Mostrando entradas con la etiqueta teorías de la conspiración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta teorías de la conspiración. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de julio de 2026

Celebraciones y lamentaciones

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El Mundial no acaba con el último pitido, sino que se estira y estira cubriendo recibimientos, desfiles, visitas a lugares, etc. en los medios Cada día que pasa, los temas se van dividiendo en dos grandes territorios: los de celebración y los de lamentación.

Obviamente, los primeros corresponden a España, con todo tupo de ensoñaciones futuras, explicaciones del éxito, indagaciones alrededor de los protagonistas, paralelismos y novedades con la Copa anterior, casualidades (Messi bañando a Lamine)... En el otro lado, el de la derrota, el lado argentino, se vuelve siniestro y conspiratorio, rebuscado y agresivo.

Como ya hemos comentado en días anteriores, la fuerza mediática del evento determina el dramatismo y la captación de público para seguir enganchado a los medios y a los sectores vinculados. Lo que era la ilusión por ganar inicial, se convierte en la justificación del fracaso, algo que también da dinero a los que sacan todo lo posible a su inversión y dedicación para crear un ambiente de respuesta.


En 20minutos le dedican un interesante artículo a las diversas explicaciones a la Argentina sobre por qué perdieron. Por supuesto ninguna habla de su poco juego, sus pocos lanzamientos a puerta, etc. Las explicaciones van de la intervención del FBI, la política europea hasta llegar a la "magia negra" pasando por todo tipo de locas especulaciones. Nos dicen:

La victoria de España sobre Argentina en la gran final del Mundial 2026 ha desatado una oleada de teorías de la conspiración en el país sudamericano, con el objetivo de justificar la derrota de su selección, que van desde que el balón en el partido fue teledirigido hasta, incluso, que el FBI amenazó a los jugadores y sus familias para dejarse perder y no ganar la Copa del Mundo.

Horas después de caer 1-0 contra la Roja, en un partido en el que la Albiceleste no realizó ni un solo tiro a puerta en 120 minutos, las redes sociales y los medios de comunicación  se inundaron de teorías, en su mayoría apoyadas y difundidas por periodistas con muchos seguidores.

Las amenazas del FBI y el chantaje de la FIFA

La primera narrativa afirma que el FBI iba a detener a Chiqui Tapia, presidente de la Federación Argentina, por problemas legales. Ante esta situación, los jugadores habrían pactado perder el partido a cambio de que Tapia no fuera arrestado. Entre otras cosas, para infundir esta teoría se basan en las charlas de Messi y el Dibu Martínez en el vestuario.* 

¿Es posible que un país "inteligente" crea este tipo de cosas, incluida la "magia negra"? Pues sí, ya que el factor decisivo para lograr la implicación necesaria es alcanzar un grado de inteligencia muy limitado para que acepte los mensajes pasionales básicos, que son los que llevan a secuestrar la atención. No somos "inteligentes, autocríticos, siempre. Nuestra inteligencia oscila acríticamente hacia el nivel necesario hacia el que se nos arrastra. Unos son conscientes de las tonterías que nos ofrecen, pero otros de se dejan arrastrar con el placer de la emoción, que nos lleva a sostener lo insostenible, a creer lo increíble. Es la "sordera del que no quiere oír".

Una vez que se ha perdido, se pone en marcha un mecanismo de explicación satisfactorio. Los medios lo saben y ofrecen lo que se espera escuchar, algo que salve orgullo y apuesta por el perdedor. Con él, estamos a salvo nosotros, y a los medios les permite prolongar el enganche temático con intensidad, tanto con los ganadores, como con los perdedores y con una combinación cruzada de ambos.

El problema de esto —además de ese aumento de la estupidez— son los efectos violentos colaterales. Si España ha ganado con la ayuda del FBI, de la FIFA o del Vudú, "España" pasa a ser cualquier español que te encuentres (otro efecto de la estupidez) y tiendes a pagar con él el "injusto robo".


