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miércoles, 24 de diciembre de 2025

Frente al pesimismo, acción

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Pese a lo festivo de las fechas, dadas al optimismo general, el CIS de Tezanos nos adentra en un mundo sombrío, en un oscuro futuro. Los resultados de las encuestas publicadas sobre cómo nos vemos en diez años no son nada halagüeñas. Está claro: los españoles no nos vemos bien. Los discursos políticos ya sirven de poco por el distanciamiento entre lo que se dice y lo que se hace, entre lo que se nos promete y el porcentaje de cumplimiento de lo anunciado.

En 20minutos nos dan en cifras el espectacular pesimismo que nos aqueja:

El mundo del futuro será peor que el de ahora… o eso creen cada vez más españoles. Más guerras, más hambre, menos nacimientos, más soledad, más divorcios, más delincuencia o más desigualdades. Es el negro panorama que dibujan los ciudadanos de aquí a diez años en la última encuesta sobre Tendencias sociales publicada este martes por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), y en la cual se aprecia un aumento del pesimismo en la sociedad. 

Casi siete de cada diez encuestados cree que dentro de 10 años se habrán producido "muchos o bastantes" cambios sociales y económicos y, de ellos, el 40,9% opina que esas transformaciones serán negativas. En términos globales, cerca de cuatro de cada diez españoles cree que la Unión Europea (UE) habrá perdido influencia en ese periodo y un 77% vaticina una China mucho más influyente de lo que es actualmente. Preguntados por los principales problemas del mundo de aquí a una década, los ciudadanos señalan dos cuestiones: las guerras, en primer lugar, para el 24%; y el hambre o la falta de alimentos, en el segundo, para el 19%. 

Preguntados por cómo creen que será España en 202[3]5, un 61% piensa que habrá más violencia y casi ocho de cada diez que habrá aumentado la soledad y el aislamiento en los hogares. En esa línea, el 64% prevé un incremento en el número de separaciones y divorcios y casi siete de cada diez dice que habrá menos nacimientos. También se habrán disparado las diferencias sociales y económicas, según el 70% de los encuestados; y en torno a la mitad de los españoles indica que habrá más delincuencia y mayor consumo de drogas. También prevén más muertes por cáncer (el 46%), más racismo (49%), más epidemias como la covid (38%) y más desastres naturales (67%). Hay, además, un 55% que sostiene que el uso de robots dará lugar a un aumento del paro. *


Cualquier previsión es un retrato del estado mental del presente. No se trata de adivinar el futuro, sino de proyectar el presente. Y el presente es oscuro, pese al triunfalismo de mensajes como el "crecimiento de la economía", la mejora de sus estimaciones, "liderar el crecimiento europeo", etc. Los miedos de hoy son los que marcan esas perspectivas de futuro.

Lo que llama la atención de los datos es cómo se ven aspectos sociales del futuro, como sucede, por ejemplo, con los aumentos de separaciones y divorcios. ¿Nos vemos con difícil convivencia? ¿Se acabó lo del "true love"? De nuevo el pesimismo proyectado tiene su origen en el presente. Los males que aquejan hoy a las parejas se ven incrementados en un futuro al que no se deja margen para mejorar.

Hay que diferenciar los elementos "naturales" de los "sociales". Creo evidente que el "aumento del cáncer" es una forma de proyección de su protagonismo negativo en los medios actuales por los casos de chapuzas en los "cribados". El cáncer, excepto en los casos de elementos que lo fomenten, se ve como una situación fallida, una carencia de cuidado por parte de un sistema sanitario saturado, en crisis, cada vez menos eficiente. Se contagia del pesimismo generalizado hacia el futuro.

También la idea del crecimiento de los "desastres naturales" ve de los efectos mediáticos y políticos con los que se han presentado últimamente, buscando responsabilidades y convirtiéndose en luchas. La idea de que es el ser humano el que provoca el "cambio climático" vuelve a absorber las responsabilidades. Es posible entonces que se introduzca el pesimismo general en el caso. Todo lo que conecte con el ser humano directa o indirectamente empeorará. En este caso tanto por lo que se hace (deterioro del medio ambiente) como por lo que no se hace (ineficacia, falta de planificación...).

Lo mismo se podría decir del aumento de epidemias. Están las causas naturales, pero es el deterioro que representa lo humano el que decide su agravamiento. La idea de que las epidemias (humanas o animales) se producen por fallos en los sistemas de seguridad de laboratorios o incluso puedan ser provocadas vuelven a vincularse con lo humano y, muchas veces, se trasladan a lo político (como el caso del COVID, calificado por Trump como "virus chino").

El País 27/11/2024

Específicamente humanos son los males de la "delincuencia", las "drogas" y especialmente el aumento del "racismo". Diríamos que aquí se proyecta la falta de confianza en los otros, en la forma de percibirlos y en cómo nos afectarán.

Este futuro del CIS de Tezanos es más que oscuro. Es nuestra percepción actual de hacia dónde vamos, Lo malo es que estas perspectivas tienen en mucho un efecto paralizante, es decir, no mueven a solucionar problemas. ¿Qué sentido tiene todo si se va a peor? ¿Hay alguna pregunta sobre "va a hacer algo para cambiarlo"?

