Mostrando entradas con la etiqueta Nueva York. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nueva York. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de noviembre de 2025

Trump y la batalla perdida en Nueva York

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No le han sentado nada bien a Donald Trump los resultados de este martes electoral en Estado Unidos. Si las encuestas mostraban su momento de popularidad más bajo, los resultados de las urnas han ido en el mismo sentido. 

En RTVE.es nos dan en lugar preferente la noticia de la gran batalla por Nueva York, un lugar en el que el enfrentamiento adquiría tintes especiales ya que los demócratas habían presentado a un joven musulmán y representante de una versión más "de izquierdas" de los demócratas.

El titular de RTVE.es anuncia que "El demócrata Zohran Mamdani gana las elecciones a la alcaldía de Nueva York", dejando para el interior las otras importantes victorias que se han producido en otros puntos del país. La atención estaba en Nueva York, pero los demócratas se han hecho con cargos importantes en diferentes lugares 

El demócrata Zohran Mamdani ha ganado las elecciones a la alcaldía de Nueva York y ha hecho historia al convertirse en el primer musulmán y socialista al frente de la mayor ciudad de Estados Unidos. A sus 34 años será el edil más joven en gobernar la Gran Manzana desde 1892.

Este firme opositor de Donald Trump, ha pasado de ser un legislador prácticamente desconocido para la mayoría de la ciudad a convertirse en una de las figuras más visibles dentro de su partido. Este martes ha culminado su despegue tras derrotar con el 50% de los votos al republicano Curtis Silwa y al exgobernador Andrew Cuomo, antes demócrata, ahora candidato independiente para el que Donald Trump había pedido el voto.

[...] Durante su campaña, Mamdani defendió con firmeza la congelación de los alquileres, en una ciudad donde compartir piso puede costar más de 1.000 dólares al mes. Conquistó a los neoyorquinos prometiendo transporte y cuidados infantiles gratuitos, viviendas asequibles y una red de tiendas municipales con precios bajos para aliviar el alto coste de la vida en la Gran Manzana.*


Lo que los demócratas consideraban el "ala socialista" del partido, Trump lo ha extremado considerando a Mamdani como "comunista". Esto forma parte de la estrategia de mostrar al rival como un enemigo de la democracia, un infiltrado extranjero y anti americano. Por supuesto, el futuro alcalde de Nueva York tenía todo aquello que Trump creía poder utilizar en su contra: musulmán y comunista. ¿Se puede pedir más a un contrincante? Sin embargo, no les ha funcionado, lo que hace la derrota en la batalla de Nueva York doblemente dolorosa.

Más allá de la importante victoria, un desafío directo a Trump porque así se lo tomó él mismo por sus vínculos obvios con la ciudad —allí se encuentra la Trump Tower—, ha habido otras victorias que harán sacudirse el ego y mirar más el conjunto, la deriva del voto. El autobombo de Trump es una cosa y el estado general del país es otra. El texto nos explica:

Este martes, los demócratas suman nuevas victorias. En Virginia, la demócrata Abigail Spanberger ha sido elegida gobernadora y se convertirá en la primera mujer en dirigir el estado tras superar por más de un 10% a su principal contrincante. En Nueva Jersey, la victoria ha sido similar porque Mikie Sherrill también se ha hecho con la gobernación del estado. Más al sur, los californianos han aprobado una medida de redistribución de distritos electorales, que otorgaría cinco escaños adicionales a los demócratas.*

Si Trump lo ve desde su ego, los estrategas republicanos contemplarán el problema desde otra perspectiva, la de las elecciones de mitad de mandato que se celebrarán en 2026. Ahí ya puede ser donde se produzca un giro en la situación política, con cambios importantes en las cámaras.

CNN

La estrategia de Trump es personalista; los estrategas republicanos lo son mientras les funcione Trump. Pero en el momento en el que la desconfianza en Trump se apodere de sus análisis, veremos qué ocurre.

Trump no es un hombre de partido, mientras que los republicanos en la sombra están obligados a satisfacer los intereses económicos y de orden ideológico (religiosos, negacionistas...) tras el partido. El control de Trump sobre el partido está en función de sus resultados. ¿Pueden asumir una debacle electoral inducida por la caída libre en la confianza en el presidente?

Trump ha entrevisto rápidamente esta posibilidad y ha dado su propia interpretación:

Tras conocerse los resultados electorales, Trump ha reconocido que su Partido Republicano ha perdido todas contiendas clave de esta jornada, pero ha considerado que la razón fue porque su nombre no estaba en las papeletas. No le falta razón, porque a lo largo de su trayectoria política, el magnate ha demostrado una capacidad limitada para transferir su popularidad a otros candidatos republicanos.*

Creo que la estrategia de Trump se plantea de forma un tanto simple. En realidad, creo que esta "capacidad limitada", tal como se dice en el texto, forma parte de la estrategia personalista de Trump. Se trata de ver que "él puede", tiene apoyo mayoritario, mientras que los demás sufren para intentar ganar el apoyo en las urnas. ¿No es esto "puro" Trump? Alguien que tiene esa idea mesiánica de sí mismo no se compromete apoyando a otros que podrían perder. Trump no es persona de partido; es persona de sí mismo. Por eso en estos años, ganando los republicanos, Trump se apunta él mismo las victorias mientras que apunta a los demás sus derrotas.

A Trump, como hemos podido ver anteriormente, nadie le puede ganar si no es con fraudes, según su propia versión. Es lo que le sirvió para justificar el asalto al Senado y tratar de impedir la toma de posesión de Joe Biden. Eso es lo que hace temer a los norteamericanos en su insistencia en un tercer mandato o, como señalamos el otro día, mi preocupación que pudiera pensar "un segundo mandato ampliado" alegando algún tipo de fraude o causa de fuerza mayor.

Trump se ha rodeado en esta legislatura de halcones republicanos. Ha preferido tenerlos cerca, bajo control y que se maten entre ellos por la sucesión... sea esta cuando sea. Una vez fuera del poder, no creo que a Trump le interese el resultado. Es más probable que se dedique a que le den el Nobel de la Paz (si no se lo han dado) o a ver esculpido su rostro en el Monte Rushmore, que son las cosas que le interesan realmente.

 

 

* Uxía Pérez "El demócrata Zohran Mamdani gana las elecciones a la alcaldía de Nueva York" RTVE.es 4/11/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251104/elecciones-nueva-york-zohran-mamdani-estados-unidos-trump/16801176.shtml

sábado, 17 de febrero de 2024

Un tramposo es siempre un tramposo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La construcción de la imagen de Donald Trump a cargo del propio Donald Trump tenía un problema del que hablamos aquí hace muchos años. Un tramposo es un tramposo; no es unos días honrado y otros no, no miente un día y dice el verdad el resto. La noticia de sus trampas en los negocios no es más que una fase de sus trampas, un nivel que era cuestión de tiempo que llegaran. Y han llegado.