Lo mismo ocurre en sentido contrario, es decir, considerando a cualquier "argentino" responsable de la difamación. En este clima de hipnosis colectiva, muy pocos van a tener la capacidad de ver fríamente el pobre juego del equipo argentino y solo verán conspiraciones. Eso le va muy bien a ciertos gobiernos, pues hoy todos trabajan creando o aprovechando este tipo de fenómenos colectivos mediáticos. Insertan sus mensajes en el flujo de noticias y le dan cierta coherencia al mensaje, que encaja bien con el resto. Al igual que te "roban" un mundial, se "explican" otros problemas nacionales que nada tienen que ver.

¿Hasta cuándo va a durar esto? Pues hasta que celebraciones y lamentaciones funcionen mediáticamente y políticamente, mientras unos capitalicen el éxito y otros la derrota.

 

* "Las surrealistas teorías conspiranoicas que recorren Argentina sobre la final del Mundial: amenazas del FBI, balón teledirigido..." 20minutos 21/07/2026 https://www.20minutos.es/deportes/futbol/las-surrealistas-teorias-conspiranoicas-que-recorren-argentina-sobre-final-mundial-amenazas-fbi-balon-teledirigido_7017678_0.html





domingo, 30 de enero de 2022

La narrativa de la conspiración

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Una de las cosas sociológicamente interesantes de la pandemia del COVID es su capacidad para entretejerse con todo tipo de situaciones, de las locales a las planetarias. El COVID puede entrar en casos tan distintos que sorprende esta capacidad explicativa.

En Independent en Español leemos el siguiente titular: "Teoría de conspiración de Michael Flynn: Soros, Gates y otros inventaron el covid-19 para derrotar a Trump". Que el narcisismo de Trump sea contagioso y llegue a convertirse en un motivo de la campaña es comprensible dada la personalidad peculiar del expresidente y máximo fabulador en el cargo. El pintoresco y maquiavélico Michael Flynn, ex militar y escritor de algunas de las fabulaciones que ayudaron a Trump desde su inclusión en los equipos de la Casa Blanca, contribuye con nuevos bulos a explicar el fracaso de Trump.

Señalan en el diario:

Michael Flynn afirmó que George Soros, Bill Gates y otros inventaron el covid-19 para derrotar a Donald Trump.

El antiguo general de tres estrellas y asesor del expresidente despotricó sobre la pandemia durante una participación en el sitio web de extrema derecha Infowars.

Flynn se ha convertido en una figura destacada del movimiento de la teoría de conspiración de QAnon, e incluso sugirió que el ejército estadounidense considerara un golpe al estilo de Birmania.

Le dijo a Infowars que la Organización Mundial de la Salud, las Naciones Unidas y otros grupos “se ven a sí mismos como ‘así es como podemos gobernar el mundo, así es como podemos controlar a las sociedades, así es como podemos controlar a la humanidad’”.

“Así que introduzcamos algo llamado covid-19, y lo hicieron, y lo hicieron por un par de razones, una de las principales fue robar una elección”, comentó.* 


Estas breves líneas no tienen desperdicio alguno y deberían servir de ejemplo de cómo se entretejen las narraciones para llegar a un resultado final en el que todo confluye para explicar la tesis central del trumpismo, el robo electoral. ¿Hasta cuándo va a estar la ultraderecha norteamericana con la misma cantilena? Covid-19, QAnon, la OMS, George Soros, Bill Gates, Naciones Unidas confluyen finalmente en la derrota electoral, lo que le da un toque entre épico y trágico a haber salido de la Casa Blanca, casi a rastras, y haber alentado un asalto al Capitolio para impedir la llegada de Biden.

