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jueves, 26 de octubre de 2023

Trump, su ex abogado Cohen y la III Guerra Mundial

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En un mundo que avanza a gran velocidad y lleno de problemas no podemos dejar atrás a Donald Trump, olvidarnos de Michael Cohen —una pieza fundamental en todo lo relacionado con su jefe— llamándolo "un exabogado de Trump"*, como se hace en los titulares de RTVE.es. Esa indeterminación que muestra el titular es un signo de este olvido por distanciamiento, efecto de la velocidad. Nos movemos informativamente tan deprisa que se nos pierden los nombres y caras en el rápido desplazamiento. El tiempo informativo se acelera y podemos perder el hilo, como habitualmente se dice. Si no fuera por la constante aparición de Trump, el titular podría haber sido "Un exabogado de un expresidente de los Estados Unidos".

Hay tantas cosas que contar que no caben todas en el tiempo y espacio informativos. Estos están limitados por los codazos que la actualidad se da entre noticias. Lo que vemos, leemos o escuchamos está ahí después de haber luchado a brazo partido para obtener nuestra atención. Y lo que deja de estar en primer término tras un tiempo se vuelve nebuloso, indefinido y se pasa de ser "Michael Cohen" a ser "un ex abogado de Trump" en poco tiempo. El "parece que fue ayer" se transforma en un "parece que fue hace un siglo".


Cuando comenzó la crisis de Trump aventuramos que la línea más segura, conociendo al personaje, era la de los negocios. La idea era simple: se es un tramposo para todo. A las trampas políticas le tenía que haber precedido las de los negocios, por lo que era cuestión de tiempo que los investigadores se topara con algún fraude. Eso ha sucedido.

El caso se nos relata así en RTVE.es:

Michael Cohen, el exabogado personal del expresidente Donald Trump, ha testificado este martes en contra de su antiguo jefe durante el juicio civil por fraude en la Organización Trump en Nueva York y dijo que este decidía "arbitrariamente" las cifras de sus activos.

Cohen, que era la mano derecha del empresario y, tras volverse en su contra, cumplió condena por delitos económicos, fue llamado como testigo por la Fiscalía de Nueva York y ha convertido la de hoy en una de las sesiones con más expectación desde que comenzó el proceso a principios de mes.

Trump está acusado, junto a dos hijos y dos ejecutivos de la Organización Trump, de inflar el valor de los activos de la empresa durante años para obtener condiciones favorables con bancos y aseguradoras, y el juez ya falló que es responsable del cargo de fraude persistente antes de empezar el juicio, de manera sumaria

"El señor Trump me encargó incrementar los activos totales basándome en una cifra que él elegía arbitrariamente", ha dicho el antiguo letrado, que también incriminó a otro acusado en el caso, el jefe financiero de la empresa, Allen Weisselberg, que declaró la semana pasada.

"Mi responsabilidad junto a Allen Weisselberg era sobre todo hacer ingeniería inversa con varias clases de activos diferentes e incrementar esos activos para conseguir la cifra que el señor Trump nos había encargado", ha explicado lo que -dijo- se reflejaba en los documentos financieros sometidos a escrutinio en el caso.

Puso un ejemplo del supuesto comportamiento de Trump: "Miraba los activos totales y decía: 'realmente no valgo 4.500 millones de dólares, realmente valgo más bien unos 6.000 millones'", tras lo que les pedía a Weisselberg y a él "volver con el objetivo deseado", recoge el canal NBC.*

 


El último párrafo es revelador de esa unidad de carácter, vamos a llamarlo así, de Trump, que inflaba el valor de las empresas tal como inflaba su propio ego. Que el jefe dé una cifra de "su" valor a ojo es poco frecuente, pero no en el caso de Trump. Si le hubieran dicho que el valor de sus empresas era de 6.000 millones de dólares habría dicho que eran 8.000 y así sucesivamente.

