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miércoles, 26 de enero de 2022

Existió el 25 de enero, un grito joven

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La portada del diario estatal Ahram Online, cabeza de la información oficial, nos ofrece un gran titular, "Egypt experiencing coldest weather in ten years: Experts". ¿Irónico? Sí, en muchos sentidos, los 25 de enero son cada vez más fríos en un gélido invierno solo iluminado por la sonrisa del presidente desde todos los rincones del país, despacho y viviendas de gente que necesita tenerlo colgado en su paredes, no vayan a sospechar. Egipto es una gigantesca galería fotográfica dedicada a reproducir la imagen del presidente. En todos los tamaños, desde calles y avenidas, él está allí.

Pocos recuerdan que el 25 de enero de 2011 Egipto salió a las calles a decir basta. Al menos, una parte importante del país, la parte joven, la parte aburrida de un régimen, el de Hosni Mubarak, al que habían aprendido a temer y a hacer chistes sobre él por partes iguales. Era el "Día de la Policía", tremenda jugarreta del destino del calendario: la Revolución contra la represión del régimen el mismo día en que se celebraba su principal institución represora. Quizá era lo justo entonces. Ahora solo queda el recuerdo policial. Es toda una lección de vida a la egipcia.

Repaso al final del día las portadas digitales de algunas de las ediciones internacionales más relevantes y allí solo existe hueco para el presidente, para Mohamed Salah, para algún que otro ministro y algo del inagotable problema de la presa del sur.

Lo de todos los días, propaganda y más propaganda. El presidente mostrando su sonrisa y su voluntad de que todo lo que se haga en el país sea para bien, aunque no se explica cómo. El presidente, como militar que es, da órdenes precisas, pero sus recambiables subalternos son cambiados cuando la tozuda realidad muestra resistencia. Entonces simplemente se cambia de ministro. El presidente está por encima de todo, auténticamente faraónico. Para los egipcios es una imagen benevolente que les desea lo mejor, que mantiene el orden evitando el caso (acabar como Siria o Libia), por lo que todos deben darle las gracias cada día.

Siempre nos quedarán los titulares, papel que los egipcios usarán para quemar en el frío invierno que ataca la zona, su particular anomalía en un mundo normalizado por la voluntad presidencial. Es el presidente que cuando ellos dijeron que tenían hambre les explicó contundentemente que él había sobrevivido con solo agua en el frigorífico. Eso es sensibilidad social. Alguien me dijo hace  muchos años que en Egipto, al final, la culpa la tiene siempre el pueblo. Será la voluntad de Dios, piensan algunos.

Controlando casi toda la economía del país a través de negocios y chanchullos, las élites militares no podían permitirse una revolución anti militar. Con la excepción del efímero Morsi, todos los presidentes egipcios han sido militares y han visto el poder como una cuestión interna. Eso que llaman el "estado" es la mayor agencia de colocaciones del país, dividiéndolo en dos, los que están dentro y los que están fuera. Dentro se sobrevive y, si se juega bien la baza, se puede uno hacer hasta rico; fuera no queda nada que hacer. Militares y funcionarios son los grandes activos del poder, un ejército en el que de vez en cuando hay que hacer purgas para evitar que se les infiltren islamistas o personas con tendencias diferentes a las que el poder admite.

En estos tres últimos años se ha desmontado toda la prensa, convertida en un coro de musical para mayor gloria de los solistas, el gobierno y, sobre todo, el presidente, que ha dejado pulverizados los records anteriores de culto a la personalidad. No creo que existan muchos puntos a los que los egipcios puedan mirar sin encontrarse con la mirada del presidente.

El nuevo régimen creó su propio mito: el pueblo se levantó justamente el 25 de enero de 2011 y la revolución fue arrebatada por los enemigos de Egipto, que querían destruirlo; pero el pueblo salió a la calle a pedir a los militares que tomaran el poder dando un "golpe de timón". Al-Sisi, ministro de Defensa, le pidió al presidente que hiciera caso al pueblo, pero este no quiso marcharse y sus milicias se levantaron en armas contra el pueblo. Al-Sisi, siguiendo los mandatos del pueblo, reprimió con violencia toda resistencia islamista o de cualquier otro orden.  El obediente mariscal prometió que no sería presidente, que no habría más militares en el poder, y que solo se necesitaba un periodo de tranquilidad militar para que regresara el paraíso a Egipto. Pero un día, en sueños, se la apareció el piadoso Sadat y le dijo que era su responsabilidad histórica tomar en sus manos las riendas del país, que era voluntad divina la cuestión. Y Abdel Fattah al-Sisi, obediente a Dios y a sus jerarquías militares celestiales, aceptó cargar sobre sus hombros la responsabilidad de guiar al rebaño por el buen camino. Lo demás es la historia de la humilde aceptación del destino y la voluntad de Dios por parte de otro hombre piadoso.


Es un simulacro de democracia en la que se encarceló a cualquiera que se intentará presentar como candidato a la presidencia. Lo intentaron varios militares y se les acusó a uno de intentar "separa al pueblo del Ejército", que deben ser "una sola mano", como señala el dicho. A otro, estando en la reserva, se le militarizó de nuevo y se le consideró en "desobediencia" por presentarse si permiso. Entre los civiles demócratas está el caso del "dedo díscolo" del candidato Khaled Alí, por el que fue detenido y juzgado porque algunos percibían un dedo demasiado expresivo que había sido registrado por un vídeo que fue aportado por la fiscalía. La historia se puede recordar en la entrada titulada "Delicias electorales", del 8 de enero de 2018. Tuvieron que improvisar un candidato de "oposición" porque los habían encarcelado a todos. Había que cubrir las apariencias de aquella farsa electoral.

Donald Trump, un amigo, llamó a al-Sisi "su dictador favorito", mostrando lo que mejor entendía de la política, los intereses. En Egipto se manifestaron contra Obama y su secretaria de estado, Hillary Clinton. Las instituciones internacionales de derechos, de prensa, feminismo, etc. sitúan al Egipto de al-Sisi  en posiciones muy bajas, situando falta de respeto por casi cualquier derecho. Los activistas suman condenas, se van al extranjero o desaparecen. Muchos dirigentes evitan las fotos con el presidente egipcio. Las relaciones se mantienen, pero poco más. Los negocios son más importantes que los derechos humanos.

Ayer, 25 de enero, te volvían a la mente muchas de estas historias, entre lo trágico del pueblo y lo bufo del poder, siempre represivo. Hay un fatalismo de la obediencia, un sentimiento en muchos de que salir es imposible; es una tristeza que ha ido calando hondo ante la oportunidad perdida de aquella respuesta de los "jóvenes", porque así fue percibida, como un grito joven contra una situación vieja y aceptada, contra una lucha polarizada entre dos formas de autoritarismo, el militar y el islamista. Pero hay una generación desengañada, exiliada porque no ve la posibilidad de que sus sueños democráticos y de progreso tomen forma en su tierra.

La historia egipcia de estos años es la de una enorme represión, una historia de desapariciones, de encarcelamientos continuos, de casos como el del estudiante italiano secuestrado, torturado y asesinado porque la inepta Policía pensó que por hacer una tesis sobre los sindicatos egipcios ya era un espía o un terrorista. Su cadáver fue abandonado al borde de una carretera, junto al desierto. Todavía sigue el gobierno egipcio cubriendo el rastro de los asesinos identificados por la Justicia italiana. 


