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viernes, 29 de agosto de 2025

El despilfarro era él

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El incidente de la negativa del saludo al presidente de Castilla y León, Fernández Mañueco, es recogido por todos los medios. Las diferencias se reducen a la expresión utilizada, que se cita como "despilfarro" o como "puto despilfarro", algo que en un acto protocolario pasa a ser significativo. Si Fernández Mañueco iba a hacerse la foto junto a los Reyes —algo que los políticos intentan tras los desastres recientes de todo tipo, le ha costado caro a su imagen.

En Antena3, Paula Hidalgo nos lo sintetizan así;

Durante el saludo, uno de los brigadistas ha estrechado la mano a los Reyes y a la ministra, pero se ha negado a hacerlo con Mañueco. A continuación, mirándole directamente, le ha reprochado la falta de inversión de la Junta en materia de prevención y gestión de incendios con una frase contundente: "¿Somos un puto despilfarro?".

El presidente autonómico ha optado por no contestar y ha evitado acercarse a dar la mano al resto de bomberos, limitándose a un saludo con la mirada y un escueto reconocimiento a su labor: "buen trabajo".*



Tras los hechos, los comentarios que, obviamente, se han disparado. A Fernández Mañueco no solo le han sacado los colores —no es fácil a un político—, sino que le han sacado hechos y palabras mostrando que no son en balde y que se pueden volver en tu contra en el momento adecuado. Y ese era el momento adecuado.

Los políticos son víctimas de sus propias palabras. El término "despilfarro" ha cambiado no de sentido, sino de lado.  Los hechos son contundentes y esta vez dan la razón a todos los que han hablado durante estos años de los peligros del abandono, es decir, del cálculo de rentabilidad de las inversiones en prevención de incendios, Por todas partes salen técnicos, especialistas, expertos, etc. que llevan pidiendo otra política. Pero, visto lo visto, no les han hecho mucho caso. Invertir en gestión de montes y en prevención de incendios era "un despilfarro". Como dijimos ya hace días, los bosques no votan.

Sin embargo, lo que los hechos están poniendo sobre la mesa es ese "¿quién es el despilfarro?", por utilizar el término que se ha vuelto contra Fernández Mañueco como un bumerán.



La política española se ha vuelto efectista, centrada en la promoción de los líderes, en esa lucha donde se trata de pasar al otro (el que sea) la pelota de la responsabilidad, algo en lo que siguen enzarzados. Pero el atractivo de este circo romano se ha reducido y los problemas, de enorme gravedad, ya no se solucionan tapándolos jugando con las palabras y esperando que se olviden.

La gravedad de los incendios en España nos sitúa en el centro de un enorme problema que no se disuelve con fiestas veraniegas. Dejan un futuro muy oscuro que necesita de soluciones inteligentes y de un cambio en la mentalidad de los que gestionan nuestro día a día. El fuego ha venido para quedarse.



Una política del fuego, dentro de la lucha política, siempre será complicada porque en nuestro ambiente político, si no hay incendios no se sabrá si es por efecto de las políticas seguidas o, simplemente porque no los hubo. Nuestra mezquindad política llega a esos extremos. Es más efectista un incendio extinguido (es decir, que se ha producido) que un incendio inexistente. Somos así, la tranquilidad convertida en normalidad aburre. Da impresión de más "eficacia" uno helicópteros echando agua que un buen sistema prevención que evite tener que usarlos. Y la política vive de esas "fotos".

Acumulamos demasiadas contradicciones en la política española. Por eso esta vez la polémica no ha sido entre ellos, sino en el acto del saludo, el negarse a dar la mano al presidente y decirle a la cara lo que no tienen ocasión de decir. Ha sido el momento perfecto para mostrar la indignación sincera del que se está jugando la vida cada día por culpa de la ausencia de políticas de prevención, cobrando un mísero sueldo unos meses al año y que te llamen "despilfarro".

Por toda España —y está empezando— se suceden manifestaciones pidiendo a los políticos "soluciones" a los problemas, algo que olvidan y para lo  que son elegidos. Hay que cambiar el guion del show político. Todos.



 

* Paula Hidalgo "Bomberos forestales plantan cara a Mañueco durante la visita de los Reyes a Zamora: "¿Somos un puto despilfarro?"" Antena3 27/08/2025 https://www.antena3.com/noticias/espana/bomberos-forestales-plantan-cara-manueco-visita-reyes-zamora-somos-puto-despilfarro_2025082768af4b2c506ef67d06e30d62.html

martes, 28 de junio de 2022

Niños, parques y coches o el mensaje de Vox

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Alfonso Fernández Mañueco ha tenido que salir a dar explicaciones. Pero la metafísica y la matemática en política no se llevan bien, por más que la política se haga con ambas. Nos dicen en Antena 3 que «ha defendido la necesidad de acostumbrarse en España a que los gobiernos de coalición se sustentan sobre "fuerzas políticas distintas" con planteamientos distintos y que pueden hacer reflexiones políticas distintas "como es el caso", ha reconocido al respecto.»* Pero los límites de la diferencia existen, puntos en los que no se puede aceptar la diferencia cuando se está sentado a una misma mesa. No se trata, pues, de "diferencia", sino de "compatibilidad" y de "coherencia", dos valores necesarios para estar en la política son sonrojarse. Y mucho me temo que a Fernández Mañueco le van a sacar los colores de inmediato. Y con él al Partido Popular.

