acciones de unos y otros. Incluso, las disculpas del gobierno son una forma teatralizada de devolver la pelota más que algo sentido realmente.

Los partidos se llenan de estos "ingeniosos" comunicadores, los que les elaboran y pasan frases y expresiones chistosas que deben ser insertadas en sus declaraciones en cuanto tengan ocasión. Su función es darles el titular a los medios, que capten el ingenio del insulto y lo transmitan a ese público que lo repartirá por las redes.

Así tenemos un país ingenioso para satisfacción de inútiles y sus correspondientes degustadores de toda esta exquisita porquería arrojada contra el ventilador. Esto no es forma de hacer política responsable. Estamos dando un espectáculo bochornoso por todo el mundo por el que vamos exhibiendo nuestras gracias.

Es lo que las nuevas generaciones ven y lo que aprenden. Nos quejamos de esos adolescentes que usan la IA para convertir a sus compañeras de clase en objetos pornográficos. Lo que están haciendo los políticos no es mucho mejor con el agravante de la responsabilidad de haber sido elegidos y ocupar las instituciones en nombre del pueblo. Así no solo no se respeta al oponente; tampoco se hace con los votantes ni con las instituciones.

Necesitamos buenos expertos, políticos respetuosos y con buenas ideas y no estos ingeniosos con pretensiones. Necesitamos partidos serios, con buenas prácticas y dedicados a pensar más que a destruir.

Habrá algunos a los que el vídeo les parezca gracioso. No es más que otro signo de la degradación a la que nos arrastran, del embrutecimiento político que padecemos y que les anima a seguir con este tipo de cosas. ¿Los beneficiarios? Basta con mirar a los Estados Unidos para entenderlo.

No les riamos las gracias. Votes a quien votes, no la tiene.


* "El PP retira el vídeo de 'La isla de las corrupciones' tras las quejas de República Dominicana" 20minutos 7/03/2024 https://www.20minutos.es/internacional/republica-dominicana-protesta-por-campana-pp-denunciando-corrupcion-sanchez-por-danar-imagen-pais-5688826/?autoplay

viernes, 28 de febrero de 2025

Trump y la democracia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

A ver si lo he entendido bien: cuando los norteamericanos (y solo ellos) te eligen su presidente eso te permite cambiar mapas, decidir sobre guerras en otros lugares marginando a los interesados, decir que el invasor se "está comportando bien" y es un "buen tipo", negar lo que has dicho horas antes (como llamar "dictador" a alguien), poner aranceles al mundo con excusas como lo del fentanilo, llamar "criminales" a los que llegan al "país de las oportunidades", montar un vídeo obsceno sobre el destino de los gazatíes que deberán pasearse con un globo con tu cara y un larguísimo etcétera producido por algo que no es fácil definir, algo escondido en algún lugar de la infancia de niño rico malcriado y su segundo mandato.

La democracia se sustenta sobre el principio de que la decisión de muchos se aleja del error individual. La cordura, nos viene a decir la teoría democrática, es cosa de mayorías. La historia, en cambio, está llena de ejemplos contrarios, de electos que desafiaban la idea estándar de cordura. Siempre ha habido conflictos entre el protagonismo de los electores, a los que se debe escuchar, y el protagonismo narcisista de los líderes elegidos que pronto se liaban la manta a la cabeza.

La desmesura de Donald Trump está empezando a ser preocupante conforme avanza el plan general de machacar a socios y aliados y se dedica a estrechar alianzas decisorias con el supuesto rival. El rival, la Rusia de Putin, es necesario para tener alguien con quien negociar saltándose a los interesados. De esta manera, incluso se adquiere cierto prestigio como negociador y es posible hacer creer que no tomas las decisiones por tu cuenta.

La idea, expresada recientemente, sobre que la Unión Europea fue creada para "jo..." a los Estados Unidos, ejemplifica la forma simplista que tiene Trump de explicar la Historia, el papel de los demás y el de los Estados Unidos. ¿Es posible ser más corto? Sin embargo, ahí le tenemos, elegido por mayoría en el hasta el momento considerado el país más avanzado, la democracia referencial, etc.

Creo que si sobrevivimos al cambio climático insistentemente negado por el presidente, a las futuras epidemias también negadas y para las que no habrá que vacunarse, etc. serán necesarias varias décadas para explicar los líos en los que se nos ha metido y de los que no saldremos con facilidad ni ellos ni nosotros,

Forma parte de su simpleza no comprender que en un mundo global y complejo, los efectos no son siempre controlables, que muchas acciones iniciadas tienen efectos impredecibles. Pero para Trump la culpa de todo la tiene Joe Biden, que le robó la presidencia tras su primera elección, con lo que el mundo retrocedió.

