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miércoles, 29 de mayo de 2024

La foto infame

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La fotografía de Santiago Abascal con Benjamín Netanyahu algo más que repulsiva. Revela muchas cosas sobre Vox, sobre la política española y sobre la política en general, si es que puede hablarse así.

Lo primero es que todos los caminos pasan por Vox. De nuevo los ataques a la política española, tal como ha ocurrido en el caso de la Argentina de Javier Milei, el otro conflicto abierto, revela una conexión que se hizo manifiesta en su intervención insultante en Madrid de la Internacional de la ultraderecha mundial. La internacional, en sí misma, se presta argumentos para el ataque a los rivales internos. Milei insulta al gobierno de España de la misma forma que lo hacen ahora desde Israel. Mismas formas, misma estrategia... con la foto final junto a los presidentes respectivos, Milei y Netanyahu.

Las caras y las solidaridades de la ultraderecha mundial están cada vez más presentes, con el consiguiente efecto de atracción: a mayor presencia, mayor demostración de fuerza y mayor atractivo. Las informaciones que dejan constancia de la preocupación por la presencia violenta de la ultraderecha en diversos países no se deben tomar como una exageración ni utilizarla electoralistamente, que es un peligro. Es un problema real, algo que afecta a los partidos democráticos y a la ciudadanía, pues cuestiona la convivencia.


Que la ultraderecha española adquiera protagonismo con este tipo de mensaje, del fotográfico a las declaraciones de futuro, es preocupante. Mientras Israel incluye a Yolanda Díaz en su lista de "genocidas" y "criminales de guerra", convirtiéndola en partidaria de Hamás y del exterminio judío, por haber utilizado la expresión "desde el río hasta el mar", Abascal se convierte en el adalid de un presidente y gobierno de Israel que se convierten en objeto de una orden de detención de la Corte Penal Internacional.

Israel sigue jugando con lo que ha sido su activo: es más que un "estado", es más que "un pueblo"; los demás juegan en otra liga, mientras que ellos cumplen, como pueblo elegido, su misión siguiendo instrucciones divinas y proféticas. La mezcla de todo ello les da el "derecho" de actuar siempre contra los que se oponen a su "destino" Esto permite convertir sus agresiones y crímenes sobre la población palestina en "errores" y "malentendidos".

La matanza de palestinos, con mayoría de mujeres y niños, se resuelve diciendo que su preciso bombardeo alcanzaría algún depósito de armas, lo que causó las explosiones y las muertes. "¡Cosas de la guerra!", suele explicar Netanyahu sin perder esa sonrisa que le define.

Ahora Netanyahu tiene, como Milei, un aliado que le suministrará los puntos débiles del gobierno español, para utilizarlos en sus insultos e insinuaciones. De esta forma, ambos quedan beneficiados de esta alianza. Tú te haces la foto con todos los honores en Israel y yo insulto a España y al gobierno de Pedro Sánchez de forma que tú lo puedas usar en tu provecho. Un pacto provechoso e innoble.

La política —si se puede llamar a esto "política— se ha convertido en una mezcla de patio de vecindario mal avenido centrado en golpes de efecto y, sobre todo, en una política de yo hago lo contrario de lo que tú haces, sea esto lo que sea.


El gobierno de Sánchez ha desaprovechado la ocasión de un acuerdo ante algo que se hace bastante aceptable para el conjunto: el cruel exterminio que se está haciendo de la población palestina con la más flagrante violación de los derechos internacionales. Los muertos recientes lo han sido en una zona a la que se habían desplazado por estar definida como "segura". Ha sido una reagrupación para bombardearlos.

La declaración del reconocimiento de Palestina como estado tendría que haberse pactado con el máximo de grupos. Sánchez no la ha hecho así. Pero eso no significa que no sea "razonable" el paso dado. Significa que quiere el protagonismo, no que no sea bueno. Sin embargo, este protagonismo ha llevado al Partido Popular a intentar una equidistancia imposible entre "no es el momento", una respuesta cobarde, y la negativa de Vox, asegurando que revertirá la medida "cuando llegue al gobierno". Por su parte, el protagonismo de Sánchez se ve nublado a su izquierda con los que afirman que se ha quedado corto, que había que romper relaciones con Israel, embargar las armas, los activos, etc.


De esta forma nadie renuncia a su protagonismo. Lo malo de todo esto es que perjudica a todos, a unos por exceso y a otros por defecto. De lo que se trata de de llevar la contraria, no de actuar con justicia. Si el hecho es bueno, me lo apunto; si de dejan fuera, entonces es criticable.

Esto es reducir a infantilismo la política española, su funcionamiento insufrible, su carencia de fines reales y su respuesta reactiva dentro del tablero. Lo lógico ante decisiones como estas es tomarlas mediante esa palabra olvidada, "consenso", que es la forma de crear país y asegurar futuro. Lo demás es un absurdo hacer y deshacer cuya culminación vergonzosa es la foto de Abascal intentando convertir en héroe a un genocida reconocido por aclamación universal, solo defendido por unos Estados Unidos que demuestran su dependencia interior y exterior, y por las ultraderechas más ultras del planeta.

Abascal ha dicho representar a España, que el pueblo español está del lado de Netanyahu. No se equivoque. Es fácil hablar y decir estas cosas. La ultraderecha suele ser megalómana y visionaria. ¿Ganará votos Abascal blanqueando, honrando las matanzas, por el momento, de más de 36.000 personas? Espero que no. Prohibir libros y películas allí donde están no es el camino de deseable al futuro. Abrazar genocidas tampoco.

viernes, 1 de diciembre de 2023

Serias dudas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


¿En qué momento la política se convierte en un callejón sin salida? Si la política española no ha llegado a ese punto muy poquito es lo que le falta. Ese callejón se produce cuando hagas lo que hagas es imposible que no molestes a alguien o, en otros términos, cuando hagas lo que hagas siempre te haces daño a ti mismo.

