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miércoles, 16 de octubre de 2019

El arte del parecido o un okupa en mi vida

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En una sociedad de pantallas, como es la nuestra, el parecido lo es todo. Más que el ser o el estar, lo importante es parecer, un verbo que implica una duda razonable sobre la existencia. ¿Qué es parecerse? Las preguntas que surgen en el límite entre ser uno y parecer otro son múltiples. En nuestra sociedad la imagen forma el centro de nuestra vida, que es doble, la real que puede no importar a nadie y la visible, que puede ser absolutamente irreal o simplemente ajena.
Egypt Independent nos trae el caso del extraordinario parecido entre dos personas. Esto es una cuestión genética. Pero lo realmente importante es que ese parecido nos coloca en una nueva posición vital, en una posible pérdida de la vida propia en beneficio de la ajena o quizá, paradójicamente, al contrario:

A lookalike of Mohamed Salah, electronics engineer Ahmed Bahaa, revealed that he occasionally substitutes for the Liverpool striker in TV advertisements due to his busy schedule, according to his interview with TV presenter Amr Eleithy on the al-Nahar TV channel.
‘I do some of Mo’s shots for his advertisements when he is busy with the English Premier League.’ Bahaa said.
Bahaa claimed that he participated in some of Salah’s TV commercials for Vodafone and Pepsi, adding that he appears in the wide shots filmed in Egypt while Salah does the rest in England. He also appeared in Salah’s anti-drugs campaign.
“I would spend a couple of days shooting here, while they complete filming with him in England,” he alleged, adding that he did several advertisements with Salah.
He further pointed out that Salah cannot always stay for long, so he does the parts requiring Salah’s presence in Egypt to speed up the process as Salah doesn’t have much free time.*



El parecido entre Salah y Bahaa es asombroso, casi de ciencia-ficción o de vieja historia de gemelos separados al nacer. Hemos visto dobles de la gente famosa, pero esta imagen del selfie-con-uno-mismo es inquietante. Da para un "prisionero de Zenda", aquellas viejas películas (una con Ronald Colman y un remake en color con Stewart Granger) en las que gracias al parecido, se podía sustituir al gobernante secuestrado por un doble familiar que daba el pego total.
Las declaraciones del "doble" en cuanto a su participación son hasta cierto punto inquietantes, pues ha asumido el papel de una extensión en sus actividades no como "doble", sino como el genuino, es decir, el que la gente conoce o cree conocer.
Lo más sorprendente del caso es la frase con la que continúa el artículo: "Salah did not confirm any of Bahaa’s recent statements."*
Siempre ha habido "dobles" que han basado su vida en hacer apariciones publicitarias por su parecido con famosos. Los hemos visto en las calles disfrazados de Michael Jackson, de Elvis o de cualquier otro famoso. Incluso nos ha hecho reír por su falta de parecido y su empeño en parecerse a sus famosos de referencia. Pero aquí es distinto, ya que el parecido es asombroso y muchos habrán estado junto a uno de ellos, dudando ahora si era el real o el doble.


El doble basa su prestigio en que los demás no le pueden diferenciar, en su mimetismo absoluto. Por el contrario, el original necesita del otro como cómplice sustitutorio para ampliar sus operaciones. ¿Puede que los que hayan pagado por tener al genuino hayan estado con el doble sin saberlo? Esa es la duda que surge ahora cuando Mo Salah mantiene silencio ante los alardes de sustitución de su doble.
El tema del "doble" estuvo de moda en la literatura del siglo XIX. La presencia inquietante de alguien que no se distingue de nosotros se ha visto desbordada por la imaginación simuladora de los tiempos actuales en las que el parecer precede al ser, como diría Jean Baudrillard  del "simulacro". El clon está de moda otra vez gracias a la tecnología. Pero el azar sigue actuando, como con el jugador egipcio.
Si algún día Mo Salah tiene una mala tarde sobre el terreno de juego, siempre nos quedará a nosotros la duda y a él la excusa. Una cosa es posar y otra darle pataditas al balón.


* "Mohamed Salah’s lookalike claims he alternates for Salah in TV ads" Egypt Independent 15/10/2019 https://www.egyptindependent.com/mohamed-salahs-lookalike-claims-he-alternates-for-salah-in-tv-ads/




viernes, 23 de agosto de 2019

Sobre la volátil Teoría de la Segunda Oportunidad

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No sé si el mundo es justo o no. Vivo en un país con el dicho "por un perro que maté, me llamaron mataperros", lo que acerca bastante bien al problema. Por mucho bueno que hagas, puede que te recuerden lo peor.
Recordarán los hipotéticos lectores lo ocurrido en la selección egipcia, cuando uno de sus celebrados jugadores fue acusado, por una mujer primero y luego por varias, de acoso a través del teléfono y amenazas bajo la consigna "¡a mí nadie me dice que no!", narcisista y prepotente, antesala de cosas peores. La primera reacción fue acusar a la mujer, como suele ser habitual, de querer hacerse famosa acusando a un señor que da patadas a un balón ante el delirio patrio. Como el señor era reincidente y con un amplio historial (había durado un día en un equipo portugués porque no esperó a que se le pasara el jet lag para insinuarse a las esposas de sus compañeros), la federación lo expulsó del equipo en plena Copa de África, lo que hizo que el pueblo, siempre generoso, abogara por el perdón del individuo. Instituciones religiosas mostraron lo generoso del perdón y su compañero e ídolo del futbol egipcio y de la sociedad, que ve en él el segundo ser humano más perfecto, Mo Salah, el jugador del Liverpool, lanzó un tuit hablando de las "segundas oportunidades". La perspectiva de poder ganar la Copa de África contribuya clarificar las conciencias. Y volvió a ser readmitido en la selección en un ejercicio gozoso de esperanza en la humanidad y, sobre todo, la posibilidad de ganar en casa la Copa, algo que el régimen y el pueblo egipcio daban por hecho. No fuera a ser que por una tontería juvenil los "faraones" perdieran la copa.


