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miércoles, 28 de enero de 2026

El sueño europeo según Mark Rutte

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El caos desatado desde la presidencia de los Estados Unidos tiene consecuencia de menor o mayor calado, pero consecuencias. Cuáles puedan ser estas no es algo fácil de dilucidar, pero que sí que es necesario establecer que los cambios introducidos causan efectos que, deseados o no, están ahí.

Uno de los más obvios es la necesidad de reconsiderar la situación de la defensa europea. También habrá que reconsiderar la propia Unión y sus objetivos, la estabilidad o el juego peligroso de sus miembros.

Llevamos años con los intentos de diversas fuerzas opuestas en la misma dirección: el debilitamiento de Europa en diversos campos, del económico al militar. Nos acaban de dar la noticia en la televisión sobre el posible triunfo de Nigel Farage en el caso de que se produjeran elecciones en Reino Unido. Se ha resaltado además la proximidad del autor del Brexit a Donald Trump y sus políticas, algo que no es nuevo, desde luego. Por algo Trump decía por esas fechas "¡Llamadme Mr. Brexit!", como solemos recordar a menudo.

Pero es ahora, con el tema de Groenlandia sobre la mesa, cuando la Unión Europea se transforma en un ente "extraño", como es la OTAN. La extrañeza no proviene de Europa misma, sino de los cambios producidos por los que han ocurrido en los Estados Unidos. De repente, tenemos sobre la mesa que nuestra seguridad es un problema o, para ser precisos, está en manos de quien no debe a la vista de sus cambios de actitud:

Una Europa débil es el resultado de unos Estados Unidos que han creado una dependencia defensiva y no está muy interesado en que esto cambie, por mucho que se diga. La agresividad de la Rusia de Putin le sirve, además, de problema perfecto. Cuando quieren conseguir vencer la resistencia europea, le sobra con dejar que Putin avance un poco. Es una sintonía entre las dos potencias que, por vías distintas, ejercen presión sobre Europa.

En 20minutos nos dan cuenta de la respuesta dada por nuestro ministro Albares sobre las declaraciones de Mark Rutte, la cabeza oficial de la OTAN, una pieza claramente colocada por Trump.

España no está de acuerdo con Mark Rutte y considera que una "Europa fuerte" es un elemento clave en la seguridad atlántica. Así lo ha expresado este martes el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, en un acto en Bruselas por el 40 aniversario de la adhesión de España en la UE, en la sede de la Representación de España ante las instituciones comunitarias. "No veo la oposición entre la seguridad europea, desarrollar una auténtica soberanía europea de seguridad, que la disuasión que protege a nuestros ciudadanos esté en nuestras propias manos y la seguridad euroatlántica. No es nada antinómico. Una Europa fuerte redundará también en una seguridad euroatlántica fuerte", ha dicho en respuesta al secretario general de la OTAN.

Este lunes Rutte había asegurado que si los europeos creen que pueden hacerse cargo de su seguridad sin Estados Unidos "pueden seguir soñando", sostuvo. El ministro de Exteriores, en cambio, ha defendido no solo una mayor integración en defensa por parte de la UE, sino también avances hacia un ejército europeo en el futuro. "Es la hora de la soberanía europea", dijo, para que la Unión "sea una potencia más" a la altura de China o de Estados Unidos, apuntó. *


La increíble soberbia y desprecio hacia una Europa a la que pertenece Mark Rutte solo es igualada por Trump y la declaraciones despectiva de los que aspiran a sucederle, como JD Vance, el vicepresidente.

El "enemigo" de Estados Unidos" no es ya la extinta Unión Soviética o la actual Rusia de Vladimir Putin. Ya no se trata tanto de una cuestión militar sino de controlar el mercado de las armas, básicamente norteamericano, de ahí la insistencia en ese aumento del gasto de defensa, que no es solo dinero, sino dependencia. Por otro lado, el enemigo en la captación de recursos es China, de la que trata de alejar a los posibles socios y acuerdos sobre materias esenciales. El trabajo político y comercial de China hace que Estados Unidos no controle la totalidad de la producción. De ahí la política sancionadora de los aranceles a los que negocien con China.

La función de Mark Rutte en la OTAN es avanzar en el juego de la dependencia militar europea de los Estados Unidos. Con Rusia presionando desde una esquina, la dependencia de Estados Unidos se basa en nuestra propia debilidad.

Nuestro ministro Albares ha mencionado todos los demonios: un ejército europeo, fabricación de armamento en la Unión Europea, es decir, reducir la dependencia de los Estados Unidos. Durante décadas, la "alianza" era una "alianza". Cuanto antes nos demos cuenta de que ahora es otra cosa, que esto ha cambiado, antes podremos poner soluciones a un problema real que se manifiesta en los continuos y maquiavélicos juegos desde la Casa Blanca para demostrar a Europa que no es nada sin USA.

Rutte es un peón de Trump, le hace el juego. Europa debe ser garante de su propia defensa y pasar de "alianza atlántica" a alianza europea.

No debemos pensar que esto es solo cuestión de decidirlo. Cada vez que se menciona esto, se reciben amenazas, aranceles, crece el peligro en ciertos puntos calientes, etc. Todo va en el mismo sentido que el "resurgir político" de Farage en Reino Unido, una pieza ambigua, con el corazón más cerca de las políticas norteamericanas que de las europeas, en continuo cambio de orientación.

Trump ha sembrado Europa de sicarios nacionalistas que buscan en debilitamiento de la Unión a través de una suicida política de exaltación de nacionalismo, algo que no hace más que debilitarnos. Pronto tendrá que sacar a la luz las viejas polémicas que nos llevaron a guerras, disputas por territorios, competencias, etc. Entonces llegará la "Pax americana" y, una vez más, nos dirán qué debemos, hacer, consumir o producir.

No hay garantías de que este nuevo orden cambie sin Trump. En cualquier caso, estamos advertidos y con un horizonte claro. Rutte invoca la guerra y la debilidad europea, pero todo esto forma parte de un juego diabólico, de una estrategia para mantenernos en el lugar adecuado, controlados y dependientes.

No, Europa no está "soñando", como señala Rutte. Está empezando a ver con claridad e intenta salir del sueño. 

* Emilio Ordiz (Bruselas) "Albares confronta con Rutte, asegura que es "la hora de la soberanía europea" y defiende la creación de ejército común" 20minutos 27/01/2026 https://www.20minutos.es/internacional/albares-confronta-con-rutte-asegura-que-es-hora-soberania-europea-defiende-creacion-ejercito-comun_6926577_0.html

viernes, 4 de abril de 2025

El chantaje de las armas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Todo está controlado, dice Trump ante los pánicos desatados por la lista de aranceles al mundo, incluidos los aplicados a la ya famosa isla solo habitada por pingüinos. Este último detalle nos muestra dos cosas, lo absurdo de lo hecho por Trump y los suyos, por un lado, y el gusto por lo absurdo de los medios, por otro.

