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viernes, 12 de enero de 2018

El editorial o ¡a quién le importa Shafiq!

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El diario El País publica un duro editorial sobre Egipto con el titular "Al Sisi quiere la reelección". Es un editorial de tres párrafos que no tengo claro que ilustre a los lectores demasiado bien sobre la situación de la que pretende informar, quedándose excesivamente corto y realizando un flaco servicio a los que resisten intentando presentar alguna candidatura que al menos dé aliento a los egipcios que piensan en términos democráticos reales.
Este es el texto íntegro del editorial:

El mariscal Abdelfatá al Sisi ha convocado elecciones presidenciales en Egipto para los próximos 26, 27 y 28 de marzo. Al Sisi, que llegó al poder tras perpetrar un golpe de Estado en julio de 2013, se presenta a su segunda —y en teoría última— elección tras vencer en los comicios de 2014 en un proceso plagado de irregularidades. Las elecciones que se van a celebrar ahora no tienen el más mínimo viso de igualdad de condiciones para los contendientes.
Para allanar aún más el camino a Al Sisi, el ex primer ministro Ahmed Shafiq anunció el domingo su decisión de no concurrir a la contienda. Shafiq era considerado un candidato si no con posibilidades de victoria —algo completamente descartado por el entramado electoral organizado por el Gobierno— sí al menos con un importante tirón popular que permitiría calentar la campaña hasta el último momento y, eventualmente, servir de argumento para protestas tras el recuento. A principios de diciembre, cuando Shafiq anunció su candidatura, fue objeto de una abrupta deportación desde Emiratos Árabes Unidos y estuvo 24 horas desaparecido tras su llegada a El Cairo mientras la prensa oficialista le acusaba de vínculos con los Hermanos Musulmanes. Finalmente el candidato reapareció, pero se ha mantenido en liza apenas un mes.
En cualquier caso, Shafiq ya no será un problema y Al Sisi —que ha renovado por tres meses el estado de emergencia en el país— acudirá a las urnas sin rivales de relevancia. Además, ha decretado que los colegios electorales permanezcan abiertos durante tres días. El exmilitar necesita perentoriamente un mínimo respaldo electoral para esgrimirlo y legitimar su mandato. En 2014, ampliando sobre la marcha el periodo de votación, apenas logró superar el 40% de participación. Un buen indicativo de la verdadera opinión sobre las elecciones que convoca el mariscal golpista.*


Junto al texto se incluye la relación de los editoriales anteriores: "Cartas marcadas en Egipto" (26/10/2015), "Un Egipto más autoritario" (22/08/2015), "Intimidación inaceptable" (05/07/2015) y "Una condena aberrante" (21/05/2015). Como se puede observar inmediatamente es la concentración en las fechas, en 2015, periodo en el que se apunta el interés del diario sobre Egipto. En el orden expuesto, el primero cuestiona la legitimidad del régimen de Al-Sisi; el segundo sigue en la misma línea centrándose en la aprobación de la ley antiterrorista con el efecto de un aumento del 60% de la actividad terrorista además de acusar que se usa contra la oposición democrática; el tercero se centra en la intimidación y salida de Egipto del corresponsal de El país, Ricard González, denunciando la situación de la libertad de expresión e información; y el más remoto, finalmente, "Una condena aberrante" se refiere a la condena a muerte de Mohamed Morsi, criticando a Morsi por su gobierno de "un año desastroso" pero considerando que no estaba justificado el golpe de estado y mucho menos la posible ejecución de Morsi. Morsi sigue vivo, pero la condena está ahí.
He recuperado los mensajes editoriales sobre Egipto porque en la secuencia se ve el tema central de la legitimidad del presidente al-Sisi, al que se refieren de forma continuada como el "mariscal golpista" ("mariscal golpista devenido presidente", se dice en "Una condena aberrante"**). El término parece casi una cuestión estilística o norma de estilo para identificar a Abdel Fattah al-Sisi ante sus lectores. 


Un editorial es un espacio para las ideas principales que identifican una línea interpretativa de la realidad por parte del medio en el que se publican, por lo constituye una suerte de manifestación oficial.
El editorial se centra en la figura de Ahmed Shafiq y su retirada pero lo hace desde una peculiar interpretación o teoría, si se prefiere. Repito las líneas en las que se describe cuál es el efecto de la eliminación de Shafiq:

Shafiq era considerado un candidato si no con posibilidades de victoria —algo completamente descartado por el entramado electoral organizado por el Gobierno— sí al menos con un importante tirón popular que permitiría calentar la campaña hasta el último momento y, eventualmente, servir de argumento para protestas tras el recuento.*

Hay que rendirse ante la extraña explicación: ¿se trata de un candidato que no tiene posibilidades, pero que gracias a su "tirón popular" permitirá "protestas tras el recuento"? ¿Qué extraño plan es ese? ¡Qué retorcido argumento para atacar un régimen al que se considera no democrático y al que solo se le ven salidas en las protestas post electorales!
La simpleza del editorial, entre el tópico reincidente y la fantasía especulativa, distorsiona el papel de Ahmed Shafiq. Puestos a lamentarse por la retirada o las penalidades por las que se hace pasar a los candidatos a la presidencia egipcia, ¿no tiene más sentido apoyar,  defender o mostrar las agresiones que viven candidatos con trayectorias más limpias que la de Shafiq? Es decir: si todos tienen claro que será al-Sisi quien siga en el poder, apostemos por los que representan un futuro democrático por más que ese futuro no se vea en el horizonte. ¿Qué sentido, más allá de esas protestas hipotéticas por fraude, tiene lamentarse por la retirada de Shafiq del panorama electoral? Al menos él lo ha hecho por su propia voluntad. Pero ¿y los que han sido forzados o se les ha amenazado con cárcel o ya están encarcelados por presentarse, como el coronel Ahmed Qonsowa?

2012
Gran parte del problema egipcio deviene de la presentación de Shafiq a las elecciones que perdió contra Morsi. Ahmed Shafiq fue el último jefe de gabinete de Hosni Mubarak. Era el representan de todo aquello contra lo que los egipcios se habían levantado el 25 de enero de 2011. Su campaña se planteó como anti revolucionaria, como un referéndum sobre los 30 años de Mubarak frente a un futuro oscuro. Mucha gente votó la engañosa campaña de Morsi (gobernar para todos) por no votar a Shafiq, alguien que se presentaba como reválida del régimen de Mubarak.
El País puede llamar a al-Sisi "mariscal golpista devenido presidente", pero no debe presentar a Shafiq como una alternativa deseable en términos morales, ya que en ese campo se debe barajar si se da la elección por perdida dados los tejemanejes constantes que dan forma a las elecciones en Egipto. Decir que "acudirá a las urnas sin rivales de relevancia" es despreciar a las personas que, precisamente por tener muy pocas probabilidades, tienen un mayor mérito moral en algunos casos.
Presentarse en Egipto frente a al-Sisi —le hemos dedicado a esto varios artículos— es una decisión dura para esas personas y sus familias. Habrá algunos que nos gusten más y otros menos, pero hay que reconocer que tienen más valor que el huidizo y oscuro Shafiq, que ha vivido muy bien en Emiratos y que no ha tenido ocasión de decir unas palabras sobre la situación egipcia. Lo del "tirón popular" está por ver en una situación nueva y diferente a las primeras elecciones en las que era el seleccionado por el mando militar. Shafiq no pudo ganar cuando tenía casi todo a favor; menos posibilidades ahora, teniendo todo en contra. Egipto no puede seguir apostando por candidatos que surgen para confirmar un pasado que el presente hace bueno.