En un escenario ideal, las acciones son lo te reportan beneficios políticos; en un escenario más o menos normal (sea esto lo que sea en política), los beneficios deberían ser mayores que los daños, lo que permite cierto avance. Pero si lo que haces se convierte en fuente de problemas... ¡malo!

En RTVE.es recogen los resultados de la entrevista de Pedro Sánchez en la casa:

Israel ha convocado este jueves a la embajadora en España en el país, Rodica Radian-Gordon, a consultas tras las declaraciones del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien ha asegurado en una entrevista en RTVE que ante la alta cifra de muertos en Gaza tiene "series dudas de que Israel esté cumpliendo con el derecho internacional humanitario".
"Tras las indignantes palabras del presidente del Gobierno de España, que repite acusaciones infundadas, decidí llamar a la embajadora de Israel en España", Rodica Radian-Gordon, "para que volviera a Jerusalén" en una llamada a consultas, ha anunciado el ministro de Exteriores israelí, Eli Cohen, en la red social X.  
Además, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha ordenado "al ministro de Exteriores que invitara a la embajadora española en Israel [Ana Salomón] a una conversación de reprimenda tras la vergonzosa declaración" de Sánchez "el día en que los terroristas de Hamás están matando a israelíes en Jerusalén", ha anunciado la oficina Netanyahu en un comunicado.*

Lo que Sánchez cree que le beneficia dentro, le perjudica fuera. La cuestión está en que no es fácil sumar o restar "peras y manzanas", como señala el dicho popular. El lenguaje nos permite decir "frutas", agrupándolas en una categoría superior, pero lo cierto es que las peras son peras y las manzanas son solo manzanas. Lo cierto es que la única solución a esto es pasarlas por la licuadora y hacernos un zumo de frutas, pero eso en política es muy arriesgado.

El problema de Sánchez, en este caso, es la necesidad de satisfacer demasiados gustos dentro y fuera. Si se le va la simpatía por un lado, pronto sale los chirridos. El problema, en concreto, es ese "serias dudas" que dice tener y con el que cree situarse en una especie de ambigüedad parcial, pero que no satisface a nadie más que en términos interno populistas junto a sus socios. Pero ya le avisó Puigdemont, como veíamos ayer, de que se puede encontrar con sus aliados dentro combatiéndole fuera y quedar expuesto.

Como en toda crisis diplomática que se precie, las llamadas a consultas de los embajadores se multiplican. A los "no nos han entendido bien" de nuestro confuso ministro de asuntos exteriores, va Sánchez y la vuelve a liar en la entrevista televisiva. No sé si RTVE se ve en Israel, pero seguro que en la embajada en Madrid sí y que desde aquí mandan cada día un informe.

Creo que lo que ha fastidiado a Netanyahu ha sido la osadía de ir a Israel, ser recibidos Sánchez y el belga, y soltarle con cara de circunstancias declaraciones que sin el primer ministro israelí llega a conocer, les hubiera recibido el conserje del ministerio. Pero la política española es especialista en la foto, por la que pasa todo. Y se plantaron allí a poner cara seria (solo Sánchez, porque el belga sonreía), con lo que la foto tenía todas las posturas.

El enfado de Netanyahu es por darse cuenta rápidamente que habían ido allí a hacerse la foto de consumo interno, que esa foto era la que les robaba el protagonismo a los defenestrados de Podemos, que ya tenía montada su campaña en las calles para llamar al gobierno de Sánchez "flojo", "complaciente"... hasta "sionista" si les apuraban.

Mientras toda Europa hace encaje de bolillos para encontrar expresiones que no obliguen a la condena y sacar algo en claro, Sánchez les sale con lo del "derecho internacional humanitario" y las "serias dudas" en un gesto de consumo interno, pues no tiene consecuencias ni en la política de Israel ni en la Europa que va por otro lado; es un gesto que lo único que ha hecho es reforzar internamente a Netanyahu al poder demostrar su contundencia diplomática frente a los "enemigos de Israel" entre los que ya nos encontramos. El resultado interno, lo que le ha supuesto aquí, tendrán que evaluarlo en esta confusa situación

Una vez más, Sánchez cree que puede jugar todas las bazas simultáneamente y no es fácil salir bien librado de esto. Pero parece que solo puede vivir jugando con fuego, de Puigdemont a Hamás. Los riesgos se elevan en todos los campos si tienes que estar pendiente que el fuego no se te escape de las manos.

 

* "Israel llama a consultas a su embajadora en España tras las declaraciones de Sánchez en RTVE" RTVE.es / AGENCIAS 30/11/2023 https://www.rtve.es/noticias/20231130/israel-convoca-reunion-reprimenda-embajadora-espanola/2463606.shtml

miércoles, 1 de noviembre de 2023

El paso boliviano

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo que está ocurriendo en Palestina no tiene nombre matizable. Es barbarie, ya lo hemos dicho varias veces. No se trata de si un caso es justificable o no La barbarie no lo es en ningún sentido. Por mucha razón que se tenga, la barbarie nos hace perderla.

Los intentos de involucrarnos en uno de los bandos por simpatía no son más que una trampa emocional en la que muchos caen. Cuanto más se pierda en la guerra, cuanto más se sufra, más adhesiones, más apoyos, piensan algunos. Esta guerra no es por Gaza; eso es el campo de batalla momentáneo. Esta guerra es mucho más amplia, con escenarios lejanos e intereses que mueven en la sombra. Los palestinos de Gaza son víctimas de muchas más cosas que los bombardeos israelíes. Hay causas más amplias en una guerra que es de otro orden; es solo una muestra parcial, dolorosa pero parcial. Una guerra altamente ideologizada, no solo por el territorio, que es la excusa.

