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lunes, 28 de julio de 2025

Los acuerdos USA: armas y energía

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El próximo presidente de los Estados Unidos tendrá sobre la mesa un dilema, seguir los pasos de Donald Trump o tratar de recuperar el prestigio perdido en estos años; tendrá que decidir si sigue la fórmula de la amenaza y el chantaje o, si por el contrario, da un sentido conforme al diccionario a la palabra "aliado". En definitiva, tendrá que decidir sobre cómo quiere relacionarse con el mundo más allá de la violencia. De ello dependerán muchas cosas en la política internacional, en las relaciones entre países y, dentro de ellos, el creciente recelo, animadversión hacia los Estados Unidos. Es parte importante de los cambios que se están produciendo.

Estamos acostumbrados a llevar las quejas de Trump y el aparato gubernamental a las primeras planas. La visión mesiánica del imperio norteamericano ha cristalizado finalmente en una visión quejica, en una colección de tópicos neuróticos y lamentos infinitos. Ninguno de ellos explica porqué si un país ha sufrido tantos ataques, robos, parásitos, etc. ha llegado a ser la primera potencia mundial, la que está armada hasta las cejas y se puede permitir promesas de anexión o favorecer dictaduras e imponer genocidios como el de Gaza.

Hay, por supuesto, una "explicación": Dios lo quiere. El país puntero en los avances científicos, el que atrae a los investigadores de todo el mundo, se ha convertido en un país mesiánico, en el nuevo "pueblo elegido" para la gloria, con un presidente al que Dios quiere allí sí o sí.

El "acuerdo" con la Unión Europea impone la compra de energía y de material de guerra, con lo que se favorece a las dos grandes industrias que han hecho "América grande". La tercera, la digital, ya no necesita de imposiciones de uso porque se les ha entregado el mundo con la argucia de la "globalización". Hoy puede leer usted esto porque las empresas norteamericanas del sector, entregadas al trumpismo, lo permiten. Pueden borrarlo en cualquier momento o usar el "shadow ban", la fórmula del algoritmo que reduce drásticamente la visibilidad.

Me encontré ayer, releyendo la obra de la feminista egipcia Nawal El Saadawi, el siguiente pasaje escrito en 1991 para el prólogo de la traducción española de su obra La cara desnuda de la mujer árabe:

...¿cuál es ese nuevo orden del que tanto habla la primera potencia mundial, es decir, “la industria militar americana”? Se trata de un sistema que pretende:

1. La dominación de quien posee la fuerza de la bomba atómica sobre quien tiene la razón de los valores humanos.   

2. La dominación de quien detenta el poder económico sobre quien tiene la verdad.   

3. La dominación del hombre sobre la mujer.*

Lo primero que hice fue comprobar la fecha pues parece estar escrito hoy mismo.

Quizá no hemos sabido ver esto a tiempo pensando que nuestro estatus de "aliados" hacía que no se nos aplicara, que solo los que carecían de ese estatus privilegiado percibían las cosas de esta manera.

El trumpismo actual, como pensamiento oficial, participa de estos principios, incluido el del machismo patriarcal, que se impone a través de diversas acciones enmascarado como "tradición" y "mandato divino" de la superioridad masculina. Trump ha querido controlar hasta la vestimenta y estilo a través de una serie de normas y se ha insultado a las feministas que se le han enfrentado.

Trump ignora (o no) que el ascenso de los Estados Unidos se produce tras la II Guerra Mundial, entrando en una Europa devastada. Se dice que el general Charles de Gaulle, presidente de Francia marcó las relaciones con Estados Unidos convencido de que las tropas norteamericanas solo intervinieron cuando ya no había apenas resistencia y dependerían de la ocupación estadounidense como ultima salvación. Esta idea es la que permitió a Francia no querer depender de USA para la defensa del país y convertirse en potencia europea con armamento nuclear.

Estados Unidos quiere vender armas y energía. La mejor manera de hacerlo no es fomentar la paz, sino las guerras, por mucho que Trump se presente como un enviado de la paz. Lo cierto es que desde que está en el poder no hay día prácticamente que no estalle algún conflicto o se recrudezcan otros. Es el problema de tener a la industria armamentística detrás, como apoyo y financiación. El caso especial de la guerra de Gaza con un Israel genocida con Netanyahu al frente será el que marque su paso a la historia negativa.