Uno de los pilares de sus mentiras ha sido presentarse como un hombre de éxito, alguien capaz de manejar un imperio financiero y —¿por qué no?— manejar otro político. El éxito es el disfraz. Pero era cuestión de tiempo. Un tramposo, sí, lo es 24 horas al día y, en este caso, de nacimiento. Porque no se trata de una necesidad económica, sino de una necesidad, de una condición psicológica, de una forma de hacer las cosas. Trump es un tramposo sin límites, es psicológico.

Nos dicen  en RTVE.es sobre lo que acaban de dictaminar en los juzgados de Nueva York, la ciudad de su éxito, a la que exprimió y zarandeó durante su gran crisis institucional, sí, en Nueva York, donde se levanta orgullosa la "Trump Tower". Pero las cosas cambian:

Un juez de Nueva York ha condenado al expresidente estadounidense (2017-2021) Donald Trump a pagar 354,9 millones de dólares por varios casos de fraude en su empresa familiar, la Organización Trump. Además, el magistrado Arthur Engoron ha limitado la capacidad del exmandatario de hacer negocios en el estado de Nueva York durante los próximos tres años.

La multa se divide en varios cargos a Trump y a sus empresas (por un valor conjunto de 354,9 millones de dólares), a sus dos hijos mayores (cuatro millones de dólares a cada uno) y a un antiguo ejecutivo de la compañía (un millón de dólares), todos ellos acusados por la Fiscalía de inflar cifras de activos para lograr ventajas con aseguradoras y bancos.

Engoron ya los había considerado a todos ellos responsables de fraude en una decisión sumaria, antes de que comenzara el juicio civil. "Su completa falta de arrepentimiento y remordimiento raya en lo patológico", ha señalado el magistrado en su decisión.

Trump ha calificado la sentencia de "ilegal y antiamericana", además de "un absoluto FRAUDE". En su red social, Truth Social, ha reiterado su ya conocida acusación de que "el sistema de Justicia del estado de Nueva York, y de todo Estados Unidos, está bajo asalto de jueces partidistas, engañados y sesgados", ya que "los radicales hacen todo lo que pueden por expulsarme".*



Todo sigue la pauta. El progresivo descubrimiento de que Trump es un fraude en sí mismo, un productor de fraudes en su ámbito, sigue su camino. Hace muchos años que señalamos eso, que al tramposo hay que buscarle en su jardín, excavar para encontrar los restos y orígenes de sus trampas, en sus empresas. No había que ser adivino; bastaba con entender que un tramposo es un tramposo, que alguien que no respeta hoy las reglas, tampoco las he respetado en el pasado.

Trump se presentó como un hombre antisistema, como un nuevo antipolítico porque los políticos eran unos inútiles incapaces de manejar el dinero de todos, unos despilfarradores corruptos. Él era la demostración viviente de la persona que había levantado un imperio y que podía devolver al país su grandeza. Él iba a hacer grande América de nuevo, como reza su eslogan político.

Es decisiva la afirmación que hace el magistrado sobre Trump: "Su completa falta de arrepentimiento y remordimiento raya en lo patológico". Es difícil entender la literalidad de lo señalado.

En estos años hemos dedicado a la figura y decisiones de Trump muchas, muchas páginas. El hecho de hacerlo se debía a la completa desinhibición mostrada sobre sus intenciones y a la forma de actuar. Puede que haya habido políticos peores que Donald Trump, pero es muy difícil encontrar otro similar en su estilo y actuaciones. Su sentido del poder más que de la política es claro. Por eso Trump no quería intermediarios; era él frente al mundo, en primera plana constante. Es un manipulador transparente cuya popularidad crece porque ha convencido a una parte del mundo que le ha convertido en héroe haga lo que haga o, quizá, porque lo que hace y cómo lo hace.



Esa falta absoluta de arrepentimiento es la consecuencia de un narcisismo patológico, de una forma de ver el mundo que probablemente venga de su propia familia y que ha transmitido a sus hijos, condenados también al pago de millones por el mismo fraude.

La acusación es grave, como demuestra la cuantía de la multa, a la que dicen desde Nueva York que puede que se le añadan otros 100 millones en concepto de intereses. Pero, más allá de la cantidad, lo que se pone en evidencia es la falsedad de la imagen del hombre exitoso. Trump ha mentido a todos. La mentira era parte de su propia personalidad creada.

Hemos visto a Trump de muchas maneras. Esa superioridad que ha manifestado frente a otros políticos, hombres de negocios, incluso ante los científicos (como se ha podido apreciar en la COVID-19), es la fantasía de alguien para quien cualquier método es válido para conseguir lo que quiere. Y lo que quiere es claro: dinero, poder para seguir haciendo dinero, que es la única moneda que tiene sentido en el mundo. Lo señalado hace unos días sobre cobrar a los aliados de la OTAN, no es más que otro ejemplo sobre la única vara de medir que entiende y que ha querido extender a los norteamericanos.

La cuestión del valor patrimonial no es nueva. Creo que la prensa hace mucho tiempo que empezó a cuestionarlo. Su sobrevaloración puede costarle muy cara en todos los ámbitos, el económico, el empresarial y el político.



Sigo considerando revelador su comentario (que hemos citado en ocasiones) sobre la película que le pidieron que comentara, Ciudadano Kane: "no entiendo para que le sirve el dinero si no se puede divorciar". El dinero lo es todo y lo puede todo. La presidencia es una forma de convertir el dinero en política y la política en dinero. Poder es mandar, comprar, hacer tu voluntad, estar por encima de todo... Si no, ¿de qué sirve?

Trump, por supuesto, sigue con la misma respuesta: todo es una conspiración contra él porque es el mejor, porque las fuerzas del mal que pretenden acabar con el éxito de América saben que él es la última resistencia. Sin él, los Estados Unidos están perdidos.

Hoy en que el protagonismo se reparte entre la condena de Trump y la condena internacional contra Putin por la muerte del opositor Navalni, el presidente ruso ha salido diciendo que "prefiere a Biden" porque es más previsible. Es una forma de despistar. Trump siempre fue partidario de Trump en la Casa Blanca porque lo entendió rápido, sabía que debía darle para que estuviera contento.

Asusta pensar en un mundo controlado por Putin y Trump. Asusta. 

 


* "Un juez condena a Trump a pagar 355 millones de dólares y le prohíbe hacer negocios en Nueva York por fraude" RTVE.es 16/02/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240216/trump-debera-pagar-354-millones-por-fraude-patrimonio/15974328.shtml



viernes, 16 de febrero de 2024

Nueva York contra las empresas de las redes sociales

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las cuestiones sobre la salud mental, en diversas variantes, están cada vez más presentes en los titulares de la prensa. Más allá de posibles sensacionalismos, lo cierto es que existe una gran cantidad de fuentes que están poniendo esto en diversos escenarios, que van de los jóvenes a los ancianos, pasando por los problemas de estrés generados en la generación intermedia.

