Joaquín
Mª Aguirre (UCM)
Hace
unos días una compañera me envió un enlace a una noticia: se había creado una
herramienta informática que permitía burlar los sistemas "antiplagio"
que se utilizan habitualmente por parte de las universidades y demás centros
educativos para intentar detectar los plagios. La herramienta permite realizar
los cambios suficientes en el texto plagiado como para que este no sea
detectado.
Cada
vez más, la enseñanza se está convirtiendo en un campo de batalla, no solo de
profesores y alumnos, sino de en el de una guerra informática en la que cada
uno combate con las armas disponibles, unos tratando de falsear sus
conocimientos y otros de detectarlo. La enseñanza se ha desequilibrado hacia
esta forma bélica de ver el mundo. El profesorado tiene la sensación de que el
alumnado conspira contra él de diversas maneras; el alumnado se deja arrastrar
hacia ese uso fraudulento de herramientas que le liberan de... ¿aprender?
RTVE.es
nos ofrece en su sección de textos recogidos de Europa un artículo de
FranceInfo titulado "Inteligencia artificial: una universidad privada
francesa prohíbe el uso de ChatGPT a sus alumnos". Reproducimos la
totalidad del artículo —tres párrafos— para que los lectores puedan apreciar sin
recortes la dimensión del problema que se plantea:
Un uso prohibido. El Instituto de Estudios Políticos
de París (IEP) ha anunciado la prohibición de utilizar ChatGPT, un robot
conversacional creado por la start-up californiana OpenAI, "o cualquier
otra herramienta que utilice" la inteligencia artificial, en una carta del
director de formación e investigación de la institución, dirigida a los
profesores y hecha pública el miércoles 25 de enero por BFMTV. Disponible para
el público en general en noviembre de 2022, ChatGPT es un software que da la
impresión de chatear con un humano, capaz de escribir un texto largo
simplemente basándose en una pregunta formulada y cierta información dada.
"Esta herramienta, que utiliza la inteligencia
artificial (IA), cuestiona fuertemente a los actores de la educación y la
investigación en todo el mundo sobre el tema del fraude en general, y del
plagio en particular", escribe Sergei Guriev en su texto. El director de
formación e investigación de SciencesPo París recuerda que algunos países
"ya han prohibido su uso en sus escuelas y universidades". De hecho,
las autoridades de Nueva York y otras jurisdicciones han prohibido el uso de
ChatGPT en las escuelas.
Si un alumno del IEP de París utiliza una herramienta
de inteligencia artificial "durante la elaboración de un trabajo escrito u
oral", se expone a "sanciones", "que pueden llegar hasta la
exclusión de la institución o incluso de la enseñanza superior", afirma
Sergei Guriev en su carta. La única excepción a su uso sería el "uso
educativo supervisado por un profesor". El director anuncia la próxima
publicación de "una nota sobre el tema", así como una
"conferencia sobre la enseñanza y la investigación del futuro, en un
ecosistema en el que la IA ocupa un lugar cada vez más importante".
Este artículo ha sido traducido con ayuda de la
Inteligencia Artificial*
Lo rotundo de las medidas hacer ver la dimensión real del problema. Aunque podamos separar de forma abstracta el "aprendizaje" de la
"evaluación del aprendizaje", lo cierto es que ambos conceptos se dan
la mano en la realidad: no tenemos constancia del aprendizaje logrado si no se
evalúa de alguna manera, lo que hace que este tipo de cuestiones pasen a ser de
primer orden.
Durante décadas se ha atacado —con razón— las formas de evaluación
centradas en los exámenes tradicionales,
a los que se acusaba de memorísticos, poco fiables, demasiado centrados en unos
momentos, generadores de tensiones, etc.
Hace muchos años que no realizo este tipo de exámenes en ninguna de las materias que imparto. Siempre he
buscado formas alternativas que evitaran concentrar conocimientos en un fecha
(pasada la cual se olvidaban); he tratado de que los conocimientos fueran
aplicados, que pasaran de la teoría a la práctica a través de prácticas,
análisis, ensayos, etc. Era la forma de hacer comprender mejor que con otras
puramente repetitivas.
Pero lo que estamos viendo nos replantea de nuevo todo el proceso.
Una enseñanza basada en pequeñas investigaciones aplicadas queda bajo
sospecha con la capacidad de producir textos automáticamente. Son creados por
inteligencia artificial que dispone de grandes cantidades de datos y es capaz
de manejarlos. Gracias a estas herramientas una parte importante —como ya
ocurre— del trabajo de los docentes se verá desviado hacia tareas de
verificación cada vez más complejas, "inteligencia" contra
"inteligencia". Pero queda por resolver el problema de la desigualdad
en la batalla, uno contra muchos.
La prohibición en la universidad francesa del uso de este tipo de
herramientas es un camino que se irá abriendo con más instituciones que
intentarán frenar este proceso que desvirtúa la enseñanza.
Durante un tiempo hemos manifestado el temor de que el profesor fuera
sustituido por inteligencias artificiales y se despersonalizara la enseñanza.
