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miércoles, 19 de septiembre de 2012

El regreso del oro o el calcetín americano

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cuando en ese magnífico libro entrevista —"Introducción a la economía. Una guía para todos (o casi)"— en el que John Kenneth Galbraith va desgranando para un público, inicialmente francés, los amplios campos de la Economía junto a Nicole Salinger, se enfrenta a la historia de la moneda, bajo el rótulo "Moneda y política monetaria". Galbraith habla de tres fases, la de las monedas con los metales —oro, plata...— en primer lugar, una segunda con el patrón-oro, y la fase actual, dominada por el papel de los bancos centrales, que comienza en 1933 con la abolición del patron-oro.
Cuando Nicole Salinger le pregunta a Galbraith por el patrón-oro, contesta lo siguiente:

El patrón-oro de los tiempos modernos data, así pues, de los años 1860 y 1870, pero el edificio monetario basado en el oro era frágil. El patrón-oro fue suspendido en Europa durante la primera guerra mundial a causa del desequilibrio producido por el éxodo masivo del oro europeo hacia Estados Unidos en pago de los suministros comprados a los americanos. Luego fue parcialmente rehabilitado después de la guerra para ser abandonado definitivamente durante la Gran Depresión. No vivió más allá de sesenta o setenta años. (122)*

J.K. Galbraith
Una ley de Franklin D. Roosevelt a comienzos de siglo prohibió la tenencia de oro de los particulares. La idea era evitar favorecer a los poseedores de oro, incluidos los bancos y especuladores, con las fluctuaciones del dólar, que se hubieran beneficiado de forma espectacular por la política monetaria. Esa ley se mantuvo hasta 1975 en que fue anulada, pudiéndose comprar oro de nuevo. Al preguntarle Salinger dónde se encuentra el oro en esos momentos —la entrevista se produce en 1978—, Galbraith contesta:

Una parte está depositada aún en Fort-Knox, en Estados Unidos. Otra parte está en manos de Fondo Monetario Internacional. Se le encuentra también en forma de joyas o de dientes de oro. Los bancos centrales poseen también una cierta cantidad. Puede estar segura que la parte en manos de los suizos no es despreciable. Están también los particulares que han invertido sus economías en oro rezando por el alza de sus cotizaciones. Y, en fin, hay el que está oculto en cualquier calcetín a la espera del día en que nada valga ya excepto el milagroso metal amarillo. Pero ésta es una ilusión contra la que no podría prevenir lo suficiente. Ese día, si desgraciadamente llega alguna vez, valdrá más tener de que comer y con que vestirse. El oro no calma el hambre ni resguarda del frío. (127)*


Contrasta la rotundidad del panorama dibujado por Galbraith respecto al regreso del oro como moneda de cambio con la noticia recogida por Rebeca Logan, de la BBC, con el siguiente titular: "El oro amenaza al dólar en su propio país"**. El artículo relata las distintas iniciativas y acciones que están realizando en diversos estados americanos, en especial Utah, el estado de los mormones. Señala la BBC:

Aunque las monedas de oro y plata pueden parecer reliquias del pasado, varios estados del país están considerando decirle adiós al dólar y promover alternativas al sistema de pago nacional.
Desde Minesota a Georgia, legisladores preocupados por la crisis fiscal, las políticas de la Reserva Federal y la debilidad del dólar, han presentado proyectos de ley que le permiten a los ciudadanos usar metales preciosos como el oro para declarar impuestos y hacer negocios.
La Constitución de EE.UU. prohíbe a los estados imprimir sus propios billetes y emitir su propia moneda, pero tiene una cláusula antigua que sí permite que acepten monedas de oro y plata como pago si así lo deciden.
Recientemente, Utah se convirtió en el primer estado en aprobar una ley que reconoce las monedas de oro y plata como método de pago para transacciones comerciales.**


La reintroducción del oro como moneda aceptada para las transacciones y pago al propio estado es un hecho de gran transcendencia económica y política, todavía más por lo que representa que por la cantidad que pueda verse afectada. No solo por lo que implica de afirmación, sino de rechazo del dólar o, para ser más preciso, del manejo del dólar y de la economía norteamericana.