BBC

En su primer mandato le rodearon de personas que pudieran poner freno a su mezcla de ignorancia e inexperiencia (recordemos al Dr. Fauci tratando de evitar que la gente creyera lo de las inyecciones de lejía contra el COVID o a los de Defensa tratando de evitar que diera información sensible en sus encuentros con los rusos).

En el segundo, el panorama ha cambiado mucho. Ahora se ha rodeado de gente peor que él (es una forma de expresarlo), de locos como Musk. Si el dinero, nos dicen, no da la felicidad, tampoco da la cordura como se comprueba cada día. Si Musk no tuviera tanto dinero, es más que probable que estuviera encerrado en alguna institución o retirado en algún lugar discreto dedicado a tener hijos, que es lo suyo, para no tener que recibir tanta inmigración.


BBC

Desgraciadamente, este segundo mandato se está definiendo claramente por el castigo al mundo, el de la demostración del poder intervencionista sobre los demás. Eso implica etiquetar primero al mundo según su visión simple. A nosotros, por ejemplo, nos han colocado entre los "BRICS". Dentro de poco, pretenderán cobrarnos por las bases norteamericanas en España, ya que se entenderán como un servicio de "protección" que los norteamericanos no debe "pagar". ¡Europa siempre poniendo problemas!

Dentro de muy poco podremos empezar a ver resultados. Ya nos dicen, por ejemplo, que la venta de coches Tesla, la empresa de Musk, ha caído en picado. A la gente no le ha hecho mucha gracia lo del saludo nazi y el apoyo a la ultraderecha alemana. Al igual que esto de Tesla, los Estados Unidos empezarán a notar ciertas reacciones más allá de las institucionales de sus gobiernos. 

BBC 28/02/2025

¿Se volverá el mundo anti norteamericano al igual que los Estados Unidos se han situado frente al resto del mundo? Si Trump realiza en Gaza lo que dice y muestra su vídeo, las consecuencias pueden ser graves; si pacta con Rusia cuáles son las fronteras ucranianas, ocurrirá lo mismo.

¿Se retirará de la OTAN porque le va mejor por libre, vendiendo o alquilando servicios, sacando "tierras raras"? ¿Quién sabe? Con Trump, la imaginación va por delante de la realidad y lo que hay bajo ese encubridor flequillo es un misterio, una sorpresa.

Siempre se ha dicho que algunos grandes dictadores fueron elegidos democráticamente. No han pasado a la Historia por ser elegidos sino por lo que han hecho después, por la forma en que pisotearon la democracia. Y eso afecta tanto dentro como fuera del país.

Trump nos ha definido a los europeos como piedra en el zapato estadounidense, como parásitos de su generosidad y bondad natural. Hasta qué punto eso conecta con los propios norteamericanos está por verse. Tampoco vamos a caer en la ingenuidad de pensar que Trump carece de apoyo popular. Por eso es fundamental comprender no solo a Trump sino también la sintonía que le ha llevado, sin demasiadas máscaras, a ganar la presidencia.

¿Entenderán los norteamericanos lo que realmente supone Trump para ellos y para el mundo? ¿Entenderán que a Trump siempre le quedará el golf y a ellos no?

sábado, 30 de noviembre de 2024

Si esto es política, me bajo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No es fácil mantener la atención en las noticias. Estas se han convertido, entre el sensacionalismo de unos y el protagonismo de otros, en una especie de descorazonadora imagen del mundo en la que pelean por los titulares. "Titular o no titular, esa es la (única) cuestión", por ponernos hamletianos. Esto no se dice mirando una calavera, como requiere la imagen shakesperiana, sino frente a la pantalla de un teléfono móvil.

Lo que iba a ser la gran celebración del PSOE, su congreso, se ha convertido en una fiesta carnavalesca en la que algunos —con eso que llaman "malestar"— se resisten a ser unánimes, otro término caro a los políticos.

Como decían esta misma mañana en los noticiarios, el congreso se ve rodeado por el "caso Koldo", el caso del Fiscal General de Estado y, finalmente, por los casos "familiares" del presidente, que tampoco es poca cosa, por mucho que se trate de ignorar o desdeñar. Hay alguno más por ahí coleando, pero con eso basta y sobra.

Mientras las imágenes no muestran a ciudadanos limpiando los estragos de la dana, limpiando el barro acumulado, amontonando miles de coches inservibles e intentando que no se les caigan encima los edificios, recomponiendo puentes, carreteras y raíles, la política española trata de recomponerse a sí misma de los estragos de sus propias danas.