En muchos de estos casos está la soledad, la alteración, protectora en muchos casos, que nos distancia de los otros. Junto a este fenómeno creciente y paradójico, en la llamada sociedad de la información, un mundo que ahora gira alrededor de las llamadas redes sociales convertidas en focos absorbentes de la capacidad de relacionarnos y que muchos relacionan con la causa de muchos problemas.

En RTVE.es no dan cuenta de la demanda presentada por la ciudad de Nueva York:

La ciudad de Nueva York ha presentado este miércoles una denuncia formal contra cinco de las mayores redes sociales -TikTok, Instagram, Facebook, Snapchat y YouTube- por "alentar una crisis de salud mental entre los menores en toda la nación". 

La denuncia, formalizada ante el Tribunal Supremo de California, ha sido presentada este miércoles por el alcalde Eric Adams y ha sido planteada conjuntamente por la Alcaldía, el Departamento de Educación y el Departamento de Salud.

Según Adams, Nueva York gasta 100 millones de dólares al año en programas de tratamiento de salud mental de la juventud.

"Muchas redes sociales terminan poniendo en peligro la salud mental de los niños, promueven adicciones y animan a comportamientos insanos", ha explicado.*


No sé hasta qué punto prosperará la demanda, pues tendrán que demostrar con claridad una causalidad, un vínculo claro, que seguro que los bien pagados abogados de la industria de las redes intentarán negar. Pero lo cierto es que cada vez hay más casos vinculados y más datos que lo reflejan el efecto de las redes o, si se prefiere, la atracción hacia los dispositivos que las redes demandadas representan.

Ese promover adicciones es la acusación sobre elaborar técnicas de atracción destinadas especialmente a los más jóvenes que les desconectan del mundo real y les sumergen en un mundo artificial en el que se estimulan los deseos o, como se dice en el texto, "comportamientos insanos".

La paradoja es que sean estas redes sociales, que estimulan directamente la permanencia ante los teléfonos u otro tipo de dispositivos las que generen problemas de comunicación. Pero es precisamente el exceso que busca la adicción que absorbe y aísla de la realidad, incluidas las relaciones auténticamente sociales.

Conforme se es absorbido por las redes, comienza el proceso de destrucción progresiva de las relaciones sociales reales, con personas del entorno, que son relegadas y con las que empieza a ser difícil relacionarse.

Como suele ocurrir, el transporte público es un ejemplo del aislamiento en medio de la colectividad, en la conexión con el dispositivo que se tiene en la mano y no con las personas que se tiene cerca. Observe la próxima vez que vaya a un restaurante cuántas personas manejan el teléfono antes que mantener una conversación con las personas con las que comparten la mesa.

No es de extrañar, pues, que sea la soledad el elemento que más destaca en los casos de salud mental, que sean caso de incapacidad de conectar o de ser conectado a redes humanas. Algunos han creado espacios de contacto, aunque ese contacto sea sumamente artificial o, en el caso de muchos jóvenes, presidido por el alcohol, que actúa como desinhibidor. Ese entorno garantiza la copresencia, pero no el contacto.

Que la ciudad de Nueva York considere que las compañías que manejan las redes sociales son las responsables de la alteración de esos millones de personas y que eso genera un gasto millonario en dólares, es importante porque va creando la idea firma de la responsabilidad. Ellas se benefician de forma multimillonaria; la idea es que paguen parte del daño sobre el que se asienta su beneficio.

Marta Gascón, en la sección 20bits del diario 20minutos, nos da una visión de este mismo problema (o una consecuencia) al tratar el desarrollo de las "novias" creadas con Inteligencia Artificial:

Para sorpresa de nadie, con la IAG se han popularizado las llamadas ‘novias IA’, chatbots basados en inteligencia artificial con los que puedes charlar o incluso hacer llamadas de voz. Lo que quieras contarles y lo que quieras que te cuenten es ya cosa tuya. Realmente no es algo nuevo: hacer alusión a la película Her es ya redundante y aplicaciones como Replika, una plataforma para charlar con un bot que puede hacerse algo más que tu amiga, llevan muchos años entre nosotros.

Chatbots de compañía que roban tus datos

De forma similar a los chatbots conversacionales con fines generales basados en IA generativa, los bots de compañía utilizan enormes cantidades de datos de entrenamiento para imitar el lenguaje humano.

A esto suelen sumarse otras funcionalidades extra en estas plataformas, como las llamadas de voz o el intercambio de fotos, que permiten interacciones más ‘emocionales’ para formar conexiones más profundas con el humano al otro lado de la pantalla.

Sin embargo, la procedencia y los fines reales de estas plataformas son dudosos: un análisis de 11 servicios de bots conversacionales ‘románticos’ publicado recientemente por la organización sin fines de lucro Fundación Mozilla afirma que casi todos venden datos de los usuarios, que se emplean para fines como publicidad dirigida, o no dan información adecuada al respecto en su política de privacidad.**


 

Más allá del preocupante aspecto del robo de datos para venta o cualquier otro fin, resalta la necesidad de relacionarse con "seres virtuales" antes que con humanos. Los problemas de sociabilidad se multiplican en todos los niveles de la vida, en todas sus etapas. Es difícil que el menor que se acostumbra a pasarse media vida conectado al mundo de las redes tenga un desarrollo social adecuado que implica la propia búsqueda de compañía. Sencillamente, le es difícil relacionarse con personas reales.

Relacionarse con otros es aprender a negociar, a valorar la relación, adaptarse, en sum, cambiar. En relaciones con los otros necesitamos ajustarnos al mundo.

Por el contrario, estas novias (no se habla de novios en los textos) virtuales están diseñadas para ajustarse a nuestros deseos, a ofrecernos lo que esperamos recibir. Son por lo tanto una especie de eco invertido y no ayudan demasiado al crecimiento personal. El que recurre a ellas no es capaz de relacionarse con los otros no gestionar su soledad, algo que se le presenta como un vacío condicionante.

¿Son las novias IA un episodio más en un proceso de aislamiento por incapacidad de relacionarnos? El siguiente paso, suponemos, será para aquellos que lo deseen formar "familias IA", con un número variable de hijos e hijas IA sobre los que debatir y establecer expectativas sobre su futo. ¿Por qué privarnos de algo tan sencillo?


Hay gente que ha conseguido crear sus pequeñas islas personales en las que refugiarse, ya sean amistades o familia, pero esto cada vez se va complicando más con personas que viven en mitad de grupos o multitudes pero que se encuentran desconectadas. Están físicamente, pero no mentalmente. Los ves, pero percibes su aislamiento; ves cómo se diluyen a través del dispositivo que tienen en la mano. Hay mucha gente que te comenta la dificultad de romper el aislamiento de algunas personas a las que les resulta cada vez más difícil realizar o recibir un simple saludo protocolario. El mundo no existe para ellas.

