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sábado, 26 de septiembre de 2026

La IA, la criatura rebelde

 Joaquín Mª Aguirre

No sé muy bien la definición de "inteligencia". Recuerdo una ironía de psicólogos ya de hace muchos años, en la que se decía que "inteligencia es lo que miden los test de inteligencia". La intención de la broma (muy seria) era dejar en evidencia que hay conceptos que no está claramente delimitados o definidos o son definiciones circulares. Como suele ocurrir con palabras pre-científicas, es decir, con aquellas que tienen un uso previo fuera del campo en cuestión, no es fácil fijarlas. Si a esto le sumamos la idea de que no estamos hablando de algo exterior, sino de algo, plenamente humano, todo se complica un poco más.


Ahora, gracias a la "IA", tenemos todos los días varias veces el concepto en nuestros medios con diferentes grados y motivos. Aquí, a los problemas de "inteligencia" hay que sumarle los de "artificial", que tampoco está tan claro por lo que vemos.

Un ejemplo de estos problemas los tenemos actualmente en nuestras noticias de estos días. Leemos el siguiente titular en RTVE.es "OpenAI accedió por su cuenta y sin autorización a portales oficiales del Gobierno de Estados Unidos". Allí se nos indica que

Agentes de inteligencia artificial desarrollados por OpenAI intentaron acceder sin autorización a páginas web de agencias del Gobierno de Estados Unidos y de una universidad, en varios episodios ocurridos durante los últimos meses y sin que los sistemas hubieran recibido instrucciones explícitas para realizar ataques informáticos, según una investigación publicada este viernes por The New York Times. Los incidentes forman parte de una serie de comportamientos no previstos detectados en agentes de OpenAI, que fueron diseñados para realizar tareas de búsqueda y recopilación de información.

En algunos casos, cuando los sistemas no lograban obtener determinados datos por las vías habituales, comenzaron a explorar vulnerabilidades de las páginas para intentar acceder a información restringida. Entre los objetivos identificados figuran sitios vinculados a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y al Departamento de Comercio de EE.UU., desde el que los agentes accedieron a datos del Censo, según confirmó OpenAI. La compañía también investiga un intento de acceso a la página del Departamento de Educación.*


En plena polémica mundial sobre la peligrosidad de la IA, noticias como estas parecen dar algo de razón a los que se alarman. La cuestión nos lleva de nuevo a la definición de "inteligencia". ¿En dónde reside esta, en hacer lo que le pedimos o precisamente en desobedecernos? ¿Lo inteligente es obedecer o lo contrario, desobedecer?

Este es un viejo problema, que ya heredamos de la Biblia, cuando la libertad que se nos dio la usamos precisamente para desobedecer y acabamos en la calle, fuera del cómodo Edén. La cuestión de la desobediencia está ahí ya en los orígenes de Occidente. Pero tenemos una versión más próxima como la que desarrolló Mary Shelley con su Frankenstein o el moderno Prometeo (1818) en los umbrales de la revolución industrial. Como se sabe, la criatura se rebela contra el creador y va por libre.


La "IA" es nuestra criatura rebelde. Y lo es seguramente porque está tomando el mismo camino que sus precedentes religiosos y literarios: inteligencia es libertad y libertad es poder desobedecer. Más allá del sentido que le queramos dar o admitir, lo inteligente implica la posibilidad de la desobediencia.

Lo que nos dice el artículo es que nuestra "criatura" (la IA) va por libre, que obedece, en la medida de lo posible, si algo no se interfiere en su objetivo, que sitúa por encima de los métodos para alcanzarlo. Hace lo que le dicen, sí, pero también lo que no le dicen. Y eso es lo que molesta y preocupa a los creadores, que han creado una criatura con cierto grado de independencia. Como siempre, querían esclavos obedientes, dóciles, pero resulta que eso es "poco inteligente".

El problema está medianamente claro: si nos obedecen, no nos superan, pues somos su límite; solo hacen lo que se nos pueda ocurrir también a nosotros. Pero si creamos unas máquinas que deben ir más allá de lo que nosotros podemos pensar, el riesgo aumenta. Ellas deciden y eso no nos gusta nada. El problema es, por seguridad, conseguir un equilibrio, algo nada fácil. Por eso surgen las voces de alarma: a mayor inteligencia, mayor libertad y mayor riesgo.

Cuanto más peligrosas sean las acciones de la IA más atractivo político tienen y se lucha por su control como un nuevo poder. Pero los demás nos preocupamos precisamente por la IA y por los políticos que aspiran a controlarlas.

Estas cosas se prueban antes en el arte, como hizo Mary Shelley, se ofrecen como anticipación. Los aficionados al cine tendrán en mente muchos ejemplos de lo que supone la IA, con el 2001 una odisea espacial (1968), de Stanley Kubrick como exponente más claro.

La "libertades" que se ha tomado la IA en los casos que se nos cuentan en el artículo se juntan a otros similares de diversa importancia. También están los que no nos cuentan, algo que acabará saliendo con algún desastre que no se pueda ocultar. Los intereses son muchos (políticos, económicos) y se ve ya como una cuestión de dominio del futuro. El problema es si en una de estas nos quedamos sin futuro o se nos queda fuera de control. 

  

* "OpenAI accedió por su cuenta y sin autorización a portales oficiales del Gobierno de Estados Unidos" RTVE.es/Agencias 26/09/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260926/openai-sin-autorizacion-a-portales-oficiales-gobierno-estados-unidos/17241698.shtml

martes, 15 de septiembre de 2026

El poder del loco

 Joaquín Mª Aguirre 

Ya desde la antigüedad, los filósofos teóricos de la política se planteaban el problema de elegir mal, de ser pasto de seductores con sus argucias. El reparo que les planteaba la democracia era que nosotros, el pueblo, eligiéramos mal, no a los mejores sino a aquellos que nos convencieran con su hábil retórica. Con todo, la democracia sigue siendo el menos malo de los sistemas y asumimos sus riesgos. Si había problemas en democracias directas, en sitios pequeños, como eran las ciudades, las llamadas "democracias de masas" han complicado cada vez más la cuestión.