La mejor forma de vender armas es la guerra o su amenaza. Hemos vuelto a una especie de nuevo formato de la Guerra Fría, con el episodio en caliente de la guerra en Ucrania. Esta amenaza rusa a Europa ha sido suficiente para que Estados Unidos (e Israel) aumenten sus ventas de armas para disfrute de su industria de armamento. La paz con Trump no es paz, es un paréntesis amenazante en el que hay que armarse, un juego diabólico en que se vuelve a tener dos espacios controlados por las dos superpotencias. Trump necesita a Rusia para hacer negocios y vender protección.


Las potencias europeas son mini potencias. Europa se construyó para evitar guerras contando con un paraguas permanente norteamericano. Hoy ese paraguas se paga doble, como dependencia y como alquileres de seguridad, compra de armas y energía, etc.

El acuerdo de aranceles con el compromiso de depender energética y militarmente de Estados Unidos es un mal acuerdo si no se va eliminando esta doble dependencia. La cuestión es ¿dejarán los Estados Unidos que la independencia ser real y efectiva? No hace falta ser muy perspicaz para intuir la respuesta. Por es esencial lo que ocurra en el periodo post Trump. ¿Se seguirá la misma política de fomento de la dependencia, de crear conflictos cercanos para que los países de la Unión Europea se sientan en peligro y reclamen protección norteamericana? Una vez que Rusia ha comprendido el mecanismo le bastará ser una amenaza creíble para meter el suficiente miedo a Europa como para que esta se lance a pedir protección y compre más armas. Hemos visto lo que ocurre en Ucrania como para no necesitar imaginar demasiado: protección a cambio de explotación de recursos.

Según nos decían hoy en el debate mañanero de RTVE.es, España es el país de la UE que más armas compra a Israel. Es algo que va más allá de lo que se ha expuesto con algún contrato que ha salido a la luz. ¿Qué autoridad queda para pedir parar la barbarie genocida de Gaza?

Lo que está ocurriendo hoy en muchos lugares forma parte de esta estrategia de venta de armas, del gran negocio norteamericano a través de la venta de energía y de armas. Basta que se produzcan bombardeos en zonas de energía, que se corten los tráficos energéticos, para que haya que recurrir a los Estados Unidos de Trump.


El mundo se ve débil. Es poco probable que los que lleguen después de Trump modifiquen todo este entramado que se ve reafirmado por las corrupciones propias del mundo de las armas. 

Recibirá pleno apoyo económico y político aquel que siga defendiendo los intereses de esa "gran industria", que —como decía la escritora egipcia Nawal El Saadawi— busca "la dominación de quien posee la fuerza de la bomba atómica sobre quien tiene la razón de los valores humanos".

No podemos permitirnos más ingenuidades de las necesarias. Hay que evitar que nuestros gobiernos actúen de esta forma por miedo, incapacidad o falta de integridad. Son muchas las cosas que están en juego y nos conformamos con poco. 

Una visión de un futuro de dependencia no es la mejor. Estados Unidos (y Rusia e Israel) se está acostumbrando a que se puede hacer cualquier cosa y eso no es bueno.

 

* — Nawal El Saadawi (1991) La cara desnuda de la mujer árabe (1977). Ed. Horas y horas. Traducción: María Luisa Fuentes

 

viernes, 4 de abril de 2025

El chantaje de las armas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Todo está controlado, dice Trump ante los pánicos desatados por la lista de aranceles al mundo, incluidos los aplicados a la ya famosa isla solo habitada por pingüinos. Este último detalle nos muestra dos cosas, lo absurdo de lo hecho por Trump y los suyos, por un lado, y el gusto por lo absurdo de los medios, por otro.

Los analistas y políticos están divididos. Unos piensan que Trump quiere que se sienten a negociar, algo como lo que hemos visto en muchas películas norteamericanas: el primero que traiciona consigue ventaja, se le hace rebaja de la pena o se le prometen beneficios. Esto, piensa Trump, hará correr a todos atropelladamente a besar su mano y sus huellas.

Otros, en cambio, creen que esto forma parte de una locura y que están tratando con un loco que quiere anexionarse países, cercanos y lejanos, que vende humo y regala plumas y gorras, con un showman peligroso al que hay que poner freno, pero no tienen claro cómo.

Según la línea que se siga, los remedios serán distintos. Si triunfan los de la primera línea, los que no hayan cedido se verán recriminados y acusados de buscar la confrontación. Si se sigue la segunda, serán acusados de blandos, de entregarlo todo por miedo.


