Mostrando entradas con la etiqueta Erdogan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Erdogan. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de abril de 2024

El fracaso de Erdogan

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo ocurrido en las elecciones municipales turcas es relevante no solo para el país sino un indicador para otros países de la zona gobernados por grupos islamistas de mayor o menor radicalidad o integrismo. En estos momentos, se está analizando en muchos lugares lo que ha ocurrido en Turquía y cuáles son las medidas para evitar que pueda ocurrirles.

El islamismo no es un "partido", por más que acepte esta fórmula allí donde sea necesario. La idea islamista es la conversión social a unas normas y costumbres que se consideran por encima de la política. La política puede ser el camino, pero no es el final ni el juego real.

La fórmula de Erdogan es importante porque suponía una transformación de la sociedad desde el poder político, el obtenido en las urnas. Ahora las urnas le han dado la espalda y eso tiene consecuencias pues plantea una gran contradicción respecto al destino final, del que no se puede dudar.

De hecho, es importante resaltar que la pérdida de votos de Erdogan, además de por el avance de la oposición socialdemócrata, laica, se debe al crecimiento del fundamentalismo que le deja al margen como opción "islamizadora". Señalan en RTVE.es:

Parte del retroceso del AKP se debe a la subida de su hasta ahora aliado, el partido islamista fundamentalista Yeniden Refah (YRP), que avanza incluso al cuarto puesto en número de votos, aunque solo lidera en dos provincias, dominadas hasta ahora del AKP.* 

Dentro de las rivalidades islamistas en todos los niveles este hecho es relevante porque tiene un valor de "señal". Será utilizado para ver el abandono por poco eficaz de la forma de islamizar de Erdogan y los suyos, es decir, de la necesidad de radicalizarse para conseguir los objetivos fundamentalistas para la sociedad.

El golpe para Erdogan es fuerte porque su pérdida de influencia social se percibirá de manera crítica, como un camino erróneo, lo que dará más armas a sus rivales islámicos. Señalarán que el camino no funciona, que no es el adecuado, que se equivocó.

Desde el punto de vista exterior, también se percibirá como una señal de lo que funciona y lo que no. Entre los países con sistemas islamistas, la rivalidad por ofrecer el mejor camino, el de la islamización profunda, el de la dirección religiosa —como ocurre en Irán, por ejemplo— es constante. No se trata solo de gobernar, sino de gobernar hacia un fin, el de una sociedad islamizada que sirva de "luz", de "faro" a otras, es decir, "ser cabeza". Y esto no es fácil de conseguir, porque si se va por la vía democrática se pretende que la situación sea irreversible, un destino que no contempla vuelta atrás. El reto turco ahora es cómo "interpretar" lo ocurrido.

Desde fuera, muchos verán el fracaso de Erdogan y su partido por usar vías democráticas (Erdogan no siempre lo es) como un aviso: el camino no vale. Será necesario presionar más socialmente, vigilar con más atención los movimientos sociales, en especial, como ha ocurrido en Irán y Afganistán, los movimientos de las mujeres, a las que siempre hay que estar controlando para evitar el desastre.


Los países rivales para servir de modelo aprovecharán el fracaso en el propuesto por Erdogan en la moderna Turquía. Las "limpiezas" hechas por Erdogan en estos años, de los jueces a los militares pasando por las universidades, no parecen haber servido de mucho. Las excusas de intentos de golpes de estado para hacer estas limpiezas ya no funcionan o al menos no se sienten todavía en peligro comenzar de nuevo. 

Esto no significa que no tengamos otra excusa de este orden en el tiempo que falta para llegar a las siguientes generales que, de seguir así, corre el riesgo de perder. Será entonces cuando veamos hasta dónde llega el sentido de la democracia en el islamismo turco.

Tras señalar que cree en la democracia, nos dicen en RTVE.es que:

Erdogan ha subrayado que los comicios se habían llevado a cabo sin mayores incidentes y que los resultados expresan la voluntad del pueblo. "Esto no es un fin, sino un punto de inflexión", ha dicho recordando que quedan cuatro años para las próximas elecciones generales.

"Seguiremos adelante, seguiremos ganando: creo en vosotros", ha insistido el mandatario.*

Habrá que ver qué entiende por "inflexión" y quiénes son ese "vosotros" en los que cree. El peligro está ahora en los que ya han ido abandonando su partido y pasándose a los que no creen en "la voluntad del pueblo", sino en la inflexible "voluntad de Dios". Por no haberla seguido adecuadamente, dirán, han perdido el norte y el poder.

Turquía son las puertas de Europa. Lo que ocurre allí es trascendente para nosotros y para todo el mundo musulmán. Los medios hablan de "derrota histórica", de "hundimiento",  "debacle", etc. Veremos cómo se percibe esto allí y cómo nos afectan los cambios que llegarán, sean los que sean.

* "La oposición socialdemócrata a Erdogan se proclama vencedora en las elecciones municipales en Turquía" RTVE.es / EFE 31/03/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240331/partido-erdogan-pierde-terreno-municipales-turquia/16038831.shtml

jueves, 20 de julio de 2023

El efecto mariposa sueco

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Algo que comienza en Estocolmo puede acabar produciendo diversos efectos conectados con el origen. La quema de unas páginas del Corán frente a la embajada de Iraq en la capital sueca por parte de un exiliado iraquí provoca la quema de la embajada sueca.

Suecia ha preferido asumir los riesgos derivados de la quema antes que renunciar a algo llamado la "libertad de expresión", según dictaminaron los tribunales suecos. Como toda libertad, la de expresión requiere vigilancia y cuidado; también responsabilidad,  especialmente cuando la pagan terceros en sus carnes. Parece que no se aprendió suficiente de los casos anteriores, especialmente el de aquel pastor que decidió quemar un Corán en Estados Unidos. Las muertes de personas que no tenían nada que ver con la quema se produjo por todo el mundo.