2012

Los otros candidatos han experimentado en sus carnes y fama lo que implica presentarse. Ya hemos hablado del militar que se anunció y está en una cárcel, condenado por hacerlo sin permiso y vistiendo el uniforme; llevaba varios años intentando salir del ejército. El abogado y activista Khaled Ali está a la espera de que se decida en un juicio si hizo un gesto obsceno con su dedo; de aceptar los jueces que lo hizo, podría ser anulado como candidato. Khaled Ali encabezó las protestas contra la entrega a Arabia saudí de las islas de Tiran y Sanafir por parte del presidente, que tanta indignación causó. El Mundo entrevistaba hace unos días a Ali, que se despacha a gusto sobre la situación egipcia y el poder anti democrático que ejerce.
Ayer se dirigía Mohamed Anwar El-Sadat, ex diputado opositor y ex presidente de la Comisión de Derechos Humanos, un puesto demasiado molesto para el régimen; le acabaron defenestrando acusándole de traidor al Parlamento para solicitar las veinte cartas de aval necesarias, según la controvertida ley electoral egipcia (hecha a la medida del poder), para poder concurrir a las elecciones,  con lo que se confirma un candidato más para enfrentarse en la carrera de obstáculos.


En junio de 2017, la publicación OZY entrevistaba a Essam Heggy sobre las futuras elecciones egipcias. Puede que algunos lectores recuerden quién es el entrevistado. Essam Heggy es un importante científico egipcio que trabaja en la NASA que fichó al inicio de su mandato el presidente al-Sisi como asesor de Ciencia tratando de dar una sensación de modernidad a su mandato. Heggy salió huyendo poco después al platearse uno de los escándalos mayores: la presentación por parte de los militares de un dispositivo "milagroso" capaz de curar enfermedades como el SIDA y la hepatitis C. 



El escándalo abrió los ojos al científico Heggy de que el régimen le estaba utilizando para su imagen, pero que allí solo había propaganda y oscurantismo. Regresó a los Estados Unidos, por lo que fue atacado por los medios e incluso se llegó al extremo de borrarlo de los libros de texto, en donde aparecía como una celebridad científica egipcia. Pero Heggy no se quedó cruzado de brazos y planteó la creación de un grupo científico académico de apoyo a cualquier candidato democrático al que se le aportaría programas basados en el conocimiento científico y no en la magia propagandística de los militares, convertido en míticos titanes.
Estas fueron dos preguntas que le formularon y sus respuestas sobre el futuro electoral:

—THE DAY AFTER THE CIVIL DEMOCRATIC PARTY’S ANNOUNCED OPPOSITION PLANS, THE GOVERNMENT ARRESTED KHALED ALI AND BLOCKED AT LEAST 21 WEBSITES FOR “SPREADING LIES AND TERRORISM.” WHAT HAPPENED?
Essam Heggy: We presented a list of conditions we think are integral to fair elections and our vision of why education, justice and human rights should be the foundation of government. We also discussed our communication with other civil society forces in Egypt, uniting liberal opposition parties to present a single, cohesive challenge to Sisi in next year’s election. Our team of academics broke the silence and fear that has been built around the succession of Sisi, turning what was supposed to be just a formality into a real confrontation between him and civil society — a confrontation the current regime can no longer escape. So they started arresting our activists. But instead of silencing us, they ignited a massive firestorm with the arrest of Khaled Ali, one of three potential presidential candidates [including Hisham Guenena and Massoum Marzouk] we are rallying behind. The next day, liberal news sites were shut down in an egregious crackdown on freedom of speech. Then they launched an effort to persuade the public that elections are a Western luxury Egypt can’t afford. We are less than 10 months away from elections, and there is no government-announced pathway to the vote, which is anticipated by millions of Egyptians as an opportunity to break with five decades of failed authoritarian military regimes, violence and social injustice.
—TWO OF THE CANDIDATES YOU’VE BEEN SUPPORTING, KHALED AND HISHAM, HAVE BEEN ARRESTED BY SECURITY FORCES. DOES THIS DISQUALIFY THEIR CANDIDACIES?
—We are not waiting for Sisi to change his autocratic methods. He inherited them from long years of service as head of Egypt’s military intelligence, during which time he repressed many of the country’s most qualified military personnel to protect Mubarak’s regime from internal disruptions. Today he is cracking down in an identical way on Egypt’s most courageous, honest and decent public figures, who he sees as a threat to his hold on power. We hope our persistence will show Egyptians that peaceful change is possible if everyone participates, and we are calling for the existing government and the opposition to act responsibly and sincerely in these elections. It may be our last chance to save the country from an uncertain future. If legitimate candidates are disqualified, this will be an open call for chaos by the regime.***


Como puede apreciarse, la situación es bastante más compleja que el reduccionismo aplicado en el editorial de El País. Heggy menciona la necesidad de candidatos honestos y democráticos, comprometidos con los derechos humanos, con el progreso, que luchen contra los males internos —la crisis económica, la corrupción...—  para poder afrontar los retos del exterior a los que Egipto se enfrenta.
Essam Heggy presenta tres candidatos posibles con esas características, a los que apoyan. A uno ya se la ha mencionado, el abogado Khaled Ali pendiente de su juicio por el dedo obsceno. A otro de ellos, Hisham Guenena (Geneina), lo conocemos también: es el ex director de la Oficina de la Auditoría del Estado, defenestrado por un informe en que le puso número a lo que costaba la corrupción en el país. Geneina fue acusado de desprestigiar la imagen de Egipto, de atacar a sus instituciones y de expandir mentiras y llevado a juicio. El régimen le atacó con toda la virulencia. Su familia, su hija en concreto, también sufrió las represalias en su trabajo.