Es una guerra destinada a encender otras guerras, a arrasar más territorios, a deshacerse de viejos enemigos. Es la guerra sin solución, solo política de tierra quemada.  No se trata de ganar un territorio, sino de ganar apoyos para las causas respectivas. Pero ese es un camino peligroso porque algunos no pueden permitir que se pierdan esos apoyos que supondría que las piezas de la estrategia internacional siguen cayendo sin control. Esta guerra se da sobre un tablero de ajedrez mundial. Palestina es apenas una casilla.


Bolivia acaba de romper relaciones con Israel. Es un movimiento pequeño en el tablero, pero es solo la salida del primer peón. En RTVE.es nos dan cuenta de este movimiento: 

Bolivia ha anunciado que rompe relaciones diplomáticas con Israel por lo que considera una "agresiva y desproporcionada ofensiva militar" contra la población de la Franja de Gaza.

En un comunicado, el vicecanciller, Freddy Mamani Machaca, indicó que el Gobierno "ha tomado la determinación de romper relaciones diplomáticas con el Estado de Israel en repudio y condena a la agresiva y desproporcionada ofensiva militar israelí que se realiza en la Franja de Gaza".

Por su parte, Israel ha acusado al Gobierno de Bolivia de "rendirse al terrorismo y al régimen del Ayatolá en Irán". "La decisión del Gobierno de Bolivia de romper relaciones diplomáticas con Israel es una rendición al terrorismo y al régimen de los Ayatolás en Irán. Al adoptar esta medida, el Gobierno boliviano se alinea con la organización terrorista Hamás", afirmó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel en un comunicado.

"Desde el cambio de Gobierno en Bolivia, las relaciones entre los países han carecido de contenido", indicó la cancillería israelí.

El lunes, el presidente de Bolivia, Luis Arce, se reunió con el embajador de Palestina, Mahmud Elalwani, y le expresó su rechazo a los "crímenes de guerra en la Franja de Gaza", donde han muerto más de 8.500 personas por los bombardeos israelíes.* 


Este intento de relativizar, de minimizar el movimiento boliviano es el movimiento que le queda a Israel en el escenario internacional. Es cierto que la ruptura con Bolivia no es casual, dado el acercamiento de Bolivia a Irán, lo que lo explica, pero es encender una mecha.

En la BBC se nos hablaba el 21 de julio de este año del "acercamiento" entre Bolivia e Irán. Esto supone un alineamiento del régimen bolivariano al iraní, lo que hace que las críticas de Israel como respuesta tengan más sentido. 

Pese a que geográficamente están separados por miles de kilómetros, Bolivia e Irán dieron un paso más en su acercamiento.

Los gobiernos de ambos países firmaron este jueves un memorándum de entendimiento para ampliar la cooperación bilateral en el campo de seguridad y de defensa, informó la agencia estatal persa IRNA.

El acuerdo fue rubricado en Teherán por el ministro de Defensa boliviano, Edmundo Novillo Aguilar, y su par iraní, y Mohammad Reza Ashtiani.

El documento ha sido criticado por miembros de la oposición boliviana, que han lamentado que el gobierno de Luis Arce prosiga el acercamiento con Irán iniciado en el mandato del expresidente Evo Morales.**


¿Qué puede significar este acuerdo? Evidentemente era ya un paso de refuerzo de Irán antes de que Hamas atacará Israel desencadenando este desastre humanitario. Que sea Bolivia quien rompa con Israel no es casualidad. Este paso boliviano puede ser el comienzo de una serie de rechazos no necesariamente vinculados a Irán, el controlador en la sombra de lo que ocurre en la zona.

Todo esto tiene un valor ante las opiniones públicas de los diferentes países que pueden ver cómo se saca a la gente a la calle pidiendo la ruptura con el régimen de Israel. No hay que irse muy lejos para comprobarlo. ¿Puede Israel permitirse la ruptura internacional cuando sus actuaciones no puedan ser ya respaldadas por nadie?

Es esta batalla la que Israel está perdiendo. La estrategia de Netanyahu, guiada su soberbia implacable, le va a hacer perder los apoyos que podría tener Israel. Netanyahu tiene un objetivo: mantenerse fuerte, asegurar —como vimos hace unos días— que esto lo va a ganar sí o sí, que es lo que le permite aunar en torno a su figura. Lo que él quiere mostrar como "firmeza", el mundo lo ve como "brutalidad".


Lo que ha conseguido es que se abran focos de violencia que estaban medianamente controlados. Otros grupos controlados por Irán en los países vecinos se han puesto en marcha. Ha conseguido que una mayoría de la opinión pública de países democráticos (la libertad de prensa es esencial en esto) vea con malos ojos ya la causa israelí, que muchos países se sientan "incómodos" con lo que hace y más "incómodos" si tienen que justificarlo. La opción del "derecho a la autodefensa" que muchos han esgrimido se queda en nada cuando el uso de la fuerza es desproporcionado y genocida. Acostumbrado a ser blanqueado en sus acciones, la brutalidad queda esta vez en evidencia. Qué sea verdad y qué manipulación pasa a un segundo término ante la sonrisa de Netanyahu, su confianza escandalosa y desafiante. Netanyahu es el peor embajador de Israel, la negación de la causa israelí. Lo es desde hace mucho tiempo, pero son los israelíes los que le eligen presidente como son los norteamericanos los que eligieron a Trump y pese a los precedentes pueden hacerlo de nuevo. Cuando las democracias dan tan malos dirigentes como las dictaduras, algo malo ocurre y arrecian las tormentas.

Hace tiempo que el pueblo israelí elige estos tipos duros que acaban haciendo lo que el pueblo les ha "ordenado" en las urnas o sencillamente los que logran convencerles de que ellos, tipos duros, son capaces de velar para que puedan descansar tranquilos.

La renuncia del representante de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos es otro golpe para Israel. La carta de dimisión explicándola se centra en dos aspectos: "hemos fallado", en referencia a las Naciones Unidas, y en el hecho del "genocidio", algo que da por hecho en Gaza. 