El hecho de que esto llegue por boca de Michael Cohen tiene también su sentido. Trump lo uso para cubrirse las espaldas y su fidelidad fue pagada dejándolo en la estacada con el desprecio más absoluto. Por ello, Cohen decidió "cantar" todo lo habido y por haber sobre estos detalles de su jefe. Hay una máxima no escrita que viene a señalar "no traiciones al que sabe mucho de ti". Michael Cohen, ex abogado, sabe mucho de las trampas de Donald Trump y está deseoso de cantar por lo que supone para él en el terreno de los acuerdos pero, sobre todo, por la satisfacción indudable que siente al ver a su ex jefe en apuros. Él contesta, como se nos señala en el artículo que todo es una "caza de brujas", algo que en el caso de Trump no es solo una metáfora.


Cohen ha sido claro y rotundo: «"Lo hice bajo la dirección, en concierto con y para el beneficio de Donald Trump”, ha dicho Cohen en el estrado, refiriéndose a su falso testimonio ante el Congreso.» Dicen que Trump le miraba con los brazos cruzados y cuchicheaba con sus abogados. Después le ha llamado "mentiroso y delincuente". Pero veremos quién ríe el último.

Michael Cohen es una pieza fundamental en el caso de Trump, es decir, de su futuro y sobre todo en la valoración de su pasado, algo esencial como candidato a la presidencia. Trump es maestro en vender a sus fans las mayores tropelías como méritos. Ya se ha proclamado a sí mismo como necesario para evitar la III Guerra Mundial, el único que puede hacerlo. Habrá muchos que lo crean. Si logra la presidencia, dice, el mundo estará a salvo. Curiosamente, varios libros planteaban el futuro contrario desde hace varios años si Trump era elegido. ¿Se interpone Michael Cohen entre Trump y la salvación del mundo? Esperemos que no sea necesario, aunque él lo vea así.

Algo falla en este mundo cuando todo favorece a los demagogos por todas partes. 

PD: si quiere ver el papel de Cohen en estos años, busque la etiqueta.

 

* "Un exabogado de Trump testifica en el juicio y dice que el expresidente infló los valores de los activos "arbitrariamente"" RTVE.es/Agencias 24/10/2013 https://www.rtve.es/noticias/20231024/trump-juicio-abogado-activos/2459180.shtml






viernes, 31 de marzo de 2023

El presidente, su abogado y la actriz porno

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

De Ana Obregón a Donald Trump, los titulares en España cambian de eje. Las diferencias de peso de ambas noticias hablan por sí solas de estos cambios ciclotímicos en nuestras portadas y mentes. Ahora el viento sopla hacia Estados Unidos. Hemos pasado de la subrogación al escándalo de otra naturaleza, pero con componentes "jugosos" que los medios desarrollan.

El caso Donald Trump (él es un caso en sí mismo) estaba anunciado, aunque no se sabía muy bien qué le llevaría hasta estar imputado por algo. Estaba cantado no por una conspiración, como él se empeña en sostener, sino por el simple hecho de que algún día cometería algún error y los demás lo notarían. El error procede de su propia naturaleza tramposa y prepotente. Son esos dos factores los que le llevan, por ahora, a la imputación.

A algunos les puede parecer sorprendente que el caso que le lleva a los tribunales sea por la forma de pago a la actriz porno Stormy Daniels y no el asalto al Capitolio o decenas de irregularidades, como las llamadas grabadas pidiendo los miles de votos que necesitaba para alcanzar a Joe Biden. Pero así es la democracia.

Cuando se dice que es "por el pago" no se está diciendo la verdad del caso, aunque algunos medios lo lleven a sus titulares. Pero para algunos resulta más sensacionalista y "moralizante" decirlo así que entrar en la causa verdadera. La aventura de Trump con una actriz porno (podía haber sido con cualquier otra persona) era cosa suya y el pago por su silencio un acuerdo privado, algo entre personas, sin que le "importara" a nadie, por decirlo así. Pero es ahí donde radica el meollo del asunto. Es más sensacionalista que haya una actriz porno por medio a que sea un lío de pagos, un fraude que infringe las normas de pagos empleados en una campaña.