El otro nombre dado por Essam Heggy para ser apoyado por su equipo de científicos al servicio de candidatos que lo merezca es el del ex embajador Massoum Marzouk. El último artículo que Marzouk publicó en el estatal Ahram Online precisamente tenía por referencia la corrupción, haciéndose eco de lo ocurrido con quien la denunciaba, en este caso, el ex Auditor General del Estado, Hisham Geneina. En aquel artículo publicado en mayo de 2016, con el titular "Reflections for Egypt from the Book of Judges", Marzouk concluía lo siguiente:

I am certain that if the organisation’s report is handled in a positive way and the will to combat corruption is obvious, this will encourage serious investors to come to Egypt. This certainty comes from experiences and observations of many countries in the world.
What raises surprise and doubt is that methodical media campaign waged for a long time against the Central Auditing Agency, as if it were self-defence from the sector that has the wealth which allows it to control the media space.
Thus, it is a campaign waged from the trenches of corruption which has become cancerous in the state key apparatus and more dangerous than terrorism on the security and stability of the country.
Since this is the case, there will be nobody standing for the rights of the poor for fearing for himself. Then finally, is it appropriate to treat a venerable judge in this humiliating way in the media, even if we agree that he has made mistakes?****


El ataque contra el régimen de Al-Sisi es frontal. Se elimina a quien denuncia la corrupción; solo los corruptos se benefician de ello. La tesis de Marzouk es correcta: lo inversores acudirán cuando Egipto demuestre que se ha eliminado la corrupción y no cuando los corruptos logren silenciar las denuncias que dejen al descubierto sus vergüenzas. Y la idea es correcta porque los hechos le dan la razón. Marzouk señala en el texto que la corrupción se ha convertido en un "cáncer" en el aparato del estado Egipto que es "more dangerous than terrorism on the security and stability of the country". Se explica que este sea el artículo que haya quebrado sus aportaciones en el diario estatal. En este tiempo pasado, además, ha criticado públicamente la tibieza del gobierno egipcio ante la situación de los palestinos (recuérdese el escándalo de hace unos días sobre las presuntas grabaciones de The New York Times dejando caer que la postura frente a Trump por el traslado de la capital a Jerusalén no era más que teatro).


Ayer publicaba el mismo diario estatal una noticia habitual en Egipto pero siempre sorprendente: "Egypt's Court of Cassation orders retrial for former interior minister Habib El-Adly in illicit gains case". Un nuevo caso de repetición de juicios a los corruptos para lavarles la cara. Mientras a unos se les quiere meter en la cárcel por hacer una peineta al sistema a otros, responsable de muertes y corrupción, de haber vaciado las arcas del estado se les repiten los juicios de forma escandalosa. Es especialmente vergonzoso en el caso de El-Adly porque ha estado "perdido" hasta que fue encontrado con el tiempo justo para acudir a la revisión de su condena anterior.
Así nos cuenta el caso Ahram Online:

Egypt's Court of Cassation overturned on Thursday a seven-year prison sentence for former Interior Minister Habib El-Adly on charges of illicit gains, ordering a retrial.
El-Adly and 12 other defendants in the case were convicted by a lower court in April 2017 on charges of illicit gains of EGP 2 billion from the interior ministry in the period between 2000 to 2011.
The Court of Cassation ordered the retrial of all defendants in the case.
El-Adly served as minister of interior under former President Hosni Mubarak from 1997 until Mubarak was ousted in 2011.
Following the April 2017 ruling, El-Adly disappeared until he was arrested in December by security forces.
In May 2017, the former minister lost an initial appeal against the sentence in the case due to failure to appear in person in court.
El-Adly's lawyer Fareed El-Deeb appealed against the criminal court's ruling before the Court of Cassation.
The former minister is set to be released from his detention within hours upon the completion of legal procedures.
The long-serving former minister faced several trials since the ouster President Mubarak in the January 2011 revolution, including for the killing of protesters and the cutting of telecommunications, but he was acquitted in all of the cases except for two.
In 2013, El-Adly was sentenced to three years in prison in the case known in the media as “the conscripts' enslavement case." The Cassation Court upheld that ruling in February 2014.
The current illicit gains trial is the last case pending against El-Adly.*****


El caso de "esclavitud" de los soldados es especialmente sangrante. El ex ministro de Mubarak fue condenado junto algunos jefes militares por usar en beneficio propio a los soldados, que les labraban las tierras propias y de sus familias, además de cualquier menester que hiciera falta. A eso se le suman muchos otros delitos de extrema gravedad. Sorprende, en cambio, la facilidad para condenar a la cárcel a una cantante que ironiza sobre no beber agua del Nilo, una profesora a la que le parece cruel matar millones de corderos, un novelista que provoca taquicardia en los lectores más púdicos, bailarinas que se mueven más de la cuenta y que comen plátanos demasiado lentamente en sus videoclips. La perversión del criterio para considerar la gravedad de los delitos es evidente. Extraña vara de medir la que libera al corrupto y encierra al denunciante.
Esos son los vicios que aquejan al sistema egipcio: una corrupción galopante sumada a un clasismo infinito que hace que el Ejército, los jueces, etc. sean nichos de explotación y favoritismo endogámico en donde se defienden los privilegios y se castiga la osadía de intentar saltar las barreras de décadas. Los soldados, el pueblo llano, eran usados como esclavos al servicio de unos incansables depredadores. Tenía razón el ex embajador: ¿quién defiende a los pobres, millones de personas en un país de 90 millones, si el estado es una institución dedicada el enriquecimiento personal y a defender los privilegios de unos pocos?


Como se puede apreciar, la complejidad de las elecciones en Egipto va más allá de si se presenta Shafiq o no. Nada de lo dicho cambiaría con la llegada al poder de Ahmed Shafiq, un candidato que no reivindicaba la democracia sino al régimen que la había ignorado hasta el momento. Habría que pedir un poco más de densidad a los editoriales de un medio, un poco de carne pegada al hueso del esquematismo que puede llegara a desinformar más que a informar.
Los procedimientos de al-Sisi no son democráticos en absoluto. El silenciamiento por cualquier medio de los opositores es constante. Pero puestos a lamentar la suerte de alguien es mejor lamentar la de los activistas democráticos encerrados por reclamar derechos y libertades. Shafiq ha vivido muy bien en Emiratos y solo se ha complicado la vida cuando ha querido molestar a los de su cuerda.
No es justo ignorar a tantas personas valiosas condenadas al silencio, al exilio, a la cárcel o aparecer muertos en una cuneta. Egipto tiene un complicado futuro que Shafiq no es la persona más adecuada para cambiar. Podemos jugar a hacer extrañas cábalas sobre lo que debería ocurrir, pero esas ideas hay que contrastarlas con la realidad y con el dolor que producen.


La estrategia de al-Sisi no es la libertad, es el miedo. Miedo a los terroristas, reales e imaginarios; miedo a las conspiraciones; miedo a quedarse sin agua del Nilo, la última de las argucias. El que critica es acusado de atacar al estado depositando sobre ellos el fracaso del sistema, con una sociedad dividida, en donde solo una minoría cree en un futuro democrático, y son muchos piden a gritos el exterminio del otro.
Apoyemos a esas minorías que luchan cada día por abrir los ojos de los que prefieren mirar para otro lado. No condenemos al silencio a los que denuncian. Que tengan al menos el beneficio del reconocimiento de formar parte de una lucha pacífica, de ideas, de resistencia a un régimen que busca una sola voz. Shafiq es una anécdota y no la más ilustrativa.
La situación de Egipto requiere más profundidad en el análisis para que los lectores puedan tener una imagen más clara de lo que ocurre, comprender mejor el drama egipcio,  quiénes son los personajes y cuál es su alcance.


