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lunes, 6 de abril de 2026

Realidad y fantasía de Egipto o malos tiempos para la Ciencia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Encuentro en Egyptian Streets de finales de enero un interesante artículo, firmado por Sara Abdelaziz, que lleva por título "Real Egyptology? The Public Doesn’t Want to Hear It"*, en donde se plantea una cuestión de gran interés en muchos campos más allá de la "egiptología".

Se trata de un problema que comienza a ser grave y es el conflicto entre lo que podríamos llamar lo serio y el creciente influjo de lo trivial y fantasioso, convertido hoy en "atractivo". Esto es especialmente marcado en la lucha de disciplinas como la Egiptología que debe luchar contra la fantasía creada por el uso de Egipto, de un Egipto fantasioso, atractivo, mítico que siembra lo contrario a lo que la Ciencia trata de establecer como "lo sabido", "lo conocido" hasta el momento.

El artículo comienza contando el conflicto presentado en un programa televisivo en el que mostraban dos posturas, la del egiptólogo egipcio Zahi Hawass y el podcaster norteamericano Joe Rogan, un diálogo imposible.

Sara Abdelaziz escribe:

Often times, the trigger was a story, a myth, an interpretation, a Wikipedia entry, an esoteric blogspot page, some hearsay on Reddit, an AI-curated video circulating on TikTok which were all packaged to me as a fact. Regular folks with an interest in ancient Egypt will dabble in theories written by amateurs and confront me with them. Exactly as Hawass says, “when someone comes to you with a theory, they have to have an Egyptology background,” and armed with an ideally copious list of published scientific articles at minimum.

The truth is, I do not  know a single Egyptologist who hasn’t struggled, at some point, with how to present Egyptology to a general audience. As a relatively junior scholar with ten years in the field, I have often found it challenging—much to the indomitable chagrin of my family—to answer questions with real confidence.

And that is because, two key truths about Egyptology stand strong: it is a scientific discipline, and like any science, its theories can be tested, and either supported or disproven.* 

 [trd. Google] A menudo, el detonante era una historia, un mito, una interpretación, una entrada de Wikipedia, una página esotérica de un blog, algún rumor en Reddit, un vídeo viral de TikTok, todo presentado como un hecho. Personas comunes interesadas en el antiguo Egipto se adentran en teorías escritas por aficionados y me las presentan. Tal como dice Hawass: «Cuando alguien te presenta una teoría, debe tener conocimientos de egiptología», y, como mínimo, contar con una extensa lista de artículos científicos publicados. 

La verdad es que no conozco a ningún egiptólogo que no haya tenido dificultades, en algún momento, para presentar la egiptología a un público general. Como investigadora relativamente joven, con diez años de experiencia en el campo, a menudo me ha resultado difícil —para gran disgusto de mi familia— responder preguntas con verdadera seguridad. 

Y eso se debe a que dos verdades fundamentales sobre la egiptología se mantienen firmes: es una disciplina científica y, como cualquier ciencia, sus teorías pueden ser puestas a prueba y, o bien confirmadas, o bien refutadas. *

La lucha entre el conocimiento científico y el fantasioso es cada vez más frecuente debido al abandono de la "seriedad" en beneficio del "atractivo", de lo que nos gusta, de lo que atrae a un público que prefiere que todo se le envuelva entre perfumes atrayentes a tener que luchar por comprender. Cualquier método es bueno si consigue atraer lo suficiente, que pasa a ser la medida de casi todo.

Hay campos en los que esta divergencia es menor, pero crece en función de la dificultad del propio campo, es decir, de la cantidad de conocimientos requeridos para que se produzca la comprensión. Cuando las fantasías están más presentes que el conocimiento riguroso en un campo determinado, las distorsiones, los mitos, etc. aumentan. En la Egiptología supone, como señala Hawass, tener que luchar contra las fantasías egipcias producidas en los medios, la literatura, etc.

Puede invertirse el estatus de los campos y lo fantasioso desplazar a lo científico. Esto es consecuencia de elementos, claro está, puramente económicos. Es más rentable la fantasía que lo real conocido. Pero es también culpa de la propia forma de comunicarse del campo científico, negando el valor a la "divulgación" y magnificando la "comunicación entre pares", creando una burbuja de intereses. Hoy pagamos las consecuencias de esto en muchos campos en donde se dejó a las fuerzas del mercado el poder comunicativo. Hoy la comunicación científica es un gran y caro negocio, aunque no llegue más allá de los centros de investigación o las facultades. Para ello se han creado múltiples recovecos y gestionar los intereses del campo pervirtiendo muchas veces el ideal inicial de mantenerse alejado del "mundanal ruido".

Me imagino que no es fácil ser egipcio, ir por el mundo y que te pregunten por las momias y sobre quién construyó las pirámides.

El abandono de la idea "ilustrada", de que la función del conocimiento científico es acabar instalándose en la sociedad ampliamente para una mejora cultural se acabó pagando.

El debate entre el egiptólogo y el podcaster es un espacio de conflicto entre dos formas distintas de gestionar la información, determinar la función del conocimiento y su ajuste a los públicos. Es el debate entre saber y estar entretenido. 

Al egiptólogo le toca luchar contra las momias cinematográficas, contras los extraterrestres creadores de las pirámides, etc. En cada campo le toca a cada uno luchar con sus propios mitos y fantasías. 