Los analistas y políticos están divididos. Unos piensan que Trump quiere que se sienten a negociar, algo como lo que hemos visto en muchas películas norteamericanas: el primero que traiciona consigue ventaja, se le hace rebaja de la pena o se le prometen beneficios. Esto, piensa Trump, hará correr a todos atropelladamente a besar su mano y sus huellas.

Otros, en cambio, creen que esto forma parte de una locura y que están tratando con un loco que quiere anexionarse países, cercanos y lejanos, que vende humo y regala plumas y gorras, con un showman peligroso al que hay que poner freno, pero no tienen claro cómo.

Según la línea que se siga, los remedios serán distintos. Si triunfan los de la primera línea, los que no hayan cedido se verán recriminados y acusados de buscar la confrontación. Si se sigue la segunda, serán acusados de blandos, de entregarlo todo por miedo.


La Unión Europea dice que va a ser firme en su respuesta, pero también que quiere sentarse a negociar. Una de cal y otra de arena. No es fácil ponerse a establecer una línea común cuando hay intereses diversos. Los casos más claros son los de la Italia de Meloni y la Hungría de ese señor impresentable que se llama Víctor Orbán y últimamente se pasea de la mano de Benjamín Netanyahu. Son las piezas que Trump tiene dentro de Europa y que también se aproximan a la Rusia de Putin en un extraño contubernio.

Trump ha mandado a Marco Rubio a Europa a decir que no teman, que Estados Unidos no abandonará la OTAN. Esto forma parte del plan Trump y de sus estrategias. Trump amenaza con dejar a Europa desprotegida y luego, cuando Europa habla de rearmarse para no depender de los Estados Unidos ni estar sometida a chantajes cobrándose en tierra raras o lo que se le ocurra, se manda a Marco Rubio con el mensaje conciliador... y la orden de que se suba el gasto en defensa al 5%.

En Euronews plantean un nuevo problema añadido: ¿pueden los Estados Unidos "desactivar" las armas en Europa, las vendidas a los europeos para su defensa? La pregunta no es trivial y forma parte de esta extraña forma de actuar de los Estados Unidos de Trump: te vende el peligro y las armas necesarias para protegerte, que a su vez puede desactivar. ¿No es un negocio perfecto en la Era Trump?

Creo que la maniobra es lo suficientemente obvia. Si Europa disuelve la OTAN ante la falta de credibilidad de los Estados Unidos, que mañana puede dejarla a los pies de los caballos rusos, el que pierde realmente son los Estados Unidos. Perdería control sobre Europa y la expansión en armamento que, por supuesto, habría que comprarle a él, ante el peligro de que se enfadara, como ya ocurrió. En este sentido, es inteligente el aviso de la Alta Representante Kaja Kallas sobre la diversificación de la compra de armas, lo que debilitará el posible chantaje norteamericano.

El aislacionismo norteamericano es un falso aislacionismo ya que no se trata solo de no comprar a los demás, sino de obligar a comprar a los otros. Esa exigencia del aumento al 5% en defensa es una "orden" clara de que es dinero debe ir a los Estados Unidos. Si Europa duda, comenzarán a aumentar los peligros y amenazas.

El ejemplo más palpable lo hemos tenido con ese fiasco llamado "Signalgate", por voz del vicepresidente J.D.Vance cuando se negaba a bombardear a los hutíes porque de esa forma se quitaban "amenazas" de la Europa cuya debilidad es el objetivo principal. Mientras no entendamos este juego, no entenderemos nada y, es más, seremos presa fácil de los Estados Unidos de Trump.

Para el presidente norteamericano el mundo se divide en dos: los países pobres pero con recursos, con los que el trato oscila entre la compra o la anexión directa, sin complejos, y la ignorancia; y los países ricos a los que hay que comprar poco y vender mucho. La llamada a que las empresas extranjeras se lleven sus fábricas a Estados Unidos no deja de ser otra forma de agresión. En el presente clima, ¿lo aceptarían gobiernos y consumidores? ¿No tiene bastante con ver la respuesta del consumo mediante los boicots a los productos norteamericanos?

Ayer decíamos que Trump había abierto un melón de enorme tamaño y complejidad. El hundimiento de las bolsas norteamericanas en todos sus principales índices, noticia de portada en todo el mundo, ha sido respondida con ideas preconcebidas y falsedades desde USA, como han denunciado muchos países. ¿Le importa algo a Trump mentir? En absoluto, para eso controla cada vez más los medios, inundados de obreros con cascos, escolares con pupitres y personas que se disputan gorras y plumas lanzadas al público entusiasta.

Hay un mundo contado por Trump y otro, el de los hechos, que no es tan fácil de convencer o manipular. Veremos cómo va avanzando conforme a su propia lógica, si se doblega o no a los discursos trumpistas.

Veremos si la Unión Europea sigue algún camino que la lleve a encontrarse consigo misma o si, por el contrario, decide seguir siendo la caricatura que los Estados Unidos de Trump desean, cada vez más débil y dependiente, incapaz de defenderse o disuadir a los enemigos que le crean o le dejan pasar para que viva siempre pensando en que necesita a los salvadores del otro lado del Atlántico.

Lo que Trump ha mostrado es esa mentalidad subyacente de dominio, imperial. El mundo es desigual y la fuerza decide e impone. No hay garantías de que esto acabe con el fin de Trump, Los jóvenes halcones —de Vance a Rubio pasando por Musk— han aprendido y pueden desear ampliar e intensificar el cerco. Nosotros, los europeos, no somos a sus ojos más que parásitos, un obstáculo en su riqueza y fuerza, algo que debe unificarse.

Asegurarse la defensa no es "belicismo" ni "militarismo", Es tomar conciencia de las amenazas y de su diversidad. Esto no lo ha buscado Europa, lo que no significa que deba ignorarlo y, mucho menos, aceptarlo como inevitable. Esto va más allá de una cuestión arancelaria y afecta a nuestra dependencia / independencia y seguridad en muchos niveles.

Lo repetimos: el mundo ha cambiado y si no lo entendemos nos espera un mal futuro.

sábado, 7 de diciembre de 2024

Ucrania avisa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las perspectivas para el año 2025 no son buenas. Los conflictos llaman a los conflictos en una estrategia de dividir la atención y los recursos. La guerra de Gaza, por ejemplo, "distrae" de la de Ucrania; ahora comienza el conflicto con Siria. Es como si fuera una programación meticulosa, calculada del inicio de los conflictos internacionales, de la misma forma que son programadas huelgas de diversos sectores ante puentes y festivos, en busca de mayor presión y eficacia.