Para el sector más radical del conservadurismo americano y los considerados "libertarios", el gobierno es el problema y su manejo del dinero es lo que ha llevado a la crisis de liderazgo de la Estados Unidos, país que ven como hundido a través de sus deudas con otros países, especialmente China, el principal acreedor. Para este sector, Estados Unidos posee un dinero de juguete, que no representa algo material, real (el oro), sino una ilusión que procede de la emisión de dinero por parte de los gobiernos y los bancos centrales.
Podemos encontrar un ejemplo de esta actitud de rechazo del dólar sin raíz, podemos decirlo así, y de atracción por el oro en las obras de Robert T. Kiyosaki, el exitoso inversionista y autor de la línea editorial "Rich Dad", una de las más celebradas dentro de las llamadas de "autoayuda económica". Recordemos que la idea central de Kiyosaki es la conversión de las finanzas en un área oscura y oscurantista, manejadas por los ricos que controlan los gobiernos a través de los bancos para hacerse con el mayor dinero posible y que hacen que aumenten las cantidades de dinero en circulación para aumentar su riqueza [ver entrada]. En su obra La conspiración de los ricos, Kiyosaki escribe:

El dólar murió el 15 de agosto de 1971. Ese día, sin la autorización del Congreso, el presidente Nixon desvinculó al dólar estadounidense del oro y nuestra moneda se convirtió en dinero de Monopoly. Después de eso comenzó el mayor boom económico de la historia.
Actualmente, en el 2009, mientras la economía mundial se colapsa, los dirigentes de los bancos centrales del mundo están produciendo billones de dólares, yenes, pesos, euros y libras, siguiendo las reglas que indica el Monopoly para los banqueros.
El Monopoly es simplemente un juego, pero sus reglas se pueden convertir en una receta para destruir a la sociedad si se aplican a la vida real. En alguna ocasión, el connotado economista inglés John Maynard Keynes dijo: "No hay una forma más sutil y segura de derribar las bases de la sociedad, que corromper la moneda. El proceso involucra a todas las fuerzas de la ley económica con la destrucción, y lo hace de tal forma que ningún hombre sería capaz de detectarlo". En este momento nuestra economía se encuentra enferma porque las desbocadas imprentas de la Reserva Federal están inundando nuestro sistema monetario de dinero de juguete que corrompe la divisa existente, y nadie es capaz de detectar el problema, tal como Keynes lo advirtió hace varios años.***

La idea de que la economía norteamericana (y la del resto del mundo) ha entrado en un nivel ficticio mediante la fabricación de dinero de la nada, arraiga en muchos sectores que consideran que ese boom no es más que una forma de generar grandes huecos que luego se pedirá a los ciudadanos que paguen con sus impuestos, pasando la riqueza a los especuladores.



En este contexto es más fácil comprender las informaciones que nos transmite la BBC:

"Miren lo que está pasando con nuestra economía. Tendencias preocupantes afectan nuestra prosperidad. Muchos ahora reconocen que una de las amenazas más graves es la condición precaria del dólar", afirma Brad Gálvez, el legislador republicano de Utah que impulsó la medida.
Según Gálvez, aunque esta nueva ley no obliga a nadie a utilizar monedas de oro, lo que busca es crear un sistema alternativo al dólar y hacer más fáciles este tipo de intercambios monetarios.**

La creación en el estado mormón del Utah Gold and Silver Depository, un depósito para el oro de los particulares, ha permitido la creación de una tarjeta de débito que paga directamente en oro las compras en aquellos lugares en los que se admite. Otros estados, trece, tienen iniciativas planteadas en este sentido —volver a admitir el oro como forma de pago—, más algunos que están preparándolas. Algunos han llegado a proponer que se admita en el pago de los impuestos.
Ron Paul, el ex candidato conservador "libertario" en competencia con Romney, según se cuenta en el artículo de la BBC, llegó a proponer que los Estados pudieran emitir su propia moneda como alternativa al dólar.
Todo esto forma parte de un movimiento de descrédito y desconfianza ante la política de los estados y su capacidad de poner freno a las grandes maniobras financieras que han llevado a las crisis especulativas actuales. Las informaciones sobre el mundo de las finanzas, el escándalo continuo que suponen para los contribuyentes de todos los países afectados, hacen que ganen terreno los discursos contra las instituciones, los gobiernos, las políticas económicas y, como vemos, contra el dinero mismo, considerado una forma especulativa que se utiliza para depauperar a los ciudadanos.