 

* Sara Abdelaziz "Real Egyptology? The Public Doesn’t Want to Hear It" Egyptian Streets 27/01/2026 https://egyptianstreets.com/2026/01/27/real-egyptology-the-public-doesnt-want-to-hear-it/

miércoles, 10 de abril de 2019

La momia no sabía nada

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los intentos del gobierno egipcio de atraer turismo son cada vez más extravagantes. Desde la llegada de al-Sisi al poder, la información crítica sobre el autoritarismo de régimen se intenta compensar con una intensificación del hallazgo de descubrimientos arqueológicos. Prácticamente no ha y semana, día, que no salgan a la luz los restos de alguien, que no se sospeche que la próxima tumba contenga los restos más buscados, el hallazgo del siglo, etc.
El descubrimiento arqueológico, en cierta forma, es la manera más barata de promocionar la imagen de Egipto hacia el exterior. Esto tiene bastante que ver con la disociación categorial entre el Egipto antiguo, el faraónico, y el moderno, es decir, el régimen de al-Sisi. De alguna manera, ambos aparecen separados en la mente, de la misma forma que en los medios de comunicación. Lo que ocurre hoy (casi nunca algo bueno) va a la sección de "Política", "Internacional", mientras que las tumbas y momias van a la sección de "Cultura" o "Historia", etc. Eso hace que el visitante vaya a ver el Egipto antiguo y le pase desapercibido el Egipto moderno, que queda como algo subyacente y recaudatorio. ¿Quién se fija en quien nos vende la entrada?
No era suficiente con realizar este tipo de juegos ilusionistas —una momia en una mano y una porra en la otra—, que va perdiendo fuelle periodístico con la repetición. Había que ir un paso más allá coincidiendo con la gran campaña que ha inundado el país con la petición del "sí" para las enmiendas constitucionales que consagrarán a al-Sisi como nuevo faraón egipcio dispuesto a batir los récords de permanencia en el poder. Allí donde a Mubarak le valía con una Ley de Emergencias para pasarse treinta años en el Palacio presidencial, al-Sisi necesita cambiar la constitución para hacerlo. El motivo no es otro que la preocupación porque no se repita otro 2011. Acorde con los tiempos, tiene que convencer a la gente de que es la única solución.
Los periódicos del mundo se han llenado de imágenes del último show turístico, el montado con el Discovery Channel y el hombre espectáculo de la egiptología, el ex ministro de Antigüedades Zawi Hawass. Nos contaba Jacinto Antón en El País de ayer:

Signo de los tiempos: se tardó meses hasta que el público pudo ver imágenes de los tesoros de la tumba de Tutankamón y fueron necesarios años de paciencia para observar su momia; ahora se retransmite en directo cómo se abre un sarcófago en una tumba para revelar dentro el cuerpo embalsamado de su ocupante, en un plis plas. DMAX, la cadena de Discovery, emite hoy (22.30) el documental La tumba de Egipto (un título no muy original ciertamente) que recoge el hallazgo de la momia de un alto sacerdote faraónico de la dinastía 26 (saíta, hace 2.500 años) producido ante las cámaras de televisión el lunes por la mañana. El programa se emitió a varios países mientras se desarrollaba el descubrimiento —calificado hiperbólicamente como “el hallazgo arqueológico del siglo”—, pero aquí, por cuestiones de doblaje, nos llega pelín más tarde y ya sabiendo lo que hay dentro del sarcófago (perdonarán el spoiler).



Dice un comentarista de la noticia en la prensa egipcia que le molestaba el protagonismo del presentador norteamericano ante Hawass, el especialista. Es muy difícil robarle el plano al mediático Zawi Hawass, que no se quita el sombrero por si le da una insolación en el interior de una tumba o por temor a que algún fan coleccionista se haga con él aprovechando euforia descubridora y distracción. Esta vez ha tenido que rivalizar con el sombrero del presentador
La ocurrencia del descubrimiento "en directo" es, efectivamente, el signo de los tiempos. Es como llegar a Marte y que te estén esperando con el micro al pie de la escalerilla para preguntarte qué se siente. Es como si te dijeran que la toma no ha sido buena, que vuelvas a la cápsula y vuelvas a bajar.
Hasta el momento, el dicharachero Hawass se había limitado a acompañar a las visitas de postín para enseñarles las pirámides mientras se fotografiaban los tres, el invitado o invitada, Hawass y las pirámides.  Es cierto que ha habido algún incidente, como el de los insultos a Messi por prestarle más atención a las pirámides que a él. "Messi es un mentecato" no es un buen titular para promocionar Egipto en el barcelonismo o en la Argentina. Pero Egipto ha sobrevivido a titulares peores.