La traducción a "presente" de esta visión de "futuro" es el aumento de las enfermedades mentales, de la sensación de soledad, de la inevitabilidad del racismo, etc. El futuro no es cuestión de destino, algo inevitable. La idea de lo inevitable elimina la posibilidad de reacción. El futuro es lo que hagamos con él. Por eso no se trata de "optimismo" o "pesimismo", sino de hacer algo o no. "Creer en un futuro peor" es "hacer un futuro peor".

No sé si los sociólogos del CIS tienen en cuenta los efectos negativos de las previsiones negativas, algo elemental, o si les excede en su visión científica de la vida y la Historia. Habrá muchos que lo acepten como una "visión científica" del futuro. En realidad no es más que una fotografía tomada hoy de nosotros mismos. Si hoy somos tan pesimistas habrá que ponerse manos a la obra. ¿Pero quiénes nos venden futuro optimista hoy? Eso es lo preocupante, los que venden futuros visionarios que comienzan con ellos mismos, que son quienes lo traerán.

El crecimiento del radicalismo se debe, en gran medida, a la falta de esperanzas de un futuro mejor, a la creencia en que los cambios deben ser "radicales". De esta manera se deteriora el realismo del esfuerzo común y se compra al visionario. No es de extrañar que sean los más jóvenes los que acepten las propuestas más radicales. Con un futuro así de oscuro, ¿quién quiere medias tintas? El futuro se hace sumando "presentes", Si creemos que es inevitable, nadie moverá un dedo.

27/11/2025

Más allá de este anticipado futuro oscuro, mis mejores deseos para el presente. ¡Feliz Navidad!

 

* Elena Omedes "El pesimismo se apodera de los españoles: la mayoría cree que en 10 años habrá más guerras, más hambre y más desigualdad" 20minutos 23/12/2025 https://www.20minutos.es/nacional/pesimismo-se-apodera-los-espanoles-mayoria-cree-que-10-anos-habra-mas-guerras-mas-hambre-mas-desigualdad_6914068_0.html

lunes, 22 de diciembre de 2025

El debate Tezanos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¡Qué mala suerte tiene Tezanos que nunca le salen bien las cuentas del PSOE! Le afean que esto no ocurre solo esta vez, como ahora en las elecciones extremeñas, que sus expectativas para el Partido Socialista siempre están sobrevaloradas. ¡Qué mala suerte para con aquellos que le colocaron!

En 20minutos se hacen eco de esta situación. Tras aplaudir los aciertos del CIS con los demás partidos, publican un artículo con el titular "El CIS de Tezanos acierta en Extremadura los resultados de PP, Vox y Podemos, pero sobrevalora al PSOE"*. Tras señalar lo correcto de las previsiones de voto, se señala

Pero donde ha fallado el CIS de Tezanos ha sido el PSOE. El organismo estatal suele ser acusado de sobrevalorar en sus estudios los resultados de los socialistas, y en Extremadura ha ocurrido de nuevo.

El CIS estimaba que Miguel Ángel Gallardo obtendría entre 19 y 22 escaños, y los socialistas ni siquiera han llegado a la parte baja de la horquilla, ya que se han quedado con unos históricos, por malos, 18 escaños, su mínimo histórico en un otrora feudo socialista.*


Los políticos vienen y van, pero las instituciones quedan y también quedan marcadas por las actuaciones que se realizan en su nombre y desde su interior. El nivel de descredito de los políticos es amplio y bien fundado, ganado a pulso a base de escándalo de todo tipo. Eso afecta a los partidos, que son de cada uno. Pero no es el caso del CIS, una institución teóricamente alejada de los intereses de los partidos y pensada y creada para beneficio e información de todos los españoles.

Sin embargo, que siempre pase lo mismo con los resultados del PSOE, que sus datos siempre fallen de la misma manera en el mismo punto, los resultados socialistas, no hace un favor a nadie, ni a Tezanos, ni al CIS ni al gobierno ni al partido. Hace un flaco a todos ellos, que quedan en entredicho.

Es cierto que algunos apoyan los resultados anticipados considerándolos como "aciertos", aunque luego las explicaciones se llenan de "matices", "a grandes rasgos", etc. Lo cierto es que la peor anticipación se adjudica al PSOE. Los demás están correctamente previstos en las horquillas, pero no el PSOE, que ha quedado por debajo.



Después de lo ocurrido con la insólita condena al Fiscal General del Estado seguimos sin entender que lo mejor para todos es lo que apunta el dicho sobre "la mujer del César": que las instituciones vayan quedando marcadas por la sospecha de partidismo nos perjudica a todos y no beneficia a nadie.

El agujero del PSOE ha quedado claro con su descalabro, siendo "hundimiento" la palabra más utilizada. Intentar un "tapado preventivo" no le ha dado un solo voto y queda en evidencia en cuanto que los resultados son oficiales.