Entiendo que hay muchas formas de expresar la libertad que uno siente, pero seguro que unas son mejores que otras, especialmente cuando no se plantea ningún deseo de diálogo o de crítica, que ambas formas se pueden dar dentro de la libertad de expresión. Quemar no es ni crítica ni diálogo, sino todo lo contrario. Es una forma de expresión que lo expresa todo por el acto mismo. No hay palabra, solo un acto destructivo. Los jueces se expresan con sus sentencias y le habrán dado vueltas al asunto, me imagino. Habrán hecho abstracción mental del espacio, Suecia, país tranquilo y democrático, desligándolo de los efectos posibles en lugares menos tranquilos y nada democráticos. Entiendo que lo mismo ha hecho el autor de la quema, que en vez de dar una conferencia criticando al régimen, ha optado por la quema de páginas del Corán, que es más rápido y no tienes problemas de idiomas.

Las autoridades suecas, según se informa, hacen responsables a las iraquís de la seguridad de las embajadas, en este caso, la suya. Pero una cosa es la realidad en Suecia y otra cosa la realidad y la ley en Iraq, algo que sabe perfectamente el exiliado que ha quemado el Corán y por eso se fue a Suecia a hacerlo. No solo es importante la libertad de expresión, sino saber dónde la aplicas por lo que pueda pasar. El exiliado no ha querido correr riesgos. No parece estar muy agradecido a Suecia por acogerle, por lo que se ve.

Pero los efectos son varios. Por ejemplo, y no creemos que sea casual, el caso, mezclado con sus propios exiliados, le está sirviendo a Erdogan para poner obstáculos al ingreso de Suecia en la OTAN en momentos en los que esto beneficia directamente a Rusia por la guerra de Ucrania. Erdogan pone así todos los obstáculos que puede, aunque tenga que ceder en algún momento. Pero el mal ya está hecho en un tiempo en que la rapidez cuenta.

La beneficiada de todo esto es Rusia, sin duda. Las diferentes embajadas de países islámicos (Arabia Saudí, por ejemplo), han llamado a sus embajadores como protesta o han citado a los de Suecia para leerles la cartilla diplomática.

Supongo que los suecos han pensado al menos un poco en lo que hacen. Como es habitual, los que mueven la sociedad a través de redes y mezquitas han aprovechado para hacer ver cómo Occidente odia al islam. Una frase que se repite en los medios de diferentes países por parte de los manifestantes: "We are mobilised today to denounce the burning of the Koran, which is all about love and faith."*


Estos lujos de libertad no producen ningún elemento positivo y sí, en cambio, muchos negativos. Dan la posibilidad de manejar a millones de personas en todo el mundo islámico además de ser un poderoso argumento para producir nuevos ataques, algo que al disidente pirómano le trae al fresco. Le dan a Rusia argumentos para acercarse a nuevos apoyos en su lucha contra occidente, penetrando más en el mundo islámico. Hacen que algunos países se lo piensen mejor antes de dar asilo a los activistas que utilizan su territorio y les crean complicaciones. Finalmente, es un argumento contra la propia democracia, ya que los activistas del fundamentalismo harán ver la falta de capacidad crítica de los que solo saben quemar y no dar argumentos. Cuando las personas que desean democracia en los países musulmanes más radicales tratan de argumentar en su favor, lo que sale a relucir es esto, la quema de coranes. Lo demás desaparece.

Todo muy irónico e impredecible.

* "Iraqi protesters torch Swedish embassy in Baghdad" Ahram Online, / AFP 20/07/2023 https://english.ahram.org.eg/NewsContent/2/8/505110/World/Region/Iraqi-protesters-torch-Swedish-embassy-in-Baghdad.aspx

sábado, 12 de marzo de 2022

La gran pregunta

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Volvamos al principio: ¿qué gana Putin con todo esto? ¿Ha hecho a Rusia "más segura"? Creo que es imprescindible intentar penetrar en la mente opaca y oscura de Putin para poder saber, aunque no sepamos hasta dónde puede llegar, el porqué lo hace. No se puede jugar esta partida sin saber qué quiere o hasta dónde está dispuesto a llegar.

La excusa de la "seguridad" se ha desvanecido porque no ha hecho de sus fronteras espacios más seguros que los que tenía antes de invadir Ucrania. Hay algo que se nos escapa en todo esto, el punto de racionalidad que explique esta locura. Pero que necesitemos explicaciones no significa que estas existan o que nos resulten coherentes.

Las cosas que se escuchan sobrepasan la locura: desde la tercera guerra mundial hasta la importación de mercenarios sirios. Esto es una nueva amenaza que añadir a la que en su momento se barajó: la llegada de cuerpos especiales desde la islámica Chechenia, a cuyo frente hay otro horroroso payaso dictador. Desde el punto de vista de una guerra, todo el mundo entiende lo que significa esto: crímenes masivos, ataques sin piedad ante la seguridad de que desaparecerán sin huellas. El dictador Muamar El-Gadafi hizo algo así enviando a mercenarios que luchaban por África hacia las ciudades que se rebelaban; la amenaza era borrarlas del mapa, sepultarlas bajo un baño de sangre.

Putin ha mentido en todo. Le miente a su pueblo y le miente al mundo. Su aparato de propaganda suena heroico en Rusia, acompañado por la propaganda mediática y los gestos contra Occidente. Muchos rusos colocan las "Z" simbólicas en sus coches, ventanas, ropa, caminos o plazas. Lo hacen porque consideran un héroe a su presidente eternizado gracias a los cambios sucesivos de todo tipo que le permitían seguir en el poder, al que se agarra y del que no puede ya descabalgar.