La Unión Europea dice que va a ser firme en su respuesta, pero también que quiere sentarse a negociar. Una de cal y otra de arena. No es fácil ponerse a establecer una línea común cuando hay intereses diversos. Los casos más claros son los de la Italia de Meloni y la Hungría de ese señor impresentable que se llama Víctor Orbán y últimamente se pasea de la mano de Benjamín Netanyahu. Son las piezas que Trump tiene dentro de Europa y que también se aproximan a la Rusia de Putin en un extraño contubernio.

Trump ha mandado a Marco Rubio a Europa a decir que no teman, que Estados Unidos no abandonará la OTAN. Esto forma parte del plan Trump y de sus estrategias. Trump amenaza con dejar a Europa desprotegida y luego, cuando Europa habla de rearmarse para no depender de los Estados Unidos ni estar sometida a chantajes cobrándose en tierra raras o lo que se le ocurra, se manda a Marco Rubio con el mensaje conciliador... y la orden de que se suba el gasto en defensa al 5%.

En Euronews plantean un nuevo problema añadido: ¿pueden los Estados Unidos "desactivar" las armas en Europa, las vendidas a los europeos para su defensa? La pregunta no es trivial y forma parte de esta extraña forma de actuar de los Estados Unidos de Trump: te vende el peligro y las armas necesarias para protegerte, que a su vez puede desactivar. ¿No es un negocio perfecto en la Era Trump?

Creo que la maniobra es lo suficientemente obvia. Si Europa disuelve la OTAN ante la falta de credibilidad de los Estados Unidos, que mañana puede dejarla a los pies de los caballos rusos, el que pierde realmente son los Estados Unidos. Perdería control sobre Europa y la expansión en armamento que, por supuesto, habría que comprarle a él, ante el peligro de que se enfadara, como ya ocurrió. En este sentido, es inteligente el aviso de la Alta Representante Kaja Kallas sobre la diversificación de la compra de armas, lo que debilitará el posible chantaje norteamericano.

El aislacionismo norteamericano es un falso aislacionismo ya que no se trata solo de no comprar a los demás, sino de obligar a comprar a los otros. Esa exigencia del aumento al 5% en defensa es una "orden" clara de que es dinero debe ir a los Estados Unidos. Si Europa duda, comenzarán a aumentar los peligros y amenazas.

El ejemplo más palpable lo hemos tenido con ese fiasco llamado "Signalgate", por voz del vicepresidente J.D.Vance cuando se negaba a bombardear a los hutíes porque de esa forma se quitaban "amenazas" de la Europa cuya debilidad es el objetivo principal. Mientras no entendamos este juego, no entenderemos nada y, es más, seremos presa fácil de los Estados Unidos de Trump.

Para el presidente norteamericano el mundo se divide en dos: los países pobres pero con recursos, con los que el trato oscila entre la compra o la anexión directa, sin complejos, y la ignorancia; y los países ricos a los que hay que comprar poco y vender mucho. La llamada a que las empresas extranjeras se lleven sus fábricas a Estados Unidos no deja de ser otra forma de agresión. En el presente clima, ¿lo aceptarían gobiernos y consumidores? ¿No tiene bastante con ver la respuesta del consumo mediante los boicots a los productos norteamericanos?

Ayer decíamos que Trump había abierto un melón de enorme tamaño y complejidad. El hundimiento de las bolsas norteamericanas en todos sus principales índices, noticia de portada en todo el mundo, ha sido respondida con ideas preconcebidas y falsedades desde USA, como han denunciado muchos países. ¿Le importa algo a Trump mentir? En absoluto, para eso controla cada vez más los medios, inundados de obreros con cascos, escolares con pupitres y personas que se disputan gorras y plumas lanzadas al público entusiasta.

Hay un mundo contado por Trump y otro, el de los hechos, que no es tan fácil de convencer o manipular. Veremos cómo va avanzando conforme a su propia lógica, si se doblega o no a los discursos trumpistas.

Veremos si la Unión Europea sigue algún camino que la lleve a encontrarse consigo misma o si, por el contrario, decide seguir siendo la caricatura que los Estados Unidos de Trump desean, cada vez más débil y dependiente, incapaz de defenderse o disuadir a los enemigos que le crean o le dejan pasar para que viva siempre pensando en que necesita a los salvadores del otro lado del Atlántico.

