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domingo, 6 de mayo de 2018

Bang, bang o el arte de la ofensa constante


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La visita de Donald Trump a la Asociación Nacional del Rifle (NRA) ha tenido efectos internacionales. Trump se empeña, desde su ignorancia y torpeza, en convertirse en traductor e intérprete de la realidad del mundo a los auditorios que gozan con sus payasadas, pues no pueden describirse de otra manera sus actuaciones públicas. Más todavía si el público con el que contaba era proclive a reírle las gracias al presidente.
Los titulares generados son claros: "Francia indignada con Donald Trump" (Euronews), "Amid Knife Crimes, Trump Compares London Hospital to ‘a War Zone’" (The New York Times), "La indignación del gobierno de Francia por los gestos que Donald Trump hizo sobre los ataques de París de 2015" (BBC), "Les propos de Trump provoquent la colère des rescapés du 13-Novembre et des politiques" (Le Figaro) o "La France outrée par les propos de Trump sur les attentats du 13 novembre 2015" (Le Monde).
Es difícil comprender cómo un mandatario de un país puede ofender de tal manera a sus aliados. La respuesta puede ser obvia: Trump no tiene más aliados que él mismo. Lo máximo a lo que puede aspirar es a "compañeros de foto". La incapacidad de controlar sus ofensas revela un profundo defecto de comportamiento social. En su mente no existe diferencia entre poder y ofensa o insulto. El poder lo es todo y eso implica no tener que preocuparse por los otros. Ya lo manifestó hace años cuando dijo que la ventaja de ser rico es que puedes cambiar de mujer cuando la tuya es molesta o ha dejado de interesarte. El poder (dinero, política, sexo... todo es lo mismo para él) tiene la doble cara de hacer y la impunidad por lo hecho. La tormenta de reacciones en su contra le provoca también un sentimiento de poder, como es característico de un narcisista.
¿Qué ha sido esta vez? Durante su discurso a uno de los grupos más controvertidos en estos momentos por las matanzas recientes, la Asociación Nacional del Rifle, Trump ha criticado a Francia y a Reino Unido por tener una legislación restrictiva respecto a la compra y posesión de armas. Más lejos: se ha burlado de ellos haciendo gestos de disparos y apuñalamientos mientras reforzaba su teoría sobre lo bueno de ir armado a todas partes. Si ya había suscitado el rechazo en los Estados Unidos por su propuesta de que los profesores vayan armados a clase como forma de frenar las matanzas escolares, ahora le toca a Francia y Reino Unido tener que aguantar sus conflictivas propuestas.


A Trump le gustan —lo necesita— este tipo de confrontaciones. Le permiten, además, controlar las agendas de los medios descolocándolas con sus nuevas provocaciones. Unas palabras suyas y ya está en los titulares de medio mundo. ¿Hay mayor poder que ese?
The New York Times da cuenta de las reacciones en ambos países ante las palabras y gestos de Donald Trump ante la NRA:

LONDON — If anyone had any hope that President Trump would adopt a more conciliatory tone toward Britain before his visit in July, it was dashed on Friday, when he appeared before a National Rifle Association conference in Dallas and took a jab at London’s crime rate.
“Knives, knives, knives, knives,” he said, mimicking a stabbing motion as he defended gun ownership in the United States.
Saying that Americans’ rights to carry guns were “under siege,” he said: “I recently read a story that in London, which has unbelievably tough gun laws, a once very prestigious hospital right in the middle is like a war zone for horrible stabbing wounds.”
Appearing to link the wave of knife crimes in London to a ban on guns, he added: “They don’t have guns. They have knives, and instead there’s blood all over the floors of this hospital.”
He also drew sharp rebukes in France for using his hand in a gun gesture during the speech to mime how a gunman had killed hostages during a terrorist attack in Paris in 2015.
The reaction in Britain was weary humor and bewilderment, with many in the news and on social media questioning where the president got his information.
The writer and performer Robert Webb wrote on Twitter: “Well, it’s a beautiful day here in Trump’s war zone. I’ve been to the shop and didn’t get even mildly stabbed.”*


