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lunes, 30 de marzo de 2026

El "gran Israel" como meta

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cada vez está más claro que Irán era la excusa para un plan para la expansión israelí. Israel necesita terreno y para ello tiene que expulsar a los habitantes de los territorios que tiene en mente... por ahora. Para ello ha arrastrado al más fácil de arrastrar, a los Estados Unidos de Donald Trump, enmascarándolo con objetivos como primero Venezuela y después otros como Cuba o lo que se le pase por su mente enfermiza, imperialista y colonial. Netanyahu le ha tomado la medida al presidente y juega con él para mantenerse alejado de la justicia en su país y lograr los apoyos que lograría convirtiéndose en el "gran héroe sionista".

En RTVE.es leemos sobre sus pretensiones imperiales, la del "gran Israel": 

No hay duda e Israel habla de ello sin tapujos. Tel Aviv tomará y controlará militarmente todo el sur de Líbano y su nueva frontera la marcará el río Litani, a unos a unos 30 kilómetros de la actual frontera con Líbano. Es decir, su objetivo es hacerse con el control de un 10% del territorio libanés, 850 kilómetros cuadrados. La razón (o la excusa) es, nuevamente, la seguridad y desactivar a la milicia de Hizbulá, que nació en 1982 para combatir otra ocupación de Israel.

La seguridad es el argumento oficial, pero hay poderosas voces dentro del Gobierno israelí que plantean una dimensión distinta. "El Litani debe ser nuestra nueva frontera con el Estado libanés, al igual que la 'Línea Amarilla' en Gaza y como la zona de amortiguación y la cima del Hermón en Siria", añadió el pasado martes el ministro de Finanzas. En otras palabras, que Israel debe anexionarse un 10% de Líbano.

Gaza, Cisjordania, ahora Líbano y, quizá, dentro un tiempo, Siria. Israel parece querer redibujar sus fronteras y las del resto de la región. Es aquello que Netanyahu definió como "nuevo Oriente Medio" y que coincide, curiosamente, con una doctrina histórica que está en el ADN del sionismo desde sus orígenes. El sueño de "el Gran Israel", que para generaciones de israelíes ha permanecido en el plano de la utopía sionista, ha adquirido un papel diferente en las últimas décadas, especialmente entre el Gobierno más radical de la historia del país.*


¿Es la guerra con Irán la excusa para la anexión esgrimiendo la "seguridad existencial"? Ya hace mucho tiempo que comparamos las estrategias y justificaciones rusas para la anexión de zonas de Ucrania con las del Israel de Netanyahu. Ahora podemos percibirlo con la claridad suficiente como para comprender el objetivo y, desde luego, los resultados: un futuro inmerso en la guerra continuada.

Hasta el momento, los aliados de Israel en la región se lo habían planteado como una lucha contra los chiitas. Pero esto será difícil de sostener frente a la ciudadanía si es Israel quien obtiene más fuerza y poder sobre el terreno. Cuando las estrategias resulten nítidas con las invasiones, será difícil que alguien defienda una situación de este calibre.

Por otra parte, Israel cuenta para ello con la implicación y apoyo constante y necesario de los Estados Unidos de Trump. Ya se han visto discordancias cuando los analistas responsabilizan a Netanyahu de las acciones norteamericanas: no se están sirviendo a los intereses norteamericanos, sino a los intereses del sionismo, ese "Gran Israel" del que se nos habla en el texto. Para conseguir sus fines, el mundo debe estar envuelto en discordias, en crisis económicas y de seguridad. Y eso no cesará, sino que por el contrario se incrementará volviendo todo más inseguro.


Los resultados visibles son claros: a) los aliados habituales de los Estados Unidos se resisten a ser arrastrados a apoyar un genocidio o, incluso, a participar en él, máxime teniendo en cuanta que solo ha comenzado, que queda lo peor, el ataque que arrase con los resistentes, un genocidio abierto y claro; b) consecuencias para la defensa occidental, la OTAN, que necesitará ser reconfigurada para evitar los chantajes de Estados Unidos para ser apoyados en sus pretensiones, algo que ya se está haciendo; c) la progresiva radicalización de Israel y la pérdida de apoyos internacionales con aumento de críticas y sanciones; d) es probable que muchos países de Oriente Medio y las zonas colindantes cambien su orientación política presionados por una ciudadanía que exigirá medidas contra Israel y aliarse con los que se le opongan haciendo frente común; y e) cambios en la política interior norteamericana obligados por la política de hechos consumados de Israel.

Estas consecuencias van a cambiar el estado internacional de las últimas décadas, cuya configuración trataba precisamente de evitar situaciones como estas. Volvemos a una situación de conflicto internacional en expansión, con conflictos a cuatro bandas, Estados Unidos, Israel, Irán y, un agente que aprovecha el desvío de atención, Rusia. En medio, la Unión Europea sometida a una tensión inesperada que la obliga a repensarse en su defensa y en sus alianzas, forzada a cambiar de orientación y distanciarse de su aliado por décadas.