La cuestión ahora es si considerar eso como "nueva normalidad" o considerarlo, como ha hecho la ciudad de Nueva York, una enfermedad social y personal, una carencia de habilidades sociales que se puede manifestar en momentos de la vida en forma de crisis.

El texto de RTVE.es y EFE se cierra con unos datos: "Nueva York es la primera gran ciudad en plantear una denuncia contra cinco grandes tecnológicas -algunas de ellas entre las reinas de Wall Street-, pero 41 estados denunciaron a Meta (propietaria de Facebook e Instagram) por las mismas razones el pasado mes de octubre."*

Es previsible que las denuncias tengan un efecto en cadena. Independientemente de que ganen los juicios, servirán para dejar claro y en evidencia que es necesario un control y, sobre todo, una mentalidad diferente ante un mundo que cambia demasiado rápido e impide pensarlo. Desconocer los riesgos de lo que usamos todos los días es un peligro. Lo es todavía más para quienes, desde los efectos, se resisten como cualquier adicto a ser desprendidos de su herramienta. 

* "Nueva York denuncia a las cinco mayores redes sociales por alentar "una crisis de salud mental" juvenil" RTVE.es / EFDE 15/02/2024  https://www.rtve.es/noticias/20240215/nueva-york-denuncia-redes-sociales-crisis-salud-mental-juvenil/15970892.shtml

** Marta Gascón "Las 'novias IA' no son de fiar: descubren que algunos de estos chatbots de compañía roban tus datos" 20minutos/20bits 16/02/2024 https://www.20minutos.es/tecnologia/inteligencia-artificial/novias-ia-chatbots-roban-tus-datos-5218884/

martes, 3 de enero de 2023

El hombre que (literalmente) se hizo a sí mismo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La expresión "el hombre que se hizo a sí mismo" (self-made man) es frecuente en el imaginario norteamericano. Representa la esencia del individualismo que representa al país. Es la quintaesencia del "sueño americano", otro de tópico que funciona en la retórica.

Ahora, en estos tiempos mediáticos, la expresión "hacerse a uno mismo" tiene unos tintes y matices distintos. En RTVE.es nos hablan de George Santos, uno de los congresistas electos que deberá tomar posesión de su cargo en días próximos. Santos se ha hecho a sí mismo literalmente. "Logró un escaño republicano por el estado de Nueva York gracias a una campaña política basada en mentiras y muchos ciudadanos exigen que renuncie al acta", nos dicen en la noticia que acompaña a un elocuente vídeo de  su corresponsal Cristina Olea. Según nos cuenta la periodista, el fotogénico Santos se inventó todas y cada una de las líneas de su currículum: no estudió en las dos universidades de élite que dijo; tampoco trabajó en las dos conocidas empresas de Wall Street, como aseguró; ni tenía las propiedades que dijo ni existía la ONG de protección animal que aseguraba haber creado, como tampoco la empresa en la que dice trabajar.


Pero con este espectacular currículum, fotogenia, juventud y sonrisas a raudales, George Santos consiguió arrancarle un escaño a la ciudad de Nueva York, la ciudad que nunca duerme. Él admite, nos dice Olea, que "embelleció" su currículum, pero "no piensa dimitir". En la Fox, la cadena conservadora, le preguntan directamente "si tiene vergüenza", pero esa palabra falta en su vocabulario. Por supuesto, las dudas continúan sobre todos los aspectos de su vida que aparecían en el currículum y, especialmente, sobre las fuentes de financiación de su propia campaña.

Santos es el Zelig de la política norteamericana. Es aquel que se convierte, como el personaje de la película de Woody Allen, en aquello que le rodea. Es judío si está rodeado de votantes judíos; tiene una ONG de protección animal si te gustan los animales. Y así hasta completar el aparente currículum.

Sí, George Santos es el hombre que se hizo a sí mismo, el ejemplo paradigmático de lo que significa en estos tiempos la idea del "self-made man", la literalidad de la expresión. No hay diferencia entre ser y parecer, entre realidad y ficción. La historia no es lo que ocurrió, sino lo que contamos.

En este mundo de "imagen",  la construcción del "yo" que se quiere representar ante los otros, se convierte en esencial. No hay nada tras el fenómeno; solo existe el fenómeno, lo que se ve y se transmite, formando una única unidad con la finalidad de ser para otros.

Aquí hemos pasado de la "inaccesibilidad del ser", el "ser para la nada", el "ser para la muerte" de corte existencialista, a un "ser para los otros", un ser de "puertas abiertas", del "pasen y vean". Esas bonitas historias —ejemplares historias— que el cine o la literatura nos han mostrado sobre cómo se lucha para conseguir que los otros aprecien tus talentos ocultos, han pasado a ser las historias de "talentos visibles inexistentes", pura imagen para el consumo. De George Santos, lo que se ve no existe realmente. Y solo hay eso. Hacer ver lo que no existe está al alcance de cualquiera que, como ha dejado en evidencia la Fox, "no tiene vergüenza", es más, ni sabe qué es eso.

El video reportaje de Cristina Olea nos muestra a gente en las calles agitando pancartas de "Liar, Liar". Pero a él le da igual. Considera que él se ha embellecido el currículum, como otros se han embellecido la nariz, es cuestión de matices. La "estética factual" es ya un hecho.


Para nuestra desgracia, los George Santos proliferan por todo el mundo. No es un caso de "corrupción" clásico, de corrupción de la persona, sino más bien un caso producido por una forma de corrupción del sistema mismo, que cree ciegamente y acepta con gusto lo que le gustaría tener. Santos ha dado a sus votantes lo que estos querían recibir. No hay ideas tras la imagen; con ella es suficiente.

Hoy en día los políticos son seleccionados, en mayor o menor medida, mediante estos ajustes cosméticos. Se le llama "tener buena imagen", pero ¿qué hacer si no tienes lo que tus votantes esperan? En el caso de Santos, está claro: ¡te lo inventas! Santos les ofreció la imagen perfecta, sin fisuras, lo que ellos querían. ¿Qué hacer si no para llegar a su objetivo?

Los que le votaron, votaron una fantasía. Es lógico que se sientan burlados. Pero, no nos engañemos, habrá más de uno y más de dos, que sientan admiración por el desparpajo y la determinación de Santos. Algunos le envidiarán pensando "yo no habría tenido el valor". Pero lo que realmente envidian es la ausencia de esa "vergüenza" de la que Santos no tiene conciencia. Para muchos es un impedimento, una barrera; solo con pensar cómo se sentirían, ya se asustan. Pero Santos carece de ese sentimiento. Le da igual; objetivo cumplido: va a ser congresista por Nueva York porque le han votado, aunque lo que votaran sea inexistente. Pero queda "él", lo que resta cuando vas pelando la cebolla, solo lágrimas y un tufillo en las manos.