Putin lleva tanto tiempo en el poder que nadie se lo imagina sin él. Es lo típico de las dictaduras, donde las instituciones acaban fusionándose en el rostro del poder, que el del presidente. Lo vemos en muchos países en los que los tiranos se han eternizado. Ya no hay diferencias.

¿Por qué este cambio en el "orden mundial"? ¿Qué reivindica Rusia, si se puede decir así, a qué aspira? Eso es lo que no acabamos de comprender y es esencial intentar hacerlo.

Tenemos la hipótesis de la maldad natural; simplemente, es malo, un diablo con cuernos, rabo y tridente. Eso vale para describir el comportamiento, pero no la motivación. ¿Una confrontación abierta con la Unión Europea, con Occidente, con la gran mayoría de los países que se han manifestado en contra? ¿Cree Putin que ha llegado el momento de crear un "eje" como el elaborado en la II Guerra Mundial, con Alemania, Japón e Italia? ¿Quiénes serían los integrantes de ese "eje" dictatorial, capaz de controlar el mundo? ¿Quiere un mundo orwelliano, un mundo dividido en zonas controladas por la propaganda y enfrentadas entre sí, como amenaza permanente? 

En otro orden, ¿es el ataque destructivo contra Ucrania un fin en sí mismo o una advertencia? ¿Ambas cosas? ¿Con qué fin, ya que es obvio que no consigue más espacio de defensa, sino prolongar su frontera de guerra hasta un límite peligroso?

¿Cabe la posibilidad de que Putin crea que la OTAN no va a intervenir nunca en defensa de nadie? Es lo que aprendieron algunos países de Oriente Medio sobre la presencia norteamericana, que basta la decisión de un nuevo presidente para dejarte colgado. Eso convirtió a Putin en una "valor seguro", en alguien que no te deja ni te critica porque seas un dictador, porque asesines o hagas desaparecer personas. Eso la Casa Blanca lo reserva para los muy amigos, como ocurre con Arabia Saudí y el príncipe Bin Salman. ¿Esa es la hipótesis sobre la que gira lo que ocurre, que la OTAN va de farol y no intervendrá? Que Rusia podrá ir tragándose país por país hasta llegar a ¿dónde? ¿Cuál será el límite? ¿Hemos pasado de la globalización económica al diseño de un planeta lleno de telones de acero, con cañones apuntando al otro lado? Hay muchos dictadores repartidos por el mundo que han hecho mejores migas con Putin que con Trump. Putin es un valor fijo; los Estados Unidos cambian cada cuatro años. A los dictadores les gusta la estabilidad y poco las sorpresas.

¿Ha jugado Putin estos años a entrar en el espacio aéreo de muchos países para comprobar que nadie le va a disparar por temor a una reacción rusa enloquecida e incontrolable? En noviembre de 2015, Turquía derribó un avión ruso que se había metido en su espacio aéreo camino del conflicto de Siria. Turquía apoyaba a los islamistas y Rusia al régimen del dictador Bachar al-Assad.

En La Vanguardia leíamos entonces:

No va a ser el inicio de la tercera guerra mundial, ni mucho menos... El derribo de un avión ruso de ataque por cazas turcos no va a provocar una confrontación entre Rusia y la OTAN. Nada parece indicarlo, ni lo sucedido ni los precedentes más recientes de invasión del espacio aéreo por unos y por otros (a menos que se produzca un error catastrófico). Además, por otra parte, los lazos e intereses que unen a Rusia y a Turquía son demasiado fuertes.

El ambiente expectante que reinaba ayer se diluyó rápidamente tras una reunión de urgencia en la sede de la OTAN en la que se llamó a la calma tanto a Turquía –país miembro- como a Rusia. A nadie le interesa una escalada, y menos en estos momentos.*

 

Lo que Rusia no quiso provocar, pese a las palabras de Putin diciendo que "pagarían" el derribo, se produce ahora en Ucrania, un riesgo elevadísimo. Ucrania no es miembro de la OTAN, Turquía sí lo es. 

La retirada del ejército norteamericano de la zona dejó a los kurdos literalmente al descubierto, algo que avergonzó a los propios militares. Fue una decisión "política" que hizo que abandonaran a aquellos con los que habían luchado codo con codo. Lo tratamos aquí en su momento. ¿Es el caso que ha servido a Putin para confiar que los norteamericano, el gran peso de la OTAN, no están dispuestos —pese a lo que diga Biden— a meterse en una guerra a gran escala, especialmente tras la vergonzosa retirada de Afganistán, dejando a su suerte a millones de personas? ¿Le ha tomado Putin la medida a la OTAN y a los Estados Unidos? ¿Cree firmemente que la OTAN no intervendrá y que se puede tragar todo lo que oficialmente no está en la organización? ¿Será ese el destino de los demás países "advertidos" de no entrar en la OTAN?

Es difícil evaluar lo que ocurre sin saber cuál es el objetivo real, que ha de estar en concordancia con el derroche de crueldad generado. El sufrimiento del pueblo ucraniano está solo comenzando. Rusia no se va a retirar de Ucrania. Se la va a anexionar y lo va a presentar como una "gran victoria", que será bendecida por el pope moscovita, cabeza de su Iglesia y que ya vio cómo Ucrania se le escapaba de la "diócesis". Putin va a poner a "los verdaderos ucranianos" al frente del país, por el que circularán libremente los tanques y soldados rusos haciendo una "limpieza" del territorio, descabezando las instituciones y colocando a los más proclives.