Insisto desde hace tiempo en la necesidad de la "ejemplaridad" política, que es algo más que cultivar la imagen, dar trabajo a los gabinetes de comunicación e invitar a comer a los periodistas. No, es algo más. Tiene más que ver con que los ciudadanos no tengan que arrepentirse de votar a algunos, de sentirse estafados por los discursos escuchados.

La estrategia de la "polarización" empleada en diversas partes del mundo, entre ellas España, consiste en vivir en una especie de cárcel política en la que te sientes rehén. Por eso los políticos dedican el 80% de su tiempo y palabras a poner verde a los contrarios, de tal forma que el votante no sienta la tentación de no votarles a ellos o, simplemente, dejar de votar. Si no lo hace, será responsable de los desastres infinitos que la llegada de los otros al poder traerá consigo.

En RTVE.es leemos el titular matutino "Sánchez busca un cierre de filas en el PSOE ante el "acoso judicial" y sellar una década de liderazgo absoluto"*. La expresión militar "cierre de filas" cubre la disidencia interior, el deseo de acallar las discrepancias; el entrecomillado de "acoso judicial", en cambio, hace referencia a la guerra exterior, algo que el partido se empeña en considerar como una conspiración. Así, entre guerras y conspiraciones se crea el marco de la vida política y se insiste en que la supervivencia no está en desprenderse del lastre, sino en su maquillaje comunicativo en distintas líneas. El resultado final, el que abrirá el camino de la permanencia en el poder (la segunda aspiración tras su consecución), es ese "liderazgo absoluto", el que acalla toda discrepancia pues la considera el principio del fin. Para sobrevivir, se nos dice, hay que ser agresivo hacia afuera e indiferente hacia adentro... hasta que todo estalla y salta por los aires.

Lo que más daño ha hecho al PSOE es, evidentemente, la dimisión del líder madrileño, ese al que le dio por ir al notario, levantando con ello el virus de la suspicacia, algo inasumible desde la aceptación absoluta y la sonrisa abierta que de cada líder para abajo debe caracterizar al político a la moda.

Pero las desgracias ocurridas están empezando a hacer perder la paciencia al ciudadano de a pie, el que sufre o padece la mezcla de los males naturales y la incompetencia política. Mientras el sistema no es sometido a pruebas, todo son sonrisas y vítores, pero no parece que los tiempos estén para eso. Los ciudadanos entonces están empezando a dejar de ser palmeros felices y empiezan a ser críticos, chillones y de vez en cuando zarandean, como han mostrado las visitas de políticos a las zonas castigadas y las visitas de los ciudadanos a las salas de plenos de los ayuntamientos. Es probable que los próximos presupuestos recojan un incremento del gasto en los blindajes de los coches oficiales.

Esto es lo que nos dice inicialmente RTVE.es sobre el congreso y sus antecedentes:

La primera vez que Pedro Sánchez salió triunfante de un Congreso Federal del PSOE fue hace una década y de la mano de quien entonces le llevó a la Secretaría General del partido más antiguo de España, la entonces 'baronesa' socialista más potente, Susana Díaz. Entonces era un desconocido diputado que superó a un respetado Eduardo Madina en las primarias y al que entonces nadie veía como un líder llamado a hacer historia dentro del PSOE.

Tres años después, en el Congreso Federal de 2017 y tras abrirse el partido en canal en su mayor crisis interna, Sánchez volvió a salir victorioso y en esta ocasión tras 'matar' políticamente a su mayor rival entonces en el partido, la misma Susana Díaz que le aupó. Antes, él fue 'enterrado' por el todopoderoso aparato de Ferraz, pero Sánchez supo renacer y de ese Congreso nació el nuevo PSOE que hoy lidera, con alguna voz discordante, pero sin nadie que le discuta el mando desde entonces y sin debate alguno sobre su sucesión. A partir de esa gesta en el PSOE, su historia de renaceres políticos y de primeras veces es más que extensa.

En el último cónclave socialista, en el año 2021, el PSOE vivió un Congreso tranquilo y de unidad, ya desde el poder, en el que la unión fue absoluta, incluso con un histórico abrazo entre Sánchez y el expresidente Felipe González, más que crítico ahora con el actual líder socialista. No se le espera en este cónclave, al que sí ha acudido otro expresidente y exlíder, José Luis Rodríguez Zapatero, cuya relación de sintonía con Sánchez ha ido de menos a más y convertido en uno de los mayores revulsivos socialistas. Precisamente este viernes, en la primera jornada del cónclave, fue uno de los protagonistas y pidió "lealtad" en el partido.* 

La historia que se nos cuenta es un verdadero culebrón tras las sonrisas y fotos oficiales. Puñaladas, distanciamientos y acercamientos bajo el lema de la "unanimidad" escenificada.

