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sábado, 31 de diciembre de 2022

Trump, el tío Ben y los impuestos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No me da mucha pena acabar el año hablando de Donald Trump. Trump no solo es un mal pasado, sino un peor futuro, pues si fuera reelegido después de todo lo que sabemos que ha hecho y ha dicho, el futuro de cualquier versión aceptable de la democracia en Estados Unidos y, por imitación, en otros países sería algo peor que incierto. Un pueblo que eligiera por segunda vez a Trump no tendría perdón a los ojos de la Historia, sí, con mayúsculas. La influencia de los Estados Unidos en el mundo, para bien y para mal, es grande. En este segundo caso, sería deplorable.

Un Trump llegado por segunda vez a la Casa Blanca sería la confirmación del error persistente que fue su elección como presidente. Con un mandato de exhibición narcisista, con todos los socios mundiales contando los días que le faltaban para terminar su mandato, la perspectiva de una nueva elección es aterradora. Si "segundas partes no fueron buenas", según reza el dicho, la segunda parte de Trump sería aterradora.

The New York Times

Para evitar esa tentación posible, los poderes norteamericanos tratan de dejarlo en evidencia ante el pueblo elector. Se trata de aclarar su participación en el asalto, un verdadero intento de golpe de estado, al Capitolio del 6 de enero, para evitar el nombramiento de Joe Biden. Pero a ello le siguen todos los frentes, en especial el de los impuestos y los de los fondos oscuros de sus negocios. Hay declaraciones de presiones sufridas diciendo que "solo" necesitaba algunos miles de votos para ganar un estado y otras de corte similar. Ahora sale a la luz un nuevo dato por el que se ha luchado en diversos frentes desde que salió, sus declaraciones de impuestos, un secreto que Trump pensaba bien guardado si seguía en la Casa Blanca. Ya hemos mencionado en varias ocasiones aquellas palabras suyas en un documental previo a la llegada al poder: "de qué sirve ser poderoso si no lo ejerces". Eso se llama "privilegio" y la idea narcisista de que se perpetuaría en la Casa Blanca porque nadie podría ganarle ayudó a que bajara la guardia.

En RTVE.es se nos da cuenta de los problemas de Trump con los impuestos: 

El expresidente de Estados Unidos Donald Trump (2017-2021) pagó cero dólares en impuestos federales en 2020, año en el que perdió los comicios para su reelección. 

Los datos salen después de que un comité del Congreso de Estados Unidos haya publicado este viernes las declaraciones de impuestos del expresidente Donald Trump de los últimos seis años, incluidos los cuatro de su mandato (2017 - 2021), cerrando así cerrando un largo litigio con el republicano, quien aspira a ser el candidato presidencial de su partido en 2024.

Trump había solicitado al Tribunal Supremo que sus declaraciones se mantuvieran en secreto, pero la máxima instancia judicial estadounidense rechazó el pasado 22 de noviembre su petición.

“Un presidente no es un contribuyente ordinario. Tiene poder e influencia a diferencia de cualquier otro estadounidense. Y un gran poder conlleva una responsabilidad aún mayor", ha dicho en un comunicado el presidente del comité, el congresista Richard Neal.

Según la revisión hecha por medios locales, la documentación publicada, con centenares de hojas, revelaría que el expresidente pagó muy poco en impuestos sobre la renta durante los años en los que estuvo en el Gobierno.* 

La aplicación de la "doctrina Spiderman" (un gran poder conlleva una gran responsabilidad) es lo opuesto a la doctrina Trump: "un gran poder conlleva una gran tranquilidad, por no decir impunidad". Los historiadores señalan que la frase no fue una invención del "Tío Ben", sino que viene de la época de Damocles, pero en este caso, Trump es más cerca de ser un súper villano de Marvel, que del mundo griego.

¿Caerá Trump, como algunos gánsteres, por los impuestos? ¡Cuidado con los impuestos!

En el Independent en español, Andrew Feinberg, con el titular "Trump se pronuncia tras la publicación de sus declaraciones de impuestos", nos explica las reacciones del ex presidente: 

Dijo que la publicación de sus declaraciones para los años 2015 a 2020 “acarreará cosas horribles para tanta gente” y causará que las divisiones en los Estados Unidos “empeoren mucho”.