Lo malo es que esta vez el show ha sido excesivo. La noticia ha cambiado de sección, ni política ni cultura, sino ese agujero negro que se titula "televisión". Acostumbrados a todo tipo de espectáculos, las críticas se han centrado en esta dimensión mediática, la que va de la calidad de los presentadores —Josh Gates y Zahi Hawass— a la del guión.
La información de El País se cierra así:

La momia, muy bien conservada, ha aparecido en un “laberinto de tumbas” en Al-Ghorifa, en el Egipto Medio, a 265 kilómetros al sur de El Cairo. La peripecia, que incluye otros descubrimientos, se presenta como si los investigadores no supieran lo que iban a encontrar, aunque es difícil de creer que se hubiera montado todo este número para dar con un sarcófago vacío.
Más allá del indudable interés de meternos en la expedición, el programa sirve para ver de qué manera se puede apropiar el show business de la práctica arqueológica. Y también de hasta dónde está dispuesto Egipto para promover el turismo (en el documental interviene el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Mustafá Waziri, que subraya: “Estamos enviando un mensaje de que Egipto está a salvo e invitamos a los turistas a venir”). Horus nos valga.*

Tengo mis dudas de si realmente es un show específico o si finalmente todo Egipto tiene ya el mismo guionista. La distancia entre la realidad y lo que se quiere transmitir es grande y las momias no iban a ser una excepción. El régimen de al-Sisi, con su intento de reescribir la historia a su gusto, de que no haya nada que se salga del guión, ha entrado en la tele realidad política. Lo que se ha hecho, por decirlo así, es movilizar políticamente a las momias y pedruscos para ponerlos al servicio del régimen en la forma señalada anteriormente, llevándolas a los medios. 
En las páginas de política se critica al régimen, pero en las noticias culturales se no muestran los hallazgos arqueológicos sin interferencias del presente. Una vez más, el viejo Egipto entierra al nuevo.
Hay un mensaje subyacente que sí están logrando colar y que se repite: responsabilizar a la Primavera Árabe, a la Revolución del 25 de enero de 2011 del caos que alejó al turismo. Una y otra vez, la coletilla del 25 de enero como destrucción del orden y no de una dictadura por la que la gente salió a la calle.
En Egyptian Streets al informar del show de Hawass, se dice:

In an additional interview with FOX News, the show presenter also highlighted the show’s contribution to reviving tourism in the country stating “Egypt’s tourism is not in a great place. After the Arab Spring, tourism really dried up in Egypt in a lot of places. A lot of European tourism has returned, Asian tourism has returned, but U.S. tourism really hasn’t bounced back as much.”
World renown-Egyptologist Hawass has also continuously reiterated the importance of Egypt’s tourism, highlighting that the arrival of tourists and proliferation of archeological visits provide funding to restoring and managing the country’s antiquities.
Egypt’s tourism was hit post-2011 revolution and ousting of former president Hosni Mubarak. In the last years, the government has aggressively and consistently targeted the improvement of the tourism sector which has begun to flourish once more although not hitting its former statistic of b4.7 million tourists in 2010.**


Decir en los Estados Unidos que todo el turismo ha regresado menos el "norteamericano" es una sutil forma promoción. Pero lo importante es el intento de hacer caer la responsabilidad sobre la Revolución de 2011 y, por ello, sobre los revolucionarios.
Como quien escribe la historia es el que gana, el régimen egipcio sigue insistiendo en que el "no-coup" (el golpe de estado militar) fue una "rectificación" a petición del pueblo y con el visto bueno de la divinidad.
El régimen no asume que gran parte de la pérdida del turismo no se debe a la "Revolución" sino a sus propias acciones represivas, al encierro de activistas, a las condenas masivas a muerte, a sus denuncias contra actores, cantantes, novelistas, periodistas, cineastas, homosexuales, ateos, etc. No asume que todo eso genera un clima negativo que también afecta. Los encarcelamientos, denuncias, cierres de medios, leyes represivas no son buena publicidad por magníficas que sean las pirámides y las momias estén dispuestas a colaborar.


Pese a los empeños del régimen, hay que resistirse a llamar "normalidad" a la situación actual de Egipto. No es aceptable que se considere que la "hoja de ruta democrática" haya llegado a su fin, como el presidente aseguró. Muchos no lo aceptan y hacen bien. Aspiran a un Egipto más libre del que tienen en la actualidad. No, la culpa no es de los que desearon librarse de un régimen autoritario en 2011. Lo que tienen hoy es, según muchas voces, peor. La diferencia es que a Mubarak le era indiferente lo que pensaran, mientras que a al-Sisi le preocupa un mundo de opinión pública mundial interconectada y de activistas muy comunicativos, de denuncias internacionales en todos los foros institucionales.
Hacen falta muchas momias para ocultar la propia esclerosis del régimen.


* "Zahi Hawass descubre una momia en directo para Discovery" El País 9/04/2019 https://elpais.com/cultura/2019/04/08/television/1554752080_068295.html
** "Discovery Channel to Open Ancient Egyptian Sarcophagus LIVE on TV" Egyptian Streets 7/04/2019 https://egyptianstreets.com/2019/04/07/discovery-channel-to-open-ancient-egyptian-sarcophagus-live-on-tv/"

