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martes, 19 de noviembre de 2024

El juicio de la Historia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En un mundo en el que casi todo se puede maquillar con "comunicación", Josep Borrell advierte del "juicio de la Historia". En un mundo en el que los hechos se edulcoran, disfrazan o desaparecen en un torrente de informaciones renovables, no es fácil amenazar con ese juicio.

Borrell, en su calidad de Alto Representante, había propuesto algo bastante coherente: tratar de frenar el genocidio palestino, al que nadie, ni sus suministradores de armas, los Estados Unidos principalmente, parece poder  poner freno; sin embargo, lo que ha conseguido es confirmar esta última circunstancia.

En RTVE.es, con el titular "La UE rechaza la propuesta de Borrell de suspender el diálogo con Israel por la guerra en Gaza", se nos explica este asunto: 

La Unión Europea ha rechazado la propuesta de su Alto Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, de suspender el diálogo con Israel por guerra en Gaza. "He hecho una propuesta que creo que era la que, de acuerdo con mi juicio, correspondía hacer. Los Estados miembros no tienen por qué aprobarlas, y en este caso no la han aprobado. Han considerado, la mayoría de ellos, que era necesario seguir manteniendo en contacto diplomático con Israel", ha puntualizado.

Por otro lado, sí ha dicho que la diplomacia seguirá del lado de Ucrania con apoyo militar, financiero y con sanciones a Rusia. Así lo ha comunicado tras el Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea en el que ha puntualizado el incumplimiento de los derechos humanos en Gaza. A pocos días de terminar su mandato, Borrell ha advertido: "La Historia nos juzgará a todos, a todos". 

¿Qué significa esto? ¿Qué significan las propuestas y el rechazo? Mucho y nada. Significa que la Historia importa poco y que son otros factores los que dominan la toma de decisiones, que se confía en que "bien está lo que bien acaba", aunque no se sepa qué es lo bueno ni cuándo puede llegar. En esa línea, el bien es el triunfo del mensaje favorable. Los más de 45.000 muertos en esta guerra cuyos fines no se atisban, cuyos objetivos cada día son más oscuros y, sin embargo, parecen cada día más claros, parecen no importar a nadie o, si lo hacen, no se manifiestan en conductas o decisiones.

Por paradójico que pueda parecer, Europa, la Europa oficial, está acomplejada ante la Historia; los campos de exterminio, el antisemitismo vivido durante siglos, sigue pesando demasiado. Dicen que un clavo saca otro clavo; aquí funciona al contrario: un error no tapa otro error. Dejar que el Israel de Netanyahu cometa masacres de civiles, ignore los más elementales derechos humanos y continúe en su voluntad de exterminio y repoblación de colonos, no va a cambiar la Historia anterior. Pero, en modo alguno, ese pasado puede ser una patente para dejar que el gobierno de Israel llegue hasta donde quiera sin límite alguno.

Sabedor de los históricos complejos, de su sentido histórico de culpa, Netanyahu y sus apoyos políticos, juegan la baza del "antisemitismo". Esto, en teoría, les permitiría hacer con los palestinos lo mismo que se hizo con el pueblo judío, apilarlo en guetos y exterminarlo.

Hay que salir de ese juego infame. El que Europa asuma su pasado es lo que puede evitar cometer un segundo error histórico. Como bien dice Borrell, "la Historia nos juzgará a todos, a todos" y uno se lo imagina mirando directamente a los que están, con su silencio, asumiendo ese exterminio sin límite... y si crítica.

Los palestinos se encuentran emparedados entre dos fuerzas que llevan al límite esta guerra. Por un lado está Israel, que ganará territorio y eliminará decenas de miles de posibles pobladores, expulsará del territorio a otros que huyan de las masacres. Pero por el otro están esas fuerzas islámicas que buscan sacrificio y martirio, que saben que cada muerto es una semilla para el terror futuro, que esos niños jugarán a matar judíos, como comentamos en su día.