Es un duro golpe, al que hay que añadir la condena indirecta de Israel que hizo del Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres. Israel ha pedido su dimisión por "justificar" el ataque de Hamas. 

Las condenas a las acciones de Israel no se pueden seguir "explicando" siempre, como en el caso de Bolivia. Cada vez son menos quienes en lo personal se sienten del lado de Israel; es incómodo institucional y personalmente.  Las justificaciones de sus acciones brillan por su ausencia más allá del "derecho a la autodefensa", que se pierde cuando se convierte en barbarie.

El gesto boliviano abre la espita de otro nivel de condenas. Pronto es posible que se sumen más. También es posible que los protectores de Israel, los que financian sus guerras, empiecen a darse cuenta que nos les resulta rentable en ningún sentido seguir apoyando. 

Los entresijos de las relaciones en la zona no podrán seguir soportando la contradicción permanente entre las alianzas por arriba —las internacionales— y las simpatías y alianzas por debajo, que también son internacionales pero no se presentan como tales: las islámicas. Los conflictos entre los gobiernos y las bases en sociedades poco o nada democráticas explican este otro tipo de estrategias y porqué se trataba de complicar la vida a Arabia Saudí cuando esta trataba de "normalizar" la relaciones con Israel.

Respecto a Bolivia, el artículo de RTVE.es señala: 

En 2009, el Gobierno del entonces presidente Evo Morales (2006-2019) rompió relaciones diplomáticas con Israel como respuesta a los ataques contra la Franja de Gaza; pero los lazos se restablecieron en 2020 por el Gobierno transitorio de Jeanine Áñez (2019-2020).* 

Mientras las relaciones diplomáticas con Israel formen parte de los cambios de gobierno en los países, es decir, se haga causa parcial de los apoyos de unos y otros, el problema israelí-palestino, por llamarlo de algún modo, no tendrá solución. Lo que vale para Bolivia vale para otros países, en los que el cambio de administración, supone variaciones en apoyos, disculpas y hasta financiación.

Lo peor del drama palestino es que forma parte de la agenda política, de los programas, lo que se traduce en falta de unidad en la consideración y en demasiados puntos de vista. Por eso es necesario contemplarlo con los ojos de lo que supone de muertes de inocentes, que son utilizados como elemento de propaganda o como objetivos para conseguir apoyos políticos, respaldos, financiación, armamento, etc.

El apoyo de muchos países a Israel se está tambaleando. Lo está haciendo porque la amenaza del terrorismo se extiende más allá de Palestina con las llamadas de Hamás, un grupo terrorista, a "la ira", es decir, a atentar. El mundo occidental no teme "atentados israelíes", pero sí atentados yihadistas porque es a lo que se llama, lo que tiene un efecto sobre la opinión pública que se trata de usar para mantener el apoyo por unos y el miedo por otros.


Israel usa el miedo a Hamas, al terrorismo internacional; Hamas usa el genocidio, la destrucción de inocentes para atraer las simpatías a su causa. Los dos enfoques carecen de una vía de solución del problema, pues el objetivo es la destrucción total que es como se entiende el fin del problema. Sin embargo, hay que ser muy ingenuo para pensar que esto será así. En Palestina seguirán entrado personas interesadas en que no haya paz y en Israel no habrá forma de exterminar a todos los que considera sus enemigos, pues está creado en mitad del mundo islámico. Es la maldición de la tierra prometida.


Ante esta sinrazón que busca nuestra atención, solo cabe mantenerse del lado del que sufre, del que es víctima inocente de la barbarie directa o indirecta. Hoy el dolor no solo es una realidad, sino que también es un arma, una realidad manipulable.

Lo terrible es que nadie busca un alto el fuego, que los mismos países que les rodean dan con cuentagotas su ayuda, que apenas se abren los pasos para hacer llegar la ayuda humanitaria. Es un lanzamiento continuo de acusaciones que busca elevar el clima conflictivo.

De nuevo y cada día la condena de la barbarie, no de un acto concreto, sino de todo lo que la impulsa, promueve y desea la violencia sin límite. Las causas, repetimos, pierden su razón, cuando se vuelven absolutas e ignoran el dolor que causan. 

 

* "Bolivia rompe relaciones diplomáticas con Israel por su "desproporcionada" ofensiva en Gaza" RTVE.es / EFE 1/11/2023 https://www.rtve.es/noticias/20231101/bolivia-rompe-relaciones-diplomaticas-israel-su-desproporcionada-ofensiva-gaza/2459793.shtml

** "Lo que se sabe del acuerdo de seguridad entre Bolivia e Irán" BBC News Mundo 21/07/2023 https://www.bbc.com/mundo/articles/cld9nq1zqwyo

domingo, 29 de octubre de 2023

La gran ironía

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


El titular de El Mundo no está exento de ironía: "La futura coalición de Sánchez, rota ya por la guerra entre Israel y Hamas". El artículo lo firma Marisa Cruz y no creo necesariamente que la ironía esté en su intención, pero sí es seguro que está en la situación que se vive.

Mientras la gente muere de forma cruel en Gaza e Israel, mientras bombardeos, atentados y escaramuzas dejan dolor y sangre, en España estamos a otra guerra, la de la investidura de Sánchez, uno de esos episodios que el futuro intentará explicar por las consecuencias en cadena que está provocando. Y las que quedan, que se irán manifestando en cadena imparable, pese a la tranquilidad y la sonrisa del presidente del gobierno en funciones y aspirante a repetir mandato.

El artículo de Marisa Cruz señala en su inicio la situación:

La alianza de partidos que puede sustentar la investidura y el futuro Gobierno de Pedro Sánchez tiene ya, antes de confirmarse, un elemento disolvente en su interior. Igual que lo ha padecido en la última legislatura la coalición PSOE-Unidas Podemos, la política exterior y junto a ella la política de defensa serán dos materias de Estado que sembrarán la discordia entre las partes. Una disputa que ya se vislumbra a la vista de las posiciones encontradas que mantienen los potenciales aliados del líder socialista en relación con los conflictos más graves que acaparan la atención mundial: la invasión rusa de Ucrania y sobre todo la guerra entre Israel y Hamas.

