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domingo, 8 de marzo de 2026

Las fotos de los muertos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Era cuestión de tiempo que llegara la foto más temida: Donald Trump recibiendo cadáveres de militares muertos en la guerra que nunca existió. Las expectativas de una (no)guerra rápida —primero tres o cuatro semanas, luego cuatro o cinco, luego quizá más...— se van disipando y no hay experto que avale los cálculos de la presidencia sobre la duración.

Pero más allá de la duración y de sus costes en vidas y dólares está la definición misma del hecho. Anna Bosch ha dedicado ayer a recoger las declaraciones de Trump autodefiniéndose como "hombre de paz" y todas las declaraciones en su campaña electoral de que no llevaría a los Estados Unidos a ningún tipo de guerra, sentido de la expresión "America First!". Gran parte de su campaña se centró en la promesa de que el país no se dejaría arrastrar por guerras que no fueran de su incumbencia. Sin embargo, ha hecho todo lo contrario y sigue amenazando con abrir nuevos frentes en la más enloquecida campaña belicista global. No abre la boca si no es para amenazar a nuevos países con intervenciones. El "MAGA" se ha transformado en el "MTGA", donde la "t" ya saben de dónde sale.

¡Pocos norteamericanos, y menos el resto de los habitantes del planeta, podían imaginarse que Trump iba a ser una pesadilla desde la Casa Blanca!

Pero la foto saludando a los cadáveres repatriados es un baño de realidad que abrirá los ojos de muchos y tendrá efectos. Ya no se trata de "acciones", de "intervenciones" o de cualquier otro eufemismo para evitar la palabra clave: "guerra".

Como se recoge en el texto de Anna Bosch, ya se comienza a organizar un cierto movimiento sobre qué o quiénes han montado esto. Las principales contestaciones a la pregunta apuntan a Israel, que sería quien arrastró a Trump a la guerra. Señala Bosch:

Hay un sector del trumpismo muy crítico con la influencia que Israel tiene en la política estadounidense, y eso se agravó esta semana con unas declaraciones del secretario de Estado y Asesor de Seguridad Nacional, Marco Rubio. El lunes Rubio explicó así por qué el país decidió lanzar el ataque, junto con Israel, contra Irán: "Sabíamos que iba a haber una acción israelí contra Irán, sabíamos que eso precipitaría un ataque contra tropas estadounidenses, y sabíamos que, si no atacábamos preventivamente, sufriríamos más bajas".

Con esa declaración, Rubio hizo que lo que muchos descartaban como teorías conspirativas o antisemitismo cobrara otra naturaleza. Tanto es así que se convirtió en la pregunta obligada a cualquier representante del Gobierno. ¿Ha sido Israel quien nos ha arrastrado a atacar Irán? Al día siguiente, el presidente lo negó y afirmó que, en todo caso, era a la inversa, que él había arrastrado a Israel. Según Trump, él decidió que era el momento de atacar porque llegó a la conclusión de que las negociaciones en Ginebra no iban a ninguna parte.

"Creo que son igualmente culpables", opina Mills en la conversación con el New York Times: "Israel preparó el terreno, pero el presidente Trump es responsable. 50% cada uno". Mills se extiende en su argumentación: "Creo que Israel intimida, tienen miedo [los políticos estadounidenses] al Mosad [los servicios secretos israelíes], temen la influencia de Israel en la política exterior, y cómo puede perjudicar sus carreras. Es un tabú que se está resquebrajando, pero que aún tiene mucho poder".*


El narcisismo de Trump le impide verse como un títere de Netanyahu. La simple posibilidad de que este pudiera decidir una guerra contra Irán en solitario le subleva, lo que se percibe claramente en su respuesta: es él quien ha arrastrado a Israel, lo que le hace asumir las críticas directamente por lo que está ocurriendo y pueda ocurrir en una guerra que desde el principio se ha considerado que no tiene nada que ver con lo ocurrido con Venezuela. Ni por tamaño ni por situación se parecen ambos casos. La aniquilación de la cúpula del poder iraní no ha significado más que un relevo.

Visto lo que está ocurriendo, los expertos en política internacional han perdido el miedo a diagnosticar un desastre norteamericano, otro Vietnam, pero esta vez con unos efectos internacionales multiplicados por la situación geográfica y por lo complejo de la situación mundial con una guerra abierta y ya larga en Ucrania.

