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miércoles, 31 de agosto de 2022

Japón quiere que los jóvenes beban más alcohol

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Creo que hay pocos ejemplos más claros de cómo funciona el "sistema" con aquello que primero se considera "peligroso" y se suben los impuestos y después "se fomenta" para poder recaudar más por parte del estado.

La noticia la vi primero en Euronews y me causó algo de confusión porque no podía acabar de creer que pudiera ser cierto lo que se nos contaba; algo de exageración habría, me imaginé.

El titular de EPE nos da información detallada "Japón quiere que sus jóvenes beban más alcohol: el consumo medio en bares y restaurantes es de 65 euros al año". El artículo corrobora lo dicho en la primera noticia y no deja de producir asombro ante la "naturalidad" con la que se aborda el problema en Japón: 

La Agencia Tributaria de Japón ha abierto un concurso para recabar ideas de negocio destinadas a promover que los jóvenes beban más alcohol, ante el descenso de su consumo a raíz de la pandemia y la consiguiente caída de la recaudación fiscal.

La campaña, bautizada 'Sake viva!' (un juego de palabras que emplea el término japonés para bebidas alcohólicas y el vocablo castellano), invita a enviar propuestas destinadas a "revitalizar la industria de las bebidas alcohólicas y solucionar sus problemas", según consta en su página web.

El objetivo de la misma es "incrementar el conocimiento entre la población sobre el sector de las bebidas alcohólicas, que está atravesando dificultades debido al covid y a la baja tasa de natalidad, que conlleva que haya menos consumidores", según explicó a Efe un portavoz de la Agencia Tributaria nipona.

Este organismo también trabaja para apoyar a la industria alcohólica nacional promoviendo la exportación de productos como el sake (licor de arroz), "que son una parte importante de la cultura y la tradición de Japón", según la misma fuente.

Ante las críticas que está recibiendo la campaña en las redes sociales por promover hábitos poco saludables, el portavoz señaló que la Agencia Tributaria "no busca que haya un consumo excesivo de alcohol y también trabaja para educar a los jóvenes para un consumo moderado".* 

El principio de la Economía en que se basa esto es que los únicos que no pueden "sufrir" son los llamados "sectores empresariales" ni, por supuesto, las arcas niponas, que deben recibir sus porcentajes para no decaer.

Lo que se busca es muy claro. Lo interesante son los mecanismos retóricos con los que se explica la forma de satisfacer los objetivos que no son otros que la obtención de mayores ingresos para la hacienda japonesa.

Las explicaciones de que no quieren que la gente se emborrache (o enferme), sino que el consumo sea moderado es realmente un ejercicio retórico, que de no ser Japón, pensaríamos que es hipócrita. Pero lo que libra de la hipocresía es precisamente la claridad.

Hipocresía, en cambio, es lo nuestro, que buscamos obtener más ingresos subiendo los precios del alcohol y el tabaco, poniendo normas que aparentan virtud, cuando no son más que mecanismos para incentivar el consumo.

Lo vemos en todas estas celebraciones continuas de fiestas que acaban con la consabida borrachera. Lo vemos con las denuncias contra el llamado "turismo de borrachera", que molesta a unos, que consideran que meten mucho ruido para lo poco que gastan, mientras que hace ricos (no sé si felices) a los propietarios de los "barrios húmedos" de las ciudades, de las zonas de copas, etc.

La apelación japonesa a la "cultura" del sake es igualmente una justificación porque en muchas partes del mundo se reduce la importación de las bebidas alcohólicas gravándolas y así evitar la competencia con los productos propios. La solución es, claro, aumentar el consumo rebajando la edad de la bebida.

España es un país con un grave problema de bebida entre los jóvenes. Ha sido patético ver cómo los propietarios de zonas de bebidas se reivindicaban durante la pandemia diciendo que ello sí cumplían las normas frente a los incontrolados botellones, para lo que reclamaban más liberalidad en las normas. El "botellón" era "competencia desleal, aseguraban.

En Madrid, a la presidenta Díaz Ayuso se la conoce como la "reina de los bares". Su política "aperturística" (nunca mejor dicho) le ha granjeado votos y simpatías. Lo primero es lo primero.