También la sanción a Pedro Sánchez por violar la neutralidad que se le exige como presidente en periodo electoral entra en estas faltas que se hacen habituales. Configuran el muestrario de "ayuditas"

Quizá la democracia española acumula este tipo de prácticas en demasía. Son casos que acaban mal, ya sea por sanciones o por reacciones de la ciudadanía. ¿No es posible una democracia que crea en sí misma y se mire menos el ombligo? Si son los propios políticos los que no respetan las reglas, los que juegan a la más burda manipulación con vocación de "influencers", ¿qué deben pensar los ciudadanos, que todo vale, que el que está arriba, aunque sea un poquito, puede cualquier cosa?



Es interesante ver cómo han valorado los resultados del CIS, para algunos "clavados", pero otros "interesados". Pero es el simple hecho de que cada proceso electoral suponga un "prueba" del comportamiento del CIS lo más preocupante. Es una señal de que es observado con detalle en cada una de sus publicaciones. Unos dan por descontado su alineación con el partido del gobierno; otros, en cambio, defienden sus datos. Está bajo lupa.

Cuando se produzca el cada vez más cercano relevo en la dirección del CIS tocará al recién llegado o llegada la tarea de recuperar la confianza en la institución. Hoy nos hemos acostumbrado a arrastrar todo hacia el barullo de la política. Esto vale para la Justicia, las instituciones públicas y la Iglesia últimamente. No hay espacio sin revolver e involucrar en algo que se parece cada vez más a peleas de pandilleros.

¿No ganaríamos todos si se pudieran confiar en la neutralidad de aquello que debe ser neutral, confiar en que las reglas y distancias se respetan? Creo que sí, pero ¿es posible? 

 

* "El CIS de Tezanos acierta en Extremadura los resultados de PP, Vox y Podemos, pero sobrevalora al PSOE" 20minutos 21/12/2025 https://www.20minutos.es/extremadura/cis-tezanos-acierta-extremadura-los-resultados-pp-vox-podemos-pero-sobrevalora-psoe_6913383_0.html

martes, 14 de octubre de 2025

El CIS de Tezanos y la felicidad económica

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Resulta incomprensible que el gobierno no convoque elecciones generales con unas ventajas tan notables, junto al hundimiento de sus rivales, como las señaladas por la reciente encuesta del llamado "CIS de Tezanos". Lo que antes era el CIS a secas ha pasado ser llamado "de Tezanos" estableciendo una especie de marcador poco creíble para la institución. Que dudemos de los resultados del CIS, de los que suben y bajan en términos absolutos o en términos relativos, no es bueno para el CIS y su credibilidad. Y sin eso no es nada.

Yo creo que ni el propio gobierno se cree los datos que nos ofrecen y de ahí que esas elecciones no se convoquen pese a la petición de aquellos de los que se nos dice que están hundidos en la miseria electoral.


Los medios ofrecen sus propios datos de las encuestas que encargan a empresas independientes y que casi nunca coinciden con los que ofrece el "CIS de Tezanos",

En cuanto a las preocupaciones de los españoles, tampoco reflejan esa salud de hierro que dicen que tiene la economía española. En RTVE.es se nos dice al final qué nos preocupa:

La vivienda continúa siendo el primer problema nacional y marca un nuevo récord de menciones como uno de los tres principales problemas que existen actualmente en España, y lo mismo ocurre con la preocupación por la mala calidad del empleo, que figura como tercer problema del país.

En concreto, las alusiones a la vivienda alcanzan el 37,1%, más de siete puntos por encima de su resultado del barómetro anterior. La inmigración se mantiene como segunda inquietud, aunque cae notablemente, del 27,3% al 20,5%. La tercera posición es para la calidad del empleo, que se anota un 18,3%, superando el récord que se había anotado en el sondeo de septiembre.

También se refleja una subida de las menciones a los problemas de índole económica (sube ocho décimas, hasta el 15,7%), la sanidad (13,4%, 2,6 puntos más que en septiembre) y a la corrupción y el fraude, que crecen del 10,9 al 12,5%, aunque esta cuestión haya caído en la lista.*

Desde luego, si estamos ante una economía "sana", "robusta", etc. que venga Dios y lo vea, como se suele decir, Nadie entiende cómo con estos tres "problemas nacionales" punteros, siguen saliendo nuestros gobernantes a presumir de economía.

Quizá las cuentas que se hacen no se hacen de forma adecuada. Nos dicen otras fuentes que la distancia entre los que más ganan y los que menos no solo crece sino que crece mucho. A lo mejor con lo de que la Economía va bien se refiere a los que les va bien con este tipo de extraño reparto que hace más pobres a los pobres, a los que tampoco se puede llamar así, sino que se les han creado nuevos y pintorescos nombres que enmascaran su situación real: no tienen para comprar una vivienda, que está por las nubes y por las que muchos animan a pedir préstamos para estar toda la vida pagando una hipoteca.

