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lunes, 11 de mayo de 2015

La infamia del gobernador

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hay veces en que el fondo que se toca está más cerca de lo que pensamos y quedan todavía metros para el sufrimiento. La liberación de las niñas, muchachas y mujeres que han sido secuestradas y usadas como esclavas sexuales por esos monstruos piadosos de Boko Haram no ha acabado con su dolor. Queda una vida por delante para seguir sufriendo, esta vez a manos de sus propios conciudadanos que las rechazan por haber sido las "esposas de Boko Haram". 
Ahram Online nos trae noticia de los primeros resultados sociales del encuentro de aquellas que fueron reclamadas y que hoy se convierten en presencia incómoda en sus entornos inmediatos. Secuestradas, violadas, embarazadas por sus captores, las mujeres siguen sufriendo la infamia más allá de la abominación de sus secuestro y tortura. Habíamos escuchado los casos de las violaciones de guerra como un drama mudo de miles de mujeres, pero esto excede la bajeza social. Recoge en Ahram Online:

The taunts wouldn't stop. "Boko Haram wives," the schoolgirls were called because they had been briefly held by Nigeria's Islamic extremists before escaping. The teasing was so relentless that some of the Chibok girls left their town and families.
Their plight does not bode well for hundreds of girls and women recently rescued from months of captivity by Boko Haram, including dozens who are pregnant. After enduring captivity by the militants, the females may now face stigma from their communities.
"The most important thing is to restore their dignity," the executive director of the United Nations Population Fund, Babatunde Osotimehin, told The Associated Press in a telephone interview from his office in New York.
"When you have been in captivity against your will, and God knows whatever they have done to them, some of them will have been violated, some raped, food insecure ... We need to take them, work with them and bring them back to the reality of their lives," said Osotimehin, who is Nigerian.*


La realidad de sus vidas liberadas puede no ser mucho mejor que la de su cautiverio. El tiempo de prisión es sustituido ahora por otro tipo de tortura que es la estigmatización social, que nace de una profunda hipocresía. "Restaurar su dignidad" puede parecer un objetivo difícil de conseguir por el solo hecho de plantearlo. Las niñas y mujeres secuestradas no han perdido nunca su dignidad y, si cabe, han aumentado con su martirio continuado su humanidad. Pero no es eso lo que opinan aquellos que valoran en la mujer solo la integridad con las que se intercambian entre familias. Ellas no tienen futuro social. Han quedado marcadas de por vida. ¿Quién las va a querer? ¿Quién querrá a sus hijos?


Pero la infamia puede llegar más lejos, como nos cuenta el diario egipcio:

That will be a challenge, going by comments made last week by Gov. Kashim Shettima of Borno, the home state of Boko Haram and the one most affected by the nearly 6-year-old Islamic uprising that has killed more than 12,000 people and forced more than 1.5 million from their homes.
The governor said he feared that girls and women raped and made pregnant by the extremists could be breeding a new generation of terrorists.
Shettima called for a special monitoring program of the mothers to identify paternity because he said the militants had deliberately impregnated them so they would give birth to future insurgents.
"I am seriously worried with the fact that most women tend to hate and abandon children they deliver from rape. Now, the problem is that these children could go to the streets unattended to, they then lack access to food, health care and education. The result is that they could indeed inherit their fathers' (ideology) somehow," Shettima told government officials, according to the Nigerian press.
Such statements from a man of Shettima's standing are "very unfortunate" and would reinforce the very stigma he says he wants to avoid, said Human Rights Watch researcher Mausi Segun.
Segun has interviewed many females who escaped from Boko Haram and described their experiences as "very traumatizing and horrifying."*


Es difícil leer tanta bajeza e ignorancia, tanta infamia, sin que estalle la rabia. Llamar "desafortunadas" las declaraciones del gobernador es quedarse bastante corto. Ahora se entiende mejor las acusaciones constantes de que el gobierno nigeriano no hacía nada. Encuentran a las niñas, como se ha señalado, más que buscarlas, casi sin querer.