Cada vez es más claro que el que tiene las estrategias controladas es el Israel de Netanyahu. La existencia de una guerra en Ucrania ha sido vista como una "oportunidad" para que pudiera lanzarse a la aventura de la expansión imperial, fundamentada es ese "gran Israel" salido de las fantasías sionistas sobre el pueblo elegido, algo que ha logrado apoyos desde unos Estados Unidos revestidos de autoridad también mesiánica, la de los evangélicos del cinturón bíblico.

Hay un detalle que les deja al descubierto en la manipulación de las alianzas. Se trata de la noticia de la prohibición de las celebraciones cristianas en Jerusalén en este pasado Domingo de Ramos, un error que dejaba al descubierto ese "gran Israel" sionista y absolutista, El embajador norteamericano, recién incorporado, y del que se resaltaba su conjunción con el Israel sionista y de lo que se ha dado en llamar "sionismo cristiano", ha protestado por la prohibición. Ha sido rápido en reaccionar y Netanyahu se ha apresurado en rectificar tratando de minimizar el hecho. Pero ha servido para dejar clara la postura de Israel: ellos son los elegidos y los cristianos unos "tontos útiles" que no pintan nada allí, "solo" aportan dinero, defensa e inteligencia. Es un gol que los más radicales le han colado a Netanyahu y, por ende, a Trump. 

Inmersos en una auténtica guerra de religión —judíos, musulmanes ( y de chiitas contra suníes) y cristianos— el fin es imprevisible ante la actitud fanática de los contendientes, que afirman no importarles morir ante la "misión" que tienen por delante.

¿Quieren —o se pueden permitir— los Estados Unidos respaldar un proyecto de reforma territorial que supone invadir diferentes países, impulsar el imperialismo colonial de Israel, hacerse responsable de un genocidio y abrir una guerra interminable?

* Gonzalo Caretti Oria "El 'Gran Israel' o lo que Netanyahu bautizó como "nuevo Oriente Medio"" RTVE.es 29/03/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260329/netanyahu-nuevo-gran-israel-oriente-medio-iran-libano/16997224.shtml

lunes, 23 de febrero de 2026

El pueblo elegido

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Mientras nos cargamos el derecho internacional, cada día apelamos más al "derecho divino". Puede parecer una paradoja moderna, pero no es más que el uso del poder de manipulación basándose en las creencias de la gente. Las fuerzas más retrógradas, que se basan en las formas menos razonables ascienden hacia el poder y enarbolan las banderas de los mitos convertidos en razones históricas.

En RTVE.es leemos el revuelo internacional causado por las declaraciones del nuevo embajador norteamericano en Israel: 

El embajador de EE.UU. en Israel, Mike Huckabee, ha provocado una polémica internacional y la protesta de países árabes y musulmanes desde África a Indonesia, al asegurar que Israel tiene un derecho bíblico a quedarse con buena parte de Oriente Medio.

En una entrevista con el periodista ultraderechista Tucker Carlson el pasado viernes, este preguntó al embajador si creía que realmente los israelíes actuales son los descendientes de los judíos de la Biblia, y que tienen un derecho divino al territorio entre los ríos Nilo y Éufrates, tal y como se dice en el libro. Esa zona actualmente comprende lo que hoy es Palestina, Jordania, Siria, Líbano, y partes de Egipto, Arabia Saudí e Irak.

"Estaría bien si lo tomaran todo", respondió Huckabee. "No iría tan lejos. Sería un gran pedazo de terreno. (...) Pero este área particular de la que hablamos, Israel, es la tierra que Dios dio a través de Abraham a un pueblo que eligió".*


Se puede discutir sobre lo razonable. Lo que no se puede es discutir sobre los mitos porque una vez que alguien cree en ellos no hay forma de salir de ahí. Se forma una entidad cerrada, basada en la creencia, en fuerzas inhumanas o divinas, sobre la que no es posible discusión o negociación.

Lo que "Dios te ha dado" no se puede debatir con nadie y configura un absoluto que nadie puede romper más que por la fuerza, doblegando, si esto fuera posible, a los beneficiados por la voluntad divina.

Que esto lo haga un norteamericano y no un miembro de Israel es solo aparentemente extraño. Si es extraño relativamente, en cambio, que sea un embajador el que cree este problema internacional que afecta a múltiples estados, con algunos de ellos aliados de Estados Unidos y sostén de Israel en la zona.