Vemos crecer profesiones especulativas y negocios que las posibilitan, cuya función es sacarnos el poco dinero que podamos tener con los bajos sueldos que se dan. En España hemos aceptado como "normalidad" firmar 40 contratos al año, porque es mejor  contratos míseros y provisionales que no tener ninguno. Lo que te dan por trabajar, te lo quitan con la vivienda, ya sea alquilada o hipotecada. Gracias a estas leyes de vivienda en alquiler tan compresivas, estamos padeciendo que miles de personas se vean en la calle alegando "necesidad" cuando en la mayoría de los casos simplemente te echan para subir el alquiler al siguiente que llegue. ¿Es esto ir bien en Economía?

Se podrían multiplicar los ejemplos de prácticas de este tipo. Pero lo peor de todo es tener que escuchar eso de que la "economía va bien" y que "toda Europa nos envidia". Digo que es malo porque si se trata de esta manera significa que se hace muy poco para remediarlo, dado que beneficia a los que están bien instalados en el sistema. A esos, la economía no les falla.

¿Cuánto tiempo llevamos escuchando lo del problema de la vivienda y del subempleo, lo de la imposibilidad de emancipación de los jóvenes y de la precariedad de sus empleos? Demasiados años. Muchos para que las encuestas electorales den subidas espectaculares a los responsables de que todo siga igual. ¿Qué premian?

Peor todavía, se intensifica las campañas para hacer ver que el problema es que los jóvenes eligen mal sus estudios, por un lado, y por otro se distorsionan los propios estudios diciendo que no son los que quiere el mercado. La realidad es que lo que quiere el mercado es gente que no proteste y a la que pagar lo menos posible, siendo el sector turístico y hostelero el destino de los jóvenes aunque hayan estudiado cosas tan impresentables como "Humanidades", ¿para qué sirve eso?, o ingenierías (ya tenemos uno y no hacen falta más). Lo que hace falta son más "puentes" y festivos, más gasto en chiringuitos, que no falte la cervecita. Y si tienes que pedir un préstamo, lo pides.

La sensación de chapuza nacional se extiende precisamente porque no se contrata a quien se debe ni en la cantidad necesaria. Cuando algo así ocurre, por subcontrata de subcontrata, las casas se caen, los bosques se incendian, las luces se apagan, y los resultados de las mamografías se quedan en un cajón. Pocos y mal pagados.

Pero, sí, la economía va bien y la gente es feliz. Sin casa, mal pagados y firmando el mismo contrato una y otra vez. Sí, la gente es feliz. Somos la envidia de Europa y más allá. 

* José A. Carpio "El CIS dispara a 15 puntos la ventaja del PSOE con el PP, una brecha que no se veía desde hace seis años" RTVE.es 13/10/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251013/cis-dispara-a-15-puntos-ventaja-psoe-pp/16767887.shtml

miércoles, 17 de enero de 2024

Los hombres que se sentían discriminados

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Fue uno de los temas durante la comida. La información dada por el CIS sobre la creencia del 44% de los hombres que piensan que son ahora discriminados se puso sobre la mesa.  Pronto se conectó con otros datos, como, por ejemplo ese que se nos ha ido dando del negacionismo de la violencia machista entre los jóvenes, que afecta a uno de cada cuatro. El fenómeno que se está dando empieza a aflorar en los datos de las encuestas que, con toda la limitación que se quiera, empieza a ser inquietante en muchos sentidos.

En RTVE.es lo resumían así:

Un 44,1% de los hombres cree que "se ha llegado tan lejos" en la promoción de la igualdad de las mujeres que ahora se les "está discriminando", una postura que mantienen también el 32,5% de las mujeres consultadas por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). En cambio, esta afirmación es falsa para el 65,5% de las mujeres.*

Como en toda encuesta, no se nos dan "verdades", sino "opiniones", "creencias" respecto a algo que se les ha preguntado. Algunos en la mesa apuntaron a la forma de formular la pregunta y sus efectos sobre las respuestas. En cualquier caso, pone al descubierto una cuestión que está empezando a ser problemática. No se trata solo de los que los datos dicen, sino también de cómo los datos pueden ser usados con fines diversos.

La creación de lo que se empieza a llamar "manosfera", es decir, un ámbito de opinión creado en torno a la idea de que los hombres son las víctimas sociales y que deben agruparse para "defenderse", para organizar una respuesta activa, empieza a tener protagonismo.

La lucha política diaria tiene michas veces las actuaciones del CIS como centro. Los políticos tienden a presentarlo como una herramienta de Pedro Sánchez utilizada para lanzar titulares a la prensa. Al margen de esas polémicas, los datos reflejan muchas cuestiones que sí vemos en el día a día. Insistimos que no se trata de la "verdad", sino de lo que pensamos, de cómo contemplamos el mundo y de cómo creemos que ocurren las cosas en él. Es lo determinante porque es la creencia lo que nos mueve.

Si se están agrupando para crear una tendencia en un sentido determinado es para mover en una dirección determinada a la opinión pública. Y esto se ve a través de acciones, de respuestas diversas que se mueven por las creencias.

Aquí hemos estado tratando, ya desde hace algún tiempo, el crecimiento de este movimiento antifeminista que presenta a los hombres como víctimas de las mujeres y trata de acusar al pensamiento feminista responsabilizándolo de una serie de situaciones. Hablamos en singular del feminismo, pero lo cierto es que es un pensamiento plural, con estrategias diferentes y programas de actuación diversas. Las divergencias son frecuentes y los objetivos concretos según las situaciones o abstractos, como la idea de "igualdad", que debe traducirse después a hechos concretos.