No podemos olvidar a Shaimaa El-Sabbagh, la mártir de las flores, cuyo único delito para ser disparada en plena calle fue llevar una corona de flores. El régimen dijo, como siempre, que la habían matado sus propios compañeros, hasta que la evidencia de un vídeo mostrando al asesino uniformado, dejó todo claro. Lo juzgaron y al año le revisaron la condena para que saliera. Es la forma de proceder del régimen para poder sobrevivir, asegurar que los asesinos y torturadores siempre saldrán impunes hagan lo que hagan en la represión. Ambos crímenes sucedieron en la proximidad del 25 de enero. Hoy, si alguien ha salido a la calle, nadie da cuenta de ello. Solo Egytian Streets, con todo cuidado, se ha atrevido a mencionar la Revolución del 25 de enero de 2011, como un recuerdo, como algo que ocurrió en la infancia.


Frente a los sueños, el sueño eterno; frente a las ilusiones, el fatalismo. Los que se enfrentaron a las tanquetas, a las violaciones colectivas y a los "exámenes de virginidad" de los militar, a los camellos y camelleros que les lanzaron, a las difamaciones acusándolos de trabajar para potencias extranjeras... a los que sobrevivieron a tanta infamia no es fácil recordar un tiempo que parece perderse en la noche. Pero aquel tiempo existió, los sueños fueron reales. Por más que el "Día de la Policía" intente borrar el Día de la Revolución de los jóvenes, el día en que cristianos y musulmanes entrelazaban sus manos y vigilaban mientras los otros rezaban, el día en que los que no rezaban no temía por sus vidas... ese día existió.

Existe una enorme injusticia cuando se juzga hoy la Primavera Árabe como un fracaso que trajo guerras civiles y violencia. Fue precisamente la resistencia de los dictadores y de los islamistas a una sociedad democrática la que generó el caos. No se puede culpar a la gente por querer ser libre. Eso se vio perfectamente en Egipto, cómo se fue llevando a un extremo polarizado, ignorando el deseo de libertad y convivencia de aquel espíritu revolucionario que deseaba justicia, futuro, oportunidades, progreso y paz, tener el destino en sus manos y no en las del dictador de turno.

Desaparecido de las portadas, seguro que está en el recuerdo de muchos egipcios que siguen soñando. Los sueños deben seguir para que algún día haya algo más que una fantasía. 



martes, 26 de enero de 2021

En los 10 años de la Primavera egipcia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Ayer, 25 de enero, se cumplió el décimo aniversario del levantamiento en Egipto, el posterior a lo ocurrido en Túnez, con la revuelta producida un mes antes. Un aniversario es solo un momento para el recuerdo y para comprobar cómo se recuerda, qué queda en nosotros de aquellos acontecimientos, cómo han cambiado o no el espacio en que se produjeron.

Túnez está hoy en el punto de mira. La crisis económica, la corrupción, los efectos de la pandemia —tanto sanitarios como económicos—, pero sobre todo la falta de soluciones a los problemas reales de la gente.

Los estados de la zona son construcciones artificiales cuya función es la más de la veces el control de la población, más que su desarrollo. Las diferencias sociales son abrumadoras, pero son incluso mayores las de las mentalidades que se establecen ante la disparidad de visiones de la vida, de su sentido, organización y control. Las élites no ven los estados desde una perspectiva nacional, sino desde la perspectiva de una burocracia controladora que sostiene un aparato mayormente corrupto, basado en los clanes, en las redes familiares o en los grupos religiosos.

En Egipto, el movimiento del 25 de enero fue un grito —como el de Túnez— surgido de un crimen y una injusticia. Hacía falta de la combinación de un elemento aglutinador —las pancartas con "We Want Facebook"— como el acceso a las redes sociales y el sentido de injusticia y rabia capaz de circular por ellas, para que se produjera el estallido social. Son gotas que colman los grandes vasos de la paciencia, un sentimiento que se transforma políticamente en aceptación jerárquica del poder, donde los que mandan, mandan siempre porque es su destino. Los que están por debajo tratan de sobrevivir molestando lo menos posible a los que ostentan el poder, crean sus propias redes de protección y pelean por conseguir favores, las migajas que los poderosos arrojan para que el pueblo vea su mano generosa un día, implacable otros.




Túnez, Libia, Egipto, Siria... eran entonces países con sus redes de poder y sus redes de supervivencia. La aparición de una estructura comunicativa basada en las redes sociales, los teléfonos móviles y los canales de TV satélites permitieron la vertebración, por primera vez, de un movimiento de respuesta y resistencia en las calles. ¿Hacia dónde?

Es esta pregunta, en mi opinión, reside la clave del funcionamiento de ese espacio a presión en el que se ha de levantar cada cierto tiempo la tapa para que no reviente todo. El caso de Egipto es claro: es el propio Ejército el que "jubila" a Hosni Mubarak para salvar algo mayor, el "estado", pero no en un sentido "político", sino como un entramado de intereses que mantiene el control del conjunto para sacarle el máximo provecho, creando una estructura de explotación escalonada. El poder corrupto se ejerce por tramos. Pueden ser las manzanas de un barrio, controladas por un policía corrupto —como nos mostraba el magnífico filme de Yusef Chahine "¿El caos?" (Heya fawda? 2007), el último de su carrera cinematográfica— o los contactos empresariales para vender productos a Israel.



Me llamó la atención que al producirse el levantamiento en Túnez, el gobierno francés ofreciera el envío de tropas y material antidisturbios. No ha cambiado mucho el sentimiento. La Primavera Árabe se murió por falta de ayuda, porque los que se levantaron con pretensiones de sacudirse unos regímenes corruptos pronto se vieron solos. Eso desarmó a los pocos demócratas que estuvieron al lado de la gente. Digo "al lado" y no "al frente" porque uno de los enormes dramas es la soledad democrática de muchas personas cuyas vidas oscilan oscilan entre ser encarceladas por los gobiernos o ser asesinados por los integristas islámicos de diverso pelaje.

El drama lo podemos ver en la actualidad ultraconservadora egipcia donde una feminista puede ser considerada "terrorista" y encarcelada por atentar contra los "valores sagrados de las familias egipcias", donde la crítica supone el arresto o la desaparición por "difamar a Egipto" desde un escenario, como le ocurrió a la cantante Sherine.

El poder egipcio ha aprendido a mantener un equilibrio entre los que se acogen a su sombra y los que eligen el otro lado, el islamista, con gran poder social y económico, que une a los parias y a élites económicas que les controlan. Saben que nunca va a desaparecer la amenaza y han aprendido a rentabilizarla, tanto por la ayuda exterior como porque su estabilidad pasa a ser un asunto crucial en la zona y, más allá, para Europa.

¿Pero cómo lo ven ellos? Los diez años no han dado para mucho. En la silente prensa egipcio de la actualidad, son escasos los testimonios y valoraciones que vayan más allá de la condena estándar: su valor es el del inicio, posteriormente se torció por los islamistas y gracias al "golpe de timón" militar, el pueblo recuperó su voz. La versión oficial es que el "pueblo" fue "obedecido" por los militares, incluso en las matanzas. De esta forma se ha creado una mitología, una narrativa satisfactoria que hace cuadrar la explicación con la realidad.

 


Por otro lado, lo que se trata de mantener en el recuerdo vivo, en el día a día de lo que fue entonces considerada como la "Revolución de los Jóvenes". Frente al "padre Mubarak", unos jóvenes se lanzaron a pedir futuro. Dos actos aceleraron todo: la muerte del joven torturado y arrojado a la calle como animal en Alejandría por la Policía en Alejandría, que es el acontecimiento "oficialmente" reconocido, pero también otro importante: la perspectiva social de que a los treinta años de gobierno de Hosni Mubarak bajo la "ley especial", se hablaba de dejar paso en el poder a su hijo Gamal, algo que difícilmente era soportable por muchos. Querían salid de la oscuridad en la que vivían, sin futuro, sin palabra, con la mirada fija en el suelo. El lema "¡Levanta la cabeza, eres egipcio!" conectaba con ese sentimiento de miedo y vergüenza en el que se vivía.

