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martes, 12 de mayo de 2026

Tocan ratones

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

De cada crisis —y son ya muchas— aprendemos algo. No sé si este aprendizaje nos hace más sabios o simplemente repetimos algunas cosas que nos cuentan. Sabemos de apagones, de virus, de trenes... y ahora de ratones, sí.

Nuestro conocimiento de los virus se ha ampliado ahora con el hantavirus, tras las epidemias, pandemias, coronavirus, etc. Se amplía nuestro léxico, como lo ha hecho con otros términos en el campo atmosféricos, con "danas", "ciclogénesis explosiva", etc. Ahora tocan ratones.

La bronca entre partidos políticos hace derivar los hantavirus hacia los "malditos roedores", por usar un término que ilustre el salto. Nuestros enciclopédicos políticos, una vez más, nos ilustran. Lo ha hecho el presidente canario que, con las órdenes de la calle Génova, ha tenido que oponerse al desembarco de los viajeros infectados alegando el peligro del desembarco no turístico de roedores nadadores. Esto ha puesto en marcha el dispositivo científico de contestación:

El problema es que no cualquier rata transmite el hantavirus, y mucho menos la variante Andes, vinculada al brote del Hondius. El Ministerio de Sanidad respondió a las declaraciones de Clavijo con un informe en el que explicaban que el reservorio natural del virus Andes es el ratón colilargo patagónico (Oligoryzomys longicaudatus), que vive en Chile y el sur de Argentina, en zonas boscosas, y no está presente en Europa.

El informe remarca que no se trata de un roedor de hábitat portuario ni costero, por lo que sería poco probable que pudiera colonizar un territorio como Canarias. Además, los puertos modernos cuentan con medidas de bioseguridad como los llamados 'discos antirratas' en los amarres, que impiden que los roedores suban o bajen de los barcos. Y no solo eso. El propio entorno del puerto de Granadilla juega a favor. Se trata de una zona industrial, seca y ventosa, donde el hantavirus tendría dificultades para sobrevivir fuera de su reservorio, ya que es muy sensible a la radiación ultravioleta y a la desecación.*


No sé si los canarios se han acostado más tranquilos, pero sí que se han levantado más sabios. Del nombre latino de los ratones que contagian a si saben nadar o no, ahora sabemos más.

La batalla científica ha sido resuelta y queda a expensas de lo que pueda pasar. Lejos de tranquilizarles, las autoridades canarias, en su lucha contra el gobierno central y sus ramificaciones, han puesto el énfasis en los peligros y riesgos con tal de poner en entredicho las acciones realizadas. Si ocurre algo, si alguien tose más de la cuenta en las próximas fechas, el gobierno canario se lanzará al cuello. Si, por el contrario, no tose nadie ni presentan síntomas "compatibles" (¡qué bonita expresión!), el gobierno presumirá de su actuar científico y humanitario frente a la barbarie deshumanizada e ignorante del PP. Esto es España en estado puro, sí.

Cada vez se sobrepasa un poco más el listón. Esta vez lo ha sido con un tema clave, la salud pública. Los medios no han sido capaces de distanciarse y muchos de ellos han apostado por el show sanitario sabedores de que los políticos buscan dar espectáculo, que se ha convertido en una necesidad irrenunciable de la vida política. Unos por conseguir audiencia, otros por conseguir votantes, lo cierto es que esta operación ha copado las primeras páginas de todo tipo de medios.

Ratones, hantavirus, viajeros y políticos han copado titulares, cada uno en su papel. Transmitir, como ha hecho Vox, que el gobierno puede recurrir a una epidemia con tal de ocultar sus carencias (ellos hablan de "corrupción") nos deja un desolador panorama de la política española.

No se han encontrado roedores en la inspección del barco, pero da igual. Ya están en la mente de los canarios como una invasión turística no deseada, como una colonización de riesgo que les destruiría, a ellos y, lo que es peor, al turismo.

El catedrático emérito de Sanidad Animal de la Universidad de Zaragoza, Juan José Badiola, ha calificado de "ridícula" la afirmación de Clavijo de que unas ratas nadadoras puedan transmitir el virus. Lo mismo opinan las autoridades sanitarias, que insisten en el que el riesgo para la población es bajo. El propio director general de la OMS, Tedros Adhanom, ha sido tajante: "Esto no es otra covid".