En la BBC encontramos una más ajustada descripción del problema real: 

El exmandatario ha sido imputado este jueves por un gran jurado en Nueva York tras ser investigado por el pago de US$130.000 durante la campaña presidencial de 2016 para presuntamente silenciar a Stormy Daniels, una actriz pornográfica, por una supuesta relación del pasado.

Daniels asegura que mantuvo una relación con Trump cuando este estaba casado y que le pagaron para que no contara nada. El pago en sí mismo no sería ilegal, pero al parecer Trump lo registró como un gasto de sus negocios. En Nueva York falsificar información relativa a los negocios es ilegal.

Trump, que está siendo investigado por otros casos y que planea ser candidato para las elecciones presidenciales de 2024, niega las acusaciones y considera que es víctima de una "persecución política".* 

Es el hecho encadenado de los pagos, que finalmente fueran a un registro de gastos de la campaña electoral, lo que le ha complicado la vida a Trump y le ha llevado a la situación actual, a la espera de que salgan los cargos a la luz. Todo podía haber ido de forma sencilla, sin más complicaciones, pero el hecho de defraudar camuflando los gastos como electorales, es lo que le ha dado el disgusto. Es la tacañería del millonario, sus ganas fraudulentas de no declarar como debía, lo que le ha llevado a esta situación. La libertad de cama frente a la obligación de respeto a las normas fiscales.

Hay otros factores, claro. En su intento de desgravar, comprometió a su abogado, Michael Cohen. También en la BBC en español se nos habla de esta cuestión: 

Si bien los rumores sobre la aventura comenzaron a aparecer antes de las elecciones presidenciales de 2016, el diario estadounidense The Wall Street Journal publicó un artículo en enero de 2018 sobre el pago de dinero secreto de Cohen a Daniels.

Dado que el pago se realizó un mes antes de las elecciones presidenciales, algunas fuentes argumentaron que el dinero podría representar una violación a las normas de las campañas políticas.

Al principio, Cohen rechazó la veracidad de los reportes de prensa. Pero en febrero de 2018 admitió que le había pagado a Daniels el dinero de su propio bolsillo y sostuvo que ni Trump ni su campaña estaban involucrados.

Sin embargo, en agosto de 2018, Cohen testificó bajo juramento que Trump le había ordenado que hiciera el pago secreto de US$ 130.000 tan solo unos días antes de las elecciones.

Presentó lo que dijo era evidencia de los pagos que había recibido del expresidente por el dinero que le había entregado a la actriz.

Trump reconoció haber reembolsado a Cohen, lo cual no es ilegal, y rechazó que tuviera algo que ver con el romance con la actriz o que hubiera cualquier irregularidad con respecto a las leyes de campañas políticas

Cohen fue encarcelado por múltiples cargos después de declararse culpable, entre otros delitos, de violar esas leyes durante las elecciones presidenciales de 2016 con su pago a Daniels.**

 


Si Stormy Daniels ya ha contado que mantuvo el silencio porque fue amenazada en plena calle y aceptó el dinero por miedo a que le ocurriera algo a ella y a su hija, lo que pueda contar el encarcelado Cohen puede ser más sabroso y dañino para Trump. El desprecio, que forma parte de su personalidad, sobre su propio abogado al que deja caer para ahorrarse él las consecuencias y desgravar los 130.000 dólares, lo acabará pagando.

La estrategia de Trump, evidentemente, es repetir una y otra vez que él no tiene nada que ver, que todo es una conspiración para que los Estados Unidos no vuelvan a ser "grandes" de nuevo al evitar que acceda a la presidencia. Pero esto no ha hecho más que empezar.

La cuestión ahora es cómo va a afectar a sus posibilidades presidenciales, cuál será la respuesta de sus seguidores. No es fácil establecerlo porque Donald Trump es un puñado andante de contradicciones. No olvidemos que Trump se presentó como un candidato "antisistema"; él era quien iba a salvar a América de sus enemigos externos y de las castas políticas.