Ex gobernador de Arkansas, Huckabee es pastor evangélico y a menudo menciona la Biblia como fuente de verdad histórica. Partidario acérrimo de Israel y cercano al primer ministro Benjamín Netanyahu, se opone a la existencia de un Estado palestino y ya anteriormente había defendido el supuesto derecho divino de Israel a anexionarse Cisjordania, a la que se refiere como "Judea y Samaria".*

Hemos tratado aquí en varias ocasiones la cuestión de los "evangélicos" norteamericanos y del llamado "sionismo cristiano", del que desligan los cristianos evangélicos de países como Egipto.


Si el pueblo judío es el pueblo elegido, también el pueblo norteamericano lo es, de ahí sus alianzas modernas y el compartir estrategias, como las expulsiones racistas de sus zonas a los demás. Por extraño que parezca, hay diferentes teorías o doctrinas en las que se asienta este carácter de elegido del "pueblo americano", que ya no se percibe como "crisol de razas" sino como una nueva elección que complementa al pueblo judío. De ahí la idea del "sionismo cristiano", es decir, del cumplimiento de esas nuevas profecías que auguran la realización plena excluyendo todo lo "contaminante". Eso es lo que está detrás del trumpismo y el evangelismo que consagra a la "raza blanca" como heredera de esa segunda profecía.

Eso es lo que está detrás de Huckabee, un cristianismo evangélico que sostiene el cumplimiento de la profecía de Israel y de la tierra norteamericana. Trump juega a ser el enviado para asegurarse el cumplimiento de las profecías. Por lo pronto, se ha asegurado el nombramiento de un embajador que veremos cómo concreta su labor mesiánica y diplomática.  

 

* "El embajador de EE.UU. en Israel desata la polémica al asegurar que el país tiene un derecho bíblico a Oriente Medio" RTVE.es / Agencias 22/02/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260222/embajador-eeuu-israel-medio-mike-huckabee-polemica-oriente-medio/16948640.shtml

lunes, 29 de diciembre de 2025

Trump y las profecías bíblicas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El papel del sionismo es esencial para comprender las políticas del Israel de Netanyahu y su combinación con los Estados Unidos de Trump. No solemos pensar mucho en el núcleo de ideas que sostienen los países, configuran sus estados y definen sus políticas nacionales e internacionales. Pero ahora es urgente.

Es indudable que debe existir una conexión entre ambos estados que les permitan establecer unas líneas comunes. Esa idea es la aparentemente contradictoria de "sionismo cristiano". Bajo esta etiqueta se pueden justificar las acciones de Israel, sionista, con su visión de la predestinación del "pueblo elegido" y los apoyos del trumpismo cuya base y apoyo se asienta en ciertas iglesias evangelistas norteamericanas con similares principios de predestinación.

15/09/2024

Hemos hablado varias veces en estos años de la idea de un "segundo pueblo elegido", que serían los propios Estados Unidos, con una constitución dictada por Dios y un visionario sentido de dominación cuya finalidad sería atender los planas divinos. La "grandeza" del MAGA trumpista no sería más que la búsqueda de ese destino prometido.

Leo en Egyptian Streets el artículo firmado por Farah Abbas con el título "Egypt’s Evangelical Church Reaffirms Rejection of Christian Zionism"* En él se nos aclaran estas aparentes contradicciones.

Citamos en extenso por la necesidad de contemplar con claridad el sentido de las tendencias evangélica señaladas y una mejor comprensión. Escribe F. Abbas: 

Egypt’s Evangelical Church has firmly rejected any association with Christian Zionism, stressing that all Evangelical denominations operating in the country are independent of the political-religious movement and do not support it in any form.

In televised remarks this week, Rev. André Zaki, head of Egypt’s Evangelical community and president of the Evangelical Theological Seminary in Cairo, said on 25 December that none of the 19 Evangelical denominations in Egypt have links to Christian Zionism, describing it as a political current rather than a genuine theological doctrine.

Speaking on the programme Nazra (A Look) on Sada El-Balad TV with Hamdy Rizk, Zaki explained that Evangelical churches globally generally fall within two theological traditions: Covenant Theology and Dispensational Theology. He noted that the majority of Evangelical churches worldwide, alongside Catholic and Orthodox churches, adhere to Covenant Theology, which holds that Old Testament prophecies were fulfilled in the person of Jesus Christ.

According to this view, Zaki said, the modern State of Israel is regarded as a political entity with no theological connection to biblical prophecy.

By contrast, Dispensational Theology believes in distinct divine plans for the Church and Israel, including future prophetic timelines. However, Zaki stressed that even churches influenced by this theological school in Egypt reject Christian Zionism, which he said emerged when a faction within dispensational thought merged theology with political agendas.