En un extraño giro del destino, justicia poética o como queramos llamarlo, en el siguiente partido la selección fue eliminada, con el acosador incluido. Las iras del pueblo —que es voluble— se volvieron contra los jugadores y volvieron a acordarse del acosador y de los que habían pregonado la comprensión universal. Los que pidieron perdón para el acosador fueron inmisericordes con los que perdieron el partido y la ocasión de la foto levantando la copa para envidia del mundo.
Pero aquello que en casa es posible controlar en los medios —¡vaya!—, fuera del país se percibe de otro modo.
Si el 6 de mayo, la entrevista realizada por Becky Anderson a Salah en la CNN, con todas las trompetas sonando, llevaba por título "Mo Salah, the Egyptian King of Liverpool"*, y todo transcurría entre sonrisas, esperanzas y celebraciones del ´´exito personal y deportivo, celebrando al rey egipcio, la entrevista realizada por la propia Becky Anderson en la misma cadena y emitida hace unos días ha cambiado el tono:  "Mo Salah on women's rights in the Middle East and the Amr Warda controversy"**
En su momento señalamos que Salah había cometido un error. Las grandes figuras —y Salah lo es— suelen encontrar esporádicas pieles de plátano bajo sus pies cuando miran demasiado al cielo. Nadie está por encima del bien y del mal.


El personaje ha quedado vinculado a su petición de "segundas oportunidades". Nadie sale pidiendo segundas oportunidades para los acosadores en un mundo de denuncias constantes. Salah comprometió su nombre y ha perdido su carácter de intocable e infalible.
Los que habían dicho que era mejor "honra que barcos", se quedaron sin una cosa ni la otra. Se hizo patente que a un acosador, si es futbolista, hay que perdonarle todo porque se prefiere ser campeones de fútbol a dejar de serlo en las cifras de acoso sexual, en donde desgraciadamente, las cifras de Egipto siguen dándole el liderato. Las presiones sociales e institucionales para la readmisión de Warda en el equipo han aclarado este punto, el sistema de valores y su jerarquía han quedado claros.


Egyptian Street da cuenta de la entrevista de la CNN, centrada en las cuestiones del acoso y del trato a las mujeres, que mucho me temo van a perseguir a Salah por mucho tiempo:


When asked whether his support may have contributed to the Egyptian Football Association’s decision to reinstate Warda, Salah disagreed, saying, “I am not the national team captain, I am not the team manager, I am not the coach. …I am [only] a player, but they just put [the blame] on me.”  
The interview then took a slightly more contentious turn when Anderson cited comments made by Salah in a Times magazine story, where he advocated for women in Muslim and Arab societies, saying, “I think we need to change the way we treat women in our culture.”***
  


No acierta Mo Salah a definirse cuando dice aquello que no es para reducirse a ser "solo un jugador". Es mucho más que todos ellos juntos. Al menos es lo que él ha querido representar, un referente moral. Por eso, lo que dice es jugar con las palabras, que es lo más fácil. Las palabras dichas sobre el trato a las mujeres se las lleva el viento del desierto cuando tienen que dejar de ser palabras necesitan convertirse en hechos. Hay muchos buenos jugadores en el mundo, pero Salah está interpretando un papel que él ha querido.
Quedó demostrado sobradamente que Warda no había cometido un día un error. Se trataba de una conducta constante y amparada precisamente en su condición de miembro de un equipo. La lluvia de testimonios en su contra no hablaba de segunda oportunidad sino de múltiples ocasiones desperdiciadas. Salah puso su futuro en las manos de Warda, ya que cualquier nuevo acto demostrará lo equivocado que estaba Salah.


En Nile FM, una emisora egipcia, se recogen las reacciones negativas (alguna positiva) por lo hecho entonces y lo dicho ahora:

Following an exclusive interview on CNN, where he addressed in-depth for the first time  his stance on the sexual harassment controversy centered around his teammate Amr Warda, Egyptian football juggernaut, Mohamed Salah is now falling from the graces of many of his fans who took to social media to express their disappointment immediately following the release of the interview.
[...] Ahmed Shobair, former deputy chairman of the EFA, told CNN. In a telephone interview on Amr Adib's "El Hekaya" yesterday, Shobair also accused Salah of flat out lying about his attempts to reinstate Warda following the harassment allegations and asserts that a tweet posted by Salah in defense of Warda was arranged by then EFA President, Hany Abo Rida to help fight the backlash from Warda alleged actions.
Salah asserted in his interview with Anderson that he had not put pressure on anyone to have Warda reinstated, and doubled down on his opinions that Warda’s actions were indeed wrong saying, “my opinion is the woman has a right to talk about anything she doesn't like. I'm talking about myself, I want when my daughter has a problem, she has to feel like support from me to come to talk to me about the problem. The most important thing is the fear. The woman, the wife, fear from her husband, from her father, which that's the main point, I think. The fear is not healthy for anyone. We have to fix that."
[...] Some fans are of the opinion that Salah is being naive to underestimate his influence on the Egyptian football team, coaches and fans. And others are calling his allegations that he had nothing to do with Wahba’s reinstatement blatant lies, especially following Shobair's phone interview yesterday. Other fans have taken to social media to show their support for Salah, saying that it is totally justified to think that what Warda did was wrong and to also want him to get a second chance.***



La cuestión del acoso sexual no admite medias tintas. Salah ha necesitado de una campaña de lavado de imagen. La entrevista en la CNN de Anderson es un intento de justificar lo que nadie cree, que su tuit pidiendo una "segunda oportunidad" para Warda no tuviera influencia. Tampoco que la teoría de la segunda oportunidad fuera "generosidad". Más allá del caso, la pregunta es si la teoría de la "segunda oportunidad" se debe aplicar a todo el mundo o solo a los jugadores de la selección nacional.
La fina construcción mediática del héroe Mo Salah se ha tambaleado. No se puede jugar a todas las bazas. Salah representa(ba) para muchos egipcios un logro, el "sueño egipcio" de éxito. Para muchos ha dejado de serlo porque han visto lo fácil que es publicar un tuit diciendo que hay que cambiar la forma de tratar a las mujeres en Oriente Medio para después hacer lo mismo que todos, defender al agresor por una causa u otra.