Contra la crítica creciente, Trump intensifica la propaganda sobre su persona identificándose con "América" y convirtiendo su liderazgo en "mesiánico". Las fotos de los pastores evangelistas rezando a su alrededor supone el recurso a algo a lo que hemos dado importancia aquí desde hace mucho: su carácter de "enviado" y estar tras él la mano de Dios, algo que quedó patente, según su versión, cuando un ángel intervino libándolo de la muerte en atentado, rozándole la bala la oreja. ¡Dios lo quiso!


Uno de los apoyos más fuertes de Trump ha estado en este sector ultra religioso, ayatolas a la americana, que le considera como una mano guiada para recuperar esa "grandeza" de la que no sabemos cuándo fue perdida para necesitar ser recuperada.

El mundo descubre con error que el destino de los grandes o pequeños depende de con qué pie se levante el presidente cada mañana. Su política exterior busca satisfacer los problemas de la interior. Hay una parte del electorado norteamericano al que se le ha vendido que Estados Unidos es explotado por el mundo (especialmente por Europa y en ella especialmente por España, ¡nos ha tocado!). Bajo este supuesto, el intervencionismo es creciente.

Si es Israel quien manipula a Estados Unidos nos manipula a nosotros, significa que debemos volvernos contra nuestra creencia en la existencia de un estado palestino, que debemos aplaudir el genocidio palestino, que debemos apostar por una hipotética destrucción de todo lo que se opone al imperialismo expansionista de Netanyahu. La única posibilidad  de una paz para Israel, según el plan, sería el exterminio de todos sus enemigos. Para favorecer sus planes se ha buscado ampliar los enfrentamientos entre facciones islámicas en una estrategia rancia que ha causado cientos de miles de muertes de inocentes, la extensión del terrorismo y la inestabilidad en la zona.

Las fotos de la llegada de los militares muertos intentan ser convertidas en "heroicas" pero su efecto, conforme se repitan, como ya está empezando a ocurrir, será el contrario. Trump está haciendo lo que prometió no hacer en su campaña electoral. No creo que las muertes le traigan votos, más bien al contrario.

Pero esto es algo más que una cuestión de votos. Se ha quebrado un orden internacional de confianzas mutuas. Pactos y alianzas han saltado por los aires al quebrarse la confianza mutua y dejar al descubierto las verdaderas intenciones de Estados Unidos e Israel tratando de arrastrar a una guerra de nivel mundial. Ya estamos empezando a pagar en la economía los efectos y está apenas empezando.

Hacemos mal en plantearnos esto en términos locales, como discusiones partidistas. En política internacional debemos estar unidos y evitar que los intereses de fuera se nos cuelen dentro. Puede que algunos tengan que arrepentirse de lo dicho en estos días. 

* Anna Bosch "La guerra contra Irán agrieta, pero no rompe el movimiento MAGA en Estados Unidos" RTVE.es 7/03/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260307/guerra-iran-agrieta-no-rompe-movimiento-maga-estados-unidos/16961145.shtml


lunes, 23 de junio de 2025

¿Qué guerra?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las cosas no son como son, sino como se cuentan. Lo que ocurre se desvanece y queda el relato que, siempre se ha dicho, escriben los vencedores. Pero los tiempos cambian y el relato se vuelve fundamental en un mundo instantáneo, donde las palabras dan la vuelta al mundo en segundos, donde se multiplican las imágenes, "reales" o fakes, donde luchan por imponerse unas sobre otras.

En VerificaRTVE dedican, a las pocas horas del bombardeo, un texto amplio a desmentir imágenes que se intentan colar como actuales y que ha sido vistas por decenas de miles de personas. Son imágenes tomadas de otros conflictos y que son rastreadas hasta sus iniciales apariciones o, al menos, hasta el punto en que sea posible establecer que son anteriores a los hechos, que han aparecido vinculadas a conflictos anteriores. Si alguna vez han sido "reales" es algo que ya es más difícil establecer.

La guerra tras la guerra es la imposición de una calificación del hecho en sí, es decir, llamarla "guerra", "conflicto", "incidente", "acto preventivo" o "golpe al corazón del programa nuclear iraní", "US operation against Iran"...