Clavijo (¡qué ironía!) ha querido quedar como el héroe en la batalla en la que se dirimía la existencia de los canarios y de los turistas, víctimas de roedores y gobierno central.

Pero ¿quién se fía ya de la Ciencia, de los científicos, de los gobiernos e instituciones? Todos vendidos a los hantavirus, a los roedores, al gobierno.

El texto se cierra con la hipótesis que queda: "La hipótesis más sólida respaldada por la OMS y el Ministerio de Sanidad es que el contagio inicial se produjo en tierra, durante un viaje de algunos pasajeros por Argentina, y que posteriormente pudo haberse producido transmisión entre personas dentro del barco."* ¿Pero a quién le importa la lógica?

La imagen de una manada de ratones de cola larga nadando hacia las pobladas playas canarias es demasiado espeluznante. Clavijo los ha defendido hasta el final. ¡Salve al héroe canario!

* "¿Pueden nadar los ratones colilargos? ¿Y estar dentro de un barco como el Hondius? Esto es lo que dicen la ciencia y los informes oficiales" 20minutos 11/05/2026 https://www.20minutos.es/internacional/pueden-nadar-ratones-colilargos-estar-dentro-barco-hondius-dicen-ciencia-informes-oficiales_6969079_0.html

martes, 29 de julio de 2025

El negocio de la desgracia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hay muchas formas de hacer "negocios", unas más limpias que otras. La "limpieza" mayor o menor también está en función del tipo de negocio y de aquello con lo que se juegue.

No hace mucho comentamos aquí la vergüenza de la empresa dedicada a acoger mujeres maltratadas a las que se maltrataba, se insultaba, a las que se amenazaba con quitarle los hijos etc. Es difícil entender estos casos en lo que las acciones en principio protectoras se convierten en agresiones y se acaba perjudicando a quienes se debía proteger.

Las causas son varias, como la falta de atención de la administración, que se desentiende del control, la perdida de compromiso de una burocracia apática con los valores sociales que el estado y las instituciones públicas deben mantener, la falta de un personal formado y comprometido que atienda y cumpla con su función. Lo que tienen en común estos casos es que reflejan que no están ante un problema social, algo que afecta duramente a las personas, sino ante un "negocio", que se trata de cobrar primero y atender de cualquier manera después. No hay voluntad de mejora social, sino el acceso a unas subvenciones que se administran priorizando el beneficio económico. Poco más.

En el diario El Mundo vemos hoy otro nuevo y grave caso, esta vez con menores. El artículo lo firma Luigi Benedicto Borges y lleva por titular "El cierre de dos centros de menores de Gran Canaria destapa una cruel trama abusos y contratos millonarios". En el texto se nos explica el caso: 

Malos tratos, acoso, tortura y racismo. El cierre, el pasado jueves, del centro de menores José García I de Arinaga (Gran Canaria), gestionado por Quórum Social 77 y encargado de acoger a 148 niños que llegaron a la isla en pateras y cayucos, ha sacado a la luz situaciones de pesadilla dentro de una ONG que atiende a cerca de 2.000 menores migrantes en toda Canarias, labor por la cual ha recibido más de 150 millones de euros desde 2023 en subvenciones públicas por parte del Gobierno de Canarias.

El cierre se produce por orden de Tomás Martín, juez titular del Juzgado de Violencia contra la Infancia y la Adolescencia de Las Palmas de Gran Canaria (Instrucción 3), el único en España especializado en esta materia. El caso, denominado Operación Cábila, se encuentra bajo secreto de sumario, pero ya el pasado mes de mayo el juez ordenó la clausura de otro centro, La Fortaleza I de Santa Brígida, conocido como Bandama y gestionado también por Quórum Social 77. La investigación arrancó cuando la Dirección General de Protección de la Infancia del Gobierno de Canarias llevó a la Fiscalía las quejas de varios residentes del La Fortaleza I. Relataban que recibían «castigos físicos», eran internados en «cuartos de aislamiento» y sufrían «insultos racistas y amenazas» por parte de algunos trabajadores. Uno de los denunciantes llegó a grabar un vídeo en el que un empleado insulta a un menor llamándolo «negro de mierda».*