Las posturas de las fuerzas parlamentarias ante el estallido de violencia en Oriente Próximo provocado por el ataque terrorista de Hamas contra Israel y la durísima respuesta del Estado hebreo contra Gaza, están tan alejadas que ponen ya en solfa la solidez del Ejecutivo de coalición incluso antes de nacer, minando su credibilidad internacional y principalmente dentro de la Unión Europea en el semestre de presidencia española.*


La aspiración de PSOE a la centralidad alineada con Europa choca con el populismo de Podemos y demás, que teniendo un grupo de votantes menor en las urnas, tienen aspiración, sin embargo, a mucho más en términos de influencia. La justificación de su forma de actuar es, como han repetido, "enderezar" el viaje sin rumbo del PSOE, un partido grande con aspiraciones pequeñas, según su interpretación. Esto da mucho juego, pero también obliga a seguir representando ese papel de cara a la próxima legislatura.

Las ventajas de los partidos minoritarios es que pueden hacer demagogia sin demasiados riesgos porque las probabilidades de acceder a las responsabilidades del poder son mínimas. De esta forma pueden hacer y decir, interpretar, afirmar, etc. con un grado bajo de riesgo. Por contra, los partidos con grandes cantidades de votantes y responsabilidades claras, deben cuidar lo que dicen y prometen, no sea que tengan que dar explicaciones. La novedad de la política española desde hace algún tiempo es el fraccionamiento del poder que convierte a los pequeños en fuertes y a los grandes en débiles. Eso hace que cada uno sea esclavo de sus circunstancias.

Podemos, Sumar, los nacionalistas y cualquier otro aspirante pueden comprobar cada día que con un puñado de votos pueden conseguir más que con grandes mayorías, ya que estas exigen responsabilidad.


Los chantajes a los que estamos expuestos los españoles están en función del enorme deseo de permanecer en el poder a cualquier precio. Este mercadeo al que asistimos es sonrojante en muchos sentidos, se mire como se mire. Y ahora le toca a la situación en Palestina.

Como señala Marisa Cruz, la debilidad del gobierno ya está antes de que este exista. ¿Se podrá producir o quedará en intento? Entre amnistías, concesiones, a los que hay que sumar la cuestión de la política europea respecto a lo que ocurre en Gaza, las posibilidades de tener un espacio común solo se salvará por el deseo de poder, que es el elemento clave de los pequeños y los grandes.

A sabiendas de esto, se trata de salvar la imagen. El argumento de que se es garantía vigilante de unos y del compromiso electoral y europeo por otro, permite a cada uno salvar la cara.

Enredados en el derecho a la autodefensa y en el problema de la proporcionalidad, los partidos españoles se desatan hacia uno y otro lado. Se trata, como siempre, de reconciliar lo irreconciliable, que solo se logra con ese deseo de poder.

El episodio con el comunicado de la embajada de Israel en España es claro. La que ha pedido llevar a Netanyahu a la Corte Penal Internacional es miembro del gobierno en funciones. No se siente, a lo que parece, solidaria con esa posición y con el resto de los miembros. Ione Belarra busca el favor del público a sabiendas de que la causa palestina tiene más predominio en España, especialmente en la que sale a la calle a manifestarse. Se ha sumado. El resto del gobierno (ya lo comentamos aquí) ha tenido que salir hablando de "libertad de expresión" y dando por zanjado el incidente. Otra muestra de lo sencillo que es ir por libre y lo rentable que resulta. El titular de El Confidencial habla de la necesidad de "pactar" con los díscolos para evitar una reacción europea. Pero ellos van por libre; les salen rentables ambas cosas: discrepar con el gobierno y discrepar con Europa.


Es difícil que oficialmente se resuelva lo que es un problema de décadas, con juegos de intereses cruzados u opuestos. Trasladar ese problema a la política española es un paso más en el desencuentro, que parece ser el estado de cosas más interesante para ellos. El problema es que el PSOE difícilmente puede reconciliar los intereses políticos con los sociales, es decir, la doctrina de la autodefensa con la brutalidad de la respuesta israelí. Pero también es difícil para los pequeños reconciliar la brutalidad de Hamás para con su propio pueblo, al que sacrifica sin remedio buscando obtener apoyos como los que se le ofrecen y tratando de generar una respuesta en otros grupos claramente terroristas, por más que Recep Tayyip Erdogan los llame ahora "grupos de liberación" olvidándose de los kurdos a los que reprime por ser "terroristas". Erdogan busca de nuevo tratar de ser el líder del mundo islámico y robar protagonismo al encuentro de Egipto, que hacía aparecer como líder a al-Sisi.

No deja de ser otra ironía (quizá algo más), que en el momento en el que Arabia Saudí anunció que que podría producir una "normalización" con Israel, estallara todo esto.  Quizá se trataba de evitar ese hecho y las facciones del islam enfrentadas a Arabia Saudí no estaban dispuestas a que se realizara. Ahora tenemos justo el efecto contrario: "Israel es el demonio", según afirman.

Simplificar una situación de forma maniquea no es sencillo. Lo que se puede denunciar sin tapujos es la barbarie, que, como ya hemos escrito anteriormente, no se puede mezclar ni justificar con ninguna causa. La barbarie pierde toda razón si es que alguien la tiene. Son demasiados odios y demasiadas excusas por décadas. Son demasiadas acciones para deshacerse de los que querían soluciones pacíficas o civilizadas, olvidados por los odios crecientes. Por eso no es fácil aceptar la demagogia o el maniqueísmo y olvidarse de lo que realmente se está haciendo, la destrucción de miles de vidas inocentes en una persecución envenenada de odios religiosos, de radicalización creciente sin pararse en las consecuencias. Es un ciclo de horror donde laca muerte trae más radicalización y más deseo de venganza, del ojo por ojo elevado al cuadrado.