En The Washington Post de hoy, Dan Balz se pregunta si los republicanos siguen amando a Trump de la misma forma que antes tras el asalto del 6 de enero (Do Republicans love Trump as they once did?), mientras que en la CNN nos muestra a Trump dando mítines por Texas en los que sigue insistiendo en que le "robaron" las elecciones, que los detenidos por el asalto al Capitolio son "tratados injustamente" y les concederá indultos cuando "llegue a la casa Blanca" tras las elecciones de 2024 —que ganará, claro— y aprovecha para insultar a los dos fiscales afroamericanos que le están investigando por sus poco claros negocios. 

El artículo de CNN se cierra con otro mensaje que alimenta la realidad alternativa que el ex presidente está fabricando frase a frase:

"These prosecutors are vicious, horrible people. They're racists and they're very sick -- they're mentally sick," he said. "They're going after me without any protection of my rights from the Supreme Court or most other courts. In reality, they're not after me, they're after you."**


Ese giro final señalando que no es él el perseguido, sino tú, ejemplifica a la perfección los mecanismos de la conspiración. Eres la víctima, él te advierte, al igual que el ex militar y asesor Mike Flynn, al que Trump indultó antes de salir de la Casa Blanca, tal como hizo con otros que le habían apoyado con sus mentiras. Los sacó de la cárcel en uno de los casos más sangrantes de pago de favores nunca visto. Ellos le salvaron el pellejo y él se lo devolvió con indultos.

Flynn, como otros, refuerzan las teorías sobre la salida de Trump. En su visión del mundo, nadie podía ganarle honestamente, como decía el bribón Barry Lyndon, el inmortal personaje picaresco creado por W.M. Thackeray en la época victoriana.

La construcción conjunta de todo este tipo de elementos forma un macro texto con un único sentido, a Trump le robaron las elecciones. Todo confluye en ese punto, da igual por los caminos que transite, el Capitolio o el Coronavirus. Son como estaciones de una línea circular de ferrocarril que te llevan finalmente a la misma estación central de la que saliste.


Hace unos días, la prensa mundial daba cuenta de la decisión del músico Neil Young de retirar sus canciones de Spotify por no estar de acuerdo con alojamiento allí de un podcast negacionista. Hoy se nos dice que la también canadiense Joni Mitchell ha tomado la misma resolución, retirar la música. No quieren participar en una plataforma de difusión que acepta semejantes personajes. La rentabilidad del podcast ultra hace que las empresas acaban apoyando a los negacionistas y trumpistas, muchas veces convergentes, como hemos visto en los "conspiranoicos" señalados.

¿Hasta qué punto se creen sus mentiras? El nuevo modelo de conspiranoico es un profesional. Tenemos a los creyentes que siguen las palabras, pero están los profesionales de la intoxicación, los que conocen y explotan esa dependencia respecto a los líderes a los que siguen, cuyo grado de fanatismo y credulidad es muy variable. La ausencia de sentido crítico en una parte importante e implica que necesitan ser reforzados en sus absurdos. Es lo que hacen expertos profesionales en manipulación, como es el caso del asesor Flynn o de Steve Bannon, otro importante difusor de teorías alternativas. No necesitan creerlo, solo reforzarlo en otros.

El País 25/11/2021

El objetivo final de todo esto solo es uno: llevar de nuevo a Trump a la Casa Blanca en 2024. No hay otro. Si lo consiguen, se irán configurando los intereses en cascada, los objetivos que cada uno se haya marcado con el acceso al poder. Pero todo pasa por cumplir ese objetivo. Por ello las concentraciones de elementos distintos para poder unir todas las fobias creadas en el electorado republicano. 

Si la parte del Partido Republicano que se resiste a ser arrastrada por Trump no reacciona rápidamente ante estos despropósitos y deja que sean estos los argumentos de la campaña  los que identifiquen a los republicanos, el futuro político norteamericano estará muy complicado. De hecho, ya lo está. La sombra de Trump sigue sobre Biden y este ya tiene suficientes problemas fuera.