Esta guerra comenzó con un "fallo de seguridad", algo que costó un millar de muertos a Israel y justificó que los terroristas se hicieran gozosos selfies junto a sus víctimas. Aquellas "alegrías" han costado más de 40.000 muertos, la mayor parte civiles, aunque esta distinción no tiene sentido para el gobierno de Netanyahu: cualquier palestino muerto es la eliminación de un "terrorista" futuro. Cualquier palestino es enemigo por ser palestino, un peligro por su sola existencia. Cuando los misiles israelíes impactan en un hospital, en una escuela, etc. siempre eran "infraestructuras" de Hizbulá, bajo ellas había túneles, zulos o cualquier otra excusa que lo justifica. Los civiles son desplazados de un lado a otro y cuando llegan son bombardeados. El país esta convertido en ruinas y ahora se sigue con Líbano otra masacre.

Los medios se equivocan cuando resaltan la muerte de un dirigente de Hizbulá o Hamás. Es la excusa para dejar decenas de muertos en la misma operación.

Y nadie para a Netanyahu, nadie le detiene por más que las opiniones públicas de cada país europeo difícilmente puedan soportar las imágenes de la destrucción. Muchos judíos de todo el mundo no aceptan esta destrucción sistemática; se han manifestado por muchos rincones del mundo. Pero la sordera de Netanyahu crece conforme constata su impunidad. Se le ha declarado oficialmente "genocida" y se le reclama. Él, por su parte, aspira a pasar a la Historia, en versión israelí, como el "salvador", lo cual demuestra su error, su poco conocimiento de cómo funciona esto.

Benjamín Netanyahu pasará a la Historia como el mayor generador de antisemitismo en todo el mundo. Ya lo están pagando muchos, pues en esto de la gestión del odio no hay mucho sentido de la justicia y pagan justos por pecadores. Netanyahu ya ha conseguido que muchos judíos tengan que ocultarse para evitar los ataques, los insultos, como ha ocurrido ya en celebraciones deportivas, que han tenido que ser declaradas "de alto riesgo" para tratar de evitar enfrentamientos. Si Netanyahu pretendía hacer un Israel más "grande" y "seguro", está consiguiendo justo lo contrario: hacer un mundo más pequeño y peligroso para los ciudadanos israelíes.

Tiene razón Josep Borrell, sí, la Historia nos juzgará a todos. Pero lo hará en fila y por orden.

 

* "La UE rechaza la propuesta de Borrell de suspender el diálogo con Israel por la guerra en Gaza" RTVE.es / Agencias 18/11/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241118/borrell-propuesta-suspension-dialogo-politico-israel-union-europea/16335037.shtml

viernes, 27 de septiembre de 2024

La guerra sin futuro

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Aumenta el rechazo a las acciones y política de Israel, que parece imparable y sordo ante las peticiones de que pare. El sentido de lo que está haciendo bajo el mandato de Netanyahu y su gobierno escapa a toda lógica porque lo que está haciendo es aislándolo y sembrando una futura contestación. Lo hemos dicho ya y sigue en aumento: Netanyahu está construyendo el nuevo anti semitismo, uno no basado en la "raza" o la "religión", sino en los métodos brutales de contestación, en la ausencia de límites. Quizá haya que encontrarle un nombre nuevo para evitar confusiones y dar alas a los racistas de siempre, pero lo que es cierto es que el Israel de Netanyahu está creando un rechazo mundial que se ha escenificado en la Asamblea de Naciones Unidas.

En RTVE.es se nos da cuenta de las intervenciones, la más esperada la de los palestinos: 

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, ha pedido este jueves ante la Asamblea General de la ONU detener la guerra en Gaza, de la que, asegura, "el mundo entero es responsable" por vender armas a Israel.

