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lunes, 15 de diciembre de 2025

Las teorías de Pedro Sánchez

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Las situaciones por las que está pasando Pedro Sánchez no son nada fáciles., como todos le reconocen. Otra cuestión es su forma de reaccionar ante ellas y dar explicaciones. Ante las peticiones de dimisión de la oposición, las críticas desesperadas de los socios de gobierno, que tratan de evitar ser arrastrado y los saltos al cuello de los que viven en los márgenes, Pedro Sánchez protagoniza su monólogo de resistencia mientras trata de distraer los casos abiertos y tiene pesadillas con los temores a los próximos. ¿Hasta dónde, hasta cuándo seguirá Pedro Sánchez en La Moncloa? Él jura que durará la legislatura, pero lo cierto es que ya no le quedan muchos dedos para taponar los agujeros del casco del gobierno y la línea de flotación está cada vez más baja. 
Los escándalos son cada vez más difíciles de explicar y Sánchez empieza a establecer teorías e interpretaciones con las que intenta salvar la cara. Leemos en RTVE.es sobre lo dicho en sus últimas intervenciones en Extremadura:

En una de las semanas más convulsas en el PSOE desde que Pedro Sánchez llegó a la presidencia del Gobierno en 2018, el jefe del Ejecutivo se pronuncia por primera vez por los casos de acoso que cercan las filas de su partido y conocidos en los últimos días. Y reconoce haber cometido errores. Todo ello después de que desde el propio PSOE voces críticas hayan señalado a la dirección de Ferraz por no actuar contundentemente con su exasesor en Moncloa, Paco Salazar, y haya habido un goteo de otros casos denunciados a través del canal interno del partido.

"Gobernar no es imponer la ley del silencio y mirar hacia otro lado, es optar por la verdad, aunque duela, y a nosotros eso cada día nos hace mejores", ha expresado en un acto de campaña en Cáceres, donde ha acompañado al candidato del PSOE a la Junta de Extremadura, Miguel Ángel Gallardo.*



La estrategia del reconocimiento de "errores" ya sabe a poco, dada la intensidad de las críticas. A Sánchez no le queda el recurso de la "derecha" porque los desastres son internos, de dentro del partido, a lo que se añade el motivo: corrupción (casos Ávalos, Cerdán y Koldo y los que siguen saliendo de mordidas) y el machismo (uno detrás de otro, Salazar, etc.). Una vez perdido el miedo a causar "daño" al partido con las denuncias y que estas salen a borbotones, las explicaciones de Sánchez se quedan en nada y, lo que es peor, son inútiles.

La teoría de Sánchez, una vez que ya no se puede tapar nada (a expensas de lo que quede por salir), es que la verdad engrandece. El grueso de su teoría es que no se impone la ley del silencio, nos dice, cuando esa es la raíz del mal, el silenciamiento de los casos de acoso. Apostar por la verdad cuando ya no tienes más por lo que apostar es un tanto osado. Pero a Sánchez no le queda mucho donde elegir, especialmente cuando tiene ya una parte del partido en contra, la parte que sabe que Sánchez caerá y que arrastrará tras de sí al partido de los "cien años de honradez".



Que Sánchez esté en el poder es una cuestión meramente matemática, para la que necesita que aquellos que le apoyan no pierdan nada con hacerlo. ¿Durante cuántas décadas pueden estarles recordando que "apoyaron a Sánchez"? Indudablemente esto tiene un coste y los más listos saben que ya no está en condiciones de ofrecer mucho. La estrategia de ponerse al frente de lo que él mismo, como responsable máximo del partido, ha causado o permitido o ignorado o todo a la vez, ya no le funciona. ¿Qué le queda?

Ha jurado que estará hasta el fin de la legislatura, lo que no depende de él, sino de los que le apoyan dentro y fuera, que tienen un límite pasado el cual se hacen corresponsables.


Para el líder del PSOE, su partido "actúa con contundencia". "Aprobamos una ley que hacía obligatorio a todos los partidos incorporar protocolos de lucha contra el abuso y acoso a las mujeres. El PSOE puso en pie ese protocolo, otras formaciones no lo sabemos", ha expresado señalando al PP. "Nosotros actuamos en consecuencia [....] Habremos cometido errores, como todos, pero siempre tenemos que recordar lo importante, y es que todos los derechos de las mujeres han venido de la mano del PSOE", ha defendido.