Independientemente de lo que resulte la de la investigación de los casos abiertos, deberíamos empezar a preocuparnos seriamente por lo que está ocurriendo con algunas ONG, un término que nos hemos acostumbrado a considerar de forma positiva. Presuponíamos que eran personas con un ánimo específico las que estaban detrás, muchas veces equiparándolo con los "voluntarios", personas comprometidas con alguna causa. Eso hace que no acabemos de entender el cambio. Muchas de estas ONG han degenerado en empresas en busca de lucro que tratan de hacerse con el dinero que desde las instituciones públicas les llega en forma de subvenciones.

No debemos perder de vista la situación de descubrimiento continuo de tramas de corrupción en otros ámbitos. Que algunas ONGs estén recibiendo subvenciones y estén incumpliendo sus funciones o, peor, que hayan pasado a formar parte de problema, maltratando a los maltratados o castigando a los menores que debían proteger, es algo que debería hacernos extremar la vigilancia.

Por lo que se nos dice en el artículo, la misma ONG ha visto cerradas dos de sus instalaciones. Eso ya debería hacernos mirar debajo de la alfombra a ver qué encontramos, cuáles son las características que rigen su funcionamiento, su control de personal, forma de selección, empleo de los fondos, etc.

Si la función es la protección de la infancia, está claro que no lo cumplen. Los "insultos racistas", los "encierros", los "castigos físicos", etc. son acusaciones graves, algo que el juez ha encontrado al atender las denuncias.

Quizá ha llegado el momento en que estas instituciones se fijen unos objetivos más claros, formen personas con cierta vocación de servicio y sensibilidad ante ciertos problemas que la requieren. Si esto no se sanciona, quien financia se convertirá en cómplice.

Mujeres e infancia, junto con los mayores en residencias, son las principales víctimas de una sociedad cada vez más cruel con los indefensos y necesitados. En los tres sectores nos encontramos con problemas parecidos: violencia, maltrato, vejaciones.  Como sociedad deberíamos ya preguntarnos por esto, por sus causas, por lo que dicen de nosotros, por lo que consentimos, de lo que presumimos y de la realidad tras las palabras y presupuestos.

Los tres sectores principalmente afectados —mujeres, niños., personas mayores— se han convertido en partes de un nuevo tipo de negocio sucio, el de la desgracia. Algunos ven a los afectados como una "oportunidad" de negocio —la ONG en cuestión ha recibido 150 millones de euros desde 2023—, de un beneficio económico sin pudor. Así, las que ya son víctimas sociales pasan a serlo doblemente.

Maltratos, abusos, violencia... No es lo que se espera de centros creados para lo contrario.

* Luigi Benedicto Borges "El cierre de dos centros de menores de Gran Canaria destapa una cruel trama abusos y contratos millonarios" El Mundo 29/07/2025 https://www.elmundo.es/cronica/2025/07/29/6887c34afdddff4a3b8b458e.html

viernes, 6 de agosto de 2021

Brote entre rejas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



No ha mucha información sobre lo ocurrido en la prisión de Gran Canaria, en la denominada "Las Palmas II", pero es muy tentador usarla como metáfora social. La información que se nos da es coincidente por repetida: el 10% de los presos no quisieron vacunarse y se encontraban en el módulo 11; frente al 90% de presos vacunados y la totalidad de los funcionarios.

De la cantidad de contagiados, las informaciones notifican, también de forma unánime los mismos datos. En Canarias7 se explica: 

Un brote en la prisión Las Palmas II, con al menos 76 positivos asociados, ha obligado a poner en cuarentena el centro penitenciario ubicado en la localidad grancanaria de Juan Grande, según confirmaron a este periódico fuentes de la Delegación del Gobierno.

Hasta ayer se había identificado a un total de 71 positivos en el módulo 11 de la cárcel, donde están ingresados los presos especialmente conflictivos, mientras que en el módulo 12 había otras cinco personas infectadas.* 



En todas las informaciones que se nos dan se dice que el brote comenzó entre presos sin vacuna, pero no se explica después el porcentaje de estos en el total, lo que es sustraer al caso la cuestión relevante.