"Detengan el genocidio. Dejen de vender armas a Israel. Esta locura no puede continuar", ha dicho Abás, cuando se cumple casi un año de la guerra en Gaza, que ha dejado ya más de 41.000 muertos, una gran parte de ellos civiles.

Israel "no merece ser miembro" de Naciones Unidas, ha señalado el presidente palestino, que en su discurso ha abogado por la plena adhesión de Palestina a la organización. "Israel, que se niega a aplicar las resoluciones de Naciones Unidas, no merece ser miembro de esta organización internacional", ha declarado, lamentando que Estados Unidos haya bloqueado la adhesión de los palestinos, de la que ahora disfrutan como Estado observador.* 


Hay una delicada línea que el Israel de Netanyahu ha ido cruzando, la que separa al "país víctima" del "país agresor". Israel se ha construido bajo la sombra de la victima de la segregación y del intento de destrucción del pueblo entero, a la sombra del holocausto. Ha tenido el apoyo de una gran mayoría de países que le han protegido y justificado en muchas acciones y momentos. La creación de un estado en mitad de un territorio no se hizo de la manera adecuada, más ocupados en su protección que en su integración. Las barreras religiosas, la idea de "pueblo" en el que se unifica "raza" y "religión", no ha sido de ayuda, sino, por contra, la fuente de enfrentamientos constantes, de incompatibilidad, y una nueva forma de segregación.

En vez de caminar hacia un estado moderno basado en la idea de ciudadanía, el estado de Israel se ha estado basando en la idea de "pueblo elegido", la fusión de raza y religión. Con ello, el mundo se divide en dos, "ellos" —los elegidos— y los "otros", el resto del mundo.

La idea de "superioridad" etno-religiosa está en la médula del estado de Israel porque lo está en la idea de "pueblo elegido". Las citas de "profetas" por parte de Netanyahu han sido ilustrativas: Dios lo quiere, No hay más que hablar.

Bajo este principio es difícil la convivencia. Las condenas a las acciones del Israel de Netanyahu y la corresponsabilidad a los que protegen, financian y respaldan se suceden por todo el mundo. La idea "protectora" de Estados Unidos y otros países se convierte en problemática cuando es el atacante destructivo que invoca sin pudor "acciones preventivas" para justificar las masacres de civiles, que destruye edificios enteros porque, nos dice, allí vive un dirigente de alguna organización, destruye escuelas y hospitales porque hay debajo milicianos, etc.


La pregunta que se hacen todos, de forma implícita o explícita, es quién puede detener la locura orgullosa y violenta del Israel de Benjamín Netanyahu. Abás ha sido claro: todo el que vende o dona armas a Israel se hace responsable de lo que se haga con ellas. Son esas armas y toda esa avanzada tecnología militar, enviada desde los Estados Unidos, como el escudo defensivo antimisiles, lo que mantiene a ese "pueblo elegido", no la acción divina. No son los únicos.

Israel está construyendo, cadáver a cadáver, ruina a ruina, su inestabilidad futura, una guerra constante, naturalizada como normalidad y no como excepción. La pretensión de Netanyahu de lograr la paz del exterminio es imposible y dará alas a los más violentos y vengativos. Siembra violencia y recogerá violencia.

Tampoco se despierta simpatía alguna por Hamás o Hizbulá, títeres provocadores de un Irán beligerante con el entorno y que trata de exportar el poder chií a la zona para afianzarse, mientras se debilita interiormente. Su alianza con Rusia, a la que suministra armas frente a Ucrania, les permite sacar tajada de una situación sangrienta. El momento de la incursión de Hamás ha servido para dividir los recursos bélicos norteamericanos en dos frentes, Oriente Medio y Ucrania. La maquinaria de guerra no para en ambos campos.