Que un 44´1% se sienta "discriminado" necesita de algo más que los números. Necesita de una explicación de esa creencia que se expresa en las cifras. Que empiecen a organizarse grupos (ya los hay y algunos muy activos) en los que se expresa un "victimismo" creciente ante las mujeres es realmente preocupante. Sobre todo porque basta los leer los titulares diarios para comprobar lo contrario.

Pese a los casos diarios de muertes, violaciones, de todo tipo de acciones contra las mujeres en los ámbitos laborales, familiares o de otros escenarios, la respuesta es esa opinión del 40,1%, según los datos del CIS. Con esto se manifiesta una especie de frenazo a lo que ha sido un movimiento sociocultural y jurídico para abandonar el machismo discriminador característico de la sociedad española.

Hay un movimiento neotradicionalista que justifica la discriminación bajo la etiqueta de la separación natural de los sexos y la asignación de funciones específicas. Esas funciones diferenciales son las que usa para establecer un tipo de imposiciones discriminatorias que se justifican convirtiendo en "natural" muchas cosas que son claramente roles culturales impuestos.

Creer que la pérdida de los muchos privilegios acumulados es una forma de "discriminación" y no de "justicia" igualitaria puede generar ese sentimiento. A todos corresponde educar e informar para que no se perciba de esa manera.

Lo preocupante es cómo estos grupos empiezan a tener un discurso influyente contrario al igualitario, que consideran ahora discriminatorio. Quizá haya que empezar a "cuidar" los discursos igualitarios porque puede que algunas estrategias sean contraproducentes o poco afortunadas. Hay que actuar inteligentemente, con objetivos claros, y tratar de evitar algunos efectos que los contrarios a la igualdad aprovechan para sembrar el rechazo. Los datos son preocupantes.

 * "El 44% de los hombres cree que se les "discrimina", según el CIS" RTVE Play - Telediario 2 15/01/2024 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-2/44-hombres-cree-se-llegado-tan-lejos-igualdad-se-les-discrimina-segun-cis/15917499/

jueves, 12 de mayo de 2022

La crispación política

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los datos que nos ofrece el CIS sobre cómo percibimos los españoles el ambiente político es bastante preocupante. Da igual quién esté al frente de los partidos, esto no es cuestión de personas, sino de algo más grave y profundo: una forma de percibir la política misma por parte de quienes participan en ella. No se trata tanto de cómo vemos la política, sino de cómo la ven los políticos. Creo que esa es la clave.

Si quieren, en términos deportivos: no se trata de lo que ve el público que pita, sino de cómo entienden el deporte en cuestión los jugadores. Sea como sea, lo cierto es que el respetable está bastante disconforme con la actitud de los jugadores y empieza a lanzar las almohadillas al terreno de juego. Sin embargo, parece que a los jugadores les importa bastante poco lo que el público de votantes piense. Sabe que con un solo voto en la urna ya hay ganadores y perdedores. ¿Se imaginan cómo cambiaría el panorama si, por ejemplo, las elecciones solo fueran válidas con un mínimo de participación? Hemos visto, por ejemplo, en Francia, el sistema hace que la gente vaya a votar para que no salga un candidato, más que porque esté conforme con el que se ve obligado a votar.

La abstención, el voto a su pesar, la radicalización del que vota, etc. son males de unas democracias agitadas por la crispación, donde cada elección es un cambio drástico entre modelos alternativos cada vez separados, ya que la separación crispada forma parte del estilo de juego, donde la estigmatización es una parte importante del juego para arrastrar a los votantes, cada vez menos convencidos racionalmente y más seducidos emocionalmente.

Los datos que nos ofrece el CIS sobre la crispación política en España son los siguientes, recogidos por RTVE.es:

La inmensa mayoría de la población española muestra su hartazgo con la crispación política, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Un 86 % cree que hay mucha o bastante tensión política, mientras que a un 79,2 % le preocupa esta crispación y un 90,4 % ve importante reducirla.

En el barómetro de abril, el CIS también muestra que un 62,5 % de los entrevistados culpa principalmente a los partidos y a los políticos de la situación, por un 13,7 % que responsabiliza a los medios y periodistas y un 13,1 % que responde que todos son culpables por igual.

Sobre qué partido es el principal responsable de la crispación, un 11,5 % señala a Vox y un 10,8 % al PSOE, mientras que el PP (6,2 %) y Unidas Podemos (4,5 %) aparecen por debajo. Solo un 1,9 % apunta a los independentistas, mientras que un 11,7 % cree que todos son culpables  por igual.* 

Mantener una estrategia de crispación con un 86% de la opinión pública en contra hace preguntarse muchas cosas. Esas cifras del 79,2% "preocupado" o de un 90,4% pensando que "hay que reducirla" chocan frontalmente con el espectáculo que vemos cada día en ayuntamientos, parlamentos y demás foros democráticos, allí donde se deciden nuestras vidas y futuros, que es de lo que trata la política.