Socialmente la cuestión no mejora mucho. Todos los que se adhirieron a la teoría de la segunda oportunidad dejaron de tenerlo tan claro cuando los llamaron "equipo de acosadores", lo que supongo que sería injusto para los que no tenían ese problema.
El equipo nacional es algo más que un equipo, representa a un país. Si alguien no debe estar, no debe estar. Amr Warda representaba a la parte del país que acosa; Salah y otros a los que piden segundas oportunidades; y la federación e instituciones a los que prefieren ganar por encima de cualquier otra cosa o temen las consecuencias de no hacerlo. Cada uno en su puesto, incluidas las víctimas. La mujer que acusó a Warda tuvo que ser protegida y aguantar de todo. Ahora ya saben que sus acosadores tienen derecho a lo que ellas no, a la segunda oportunidad.
Cuando se piensa en ganar, se cree que todo se olvida. Pero si se pierde... Por eso la palabra más usada por los críticos a Salah es "hipocresía". Las dos entrevistas de Becky Anderson, la primera luminosa, en exteriores, todo sonrisas, contrasta con la segunda, sombría, cerrada. El mundo cambia rápido y no siempre para bien.



* "Mo Salah, the Egyptian King of Liverpool" CNN 6/05/2019 https://edition.cnn.com/videos/world/2018/05/06/mohamed-salah-ime-a.cnn
** "Mo Salah on women's rights in the Middle East and the Amr Warda controversy" CNN 19/08/2019 https://edition.cnn.com/2019/08/19/football/mo-salah-amr-warda-egypt-spt-intl/index.html
*** "Mohamed Salah Stands by Controversial Amr Warda Comments in New CNN Interview" Egyptian Streets 20/08/2019 https://egyptianstreets.com/2019/08/20/mohamed-salah-stands-by-controversial-amr-warda-comments-in-new-cnn-interview/
*** "Fans Accuse Mo Salah Of Hypocrisy Following CNN Interview" Nile FM 20/08/2019 https://www.nilefm.com/sports/article/3801/fans-accuse-mohamed-salah-of-hypocrisy-following-cnn-interview

sábado, 6 de julio de 2019

Demasiado perdón al acoso

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Fútbol. El mundo se detiene para verlo. Es un gran negocio mundial, el gran escaparate de los países, el bálsamo de las heridas y orgullos. En un mundo de estrellas, es fácil encontrarse con problemas que afectan al conjunto. Cuanto más se invierte en la construcción de su imagen pública, mayores riesgos se corren. Más dura será la caída, podríamos decir.
Recordarán los lectores el caso que trajimos aquí hace unos pocos días sobre el caso de Amr Warda, el jugador de la selección egipcia, expulsado y después readmitido por las denuncias de acoso sexual a través del teléfono de una modelo británico egipcia, que grabó su insistencia y amenazas. Aquí lo titulamos "El hombre al que nadie decía no" porque ese era su argumento, prepotente, narcisista y machista. Decir "no" a Warda era un riesgo. 
La readmisión fue una decisión en la que pesó la opinión de Mo Salah, la gran estrella del fútbol egipcio. Su teoría, expresada en sus tuits, es que había que darle una "segunda oportunidad", algo que Warda no tenía con sus víctimas, que sufrían constantes amenazas.  Como ya advertimos, Salah se había metido en un agujero del que no le iba a ser fácil salir dada la contradicción en un país que padece uno de los índices más altos de acoso sexual del mundo, considerado según diversos índices como "uno de los peores para vivir las mujeres". No era un buen ejemplo lo que se daba.


La copa de África sigue con su organizador, Egipto, intentando dar una imagen de modernidad a los visitantes, pero ¿qué modernidad es la que "perdona" a un acosador que duró ¡un día! en su equipo portugués por acosar a las esposas de dos de sus compañeros? Los casos, como era previsible, han seguido saliendo. Resulta que a Warda se le han dado "más oportunidades que a El Platanito", que era un aprendiz de torero bastante malo que se paseaba por Madrid con un cartel "pidiendo una oportunidad".

Amr Warda es un "mal ejemplo" y un "buen ejemplo". Es malo porque es un acosador y es "bueno" porque muestra los vicios del sistema al enfrentarse el acoso en Egipto. El error de Salah al comprometer su prestigio respaldando públicamente lo pagará, como anticipábamos.


Y ha empezado a hacerlo ya. Ahram Online reproducía ayer,  con el logo de la Copa de África, un artículo publicado en Ahram Weekly con el título "Navigating the Warda storm", firmado por Marwan Ekshafei. El titular ya nos indica mucho al calificar como "tormenta" el caso. Es evidente que el propio evento, la Copa de África, genera una atención que no iba a poder disimularse por las palabritas de Mo Salah y su teoría de la "segunda oportunidad".
Gracias al artículo, podemos apreciar el error de cálculo cometido al meter a Salah por medio. La intención, evidentemente, era jugar con su prestigio: si Mo Salah, que va por la vida como santo en pantalones cortos, pide que se perdone a Warda, la gente lo aceptará. Puede que en una parte de Egipto funciones, pero no, desde luego en el exterior, en donde en vez de tener un acusado ahora tienen dos por el mismo hecho.
El artículo recoge las reacciones de periodistas de medios internacionales ante la "tormenta":

The story of Egyptian national football team player Amr Warda couldn’t go peacefully without a response by the international media. The Greek-based winger had been sending inappropriate messages on social media to at least two women. Warda released a video to offer his apologies but not before the Egyptian Football Association (EFA) banned him from the current Africa Cup of Nations (AFCON) tournament before deciding to reinstate him.
Warda has the backing of Egyptian team captain Ahmed Elmohamady and Liverpool star Mohamed Salah.
Al-Ahram Weekly spoke to foreign journalists for their opinion. “It was a great decision to cut Warda off the national team based on the available evidence,” Nick Ames of the Guardian newspaper said. “If I was one of the Egyptian national team players I would have asked the EFA to investigate and based on the answers of this investigation whether to accept the EFA’s decision or not.
“I think what Mohamed Salah did was so unusual. Salah isn’t the kind of player who gives strong opinions. He is very calm and well behaved and normally he doesn’t like to involve himself in these things,” Ames added.
“I really believe that neither Elmohamady nor Salah could have shown the same support if one of their teammates in England had done the same thing.”*


La cosa se sigue enredando porque nunca se sale bien de las contradicciones. A la contradicción institucional egipcia (y social, pues muchos apoyaron a Warda y atacaron a la víctima, como ya comentamos), le sigue la del propio Salah. La cuestión que plantea Ames no es trivial: ¿hubiera reaccionado Salah de la misma manera si se hubiera dado el caso entre sus compañeros en el equipo británico en el que milita?
No me interesa saber el grado de voluntariedad de la decisión de los futbolistas para pedir una "segunda oportunidad". No vamos a saber el presión o no que hayan podido tener. Las intenciones son una cosa y los resultados otra.