La obsesión de los partidos con la "unanimidad" les priva de uno de los elementos más necesarios en la democracia, la discrepancia, el debate abierto, la llegada de nuevas ideas. Todo ello está enfrentado a la obsesión de esa voz única que acaba atrayendo a los palmeros sonrientes, a los conformistas natos, a los pelotas. Los líderes se rodean de los que no les llevan apenas o nada la contraria y eso tiene efectos muy negativos para la salud democrática general y de los partidos en particular.

¿Ha llegado el momento en que se acabe esta forma "comunicativa" de hacer política? ¿Cesará este espectáculo de la polarización interesada de todos los partidos? ¿Llegaremos a la conclusión de que es poco ejemplar? No lo sé, pero lo malo son los que viven de clamar contra políticos y partidos para después acabar como los de "¡Se acabó la fiesta!", protagonizando sus propias "fiestas" y aprovechándose del descontento y la inocencia.

Sea lo que sea, se hace necesario el cambio en la forma de entender y plantear la política desde esta "clase" política que se ha ido fabricando durante décadas a lo ancho y largo del panorama. A lo que estamos asistiendo es a mucha palabrería, a mucha inconsistencia, a mucha falta de pericia en resolver los problemas de los ciudadanos, que es para lo que se hace política auténtica, la que necesita de eficacia y solidaridad social. Con esos planteamientos actuales, el rechazo crece y eso es peligroso por los que vienen armados con el recogedor de basura. 

Hay que empezar a atrae otro tipo de gente a los partidos e instituciones. Si esto es política, piensan muchos, me bajo.

* María Menéndez "Sánchez busca un cierre de filas en el PSOE ante el "acoso judicial" y sellar una década de liderazgo absoluto" RTVE.es 30/11/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241130/congreso-federal-psoe-sanchez-acoso-judicial-cierre-filas/16352598.shtml


miércoles, 30 de octubre de 2024

Trump, Tocqueville y la democracia en América

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Queda poco tiempo para que se decida en las urnas (o fuera de ellas, según algunos) quién gobernará Estados Unidos. Los mensajes de Donald Trump giran alrededor de una afirmación vacía, "hacer América grande otra vez". Desde el punto de vista de la comunicación, es una sentencia que permite a sus seguidores imaginarse dos cosas, la "grandeza pasada" y la "grandeza futura", dos formas indefinidas que han de rellenar.

Todo lo que Trump señala que va a hacer, si los jueces lo permiten, va en contra de lo que hizo a América "grande", que no fue su poder militar o económico, sino ser lo que se llamó "tierra de oportunidades" en un país creado por colonos, un país abierto en el que la nacionalidad de llegada no tenía importancia porque lo importante es la salida, la americanización.

Releo en estos días la obra de Alexis de Tocqueville (1805-1849), La democracia en América. Tocqueville la publicó en dos partes, la primera en la década de los treinta del siglo XIX. ¡Qué lejos está aquella América que el viajero francés contempló y plasmó en su libro! ¡Qué lejos y distinta! Aquel proyecto modélico para la conflictiva Europa, la Europa de guerras y absolutismo, decadente, se basaba en el imparable progreso hacia la igualdad que había roto las barreras y alentado la convivencia. Lo que a Europa proponía Tocqueville no era la perfección, sino la buena voluntad, por decirlo así, el deseo de convivencia y de superación de las distancias de todo tipo existentes en el resto del mundo. ¡Qué lejos!

Guardo especial simpatía, admiración y recuerdo de la obra de Tocqueville porque fue el objeto de la primera conferencia de mi vida, en un momento convulso de la vida política española, en la que muchas voces llamaban a la divergencia, al conflicto.

La América que Tocqueville vio se situaba en el extremo opuesto. La pregunta que me surge con la relectura es si hemos terminado el ciclo de la convivencia como objetivo y se está produciendo un retroceso.

Que "hacer grande América" —un país de inmigrantes, construido por emigrantes— signifique deportaciones masivas, como Trump ha prometido, construir muros tras los que esperan gentes prestas a disparar para defenderse de los "criminales y violadores, narcotraficantes", etc., lo peor del mundo; que se convierta "América" en una forma de racismo pseudocristiano, en una copia del peor puritanismo del que muchos huían, etc. no deja de sorprendernos tras leer cada una de sus páginas y lo que se describe en ellas.

América, la tierra donde cumplir los sueños, ha construido su nuevo ideal bajo el trumpismo, en la esencia de lo contrario a lo que América representaba para el mundo. Los Estados Unidos no son ya tierra de sueños, sino una pesadilla claustrofóbica que se mira el ombligo y quiere golpear al mundo desde una nueva prepotencia llamada eufemísticamente "grandeza". El política también hay límites en el diccionario aunque a veces no lo parezca.