"Me decían lo difícil que está siendo todo, pero ¿cuándo lo hemos tenido fácil los socialistas?", ha preguntado ante los asistentes del mitin en Cáceres. "Nunca olvidar que el socialista no es el que nunca cae, es el que siempre se levanta. ¡Nunca lo tuvimos fácil!", ha arengado levantando en aplausos a los militantes.*


¿Difícil? ¿Fácil? La intención de convertir en "heroico" lo que ha sido el desastre de que ese partido que siempre ha estado del lado de las mujeres se haya convertido en un foco de machismo tapado por el poder y por muchos de esos que aplauden fervientemente las palabras del líder es un fracaso. Decir que han sido los primeros en hablar de feminismo ha servido de poco si salen casos de machismo todos los días.

En 20minutos nos dan cuenta de algunos cambios en la valoración de los candidatos y en la intención del voto socialista en Extremadura:


Los electores del PSOE en Extremadura otorgan mejor puntuación a Irene de Miguel, la candidata de la coalición Unidas por Extremadura —integrada por Podemos, IU y Alianza Verde—, que a su líder autonómico, Miguel Ángel Gallardo. Así lo desvela una encuesta del Instituto DYM para 20minutos, que concluye que los votantes socialistas dan un 5 justo a su candidato, mientras que la aspirante de la izquierda a la izquierda del PSOE obtiene una nota de 5,3.**


Según parece, las explicaciones del líder ya no convencen tanto al electorado. Quizá Pedro Sánchez trata de convencerse a sí mismo, ya que no logra, entre escándalo y escándalo, convencer a los demás.

Es difícil convencer a los demás que eres la solución cuando los demás te ven como el problema. Pero la cuestión le sobrepasa. Ya sea porque no ha elegido bien o porque le han engañado (que viene a ser muy parecido), lo cierto es que muchos no saben hasta dónde llegan los tentáculos de la corrupción ni los del sexismo. Todo crecido, lo buscara o no, bajo su sombra.

España, nuestra democracia, necesita un PSOE limpio, un sistema con políticos de cualquier partido que sean garantía para los ciudadanos de que se ocuparán de los problemas nacionales, que son muchos.  Hay que reconstruir los partidos, algo que no será fácil.



 

* Félix Doñate Mazcuñán "Sánchez defiende "optar por la verdad, aunque duela" tras los casos de acoso en el PSOE y cree que su Gobierno "renta"" RTVE.es

** Ana Moreno "Encuesta DYM Los votantes del PSOE puntúan mejor a la candidata de Unidas por Extremadura que a Gallardo" 20minutos  15/12/2025 https://www.20minutos.es/nacional/los-votantes-psoe-puntuan-mejor-candidata-unidas-por-extremadura-que-gallardo_6909778_0.html

sábado, 15 de enero de 2022

El ciudadano Andrés y el juerguista Boris

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


¡La que está cayendo en el Reino Unido! Lo que pueda "caer" en un país como Reino Unido se puede dividir en dos tipos que se deben  diferenciar con claridad: lo que les cae a todos, como el Brexit, fruto de sus decisiones encadenadas y sus expectativas de futuro, sometida a riesgo; y, por otro lado, lo que se suelen llamar "tormentas políticas" cuyo rayos caen, en este caso, sobre el (¿ex?) príncipe Andrés por libertino y sobre Boris Johnson y su capillita por juerguistas incontrolables, poco dados a compartir el dolor de Su Majestad en momento difíciles.

Lo del ciudadano Andrés ha sido un mazazo para un año especialmente difícil de la Reina, que enviudó y vio como uno de sus nietos les hacía una despedida a la francesa renunciado al boato oficial, casándose con quien le dio la gana y marchándose a la ex colonia a vivir del presente, los libros, programas y exclusivas, todo un futuro por delante.

No deja de ser motivo de reflexión cómo las personas que lo tienen todo, como los miembros de la realeza inglesa, que podrían pasarse la vida posando para las portadas de las revistas y saludando con la mano desde coches, escaleras y ventanillas de avión y entradas y salidas de los acontecimientos, etc. se complican ellos mismos la vida. El gusto por lo prohibido, el placer de lo pecaminoso, etc. suele ser un poderoso atractivo para los que reciben el poder y no saben hacer con él nada constructivo. La Reina ha sido fulminante y no le ha temblado la mano al darse cuenta que el hecho de que Andrés quedar cubierto por "la póliza" no deja de hacerle culpable. Andrés se ha hundido él solo, primero cometiendo el delito y después reconociendo el hecho indirectamente sus abogados, que pueden salvarle de la cárcel con una indemnización, pero no salvarle de la ira de la Reina ni del desprecio de sus "súbditos".