Pero la palabra "guerra" tiene consecuencias. Es posible entender la pregunta que Michael Crowley y Edward Wong se hacen en The New York Time: "Is the U.S. at War With Iran?" y en la que señalan "President Trump avoided asking Congress for permission before striking Iran, despite the Constitution saying only the legislature can declare war"*, planteando como una cuestión esencial la definición, Para Trump esto "no es una guerra"; es... otra cosa, lo que le resulta molesto para hablar de "paz" y sobre todo para pasar a la Historia como ganador de algo concreto y hacerse su sitio en el monte Rushmore.

En el artículo citado se señalan más juegos de palabras:

Several Trump aides say they disagree, calling the strike a limited action aimed solely at Iran’s nuclear capabilities that does not meet the definition of war. “This is not a war against Iran,” Secretary of State Marco Rubio told Fox News on Sunday.

Vice President JD Vance argued that Mr. Trump had “clear authority to act to prevent the proliferation of weapons of mass destruction.”*


Sin sonrojo, el equipo de Trump emprende su guerra de las definiciones en claro desprecio de la inteligencia (Make America "Inteligente" Again!, deberían gritarles) de quienes les escuchan. Pero el mundo de la sociedad de la Información es campo abonado para este tipo de cuestiones semánticas.

Los que "piden" a Irán que "no conteste" no tienen más argumento que el de "evitar una guerra", dicen. ¿Pero la ha comenzado ya Estados Unidos con sus bombardeos? ¿La guerra es solo contestar a una agresión previa? Si Irán responde ¿serán ellos lo que empezaron la guerra? Esto explica el papel de las definiciones.

Mientras Estados Unidos trata de construir un relato de una acción "beneficiosa" para el mundo, el fantasma de las nunca encontradas "armas de destrucción masiva", esta vez centrado en la construcción de una bomba nuclear iraní que tampoco podrá ser encontrada por la obvia destrucción de las centrales. De esta forma, se venderá que ha sido en nombre de la paz mundial e incluso para liberar al pueblo iraní favoreciendo un cambio de régimen.

Pero el mundo está empezando a ponerse nervioso ante estas veleidades trumpistas que ya no pueden defenderse con un mínimo de seriedad. Las guerras siempre han existido, sí, pero también se crearon instituciones para tratar de evitarlas. Si modificamos las palabras —"guerra"— no es posible mirar hacia un futuro en paz. El actual esfuerzo para que Irán no conteste al ataque, mientras Trump presume de él, debería haberse producido antes hacia los Estados Unidos.

El problema está en que en Estados Unidos está Donald Trump que está haciendo de la manipulación y del belicismo sus señas de identidad. Lo vemos en sus planteamientos sobre la OTAN y en especial en el apoyo a Israel, donde ha sido incapaz de contener a Benjamín Netanyahu asumiendo sus juegos de palabras para camuflar lo que el mundo llama "genocidio" respecto a los palestinos. Trump se ha querido apuntar el "éxito" con el ataque a Irán pocas horas antes de que se iniciaran conversaciones con ellos.

Las "dos semanas" de plazo no ha sido más que otro insulto al resto del mundo y, en especial, un aumento en la pérdida de credibilidad norteamericana, que ha pasado de ser una superpotencia fiable a estar gobernada por un mentiroso compulsivo.

Pedir a Irán que no conteste es quizá pedir demasiado, pues supone aceptar que "no ha pasado nada" o, peor, que lo que ha pasado "ha sido bueno" para la paz del mundo, algo inaceptable desde su punto de vista, pero que desde la Casa Blanca se repite.

Para el resto del mundo ha supuesto la confirmación de que Estados Unidos ha vuelto a sus guerras, aunque no las declare ni reconozca como tales. Una guerra es una guerra por encima de cualquier otro formalismo o protocolo.

El régimen iraní es dictatorial, teocrático y opresivo, pero las bombas no caen sobre los regímenes sino sobre las personas. Decir que es Irán el que no debe comenzar la guerra es un ejercicio de hipocresía. La guerra no debería haber comenzado nunca.