 A esto le sigue la indagación a de dónde ha sacado esa información Trump, cuál era esa historia que ha leído. Cuando se ven sus fuentes, se comprende su forma de "leer", unas distorsiones siguen a otras. Trump no lee, manipula los textos para adecuarlos a su performance ante el público. Es pura manipulación.
Trump sigue argumentando que la solución a la violencia es más violencia. Esta se ha convertido, además, en el eje de su política exterior de amenaza constante. La fuerza ya no es el último recurso, sino que pasa a ser el primero, del que se alardea en los discursos, como hizo en Siria con la bombas (they will be coming, nice and new and "smart"! 11/4/2018 Twitter). Es un comportamiento infantiloide, inmaduro, que convierte una vez más los actos de muerte en exhibicionismo de gallo de corral.
La BBC recoge sus palabras y gestos en el discurso:

El presidente de Estados Unidos sugirió el viernes pasado que los atentados de París de 2015 pudieron haberse evitado si la gente hubiese estado armada.
Luego imitó a los atacantes cuando dispararon a las víctimas.
"¡Boom! Ven aquí", dijo varias veces seguidas, apuntando al aire con su dedo índice como si fuera un arma.
Sus comentarios estuvieron seguidos de rondas de aplausos de los asistentes a la convención de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés).**


 Esta vez ha ido más lejos ridiculizando a las víctimas con sus gestos de disparos y apuñalamientos, creando una corriente de indignación. No han sido los únicos en sentirse humillados. La humillación va con el carácter prepotente de Trump. Las armas, les ha dicho, son necesarias cuando los demás países (esos a los que llamó "pozos de mierda"), "envían lo peor" a los Estados Unidos. La maquinaria de ofender es constante en alguien que está acostumbrado a que solo exista un punto de vista, el suyo.
Es difícil entender está retórica de la amenaza y el insulto constante entre países que mantienen relaciones diplomáticas o son aliados, como ocurre con Reino Unido y Francia. Trump mantiene la misma falta de empatía con las personas que con los países.  
Las reacciones de los líderes políticos franceses y del gobierno han sido muy duras mostrando con claridad el distanciamiento de sus palabras y el rechazo de su actitud y propuesta de que un país seguro es un país armado. Los Estados Unidos son un país armado hasta las cejas y no es seguro, con 30.000 muertos por arma de fuego el año pasado.
Le Figaro recoge el rechazo de los políticos franceses:

«La France exprime sa ferme désapprobation des propos du président Trump au sujet des attentats du 13 novembre 2015 et demande le respect à la mémoire des victimes», a répliqué le gouvernement, sous la plume du porte-parole du Quai d'Orsay dans un communiqué publié samedi 5 mai, défendant la réglementation française en matière de port d'armes. «La France est fière d'être un pays sûr où l'acquisition et la détention d'armes à feu sont strictement réglementées. Les statistiques de victimes par armes à feu ne nous conduisent pas à remettre en cause le choix de la France en la matière.»
«La libre circulation d'armes au sein de la société ne constitue pas un rempart contre les attaques terroristes, elle peut au contraire faciliter la planification de ce type d'attaque», insiste le ministère dirigé par Jean-Yves Le Drian.
«Les propos honteux et les simagrées obscènes de Donald Trump en disent long sur ce qu'il pense de la France et de ses valeurs», a également estimé François Hollande dans un communiqué. «L'amitié entre nos deux peuples ne sera pas entachée par l'irrespect et l'outrance. Toutes mes pensées vont aux victimes du 13 novembre», a-t-il ajouté.
«Indécent et incompétent. Que dire de plus?» a tweeté Manuel Valls, en accompagnement d'une dépêche sur les propos de Donald Trump. «La mise en scène des attentats de 2015 par le Président Trump est méprisante et indigne. Fluctuat nec mergitur», a quant à elle posté la maire de Paris, Anne Hidalgo.***