Todo parece fruto del azar, pero casi nada lo es. Sin necesidad de teorías de la conspiración extravagantes, la teoría del incidente programado oportunamente tiene más visos de funcionar. Hay mayor presión y muchas veces, como ocurre en las guerras, hay que dividir recursos de todo tipo. Los recursos son limitados y destinarlos a uno u otro frente es una decisión estratégica que supone dejar de presionar en otro lado.

Este es el temor de Ucrania, el de convertirse en una guerra olvidada, desactualizada por las necesitadas en otros lugares. Los ucranianos temen convertirse en rutina y tratan de alertar de los riesgos que esto tiene para Europa.

En RTVE.es podemos leer cómo los ucranianos tratan de actualizar los avisos de riesgos ante los posibles cambios que se avecinan:

Vitali Portnikov insiste en las comparaciones con los años 30, con la guerra civil española y la Segunda Guerra Mundial: "Comparar hoy Rusia y su capacidad militar con Ucrania es como comparar la Alemania nazi con Eslovaquia o Polonia en 1938. ¿Recordáis que se obligó a Checoslovaquia a entregar territorio -los Sudetes- 'con garantías'? Al año empezó la guerra mundial y la ocupación alemana llegó a Francia, Bélgica, Holanda... El plan de Donald Trump —que volverá a presidir Estados Unidos el 20 de enero— si es lo que se ha publicado la prensa es eso, que Ucrania ceda territorio a Rusia y el resto del país no moleste a Moscú. Es el plan de Putin, sería el fin de Ucrania como país independiente, y el inicio de la Tercera Guerra Mundial".*

El aviso viene rodeado de precedentes, especialmente los que se refieren a la Guerra Civil española y lo que siguió inmediatamente, la Segunda Guerra Mundial. Nuestra actual forma de ver el mundo es bastante más relajada y nos impide ver los árboles del bosque, tentados como estamos permanentemente por el consumo y los intereses de terceros. Pero el citado plan de Trump supondría un serio problema para Europa en su conjunto y, obviamente, para Ucrania.

Pretender que distanciándonos de Ucrania nos vamos a distanciar de Putin es algo más que ceguera, es estupidez. Hoy Putin tiene tentáculos de todo tipo —políticos, económicos, informativos...— por Europa en un claro intento de avance directo e indirecto. Creo que no hemos llegado a entender el término "prorrusos" que sin embargo usamos de forma frecuente.

Los incidentes que afectan a las elecciones generales en cada país de Europa, el fomento del antieuropeísmo haciendo crecer el nacionalismo populista, etc. forman parte de una realidad que busca algo.

Los que solo ven lo que quieren ver porque les beneficia hablarán de "exageración" y se irán volviendo "prorrusos" indirectos: "eso" es cosa de rusos, mejor no nos metamos, dirán algunos. Pero ser europeos ya nos sitúa dentro. El siguiente paso será "¡pues dejemos de ser europeos!", que es precisamente lo que Vladimir Putin quiere.

La estrategia rusa de siglos es tener vecinos débiles y Europa es una posibilidad demasiado fuerte para Rusia, un país visionario en la Historia, mesiánico, que necesita mostrar con hechos sus sueños de grandiosidad. Curiosamente, el MAGA de Trump, el "Hagamos grande América de nuevo" tiene su equivalente ruso, el "Hagamos grande a Rusia de nuevo", el "MARA".

Rusia no quiere una Europa fuerte; los Estados Unidos de Trump tampoco. La quiere lo suficientemente amenazada para ser dependiente, como ya anunció el renovado presidente. Ucrania avisa.

Hay demasiados intereses para volver a la Guerra Fría, con zonas calientes. 

* Anna Bosch "El grito de Ucrania a Europa: "Estamos dejando nuestras vidas por la libertad y no os queréis enterar"" RTVE.es 7/12/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241207/grito-ucrania-europa-guerra-libertad/16361786.shtml.

sábado, 27 de abril de 2024

A vueltas con la mili

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En plena crisis emocional nacional, se ponen sobre la mesa una palabra tabú: "mili". La trae 20minutos en un artículo con la relación de aquellos que la tienen y aquellos que están planteando instaurarla. Algunos enlaces nos hablan de países que, como Dinamarca, incorporarán a las mujeres al servicio militar. Finalmente, un enlace nos lleva a una entrada anterior en la que se resaltan las palabras de la ministra de Defensa Margarita Salas: "Robles descarta recuperar la 'mili' en España: "No creo que se le haya pasado por la cabeza a nadie"". Como siempre, así de rotundos (y visionarios) para todo.

El artículo sobre esto de la "mili" se abre con el tema de debate:

La vuelta del servicio militar a algunos países se ha convertido en motivo de debate en los últimos meses. El temor a que Vladímir Putin vaya más allá y provoque una guerra más allá de las fronteras de Ucrania ha hecho a algunos presidentes europeos replantearse la conocida 'mili'. Actualmente, diez territorios que pertenecen a la Unión Europea cuenta con servicio militar, dieciséis en todo el continente. 

Además, países europeos como Alemania o Serbia se están planteando reinstaurarlo, mientras desde Francia ya cuenta con su propio proyecto piloto, conocido como SNU y dirigido a jóvenes de entre 15 y 17 años. Dinamarca, por su parte, ha decidido incorporar a las mujeres al servicio. * 

Los problemas que se plantean ahora es porque parece haberse cerrado un ciclo amistoso y que la agresión se está convirtiendo en más habitual de lo debido y con Putin al fondo no están los tiempos para estas cosas.

Nuestra perspectiva turístico antimilitarista se basa en varios supuestos y problemas añadidos. El primero, obviamente, es la Rusia de Putin, cada día más agresiva en lo militar y en lo político. Creo que a estas alturas, no habrá nadie que dude de que Putin a) existe, b) tiene malas intenciones y c) hace lo posible por debilitar y dividir a Europa. Como creo que las tres cosas pueden tener sus negacionistas, por raro que parezca, es bueno recalcarlas.

Mucho me temo que los buenos tiempos, los globales, la tendencia a crear instituciones internacionales, etc. está a la baja. Estas instituciones, empezando por la ONU y sin perder de vista a la propia Unión Europea se hicieron para evitar conflictos. Pero los que eran entonces aliados contra el totalitarismo nazi pronto dieron lugar a una guerra fría que ahora se ha ido recalentando hasta ser real en el extremo de Europa, en la fricción espacial con Rusia, que ha ido involucionando hasta convertirse en una mezcla de los dos imperialismos que han caracterizado su historia, el soviético y el zarista. La Rusia que dio lugar a la Unión Soviética tragándose media Europa, llegando hasta Berlín, tardando décadas en soltarlo, está dispuesta a seguir tragando en manos de su nuevo zar, Vladimir Putin.