Lo que Trump ha mostrado es esa mentalidad subyacente de dominio, imperial. El mundo es desigual y la fuerza decide e impone. No hay garantías de que esto acabe con el fin de Trump, Los jóvenes halcones —de Vance a Rubio pasando por Musk— han aprendido y pueden desear ampliar e intensificar el cerco. Nosotros, los europeos, no somos a sus ojos más que parásitos, un obstáculo en su riqueza y fuerza, algo que debe unificarse.

Asegurarse la defensa no es "belicismo" ni "militarismo", Es tomar conciencia de las amenazas y de su diversidad. Esto no lo ha buscado Europa, lo que no significa que deba ignorarlo y, mucho menos, aceptarlo como inevitable. Esto va más allá de una cuestión arancelaria y afecta a nuestra dependencia / independencia y seguridad en muchos niveles.

Lo repetimos: el mundo ha cambiado y si no lo entendemos nos espera un mal futuro.

martes, 13 de abril de 2021

Cadenas de errores

Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Hay dos problemas que ocupan hoy las portadas norteamericanas. Son el racismo y las armas, caras esta vez de una misma moneda en uno de los casos que se nos muestra en los titulares, la muerte de un hombre negro, de 20 años, porque la oficial de Policía que le detuvo "se equivocó" de arma. Le disparó con el arma de fuego en vez de con el táser, un arma eléctrica.

Lo insólito esta vez en el caso es la excusa misma, el error, algo que ha hecho a The New York Times preguntarse sobre ello desde varios de sus titulares hoy, como "The weapons look and feel different, and most forces have standard precautions and protocols to prevent the sort of mix-up that can be deadly." Esto parece claro y razonable. Así sería si no leyéramos un poco más abajo la siguiente información: "While not common, instances of police officers mistaking pistols for Tasers are not entirely unusual, either". ¿Es posible confundirlos? ¿Es mejor ser culpable de estupidez? Sus abogados le dirán, sin dudar, que sí.



En un país que está siguiendo a través de sus cadenas de televisión el juicio contra el agente que puso la rodilla sobre el cuello de George Floyd, este tipo de noticias levantan ira y, de nuevo, más violencia en una espiral que pudiera parecer imprevisible, pero que —por el contrario— siempre acaba de la misma manera.

Recordemos que el caso Floyd comienza por la llamada del dueño de una tienda porque dice que Floyd le ha dado un billete falso, creo que de 20 dólares. Cómo un caso de este tipo acaba en tragedia es el gran drama de los Estados Unidos.

La cadena de equívocos comienza: muertes de detenidos y casi siempre negros. Unos días se equivocan creyendo que el sospechoso lleva un arma, otros se equivocan presionando el cuello más tiempo del que deben, otros, finalmente, sacando el arma equivocada... pero acertando siempre. La mayor parte de estos casos levantan la ira de muchos por su reducción a la estupidez policial como excusa, justificación o atenuante.



Desde que hace dos décadas en que los teléfonos móviles empezaron a ser cámaras fotográficas y de vídeo, los testimonios gráficos de todo tipo de atropellos se acumulan, convirtiéndose en detonante que hace estallar ante los evidentes casos de abuso de autoridad.

Pero ¿si la autoridad no abusa, qué clase de autoridad es?, se preguntan los que están arriba y no quieren dejar de estarlo. El que más y el que menos tiene un amigo que ha leído a Orwell.

Muchos echarán de menos los tiempos del "tu palabra contra la mía", los del testimonio de cuatro o cinco agentes frente a algún acompañante que afirmaba lo contrario. Pero desde que las cosas quedan grabadas y existen las redes sociales como medios de difusión, el panorama ha cambiado bastante. Se les obligó, incluso, a llevar mini cámaras en los coches policiales y en los propios uniformes, creando una nueva narración realista en primera persona que también nos ha dejado espectáculos bochornosos.



Las imágenes de la muerte de George Floyd han dejado huella. Todo tipo de expertos testimonian sobre el exceso, el abuso de la fuerza. De los oficiales instructores a los paramédicos que llegaron, todos dan cuenta de cómo se saltaron todos los protocolos sobre lo que se debe hacer, dejando una certeza: lo de Floyd fue una ejecución sumarísima, un linchamiento en todo orden. Más allá de la muerte es la indiferencia brutal del agente lo que lleva a unos la reflexión y a otros los saca a la calle. ¿También se equivocó o más bien le importaba un bledo la vida del que estaba bajo su rodilla? Es la tranquilidad que da el "protocolo". O eso pensaba.