El manejo de la comunicación se ha convertido hoy en algo esencial en la política. En una sociedad basada en la "imagen", importan más los discursos que los hechos; el cómo se cuenta que el qué ha ocurrido. Cada vez son más los que dan el salto de la popularidad mediática a la política. Los espectadores, oyentes y lectores son, finalmente, votantes. Ven, leen, comparten los medios 365 días al año, mientras que votan una vez cada cuatro. Se acaba votando por lo que has visto en los miles de horas anteriores dedicadas a recibir información de los medios. En esos medios se cuelan los que tienen aspiraciones políticas o, simplemente, salen de allí.

Tenemos casos como el del mediático Donald Trump, presentador de concursos de belleza y de proyectos empresariales (The Apprentice). Trump se convirtió en el mensaje de sus propios programas. Pasó de hacer cameos en películas a ser el guionista, productor y estrella de su propio programa, convirtiendo la Casa Blanca en un plató, y su vida en un culebrón de éxito. También él mantiene una lucha por controlar el discurso sobre sí mismo y la realidad. Sabe que sus seguidores le creerán siempre. Pero Trump es un maestro narcisista de la mentira con un poder acumulado, mientras que George Santos está en su etapa inicial y puede que final.

Lo sorprendente —o quizá no tanto— es cómo los propios medios se han tragado las mentiras de Santos, cómo han aceptado sus discursos sin haberse molestado en comprobarlos. Cómo es posible que nadie de las grandes empresas le extrañara que allí hubiera trabajado Santos y nadie lo recordara. ¿Aceptamos todo?

A toda esta sarta de mentiras, George Santos lo ha llamado "embellecer". En ello se incluye fabricarse antepasados judíos huidos de Ucrania en la II Guerra Mundial o decir que su madre murió en los atentados del 11 de Septiembre, aunque lo hiciera en 2016, como nos informa Cristina Olea. ¡Quién da más! Unas veces "embellecía" y otras "bromeaba". Los que no lo hacen son los votantes, irritados muchos de ellos. Otra cosa ocurre con los dirigentes del partido, a los que no les preocupa un mentiroso más en el grupo, siempre que lo tengan controlado.

Creer en los medios se está haciendo tan complicado como creer en los políticos. Como continente y contenido están logrando una peligrosa simbiosis. Vivimos bombardeados de informaciones en un mundo inverificable. Si alguien lo verifica, son los propios medios, pero pronto será cada página, cada noticia, cada espacio informativo lo que habrá que verificar o aceptar y creer sin más. Santos, con 35 años, lo sabía; también que no existe el perdón, pero sí el olvido. Se trata de esperar con paciencia al próximo escándalo. ¿Renunciar? ¿Por qué?

Un buen trabajo de Cristina Olea; merece la pena verse íntegro.

 

* Cristina Olea "Telediario 2: George Santos, el congresista republicano que logró su escaño con una campaña basada en mentiras" RTVE.es 2/01/2023 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-2/george-santos-congresista-estados-unidos-campana-mentiras/6768392/

viernes, 25 de septiembre de 2020

Madrid y Nueva York o las odiosas comparaciones

Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Madrid lo está pasando mal y esto solo está empezando. Tenemos por delante medidas drásticas que volverán a poner en evidencia cuáles son las preferencias: salud o dinero (no escribo "economía" porque la propia salud es ya también un negocio), comunidad o individualidad. Por mucho que se niegue, las autoridades han practicado dos técnicas, la del doble lenguaje y la de la relajación de medidas. Mediante la primera se decía una cosa y se realizaba otra; mediante la segunda, lo que se decía no se hacía.

Partamos del principio de la dificultad, por sus propias características de capitalidad, centralidad, accesibilidad y distribución. Madrid no es una ciudad fácil de controlar por todos esos motivos. Hay que añadir otro factor: el enfrentamiento con las políticas del gobierno, porque había que hacer oposición cuando se trataba de cooperación. En esto Madrid quería sacar nota por las propias condiciones de debilidad política. No es el más fuerte el que más grita; el gobierno de Madrid es débil por su propia constitución y el peso que ha ido tomando la parte más derechista  y la propia ultraderecha. Por otro lado, la política tiene una fuerte vertebración norte-sur con adscripciones política muy diferentes. Otro factor muy importante, decisivo: el poder de la patronal en Madrid.

Todos estos factores han llevado a la situación actual, una ciudad al borde del confinamiento y de la rebelión de los distritos alentados por unos y otros. Los derechistas ven que el gobierno izquierdista les quiere destruir, mientras que los grupos más de izquierda consideran que se les está penalizando. Como esta división ideológica se corresponde también con la distribución espacial, es fácil para ellos suponer que se les está penalizando más allá de los datos.


¿Es cierto? da igual, es lo que parece y eso es lo que cuenta para la forma de respuesta. Lo que sí es cierto —y en eso coinciden todos los que no tienen un cargo político— es que Madrid no ha tenido en cuenta las prioridades de salud, no se han desarrollado los medios de prevención y no se han tomado decisiones a tiempo. Eso es así y solo los políticos responsables se empeñan en decir que no o en responsabilizar a otros. ¿Hay por medio guerras? Por supuesto. Pero son las guerras que nunca se debían haber dado entre administraciones y, mucho menos, convertirlas en la excusa para no invertir en todo lo que se debería haber hecho que, además, podría haber estimulado la propia economía, como es el caso de la digitalización de la enseñanza, del teletrabajo, etc. Se ha preferido lo restrictivo antes que la inversión en sectores que se han estado deteriorando por políticas de recortes y desinversiones, como se ha visto, en la sanidad y en la educación, sectores que se han mostrado como clave.

Desconfío de cualquier político o línea política cuyo única propuesta se la reducción de impuestos y recortes en sectores clave. Y eso es lo que ha resultado de una política de ya muchos años. Hoy entendemos que el problema no es gastar mucho o poco, sino hacerlo de forma inteligente en los sectores que aseguran un estado de bienestar, que incluye la seguridad y prevención sanitarias, a las comunidades. Pero eso no entra en las mentalidades simplistas de algunos neoliberales de salón, con el riñón bien cubierto y que todo lo basan en la filosofía del "dejar hacer", del no intervenir, porque todo se reajusta solo. Y eso se paga.


No, las políticas de Madrid han supuesto encontrarnos ahora en un estado débil para enfrentarnos a esto. El problema es que no se han puesto cimientos sólidos para poder enfrentarse a las oleadas siguientes. Por el contrario, la mentalidad ha sido siempre la provisionalidad dada la excepcionalidad de la situación. Pero la situación ha dejado de ser excepcional para constituir una "nueva anormalidad", un estado cronificado del problema que no solo no se reduce, sino que aumenta dado el deterioro o desgaste de los recursos materiales, humanos y de los fondos disponibles, cuyas deudas veremos cómo pagamos.