“Los demócratas radicales de izquierda han convertido todo en un arma, pero recuerden, esa es una peligrosa calle de doble sentido”, dijo el expresidente. También afirmó que las declaraciones muestran que ha sido “orgullosamente exitoso” e ilustran la forma en que ha sido “capaz de utilizar la depreciación y otras deducciones fiscales como incentivo para crear miles de puestos de trabajo y magníficas estructuras y empresas”.** 

Las declaraciones tienen dos claves. La primera es la amenaza, claramente. Trump amenaza con "sufrimientos" y "división". Eso se traduce en más movimientos a través de los medios afines y las redes sociales incitando al desorden, señalando que es una "víctima". Pero la segunda clave es más interesante, la del "éxito". Trump se ha presentado siempre como el paradigma del éxito, la cumbre de la idea del hombre que se ha hecho a sí mismo a través de los negocios. La riqueza es la demostración, en clave de éxito, de esa autoconstrucción que le lleva hasta la cima del mundo, la presidencia de los Estados Unidos. Trump no es un demócrata ni puede serlo; desde su narcisismo patológico, ha sido su fuerza y esfuerzo lo que le ha llevado, de éxito en éxito, hasta alcanzar ese trono que se merece él solo y nadie más. Hay algo en su forma de pensar que le impide aceptar que su destino pueda estar en manos de los otros... pero a eso se le llama "democracia". Es entonces cuando Trump usa su "éxito" para convencer a las masas de votantes: su éxito les llevará a ellos al suyo. Por eso esa alusión final a que su riqueza ha servido "como incentivo para crear miles de puestos de trabajo". Es la doctrina de la concentración de la riqueza y del descenso en cadena de la riqueza, desde las cumbres hasta el pueblo llano. Hacen falta ricos porque ellos crean puestos de trabajo. ¿Les suena?

Sin embargo, las sombras sobre el éxito de Donald Trump han sido muchas y el hecho de que ocultara sus datos de impuestos va más allá del fraude fiscal. Es el temor a que se vean su "cuentas", las de sus empresas y no haya dinero que ocultar, sino dinero no ganado. A Trump no le preocupa defraudar, le preocupa que se vea que sus empresas no han sido todo lo exitosas que ha dicho que eran. Le preocupa mostrarse o ser percibido por los demás como un fracasado. Desde esa perspectiva del fracaso, toda su retórica del éxito y del dinero en cascada se desmorona. Trump no solo vive lujosamente, sino que necesita mostrar su lujo, necesita que los demás vean en él ese efecto en cascada.

La publicación de sus declaraciones de impuestos es un fuerte golpe. Ahora quiere transformarlas en algo "positivo" (ingenio e ingeniería declarativa), pero de ser así ya lo habría hecho él antes. Si no lo hizo y luchó en cambio porque no se publicaran es porque sabía que iban a revelar más de lo que quería dar a conocer.

La responsabilidad de un presidente es clara: debe ser ejemplar, usar bien sus posibilidades y ser honestamente transparente. En la visión de Trump sucede al contrario. No hay privilegio que no deba ser usado, si no ¿de qué sirve ser presidente? Frente a la responsabilidad, la impunidad y el privilegio.

Hace mal el ABC al titular como si esto fuera una guerra de unos contra otros. La guerra es contra una forma de interpretar la democracia como si fuera una monarquía absolutista y despectiva. Lo que se juegan los Estados Unidos (y gran parte del mundo) es algo más que una declaración de impuestos. El hecho de que siga habiendo millones de electores que siguen pensando que Trump es el futuro solo habla de distorsiones de lo que debe ser una democracia. No es la primera vez que se da esta paradoja del autoritario elegido democráticamente. Las memorias de los que sirvieron a su lado son una declaración clara del comportamiento y de la desesperación por hacerle entender qué se podía y no podía hacer, incluidos los asesores militares o de inteligencia.

Las instituciones están por encima y son garantía de la supervivencia del sistema. Si  no entendemos esto, el futuro será siempre un peligro acechante. Trump no ha sido ningún regalo a los Estados Unidos, como él pretende; ha sido más bien el ejemplo de cómo se pervierte un sistema democrático con la mentira sistemática y con los privilegios por delante. 

