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lunes, 29 de enero de 2024

Taylor Swift, víctima

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No sé si era predecible, pero sí que era inevitable. Los medios nos dan cuenta de la aplicación de la IA que fusiona imágenes de cuerpos y rostros, con carácter pornográfico, en la figura de la cantante Taylor Swift, un icono actual en el mundo mediático. Swift ha dejado de ser una fantasía erótica para convertirse en una virtualidad pornográfica. Lo que antes quedaba a la imaginación calenturienta de algunos de sus fans obsesivos, ahora es una curiosidad de los que gustan de compartir estas cosas. Hay gente para todo... y cada vez más para lo mismo.

En el caso de Taylor Swift se ha empezado por arriba en la escala. Swift está en la cumbre y sus imágenes se siembran por el planeta a la velocidad del rayo. Pronto irán cayendo en la lista Margot Robbie, Jennifer Lawrence, Emma Stone... o la vecina de arriba que no se quita los tacones desde que se levanta. Ya sea por admiración o por venganza, la imagen desnuda añade al aburrimiento pornográfico la gracia de lo prohibido o de lo inexistente creado por el morbo.

En un mundo donde la imagen es casi todo, por encima de la propia realidad, que se elude o esconde, este tipo de aplicaciones recicladas como erótico pornográficas son la mejor promoción para aquellos que las crean. Con estas imágenes alimentan el deseo doble de poseer, a la persona (a la que manipulas) y a la herramienta (que te permite hacerlo por un módico precio), que es posible comprar o alquilar por usos con precios de mercado, al alcance de cualquier aburrido con pocos recursos e imaginación.

Muchas de las críticas se refieren a que —por ahora— los ataques (o devociones mal entendidas, como quieran) se centran en las mujeres. Es cierto. La mujer es víctima de esta venganza del machismo sistémico y ancestral. Es sorprendente cómo los avances científicos y tecnológicos acaban siendo utilizados para viejas cosas, las de siempre, para aquello que se encuentra cada día (y noche) en la mente de los hombres decir, de los varones calenturientos. Ya desde la creación de la imprenta, nos cuentan los historiadores, se imprimían biblias y, a la vez, textos pornográficos. Una de cal y otra de arena, una vela a Dios y otra al diablo.

En Antena3 nos explican que no es un caso único:

El nombre de Taylor Swift es uno más de una larga lista de mujeres que se han visto afectadas por esta práctica, como la influencer Laura Escanes, la artista Rosalía o el caso de las niñas de Almendralejo, de las que modificaron imágenes para ponerlas desnudas y publicarlas en internet.

En el caso de Taylor Swift, sus imágenes estuvieron disponibles en la red social durante 17 horas hasta que se pudieron eliminar y suspender el perfil del usuario, ya que incumple la política de 'X'. Las fotos falsas llegaron a acumular, nada más y nada menos, que 45 millones de impresiones.*


 

17 horas son muchas horas en esto de la Sociedad de la Información. Es un siglo en términos de difusión. Esos 45 millones de accesos lo confirman. No hay muchos estudios sobre la velocidad de difusión en términos de verdad o falsedad de los mensajes. ¿Una buena noticia corre más o menos que una mala noticia o una noticia falsa? Esta ha corrido a gran velocidad. Y no se ha frenado sola; ha sido X quien lo ha frenado y jurado ocuparse seriamente de este caso. !7 horas son muchas horas para bloquear una cuenta.

Como se dice en el texto, si hasta los niños de Almendralejo se pueden permitir estas cosas con sus compañeras de cole o insti, ¿dónde está el límite? Creo que es lo más preocupante, la creencia en que esto es natural por normalizado, por habitual. Todos lo hacen. Una gracia, vamos. ¿Por qué te pones así?

Taylor Swift paga así su éxito, su presencia en los medios, sus millones de seguidores. Es el precio del éxito, dirán algunos. Pero no debería ser así.