domingo, 20 de mayo de 2018

La bota blasfema


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Parece que Egipto tiene algún problema con las botas de los futbolistas. Recordarán los lectores fieles cómo tratamos aquí el incidente producido cuando Leo Messi donó sus botas a un programa egipcio de televisión para causas benéficas. El bueno de Messi no se esperaba las airadas reacciones de muchos que se consideraron ofendidos porque el futbolista donara unas botas para ser subastadas y recaudar fondos. Hay algo que falla en el "orgullo egipcio", que encubrió los ataques a Messi (al que muchos consideraban "sionista" por sus fotos en Jerusalén, ante el Muro de las lamentaciones, en una visita del Barça) con la humillación tradicional de arrojar un zapato. Recuerdo las imágenes de esos fervorosos presentadores de TV blandiendo sus propios zapatos y despreciando la donación. Es fácil despreciar las ayudas a los demás cuando se tiene un buen sueldo.
El fútbol egipcio, por otro lado, vive una enorme tensión contenida desde que suprimió el público de los estadios por temor a la repetición de los brutales enfrentamientos de los grupos de seguidores con la policía en una batalla constante por el control de los espacios, pero también por el temor a que existan organizaciones que puedan tener fuerza social, como bien se señalaba en el artículo publicado por The New Arab en octubre pasado, cuando se produjo la clasificación de Egipto para la copa del mundo. El fútbol en Egipto es algo más que deporte y los estadios eran espacios de protesta, situación que el gobierno quiere evitar. El control policial del país es absoluto, tras el control de los grupos de todo tipo, de la ONG hasta los hinchas de fútbol, pasando por los sindicatos profesionales o de estudiantes. Muchos han desaparecido y otros han sido controlados desde arriba, colocando jefes que actúan como comisarios políticos (el de artistas, por ejemplo). La clasificación de la selección egipcia vuelve a poner sobre la mesa la retirada de la prohibición de público. Señalaba el artículo firmado por Jo Schietti, recordando los sucesos más graves:

It still unknown whether the ban will be fully lifted or not. Football games have often been a flashpoint for violence in Egypt. The infamous Port Said stadium massacre in 2012 saw left 74 fans dead after a match between al-Ahly and Masry clubs. Many allege security personnel were responsible.
The ban was re-imposed after that tragedy. In 2015, at least 20 fans were killed in a stampede outside Cairo's Air Defense Stadium, caused by the police's mishandling of the situation as supporters tried to push their way into the venue.*


Mientras el régimen culpa a los Hermanos Musulmanes (como acaba de hacer con las protestas por la subida de los precios del metro entre un 250 y un 300%), la versión más extendida desde el momento fue la venganza de la Policía, que buscaba este tipo de situaciones para poder cerrar los estadios y declarar como terroristas a los grupos de jóvenes. Esto es especialmente claro en la matanza de Port Said (falta de intervención) y en la mala gestión (aquí lo tratamos) de la otra en la que se llevó a la gente hacia un callejón sin salida, produciéndose las muertes por asfixia y aplastamientos.
Son dos cosas las que han mantenido la pasión por el fútbol en Egipto este tiempo, la clasificación para el Mundial de Rusia y, la segunda bota, el futbolista Mo Salah, una estrella brillante en la Premier League británica. En los últimos tiempos, a falta de otras noticias, Mo Salah ha sido la pasión egipcia tras sus brillantes resultados en la liga británica. Ha permitido satisfacer dos características muy señaladas, la mitomanía y el orgullo nacional egipcios.
Mo Salah ha sido un fenómeno en Egipto, pero también lo es en Reino Unido, donde juega, y en gran parte de Europa (la CNN también se ha ocupado de él, con Becky Anderson a dúo repitiendo los cánticos de los fans del Liverpool).


Los egipcios viven como propios los éxitos del futbolista y sirve para llenar las páginas y tapar problemas cotidianos. Pero no podía tardar mucho en convertirse el propio Salah en un problema a la egipcia.
La polémica se ha planteado tras la decisión del Museo Británico de añadir las botas de Mo Salah, al que apodan The King, a  la exposición de arte egipcio, en una sección de elementos cotidianos abierta ya hace dos años.
Cairo Scene lo contaba así:

Having made headlines this year with his winning streak, Egyptian football player Mo Salah is being honored by the British Museum for being top scorer in the British premier league this season.
The British museum - which houses the largest collection of Egyptian relics - will be showcasing the player's adidas boots alongside their extensive archeological treasures. Deeming the boots an Icon of Modern Egypt, the 25 year old's shoes will be placed with the museum's pharaonic heritage and the rosetta stone.
The announcement for the exhibit was revealed on twitter earlier today. The boots are set to be showcased until next Saturday's final league match which will see Liverpool go head to head with Real Madrid, reports the National.**


Allí donde los británicos han visto una forma de homenaje al jugador que ha llevado al equipo a la final frente al Real Madrid, que ha ganado los premios de la liga y quedado como máximo goleador, una serie de egipcios ven un conflicto.
El clima tan especial que se vive en muchos países cuando se acercan las finales europeas o, sobre todo, el de los años de Mundial de Fútbol, explica esta jugada promocional del museo de conectar sus viejas piezas con los sentimientos de la calle. Colocar las botas del héroe egipcio, del King Salah, entre los objetos cotidianos del Egipto contemporáneo no debería ser causa de conflicto, pero lo es.
Egypt Independent titula y nos explica las discusiones:

Outrage erupted amidst the British Museum’s decision to put Liverpool forward Mohamed Salah’s shoe in the Egyptian section, as the move was criticized by some.
Egyptian archaeologist and former Minister of State for Antiquities Affairs Zahi Hawas condemned putting Salah’s shoe next to the Pharaonic artefacts, “I completely refuse this decision,” he told Al-Masry Al-Youm. “What the British Museum did shows disrespect to the great Egyptian history. Despite my love for the player (Mohamed Salah), it is completely inappropriate to have his shoe displayed between Pharaonic monuments, because these are sacred pieces. If the British Museum wanted to honor Salah, it should have built a museum for him or put the shoe in a special room.”
Hawas concluded that no player has ever received this recognition, “each country had its brilliant footballers over different times, but no country ever put its players’ shoes among its monuments.”
Hawas considered the move not only demeaning to Egyptian  monuments but to Salah himself saying, “I cannot imagine Salah himself agreeing to have put his shoe next to his ancestors’ monuments.”
Head of archeologists in the Ministry of Archeology Magdy Shaker also echoed the sentiment, “I do not agree on having the shoe displayed next to Rosetta stone. The Egyptian section is one of the most important sections in the British Museum, as it contains parts of the most important feats in history. It even has the key to the Egyptian civilization, which is a great deal in itself.”
Egyptian Archeologist Wessam Hamada, however, expressed her disagreement with her colleagues, adding that she believes displaying Salah’s shoe as part of Egypt’s contemporary history is a wonderful idea, as no one can deny the Egyptian’s iconic role in lifting Egyptians’ spirits. She added that the fact that he became a part of every street story made him a role model for young Egyptians.***


Un nuevo motivo de división. La polémica ya está en la calle sobre el derecho a que las botas del jugador estén cerca de las "piezas sagradas" (palabras de Zahi Hawas) del pasado egipcio. Las imágenes del museo británico quizá han parecido demasiado irreverentes a algunos, que ven casi idolatría, aunque en este caso sea con los faraones.
Lo más probable es que a los egipcios les guste el reconocimiento de su compatriota, aunque nunca se sabe en ciertos ámbitos cómo puede sentar tanta popularidad. Mo Salah es alguien que ha crecido mucho... y lejos. La popularidad de Salah es un arma de doble filo, pues no es la primera vez que alguien popular ha dado un disgusto.


El primero ha sido el conflicto existente por el control de la imagen. Existe ahora un contencioso entre el jugador y sus patrocinadores con la federación egipcia de fútbol que lo considera "suyo". El jugador, como ocurre con todas las estrellas tiene su propia estrategia de comunicación y sus propios patrocinadores. Pero lo que ha sido respetado por el Liverpool, no lo es por la federación egipcia. Influye en esto el peculiar sentido propietario del estado egipcio respecto a las personas que tienen la nacionalidad.
El diario turco Daily Sabbah recoge el incidente y el sentido dado por el jugador:

Liverpool star Mohamed Salah said he was insulted after the Egyptian Football Association (EFA) featured his image on the outside of the national team's plane which was provided by official team sponsor WE. Salah has a sponsorship deal with a rival telecommunications firm, Vodafone.****


El avión decorado con la imagen del equipo y un solitario Mo Salah en el morro es realmente un despropósito al ser patrocinado por una compañía rival de su propio patrocinador. No parece casual y sí un intento deliberado de enfrentarse al ídolo desde la "política" federación de fútbol egipcio.
La cuestión, señala el diario, ha causado una profunda irritación entre los egipcios que inmediatamente se han lanzado a buscar responsables. Es peligroso enfadar a un ídolo que se ha  utilizado para mantener frente al televisor a los millones de egipcios que se han dedicado a seguir al Liverpool a falta de poder entrar en sus propios estadios.

Farag Amer, head of parliament's Youth and Sports committee, told a television show late Sunday that President Abdel-Fattah el-Sissi was behind the order that the dispute be quickly resolved.
[...]
The Arabic hashtag "I support Mohammed Salah" was widely used online, with hundreds of thousands of fans declaring their unwavering support for the player against the federation. Many of the tweets touched on politics, making references to widespread corruption and inefficiency.
When news of the resolution of the dispute broke, Salah humorously tweeted he was sorry to see "I support Mohammed Salah" hashtag go.****

Como se puede apreciar, ciertas cosas se vuelven delicadas. Las protestas se trasladan de los estadios a las redes sociales. La crítica a la federación deriva en una crítica política porque la propia federación lo es, y con algunos destacados propietarios de equipos sentados en el parlamento.
Ahora las críticas le son devueltas, convirtiendo en una osadía colocar sus botas junto a las estatuas de dioses y faraones (que venían a ser lo mismo). Todo es demasiado simbólico como para no convertirlo en "fábula".


Será interesante percibir el mundial desde la perspectiva egipcia, ver cómo reaccionan ante situaciones como su enfrentamiento con Arabia Saudí, o ver qué ocurrirá con el propio Mo Salah a los ojos de los egipcios que se agolparán ante los televisores. Los ídolos los carga el diablo y en Egipto la mitomanía nunca se sabe cómo puede acabar. Por lo pronto sus "botas" han profanado el espacio sagrado; veremos cómo reaccionan los dioses; sus sacerdotes ya lo han hecho condenando la osadía.
Queda saber qué papel se le asignará a Mo Salah en la historia, si el de Ícaro o el de Prometo. Ninguno acabó bien, aunque con variaciones importantes en lo que aportaron a los demás. Él es el que más arriesga. 
Suerte a Egipto, suerte a Mo Salah .