Los datos sobre  cómo se reparten las responsabilidades no son menos sorprendentes ya que se pasa de responsabilizar a Vox y al PSOE, dos partidos con representación y responsabilidades muy distintas. La diferencia entre ambos es de apenas un 0,7%, mientras que casi duplican al PP y triplican a Unidas Podemos. ¡Sorprendente! Pero todavía lo es más que a los "independentistas" se les considere responsables solo en el 1,9% de los encuestados. Finalmente, están los "salomónicos", ese casi 12% de personas que consideran que todos tienen la culpa.

Los medios de comunicación no podían quedar fuera de la crispación. Son ellos los que prestan micrófonos y altavoces a la crispación. Los mensajeros se llevan su ración con ese casi 14% de responsabilidad a los ojos de la opinión pública.

Pese a ello, ¿son conscientes de ello y, más preocupante, serán capaces de cambiar? Muy a mi pesar, no lo creo. La política española ha pasado de unos perfiles selectivos a otros muy diferentes. Hoy se busca un perfil expresivo-agresivo, por decirlo así, personas con capacidad comunicativa y capaces de llamar la atención con un tipo de respuesta rápida e hiriente. Para esto son seleccionados primero y dirigidos después. Es como el entrenamiento para lo que va a ser después la batalla constante del día a día en la política.

Ya no existen periodos electorales. Todo instante forma parte de un flujo constante, por lo que la tensión crispada no se releja, sino que busca puntos de enfrentamiento para poder subir el tono. Todos compiten en ello, porque se trata de atraer la atención, el factor clave en un sistema mediático híbrido entre medios tradicionales y redes sociales.

Mucho me temo que nos queda mucha crispación. ¿Podrá salir la política española del círculo vicioso en el que se encuentra? El fenómeno no es solo español, pero que los demás encuentren su solución. Por ahora nos quejamos, pero hacemos pocos. Habría que crear espacios de encuentro y compromiso, zonas de paz, para empezar. 

* "Un 86% de los españoles cree que hay demasiada crispación política, según el CIS" RTVE.es / EFE 12/05/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220511/crispacion-politica-cis/2347700.shtml

jueves, 5 de febrero de 2015

Anguilas y camaleones

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La política española está cada vez más confusa y empieza a rozar el ridículo. El nerviosismo se reparte por el espectro político, que está ya ojeroso y con ligeros temblores en un párpado, según los casos. Hemos pasado de los liderazgos eternos a acumular recién llegados que presumen de ello. Cada vez que se dan datos de encuestas, sus lectores e intérpretes ven estupefactos los cambios en el panorama. Eso ocurre con la última encuesta del CIS, institución que juega ya un papel esencial en un mundo que ha pasado de la "casta" al "casting" sin solución de continuidad.
El diario El País nos interpreta los últimos datos como el que comenta la radiografía con el paciente a pie de cama hospitalaria:

La estrategia de Podemos basada en la agregación de electores de distintas ideologías con un discurso transversal en busca del voto emocional parece funcionar con éxito, según el análisis de la encuesta del CIS conocida este miércoles.
Según este sondeo, el partido de Pablo Iglesias es visto por la mayoría de los ciudadanos como un partido situado en el extremo de la escala entre izquierda y derecha —le dan una ubicación media de 2,2, siendo 1 la posición más a la izquierda y 10 la posición más a la derecha—; y, sin embargo, logra la mayor parte de sus votos del resto del espectro. Es decir, se deduce que buena parte de su voto no es ideológico, sino de rechazo de otras opciones o de utilidad y práctico para provocar un cambio y castigar a los partidos tradicionales, al margen de que se compartan o no sus posiciones ideológicas. Se completa esa deducción con el pesimismo sobre la valoración de la situación política y económica.*


Los pacientes se revuelven inquietos en sus camas con el termómetro entre los dientes al escuchar el diagnóstico. "No lo entiendo", dirán algunos, "esto es muy raro". Pues sí, un poco. Pero, por otro lado, es la variante española de la emocionalidad que estamos viendo funcionar en otros lugares. La interpretación desde los datos del CIS de la estrategia de "Podemos" tiene algo de análisis pedagógico con ese "discurso transversal en busca del voto emocional", pero no deja de ser cierto.
Es sorprendente que si el voto de Podemos no es ideológico, la izquierda española se esté desmoronando institucionalmente en todas sus variantes. Es no menos sorprendente que los posibles votantes de Podemos sean los que se le escapan a los demás, que dan el salto de la moderación del centrismo al enfado radical.
Lo que hace Podemos está en los libros. Y desde hace tiempo. Los partidos políticos españoles arrastran una historia que les hace vulnerables, mientras que Podemos puede reinventarse todos los días convertido en un Zelig contemporáneo, el hombre camaleón de Woody Allen. La estrategia de Podemos se mueve entre la de la anguila escurridiza y el camaleón que se transforma según el momento.