Ha quedado claro —y así se lo reprochan los propios israelís— que los rehenes no le importan nada a Netanyahu, que han sido la excusa perfecta para la acción devastadora que acumula más de 41.000 muertos, la gran mayoría víctimas civiles, niños muchos de ellos. Lo que Netanyahu pueda vender con estos actos son solo ilusiones de seguridad, no paz, y de un poder que le van a tener que cortar ante las protestas de los ciudadanos de la mayor parte de los países que les apoyaban. ¿Quién puede apoyar a Israel abiertamente ante sus acciones destructivas indiscriminadas?

Cuando ha quedado en evidencia la inutilidad manipulada del Consejo de Seguridad, la petición ahora de Abás de dejar fuera de Naciones Unidas a quien ignora sus manifestaciones de paz, a quien desprecia el sistema, convierte en inútil también a la institución. Es la constatación sangrienta de la inutilidad del orden internacional, una falaz figura que esconde los intereses frente a la vidas de decenas de miles de personas.

Nadie en su sano juicio puede apoyar esta forma de destrucción total de Netanyahu sobre miles de civiles. Ha aprovechado el paréntesis de la campaña electoral estadounidense, unos meses en los que los candidatos no se atreven a hacer movimientos radicales por temor a sus electorados. Pero esto no durará siempre. No hay guerra sin posguerra. La guerra no puede durar eternamente y el único fin que Netanyahu considera es la extinción del enemigo y la ocupación de territorio. 

No se puede crear futuro con eso. Netanyahu está condenando a Israel.  Este choque de elegidos y mártires no tiene futuro, solo muerte y sufrimiento.

 

* "Abás pide a la ONU detener la guerra en Gaza y afirma que "el mundo entero es responsable" por vender armas a Israel" RTVE.es / Agencias 26/09/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240926/abbas-pide-onu-detener-guerra-gaza/16264118.shtml

domingo, 22 de septiembre de 2024

La ilógica de la guerra

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hay quien dice que toda guerra es absurda. En absoluto. Las hay más absurdas unas que otras. Pero las más absurdas de todas son las que nadie puede ganar. Eso es lo que ocurre con la guerra de Gaza o ya guerra en Oriente Medio. Hemos escuchado a las potencias internacionales el temor a una "escalada"; es un tópico que no hace sino ocultar un hecho: nadie va a ganar, nadie se va a rendir. La guerra de Oriente Medio no es una "guerra" sino algo más amplio, con un origen histórico que sigue ahí desde hace décadas: el rechazo a Israel o si se prefiere otra versión de lo mismo, la incapacidad de Israel de llevar una política de "buena vecindad" con su vecinos.

Podemos enfocar la guerra actual como "una respuesta" de Israel a una agresión, pero eso solo tiene sentido en un marco mucho más amplio en el cada cual puede tener su "causa", lo que no quita a que todo ello carezca de sentido de un final.

Toda guerra que no tiene un objetivo definido está condenada a ser un capítulo de una historia sin fin. ¿Qué objetivo tenía el secuestro de rehenes por parte de Hamás en la incursión? Evidentemente no era un fin sino un medio, algo para conseguir ¿qué? A la vista de los resultados, nada.

Cada acción que Israel realiza, por su parte, no sirve de nada, por muy eficaces que sean en su apariencia. Con cada muerto que causa, crea decenas de nuevos aspirantes a soldados, terroristas, etc. contra Israel. Netanyahu está dejando un futuro minado. No puede exterminar el mundo que le rodea y cuya enemistad aumenta ante sus acciones.

Pueden, esos sí, destruir "infraestructuras", pero estas serán rehechas en poco tiempo y volveremos a lo mismo. Israel puede seguir, como de hecho hace, las estrategias rusas de dominación, desplazamiento y ocupación, una táctica de los imperios que sirvió a Rusia a tener el tamaño que ahora tiene y, sin embargo, querer siempre más, como nos muestra la guerra en Ucrania.