A Andrés le han sido retirados los honores militares. Lo cierto es que esos "honores" eran por haber pilotado un helicóptero durante la "gloriosa guerra de las Malvinas", uno de esos acontecimientos que se saltarán en los programas de historia militar británica para avanzar en el programa. Lo cierto es que parece que en su vida, digna de ser descrita por autores como James o mejor Waugh, lo más interesante le debe haber pasado en la zona peligrosa e ilícita que finalmente le saltó a la cara.


En esta tesitura, Boris Johnson, el todavía primer ministro, ha pedido disculpas a la Reina. Lo ha tenido que hacer unas veces a la Reina y otras a los británicos en su conjunto. El 10  de Downing Street convertido en un Shangri-La, exclusivo y juerguista, se merece la atención de los comediantes británicos, incluidos los de tipo Spitting Image si es que todavía se hacen, dado que con políticos como Trump o Johnson es difícil establecer las diferencias entre la realidad y su parodia.

La cuestión está en que falta muy poquito para que las inmisericordes tropas parlamentarias conservadoras arrojen a Johnson por la ventana para evitar ser arrastrados por su aburrida impopularidad creciente. Johnson ya ha tenido su poquito de locura como primer ministro y es hora que deje que los británicos aspiren a un dirigente tremendamente aburrido, como lo fue Theresa May, a la que Johnson apuñaló por la espalda. Quizá hay que ir pensando en esta alternancia en el poder no como bipartidista sino chistoso-serio. Cuando la gente se acaba del chiste de unos se pueda tener un recambio serio que permita seguir la vida política hasta que aparezca el siguiente chistoso. La política cambia y los políticos con ella. ¿O son ellos los que cambian la política? Probablemente ambas cosas, a veces los bueyes se dedican a empujar el carro.

Los problemas de Reino Unido son grandes y, sin embargo, las primeras páginas están dedicadas a la realeza y al gobierno más que a los problemas reales de la gente, que necesitarían mayor atención y dedicación. ¿Crisis? Evidentemente, pero dos crisis causadas por la estupidez de ambos.


Dicen que lo de Johnson es debido a una "venganza" de alguno de sus antiguos colaboradores, que filtró informaciones. Eso no le quita nada y confirma que quienes llegan a la política tienen principios o cosas que se les parecen muy diversos.

Lo del ciudadano Andrés lo ha solucionado la Reina de un plumazo; lo de Boris tiene otro tipo de consecuencias. Puede que Boris caiga, pero la duda está en qué más arrastrará en su caída escandalosa. No ha sido él solo, es cierto, pero ha sido su equipo y en su casa, lo que le hace no solo responsable sino le presenta como un idiota cada vez que dice que no "sabía" o que había creído que era una "reunión de trabajo" a la que se le pedía a todo el mundo que "llevara su propia botella", algo que, aunque fuera por seguridad, suena fatal.

Lo que los británicos no necesitan ahora es una imagen de la clase política insolidaria, distante, privilegiada, que es lo que han mostrado con su comportamiento. Lo de Andrés ha quedado en manos de la Reina, como jefa de la casa real, y ha sido contundente. La Reina es reina antes que madre, que es lo que significa tener que borrar de un plumazo al hijo que hace daño a la familia. Johnson, por su parte, ha insultado a la Reina con su comportamiento, con sus juergas en periodo de confinamiento de duelo oficial en palacio y en la sociedad. Puede que Boris y los suyos no lo estuvieran, pero debían aparentarlo y respetarlo porque iba con su sueldo. La Reina lleva por dentro sus opiniones en este caso, pero los demás políticos y el pueblo mismo exhiben su indignación ante lo que consideran una falta de respeto a la corona y al pueblo.

Ahora nos alimentamos con eso que llaman "índices de popularidad", los de Johnson ya estaban por los suelos y ahora habrá que rastrearlos con satélites.