Como siempre, lo que sorprende es la estupidez de la maldad o, si se prefiere, la maldad de la estupidez. En el fondo hemos creado una sociedad vacía, hueca, que necesita entretenerse para seguir no pensando. Y si piensa es en algo malo.

Que sean las mujeres las mayoritariamente agredidas, degradadas con estas prácticas, ya nos anticipa que no hay reducción del machismo patriarcal, que es algo profundamente arraigado y que, rotos los consensos, se pasa a considerar una nueva virtud, una vuelta al estado de naturaleza, al orden divino, que hizo al varón el centro del universo y a la mujer su entretenimiento y paridora de descendientes.

Es triste ver cómo fallan los auténticos sistemas de educación en la civilidad, que es la base de cualquier otro aprendizaje y de la convivencia, lo más importante. Curiosamente, la misma IA que va a permitir cerrar millones de trabajos por todo el mundo nos ofrece el entretenimiento para los que se aburren y se desahogan con risas tontas ante su incierto (o demasiado cierto) futuro. La mediocridad, por definición, no suele tener buenas ideas. 

El titular de Antena 3 responsabiliza a la IA. No creo que sea justo, pero vende, sobre todo el deseo de acercarse a ella y hacer visibles esas fantasías, envidias y venganzas de género.


 * Ángela Clemente "Taylor Swift, víctima de la Inteligencia Artificial: difunden imágenes suyas de contenido pornográfico en redes" Antena 3 Noticias 29/01/2024 https://www.antena3.com/noticias/tecnologia/taylor-swift-victima-inteligencia-artificial-difunden-imagenes-suyas-contenido-pornografico-redes_2024012965b758f8b83407000148a2bb.html

domingo, 3 de septiembre de 2023

Educación y atención

 Joaquín Mª Aguirre (ABC)

Se desahoga bien el filósofo Gregorio Luri en su entrevista en el diario ABC, si bien titula de una forma un tanto segada, dejando en los profesores la responsabilidad por la pérdida de comprensión lectora, que sigue descendiendo. Es cierto que es la tarea de la escuela enseñar, pero cuando se dan también otras circunstancias de impacto deben señalarse. ABC elude la crítica que el propio Luri realiza a otras instituciones, pero lógicamente la responsabilidad es escolar, pues es allí donde se exigen los resultados. El problema es de la escuela y de los maestros y profesores; son los que deben lidiar institucionalmente con él.

En estos días de comienzo del curso escolar se acumulan titulares. Hace unos días, una catedrática de Universidad se quejaba de que alumnos que llegan con buenísimas notas, descubre nada más llegar que están mal preparados para la universidad. Parece existir una especie de división de dos mundos entre lo que se aprende en las escuelas e institutos y lo que se desarrolla posteriormente en la universidad.

Este año pasado ha sido especialmente duro en esto. Era raro (creo que lo comenté aquí) ver a dos docentes hablando sin que estuvieran comentando el panorama que se habían encontrado en el curso, el bajón espectacular respecto al gradual que se va percibiendo año tras año. Casi todos responsabilizaban a los efectos culturales de la pandemia, ese par de años en el que se ha producido un cambio notable.

En realidad, Luri explica que el problema va más allá de la escuela, pero que es en la escuela donde se deberían corregir y que, sin embargo, no se hace. Aquí se critica a políticos de grandes palabras y pocas soluciones.

Hay sin embargo, una cuestión que no vemos abordarse en la entrevista. No solo se educa en la escuela. La "educación" es parte del efecto del entorno socio-cultural. No solo aprendemos lo que se nos ofrece empaquetado, sino que absorbemos mucho de nuestro entorno. Ya sea como contenido o como motivación, lo que nos rodea nos afecta.

La escuela es un "medio de comunicación"; hace lo mismo que los otros medios, pero de una forma diferente. Mientras unos transmiten la "actualidad", otros trasmiten el legado cultural o los conceptos necesarios para entender la realidad que nos rodea de una forma u otra. Es difícil enseñar y aprender (son los dos lados de la moneda) en un entorno hostil, que reclama toda nuestra atención hacia objetos triviales. Eso es lo que vivimos en lo que algunos teorizaron como "Economía de la Atención".