Más allá de su propio espacio, imitamos las tendencias norteamericanas que enganchan a los electorados radicalizándolos y llevándolos hacia los extremos en los que aumentan, convencidos de que son víctimas, que el planeta entero les envidia y quieren aprovecharse de ellos. Esto en un país que se ha caracterizado por llevarse a golpe de talonario a los mejores cerebros de cada país, fomentando la llamada "fuga de cerebros". Esa puerta, en cambio, nunca está cerrada, pare el genio no se levantan muros ni se le criminaliza, aunque haya construido bombas volantes, como las V2, por von Braun.

Kamala Harris llama a los votantes norteamericanos a "pasar página", a desprenderse de Trump, a no repetir. Pero tengo serías dudas sobre que Trump pueda ser un "final" y no un "principio", lo que sería terrible no solo para Estados Unidos sino para el mundo, un conjunto en el que se ve crecer el autoritarismo. El "árbol Trump" no nos deja ver el "bosque del autoritarismo" en el que hunde sus raíces. Hay más Trump en la recámara.

Releo La democracia en América y no deja de asaltarme la duda. Escribía Tocqueville en el prefacio:

Concibo una sociedad en la que todos, contemplando la ley como obra suya, la amen y se sometan a ella sin esfuerzo; en la que la autoridad del gobierno, sea respetada como necesaria y no como divina; mientras el respeto que se tributa al jefe del Estado no es hijo de la pasión, sino de un sentimiento razonado y tranquilo. Gozando cada uno de sus derechos, y estando seguro de conservarlos, así es como se establece entre todas las clases sociales una viril confianza y un sentimiento de condescendencia recíproca, tan distante del orgullo como de la bajeza.   

Conocedor de sus verdaderos intereses, el pueblo comprenderá que, para aprovechar los bienes de la sociedad, es necesario someterse a sus cargas. La asociación libre de los ciudadanos podría reemplazar entonces al poder individual de los nobles, y el Estado se hallaría a cubierto contra la tiranía y contra el libertinaje.

En un mundo de redes y pantallas, los ideales son sustituidos por los intereses, que son alentados de forma continua. Lo que se dilucida en las lecciones norteamericanas es más que una presidencia. La gente ya conoce a Donald Trump y sabe lo que vota. Él sabe que ellos lo saben, por lo que los límites son difusos y van a ser movidos hacia lugares insospechados.

La idea de que los Estados Unidos exporta la democracia hace tiempo que perdió su sentido y lo que Trump promete es la defensa de las dictaduras afines y un mundo bajo los intereses de grandes corporaciones con el peso de las armas y la vigilancia en un mundo controlado de las comunicaciones, con aumento general de las censuras.

La política en las democracias ha dejado de actuar como Tocqueville consideraba propio de ellas, con América como modelo. La "grandeza" se busca hoy por otros medios, significa otra cosa. Kamala Harris es una esperanza de que Trump no gane; no sabemos si esto será suficiente para frenar lo que se nos viene encima en un futuro.

miércoles, 23 de octubre de 2024

Trump o el hombre que amaba a los dictadores

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los medios internacionales, de The New York Times a RTVE, dedican titulares a las declaraciones del antiguo colaborador de Donald Trump, John Kelly. La noticia es algo conocido ya, pero que sigue sorprendiendo cada vez: Kelly considera a Trump un "fascista" modélico o, como dicen en The New York Times, "met the definition of a fascist"*.

The New York Times

Hemos seguido durante años a Trump, en presidencia o en la oposición, con sus declaraciones constantes, por lo que no encontramos lo novedoso del asunto, pero siempre es bueno que se sepa con qué se juega en esto de las elecciones en una democracia al elegir un modelo u otro.

Hemos recordado varias veces que Trump llamaba al presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, "su dictador favorito". El presidente egipcio fue el primero en felicitarle. Al-Sisi supo ver la vanidad de Trump y Trump supo ver cómo se ejerce el poder con mano dura y rodeado de aduladores, algo muy parecido al ideal trumpista, que es más bien faraónico.

El problema con Trump no es su peculiar patología, sino el atractivo que tiene para millones de votantes en los Estados Unidos y que pueden llevarle de nuevo a la presidencia del país y remover las relaciones internacionales precisamente por su fascinación con los dictadores y de estos con él, ya que se sienten respaldados por una potencia mundial. Y no está el mundo para bromas.

La pregunta que nos hacemos es precisamente ese respaldo de USA a dictadores que ha envenenado las políticas mundiales con esa "naturalidad" de las dictaduras. Hemos aceptado es juego geopolítico que hace ver que lo importante son los aliados y no lo que estos hagan. Para los diversos dictadores mundiales, Trump es un regalo. No solo les admira, sino que toma decisiones que afectan a la configuración del espacio político internacional.