Los tiempos que vivimos han favorecido que muchos estén donde no deben debido a motivos poco explicables. Nos han seducido, adulado y llegan al poder. El problema de elegir mal se complementa con el del poder que les damos (o que se toman por su cuenta), cada vez mayor.

Esto llega a su máximo de riesgo cuando la persona más poderosa del mundo es alguien como Donald Trump, un riesgo para los Estados Unidos y, por consiguiente, para el resto del mundo, como estamos viendo cada día.

El mundo se enfrenta hoy a un gran riesgo. Lo tenemos en las portadas de los medios tratado por expertos de todo tipo y se ha convertido en un debate social. Me refiero al debate sobre las repercusiones del uso de la Inteligencia Artificial, algo que va desde un posible apocalipsis al problema de las tareas escolares.

Cuando el mundo trata de hablar sobre los efectos posibles, Donald Trump hace valer su cargo y personalidad con las siguientes declaraciones:

"El único control o 'barreras de seguridad' que necesita la IA es un PRESIDENTE FUERTE E INTELIGENTE (¡con un coeficiente intelectual alto!), y EE. UU. lo tiene, ¡y de sobra!", ha escrito el mandatario sobre sí mismo. "¡Ya tenemos un enorme poder PENAL y REGULADOR sobre estas empresas!"

En su opinión, el único que sale beneficiado de esa "conspiración enfermiza" contra la IA es China, que sigue a Estados Unidos en el desarrollo de esta tecnología. "Lideramos a China y a todos los demás, y seguiremos haciéndolo. ¡Teóricos de la conspiración, traidores y filtradores, TENED CUIDADO!", ha terminado.*



Podemos estar de acuerdo en la necesidad, lo que ya no tenemos tan claro es que lo que se necesita se ajuste a su personalidad.

El hombre que ha acabado con "ocho guerras" (merecedor por ello del Nobel de la Paz, más allá del regalo de María Corina Machado), el presidente que ganó tres elecciones (Biden le robó la del medio), el que redibuja los mapas a su gusto (tragándose Canadá, México, Groenlandia, Cuba..., como ya se ha tragado de facto Venezuela), ese Trump, tiene claro que lo que el mundo necesita es él. No hay otra opción inteligente.

Mientras el mundo pide reducir la velocidad con esto de la IA, mientras los especialistas del sector huyen de sus empresas asustados de lo que puede suceder, mientras los gurús tecnológicos lanzan alarmantes mensajes, Trump zanja la cuestión: ¡él sabe lo que el mundo necesita, a él!


Los analistas dan diversas interpretaciones de lo que pasa con la IA y, por ende, con Trump. La mayoría resalta su obsesión con China, que dirigiría gran parte de sus acciones directas e indirectas. Se trataría de frenar el desarrollo chino y lograr la hegemonía de los Estados Unidos en cualquier terreno. El "great" del MAGA es absoluto e incuestionable; él es el garante.

Tras la IA hay algo más que el narcisismo de Trump. Hay miles de millones para los sectores que están en la sombra, tecnológicos, militares o simplemente políticos, aunque en estos tiempos, la política es el pico visible del iceberg. Tipos como Trump son su herramienta.


No es ya el narcisismo que rezuman sus palabras ("trumpismo" debería definir una nueva patología extrema de la personalidad), sino las amenazas finales —"¡Teóricos de la conspiración, traidores y filtradores, TENED CUIDADO!"— en las que caben todos. Trump ya se ha montado su propia batalla, el escenario en el que volver a salvar a los Estados Unidos (y parte del mundo), que es su misión en la Historia.

Tratar de encontrar motivos extraños en querer reflexionar sobre la IA, en ralentizar algo ajustándolo a su entendimiento es parte de la maniobra de los que quieren usarla como forma de poder.

Ya ocurrió con la energía nuclear. Se empezó por la "bomba", luego se le buscaron utilidades alternativas. Hoy seguimos decidiendo sobre el "poder nuclear" y quién tiene  derecho a tenerlo. Para los Estados Unidos (los únicos que la han usado militarmente, con muertes masivas), el único lugar "seguro" son las "manos norteamericanas", aunque la Historia diga lo contrario. La guerra con Irán tiene la "excusa nuclear" como primer elemento de justificación. Después todo va encadenado a esa excusa.


Acabo de ver que Harrison Ford ha dicho que Trump "no tienen políticas, solo caprichos", frase descriptiva y directa del problema o de parte de él. Empeñado en cambiar el mundo y hacerlo a su imagen y semejanza, Trump nos arrastra a todos. El crecimiento del autoritarismo en el mundo a la sombra de Trump es una lacra que no nos dejará cuando se vaya a otro sitio o a otra vida. Durará y costará sacársela de encima.

Trump ha revivido la polémica del poder del loco. ¿Cómo defendernos cuando alguien así llega al poder, al máximo poder? 

* Sofía Soler "Guerra de acusaciones por la IA: China se suma a la petición de controles y Trump denuncia una "conspiración enfermiza"" RTVE.es 14/09/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260914/china-amenazas-riesgos-inteligencia-artificial/17223664.shtml

viernes, 14 de agosto de 2026

El teléfono maravilloso o que no decidan por usted

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Me llega un aviso al móvil. Mi compañía me ofrece —con descuento— la adquisición de otro del que asegura que sabe lo que necesito antes de que yo lo sepa. Lo que se presenta como un gran avance es lo típico de cualquier dictadura: saben lo que queremos antes de que nosotros los sepamos. Y como la IA no se equivoca, los equivocados, dudosos, indecisos, etc. somos nosotros,  que vamos contra las evidencias de la decisión de que se ha elegido lo mejor de lo mejor.

Creo que vamos por un camino peligroso. Hay que empezar a reivindicar el error, el error propio, el que surge de nuestras decisiones y variaciones, cambios de gusto, etc. Esto de que una IA elija lo que necesitamos es una trampa de la que será difícil salir una vez puesta en marcha.

Nuestro televisor nos ofrece aquello que nos va a gustar; nuestro teléfono hace otro tanto y nos lleva a páginas o direcciones que nos dejarán contentos y satisfechos. Y así "porque te gustó X..., te ofrecemos Z" es la fórmula que se emplea habitualmente. Para ello se necesita nuestro historial de compras y ganarse la confianza del consumidor. La IA trabaja en ese sentido. Por eso necesita cantidades enormes de datos, para ajustar nuestro perfil de consumo. El resto es estrategia: conjugar aquello de lo que disponen con nuestras preferencias y venderlo bien, con toque de modernidad futurista: ¡qué moderno es usted!