La otra cara de la debilidad española es la independentista. Pese a que se le advierte que una amnistía no termina nada, que es solo el comienzo, Sánchez cree que puede controlar la situación echando esas migajas. Sin embargo, todos los días le advierten de esto: solo es el principio. 

Ya se oye hablar de "países catalanes", lo que abre la puerta de las luchas en otras autonomías que el imperialismo catalán busca desde hace tiempo. Es un problema grave y se permiten todo tipo de concesiones protocolarias dándolas por "normales". Evidencias hasta qué puedo divergen las ideas de los nacionalistas del futuro que el resto de España se plantea.  Se lleva años tejiendo esta red, especialmente a través de la enseñanza, las instituciones, etc. La lengua es la batalla porque es la que abre las reivindicaciones. Son las mismas que en todo nacionalismo: donde se habla una lengua, allí están los límites. Eso vale para Hitler o para Putin protegiendo a los "rusófonos".


Es muy ingenuo Sánchez si no ha aprendido nada de décadas de reivindicaciones y de sangre, que también las hemos tenido. Se están creando debilidades que harán crecerse a unos y otros. Cuanta mayor debilidad se aprecie, las reivindicaciones y exigencias serán mayores. Lo que se ofrece no ayuda a nadie, solo creará nuevos problemas y hará más rentables los nacionalismos, que podrán prometer más porque controlarán más. La clientela crecerá.

Es una pena que todas estas divisiones no tengan en cuenta la realidad de hoy y el futuro previsiblemente negro. Todo lo que nos debilite o fraccione es bien aprovechado desde dentro y desde fuera. La Historia nos pasará la factura de este presente escandaloso. Estamos desmontando la red que nos protege mientras seguimos haciendo saltos mortales.

Previsiblemente esto irá a más, por lo que es esencial mantener una cierta unidad de criterios que difícilmente se podrán establecer si se usa de forma competitiva para conseguir objetivos particulares. Las amenazas internas y externas requieren una mayor atención y una respuesta coherente. Que algunos aprovechen los grandes conflictos para sacar provecho es peligroso.

 

 

* Marisa Cruz "La futura coalición de Sánchez, rota ya por la guerra entre Israel y Hamas" El Mundo 29/10/2023 https://www.elmundo.es/espana/2023/10/29/653d0700fc6c83b54f8b45d7.html


27/09/2023


martes, 17 de octubre de 2023

La protesta de Israel y el compromiso de Sánchez

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No íbamos a empezar a ahora. La polifonía gubernamental en este gobierno en funciones no iba a cambiarse. Los distintos partidos que integran el gobierno español, enfrentados entre ellos por ganar simpatías, presumir de radicalidad, afear a los colegas, etc. etc. no iban a actuar de forma distinta con lo que está ocurriendo en Gaza e Israel. El problema es que esto transciende sus miserias locales, hasta personales, acelerando la carrera competitiva entre los grupos.

Divididos en capas y con voces particulares o representativas, según sea el momento, el gobierno español ha sido afeado por la propia embajada de Israel. En Antena 3 podemos leer sobre este asunto:

Israel ha respondido y condenado las declaraciones de ministros del Gobierno en funciones como Ione Belarra, Yolanda Díaz y Alberto Garzón. Los ministros cargaron contra los ataques de Tel Aviv contra objetivos civiles en Gaza y la embajada de Israel en España señala que son declaraciones "absolutamente inmorales". Explican que es "profundamente preocupante" que hayan "optado por alinearse con este terrorismo tipo ISIS". El Gobierno ha rechazado el comunicado y todas las "falsedades" sobre los miembros del Ejecutivo,

La embajada israelí habla de "algunos elementos" del Ejecutivo español que "ponen en peligro la seguridad de las comunidades judías de España". Así lo ha remarcado en un comunicado en el que se pide al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, denunciar y condenar "inequívocamente estas vergonzosas declaraciones".

Israel recuerda que en el ataque de Hamás fueron "bárbaramente asesinados" más de 1.300 hombres, mujeres y niños, y más de 150 civiles, incluidos niños, mujeres y ancianos que "permanecen cautivos de los terroristas de Hamás en Gaza". Detallan que estas declaraciones son perjudiciales para la comunidad judía por exponerlas al "al riesgo de un mayor número de incidentes y ataques antisemitas".*


Desde la perspectiva de algunos de los aludidos, esto engrosa su currículum, es decir, les hace sumar puntos en su peculiar forma de plantearse el gobierno de España como un escenario en el que salir periódicamente a criticar a la oposición o, no lo olvidemos, a sus propios compañeros de gabinete. Lo hace además en el momento en el que España tiene el periodo al frente de la UE, lo que da a la polémica más visibilidad.

Esto complica la posición de los socialistas, en plena negociación de la investidura, lo que podríamos considerar su momento de máxima debilidad institucional. Tiene que medir las respuestas como gobierno, como cabeza europea de turno y como aspirante a la presidencia del gobierno español. Y todo esto, a la vez, es un quebradero de cabeza y un ejercicio de sutileza continua.

Por eso podemos leer la respuesta en estos términos

A través de un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores ha señalado que el Gobierno "rechaza tajantemente las falsedades vertidas en el comunicado de la Embajada de Israel sobre algunos de sus miembros y no acepta insinuaciones infundadas sobre ellos".

Detalla la nota que "cualquier responsable político puede expresar libremente posiciones como representante de un partido político en una democracia plena como es España". "En todo caso, la posición del Gobierno de España en su conjunto con respecto a los ataques terroristas perpetrados por Hamás es clara: condena tajante, exigencia de liberación inmediata e incondicional de rehenes y reconocimiento del derecho de Israel a defenderse dentro de los límites marcados por el Derecho Internacional y el Derecho Internacional Humanitario", enuncia.*

Lo de "cualquier responsable político" y lo de la "democracia plena" es una forma de tratar de disipar el problema que le han creado al presidente en funciones con este tipo de declaraciones y actuaciones, pues Belarra no se ha contentado con su derecho a hablar, sino que ha salido a la calle a protestar, arrastrando a los que no quieren quedar en evidencia.