Por ejemplo, si todos los presos si vacunar estuvieran juntos en el módulo 11, la cuestión sería interesante, pero puede que creara un cierto conflicto. Se nos dice que el módulo 11 es el de los presos de "especial conflictividad". Eso es interesante, desde luego, pero en el momento en el que vivimos lo de mayor interés es saber si para el aislamiento se ha tenido en cuenta no solo su conflictividad, sino también "su conflictividad vacunal", por llamarla así.

Me imagino que para no vacunarse, los presos esgrimieron sus derechos individuales a no hacerlo. Esto es lo que se hace en la calle, pero en la prisión ¿ocurre lo mismo? Si estamos separando (y vamos a tener que hacer lo más) entre personas vacunadas y sin vacunar porque las primeras representan un peligro obvio para el resto de la comunidad, ¿no sería sensato hacer lo mismo en la cárcel? Si no te quieres vacuna, de acuerdo, estás en tu derecho, pero entonces vivirás junto a otros que han reivindicado el mismo "derecho" que tú. ¿No es lógico y justo?

Lo que sí me parece especialmente injusto es que si una persona está vacunada se la obligue a convivir en proximidad con personas que son antivacunas y probablemente rechacen las demás medidas de prevención. Es como una forma de "condena" a los que sí se han vacunado.



Sorprendentemente, ninguna de las informaciones vistas van más allá de la cuestión crucial, ¿cuántos de esos 76 positivos en el brote estaban sin vacunar y si estaban entremezclados en los módulos vacunados y antivacunas?

¿Estaban juntos todos los presos sin vacunar? ¿Estaban entremezclados? La cuestión es importante desde varios puntos de vista, aunque un tanto incómoda para las autoridades en cualquiera de sus respuestas. ¿Pueden agrupar a los antivacunas? Me imagino que sí, pero, ¿cuánto iban a tardar en salir "voces" señalando que se les expone a un elevado riesgo de contagio? Pero es lo que ellos precisamente "niegan" como antivacunas que son. Por ello, deberían —siendo consecuentes— ser ellos mismos los que solicitaran estar alejados de los "infectados" por la vacuna, las víctimas de experimentos científicos, etc. etc. Sin embargo, no lo han hecho que sepamos.

Por otro lado, los presos vacunados tendrían derecho a mantener lejos a los no vacunados, a la vista de los nuevos contagios. También habría voces, de los familiares a distintas agrupaciones, que exigieran que se creara un módulo separado para los que no quisieran vacunarse. Sin embargo, esto —que yo vea— no se menciona en ninguno de los artículos publicados.

En ConSalud.com, una página dedicada a la información sanitaria se nos dice en el artículo publicado el 9 de abril de este año, y titulado: 

La última actualización de la Estrategia de vacunación, con fecha del 30 de marzo de 2021, se concreta más sobre cómo debe implementarse el plan de vacunación en las cárceles españolas.

Por un lado, los trabajadores de Instituciones Penitenciarias se ubican dentro del Grupo 3, concretamente en el Grupo 3B, por esta misma razón en la actualidad están siendo llamados por los servicios de salud de las CC.AA para vacunarse.

Por otro lado, y sin concretar todavía una fecha ni más detalles, se indica lo siguiente: "La población penitenciaria agrupa a personas de todas las edades y con condiciones de riesgo. Por razones de factibilidad y de acceso a los centros en los que se encuentran y, atendiendo al mayor riesgo de exposición y al principio de necesidad y de protección frente a la vulnerabilidad, se recomienda agrupar y simplificar las actividades de vacunación en esta población, atendiendo a las circunstancias de cada centro".