Ahora toca sostener que la agente que mató al joven se equivocó de arma. No sé hasta dónde llegará ese argumento, pero seguro que sus abogados le han dicho que no será fácil entrar en su mente para descubrirlo. Es el argumento de la estupidez, del nuevo error que todos deben aceptar en quien debería estar entrenado para no cometer errores. Dicen que la agente lleva 26 años en el cuerpo de Policía.



Lo que más sorprende de estos casos es la desproporción, el poco valor de la vida humana. Un billete falso puede acabar con tu vida; un control rutinario de tráfico, igualmente. Es comprensible el nerviosismo de cualquier ciudadano detenido en las calles por cualquier problema, real o aparente. No sabe si saldrá vivo de un simple control de tráfico, de un permiso caducado.

Joe Biden va a intentar, dice, poner freno al vicio armamentístico norteamericano. Causa más muertes que cualquiera de las guerras en las que se han visto envueltos. Pero tras la posesión de las armas está el deseo de las armas. Dicen que para burlar controles, las venden ahora por piezas y luego las montas en casa. Hace unos años eran las impresoras 3D las que se utilizaban para fabricar armas no registradas. Ninguna legislación puede controlar el deseo de las armas, la violencia tras ellas o el miedo agresivo.  La teorías conspiratorias y apocalípticas siembran el miedo y sirven para vender armas. Veíamos la "teoría del reemplazo" hace unos días, difundida por el presentador estrella de la Fox News con el beneplácito de la cadena.



Cada nuevo incidente armado sirve para que aumenten las compras de armas por parte de los que piensan que el mundo es inseguro y por parte de los que ven armarse a sus vecinos y sienten más inseguridad.

A todo este conjunto de miedos y deseos malsanos, algunos lo llaman "libertad", concepto que está bajo mínimos. Debe ser angustiosa la inquietud de no saber si tus hijos volverán del colegio o instituto, de tener un permiso de conducir caducado, de pasar un billete falso o cualquier otra circunstancia que te convierta en el centro de un tiroteo o de la brutalidad y del error policial.



Al muerto no se le dan muchas opciones: morir bajo las balas de un loco o a causa del error de quien confunde el arma o simplemente aplica a su manera las técnicas protocolarias de reducción de los detenidos.

Estados Unidos es víctima de sí mismo. La conjunción de armas, teorías conspiratorias, miedo y violencia social es muy peligrosa, como se demuestra cada día. ¿Tiene arreglo? Las protestas se acaban convirtiendo en rutina.

Sostener que existen estas cadenas de errores para disculpar al sistema o a los individuos es ocultarse la realidad dolorosa del tejido social desgarrado, del enfrentamiento constante, del racismo sin resolver y una serie de problemas que no encuentran solución de conjunto.

  

miércoles, 26 de agosto de 2020

Trump y la oscura letra pequeña

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La política constante de engaños y mentiras tiene el peligro de que cuando salen a la luz sea el momento más inesperado. Las prisas de Trump por poner éxitos encima de la mesa en vez de los vergonzosos fracasos que le arrastran y le tienen con un pie fuera de la Casa Blanca no son tampoco buenos consejeros. Con parte de la administración republicana abandonando la nave y otros dentro deseosos de salvarse del hundimiento que suponen las críticas nacionales y mundiales a sus palabras y decisiones, cada vez más ofensivas unas y arriesgadas las otras, Trump está entrando en un proceso complicado y, muchas veces, sorprendentes en el detalle, ya que en el fondo nadie duda de su osadía y falta de escrúpulos para mantenerse en el poder.
Leemos en la CNN un nuevo problema que le salta desde el tan cacareado acuerdo entre Emiratos Árabes Unidos e Israel, que aquí calificamos como "electoralista", un intento de echarle una mano en las próximas elecciones. Trump lo ha vendido como un "gran acuerdo", logrado por el siniestro yerno convertido, tras la lectura de unos libros, en asesor sénior presidencial y en negociador para Oriente Medio. El hecho de que Trump encargue a Jared Kushner un contacto y negociación de este orden intranquiliza por varios motivos, siendo el principal la oscuridad que pueda rodearlo, con el añadido de que los objetivos del presidente estarán por encima de los Estados Unidos.