Trump se presentaba como alguien capaz de acoger en sí mismo frustraciones más que realidades. Apeló a todos los miedos y fobias posibles dentro de la mentalidad de una parte de los votantes norteamericanos, que debían encajarlas para seguir sosteniéndolas. Pero las contradicciones saltan en cualquier momento. ¿Cómo encaja la ultraderecha religiosa de los Estados Unidos el escándalo de Stormy Daniels, entre otros? ¿Lo ven cómo un caso de financiación irregular en la campaña o como una cuestión de moralidad? 

Necesitan creer que todo es conspiración, que Trump sigue siendo su mesías americano, algo que está dentro de una vieja corriente que ve a los Estados Unidos como el nuevo "pueblo elegido" a la espera de un enviado  que ha de llevarles al dominio mundial y al paraíso espiritual.

Esa es la forma en que el propio Trump se percibe o, al menos, la que desde su teatralidad grandilocuente y narcisista transmite. Trump ha utilizado (y necesitado) escenarios a lo largo de su vida, ya fueran los platós de televisión, los de los concursos de mises, sus cameos en películas o la Casa Blanca misma, convertida en un punto al que se deberían dirigir los focos y miradas del universo.

Trump ha conseguido seguir vivo tras su salida del poder mostrando cada día alguna circunstancia diferente y un discurso común: él no perdió las elecciones, le robaron; el inquilino de la Casa Blanca es un usurpador, etc. Con cada nuevo dato en su contra, Trump contraataca con el mismo argumento de la conspiración y lanza proclamas a los norteamericanos llamándolos a la protesta, como ocurrió en el Capitolio. Ha amenazado directamente con dolor y destrucción si es detenido, augurando un mundo apocalíptico. Él se ve como el fin de una era; el mejor presidente de los Estados Unidos, según su propia opinión, superior a Washington, Lincoln y todos los demás. Nada hay más allá de él mismo; nada vale la pena de antes y nada mejor llegará después. Cómo alguien así, este personaje, pude llegar a ser votado por 90 millones de personas y liderar la mayor potencia mundial es un misterio y un escándalo, también un mal augurio y un temor.

Los violentos incidentes en países como Brasil, muestran que es fácil crear una situación de este tipo. Trump amenaza con ella. Veremos si se puede llegar a ese extremo que predice. El asalto al Capitolio mostró que sí es posible; el intento de evitar su detención, si se produce, pondrá a prueba a los Estados Unidos, un país polarizado... y armado, con demasiadas personas listas para tirar del gatillo.

* "Donald Trump se convierte en el primer expresidente de EE.UU. en enfrentar cargos criminales tras ser imputado por un jurado en Nueva York" BBC News Mundo 30/02/2023 https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-65132289

** "Imputan a Donald Trump: en qué consiste el caso de la ex actriz porno Stormy Daniels por el que expresidente enfrentará cargos criminales" BBC News Mundo 31/03/2023 https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-65004951

viernes, 1 de marzo de 2019

El pastel

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las declaraciones del ex abogado de Donald Trump, Michael Cohen, han maravillado pero han abierto una nueva crisis demócrata y hasta norteamericana, ¿cuándo está el pastel cocinado? Como en todo proceso en el que se van generando tensiones y expectativas, las discusiones surgen sobre el momento preciso en que el pastel estará en su punto. Esto, traducido a la situación de Trump, implica tomar la decisión de cuándo comenzar su proceso de "impeachment", algo que nadie duda que se producirá —es cuestión de pasar de la fe a lo jurídicamente consistente—, pero que todos discuten cuándo.
La "era Trump" pasa a tal velocidad que todo parece que fue ayer. Desde el primer día se desvelaron fallos y componendas, delitos y faltas, negocios turbios y negocios más turbios. Pero nadie quiere que la pieza se le escape y se tiende a esperar que aparezca, la "madre de todos los delitos", aquello ante lo que Trump y los suyos no puedan poner cara de "¿y qué?" e irse a jugar al golf. Es una especie de pánico escénico en el que todos quieren ser protagonistas pero nadie quiere asumir la responsabilidad del protagonismo de la obra, a sabiendas de los riesgos que supondría fallar. Es la tensión de tirar del último penalti de la tanda.