La resistencia del pueblo ucraniano está siendo feroz, sin importarles el tamaño del enemigo, algo que le ha fallado a Putin. Lo que ha quedado claro es que Putin no se va a retirar de Ucrania como "perdedor", por eso le interesa obligar a sentarse en una mesa a Ucrania a que acepte sus demandas, algo que los ucranianos no quieren. Es su decisión porque es su país y su destino. La cuestión es qué caro le puede salir a Putin, que se presenta como invencible. Si la OTAN no quiere participar y Rusia no quiere perder, el destino está claro en un sentido, pero no en las posibilidades que abre para el futuro. Putin cree controlarlo todo y puede que no todo le salga como quiere.

Las consecuencias de la guerra en Ucrania son devastadoras para ellos. Abren además una serie de incertidumbres sobre Europa y parte del mundo. Obligan a la desconexión de Rusia del sistema mundial, algo que no controlará, pero lo intentará a través de alianzas con aquellos que necesiten su ayuda y comprensión. Sabe también que a la fuerza militar y la brutalidad le debe añadir las penurias que causará fuera. El controla el hambre de su pueblo, pero la de Europa es otra cosa. Putin cuenta con la inflación como aliado.

En el artículo de 2015 sobre el avión derribado se señalaba,

-Turquía compra a Rusia el 60% del gas que consume (es el segundo mercado ruso después de Alemania) y tiene un contrato de 20.000 millones de dólares con Rusia para construir centrales nucleares. A ninguna de las partes les interesa perder estos negocios.

-Además, Turquía exporta a Rusia y sus socios de Unión Euroasiática frutas y verduras. Rusia fue el principal país importador de productos turcos en el 2014, según el diario ruso Kommersant.

-El año pasado visitaron Turquía 4,5 millones de turistas rusos. Esto parece quedar ahora en suspenso y es un importante golpe para Turquía, pero de todos modos el turismo ruso no está en su mejor momento.

-Rusia necesita a Turquía: para llegar a su base naval en Tartus (Siria) y abastecerla, sus barcos tienen que atravesar el estrecho del Bósforo desde el mar Negro. De otro lado, mercantes turcos atracan en la península de Crimea ignorando la prohibición del Gobierno ucraniano.

-Los rusos han demostrado que pueden responder a sanciones económicas incluso perjudicándose. Así ha hecho con la Unión Europea a propósito de la invasión de Ucrania. Las amenazas del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en este sentido no le han servido de nada.*

¿Podemos aprender algo de lo que ocurrió entonces para lo que está ocurriendo ahora? Los primeros párrafos nos muestran los lazos económicos y el freno que suponen para los conflictos. Pero también se nos contó que los rusos responden aunque se perjudiquen. Es lo malo. En junio del año siguiente, 2016, Erdogan, el presidente turco, se disculpaba por el derribo del avión ruso dentro de su espacio aéreo. No es fácil que se disculpe por algo, pero Putin ya había conseguido algo..

Queda por ver cómo le ha sentado a los oligarcas las requisas y cancelaciones. Pero Putin ya les ha ofrecido una compensación: nacionalizar las empresas extranjeras que cierren y "dárselas" a los que las quieran "trabajar". Es evidente que quienes las querrán trabajar son los mismos que están perdiendo poder por otro lado.

Vladimir Putin ha lanzado a Rusia a una locura. Cuál sea su finalidad está por verse pues, por mucho error de cálculo que haya cometido, es un camino de difícil retorno a algún tipo de "normalidad". Estamos acostumbrados a ver la guerra como algo intrínsecamente malo, algo que evitar. Putin nos la muestra como una herramientas más del poder y de una forma imperialista que considera "natural". Lo que se resiste, se destruye.

Putin ha creado una fisura en la forma de ver el mundo. Allí donde se nos explicaba por qué no había réplica al derribo del avión en 2015, no existe ahora explicación. ¿Ha estado tanteando estos años para llegar a este asalto bélico? ¿Es un camino o solo una etapa de un camino oscuro y violento que puede destruir ese nicho de paz que ha sido Europa tras la II Guerra Mundial? Entonces, la Rusia de la Unión Soviética llegó hasta el corazón de Europa, anexionándose países enteros que pudieron recuperar su libertad tras la caída del Muro muchos años después. Puede que sea ahí, en esa estrategia y objetivos de entonces, donde deberíamos mirar. La pregunta entonces sería "¿hasta dónde puede llegar?" 


* Félix Flores "Por qué el derribo del avión ruso no desata una guerra" La Vanguardia 25/11/2015 https://www.lavanguardia.com/internacional/20151125/30383703868/guerra-derribo-avion-ruso-rusia-turquia.html

domingo, 23 de enero de 2022

Dos refranes turcos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Dos refranes le han bastado la periodista turca Sedef Kabas para acabar en la cárcel. Solo dos refranes, dos piezas de sabiduría popular: "Una cabeza coronada se vuelve más sabia", señalando que no siempre es cierto, y "cuando una vaca entra en un palacio no se transforma en reina, sino el palacio en un establo". Dice la CNN, que es quien da cuenta de la noticia, que no necesitó mencionar en ningún momento a Recep Tayyip Erdogan, el eterno presidente turco. El hecho es que todo el mundo sumó dos más dos y lo que salía era la figura del presidente. Y así es como funcionan este tipo de crítica, una parte son las palabras, la otra se desarrolla en la mente del que las escucha.

La inmediata reacción a los refranes, dando la periodista Sedet Kabas con los huesos en la cárcel, forma parte del panorama nacional asumido por sus seguidores. Nadie habla mal de Erdogan. El liderazgo del presidente es una mezcla equilibrada entre autoritarismo e imagen cuidadosamente cultivada que nadie puede tocar. Es más, el autoritarismo es un rasgo positivo a la turca del líder, tal como ocurre en otros países islámicos. En estos, un rasgo del poder es precisamente la capacidad de acallar, hacer desaparecer, etc., según el grado de autoritarismo desplegado, a los oponentes. No se ve como algo necesariamente negativo y sí, en muchas ocasiones, como un síntoma de fuerza. No son los islamistas muy dados a alternancias y respetos de la pluralidad.