Situados en el extremo turístico de Europa, no se percibe mucho "amor por la patria" más allá del deporte, el festival de Eurovisión y las festividades y puentes locales. La simple idea de pensar que España se viera mezclada en cualquier conflicto y hubiera que tomarse la cervecita en un refugio anti bombardeo es inimaginable, como viene a resaltar las palabras absolutas de Margarita Salas.

Las declaraciones, realizadas a principios de abril, resaltan que el futuro de la OTAN está en las elecciones norteamericanas, lo que nos lleva un riesgo mayor: que tengamos que volver a pensar en términos de defensa sin contar mucho con los Estados Unidos. Eso volvería a poner sobre la mesa el futuro de nuestra defensa, con o sin mili.

Que España anteponga al sentido común los deseos de paz, amor y amistad, nos convierte en una versión latina de "Hair", pero sin cantos (por ahora). Creo que los políticos están para anticipar posible problemas y no para ocultarlos o negarlo. Esto es especial porque casi toda Europa, nos guste o no, está pensando en términos de defensa... y los países no se defienden solos ni vienen a defenderlos.

Si las dudas de Pedro, nos dicen ahora, tienen efectos negativos en la Economía, las de Vladimir también los tienen. Pero nosotros, España, estamos por encima de cualquier circunstancia... hasta que pasa. Evidentemente, muchos estarían pensando en el partido que le podrían sacar a esto de la amenaza de la mili, especialmente los nacionalistas, que podrían reclamar hasta una propia mili, aprovechando las circunstancias.

Vivimos en un mundo feliz, dejando en pañales a Huxley. El paraíso está en una terraza. Obviamos los peligros que van del cambio climático (¡qué fastidio que llueva en las fiestas!) a la situación de Europa. No sé si la mili es la solución, pero sí sé que no van a ser los turistas los que nos defiendan tomando las armas y defendiendo Fallas, Sanfermines, San Isidros y demás puntos estratégicos.

 

* "El resurgir de la 'mili' coge fuerza en Europa ante el temor a una escalada bélica: los países que ya la tienen y los que planean recuperarla" 20minutos 27/04/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5237278/0/todos-los-paises-europa-que-mantienen-mili-los-que-se-plantean-recuperarla/

lunes, 1 de agosto de 2022

La creciente esfera rusa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las noticias de ayer nos mostraban a un triunfal Putin en las celebraciones gloriosas del Día de la Armada, otro festín militarista, esta vez naval, para enseñar músculo al mundo y al propio pueblo ruso, una parte del cual le sigue en el proceso expansionista. Esta vez tocan los mares del planeta.

Las imágenes propagandísticas rusas muestran algo más que un desfile. Preocupados por nuestras terrazas veraniegas y la ocupación turística, por los fichajes veraniegos y demás cosas de suma importancia, como si la corbata de Sánchez logrará bajar algunos grados la temperatura del planeta, desatendemos cuestiones esenciales que ven quedando fuera, en la superficie que rodea a nuestro agujero de avestruz.

En ocasiones hemos tratado aquí la necesidad de una defensa europea propia y no prestada. La cuestión se ha planeado con intensidad en varias ocasiones a lo largo de la última década, casi siempre coincidiendo con movimientos de Rusia, pero también con los condicionamientos de los Estados Unidos, cuya política es evidenciar la dependencia europea en defensa y el incremento del negocio del armamento, como vimos especialmente con Donald Trump.

La táctica de Trump era crear conflictos y desafíos para luego ofrecer "seguridad" a buen precio. La de Vladimir Putin ha sido responder a estos desafíos ganando terreno y quedándose en los lugares que la incompetencia de la diplomacia norteamericana ha ido haciendo imposibles. De esta forma, los rusos llegaban con buenas ofertas allí donde los norteamericanos ponían problemas de diverso tipo.

El Día de la Armada, Vladimir Putin ha aprovechado para manifestar sus aspiraciones navales por todo el mundo. RTVE.es y EFE nos dan cuenta de los movimientos navales rusos: 

Rusia ha anunciado este domingo planes para crear nuevas bases militares en el mar Mediterráneo, la región de Asia-Pacífico, el océano Índico y el golfo Pérsico en el marco de la nueva doctrina naval aprobada por el presidente, Vladímir Putin, y que considera a Estados Unidos como la mayor amenaza para su seguridad.

Moscú ve como el "principal riesgo" para su Armada la falta de suficientes bases fuera de sus fronteras que puedan recibir y abastecer a sus buques y realizar labores de reparación y mantenimiento técnico.

Además de garantizar la presencia permanente de la flota rusa en la base naval de Tartus, en Siria, Moscú quiere desarrollar centros de mantenimiento naval "en territorio de otros países de la región", lo que incluye a países africanos y de Oriente Medio.

Esas bases se abrirán también en países de la cuenca del Pacífico e Índico, y en el mar Rojo, con cuyos países Rusia intenta desde hace años forjar una cooperación estratégica como alternativa a sus tradicionales socios europeos, a los que está enfrentado por la guerra en Ucrania.*

 

La "nueva doctrina" no es más que un paso más en la que ya venía dando desde hace tiempo, cuando Rusia, con Putin al frente, decidió volver a una política de bloques en enfrentamiento permanente, a la idea del "enemigo al otro lado" que es la que caracteriza esta guerra de límites o fronteras "seguras". Es interesante comprobar cómo es el concepto de "seguridad" el que se esgrime en cada caso, lo que supone la necesidad de anticipar el conflicto futuro, el que se da por hecho.

Para los olvidadizos de la Historia quizá sea bueno recordar que hasta hace poco más de tres décadas, desde 1989, Rusia seguía controlando la mitad de Europa, la que ocupó en su avance hasta llegar a Berlín. Si hubiera podido llegar a París, lo habría hecho. Para Rusia y su mentalidad, la forma más segura de estar es mantener un cinturón de países ocupados cuanto más ancho mejor. La ocupación no supuso más que miseria, represión y, sobre todo, espacio defensivo. Es cierto que el concepto de "distancia" en materia defensiva ha cambiado conforme ha aumentado la velocidad y precisión del armamento posible. La II Guerra Mundial comenzó con un cambio en la velocidad del desplazamiento, la llamada "Blitzkrieg" o "guerra relámpago, que hacía que los carros de combate y la aviación ocuparan un país en horas. La finalización de la guerra fue también con un salto en el orden de la destructividad, las bombas atómicas. Todos estos factores hacían que el concepto de seguridad adquiriera otro carácter. Esto se pudo apreciar en la llamada "crisis de los misiles" de Cuba, otro problema de distancias.