Pese a la retórica de los discursos históricos, todo estado es creación de los seres humanos. Y si hay un lugar que lo ejemplifique a la perfección es Oriente Medio, con especial claridad en la creación del Estado de Israel. Todo se hizo artificialmente para fijar límites geográficos ante lo que habían sido colonias occidentales. Después llegó Israel. Hubo que hacerle sitio y las necesidades espaciales del "pueblo elegido" exigían un espacio mítico.

El conflicto iba a estallar entre las tres religiones monoteístas y sus divisiones. ¿Qué significa si no esas fuerzas "pro iraníes" (es decir, de la rama chií del islam) que están asentadas alrededor de Israel o que atacan desde Yemen?

Lo que pueda ocupar Israel, aquellos terrenos sobre los que construyan los colonos, no es más que una versión de la vieja y siempre actual estrategia rusa, "invade y ocupa". Lo vemos en Ucrania, en Crimea, en Kaliningrado. Lo hagas en nombre de la "Santa Rusia", de la "religión verdadera" o del "pueblo elegido" no son más que las excusas movilizadoras.

Pero esto lleva a una estrategia de ocupación sin fin. Cuanto más crecen las fronteras son más débiles, más difíciles de atender. Necesitas de esos países títeres que te sirvan de barrera defensiva, que te cubran las espaldas, como la dictadura bielorrusa. Israel tendrá que ocupar zonas del Líbano de seguir esa fórmula defensiva, creando una zona de riesgo continuo de conflicto, pero cada vez más alejada de cualquier arreglo de paz.

Lo peor de esta guerra es que no encuentra salidas más allá de su propia lógica y esta es incompatible. La rusa no le vale a Ucrania y viceversa; la israelí no le vale tampoco a la islamista y viceversa.

¿Qué se puede hacer ante una lógica sin salida, ante una escalada hacia la nada? Se nos dice que las guerras son "irracionales", pero la realidad es que aspiran a conseguir algo. ¿Qué hacer cuando también sus aspiraciones son irracionales? No hay nada más que destrucción. El aviso norteamericano sobre "no dejar de apoyar nunca" a Israel no es precisamente una "ayuda", pues se suma a la irracionalidad y le puede costar una confrontación con su propia ciudadanía.

Estos conflictos, como algunos juegos de mesa, acaban con la vuelta a la casilla de salida, es decir, a la anterior posición, a la que tenían cuando empezó en su última fase. Algunos hablan de "desgaste", pero ¿qué significa eso? ¿Cómo se pueden contabilizar las vidas humanas de esa forma?

En otro plano, Israel ha pasado de "víctima tradicional" a "villano activo"; su idea de "defensa preventiva" no es demasiado admisible y las protestas ciudadanas en su propia casa nos muestran que no le importan demasiado los rehenes, que su objetivo es otro. Se ha desentendido de la causa inicial y parece intentar una especie de compensación con el número de muertos civiles del otro lado. ¡Un absurdo cruel y sin fin lógico!

Las guerras de desgaste son terriblemente crueles y sangrientas porque solo buscan el daño al otro y lo pagan muchos que no tienen mucho que ver (civiles). Como no tiene objetivo posible que conquistar, dependen del surgimiento de algún "límite", algo que no aparece por el momento. Nadie va a ceder nada, lo que sería interpretado como una muestra de debilidad.

Cuando mueran todos los rehenes ¿tendrá sentido la guerra? Pasará, claro está, a un nivel distinto, a una retórica diferente. ¿Habrá algún punto en el que se considere "acabada"? Lo dudo.

sábado, 21 de septiembre de 2024

Hizbulá, Israel y la psicología comercial

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La operación israelí (no reconocida como tal por el gobierno, pero si "felicitada" a los responsables) con los "busca" primero  y después con los walkie-talkies, teléfonos y las pantallas solares, estas últimas sin aclarar, despierta un sentimiento doble: rechazo y admiración. El primero es fácilmente comprensible por las más de treinta muertes y los miles de heridos causados, muchos de ellos civiles que se encontraban en el entorno de las explosiones. Lo segundo por su complejidad y ejecución.