El texto de la embajada israelí es bastante duro y contundente. No podía ser de otra manera, pues el caso es de enorme gravedad no solo ya por la tragedia humanitaria que supone en términos de vidas de civiles, sino por lo que puede suponer en el plano internacional en cuanto a las relaciones y los posibles conflictos que puede desencadenar.


No solo son los atentados esporádicos que se están produciendo —ayer dos asesinatos más en Bélgica—, sino las amenazas de países como Irán, que está detrás de Hamás, participando con material militar al lado de Rusia en la guerra de Ucrania. Rusia es la más beneficiada con todo esto, pues ha supuesto una gran distracción respecto al problema que centraba la atención europea y mundial, la guerra de Ucrania. Como señalamos hace unos días, supone además una división de recursos de diverso tipo, de humanitarios a financiación. Pero el principal factor, visto desde la Unión Europea, es la división, como ocurre en España.

El conflicto requiere la menor dosis de demagogia y la máxima de serenidad y precisión en los que se dice y hace, pues no será de otra forma como se cubra el objetivo principal, evitar ese derroche de vidas humanas de civiles inocentes, usados como objetivos cobardes en un odio cerrado y mutuo. La venganza es el objetivo en que ambos se justifican, ojo por ojo, y el odio el medio.

En el artículo dedicado al conflicto del gobierno español, en el diario El Mundo, titulado "Podemos y Sumar arrastran al Gobierno a una crisis diplomática con Israel en plena presidencia europea",  podemos leer:

La líder de Podemos ha sido también "la única ministra europea" que ha salido a la calle "en contra del genocidio planificado" por el Gobierno israelí, según destacan en su propio equipo, tras su participación el domingo en una manifestación pro-Palestina en Madrid. En ella también participaron miembros de dirigentes del espacio político de Sumar como Enrique Santiago, Íñigo Errejón y Mónica García.

"Es profundamente preocupante que, en un momento en el que Israel está de luto por la pérdida de vidas inocentes en el bárbaro ataque de Hamas el 7 de octubre, en el que más de 1.300 hombres, mujeres y niños fueron bárbaramente asesinados, y cuando más de 150 civiles permanecen cautivos de los terroristas de Hamas en Gaza, ciertos elementos dentro del Gobierno español han optado por alinearse con este terrorismo tipo ISIS", sostiene la embajada israelí en su comunicado.**

No sé si el conflicto, en cualquiera de sus aristas, se arregla en la calle. Pero sí puede que se cubran algunos de los objetivos estratégicos de los socios de gobierno. Por lo pronto suben el precio de la investidura de Sánchez, poniéndole entre la espada y la pared, cuestionando su liderazgo social. Una vez más, Sánchez pagará el precio.

El canto hecho por el ministerio de Asuntos Exteriores a la "libertad de los dirigentes democráticos" es una licencia que se usará en el futuro en este ejercicio de doble voz "gobierno-calle", que les resulta tan cómodo.

Entre los objetivos de Hamás está precisamente el uso de la calle para presionar a los gobiernos occidentales en contra de Israel. Tontos serían si no los aprovecharan. La "política del dolor" se fundamente precisamente en eso, en buscar las reacciones provocando atentados —la llamada al "viernes de la ira"— que hagan responsable a Israel. Los muertos en distintos países es lo que buscan. Pero en esto no hay que engañarse. Los objetivos terroristas de Hamás y demás grupos islamistas van mucho más allá del problema de Gaza. Es cuestión del momento. 

* Luis Alcantud "El Gobierno rechaza las "falsedades" de Israel al decir que su miembros "han optado por alinearse con el terrorismo"" Antena 3 Noticias 16/10/11/2023 https://www.antena3.com/noticias/mundo/israel-carga-miembros-gobierno-que-han-optado-alinearse-terrorismo_20231016652d7d80a3bb2e00015d67e0.html

** Marta Belver "Podemos y Sumar arrastran al Gobierno a una crisis diplomática con Israel en plena presidencia europea" El Mundo https://www.elmundo.es/espana/2023/10/17/652d999521efa01f7e8b45ce.html

sábado, 11 de junio de 2022

Sánchez y sus decisiones

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

A mi amiga quiosquera le extrañó que luchara con mi teléfono móvil, la bolsa y el libro que llevaba en la mano para intentar fotografiar las portadas de los periódicos dispuestos sobre la mesa de exposición.

—¿Le ayudo? —me dijo con su amabilidad de siempre.

—Normalmente cada periódico dice una cosa distinta —me justifiqué—, pero hoy todos dicen lo mismo.

Se río.

La coincidencia, con diversos tonos y matices, era responsabilizar a Pedro Sánchez del desastre argelino. Ya ni siquiera hablan del "gobierno" sino de su presidente, un ente autónomo en todos los niveles. Esto es una cuestión entre "Sánchez" y "Argelia", aunque la padezcamos todos.

¿Cuándo toma las decisiones Sánchez? ¿Le asesora alguien o va por libre? ¿Es intuitivo o kamikaze? ¿Visionario o con ceguera absoluta? ¿Son los ministros una mera fila defensiva de peones colocada delante del rey o tienen alguna función? 

La salida corriendo del ministro Albares a Europa para quejarse de la ruptura de la "amistad" con Argelia tratando de involucrar a la Unión. De Sánchez, en cambio, se resalta su silencio al respecto. Me imagino que, según lo que diga Europa, lo presentará como un "éxito diplomático", una muestra del "apoyo de Europa" a España. Como nadie entiende el giro de "su" política, Sánchez solo puede ofrecer resultados de sus acciones, aunque ninguna explicación.