* Michael Crowley & Edward Wong "Is the U.S. at War With Iran?" The New York Times 22/06/2025 https://www.nytimes.com/2025/06/22/us/politics/trump-strikes-war-iran.html

 

jueves, 1 de abril de 2021

La guerra que vendrá

Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Quizá los lectores de La Vanguardia se asustaran un poco al leer el titular que el diario les ofrecía: "Las fuerzas armadas francesas se preparan para una guerra de alta intensidad". El titular podría parecer exagerado, pero se ciñe a la realidad: Francia está cambiando su estrategia en la misma medida en que lo están haciendo otros. Puede decirse que esta dinámica —uno empieza y otros le siguen— es característica de un sector en el que la preparación lo es todo.

El artículo publicado reproduce el aparecido en The Economist y tiene un indudable interés en un mundo que se debate —como España— en si se puede ir de vacaciones, si la mascarilla nos dejará marca si nos la ponemos en la playa, si Iglesias seguirá mandando desde la sombra o si Ayuso le quitará el asiento a Casado, todos ellos asuntos trascendentales de los que no podemos apartar nuestra mirada, excepto para seguir La Isla de las tentaciones o similares.


Tras contarnos los distintos movimientos de renovación del Ejército francés, las maniobras militares que están realizando para su entrenamiento, el artículo nos explica los cambios y su sentido:

 

Hace treinta años se dedicaban básicamente a operaciones de mantenimiento de la paz. En la última década, se centraron en la lucha contra la insurgencia y el terrorismo, bien en el extranjero (Operación Barján en el Sahel) o en territorio nacional (Operación Centinela). Sin embargo, en su visión estratégica para 2030 publicada el año pasado, el general Thierry Burkhard, jefe del ejército francés, subrayó la necesidad de prepararse para un conflicto de alta intensidad, interestatal. 

"Tenemos que prepararnos para un mundo más peligroso", declaró recientemente el general Burkhard a The Economist. Eso exige lo que denomina un "endurecimiento" del ejército de tierra. En la actualidad, Francia mantiene 5.100 soldados en el Sahel como parte de Barján. Las operaciones futuras "podrían involucrar varias brigadas o una división", es decir, entre 8.000 y 25.000 soldados. La necesidad de cambiar de escala en la próxima década, dice el general, hace necesaria una combinación de reformas: un reclutamiento más exigente, inversión en equipos modernos, estructuras organizativas más sencillas para que el ejército sea más ágil y un entrenamiento más duro para un conflicto mayor. "Se nos pondrá a prueba de forma cada vez más brutal", afirma. "Tenemos que asumirlo."*

 


Lo expresado en los dos párrafos anteriores es preocupante. El mundo se ha encogido y se han trazado lazos múltiples, unos positivos y otros negativos. En estos días hemos comentado los peligros de crear conflictos cuyo alcance es imprevisible si se desencadena, para lo que una sola chispa puede ser suficiente. ¿De qué naturaleza sería "la chispa"? Eso es lo que hay que tratar de resolver para evitarla a menos que el pensamiento o los intereses nos arrastren hacia conflictos que acaban siendo bélicos.

El paso del "mantenimiento de la paz" a "lucha contra la insurgencia y el terrorismo" ya es un indicador de la evolución que nos trae al momento presente.

Todo el aparato de seguridad que se creó tras la segunda Guerra Mundial estaba destinado a evitar guerras como las que nos dejó el S. XX, la primera, llamada "Gran Guerra" o "Guerra Europea" y la segunda extendida por todo el globo y, sin discusión, "Mundial". Los grandes conflictos se frenaron tras la transformación en Guerra Fría con toda una serie de puntos calientes como fueron las guerras de descolonización y los puntos como Corea y Vietnam, que duró hasta mediados de los 70. Otras tomaron el relevo, como los conflictos de los Balcanes o Afganistán.

El 11/S marcó un cambio en la situación mundial y el terrorismo se transformó en guerra abierta con la invasión de Irak. El salto sirvió para generar más terrorismo y sus consecuencias fueron la conversión de todo el norte de África y Oriente Medio, además de otros puntos en el Golfo, en un conflicto permanente que todavía está por resolver. La invasión rusa de Ucrania y la anexión de Crimea trasladaron a las fronteras europeas internas lo que ya estaba en las externas con la aparición del Estado Islámico, con el que se fusionaron los escenarios de guerra con los del terrorismo, una combinación que convertía el planeta en un imprevisible campo de batalla. Atentados y conquista de territorio fue el salto que supuso el paso de Al Qaeda al Estado Islámico, de socializar el dolor a la ocupación de ciudades y territorios, de la bomba al bombardeo, del grupo terrorista al ejército de conquista.