En esto, la calidad de la vida política ha empeorado pues la degradación democrática es patente, ascendiendo en todo el mundo los grupos y políticas populistas, en especial de la ultraderecha.

Que los Estados Unidos comiencen a hacer lo mismo que hace Vladímir Putin, amparando dictadores y pseudo democracias, como ocurre con Venezuela y algunos países de la antigua URSS, es preocupante y supone también la erosión de países con tradiciones democráticas que se ven progresivamente arrastrados a posturas de ultraderecha.

La campaña norteamericana está marcada por la desinformación y la difamación como variante. En algunos casos, como denuncia hoy The Washington Post, con campañas con origen en Rusia. La globalización que han traído las redes sociales está redefiniendo el concepto de comunicación política y de "acción comunicativa". El poder hacer trabajo sucio, por llamarlo así, hace que países como Rusia se planteen su intervención constante en los procesos electorales, que tengan sus propios candidatos en ocasiones y que se planteen de forma constante la desestabilización de cada país. Hoy esto es rápido y barato. Europa ha tenido que establecer medidas legales de defensa para poder evitar los intentos de manipulación.

Que los países enemigos de Estados Unidos, como Rusia, tengan a Trump como "favorito" ya dice mucho. El deseo de verle en el poder no es porque le deseen un buen mandato, sino precisamente por lo contrario: no hay peor destino que tener a Trump como presidente.

Me imagino que por todas partes, en los grupos internacionales, pensaron que las torturas de sus cuatro años de mandato se habían terminado. La posibilidad de tenerle de nuevo en la Casa Blanca es de echarse a temblar. Aquellas carreras de Trump para ponerse en situación preferente en las fotos no solo eran infantiles, sino reveladoras de esa personalidad narcisista desaforada, fácilmente manipulable.

Una de las noticias que escuchamos en RTVE esta misma mañana recogía las insinuaciones de Trump sobre el uso interno del ejército para "acabar" con los problemas o contestación interna. Recordemos que esto no es una novedad en Trump. La idea de que él pierda está fuera de su espacio mental, por lo que perder es un "robo" que le hacen. Bajo esta premisa se produjo el asalto armado al Capitolio, el episodio más antidemocrático de la historia de la democracia americana. ¿Hará lo mismo ahora? No tendría nada de particular. Para Trump, solo el triunfo es normal; lo demás son conspiraciones y fraudes.

El 13 de octubre pasado podíamos leer en CNN en español:

El expresidente Donald Trump sugirió usar a los militares para enfrentar lo que llamó “el enemigo interno” el día de las elecciones, y dijo que no le preocupa el caos de parte de sus partidarios o actores extranjeros, sino de los “lunáticos de izquierda radical”.

“Creo que el mayor problema es la gente de adentro. Tenemos gente muy mala. Tenemos gente enferma. Lunáticos de izquierda radical”, dijo Trump en una entrevista con Maria Bartiromo de Fox News en “Sunday Morning Futures”.

 “Creo que esto debería ser manejado muy fácilmente, si fuera necesario, por la Guardia Nacional, o si realmente fuera necesario, por los militares, porque no se puede permitir que eso suceda”, añadió.** 

Las declaraciones a la Fox son claras. Suponen la preparación de un clima violento para las elecciones. Como siempre es el miedo el que "obliga" a respaldar esas acciones violentas, para las que Trump solicita la intervención de la Guardia Nacional.

No, no es de extrañar que John Kelly hablara de "fascista", de un "admirador" de dictadores. Cuando un país que debería inspirar la democracia a otros puede ser dirigido por un admirador de dictadores debemos preocuparnos todos. 

El Mundo 4/07/2024

* "As Election Nears, Kelly Warns Trump Would Rule Like a Dictator" The New York Times 22/10/2024 https://www.nytimes.com/2024/10/22/us/politics/john-kelly-trump-fitness-character.html

** Veronica Stracqualursi "Trump propone usar al ejército para luchar contra el “enemigo interno” el día de las elecciones" CNN en español 13/10/2024 https://cnnespanol.cnn.com/2024/10/13/trump-ejercito-luchar-enemigo-elecciones-trax

viernes, 18 de octubre de 2024

Respeto

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No sé si queda alguien o algo, alguna institución, lo que sea, a salvo de esta corriente que nos arrastra y que se puede calificar de muchas maneras. Dejémoslo en "basura", en "ríos de basura". La política española en su conjunto es un río que nos arrastra y absorbe hacia lo peor. Produce mal ejemplo y se expande hasta los rincones más alejados.