Recordemos que esto empezó con una metedura de pata al colar en España, de tapadillo, al líder del Frente Polisario por cuestiones de salud, algo que podría haberse declarado de forma clara, pero que la chapuza convirtió en un conflicto intenso con Marruecos. Los marroquíes crearon la importante crisis en Ceuta y Melilla, con la apertura de la verja dejando paso a todo el que quisiera lanzarse al mar. La nueva crisis tuvo consecuencias en España y en Marruecos, con un cambio de gobierno allí, a instancias del rey, que cambió el signo político. Aquel incidente se convirtió en un serio problema entre ambos países con suspensión de relaciones, llamada de embajadores, con la suspensión de la operación "Paso del Estrecho" que se desviaba de España, y un sinfín de problemas que ya habían comenzado —¡cómo no!— con la política exterior de Donald Trump, que entremezcló las cuestiones de las bases en Marruecos con el reconocimiento del cambio de localización de las embajadas de Tel Aviv a Jerusalén. De esta forma, la política exterior de Trump creó más problemas de recelos entre los países del norte de África y Oriente Medio, que ya están bastante complicados.

Pero un día, Sánchez se levantó con el pie izquierdo y decidió cambiar la política española del apoyo a la resolución de Naciones Unidas para la autodeterminación del pueblo saharaui, realojado en Argelia, en los campos de refugiados, y pasarse al lado de Marruecos. No consultó con nadie, ni se miró en el espejo. Sus socios de gobierno, incluso es posible que el mismo gobierno se enterarán en el momento.

Hay que estar muy ciego y muy pagado de sí mismo para tomar una decisión así tras décadas de política española, de cualquier color, en un sentido muy claro. No hay explicaciones. No las hay, además, en un país que está lleno de "Asociaciones de Amigos del Pueblo Saharaui", como la que hay a 200 metros de mi casa; hacerlo en un país en el que todos los veranos llegan cientos de niños saharauis que son acogidos por familias españolas que los consideran como uno más; en un país lleno de iniciativas sociales de apoyo a los saharauis... en fin, un país lleno de afecto hacia el Sahara y no tanto por Marruecos, un país con el que siempre hemos tenido problemas, de pesqueros apresados a aperturas unilaterales de la verja, como se señaló anteriormente, o la amenaza permanentemente en el aire de la invasión (una nueva "marcha verde" sobre Ceuta y Melilla).

Todos los periódicos sobre la mesa expositora del quiosco mostraban una extraña unanimidad, algo insólito. Por encima de ideologías, por encima del agenda setting, los periódicos en su conjunto formaba un gigantesco dedo acusador que señalaba hacia La Moncloa.

Lo más grave de la crisis es la negación de la misma. Ha sido patético ver al ministro de Asuntos Exteriores expresar su "confianza" en que Argelia es un "socio fiable" y otras expresiones que —comentamos el otro día— eran dignas de una Antología del Disparate diplomático.

En este caso es imposible no personalizar. Todos señalan a Sánchez, que pasará a la Historia por haber logrado un consenso impensable: todos le responsabilizan de este desastre diplomático de consecuencias anunciadas, pero, sobre todo, ignoradas en la toma de decisiones. Del cambio hacia Marruecos lo desconocemos todo: a qué hora se produjo la aparición reveladora, cuánto duró la visión, si hubo olores a incienso durante el hecho, si fue en blanco y negro o en colores vivos, cuántos ángeles intervinieron en el coro... Todo lo ignoramos; no sabemos nada.

Hundir las relaciones con Argelia, nuestro suministrador sureño de gas, mientras que se logran la tan cacareada "excepción ibérica" es como... faltan ejemplos para explicar lo inexplicable sin dejar de ser una persona educada.

De la situación con Argelia, lo más preocupante no es la cuestión del gas, sino dos aspectos que se han señalado y parecen no querer tocarse: la cuestión migratoria y, peor, la cooperación antiterrorista. La primera ya sabemos qué significa gracias a Marruecos. Se deja de contener a los que llegan del sur africano y, esto es más preocupante, de la propia Argelia, sometida a crisis, como Marruecos, y que irá a peor por la situación de la economía con la alta inflación.

El cese de la cooperación antiterrorista es muy grave. Lo es para todos los españoles, pues todos somos potenciales víctimas de la violencia terrorista. Hace tiempo —toquemos madera— que no hemos sufrido ataques terroristas. La colaboración entre países del norte de África y nosotros es esencial. Ellos nos avisan de lo que puede estarse preparando y nosotros les avisamos de lo que se puede estar preparando aquí pues muchos grupos que tienen sus cerebros en España.

La crisis de la pandemia ha tenido una efectos económicos demoledores en estos países que viven en gran medida del turismo. Si la bajada del turismo ha sido grave en España, imaginemos la situación en países que apenas tienen otras fuentes directas de ingresos.

No hay mejor aliado del terrorismo que las crisis económicas, que crean las desesperaciones necesarias y acercan las tentaciones, las palabras seductoras que dan un fin a las personas desesperadas.

Quizá Argelia haya cometido el error de suspender las relaciones en esos dos sectores de colaboración imprescindibles no solo para España sino para Europa. Construir relaciones en las que se compite a ver quién es el menos perjudicado o quién lo es más, es un disparate que acabaremos padeciendo todos.

Si Sánchez quería dar un golpe narcisista de timón, si tenía algún objetivo, como influir en la campaña andaluza apuntándose la vuelta a las relaciones con Marruecos, que habían perjudicado especialmente a la región con la interrupción de la "operación paso del estrecho", que hacía que millones de personas cruzaran el estrecho y consumieran y repostaran, o si simplemente siguió lo que le marcaban las apariciones, es algo que historiadores y teólogos del futuro deberán dilucidar. Por ahora nos quedamos con el milagro de haber conseguido que los medios en pleno, por encima de ideologías y rivalidades, le hicieran responsable de este desaguisado.