* Graeme Massie "Teoría de conspiración de Michael Flynn: Soros, Gates y otros inventaron el covid-19 para derrotar a Trump" Independent en Español 29/01/2022 https://www.independentespanol.com/noticias/michael-flynn-conspiracion-trump-gates-b2003543.html

** Eric Bradner "Trump teases a presidential run and dangles pardons for January 6 rioters at Texas rally" CNN 30/01/2022 https://edition.cnn.com/2022/01/30/politics/trump-rally-texas/index.html

martes, 19 de mayo de 2020

Trump contra todos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hace apenas un par de semanas, Chris Cillizza se preguntaba en su sección The Point en la CNN sobre por qué Donald Trump no se ponía una mascarilla en público. Su respuesta era: «Remember that Trump views his entire presidency through the lens of television -- mostly reality TV and cable news. He is very, very focused on how he is portrayed and perceived. And he wants the image that the public gets of him to be that of a strong and fearless leader.»*
La interpretación televisiva de Trump (junto a la de sus tuits) explica la innegable teatralidad del personaje, su histrionismo narcisista. Muchas de sus acciones y reacciones hay que interpretarlas desde la necesidad irrenunciable de controlar su propia imagen proyectándola en la dirección adecuada para mantener el estado de aceptación necesario entre sus votantes y seguidores.


Los golpes de efecto son claros. El problema es que esos golpes se producen desde la presidencia de un país como los Estados Unidos. Los golpes de efecto para mantener su atractivo público se traducen siempre en el papel que mejor le va e su propia percepción: el del irritado defensor de la causa norteamericana, el arreglador del mundo para hacer ganar posiciones a América haciéndola "más grande".
Este papel es esencial en su mandato y en el establecimiento de su papel (en sentido actoral) ante el mundo. Trump dirige su discurso hacia un público que es el único que le importa ya que su sentido de la política es doméstico, lo internacional se expresa finalmente siempre en término internos. Trump trata de hacer ver a sus seguidores lo que estos desean: ver cómo su presidente mete en cintura al mundo.


Los medios de todo el mundo se abren hoy con sus amenazas a la Organización Mundial de la Salud. Los ataques comenzaron cuando Estados Unidos ya no puede ocultar su desastre ante el desafío del COVID-19. Ahora, acercándose dramáticamente, a la cifra que Trump había considerado "aceptable", los 100.000 fallecidos y cerca de un millón y medio de contagiados, con el país divido sobre las medidas, con enfrentamientos en las calles, el presidente lanza de nuevo sus ataques.
La CNN señala la nueva modalidad de las acusaciones:

President Donald Trump late Monday threatened to permanently pull US funding from the World Health Organization if it does not "commit to major substantive improvements in the next 30 days."
In a letter to WHO Director-General Tedros Adhanom Ghebreyesus, Trump said, "It is clear the repeated missteps by you and your organization in responding to the pandemic have been extremely costly for the world. The only way forward for the World Health Organization is if it can actually demonstrate independence from China.
"My administration has already started discussions with you on how to reform the organization. But action is needed quickly. We do not have time to waste."**



Cada vez es más evidente —son las cifras las que lo señalan— el fracaso de tres estilos de gobiernos al frente de tres países. Son los fracasos de Donald Trump, Jair Bolsonaro y Boris Johnson. Todos los países han cometido errores de un tipo u otro, mayores o menores, pero creo que son estos tres dirigentes los que han mostrado una actitud diferente que se ha traducido en el mayor número de víctimas, en ascenso. 
Las actitudes de Trump y Bolsonaro son un insulto para la inteligencia y un peligro para sus propios países. De Johnson se dijo de todo por sus enfoques que sean probablemente los que subyacen en los otros dos. Su paso por la enfermedad le hizo ver el caso más de cerca, pero no es mucho el cambio de actitud. Los tres comparten un cierto estilo mental, por no llamar forma de ver el mundo o, incluso, ideología. Los tres son personalidades teatrales, cada uno con su estilo. La agresividad de Boris Johnson es menor que en los otros casos, pero quizá porque tras su campaña contra la Unión Europea para conseguir el Brexit, le toca interpretar al "otro Boris". Pero en los casos de Jair Bolsonaro y Donald Trump, el histrionismo va parejo a su agresividad.