Se rechaza todo lo que se ha aplaudido en la asamblea de la NRA: las palabras, las ideas, los gestos y las propuestas. "Indecente", "incompetente", "despreciable", "indigno", "vergonzoso", "obsceno", "irrespetuoso", "exagerado", etc. son los calificativos que Donald Trump ha cosechado en la Francia de François Macron, que tendrá que reconducir la política de gestos amables después de la oleada de indignación.
No es fácil ser "amigo" de Trump, aunque se sea "amigo de foto". Parece empeñado en crear conflictos a aquellos a los que define como "nice guy", como al presidente egipcio con la decisión de cambiar la embajada a Israel. Le siguieron los conflictos con la que iba a ser su pareja política emulando a Reagan y Thatcher, Theresa May, amistad duró poco, poquísimo. Hoy Trump ha sido declarado persona non grata en Londres, el Parlamento no quiere recibirle y la reina tampoco.  Los piropos a Macron se han saldado pocos días después con un conflicto. ¿Intencionado o simplemente zafiedad?



* "Amid Knife Crimes, Trump Compares London Hospital to ‘a War Zone’" The New York Times 5/05/5/2018 https://www.nytimes.com/2018/05/05/world/europe/uk-trump-london-knife-crime.html
** "La indignación del gobierno de Francia por los gestos que Donald Trump hizo sobre los ataques de París de 2015" BBC Mundo 6/05/2018 http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-44020568
*** "Attentat du Bataclan : La France condamne vivement les propos de Donald Trump" Le Figaro 6/05/2018 http://www.lefigaro.fr/international/2018/05/05/01003-20180505ARTFIG00095-politiques-et-rescapes-repondent-a-donald-trump-selon-qui-un-client-arme-aurait-pu-sauver-des-vies-le-13-novembre.php





domingo, 25 de febrero de 2018

No hay excusas para las armas

Joaquín Mª Aguirre Romero (UCM)
El movimiento contra la Asociación Nacional del Rifle en los Estados Unidos está empezando a tomar forma por allí donde más duele: la retirada de las marcas que vinculan su nombre a la NRA. El cese del apoyo es grave para ellos porque los sitúa en el lado complicado, aquel en el que los discursos patrióticos no funcionan.
Hasta el momento, la NRA ha funcionado dentro del marco de la defensa de las libertades y como tal se justificaba su apoyo a los políticos que defendían las "libertades". Esto se resolvía mediante donaciones a las campañas de los políticos, en todos sus niveles, garantizándose así que ellos darían la cara y asumirían el discurso de las armas y las libertades como dos caras de una misma moneda. Esto ha cambiado.
El sutil cambio se manifiesta mediante la semántica: de "donación" a "compra" o "soborno". La presión sobre el senador Marco Rubio en el evento organizado por la CNN por parte de los estudiantes fue brutal, uno de esos momentos en los que uno cuenta los minutos a que termine. Los estudiantes mostraron una determinación asombrosa, ninguno de los presentes consiguió llevar a su terreno la discusión. Fueron precisos para evitar que se les escaparan por la tangente. Y a Marco Rubio se le preguntó directa y reiteradamente si recibió "donaciones" de la NRA. Rubio se defendía diciendo que nadie había comprometido su "agenda", pero la pregunta volvía una y otra vez cuando eludía la respuesta.
La empresas —que son buenas intuyendo los fenómenos de boicot— han empezado a desmarcarse de la NRA. No quieren verse arrastradas por la visión negativa que la Asociación está dando.


La BBC analiza el fenómeno con el titular "Por qué grandes empresas de Estados Unidos están boicoteando a la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA)". La respuesta no necesita mucha imaginación: por temor a que las boicoteen a ellas. La presión es en cadena. Los norteamericanos boicotean a las empresas que tienen conexiones de muy diferentes tipos, desde descuentos en compras a los 5.000.000 de miembros de la Asociación a VISA, que dejará de hacer una tarjeta especial para ellos, entre otros muchos casos. Esto está solo comenzando.
Las medidas puestas en marcha por los jóvenes son muchas. Una de ellas es la llamada a registrarse como votantes, algo que puedes ser decisivo en muchos distritos y romper la situación existente en favor de los que no son financiados por la NRA. Esto debe preocupar especialmente al partido Republicano, máximos defensores de las armas o si se prefieren los que más se inhiben en cualquier intento de limitarlas.
Tanto es así que el propio Trump ha intentado ofrecer una subida de la edad de compra, de 18 a 21. A nadie se le escapa que ese no es el problema. Si la propuesta de armar a los profesores ha sido rechazad de plano por el sistema educativo, la de retrasar tres años la compra no es mucho para evitar futuras matanzas.