Las celebraciones de fiestas estos días acaban en grescas a las que el alcohol no es ajeno. El descenso de la edad no solo afecta a la bebida (ya se saben las cifras de cuándo se empieza a beber).

Según datos del Ministerio de Sanidad,

El tipo de bebida más consumida entre los estudiantes de 14 a 18 años fueron los combinados (29%). En ambos sexos son el tipo de bebida más frecuente, pero se observó un mayor consumo en las chicas. Además, es el tipo de bebida más consumida tanto por chicos como chicas que se han emborrachado, han hecho binge drinking o han hecho botellón.

El 94,9% de los estudiantes de 14 a 18 años no tuvo ninguna dificultad para conseguir bebidas alcohólicas, tanto si eran mayores como menores de edad. El 37,7% de las personas menores de edad accedieron directamente al alcohol, por ellos mismos (29,2%) o a través de otros menores (8,5%).

Las personas menores de 18 años adquirieron las bebidas en bares o pubs (52,5%), supermercados (52,4%), tiendas de barrio, quioscos o bodegas (50,8%) o discotecas (42%) y el 21,4% en la propia casa. Las consumieron donde las adquirieron (bares o pubs, 53,2% o discotecas, 46,4%) pero también en calles, plazas, parques, playas o espacios públicos abiertos (51,6%) o en las casas de otras personas (43,6%) y, con menos frecuencia, en la casa donde viven (23,9%).

La percepción que tienen los estudiantes del riesgo de consumir alcohol es muy baja, aunque sus consecuencias no son nada despreciables. Así, el 2,7% condujo un vehículo de motor bajo los efectos del alcohol en los últimos 12 meses, siendo más elevado en el grupo masculino que en el femenino (4,0% frente al 1,5% respectivamente). El 18,9% declaró haber viajado como pasajero en un vehículo conducido por alguien bajo los efectos del alcohol (el 20,5% de las chicas y el 17,2% de los chicos). Por otro lado, de los que se emborracharon el último mes, el 16,9% reconoció haberse visto implicado en una pelea o agresión y el 30,6% haber tenido relaciones sexuales sin preservativo. (p.7) ** 

Evidentemente, con estos datos no es necesario estimular nada, simplemente mirar más a otro lado. Está muy bien realizar estudios como este del Ministerio, del Observatorio de la Drogadicción, pero luego tener que enfrentarse a las patronales del sector, tanto productivas como del consumo. De vez en cuando aparecen algunas tímidas insinuaciones de que un "copita" en las comidas "es beneficioso para la salud", que ayuda para prevenir no sé qué, etc. No llegamos tan descaradamente a solicitarlo como los japoneses, pero las administraciones no controlan realmente el consumo. He visto antes muchas discusiones en los supermercados sobre la venta; dejaron de producirse y los viernes y sábados, se llenan de compradores juveniles que salen cargados para hacer sus "combinados".

El alcoholismo es un problema social y más en la juventud, cuando los efectos pueden crear problemas en el desarrollo y además crear futuras adicciones. La prensa se llena de campañas de pueblos para tratar de frenar el consumo de alcohol, principalmente de los jóvenes, durante sus fiestas. No sirve de mucho, visto lo visto. 

La política japonesa incita al consumo y rebaja la edad. El concurso que se ha convocado para crear una campaña de incitación al consumo entre los jóvenes es algo que no acabamos de entender conforme a las políticas estándar, pero "economía" no hay más que una y esa es la que vale. El gobierno nipón ha visto una oportunidad y no la desaprovecha. 

Parece que a las Haciendas no les preocupa mucho la salud, solo que aumenten los ingresos. Los que beben no se oponen, los que venden están contentos y los que recaudan satisfechos. Hay demasiados intereses alrededor del consumo y los mensajes son contrapuestos, los que avisan de los peligros y los que, por el contrario, te invitan a sumergirte en ellos.

¡Todo sea por Hacienda! 