Trump ha despachado a los funcionarios de los departamentos y ha mandado sus propios negociadores creando la obscuridad mencionada. Recordemos lo ocurrido con las intervenciones de su abogado personal, Rudy Giuliani, y los negocios ucranianos o los contactos con los rusos.
La distorsionada y personalista visión trumpiana de la política solo tiene a él como centro, por lo que hay que presumir que las personas que elige para estos menesteres tienen por objetivo fortalecer al presidente por encima de los intereses nacionales, que pueden coincidir... o no.
La CNN, con el titular "Kushner's secret push to sell F-35 jets to UAE causes frustration among US agencies and lawmakers", publicado el día 20, da cuenta de esa forma paralela, puenteando a los funcionarios del estado, a los profesionales y a las instituciones que tienen tomar decisiones. Pero la visión absolutista del poder trumpiana es implacable y trata de rentabilizar en muchos niveles cualquier acto que pueda ser utilizado.

A secret push by President Donald Trump's senior adviser Jared Kushner to sell advanced arms -- including F-35 stealth fighter jets -- to the United Arab Emirates has caused confusion and frustration among agencies and congressional committees that would normally be involved in such a sale but have been left in the dark.
Kushner is supporting the administration's discussions with the UAE about the potential advanced arms sale, which have been led by the NSC Senior Director for the Middle East, Miguel Correa, a senior administration official said.
The tight hold on details about these discussions has created confusion across the US government, two State Department officials and multiple congressional aides tell CNN.
Trump said the potential sale was "under review" during a press conference on Wednesday. He also said the Emirates have the funds to pay for the military hardware.

Expecting closer cooperation
On Thursday, Anwar Gargash, the UAE minister of state for foreign affairs, said at an Atlantic Council event that "the UAE has indicated that it wants F-35s. The first time we made this request was 6 years ago. We ought to get them. It should be easier to get them." Gargash added that discussions about the F-35 are not connected to the deal with Israel.*


Recordemos que el anuncio del acuerdo hizo saltar los recelos sobre el freno a la expansión de las colonias israelíes. Mientras que Trump vendía que era el acuerdo del siglo por el reconocimiento de Israel tras Egipto, el primero, y Jordania el segundo, de los que habían pasado décadas, llegaba ahora Emiratos. Los comunicados israelíes hacían ver que la detención de los asentamientos era una parada circunstancial, que en cualquier momento podrían reanudarse.
De la firma del acuerdo, solo Donald Trump sacaba rendimiento propagandístico ya que los colonos se indignaron contra Benjamín Netanyahu, considerando que les había traicionado al pactar el parón de la expansión. Por otro lado, los palestinos rechazaban el acuerdo pues no suponía nada nuevo para ellos y sí mucho en contra al debilitar el frente árabe con el reconocimiento de Israel por parte de Emiratos. Solo Egipto (segundo mayor perceptor de ayudas militares tras Israel) se congratuló por el acuerdo por dos motivos obvios, no querían seguir siendo los únicos que firmaron los acuerdos de Camp David y la ONU, que veía que cualquier gesto de reconocimiento de Israel era un paso en el camino hacia la paz. Pero ¿es posible la paz con Trump? Una vez más se ha mostrado como marrullero y divisor. Las noticias denunciadas, como señala la CNN, por medios israelíes dejan en evidencia a Trump y muestra que es capaz de cualquier cosa.


La venta de tecnología puntera, reservada hasta el momento, como es la que revela el acuerdo secreto ha creado malestar dentro y fuera. Los israelíes se dan cuenta que sus nuevos aliados (las alianzas duran por allí y más entre enemigos recientes) tienen acceso a una tecnología militar que les debilita en la zona, aunque exista en el plano teórico y con un recién estrenado aliado. A eso se suma el enfado por haberse ignorado los mecanismos de revisión propios de las cámaras norteamericanas que Trump, una vez más se ha saltado. 
Ya ha habido en días anteriores un revisión con quejas de las ventas de armamento a Arabia Saudí, ignoradas en su momento las consecuencias que puede tener en el polvorín árabe.
Su razonamiento ahora, con Emiratos, puede ser bastante aproximado al siguiente: si los demócratas intentaran frenar esta venta, se les culpará de ser antiamericanos, de no querer la paz en Oriente Medio y, por ello anti israelíes. Evidentemente, con el tiempo que queda no hay mucho margen de maniobra tal como está los demócratas liados en plena campaña para ganar las elecciones.
Lo interesante es, como señalamos, la actitud israelí, que creían estar beneficiándose de un acuerdo en donde las trampas las ponían ellos, para descubrir después que los engañados han sido ellos. ¡Todo muy Trump! Te hacen firmar la paz  y luego le venden mejores armas a tu antiguo enemigo, pensará en Israel Netanyahu.