El hecho de que Nikolas Cruz pudiera comprar su arma semiautomática de forma legal no es el elemento decisivo en la matanza. Muchas casas están llenas de armas y no necesitan comprarlas ellos mismos, sino que pertenecen ya al arsenal familiar. Aunque se prohibiera toda venta de armas ahora mismo, el problema de las armas almacenadas no se resolvería en décadas.
Estados Unidos necesita un plan integral que actúe en todos los planos del problema, algo prácticamente imposible de ejecutar ante las divergencias interpretativas de lo que es un arma y lo que implica. Las escuelas, además, no son los únicos escenarios, como se tuvo la desgraciada ocasión de ver en la última matanza en Las Vegas, durante un concierto, en el que un francotirador se atrincheró con armamento de todo tipo. El resultado fueron 59 muertos y más de 520 heridos, un auténtico baño de sangre, que superó en diez muertos a la anterior masacre, el de los 49 en la discoteca de Orlando, Florida. Fue el 1 de octubre de 2017.
La BBC recoge la reacción de los responsables de la NRA ante el boicot que se le está realizando a las empresas vinculadas con ellos:

"Los miembros de la NRA, respetuosos de la ley, no tuvieron nada que ver con el fracaso de la seguridad de la escuela (Stoneman Douglas), con el fracaso del sistema de salud mental de Estados Unidos, ni con el fracaso del Sistema Nacional de Verificación Instantánea ni las crueles fallas de las autoridades federales y locales", dice el mensaje.
"A pesar de eso, algunas corporaciones han decidido castigar a los miembros de la NRA en una vergonzosa muestra de cobardía política y cívica. Eventualmente estas marcas serán reemplazadas por otras que reconozcan que el patriotismo y el compromiso decidido con las libertades constitucionales son características de un mercado al que desean servir", agrega.*


El lenguaje empleado es el de siempre, el del patriotismo, el de las libertades, el del derecho a defenderse. La introducción del término "mercado" permite comprender dónde está la raíz del problema. Las armas son un gigantesco negocio y las pérdidas de vidas causadas por ellas no son problema de quienes las venden y promueven.
La cultura popular ha mostrado —y en parte creado— mucho del fetichismo de las armas. La sociedad norteamericana padece múltiples traumas por la presencia de esas armas en casas y calles. Se ha ido elevando el nivel de dependencia armamentística es en los conflictos callejeros y en los problemas psíquicos en donde se ve más claramente.
La Policía norteamericana produce muertes por temor a ser herida. The Washington Post titula "Fatal force" y representa en una sola cifra, 987, los muertos por la Policía en Estados Unidos solo en 2017. Casi mil muertos en un año a manos de la Policía. Muchas de estas muertes salen a la luz en su irracionalidad, muertes injustificables. Otras muchas se producen en tiroteos y enfrentamientos con los delincuentes, bandas o sospechosos de cualquier delito. La sospecha de que alguien pueda llevar un arma condiciona las actuaciones y el poder de las armas en manos de los delincuentes, armas compradas legal o ilegalmente, convierte la calle en escenario de tiroteos.