Los países de Europa que quedaron bajo el control ruso, con el establecimiento de dictaduras comunistas, en realidad eran una franja que habría que sobrevolar para llegar a Moscú. El tamaño de Rusia la hace inabarcable y, por ello, imposible de invadir en su totalidad. Moscú es el centro obvio antes que la periferia.

Tras la caída del muro y de todos los países que actuaban como barrera imponiendo distancia, la Unión Soviética desapareció, dejando, pasado el tiempo, el modelo neozarista que vemos hoy con Putin, una Rusia imperial, que vuelve a temer por su "seguridad", lo que no deja de ser una estrategia de conquista de territorios, que son primero arrasados, después despoblados y finalmente repoblados. Es lo que se hacía en el S. XIX y lo que se ha vuelto a hacer en el XXI. No son otra cosa los rusófonos, los prorrusos, etc.  Rusia no quiere tener que estar invadiendo constantemente para poner orden, como ocurrió, por ejemplo, con Hungría o Checoeslovaquia, donde la gente se sublevaba. La inmensa Rusia se lleva a sus prisioneros muy lejos de sus tierras y los "rusifica" allí, mientras que coloca colonos en las tierras conquistadas.

La estrategia de la vigilancia del otro implica zonas de seguridad y desarrollo del armamento, que debe ser más rápido y poderoso que el de tu enemigo. Es lo que Putin planea con el desarrollo de los portaviones y la expansión por puertos de todo el mundo, que llevan muy lejos de Ucrania, que no es más que un pequeño botón en la muestra.


Ucrania no es más que una venganza de Putin contra aquellos países que se salieron de su órbita soviética y que considera "regalos" de Stalin. Putin quiere ver a Ucrania como otra Bielorrusia, sumisa y con un fantoche al frente. Pero no le ha salido bien la operación, al menos, no como pensaba. Ha decidido ampliar su zona de protección mediante la creación de bases por todo el mundo que le permitan asentarse en zonas de todo el mundo, pues Rusia tiene fronteras prácticamente con todo el mundo, ya sea por tierra o por mar, como ocurre en su parte oriental, disputado territorio con Japón.

La alianza con China complica las cosas, ya que es el resultado de la política norteamericana de declarar a China un "peligro", "un rival sistémico", etc. Próximo a Putin, del que se declaró admirador de su inteligencia y decisión, Donald Trump recogió la frustración del pueblo medio norteamericano y declaró a China culpable de todo lo malo que le ocurría a Estados Unidos. China, con su producción barata y la deslocalización de las empresas norteamericanas era la responsable de la decadencia; la culpó de "inventarse" el "cambio climático" como forma de frenar el desarrollo industrial y tecnológico de USA, etc.

Pero el papel de Rusia y el de China son muy diferentes. Rusia tiene energía y la utiliza para asfixiar a Europa, tiene materias primas; China, en cambio, produce para el mundo, necesita de materias primas para poder producir y después vender. La creación de un inmenso mercado interior al elevarse la riqueza del pueblo chino, el que más multimillonarios nuevos produce al año, el mayor consumidor de productos de lujo -de joyas y ropa a exclusivos modelos de Lamborghini- puede absorber parte de lo que se produzca, pero necesita un alto índice de crecimiento constante, con cifras muy diferentes a las occidentales.

De China dependemos para fabricar casi todo, como hemos apreciado en varias crisis recientes. Las fábricas de coches se pueden paralizar porque no nos lleguen los chips o cualquier pieza indispensable. No tener mascarillas hizo notar de forma muy directa la dependencia de China. De Rusia, en cambio, dependemos de la emergía, como estamos comprobando ahora directamente; dependemos del grano que producen y que consumen millones de personas por todo el mundo. Esto le permite crear crisis mundiales con cerrar los grifos. Hará como ya hacía Trump: primero se crea una crisis y luego doy una solución en la forma más favorable.


La noticia de que Rusia está dispuesta a establecer alianzas para controlar los mares y, con ello, el comercio mundial no es buena porque se hace en un contexto de enfrentamientos y uso de todo tipo de armas o si se prefiere de cualquier cosa convertida en arma. Si Rusia tiene la posibilidad de hacer en otros frentes lo mismo que ha hecho cortando la energía a Europa, no tardará mucho en crearse una crisis de imprevisibles (más bien al contrario) consecuencias.

Rusia está creando las condiciones para organizar un conflicto de enorme complejidad. Busca lo mismo que Trump, hacer que los países entren bajo su esfera y así poder controlar más parcelas. El deseo de cambiar la ruta de Suez por la ruta del Ártico es un síntoma de claro de su deseo de tener los diferentes grifos que controlan los flujos energéticos y de materiales, tanto de materias primas como de productos elaborados. Esto es un desafío que requiere mucha reflexión y mejorar las relaciones con muchos países a los que se empuja, de una forma u otra, hacia la esfera rusa.

 

* "Rusia creará nuevas bases militares en el mar Mediterráneo, el golfo Pérsico, el océano Índico y la región de Asia-Pacífico" RTVE.es 31/07/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220731/rusia-creara-bases-militares-mediterraneo-persico-indico-asia-pacifico/2393220.shtml

viernes, 1 de julio de 2022

Los amigos de Putin se hacen notar

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La noticia de que Siria acaba de reconocer la existencia como "repúblicas independientes" de las zonas prorrusas ucranianas invadidas por Putin es una mala noticia que era cuestión de tiempo. Rusia está presionando u ordenando a los países bajo su manto para que den cobertura internacional a sus acciones militares. La nefasta política norteamericana tras la Primavera Árabe y cómo fueron fracasando uno tras otro los intentos de democratización tras los derribos exitosos o no de los dictadores de una zona que va desde Marruecos hasta Turquía se está haciendo notar todavía.

La política del "prefiero un dictador amigo (como Trump con su "dictador favorito" egipcio) a una democracia desfavorable a mis políticas" ha llevado a que esos dictadores busquen el amparo de una de las dos superpotencias, en especial, de una que no les cuestiones los métodos. De esta forma los saudíes pueden secuestrar, torturar y descuartizar a un periodista crítico, sin que pasen demasiadas cosas; Egipto puede secuestrar, torturar matar a un estudiante italiano que ha tenido la osadía de realizar una tesis doctoral sobre los sindicatos.

El peso de Rusia en la zona del Sahel (norte de África), que acaba de ser declarada como una peligrosa amenaza por el documento de la OTAN redactado en el encuentro recién cerrado de Madrid, es evidente. La diplomacia rusa ha sido astuta y paciente recogiendo los restos antiamericanos o, más ampliamente, antioccidentales. No ha habido problema en lanzar sonrisas mientras se recibían fondos y armamentos, mientras que se agitaban en las bases sociales el anti occidentalismo, como se ha hecho en varios países de la zona. No Occidente no resulta simpático por sus políticas confusas, a veces contradictorias. Rusia es mucho más claras.