Muchos señalan que es una "nueva" forma de hacer la guerra, aunque siempre persiste la misma voluntad doble, la de hacer daño y la de causar miedo, terror. En este segundo caso, se amplía con lo cotidiano de los objetos usados, teléfonos, buscas, etc. La guerra no es solo el poder que tienes, sino el poder que tu enemigo "cree que tienes". Esa es una de las bases de la guerra de siempre y que ahora se manifiesta de esta forma.

Así lo manifiesta el titula de RTVE.es cuando señala "Las explosiones en Líbano suponen un hito tecnológico: "Cualquier aparato de comunicación puede ser un arma"", un artículo firmado por Inés Modrón Lecue.

Una idea interesante expuesta en el texto es la siguiente:

Al conocer que Israel podía monitorizar y controlar los móviles, Hizbulá cambió a una tecnología supuestamente más segura, como son los buscapersonas y los walkie-talkies. Tobal cree que desde la organización entendieron que su enemigo tenía una gran experiencia en el ámbito de las nuevas tecnologías, por lo que apostaron por una vuelta al pasado. “Es una decisión inteligente, pero al estar la cadena de suministro comprometida ha tenido este resultado”, afirma.

Reuters ha confirmado que la compra de ambos tipos de dispositivos se produjo en las mismas fechas.*


La idea de vuelta un pasado más "seguro" no es nueva. Se puede aplicar, por ejemplo, a evitar los correos electrónicos y entregar copias en mano para evitar la "detección" que los sistemas digitales suponen por la simple conexión. Sin embargo, el uso de un sobre y un mensaje en papel podría tener también, como ha ocurrido, consecuencias pues abre otro tipo de posibilidades y miedos.

Aquí la cuestión clave no es la tecnológica —conectar un explosivo a un dispositivo con conexión a distancia y receptor de mensajes—, sino la "comercial", es decir, cómo consiguieron desde los servicios secretos acceso a los todos esos dispositivos.

Si Hizbulá no hubiera comprado todos los aparatos a la misma empresa de suministro, nunca hubieran estado juntos y, por consiguiente, no habría podido ser manipulados y redistribuidos posteriormente.

Los motivos para este tipo de compras solo son dos: la centralización de la adquisición y el descuento de las grandes compras. Hizbulá se equivocó al comprar los dispositivos en el mismo sitio y a la vez. De otra forma, le habría salido más caro y lento.

Lo interesante de todo esto no es cómo hacen explotar los dispositivos, que es sencillo técnicamente, sino los procedimientos de psicología de ventas para conseguir que te compren los dispositivos y que estén en tus manos el tiempo suficiente como para que puedas manipularlos.

Si cada miembro de Hizbulá o de cualquier otro grupo hubiera recibido una cantidad en su cuenta bancaria para poder comprarse el dispositivo necesario —del busca al móvil, de los walkie-talkies a las pantallas solares— esto no habría ocurrido, pues no habría ningún punto en el que los dispositivos de todos fueran manipulados tal como ocurrió con las compras centralizadas.

La "inteligencia" no ha sido la manipulación, sino la concentración. No es una cuestión tecnológica o militar; es una cuestión meramente comercial, la mejor oferta, la que no se puede rechazar.

Los expertos en ciberseguridad hablan desde su propia perspectiva: 

"A día de hoy, tenemos que asumir que cualquier dispositivo conectado a internet, con señales de radio o con baterías de litio está expuesto a riesgos y no podríamos hablar de una seguridad absoluta", ha indicado al Canal 24H Selva Orejón, consultora experta en ciberseguridad y CEO de la agencia de reputación digital y ciber-investigación OnBranding.* 

Eso es correcto, pero son riesgos que llevan mucho tiempo. Lo que ha ocurrido ahora es que el riesgo individual (de cualquier dispositivo) ha pasado al conjunto, a miles de aparatos, que han cometido la imprudencia de centralizarse y pasar por el camino inadecuado, algo que han controlado los enemigos. El problema no son los aparatos, es la logística.