Somos la economía más perjudicada de Europa, somos el mayor foco de la pandemia de Europa y somos los que más rápidamente crecemos. Las medidas que haya que tomar se hacen con un sector sanitario agotado y desmoralizado, una población harta y mal acostumbrada por los propios políticos y sus vaivenes pragmáticos, y unos políticos que no quieren cargar con las responsabilidades y el desgaste políticos. Todos se apuntaban a la desescalada, que se prometía feliz, pero nadie quiere asumir su propio fracaso en este problema. Volvemos a repetir: hace mes y medio todas las autonomías clamaban por tener corredores seguros para que les llegaran los turistas. Los sensatos se quedaron en casa porque no les motivaba mucho poner en marcha nuestra economía y los insensatos llegaban a hacer en España las barbaridades que nos les dejaban hacer en los suyos, como ocurrió con los alemanes a los que su propio gobierno tuvo que llamar la atención. Luego, como consecuencia de nuestros deseos ilimitados de actividades sociales —de funerales a bautizos, de despedidas de solteros a barbacoas en las playas y botellones en los parques— todo lo ganado se perdía. Entonces, ya a finales de agosto, nos acordamos que había que llevar a los niños al colegio y que no se había contratado profesorado, no había aulas para dividirlos ni programas que poder hacer online. Lo que se dice de las escuelas, se puede aplicar a las universidades, dejadas a la buena de dios.


Me ha llamado la atención la información que nos ha facilitado Antena 3 sobre la comparación del desarrollo de la pandemia en las ciudades de Madrid y Nueva York. Es muy reveladora y clara, basta con ver las gráficas temporales. Explica porqué muchos científicos piden una auditoría a las acciones de unos políticos que decían siempre actuar guiados por expertos y en nombre de la Ciencia. En la última semana es frecuente comparar los datos de Madrid con los de Nueva York, dos grandes ciudades de gran movimiento y variedad de población.

En la web de la cadena podemos leer:

 

[...] en esta segunda ola de la enfermedad en Madrid se ha disparado los contagios de coronavirus, mientras que Nueva York ha conseguido contener el avance del virus.

Pero ¿Cuáles son los motivos para que en Nueva York las cosas hayan funcionado bien, y en Madrid estén funcionando tan mal frente al coronavirus? 

Las diferencias entre Madrid y Nueva York

Madrid pisó el acelerador y Nueva York, puso el freno. Eso creen los expertos. Reabrieron la ciudad más despacio, hicieron muchos más test y rastrearon mejor a los contactos.

Para Sara Lumbreras del Instituto de Investigación Tecnológica de la Universidad de Comillas (ICAI), "si hubiéramos tenido los rastreadores que se necesitaban, habríamos conseguido mantener los contagios tan bajos como estaban en verano y Nueva York parece que sí que ha hecho un gran esfuerzo" afirma la experta.

Antes de la desescalada, Nueva York ya tenía a 6000 rastreadores trabajando. En Madrid en total había 200.

Otro factor: a principios de verano Madrid daba luz verde a la hostelería con aforos reducidos al 50%, en Nueva York esto no ocurrirá hasta el próximo 30 de septiembre y con un 25% de aforo. A día de hoy, solo funcionan las terrazas.

"Si por ello hay un aumento en la tasa de infección, siempre podemos presionar el botón de pausa" afirmaba Andrew Cuomo, Gobernador de Nueva York, al que no le tiembla la mano a la hora de tomar decisiones para frenar el avance del coronavirus en su ciudad.

El pandemia puso a la ciudad de los rascacielos al borde del colapso. Los muertos por coronavirus se amontonaban. Hoy sus pacientes Covid ingresados en UCIS no llegan al 1%.*



 

Creo que las cosas no pueden ser más claras. Demasiada prisa por abrir y poco recursos para controlar. Claro como el agua. Hacer creer que una vez llegados a las cifras buenas, las malas no llegarían, ha sido una irresponsabilidad. La falta de turismo llevo a la promoción mediática de la salidas a donde fuera. Había que cambiar la foto de aquel que salía del supermercado cargado de rollos de papel higiénico por la toalla playera, asegurándonos que el mundo ideal era posible. Pero nadie quería dejar de intentar recuperar lo perdido, ya fueran la caja del negocio o las cervezas dejadas de beber, los cafelitos dejados de remover. ¿Quién puede vivir sin un bar, sin una cafetería, sin un chiringuito?

Hoy la realidad nos cae como una jarra de agua. Nos cae el aguay nos cae la jarra, de dura cerámica dejándonos descalabrados y estupefactos ante el anuncio de lo que no se tenía que haber producido, para lo cual los responsables, llamada la atención desde Europa, tienen que aparentar la firmeza que no tuvieron o que era de boquilla.


Durante meses se ha visto a gente burlar las medidas, sacar cincuenta veces al perro, prestárselo unos a otros. Nosotros no somos confucianos, pero tampoco tenemos a políticos como el gobernador de Nueva York, que decidió tomar el problema de frente, dar la cara todos los días y meterse en la mente de cada ciudadano de Nueva York y de su estado para lograr una respuesta que hoy tiene sus frutos. Nosotros tenemos lo contrario. Políticos quejicas, acusicas, muy limitaditos, temerosos siempre de que alguien les llame desde Génova o Ferraz, desde donde sea, a decirles que las medidas cuestan votos y hay que tener cuidado.

Echamos en falta políticos con ideas, responsabilidad y voluntad y no expertos en el insulto, la queja y en deshacerse del muerto pasándoselo a otros. Esta forma vergonzante de transmitir la responsabilidad a los ciudadanos más allá de los consejos, la recomendaciones, etc. no es la más adecuada. Se ha visto que no sirve porque en el fondo no se quería "parar la economía", frase tonta donde las haya, pues lo que tenían que haber hecho es estimular lo posible y, aún más, lo necesario, que es lo que se les ha quedado en el tintero. No tenemos lo que deberíamos tener en marcha, de hospitales a personal sanitario, de profesores a teletrabajadores. Había que haber estimulado iniciativas, que las hay, en sectores importantes y necesarios. Algunos han cumplido, pero lo han hecho a su aire o han sido dejados a lo que pasara (como ha ocurrido con los temporeros en las recogidas).

Es muy fácil poner sanciones (aunque no sea tan fácil cobrarlas). Es más difícil contratar personal sanitario, educativo, del transporte público, etc. Las condiciones en que se contrata a los sanitarios es de vergüenza ajena. No es nuevo y eso es lo preocupante. Ni la pandemia ha servido para modificar los modelos aberrantes de contratación (una enfermera decía en TV haber tenido decenas de contratos en solo tres meses, hilando unos con otros en un ciclo infinito de contratación y despido).


Lo que ha dejado en evidencia el coronavirus es la miseria de un sistema que lleva años cultivando el desempleo, la subvención, etc. en vez de afrontar la industrialización de España y su salto al siglo XXI. Tenemos un modelo económico infame, asocial y debilitado. Es lo que explica que formemos gente y después emigren a países donde ganan sueldos decentes, con contratos decentes y no lo que se ofrece en esta país que ha hecho de sus vicios virtudes.