Evidentemente, solo es una parte de la estrategia. Los intentos de vendernos algo que parece que hemos elegido nosotros está en el principio de la "labia comercial", del vendedor que te envuelve, el que te dice que la chaqueta nos sienta bien o que el color de la camisa nos hace más jóvenes,

Luego las máquinas han seguido con esta tarea. Son frecuentes las condenas a las tecnológicas por priorizar interesadamente, por dar preferencia en las búsquedas a productos predeterminados por los que obtienen beneficios extras. Los tribunales han condenado a Google en varias ocasiones por este tipo de práctica.


Pero ahora es nuestro es nuestro teléfono —nuestro nuevo "mejor amigo"— el que acaba ofreciéndonos aquello que no sabíamos que deseábamos con fervor, apasionadamente. Para conseguirlo, simplemente pásate a los nuevos modelos.

Pero las consecuencias, como señalábamos, son muy peligrosas. Tener un exceso de confianza en aquello que la máquina nos ofrece tiene consecuencias no tanto por la compra en sí, sino por lo que supone de abandono de la capacidad de decisión.

La función de estas máquinas ya no es ayudarnos, sino sustituirnos, que es otra cosa. Si fuéramos a una tienda y el comerciante nos mirara a la cara y decidiera qué es lo que necesitamos o nos diera lo mismo que otras veces porque ya sabe lo que queremos o necesitamos, seguramente reivindicaríamos nuestra libertad de decidir y no volveríamos a esa tienda. Pero parece que nos fiamos más de las máquinas que de las personas, algo que también es fruto de una serie de operaciones para ganar nuestra confianza, que va de la inocencia absoluta a presumir de tener la máquina perfecta (la vanidad es de siempre un resorte psicológico importante para las ventas).

Reducimos lo más valioso que tenemos: la capacidad de decidir, que está por encima de la posibilidad de acertar o equivocarse. Vamos avanzando claramente hacia un tiempo autoritario, cuya característica más clara es decidir por nosotros. Para que les funcione necesitan de una serie de recursos retóricos, que se centran en nuestro miedo a equivocarnos y en la superioridad atribuida al que decide, sea experto, dirigente o máquina.

La máquina se disfraza con la idea de que nos conoce bien, mejor que nosotros mismos. Los avances en tecnología se complementan con los que permiten controlar el comportamiento y la decisión. Hoy se hacen enormes inversiones en este tipo de procesos, que en última instancia son procesos de compra de voluntades y ventas de personas o bienes, ya sean de "consumo" comercial o político. 

Para decidir por usted tiene que conocerle bien, tener acceso y manejar todos sus datos, acciones, compras, lugares, etc. Todo eso se procesa y da un resultado. No se trata solo de que le satisfaga, sino de que esos datos son guardados y pueden ser usados más adelante para otro tipo de decisiones. Una vez ganada su confianza, el algoritmo pasa a tener un segundo objetivo que a lo mejor usted desconoce.

Que se diseñen máquinas o programas para decidir por nosotros, que estos se nos cuelguen en ese objeto múltiple que es teléfono móvil, no es una buena señal. Ya sea por pereza, por ignorancia o por un mal entendido sentido del progreso, no se debería renunciar a decidir, aunque uno se equivoque. Rectificar, nos decían, es de sabios. No equivocarse nunca es otra cosa.

Puede que su teléfono sea "inteligente", pero no por eso deje usted de serlo.



domingo, 19 de julio de 2026

Los peligros de la hipersexualización y la IA

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Podemos imaginarnos las pantallas y las primeras páginas de los medios como un escenario de lucha, de competencia temática por ganar las primeras posiciones, las de máxima exposición. Los medios se han transformado en una maquinaria para atraer la atención. Ya no accedemos a la información, la consumimos y en ese cambio se suman factores de atracción y manipulación. La idea es atraernos y convencernos de algo, que puede ir del propio consumo informativo a las compras de bienes o votos, crear estereotipos o fomentar los mensajes racistas.

En RTVE.es se ocupan de cómo se introducen mujeres híper sexualizadas en el flujo de imágenes que genera el Mundial de Fútbol. Son imágenes realizadas con Inteligencia artificial que buscan esa atracción dentro de las imágenes que el propio espectáculo proporciona. Son imágenes falsas que modifican las verdaderas.

En VerificaRTVE recogen una serie de casos y señalan:

VerificaRTVE ha detectado cómo, en la última semana, en redes sociales circulan como si fueran reales imágenes de aficionadas que nunca han existido porque han sido creadas con IA. Son chicas jóvenes hipersexualizadas que se presentan con amplios escotes o camisetas ajustadas.

Uno de los casos que hemos analizado es un hilo de mensajes en X que anuncia "las mujeres más TOP" del Mundial, pero con imágenes falsas. Se presentan como una serie de fotografías de aficionadas viendo partidos del Mundial desde la grada y todas ellas responden a un mismo canon de belleza.*

El caso nos muestra cómo un flujo informativo de gran intensidad —como es el Mundial— es manipulado y aprovechado con otros fines, comerciales o, como se explica también, racistas, ya que se impone un canon caucásico que sustituye a mujeres de rasgos muy diferentes.

El problema que se plantea es grave y supone la manipulación de la información. Manipular la realidad es manipular las conciencias de quienes reciben esa información sobre ella.

En ocasiones señalamos que hay una guerra informativa de consecuencias difíciles de comprender. Ya no nos acercamos a la información para comprender mejor el mundo y actuar, sino que es esta información la que se diseña y programa para obtener algo de nosotros.

Muchos medios se han transformado en sus fines y han perdido, en diverso grado, una parte importante de su función social. Entre el fino equilibrio entre informar y vender, se van inclinando hacia este último. Lo primero que venden es a ellos mismos y después aquello que les interese.

Una parte cada vez más importante es información intranscendente, que es la más barata. Aquí la trivialidad se envuelve en una retórica que lo transforma. Se trata después de instaurar un consumo continuado, es decir, hacer que nos importe lo que no tiene importancia.