Vemos que el problema se ha reformulado en otro sentido: es el alumno el que se
sustituye a sí mismo dejando que las máquinas hablen por él, que sean ellas las
que realicen sus tareas.
Si antes era relativamente sencillo detectar los trabajos copiados en parte
o plagiados en su totalidad, ahora se usan estas herramientas para camuflar su
origen. Seguro que podrán crearse herramientas informáticas capaces de revertir
esos procesos, es cuestión de tiempo, pero ¿es esa la solución?
El hecho de que el proceso educativo esté cada vez más invadido por todo
este tipo de prácticas nos debería hacer pensar en la educación misma, en su
sentido para quien la da y quien la recibe.
En muchas conversaciones realizadas este año con compañeros he detectado
una misma preocupación, hay una actitud diferente, más agresiva por un lado y
defensiva por otro en el alumnado. Algo ha cambiado. Podemos echarle la culpa a
la pandemia, que ha producido una franja educativa de dos años alterada, o a
cualquier otra circunstancia. Sea como sea, ha variado la actitud.
¿Tiene algo que ver la aparición de estas tecnologías "tentadoras"?
Hace poco más de un mes, en diciembre 2022, La Sexta se hacía eco de la
prohibición de teléfonos móviles en colegios e institutos en diferentes
comunidades españolas y de países de la Unión Europea:
El Gobierno italiano ha prohibido el uso de
teléfonos móviles en colegios e institutos. El país ya tenía una norma de
2007 pero esta vez el ministro de Educación ha mandado una nueva circular a
todas las escuelas para borrar los smartphones de las aulas. Asegura que
son "elemento de distracción para los estudiantes". laSexta Clave se
ha propuesto analizar si existen medidas similares en otros países o si España
plantea algo similar.
En España no hay una normativa nacional que prohíba el uso del
móvil en las aulas. Sí que llegó a estar sobre la mesa del Gobierno, en
2018, cuando la ministra Isabel Celáa deslizó esa posibilidad a imagen y
semejanza de Francia. Pero en España la decisión se deja en manos de las
comunidades autónomas, que son las que tienen las competencias de educación.
Por ahora solo hay tres regiones en las que se prohíbe por ley usar el
móvil en todos los colegios de la región. Castilla-La Mancha fue pionera en
este sentido, en 2014; Galicia se unió un año más tarde; y la última en hacerlo
fue la Comunidad de Madrid, el curso pasado. En el resto se deja en manos
de cada colegio, que puede regularlo a través de su normativa interna. Incluso,
puede hacerlo cada profesor en sus clases aunque no lo prohíba el centro.**
El teléfono es un problema de distracción en las aulas que se ha visto
ampliado por el uso, al menos en las aulas universitarias, de los ordenadores
portátiles que, al estar conectados a las redes, permiten desconectarse del
aula con múltiples distracciones. ¿También habría que prohibir tablets,
ordenadores, portátiles...?
Lo que en las enseñanzas medias es grave, lo es más en las aulas universitarias,
donde el ordenador es una herramienta importante. La mayoría de los alumnos ya
no toman notas, teclean. Muchas veces, esos apuntes acaban en las redes
sociales, desde donde son ofrecidos evitando tener que tomarlos. Se siente así
muchos "liberados" de asistencia o de atención. El aula pasa a ser
una forma de socialización, de encuentro con los colegas antes que un lugar de
aprendizaje. Esto lo escuchas y lo ves.
Habría que plantearse qué significa aprender, estar en un aula. El aprendizaje
negativo, el del mínimo esfuerzo, comienza pronto y se va perfeccionando
conforme se escala en los caminos educativos.
Esto se va a ir intensificando. Las dificultades para la educación llegan
de la potencia de las herramientas creadas y de su uso indiscriminado. Si el
teléfono distraía, las potentes herramientas descritas convierten a los
potentes ordenadores en terminales en red mediante los cuales se pueden crear
todo tipo de textos camuflados para ajustarse a lo que se pide pero creados por
chatbots como los que se describen en la noticia de FranceInfo.
Lo que está cambiando no es solo
la tecnología. Creo que es, sobre todo, una actitud hacia la educación, que se
ve absolutamente infravalorada ante lo que es la tecnología y esa "memoria
común" que es el depósito de información en las redes, bancos de datos,
etc. De esta forma, la escuela o cualquier otra institución es vista por
algunos como un "obstáculo" que franquear y no como una oportunidad
de aprendizaje. El profesorado es visto como un elemento "judicial",
un sistema de vigilancia, que sortear, al que se debe engañar para obtener la
mejor calificación.
La noticia que nos llega de Francia puede que pronto empiece a llegar de
otros lugares. De esta forma, el sistema educativo se convierte en un sistema
de vigilancia, rompiendo lo que debería ser su estado más natural, un espacio
colaborativo de aprendizaje, de desarrollo vocacional, de descubrimiento
continuo, un espacio humanizado y humanizador. Pero no es eso en lo que se
convierte entre el desprecio de unos y otros. Un espacio en el que lo central
pasa a ser evitar el fraude no es ya educación ni para uno ni para otros.