Leo en Egyptian Street un breve artículo que trata de recoger lo que fue con el titular "Marking 10 Years Since Egypt’s January 25 Revolution":

 

Today marks 10 years since the start of Egypt’s January 25 revolution.

This time 10 years ago, people of all ages and from all backgrounds gathered in the country’s squares, alleys, streets and boulevards to protest for bread, freedom and social justice. For some, the revolution continues to live in their hearts and minds. For others, the revolution was the darkest moment in Egypt’s modern history.

Today, countless articles will be written, statements will be made and tweets will be sent debating the outcome of the 18-day uprising that managed to overthrow the 30-year-rule of former President Hosni Mubarak and the current political, social and cultural landscape: was the revolution successful? To what extent were those calls for bread, freedom and social justice heard? Is life in Egypt better today than prior to the events of January 25?

These are questions that will continue to be debated for many decades to come. The pain, the loss, the hope, the unity. However, there is one beautiful outcome of the January 25 revolution that is undebatable and undeniable: the uprising sparked a wave of initiative, creativity and innovation.

Today, #Egypt’s population – especially its youth – are among the most creative in the world, taking initiative like never before. Gone are the days of waiting for ‘someone else’ to take action. The revolution showed the courage of Egyptians to stand up and take matters in their own hands.

Young, courageous Egyptians are shaping, improving and building their communities on their own initiative, pouring their hearts and souls into innovative and sustainable ways to tackle social, economic, cultural and even political challenges. Though the path to do so is not always easy or even safe, if bread, freedom and social justice have not yet become a reality, it is Egypt’s youth who will undoubtedly make it so.

Today, we celebrate Egypt’s youth and remember those who gave everything towards a better future for all Egyptians.*

 


En su brevedad, el artículo dice varias cosas ciertas y solo contiene una inexactitud: no ha habido miles de artículos analizando la Primavera egipcia.

Han sido los jóvenes, efectivamente, los que aprendieron una dura lección, que se tendrían que buscar la vida por ellos mismos, desarrollar sus iniciativas y tratar de mantenerse lejos del poder. Los intentos del régimen de hacerse con el control de los jóvenes ha sido burdos, como esas "jornadas mundiales" que servían a los jóvenes oficialistas para escuchar las palabras paternalistas del presidente Sisi en sus concentraciones lejos de El Cairo, en los lugares turísticos que le servían de promoción y tranquilidad. Era demasiado burda la maniobra, demasiado obvia. Los jóvenes de Egipto, con enormes dosis de creatividad, aprendieron pronto a separarse para poder cumplir sus objetivos vitales. No siempre es fácil pues el poder lo quiere todo y le molesta el protagonismo.

El reciente caso de la creación de aplicaciones de denuncia contra los impunes ataques sexuales contra mujeres a manos de las minorías económicas, de los hijos del régimen, ha despertado la indignación de muchos. La iniciativa ha partido de jóvenes, de estudiantes, que aplican su ingenio y conocimiento, su valor, a denunciar lo que los medios, silenciados por vía del miedo o de la compra, no se atreven a sacar a la luz.

 


En el estatal Ahram Online, se reproducen dos artículos sobre el aniversario. En el primero de ellos, firmado por Gamal Abdel-Gawwad Soltan** y titulado "The Arab Spring: Opportunity missed or disaster averted?"*** nos centra inicialmente en el problema básico para hacernos un recorrido por lo que sucedió con los países que se lanzaron a la calle:

 

The Arab Spring made it clear that in Arab politics there are too many Islamists and too few genuine democrats of a secular, leftist and liberal kind.

In Syria, militant Islamists marginalised the moderate Free Syrian Army (FSA) as well as the liberal intellectuals of the Syrian National Coalition (SNC) in the years after the Arab Spring protests began. The Islamic State (IS) group, with its capital in the city of Raqqa in northern Syria, provided a graphic illustration of the threats of militant Islamism in the Middle East.

In Yemen, the Sunni Islamist Islah Party led the protests against former president Ali Abdullah Saleh. In a later stage, the Shiite-based Houthi Movement occupied most of Northern Yemen, including the capital Sanaa, and since then Yemen has been embroiled in civil war.

In Libya the situation is complete chaos. Forces of tribalism, Islamism, regionalism, nationalism and ethnicity intermingled to produce the Libyan Civil War. Ironically, while the Islamists lost in the elections in Libya, they continue to exercise veto power over the political process in the country. In the Libyan House of Representatives elections in June 2014, the Islamists won only 30 seats out of the 200 contested. But they refused to recognise the results, challenging them in court and ultimately violently storming the House itself, forcing its relocation to the city of Tobruk 2,000 km east of the capital Tripoli.

In Egypt, the regime of former president Hosni Mubarak imposed heavy restrictions on political parties and civil society, but exerted only marginal control over mosques, which were turned into platforms for Islamist funding, organisation and mobilisation.

When young people led the 25 January Revolution and successfully breached the wall of silence in 2011, the Islamists took advantage of this opening, stormed the broken walls, and then marginalised any non-Islamists. The Muslim Brotherhood subsequently won the parliamentary and presidential elections, but failed to establish a broad-based government.**

 


 La frase que abre la cita describe una situación real —pocos genuinos demócratas, demasiados islamistas—, pero no entra demasiado en el por qué de ambas. La represión del poder siempre vio como enemigos intelectuales a los demócratas y como enemigos físicos a los islamistas. Por decirlo claramente, los demócratas no suelen poner bombas, ni cortar cabezas. Tienden a convertirse en líderes intelectuales, hablan para el conjunto del sistema y quieren sistemas en los que quepan todos aquellos que no tiendan a excluirse ellos mismos. Los islamistas son lo contrario: el programa ya lo tienen —la base religiosa—, lo que les garantiza que solo tienen que convencer a las masas de quiénes son sus enemigos, los que se oponen a la voluntad de Dios. Los islamistas viven de la ira y de redirigirla hacia los objetivos adecuados, contra los que quieren eliminar.

Las mentiras y engaños de los islamistas en Egipto se descubrieron en cuanto llegaron al poder. No tenían intención de gobernar más allá de lo de siempre,  dejando atrás sus falsos programas, con los que engañaron a mucho haciéndoles creer que no tenían intención de acceder al poder (mentira) y después que gobernarían para todos (otra mentira).

Bastó con dejarles hacer sus planes, para que la gente se arrojase de nuevo en brazos del Ejército, del que se huía con el levantamiento. Lo más sorprendente del Ejército egipcio es cómo supo hacer creer al país que ellos no tenían arte ni parte en la dictadura de Mubarak ni en la corrupción reinante. Hay estudios sobre la manipulación informativo nacionalista del Ejército, la creación de una figura heroica (que se responde poco con la realidad) tras el levantamiento de los Oficiales Jóvenes, que dio salida a la creación de la república egipcia tras siglos de tutelas, ocupaciones y demás imposiciones exteriores. El Ejército supo administrar y repartir el pan, por decirlo así, acostumbró a la gente a apiñarse tras los camiones militares recibiendo todo aquello que faltaba. Era lo suficiente como para mantenerlo alejado de la imagen de corrupción. La realidad, en cambio, muestra cómo la economía egipcia está controlada por las empresas militares, cómo participan en los negocios de forma oscura. Quizá habría que reformular la frase de la cita, pocos demócratas, muchos militares y muchos islamistas, para completar el mapa egipcio.