“We are not connected in any way to this political current,” said Zaki.* 

[trad. Google] La Iglesia Evangélica de Egipto ha rechazado firmemente cualquier asociación con el sionismo cristiano, enfatizando que todas las denominaciones evangélicas que operan en el país son independientes del movimiento político-religioso y no lo apoyan de ninguna manera. En declaraciones televisadas esta semana, el reverendo André Zaki, líder de la comunidad evangélica de Egipto y presidente del Seminario Teológico Evangélico de El Cairo, declaró el 25 de diciembre que ninguna de las 19 denominaciones evangélicas en Egipto tiene vínculos con el sionismo cristiano, describiéndolo como una corriente política más que como una doctrina teológica genuina.

En el programa Nazra (Una Mirada) de Sada El-Balad TV con Hamdy Rizk, Zaki explicó que las iglesias evangélicas a nivel mundial generalmente se enmarcan en dos tradiciones teológicas: la Teología del Pacto y la Teología Dispensacional. Señaló que la mayoría de las iglesias evangélicas del mundo, junto con las católicas y ortodoxas, se adhieren a la Teología del Pacto, que sostiene que las profecías del Antiguo Testamento se cumplieron en la persona de Jesucristo.

Según esta perspectiva, Zaki afirmó que el Estado de Israel moderno se considera una entidad política sin conexión teológica con la profecía bíblica.

En contraste, la Teología Dispensacional cree en planes divinos distintos para la Iglesia e Israel, incluyendo cronogramas proféticos futuros. Sin embargo, Zaki enfatizó que incluso las iglesias influenciadas por esta escuela teológica en Egipto rechazan el sionismo cristiano, el cual, según él, surgió cuando una facción dentro del pensamiento dispensacional fusionó la teología con agendas políticas.

“No tenemos ninguna conexión con esta corriente política”, afirmó Zaki.*

 

Creo que el texto es relevante para comprender la conexión norteamericana de ciertas ramas evangélicas con el "sionismo cristiano", que, como se señala, mantiene una visión profético política, es decir, un plan político justificado desde la teología "sionista", es decir, que considera que las "promesas" llegarán. Es el elemento que une a los corrientes que alimentan a Netanyahu y a las corrientes evangélicas que sostienen a Trump.

Esto le da el fondo teológico al trumpismo, que se ve a sí mismo como parte de la promesa divina, con un destino marcado que debe cumplirse. Esto le vale a Trump para justificar las acciones que deben concluir en el MAGA, en la "grandeza" prometida.

Bajo esta luz, el trumpismo y lo que hay detrás se convierte en algo más peligroso de lo que ya aparenta.

Las recientes declaraciones de los ataques a Nigeria porque allí se están matando cristianos es solo un ejemplo. Los ataques al recientemente elegido alcalde de Nueva York se justificaban por considerarlo musulmán y comunista.

El sionismo cristiano es la creencia en que queda un plan por ejecutar, un plan divino. El plan no es solo de conquista externa, sino también interior. Lo están ejecutando meticulosamente y se están construyendo con ello los Estados Unidos retrógrados que Trump enuncia. Son planes contra la igualdad de derechos, antifeministas, contra la Ciencia (antivacunas, etc.), de orden racista y xenófobo y coloniales. Dios lo quiere y el trumpismo y lo que hay detrás lo cumple. 

Todo lo señalado es una ofensa divina y los Estados Unidos, junto con Israel, son los cumplidores del plan. Es algo más que la "ultraderecha" lo que anida en el fondo. Cada vez se da a las acciones el sentido de "cruzada", los enemigos son ya "pecadores", alguien contra el plan divino que deben ser erradicados.

Los gestos y consignas para el consumo interno son cada vez más intensos y claros. El nuevo mesías cumple. Desde fuera, lo aliados se muestran cada vez más confusos ante lo que no acaban de entender.

No nos preguntamos cuándo fue la "G" del "MAGA", la grandeza que hay que recuperar. Quizá no está tanto en el pasado, como en el futuro, algo por llegar.

La negativa de las iglesias evangélicas egipcias intenta distanciarse de lo que algunas de sus hermanas norteamericanas justifican dentro del plan divino, el genocidio del pueblo palestino. No quieren caer en la trampa que las convertiría en secta política y, por ello, en un objetivo próximo del radicalismo islámico, del que ya son víctimas frecuentes mediante atentados a sus comunidades.

Hay cierto miedo en Occidente a reconocer el proceso de transformación del que era un aliado y defensor de las libertades y la democracia. Con Donald Trump ha salido a la superficie lo que por décadas estaba formándose. Esta alianza teológico política, con las grandes fuerzas económicas y armamentísticas detrás es algo que no se puede ignorar. No es nuevo, pero nunca ha sido tan potente.  

The Conversation  12/02/2025

* Farah Abbas "Egypt’s Evangelical Church Reaffirms Rejection of Christian Zionism" Egyptian Streets 28/12/2025 https://egyptianstreets.com/2025/12/28/egypts-evangelical-church-reaffirms-rejection-of-christian-zionism/