Las reacciones de apoyo en todo el mundo para el regreso de las niñas secuestradas —las más de 200 siguen sin aparecer— salen de un sentimiento de solidaridad ante el drama y de horror por su monstruosidad. Pero esta nueva agresión, extensiva a los hijos e hijas, nos muestra que los problemas van más allá de los secuestros y violaciones, que hay mucho que hacer todavía. El problema es quién.
El mundo de Boko Haram es un mundo horrendo, pero es el resultado de muchos otros horrores del pensamiento y de la acción cotidiana en lo que afecta a las mujeres. Las brutales e inmisericordes opiniones del ignorante gobernador, que pide que se vigile a esos niños porque pueden heredar los genes terroristas, son una muestra de hipocresía social.
Las mujeres que han sido secuestradas y violadas son culpables a sus ojos, da igual cómo haya sido. Y son culpables porque ya no encajan en su visión retrógrada del mundo. Se quejan algunos por la propiedad robada, pero la mercancía deteriorada les produce rechazo al serles devuelta. No la quieren por las miradas y dedos señalando, que deberán soportar en sus familias en el futuro. El infame gobernador debería preocuparse de otra manera, pero por algo es gobernador, un miembro respetable de la comunidad. No vigilaba las escuelas y se llevaron a las niñas. Ahora vigilará a las niñas y a sus hijos no vayan a convertirse en futuros terroristas. ¡Valiente gobernador!
¡Pobre destino el de estas niñas y mujeres! ¡Terrible vida la que te saca de una cárcel para meterte en otra!



* "Trauma, stigma, face girls, women rescued from Boko Haram" AP Ahram Online 10/05/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/2/9/129894/World/International/Trauma,-stigma,-face-girls,-women-rescued-from-Bok.aspx



lunes, 13 de abril de 2015

Malala en el espacio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La noticia solo la he encontrado entre nuestra prensa en ABC, RTVE y Telecinco, a través de Europa Press. Mientras todos destacan en portada la candidatura de Hillary Clinton a las primarias demócratas a la presidencia de los Estados Unidos, la noticia de que han puesto el nombre de Malala a un asteroide cuyo nombre hasta el momento era un impersonal "316201", ha tenido un eco más modesto:

«Les informo con gran placer que he bautizado el asteroide 316201 con el nombre de Malala», ha comunicado la conocida astrónoma Amy Mainzer a través de una entrada del blog de la Fundación Malala, malala.org. «Nos enteramos de la impresionante historia de Malala y pensamos que si alguien se merecía que le pusieran su nombre a un asteroide, esa era ella», ha apuntado.
[...] Mainzer explica que, como descubridora de este cuerpo astronómico, tiene derecho a ponerle nombre conforme a la normativa de la Unión Astronómica Internacional. «Es un gran honor ponerle el nombre de Malala», ha apostillado.
Se trata de un asteroide que orbita alrededor del Sol entre Marte y Júpiter y que tarda 5,5 años en dar una vuelta completa. Tiene unos 4 kilómetros de diámetro y su superficie es muy oscura, explica la propia Mainzer.*


Es una alegría que el nombre de Malala esté ahora en ese asteroide, que Amy Mainzer haya pensado en ella y no haya caído en la tentación de poner cualquier otro, como su personaje de serie favorito o algo similar (me da que es seguidora de Juego de tronos). También es importante que lo considere un honor porque así se reconoce el papel impulsor que Malala puede tener en muchos ámbitos al ser un recordatorio de una situación y de que es posible vencerla. Más allá de la persona, Malala es un símbolo, un icono que ayuda a vencer el miedo allí donde hay mucho, donde ir a una escuela o abrir un libro es un riesgo para tu vida.