La vida política es ejemplar, tanto en lo positivo como en lo negativo. El espectáculo de la violencia verbal, gestual, institucional permanente se acaba trasladando a la ciudadanía y a los actos más cotidianos.

El incidente de los insultos homófobos al ministro Grande Marlaska en la Universidad de Navarra es una muestra más de cómo se está desarrollando este modelo de acción política en nuestra sociedad.

Las instituciones dejan de respetarse como deja de respetarse a las personas. Lo que hemos visto en la Universidad de Navarra es lo que se nos está contando durante un juicio por asesinato en el que se trata de establecer el papel de la homofobia. Es el mismo espíritu el que se da en ambos casos; es solo cuestión de grado. Algo parecido ocurre con la expansión del racismo, que va de los campos de deporte a las palizas en los barrios.

Algo están haciendo mal los políticos; algo hacemos mal los ciudadanos. Y, sobre todo, algo malo estamos transmitiendo que se va constituyendo como "normalidad" peligrosa, algo que nos sitúa dentro de un conflicto permanente con tendencia a desbordarse.

Mientras la política española, sus partidos y representantes, no asuman que están arrastrando con sus actitudes y comportamientos, con sus discursos y acciones, hacia una violencia ambiental que se transforma en picos de situaciones graves, la política general carecerá de credibilidad en sus fines y merecerá rechazo y olvido.

Es la única reacción posible ante estas maniobras que hacen del enfrentamiento una norma, del insulto y la descalificación una forma actuación. Hay un límite, aunque parezca no tenerlo. El límite es la falta de sentido de la representación.

La democracia es representación, pero aquí parecen haberse invertido los papeles. Yo exijo que los que me representan, aquellos a los que voto para que lo hagan, asuman mi respeto hacia la dignidad de los otros por más que puedan pensar de forma contraria. Sin embargo, aquellos que me representan hacen que me avergüence de su forma de actuar, pues lo hace de una forma que yo no haría nunca.

No solo actúan de una forma en que yo no lo haría, sino que pretenden ser imitados en sus malas formas, directa o indirectamente. Lo ocurrido en la Universidad de Navarra no es más que la consecuencia en la calle de lo que se hace en las instituciones. Se busca la polarización y con ella se llega al insulto y a la agresión.

Cada vez cuesta más votar; cada vez cuesta más sentirse representado por las malas formas, por una política barriobajera y agresiva, insultante, descalificadora. La política no son solo las ideologías, sino también abarca las formas y actuaciones. ¿Por qué debo votar a alguien con quien no me siento identificado en su forma de actuar, alguien que me genera rechazo?

Cuando la gente deja de confiar en la acción política empiezan a producirse muchas tentaciones que una política de corrección debería evitar. Cuando se llega al insulto, a la descalificación, se acaba llegando a la agresión y en casos extremos a la muerte. Quizá algunos no quieran reconocer determinados crímenes como de base política, pero la falta de sentido de la convivencia y el respeto a los demás sí son cuestiones políticas. Forman parte del marco y de los objetivos. ¿No es político el "respeto"? ¿No es político la "falta de respeto"?

Los grupos políticos no pueden asumirlo porque han derribado las formas, pero las formas representan la parte pragmática de la política, su traducción a convivencia. Es un hecho que en muchos países democráticos la convivencia se ha deteriorado gravemente y se ha elegido la vía de la polarización y del enfrentamiento, de la falta de respeto como vía de la acción. Esto se puede traducir en formas agresivas que pronto se normalizan en todos los ámbitos, del laboral al educativo pasando por el político, al que pronto se imita y se toma como referencia.

El hecho de que los insultos a Grande Marlaska se hayan producido en una universidad es algo significativo de la pérdida de valor de las instituciones. Eso se percibe de muchas formas y se traduce en actos como el señalado.

Vivir es convivir; vivir en democracia es convivir democráticamente. La democracia no es algo que se realiza el día en que se vota, sino que se practica todos los días del año y en todos los niveles personales e institucionales. No tiene sentido una democracia en la que no se vive democráticamente, en la que no se respeta al otro. Es tan sencillo como esto. Los que lo fomentan, lo permiten o lo usan son responsables del deterioro que se está produciendo.

domingo, 13 de octubre de 2024

Democracia y valores democráticos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Dice el titular de la entrevista con Adela Cortina en el diario El Mundo que si no importa que un político robe o mienta, "entonces la democracia está perdida". ¿Se nos han muerto los valores de la sociedad y no tiene sentido la democracia más que como una lucha sucia para alcanzar el poder? Puede ser. Solo nuestra retórica buenista nos hace ver las cosas por encima de la realidad.