La BBC titula "Coronavirus: Trump accuses WHO of being a 'puppet of China'"***. Trump dirige a varios frente su energía agresiva: por un lado, tiene abierta la campaña de reelección, donde debe disparar contra los demócratas y la prensa, con variaciones, pero unidos en su acción; China es el otro objetivo de largo recorrido, prácticamente presente desde su campaña en las primarias republicanas; finalmente, la conexión con la pandemia se duplica en los ataques contra la Organización Mundial de la Salud.

Trump unifica los objetivos para ahorrar energía y, especialmente, para vender ante sus seguidores uno de sus argumentos favoritos: las conspiraciones y alianzas contra los Estados Unidos. Los demócratas conspiran con los medios; China y la Organización Mundial de la Salud conspiran igualmente contra los Estados Unidos. Trump aprovecha lo sembrado contra unos para meter en el mismo paquete a los otros. Si China u la OMS están en connivencia, eso lo explica todo. 
Todo es conspiración para tratar de evitar lo inevitable, la supremacía norteamericana en el mundo. 
Si Huawei vende buenos teléfonos es porque los espías chinos les roban la tecnología; si Europa quiere comprar el 5G de Huawei, hay que tener cuidado porque ponemos en sus manos la seguridad de millones de ciudadanos del mundo libre. Todo es conspiración. Es su forma natural de ver el mundo y, sobre todo, la forma de hacérselo entender a otros. Y ese es el peligro que ronda a todos porque le lleva desde el negacionismo de las vacunas o del cambio climático a lo que se le pueda pasar por la mente.
En la BBC se nos explican los razonamientos contra la OMS:

President Donald Trump has lashed out again at the UN's health body by labelling it a "puppet of China".
The comment came hours after the US said the World Health Organization (WHO) had let Covid-19 spin "out of control" at the cost of "many lives".
"There was a failure by this organisation to obtain the information that the world needed," US Health Secretary Alex Azar said on Monday.
Mr Azar made the comments in an address to the UN's World Health Assembly.
WHO chief Tedros Adhanom Ghebreyesus earlier agreed to a review over the agency's handling of the pandemic.
Dr Tedros said an independent evaluation, which would look at what lessons could be learned and put forward any recommendations, would take place "at the earliest opportunity".
The two-day assembly - an annual meeting involving 194 member states of the WHO that reviews the work of the UN's health agency - comes amid recriminations between the US and China over the virus.
US President Donald Trump, who faces re-election this year and has been criticised for his handling of the pandemic, has blamed China for trying to cover up the outbreak and has accused the WHO of failing to hold Beijing to account.
"I chose not to make a statement today," Mr Trump said on Monday about the event, while describing the body as "China-centric" and "a puppet of China".
He said the WHO had "gave us a lot of very bad advice, terrible advice" and were "wrong so much and always on the side of China".***



Es difícil encontrar un grado mayor de cinismo en un dirigente mundial y, desde luego, encontrar un personaje de estas características al frente de los Estados Unidos. Solo hay que agradecerle la reflexión constante que estimula sobre la democracia y los peligros de la demagogia, como ya temieron algunos de los propios pensadores políticos de los Estados Unidos.
La responsabilidad de lo que ocurre en los Estados Unidos es exclusiva de los Estados Unidos, especificando a su presidente, los republicanos que le han sostenido y la parte de la sociedad que le jalea. Lo hecho estos día de lanzar a la gente contra los gobernadores de los estados demócratas quedará en la historia de la democracia norteamericana como uno de sus episodios más perversos. Su grito de "¡liberad los estados!" son es comparable al de "¡la prensa es el enemigo del pueblo!".
No. La responsabilidad por las muertes es de Donald Trump y de los que se felicitan por su "defensa de las libertades".