* "Egypt’s football Ultras fight on in battle over stadiums" The New Arab 25/10/2017 https://www.alaraby.co.uk/english/indepth/2017/10/25/egypts-football-fans-persist-with-their-battle-over-stadiums
** "MO SALAH'S BOOTS WILL BE ON DISPLAY ALONGSIDE THE ROSETTA STONE" Cairo Scene 17/05/2018 http://www.cairoscene.com/Buzz/mo-salah-boots-display
*** "Decision to display Salah’s shoes in British Museum sparks off dispute" 19/05/2018 http://www.egyptindependent.com/decision-to-display-salahs-shoes-in-british-museum-sparks-off-dispute/
**** "Liverpool star Salah 'insulted' over commercial dispute with Egyptian football federation" Daily Sabbah 1/05/2018 https://www.dailysabah.com/football/2018/05/01/liverpool-star-salah-insulted-over-commercial-dispute-with-egyptian-football-federation 







jueves, 9 de marzo de 2017

Messi en la tierra de los malentendidos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No tiene buena suerte Leo Messi con los egipcios. No, está visto que no congenian y no se entienden. Y eso que el artista del balón tiene el cariño de los que siguen con devoción la Liga española, prácticamente las única noticias que el egipcio medio recibe de España a través de los medios. Hemos pasado del estereotipo de torero al del futbolista. Recuerdo al señor que guardaba el aparcamiento frente mi hotel cairota: "¿Messi o Ronaldo?". Era lo único que parecía tener interés hamletiano en saber de España.
La fama de Leo Messi es universal desde que el fútbol se hizo universal. Y hoy la universalidad vende o hunde una empresa. La imagen de Messi es deseada para promocionar miles de productos, entrando en esta categoría desde un refresco hasta un país entero. Los medios modernos así lo reclaman: un producto y un famoso.
Egipto lleva tiempo luchando contra la imagen negativa que muchas de las acciones realizadas llevan a la opinión pública mundial. En Egipto se cree poco en la política y mucho en la publicidad y el marketing. Eso implica que ponen muchas esperanzas en que los famosos visiten el país pensando en el poder imitativo. Tras Messi, se supo, los barcelonistas de todo el mundo —¡y más después de la remontada de anoche!— se sentirán motivados para hacer la maleta, coger el avión, llegar a Egipto y visitar los mismos lugares en donde el héroe balompédico ha puesto sus pies divinos. Al menos, esa es la teoría. La prensa egipcia se hace eco de las visitas de famosos que aceptan o negocian ofrecer su imagen junto a las pirámides, los templos de Luxor o las playas necesitadas de turistas.
Y eso suele funcionar hasta que algo sale mal. Entonces se consigue el protagonismo no deseado, es decir, que la fama del personaje se vuelva contra sus anfitriones. Puede que los esforzados lectores de este blog recuerden el incidente con Messi en Egipto no hace demasiado tiempo. Tras una entrevista televisa, Lionel Messi hizo un gesto: donó sus botas para que fueran subastadas y el dinero que se recaudara fuera a alguna obra benéfica. Es lo que hacen por todo el mundo las personas famosas sin que nadie se sienta ofendido. Pero algo hay en algunos egipcios que acaba torciendo hasta las más nobles intenciones. El gesto de Messi fue airadamente rechazado por algunos presentadores televisivos que lo consideraron ofensivo. Además de decir que no necesitaban su dinero y se lo podía guardar, sostenían que los zapatos tienen una significación negativa en la cultura árabe. Con zapatos golpeaban la estatua de Sadam; zapatos le lanzaron a Bush; los zapatos se alzaban desafiantes en las manifestaciones y con zapatos se han golpeado los carteles con la imagen de Donald Trump hace pocos días.


Eso era profundamente injusto, porque Messi no había lanzado un zapato humillante a nadie. Lo había donado, que es muy distinto, de la misma forma que un pintor dona sus cuadros o un tenista su raqueta. Era una manera perversa y engreída de contestar un gesto sin ninguna intención más que la de recaudar para una buena causa. Pero es muy fácil rechazar lo que no te está destinado, sino a los que más lo necesitan.
Esta vez el problema ha sido más grave por la trascendencia. Por eso decimos que los famosos son un peligro en la publicidad si no se controla muy bien lo que se quiere hacer. Vayamos a la historia, tal como nos la cuenta el diario El Mundo a través de su corresponsal:

A lo largo del martes la prensa de medio planeta se hizo eco de las declaraciones que el ex ministro de Antigüedades, Zahi Hawass, concedió a LOC. Unas polémicas palabras, en las que el egiptólogo recriminaba al futbolista argentino su falta de interés durante la visita que realizaron a las Pirámides de Giza, que rotativos de España, América Latina, Reino Unido, Francia o Italia reprodujeron desatando un terremoto que ha terminado forzando una discreta disculpa."
La visita de Leo Messi a las Pirámides es más importante que la de cualquier político, jefe de Estado e incluso estrella de Hollywood. El hombre corriente de la calle conoce a Messi e interactúa con él. Solo a la élite le interesan la política y los políticos", señaló Hawass en un comunicado de prensa remitido a este diario a través de varios canales. En la nota, el ex ministro entona un mea culpa a medias mientras dirige la acusación de haber considerado a Messi un "mentecato" hacia el traductor de español.
En la breve entrevista telefónica con LOC, Hawass ya sembró la duda sobre el intérprete: "No sé si le tradujeron bien lo que dije. Con Will Smith [que visitó la meseta de Giza el pasado domingo] hablaba en inglés pero con Messi hablaba en inglés y árabe y el traductor se lo decía en español. No sé si hizo bien su trabajo". En el comunicado, el egiptólogo asegura ahora que "hubo un problema de comunicación ya que el futbolista más famoso del planeta solo habla español" y el diálogo entre ellos se desarrolló "a través de un traductor que no hizo bien su trabajo y no trasladó la pasión y la emoción necesarias".
Esta versión contrasta con las declaraciones de Hawass a LOC en las que reconoció que no hubo diálogo posible porque Messi no hizo preguntas ni se interesó por la visita. "Su cara era como una piedra", llegó a decir. "Hawass estaba expresando en su intervención su enfado y frustración con el intérprete y no con una leyenda de fútbol que respeta, valora y admira como un genio único en su campo". Del insulto ha pasado a profesar su profunda veneración: "No me he perdido ni un solo partido de los que ha jugado Messi. No quise perder la oportunidad de ser su guía a pesar de tener un tobillo roto que requirió de cirugía unos días antes de la visita", agrega.*