La pregunta que se lanza desde el título —¿oportunidad o desastre?— podemos considerar que se contesta con un párrafo hacia el final:

 

The following indicators can illustrate this. Between 2010 and 2019, Tunisian GDP declined by 12 per cent from $44.05 to $38.8 billion. Per capita income declined by 18 per cent from $4,130 to $3,370. With a lower political-liberties ranking and twice Tunisia’s rate of population growth, Egypt’s GDP increased by 34 per cent in the same period from $218.98 to $303.09 billion. Per capita income in Egypt increased by over 13 per cent from $2,370 to $2,690.**

 

La conclusión es clara: con una dictadura se vive mejor, se gana más. Los números son muchas veces una forma de repartir mal para que todo parezca mejor. ¿Se consuelan los egipcios marginados, silenciados, encarcelados, desaparecidos, etc. con los datos que nos ofrecen? Lo dudo. Egipto ha perdido a muchas personas creativas, emprendedoras, liberales, etc. por no apuntarse a ese carro conservador, cada vez más integrista, que supone el Egipto actual. Dudo mucho que consuelen más que a los que quieren ser consolados, que, por supuesto, están muy por encima de esas cifras. Son los favorecidos del régimen, los que dice que sí a todo y todo lo aprovechan.

Las denuncias contra Egipto vuelan desde muchos ámbitos, no solo los derechos humanos, que ya es un campo amplio. El país, gobernado por aquel al que Donald Trump llamó "su dictador favorito", se ha beneficiado precisamente de la inestabilidad que les rodea, aprovechando lo que podríamos llamar la "inestabilidad de hierro", que no es otra cosa que asegurar la represión para que acudan los capitales inversores y el turismo.



Por eso hemos insistido tanto en la busca del silencio de los medios por parte del régimen. No se trata solo de los medios egipcios, sometidos a un control férreo, sino también del enfrentamiento constante con los medios internacionales, a los que se acusa de mentir sobre Egipto y servir a los intereses de la Hermandad Musulmana, Turquía, Irán, que son las tres piezas —junto a un global "occidente"— responsables de la "mala imagen" egipcia en el exterior.

Hoy mismo, Diaa Rashwan, director del Servicio Estatal de Información egipcio, se queja en Ahram Online del mal trato mediático dado a Egipto en el exterior:


Head of the State Information Service (SIS) Diaa Rashwan said on Monday the agency monitors via its nine offices worldwide everything raised about human rights in Egypt by foreign media outlets and all 1,500 foreign correspondents in the country.

Rashwan made the remarks during a meeting of the House of Representatives’ Human Rights Committee to debate the SIS’s role in confronting claims of international organizations and foreign media about human rights in Egypt.

During the meeting, chaired by MP Tareq Radwan, the SIS head noted that there have been positive and negative points over the past four years.

The total of what has been accomplished in Egypt is ignored externally, which, he said, is considered a negative matter as well.

The criticism leveled against Egypt’s construction phase in such a transitional period that follows two revolutions entails a huge injustice, Rashwan said, noting that the foreign media depends on individual sources, and listens to those who always complain without receiving an Egyptian response.

In this regard, the SIS head underscored the importance of giving an Egyptian response, emphasizing that most of the time lack of rapid action on any allegations turns them into facts.

Rashwan cited the Human Rights Watch’s report on alleged cases of torture in Egypt’s prisons, adding that the prosecutor general launched a relevant investigation and demanded that the organization presents the evidence it has.

The result was that no evidence has been presented, and therefore the investigation was closed, he said.***

 


Se olvida Rashwan en continuo lamento de lo que suele ocurrir a los que denuncian. No deja de ser curioso que mencione el más claro de todos los casos, el de las torturas y muertes en las cárceles. Pero ¡qué se puede esperar de un gobierno al que se deja en evidencia con un caso como el de Giulio Regeni, secuestrado, torturado y asesinado! La falta de colaboración, la negación descarada de lo evidente, etc. han caracterizado al gobierno egipcio en cualquier investigación. Solo son diligentes sus jueces en la liberación de los policías acusados de torturas o directamente de asesinatos, como el de Shaimaa Al-Sabbagh. Los juzgan si el escándalo es grande, para volverlos juzgar pocos meses después, cuando ha pasado el escándalo y liberarlos. Se podría seguir aportando casos, pero todo es falso para el gobierno egipcio, conspiración, envidia.

El último de los artículos, el segundo mencionado en Ahram Online, es un conocido politólogo, Amr El-Shobaki, de tendencia liberal que ilustra muy bien el sentimiento que se ha ido adueñando para hacer concordar la realidad y el deseo. Finalmente han preferido seguir la corriente a mantener algo en lo que no creen.



La idea de El-Shobaki es que la idea inicial era buena y justa, "reformista", pero que los islamistas intentaron una "revolución" propia, no las reformas que la gente quería. Recuerdo en su momento las discusiones con amigos egipcios sobre "si había que parar" tras la dimisión de Mubarak o "había que seguir" hasta que cambiara el régimen. El matiz era algo más que matiz y pronto se vio la diferencia entre los que ya "habían tenido bastante" y aquellos que consideraban que el viejo régimen ya "había durado demasiado".

El-Shobaki se apunta así al oficialismo faraónico. Fueron los "revolucionarios" los que destruyeron las posibilidades "reformistas" que el régimen dejaba abiertas. La verdad es que eso era más de lo mismo, el mismo perro con distinto collar, algo por lo que los jóvenes principalmente no querían pasar. Recuerdo los conflictos entre unos y otros. Los que habían vivido (y viven) a la sombra protectora del régimen, metidos en sus estructuras y entramados, de universidades a empresas, la casta que se creó a la sombra de Mubarak no quería perder lo que habían conseguido en décadas de aceptación silenciosa.

El final del artículo está lleno de ese sentido propietario del pueblo, donde un grupo decide qué se hace, quiénes participan, en qué condiciones, etc.

 

The scene of young men and women cleaning Tahrir Square after the fall of former president Hosni Mubarak was unprecedented in the history of popular revolutions. It was a declaration that the protests had ended and that rebuilding must now begin. It also epitomised the true energy of the revolution and was consummately reformist. As the majority of the demonstrators withdrew from the city streets, they reaffirmed their confidence in the Egyptian armed forces, chanting that “the people and the army are hand in hand.”

When Mubarak stepped down on 11 February 2011, Egypt was ready to reach a consensus over an alternative from within the establishment or even the old regime, as long as this could be brought about through a consensual process and elections. Such a route would have strengthened the chances of a reformist alternative.

Unfortunately, while this option was eminently feasible, the Muslim Brotherhood’s thirst for power intervened. In one of the group’s reversals of position, it decided to field a candidate for president, fully aware of the consequences. When this closed and secretive ideological group entered the elections, it refused to obtain the necessary permits and comply with electoral laws. In short, it considered itself to be above the law.

Another development contributed to the derailing of the Egyptian experience. After Mubarak stepped down, the revolutionary coalitions opted to sustain their marches and protest demonstrations. This permanent mobilisation and occupation of city streets and squares alienated broad swathes of public opinion, which wanted to see an end to anarchy and lawlessness. As public opinion turned against the protesters, the discourse of the “need for stability and a return to normal” prevailed.

Finally, a revolution is an exceptional event to which peoples are driven when they are no longer able to tolerate oppression and marginalisation. After a revolution has taken place, the task should be to build democracy, justice and the rule of law and not “revolutionary councils,” “revolutionary courts” and emergency laws.