* Editorial "Al Sisi quiere la reelección" El País 11/01/2018 https://elpais.com/elpais/2018/01/10/opinion/1515609406_968211.html
** Editorial "Una condena aberrante" El País 21/05/2015 https://elpais.com/elpais/2015/05/20/opinion/1432141398_713690.html
*** Tafline Laylin "INSIDE THE MIDDLE EAST'S MOST IMPORTANT UPCOMING ELECTION" OZY 12/06/2017 http://www.ozy.com/opinion/inside-the-middle-easts-most-important-upcoming-election/78967
**** Massoum Marzouk "Reflections for Egypt from the Book of Judges" Ahram Online 3/05/2016 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/4/199609/Opinion/Reflections-for-Egypt-from-the-Book-of-Judges-.aspx

***** "Egypt's Court of Cassation orders retrial for former interior minister Habib El-Adly in illicit gains case" Ahram Online





miércoles, 13 de septiembre de 2017

Todo es conspiración y un contraejemplo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La recriminación en Naciones Unidas a cargo del informe del Alto Representante del Comité de Derechos Humanos llegó, como era de esperar. Llegó con la cita expresa del estado egipcio entre los que violan los derechos humanos y la reacción oficial, al igual que ante las críticas hechas hace unos días por el informe de HRW, es la acusación de estar "politizado" y ser una conspiración contra un país (no contra un gobierno, detalle importante). Se trata, se vuelve a decir, de desprestigiar al país, ahora que tiene tantos éxitos económicos, según decían estos días desde el ministerio de Asuntos Exteriores y el Parlamento.
Así recoge la noticia el estatal Ahram Online:

Egypt said on Tuesday that comments made about Egypt by the United Nations High Commissioner for Human Rights were “politicised” and “irrational,” state news agency MENA reported.
Egypt’s permanent UN representative Amr Ramadan stated that Commissioner Zeid Raad Al-Hussein disregards the sovereignty of states by comparing countries and terrorist groups.
During his speech on Sunday for the UN Human Rights’ 36th session, Al-Hussein, referring to a number of different countries, said that while terrorism cannot “totally obliterate our world,” governments will “break humanity” by choosing authoritarianism over democracy.
On Egypt specifically, Al-Hussein said his office has “received reports of oppressive measures including increasing waves of arrests, arbitrary detention, blacklisting, travel bans, asset freezes, intimidation and other reprisals against human rights defenders, journalists, political dissidents and anyone affiliated with the Muslim Brotherhood group.”
In response, Ramadan said in his statement that “the commissioner has previously been warned against allowing his office to be turned into a mouthpiece for organisations driven by political and financial motives.”
Ramadan said the commissioner’s comments on Egypt are unfounded and have no basis in fact, and that Egypt calls on civil society to be a partner in development and progress.
Ramadan also said that fair trials are guaranteed by law in Egypt for everyone, and that firm legal and disciplinary measures are imposed on anyone found to engage in torture.*


El absurdo de las respuestas egipcias —realmente aburridas y gastadas— cada vez que se pone el caso sobre la mesa ha traspasado ya los límites del ridículo porque presupone que todas las instituciones, de la ONG a las Naciones Unidas, pasado por las cámaras de representantes norteamericanas, todo ello y mucho más, forman parte de una gigantesca conspiración universal manejada por los Hermanos y Qatar.
Decir que el informe de los derechos humanos está "politizado" es dividir el universo en dos, "Egipto" y la "oposición". La fantasía egipcia, alentada desde el poder, justifica todos los males en el exterior, justificando así su incompetencia para resolver problemas en cualquier orden. Esta incompetencia se produce cuando del grupo disponible se ve reducido a los "fieles" al régimen.
El caso más claro de esto lo tenemos en el científico egipcio, prestigioso miembro de la NASA, que decide ofrecer sus ideas para ayudar al país. El gobierno de al-Sisi lo ficha como figura asesora presidencial sobre Ciencia. El pobre hombre se encuentra con la gigantesca estafa de la máquina inventada por militares que cura el SIDA y la hepatitis-C, lo que le echen, y dimite inmediatamente ante el bochorno más espantoso que la situación le produce. No es un islamista; es un egipcio que, como muchos otros, se ha ganado el prestigio fuera de su país. El científico tiene nombre, claro: Essam Heggy. Estas eran sus palabras ante el fiasco en la publicación Al-Monitor:

Essam Heggy, an Egyptian space scientist and scientific adviser to a former president, said the current regime is more occupied with its world image than it is with its people, and that the 2018 presidential elections are an opportunity for a course correction. In an interview with Al-Monitor, Heggy said the governing regime has driven Egypt to its worst moment in history, as the top priority in Egypt is not education but arms deals. Heggy expressed his view that the government has not learned from the experiences of Syria, Iraq or Sudan.
He said that unless education reform and other reforms take place, "There will be no democracy in Egypt. The people are trapped between two choices: the caliphate state of the Islamic State [IS] and the Muslim Brotherhood on the one hand, and the state of late Egyptian President Gamal Abdel Nasser on the other,” Heggy said. He said that the revolution Egypt truly needs is one in education, as democracy without education is a path toward illusion.**


Son las palabras de alguien que quiere a su patria y le duele ver que quienes la gobiernan con mano dura y sin aceptar críticas, la están llevando a niveles de desastre crecientes.
La respuesta que el gobierno egipcio doy a Heggy, que generosamente abandonó la comodidad de su trabajo en Estados Unidos para incorporarse allí donde creía que era su deber no se dejó esperar. Inmediatamente, como tantas otras personas que han sido desplazadas, se vertieron sobre Heggy las acusaciones de "traición", etc. con las que el régimen castiga la discrepancia. Como castigo solemne, se le retiró de los libros de texto (como ocurrió con el otro "traidor", Mohamed El-Baradei, quien se negó a participar en un gobierno cuyas soluciones eran matanzas de cientos de personas en las calles, retirándose de la vida pública).
Las palabras de Heggy sobre que el gobierno egipcio está más preocupado de su imagen que de otra cosa ("the current regime is more occupied with its world image than it is with its people") es una evidencia pues lo que teme es la evaluación del pueblo. La necesidad de justificar su ineptitud en "conspiraciones" se sitúa en el mismo nivel que sus ilusorias expectativas en contradicción con la situación real.


Un ejemplo de prosa "doble pensar" orwelliana lo tenemos en el comienzo del artículo de Daily News Egypt (periódico intervenido por el estado y pasado a la prensa estatal bajo acusaciones de connivencias exteriores) con el que se intenta explicar a los egipcios como la idílica amistad entre su presidente y Donald Trump no se ha cristalizado en una lluvia de regalos (una especie de "Bienvenido, Mr. Marshall", pero con Trump) para todos:

Following a warm period of relations between Egypt and the US since the election of President Donald Trump, Egypt said on Wednesday it regrets the US’s withdrawal of military and financial aids.***


La frase es un maravilloso ejemplo de cómo en una misma frase se comienza con el sueño y se acaba con la dura realidad del desengaño. ¿Qué es ese "warm period" sino una fantasía sembrada por el aparato propagandístico para hacer ver que sus presidentes formaban pareja de bridge? ¿Qué absurda fantasía es esta? ¿No son demasiadas décadas de promesas y fantasías?
Trump —lo hemos explicado muchas veces desde el inicio— se aprovechó para dar salida internacional a su imagen, nada favorecida. Finalmente consiguió que el presidente Sisi fuera considerado un "dictador más" en la lista de los que abraza el presidente de los Estados Unidos.
Lo ocurrido en Naciones Unidas estaba anunciado. No hay un solo informe internacional que hable bien de la situación de los derechos humanos en Egipto desde hace mucho tiempo, es más, todos coinciden en un recrudecimiento de la represión, algo de esperar pues se produce el fenómeno de una retroalimentación: más críticas, más represión.
Egypt Independent entra en más detalles sobre este aumento en el informe:

He added that the office of the High Commissioner is receiving increased allegations of torture in detention, enforced disappearances, extra-judicial killings and trials of civilians in military courts.
He said that the new NGO law adopted on 24 May, which comprehensively restricts the activities of civil society organisations, breaches international law, as well as Egypt’s own constitution.
He pointed out that the government has further enacted sweeping blocks on hundreds of websites and media outlets, including those of Egyptian media and international NGOs.
Hussein said that brutality and intimidation of the country’s most thoughtful voices, cutting off the vital social and economic services provided by NGOs, and blocking information can only exacerbate radicalism and instability.
He commended the human rights defenders and activists who continue, selflessly, to stand up for the rights of the people of Egypt. He urged the government to reverse its course and open up democratic space, to allow activists to freely contribute to the development of a prosperous and open society.
The head of Egypt’s National Council for Human Rights (NCHR) Mohamed Fayeq said that Egypt is now free from torture and this does not mean that there are no isolated cases, which Interior Ministry deals with decisively and some have been held accountable but not declared.
Fayeq pointed out that the phenomenon of torture exists strongly in the Arab region and has existed since King Farouk era, but it is different now, as the Interior Ministry has changed dramatically and started implementing human rights initiatives, including issuing a moral code and subjecting police officers to training courses.****


Son sorprendentes los dos últimos párrafos en los que se habla de las torturas como un "mal de los países árabes" y de cómo se pueden producir "casos aislados" de tortura. Primero se echa la culpa a todos para después considerar lo que no se puede negar u ocultar como iniciativas propias de algunos policías. A lo mejor no lo es tanto si consideramos que la persona que sustituyó al dimitido presidente del comité parlamentario de Derechos Humanos, Mohamed Anwar El-Sadat, era un ex policía sobre el que recaían fundadas sospechas de haber sido parte activa en la represión.
No hay conspiraciones. Lo que hay es una endémica incapacidad del gobierno egipcio para buscar soluciones a los problemas que no hayan sido usadas anteriormente: la fuerza de la violencia, lo la de la ley. Confundir ley y violencia es muy peligroso porque es el hundimiento del estado de derecho y la democracia. Todos, hasta los criminales, tienen sus derechos porque es lo que distingue a unos de otros, por más que pueda pesar. La sucesión de militares en los gobiernos acaban mal, pervirtiendo el sentido de lo que significa el orden social y la paz. El disfraz es el del patriotismo, cuya bandera se levanta, pero debajo está el poder, su uso y mantenimiento década tras década.


Año tras año, el gobierno egipcio tendrá que afrontar la críticas y sobre todo un hecho: cada día se aleja más de la democracia, por lo que tiene que silenciar a la sociedad civil, que tiene que volver a la clandestinidad y a ser perseguida acusada de no aceptar los conceptos gubernamentales de "felicidad", "paz" y "éxito" que se le venden cada día.
El gran problema al que se enfrenta Egipto es que las personas que tienen mucho que aportar hagan como Essam Heggy y decidan no volver. Las mismas malas soluciones hacen que el pesimismo crezca; la senda escogida es siempre la misma: la represión, en vez del camino de las libertades. 2018 está aquí y, como ocurrió en 2011, la sociedad egipcia sigue discutiendo el liderazgo no en términos de eficacia y libertades sino de continuidad del poder. Los problemas no son los reales, sino si es mejor modificar la constitución para que el presidente esté 6 años, dos más de los estipulados, o enfrentarse a las urnas y tener que camuflar un mal resultado. Los opositores se le están retirando de la carrera presidencial —Sabbahi ya lo ha anunciado— porque saben que son solo meros comparsas para justificar lo que siempre han sido las elecciones. Hoy la sociedad civil permanece silenciada. Pero nunca le molestó tanto al gobierno que se lo dijeran.
La imagen que se está protegiendo no es la de Egipto, sino la del gobierno. No hay peor conspiración que la incompetencia. La cuestión está en saber cuántos viajes le quedan al cántaro hasta la fuente. Los problemas del extremismo son reales, pero no se puede construir una democracia pisoteando los derechos humanos porque se pierde la credibilidad interior y exterior. Así solo se crea el semillero interminable del extremismo, regado cada día con sangre de la injusticia. Crecer en un país que piensa que existe una conspiración universal contra él es hacerlo en el odio contra todos y en la sumisión al poder, que le manipulará hasta el fin, enseñándole que la violencia del estado no es violencia y además no tiene límites legales ni morales.
¿La solución? La de Essam Heggy: construir una democracia desde la educación; combatir la ignorancia. La democracia es la solución, no una debilidad. 



* "Egypt says criticism by UN human rights commissioner is 'politicised, unfounded'" Ahram Online 12/09/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/276994/Egypt/Politics-/Egypt-says-criticism-by-UN-human-rights-commission.aspx
** "Can this Egyptian scientist shake up political scene?" Al-Monitor 17/11/2016 http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2016/11/egypt-interview-essam-heggy-president-team-candidate.html#ixzz4sWyUxEvb
*** "Egypt regrets US’s suspending of military, financial aid" Daily News Egypt  23/08/2017 https://dailynewsegypt.com/2017/08/23/egypt-regrets-uss-suspending-military-financial-aid/

lunes, 1 de agosto de 2016

El regreso de Essam Heggy y de la maquinita

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Essam Heggy vuelve a aparecer en el panorama egipcio. Para refrescar la memoria añadimos que Heggy fue nombrado asesor científico del gobierno por el presidente El-Sisi. Eran momentos en los que todavía se vendía modernidad y un científico brillante, miembro de la NASA era una baza propagandística y hasta puede que sincera del gobierno. Pero Heggy no duró mucho y no tanto por cuestiones políticas —por las que algunos, como El-Baradei, ya se habían ido— sino por lo que no podía pasar por alto: cuestiones científicas, en uno de los episodios más escandalosos y sonrojantes de la vida egipcia, con el Ejército involucrado. Puesto que ya lo tratamos aquí, baste recordar que los militares realizaron un gran despliegue propagandístico por la invención de un "dispositivo" —una máquina tirando a rara y casi de película del espacio— capaz de curar el SIDA y la Hepatitis C.


Como políticamente se debe juzgar siempre la llegada del Ejército al poder como un hecho providencial y a todo el mundo le parece normal que, con un poco de dedicación, los militares resuelvan cualquier problema, a nadie le extrañó y los medios dieron mucho bombo. La cosa acabó mal y una de las consecuencias fue la dimisión de Heggy y su regreso a los Estados Unidos. Heggy calificó la maquinita como un "escándalo".