La última (quizá ya penúltima) polémica es la de montar un "Obamagate", sacado de la nada para responder a las críticas del ex presidente. Los grabaciones le muestran desafiante al decir que está tomando un medicamento que las autoridades sanitarias y los especialistas han dicho que no es recomendable por sus efectos cardiacos ni probado que sirva para algo en el caso. Pero ¿quiénes son ellos para desafiar o contradecir al presidente de los Estados Unidos?
Chris Cillizza decía que Trump tomaba las medidas de protección lejos de las miradas y las cámaras, que su personalidad televisiva le hacía intentar mantener esa imagen de invulnerable. Creo que la procesión la lleva por dentro. No sé si es actor de "método", pero sí que no es fácil verle fuera de su papel. Cuanto más complicadas tenga las cosas, más grandilocuente será, necesitará más gritar desde el escenario y blandir su dedo acusador. Su lucha con los medios va a más y prefiere otro tipo de distancias, como las entrevistas con la Fox, con quienes se impacienta de vez en cuando. Finalmente ellos también tendrán la culpa de su derrota. Cuando quiera Dios que se produzca.


Creíamos que era imposible que pudiera tener a la gente tanto tiempo engañada y, sin embargo, sigue manipulando a aquellos que así lo desean Ese es su secreto, no hay otro. Por eso es previsible.
¿Cuántas muertes, cuántos conflictos, cuántas amenazas, cuántos enfrentamientos... necesita este hombre para mantenerse? ¿Cuántos abandonos, salidas, sanciones, prohibiciones...? Esa es una pregunta difícil de responder... o quizá no merezca la pena hacerlo.



* Chris Cillizza "Here's the real reason Donald Trump didn't wear a mask in public in Arizona" CNN 6/05/2020 https://edition.cnn.com/2020/05/06/politics/donald-trump-mask-arizona/index.html
** Paul LeBlanc "Trump threatens to permanently pull funding from WHO and 'reconsider' US membership" CNN 19/05/2020 https://edition.cnn.com/2020/05/18/politics/trump-world-health-organization-coronavirus/index.html
*** "Coronavirus: Trump accuses WHO of being a 'puppet of China'" BBC 19/05/2020 https://www.bbc.com/news/health-52679329


lunes, 24 de febrero de 2020

La muerte de Mad Mike o la tierra sigue siendo redonda

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En estos tiempos, presuntamente ilustrados, una noticia me devuelve a esa otra realidad, contante y sonante, que nos deja en evidencia, que nunca nos abandona como un recordatorio de que nos dejamos lagunas en nuestro avance. El titular es sencillo y nos los trae el diario El País: "Mike Hughes muere tras lanzarse en un cohete casero con el que quería demostrar que la Tierra es plana".*
El artículo nos ofrece una serie de textos anteriores sobre el tema de la tierra plana y la sociedad que investiga la conspiración mundial para evitar que se sepa la "verdad", la Flat Earth Society, que mantiene una conferencia internacional anual para ponerse al día sobre su objeto de investigación.
En uno de los textos, de enero de 2019, hablaban de fletar un barco para expedición que llegara a los límites del mundo y así demostrar sus teorías sobre la planicie del planeta. En él se nos dice:

Existen varias teorías dentro de los que creen que la Tierra es plana, aunque la principal afirma que, después de "una extensa experimentación, análisis e investigación" la Tierra es un disco gigante con el polo norte en el centro y rodeado de "una barrera de pared de hielo: la Antártida", según la sociedad terraplanista.**



La incapacidad de superar el límite medieval, los convierte en un grupo pre Galileo, que para ellos debe ser una ilusión histórica, un eslabón en el retroceso del conocimiento que supuso saber que el mundo era esférico. Me es difícil imaginar el debate de esas sesiones de la Sociedad, cada uno intentando encontrar una teoría que explique mejor principios falsos. El artículo se cierra diciendo:

La Flat Earth Society asegura que "las agencias espaciales del mundo" han conspirado para falsificar "el viaje espacial y la exploración". "Probablemente empezó durante la Guerra Fría. La URSS y Estados Unidos estaban obsesionados con ser los mejores en cuanto a llegar al espacio se refiere, hasta el punto de que cada uno fingía sus logros en un intento por seguir el ritmo de los supuestos logros del rival", aseguran.**

Como vemos, la teoría necesita acabar con todo aquello que suponga un impedimento para su núcleo central, que debe mantenerse. Por ello, todo aquello que suponga contradicción es eliminado o considerado una "conspiración". Según este principio de limpieza, todos los países que envían misiones al espacio conspiran para que la gente crea que el mundo es redondo o que han salido al espacio exterior, desde donde lo que se vería sería un panorama muy distinto, ese disco rodeado de hielo antártico.


La muerte del aventurero Mike Hughes en el cohete casero es una pérdida humana, pero permite añadir nuevas conspiraciones a los conspiracionistas, dejando en suspenso la constatación de que el mundo es un disco flotante en el universo.
El diario nos explica las circunstancias de la muerte:

El aventurero estadounidense Mike Hughes ha fallecido este sábado al lanzarse en un cohete que fabricó él mismo y con el que quería demostrar que la Tierra es plana. El artefacto falló. Hughes, de 64 años y que se promocionaba como Mad Mike: el mayor temerario del mundo, llevaba años preparando el proyecto y, tras algunos problemas con las anteriores ubicaciones, había programado el despegue para este fin de semana cerca de la localidad de Bartow, en California. El lanzamiento iba a ser grabado para una serie de televisión. 
Según se recoge en el vídeo del lanzamiento, el cohete de Mad Mike perdió el paracaídas nada más despegar, lo que ya hacía inevitable el fatal desenlace. Luego, el aparato, que cayó a unos 150 metros de distancia, se pierde entre las nubes y, al poco, se observa cómo Hughes se precipita contra el suelo. "Fue un shock para todo el mundo. No sabían qué hacer", ha relatado el periodista Justin Chapman  a algunos testigos del accidente.
El objetivo de este aventurero que trabajaba como conductor de limusinas era alcanzar una altura de 5.000 pies (unos 1.524 metros) y que se transmitiera en Astronautas Caseros, del Science Channel, ha informado el canal Discovery. Esta serie recoge historias de gente que "explora la frontera final con presupuestos limitados".*



Puedo llegar a entender que un llamado "Science Channel" intente sobrevivir con materiales baratos y chapuceros que obvian los principios de la Ciencia invocada y dé espacio a estos "astronautas caseros", los que se dedican a "explorar la frontera final con presupuestos limitados". Puedo entenderlo desde los principios del mercado, pero no desde los de la ciencia.
Lo entiendo de la misma manera que el llamado "Canal Historia" ofrece programas sobre la presencia de los extraterrestres y demás "misterios" que nos rodean. Esta es parte de su programación de hoy lunes: 06:08 "La maldición de Oak Island: La verdad detrás de la maldición"; 09:57 "Misterios sin resolver: El ascenso del Cuarto Reich"; 14:16 "La maldición de Oak Island: Los 25 mejores momentos inéditos"; 19:21 "El misterio de las pirámides: El misterio de las pirámides"... Es solo una muestra porque los programas sobre los misterios de las pirámides, por ejemplo, son cuatro o cinco en el día.


La muerte de Mad Mike, como se le conocía, hay que apuntarla a las dosis de estupidez humana, al afán de protagonismo y al deseo irredento de muchos por llevar la contraria a los demás, realidad incluida.
La existencia de este tipo de grupos y teorías se basa en una especie de ignorancia morbosa guiada por la incapacidad de creer lo evidente y apuntarse a lo más improbable.
Creo que estas teorías venden sobre todo credulidad disfrazada de incredulidad. El rechazo a lo que consideran verdades oficiales, mentiras de estado, conspiraciones contra el conocimiento, etc., es la versión moderna de la superstición. De alguna manera, estas personas alcanzan su punto máximo enfrentándose a lo que los demás creen, al rechazo de las evidencias y el dejarse llevar por las teorías más improbables que son precisamente las que dejan un mayor papel a la credulidad alimentada por la imaginación.
Hay campos en los que hay gran desconocimiento y les queda espacio para imaginar y proponer. Pero en otros, solo la extravagancia y el negacionismo radical es su motivación.