No se puede olvidar el fenómeno del "vigilantismo", creado por la xenofobia creciente que ve en los inmigrantes hispanos sospechosos de ser criminales. Lo mismo ocurre con la población negra, sospechosa por el hecho de serlo, como mostró en el caso de Trayvon Martin en Miami —también Florida—, el muchacho asesinado por un vecino vigilante que pensó que por llevar capuchas ya era un criminal. La Radio Pública Norteamericana los sintetizaba así:

"Seventeen-year-old Trayvon Martin of Miami, was walking from a convenience store to the home of a family friend in a gated community in Sanford on Feb. 26th. He was confronted by neighborhood watch volunteer George Zimmerman. Zimmerman called police to report a suspicious person but before police arrived, the two struggled and Zimmerman shot and killed the teenager. Community members are demanding Zimmerman's arrest but Sanford Police say they don't have sufficient evidence to dispute his claims of self defense."*


Esto no es una escuela. Zimmerman representa otra respuesta fallida de la sociedad norteamericana ante el problema de la violencia que ella misma produce. El caso dio lugar al "movimiento de las capuchas", que tenía un componente claro de protesta contra el racismo de los "perfiles étnico", otra cuestión puesta en marcha con la llegada de Trump al poder y su criminalización de los hispanos o afroamericanos, directa o indirectamente, al apoyar o mantener silencio ante lo que los grupos racistas hacen. Recordemos que le ha costado un enfrentamiento con Reino Unido al respaldar con un tuit a un grupo ultraderechista y racista. Trump, por decirlo claramente, ha sido el candidato que ha surgido del apoyo del KKK o de la NRA, por no señalar más que dos de sus impulsores.
La cuestión de las armas es de una enorme complejidad dentro del marco cultural estadounidense. Para muchos norteamericanos, las armas forman parte de su idiosincrasia y las muertes no son más que las consecuencias colaterales.
El movimiento de los jóvenes de Florida es importante. Trump solo tiene  una virtud: la de unir mediante la indignación. Sus descarados tuit, sus insultos permanentes a la inteligencia de las personas y a sus principios, levantan el ánimo de los que deciden enfrentarse a esos problemas que él trata de manera tan desafortunada.



Ha unido a mujeres, afroamericanos, inmigrantes y ahora a los jóvenes contra sus propuestas. Son muchos frentes que revelan la toma de conciencia de los grupos en defensa de sus ideas o derechos, de sus libertades amenazadas.
Más allá de los límites de la venta —complemente necesarios— en edad y control de los compradores y potencia de las mismas, hacen falta medidas educativas y psicológicas. No hay que armar a los profesores, sino dotarles de capacidad de actuación mediante programas de detección y apoyo a personas que acaban encontrando en la muerte de otros la "solución" a sus problemas.
Aquí hemos tratado hace algunos años la cuestión de los suicidios de soldados norteamericanos, cifras escandalosas que superan a los muertos en combate. La sociedad norteamericana es muy dura en muchas cosas. La idea del "perdedor" está presente de forma agobiante acabando en patológica. Surge la idea de venganza y destrucción, presente en muchos de los asesinos de esta categoría. La queja del abandono de los soldados que regresan rotos nos muestra la dureza de la vida en una sociedad que muchas veces no quiere verte en tu dimensión completa, sino solo como persona rentable.


No son solo las escuelas los espacios de matanzas. Hemos citado la de Las Vegas y la de la discoteca de Orlando. La NRA echa la culpa a los sistemas de vigilancia, que es cierto que fallan. Pero fallan, entre otros aspectos, porque los que ven bien a la NRA ven muy mal los servicios sociales, las mejoras de la educación, la sanidad y todas aquellas medidas que tengan un carácter socio-humanitario. Dios da a cada uno lo que se merece, dicen. No lo creo. Lo que es cierto, en cambio, es que ninguno de esos 17 jóvenes y niños muertos se merecía la muerte cuando asistían a la escuela.
Hoy salen de las escuelas y van a los foros, hablan en los programas de televisión y radio. Los periódicos se ocupan de ellos. Sus argumentos son buenos y su estilo implacable ante los escurridizos políticos que no pueden más que ampararse en difusas ideas. Por eso, las campañas contra ellos, otra de las infamias que el mundo de las "fake news" y la "realidad alternativa" no tiene escrúpulos en usar en la red para difamarlos acusándolos de ser "actores" pagados o activistas aprovechados. Una verdadera infamia.
Si el movimiento por el control de las armas consigue crecer y asentarse, las presiones sobre los republicanos van a ser muy grandes y tendrán que alejarse de sus donantes habituales. Intentarán ajustes cosméticos en las leyes y les será difícil seguir manteniendo el argumento de que la respuesta a las armas son más armas. La iras han ido directamente contra la NRA, que es apuntar al impedimento de que sean desarrolladas muchas acciones políticas y sociales contra la venta de armas automáticas de gran potencia. La locura ha ido creciendo en un negocio manchado de sangre. al que se le han acabado las excusas.