En este sentido, el documento consensuado por el Ministerio de Sanidad con las CC.AA y aprobado en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud indica que se iniciará la vacunación de este colectivo "en el momento que se considere más adecuado", pero coincidiendo, al menos, con el grupo 8 y "atendiendo a las características de la población de cada centro penitenciario, se utilizará la vacuna más conveniente".** 



Como se aprecia, siempre se dice cuándo te toca vacunarte, pero no qué ocurre si no te quieres vacunar, seas funcionario o preso. En España y en algún país más  —como Francia, del que sí tenemos noticias— sabemos que existen núcleos de personas resistentes a la vacunación, incluso en las residencias de mayores, un espacio muy sensible y en el que no vacunarse implica una grave irresponsabilidad. En uno de los brotes que se notificaban ayer mismo, se señalaba que el contagio se había producido por una persona que "entra y sale", lo que evidentemente no apunta ni a un residente ni probablemente a un familiar, sino a algún "resistente" a la vacunación.

La "resistencia" a la vacunas plantea serios problemas en muchos sectores en los que el tipo de trabajo crea situaciones de peligro por sí mismo, como ocurre en residencias, prisiones o cualquier otro lugar en el que se produzcan interacciones próximas sin demasiadas posibilidades de eludirlas, así como poblaciones de riesgo (ancianos en un residencia, jóvenes en un aula, en un campamento, etc.)

El 15 de junio, El Independiente titulaba "Las cárceles logran la inmunidad de grupo: más del 80% de los presos está vacunado", con información firmada por Antonio Salvador. De nuevo aparecen los conceptos que, como "inmunidad de grupo" estamos comprobando que no funcionan conforme pasa el tiempo. En el artículo se señala en su inicio: 

El objetivo de alcanzar la inmunidad de grupo frente a la covid-19 que se ha marcado el Gobierno para mediados de agosto se ha alcanzado más de dos meses antes en las prisiones. Más del 80 % de los reclusos que se encuentran actualmente en régimen cerrado han recibido ya la pauta completa y a casi el 90 % de los funcionarios se les ha administrado al menos la primera dosis del suero, lo que permite afrontar la pandemia con menores niveles de incidencia.

De acuerdo con los datos provisionales facilitados a este diario por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, unos 35.000 de los 47.000 reclusos han sido ya vacunados. De éstos, unos 5.000 se encuentran en semilibertad, por lo que se inmunizan en los puntos habilitados por los servicios sanitarios de la comunidad autónoma en la que residen como cualquier otro ciudadano y quedan fuera del ‘control’ del Ministerio del Interior. Excluido ese volumen, el porcentaje supera el 83 %.

Las fuentes precisaron que, por razones de operatividad, unos 31.000 han recibido el fármaco monodosis de Janssen para evitar el doble desplazamiento del personal sanitario a los centros penitenciarios. Ello ha propiciado que el proceso haya sido más rápido en las cárceles -entre un 5 y un 10 % se habría negado a protegerse frente al coronavirus- y que la inmunidad de rebaño se haya logrado mucho antes de lo que Pedro Sánchez se ha marcado para el conjunto de la ciudadanía: el 70 % de la población con doble pauta el 18 de agosto.***

 


Pese a todo ello, como vemos, los contagios se siguen produciendo en las prisiones sin que se nos dé mayor explicación más allá de la consabida de "no hay vacuna eficaz al 100%", una respuesta absurda que elude que la vacunación es solo una parte del proceso, en el que hay que establecer otros tipo de protocolos básicos que eviten que esto se siga produciendo, con aumento de las reinfecciones, con una o dos pautas.

Tener un núcleo "duro" en las prisiones que se resista a ser vacunado es un problema muy diferente al de los "antivacunas por libre". Lo que queda muy claro es que si, por los motivos que los científicos puedan explicarnos, se siguen produciendo contagios, pese a alcanzar las cifras según las cuales debería reducirse, las estrategias frente a los antivacunas van a ser cada vez más complicadas. En la prisión canaria ha sido suficiente un 10%, nos dicen, para que se produzca un brote de 76 personas por ahora.

En RTVE.es leemos la siguiente información "Italia exigirá el certificado sanitario a los profesores y universitarios a partir de septiembre"****. ¿Podemos permitirnos "antivacunas" entre el personal docente y de servicios y el alumnado en España? Va a ser una cuestión candente en cuanto que a las aulas de las Universidades españolas vayan grupos de jóvenes, incluidos en el de mayor incidencia —de 20 a 29 años— de los contagios actualmente.