En el incidente anterior, el de las botas —como analizamos en su momento [ver entrada Messi y Egipto o del malentendido a la mala fe]— se había jugado con unas fotografías anteriores de Messi en Jerusalén, en una visita con el Barcelona. Las redes sociales las recuperaron y distribuyeron, dejando a Messi convertido en un enemigo de los árabes.  El odio a Israel se había tragado a Messi, la figura famosa visible. Messi pasaba a ser un sionista que llegaba a lanzarles un zapato a los egipcios. Los ataques contra Messi se dispararon desde los programas que gustan de calentar a las audiencias; nadie desperdició la ocasión de realizar un grandilocuente e indignado discurso contra Messi. ¡Messi go home!
Pero a Messi se le olvidó o no se enteró o se le olvidó a su representante o no le importó lo que había pasado a nadie y un día le dejaron un billete de avión, pasaron a buscarle, le llevaron al aeropuerto y se bajó del avión en El Cairo. Le dieron palmaditas, le llevaron a las pirámides y le hicieron las fotos mientras un señor que también quería salir en las fotos no dejaba de hablar. El señor era Zahi Hawass, algo que Messi que no tenía que saber.
Me imagino que Hawass estaba allí por el mismo motivo que Messi, porque es famoso entre los que les gusta Egipto y está siempre delante. Pero Messi no creo que tenga un interés especialmente desarrollado hacia la egiptología, como para muchos otros campos.


Pero Hawass se fue de la lengua más de lo que un anfitrión o un relaciones públicas se puede permitir. Y ocurrió lo que nos cuenta el diario El Mundo. Que Messi puso la cara, pero no la sonrisa ni el asombro que Zahi Hawass espera de sus explicaciones.
Egypt Independent se hace eco de la noticia tal como la cuenta El Mundo, si bien lo transforma en diario italiano:

As reported earlier by Il Mondo newspaper, Hawas described Messi as "a fool", who did not show any response to his explanation of Ancient Egyptian history during a tour at archaeological sites. He added that Messi's face was like a stone and that he did not show any interest in what Hawas was saying.
Hawass continued, saying that the Argentinian superstar did not even care when he explained to him about the secret doors and the kings who ordered the construction of the pyramids.**


Quizá Hawass esperaba demasiado de Messi, un profesional del fútbol y solo un actor aficionado, sin método específico; quizá en su contrato no se exigía que tuviera que poner caras de asombro ante las pirámides o que le temblaran las piernas de la emoción ante las palabras de Hawass.
Hawass ha echado la culpa de todo al traductor —lost in translation— que quizá falló al transmitir las emociones del egiptólogo y antiguo ministro y eso hizo que Lionel Messi fuera poco receptivo.  Pero también es otro incidente más del señor Zahi Hawass, uno más en su historial de introductor de civilizaciones de forma poco civilizada. Creo que recordar que ya ha habido algún que otro incidente con ilustres visitantes anteriores. Pero él está siempre allí junto a periodistas, pirámides y sarcófagos: allí plantado con su sombrero de Indiana Jones —aunque quizá fuera Indiana Jones quien le copiara—.
Según el diario español, Hawass se explayó con su ilustre turista pasmado y eso es lo que se ha visto por el mundo. La publicación futbolera egipcia, KingFut, nos da una versión de las expectativas creadas por Lionel Messi. Antes de la visita, el periódico deportivo egipcio anunció el ficha de Messi para promocionar el turismo sanitario de la hepatitis C y, un día después, el 21, nos presentaba a un locuaz y súper vitaminado Lionel Messi con el titular "Lionel Messi speaks about Egypt’s greatness and pyramids". Allí podemos leer:

Argentina and Barcelona legend Lionel Messi spoke about Egypt, his visit in 2007, and the Pyramids, during his visit for a health campaign.
The Argentine visited Egypt in order to motivate patients of Hepatitis C from all around the world to seek treatment in Egypt, and spoke about the country during his quick visit on Tuesday.
“It’s great to be at the Pyramids. It was a great moment when I entered the Pyramid and touched its stones,” Messi told ON E.
“I have touched Egypt’s greatness and knew how the ancients have lived, it’s a brilliant moment to watch the history closely. In school I learned about Egypt and I know how great it is.
“The visit was fast so I can’t talk about Cairo, but I know it has a great history. I wish to know it better someday.
The 29-year-old then spoke about his visit to Egypt with Barcelona in 2007, when they faced Al Ahly in a friendly game, which ended 4-0 to the Catalans, but Messi failed to score in that game and it was Eto’o (brace), Saviola, and Bojan, who were on the scoresheet.
“I have visited Egypt before with Barcelona to play a game here in 2007, but I can’t remember the match score,” Messi added.
“I don’t mind trying the Egyptian food while I am here,” he concluded.***