La verdad es que el retrato que Michael Cohen ha hecho de Trump ha sido demoledor, pero lo que necesitan es otra cosa. La sorpresa es que alguien saliera hablando bien del presidente. Pero todos quieren algo más para poner marcha el más traumático de los procedimientos políticos y legales de los Estados Unidos, el impeachment, la destitución del "comandante en jefe", el procedimiento en el que se reconoce que se equivocaron eligiendo a un delincuente, un irresponsable, un impresentable, es decir, a un Donald Trump.
Escribe Pablo Guimón en el diario El País:

“La fe es subir el primer escalón, incluso cuando no ves la escalera completa”. En el arranque de una jornada histórica en Washington, Elijah Cummings, presidente del Comité del Congreso que el miércoles interrogó a Michael Cohen, recurrió a Martin Luther King para encomiar el paso que había dado el exabogado de Donald Trump de traicionar al jefe al que sirvió fielmente durante diez años. Pero sus palabras, vistas en retrospectiva, ilustran también el dilema al que se enfrentan los compañeros demócratas del propio Cummings: el testimonio de Cohen alimentará la fe de aquellos que quieren dar cuanto antes el primer paso hacia el impeachment del presidente; pero los más pragmáticos advertirán de que la escalera completa, al menos de momento, no se ve.
La importancia del testimonio de Cohen, más que en el detalle de las acusaciones, estuvo en la descripción de primerísima mano de la manera de actuar del presidente, un asombroso relato de un proceder cuasimafioso, que funciona como poderoso complemento a la más técnica labor de los fiscales federales que lo investigan. Su gran debilidad: Cohen es un acreditado mentiroso, que ingresará en prisión, entre otros cargos, por haber faltado a la verdad precisamente en la institución ante la que compareció el miércoles.*



Es el uso del "cuasi" lo que frena a los que no quieren precipitarse y que se les escape la pieza. El "cuasi" en "cuasimafioso" es lo que determina el resultado. Y nadie quiere fallar y asumir la responsabilidad.
Creo que en el fondo hay mucho de ese miedo a tirar el penalti, a dar el paso que deje a Trump fuera de combate definitivo. Tiene que ser por KO, porque "a los puntos" Trump se escapa.
Es difícil que con Trump ocurra como con Richard Nixon, que tenga un acto de inteligencia y responsabilidad y salga por la puerta, con capacidad de sonreír y saludar desde la escalerilla de un avión, rumbo a la tierra de Nunca Jamás. No. Nadie duda que habrá que meter a Trump en el avión drogado y con una camisa de fuerza y, ¡quién sabe! si no tendrán que asaltar la Casa Blanca para sacarlo antes de allí.
Sabedor del momento complicado de Trump, el líder sexy norcoreano se lo ha puesto más complicado al levantarse de la mesa de las negociaciones. La frustración de Trump por esto debe ser enorme porque era otros de sus golpes de efecto pensados para presentarse como un líder mundial que aprieta pero no ahoga. Esto supone para Trump más problemas y para los Estados Unidos el temor a que su presidente siga pensando en nuevos motivos de gloria.


El procesamiento por corrupción, entre otras cosas, de Benjamin Netanyahu, un buen amigo, le habrá recordado a Donald Trump que los presidentes pueden caer y están sujetos a las leyes. La idea de que él está por encima de todo, como se ha demostrado en la declaración del estado de emergencia nacional para conseguir la financiación del muro con México, es parte de su personalidad y eso será lo que le pierda finalmente. Nadie es más débil que el que se cree invencible.
Para que una figura como Donald Trump haya estado tanto tiempo en pie, es necesario que existan diferentes clases de Michael Cohen. Presentarlo como un mentiroso ahora, confirma que Trump necesitaba estar rodeado de mentirosos. La cuestión está ahora en de cuánta información dispone el mentiroso. Cuando le pides a un servidor que proteja tus espaldas, este se asegura también de proteger las suyas.
Los debates y tensiones ahora se centrarán en que el pastel no se pase o salga crudo. La pericia de los cocineros es saber cuándo ya está listo. 