Fuente: web de la Casa Blanca

Trump consigue así, una vez más el apoyo del mundo de las ventas de armamento, cada vez más poderoso, y realiza la asombrosa contribución pacifista de seguir armando el espacio más armado y conflictivo del mundo, Oriente Medio. La zona es el principal consumidor de armas de todos los países, riqueza que no va a sus pueblos, en los que se trata de mantener ignorancia y disciplina. Lo ocurrido con el asesinato de Jamal Khashoggi, crimen de estado, ordenado por el príncipe heredero es solo una pequeña muestra de la forma de actuar de los aliados de los Estados Unidos, líder del mundo libre.
Lo que tendrá consecuencias al salir esto a la luz es el nuevo desprecio hacia los mecanismos tradicionales de la política norteamericana que, pese a sus alternancias de poder, mantiene respetuosamente la figura de la administración. Pero es precisamente a esa administración a la que Trump está poniendo a prueba constantemente con sus puntos oscuros tanto en negociadores como en las negociaciones. Hemos mencionado el caso de Giuliani, pero podría citarse el del ex embajador norteamericano ante la Unión Europea, un empresario donante del partido republicano, al que le hacía ilusión el puesto pero que no pudo soportar (ni él ni su familia) la infamia que se le pedía, anteponiendo su honor y patriotismo a los intereses de Donald Trump. Lo mismo ha ocurrido con muchos miembros de la administración, civiles y militares, que no han sido capaces de asumir la manipulación que se les pedía. Esto ha hecho, además, que el número de personas disponibles se reduzca, lo que explica el uso de Giuliani y Kushner.


Las peticiones de Trump son cada vez más arriesgadas porque se encuentra cada día más lejos de sus objetivos ganadores. Pero el nivel de riesgo asumido por Trump es una amenaza a la paz, a la vez que involucra más los intereses económicos con la política internacional, como es el caso de lo que está ocurriendo con China, donde ya no se sabe qué es la política y que el imperialismo económico buscando deshacerse de sus competidores invocando, sin prueba alguna, todo tipo de excusas. Los casos de Huawei primero y de TikTok han dejado en evidencia que Trump quiere que el mundo solo compre y dependa, en cualquier plano, de los Estados Unidos.
De nuevo, el sentido de lo que deba y pueda ser la política internacional (igualmente la nacional) choca con la visión de Trump y de los halcones que le rodean, atraídos por los negocios de las armas, la tecnología o cualquier otro negocio en el que se pueda invocar la fuerza como razón de peso. Estados Unidos, con Donald Trump al frente, ha renunciado a la política como negociación y a la paz como objetivo, para entenderla como imposición y riesgo explosivo de los conflictos.



El artículo de Kylie Atwood y Zachary Cohen incide en el "malestar" de las maniobras al margen de las instituciones, pero para Trump no hay institución que la del presidente —"el pueblo, Dios y yo" expresó— y todos los demás son obstáculos y molestias, incluyendo la prensa o los tribunales o ahora el Servicio Postal Nacional, empeñado como está en hacer ver que le van a "robar" las elecciones.
No hay un solo campo que haya quedado en pie tras el paso de Trump. Parecía casi imposible liar más la situación de Oriente Medio, pero lo ha logrado finalmente. Lo sorprendente, una vez más, es el poder de la seducción de un personaje de este calibre: un putero adorado por las familias tradiciones, un amoral apoyado por los integristas religiosos con solo fotografiarse con una biblia en la mano; un enorme ignorante capaz de vender lejía como remedio al coronavirus. Seguirá siendo un misterio. No cómo es, que es meridianamente claro, sino cómo es percibido por aquellos que le han convertido en un mesías, que le han creído hasta el absurdo, y que son capaces de perder la vida por ir, como él, sin mascarilla.


*  Kylie Atwood & Zachary Cohen "Kushner's secret push to sell F-35 jets to UAE causes frustration among US agencies and lawmakers" CNN 20/08/2020 https://edition.cnn.com/2020/08/20/politics/kushner-uae-israel-f-35-fighter-jet/index.html