Hace tiempo que el terrorismo se ha modificado según el patrón de los "lobos solitarios" o de grupos residentes descontentos con su situación e ideologizados en lugares que van de cárceles y mezquitas a escuelas. Los atentados están muchas veces sujetos al azar de con quiénes se encuentran y acuchillan, otra modalidad.

Las noticias más terribles llegan del interior de África, recorrida por ejércitos de asesinos ideologizados y siembran el terror mediante asesinatos masivos de poblaciones, secuestros de niñas en las escuelas y otras modalidades desgraciadamente frecuentes en nuestros medios. África es un caos peligroso, con zonas de pobreza, hambrunas y muerte, que está siendo abandonada provocando flujos migratorios que huyen de mafias, asesinos y gobiernos corruptos para encontrarse con mafias, violadores y traficantes de mano de obra cautiva entre otros muchos males. Pero todo parece mejor que lo que dejan atrás, aquello de lo que huyen los que tienen el valor de hacerlo o no les queda más remedio. Si nos trasladamos a Centroamérica, otros panoramas de violencia se nos ofrecen hasta llegar al tapón de la frontera mexicana donde les está esperando más violencia.




Pero no es a todo esto a lo que le teme el Ejército francés, no es aquello por lo que se prepara. El artículo nos ilustra sobre el problema:

 

Los generales franceses consideran que tienen más o menos una década para adaptarse. Los grupos lo abarcan todo, desde la escasez de municiones hasta la resiliencia de la sociedad, incluido el hecho de si los ciudadanos están "preparados para aceptar un nivel de bajas que nunca hemos visto desde la segunda guerra mundial", dice uno de los participantes. El espectro de la guerra de alto nivel está ya tan extendido en el pensamiento militar francés que el escenario tiene su propio acrónimo: HEM, o "hipótesis de enfrentamiento mayor". Los presuntos adversarios no se identifican, pero los analistas no sólo apuntan a Rusia, sino también a Turquía o a un país del norte de África.*

 

Ponerle el nombre a la cosas o ideas es un primer paso para que estas circulen y sean desarrolladas y finalmente aceptadas como parte de la realidad. Supongo que es obligación de los militares franceses o de cualquier otro país prepararse para lo peor, pero también es cierto que es tarea de muchos otros tratar de evitar que lo peor ocurra.

Desgraciadamente, el mundo crece en tensión sin que quienes tienen la tarea de rebajarlas o evitar que se produzcan lo hagan, lo que a su vez realimenta el sentimiento de que hay que armarse para defenderse de lo que "inevitablemente ocurrirá".



El fenómeno de rearme es un hecho. Son muchas las noticias que tenemos sobre el aumento del poder nuclear británico, las inyecciones estadounidenses, los misiles de Irán o Corea, el crecimiento de la Armada china, etc. etc. Las armas llaman a las armas y estás se acaban utilizando.

Hace unos días la prensa prácticamente ignoró las nuevas declaraciones del Secretario General de la OTAN sobre establecer acuerdos de defensa con la India. Las declaraciones son una muestra más del clima anti chino. Sabemos que incluir, aunque sea como invitado, a un país bastante alejado de Europa o, si se prefiere, del Atlántico Norte, supone un pacto de intervención conjunta en su defensa. Esto, en un clima de tensión por los choques fronterizos con China, es crear una zona de altísimo riesgo en donde cualquier incidente se pueda transformar en un detonante que arrastre a un conflicto de envergadura difícil de calcular.

Pero se va más allá. Se pretende crear una OTAN asiática cuya finalidad única es crear ese frente anti chino al que Europa, lógicamente, se resiste. La idea de Trump no parece que sea mal acogida por la administración Biden, empeñada en jugar con fuego desde sus inicios. ¿Admitirá China que la cerquen desde la India hasta Corea del Sur? Eso sin contar el frente que tiene en el Oeste con los problemas islamistas.