La respuesta de las autoridades turcas, es decir, las fuerzas afines a Erdogan han sido claras en sus manifestaciones según recoge la CNN en su artículo: 

Turkish Justice Minister Abdulhamit Gul reacted with a tweet Saturday that did not name Kabas: "I curse the ugly words that target our President, who was elected by the votes of our nation. These endless and unlawful expressions arising from envy and hatred will find the response they deserve in the conscience of the nation and in front of justice."

Turkey's Presidential Communication Director, Fahrettin Altun wrote in a tweet Saturday, "Politics, opposition, and journalism all have morals. Those who see this morality in this country too much are the poor people who have no self-respect. A so-called journalist is blatantly insulting our President on a television channel that has no goal other than spreading hatred!!"

Reacting to news of the journalist's arrest, Reporters Without Borders (RSF) -- a nonprofit media watchdog -- said: "No less than 200 journalists were prosecuted, and 70 journalists were sentenced on similar charges since Erdogan was elected President in August 2014." 


Fijémonos en el detalle del ministro de Justicia: como Erdogan ha sido elegido por el pueblo no puede ser criticado. Es una gran diferencia entre la forma de entender la democracia generalmente y la forma en que lo entiende el gobierno de Erdogan. Siempre se dice que Hitler llegó democráticamente al poder. Sí, pero luego hizo lo que hizo. Por eso hay que tener cuidado con estas percepciones de las democracias en las que solo son herramientas para llegar al poder. Como es Dios el que ha iluminado al pueblo para que te elija, cuando el pueblo dice que salgas es el diablo quien entra en escena.

De la misma forma, se maneja el término "moral", que consiste siempre en no criticar al jefe. Si aplaudes, la moral te rebosa; si criticas, no hay moral profesional o de cualquier otro tipo. Es el ejemplo de lo que se llama habitualmente la "ley del embudo". Lo cierto es que Erdogan ha hecho todo tipo de jugadas con ese poder que el pueblo y Dios le ha dado. En su humildad, acepta pasarse la vida de presidente hasta dejar una Turquía moral y obediente.

Sus planes los hemos comentado en muchas ocasiones, convertirse en el líder exitoso de la cuenca mediterránea hasta chocar con el otro "liderazgo fuerte", el de Al-Sisi en Egipto. Erdogan forma parte de la internacional islamista, la que quiere liderar, lo que le enfrenta al gobierno egipcio que sacó de la presidencia a los Hermanos Musulmanes.


Erdogan y al-Sisi son las dos figuras individuales sobre las que se construyen unos sistemas autoritarios que tratan de justificar sus acciones. Ambas han estado "protegidas" externamente por el paraguas defensivo occidental, especialmente, el norteamericano, hasta que ha habido sus choques por sus excesos. Cuando Erdogan se ha sentido muy "presionado" se ha ido a hacer una visita a Putin, que es la forma universal de demostrar el rechazo a las presiones norteamericanas.

La posición estratégica de Turquía y, sobre todo, sus pretensiones imperial-religiosas, son un factor importante, lo que hace que Erdogan se le pasen muchas cosas y se mire hacia otro lado. Sin embargo, la situación turca debería preocuparnos más porque lo que está haciendo es volver irreversible la situación, anulando la democracia y llevan más allá de la oposición a sus rivales.

A los turcos que no están de acuerdo con él ya apenas les quedan resquicios por los que asomarse. Con una inflación superior al 35% actualmente, es lógico que aumente el descontento en el país y con ello las críticas. Sin embargo, las críticas no son toleradas, como ha entendido la periodista. Hace unos años, con la excusa de un intento de ·golpe de estado", hizo una limpieza en todas las instituciones, de la judicatura a las aulas, del ejército a los medios. Encerró a todos los que pudo de los que consideró seguidores del clérigo Fethullah Gülen, que pasó de ser un apoyo a ser el enemigo número uno, pues podía quitarle seguidores en su propio terreno. El clérigo se encuentra alejado, en los Estados Unidos y de vez en cuando Erdogan lo reclama. No es Erdogan un personaje que se contente con un no.

La complicada situación de la región es un factor que ha favorecido a Erdogan y en el que él mismo ha intervenido para que no se simplifique. No todo es responsabilidad suya en la zona, pero si lo que ocurre en Turquía y allí las cosas están complicadas en todos los niveles. Eso se traduce en más exhibiciones de fuerza, depuraciones y anulación de cualquier intento de abrir la situación. El egocentrismo narcisista de Erdogan no tiene límite y no desperdicia ocasión para mostrarlo. Es una de las figuras centrales autoritarias que van imponiendo su "estilo" de gobierno y deterioran la democracia hasta hacerla irreconocible.

Los dos refranes, sin mencionar al presidente, le han costado la cárcel a Sedef Kabas. Vaya desde aquí nuestro apoyo a su labor informativa y, por qué no, crítica. Sin ellas, Turquía seguirá su camino hacia lo que ya casi es, el solar de Erdogan. 


* Hande Atay Alam y Isil Sariyuce "Turkish journalist detained after 'insulting' President Erdogan in a TV interview" CNN 23/01/2022 https://edition.cnn.com/2022/01/23/europe/turkish-journalist-jailed-intl/index.html

viernes, 2 de julio de 2021

Las protestas de las mujeres turcas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Las televisiones nos muestran imágenes de la violencia desatada contra las manifestantes contra la retirada de Turquía del tratado internacional contra la violencia machista, llamado precisamente Tratado de Ankara porque fue allí donde se produjo. La noticia de la retirada la comentamos aquí cuando fue anunciada hace unos meses. Hoy vemos los resultados de la retirada tanto en las calles como en los números, los de los asesinatos de mujeres producidos en este tiempo, 28 asesinatos solo en el mes de marzo, que fue el que se produjo la salida. La cifra habla por sí sola. El número anual de muertes de mujeres a manos de parejas, ex parejas y familiares, según se señala en el propio texto, oscila entre 300 y 400 mujeres asesinadas, una cifra lo suficientemente alta como para considerar inexplicable la retirada del tratado, algo que, sin embargo, tiene una serie de causas internas y externas en la estrategia de Erdogan y su partido.