Siempre han existido infractores y personas de mala voluntad, por decir así,
en la enseñanza. El problema es cómo se
percibe esta cuestión, que proviene sobre todo de un fuerte contagio
horizontal, de la facilidad del acceso a las herramientas, de un mal ejemplo
social (donde el ascenso no premia a los mejor
formados, sino a los más "espabilados").
Ante todo esto, mucho me temo que el sistema va a girar hacia un mundo cara a cara, sin mediaciones, oral, con exigencia de la presencia en el momento de la evaluación
que será la única forma fiable de evaluar los conocimientos. Esto devolverá al
aula muchas actividades que antes ser dejaban fuera ante la falta de confianza
en los resultados.
La única forma de evitar una enseñanza policial polarizadas será tener la
garantía de que lo que se hace está hecho por las personas y no por
herramientas. Será la forma de tratar de evitar una cultura del fraude impune que amenaza a la esencia y a las
circunstancias educativas.
Hemos ido distorsionando la educación. Hace unos días se preguntaban en los medios si no
había "demasiadas universidades" y unos pocos días antes si no había
"demasiados universitarios". Todo esto no es más que el resultado de
una visión utilitarista de la educación y de las propias personas,
exclusivamente al servicio del empleo, que es ya precario y barato. Es la negación del humanismo educativo
que se centra en la formación de la persona más que en su empleo. Las personas
no son sus empleos, sino seres con valor propio, con apertura de mente, y la formación es un elemento importante porque les hace verse a sí mismos de otra manera, valorarse.
La crisis educativa no es más que una versión más de una más amplia que es
la social, la de los valores. No se puede degradar a la persona dentro del
sistema, reducirla a lo útil, y esperar de ella grandes valores. Es la versión
educativa de la crisis de corrupción que cada día denunciamos en las
instituciones. La falta de principios es la misma. Empiezas en la escuela,
pasas por la universidad y acabas defraudando desde las instituciones. Esa es
la gran enseñanza que la corrupción nos da cada día: el camino más rápido es el
más valioso; el más cómodo, el más confortable. Nada hay suelto; todo está
conectado.
Los malos ejemplos se acumulan en nuestros medios: de políticos que han falsificado sus currículums hasta los que han sido regalados con tesis y títulos. Si ellos lo hacen ¿por qué no los demás? Otros se aprovechan de las instituciones para medrar y enriquecerse, como ha ocurrido en el Parlamento Europeo. El "¡pa'la saca!" se ha convertido en el grito de guerra para muchos; es lo que han aprendido y enseñan. Da igual lo que estudies o cuánto estudies, ese es el mensaje: lo que te espera fuera se rige por otras normas y valores. La enseñanza tiene que luchar contra ese "aula de la vida" que se nos ofrece cada día, intentar cambiar los valores. Pero lo que está ocurriendo es justo lo contrario. La enseñanza, como valor, es torpedeada cada día por el utilitarismo antes mencionado. Eso obligará a replantearse sus métodos y fines, volver a situaciones que garanticen la formación de las personas, algo insólito, pues supone tener que darles algo en lo que nos creen, pues eso supone en realidad el fraude.

Los medios están llenos de explicaciones sobre lo que supone el ChatGPT, sobre qué se le puede sacar de provecho y cómo otros están trabajando en alternativas más productivas. ¿Por qué preguntar al profesor cuando la máquina te da la respuesta correcta?
El mercado del fraude está lleno de expectativas; todos compiten por el mejor borrado de huellas; la casi seguridad de que lo que hagamos no podrá ser detectado por otras medidas defensivas de los educadores es un aliciente más para el desarrollo del negocio. ¿Por qué no?
Al final nos quedará de nuevo la enseñanza cara a cara, en un aula llena de cortafuegos, aislada; con exámenes orales, cara a cara, de los que pueda uno fiarse; volver a aquellos interminables exámenes finales, recorriendo los pasillos, mirando cada movimiento sospechoso, etc. ¡Es volver a todo aquello que creíamos superado! ¡Es triste, sí! Y, sobre todo, desmotivador. Al final muchos pensarán, de qué sirve enseñar al que no quiere aprender.
La cultura de la fiesta, en sus múltiples formas, se acaba imponiendo. No es ciencia-ficción; es una triste realidad. La tecnología al servicio del menor esfuerzo posible.
La noticia francesa es solo un anticipo. Por cierto, según se nos dice al pie del texto, la noticia ha sido traducida con "inteligencia artificial".
*
"Inteligencia artificial: una universidad privada francesa prohíbe el uso
de ChatGPT a sus alumnos" RTVE.es / FranceInfo 27/01/2023
https://www.rtve.es/noticias/ Localización original:
https://www.francetvinfo.fr/internet/intelligence-artificielle-sciencespo-paris-interdit-l-utilisation-de-chatgpt-a-ses-etudiants_5625743.html
** "¿Prohibir el móvil a los menores en las aulas? Así se regula en España y los países vecinos" laSextaClave 23/12/2022 https://www.lasexta.com/programas/lasexta-clave/prohibir-movil-menores-aulas-asi-regula-espana-paises-vecinos_2022122363a61ddae6e6b80001c9343e.html