The Japan Times especulaba hace unos días sobre qué actitud debería tomar Japón si China atacara Taiwán para anexionarlo. El artículo iba señalando las distintas posibilidades, dado que Japón tiene limitado su ejército constitucionalmente. Otros periódicos de la zona se dedicaban a especular igualmente sobre esas posibilidades.

Por todas partes estamos viendo que el armamento pasa a ser una prioridad. Lo hemos visto en Oriente Medio con las compras de armas por parte Egipto, Emiratos, Arabia Saudí, Israel. La aceptación de Israel por parte de algunos países árabes se hizo mediante la "compra" de armamento sofisticado a los Estados Unidos de Trump, además de lo comprando a Francia y a Italia para comprar silencios y evitarse problemas de sanciones.



Las acciones de Trump consistieron en unir a todos contra Irán, haciendo romper los acuerdos y pactos sobre desarrollo nuclear, y vender armas a todos los países de la zona, elevando el riesgo en la zona. Irán, a su vez, establece acuerdos con países a los que Estados Unidos se enfrenta por el control económico, como es el caso de China. Las enemistades norteamericanas obligan a juntarse con el fin de fortalecerse y disuadir.

Por lo que vemos, aquí nadie se disuade sino que se persuade. Si los militares tienen la obligación de velar por la seguridad, los políticos y los ciudadanos tiene la obligación de hacer un mundo más seguro para todos.

Destapar todos los posibles escenarios de conflictos en Europa (Ucrania), Oriente Medio (de Turquía a Libia) en Asia (China, India, Taiwán, Corea del Norte), África (múltiples focos)... sumados a los que ya está abiertos es una perspectiva terrorífica. Lo es más si pensamos que están creciendo y que los agentes implicados, con Estados Unidos en el centro o en un lateral, son cada vez más fuertes dado el aumento armamentístico en todas las zonas.

Es todo tan insólito que The Japan Times consideraba "inimaginable" hasta hace poco la perspectiva de que las tropas norteamericanas pudieran asentarse en Taiwán, reproduciendo a la inversa una nueva "crisis a la cubana". pero siendo ahora China quien deba responder. Este escenario puede convertirse en un problema gigantesco si se produce.



El artículo reproducido en La Vanguardia se cierra con una reflexión sobre el panorama de Francia muy poco tranquilizadora:


Además de Europa oriental, Francia está cada vez más preocupada por el sur. En el Mediterráneo oriental, Francia y Turquía se han enfrentado por Libia, Siria y Chipre, con el envío por parte de Macron de dos aviones de guerra y una fragata a aguas griegas en agosto pasado. Además, Francia está muy involucrada en el Indo-Pacífico, región en la que sus territorios de ultramar cuentan con 1,6 millones de ciudadanos franceses y 7.000 soldados. Francia ha mantenido una presencia naval constante en la zona.

El problema es que la armada sólo dispone de 15 buques de superficie importantes para ocuparse de todos esos asuntos, señala el almirante Pierre Vandier, jefe del Estado Mayor de la Armada francesa. "Todos los europeos nos encontramos sobre hielo fino. Nuestras fuerzas tienen que esforzarse por hacerlo bien en el Atlántico, hacerlo bien en el Mediterráneo, hacerlo bien en el Golfo y hacerlo bien en el Indo-Pacífico". Priorizar entre esos escenarios ya no compete a las fuerzas armadas, dice, sino que es "una decisión política" de Macron o su sucesor. "Tendremos que elegir, eso seguro."*

 

¿Qué es lo que ha cambiado en muy poco tiempo para que pasemos de un escenario de comercio internacional global a un de temores a conflictos HEM, por usar el tecnicismo de The Economist? Eso es lo que habrá que empezar a plantearse entre todos antes que sea demasiado tarde y cualquier chispa nos haga llegar a las manos. Tanta preparación para la guerra que vendrá no deja de ser inquietante.  Lo es más que no se oigan voces pidiendo calma.