* "Por qué grandes empresas de Estados Unidos están boicoteando a la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA)" BBC-Mundo 24/02/2018 http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-43182493

** "Killing Of Fla. Teen Trayvon Martin Becomes National Story About Race" NPR 19/02/2012 https://www.npr.org/sections/thetwo-way/2012/03/19/148905661/killing-of-fla-teen-trayvon-martin-becomes-national-story-about-race

jueves, 22 de febrero de 2018

La ira por las armas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La masacre de estudiantes en Florida abre a Donald Trump una cuarta vía de protestas organizadas. La primera fueron las mujeres, después el racismo y la inmigración. Cada una de ellas ha dado lugar a una corriente de descontento que afectan de manera profunda a la estancia social. Hay casos de protestas sobre cuestiones puntuales. Estas, por el contrario, afectan a aspectos profundos de la vida norteamericana y determinan su malestar en la cultura.
Desde el punto de vista del propio Donald Trump, estas cuestiones son desafíos que trata de contrarrestar con sus desprecios y cinismos, pero no es fácil para la clase política norteamericana aguantar la presión que supone tener que enfrentarse a estos frentes sociales.
El movimiento surgido tras la muerte de los estudiantes en Florida parece sólido y decidido. Rápidamente se ha abierto a lo largo del país canalizando la ira. Las cadenas norteamericanas nos presentan la irrupción de los estudiantes en los debates políticos lanzado sus preguntas y poniéndoles contra la pared.
"Grieving Father Presses Trump: ‘How Many Children Have to Get Shot?’", "Florida G.O.P. Faces Growing Pressure to Act on Gun Control" y "Marco Rubio Is Jeered and Lectured During Town Hall Discussion on Gun Control" son tres titulares que en este momento ocupan la primera línea de The New York Times.


No se quedan atrás los titulares de la CNN: "School shooting survivors demand action from Washington, National Rifle Association", "White House meeting: Trump suggests arming teachers", "'Enough thoughts and prayers': Students confront lawmakers", "Father of shooting victim: I'm pissed"... En este último, las imágenes nos muestran cómo Trump recibe las palabras enojadas y duras del padre de una de las víctimas: "Mi hija no está aquí, está en el cementerio..." Si el presidente creía que el escenario de la Casa Blanca para recibirlos les iba a impresionar, se equivocó.
Los que hablan en asambleas públicas y exigen a los políticos el control de la armas no son fáciles de frenar. Buscan el compromiso ante las cámaras, acorralan a los políticos que tratan de esquivar las respuestas que se les exige. Queda constancia de sus huidas o de sus compromisos. Hay que verles las miradas para comprender que la irritación y la determinación corren a la par.
Nos dice la CNN, organizadora del encuentro en Florida entre políticos, representantes de las instituciones, los estudiantes y las familias ante un numeroso público:

They were angry and frustrated. And given the chance to face the lawmakers and others who can make their lives safer, high school students who a week ago were running from gunfire pointedly demanded change Wednesday night from Washington and the National Rifle Association.
Survivors of the massacre at Stoneman Douglas High School in Parkland, Florida, took center stage at a town hall hosted by CNN as thousands of community members cheered on the young people thrust into the national spotlight by a massacre that killed 17 people.
The students-turned-gun-control advocates and their teachers asked frank questions of Sens. Marco Rubio and Bill Nelson and Rep. Ted Deutch about whether they would support banning certain assault-style rifles and refuse to take money from the NRA.
"We would like to know why do we have to be the ones to do this? Why do we have to speak out to the (state) Capitol? Why do we have to march on Washington, just to save innocent lives?" asked senior Ryan Deitsch, his voice rising with each question.
The Stoneman Douglas students and parents also confronted NRA spokeswoman Dana Loesch, who said the organization feels the system for buying firearms is flawed and too many people who shouldn't be able to buy guns are getting through the cracks.
The town hall on Wednesday night followed days of sit-ins, walkouts and demonstrations in solidarity with survivors of the massacre.*