* "Japón quiere que sus jóvenes beban más alcohol: el consumo medio en bares y restaurantes es de 65 euros al año" El Periódico de España (EPE) 18/08/2022 https://www.epe.es/es/internacional/20220818/japon-quiere-jovenes-beban-alcohol-14303520

** "Alcohol 20-21 Consumo y consecuencias". Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones. Monografía alcohol 2021. Consumo y consecuencias. Madrid: Ministerio de Sanidad. Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, 2021.   https://pnsd.sanidad.gob.es/profesionales/publicaciones/catalogo/catalogoPNSD/publicaciones/pdf/2021_Monografia_Alcohol_consumos_y_consecuencias.pdf



sábado, 30 de octubre de 2021

El botellón que no cesa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


El argumento de que la apertura del ocio nocturno iba a acabar con los botellones era, antes y ahora, de una ingenuidad pasmosa. No era más que otra forma de intentar acelerar la apertura del sector presentándose como salvadores sociales. Era una tontería, como decimos, cuando se planteó y lo es ahora que se ve absolutamente desestimado por los hechos.

Hace una semana, Antena3 Noticias nos lo decía desde ya los titulares, "Los jóvenes siguen realizando botellones a pesar de la apertura del ocio nocturno". Sintético y claro. Si de algo sirve esta pandemia es para comprobar el choque entre costumbres, negocios y salud. La salud ha quedado como un elemento colateral que se deja de lado ante la economía y la sociabilidad prima sobre el sentido común, que a pesar de su nombre es un aspecto de la individualidad.

Ni la pandemia ha podido acabar con un fenómeno que tiende a ignorarse por las autoridades por distintos motivos, no todos confesables. Es un problema real, de salud, que se ignora y nos muestras graves carencias sociales, una cara de esta sociedad por la que pasa gran parte de nuestro futuro. El botellón es la institución social molesta, la que no aparece en los libros. pero que es una realidad social y generacional, marchando hacia la segunda década de existencia.

El final del texto mencionado de Antena3 señala:

 

Los expertos en adiciones indican que el botellón debería abordarse como un problema de salud. Por ello exigen mayores consecuencias y que se aumenta el precio del alcohol para reducir su consumo.

Explican que, el consumo de alcohol en edades tempranas puede ser un factor de riesgo de alteraciones en cuanto a funciones cognitivas y neuropsicológicas. Además, el estado de ebriedad puede generar más accidentes, episodios de violencia y conductas sexuales de riesgo.*

 


El rechazo de los jóvenes a meterse en el ocio nocturno es porque no ven en él más que obstáculos (caro, restringido) y una limitación importante, la del alcohol con la edad, algo que se salta en un espacio informal como el del botellón. Las garantías que el ocio nocturno quería mostrar como beneficiosas, los jóvenes participantes lo ven como limitaciones. Es un hecho que se bebe alcohol con menores, ya que ha ido descendiendo la edad de los participantes. Los grupos de menor edad, que pudieran tener restringidos horarios en casa, lo que hacen es adelantarlo. Se ve a gente de 15 años en adelante con sus bolsas de supermercado llegando a primera hora a los terrenos donde se realizan los botellones. Luego va llegando la gente de más edad, los que saldrán de allí a primeras horas de la mañana.

Los botellones fueron precisamente una respuesta a la crisis económica y a cómo el sector del ocio nocturno trató al sector del consumo más débil económicamente, la juventud. Reducido su poder adquisitivo por las crisis de las familias, lo más barato era ese espacio de ocio sin paredes, sin limitaciones, autogestionado.


No he visto publicadas las cifras de los beneficios de los distintos sectores que se aprovechan de esto, de los fabricantes de bebidas o de los que las venden en supermercados y tiendas. Si se pasa por un hipermercado un viernes por la tarde lo entenderá perfectamente. Asistirá a la concentración de jóvenes en las cajas para pagar las botellas que se llevan. Los menores compran las bebidas sin alcohol para las mezclas; los de los 18 años se llevan ya las alcohólicas. La mezcla se hace in situ. El negocio es evidente porque hay muchas marcas que ya empaquetan juntas las bebidas para las mezclas

Hay negocio, mucho negocio, en ese elevado consumo que produce muchos beneficios y del que algunos viven en exclusiva. Sí, hay gente cuya forma de vida es tener el maletero del coche cargado de bebidas y venderlas allí para los que quieran reponer. Es economía sumergida, pero han tenido que comprarla en algún lado.