No hay trazas de cambio. Es todo tan precario que nadie dice lo que ve o piensa por temor a quedarse fuera. Y eso vale para el que conduce un taxi, atiende una frutería, muere de un golpe da calor por no tener ni sombrajo o ducha, o para un profesor universitario que encadena uno tras otro miserables contratos por los que debe dar las gracias en un entorno despiadado y burocrático que ha convertido en muchas ocasiones los departamentos en escenarios selváticos. A todo esto lo llaman "mercado", "competitividad", "eficiencia", etc. Pero no es más que la injustica camuflada.

Madrid y Nueva York. El gobernador Andrew Cuomo le ha plantado cara a la brutalidad ignorante de Trump. Pero sus resultados le dan la razón, mientras que dejan a Trump en su lugar. Con líderes comprometidos, la gente responde mejor porque confía en ellos y sigue sus recomendaciones. Nosotros, desgraciadamente, nos contentamos con mucho menos. No conseguimos tener proyectos comunes entre tantas divisiones profundas y guerras abiertas, a las que nos arrastran. Acabamos defendiendo a unos porque no son los otros. No hay más mérito.

Suerte, Madrid. Vivir es sobrevivir, muchas veces a uno mismo.

 


* "¿Cuáles son los motivos para que Nueva York pueda contener el coronavirus y Madrid no?" Antena 3 25/09/2020

https://www.antena3.com/noticias/mundo/cuales-son-los-motivos-para-que-nueva-york-pueda-contener-el-coronavirus-y-madrid-no_202009245f6cf6be822f050001a8c91d.html

jueves, 17 de noviembre de 2016

Metáforas que hacen América

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Es cada vez más claro que la división norteamericana no se va a quedar en los análisis y comentarios de los politólogos, periodistas, sociólogos o demás intérpretes de la vida norteamericana. El que nadie se haya permitido dudar de la validez de la victoria de Donald Trump  no implica que la gente se haya quedado de brazos cruzados y desde el primer momento salieron a decirlo a las calles. Hasta el momento eran manifestaciones pero ya se puede empezar a hablar de resistencia. El sentido de lo que es un presidente no significa que renuncien a lo que es una comunidad allí donde estas son la base, es decir, en las ciudades.
Desde el principio, los analistas han destacado la diferencia de los tamaños de las comunidades como un elemento clave: las ciudades pequeñas y las ciudades grandes.  Trump no ha ganado en ninguna ciudad con más de un millón de habitantes, nos dicen los analistas electorales. En las grandes ciudades es donde se ha concentrado el voto de Hillary  Clinton. Las diferencias entre el mundo de las grandes ciudades y el de las pequeñas también impactan en la forma de percibir el mundo.
Uno de los efectos de la polarización política buscada por fundamentalistas y populistas es precisamente la radicalización expresada en términos de principios inamovibles frente al pragmatismo. Esto implica una mente cerrada y encerrada en determinados principios, es decir, establece un abismo entre el mundo propio y el del otro, del que se aleja cada vez más considerándolo su negativo destructor. Es lo que se ha hecho en Gran Bretaña con el "Brexit" y ahora en los Estados Unidos. El resultado son sociedades divididas por la mitad, irreconciliables.
Las diferencias de voto hace mucho que reflejan las diferencias mentales entre republicanos y demócratas, entre conservadores y progresistas, tal como ha estado señalando George Lakoff desde que decidió estudiar las diferencias cognitivas entre unos y otros en los años 90. Conservadores y progresistas tienen visiones del mundo diferentes, usan metáforas diferentes para ver e interpretar el mundo. Acaban siendo mundos distintos que mal conviven en un mismo espacio.
En el prefacio a la tercera edición de su "Política moral. Cómo piensan progresistas y conservadores"*, Lakoff explicaba qué ocurre si los hechos no se ajustan a la visión del mundo que cada uno tiene:

  • ·       El dato es modificado para ajustarlo a la visión del mundo
  • ·       El dato es ignorado
  • ·       El dato es rechazado y posiblemente ridiculizado
  • ·       El dato, si contradice la visión del mundo (13)


Esas posibilidades, añadía, se dan en el discurso político. Trump ha reforzado las ideas existentes. La América conservadora y fundamentalista ha estado bajo presión en la época de Obama. Lo que ocurre es parecido a la reacción de los islamistas tras la Primavera Árabe. La posibilidad de un mundo más abierto, da energía a los que quieren cerrarlo. Trump se ha beneficiado de la creencia en que no podría haber tantas personas como él; se ha beneficiado de que no podía haber tantas personas que aceptaran sus explicaciones del cambio climático, la globalización, la medicina, etc. Sin embargo, la hay, como se demostrado. Sus mentes han acogido como positivas esas afirmaciones reforzándose con ello en la idea y desestimando los hechos.
Entre estas diferencias, parece que toma fuerza la del "racismo", que es un elemento "explicativo" que permite canalizar muchos sentimientos y frustraciones. Permite dar salida al resentimiento que parece haber guiado mucho del voto contra la presidencia de Barack Obama que se ha materializado contra Hillary Clinton. Los ataques racistas que siguieron inmediatamente a la elección muestran esa represión y esa creencia que con Trump se va a poder decir esa "verdad" reprimida que ha tenido al creyente en la supremacía blanca callado hasta el momento.
Ahora su "momento" ha llegado. A los insultos contra Michelle Obama (que mostraban el resentimiento callado durante ocho años por tener a una primera dama negra en la Casa Blanca) le sigue otros ya que se siente en un entorno de aceptación diferente: "¡ya lo pueden decir!". The Washington Post trae hoy mismo otro titular: "Tenn. official resigns after calling the KKK ‘more American’ than Obama". El odio resentido es patente en este tipo de manifestaciones. Por eso la prensa sigue instando a Trump a que se manifieste en contra del odio racista o xenófobo. Pero Trump ha jugado desde el principio con la insinuación y los silencios y ahora ha nombrado a un partidario de la "supremacía blanca", antisemita y antimusulmán para que le lleve la Casa Blanca y sea su asesor.