Con el amparo de Rusia, algunos de los países de la región tienen mayor respaldo para políticas más agresivas. Putin —lo hemos comentado aquí desde hace años— representa el "aliado fiel", el que "no te juzga", el que siempre entiende que tus razones son buenas mientras no le perjudiquen. Trump intentó practicar el mismo pragmatismo maquiavélico que su admirado Putin, pero el sistema democrático norteamericano exigía mucho y criticaba a sus aliados, especialmente cuando se trataba de transferir fondos a estas "dictaduras amigas". En cambio, Rusia no tiene ese problema por muy manchas de sangre que tengan las manos. Putin, un dictador, no tiene problema en abrazar a los dictadores que sean necesarios para expandir el área de influencia. Siria acaba de mostrar sus efectos con el reconocimiento de la política y objetivos rusos. Es de esperar que pronto salgan diversos países con la misma cantilena, la del reconocimiento de los territorios invadidos por Rusia en Ucrania.

Las dictaduras saben que se sobrevive mucho mejor a la sombra de una potencia grande. Si esa potencia es además dictatorial, no necesita justificar por qué mata a sus opositores (dentro o en exilio), puede empezar guerras y quedarse con los territorios que invade, etc., los dictadores se siente mucho más arropados y saben que pueden reprimir sin problemas cualquier resistencia.


elDiario.es 16/05/2022

El problema del futuro se nos plantea dentro de la propia Unión Europea, en donde se encuentran algunos países que está bajo la lupa democrática porque evidentemente echan de menos los años soviéticos, aquellos en los que los tanques rusos acudían puntuales a aplastar cualquier intento de "desvío" del sistema comunista, que aseguraba el control distante desde Moscú. No olvidemos que Rusia, entonces con la etiqueta de Unión Soviética, se "tragó" media Europa, que costaron décadas, muchas muertes y sufrimiento, que aquellos países, desde una Alemania dividida en dos hasta países como Polonia, Hungría, los bálticos, etc. todos los existentes tras el llamado "telón de acero" y bajo algo que critican de la OTAN, el llamado "Pacto de Varsovia", que coordinaba las fuerzas de todos los países bajo control ruso. Olvidamos demasiado pronto.

Se diga lo que se diga, ha sido Rusia la que ha invadido un país vecino; lo ha hecho en dos ocasiones, siempre con la excusa insaciable de su "seguridad", un concepto que no ha inventado pero que sí usa con total descaro contra los deseos de países soberanos vecinos.  Ser vecino de Rusia es una maldición geográfica. Considera, como vemos, que no puedes tomar más decisiones que las que ella tolera; amenaza y si quieres defenderte te invade sin pudor. Esa es la política tautológica rusa; su extraña lógica se ha transferido a la violencia sin límite. En vez de intentar que sus vecinos no se sientan amenazados, prefiere pulverizarlos e invadirlos. Pero siempre habrá una frontera, un país con el que no se sienta feliz... ¡y vuelta a empezar!

Mientras, la diplomacia rusa sigue jugando con sus apoyos, dando armas a los que las usan contra sus vecinos y sus pueblos, asegurando que los dictadores amigos se mantengan en poder, como seguro de futuro.

Los analistas se dividen sobre el sentido de todo esto. Se repite algo obvio, que Putin ha conseguido lo contrario de lo que se proponía. Ha conseguido que dos países europeos (a los que ahora amenaza ya) entre en la OTAN; ha conseguido que se apruebe un aumento del gasto militar en medio mundo; ha acelerado la entrada en la Unión Europea de Ucrania. Se mire por donde se mire, la situación es peor para Rusia, declarada peligro, enemigo, excepto por todos aquellos que, como hemos dicho, se sientes felices en sus dictaduras. En teoría, nada de lo que tenía planeado le ha salido bien, incluida esa guerra relámpago de la que regresar victorioso para ser aclamado en un nuevo Día de la Victoria. Pero tampoco sabemos cuáles pueden ser sus intenciones "reales", si es que las hay. Solo vemos resultados.

Lo cierto es que las guerras se empiezan en un momento, pero las paces tardan mucho en producirse. Se habla mucho de "guerra fría", pero esta no tiene nada de "fría". No hay que jugar tanto con las palabras.

Esta guerra es caliente en su inicio y puede serlo mucho tiempo. Con su acción, Putin ha movido el mundo. No creo que haya sido capaz —nadie lo es— de prever todas las consecuencias de sus movimientos. Sí ha tenido, en cambio, que partir de un escenario posible, con unas condiciones dadas. ¿Calculó mal? No se trata ya de si "gana" o "no gana" esta guerra, sino de si se pueden parar o controlar sus efectos encadenados y sistémicos. Un tren con grano que no sale puede causar una revolución en el otro extremo del globo, movilizar un continente provocando una hambruna; un gas que no llega puede provocar un hundimiento de empresas y el desplome de la Bolsa, cientos de miles de desempleados, inflación disparada, etc.

La gran pregunta que nos podríamos hacer es: en este desafío global ¿tienen ventajas las dictaduras, que controlan mediante represión, silencio, desinformación, etc., frente a las democracias, sometidas a la opinión pública? ¿Es ese el fondo autoritario de resistencia en el que Putin cree? Sabemos desde hace años que una de las principales acciones agresivas de esta "guerra híbrida" que Rusia emprendió contra Occidente es la desestabilización, algo que va desde la desinformación en las redes sociales al apoyo a grupos de agitación, partidos populistas, separatistas, etc. No necesita crearlos, le basta con financiarlos y recibirlos en el Kremlin para darles visibilidad. Es vale para Nigel Farage, principal promotor del Brexit, o los movimientos independentistas europeos a los que se les promete el reconocimiento internacional, como Siria acaba de hacer con las "repúblicas" prorrusas invadidas.

La OTAN es importante y, precisamente por eso, es necesario que se analicen bien los pasos para evitar ser herramientas en algo que se nos escapa. La defensa europea es esencial y nuestro ahorro militar se paga ahora con mayor dependencia en la defensa ante un peligro real. 

En estos años han surgido varias veces, sobre todo bajo el mandato de Trump, la necesidad de que la Unión Europea tenga sus propias formas de defensa. De no hacerlo, tenemos el ejemplo ante los ojos de lo que ocurre.

elDiario.es 30/06/2022

miércoles, 20 de abril de 2022

La ciberdefensa europea

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En RTVE.es nos traen un problema que ya tenemos desde hace tiempo y que el momento hace especialmente conflictivo: el uso de Internet como espacio de lucha y desinformación. El artículo se publicó el pasado día 13 se titula "Nuevos pasos de la UE para afrontar la desinformación y las injerencias digitales extranjeras".