Volver al oro, tal como es percibido, es gastar lo que se tiene en un nuevo sentido mucho más real, material, puesto que se trata de una cantidad específica y no algo que puede ser emitido sin respaldo. Es la gigantesca deuda de los Estados Unidos el mejor argumento para aquellos que ven en el oro una nueva forma de evitar los excesos, como hemos podido apreciar en las fuentes señaladas. No sabemos qué pensarán los acreedores de los Estados Unidos, los que según ellos, tienen esos "dólares de juguete". Pero eso, para los que apuntan al oro, les debe preocupar demasiado porque es ahí donde ven el problema.
La extraña disociación que una parte de los norteamericanos siente hacia las instituciones federales permite, mediante su conversión en "conspiración" contra ellos, el pueblo, desligarse de muchas cosas. Para algunos la conspiración comenzó con la creación de la Reserva Federal en 1903. Señala el artículo de la BBC: "la popularidad del oro también se hizo sentir en la Convención Nacional Republicana, donde los delegados aprobaron una plataforma política que incluye una comisión para estudiar volver a ligar el dólar a este metal."** Ante la posible llegada de Mitt Romney a la Casa Blanca, sería interesante saber, como candidato y como mormón, su opinión respecto al uso del oro como forma alternativa al dólar, aunque solo fuera en Utah, el estado mormón. Utah es el máximo exportador de oro de los Estados Unidos, esencialmente a Inglaterra, detalle importante. Y, por supuesto, si apoyaría las iniciativas republicanas en los múltiples estados que buscan volver al pago con oro. Pero Romney es una esfinge dorada.


La afirmación de Galbraith de que si se llegara otra vez al oro sería señal de un desastre, en cuyo caso tampoco serviría de mucho, es interesante al hilo de la actualidad. No deja de ser sintomático que un país se vuelva contra su propia moneda. Pero Estados Unidos es un país singular en muchos aspectos. En estos tiempos en que todo se basa en la confianza y los indicadores, habrá que esperar a ver sus efectos y cómo responden los "animal spirits", que diría Keynes.

* John Kenneth Galbraith y Nicole Salinger (2009 4ªr) "Introducción a la economía. Una guía apara todos (o casi)" Crítica, Barcelona [1978]
** Rebeca Logan  "El oro amenaza al dólar en su propio país" BBC 18/09/2012 http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/09/120917_oro_por_dolar_ao.shtml
***Robert T. Kiyosaki (2012) "La conspiración de los ricos. Punto de Lectura, Santillana, Barcelona.





jueves, 26 de julio de 2012

El lenguaje del dinero

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cuando se visita la sección de economía y empresa de las grandes librerías se puede comprobar cómo va creciendo en paralelo a las de autoayuda, auténtica epidemia librera. Los libros de ciencia van desapareciendo mientras estas promesas encuadernadas, las económicas y las personales, va proliferando. Cuanto más dura es la realidad, más se vuelven los ojos hacia los signos del éxito, hacia aquellos privilegiados que consiguieron ser felices, ricos o ambas cosas.
Compartir la experiencia del éxito parece casi una obligación moral en este época en que los ricos se exhiben no solo como lujo sino como esfuerzo por llegar a la cima. Se desprecia la riqueza heredada, pero se admira la inteligencia de aquellos que supieron administrar sus recursos, establecer sus estrategias para escapar del agujero negro de la realidad económica.
Por azares del destino —mi falta de cambio para tomar un café— cayó en mis manos un libro con un título sugerente: "La conspiración de los ricos", de Robert T. Kiyosaki, autor que desconocía. La portada nos da más información: "Autor del best seller de finanzas personales más exitoso de todos los tiempos. Padre Rico. Padre Pobre". Con estas credenciales, tras conseguir mi café, me senté en pleno centro comercial refrigerado dispuesto a enterarme de la conspiración anuciada. Y me quedé muy sorprendido.