Algunos han recordado que el resultado fue 4-0 a favor del Barcelona, pero la buena educación y el motivo promocional de la visita no ayudaban a que la memoria hiciera el esfuerzo de recordar el resultado.
Del texto se desprende un eufórico Messi, deseoso empaparse de cultura faraónica y hasta de hacerse un selfie con el presidente, si hubiera sido necesario. Pero Messi debía estar ese día poco efusivo y Zahi Hawass se había hecho demasiadas expectativas con su visitante.
Entrevistado por la televisión, Hawass no se pudo contener:

In a TV interview aired Sunday, Hawass was asked how Messi's reaction compared to that of Hollywood movie star Will Smith, who also toured the Pyramids with Hawass earlier this month.
"Messi is an idiot, and I am sorry to say that," he snapped. "I was explaining the antiquities to him and there's no reaction in his face. I was explaining things that would make a rock react, but he was just like an idiot."
In a statement late Tuesday, Hawass said he was expressing anger over an inefficient interpreter when he was interviewed on the telephone by a talk show host. He made no mention of an interpreter in his original comments on Messi.****


La conclusión de Hawass sobre el traductor es lo que demuestra su narcisismo. Will Smith reaccionó a sus explicaciones porque no necesitó traductor y no se perdió nada en la traducción: por el contrario, fue la incompetencia del traductor la que hizo que Messi no pudiea apreciar la calidad explicativa de Hawass. Allí donde Will Smith, gran actor, era todo sonrisas de complacencia; la cara de Messi era la negación del conductismo. Pero cada uno es como es, incluido Hawass.
Zahi Hawass se ha disculpado posteriormente por sus palabras despectivas o más bien considera que Messi estaba mal informado por culpa del traductor, algo que le hizo parecer "tonto", una interesante cuestión epistemológica y diplomática. Como se ha creado un escándalo (dice El Mundo que a Messi se le habría pagado medio millón de dólares por ir a Egipto y escuchar a Zahi Hawass), el intrépido egiptólogo tiene que explicar al Ministerio que financió el acto promocional porque quien están en los titulares es Hawass y no Egipto, que era de lo que se trataba, Y además porque en vez de decir que es un país acogedor —como es— se dice que se insulta a los visitantes.
Hawass se igue liando él solo con las explicaciones:

"I apologize to Messi and his fans for the misunderstanding," he said, professing to be an avid fan of the Argentine who watches all his games on television. "The nature of brief telephone interviews does not allow enough time to accurately explain what is meant. That contributed to the misunderstanding," he said.
Hawwas, a former antiquities minister, added that he would like to take Messi to visit the tomb of King Tutankhamun in the southern city of Luxor if he were to visit Egypt again.****

No sé cuanto tiempo se necesita para explicar qué se quiere decir cuando se llama "mentecato" o "tonto" a alguien. Suele entenderse rápidamente.
El titular de El Mundo puede da a entender que el fallo de traducción estaba en llamarle "tonto". Queda claro que Hawass, en su dominado ingles, dijo de Messi que era "tonto". Lo era, explicó, por no reaccionar a sus maravillosas explicaciones. Las disculpas han venido impuestas y es cuando han encontrado al pobre traductor como "culpable". Se demuestra así doblemente la clase de pájaro que el señor Zahi Hawas. Es todo ego y sombrero. Deberían probar con Jim Carrey, que es bastante más expresivo que Messi, con lo que el amor propio de Hawass sufriría mucho menos. ¡Él, que acompañó a Obama! Se puede preparar porque le va a tocar Donald Trump dentro de poco. ¡A ver qué dice!
No sé yo si Messi está para un tercer viaje a Egipto, donde cada vez que va alguien se enfada. Allí se le quiere un montón, pero parece que haga lo que hagan siempre hay un malentendido.  
El anterior caso de Messi lo titulamos "Messi y Egipto o del malentendido a la mala fe". En vez de "tierra de faraones", Egipto parece ser para Messi "tierra de malentendidos".


* "El ex ministro egipcio tras llamar "mentecato" a Messi: "La culpa fue del traductor de español"" El Mundo 7/03/2017 http://www.elmundo.es/loc/2017/03/07/58bef99be5fdea51788b4575.html
** "Hawas apologizes to Messi over offensive statements" Egypt Independent 7/03/2017 http://www.egyptindependent.com//news/hawas-apologizes-messi-over-offensive-statements
*** ""Lionel Messi speaks about Egypt’s greatness and pyramids"" KingFut 21/02/2017 http://www.kingfut.com/2017/02/21/messi-speaks-egypt-greatness/

**** "Egypt's top archaeologist called Lionel Messi an idiot" Business Insider-AP 8/02/2017 http://www.businessinsider.com/egypts-top-archaeologist-called-lionel-messi-an-idiot-2017-3