Desde la invasión rusa de Ucrania nos hemos ido acostumbrando al concepto de "guerra híbrida" del que forma parte la llamada "guerra cibernética". La guerra híbrida usa diversas tácticas, desde el uso de los inmigrantes a los bombardeos, de los bloqueos de cuentas de internet y ataques cibernéticos a organismos a la desinformación en las redes.

Una parte de la guerra se hace ya en las redes. Esto es claro por dos motivos esencialmente: la importancia de las infraestructuras cibernéticas para los países y el alto grado de conectividad y vida social que se ha trasladado a las redes y a su conjunto, Internet, la red de redes.

A medida que crecía la importancia en nuestras vidas, el ciberespacio era un objetivo más apetecible. Igualmente, cuando la informatización ha pasado a ser parte esencial de empresas e instituciones, su manipulación, corte, restricción o sabotaje causa un daño mayor. La guerra busca hacer el mayor daño posible y los ataques y manipulaciones a través de las redes son capaces de hacerlo y muchas veces de forma más eficaz cuanto más invisibles son los ataques.

El artículo de RTVE.es nos muestra los pasos que se están dando preparando acciones legales para 2024, respondiendo a las crecientes amenazas que se reciben desde el exterior, pero también desde el interior de la Unión Europea: 

Las instituciones europeas preparan un conjunto de medidas que entrarán en vigor en 2024 y que cambiarán las reglas del juego en Internet. Entre ellas está la Ley de Servicios Digitales que, entre otros objetivos, persigue regular los algoritmos de las grandes plataformas y combatir las campañas de desinformación consistentes, por ejemplo, en el empleo de bots y cuentas falsas. El Parlamento Europeo también ha aprobado un informe que denuncia a Rusia y China como los grandes focos de desinformación que pueden desestabilizar las democracias. Propone invocar el Art. 5 de la OTAN, que activa la respuesta conjunta de esta organización, cuando un país miembro sea víctima de un ciberataque de envergadura.

Antes de la Guerra en Ucrania o de la pandemia, las instituciones de la Unión Europea llegaron a la conclusión de que las leyes que ordenan el entorno de Internet eran abiertamente insuficientes. El comisario europeo de Industria, Thierry Breton, llegó a decirle al consejero delegado de Google, Sundar Pichai, una frase que ya se ha hecho célebre: “Internet no puede seguir siendo el ‘Salvaje Oeste’”. Este es el motivo por el que desde las instituciones europeas se están preparando nuevas leyes sobre el entorno digital que, de ser aprobadas, cambiarán las reglas del juego en Internet a partir de 2024.*

 

Si pensamos que el origen de Internet está en los sistemas defensivos de los Estados Unidos, que después pasó a las universidades y centros de investigación norteamericanos y finalmente se expandió por todo el mundo con lo que el entonces vicepresidente Al Gore llamó "las súper autopistas de la Información" como una forma de llevar el poder norteamericano al terreno mundial de la información, entendemos esa idea del "salvaje oeste", que es algo metafórico, sí, pero también una descripción del origen del problema. Los Estados Unidos han controlado todo el sistema desde el inicio, han impuesto sus reglas y de allí salen todas las grandes empresas que han creado este universo, de Google a Facebook pasando por casi todo lo que hay, visible e invisible.

Esto lleva a Europa a tener que buscarse otras formas para tratar de proteger lo que se ha convertido ya desde hace años en un sistema de manipulación, desinformación, ciberataques, etc.

Si desde hace años el gran problema era cómo conseguir que las empresas norteamericanas tributaran fuera de su país por sus pingües beneficios mundiales, que respetaran las leyes de los diversos países (algo que no siempre han hecho), que tuvieran transparencia, etc., el problema es ahora mucho más serio pues las redes han pasado a formar claramente parte de la guerra. En varias ocasiones hemos hecho referencia aquí a los intentos de legislar para evitar que los periodos electorales sean el foco de los ataques desestabilizadores en Europa. Diversos países han tratado de establecer normas para evitar que sus elecciones atraigan a todo tipo de grupos de hackers, divulgadores de bulos, etc. en un intento de modificar las lecciones. El caso más evidente, sin embargo, se produjo en favor de Donald Trump, como fue con el Cambridge Analytica, una empresa destinada a la investigación de usuarios de Facebook para usar la información en campañas electorales y a la destrucción de los candidatos rivales. Su participación en campañas electorales de diversos países y los vínculos con partidos de extrema derecha internacionales acabó de completar el perfil del modelo de manipulación política.

Hoy la Unión Europea identifica a Rusia y China como las principales amenazas en este sentido en las redes mundiales, es decir, países con una estrategia clara de manipulación de la información y que han creado burbujas de acceso al exterior. Filtran la información entrante y saliente y emiten hacia el exterior con diversos fines. Eso va de deshacerse de candidatos poco favorables a sus políticas en diversos países a los ataques directos a los sistemas de cualquier tipo, de bancos a aeropuertos, tratando de crear caos.

La ley es de enorme complejidad y entra en ámbitos que afectan a diversos tipos de "actividades" en la red, muchas de ellas estrictamente comerciales, pero otras centradas en el problema de la desinformación o los ataques: 

Parte del paquete de normas europeas en preparación está recogido en la futura Ley de Servicios Digitales que pretende regular los algoritmos de recomendación en Internet y la denuncia de contenidos dañinos o que promuevan la desinformación. Actualmente esta ley se encuentra en fase de negociación entre los grandes actores de la política europea: Consejo y Parlamento con la mediación de la Comisión. Los borradores de este reglamento colocan a la desinformación intencionada en el centro del debate. Se explica que la manipulación informativa amenaza la democracia. Promueve tomar medidas ante capacidad de “generar información falsa o engañosa” (Considerando 68) y se propone actuar contra “las cuentas falsas, el uso de bots y (...) comportamientos total o parcialmente automatizados, que pueden dar lugar a la difusión rápida y extendida de información que sea un contenido ilícito” (Considerando 57).

De llegar a buen término, una de las grandes novedades de esta ley es que obligará a los grandes operadores de Internet a abrir su gran secreto, el algoritmo de recomendación​  (Considerando 64), que hace que unos contenidos queden por encima de otros en las búsquedas o en los mensajes de las redes sociales. La regulación de los algoritmos también está en el centro de otra de las leyes estrella del paquete de normas digitales europeas en tramitación, la Ley de Inteligencia Artificial, que se está debatiendo ahora en una comisión del Parlamento Europeo.