* "El explosivo relato de Cohen agita el debate sobre el ‘impeachment’ de Trump" El País 28/02/2019 https://elpais.com/internacional/2019/02/28/estados_unidos/1551380961_533939.html

viernes, 30 de noviembre de 2018

El retrato

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hace mucho tiempo dijimos una obviedad; que los dos principales enemigos de Donald Trump eran él mismo y sus negocios. Lo que ha ocurrido esta semana es una mera constatación de esa afirmación referida a las dos caras de la moneda. Los negocios de Trump, necesariamente, tenían que ser reflejo de su alma, como un feo retrato de Dorian Gray. A diferencia de la obra de Oscar Wilde, el cuadro no está escondido en una habitación oscura, sino a la vista, bien cubierto por una capa de mitificaciones y embustes, campañas de ocultación, encubrimiento de actividades, etc., realizados por un ejército de abogados y agentes de imagen.
Pero el rostro de Trump está allí, tras las máscaras del patriota, del político, del marido, etc. Todas han ido cayendo porque no es fácil ocultar tu desprecio por la mujeres cuando sostienes un paraguas bajo la lluvia y tu esposa se cala o la dejas olvidada en el coche; no es fácil esconder la falta de empatía con los seres humanos cuando estrechas las manos de forma tan artificial y posesiva; no es fácil evitar el autoritarismo cuando un periodista te pregunta con insistencia, etc. Son los rasgos conductuales que revelan al personaje tras la máscara. Son los detalles que, pieza a pieza, hacen un trazado de la personalidad que no respeta nada ni a nadie, centrado en sí mismo y con un gusto narcisista por ser el centro del mundo y demostrarlo.


Lo que lo ocurra a Trump no depende de lo que haya hecho, sino de si ha logrado ocultarlo suficientemente... o de la paciencia pagada de los que le rodean y han visto, participado u organizado lo que no le gusta que el mundo vea. No es posible que tenga amigos, por lo que los colaboradores tienen fecha de caducidad. No hace falta recordar los jugosos libros que aquellos que han trabajado publican cada vez que salen de su esfera. El gran despedidor (You're fired!!) padece la venganza de sus despedidos e insultados después de haber tapado sus carencias. Esto nos lleva de lleno a esta semana crucial en su futuro.
The Washington Post titulaba "‘Individual 1’: Trump emerges as a central subject of Mueller probe" y explica las nuevas tribulaciones del presidente en la investigación de la "trama rusa":

On Thursday, Trump’s longtime personal lawyer Michael Cohen pleaded guilty to lying to Congress when he insisted that Trump was not pursuing plans to build a Trump Tower in Moscow after January 2016, casting Trump’s repeated claims that he had no business interests in Russia in a new light. A draft special counsel document revealed Tuesday also indicates that prosecutors are closely scrutinizing Trump’s interactions with a longtime adviser, Roger Stone, as Stone was allegedly seeking information about WikiLeaks’ plans to release hacked Democratic emails.
Legal experts said it’s still unclear how much peril the president might face as a result of the new evidence Mueller has gathered about the Moscow project and WikiLeaks, but his prominence in the prosecutors’ papers puts the president in an awkward starring role.
“It’s deeply troubling. It’s not a place that anybody wants to be, or where you would want your friends or family to be,” former federal prosecutor Glen Kopp said. “And it’s certainly not a place that you would want your president to be.”*