Cuando hemos tratado aquí en múltiples ocasiones la figura de Erdogan hemos señalado su cambio de estrategia desde el momento en que se produce el rechazo de Europa a sus pretensiones de insertarse en la Unión. Desde Francia, especialmente, se le dijo con claridad que "Turquía no era Europa", que no lo había sido nunca y que no lo iba a ser por muchos motivos, especialmente por la propia actitud de Erdogan.




El presidente turco ha ido creando un personaje doble, el del islamista que recupera las raíces de un país, por un lado, y el de cabeza del islam, por otro, una competencia dura con algunos países que intentan hacer lo mismo, especialmente aquellos que se consideran "referencia" para los otros. Erdogan ha jugado a la recuperación de un nuevo "imperio otomano", que conquistó el Mediterráneo oriental y sobre el que quedan restos de las disputas en lugares como Chipre, por ejemplo.

En un país que se debate entre islamistas y laicos, las acciones estratégicas para consolidar la propia opción es obvio que pasa por la reislamización y por el cierre hacia cualquier elemento que debilite la imagen de autosuficiencia que el propio Erdogan quiere transmitir: "Turquía no necesita a nadie" y "Turquía es el faro". Estas dos referencias son claves para entender la figura de Erdogan y sus pasos.



La retirada del Tratado contra la violencia contra la mujeres forma parte de estas acciones, de este "no necesitamos lo que viene de fuera", entendiendo por "fuera" el mundo Occidental, con el que cada vez es más desafiante y al que otros imitan (tenemos el reciente caso de Marruecos y España).

Cualquier gesto de Recep Tayyip Erdogan es dirigido a sus seguidores como una forma de desafío a Occidente, como una demostración de su superioridad, algo que es valorado por sus seguidores de forma muy positiva, ya que entienden que el mundo musulmán ha sido arrastrado fuera de su propia esfera por el intento de emular las formas occidentales, tomadas como logros y síntomas de modernidad.

El islamismo político, al que Erdogan pertenece, intenta crear una "modernidad" bajo las normas morales y religiosas del islam, algo que se ve complicado porque las tendencias más conservadoras se acaban imponiendo exigiendo más retroceso hacia las formas tradicionales. El mismo proceso lo estamos viendo en Egipto, donde se intenta avanzar en un sentido y retroceder en otro, con una intensificación de los ataques igualmente contra los derechos de las mujeres y todo aquello que se considera parte de la corrupción de Occidente: el ateísmo, el feminismo y la homosexualidad, además del liberalismo democrático, ya que la vida social no se plantea nunca como una igualdad real de derechos porque esta es irreal, una ficción que va contra la propia ley de Dios, que es el referente final. Es en esa interpretación final de la "virtud" por la que compiten en el liderazgo el Egipto de Abdel Fattah al-Sisi o la Turquía de Erdogan, pasando por la Arabia Saudí del wahabismo. El liderazgo es poder, pero sobre todo modelo de virtudes. Los "malos gobernantes" son los que se alejan de Dios y pervierten a su pueblo, por lo que son castigados, como en el caso de Nasser, con derrotas en los campos de batalla frente a Israel, como le señalaron sus enemigos en su época. Hoy se mantiene el principio, por lo que es importante para el liderazgo someter, humillar a los enemigos de dentro y fuera. La victoria es señal divina, señal de que se hace lo correcto. Y lo correcto ya se sabe dónde está escrito.

El texto de RTVE.es nos señala:

 

El verano pasado, algunas voces cercanas al partido de Erdogan, el islamista AKP, que gobierna Turquía desde 2002, propusieron que el país se diera de baja en el Convenio.

En ese momento, las intensas protestas feministas, a las que se sumaron voces de organizaciones de mujeres del propio AKP, hicieron que el plan, aparentemente, se devolviera al cajón. 

Presión islamista previa para salirse del convenio

Sin embargo, un sector islamista y nacionalista ha continuado haciendo campaña para acusar al Convenio de destruir los valores de la familia y de promover la homosexualidad, pese a que el tratado no menciona la homosexualidad en ninguna parte.

No obstante, las propias organizaciones LGTB empezaron a reivindicar el Convenio como algo propio, asegurando incluso que había sido concebido para proteger "a mujeres y homosexuales".

Finalmente, en marzo, el Gobierno justificó su decisión de salir del Convenio alegando que éste "había sido secuestrado por un grupo que intenta normalizar la homosexualidad".*


 

A la vista de lo señalado anteriormente, creo que se puede entender perfectamente lo señalado en el artículo. La expresión "valores familiares", por ejemplo, es la que ha sido utilizada, como hemos visto hace unos días, para encarcelar, entre tres y diez años, a un número de mujeres que subieron vídeos a TikTok. Es el mismo proceso regresivo en la competencia por la virtud. No es casual que los islamistas que fueron puestos en fuga en 2013 con el "no-coup" de al-Sisi fuera Turquía, ni es casual que el presidente egipcio retomara la "ruta de la virtud", la misma que había enarbolado el expresidente Morsi. La virtud es la gran baza que el pueblo entiende, es la confianza en las leyes que tienen su origen en la Sharia, en las tradiciones de base religiosa.