Según explicó la eurodiputada socialdemócrata Christel Schaldemose, negociadora del Parlamento Europeo para esta normativa, a un grupo de periodistas españoles presentes en Estrasburgo entre el 4 y el 6 de abril, toda la sociedad en general tiene que prestar su ayuda para “abrir la caja negra del algoritmo” mediante la participación de investigadores o de ONG especializadas. El objetivo de medidas como esta iría más allá del cumplimiento de las normas actuales: “Debemos hablar de evaluación de riesgos. [Las plataformas de Internet] deben tener en cuenta también el posible impacto negativo del contenido dañino, incluso cuando es legal”.*

 Quizá se corra el riesgo de mezclar demasiadas cosas en esta ley, ya que lo que ocurre en las redes es muy variado en su procedencia, significado y objetivos. El énfasis en dejar al descubierto los algoritmos de recomendación pone el centro en el aspecto económico, de mercado, de las redes. Se preocupa por la "competencia" y los mecanismos que la distorsionan. Va a ser una dura lucha porque será difícil que los gigantes de la industria digital revelen más allá de lo obvio cuáles son sus secretos, que también tienen protección. Gran parte del interés europeo ha sido cómo ponerle el cascabel a Google.

Pero hay otros problemas  más allá de los comerciales sobre la competencia o las maniobras sucias en el mercado por parte de las grandes compañías. Los problemas de ataques a instituciones, desinformación, etc. que quizá no sea bueno meter en el mismo saco que los comerciales.

En el artículo se recogen las propuestas sobre cómo tratar los ciberataques:

El 9 de marzo el Parlamento Europeo aprobó el primer texto de conclusiones de la Comisión sobre interferencias extranjeras en todos los procesos democráticos en la Unión Europea, incluida la desinformación (INGE). Los parlamentarios europeos sostienen que “la desinformación puede desestabilizar la democracia europea” y señalan con el dedo a los que consideran culpables de la situación: “Hay regímenes extranjeros, como Rusia y China, que utilizan estas herramientas en línea a gran escala para influir en el debate público en los países europeos”.

A la hora de hacer sus recomendaciones el informe INGE sostiene que la “Unión y la OTAN deben adoptar un enfoque más prospectivo y estratégico en materia de amenazas híbridas” e incorpora a su texto la tesis de la Alianza Atlántica cuando dice que los ataques informáticos pueden ser un acto de guerra: “Un ciberataque conllevaría la invocación del artículo 5 del Tratado de la OTAN, (...) [pues] el impacto de una acumulación de actividades cibernéticas malintencionadas significativas podría considerarse, en determinadas circunstancias, equivalente a un ataque armado”. Si bien los ciberataques y la desinformación interesada buscan desestabilizar a instituciones o países por medios digitales, son dos técnicas diferentes. Un ciberataque usa la tecnología para, por ejemplo, inutilizar los ordenadores de un servicio público o una empresa a través de un virus. En cambio la desinformación se basa en la difusión a través de redes de bulos o engaños con la intención de ocultar los hechos, confundir a la población o sembrar la desconfianza en las instituciones.** 

Lo importante aquí son esas ambiguas "determinadas circunstancias" que, si se asemejan a un ataque convencional, nos adentran en un campo peligroso. No se trata evidentemente de restarle importancia sino de saber dónde están los límites, algo que no es sencillo de establecer. Solo los efectos podrán llegar a un cierto ajuste. Es decir, si los efectos del ciberataque causan "daños", entre los que se podrían producir muertes obviamente, que puedan ser equivalente. Estamos asistiendo a la masacre del pueblo ucraniano a manos de Rusia sin que la OTAN o Europa pueda hacer ciertas acciones de apoyo o defensa. ¿Tendremos las mismas contenciones en los ciberataques según quién sea atacado?

El tipo de respuesta es importante, desde luego, por eso lo esencial pasa a ser las posibilidades de defensa. Es mejor prevenir. Al igual que se va a invertir en presupuestos militares de defensa, las inversiones en mecanismos de defensa cibernética debe ser una prioridad, máxime teniendo en cuenta que un ciberataque puede tener consecuencias más dañinas que ataques convencionales según los desastres causados.

Desde hace tiempo esto debería ser una prioridad, pero lo efectos que tiene protegerse parece que no gustan a todos en la medida que supone ciertos tipos de limitaciones, pesando de nuevo el factor económico comercial.

En estas décadas pasados se ha creado un orden abierto, global y del que el ciberespacio es un importante contribuyente, lo que ha sido aprovechado en su contra por los que los usan para destruir ese orden a través de la guerra informativa y los ciberataques.

Desgraciadamente es más fácil atacar que defender, distribuir información falsa que verificarla. Es indudable que esto es un problema o, mejor, varios problemas que a lo mejor sería más conveniente tratar por separado ya que sus problemas pueden ser distintos. Entre el hackeo de empresas y centros de investigación, instituciones oficiales, servicios aéreos, control del tráfico, etc., por ejemplo, y las maniobras de desinformación hay enormes diferencias, lo que no convierte una cosa en mejor que otra, sino en diferentes. Son diferentes, sobre todo, en la forma de defendernos de ellas, que deben ser precisas y eficaces.

Un ley que intente regular todos los problemas que se producen, todo los conflictos habido en la red, que mezcla países y empresas, instituciones y particulares es demasiado complicada para dar soluciones satisfactorias a todo ello. Ya el artículo refleja desacuerdos entre diversas interpretaciones de los eurodiputados. Y estas se acabarán acentuando conforme el énfasis se ponga en diversos aspectos. Hay que vigilar y prevenir cada problema aislándolos convenientemente, pero sin perder de vista el conjunto. No es fácil, pero de otra forma se corre el riesgo de hacer un texto que deje demasiados huecos y que plantee demasiadas incógnitas.

Esta bien hacer leyes que nos protejan, pero esto servirá de poco sin grandes inversiones en la vigilancia y la potenciación (como se dice para los sistemas de verificación) de las defensas institucionales y ciudadanas. También habrá que tener en cuenta, como es cada vez más evidente, los problemas internos de la propia Unión, nuestros focos de desinformación, ciberdelincuencia, etc.

Desgraciadamente, el espíritu de concordia y humanidad, de universalidad que acompañó los inicios de la Red han quedado sustituidos por los intereses comerciales, políticos y bélicos. Una oportunidad de confraternizar perdida. Era una hermosa utopía pensar en el ciberespacio solo como un espacio de paz donde compartir lo mejor. 

  

* Xavier Obach "Nuevos pasos de la UE para afrontar la desinformación y las injerencias digitales extranjeras" 13/04/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220413/nuevas-leyes-europeas-servicios-digitales-desinformacion-ciberguerra/2331100.shtml