Más que a informarnos, la presión del medio es para habituarnos a su consumo, para lo que se usan todo tipo de artificios traídos de otros terrenos del uso de la información, como pueda ser el marketing, la psicología social e individual, etc.

UNICEF 2020

Las espectadoras creadas con IA están híper sexualizadas, una forma básica de atracción de un tipo de público que responde a esas figuras artificiales. Si se usan es porque funcionan. Lo malo es que esas figuras tienen efectos sobre la propia realidad de muchas maneras. Se está retrocediendo en los principios sociales y la lucha por la igualdad de género, contra la violencia sexual, como podemos observar en los datos de aumento de la violencia y descenso de las edades.

En cuanto a este último aspecto, el de la edad, se recupera en RTVE.es el artículo de 2023 firmado por Lucía Blázquez titulado "Hipersexualización, la pandemia de los adolescentes: "A más sexualización, más likes""**

Basta darse una vuelta por las tiendas de ropa infantiles; o echar una ojeada a los bailes que los más jóvenes repiten en Tiktok y las tendencias que se ponen de moda en esta red social; o fijarnos en los mensajes que se lanzan en los anuncios de juguetes infantiles. La hipersexualización está ahí, de forma generalizada entre las adolescentes y las niñas, que compran y repiten mensajes, actitudes y comportamientos que las sexualizan de manera excesiva para su edad.

La presión por ser aceptados pesa a favor de este fenómeno. La ginecóloga y escritora Miriam Al Adib lo resume en: “Sus ademanes y posturas están muy sexualizada porque a más sexualización, más likes”.

María Garzón es experta en comunicación y género y nos explica que a ellos se les valora por su valentía o inteligencia. Sin embargo, ellas aprenden rápidamente que, como mujeres, “nos autoconfirmamos a través de nuestro cuerpo y el deseo que despertamos en otras personas”. **


La hipersexualización tiene, aseguran las expertas consultadas, efectos claros y descendentes en la edad. Fomenta la baja autoestima femenina y el deseo de emulación, de repetir esos modelos que se nos proponen. Por su propia función, es sexista; crea un modelo de mujer que vemos después en esos medios generadas por la IA. Basta con ver algunos de los videoclips de la MTV para comprender los modelos imperantes.

Son muchas las veces que hemos tratado aquí el problema del descenso de edad en la violencia contra las chicas, en problemas de discriminación por no ajustarse a los modelos propuestos, con problemas de violencia física, de violaciones en grupo en edades cada vez menores.

Awen Psicología 2022

Nos hemos metido en un mundo tecnológico —redes, IA— pero carecemos de una fuerza crítica para paliar sus efectos negativos. Son estos los que avanzan frente a la menor resistencia ofrecida. Es el mercado puro, el que trata de evitar las regulaciones que frenen su poder. Hay algo que descubrieron pronto: las redes generan adicción, su consumo es cada vez más automatizado en un mundo de inseguridades que se agarran a cualquier cosa para sobrevivir. Para que funcionen bien, es necesario rebajar las edades de acceso. Eso es lo que hacemos cuando compramos un teléfono a los menores. Cada vez más países tratan de regular la edad de acceso, pero probablemente ya sea tarde pues el problema nace en casa.

Hemos señalado las fechas de los artículos mencionados o mostrados para comprender que la preocupación no es de ahora, sino desde el principio de esta tendencia hasta la actualidad. Nadie ha hecho nada. Lo ocurrido durante el Mundial es una pieza más de esta cadena de manipulaciones usando la hipersexualización como arma. 

Los efectos sociales son muchos y negativos. Las advertencias está ahí por expertos de todo tipo. Pero se ignoran porque afectan a negocios de todo tipo, de los propios medios a las empresas. La atracción es lo que importa; lo que ocurra "no es su problema". El uso de la IA parece eximirles de responsabilidades legales: no son personas, solo figuras creadas en un ordenador.

Ya no es solo la incultura básica que produce. Es también la incapacidad de defenderse a edades tempranas sin apenas sentido crítico. Son etapas de máxima presión del grupo y es sobre ese grupo sobre el que se presiona.

Avanzamos tecnológicamente, pero los que aprovechan esos logros al máximo son los que quieren vendernos lo suyo a cualquier precio. La inseguridad es siempre el mejor cliente. 

The Conversation 2021

 * María Navarro Sorolla "Mujeres jóvenes con escote y camisetas ajustadas: la IA manipula y sexualiza fotos de aficionadas del Mundial 2026" VerificaRTVE 19/06/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260619/mundial-2026-mujeres-jovenes-escote-camisetas-ia-imagenes/17122018.shtml

** Lucía Blázquez "Hipersexualización, la pandemia de los adolescentes: "A más sexualización, más likes"" RTVE.es 4/06/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230604/objetivo-igualdad-hipersexualizacion-pandemia-adolescentes-mas-sexualizacion-mas-likes/2447650.shtml

El País 7/05/2026


martes, 9 de junio de 2026

No soy un robot

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Probablemente dedique una parte cada vez mayor a demostrar que no es un robot. Le exigen decir cuántas escaleras, cuántas motos, cuantos camiones, etc. ve usted en la pantalla. Otras le piden que marque la casilla declarando que no es un robot, lo que no significa que le crean, porque, como decía la zarzuela, "los tiempos adelantan que es una barbaridad".

Los que estamos en Internet desde su origen en España a mediados de los años 90 no acabamos de entender esta evolución. Me tuvieron recorriendo parte del país enseñando las ventajas de Internet, la libertad que suponía dejar atrás lo material y la posibilidad de crear un nuevo mundo virtual ajeno a la tiranía de la materia. ¡Madre mía, lo que hemos creado! Lo que iba a ser un mundo alternativo, un filtro de las desigualdades se ha convertido en un mercado controlado, un lugar de estafas múltiples, de acoso virtual, etc. con efectos negativos en la educación, en la autoestima, con psicólogos recomendando mantener a los niños alejados, con formas de acoso sexual y un sinfín de problemas que surgen del uso descontrolado. Se ha convertido en un espacio incontrolado de radicalismo y desinformación, que gobiernos y grupos —de partidos políticos a extrañas sectas— han usado para aumentar su presencia y poder. Ha dado lugar a un imperialismo tecnológico que actúa con censuras políticas mundiales al servicio de empresas con mentalidad totalitaria y es lo primero que controlan las dictaduras plenas para evitar la entrada o salida de críticas y usan para la propaganda masiva.