La gran barrera islámica es precisamente no poder avanzar más allá de lo expresado en la línea que va del Corán a los hadices, porque quien lo hace acaba encarcelado o, peor, muerto. Los gobernantes saben que cualquier paso en este sentido supone la puesta en marcha desde la base de fuerzas que buscan frenar esto.

Es lo que vemos en las noticias. Una ley internacional que pretende proteger a las mujeres es convertida a una escala diferente, a la promoción de la homosexualidad; una ley que protege a las mujeres es interpretada como una ley contra los "sagrados valores de la familia". Mujeres, homosexuales y ateos son la triada maldita en el mundo islámico, algo que tienen en común con los más retrógrados movimientos de Estados Unidos, donde han encontrado simpatía algunos grupos de corte islamista y salafista.



Esto es dramático porque implica que cualquier tipo de reformismo está destinado al retroceso llegado a un punto, por un lado; pero también algo de enorme gravedad: la condena a las dictaduras y a otras formas autoritarias, como se ve en Egipto y en la propia Turquía, según sean las condiciones.

La solución serían movimientos democráticos, pero eso, como se vio en la Primavera, resulta imposible porque ni está articulado (no se deja que se consoliden) ni tiene base popular porque este identifica "democracia" con perversión occidental. Primero habría que cambiar las mentalidades a través de la educación, algo que tendría enorme resistencia y se vería como una manifestación negativa, hasta diabólica, que acabaría con el gobernante, tal como hemos visto en el propio Irán, por ejemplo. Que el proceso de laicidad se identifique con dictadores y que su eliminación, como en Irán mismo, traiga una dictadura religiosa, la de los ayatolas, no deja de ser un destino dramático, que desde dentro, en cambio, se vive como "virtud".

La retirada del Tratado de Ankara tiene un sentido claramente ideológico: Turquía puede tener sus propios valore islámicos sin la contaminación de Occidente. La calificación de feminismo y homosexualidad como valores negativos y destructivos del "orden familiar", el querido por Dios, son muy claros.

El párrafo final del artículo explica:

La vida sexual de una mujer soltera o divorciada se puede llegar a interpretar en Turquía como una afrenta al honor de sus parientes. En lo que va de año, 189 mujeres han sido asesinadas, según datos de la plataforma "Pararemos los asesinatos de mujeres", lo que arroja una incidencia, en proporción a la población, entre dos y tres veces superior que la habitual en España.*


Hemos visto hace unos días aquí lo que ocurre con la falta de legislación sobre la violación en el ámbito doméstico en Egipto y las denuncias contra este presunto vacío. Si la violación no se concibe como una violencia dentro del matrimonio, porque se considera un derecho del marido al que la mujer no se puede resistir, da lugar a una nueva violencia que es la del abuso y la impunidad. El crimen de honor es precisamente una forma de restitución de ese "orden" que posibilita la muerte de una mujer porque su familia —fundamentados en esos "valores familiares"— lo ven como necesario y acorde con esas leyes que pueden estar no escritas pero que los jueces conocen cuando absuelven o someten a condenas leves.

Estos procesos los estamos viendo de continuo allí donde la "virtud" anima a los familiares a velar por el honor de la familia y si se mancha ese honor está "justificado" la muerte de la mujer. Todo eso está implícito en esas presiones sobre el gobierno por parte de los más conservadores que identifican como "valor" la violencia y la sumisión, la dependencia y la falta de entidad de la mujer por ella misma. Esos "valores familiares" invocados de un extremo a otro del mundo islámico no son más que el derecho patriarcal a decidir qué está bien o mal, la negación de que la mujer pueda tener un papel en la vida más allá de la obediencia.

Son, además, una forma de deshacerse de los movimientos incómodos de crítica a los gobiernos o al sistema en su conjunto. Les sirven, igualmente, para mostrarse "virtuosos" con la represión, como ocurre con el tratamiento de la homosexualidad o cualquier otro modelo identitario que no se considere adecuado al modelo "familiar" señalado.


  

* "Miles de mujeres se manifiestan en Turquía contra la retirada del Convenio de Estambul para combatir la violencia machista" RTVE.es / Agencias 01/07/2021 https://www.rtve.es/noticias/20210701/protestas-turquia-retirada-erdogan-pacto-violencia-machista/2118320.shtml

miércoles, 14 de abril de 2021

Sillas turcas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



El Watergate dejó una importante secuela, la costumbre de ponerle "gate" a todo. Si hay "gate", hay caso. Ahora Europa se enfrenta al "sofagate", que es una versión morbosa del "juego de la silla", aquel en el que los participantes son uno más que el número de sillas existentes.

En la política hay que empezar a utilizar, como en el Fútbol, el VAR (Video Assistant Referee), ya saben ese dispositivo que permite ver al detalle y comprobar si fue mano o no, si fue voluntaria o no, si fue dentro del área o no. Pues el VAR, aplicado al "sofagate", no deja ningún tipo de dudas. Tarjeta roja para Erdogan, el presidente turco, que ha jugado sucio y es reincidente.

Le han bastado dos sillas y un sofá para dejar en evidencia la inconsistencia europea o, cuando menos, su ingenuidad. Nos olvidamos que en comparación con los cargos democráticos, que apenas tienen tiempo de sacudirse la bisoñez en los mandatos, los gobernantes pseudodemocráticos, como Erdogan, acaban sabiéndoselas todas por sabérselas todas. Erdogan, como Putin, y otros de su ralea política, son zorros astutos y con mala baba. Lo revela el VAR.