Si mañana Hizbulá decidiera la compara conjunta de automóviles para todos sus militantes, el riesgo sería el mismo: la manipulación de todos los vehículos poniendo, por ejemplo, explosivos bajo sus depósitos de gasolina.

Independent en Español 20/09/2024

El que haya comprado su busca o teléfono por su cuenta, en una tienda escogida al azar, no debería tener problemas. Pero si, por ejemplo, ha recibido publicidad ofreciéndole a "buen precio" un teléfono nuevo que le han enviado a casa pasados unos días, me aseguraría de que está limpio.

Lo complicado de la operación no es la parte tecnológica, sino conseguir tener en tus manos las compras realizadas. Lo demás es sencillo. La Inteligencia israelí interceptó las comunicaciones sobre las compras de dispositivos y actuó rápidamente para que quedaran un tiempo en sus manos antes de ser entregadas.

No creo que sea un "hito tecnológico". Es sencillo introducir explosivos en los dispositivos y hacerlos estallar a una señal conjunta. Lo que no es tan sencillo es conseguir que lo comprado pase por tus manos. 

La idea de centralizar compras es fácilmente detectable. Buscar o recibir buenas ofertas entra en otra dimensión, la de la tentación comercial, la de la oferta que no puedes rechazar. Si pones en una balanza la seguridad y un buen precio, tienes que pensar bien no sea que el ahorro se vuelva contra ti. Centralizar es ofrecer más posibilidades de destruirte. El azar es más caro, pero más seguro.

  

 

* Inés Modrón Lecue "Las explosiones en Líbano suponen un hito tecnológico: "Cualquier aparato de comunicación puede ser un arma"" RTVE.es 20/09/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240920/explosiones-libano-hito-tecnologico-aparato-comunicacion-arma/16255405.shtml

jueves, 19 de septiembre de 2024

Los nuevos métodos de Israel

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Anoche deslizaban una pregunta —sin esperanza de respuesta directa— en la tertulia periodística de RTVE: ¿cómo es posible que unos servicios secretos capaces de realizar la operación de meter 50 g de explosivos de "buscas", radios, "walkie talkies", ordenadores personales, etc. de los miembros de Hizbulá no detectara una invasión como la que desencadenó esta guerra de Israel? ¿Cómo es posible una negligencia de tal calibre y una precisión tal?

La pregunta se la hace mucha gente y me llevó a acordarme de un mensaje de una amiga del mundo árabe que repetía una teoría: Israel había "dejado pasar" la incursión de Hamás para poder desencadenar una repuesta que le permitiera una nueva expansión territorial mediante desalojo y eliminación de miles de palestinos.

No es compatible, piensan algunos, que miles de miembros de Hamás entren por las buenas y después se dé una situación de control selectivo, de infiltración y manipulación de miles de dispositivos con explosivos. No se es tan "tonto" un día y tan "listo" al siguiente. No es posible saber la verdad obviamente; al menos, por ahora, tendremos que conformarnos con lo que se dice.

Que esto ocurra cuando el crecimiento del descontento popular crece en Israel ante la ineficacia por resolver el problema de los rehenes también es preocupante porque no ayuda a ningún proceso de paz o negociación.

BBC

Es también muy raro ver el desinterés del gobierno de Netanyahu en cualquier proceso de paz. Hace tiempo escribimos aquí que era una manera muy extraña de buscar la paz la de Netanyahu. Es algo que han comprendido bien esos colonos que se abalanzan sobre los terrenos despoblados, arrasados por el ejército israelí. Por lo pronto, hay cerca de 40.000 que no volverán a vivir en ninguna parte. Ahora nos dicen que el ejército se desplaza hacia el norte, hacia el Líbano y que incursionará en su territorio.