En estos días en los que las tensiones entre el gobierno y los médicos has sido grandes como consecuencia de los ataques sufridos en hospitales por parte de miembros de la Policía —que les exigían partes médicos que no se ajustaban a la realidad para justificar violencias con los detenidos— el caso de las máquinas maravillosas volvió a salir a la luz. Las máquinas se retiraron ante el clamor y el ridículo internacional diciendo que estaban en periodo de pruebas (después de haber señalado que su eficacia probada era total). El tiempo sirvió para retirar discretamente las máquinas y a los responsables de la luz pública.
Hace unos días los periódicos volvían a dar cuenta del episodio por una iniciativa del Sindicato de Médicos. Al-Monitor le dedicaba un artículo recordando los hechos y sus consecuencias:

An Egyptian Medical Syndicate internal investigative committee recommended the initiation of disciplinary action against four physicians found to have participated in promoting a device that treats patients with hepatitis C and HIV, prior to the completion of recognized scientific efficacy tests. In a July 18 statement published on its official website, the syndicate stated that the physicians deliberately caused harm to millions of Egyptians who sought treatment with the device, which the syndicate characterized as “dubious.”
On Feb. 22, 2014, the spokesperson for the Egyptian army had announced on his Facebook page that the engineering authority of the armed forces had invented a device to diagnose and treat hepatitis C and HIV, with the patent for this device registered after receiving approval from the Egyptian Ministry of Health.
On that same day, the official Egyptian TV channel aired a public service announcement produced by the armed forces that theoretically explained the functioning of the virus detecting device and confirmed the invention of the virus-killing device dubbed the CCD, which it described as the scientific culmination of 10 years of research that was achieving great results during trials on patients infected with hepatitis C and HIV. The announcement included interviews with people who said that they were completely cured after receiving treatment at hospitals run by the armed forces.
The research team set June 30, 2014, as the date for treatments to begin at the armed forces' hospitals for millions of Egyptians infected with hepatitis C. But prior to that date, the engineering authority announced that further research would be conducted for an additional six months before treatments would start. Thus, talk about the device waned and the second deadline expired. In the meantime, Egypt announced the importation of a drug called Sovaldi, which would be given to the 7% of Egyptians who are infected with the hepatitis C virus, according to statements by Egypt’s Minister of Health Ahmed Emad El-Din Rady.*


La historia del Sovaldi en Egipto es compleja, pero nos alejaría de este tema. Lo interesante es que —en el país con el mayor número de infectados por Hepatitis C del mundo— ha servido para tapar el escándalo de la maquinita que comprometía a los militares. En diciembre pasado, The New York Times le dedicó un extenso reportaje al Sovaldi en Egipto contando los detalles** del caso, no exento de controversias nacionales e internacionales.


Lo que nos interesa que ya se están empezando a promover iniciativas como alternativa al gobierno actual lo que planteará nuevas estrategias y probablemente campañas contra los iniciadores para intentar acallar la situación, cada día más compleja en lo económico y en lo político. La noticia de Daily News Egypt —titulada "Can Heggy’s ‘presidential team’ be a real political alternative or will it fail like those before it?"— abre el camino a la especulación. En ella sale de nuevo el nombre de Essam Heggy como uno de los promotores:

Former presidential adviser and planetary scientist Essam Heggy’s announcement Saturday that several Egyptian revolutionaries are forming a “presidential team” to run for the 2018 elections has proved controversial.
This presidential team will consist of people who played their part in igniting the spark for the 25 January Revolution back in 2011, Heggy said.
“The presidential team will win the 2018 elections, even if President Abdel Fattah Al-Sisi also runs as a candidate,” Heggy said in a televised interview broadcast Saturday from London-based Al-Araby TV.
Regarding his role within the team, the NASA scientist explained he will only provide help in the scientific field, adding that no leading role will be assigned to him.
“The presidential team project will focus on providing solutions and generating ideas on five main fields—women, education, health, economy, and equality—with the help of other young people. The presidential team will be a political alternative for Egyptians,” he said.
In a statement published on his Facebook page, Heggy highlighted the main purpose of this initiative which is to lift Egypt back up from the currently poor conditions of sordid poverty, ignorance, and disease. He is determined to end these problems and achieve high levels of education and healthcare.
“‘The presidential team is working to establish a civil state that employs young experts to achieve progress. I believe that education and science are the only way to liberate Egypt,” the statement read.**


Si no lo descarrían antes, habrá ocasión de ver la lucha política entre las dos revoluciones, la del 25 de enero —la de la Primavera de 2011— y el "no-coup carismática de 2013 que llevó al poder a Abdel Fattah El-Sisi tras la salida de los islamistas. El planteamiento implica, necesariamente, la ruptura del discurso oficial en el que se mantiene para tranquilidad de conciencia de muchos egipcios que el "no-coup" fue en realidad una "rectificación positiva del desorden provocado por la revolución" para enderezarla y no un regreso camuflado a la situación (y personajes) de la época de Mubarak.
La rápida asunción por parte de los militares del control de la revolución, que provocó un conflicto entre los que no querían a los militares y los que los querían de nuevo, sirvió para enterrar con retórica las demandas especialmente de la juventud que la principal instigadora de la revolución y, por eso mismo, la más perjudicada por el frenazo, primero de los militares, luego de los islamistas y finalmente del régimen actual.


Los que creyeron honestamente que el "no-coup" buscaba mantener la revolución frente a los islamistas, se desengañaron pronto. Ya fuera por causas políticas o científicas, como Haggy, la gente se fue desengañando de un régimen que ha vuelto a recurrir a los mismos mecanismos (o peores) que el régimen de Mubarak. Para científicos como Haggy tiene que ser duro ver las iniciativas de control religioso a través de los sermones unificados y de las constantes condenas por "insultar al islam". 
Son muchos casos que desbordan la paciencia de todos los que tenían esperanzas de que el régimen girara hacia un país más abierto. Los indicadores de Egipto se han desplomado en muchos campos, de la economía a las libertades, las mujeres o los ataques a la libertad de expresión, siendo el segundo país después de China en encarcelar periodistas.


Los cinco ejes propuestos para el "equipo" que presentará ideas y programas para los que se sumen a esta iniciativa política son los de la revolución y los únicos que pueden modernizar al país, paso necesario para romper la inercia creada, de la que apenas se ha avanzado en nada: "women, education, health, economy, and equality".
Me imagino que nadie se le escapa que no será fácil avanzar en ninguno de ellos. La situación de las mujeres es complicada. Los estudiantes egipcios han protestado por el desastre educativo; las condiciones de los medios destinados a la salud han sido denunciadas por los propios médicos, de la economía mejor no hablar y, en estas condiciones, la desigualdad ha aumentado.
Sin embargo, por más que las condiciones puedan empeorar de aquí al momento de las elecciones en 2018, no será fácil establecer una alternativa a lo existente porque se hará lo que se estime necesario para evitarlo, por cualquier medio. Las campañas contra los que se comprometan con el proyecto serán como la que ya padeció Essam Haggy cuando abandonó su cargo de asesor. Todos resultarán "espías", "depravados", "traidores", etc.; se les acusará de ser parte de alguna conspiración extranjera.