Ayer se cumplía, en mitad del olvido informativo, el primer aniversario del horrendo secuestro de las 200 niñas en Nigeria, a manos de esa facción de la barbarie que se llama Boko Haram. Estos bárbaros en su territorio representan el mismo odio a la educación que movía las armas talibanes contra Malala Yousafzai. Aquellas niñas son mártires de la educación como lo es Malala y todas las niñas que en ella se representan. La grandeza de Malala es precisamente que es la cara tras la que se encuentran millones de niñas de todo el mundo a las que una parte de su sociedad prohíbe que puedan tener un futuro al margen del que se les ha escrito por el hecho de nacer mujeres.


La ignorancia es la sumisión, la dependencia. Por eso extienden e imponen esa idea de que la educación es mala. Y lo es, desde luego, para los que ven peligrar sus privilegios milenarios, la obediencia que exigen. La matanza hace unos días de casi 150 universitarios es una demostración más de este crimen contra la inteligencia y el futuro. Todas estas fuerzas retrógradas no están dispuestas a que el mundo cambie, a que se escuchen otras voces que no sean las de sus órdenes y prédicas. No quieren otro mundo.

«Mi sueño era convertirme en científica (...). Mi consejo para las niñas es que la ciencia y la ingeniería son para todos», ha destacado Mainzer. «Necesitamos mucho del potencial intelectual de todas las personas inteligentes para resolver los problemas más difíciles de la Humanidad y no podemos prescindir de la mitad de la población», ha argumentado.*


La astrónoma Amy Mainzer es, como Malala, un ejemplo para otras muchas niñas del mundo. Ella pudo cumplir su sueño. Es subdirectora científica del proyecto espacial Wide-Field Infrared Explorer y ya hay un asteroide, el 234750, que lleva su nombre, Amymainzer. Y Mainzer admira a Malala. Malala y otros millones de niñas de todo el mundo deben admirar a las Amy Mainzer del mundo y soñar que sus nombres podrían acabar en un asteroide, recorriendo el espacio, a millones de kilómetros de la Tierra, y no como acabarán muchas de ellas, esclavizadas, atadas a su pueblo y familia, sin más vida que la de ser un utensilio doméstico.
En su tuit del 11 de marzo, Amy Mainzer escribe: «Quick q: If you work in science, technology, engineering, or math, how old were you when you knew that's what you wanted to do?» Buena pregunta, pero depende de dónde hayas nacido. Si lo has hecho en Kenia o en Nigeria o en Pakistán, o en Afganistán o... en tantos lugares en los que ser una niña implica no tener acceso a ese tipo de sueños, que pueden ser cortados de raíz por la rabia de alguien que se cree con el derecho de decidir su futuro.


Las niñas perdidas, a las que muchos dan por muertas, no tendrán la ocasión de plantarse la pregunta que Mainzer hace. Debería haber doscientos asteroides con sus nombres para recordar a los bárbaros que, como les dijo Malala, pueden esclavizar su cuerpo, pero no su alma, que será siempre libre y soñadora.

El asteroide con el nombre de Malala nos recuerda todas sus causas, las que hace suyas, como la de las niñas robadas en Nigeria. Nosotros de nuevo las recordamos aquí, que sus familias no sientan nunca que están solas, olvidadas de unos y de otros. Hoy, el día en que nuestros periódicos se volcaron en la candidatura de Hillary Clinton, estamos de nuevo junto a Malala, con las niñas nigerianas y le agradecemos a Amy Mainzer haber llevado al espacio todo lo que muchos olvidan cada día.
El sueño de Malala Yousafzai sería poder escribir en el futuro un tuit preguntando a las niñas de su país, de todo el mundo, cuándo decidieron dedicarse a la ciencia o las artes o a cualquier actividad en la que pudieran ser libres. No sé si lo veremos nosotros, pero ese día llegará.
Mientras unos se preguntan si Hillary Clinton llegará a la Casa Blanca, otras se preguntan si podrán llegar vivas hasta la escuela. Así de variado y extremo, de contradictorio y mal repartido, es el mundo.



* "La NASA bautiza un asteroide con el nombre de Malala" ABC 12/04/2015 http://www.abc.es/sociedad/20150413/abci-malala-nombre-asteoride-nasa-201504121921.html