The 25 January Revolution in Egypt indicated powerful aspirations that have not yet been attained. These aspirations are towards a reformist, democratic and civil alternative, not one that shields itself behind the language of revolution, religion or patriotism while granting itself extraordinary privileges and the right to exclude opponents and opposing views.

The alternative that Egypt expects should seek to reform the institutions of government, not to destroy or to take revenge against them. It should work to broaden democracy and the rule of law. That was the true spirit of the January Revolution, and it is one that has not completed its mission yet.****

 


Convertir la limpieza de las calles por parte de los jóvenes egipcios, algo que recuerdo perfectamente, como una bendición al régimen anterior, es un ejercicio hipócrita que alguien debería recordarle a El-Shobaki algún día. Los jóvenes dieron ejemplo de civismo, no de aceptación de un régimen que les había dejado fuera. Pensar que el problema de Egipto era Mubarak es solo una maldad más de las muchas acumuladas para enterrar lo que supuso.

No se pueden ignorar ni las maniobras por parte de los servicios de inteligencia entre los manifestantes ni la posterior actividad de los mismos en la agitación que ocurrió con el derrocamiento de Mohamed Morsi, un pésimo político y gobernante, al que le tocó por eliminación encabezar las listas, después que los jueces egipcios fueran eliminando uno tras otros a los candidatos islamistas. Posteriormente lo harían con los candidatos reformistas, nasseristas y ex islamistas que trataron de disputarle la presidencia a al-Sisi. No se hable, por favor, de los jueces y la justicia egipcia, de su imparcialidad.

A la maldad islamista, hay que sumar la torpeza interesada por parte del Ejército y del aparato del Estado, la burocracia poderosa, etc. que se vio amenazada por un movimiento que surgía desde abajo. Era mejor soltarle un poco de cuerda, dejar que se cansara, para que todo siguiera igual. Nuevas caras y más de lo mismo. Había que fabricar un héroe para satisfacer la mitomanía personalista egipcia.

Si vemos los cuatro textos en su conjunto, tenemos una percepción de estos años. Lo que ha quedado es parte de ese impulso y creatividad que ha logrado sobrevivir en un país faraónico, donde hay pocos demócratas, muchos islamistas y mucho militares.

El 25 de enero, diez años después, sigue mostrando que se incumplió aquella ilusión, que ha sido taponada con propaganda constante, con el culto a la personalidad de un presidente que seguirá y seguirá, que era militar y dijo no gobernaría un  militar, que aseguró que no quería presentarse a la presidencia, pero que se presentó, se volvió a presentar y ha modificado los textos legales para poder seguir haciéndolo. La excusa es que el espíritu de Anwar El-Sadat se le apareció en sueños y le exigió que lo hiciera. Él, obediente, lo hizo. Su rostro está presente por todas las calles de Egipto, por las salas y despachos. La sisimanía fue un hecho que llegó, en el pudoroso Egipto, hasta la ropa interior. Fue el hombre al frente de los Servicios de Inteligencia durante el levantamiento de 2011; fue el ministro de Defensa durante el golpe de Estado, el "no-coup"; es el presidente. Es lo que El-Shobaki llamaría un "reformista" para la eternidad, gran invento egipcio. ¡Lo de siempre!



Se trata, desde la propaganda, de cimentar el mito de que Egipto se hundiría sin los militares. Los propios militares lo hace cierto con su actitud., con el bloqueo de las iniciativas sociales, de los grupos políticos. Solo es bueno lo que perpetúa la situación. Todo lo ocurrido en la Primavera, dice, han sido desgracias, destrucción... solo Egipto se salva del caos de otros países. Pero no es un "milagro", solo lo que se ha querido crear y creer.

Quedan en pie los sueños de los jóvenes. Sufrieron en Tahrir del acoso y violación a las mujeres manifestantes a las cargas de los policías. Las jóvenes sufrieron exámenes de virginidad por los médicos militares. Fueron enviados contra ellos tanquetas y camellos. Eran arrastrados y muchos desaparecieron. Trataron de proteger a los periodistas del mundo para que vieran lo que allí ocurría frente al hostigamiento y ataque a los corresponsales. Los periodistas lo contaron, lo fotografiaron, les entrevistaron. Por eso la queja del director del SIS es solo una broma sin gracia.




Sirva este artículo de recuerdo, tras diez años, de todos aquellos que se dejaron vida e ilusiones en la Plaza de Tahrir y por todo Egipto, a los que llamaron primero "mártires" y luego "traidores", "enemigos de Egipto", "sicarios extranjeros"... Algunos murieron después, como Shaimaa al-Sabbagh, de un tiro en la cabeza y por la espalda, llevando flores a los mártires. Por eso ofende la idea de que no supieron ser "reformistas".

Para todos los que un día quisieron un Egipto mejor y no el Egipto de siempre. ¡Mis mejores deseos siempre!


 * "Marking 10 Years Since Egypt’s January 25 Revolution" Egyptian Streets 25/01/2021 https://egyptianstreets.com/2021/01/25/marking-10-years-since-egypts-january-25-revolution/ 

 ** Gamal Abdel-Gawwad Soltan "The Arab Spring: Opportunity missed or disaster averted?" Ahram Online 24/01/2021 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/4/399202/Opinion/The-Arab-Spring-Opportunity-missed-or-disaster-ave.aspx

*** "'Foreign media ignores accomplishments in Egypt,' SIS head says" Ahram Online - MENA 26/01/2021 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/399625/Egypt/Politics-/Foreign-media-ignores-accomplishments-in-Egypt,-SI.aspx

**** Amr El Shobaki  "The 25 January Revolution: Aspirations vs reality" Ahram Online 24/01/2021 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/4/399203/Opinion/The--January-Revolution-Aspirations-vs-reality.aspx

jueves, 23 de enero de 2020

Otro aniversario de la revolución bajo el miedo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Como cada año, cuando se acerca la fecha del aniversario de la Revolución del 25 de enero de 2011, los temores de que algo ocurra (no se sabe muy bien qué, aunque se teme) se acrecientan. Todo se vuelve tenso y no se relaja hasta que la fecha va quedando atrás y las autoridades pueden seguir vigilando con normalidad.
La publicación Mada Masr publica "Your guide to surviving downtown during the revolution anniversary crackdown"*. Mada Masr ya había publicado el 30 de diciembre pasado su "A three-step guide to becoming a model Facebook citizen in Egypt". Lo que era posible en tres pasos para Facebook, ante la proximidad del aniversario de la Revolución, es bastante más complicado pata un evento político en cuya fecha el nerviosismo cunde y se producen acontecimientos como la desaparición, tortura y muerte de Giulio Regeni o la muerte de un disparo en plena calle de Shaimaa al-Sabbagh por llevar una flores de recuerdo. En un medio represivo en el que la impunidad es un hecho claro, este tipo de acciones sirve de prevención de "lo que te puede pasar a ti".
La guía de Mada Masr está estructurada en cuatro partes: "On the streets", "digital safety", "Your appearance" y "Downtown homes", cada una de ellas con múltiples consejos. En la primera se dan consejos sobre cómo comportarse en las calles, qué medio de transportes elegir y cuáles evitar, etc. Los consejos sobre los dispositivos digitales, especialmente los teléfonos móviles, son esenciales porque la Policía es de lo primero que se incauta. Los consejos dados son los siguientes:

1- Delete any data that points to any of your political views.
2- This includes messages, emails, and pictures.
3- Delete your social media applications and log out of any sessions on your browser.
4- Delete your personal photos.
5- The choice to resist a phone search comes down to your assessment of the situation and its risks, and your willingness to be questioned or taken to a police station over your right to privacy.*