Más allá de lo anecdótico de estas historias está lo que señalábamos hace unos días: la idea de impunidad de los poderosos. Unos lo tienen por nacimiento, otros lo consiguen buscando el respaldo popular. Pero lo importante es lo que se hace con él, su uso más que su abuso. Si Boris tiene que dimitir, las líneas en los libros de historia están claras; lo de Andrés es más sencillo, pasara como un borrón que fue eliminado de la página.

Los británicos tienen la compensación de la fuerza de la Reina, que llevará la irritada procesión por dentro. Ha mandado un mensaje contundente —la prensa habla de "humillación"— para evitar el deterioro de la institución. Pero cuando la Reina falte... A Boris los suyos le han mandado también mensajes contundentes, "¡lideras o te vas!", que es un mensaje tardío para la situación actual.



sábado, 24 de marzo de 2018

Esperando el escándalo definitivo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Lo ocurrido con y en Facebook tiene un tinte especial. Ha estallado por ser una cuestión "política" y como parte de una pieza más grande: la cuestión rusa y la Donald Trump. Muchos norteamericanos no están dispuestos a considerar que Trump pudiera llegar a la Casa Blanca sin ayudas especiales. Para ellos es importante porque, de alguna forma, liberaría sus conciencias y permitiría explicarlo como una manipulación del sistema y no como una consecuencia normal del sistema.
La distinción es muy importante por sus consecuencias morales e históricas. Estados Unidos ha tenido buenos, mediocres y malos presidentes, pero creo que ninguno como Donald Trump. El sueño norteamericano de que cualquier niño podría llegar a ser el presidente de los Estados Unidos, visto desde fuera, excluye a ciertas personas que han dado evidentes pruebas de no ser las más adecuadas para el cargo. No eres tú quien decide ser presidente, sino el pueblo americano. Nadie tiene interés en Trump, pero sí en un país que queda traumatizado por haber llevado a la Casa Blanca con sus votos a una persona poco edificante en múltiples sentidos.
El diario El País publicaba ayer una entrevista con John Dean, uno de los testigos clave en el caso Watergate en 1975, probablemente, el testimonio que le hizo renunciar y salir de la Casa Blanca. La entrevista gira inevitablemente sobre las comparaciones entre el caso Nixon y Trump. Richard Nixon era un político profesional; Trump, no.
La cuestión con Nixon no afectaba a su elección, sino a lo que hizo después. Los Estados Unidos han visto en el Watergate el veneno y el antídoto; el sistema funcionó para lavar la suciedad producida por el presidente. Pero aquí, creo, el sistema democrático se encuentra en cuestión desde el momento en que puede ser manipulado en favor de alguien y mucho más si sospecha que la manipulación ha sido realizada desde el exterior y por un país rival, Rusia. Aquí se despiertan las peores angustias y recelos.
La última pregunta realizada a John Dean resume algunas ideas hacia el futuro:

P. En general, llegados a este punto, ¿cree que hay posibilidad de una salida digna para Trump o ya siempre estará manchado por esta investigación, pase lo que pase?
R. Creo que Donald Trump estaba manchado antes de ser presidente. Creo que es un accidente como presidente. Tuvo suerte. Una combinación de cosas en el último minuto le dio el Colegio Electoral. Creo que a nadie le sorprendió más su victoria que al propio Donald Trump. Él había planeado pasarse los siguientes cuatro años dedicado a hacerle la vida imposible a Hillary Clinton. Y ahora tiene que gobernar y no tiene ni idea de cómo hacerlo. No creo que su reputación se vaya a ver afectada en general. Será visto como el peor presidente de la historia de Estados Unidos. Esa será su marca. La pregunta es si puede durar cuatro años y si puede, Dios no lo quiera, ser reelegido. Yo creo que lo que puede ser más efectivo y más peligroso contra él que la investigación rusa es todo lo de su actitud con las mujeres que está saliendo ahora. Tiene la estrella porno, la modelo de Playboy y las mujeres a las que ha asaltado sexualmente. Eso son cosas muy simples. La gente las entiende, en particular las mujeres. Creo que eso puede dañarle más que la investigación rusa. Aunque la conspiración para amañar las elecciones es mucho más preocupante, no tiene tanto impacto en el público como las aventuras sexuales.*