El diario El País dedica sus últimos párrafos a tratar de establecer la realidad del aventurero respecto a su aventura:

Cuando lanzó su proyecto en 2016, Hughes explicó que su motivación era demostrar que la Tierra era plana y, también, ver el espacio con sus propios ojos ya que, tal y como insistía en los vídeos que compartía en redes sociales, creía que el ser humano aún no ha viajado fuera del planeta.
Sin embargo, su representante, Darren Shuster, ha dejado entrever tras el fatal desenlace del lanzamiento que Mad Mike realmente no creía en el terraplanismo, sino que era una vía para lograr financiación para sus proyectos. De hecho, había conseguido recaudar unos 17.000 dólares (unos 15.600 euros) de la asociación negacionista The Flat Earth Society (La Sociedad de la Tierra Plana) para poner en marcha la iniciativa. Hughes, según decía en sus vídeos en las redes sociales, tenía 40 años de experiencia con cohetes. Su última hazaña fue en 2014, cuando creó su primer cohete casero tripulado.
La oficina del forense del condado de San Bernardino donde tuvo lugar el despegue ha anunciado una "larga" investigación del incidente. "No tenemos ningún hecho hasta el momento", ha explicado una portavoz del organismo.*

Es comprensible que se intente salvar la memoria de Hughes, pasar del todo por la causa al todo por la pasta. Concediéndole que para sus adentros la tierra fuera redonda hasta nuevo aviso, seguro que hubiera encontrado una mejor causa para sus aventuras, una causa que le permitiera lograr financiación.
Las conspiraciones, junto con el miedo y las supersticiones, han sido buenos motivos de atracción para aquellos que son capaces de vivir a la contra o que no son capaces de vivir de otra manera. ¿Por qué pensar como los demás?


Este tipo de grupos (verdaderas sectas en muchos casos) viven de ser diferentes, de oponerse a lo que los demás creen. Con los medios actuales, son capaces de alimentarse de lo que los canales con nombres como "Ciencia" o "Historia", nobles palabras, les ofrecen. Es una manera como otra de hacer dinero, pero muy peligrosa por sus consecuencias sociales. Al aumentar el número de seguidores, el peligro para ellos mismos crece (la muerte de Mike Hughes lo confirma), pero también crece en la sociedad cuyos miembros acaban estando convencidos que todo es una conspiración.
Los que aceptan con facilidad creencias de este tipo, pueden aceptar sin más las creencias en conspiraciones políticas o sociales. Su mente está entrenada para aceptar demagogos que les manipulen convenciéndoles de que lo que dicen es verdad.
Cuanto más peregrinas sean sus conspiraciones, más fácil será atraerlos hacia ellas. Son crédulos aumentados por el efecto de esas informaciones que reciben. No vivimos en una sociedad ilustrada, sino más bien fragmentada por una credulidad creciente. ¿Les parece una teoría conspirativa?
El representante de Mike Hughes ha intentado que el fallecido no sea recordado como un "tonto"; es mejor pasar por un tramposo que se ganaba la vida recaudando dinero para su propia causa y promoción. Habrá sido una decisión difícil, me imagino, que habrá desencantado a los especulativos miembros de la Earth Flat Society. El "gran paso para la Humanidad" que pensaban dar quedará para otra ocasión. Seguiremos pensando que la tierra es redonda.


* "Mike Hughes muere tras lanzarse en un cohete casero con el que quería demostrar que la Tierra es plana" El País 24/02/2020 https://elpais.com/internacional/2020/02/23/mundo_global/1582484041_526418.html