Es una novedad respecto al curso pasado, en el que no había vacunas apenas. Pero en este tiempo, la cuestión ha variado sensiblemente. Las universidades no quieren ni en pintura oír hablar de educación online por temor a que caigan en picado sus matriculaciones, pero afrontamos un nuevo curso donde las vacunas tienen una eficacia relativa (atenúan los síntomas, pero no impiden el contagio) y donde se concentran los grupos más "complejos" (por no decir otra cosa). ¿Estará para septiembre, cuando comienza el curso, todo el mundo vacunado? Está claro que Italia no tiene complejos a la hora de cerrar. Nosotros preferimos vivir fantasías para salvar temporadas, cursos o cualquier otro tipo de acontecimiento.

Lo poco estructurado de los protocolos aplicados a las cárceles, donde solo se estipula cuándo le toca a cada uno, no vaya a protestar alguien diciendo que los presos tienen "privilegios" de vacunación frente a los que están fuera, nos lo muestra.



Seguimos con estrategias muy "blandas" y poco resolutivas. Por "blandas" me refiero a muy genéricas, que evitan entrar en los casos reales que, dentro de una prisión, son bastante obvios: cómo organizar la vida dentro de la prisión ante la amenaza del COVID-19 teniendo en cuenta los tipos de situaciones que se pueden encontrar, los espacios usados, etc.

Creo que nos hemos contagiado de unos lenguajes en los que procura comprometerse lo menos posible quien los utiliza y que, sin embargo, le toca al de abajo (comunidad autónoma, prisión, universidad...) decidir cómo va a tener que aplicarlo.

La cuestión de la prisión canaria es indicativa de los problemas que se nos presentan y se nos pueden presentar en el futuro, cuando los vacunados y no vacunados lleguen al extremo y haya que tomar decisiones sobre relaciones, comportamiento y medidas de seguridad, aspectos todos ellos concurrentes en esta pandemia. La prisión canaria ha sido un pequeño microcosmos.

Las informaciones anteriores sobre la prisión son bastante complicadas y "conflictivas" parece que se queda algo corto para describirlo. Ahora el brote acaba de complicar las cosas.

 


* "Un brote con 76 positivos obliga a poner la prisión Las Palmas II en cuarentena" Canarias7 4/08/2021 https://www.canarias7.es/sociedad/brote-positivos-obliga-20210804205256-nt.html

** Nacho Cortés "Estrategia de vacunación Covid-19 en Prisiones: La inmunización de presos se iniciará con el Grupo 8" ConSalud.com 9/04/2021 https://www.consalud.es/pacientes/especial-coronavirus/estrategia-vacunacion-covid-19-prisiones-inmunizacion-presos-iniciara-grupo-8_94966_102.html

*** Antonio Salvador "Las cárceles logran la inmunidad de grupo: más del 80% de los presos está vacunado" El Independiente 15/06/2021 https://www.elindependiente.com/espana/2021/06/14/las-carceles-logran-la-inmunidad-de-grupo-mas-del-80-de-los-presos-esta-vacunado/

**** "Italia exigirá el certificado sanitario a los profesores y universitarios a partir de septiembre" RTVE.es 6/07/2021 https://www.rtve.es/noticias/20210805/italia-exigira-certificado-sanitario-profesores-universitarios/2152560.shtml

jueves, 6 de agosto de 2020

El seguro atractivo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El año 2020 no va ser fácil de olvidar. Y todavía nos quedan unos cuantos meses para que termine. Los humanos somos muy dados a empaquetar las situaciones. "Año nuevo, vida nueva", decimos habitualmente. A nuestra tendencia natural a la mitificación le gusta creer que una vez pasado el año todo se va a terminar. Pero no está claro que sea cuestión de números o de años.
Primero nos gustó creer que cuando llegara el calor, mataría a los coronavirus. Nuestra credulidad ha tenido su castigo: hemos batido récords de temperatura y el coronavirus sigue campando con fuerza por sus fueros.
En segundo lugar, se nos llenó la boca con la palabra "seguro". No había playa, montaña o huerto que no fuera el paraíso de la seguridad. Ahora estamos en la totalidad o por regiones en la lista negra de visitas de algunos países que consideran el turismo a España como ir a cazar tigres con lanza en inhóspitas selvas. Hay hasta cierta crueldad. Suiza ha decidido que toda España es zona peligrosa menos Baleares y Canarias, que es donde se dieron los primeros casos precisamente. Les hemos ofrecido un seguro a los que se contagien en Canarias y tengan que hacer cuarentena, corriendo nosotros con los gastos, lo que ya es el colmo.