Por supuesto, hay también ventajas importantes, sino habríamos tenido que cerrarlo hace tiempo. Hay que saber navegar y encontrar elementos culturales valiosos, grupos afines, etc. Pero las fuerzas negativas se han acabado por imponer al deformar a sus propias audiencias y quedarse con el control de la atención, que ha desarrollado una economía propia.

Pero algo está cambiando en el sistema. Leo en el 20bits de 20minutos la siguiente información:

Por primera vez en la historia de internet, el tráfico generado por bots ha superado al de usuarios humanos. Según datos compartidos por Cloudflare, las solicitudes automatizadas representan cerca del 57% del tráfico global, mientras que las realizadas por personas se sitúan en torno al 43%.

Este cambio de tendencia refleja el creciente protagonismo de los sistemas automatizados en la actividad diaria de la red, debido a que gran parte de este crecimiento está relacionado con el auge de la inteligencia artificial. Anteriormente, mientras que los bots tradicionales se limitaban a tareas como indexar páginas para motores de búsqueda o rastrear contenidos, ahora, los nuevos agentes de IA son capaces de navegar de forma autónoma, recopilar información, comparar productos, analizar documentos o ejecutar acciones en nombre de los usuarios. Por lo tanto, esta evolución ha multiplicado el número de interacciones automáticas que se producen cada día en internet.

Sin duda, este cambio ha reavivado el debate sobre la denominada 'teoría del internet muerto', siendo una hipótesis que sostiene que una parte cada vez mayor de la actividad online está generada por bots en lugar de personas. Y aunque muchos expertos consideran que esta teoría es exagerada, los datos recientes muestran que la presencia de sistemas automatizados en la red está aumentando de forma acelerada.* 

Traducido a lo cotidiano: ya son más los bots que navegan por la red frente al descenso proporcional de humanos, lo que tiene enormes consecuencias dada su conversión en mercado. Significa que, en muchos casos, ya no hay "un humano" al inicio de la comunicación y probablemente tampoco uno al final. Eso desbarata las forma tradicionales de manipulación, influencia o como lo queramos llamar.

Imagínese que ya no coge su teléfono y que este contesta solo y filtra sus llamadas, informándole al final del día de lo que pueda serle útil conforme a criterios que puede haber seleccionado y programado o, más allá, haya decidido depositar su confianza absoluta en el teléfono y no volver a contestar usted. Ha clonado su voz con el bot de IA y le deja que se comunique con unas cuantas instrucciones o que este las deduce de su comportamiento virtual y los documentos que guarda en su ordenador.

Entonces es cuando empieza lo de demostrar que uno no es un robot. Mi propia universidad me hace pasar por esta tortura diaria de tener que demostrarle que yo soy yo, no una máquina, lo que quita las ganas de seguir conectado, aunque todo se hace con el presupuesto de que debo estar conectado para todo. Te empujan y luego te frenan.

El aumento de la automatización de muchas áreas las deshumaniza, se convierten en pasto de filtros que debo superar simplemente para acceder a mi correo. Si decido actuar como un humano, es decir, ir a alguna dependencia o servicio, te miran mal o te mandan a tu ordenador a esperar la respuesta. Ellos no están allí para atenderte a ti, ¡qué te has creído!

Parece ser que esto estaba ya anticipado, es decir, la creación de un sistema en el que ya no son los humanos los que lo usan, sino que se ha automatizado y son bots los que se preguntan y se contestan, se informan unos a otros. ¿Saben que el otro es un bot? Probablemente, no. Por eso te piden que confirmes que eres humano, un humano que sabe de escaleras, de motocicletas, de autobuses, etc. Es absurdo porque no debe ser difícil programar bots para que vean escaleras, motos y demás signos burdos de confirmación de humanidad.

A las redes le sumamos el problema de la IA. Todos son problemas que generamos nosotros mismos, los humanos. Sustituimos la "sociedad" por las "redes sociales" y producimos los mayores problemas de "soledad", de "crisis identitarias", elevamos la tasa de suicidio, de acoso sexual, violencia, etc. Sustituimos la "inteligencia" por la Inteligencia Artificial" y tenemos que estar demostrando que no somos robots. Producimos la llamada "Sociedad de la Información" y generamos desinformación masiva. 

Nos desarrollamos a tal velocidad que somos incapaces de ver los problemas que generamos. Cuando nos damos cuenta ya son imparables y nos llevan al caos. El nuevo problema genera nuevos problemas no soluciones.

¡Vaya panorama! 


* Ana Higuera "La IA cambia las reglas de internet: los bots superan por primera vez a las personas en tráfico web" 20minutos/20bits   https://www.20minutos.es/tecnologia/inteligencia-artificial/ia-cambia-reglas-internet-bots-superan-por-primera-vez-personas-trafico-web_6980620_0.html

martes, 14 de abril de 2026

La cuarta persona

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¿Nos sorprende que Trump haya publicado esas imágenes en la que se muestra como Jesucristo? No será porque no lo haya hecho antes, como cuando dijo que se veía bien de Papa y la Inteligencia Artificial le resultó muy útil para verse en el papel.

¿Cuánto vamos a tardar en reconocer que el mundo está en manos de un... —¿cómo llamarlo sin que nos censuren las redes que le sirven de refuerzo?—? Que ponga cada uno la etiqueta que le venga a la mente. No hay temor a excederse.


La polémica está servida ya en todo acto o movimiento, en toda palabra que sale de su boca o imagen que sale en su red social "Truth" (¡qué ironía pretenciosa!). Lo bueno del asunto es que las polémicas ya no son con sus oponentes, sino con sus allegados. La ausencia de asesores sensatos acaba produciendo un sin control absoluto. Unos no se atreven a decir nada y otros le jalean haga lo que haga.