* "La publicación de las declaraciones de la renta de Trump desvela que no pagó ningún impuesto federal en 2020" RTVE.es Agencias 30/12/2022 https://www.rtve.es/noticias/20221230/congreso-estados-unidos-impuestos-donald-trump/2413275.shtml

** Andrew Feinberg "Trump se pronuncia tras la publicación de sus declaraciones de impuestos" Independent español 30/12/2022 https://www.independentespanol.com/noticias/eeuu/trump-declaraciones-impuestos-publicadas-congreso-b2253680.html

martes, 13 de noviembre de 2018

El adiós a Stan Lee

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Fue a primera hora de la noche cuando los medios comenzaron a llenar sus puestos de privilegio a la muerte de Stan Lee, el creador de muchos de los personajes de lo que se llama el "universo Marvel", un gigantesco experimento narrativo dentro de la cultura popular del siglo XX que ha estallado en el XXI.
Todos los días los medios nos dan noticias de la muerte de escritores, actores, directores de cine, etc. pero ninguno ha llegado a tener un reflejo como el de Stan Lee ayer, prácticamente en todos los medios occidentales en ese sitio de honor, en lo que tenía mucho de homenaje más allá de la información. Fotos, entrevistas, pequeñas biografías trataban de reflejar lo que había supuesto la vida de este creador de la cultura popular, un fabricante de personajes.

The New York Times, 12/11/2018

Mi homenaje particular fue organizarme esta noche pasada para ver de nuevo "Spiderman Homecoming", una estupenda película con uno de sus personajes más queridos por todos los que han crecido con ellos. En el filme, aparece Lee en una ventana tirando los tejos a una vecina preguntándole por su madre. La capacidad de reírse de sí mismo la mantuvo hasta el final.
Entendió como pocos que en la cultura pop no bastaba con producir, con crear, sino que los nuevos medios surgidos a lo largo del siglo XX exigían la conversión del creador en parte del espectáculo, como se pudo apreciar en otro icono, Andy Warhol. La "torre de marfil" ya no era factible en un mundo mediático y lo que procedía, como él mismo hizo —o el propio Walt Disney había hecho—, era en convertirse en rostro identificable de las "factorías". Y Lee lo fue de Marvel.


La película Spiderman Homecoming —una de las mejores producciones, resultado del trabajo conjunto de Sony y Marvel— creo que es un compendio de lo que significa la cultura pop desde el interior del propio relato, reflejando los efectos del mundo mediático en el propio texto. A Spiderman se le dirigen a lo largo de la película preguntándole si "es el Spiderman de YouTube", ya que es ahí de donde procede su popularidad. El detalle de guión es algo más que una ironía; es el reconocimiento de un mundo mediático que produce la cultura pop y que cubrían otros medios antes de la aparición de las redes sociales, difusoras hoy de este tipo de cultura.
La película se abre con un ficticio vídeo, "Un filme de Peter Parker", en el que el joven ha grabado su encuentro anterior con los demás superhéroes, tal como apareció reflejado en "Capitán América: Civil War", en el que se produce la incorporación de Spiderman al Universo Cinematográfico Marvel, desde una perspectiva exterior, y al mundo de los superhéroes, desde el interior de la propia historia.
El deseo de Peter Parker de grabarlo todo muestra este mundo en el que se actúa y se traduce a imágenes todo, un mundo en el que la necesidad de la visibilidad choca la necesidad de discreción de los personajes para poder seguir siendo ellos mismos. A diferencia de los demás Vengadores, que no necesitan mantener ocultas sus identidades, Parker mantiene su personalidad oculta o, al menos, trata de hacerlo. La imagen del Capitán América, por ejemplo, se utiliza a través de vídeos educativos para las clases de gimnasia o para corregir a los castigados o Tony Stark da ruedas de prensa. Pero él, el adolescente con deseo de protagonismo, debe realizar las grandes hazañas recoger el fruto de la popularidad, contentándose con ser el pardillo del que se burlan en clase.