El caso Warda es un inmenso error que vuelve a dejar en evidencia al régimen egipcio y que fractura a la propia sociedad entre los patriarcales, que todo lo perdonan por un buen resultado, y los que no quieren que en su equipo nacional haya un acosador compulsivo, denunciado durante años.
Las opiniones  de los medios internacionales se suceden negativamente:

“I think it is very controversial in the sense that at the beginning the EFA made a statement that what Warda did was unacceptable and they decided to suspend him from the national team,” Buster Kirchner, of the Danish sports magazine Tipsbladet, said. “Then they brought him back to the squad. I am so surprised that Salah, Elmohamady and (teammate) Baher Al-Mohamadi reacted the way they did. It would have been a great story for Egypt to promote themselves to the world that even if they have an important tournament, ethics and gender equality come first. It is so strange that the role models are defending a guy who has been accused of sexual harassment a lot of times.”
This was not Warda’s first time to be accused of sexual harassment. In 2013 he was suspended from the Egyptian youth national team for the same reason.
“I also criticise the EFA because at first they said that Warda must leave the squad immediately, then they brought him back. It Is good that the players support a friend who is also a good player but this is bigger than football. Here in Egypt football players are the real role models of youth,” Kirchner said.
“I think what Salah did wasn’t something he did on his own. I think it was a group decision to put some pressure on the EFA. There is a big difference between supporting Warda and forcing the EFA to bring him back,” he added.*

Los intentos de salvar a Salah no son muy convincentes precisamente porque aunque la decisión haya sido tomada por el grupo (todavía peor, porque entonces no se libra nadie), la cara que se utiliza es la del jugador del Liverpool. Desde que se produjo el caso, los medios, como el mismo artículo que citamos, no dejan de mostrar fotos de ambos juntos, como si el contacto o la simple proximidad purificaran al acosador.
Un enorme error, ya lo advertimos, que solo oscurece la imagen de Egipto. Cuanto mayor sea el éxito —la paradoja de la comunicación— más se hablará del caso. Los medios de Oriente Medio y del resto del mundo reproducen los tuits de los seguidores defraudados o de los defraudados a secas. Los mensaje de Salah pidiendo respeto por las mujeres y contra el acoso han quedado en un gasto inútil de la campaña de relaciones públicas. Ha dado el peor mensaje a la sociedad que espera de él firmeza antes que solidaridad con el acosador constante, expulsado de la selección juvenil, expulsado del equipo portugués y denunciado múltiples veces, Amr Warda.


Warda es el ejemplo negativo de lo que se puede hacer en Egipto si eres un jugador famoso o si tienes quien te cubra las espaldas. Lo acaban de confirmar las propias instituciones. Ha arrastrado, además, a los compañeros.
Pero la cosa ha ido más lejos, como nos explicaban en el Middle East Eye hace una semana. Tras recoger la incongruencia de Salah, escriben:

Dar el-Ifta, Egypt's central authority for issuing religious edicts, was caught up in the debate when it tweeted a message praising those who protect offenders from scandal which some interpreted as siding with Warda.


دار الإفتاء المصرية 🇪🇬
@EgyptDarAlIfta
 الستر على عباد الله من صفات الأنبياء

6,292
9:07 PM - Jun 26, 2019
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1,639 people are talking about this
  Translation: Shielding Allah's followers (from scandal) is a trait of prophets.**



¡Mala ocasión para la piedad! La verdad es que aquí no hay mucha defensa que hacer. La institución dedicada a la emisión de fatwas se ve así arrastrada hasta niveles absurdos por su propia mano. Todo esto tiene sus consecuencias, evidentemente, en la imagen internacional de Egipto, en la confianza en sus instituciones y en la absurda jerarquía establecida en la que ser jugador de fútbol en la selección te da derecho a todo, al aquí no ha pasado nada, y hasta tienes el beneplácito de las autoridades religiosas, las mismas a las que se les pide que reformen el discurso religioso una y otra vez por parte del presidente. La Copa de África, un evento propagandístico para el régimen, se está convirtiendo en una pesadilla cada vez más oscura.
Queda una cuestión en el aire: el hecho mismo del artículo de Ahram Weekly y su reproducción en Ahram Online, ambos medios estatales. Las críticas internacionales a la decisión de incluirlo son claras. ¿Benefician o debilitan a alguien?



* Marwan Ekshafei "Navigating the Warda storm" Ahram Online 5/07/2019 http://english.ahram.org.eg/NewsAFCON/2019/337294.aspx
* "Amr Warda: Sexual harassment claims against Egyptian striker spark row" Middle East Eye 27/06/2019 https://www.middleeasteye.net/news/sexual-harassment-story-egypt

lunes, 1 de julio de 2019

El ídolo al que nadie decía no

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Mal ejemplo ha dado Egipto al "perdonar" a su jugador Amr Warda y levantarle el castigo de expulsión de la selección nacional de fútbol. Warda había sido expulsado al salir a la luz las denuncias por acoso sexual realizadas por la modelo anglo egipcia Merhan Keller. La modelo había sufrido las violencias verbales y las amenazas telefónicas tras decir "no" al jugador. El argumento del ahora perdonado era que a él nadie le rechazaba, que nadie le decía no. Debe tener en su testosterona algo que le hace especial.
Decimos que es poco ejemplar lo que ha hecho porque hay millones de mujeres acosadas en Egipto que han quedado desmoralizadas con la teoría de la doble oportunidad. Egipto es uno de los peores países del mundo para el acoso sexual, como sale a la luz cada vez que se realizan las encuestas pertinentes o se ponen los datos sobre la mesa.