No se trata tanto de tener otra opinión, sino de qué opinión se tiene y es ahí donde empiezan la contaminación cohabitante. Cuando cedes una vicepresidencia a otro partido, le estás dando algo más que un cargo. Le estás dando voz y foro, que es lo Vox ha planteado con su estrategia de "normalización" a través de la inserción en las coaliciones. Es esa presencia necesaria la que sustenta su estrategia de entrar en los gobiernos y empezar a ganar terreno con sus discursos populistas, que ya no se hacen desde la oposición sino desde el gobierno.


Lo que hace Vox es lo contrario que ha hecho Ciudadanos, que se ha diluido en los gobiernos hasta hacerse prescindible con la política de recuperar el centro del Partido Popular. Las consecuencias son grandes: Vox ha crecido mientras que Ciudadanos desaparece en cada elección.

La llamada "nueva política", que se ha practicado tanto en la derecha como en la izquierda consistía en dividir para hacerse un hueco, en crear entidades políticas muy personalizadas frente a los líderes "débiles" de los grandes partidos. La primera necesidad era conseguir votos suficientes como para entrar en los parlamentos, lo que implicaba la pérdida de votos y representantes de los partidos que habían administrado el poder anteriormente para llegar a hacerse necesarios para la gobernación a través de pactos de gobierno. Eso es lo que ha ocurrido. El líder de Vox iba de elección en elección augurando cargos a sus peones en las autonomías. En Andalucía no les han salido los planes, pero en Castilla y León, sí. Es lo suficiente para ver lo que ocurre.

El problema que tiene Hernández Mañueco encima no es el que existan otras ideas y sea signo de liberalidad el convivir con ellas. No se trata de otras "ideas", sino de otro "modelo", algo muy diferente y que acabará llegando a un punto en el que Hernández Mañueco no pueda dulcificar ni justificar lo que su vicepresidente ha dicho.

La visión del paraíso castellano leonés expuesta por Juan García-Gallardo, que comentábamos aquí hace dos días — «Lo que necesita Zamora es niños en los parques y los padres yendo en coche a comprar», tal como se citaba en ABC—, tiene un doble trasfondo. Las afirmaciones pueden ser descompuestas en negaciones. La acusación a los jóvenes de que prefieren sexo sin procreación no solo es un ataque al hedonismo, sino especialmente una versión española de la teoría conspirativa de la sustitución: hay que tener hijos para frenar la inmigración, que es la que sostiene la natalidad española. La teoría procede, como casi todo en Vox, de la ultraderecha norteamericana, la que elevó a Trump a las urnas. Los inmigrantes tienen hijos, los nativos no, como ya explicamos hace dos días.

Magnet 6/09/2017

Las políticas de Trump en la frontera se destacaron por el ataque a las familias y especialmente a los hijos que habían crecido en los Estados Unidos, los llamados "dreamers". Era su forma de intentar frenar el "furor reproductivo" de los inmigrantes ante la decadencia de la natalidad nacional. El argumento es el mismo. Los jueces conservadores que tratan de frenar el aborto en los Estados Unidos manejan un discurso que, amparado en explicaciones más "nobles", permita que no se pierda más nacimientos. Mientras se imponían políticas que dificultaban las migraciones familiares, se frena la pérdida de natalidad. El vicepresidente de Vox firmaría las políticas de Trump: impedir a los inmigrantes tener hijos y evitar que  la "hipersexualidad" haga caer la presencia de niños (nacionales) en los parques.

La segunda parte, el "ir a hacer compras en coche" es una clara alusión al negacionismo del cambio climático. Mientras se hacen políticas para reducir el uso de automóviles, el discurso de García-Gallardo considera el automóvil como un elemento clave de la economía. También es una copia a la española de los discursos negacionistas de Trump.

La cuestión está en cuánto va a aguantar este tipo de discursos de su vicepresidente, cuántas explicaciones va a tener que dar a las preguntas o cuántas veces va a tener que considerar las ideas de García-Gallardo como simplemente "otras ideas". 


* "Mañueco se desvincula de las declaraciones de su vicepresidente sobre el sexo y la procreación" Antena 3 27/06/2022 https://www.antena3.com/noticias/espana/manueco-desvincula-declaraciones-vicepresidente-sexo-procreacion_2022062762b9e619378ee10001a161a7.html