Podemos juega con blancas y puede cambiar su discurso de forma escurridiza, algo que los demás, hijos de su historia, no pueden hacer fácilmente. Aunque su estrategia de comunicación es fuertemente personalista, Iglesias apenas tiene historia. Es un líder anti líder. Lo justo para centrar la identificación de los mensajes y establecer la empatía, pero se utiliza de forma paralela a la estrategia conjunta del nosotros.  La base de la comunicación populista es convencerte de que no me votas a mí, sino que te votas a ti mismo. 
Podemos es un partido mediático a su manera y de discurso variable y circunstancial, regulable en función de lo que se quiera decir en un momento dado. Sus discursos se basan esencialmente en una línea destructiva y otra constructiva, como suelen hacer todos los partidos. Pero su línea destructiva aprovecha las acusaciones mutuas de sus adversarios, la erosión que ellos mismos han causado. Si divergen los llama egoístas, que solo tienen en cuenta sus propios intereses y si convergen les dicen casi lo mismo, que se ponen de acuerdo contra el "pueblo". Les atacan por separado y juntos, como la "casta". Como discurso "populista", los demás tienen "electorado", mientras que ellos tienen "pueblo", que son más que representan. Los políticos son lo contrario al pueblo —"no nos representan"—, mientras que ellos no hacen política, sino control ciudadano. Son el pueblo; los otros, la casta.
Canalizan, como señala El País desde el informe del CIS, la insatisfacción que es modulada para que el "pueblo" la sienta como "afrenta" y la lleva después a la vía salvadora unida que su propio nombre indica: "Podemos".


Los partidos habitualmente tienen un nombre que identifica una ideología o una parte del espectro político. Pero "Podemos" incumple esa regla, como lo hace el partido de Berlusconi, "Forza Italia", que vale para la política o para el mundial de fútbol. Berlusconi es un maestro mediático y sabe porqué apropiarse de ese nombre es beneficioso. Si te llamas "socialista" o "conservador", pueden criticarte por tu ideología, pero si te llamas "Forza Italia!", puedes ser como quieras y redefinirte o negarlo. Tienes la elasticidad semántica necesaria para decir en cada momento a los electores lo que quieren escuchar. Las quejas de que Podemos es según toque el día es como quejarse porque la anguila sea escurridiza; esa es su ventaja.
Los partidos políticos viejos, acusados de todos los males, desgastados por la crisis externa —la económica— y las internas, la de cada uno por unos absurdos sistemas de liderazgo, burocráticos y feudales, no han sabido dar la vuelta a la situación y se defienden con cosas como lo de la beca de Errejón o la declaración de Monedero. Es un recurso al pataleo que no lleva más que a añadir más leña emocional a un partido que juega con ello, que usa a modo de "ladran, luego cabalgamos".
Mientras Podemos no tenga historia y sus dirigentes apenas unas cuantas líneas biográficas, seguirán siendo anguilas y les será fácil y rentable mantener esa estrategia.


Los partidos tradicionales son víctimas de su historia y de las sobredosis de demagogia empleadas hasta el momento en la lucha por el poder; son ellos los que han echado las semillas de Podemos. Eso es lo que indican realmente las encuestas: la gente tiene ganas de demostrar su enfado y cuanto más moleste mejor. ¿Es bueno actuar así en la política? Pues probablemente no, pero esto no es una cuestión absoluta, sino relativa.
También Podemos, como su nombre indica, lucha por el poder con su propia demagogia, pero ha conseguido construir un asilo verbal para desahuciados y aburridos de la política tradicional. Como todo lo que se define emocionalmente, está sujeto a la influencia exterior. Que se juegue con la emociones de los votantes y simpatizantes, no significa que sus planes lo sean. La emoción es un camino para llegar al votante, no un síntoma rousseauniano de bondad natural. Por ahora, funciona.



* "Podemos logra captar un voto de castigo pero no ideológico" El País 4/02/2015 http://politica.elpais.com/politica/2015/02/04/actualidad/1423082494_091559.html





sábado, 4 de mayo de 2013

Líderes en suspenso

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La cosmética ya no vale. Los diarios abren estos días con las desastrosamente bajas puntuaciones de los "líderes" políticos. Habrá que empezar a buscar otra palabra que los defina mejor; "líderes" suena a sarcasmo. Y se lo han ganado a pulso por motivos diversos, pero en el fondo los mismos. Se les han acabado los argumentos. Ya no se cree, básicamente, en la clase política y se la percibe más como una casta privilegiada que ha practicado una forma de hacer política poco productiva para el país y muy productiva para ellos. Hablo de "percepción", de lo que la gente dice tomando un café, del "justos por pecadores", del "lugar común". Hemos perdido "ideología"´—contrato con compromiso de permanencia—  y se ha ganado en "radicalismo" unos y en "apatía" otros. Es la respuesta al único sentimiento que une a todos, el descontento, el partido mayoritario.
La encuesta del CIS deja a los partidos grandes a los pies de los caballos en cuanto a liderazgo. La gente no cree ya en ellos. Las estrategias de unos y otros chocan contra el descontento ciudadano que ve que sus problemas no se solucionan, que se acrecientan. Lo de "estar en el buen camino" se ha escuchado demasiadas veces y la gente pide "presente", no un "futuro distante", una zanahoria frente a la nariz. Quieren llegar a final de mes, de este mes; pagar sus hipotecas, la letra del coche, lo que sea.