 


* "Las fuerzas armadas francesas se preparan para una guerra de alta intensidad" La Vanguardia / The Economist https://www.lavanguardia.com/internacional/20210330/6616738/fuerzas-armadas-francesas-preparan-guerra-alta-intensidad.html






jueves, 10 de agosto de 2017

Peligrosos juegos de niños

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Si las palabras de Donald Trump tenían como objetivo asustar a Corea del Norte, lo cierto es que han asustado a todos —los norteamericanos los primeros— menos a los norcoreanos, cuyo sentido de la realidad es bastante deficiente.
Uno de los aspectos positivos de la globalización informativa y del movimiento de personas por el mundo es que uno puede ir y ver. Por eso los países, como las personas, que se encierran y quedan aisladas pierden el sentido de la realidad. Corea del Norte, está claro, lo ha perdido hace mucho y vive en su propio planeta, como demostró el incidente con la película "The Interview", que fueron incapaces de entender.
En Estados Unidos el fenómeno es más extraño: se han buscado un presidente que es incapaz de entender porque allí donde está él, el mundo se transforma en espejo en el que solo se ve a sí mismo. Lo que en Corea es sociológico, en los Estados Unidos es psicológico.
El hombre que había llegado para arreglar el mundo, lo ha puesto en pie dejando solo a los Estados Unidos y lo que es peor: ha abierto todos los frentes a la vez: Corea, Irán, Rusia, Oriente Medio...


Los editoriales de los principales periódicos norteamericanos muestran su preocupación. The New York Times señala en su editorial:

On some emotional level, one might be able to see why Donald Trump threatened to unleash “fire and fury” against North Korea if it endangered the United States. The North’s nuclear program is a growing menace, its warmongering tirades are unquestionably unnerving, and peaceful solutions to the threat it poses have been maddeningly elusive over many years and many American administrations.
But Mr. Trump is president of the United States, and if prudent, disciplined leadership was ever required, it is now. Rhetorically stomping his feet, as he did on Tuesday, is not just irresponsible; it is dangerous. He is no longer a businessman trying to browbeat someone into a deal. He commands the most powerful nuclear and conventional arsenal in the world, and any miscalculation could be catastrophic.
Even if Mr. Trump’s provocative remarks were part of a deliberate strategy for ratcheting up pressure on North Korea — and on China, which as the North’s main food and fuel supplier has more influence on it than any other nation — they would be at odds with the measured approach of his predecessors. This is a president with no prior government or military experience who has shown no clear grasp of complex strategic issues.
As The Times reported Wednesday, his inflammatory words were entirely improvised and took his closest associates by surprise. Intentionally or not, they echoed President Harry Truman’s 1945 pledge to inflict a “rain of ruin from the air” if Japan did not surrender after the first atomic bomb was dropped at Hiroshima, which made them seem even more ominous.*


El texto podría haber sido publicado en un periódico coreano, lo que nos muestra dónde se percibe el peligro. Puede que Trump no tenga experiencia militar —ya adquirirá cuando toque, piensa él—, pero se considera un maestro del desafío, del órdago a todas... ¡y que lo paguen ellos!
The Washington Post ha elegido otra estrategia diferente. Desde uno de sus titulares, señala "Dos terceras partes de los norteamericanos son incapaces de encontrar en el mapa dónde está Corea del Norte". Después lanza un reto al lector: ¿sabe dónde está?
En otro de sus artículos recoge cómo caricaturistas del mundo ven el enfrentamiento verbal entre los presidentes de los dos países, matización que creo es interesante hacer. El "America First" se ha transformado en un agresivo "Trump First" en el que el presidente sorprende en cada jugada, ya sea a través de un tuit nocturno o, como señala el texto de The New York Times, de forma totalmente improvisada ante sorprendidos miembros de su staff e invitados. No es normal que a un presidente de los Estados Unidos se le tenga que recordar quién es, pero en este caso e totalmente necesario, aunque sea dudosa su eficacia.
En el libro que Donald Trump y Robert T. Kiyosaki, que lleva por título "Queremos que seas rico. Dos hombres, un mensaje" (Aguilar, 2006), podemos leer:

Las personas esperan que los funcionarios de gobierno que han elegido resuelvan los crecientes problemas que afectan a las clases media y baja. Donald Trump y Robert Kiyosaki no son políticos (aunque hay un importante movimiento en favor de la candidatura presidencial de Donald); ellos escriben este libro en su calidad de empresarios, inversionistas y educadores
Ellos no prometen resolver tus problemas; lo que pretenden es que no te vuelvas víctima y los superes. No esperes que los políticos y funcionarios de gobierno ofrezcan soluciones. No pienses que tienes derecho a una vida segura, próspera y saludable. Donald y Robert desean que seas rico y contribuyas a la solución de los problemas que enfrentan nuestro país y el mundo.