Es hacer desaparecer lo que llamaríamos huellas digitales. Cualquier aspecto dudoso o una actividad excesiva en la red te convierten en sospechoso y aquí tiene uno que demostrar que es inocente, algo que en ocasiones tampoco importa mucho. La actividad digital está bajo constante vigilancia en Egipto y se aplica la legislación de control de los medios a una simple página. Contactos, fotos, visitas en la web, etc. son indicadores que pueden levantar sospechas y haga que acabes en una comisaría, donde puede pasar cualquier cosa. Deja limpio tu teléfono en casa.
La apariencia es importante. Cómo vistas —hombre o mujer— es un signo de cómo piensas. La apariencia personal funciona como un estereotipo que te aplican y del que difícilmente puedes escapar. Después de indicar los peligros de llevar el pelo largo o rastas, de evitar pañuelos, en el caso de los hombres, se nos dice en el punto siguiente: "If you are a woman, it’s a bit more complicated. It is possible that the police hate unveiled women, and it is also possible that they hate certain types of veiling. Perhaps unsurprisingly, we can’t win."* Es una forma más de señalar que por mucho que hagas, siempre estarás en manos de quien define qué es correcto y qué no sin temor a contradecirse. Eso es lo que define el poder autoritario y abusivo, como bien entendió Orwell, la arbitrariedad, el que las personas no tengan nunca la seguridad de estar haciendo lo correcto.
Los consejos finales son los referidos a si finalmente te quedas en casa. También eso puede ser un peligro y puedes oír llamar a tu puerta. Por si acaso, nos dicen, ten tu contrato de arrendamiento a mano, no tengas nunca invitados extranjeros, elimina los libros de contenido político y algunos más.
Puede que todos estos consejos te ayuden a sobrevivir, pero también cabe la posibilidad de que alguien se olvidara incluir justamente el consejo que necesitabas.
Por supuesto, como cada año, para evitar que la gente salga y justifica además que puedas entrar en sus casas, oficinas, etc. la prensa se carga de conspiraciones y de atentados terroristas evitados. La lectura en Egypt Independent de lo que el Ministerio del Interior ha informado ya no sorprende a nadie a pesar de la magnitud:

Egypt’s Minster of Interior said on Wednesday that police will “confront attempts by Muslim Brotherhood members to harm the country’s national security during the 9th anniversary of the January 25, 2011 revolution on Saturday, calling on the Egyptian people not to respond to what it said were “calls for incitement calls, rumors, and fake news.”
The ministry said that the National Security Sector had “monitored the preparation of the Muslim Brotherhood organization’s leaders in Turkey for a plan to undermine security and stability, spread chaos in Egypt, and destroy (the country’s) economic gains during the anniversary of January 25,” adding that the Muslim Brotherhood, which has been designated a terrorist organization by the state since 2013, had assigned “Muslim Brotherhood elements to carry out the plan through several steps,” including the creation of facebook pages under the name of “al-Harka al-Shabya” and “Joker” involved in publishing “fabricated” news, “inciting chaos,” and calling for the fall of state institutions.
According to the Ministry, secret Muslim Brotherhood elements communicate through the “Telegram” app and assign tasks to their followers, including starting riots, cutting off roads, disrupting traffic, and implementing “sabotage operations” against the state.
According to the ministry’s statement, the National Security Sector’s officers have managed to identify the electronic groups preparing for protests and planning to “sabotage” state facilities, arresting several individuals allegedly in possession of primitive gas masks, knives, tugs to throw stones, quantities of screws to throw on the ground and stop cars.
Police also seized small drones, computers, cameras, and mobile phones containing applications for connecting with Satellite TV channels and web pages allegedly affiliated with the Muslim Brotherhood.**


Creo que solo falta una invasión turca. Si con todo lo dicho alguien sale del refugio nuclear es bajo su propio riesgo y responsabilidad, pues advertido, desde luego, están todos de lo que puede ocurrir.
Las "raras" (así fueron clasificadas) manifestaciones contra al-Sisi tras salir a la luz unos vídeos críticos sobre corrupción y uso peculiar de fondos públicos para financiar proyectos demasiado lujosos, quizá hayan puesto más nerviosos de la cuenta a las autoridades y hayan, por otro lado, animado a los que quieran manifestar su desacuerdo (ya no entro en la faceta criminal señalada) con el régimen. Partimos del principio de que el concepto de "manifestación pacífica" no existe a los ojos de las autoridades egipcias. La muerte de un tiro por la espalda, a sangre fría, de Shaimaa al-Sabbagh con una corona de flores en sus manos lo demostró.


Por último, los titulares del estatal Ahram Online son todavía más tremendistas, "Egypt foils plot by fugitive Brotherhood leaders to disrupt national security: Interior ministry". Obsérvese que no es la Policía la que ha parado los perversos planes, sino "Egypt" creando una lectura nacionalista y apropiadora por parte de los aparatos del estado. Esto significa que si protestas por la situación actual o simplemente sales a la calle a recordar la Revolución del 25 de enero de 2011, en la que una parte del pueblo egipcio se levantó exigiendo la dimisión del presidente Hosni Mubarak, treinta años en el poder, justificados por el atentado contra Sadat, gobernando con mano firme con un estatuto provisional de emergencia. Al-Sisi sigue manteniendo las condiciones del régimen de excepción, como Mubarak, para tener las manos más libres y a los ciudadanos con menos derechos.
El tono de las manifestaciones del ministro es más subido e involucra sobre todo a Turquía, que ha pasado a ser el foco de atención y origen de todos los males. Sabemos que Erdogan sido el dirigente que más atacó desde el principio el "no-coup" por la caída de su amigo Morsi. Ahora existe el contencioso por las situación en Libia y debe aparecer siempre de fondo en todo momento. Otras veces le ha tocado a Qatar; esta vez es Turquía.

Egyptian authorities foiled a plot orchestrated by fugitive leaders of the banned Muslim Brotherhood in Turkey with the aid of accomplices in Egypt that was designed to destabalise the country on the ninth anniversary of the 25 January Revolution, the interior ministry said on Wednesday.
The plan, unveiled by the National Security Apparatus, aimed at "undermining security and stability, stirring chaos in the country and damaging its economy" in tandem with the anniversary of the popular uprising, the ministry said in a statement.
The group was plotting a series of "terrorist attacks" by the militant Hasm group against important figures and buildings and places of worship on the anniversary of the revolution, and was providing the necessary funding to achieve that.***



La noticia se ilustra con tres fotografías. La primera es la tradicional de las armas requisadas. La tercera es una con teléfonos y ordenadores, en la que uno se debe imaginar qué se puede hacer con ellos o qué hay dentro. La segunda llama la atención por unas cuantas pistolas, tirachinas y sobre todo por las máscaras criminalizadas. La mayoría son las típicas de los "Guy Hawkes" antiglobalización, pero ya repuntan las del Joker, que se llevan más esta temporada. Mi sorpresa viene dada por las dos máscaras finales, una de ellas de la serie de películas Scream, dirigidas por Wes Craven, un clásico, y la última de calavera sin identificar (al menos yo no lo hago).