Frente a otras etapas de la sociedad, ésta en la que vivimos es de acoso mediático. No somos nosotros los que buscamos la información, los que la seleccionamos, sino que por contra es ella la que nos busca a nosotros gracias a dos cosas; 1) su capacidad envolvente de presión y 2) su capacidad selectiva.

Por su capacidad de envolvernos, los diferentes medios están frente a nosotros —visibles o invisibles— las 24 horas del día. Entran por nuestros dispositivos móviles, por lo que nos acompañan en todo momento. Siéntese en un banco del parque o avenida y lo percibirá claramente: gente paseando absortos en sus teléfonos. Veo cada día a padres y madres que sujetan con una mano el carrito de los bebés mientras que con la otra sostienen el teléfono. Pronto el bebé tendrá su propio teléfono.

El segundo elemento es que la capacidad selectiva hace que la información que nos llegue sea más seductora. El aumento de la potencia de procesamiento y el perfeccionamiento de los algoritmos hace que todos nuestros movimientos sean procesados y convertidos en ofertas que llegan hasta nosotros. Hace una semana compré unas cajas en un hipermercado. Como siempre pague con mi tarjeta. Desde entonces no hago sino recibir dos tipos de publicidades, una que me ofrece mudanzas y otra que me ofrece trasteros. En ningún momento he planteado la posibilidad de una mudanza, pero el algoritmo que ha procesado mis compras ha establecido que si compro cajas es porque me voy a mudar y me ofrece lo que cree que necesito. Para esos sirven la mayor parte de la cookies que se descargan en nuestro ordenador y cuyos datos son procesados.


En un entorno de este tipo, absorbente, al que no le hemos puesto límites, es fácil crecer en esta especie de hipnosis que nos convierte los demás procesos culturales en algo lento, complicado y dificultosos. Estamos recogiendo lo que sembramos culturalmente hablando.

Queremos que crezca gente capaz, inteligente y competente, culta, en un entorno que no ofrece más que lo contrario, basura mediática. Nos pasos el día dirigidos hacia distracciones sin importancia o a las que se da una importancia desmesurada simplemente para tener enganchada a la gente.

Quizá fuera preferible estar leyendo a Dostoievski en vez de estar colgado todo el día con el destino de Rubiales o de un descuartizador en Tailandia, pendientes de lo que ocurre con Mbappé (algo transcendental), elegimos algo rosa para ver ir Barbie (una película que las niñas no entienden), etc.

¿Y luego queremos que la gente hablé bien, piense mejor y sea más leída? En varias ocasiones hemos señalado que estamos ya en la segunda generación, algo que se elude. Esos niños que hoy se expresan mal, que no leen ni se interesan más que por lo que les ofrecen, son ya padres y madres de familia. Viven en casas en las que no hay un solo libros, solo una gran pantalla, usada para ver el deporte y programas basura en donde personas sin gracia presumen de ello ante las carcajadas del auditorio.

En algunas partes del mundo se han dado cuenta de ello. Pero en la España turística y del chiringuito, lo importante es qué pasa con el ocio nocturno y dónde son las fiestas más cercanas para mantener en pie la economía.

Si no se comienza un movimiento de rearme cultural que vaya directo al problema o esto seguirá así, perdiendo palabras, perdiendo ideas, en cada encuesta, cada día más pobres culturalmente. No hemos sabido aprovechar el enorme potencial cultural que hemos desarrollado tecnológicamente. Ahora el efecto es claro.


* Josefina G. Stegmann "Gregorio Luri: «Me sulfura la mediocridad satisfecha de los docentes»" ABC 3/09/2023 https://www.abc.es/sociedad/gregorio-luri-sulfura-mediocridad-satisfecha-docentes-20230827203925-nt.html