Me imagino que lo más inquietante no sea que se diga que la "educación y la ciencia" sean los caminos de modernizar Egipto, sino las menciones a una posible "reconciliación nacional": «During the televised interview, Heggy called for a national comprehensive reconciliation process that includes all Egyptians. This reconciliation is to include the release of all political or religious detainees.»***
El artículo se cierra con algunas opiniones de personas cercanas a la política en las que advierten de lo que serán los ataques desde los medios afines al poder, además de los oficiales. El régimen se ha asegurado el control de los medios para prevenir estas situaciones y los empleará como hasta el momento. Lo que está por ver es si esta presión constante tiene un punto de saturación desde el que ya no es posible convencer a más gente y se produce un descenso.
La juventud se ha descolgado de la política, aunque sería quizá más adecuado decir que se ha descolgado de la "política gubernamental". Es en esta diferencia en donde radica la cuestión. La mitad de la población egipcia, 90 millones de personas, tiene menos de 30 años, por lo que contar con la juventud y conectar con sus aspiraciones es crucial.


Lo que se juegan con esta iniciativa es si realmente cabe una posibilidad para Egipto de dar el paso necesario para que sea una sociedad civil moderna la que dirija el país, liberándose de los cantos de sirena militares e islamistas. No es fácil saber nunca si sirven de algo las experiencias pasadas. Si así fuera, los egipcios podrían tener esperanzas de cambio. Lo malo son los muchos que han sacado la consecuencia de que en un régimen como el de Mubarak se vivía mejor, que es lo que este régimen ha logrado transmitir en paralelo.

Si se avanza en la educación real (no será fácil dado el estado calamitoso, con un retroceso incluso en alfabetización) se podrá ir creando otra conciencia que pueda transformar el país. Hasta el momento las elites han fallado estrepitosamente en su deseo de que su parte del pastel se mantenga sin importarles los millones que no tenía alternativa más que mal vivir de las migajas. Dios proveerá es una respuesta muy fácil que tiene además las bendiciones oficiales.
La mera existencia de una alternativa es ya una forma de decir que lo que hay no funciona. Lo que se pretende crear, según parece, no es tanto un grupo político como un "think tank" para ofrecer las ideas a los que lleven el peso político. Y es ahí donde empezarán los problemas. Una cosa son los problemas políticos y otra la política como problema. Ambos se dan en el caso egipcio.
Veremos si prosperan las acusaciones contra los médicos que se prestaron a la promoción del artefacto militar fallido y son llevados ante un comité de ética, un reivindicación antigua. 
El gobierno, por su parte, se encuentra en la encrucijada de acusar de "islamistas" a los médicos, encubriendo el fiasco, o aceptar que el invento que iba a asombrar al mundo solo lo hizo enrojecer. No hay mucho más para escoger.


* "Egypt’s doctors take on army over HIV ‘cure’ controversy" Al-Monitor 26/07/2016 http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2016/07/egypt-cure-hepatitis-c-hiv-military-politicized-medical.html
** "Curing Hepatitis C, in an Experiment the Size of Egypt" The New York Times 15/12/2015 http://www.nytimes.com/2015/12/16/health/hepatitis-c-treatment-egypt.html

*** "Can Heggy’s ‘presidential team’ be a real political alternative or will it fail like those before it?" Daily News Egypt 31/07/2016 http://www.dailynewsegypt.com/2016/07/31/can-heggys-presidential-team-real-political-alternative-will-fail-like/

domingo, 25 de octubre de 2015

Sobre el otro Marte y su desierto despolitizado

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hacia un par de días señalábamos, al cerrar el anterior texto sobre los resultados de las elecciones en Egipto, la aparición de un texto en Ahram Online, el diario de titularidad estatal, de un artículo de Hani Shukrallah, prominente periodista —editor jefe de Al-Ahram Weekly y de Ahram Online, defensor de los derechos humanos y demandante de reformas durante la época de Mubarak, y político socialista—, que llevaba por título "Egypt: Revolution, repentance and rest".
El artículo se puede considerar una especie de epitafio sobre la política egipcia y coincide con la misma línea que aquí hemos seguido en nuestros análisis: la "hoja de ruta" no ha llevado a la democracia sino a la despolitización, desmantelando la revolución y sus aspiraciones. Escribe Hani Shukrallah que los que han estado ausentes en las urnas no han sido solo los votantes, sino especialmente la "política". El periodista insiste en lo ridículo de las afirmaciones dadas por las formaciones políticas y especialmente desde los medios.
Todas esas extrañas maniobras que hemos ido señalando en estos últimos meses que algunos medios y periodistas han estado realizando llegan a su culminación en las excusas de lo que entendían que era su tarea: maquillar con los porcentajes los resultados de unas elecciones que no interesaban a nadie como respuesta al propio proceso en el que estaban inmersas. Es difícil llevar a la gente a las urnas cuando estás despolitizando el país, sumiéndolo en el sueño de la política mediante un proceso de "narcosis" mediático.
Como era previsible, la culpa la tiene el pueblo. En este sentido titulamos hace unos días "la gente no tiene la culpa" en el sentido que se les ha convertido en agentes pasivos, ya sea mediante los ataques al parlamentarismo, a los partidos o los excesos de alabanzas a la presidencia como garante del sueño de los egipcios. Otros simplemente han despreciado el proceso viciado desde su origen.

In the Egyptian media there’s wailing and gnashing of teeth. ‎The “well connected” media “stars” that have overwhelmingly ‎dominated the oligarch and/or state-run media over the past ‎couple of years, no less than the troops of estimable nobody ‎guests, are torn between haranguing Egyptian citizens over ‎their lack of civic responsibility and offering the most bizarre ‎explanations for the low attendance.
‎(One woman guest, a presidential advisor commenting on the ‎abstention of young people from the vote, blamed their mothers, ‎another, a relatively unknown “film star” accused abstainers of ‎treason, several prominent talk-show presenters suggested it ‎was voters’ love for and trust in President Abdel-Fattah El-Sissi ‎that kept them away from the polls, after all, ‘who needs a ‎parliament when you have Sissi’. Others blamed the heat, one ‎TV anchor protested that Egyptians were too busy surfing ‎internet porn to go to the polls.)‎
Meanwhile, the young abstainers had a field day on the only ‎media available to them. One posted on Facebook that he’s ‎decided, after all, to head to the polling station: “I’m depressed ‎and need to be alone,” he snickered. Another urged the ‎winners to invite their voters to lunch upon the declaration of ‎the results. ‎
Yet the most glaringly and conspicuously absent from these ‎presumably post-revolution elections were not so much the ‎voters but politics. From start to finish, one would be hard ‎pressed to uncover even a smidgen of politics in the midst of ‎the hubbub. This, at least, the established media in all its ‎frenzy had to acknowledge, blaming it as always on “the failure ‎of political parties” in the country – a standard refrain ‎borrowed from Mubarak times. ‎*