La reacción de la sociedad egipcia explica ambos hechos. Ante la denuncia, las reacciones virulentas son contra la mujer acusándola de querer hacerse famosa a costa del ídolo al que nadie dice no. Tienen que salir a la luz las grabaciones del caso para que Merhan Keller sea creída. Inmediatamente empiezan a aparecer denuncias de mujeres que han padecido la misma pauta, la respuesta airada y violenta de Warda, al que nadie le dice no. Y es que en Egipto ser hombre, famoso y futbolista es una especie de salvoconducto para cualquier comportamiento. ¿Cuántas veces se han visto casos similares en los que la acusada se ha visto atacada y ha recibido el rechazo social? ¡Hasta la mujer acosada y abofeteada en un centro comercial, delante de las cámaras de seguridad, tuvo que sufrir el escarnio de una parte de la sociedad y de los medios de comunicación! El hombre no era famoso, pero era hombre y eso ya es mucho. Hoy por ti, mañana por mí.
Todos los medios apuntan a que ha sido gracias a la intervención del ídolo social, el jugador estrella Mo Salah, gracias a su tuit diciendo que está mal lo hecho, pero que él cree en las "segundas oportunidades", por lo que el jugador será readmitido en la siguiente ronda de la copa de África que Egipto organiza. Así todos tendrán la ocasión de aplaudirle públicamente; podrá saltar al campo y mirar a los que le aplauden y decirles, ¿veis qué fácil es todo aquí?
Mientras en el mundo se trata de dejar fuera de sus ámbitos a los acosadores, Egipto acaba de mostrar lo poco que le importa, pese a lo que diga Salah, que ha unido su destino al de Warda a la espera de su próxima barrabasada sexual. Habrá que enseñar a contar a Salah y a la federación egipcia.
El diario deportivo Sport ya señala algunos hechos:

Este no es el primer incidente en el que se ha visto envuelto Amr Warda. En agosto de 2017, tres días más tarde que el egipcio fuera presentando como jugador del Feirense de Portugal, el club portugués decidió prescindir de sus servicios por haber importunado a las mujeres de dos de sus compañeros de equipo. Estos sucesos generaron problemas con sus, por aquel entonces, nuevos compañeros y para evitar males mayores el Feirense decidió descartar al jugador que acabó recalando en la liga Grecia.*


¡Ya es durar poco! El comportamiento del que se nos habla dice mucho de la personalidad de Amr Warda. De su prepotencia y descaro, de sus pautas de comportamiento. Él es el ídolo al que nadie rechaza; es un lujo que te puedes dar, mujer, si sabes lo que es valioso. Las esposas de sus compañeros se preguntarían quién era aquel imbécil recién llegado, quién se había creído que era. Era el ídolo al que nadie dice no, el regalo que no puedes desperdiciar y el merecedor de segundas oportunidades.
Dejándole volver a la selección, las autoridades que han revocado la expulsión han demostrado lo poco que les importan las mujeres y lo mucho que les importan los efectos propagandísticos del fútbol. En un país autoritario y machista, a lo que se teme es a las consecuencias de la expulsión. En realidad nadie quiere ser responsable de que Egipto pueda ser eliminado en su casa, delante de su público, es su torneo.


El régimen busca propaganda como sea. Si Egipto gana la Copa de África, el régimen lo utilizará en su favor, tal como han hecho todos los regímenes autoritarios del planeta. Lo que ha conseguido, en cambio, es una nueva oleada de propaganda negativa al anteponer el posible éxito de la selección a la justicia para las mujeres. La reacción de una parte de la sociedad, poniéndose al lado de Warda, representa una perversión de los valores, Si ganamos, habrán pensado, todo esto se olvidará. Gran error. Sobre todo porque Amr Warda, eso nos dicen, lleva toda su vida haciendo lo mismo. Ahora ha aprendido una lección, que nadie le dice no al ídolo. Merhan Keller, la denunciante, ha aprendido otra, que sería la responsable final de que Egipto no ganara en ausencia de su figura. En cierto sentido, ha tenido suerte. Su victoria se producirá cuando Warda caiga en la próxima. Mo Salah tendrá ocasión de arrepentirse de su doctrina de las segundas oportunidades. Al tiempo. 
Egipto ha perdido una gran oportunidad de mandar un mensaje contra un problema nacional que vale mucho más que cualquier Copa de África.  Mi admirada Doaa Eladl ha sabido retratar al personaje. De nuevo es un digno miembro del equipo nacional.



* "Egipto readmite al acusado Amr Warda" Sport 28/06/2019 https://www.sport.es/es/noticias/resto-del-mundo/egipto-readmite-amr-warda-acusado-acoso-sexual-7527437





viernes, 15 de febrero de 2019

Comida, agua y compañía

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No es fácil acertar en Egipto. Me refiero a que no es fácil ni para un egipcio hacerlo bien ante una comunidad que rápidamente se revuelve ante cualquier desvío o salida del ámbito controlado por el conjunto. 
Al que se va fuera no se le perdona y si tiene éxito, menos todavía. Eso sí, se le usa como propaganda, soslayando que se han tenido que ir para poder triunfar o simplemente vivir.
Cuando fue el Mundial de Fútbol el verano pasado, toda mi preocupación era qué iba a ocurrir con Mo Salah, cuánto tiempo iba a poder sobrevivir al éxito y a la más que previsible derrota, cuyo punto final fue el desastre ante los saudís. De hecho, solo Mo Salah estuvo a la altura, aunque se celebró mucho que el portero egipcio fuera el más veterano de la competición y pusiera un nuevo récord en esto de la veteranía.