Los que se quejan de esto son los vecinos, las personas que deben vivir con el ruido y con la porquería que generan. Son aquellos a los que vemos en los noticiarios denunciando que no pueden dormir, que tienen que salir de casa entre restos, vómitos y orines.

Los que callan, en cambio, son los políticos. Desde que a los 18 años se es votante, el peso del voto juvenil es importante y nadie se atreve a lanzar campañas contra algo que se ha convertido en una forma de vida, más allá del ocio. La vaciedad de la vida, lo poco que ofrecemos, la falta de responsabilidades, la socialización generacional, la pobreza educativa, entre otros muchos factores hacen que los botellones se encaminen a cumplir su segunda década.



Esta prolongación hace que las imágenes que veamos no sean solo las de jóvenes. Hay gente ya mayorcita, pero que es lo que ha vivido desde hace quince años. Ahora, cuarentones, siguen asistiendo los fines de semana a estas reuniones masivas. No saben otra cosa; es lo que han vivido.

También llama la atención, a la vista de los reportajes, el gran número de jóvenes extranjeros. Durante la pandemia vimos cómo llegaban jóvenes (especialmente franceses) a determinadas ciudades para la celebración de los botellones de fin de semana que venían aquí a hacer lo que en su país no les dejan hacer. Ellos mismos lo decían. 

Esto ya debería alertarnos de algo, de lo específico de este fenómeno debido a la permisividad general y a la falta de vigilancia. Los alquileres de pisos turísticos para las celebraciones de los que llegaba  de fuera para el fin de semana salieron a la luz con el confinamiento por denuncias de vecinos y asociaciones. Había que compensar con este turismo alcohólico y festivo la falta del playero en las costas y del cultural en las ciudades.

Las invasiones de los campus universitarios, ocurridas recientemente, no eran novedades. Ocurrían desde hace tiempo y las fuerzas de seguridad se limitaban a llevarlos hacia zonas menos sensibles. Mi facultad realizó un vallado hace un par de años por las invasiones "dirigidas" hacia nuestros espacios para evitar que accedieran a otros con más daños. A los botellones de fin de semana se añaden otras "celebraciones" diurnas pero con los mismos efectos.

Sí, son muchos los que se aprovechan de los botellones para hacer sus negocios. El del ocio nocturno es de los que menos margen tienen porque afecta precisamente a los dos puntos más sensibles, la cantidad de alcohol y bebidas consumibles y el fraccionamiento de los grupos, ya que les plantea controles de acceso por edad, vacunación o cualquier requisito que establezcan, como el uso de mascarillas en el interior, por ejemplo.

El botellón es un problema de salud y un problema espacial. Más allá del alcohol está el problema de la ocupación del espacio público y de la convivencia, algo que se ignora. Plantea una conciencia de grupo de fuerte cohesión entre ellos pero de un feroz distanciamiento de los otros, lo que lleva a esos conflictos con los vecinos. En estos últimos tiempos se ha añadido un tercer conflicto: la creciente agresividad, el añadido de la violencia, tanto en peleas con heridos como con las fuerzas de seguridad que acuden a disolverlos. Parece que la violencia se ha acabado incorporando como un fin de fiesta, como parte final del festejo.

Esto es difícil de parar, pese a sus aspectos más negativos, que son evidentes. Hubo tiempos en que se hablaba del problema del alcoholismo juvenil como un problema de salud. Hoy el problema es que descienda el consumo de alcohol, una importante fuente de ingresos. La conexión con accidentes de fin de semana, violaciones, peleas, etc. solo son noticias, algo que vemos en las pantallas pero que no queremos ver en la realidad.

Otro fin de semana por delante. Las noticias serán las mismas.

 

 

* "Los jóvenes siguen realizando botellones a pesar de la apertura del ocio nocturno" Antena3 Noticias 24/10/2021 https://www.antena3.com/noticias/sociedad/jovenes-siguen-realizando-botellones-pesar-apertura-ocio-nocturno_20211024617565c54e2fc90001a8ebf1.html