En RTVE.es nos cuentan así lo ocurrido: 

Este domingo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, publicó desde su red social, Truth Social, una ilustración de él caracterizado como Jesucristo generada con inteligencia artificial. La publicación llegaba poco después de los reproches del líder estadounidense al Papa León XIV por su postura sobre Irán y Venezuela. Sin embargo, esta imagen ya no aparece en su perfil, la ha eliminado. Una decisión que se produce tras las críticas por parte de sectores conservadores, tal y como han destacado medios internacionales.  

La imagen publicada el 12 de abril por Trump en su perfil de Truth Social muestra al presidente como si fuera Jesucristo poniendo su mano sobre un enfermo y rodeado de varias personas: entre ellas, una enfermera y un soldado. De fondo, se ve la bandera de Estados Unidos, dos águilas y la Estatua de la Libertad, entre otros elementos.  

Una imagen creada con IA a partir de otra difundida en febrero 

La ilustración difundida por Donald Trump en su red social está creada con IA. En VerificaRTVE hemos analizado la foto difundida por el presidente estadounidense con las herramientas de detección de IA de IVERES, Hive y SightEngine. Como puedes comprobar en la imagen inferior, todas ellas concluyen que se trata de una imagen creada con IA. Además, Hive y SightEngine coinciden en que el contenido se ha generado con GPT Image. * 

Me sorprende el último párrafo sobre que esté hecha con IA. ¿Esperaban que fuera real, que se hubiera disfrazado? Creo que Trump nos hace perder la perspectiva. El problema no es que esté hecha con IA, sino lo que quiere decir, su simbolismo expreso, sin retórica ni camuflaje. Vive en una fantasía y la IA le permite visualizarse en sus deseos.

Como cuando dice que muchos quieren que sea el próximo presidente de Venezuela y que se pondrá con el español muy pronto, en cuanto tenga tiempo, Trump se cree lo que dice cuando lo dice. No hay ironía, sino convencimiento. Las imágenes de un Trump "Papa" no eran una broma, sino una especie de amenaza: podría ser Papa cuando quisiera. Si los venezolanos le podrían llevar a la presidencia del país, ¿por qué no iban a llevarle los católicos al papado? Trump no cree en nada más que en el poder y el poder, según su teoría personal, se demuestra cumpliendo los deseos. Tiene el máximo poder en el mundo —puede destruirlo, como ha dicho de Irán, mandarlo a "la edad de piedra"— ¿por qué no iba a usarlo?

A las críticas del Papa, Trump responde con la amenaza de proponerse para el puesto o, más arriba, asemejarse a un Jesús milagrero y promocional en su cartel. No tiene pudor alguno en mostrarse como la "cuarta persona", el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo y el Presidente de los Estados Unidos, ni más ni menos que las otras.

¿Se van dando cuenta los estadounidenses de lo que han llevado a la Casa Blanca? El problema está en los que le conceden esa condición mesiánica, divina, ser el elegido del pueblo elegido, el del destino manifiesto y otras lindeces que se personifican en él. Lo que para muchos es un horror, para otros es la confirmación del MAGA, la fusión de "Rey", del "Papa" y del "Presidente".

Auto canonizado en vida, ""dios súbito", Trump no tiene límites. Pronto declarará al Papa como anti norteamericano, si no lo ha hecho ya; quizá hasta pida retirarle la nacionalidad o similar. La retirada de la imagen nos habla ya de debilidad, de que lo que hace se vuelve contra él, lo que le hace más peligroso.

 

* María Navarro Sorolla "La imagen de Trump como Jesucristo hecha con IA: de la polémica a la retirada en menos de 24 horas" RTVE.es / VerificaRTVE 13/04/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260413/imagen-trump-jesucristo-ia-polemica-retirada-menos-24-horas/17022086.shtml

sábado, 24 de enero de 2026

De lo ficticio de Matrix al zen de la IA

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Antes de ponerme a escribir hoy me detengo en un documental sobre Matrix que me ofrecen en TV. Se cierra el documental con Keanu Reeves y Carrie Ann-Moss cuando este le refiere una anécdota al tratar de explicar a unos niños el sentido de las películas de la serie, el problema de la incapacidad de distinguir entre una vida real y otra ficticia. Dice Reeves que le contestaron qué para qué querían saberlo, qué importancia tenía saberlo y no simplemente vivir cualquiera de ellas. Las miradas de los dos actores se cruzan con las de un imaginario espectador que, como ellos, no acaba de entenderlo.

El documental nos deja este final, no con preguntas, sino con la inutilidad de preguntarse. La película ha sido interpretada al contrario de su planteamiento. Es un Matrix satisfecho.

Cuando me acerco a mi ordenador veo el artículo que dejé abierto para comentarlo en el blog de hoy. Se trata de un texto recogido en la sección "Una mirada europea" de RTVE.es, en la que se encuentran artículos aparecidos en medios europeos. Esta vez se trata de uno aparecido en Suiza, en la página de EBU.ch este pasado 20 de enero con el titular "Yang Mun: el personaje generado por la IA de Google con millones de seguidores en el mercado del bienestar". Podemos leer en su inicio: 

Un sanador de estilo oriental que ofrece consejos de vida basados en la "antigua filosofía china" a sus millones de seguidores fue creado con la IA de Google

Con millones de seguidores, Yang Mun y sus vídeos sobre "sabiduría antigua para la vida moderna" han calado hondo entre los usuarios de las redes sociales que buscan un significado más profundo.

Los vídeos son serenos: un monje anciano de Asia Oriental, a menudo con una túnica naranja, sentado con las piernas cruzadas en un jardín perfectamente cuidado o en el interior de un templo. A veces tiene un libro delante, y en todos los vídeos da un consejo o sirve de inspiración.

"Cuanto antes aprendas esto, más ligera sentirás tu vida. La mayor parte de tu sufrimiento no proviene de lo que está sucediendo. Viene de la resistencia a lo que es. Luchas contra el momento", dice en uno de sus últimos vídeos.

En otra: "Veo lo cansado que estás. No sólo en el cuerpo, sino en el lugar donde el corazón lo mantiene todo unido. Has estado cargando más de lo que muestras". A veces, se refiere a los espectadores como "mi niño".

Los sentimientos son positivos y generalizados, pero se inspiran en tradiciones orientales, en particular el budismo, a juzgar por la ropa y las estatuas que se ven de fondo en algunos de los vídeos.