Mientras la oposición inicia una batalla por administrar su propio desastre y ver quién lucirá en los carteles en las próximas elecciones, el gobierno intenta hacer comprender que el crecimiento del paro es el camino hacia la creación de empleo, que primero te prenden fuego y luego resucitas como ave Fénix. ¿No nos podríamos ahorrar el primer paso?, piensa la gente; por si acaso. No lo tienen fácil ninguno de ellos. Nadie lo tiene fácil. Solo los demagogos, para los que el terreno está abonado.
Los políticos europeos están descubriendo algo: que no tienen en sus manos tantas armas como pensaban. A la Europa de las ventajas, le sigue ahora la contrapartida de las limitaciones, la pérdida de armas tradicionales para combatir las crisis económicas que sin solidaridad son difíciles de atajar. Pero su retórica no ha cambiado, no se han adaptado a las nuevas situaciones porque Europa es solo un fondo sobre el que se recortan las siluetas de los países. Los problemas de cada uno están aquí, pero muchas soluciones las tienen que aprobar todos y ahí ya no hay acuerdo porque los intereses son divergentes.

La crisis de liderazgo consume a todos —España, Italia, Francia...—, erosionando la imagen y hundiendo en el descrédito a los dirigentes. En Francia, el diario Le Monde habla de que François Hollande está "en chute libre dans les sondages". En la portada de su edición digital una manifestante enmascarada, con la boca cruzada por una cinta adhesiva roja, muestra una pancarta: "François, écoute ton peuple". ¿Y sus promesas? François Fressoz titula la penúltima entrada de su blog en el diario: "François Hollande : la résilience pour seule arme".
La "resiliencia" es la capacidad psicológica de resistir en la adversidad, de sobreponerse al dolor. Esta "resiliencia" parece ser la "virtud" que los líderes necesitan en tiempos de zozobra como los que vivimos. Aguantar. ¿Y nosotros? Pero lo preocupante realmente es la sensación de impotencia que los políticos transmiten por encima de sus credos. ¿Son simplemente "ineficaces"?, nos preguntamos todos. ¿O hay algo más?  Sería trágico descubrir que el diseño de Europa imposibilita cierto tipo de medidas a los gobiernos. ¿Y si Europa no quiere? ¿Quién es "Europa"?
El luxemburgués Jean Claude Juncker acaba de señalar que es inaceptable la actitud del "norte" de Europa respecto al "sur". Lo ha dicho en Portugal, mientras le hacían Doctor Honoris Causa, no en Alemania. Un poco tarde, quizá, para decirlo, pero siempre viene bien que alguien lo diga.


Lo que parece evidente es que además de cambiar los políticos debe cambiar la política. Y eso es bastante más difícil. No parecen suficiente los cambios de caras con los que los partidos pretenden sobrevivir a sus desastres, porque tras esas caras nuevas se esconde lo mismo: personas que han pasado su corta vida a la sombra del partido y de los dirigentes. Tienen mucho que demostrar. En Francia, los lectores de Le Monde se burlaban de las pretensiones de Jean François Copé al reclamar "un nuevo 1958", es decir, la refundación de la V República, con la que se enfrentaron a la inestabilidad gubernamental de entonces y a la crisis argelina. Descrédito de la derecha y de la izquierda francesas. También. El desplome de la confianza en Hollande está, como decían, en caída libre en solo un año de gobierno. La euforia de su elección, de la creación de un frente europeo para frenar a Alemania se ha quedado en la fuga de Depardieu, que se ha hecho ruso.


La pérdida de soberanía limita las posibilidades de reacción de los gobiernos, que quedan supeditados a las aprobaciones comunes, con lo que los debates ideológicos quedan relativamente en segundo plano, como estamos comprobando por las inútiles alianzas entre países para frenar la única ideología vigente en Europa: el "merkelismo".  El resto es aguantarlo. Los titulares de hoy nos confirman el liderazgo incontestable de Merkel en Alemania. Los alemanes se sienten seguros con ella. Tiene controlada a Europa. ¿Está loco George Soros cuando dice que Alemania debería salir del euro?


Las promesas quedan bien en las campañas nacionales, pero luego los límites de lo posible son otros. Los países intervenidos en mayor o menor medida dejan de hacer lo que quieren —que cada vez es menos— y hacen lo que les dicen —que cada vez es más—. Francia no está intervenida pero también ha chocado con el muro alemán, que no son los alemanes sino los intereses de sus bancos y grandes industrias, convertidos en café para todos. La última vez que nuestros partidos mayoritarios se pusieron de acuerdo en algo fue para cumplir la exigencia de Merkel: fijar el techo de déficit en la Constitución.
Los políticos suspenden todos en la encuesta del CIS, con los líderes mayoritarios en descrédito absoluto —incluso entre sus propios votantes—, no dan la talla evidentemente ante los ojos de los ciudadanos. O si la dan, como dijo una vez Alfredo Pérez Rubalcaba, es que no lo saben comunicar. Quizá los sordos somos nosotros.