Están practicando algo propio de las grandes potencias imperialistas, algo que llaman "guerra preventiva", una aberración conceptual que encubre los propósitos agresivos y coloniales en "defensivos". Lo dicho, una aberración. Significa que tú agredas porque un pajarito te ha dicho que te van a atacar. Lo más parecido a lo de Israel es la Venezuela de Maduro o la Rusia de Putin, a lo que se perece cada día más.

Lo que sí ha quedado claro, al margen de cualquier comprobación, es que nadie puede frenar a Israel, algo que en un sistema de alianzas internacionales compromete a todos los que respaldan y no condenan, a los que aportan materiales de guerra o información.


La guerra de Gaza hace tiempo que es algo más que una guerra defensiva, algo que desborda ese "derecho" a defenderse. Hace tiempo que es una guerra de exterminio cruel, de muertes injustificadas de civiles, bombardeos de hospitales y escuelas, de mercados. La excusa de Israel es que alguien se escondía allí y que todas las muertes son "justas", "preventivas", etc. Cualquier muerto entre los 90 años y los bebés tenía intención de acabar con Israel, saltar de cunas, camas de hospital, de escuelas... para acabar con la "única democracia" de la zona.

Pero es el propio Netanyahu el que está acabando con Israel. Lo está aislando del mundo. Solo cierto radicalismo xenófobo puede amparar tanta barbarie como la que estamos viendo cada día. Con sus acciones, Netanyahu está sembrando el odio y el terrorismo consiguiente por décadas. Está garantizando que miles, decenas de miles de niños y jóvenes estén deseando poder devolver a Israel las muertes y el dolor que les han causado.

Está poniendo a prueba la política de alianzas porque ya se dan movimientos de repulsa, peticiones de exigir la paz o romper relaciones, dejar de vender o enviar armas. Cuanto más irracional sea su dominio, más presión habrá sobre los gobiernos. Las palabras oficiales de Estados Unidos ayer diciendo que "apoyan a Israel" pero que no sabían nada de la operación de la manipulación de los dispositivos tienen un límite.


Cada vez será más difícil estar distante de este tipo de operaciones de terror, como la realiza, con explosiones en calles, tiendas, casas, entierros, con miles de heridos.

En la cumbre del cinismo, el gobierno ha felicitado al ejército sin que decir por qué lo hacía. Hamás, Hizbulá son grupos terroristas. Eso no quita para que Israel pueda transformarse en un estado que práctica métodos de represión, "anticipación", etc. inaceptables. Cada vez se hace más complicado el apoyo de su causa si cada vez que se habla de paz o negociar, Netanyahu da un nuevo golpe de mano que reabre el conflicto intensificándolo.

La pieza clave en todo esto es la presión de los propios israelís dentro y fuera del país. Las protestas arrecian en ambos lados. Crece el temor a esa "violencia vicaria" que convierte a cada judío del planeta en posible víctima ante las acciones ordenadas por Netanyahu.  Si uno de los factores de crecimiento de la xenofobia anti islámica es cómo pagan inocentes las acciones de los culpables, lo mismo está ocurriendo con los israelís, que pueden ser objetivo de odio por lo que se hace en Palestina, Líbano o cualquier otro espacio.


Nadie para a Netanyahu. Está por encima del bien y del mal, del pasado, del presente y del futuro. Esto lo están pagando los inocentes que mueren cada día porque su visión preventiva adivina sus intenciones futuras. Esto es propio de dictaduras, fascismos y todo tipo de totalitarismos. Los argumentos para apoyar a Israel desaparecen con cada acción de este tipo. ¿No sorprenderá con nuevas oleadas, con nuevos métodos?

Mientras se sigue derramando sangre, siguen surgiendo preguntas. Y cada vez más sobre la guerra y menos sobre la paz, ya muy lejana.