Como sabemos, el fútbol en Egipto es un reflejo más del radicalismo y de la intransigencia generales. En sus campos ha habido matanzas de la Policía y matanzas  entre los aficionados, por lo que ha habido temporadas que se han celebrado a puerta cerrada. El motivo no es otro que evitar que la gente se mate. Esto no es tan obvio pues ha habido matanzas inducidas para hacer que se produjeran los conflictos y arremeter contra ellos. Las hinchadas tenían frecuentes enfrentamientos con las fuerzas de la Policía en la época de Mubarak y no se lo perdonaron. También durante el régimen de al-Sisi, el fútbol ha tenido sus muertos y sus matanzas. En estas páginas virtuales (que ya peinan canas) podemos encontrar su historia.
Pero la historia de hoy nos trae otras enseñanzas sobre el fútbol, Mo Salah y algunos personajillos que ya conocemos por andanzas anteriores. Me refiero al Jesús Gil egipcio, Mortada Mansour, político mandón y deportista sin nobleza.
La historia la traen en Egypt Independent, donde nos explican lo ocurrido:
Zamalek Club President Mortada Mansour criticized Liverpool star Mohamed Salah over the latter’s tweet in which he criticized the fans of Al-Ahly and Zamalek over the ongoing trade of insults between them.“I tell Mohamed Salah: mind Liverpool. Stay away from us. Stay away from this issue. You do not live with us, eat our food or drink our drink,” Mansour said in televised comments.Salah posted on his official Twitter account on February 11, expressing his disbelief. “I just can’t believe how fans of Egypt’s two biggest football teams are cursing each other all the time on social media,”Shocked by the continuous trading of insults on Twitter, Salah criticized the non-stop frustration between Al-Ahly and Zamalek supporters, which is clearly reflected in social media posts.There is unconfirmed news that the eighth round of the Egyptian League may get canceled due to other ongoing conflicts between the administrations of the Al-Ahly and Pyramids clubs.The international football star previously played for the Egyptian football club Al Mokaweloon Al-Arab between 2006 and 2010.*

El pobre Mo Salah, que ha conseguido ser admirado por algo más que por su juego no tenía más pretensión que la de evitar la guerra entre aficionados, frenar la escalada de insultos que puede dar al traste con el partido al elevar el riesgo de violencia que, como hemos dicho, no se para en los insultos sino que acaba con muertos, como ya ha ocurrido.
Convertido en figura e ídolo, Salah ha tratado de encauzar esa energía hacia causas más dignas e ideas más sensata. Pero el gusto por la polarización parece no tener límites y hasta que el adversario o rival no desaparece, no se frena nadie.
Pero fijémonos en el tono de lo dicho por Mansour, que es donde radica la verdadera esencia de la historia. Mansour se permite licencias poéticas y folclóricas: ”You do not live with us, eat our food or drink our drink”. Algo debe tener entonces el agua, la comida y la compañía que incita a la violencia hasta convertirla en patrimonio nacional, según un padre de la patria como Mansour. 
En vez de agradecerle su intervención para asegurarse la paz ante la gran escalada de la violencia a través de los medios, el presidente del club Zamalek considera que Salah haría mejor en ocuparse del Liverpool.
Esperemos que no ocurra ninguna desgracia porque Mansour quedaría en tal evidencia que, si estuviera en otro escenario, se tendría que retirar discretamente. ¿Lo haría? Es poco probable. La escalada de violencia forma parte no del fútbol, sino del conjunto, del ambiente, es una válvula de escape de la violencia reprimida, como ocurrió en la época de Mubarak.


Lo que Mortada Mansour le ha dicho a Mo Salaah es muy serio. Le ha dicho que ya no es egipcio, que es lo peor que se le puede decir a un egipcio, según el listado de ofensas. ¿”No es egipcio” por tratar de poner paz entre las dos aficiones cuyo conflicto se acrecienta? Pues no.
No son muchas las voces sensatas en el panorama egipcio. El enorme reconocimiento social concedido a Mo Salah se vuelve contra él desde el momento que supone cuestionar a estos individuos manipuladores y creadores de conflictos. No es el único que vive de azuzar el odio y la violencia.
No es fácil salir de Egipto y regresar a él. Siempre habrá reproches. Te usarán, te manipularán, pero no admitirán nunca que les digas lo que pueden o no hacer. Salah ha sido ingenuo al pretender tratar de calmar la situación peligrosa. Solo eso,  pedir calma, pero ya es mucho cuando la costumbre es la contraria.



* "Zamalek Club President fires back at Mo Salah’s critical tweet" Egypt Independent, 14/02/2019  https://ww.egyptindependent.com/zamalek-club-president-fires-back-at-mo-salahs-critical-tweet/

viernes, 31 de agosto de 2018

Tres calas en el malestar egipcio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hay tres temas que están debatiéndose en los medios y la sociedad egipcia, de diversa naturaleza, pero que conectan entre sí al crear un malestar. Son desafíos sociales y políticos distantes pero que suponen retos en función de su resolución en un sentido u otro. De los tres hemos hablado con anterioridad. Puede que los libros de Historia recojan los grandes momentos y los grandes nombres, pero la vida social cambia mediante este tipo de desafíos.
Del primero de ellos nos hemos ocupado en días pasados: la muerte de un matrimonio británico con unos minutos de diferencia, el marido en el hotel y la esposa en el trayecto al hospital, en donde nada se puedo hacer por ella. La respuesta inmediata del gobierno egipcio fue "responsabilizar" del hecho a causas "naturales". Incluso, el gobernador salió inmediatamente diciendo que habían encontrado "pastillas" en la habitación, por lo que ya se deducía que eran personas enfermas. Esto no hacía sino agravar más la situación y arruinar más la credibilidad del régimen egipcio, que tiende a negarlo todo.
La probabilidad de que dos personas fallezcan en estas condiciones debe ser difícil de calcular, pero deduzco que debe ser muy reducida. La compañía de turismo responsable, Thomas Cook, sacó del hotel a más de 300 viajeros como medida de seguridad. A raíz del caso, han ido saliendo quejas y denuncias de turistas sobre el estado de las comidas en el hotel. La prensa británica resaltó que el hotel —un hotel de lujo— no debería estar en su oferta, haciendo responsable a la compañía. El daño que esto ha hecho al turismo egipcio, en vías de ligera recuperación, ha sido grande pues la noticia ha salido en prácticamente todo el mundo.