Hay que hablar de una "selección invertida", Los mecanismos para la selección política no eligen según los valores que se citan positivamente, sino conforme a criterios negativos. De esta forma, los mejores se alejan de la política y los que quedan son el resultado de esos factores de selección, que tienden a ser negativos.


Prácticamente todos los medios nos hablan hoy de lo que llaman la "caída en picado", tras cien días en el poder, del primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer. No son muchos días, pero los hundimientos se los fabrica uno mismo. La propia forma de hacer política no perdona un error y Starmer parece haber cometido muchos en esos poco más de tres meses en el poder.

Que en todas partes aparezcan noticias sacando los colores a los políticos es indicativo de este arma de doble filo que han pasado a ser los medios, devoradores de este tipo de casos para unas audiencias cada vez más radicalizadas y, a la vez, aburridas.

Hoy son los medios los que te elevan y te hunden en un pispás. Saben que les necesitas para conseguir una imagen sólida que te eleve y mantenga en el poder y saben que caer en desgracia tiene consecuencias.

La idea de Adela Cortina no es trivial y nos afecta a todos, aunque no lo pensemos. ¿Qué nos queda de la idea de democracia? Por lo pronto hemos perdido la idea de "valores democráticos" y nos hemos quedado con su mecánica. La mecánica es todo aquello que hace sumar, son también los pactos para llegar y repartirse el poder. La mecánica, privada de valores, solo mira al poder y a la permanencia.

Los valores democráticos hacen de la convivencia el eje del sistema. La mecánica, en cambio, opone la polarización y el enfrentamiento como centro de su actuación. De esta forma extrae los peores deseos dividiendo a la gente y haciendo ver que los objetivos son irreconciliables, que una democracia es una forma de enfrentamiento no sangriento, un sustituto de la violencia. Esta se traduce en su verbalización y en calentar a unos frente a los otros, usando la constante mención de agravios para que veas en los otros el freno para tus deseos y objetivos. El líder pasa a ser un "general" al frente de un ejército.

Los valores democráticos tratan de fomentar la convivencia a través de la disminución de las desigualdades, creando una identidad común que se va ampliando hacia el concepto de ciudadano.

Cuando los miembros de una sociedad no se respetan y consideran que son los más listos los que tienen mayores oportunidades, que son las conexiones con el poder las que permiten hacer fortuna y que esa fortuna puede surgir del engaño y el robo, el sistema democrático se resiente.

La mala ejemplaridad política es una de las causas de mayor destrucción de los valores, Cuando uno ve que hacia la política solo van los desaprensivos y que se agrupan para tener más poder y conseguir mayor fortuna, la democracia se resiente aumentado su degradación. Caso absolutamente destructivos de los valores democráticos son, por ejemplo, todos aquellos que salen cada día con respecto a las carencias durante la pandemia. Me refiero a ladrones y comisionistas que, a las puertas del poder, consiguieron hacerse con millones de euros bajo la mirada cómplice o cándida de los responsables en el poder e instituciones. Poco ejemplares son los casos que están llevando a la calle a protestar a la gente por situaciones que afectan a lo básico, como ocurre con la vivienda y toda la especulación tras ella, amparada por las autoridades locales y autonómicas. Todo aquello que atenta contra esos aspectos que afectan a la vida diaria, no recibe el adecuado tratamiento para resolverlo. Los ciudadanos se preguntan sobre el sentido de la política. Las noticias hablando sobre el enriquecimiento indebido, fruto de corrupción, no ayudan a dar sentido a los valores de la democracia.

Una democracia plagada de políticos que sirven de puentes a los familiares, próximos y lejanos, a los amigos, para el enriquecimiento, para el abuso y el privilegio, deja de serlo rápido. Pasa a ser un país en el que vale todo. Si ellos lo hacen, ¿por qué no yo? La imitación de los ejemplos negativos se convierte en el verdadero eje de actuaciones.

Que alguien se haya hecho rico con mascarillas en la época de pandemia, además de otros negocios oscuros, con miles de muertos por medio, nos dice mucho sobre lo que se llama "oportunidades".

Creo que está claro que una democracia es más que una aritmética del poder; son unos valores que se deben hacer propios y exigir que se cumplan por todos.

La democracia no es la urna. Eso es el método de elección. La democracia es lo que se hace con esos votos, las transformaciones sociales, las mejoras, la convivencia, la justicia social, etc. A diario escuchamos a gobernantes de todo el mundo presumir de "demócratas" y ejercer de lo contrario.


* Entrevista "Adela Cortina: "Si no importa que un político mienta o robe, entonces la democracia está en peligro"" El Mundo 11/10/2024 https://www.elmundo.es/papel/historias/2024/10/11/6707c27cfc6c83d2378b4584.html