No le falta razón. Hay más probabilidades que el pez muera por la boca que de un disparo. Y la boca de Trump es muy grande respecto al sexo. Si la gente está hoy preocupada por sus huellas digitales, Trump lo está por las sexuales. Por ellas cayó Bill Clinton, no lo olvidemos, siendo un presidente bien valorado.
Trump lleva dejando huellas sexuales toda su vida porque como buen narcisista necesitaba alardear de sus conquistas. Ya hemos comentado su propia teoría: el poder lo permite todo. La tenía ya basada en el dinero; ahora se ha ampliado con el poder político. Pero la debilidad que ofrece el narcisismo es precisamente la falta de discreción.
Trump necesita alardear. De lo que sea, pero de alardear. Los propios servicios de inteligencia no podían dar crédito al escuchar a Trump en sus encuentros con autoridades de otros países —ocurrió con los rusos— cuando empezó a hablar más de la cuenta con sus alardeos. Los afectados entonces —mayo de 2017— por la locuacidad vanidosa fueron los israelíes, que se vieron comprometidos por las indiscreciones del presidente.


Para Trump las mujeres han sido objetos que lucir y demostraciones vivas de su poder. Habría algo de justicia poética en que cayera finalmente por sus manejos sexuales. Lo señalado por John Dean no es trivial. Trump ha usado hasta el momento su personalidad escandalosa como una forma de atracción, de mostrarse anti sistema político, "sincero", etc. pero ahora está en un juego distinto: lo aceptable en la presidencia. Y eso ya no depende de él, sino que tiene que ver con los límites de la gente. Y estos no se sabe cuánto van a tardar en desbordarse.
La CNN incluye una noticia sobre una misteriosa foto unida a un tuit y las declaraciones de la actriz porno silenciada mediante acuerdo de confidencialidad:

The lawyer representing the porn star suing President Donald Trump called a tweet he posted of an apparent data disc a "warning shot" to the President.
On Thursday night, Michael Avenatti tweeted an image of what looked like a CD or DVD, with the caption: "If a picture is worth a thousand words, how many words is this worth???? #60minutes #pleasedenyit #basta."
Avenatti said in an interview with CNN's Wolf Blitzer that the disc contains evidence proving the porn star's claims about her alleged affair with Trump.
"I want to be really clear about this: It is a warning shot. And it's a warning shot to Michael Cohen and anyone else associated with President Trump that they better be very, very careful after Sunday night relating to what they say about my client and what spin or lies they attempt to tell the American people," Avenatti said.
Avenatti is representing Stephanie Clifford, otherwise known as Stormy Daniels, who is suing Trump over a nondisclosure agreement she argues is void.
In the court filing, Clifford alleges she and Trump had an affair more than a decade ago, but just before the 2016 election, Trump's personal lawyer, Michael Cohen, paid her $130,000 through a private LLC.**


La cuestión es el tamaño del escándalo que Trump necesitaría para caer (o que le tiraran). Eso es lo que se debate, en última instancia. Mientras tanto, Trump sigue haciendo lo que mejor sabe hacer, despedir gente. Otros se despiden ellos mismos, como ha hecho su abogado, harto de que no le hagan caso. No le servirá de consuelo saber que él no hace caso a nadie, un motivo más por el que se encuentra en el estado en que se encuentra.
Lo que ofrecen los medios y de las declaraciones de las mujeres que están apretando al presidente van subiendo de tono. El espectáculo de una ex playmate,  Karen McDougal, diciendo que lo siente a Melania Trump, esposa del presidente, o que una actriz porno declare con un polígrafo las condiciones del sexo con Trump, no es el más edificante.
Que un país quede a la espera de que algún escándalo se lleve por delante a su presidente es una situación un tanto insólita, pero no lo es tanto si se piensa en el personaje. No se sabe cuándo llegará, pero quizá sí que llegará. Eso crea una tensión de espera, especialmente en los que le apoyan, cuya fidelidad se complica al no saber a qué se enfrentan.
Por eso ya algunos desean el momento de ser despedidos y librarse de participar en un espectáculo bochornoso.



* John Dean (Entrevista) "“Trump no puede ganar una pelea contra el espionaje de Estados Unidos”" El País  23/03/2018 https://elpais.com/internacional/2018/03/22/actualidad/1521751834_570516.html
** "Stormy Daniels' lawyer: Disc tweet is 'warning shot' to Trump" CNN 24/03/2018 https://edition.cnn.com/2018/03/23/politics/stormy-daniels-lawyer-dvd-tweet/index.html