El diario estatal Ahram Online nos trae hoy una noticia que intenta cambiar la mala imagen creada por la respuesta habitual del gobierno egipcio, negarlo todo y dejar que se pudra informativamente. Con el titular "Egypt's PM Madbouly discusses tragic death of two British tourists with Thomas Cook CEO: Minister of tourism", el diario señala:

Egypt's Prime Minister Mostafa Madbouly and Minister of Tourism Rania Al-Mashat discussed on Thursday in Cairo the deaths of two British tourists in Hurghada last week with Thomas Cook's CEO Peter Fankhauser, the minister of tourism said in a statement.
Minister Al-Mashat said that both PM Madbouly and herself assured the CEO of the British holiday company, which organized the John and Susan Cooper's trip to the Red Sea resort city, that the Egyptian authorities would leave "no stone unturned" in determining the actual cause of the death of John and Susan Cooper.
The statement added that "the same assurances have been given to Mr and Mrs Cooper's daughter Kelly Ormerod and the British ambassador to Egypt, John Cassen."
The prime minister reaffirmed to Mr Fankhauser the Egyptian government's commitment to total transparency in its undertakings, Al- Mashat added.*


Recordemos que las primeras declaraciones, apenas unas horas, del ministro de Turismo era asegurando que habían fallecido de "muerte natural". ¿Es un cambio? Evidentemente, sí lo es. Lo que queda por ver es si este cambio es solo el inicio de otra maniobra eterna de distracción para calmar el rechazo a lo ocurrido y a la falta de reacción positiva. El otro día comentábamos que lo que se espera de un gobierno en estas situaciones es la transparencia. Ahora se promete, pero no sería la primera vez que todo queda en una maniobra de distracción. El turismo británico es importante para Egipto y lo peor que puede ocurrir es que existan dudas sobre la causa de la muerte del matrimonio, del que la hija —presente en las dos muertes— dice que gozaba de buena salud.

Egipto sigue metido en contenciosos de este tipo en los que mantiene posiciones insostenibles, como el caso de Giulio Regeni, los turistas mejicanos ametrallados o el avión de turistas rusos. Se mantiene la esperanza de que, negándolo todo, el tiempo pasa a su favor, pero desgraciadamente nuevos casos sacan a la luz los anteriores y la carga se hace insostenible. Por otro lado, la buena fe del primer ministro puede no verse respaldada por el "aparato" del estado, un ente autónomo e incontrolado en muchas ocasiones.
Los cadáveres regresarán pronto a Reino Unido, según el mismo artículo, en cuanto que los forenses egipcios terminen las autopsias. Entonces será el momento decisivo, cuando los forenses británicos se pongan a hacer su tarea. Se verá entonces en qué queda la cuestión.
Es un caso que pone a prueba tanto la transparencia del estado como el control que tiene el gobierno sobre su propio aparato.
El segundo de los casos que está en los medios ha sido tratado también aquí. Me refiero al caso del vídeo del acoso sexual a una mujer que ha dividido a la sociedad poniendo a prueba su propio sentido de lo tolerable. Recordemos que una mujer grabó el acoso de un hombre que la seguía proponiéndola tomar café con él. Los insultos y ataques a la mujer por las redes sociales y, especialmente, la conversión en campaña publicitaria de la frase del acosador ha supuesto un punto de inflexión en la cuestión del acoso, un mal endémico de la sociedad egipcia.
En este sentido, Egyptian Streets recoge el comunicado de la Universidad de Al-Azhar condenando el acoso en términos más contundentes:

In a gesture that garnered support from countless social media users, Egypt’s Al-Azhar condemned sexual harassment, its justification and victim blaming on Monday.
Egypt’s oldest and biggest Islamic religious institution stated that harassment, physical or verbal, was a ”’deviant behaviour” and was forbidden. Al-Azhar recurred to the teachings of Prophet Mohamed and the Quran to condemn the crime.
It also called upon media to stop broadcasting any material that promotes harassment and for an increase of informative media programs that can educate citizens on actions to take in the event of one.
”Al-Azhar affirms that the criminalization of harassment must be absolute and devoid of any condition or context,” read the statement which also addressed common arguments harassers have used against women.
Although sexual harassment in Egypt is rampant, many choose to believe that harassment occurs due to women’s ‘revealing’ clothing despite the fact that veiled women and women who wear the face-veil (niqab) also experience harassment.**


La cuestión puede parecer obvia, pero la creencia en que son las mujeres las que provocan a los hombres, están donde no deben, etc. está asumido dentro del tartufismo piadoso al respecto. Que el acosadores se presenten como virtuosos, como una especie de "correctores" a la brava de los desmanes de vestuario de las mujeres no debe pillarnos desprevenidos. Recordemos el caso de abogado que pedía desde la televisión que se violara como un deber patriótico a las mujeres que vestían vaqueros rasgados. No debemos desconectar aquel caso de esto. Reflejan que por mucho que se condene, es la mentalidad existente en muchos sectores mayoritarios de la sociedad, como han reflejado las redes sociales ante el acosador. Recordemos que a la mujer no solo se le atacó, sino que se le quitaron fotos de su muro de Facebook para hacer ver que vestía impropiamente.
La condena de Al-Azhar deja fuera, al menos oficialmente, la excusa de la vestimenta cuando se responsabiliza a las mujeres de las agresiones. Podríamos traer aquí muchos casos públicos en los que se ha invocado la vestimenta de las mujeres para juzgarlas, empezando por el propio parlamento egipcio, cuyos diputados recibieron a sus compañeras de escaño diciéndoles cómo debían vestir. O el caso reciente de la profesora Mona Prince, despedida por haber bailado en la terraza de su casa o haber estado en una playa y tener fotografías bañándose, algo que, según su antigua universidad, es incompatible con el cargo y dignidad de una profesora. Los casos son múltiples y constantes, por lo que la condena de Al-Azhar, aunque en la práctica no servirá de mucho, deja al menos clara la situación.

La sociedad piadosa considerará que es un signo de decadencia de la Universidad, que también aprovecha para un cierto lavado de cara, después que trasciendan periódicamente críticas a sus programas y enseñanzas, ancladas en el pasado o vinculada con corrientes salafistas.
Este caso muestra la situación de las mujeres y el deseo institucional de enfrentarse a la mala imagen producida por la falta de contundencia ante el acoso. Los titulares tras la fiesta del Ramadán, del Eid, eran que no se había producido ningún caso de acoso. La realidad es otra. No es lo mismo que no haya denuncias o que no prosperen a que no haya acoso en el momento en el que más se produce en el año.
El caso de la joven ha dejado claro que una parte de la sociedad egipcia sigue anclada en un estado retrógrado en cuanto a las mujeres y sus movimientos en la sociedad. El escrito de Al-Azhar condena, desde dentro del pensamiento islámico, estas prácticas sociales que responden a un espíritu de violencia patriarcal que busca mantener a las mujeres encerradas, que disfraza de chistes el acoso y ríe con los acosadores a través de un coro social que sanciona a las víctimas.