Hay en la película una frase que define bien lo que se ha señalado como una características de los personajes creados por Stan Lee. Es aquella con la que Tony Stark, una mezcla extraña de figura del padre y colega respecto a Peter, le  contesta cuando Peter le dice que "no es nadie sin su traje", reflejando la inseguridad del adolescente. A lo que Stark le contesta "si no eres nadie sin tu traje, no mereces llevarlo".
Creo que el éxito de los personajes de Lee, su duración por encima de modas proviene de que son algo más que un "traje" y unos "poderes" específicos, con los que muchos se hubieran contentado. El conflicto que todo buen personaje representa —consigo mismo, con el mundo, con ambos— quedaba perfilado en su diseño. Los mejores de ellos están por encima de su dimensión heroica y afrontan sus imperfecciones o las del mundo, permitiendo el aumento de la complejidad de las tramas más allá de las peripecias.
El mejor momento de la película lo tenemos en la escena del coche, entre un sublime Michael Keaton que debe actuar como villano y como padre, mientras que Peter debe comportarse como "acompañante" y como héroe. Creo que esa escena refleja muy bien la capacidad de establecer niveles en los personajes y en las situaciones, de fusionarlos para crear la intensidad dramática, que ambos actores resuelven con solvencia.


La película no es escapista. Peter Parker está aprendiendo español en sus clases en un país en el que por hablarlo algunos te insultan o llaman a los servicios de deportación. Nos muestra a una joven que se niega a subir al monumento a Washington porque dice que fue construido por esclavos. Black Lives matters! Se critica el belicismo y la explotación y hasta el villano tiene su discurso sobre la injusticia social. La trama refleja el mundo en el que viven los espectadores incorporando lo cotidiano. El mundo no es fácil para nadie.

Durante décadas Stan Lee ha sido una figura clave en el mundo del entretenimiento, un creador inagotable de figuras para la cultura popular. El estallido final se ha producido cuando aquellos cómics han dado el salto para la creación de un "universo cinematográfico" que se va elaborando en el tiempo, como un gigantesco puzle realizado por  un sistema de producción que funde lo aprendido en los diferentes medios por los que ha ido pasando la materia narrativa, del cómic a la televisión.
Para Lee los personajes no son algo cerrado, lo que ha dado distintas versiones o enfoques, renacimientos, de las historias. En ocasiones eran readaptaciones para la siguiente generación, pero en otras un intento de profundizar en nuevos aspectos del personaje.
Se comprende la importancia dada al fallecimiento de Stan Lee. Nuestra cultura académica clasifica mal a la cultura popular. Vivimos hoy en universos de culturas populares en un proceso que ha ido creciendo desde que a los románticos se les ocurrió recoger los "cuentos del hogar", las tradiciones folclóricas en cada país. La cultura se volvió urbana y se centró menos en las tradiciones que en lo que se creaba para el consumo diario. Frente a la cultura que aspiraba a la inmortalidad, el pragmatismo del día a día de la comunicación, del consumo. La ironía es que esta cultura que se pensaba efímera dura más que la que aspiraba a la inmortalidad gracias al culto de sus consumidores que consideran como parte de sus vidas, textos o figuras con las que han crecido.


En los sesenta, la cultura pop explota con la música, la televisión, el cine y los cómics. Lo que había surgido amparado en la prensa, la radio y el cine, tomaba ahora forma intensa con la llegada de la televisión a los hogares y la creación de un mundo global y compartido. Stan Lee contribuyó a la consolidación de este mundo popular y mediático. No es casual que le pregunten si es el "Spiderman de YouTube".
Hoy se produce el fenómeno de la consolidación de esta cultura popular, elevada a proyectos que van más allá del mero consumo. Ejemplos como la trilogía del Caballero Oscuro, de Christopher Nolan, sobre el competidor Batman, muestran que se puede reescribir con éxito y dar el salto del consumo cultural a proyectos sólidos. El mismo proyecto del "Universo Cinematográfico Marvel" rebasa los meros estándares del consumismo cultural.
Lee aparecía en los cómics y en las películas como un personaje más en sus esperados cameos, en los que manifestaba siempre un claro sentido del humor. Eso hizo su imagen popular. Ahora su vida está ahí, en medio de seres de ficción, uno más entre ellos.
Descanse en paz.