Hace mucho tiempo que sabemos  cómo se las gasta Recep Tayyip Erdogan. ¿Se acuerdan la que le jugó a nuestro Mariano Rajoy cuando este se encontró, sin saber adónde iba, en mitad de un mitin de su partido, exhibido como una rareza y aval europeo? Rajoy salió de inaugurar un tren sin saber que el tren le llevaba directo a una encerrona. Podrían citarse todo tipo de maldades en todos estos años de mandato o reinado, según se mire. Erdogan tiene vocación de califa y se presenta ante los suyos como el nuevo emperador otomano, dispuesto a reconquistar lo perdido y, sobre todo, el hombre (léase en sentido machista) que es capaz de humillar a los infieles desafiando a todos, Estados Unidos, la Unión Europea o al faraón egipcio de su misma ralea, el mariscal al-Sisi, un rival al otro lado del imperio que echó de su sillón a su amigo islamista, Mohamed Morsi.

El VAR nos muestra con claridad la jugada al ofrecernos el ángulo adecuado, el que nos muestra la comunicación no verbal, cómo Erdogan baja la mirada y ralentiza el paso para que sus dos invitados contemplen la situación, una silla y dos traseros, con perdón. El VAR muestra, igualmente, el acelerón infantil de Charles Michel hacia la silla libre en ignominiosa competencia con Ursula Von der Leyen, que como la señora educada que es, debió pensar que estas cosas se discuten en privado. Pero en política, la idea de "privado" tiene un sentido algo más que relativo.



Igualmente, el VAR nos muestra la cara de satisfacción de Michel, ganador parcial del juego de Erdogan y perdedor del otro juego, el político y sobre todo personal. Michel ha quedado como un grosero, por un lado, y se ha hundido políticamente. Su postura relajada y satisfecha en la silla de la discordia, no anticipaba la cantidad de patadas que recibiría en su trasero soberano.

 

En La Vanguardia leemos:

 

El sofagate va convirtiéndose en un viacrucis para Charles Michel, que va a ritmo de disculpas diarias, y en una palanca para Ursula von der Leyen para apuntalar su estatus en la Unión Europea. Esta tarde, Michel ha reiterado sus excusas púbicas, esta vez ante los jefes de los grupos políticos del Parlamento Europeo.

“Ha insistido en la unidad de la Unión Europea y el espíritu de equipo”, dicen fuentes de su equipo. Lo ha hecho ante los representantes de un parlamento que, desde el primer momento, en su mayoría calificaron de humillación el trato recibido por Von der Leyen en su visita a Turquía, y que lo consideran un ataque tanto a la institución como a las mujeres.

Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea sigue con una posición más contundente, a la ofensiva. “Esto no volverá a pasar”, les ha dicho a los eurodiputados, subrayando algo en lo que todos coinciden, la necesidad de evitar tropiezos similares que implican un desgaste en la imagen de la Unión Europea.

“Como mujer, como europea y como socialdemócrata le he aceptado las disculpas porque yo me sentí ofendida por esa imagen”, ha dicho la presidenta de los socialistas europeos, Iratxe García.*

 


Erdogan, misión cumplida. Eso también lo muestra el VAR y será el chiste turco de la semana, el "saben aquel que dice que vienen dos europeos a ver al presidente..." Pues así se las gasta el emperador otomano cuando juega en casa. Gran parte de su liderazgo consiste en este juego de astucias y desprecios que caracterizan al dirigente islamista que devuelve con este tipo de jugadas el rechazo al comportamiento turco.

Las críticas europeas y de algunos otros países a la retirada del acuerdo sobre la violencia contra las mujeres, llamado precisamente "de Estambul", las devuelve Erdogan con este tipo de jugadas, como una bofetada en el doble rostro institucional.

No tengo las más mínima duda sobre la intencionalidad de lo realizado por Erdogan. El fallo de los servicios diplomáticos, que se debían haber olido algo así, es grande. Podemos llamarlo ingenuidad o buena fe, pero eso con Erdogan no funciona, porque él es de otro cuero y lo que hace lo hace para espectáculo de sus seguidores, para que estos puedan presumir de cómo su jefe humilla a la poderosa Europa.



A Erdogan solo le ha puesto freno en Europa, Angela Merkel cuando este intentó presentarse en Alemania a dar mítines a los millones de turcos que residen allí. Pero Merkel es más lista que todos y a experiencia no le gana nadie. Ir a Turquía, ahora lo saben ya, tiene sus riesgos. Con maldad a su altura solo ha estado Trump, ya que son tal para cual.

Pero aquí la bronca no se la lleva Erdogan, se la lleva Charles Michel, cuyo gozo infantil se quedó en un pozo y bastante profundo. Como explica la socialista española, Iratxe García, la ofensa ha sido triple: ha ofendido a las mujeres, a los europeos y, no contento con ello, a los socialdemócratas. No se entiende muy bien esto último, pero el orden está claro. La tontería es de Michel, la ofensa es nuestra. La maldad es, por supuesto, del dueño de la sillas, del manipulador que se ríe por dentro. 



Pero puestos a reírse, la batalla de los memes —un importante frente hoy— la ha ganado Ursula Von de Leyen, ya sea por la vertiente de crítica al machismo de los dos colegas o al simple oportunismo grosero de Michel, cuya relajada forma de sentarse queda en evidencia en las fotografías, o por la reivindicación de su papel institucional. Charles Michel va a tener que cargar con esto toda su vida política, que puede ser corta. Más complicado está lo de Erdogan, pero ya se encontrará alguna forma de ponerle en su sitio. Su chantaje permanente con los refugiados dejará de funcionarle algún día.

La que ha salido reforzada ha sido Ursula Von der Leyen, demostrando algo que la historia ya había demostrado, que las bicefalias dan dobles dolores de cabeza.

 


* Jaume Masdeu "No habrá otro sofagate, dice Von der Leyen" La Vanguardia 13/04/2021 https://www.lavanguardia.com/internacional/20210413/6670649/von-der-leyen.html