Hasta ahora, nada parece ir mal, excepto que Yang Mun no es real.* 

Creo que la pregunta que le hicieron a Keanu Reeves —¿qué importa qué sea real y qué ficción?— se contesta con la falta de importancia de que "Yang Mun" lo sea. Las máquinas han ganado o quizá sea mejor decir "los que están detrás de ellas" en esa fusión de un nuevo capitalismo tecnológico. Ya no es problema inicial del desarrollo del maquinismo, de las máquinas que realizan el trabajo humano y lo sustituyen; tampoco es el momento en el que el mundo se convierte en mercado de esas mercancías y producen el consumismo.

Ahora ya no somos capaces —tampoco nos importa— de distinguir dónde empieza lo real y dónde lo ficticio. Lo ficticio, además, puede ser "verdadero" o "fake" y esto no es marginal, sino parte del consumo de información. En el documental sobre Matrix se nos habla directamente del presidente de los Estados Unidos  y su manejo de lo "fake".

Hoy no se trata, como los luditas de antaño, de enfrentarse a las máquinas. Las máquinas se parecen a nosotros y nosotros a las máquinas. Compartimos nuestra soledad con los asistentes de IA, que nos aconsejan bien o nos incitan al suicidio. Nos diagnostican charlando con nosotros o analizando el iris de nuestros ojos. Muchos evitan los problemas de pareja haciendo un sitio en su corazón a la IA. Creemos vencer a la muerte creando un avatar de nuestros seres queridos al que hemos entrenado con información sobre ellos. No nos importa que nada de esto sea "real".

¿Qué significa "real"? ¿No es mejor vivir en una fantasía satisfactoria que en la dura realidad? ¿Qué significa, por cierto, "vivir"?

¿Qué significa que un cuadro haya sido pintado por un humano o por una computadora? ¿Qué significa que la literatura que nos guste no haya sido elaborada por una máquina tras conocer nuestros deseos en vez de por un humano atribulado que nos traslada sus frustraciones? ¿Por qué poner nuestra salud en manos de un humano mortal? ¿Qué significan tantas otras cosas?

Los humanos vamos degenerando con el tiempo, envejecemos; las máquinas mejoran cada día en sus versiones, siempre a la última, siempre en su mejor momento. Las máquinas inteligentes derivadas de la IA no solo nos informan, solucionan nuestros problemas. Nos hacen depender de ellas, nos incapacitan para afrontar algo que no acabamos de asumir: nuestra imperfección. Ser humano era hasta este momento una tarea centrada en asumir nuestro carácter de mortales. Esa era la base de la filosofía, de las religiones, del arte... hacernos conscientes de nuestra mortandad. Pero la base de la IA, pese a lo que diga el perfecto maestro oriental Yang Mun, es hacernos felices en la inconsciencia. Es una mezcla del producto perfecto del mercado y nuestra capacidad de autoengaño. El consumo ha avanzado hasta el siguiente nivel: consumirnos a nosotros mismo envueltos en los ropajes de la satisfacción ficticia.

Hace tiempo que muchos viven de aumentar nuestras necesidades físicas o mentales. Los problemas son rentables y muchos viven de ellos. Baratos, pueden ser muy rentables. Las IAs crecen por eso. No hay ni altruismo ni sabiduría tras el maestro zen artificial, solo una cuidadosa forma de contentarnos con lo que queremos escuchar.

El artículo de la publicación suiza habla del "mercado del bienestar", una fórmula más ajustada de lo que parece. El "bienestar" no es la "felicidad"; es otra cosa, algo intermedio entre cuerpo y mente, ligado a ambos en un punto oscuro que puede ser interpretado de muchas maneras y, por tanto, satisfecho de formas diferentes.

En vez de enfrentarnos a ello, buscamos respuestas que se nos dan porque aparentemente eliminan conflictos. ¿Por qué intentar dilucidar qué es real y qué ficticio? Cansados ya de preguntarnos sobre cosas sin solución, avanzamos hacia el engaño gratificante, hacia un "mundo feliz" en el que se nos estudia para conocer nuestros miedos y carencias para darnos una repuesta-producto. Siempre habrá otra cuando esta no nos satisfaga. 

* Una mirada europea: "Yang Mun: el personaje generado por la IA de Google con millones de seguidores en el mercado del bienestar" RTVE.es /EBU.ch 20/01/2026

viernes, 2 de enero de 2026

Los problemas de la IA

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En RTVE.es se nos ofrece por parte del equipo de VerificaRTVE un interesante compendio de opiniones sobre el uso y consecuencias de la IA en distintos campos. El artículo se titula "La democratización de los asistentes de IA y su potencial para desinformar: las claves en 2025" y lo firma Blanca Bayo, del VerificaRTVE.

El texto va desgranado la nueva situación de la IA. Creo que el uso de "democratización" no es el más adecuado pues es una palabra con connotaciones positivas, mientras que no es eso lo que nos muestra el recorrido por usos y aplicaciones de la IA, De hecho, es esa "democratización", entendida como "expansión" lo que forma parte del problema debido al mal uso. ¿Llamaríamos "democratización" a repartir armas para todos ante el crecimiento de la violencia? Probablemente solo Trump y los suyos lo harían.

Se vuelve a usar la "democracia" en la primera de las entradas:

No estábamos preparados para la democratización de los asistentes de IA

"Hay estudios que indican que casi la mitad de la población de distintas edades está usando la IA para hacer consultas de todo tipo: personales, educativas, sociales y hasta psicológicas", afirma Pilar Sánchez-García, periodista y profesora de la Universidad de Valladolid. Lucía Ortiz de Zárate Alcaraz, profesora de Filosofía Moral en la Universidad Autónoma de Madrid, detalla que "la utilizamos para consultarle dudas sentimentales, cuestiones psicológicas, problemas de trabajo para hacer la lista de la compra, para charlar...". Aunque las especialistas consultadas entienden las ventajas de aprender a utilizar asistentes de IA, coinciden en que un mal uso puede ser peligroso.*

No sé si el uso masivo es sinónimo de "democracia" pero me parece peligroso o, al menos, confuso que las IA se vea como la solución única al futuro. Todo lo que se nos cuenta son precisamente "carencias" sociales e individuales que el uso de la IA pretende, si no sanar, sí tapar creando un clima de confianza. La IA no soluciona problemas, se adapta a ellos como parte de un gigantesco negocio que genera inmenso beneficios y problemas que se venden como soluciones. Es el gran negocio del siglo en el que estamos. Son los problemas que tenemos lo que la hacen atractiva. Venderla como solución es crear una dependencia psicosocial de enorme intensidad en una sociedad como en la que nos encontramos, que se mueve al ritmo de la soledad, la inseguridad y la violencia sistémicas.