Queda por ver ese aspecto de la condena a los medios como inductores, que —sabiendo el funcionamiento del sistemaؙ— puede traducirse en una nueva forma de "moralidad" impuesta que acaba en censuras. Los medios que acosan a las propias mujeres, que las responsabilizan por los ataques de los hombres se identifican fácilmente porque lo hacen a cara descubierta, predicando desde las tertulias y los monólogos de sus presentadores, convertido en jueces morales.
También habrá que ver en que queda el gesto. No creo que tenga mucha trascendencia en la realidad, en términos de reducir el enorme acoso. Los que lo hacen saben sobradamente qué hacen. Pero está bien que haya condenas desde las instituciones y que no se deje en mano de los islamistas moldear la base social. La trascendencia del caso y su visibilidad polémica ha hecho que ya no sea el silencio la vía.
El tercer caso tiene trascendencia en otro sentido: el enfrentamiento del futbolista Mo Salah contra su federación deportiva. Este caso tiene más cobertura que los otros dos juntos, dado las pasiones que levanta y el escozor que todavía se mantiene por el papel de Egipto en el Mundial de Rusia.


El enfrentamiento está haciendo salir el comportamiento característico de las instituciones burocráticas egipcias, en donde los directivos se creen con un poder absoluto de hacer y deshacer. Pero la figura de Salah, contra la que arremetieron, es la más prestigiosa en estos momentos en Egipto, representa el sueño del orgullo y del éxito nacional, algo que se les escapa por los agujeros de la realidad.
Recordemos la odisea de Salah antes, durante y después del Mundial, con una Federación tratando de usar su imagen sin el consentimiento de los patrocinadores del jugador, una situación común en todas las grandes estrellas que tienen sus propios compromisos de imagen. Los enfrentamientos por los desaires al jugador comenzaron mucho antes del campeonato.
Tras la debacle de la competición, con Egipto perdiendo todos los partidos, se habló de que el jugador abandonaría la selección. Pero todavía colean los escándalos, con el filtrado de fotos, de informaciones sobre cómo viajaron, de cómo les llevaron al mismo hotel un cargamento de "famosos" para promocionarse, que les molestaron en la concentración. Tras el caso de la manipulación del líder checheno, un dictador bajo terribles sospechas de violencia personal, con el que le hicieron fotografiarse y aceptar una nacionalidad honorífica de sus manos, las responsabilidades siguen pidiéndose en cada nueva noticia sobre lo ocurrido.
El gran error, de nuevo, cometido esta vez por la federación, ha sido recurrir a la vieja estrategia, la que se usa habitualmente, acusar a Mo Salah de dañar la imagen de Egipto. No deja de ser curioso que se acuse de ello a la personalidad que más ha hecho por la imagen internacional. Pero es la estrategia de los que quieren silenciar las críticas y seguir haciendo lo que quieren con total impunidad. Esta táctica, todo hay que decirlo, no es exclusiva de la Federación Egipcia de Fútbol sino la que el Estado mismo usa ante cualquier crítica. Es un mero eco de la estrategia para acabar con las críticas.


Las peticiones de Salah y su agente han sido ignoradas por la Federación, lo que le ha hecho volver a la carga, dejando al descubierto los defectos de la administración y ha sembrado, sobre todo, el temor al desastre: que abandone el equipo nacional.
The Independent británico —las relaciones de Egipto con Reino Unido son constantes para bien y para mal— recoge este malestar del jugador por todo lo ocurrido y cierra la información con lo siguiente:

Egyptian billionaire Naguib Sawiris is leading the calls for members of the Egyptian board to resign over Salah’s treatment. “Treating an Egyptian figure like Mohamed Salah who raised his country’s name in an unprecedented way should not have been like that. Resign and relieve us after the abject failure,” Sawiris tweeted.***


Ir contra Mo Salah es una especie de suicidio político. La Federación se encuentra en la picota porque sin unos resultados exitosos que compensen los traumas nacionales, como se había planteado, salen a la luz todas las cosas raras hechas por sus directivos. Egipto es especialmente sensible al fútbol y ya tiene bastante con tener cerrados sus estadios al público desde hace varios años por la violencia, como para ahora asistir a un ataque contra Salah, al que consideran un héroe nacional.
El enfrentamiento con el jugador obligará a intervenir en la Federación, algo con lo que contarán con el beneplácito social. E régimen no se puede permitir perder la baza de Salah. Sería una enorme ironía que el deleznable líder checheno fuera el único en sacarle provecho político al éxito de Mo Salah.
Los tres casos son distintos, pero muestran un cierto estado de tensión. El acoso sexual, la crisis del turismo y la del fútbol son tres aspectos de la vida cotidiana que se entienden bien por todos. El silencio ante los problemas planteados por Salah es un silencio muy egipcio, como lo ha sido la respuesta acusándolo injustamente de "perjudicar" al país con sus quejas. Al-Azhar ha roto su silencio, aunque no sirva de demasiado y los acosadores egipcios, que son muchos, no vayan a sentirse iluminados, pero algo es algo. Igual que ocurre con las promesas a la empresa Tomas Cook sobre lo ocurrido con los turistas en el hotel del Mar Rojo.
Los tres casos están abiertos y producen conflictos y malestar. De su capacidad de resolver dos de ellos dependerá la imagen deteriorada del régimen. En cuanto a Al-Azhar, es  positiva la condena del acoso, pero está por ver la reacción y el efecto social; es mucho lo que hay que corregir y no está clara la forma de hacerlo.



* "Egypt's PM Madbouly discusses tragic death of two British tourists with Thomas Cook CEO: Minister of tourism" Ahram Online 30/08/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/310577/Egypt/Politics-/Egypts-PM-Madbouly-discusses-tragic-death-of-two-B.aspx
** "Sexual Harassment ‘Haram’ and Unrelated to Clothing: Al-Azhar" Egyptian Streets 28/08/2018 https://egyptianstreets.com/2018/08/28/harassment-haram-and-unrelated-to-clothing-al-azhar/
*** "Mohamed Salah reignites long standing row with Egyptian Football Association after having complaints ‘ignored’" The Independent 29/08/2018 https://www.independent.co.uk/sport/football/international/mohamed-salah-tweet-egypt-fa-liverpool-latest-news-a8509846.html