Hani Shukrallah responsabiliza al régimen de Hosni Mubarak como el responsable de llevar al pueblo egipcio hasta el desierto más lamentable de la Historia: el del aburrimiento, un desierto sin oasis.
Mubarak no era el tonto que muchos quisieron ver a través del desahogo de los múltiples chistes. Nadie se mantiene nadie en el poder treinta años sin tener la capacidad de contener las iras desesperadas de un pueblo que ve cómo se derrumba poco a poco todo sin que nada se corrija o levante. A los presidentes egipcios les ha bastado con tener al Ejército detrás. Mubarak tenía, además, una Policía sin escrúpulos a su servicio, encargada de controlar cada esquina, con capacidad de hacer suyo —literalmente— un barrio o una manzana.
Entre las noticias más deprimentes y vergonzosas de estos días está la suspensión por parte de las autoridades de la Universidad de Alejandría de una conferencia-seminario, la que tenía planeada el ex asesor científico presidencial Essam Heggy, un reputado científico de la NASA. El caso viene de lejos y lo hemos comentado aquí en su momento. Así nos lo cuentan en Ahram Online:

Essam Heggy, ex-Egypt presidential scientific advisor who was slammed last year for questioning an alleged medical breakthrough, said late Friday that Alexandria University canceled a seminar he was supposed to give on planet Mars.
The NASA employee said the cancelation was due to national security concerns.
"Dear students, your passion for my lecture exceeded expectations, but Alexandria University has decided to cancel it for security concerns just one day before it was set to take place and while I was on my way to Alexandria," Heggy wrote on his Facebook page.
"All my regards and appreciation for the university heads and their relentless quest to maintain national security by preventing a lecture on the discovery of Mars," Heggy added sarcastically.
However, Alexandria University officials denied that the lecture was cancelled for security reasons.
"We rejected the lecture only due to the shortage of time, making us unable to receive Heggy," Ashraf Zahran, head of Alexandria University, told Aswat Masriya on Saturday.
"Some students filed a request to hold Heggy's lecture at the faculty of engineering campus, but the faculty's dean told them it would be hard to host him due to the time shortage, since the faculty first needs to implement some regulations before holding a lecture, such as checking the CV of the guest and the topic discussed, and then file the request to the university's dean to approve it," he said.
"The students decided to hold the lecture at the faculty of nursing instead and they reserved a hall there, but we also rejected the request as it violated the regulations process," Zahran said.
Heggy was the scientific advisor for Adly Mansour, Egypt's interim president following the ouster of Islamist president Mohamed Morsi in 2013. He left the post, along with Mansour’s staff of advisors, when President Abdel-Fattah El-Sisi took office in June 2014.
Heggy publicly stated in February 2014 that the "claims by the Egyptian army that it has found a cure for Hepatitis C and HIV are a scientific scandal for Egypt," after physician and Major-General Ibrahim Abdel-Atti announced he had invented a device which treats HIV and Hepatitis C with 100 percent effectiveness.
He said that the devices are unconvincing and appear to have no clear scientific basis.**


Y desde luego no lo tenían; ni la más mínima base. El caso de Heggy es uno de los grandes escándalos egipcios por lo que tiene de revelador de la farsa en la que se vive y se quiere hacer vivir. Como científico egipcio de prestigio, aceptó, tras el derrocamiento de Mohamed Morsi en 2013, regresar al país para ponerse a su servicio con sus conocimientos. Entonces todo "iba a cambiar".

Heggy hizo público el escándalo del "invento milagroso" que los militares egipcios decían haber encontrado contra la hepatitis C y el SIDA y un aparato para su aplicación. Por entonces, como ahora, se trataba de vender la imagen de un Ejército capaz de vencer a todo ser vivo, islamista o virus. Pero la decencia profesional y su recto sentido de lo que significa ser egipcio, le obligó a decir lo que pensaba frente a las vergonzosas declaraciones y vídeos promocionales con los que los médicos militares, con los generales en primera fila, presentaban al país.
La vergüenza se extiende ahora a la Universidad de Alejandría, que debería tener un compromiso como institución con el conocimiento y que, sin embargo, le ha cerrado las puertas ante la desesperación de los pobres alumnos, que han perdido la ocasión de tener un encuentro. Quizá el hecho de que la conferencia versara sobre Marte les haya parecido excesivamente provocador para los jóvenes.


Es en estos acontecimientos, en apariencia minúsculos, donde se revela el sentido de la Historia. Los rectores acaban siendo algo más parecido a funcionarios de prisiones que a personas que puedan mantener un prestigio más allá de la autoridad que los estatutos les conceden. Prohibiendo la conferencia de un científico han demostrado que no hay margen de futuro, que esos jóvenes deberán seguir esperando otra oportunidad de cambiar un país que década tras década está condenado al sueño. Haggy, como sus frustrados estudiantes deseosos de oírle, pensaron que la revolución haría cambiar algo. Pero no ha sido así. Ahram Online cierra su noticia sobre la prohibición de la conferencia con la misma coletilla con la que se cierran las noticias sobre todos aquellos que tratan de llevar un poco de cordura y dignidad al país:

Heggy was heavily criticised for his comments by local pro-regime media outlets. The alleged devices were never made available for public use in hospitals as Abdel-Atti had promised.**

De nuevo la lapidación mediática. Los mamporreros propagandistas del régimen levantan sus voces en los programas televisivos dedicados a la difamación y la calumnia. El que cae en desgracia, puede preparase. Decir lo que se piensa e ir contra la corriente tiene un final igual para todos: traidores a la patria, una patria en la que a nadie le interesa demasiado salir de las brutales cifras de analfabetismo que estos días han ido saliendo a la luz, incluso entre la población escolarizada. Pero ¿de qué sirven los científicos; el Ejército es la solución. Y se sigue así sin salida.
El final del texto de Hani Shukrallah es muy claro:

The de-politisation of Egypt has been possibly the Mubarak ‎regime’s single notable achievement. The ‘desertification’ of ‎Egyptian political space under Mubarak is now a well-‎established phrase in the country’s political dictionary. The ‎Egyptian Revolution, almost magically, recreated the political ‎realm – on the street, but was never able to translate this street ‎power into institutional power, the latter having beem held ‎and manipulated via a back-room, conflict-ridden deal ‎between the military and the Muslim Brotherhood.*


Ni el Ejército, ni los Jueces, ni la Policía, ni las Universidades, ni los medios han cambiado. Las instituciones que debían ser saneadas tras la revolución son las que han llevado el peso del cambio, por lo que no se ha producido ninguno. Solo la astucia del pescador que suelta algo el carrete para que el pez, mordido el anzuelo, se canse y pueda ser llevado mansamente hasta la red.
Pero la gente está empezando a ponerse nerviosa. Empiezan a querer ver a los egipcios que no les decepcionan y tienen realmente algo que decir. Apenas se han puesto en juego unos escaños en las elecciones egipcias y ya parece que fueron hace mil años. Nadie espera nada de ellas porque nadie espera ya nada del parlamento. Ni de la política, como decía, Hani Shukrallah, la gran ausente de las urnas.
Despolitización / desertización. Las arenas egipcias ya se parecen a las de Marte. Quizá por eso prefirieron no correr riesgos.



* "Egypt: Revolution, repentance and rest" Ahram-Online 21/10/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/4/161463/Opinion/Egypt-Revolution,-repentance-and-rest.aspx
* "Alexandria Uni cancels lecture by Egypt's ex-presidential scientific advisor Heggy" Ahram Online 24/10/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/161728/Egypt/Politics-/Alexandria-Uni-cancels-lecture-by-Egypts-expreside.aspx