Desde que al-Sisi llegó al poder y decidió quedarse, la demonización de la Revolución del 25 de enero ha ido creciendo. Resultaba incómodo y cada día más que una revolución que comenzó en Egipto cuando el régimen celebraba el Día de la Policía, representando en ella lo más odioso por característico y represivo de un estado policial, se siguiera celebrando como un logro cuando el que preside ahora el país era el Jefe de la Inteligencia Militar de entonces. Hoy, tristemente, Egipto es un estado policial y represivo mucho peor que lo era en la época de Mubarak. Lo más triste de todo, especialmente para los egipcios, es pensar que lo que tienen es peor, un estado policial más "eficiente".
La fecha del 25 de enero se volvió odiosa y peligrosa para el régimen que ha sido incapaz de asimilarla porque se incumplieron todos los principios que en ella se formularon. Se traicionaron incluso, por eso el régimen se fue quedando solo, los principios que habían unido a muchos contra el montaje dictatorial religioso que la Hermandad Musulmana intentó por mano de Morsi y los salafistas, que se encontraron con una mayoría en las urnas en las que se reflejaba, sobre todo, el rechazo a la manipulación militar presentando un candidato oficial, cuando la revolución se había hecho para tener un gobierno civil y a los militares en los cuarteles. No fue posible porque los viejos enemigos querían seguir luchando. La Primavera Árabe se frustró porque a pocos les interesaba la libertad que se pedía.

El 25 de enero de 2011 y los días posteriores mostraron lo que el régimen podía hacer, desde la infame "batalla del camello" hasta los no menos infames tests de virginidad a las mujeres que salía a protestar, pasando por las violaciones en grupo o los ataques a los periodistas extranjeros. Son muchas cosas que recordar, a los muertos y a los vivos.
Deseamos a aquellos que quieran celebrar el aniversario de aquel momento importante lo puedan hacer, aunque sea mentalmente, en paz. Esperamos que no haya atentados, ni muertes que justifiquen o se apropien de lo que fue un logro de todos. No hay garantías aunque se sigan los consejos de Mada Masr.
Mis mejores deseos, como siempre, al Egipto que merece la pena.



* "Your guide to surviving downtown during the revolution anniversary crackdown" Mada Masr 21/01/2020 https://madamasr.com/en/2020/01/21/feature/politics/your-guide-to-surviving-downtown-during-the-revolution-anniversary-crackdown/
** "Egypt’s Interior Ministry says confronts attempts to ‘incite chaos’ during anniversary of January revolution" Egypt Independent 22/01/2020 https://www.egyptindependent.com/egypts-interior-ministry-says-confronts-attempts-to-incite-chaos-during-anniversary-of-january-revolution/
*** "Egypt foils plot by fugitive Brotherhood leaders to disrupt national security: Interior ministry" Ahram Online 22/01/2020 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/360075/Egypt/Politics-/Egypt-foils-plot-by-fugitive-Brotherhood-leaders-t.aspx




viernes, 25 de enero de 2019

Otro triste 25 de enero

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Otro triste aniversario del levantamiento del 25 de enero en Egipto. Ya solo se celebra el Día de la Policía. Un día como hoy de 2011, los egipcios dijeron ¡basta! Lo dijeron sobre todo los jóvenes. Y los viejos les dieron la razón. Los viejos que eran jóvenes treinta años antes cuando Hosni Mubarak, un militar, tomó el relevo de otro militar, Anwar El-Sadat, asesinado por un grupo de militares islamistas durante un desfile militar, un 6 de octubre. Tras once años en el poder, cayó Sadat en la celebración de ese 6 de octubre, día de la victoria sobre Israel.
La fiesta del 6 de octubre quedó unida a la muerte de Sadat, como el 25 de enero, día nacional de la Policía, en el que se conmemora su papel en el levantamiento contra los británicos en 1952 y se recuerda a sus muertos, quedará unida al levantamiento olvidado del pueblo egipcio. Parece que cada acto importante quedara marcado por su contrario, convirtiendo cada uno de esos días en siniestro recordatorio de otra fecha con significado distinto. Quizá refleje cierta predilección de los egipcios por realizar actos contrarios en las celebraciones festivas.


El 25 de enero de 211, como otras decenas de años, se celebraba el Día de la Policía. Los egipcios no tenían mucho que celebrar, pues el papel de la policía bajo una dictadura cruel y represiva como la de 30 años de Hosni Mubarak no genera ni simpatía ni ganas de celebración. Pero el régimen de Mubarak era algo más que un gobierno dictatorial. Era una forma de vida. A su alrededor se podía prosperar en la vida. Como suele ocurrir en estos casos, los cautos y silenciosos se benefician de mirar para otro lado. Aprenden a poner la mano para recibir y los beneficios de ser amigos del régimen. Los negocios, la Universidad, la Judicatura, etc. pronto quedan en manos de amigos y obedientes. La simulación se convierte en esencial en estos casos y en asegurar dentro de las familias que ningún miembro nos hará perder los privilegios conseguidos.
Este fondo de sostenimiento del régimen lleva muchos años dentro del aparato administrativo y militar del país. Coloca a familia y amigos, porque siempre es bueno aprovechar estos lazos para asegurar el control del país. Creas además un "partido nacional" que te sirva para que se haga visible el poder más allá del uniforme y te aseguras de que los elegidos en cada territorio sean generosos con los amigos y duros con los opositores y críticos. Crees que vas a tener el poder eternamente y, como Sadat, eliminas a los amigos de tus enemigos y das alas a los enemigos de tus enemigos. Eso le costó la vida a Sadat, que comenzó encerrando a los nasseristas y sacando a la calle a los islamistas que posteriormente sería quienes decretaran su muerte por traidor al firmar la paz con Israel. ¡Qué ironía tan egipcia que Sadat fuera asesinado por firmar la paz precisamente cuando celebraba una vieja victoria sobre Israel!


No lo es menos que el Día de la Policía fuera un día contra la Policía. Los sucesos de Alejandría fueron determinantes, junto a la mecha comenzada poco antes en Túnez. La tortura y asesinato de un joven, Khaled Said, cuyo cuerpo fue arrojado a la calle, fue la gota que colmó el vaso. Su rostro destrozado por los golpes impactó a millones de egipcios, que salieron a la calle.
El resto es historia..., excepto en Egipto, donde solo fue un sueño, algo que se tiene seguridad de que ocurriera realmente. ¿Qué fue aquello? Realmente un juego de prestidigitación. La revolución se escamoteó a los egipcios de entre sus manos. Como en el ajedrez, el ejército sacrificó su dama, Mubarak, solo para poder ser considerado como el portavoz del pueblo. Solo cuando se vieron las cosas perdidas, se realizó el cambio. Mientras tanto asistieron indiferentes a los acontecimientos en las calles y en la Plaza Tahrir, en donde estaban concentradas las miradas. 


Los islamistas tampoco intervinieron, temerosos de aquella revolución apestosamente laica, que quería tener un poder popular y no controlada por militares o clérigos. Cuando vieron que el poder se tambaleaba, se sumaron, una acción en la que son especialistas. Los islamistas poseen la única estructura organizada alternativa al estado. Son un estado dentro del estado, organizados en milicias y células, tapados hasta el momento adecuado. Llevan así desde los años 20 en que fueron creados en Egipto, luchando primero contra el colonialismo y después contra el propio régimen que les dejó fuera tras la revolución.


El régimen ha enterrado la Revolución y solo se celebra ya el Día de la Policía. Con unas leyes de emergencia que prohíben las manifestaciones, salir a la calle es un riesgo. No hace mucho, el régimen hacía creer al país (al menos lo intentaba) que el Movimiento de los Chalecos Amarillos en Francia estaba controlado por los Hermanos Musulmanes. Estos, con astucia, dijeron que no tenían nada que ver, pero que lo apoyaban. Se trata en este caso, como en muchos otros, de identificar cualquier tipo de manifestación en cualquier país con las revueltas de los Hermanos, declarados terroristas. Se prohibieron las ventas de chalecos amarillos. De esta forma se anticipaban a cualquier revuelta, que quedaría encuadrada en apoyo o pertenencia a grupo terrorista. Salir a la calle a quejarte de lo mucho que hay que quejarse en Egipto te convierte así en terrorista y lo que te aplican no es cualquier cosa. Te pueden juzgar los militares. Comienza entonces el calvario de búsquedas, de atrasos, de humillaciones en las cárceles o peores situaciones. Hemos comentado hace un par de días el caso del vídeo bloguero detenido por un programa satírico y cómo se jugó con él y su familia ante la muerte del padre. Te pueden complicar mucho la vida.