La llegada de Trump a la presidencia tiene una única ventaja: está uniendo a una parte de la sociedad norteamericana alrededor de la idea de defensa de los derechos y libertades. No hay que dar por hecho que las libertades civiles son algo consolidado lo que está moviendo a la gente a manifestarse en las calles. The Washington Post comienza así su artículo titulado "Young, Confident and Protesting Trump":

“My grandparents marched in the Civil Rights Movement so that hopefully their grandkids wouldn’t have to march,” said Matteo Bertoni, 16. He was walking down 5th Ave. in the rain on Tuesday afternoon with hundreds of other high school students who had left their classes to send a message to President-Elect Donald Trump.
“Now I’m marching, hoping my grandkids won’t have to march for their civil rights,” Mr. Bertoni said.
The students, from at least 10 schools, chanted, “This is what democracy looks like,” and “Whose streets? Our streets.” While some wanted Mr. Trump to step down or the electoral college to give the presidency to Hillary Clinton, most just wanted Mr. Trump and his supporters to listen and to understand them.
“He’s going to become president,” said Dominique Campbell, 17, “we can’t do anything about that. But we can do things about how people see us and how they respect us.” Her goal was to show the respect and acceptance she wanted to see from others: “No matter how much they say they hate us and they want us to die, we love you.”
Some of the marchers were immigrants. Some were Muslim. Some were there to speak for themselves, and others had come to support their friends. When girls chanted, “my body, my choice,” boys responded, “her body, her choice.”**

En este contexto de aumento del odio y de la "amenaza" (un presidente no amenaza, dice lo que va a hacer) de la expulsión o encarcelamiento de entre dos y tres millones de personas, los medios nos informan de un hecho sin precedentes: la rebelión de los alcaldes de grandes ciudades.
Ante las manifestaciones de odio, ante los insultos, ellos reivindican que ningún ser humano es un "mono" y que Estados Unidos no es el Ku Klux Klan. Al menos no su América. Y un país es lo que queremos que sea.
El populismo de Trump, que ha sacado a la luz lo que ellos creían ingenuamente enterrado —el fundamentalismo religioso, la anticiencia, la discriminación racial, la xenofobia...— o al menos impensable en los discursos oficiales de los responsables, toma cuerpo ante ellos. Es lo que el desenterrador Trump ha conseguido. Lo que ha hecho es elevar a discurso de campaña presidencial lo que no se atrevía a ir más allá del comentario anónimo o la conversación privada con las personas de confianza. Ha hecho perder el miedo al insulto o a manifestar las "bondades americanas" del Ku Klux Klan, como lo que ahora aflora. La falta de profesionalidad política ha hecho que no tuviera pudor en decir lo que los demás querían escuchar sin eufemismos. Se ha limitado a alimentarlos y agruparlos. La radicalización de la campaña actuaba como estabilizador de su electorado y no espantándolo. Luego ellos se han encargado de la recluta de sus pares para conseguir el voto.
Oponer el amor al odio es una estrategia metafórica que permite canalizar los sentimientos y las ideas para marcar las diferencias y distancias. Donde unos discriminan, los otros acogen. Es la parte positiva de esta locura en la que Estados Unidos se ha embarcado y nos ha embarcado a todos.
No se debe menospreciar el efecto Trump sobre nuestras propias sociedades. Hay que darse cuenta que la discriminación y el odio racista están presentes en las sociedades, parece que no se llegan a superar. Se ha visto en el Brexit británico, esencialmente una campaña canalizada hacia la idea de que los inmigrantes son la causa de los problemas y que quien los lleva es la unión con Europa.


Las declaraciones de Marine Le Pen mostraban su confianza en que el fenómeno de los Estados Unidos era la vuelta a las "naciones" frente a los movimientos globales o los universalismos. "Au nom du Peuple!" es el lema escogido por Le Pen para la campaña. No puede ser más "populista": es ella quien tiene el poder, el don, el milagro de definir, interpretar y representar a esa entidad que es el "pueblo". Ella señala que es más que un eslogan, que "una línea de conducta, una profesión de fe". La retórica es clara y las metáforas las mismas: ella es la patria. No hay otra opción para quien ama a Francia; no votarla pasa a ser alta traición. Los otros son los traidores, los destructores, los conspiradores, los infiltrados... Si Trump ha llegado a acusar a Obama y Clinton de estar detrás del Estado Islámico o que el presidente es un musulmán infiltrado en la Casa Blanca, ¿qué más se puede decir? Los fenómenos racistas están empezando a aparecer en lugares que antes no los tenían y hay que precaverse ante ellos.
Los norteamericanos que aceptan la presidencia de Trump no tienen porqué aceptar sus ideas. Eso no está escrito en ningún lado ni los mismos republicanos lo han practicado desde las cámaras donde han tenido mayoría. El sistema americano da poder al presidente pero también lo da en otros ámbitos. Uno de ellos es el de las ciudades.
Son las ciudades las que van a encabezar la resistencia a Trump usando sus poderes en defensa de sus vecinos. Las noticias de ayer nos mostraban el inicio de una forma de resistencia que va a atraer la atención y servirá para organizar a los demócratas norteamericanos en lo que se asemeja a una futura gran batalla.
La discordancia electoral entre las ciudades pequeñas y las grandes va a ser el escenario de las diferencias. Ocurrió algo similar en el Brexit con la ciudad de Londres, claramente a favor de la permanencia en Europa frente a las zonas que votaron por la salida.
Las noticias que llegan de Nueva York son la organización de la resistencia a los planes de Trump allí donde puedan impedirlos dentro de sus competencias. Trump no ha ganado allí y tiene una fuerte oposición que no es nueva. La BBC señala lo que ocurre en la ciudad:

New York's mayor says he has told US President-elect Donald Trump people in the city are "fearful" of what his White House administration could bring.
During a meeting at Trump Tower, Bill de Blasio said he warned the Republican he would aim to shield undocumented immigrants from deportation.
He said Mr Trump's plans would not work in "the ultimate city of immigrants".
Mr Trump has pledged to deport or jail up to three million undocumented immigrants with criminal records.
Mr de Blasio is not the only city leader to oppose the incoming US president's immigration policies.
The mayors of Los Angeles, San Francisco, Chicago, Boston, Philadelphia and Washington DC have also vowed to protect their immigrant residents from deportation.***


¿Una conjura de las grandes ciudades? Puede ser. Las ciudades que se citan son grandes centros en los que el apoyo de Trump es considerablemente menor y que, en cambio, tienen grandes bolsas de inmigrantes. La resistencia sería mucho mayor.
En cualquier caso, desde el punto de vista político, la respuesta ante la elección de Trump parece que no se va a quedar en lamentaciones y manifestaciones callejeras, sino que se está organizando para tratar de frenar lo más sórdido de sus propuestas, tanto en el interior como en el exterior.
Comienza ahora la batalla de las metáforas, los intentos por redefinir la América cuyo espíritu es reflejado en el fundamentalismo religioso, la supremacía blanca y el sexismo o, por el contrario, en la igualdad de derechos, la recepción del que busca un nuevo espacio y cree en la extensión de las libertades. Es la lucha por la metáfora guía. Ya ha comenzado en las ciudades. El alcalde de Chicago le ha dado forma en este texto, que reconoce la ciudad como "santuario" para refugiados:
 
Escrito del alcalde de Chicago reiterando la idea de "ciudad santuario" para los inmigrantes

* George Lakoff (2016). Política moral. Cómo piensan progresistas y conservadores. Capitán Swing, Madrid.
** "Young, Confident and Protesting Trump" The Washington Post 16/11/2016 http://www.nytimes.com/2016/11/16/opinion/young-confident-and-protesting-in-new-york.html

*** "Trump told by New York mayor that city is 'fearful' of him" BBC 17/11/2016 http://www.bbc.com/news/world-us-canada-38007697