Que los ricos son ricos porque consiguen el dinero de los demás no me parece un descubrimiento nuevo. Pero el libro de Kiyosaki es directo desde el principio en los efectos y las causas, como es característico del genero de la "autoayuda financiera":

¿Cuál es la raíz de todo mal? ¿El amor por el dinero o la ignorancia sobre el dinero?
¿Qué aprendiste en la escuela sobre el dinero? ¿Alguna vez te has preguntado por qué nuestros sistemas escolares prácticamente no enseñan nada sobre el dinero? ¿Acaso la omisión de educación financiera en las escuelas es sólo un error de nuestros líderes? ¿O es parte de una conspiración mayor?* (15)


Debo reconocer que el planteamiento me desconcertó. No me esperaba algo así. Nos incluía indirectamente a los académicos en la conspiración: enseñamos de todo, menos sobre el dinero. Yo me imaginaba reuniones secretas en el fondo de búnkeres en islas tropicales, submarinos bajo la capa de hielo polar, un chateaux rodeado de perros fieros y guardias vestidos de negro, qué sé yo..., todo aquello que supone una conspiración en la imaginación popular. En mis años de estudiante, los piquetes universitarios que te animaban las huelgas te contaban con pelos y señales las reuniones de la Trilateral (¡vaya nombre!). Nunca supe cómo se enteraban de tantas cosas, pero todos nos quedábamos boquiabiertos escuchando y pensando que aquel locuaz alumno de Soria, líder en ciernes, con granos, bufanda y pelliza, se infiltraba los fines de semana en las reuniones secretas de los hombres que decidían el futuro del mundo con nosotros dentro.
La conspiración de Kiyosaki, en cambio, es mucho más sencilla y, como las grandes ideas, evidente cuando se piensa un poco. Es cierto: jamás se nos habla del dinero. Lo más próximo que he estado del dinero en mis estudios ha sido a través de la Semiótica y la consideración del dinero como "signo".

Kim Koyosaki, su esposa, tiene su propia línea editorial: Rich Woman
Hoy el mundo se tambalea en una crisis financiera de origen confuso, fin incierto y cuyos efectos van a ser (ya son) demasiado palpables. En gran parte se ha producido por el desconocimiento de lo que es o puede hacer el dinero, que es muy diferente a lo que el dinero puede comprar, que parece ser que es lo único que nos interesa. Comprender la esencia del dinero no es fácil. Marx le dedicó reflexiones profundas y no es sencillo. Marx escribió:

El valor, pues, no lleva escrito en la frente lo que es. Antes al contrario: el valor convierte cada producto en un jeroglífico social. Luego los hombres intentan descifrar el sentido del jeroglífico, dar la vuelta al secreto de su propio producto social: pues la determinación de los objetos de uso como valores es tan producto suyo como el lenguaje.**


En las escuelas aprendemos a hablar, a manejarnos con nuestras lenguas y otras complementarias, pero ¿por qué entonces no se nos enseña a comprender el "lenguaje del dinero"? Como bien señaló Marx, no es otra cosa el dinero, un mecanismo de traducción de las cosas externas —trabajo, materias primas, productos...— a ese "valor-signo" que el dinero representa y, a la vez, esconde. Para Marx, este proceso de ocultación era esencial en el capitalismo:

[...] lo único que llevó a la determinación de la magnitud de valor fue el análisis de los precios de las mercancías, y por eso fue la expresión dineraria común de las mercancías lo que condujo a fijar el carácter de valor de las mismas. Pero precisamente esta forma consumada —la forma dinero— del mundo de las mercancías es la que vela, en vez de manifestarlo, el carácter social de los trabajos privados y, por lo tanto, las relaciones sociales entre los trabajadores privados, presentándolas como relaciones entre cosas. (201) **


Para Marx el "precio" era también un intento de evitar comprender las relaciones sociales que existen tras esa forma. Ayer hablábamos del precio de la leche. Lo podemos usar como ejemplo de todo lo que hay detrás del precio de un simple litro de leche. El precio manifiesta todas las tensiones de trabajo, productores, materias, etc. que intervienen en su fijación, aunque no se sea consciente de gran parte de ellos.
Kiyosaki manifiesta que el desconocimiento sobre el dinero y su funcionamiento es una grave carencia. Él lo hace desde la perspectiva de que no existe ni ha existido ningún interés para que la gente comprenda el mundo del dinero, algo que va más allá del mundo de las finanzas.