El aniversario de la Revolución del 25 de enero es también el de sus mártires. Los que una vez regaron las calles de sangre pidiendo democracia, hoy son considerados espías, conspiradores a sueldo de otros países en la maniobra más inmunda de propaganda de un régimen.
A diferencia de otros momentos de la historia egipcia, el régimen de al-Sisi tiene una elevada visión de sí mismo y quiere ser amado. Tiene además la pretensión de que los demás deben aceptar como verdades cualquiera de sus afirmaciones. El presidente se considera un "elegido" y así lo ha hecho creer a los egipcios, que temían la envidia de otros países por tener tanta suerte, un líder que les salvó del destino de los demás países de Oriente Medio tras la Primavera Árabe. Constantemente les repiten la suerte que tienen de no estar como Siria, como Libia, como Yemen. Eso se lo deben a al-Sisi, el enviado, el protector. Pero todo ese número no funciona en el exterior, como se ha visto por las condenas internacionales e institucionales que van del Parlamento Europeo a las Naciones Unidas, calvario que debe pasar cada año por la cuestión de los Derechos Humanos, algo que el presidente explicó que no tenían sentido en Egipto. El rapapolvo recibido en la entrevista reciente en la CBS, en Estados Unidos, en el programa 60 minutes ha sido elocuente del problema de la imagen que tiene el presidente y el régimen. Los intentos de evitar la emisión no han servido de mucho, solo para dejar en evidencia una vez más al régimen. Los abrazos con Donald Trump tampoco le han ayudado mucho, ni dentro ni fuera de los Estados Unidos.
Hoy la prensa no menciona lo que fue un día histórico en Egipto. El presidente lo definió hace poco como un "error de diagnóstico" en el "momento equivocado". La única "medicina" que acepta el cuerpo egipcio parece ser el autoritarismo militar. Se trata de convencer al pueblo egipcio de la gran verdad: Ejército, Estado y Pueblo son lo mismo. De donde se sacan las consecuencias de que atacar al Ejército es atacar al Estado y al Pueblo, que criticarlo es intentar romper la unidad del pueblo egipcio, etc. hasta completar todo un juego retórico que llega siempre a la conclusión de que para estar a salvo de sus enemigos (muchos, envidiosos, rabiosos por no ser egipcios).


Este último aspecto es importante en la línea propagandística del régimen. La teoría de la excepcionalidad de Egipto respecto al resto del mundo conlleva toda una serie de mensajes paralelos tendentes, más allá de la adulación, a la aceptación de un destino grandioso que los demás (quiénes sean es variable) tratan de evitar. Esta vez son los egipcios los que realizan su travesía del desierto guiados por su propio enviado, siempre un militar. De hecho, el régimen ha intensificado los mensajes militaristas en todos los sentidos como culminación emocional del nacionalismo patriotero. Los militares siempre están allí donde se provee; el presidente se pone su uniforme para las inauguraciones sonadas, como ocurrió con el nuevo tramo del Canal de Suez.
El aniversario de hoy es el momento de recordar a los caídos en este tiempo, las víctimas directas del régimen. Son muertes relacionadas de forma diversa con el 25 de enero. Giulio Regeni, el estudiante italiano de doctorado salió de su casa un 25 de enero. No regresó. Apareció cadáver, tirado en una cuneta, diez días después con signos de tortura. Quizá no sepamos por qué murió realmente Regeni, pero sí sabemos la maniobras del régimen para ocultarlo, para dar largas, borrar pruebas, etc. que le han costado a Egipto una retirada de embajador y condenas internacionales. Italia ya ha cerrado el círculo en 5 oficiales de la seguridad egipcia para pedir su procesamiento.

El otro caso que debemos recordar cada año es la olvidad Shaimaa al-Sabbagh, la mártir de la flores, la activista socialista, poeta, madre de un hijo, que acudió un 25 de enero a llevar flores a los muertos también olvidados, cuando no vilipendiados, en su aniversario. Fue asesinada vilmente, por la espalda, por un oficial de policía. También nos dice mucho del comportamiento del régimen. Se intentó acusar a su compañeros del asesinato, en la mejor tradición de la corrupción policial y jurídica. Cuando las evidencias foto y  videográficas eran tan evidentes que nadie podría sostenerlas, se juzgó al oficial condenándolos, para sacarlo a la calle poco después al revisar el juicio. Así funciona la cosa.

El grave problema, más allá de la violencia institucional y represiva, es que se está desarmando políticamente. De hecho, la única ideología presente —una vez que todos los apoyos democráticos iniciales se marcharon— es un tradicionalismo cada vez más ultraconservador, contagiado del único régimen que le sostiene con firmeza, Arabia Saudí, a la que no contentos con entregar islas, le han entregado la moralidad. El conflicto sobre la renovación del discurso religioso ha llegado al absurdo, teniendo en estos momentos el mayor control religioso sobre ateos, LGTB o cualquier tipo de renovadores. Al echar fuera a los críticos, el régimen de al-Sisi solo ha podido echar mano de lo peor del régimen anterior y de los peores tradicionalistas religiosos.
La fotografía actual del régimen no puede ser más decepcionante.  Los intentos de llamarlo "democracia", "modernidad", etc. chocan con el rechazo internacional y el de aquellos pocos egipcios críticos que han salido por miedo o por asfixia. El resto se mueve en el silencio o en aplauso interesado. Han aprendido que el poder siempre cae de pie, como los gatos.
De los medios vistos hoy, ninguno menciona que hoy es 25 de enero y que hubo un 25 de enero en 2011 algo diferentes a los demás días. Daily News Egypt recoge la noticia del discurso ante la Policía, por parte del presidente. Así los hace:
Egypt’s President Abdel-Fattah El-Sisi attended on Wednesday a ceremony at the Police Academy held by the Interior Ministry to commemorate National Police Day.
A number of senior officials and public figures, including Interior Minister Mahmoud Tawfik, attended the ceremony.
The 25 January marks the National Police Day which was named after Egyptian police won a battle in 1952 against British occupation forces in Ismailia city on the west bank of the Suez Canal.
The holiday commemorates and is a remembrance for hundreds of police personnel who died during the battle, and more wounded, when they refused British demands to hand over weapons and evacuate the Ismailia Police Station on 25 January 1952.


No hay mucho más que decir. Otro año más. Los que lo hayan celebrado habrá sido en silencio, en sus propias casas, con el temor de ser escuchados. Como decían el otro día, en los oficios por el padre del vídeo bloguero detenido, son gentes que solo se encuentran ya en entierros y juzgados.
En día melancólico para muchos, pero la melancolía por la oportunidad perdida es mejor que el olvido. Los que quedaron por el camino lo hicieron con ilusión.
Como cada año, recordamos aquí lo que fue la ilusión de un momento de la historia, el intento de sacudirse el paternalismo que ha guiado toda su historia apropiada por el Ejército que considera el país como un cuartel. 
Lo seguiremos haciendo.


* "Al-Sisi commemorates National Police Day" Daily News Egypt 25/01/2019  https://eklutdvotyzsri.dailynewssegypt.com/2019/01/23/al-sisi-commemorates-national-police-day/