Con el titular "Canarias contrata un seguro de viaje que cubre la cuarentena de los turistas en las Islas", en el diario El Mundo nos explican:

La Consejería de Turismo, Industria y Comercio del Gobierno de Canarias ha cerrado un acuerdo con AXA España para la suscripción de una póliza de asistencia en viaje de aplicación a todos los turistas que viajen a las Islas, ya sea extranjero o nacional, y con el objeto de dar respuesta a incidencias relacionadas con la Covid-19, entre la que se encuentra la necesidad de prolongar estancias por cuarentenas.
Según informa AXA, Canarias se convierte así en la primera comunidad autónoma española en la que los turistas tendrán cobertura de asistencia en viaje con garantías de gastos médicos, repatriación sanitaria y prolongación de estancias por cuarentena relacionada con la Covid-19, para cumplir con un obligado confinamiento por resultado positivo.
Todo ello, siempre y cuando el contagio no sea conocido con carácter previo al viaje, tal y como recogen las condiciones de la póliza de la aseguradora.
Además, Turismo de Canarias y AXA España coinciden en señalar que este seguro de asistencia en viaje constituye un atractivo más del destino, que ya destaca por su seguridad sanitaria, ante aquellas personas que en estos momentos están decidiendo dónde pasar sus vacaciones.*



Habrá tener cuidado porque la picaresca es muchas veces superior en Europa que en España, que se supone que es marca del país. Me imagino que recordamos las incontables noticias de fraudes a seguros, especialmente en Reino Unido, tras pasar las vacaciones en nuestro país.  Cuando regresaban, todo había sido intoxicaciones y robos.
Me imagino que una cuarentena con todo pagado en España puede ser mucha tentación para algunos, que hay gente para todo.
No sé ya qué nos queda sacrificar por la llegada de los turistas a nuestras plácidas localizaciones. Quizá todos esperaban que el mundo estuviera infectado mientras que nuestras playas, discotecas, hoteles y demás sitios de esparcimiento iban a ser los balnearios de Europa. Pronto se ha visto que no y hasta Alemania tuvo que amenazar a sus propios turistas ante el incívico comportamiento de una parte ellos. A España se viene a excederse y muchos de los llamados "frugales" no lo son tanto cuando vienen a España, paraíso donde todo es posible o, si se prefiere, todo está permitido si se puede hacer negocio.


Dicen que soñar es gratis, pero en nuestro caso es más bien al contrario. Soñar nos ha costado mucho, muchísimo. Todos nuestros esfuerzos se han quedado inútiles para lo que soñábamos, que tras el confinamiento la nueva normalidad fuera idéntica a la vieja, la de siempre. Pero la nueva normalidad no ha funcionado y ha sido más de lo mismo, menos confinamiento y más contagios.
No vamos a poder deshacer una larga trayectoria, décadas de deformación turística. Pero no veo a nadie (o a muy pocos, para ser justos) pregonando la necesidad de cambiar este modelo que hace que dependamos de los turistas para vivir y de las inversiones extranjeras para tener industria. Con los casos de Alcoa y Nissan en mente, es un escenario que se repite año tras año y que nos condena a ser un país barato para poder competir con otros países, incluidos el norte de África, que también han elegido la vía turística o la de llamar a las industrias y capitales extranjeros porque nuestros sueldos son "competitivos", es decir, una esclavitud que cierra el paso a nuestros jóvenes hacia el futuro o, peor, les deja el  único futuro de marcharse.
¿En qué invertimos nosotros? ¡Industria ya! ¡Ciencia ya! ¡Educación ya! ¡Agricultura modernizada ya!


* "Canarias contrata un seguro de viaje que cubre la cuarentena de los turistas en las Islas" El Mundo 5/08/2020 https://www.elmundo.es/economia/2020/08/05/5f2a981021efa0fb058b4656.html