La presión sobre los que han comparecido al acto organizado por la cadena de noticias es enorme. A Marco Rubio se le pregunta directamente si ha recibido donaciones de la Asociación Nacional del Rifle. Como explica uno de los intervinientes, al menos Rubio ha tenido el coraje de asistir y dar la cara, cosa que no han hecho las autoridades del Estado. Pero la peor parte se la lleva una durísima representante de la Asociación. Dana Loesch se apunta a la "versión Trump": lo que falla es la identificación de los desequilibrados mentales. Pero la estudiante que se le enfrenta no se deja apabullar por la bien entrenada Loesch.
Como  supusimos, Trump se apuntó inmediatamente a los fallos del sistema para detectar los síntomas en el asesino Cruz, que mostraba todo tipos de señales de aviso sobre su persona. Trump inmediatamente tuiteó que si el FBI se dedicara a investigar casos como este en vez de perseguirle a él y a los suyos sobre sus relaciones con Rusia estas cosas. La infamia —previsible— lleva el sello de Trump y será otro de los puntos brillantes por los que será recordado como parte de una etapa bochornosa en la que un personaje como él fue llevado más allá de su nivel de competencia por una especie de delirio colectivo que vio en él un imaginario paraíso alternativo, lleno de noticias falsas y más allá de la verdad. Pero lo que ocurre no es fácil escamotearlo o camuflarlo con palabras. El grito desgarrado, "¡¿Cuál es su respuesta?!", tras formularle una larga cuestión a la representante de la Asociación del rifle, tras recordarle masacres anteriores y que nunca se hace nada.


Un vídeo de antiguos alumnos desde todas partes de los Estados Unidos con unas palabras "¡Estamos con vosotros!" Es algo más que un apoyo moral, es una determinación de enfrentarse de una vez con un problema que los políticos no plantean por no enfrentarse en la siempre llamada "todopoderosa" Asociación Nacional del Rifle, una donante habitual a las campañas de los políticos y algo más: una modeladora de la mentalidad norteamericana justificando la necesidad de las armas en la vida diaria.
La ira contra las armas debe ser la nueva corriente unificadora del pensamiento disgregado norteamericano. Trump ha sido el gran separador convirtiendo en polarizaciones cualquier aspecto que pasara por sus manos. Su idea de armar a los profesores es rechazada por los propios profesores. ¿Más armas en las escuelas? Sus intentos de más división se han visto claramente cuando trata de dirigir las iras de la gente hacia el FBI o los servicios sociales que han fallado al no parar al asesino.
Pero los norteamericanos se han dado cuenta de este tipo de maniobras y se enfrentan directamente a estos argumentos falaces. Las maniobras de Trump están consiguiendo unir a los ciudadanos frente a él y los que les respaldan. La resistencia sigue aumentando y se está volviendo activa. Las escuelas son un punto esencial de la vida diaria y el miedo se ha convertido en indignación, en exigencia de respuestas y soluciones reales.


La marcha sobre Washington de los estudiantes, como fue la de las mujeres, refleja ese paso más que amenaza con convertir en problemática la aparición de cualquier político —va por los republicanos— que no se comprometa directamente con la causa de la reducción de las armas. La "soluciones" republicanas no funcionan ni las quieren. Quieren menos armas en las calles, armas menos letales. Se está produciendo la inversión que la Asociación Nacional del Rifle más temía: que deje de considerarse muy "norteamericano" tener armas.
Un estudiante le pregunta al demócrata Ted Deutch "¿Está rota nuestra democracia?", este le responde: "Cuando cualquier organización invierte decenas de millones de dólares en promover las armas, sí, la democracia está rota".



* "Students at town hall to Washington, NRA: Guns are the problem, do something" CNN 22/02/2018 https://edition.cnn.com/2018/02/21/politics/cnn-town-hall-florida-shooting/index.html