De lo que no hablaban entonces los dos "generosos" millonarios es de su capacidad de crear problemas al mundo. Es fácil hablar de los "políticos" y criticarlos responsabilizándolos de todos los males cuando quieres (como en el caso de Trump) hacerte con el poder. La referencia a "un importante movimiento en favor de la candidatura presidencial de Donald" es un aviso sobre no tomarse a broma lo más disparatado.
Una de las caricaturas recogida por The Washington Post lleva el problema a la dimensión psicológica de los personajes, los dos presidentes. Nos muestra una sala de reuniones en la que están instaladas dos "tronas", dos sillas para bebés, con las inscripciones "N. Korea" y "USA" donde les esperan sus platos con puré y una cucharas. "No estoy seguro que hablar sirva de algo en este caso", dicen las dos personas que observan desde la puerta. La caricatura es de Tom Toles, de The Washington Post.*** La verdad del arte.


No son los únicos en ver lo infantil del caso. A las caricaturas habituales de Kim Jon-Un como un niño regordete y malcriado, se les suman ahora las de su rival, Donald Trump, de igual guisa. Se les retrata con frecuencia como dos niños en continua disputa por chupetes, biberones... ¡y bombas! La prensa "patriótica" que apoyó a Trump y sus propias declaraciones sobre que a Estados Unidos le gusta ganar guerras son un inquietante precedente de alguien imprevisible y sobre cuya cordura se han dejado de gastar bromas. Tras arrojar la "madre de todas las bombas", me temo que a Trump le interese crear un clima bélico para establecer un nacionalismo que le apoye. Da para eso y mucho más. El problema son las fantasías de Trump al respecto y la retroalimentación belicista.
Esperemos que lo visto hasta el momento haga que alguien pare esta absurda escalada. El mundo empieza a preocuparse realmente. China ya ha advertido, y es quien más puede hacer por frenar esta locura, algo que tampoco le hará gracias Trump por su afán de protagonismo.
Por mucho odio que le tuvieran a Obama, a Hillary Clinton, el mundo no se merece un Donald Trump en la presidencia. Ningún país se merece una bomba de relojería de este calibre produciendo un sentimiento unos días de vergüenza y otros de terror o una mezcla de ambos.


Los cuatro años de Trump, si llega él o llegamos todos al final, serán recordados como una pesadilla nacida de las migrañas de la democracia. El mundo está muy revuelto y va demasiado deprisa. Crece el número de imitadores de los locos que llegan al poder y venden que los tiempos han cambiado, que hay que enterrar la política y quedarse con el poder. Trump es el anti político que decía que los políticos no arreglan nada. Es la demostración de su propia inutilidad, pasando de la teoría a la práctica.
El mundo ha entendido que los países se pueden permitir todo si se dan las circunstancias. Las circunstancias se llaman poder y un buen enemigo, alguien que permita presentarse como salvador y héroe. Ahora Trump está solo. Nadie le va a seguir en sus disparatadas aventuras. Por el contrario, es un incentivo (el buen enemigo) para Corea del Norte, que es feliz porque un país, cuyas dos terceras partes de su población no sabrían encontrarla en el mapa, le amenaza con la madre de todas las guerras.
Si se piensa un poco, Trump y el dictador coreano tienen mucho más en común de lo que parece. Los dos nacieron con la vida resuelta, son malcriados y egocéntricos, y son la tercera generación de poder. Eso es suficiente para creer que se gana siempre.



 * "Fears of Missiles, and Words" The New York Times 9/08/2017 https://www.nytimes.com/2017/08/09/opinion/north-korea-trump-fire-fury.html
** "How Trump and North Korea are skewered by the ‘fire and fury’ of cartoonists" The Washington Post 9/08/2017 https://www.washingtonpost.com/news/comic-riffs/wp/2017/08/09/how-trump-and-north-korea-are-skewered-with-satires-fire-and-fury-according-to-cartoons/