La crisis financiera, para muchos analistas, se ha producido por el profundo desconocimiento del alcance de muchas medidas y por transgredir y retirar algunas normas elementales de seguridad. Pero en un mundo en donde el concepto de "seguridad" se ha limitado a lo personal (buscarse la vida), pregonando que los desastres son oportunidades, el conocimiento del funcionamiento financiero, del mundo del dinero, se hace esencial.
Sobre todo cuando son los asesores financieros los que están en el punto de mira. Cuando es tu propio banco el que te engaña, el que manipula los índices, el que te recomienda unos productos financieros en los que solo tú corres el riesgo mientras que ellos se llevan la ganancia, el conocimiento financiero se hace esencial.
La serie "Padre Rico. Padre Pobre" que ha cimentado la fama y la fortuna de Robert Kiyosaki toma su nombre de sus "dos padres". Cada uno representa una mentalidad. El padre "pobre" es el suyo, funcionario educativo que basó su vida en unas reglas comunes basadas en la seguridad. Su padre "rico" era el de su mejor amigo de la infancia, un hombre que le enseñó, también a él, los secretos de la inversión, las reglas para ser más ricos.

En pocas palabras, los ricos se hacen más ricos porque viven bajo otro juego de reglas. Las reglas viejas —trabaja duro, ahorra dinero, compra una casa, paga tus deudas, invierte a largo plazo en una cartera diversificada de acciones, bonos y fondos— son reglas que mantienen a la gente en aprietos financieros. Estas viejas reglas de dinero han llevado a millones de personas a problemas financieros, causando pérdidas tremendas de dinero en sus propiedades financieras y fondos de pensiones.* (12-13)


Dice Kiyosaki que los ricos enseñan a sus hijos cómo ser más ricos y que tienen un interés natural en que los demás no lo entiendan y que sigan con las políticas de ahorro y cumplimiento de sus deudas, a la espera de que ellos se vayan haciendo con ese dinero. Señala el autor que, aunque no creas que es una conspiración real y organizada, da igual porque tienes la evidencia de lo que les ocurre a millones de personas en todo el mundo.

Los Kiyosaki ante el tablero de Cashflow

Dentro de su sistema de "autoayuda financiera", Kiyosaki inventó un juego de mesa, una especie de Monopoly, llamado Cashflow, para que los niños aprendan los mecanismos del funcionamiento del dinero y compensar la ausencia de padres ricos instructores.

El único padre que he tenido consideraba que hablar de dinero era de mal gusto y pensar en él un agobio, que destruía la tranquilidad para hacer cosas más creativas y satisfactorias. Era lo que había recibido y lo que nos transmitió. Pero en un mundo como el que hemos hecho en la últimas décadas, con esa agresividad y riesgo ascendiendo por las cañerías y estallando como una inundación de nuestras vidas, probablemente haya que enseñar a gastar e invertir; quizá haya que ir más allá de los consejos tradicionales sobre las virtudes del ahorro y empezar a hablar de los riesgos que suponen las distintas cosas que podemos hacer con ellos. Antes de que suene el teléfono para ofrecernos todo tipo de productos financieros que no entendemos, firmemos hipotecas con cláusulas incomprensibles, o pidamos préstamos que nos atrapen el resto de nuestra vida.
Kiyosaki escribió este libro publicándolo en la red poco a poco para poder recibir los comentarios de sus seguidores respecto a lo que exponía en cada capítulo. De todas las ideas que hay —algunas muy interesantes— en la obra, me quedo con la respuesta de uno de sus lectores:

Robert, yo diría que el amor por el dinero sí es la raíz de todos los males por la misma razón que tú afirmas que no lo es. El mal de mantener a las masas en la ignorancia es solo un "derivado" del maligno amor por el dinero. (Istarcher) (33)**


Creo que tiene razón. El dinero, como señaló Marx, es un jeroglífico y su mundo un laberinto; pero es el nuestro. Deberíamos intentar comprenderlo antes de que no nos quede nada sobre lo que reflexionar.

*Robert T. Kiyokasi (2012). La conspiración de los ricos. la 8 nuevas reglas del dinero. Punto de Lectura, Barcelona.
** Karl Marx (2012). Estudios sobre materialismo histórico. Alianza, Madrid.