Sería irónico que Trump se viera en dificultades por esa nueva Torre planeada para Moscú. Las explicaciones anteriores sobre la torre daban a entender que el proyecto se había parado porque los rusos no contestaron. Parece que sí lo hicieron. Es creíble porque no iban a desaprovechar las posibilidad de tener a un posible presidente de los Estados Unidos agarrado por los negocios. Recordemos que, pese a lo que digan, Donald Trump fue el primer sorprendido por su victoria, un triunfo conseguido en el "colegio electoral" y no en las urnas, en donde perdió por un margen de casi tres millones de votos. Dejar pasar un buen negocio no parece propio de Trump y es más plausible que lo dejara apalabrado, por decirlo así, para momentos mejores. Enterrar el asunto bajo diferentes capas era una posibilidad, pero no creo que Trump pensara que la investigación podría llegar hasta donde está llegando y un factor esencial: el deterioro que el propio Trump ha provocado entre sus "fieles" consejeros y asesores, puestos de alto riesgo en todos los sentidos y direcciones.
Nos dicen en El País:

Cohen ha reconocido este jueves que mintió en una declaración escrita remitida al Senado sobre un proyecto de la compañía de Trump para construir un rascacielos en Moscú. Dicho proyecto, que no llegó a materializarse, constituye uno de los puntos clave en la investigación sobre la posible conspiración entre la campaña de Trump y el Kremlin. En su testimonio ante el Comité de Inteligencia del Senado, ha reconocido el propio Cohen este jueves, mintió sobre las negociaciones y rebajó el alcance real de sus contactos con funcionarios rusos sobre el proyecto. Lo hizo, ha declarado Cohen, por lealtad hacia Trump y para no interferir en su “mensaje político”.**


La "interferencia" es un eufemismo. En realidad, el "mensaje político" del presidente era un engaño. "Interferir" significa sencillamente que el candidato a presidente de los Estados Unidos tenía intereses en Rusia con los que jugaban los funcionarios rusos, a los que la "interferencia" les daba una oportunidad magnífica de control sobre el presidente en el futuro.
Cohen ha confesado todo esto porque considera que lo vivido como abogado y asesor del ahora presidente ya ha sido pagado con la condena que se le venía encima por las mentiras anteriores que fueron desveladas. Trump ha reaccionado, como en los casos anteriores, insultando a su abogado:

Tras conocer la noticia de su confesión, el presidente ha dicho que Cohen es "una persona débil y no muy lista" que trata de obtener "una sentencia reducida". Respecto a la operación inmobiliaria en Moscú, sobre la que ha asegurado que nunca se sintió entusiasmado, ha defendido que tenía derecho a manejar sus negocios durante la campaña. "No realicé el proyecto", ha recordado, "no trataba de ocultar nada".**

No es eso lo que está aflorando. Cuanto más niegue, más se acerca a la acusación directa de mentir no solo al pueblo americano en su oferta presidencial, sino a las personas que le están preguntando.


Los insultos y desprecios a las personas que han estado junto a él haciéndole el trabajo sucio, dando pinceladas sobre el lienzo horrendo para tapar la realidad no le van a ayudar mucho cuando sea necesario. Trump se está creando mucho enemigos entre sus viejos amigos.
Si resulta una gran ironía la cuestión de la "torre de Moscú", no lo es menos la de Wikileaks. Entre sus frases inolvidables de campaña (junto a "Llamadme Mr. Brexit"), se encuentra aquel "I love Wikileaks!". Ahora puede costarle cara tanta desfachatez. Assange es otro narcisista a que le encantará hacer tambalear al imperio.
El retrato de Trump va tomando forma al ir retirando las capas encubridoras.
 

* "‘Individual 1’: Trump emerges as a central subject of Mueller probe" The Washington Post 29/11/2018 https://www.washingtonpost.com/politics/individual-1-trump-emerges-as-a-central-subject-of-mueller-probe/2018/11/29/e3968994-f3f7-11e8-80d0-f7e1948d55f4_story.html
** "El exabogado de Trump admite que mintió al Congreso sobre la trama rusa" El País 29/11/2018 https://elpais.com/internacional/2018/11/29/estados_unidos/1543506517_502724.html