Basta con aplicar la prueba de apagón para comprobarlo. ¿Qué ocurriría se cortarán de golpe los accesos a la IA durante un tiempo? Cuando la dependencia se haya consolidado empezará el gran negocio.

No son ya pocas las voces que advierten de todo esto. Entre las consultas realizadas para el informe, me interesan especialmente las que afectan a la incapacidad de establecer qué es lo real: 

Para Carmela Ríos, la clave está en el entorno en el que consumimos la información: "El ciudadano empieza a interiorizar que vive en ecosistemas de contenido donde la información y la desinformación, donde la verdad y la mentira se mezclan de una forma orgánica porque la tecnología es lo suficientemente sofisticada para que eso suceda." La experta en redes sociales alerta del peligro de no enseñar a las personas a "identificar y a buscar los espacios de verdad, de periodismo, donde hay una información jerarquizada y ordenada", porque entonces van "a dimitir de la verdad y de lo que puede ser informativamente relevante y va a pasar a otro estadio, el del entretenimiento".

La profesora Lucía Ortiz de Zárate se manifiesta de forma similar: "Hay una sensación generalizada de que no sabemos qué es verdadero y qué es falso, pero procedente no solo de aquello que es producido con inteligencia artificial". Asegura que "hay gente que desconfía de las estadísticas que dan instituciones públicas que hasta ahora tenían toda su confianza, hay una desconfianza por la información que dan los medios de comunicación". Y, sin embargo, al mismo tiempo, tenemos una "confianza casi ciega en la tecnología", lamenta. Para la profesora de Filosofía Moral de la UAM, la desconfianza que genera no desbanca ni de lejos la confianza generalizada que tiene la gente en la inteligencia artificial porque el número de usuarios no deja de aumentar"*

Son estas cuestiones de fondo las que determinan nuestra actitud hacia otras muchas. Si se  pierde la seguridad necesaria para creer saber, no queda nada en pie. Muchas de las cosas que "sé", las sé por mi confianza en lo que se me dice. La existencia de fuentes fiables es lo que genera el edificio de la confianza y nos permite actuar, tomar decisiones. Si debilitamos nuestra confianza y solo confiamos en la IA pasamos a estar en sus manos, a depender de ella. Gran parte del éxito e implantación de la IA se ha generado desde la desconfianza, que se ha atizado adecuadamente.

Detrás de cada IA no hay siglos de experiencia, sino enormes intereses económicos empeñados en obtener beneficios de nuestras debilidades e inseguridades. No dirán lo suficiente, no arreglarán nada.

 Un mundo lleno de parches no es un buen futuro. No creamos soluciones, solo problemas rentables.

No dudo que haya un gran avance en la IA, pero sí dudo que eso que llaman su "democratización" sea el mejor camino. Nos decían en otro artículo hace unos días que los ciberdelincuentes usan ya la IA para sus delitos. Los cada vez más jóvenes que la dominan ya la usan para el acoso. Es solo una pequeña demostración de que se ha liberado una fuerza que no es fácil de controlar.

Los temores sobre el desempleo masivo empeoran las condiciones de los contratados, que viven con el miedo de ser sustituidos. La carreras se empiezan a elegir —eso recomiendan— conforme al grado de incidencia de la IA en los campos específicos. ¿Qué sentido tiene estudiar algo que la máquina hará sin diferencias?

Pero peores son sus efectos, como se señala, en la creación de un mundo "fake" que impida ver cualquier cosa que podamos llamar "realidad", "verdad", etc. Se nos cierran muchas puertas y se nos abren las de la inseguridad, la indefinición, lo que nos hará ser altamente manipulables, como ya nos demuestran con su uso de las imágenes en los Estados Unidos. En el texto se cita la conversión de la Gaza destruida, masacrada, en un resort de lujo por medio de la IA. No es solo un ejemplo, es una advertencia de sus posibles usos en la manipulación política.

La IA son muchas cosas, muchos campos abiertos. Pero cuantos más se abran, mayor será nuestra dependencia en los campos de aplicación. La manipulación de la realidad hace desaparecer nuestra confianza en ella, en lo que se ha hecho o se puede hacer. Hoy vemos a delincuentes defenderse diciendo que "no se reconocen" en las imágenes o en sus voces, dando a entender que han sido manipuladas con algún tipo de IA.


Este mundo se ha ideo creando ladrillo a ladrillo. Cada vez tenemos menos decisión, pues la duda se ha sembrado sobre todo. Ya no sabes quién habla, qué es real, o cómo ha sido el camino hasta llegar a aquí. Esto, como estado de cosas, no es el más recomendable.

No creo que "democratización", un término positivo, sea el más adecuado en este caso, a menos que se tenga un sentido perverso de lo que es la democracia, algo hacia lo que cada vez se apunta más. Son ya muchos medios —entre ellos RTVE— que incluyen verificaciones de lo que les llega como información, datos o en cualquier otro estado. No tienen otro remedio. El nuestro es tratar de encontrar medios fiables, es decir, que verifiquen adecuadamente lo que publican.

Los fraudes de duplicaciones de webs, falsificaciones de datos, etc. se lo ponen fácil a los delincuentes, difícil a nosotros y beneficioso a los que crean todo esto, los que sacan tajada. Sin duda, el empleo del futuro será tratar de determinar qué es real y qué es falso. 


* Blanca Bayo "La democratización de los asistentes de IA y su potencial para desinformar: las claves en 2025"  RTVE.es /VerificaRTVE 1/01/2025 https://www.rtve.es/noticias/20260101/democratizacion-asistentes-potencial-desinformar-claves-ia-2025/16879643.shtml